Objeto Pictórico Colonial
Objeto Pictórico Colonial
Resumen
Abstract
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Castro: Objeto pictórico colonial: la consistencia de una forma de ser pintura
Introducción
Con este fin se reconocerán dos conjuntos de obras del Museo Colonial de
1 Bryson, 1991: p. 104. San Francisco de la ciudad de Santiago. Estas series fueron encargadas al Cuzco, uno
2 Alpers, 1987: p. 83. de los principales centros de producción pictórica colonial del Virreinato del Perú:
3 Grusinski, 1994: p. 58.
pinturas que se encargan, se arman, se tensan, se preparan, se pintan, se desmontan
4 Bryson, 1991: p. 169.
5 Ibid: p. 170.
y se cortan, se enrollan, viajan, se desenrollan, se montan y se enmarcan o mejor
6 Durand, 1981: p. 57. dicho se encuadran con una moldura que se ve como un marco.
6 C o n s e r v a N0 14, 2010
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“…voy a lo que se suele oponer contra el supremo lustre de esta gran Arte,
que es la ocupación de las manos en los pinceles y colores, pareciendo que este
material humilla algo lo intelectivo. Dejo las respuestas comunes á esta objeción, y
digo por mi cuenta, que la ocupación de las manos en la pintura es lo mínimo, y de
ningun peso, respecto de lo inmenso teórico en la especulación de la ciencia…”7.
Esta cita, que pertenece a uno de los manuales españoles que circularon
por el territorio hispanoamericano8, busca dar cuenta de dos aspectos que parecen
fundamentales en el contexto de visibilización y significación de la factura del
objeto pictórico colonial: el valor auxiliar de la materia y el valor trascendente de lo
“intelectivo”. Vicente Carducho (1865) refiere en numerosos pasajes de su libro a
la condición secundaria o auxiliar de la materialidad, enfatizando el valor intelectual
del trabajo del pintor: “formando respeto donde no le había… para que deba el culto
no a la materia sino a la forma que le dio el pincel”9. La mayor competencia del
maestro, la que lo distingue, radica en su capacidad creativa para trasponer una idea
mediante el arte del dibujo, el que define su valor en oposición a la materia, “…la
naturaleza de lo principal, que es el Arte y la forma”10.
Esta noción de las imágenes pictóricas como entidades formales que emanan
o se propagan inmaterialmente, desvaloriza e invisibiliza a la materia que les da
cuerpo. La pintura se presenta como la proyección de una idea mental del maestro
que disegna en el cartón y la tela. Cartones y telas, auxiliares y transparentes, por los
que transita la imagen hasta los ojos del que la ve. Esta transparencia, que elimina
el cuerpo material como sitio de la imagen11, afirma la existencia de una concepción
inmaterial de la imagen pictórica. Una forma de mirar que ha propiciado el desarrollo
del análisis formal para reconocer e interpretar lo representado sin reparar en cómo
esa imagen es presentada a través de una organización material propia, que más
allá de su idealidad, evidencia prácticas culturales y condiciones materiales para su
producción12.
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“Ver pintura es ver tocar”19 y las pinturas coloniales son un ejemplo elocuente
de una imagen que se deja tocar con los ojos porque exhiben rastros de los tiempos y
espacios de su producción manual. Estos rastros o huellas remiten a una cronología
del hacer, presentando un objeto visual hecho a mano, paso a paso y que proyecta
una imagen desde una materialidad que declara su presencia. La imagen entonces
ya no transita fluidamente por una materialidad transparente y auxiliar y en ningún
caso es “puramente óptica”20.
8 C o n s e r v a N0 14, 2010
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Un ejemplo práctico para tratar de ilustrar los límites difusos de las nociones
21 Siracusano, 2005: p. 59.
y convenciones que definen lo estructural, lo material y lo manual en contraposición 22 Ibid.
a lo visual, lo formal y lo ideal son los tratamientos de reentela. Definidos como 23 Didi-Huberman, 2006: p. 14.
refuerzos estructurales “para dar consistencia”26, estos tratamientos pueden no sólo 24 Ibid: p. 17.
25 Muñoz Viñas, 2003: p. 22.
reforzar y conservar un soporte material sino que otorgar una calidad visual nueva
26 Ana calvo define el término como:
a las superficies y por ende alterar la forma en que estas imágenes se presentan. Lo Técnica de restauración de pinturas sobre
tela o lienzo, consistente en la adhesión
que cabe hacer notar es que, en el caso de los objetos pictóricos coloniales, estas de una tela nueva, adecuadamente
intervenciones son perceptibles porque modifican una consistencia material que preparada, a la original con el objeto
de darle consistencia. En Calvo,1997:
define cómo estas imágenes se perciben. p. 86.
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Bastidores
Soportes
“Las cosas, ó materiales sobre que se pinta son lienzo, tabla, pared, vidrio,
tafetan, y otras sedas, papel, y pergamino”30.
27 Bryson,1991: p. 177. Los soportes de tela son en general de algodón hilado a mano y tejidos en
28 Ibid: p. 100.
telar. El lino es poco común y se usaban otras telas gruesas y resistentes, como trozos
29 Carducho, 1865: p. 300.
30 Ibid: p. 296.
de manta y trajes de algodón de los indios, de almohadas y colchones. Fue bastante
31 Museo Nacional de Bellas Artes: p. 37. común la reutilización de sacos de mercancía, hechos de cáñamo, lino o yute31 (de
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trama abierta). Esto explica la existencia de muchas pinturas realizadas sobre soportes
confeccionados por dos o más trozos de tela cosidos entre sí, así como la existencia
de remiendos para convertirlos en soporte pictórico32. Esta unión de telas, a veces
diferentes entre sí, se relaciona con otro rasgo que determina una característica del
soporte colonial. Esto es, que muchas pinturas presentan capa pictórica hasta un
borde que señala las huellas de un corte y que, a veces, merma ciertos elementos de
la composición. Una muy probable explicación es que las telas eran pintadas para
posteriormente ser cortadas y montadas en bastidores. Incluso varias imágenes eran
pintadas en un sólo soporte para después ser recortadas y configurar obras separadas33,
evidenciando un proceso seriado de copias para la producción de imágenes.
Base de preparación
“…y, así, tengo por más seguro la cola de guantes flaca, dando un par de
manos con ella al lienzo estando helada y con un cuchillo, que sirva de tapar los
poros a lo ralo de la tela; dexarlo bien descargado y dándole de piedra pomiz, después
de seco, emprimar encima. No tengo por malo antes de darle de cola, estando el
lienzo bien estirado, pasarle la piedra pomiz quitándole las hilachas y, luego, darle
la cola. La mejor emprimación y más suave es este barro que se usa en Sevilla,
molido en polvo y templado en la losa con aceite de linaza, dando una mano con
cuchillo muy igual y, después de bien seco el lienzo, la piedra pomiz le va quitando
todas las asperezas y desigualdades y lo dispone para recibir la segunda mano, con
la cual queda más cubierto y parejo; acabando, después de seco, de alisarlo con
la piedra para recebir la tercera; a la cual, si quisieren, pueden añadir al barro un
poco de albayalde; para darle más cuerpo, o usar de sólo el barro; estas tres manos
se han de dar con cuchillo”34.
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Barniz
Por lo general, aunque es común hallar pinturas desprovistas de este estrato, las
pinturas eran finalizadas con una aplicación de un barniz o capa protectora hecha de
resinas naturales. Dentro de las resinas más usadas estaban los copales y la colofonia.
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Se encargan
“Dos cajones de tercia de pintura con diez y ocho lienzos de Pintura de
ángeles de dos varas y media y veinte y nueve lienzos de distintas devociones”45. Esta
cita da cuenta de la modalidad imperante para estos encargos, a partir del que hiciera,
en el mes de abril de 1698, el general Juan de Esparza al gobernador Don Pedro
Gutiérrez de Espejo. Más adelante, el autor afirma que por la cantidad de pinturas
que llegaron a Chile y a otros destinos, es posible referirse a “una verdadera industria
artística, con talleres que producían para un mercado externo considerable”46. Esta
producción, a partir del siglo XVIII, es definida como masiva y artesanal, colectiva
en su ejecución y rápida en su técnica47, especialmente referido a una producción 42 Cruz, 1986: p. 86.
43 La serie original consta de 47 lienzos. De
“de taller en serie”48. los 11 que no están hoy en el Convento,
no existe información concreta.
En lo que respecta a su construcción como objeto pictórico, ambas series 44 Una reentela o entelado consiste en
adherir una tela nueva (auxiliar) al reverso
presentan exactamente los mismos rasgos que se describen a continuación. de un soporte original. Generalmente
con el fin de contrarrestar su debilidad
Se arman los lienzos estructural, su falta de resistencia
mecánica o unir rasgados, entre otros.
45 Pereira Salas, 1965: p. 62.
Todos los lienzos a los que se pudo acceder evidencian estar compuestos por
46 Ibid: p. 63.
la unión de varios trozos, paños o sabanillas para lograr el formato requerido. Si se 47 Cruz, 1984: p. 30.
piensa en las importantes dimensiones de estas obras, no resulta nada despreciable la 48 Burucúa et al., 2000: p. 19.
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cantidad de tela que los talleres necesitaban para realizar estos encargos. Un hecho
concreto es que disponer de lienzos de esos anchos resultaba muy difícil (hasta hoy
en día), por lo que se hacía necesario conseguir el formato mediante la unión de
varios paños (ver foto 1). Estas costuras pueden ser detectadas por el anverso en
todas las obras, como nervaduras que atraviesan el formato de la representación
Foto 2. Detalle de la obra “Santa María (ver foto 2). La cantidad de paños varía entre dos, en el “Nacimiento de San
de los Ángeles aparece en llamas”,
Diego”, a cuatro paños, como es el caso de “San Diego guardián del convento en
de la serie de San Francisco, donde
Canarias practica penitencia”, así como en la mayoría de las obras de la serie de
se observa cómo la costura de los
paños por el reverso, evidencia en el San Francisco.
anverso una nervadura que atraviesa,
Puede haber influido en la disposición y unión de los paños la preocupación
en sentido horizontal, el formato de la
representación.
por optimizar los recursos. La combinación de los distintos paños en relación a
la imagen es muy variada y no parece estar determinada en función de lo que será
pintado posteriormente. Por ejemplo, en el caso de dos paños unidos en su largo,
uno más ancho que el otro, en algunos casos el más ancho está dispuesto en la
zona inferior, en otros en la superior. A estos paños o sabanillas también refiere el
Catálogo de Pintura Colonial en Chile de Mebold (1985), en prácticamente todas
las obras descritas.
Se tensan
Estos lienzos presentan también las huellas de haber sido tensados para ser
preparados y posteriormente pintados. La existencia de bordes irregulares (ondeados)
conforman las huellas de esta tensión, dando cuenta de que ésta fue aplicada en
Foto 3. Detalle del reverso de la
intervalos de diez a quince centímetros. Antes y después de la tensión de los lienzos,
misma obra, donde dos orificios fueron
“parchados” por el anverso, posiblemente
se realizaban remiendos y aplicaban parches de telas y papel para cubrir orificios
con papel. (ver foto 3). Así también, las zonas remendadas y cosidas evidencian la aplicación
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Se preparan y se pintan
En la cita de Pacheco (1990:481) existe mención a la aplicación de sucesivas
tres manos para “quitarle asperezas” y alisar el soporte mediante un pulimento o
bruñido con “piedra pomiz”. Este procedimiento que busca lograr una superficie
libre de cualquier irregularidad, con el propósito de lograr la emanación diáfana y
transparente de la imagen, contradice en su totalidad la descripción general de la base
de preparación colonial referida anteriormente, y con lo observado en las series del
Convento Franciscano. La apariencia de la materia pictórica es porosa y permeable a
la vista y está lejos de ofrecer una apariencia clausurada y densa de la que dan cuenta
los tratados consultados. En este punto es que a la constatación de la existencia de
capas delgadas, atribuibles a la escasez de materiales y/o a la rapidez de la factura,
puede agregarse otra variable que da cuenta del manejo de una técnica y procesos de
producción pictórica, heredados o impuestos por la tradición europea, que en función
de una situación particular no sólo son repetidas sino que adecuadas y reformuladas
en razón del contexto y circunstancias que las determina.
Se desmontan y cortan
Una vez preparadas y pintadas así como asegurado un secado (al menos
superficial, al tacto) de la capa pictórica, estos lienzos eran desmontados de las
estructuras utilizadas para tensarlos y pintarlos. Es común observar las huellas de
agujeros que evidencian el tensado del lienzo y que no corresponde con las tachuelas
u otro elemento utilizado en su montaje definitivo.
49 Museo Nacional de Bellas Artes, 1989:
p. 32.
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Es común que estas pinturas presenten capa pictórica hasta un borde que
señala las huellas de un corte que a veces merma ciertos elementos de la composición.
Una muy probable explicación es que las telas eran montadas y pintadas para
posteriormente ser cortadas y/o desmontadas de las estructuras usadas para pintarlas.
Incluso varias imágenes eran pintadas en un sólo soporte para posteriormente ser
recortadas y configurar obras separadas, evidenciando un proceso seriado50 de copias
para la producción de imágenes51.
Una de las obras de la serie de San Diego, titulada “Devoción de San Diego y
el Obispo Carrillo a la Virgen María”, exhibe rastros de ambos tipos de terminación.
En el lado izquierdo son evidentes los bordes ondeados e irregulares que dan cuenta
de un tensado, mientras a la derecha es posible constatar la evidencia de que el lienzo
fue cortado, ya que presenta capa pictórica hasta sus bordes (ver foto 4). Esto lleva a
confirmar que como en el lienzo de cuatro imágenes52, citado en varias publicaciones,
estos lienzos pueden haber sido de mayores dimensiones y no individuales para cada
escena que se planeaba pintar. En el caso descrito, el corte puede haber sido realizado
una vez pintadas al menos dos escenas en un solo lienzo, para posteriormente separarlas
Foto 4. Detalle de la obra “Devoción de y constituir dos imágenes separadas. Otra pregunta que surge a partir de este indicio,
San Diego y el Obispo Carrillo a la Virgen es si esos cortes o separación de escenas se realizaron en el taller en el Cuzco o a su
María” que evidencia la presencia de capa llegada a Santiago. ¿Puede haber representado una ventaja para la manipulación y
pictórica hasta sus bordes, dando cuenta el viaje, que un solo lienzo incluyera varias imágenes?
de la posibilidad que este lienzo haya
sido pintado y posteriormente cortado. La Se enrollan y viajan
tela que se observa, cubriendo el canto y
fijada con tachuelas, corresponde a una “La invención de pintar a olio sobre lienzo fue muy útil por el riesgo que
tela de reentela, ocultando la madera que tienen de abrirse las tablas y por la ligereza y comodidad de poderse llevar la pintura
quedaría a la vista. a diversas provincias”53.
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fluidez, su densidad y su espesor son las características que deben ser conocidas y
manejadas para permitir la producción y envío de grandes cantidades de imágenes
pintadas sobre telas enrollables.
Se montan
La llegada de estos lienzos enrollados necesariamente planteaba la necesidad
de construir bastidores para montarlos, ya que es poco probable que estas estructuras
formaran parte del envío. El bastidor al que hace referencia Carducho (1865:300) es el
bastidor sobre el cual se tensa el lienzo para pintar sobre él. Es un bastidor definitivo,
en el sentido en que éste determina el formato y el plano de la representación para la
construcción de una imagen. En el contexto que se está describiendo, el bastidor en
que se tensa el lienzo para pintar, no es definitivo sino que auxiliar, ya que una vez
pintado, éste será posteriormente separado de esta estructura para ser enrrollado y viajar.
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de pintura Colonial de Mebold, se busca dar cuenta de que estos rasgos han sido
apreciados en muchas pinturas coloniales, independiente de si tienen autor conocido,
si provienen de talleres de menor o mayor renombre o de la denominada “pintura
popular”59. Se puede afirmar que estos rasgos son detectables transversalmente a otras
categorizaciones de escuela, estilo y origen. Si bien las obras reconocidas dentro del
contexto de este escrito no pueden ni pretenden dar cuenta de ello, sí conforman un
ejemplo representativo de esta forma de construir una imagen pictórica, que es posible
rastrear y extender. Por eso es posible plantear la idea de un régimen material de la
pintura colonial. La noción de régimen60 implica la recurrencia de síntomas que se
repiten, parcial o totalmente, y que también desaparecen. Una recurrencia que no
implica algo ni fijo ni inmutable sino más bien algo persistente61.
A través de los rasgos que ofrecen las pinturas visitadas, ha sido posible
evidenciar los rastros explícitos de su factura, así como también detectar algunas
evidencias de haber querido ser disimulados. Resulta interesante preguntarse por las
conciencias implicadas en lo que hoy puede interpretarse como la posible voluntad de
haber querido ocultar y las notables evidencias que presentan estas imágenes pictóricas.
Para los conservadores, el mirar el reverso y los costados como partes que
señalan las evidencias de esta forma de presentarse como pintura, implica el desafío
de considerar intervenciones que aseguren la conservación de estos objetos visuales
y de las huellas materiales que dan cuenta de un proceso que define la forma en que
estas imágenes se presentan.
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Agradecimientos
Quisiera agradecer a Fray Francisco García, Director del Museo Colonial San
Francisco; a Fanny Canessa, Coordinadora del Área de Conservación y Restauración,
y a Gisela Morety, Coordinadora del Área de Documentación, Registro e Inventario,
por su gentileza para facilitarme el acceso a las obras y a información existente sobre
ellas. Gracias a Roxana Seguel, por sus valiosos comentarios y sugerencias, así
como al Seminario de Cultura Visual en América Colonial del Magíster en Estudios
Latinoamericanos de la Universidad de Chile, por el entusiasmo y el apoyo.
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