Hora Santa: Visita de María a Isabel
Hora Santa: Visita de María a Isabel
• MONICION.
Luego que María Santísima oyó del ángel Gabriel que su prima Isabel también
esperaba un hijo, sintióse iluminada por el Espíritu Santo y comprendió que debería ir a
visitar a aquella familia y ayudarles y llevarles las gracias y bendiciones del Hijo de Dios
que se había encarnado en Ella. San Ambrosio anota que fue María la que se adelantó a
saludar a Isabel puesto que es la Virgen María la que siempre se adelanta a dar
demostraciones de cariño a quienes ama.
ORACION INICIAL: (TODOS)
Dios todopoderoso, tu que inspiraste a la Virgen María, cuando llevaba en su seno a tu Hijo,
el deseo de visitar a su prima Isabel, concédenos, te rogamos, que, dóciles al soplo del
Espíritu, podamos, con María, cantar tus maravillas durante toda nuestra vida. Por Nuestro
Señor Jesucristo. Amén.
• MEDITACION
Sofonías es contemporáneo de Jeremías, y predica al pueblo inmediatamente antes y
durante el reinado del gran Rey Josías (640-609 a.C.).
En su primera predicación hay una impresionante amenaza a los que no cumplen la Ley.
Se presenta el Juicio de Dios, con palabras que han inspirado el famoso "Dies Irae".
Habla después de "El Resto de Israel", los que permanecerán fieles al Señor, y anuncia
finalmente la salvación de Jerusalén, con las palabras que leemos en la liturgia de hoy,
con estupendas imágenes que nos parecen una presencia anticipada de la Buena Noticia
de Jesús:
Alégrate - El Señor ha alejado a tu enemigo - El Señor, un poderoso salvador, está en
medio de ti - No temerás ningún mal. - Él te renueva su amor, Él danza por ti con gritos
de júbilo.
Magnífica imagen de Dios: en medio de su pueblo, para salvar, bailando de alegría con
el triunfo de los suyos.
• DE PIE
• GLORIA A TI SEÑOR.
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá;
entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó
la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y
bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En
cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú,
que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi
salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas
las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su
brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a
los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia
a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros
padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. PALABRA DEL
SEÑOR.
TE ALABAMOS SEÑOR.
•
Por los obispos y sacerdotes: para que con su vida y predicación manifiesten a los hombres
cómo ama Dios a todo hombre, dando su vida por todos y muriendo por amor. Oremos al
Señor. Por los méritos de tu Hijo, escúchanos.
• Por nuestros gobernantes, para que custodien el bien común, sobretodo protejan a los más
pobres o marginados y trabajen por la instauración de la paz en su territorio. Oremos al Señor.
Por los méritos de tu Hijo, escúchanos.
• Por todos los difuntos, especialmente por aquellos por los que nadie pide y cuya fe sólo Dios
conoció: para que gocen de la gloria de Cristo nuestro Salvador y con Él tengan vida eterna.
Oremos al Señor.
Por los méritos de tu Hijo, escúchanos.
• Por nosotros: para que, creyendo en Cristo y poniendo en Él toda nuestra confianza,
progresemos en santidad de vida, en servicio fraterno y en espíritu de oración. Oremos al Señor.
Por los méritos de tu Hijo, escúchanos.
• PLEGARIA.
Oh Dios, que en el madero de la cruz obraste la salvación de todo el género humano; mira
nuestras oraciones y ayúdanos a permanecer unidos a tu Hijo y a cooperar con nuestra
entrega a la extensión de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor que vives y reinas por los siglos
de los siglos. UNIDOS EN EL AMOR DE CRISTO, DIRIJAMONOS AL PADRE, CON LA ORACION QUE NOS
ENSEÑO Y DECIMOS TODOS:
-PADRE NUESTRO
-AVEMARIA
-GLORIA
• MONICION.
Que nuestro único orgullo sea la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en Él tenemos la salvación,
la vida y la Resurrección, y por Él hemos sido salvados y redimidos. Aleluya.
• MEDITACION
La primera lectura nos presenta cómo, en el desierto, el pueblo de Israel realiza la
experiencia de la dificultad de vivir la fe, de confiar en la promesa de Dios. Su rebelión le
muestra cómo fuera de Dios no hay salvación En el evangelio de hoy, Jesús afirma que
«debe ser levantado del suelo» y que será entonces un signo de salvación... La cruz. La
serpiente de bronce era un anuncio de ese signo de salvación.
Durante su marcha a través del desierto, el pueblo de Israel se desanimó... habló contra
Dios y contra Moisés. A lo largo de toda la Biblia, el desierto es el lugar de la tentación y
de las pruebas. La gran prueba es la de dudar de Dios mismo. Ese estado de duda en
nuestras relaciones con Dios suele aparecer cuando nos sentimos excesivamente
aplastados por el peso de nuestras preocupaciones. Y esto sucede, en verdad, también a
los cristianos más generosos y a los apóstoles más ardientes. Con mayor razón esto puede
explicar en parte el ateísmo y la incredulidad: ¡con el desánimo a cuestas, se acusa a Dios
Como Moisés, rezamos por nuestros contemporáneos que prescinden de Dios: ¡Ten
piedad, Señor! ¡Alivia la carga que pesa sobre ellos! Llegan las serpientes venenosas. “La
serpiente ha sido siempre símbolo de espanto. Animal sinuoso y deslizante, difícil de
atrapar, que ataca siempre por sorpresa y cuya mordedura es venenosa: el veneno que
inyecta en la sangre no guarda proporción con su herida aparentemente benigna. Se está
tentado de atribuirlo a una potencia maléfica, casi mágica”. Fue serpiente la que tentó a
Eva, y hay mujeres que tienen sus pesadillas con imágenes de serpientes (supongo que a
causa de haberlas visto por el campo). Los antiguos interpretaban como un castigo del
cielo las desgracias naturales que les sobrevenían, y de ahí que vean el mal en la serpiente:
-“Hemos pecado contra el Señor y contra ti. Intercede ante el Señor para que aparte de
nosotros las serpientes”. También nosotros queremos ser conscientes de nuestros
pecados, ver claro; pero que la evidencia de nuestra culpa no nos deje sucumbir en el
desaliento. La serpiente había sido divinizada, por ejemplo, como símbolo de la
fecundidad. Hoy vemos una re-interpretación más religiosa, quizá hubo en el templo una
imagen hasta que el rey Ezequías mandó destruirla: cf. 2 R 18,4
• DE PIE
• ESCUCHEMOS HERMANOS DEL SANTO Evangelio según san JUAN: 3,13-17
• GLORIA A TI SEÑOR.
En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: “Nadie ha subido al cielo sino el Hijo
del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la
serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que
todo el que crea en él tenga vida eterna. PALABRA DEL SEÑOR.
TE ALABAMOS SEÑOR.
• PRECES COMUNITARIAS:
Jesús es Señor para gloria de Dios Padre: Él es nuestro único Mediador y Sacerdote, al ofrecer una vez
para siempre su sacrificio en la cruz. Que Él mismo interceda ante el Padre por la Iglesia orante en la
tierra. Oremos diciendo: R./ Por tu muerte redentora, sálvanos Señor
• PLEGARIA.
Dios todopoderoso y eterno, tú que desde la cruz del calvario nos mostraste tu forma de amarnos, haz
que nosotros seamos siempre dóciles a las inspiraciones de tu Espíritu, para que, con el ejemplo de tu
amadísimo hijo abrasemos la cruz de cada día y podamos proclamar eternamente tu grandeza. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos. UNIDOS EN EL AMOR DE CRISTO, DIRIJAMONOS AL PADRE,
CON LA ORACION QUE NOS ENSEÑO Y DECIMOS TODOS:
-PADRE NUESTRO
-AVEMARIA
-GLORIA
• CANTO: TU SEÑOR
Tu Señor
sabes bien
lo que yo tengo guardado en mi interior
todo aquello que me aturde
lo que no puedo olvidar
esas cosas que no dejan caminar
Tu Señor
hasta hoy
me ha seguido en cada paso de mi vida
y me has dado grandes cosas
que no puedo olvidar
los momentos que en mi vida quedaran
Por eso
ven Señor Jesús
que te quiero hoy decir
que mis ojos se han abierto y que sin ti no puedo más seguir
ven Señor Jesús
que ahora tengo el corazón
con un grito que me pide tu amor
a la Virgen de Nazareth.
Madre de mi Señor.
• MONICION:
Que permita Dios, en Su Infinita Misericordia, que este momento sea vivido como nos lo pide la Santísima
Virgen María en Fátima cuando dice: «Oren, oren mucho y hagan sacrificios por los pecadores. Son
muchas almas que van al infierno porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas» (19 de agosto
de 1917). Sabemos que la Virgen María protegerá a todos los que nos unimos con ella en esta Hora
Santa, pidiendo a su Hijo Jesús por la redención del mundo y, particularmente para que nuestra Iglesia
sea verdaderamente una comunión de fe y fraternidad.
• ORACION INICIAL: (TODOS)
Señor Jesús te adoramos aquí presente en esta Hostia Santa. Te bendecimos y te damos gracias por
tu presencia hoy aquí entre nosotros. Tú has dicho: «Este es mi cuerpo que se ofrece por ustedes». ¡Oh Jesús!,
llena nuestros corazones con tu Espíritu Divino para que podamos adorarte, junto a tu Madre Santísima, con fe
y esperanza en esta hora de reparación por las ofensas que se hacen a tu Sagrado Corazón y al corazón
inmaculado de tu Madre Santísima
Lectura del libro del profeta Isaías. (61:10—11)
Desbordo de gozo en el Señor y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un
manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas. Porque como una tierra hace germinar plantas y como un
huerto produce su simiente, así el Señor Yahvé hace germinar la justicia y la alabanza en presencia de todas las naciones.
PALABRA DE DIOS.TE ALABAMOS SEÑOR.
• MEDITACION
• DE PIE
• ESCUCHEMOS HERMANOS EL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1: 26-38.
• GLORIA A TI SEÑOR
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a un pueblo de Galilea, llamado
Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el
nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor
está contigo.» Ella se sorprendió por estas palabras, y se preguntaba qué significaría
aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, pues tu gozas del favor de Dios; vas a
concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será
grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su
padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María
respondió al ángel: « ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le
respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira,
también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes
de aquella que llamaban estéril, - porque ninguna cosa es imposible para Dios.» -Dijo
María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu Palabra.» Y el ángel
dejándola se fue.
PALABRA DEL SEÑOR
GLORIA A TI SEÑOR JESUS.
• MEDITACION
María fue el primer Sagrario en el que Cristo puso su morada, recibiendo de su madre la primera
adoración como Hijo de Dios que asume la naturaleza humana para redimir al hombre. Imaginémonos
cómo trató a Jesús en su seno, qué diálogos de amor con ese Dios al que alimentaba y al mismo tiempo
del que Ella misma se alimentaba día y noche. Imaginémonos la delicadeza para con ese Hijo, cuando
iba y venía, trabajaba o cocinaba, o iba a la fuente. Pondría su mano sobre el vientre y sentiría moverse
a ese hijo suyo que era también, y sobre todo, Hijo de Dios.
María durante esos nueve meses fue viviendo las virtudes teologales.
Vivía la fe. Creía profundamente que ese Hijo que crecía en sus entrañas era Dios Encarnado. Y ella le
dio ese trozo de carne y su latido humano. Vivía la esperanza; esa esperanza en el Mesías prometido ya
estaba por cumplirse y Ella era la portadora de esa esperanza hecha ya realidad. Vivía el amor; un amor
hecho entrega a su Hijo. María entregaba su cuerpo a su Hijo y derramaba e infundía su sangre a su
Hijo. Si no hay sangre derramada, el amor es incompleto. Sólo con sangre y sacrificio el amor se
autentifica, se aquilata.
Cristo en la Eucaristía es su Cuerpo que se entrega y es su Sangre que se derrama para alimento y
salvación de todos los hombres. Pero, ¿quién dio a Jesús ese cuerpo humano y esa sangre humana?
¡María!
Por tanto, el mismo cuerpo que recibimos en la Comunión es la misma carne que le dio María para que
Jesús se encarnara y se hiciese hombre. Gustemos, valoremos, disfrutemos en la Comunión no sólo el
Cuerpo de Cristo sino ese cuerpo que María le dio. Por tanto, tiene todo el encanto, el sabor, la pureza
del cuerpo de María. Pero bajo las apariencias del pan y vino. ¡Es la fe, nuestra fe, que ve más allá de
ese pan!
María llevó toda su vida una vida eucaristizada, es decir, vivía en continua acción de gracias a Dios por
haber sido elegida para ser la Madre de Dios, vivía intercediendo por nosotros, los hijos de Eva, que
vivíamos en el exilio, esperando la venida del Mesías y la liberación verdadera. Y como dijo el papa en
su encíclica sobre la eucaristía, María es mujer eucaristizada porque vivió las actitudes de toda
eucaristía: es mujer de fe, es mujer sacrificada y su presencia reconforta. ¿No es la eucaristía misterio
de fe, sacrificio y presencia?
Vivía en continuo sufrimiento, Getsemaní y Calvario. También Ella, como Jesús, fue triturada, como el
grano de trigo y como la uva pisoteada, de donde brotará ese pan que se hará Cuerpo de Jesús que nos
alimentará y ese mosto que será bebida de salvación.
La eucaristía que vivía María era misteriosa, espiritual, pero real. Su vida fue marcada por la entrega a
su Hijo y a los hombres. ¿Por qué en algunos de las apariciones, María pide la comunión? Porque
eucaristía y María están estrechamente unidas. Por lo tanto, Cristo en la eucaristía es sacrificio,
alimento, presencia, y María en la eucaristía experimenta: El sacrificio de su Hijo una vez más, pues
cada misa es vivir el Calvario, y María estuvo al pie del Calvario. En la eucaristía María nos vuelve a dar
a su Hijo para alimentarnos.
En la eucaristía, junto al Corazón de su Hijo, palpita el corazón de la Madre. Por tanto en cada misa
experimentamos la presencia de Cristo y de María.
No es ciertamente la presencia de María en la eucaristía una presencia como la de Cristo, real,
sustancial. Es más bien una presencia espiritual que sentimos en el alma. Es María quien nos ofrece el
Cuerpo de su Hijo, pues en cada misa nace, muere y resucita su Hijo por la salvación de los hombres y
la glorificación de su Padre.
Señor, hemos venido a adorarte y agradecerte por tu constante oración al Padre. Te damos gracias por
la decisión que tomaste la noche de tu entrega mientras sudabas sangre, tú le dijiste al Padre : «No se
haga mi voluntad, sino la tuya». R: «Hágase en mí según tu voluntad».
• Señor Jesús, te pedimos que nos enseñes a decir siempre: «Padre que se haga tu voluntad». Queremos
decirlo en todas las circunstancias de nuestras vidas, sobre todo cuando nos resistimos a aceptar lo que nos pasa
y también en todas las situaciones futuras donde seremos tentados a no aceptar la voluntad del Padre,
permítenos mantenernos fieles a Su voluntad. R: «Hágase en mí según tu voluntad».
• Señor, Danos un corazón semejante al tuyo, dile a tu Madre Santísima que nos preste su corazón para
amarte como Ella, que fue siempre fiel al cumplimiento de tu voluntad.
R: «Hágase en mí según tu voluntad».
• Jesús Sacramentado, te pedimos por todos aquellos que no creen en tu presencia real en Cuerpo,
Sangre, Alma y Divinidad en la Eucaristía y te suplicamos que tu Madre Santísima los atraiga a Ti para que
creamos que estas verdaderamente presente. R: «Hágase en mí según tu voluntad».
• Señor Jesús, te pedimos por todos los sacerdotes del mundo entero para que, alimentados de tu Cuerpo
y Sangre, y bajo el cuidado amoroso de tu Madre María, se sepan siempre fortalecidos y animados para vivir el
ministerio con alegría. R: «Hágase en mí según tu voluntad».
• Te pedimos, Señor Jesús, por todos los enfermos que, con un corazón sincero y mucho amor, comulgan
de tu cuerpo y sangre y te encomendamos a todos los que les llevan la comunión, para que se sepan siempre
acompañados de tu Santísima Madre. R: «Hágase en mí según tu voluntad».
• Señor Jesús ten misericordia de todos nosotros que comulgamos en Cristo, para que nos llenemos de su
verdad y de su vida. R: «Hágase en mí según tu voluntad».
• Jesús, Pan de Vida, te pedimos por todas las comunidades cristianas, para que alrededor de tu mesa
santa, comulgando de tu Cuerpo y Sangre, vivan como los Apóstoles y María Santísima, en los primeros tiempos
de la Iglesia, siempre como signo de amor y unidad. «Hágase en mí según tu voluntad».
• PLEGARIA.
Cristo salvador nuestro que transformaras nuestro frágil cuerpo en cuerpo glorioso como el tuyo cuando nos alimentas
con tu santísimo cuerpo en la Eucaristía, te pedimos por nuestras comunidades para que las transformes en imagen
tuya. por Jesucristo Nuestro Señor. Amen. UNIDOS EN EL AMOR DE CRISTO, DIRIJAMONOS AL PADRE, CON LA
ORACION QUE NOS ENSEÑO Y DECIMOS TODOS:
-PADRE NUESTRO
-AVEMARIA
-GLORIA
Madre, Madre
Madre, Madre,
(Bis)
• MONICION.
Creemos en ti, Jesús, Señor de la Eucaristía. Tú nos diste a beber agua viva para que no nos falte nunca el don de tu
Espíritu y la experiencia de tu Amor.
Creemos en ti, Jesús, Señor de la Eucaristía. De tus labios, el pedir de beber, es una declaración de amor divino, que
ofreces, en la samaritana, a todos los pueblos.
Creemos en ti, Jesús, Señor de la Eucaristía. Por el agua del bautismo hemos sido convertidos en tus hermanos
menores para adorarte en espíritu y en verdad.
Será éste un día extraordinario, solamente conocido por Yavé; no habrá más cambio del día a la noche, pues
de noche será como de día claro. Ese día brotará en Jerusalén un manantial que nunca se secará ni en verano
ni en invierno y que estará siempre corriendo, tanto hacia el mar oriental como hacia el mar occidental. Y Yavé
reinará sobre toda la tierra. El será el Único, y único será su Nombre. PALABRA DE DIOS
TE ALABAMOS SEÑOR.
• MEDITACION
Si el Día de YAVHE (Zacarías 14:1) comenzó en Pentecostés (ver arriba sobre Zacarías 14:6-7) y la violencia
descrita en Zacarías 14:4-7 han de ocurrir en el Al final, el presente versículo es fácilmente identificable
con la declaración de Jesús a la mujer samaritana en el capítulo cuatro de Juan.
Respondió Jesús y le dijo: Todo el que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del
agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; más el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente
de agua que salte para vida eterna. Esta agua viva ciertamente fluyó hacia el este y el oeste desde
Jerusalén cuando el arrepentimiento y la remisión de los pecados comenzaron a predicarse en todo el
mundo, comenzando desde Jerusalén. Al final del día en que el agua viva comenzó a correr, el Señor será
rey sobre toda la tierra. Dios siempre ha sido rey sobre toda la tierra. Al final, Él será universalmente
reconocido como lo que siempre ha sido. La evidencia de Su reinado universal será la abolición de los
dioses falsos. Zacarías ya nos ha informado que esto sucedería en tierra santa. Al final sucederá en toda
la tierra. El hecho de que aún no haya sucedido prueba aún más que la predicción de Zacarías aún no se
ha cumplido por completo.
• DE PIE
• ESCUCHEMOS HERMANOS DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 4:5-18.
• GLORIA A TI SEÑOR.
«En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su
hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal
del pozo. Era cerca del mediodía. Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: «Dame
de beber». (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: «¿Cómo
es qué tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Jesús le dijo: «Si conocieras el don
de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva». La mujer le
respondió: «Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua
viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y
sus ganados?» Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua
que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial
capaz de dar la vida eterna». La mujer le dijo: «Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed
ni tenga que venir hasta aquí a sacarla». Él le dijo: «Ve a llamar a tu marido y vuelve». La mujer le
contestó: «No tengo marido». Jesús le dijo: «Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco,
y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad». Palabra del Señor.». PALABRA DEL SEÑOR.
TE ALABAMOS SEÑOR.
• MEDITACION
El evangelio de este día muestra una belleza extraordinaria. Nos hace acercarnos a un Jesús que rompe
todos los esquemas y a una mujer que se deja seducir por las palabras de un extraño para encontrar la
belleza en su propio corazón. Los signos que nos presenta San Juan van más allá de una bella narración
y cada objeto se transforma en una enseñanza: el cansancio y la sed de Jesús que se sienta en el brocal
del pozo, el cántaro de la samaritana agrietado y reseco como su alma. La sed, el agua, los maridos, el
lugar de la adoración… parecerían palabras que bordean y esquivan el verdadero problema y que Jesús
con gran delicadeza va encaminando hasta llegar al punto central: el manantial interior. Nada se podrá
entender, y nada podrá solucionarse, si en el interior de la persona sólo se encuentra el vacío, la
ambición, el ansia de poder. Podrán disfrazarse las intenciones, se buscarán pretextos para la lucha, se
recurrirá a las diferencias de los pueblos, pero siempre se tendrá que llegar al corazón de la persona para
descubrir si tiene su verdadero manantial o si tiene que estarse surtiendo de exterioridades y
apariencias.
Si caminando por las atestadas calles de nuestras ciudades, tratamos de descubrir qué hay detrás de los
rostros herméticos de las personas que, con prisas, preocupaciones y un desentendimiento de lo que
sucede en el exterior, parecen dirigirse a un lugar seguro, no es difícil percibir una sensación de
desencanto y frustración. No es sólo la constatación de una crisis económica que no logramos solucionar,
no es sólo la violencia que nos desestabiliza y nos hace sentir impotentes, va mucho más allá… crece el
miedo social, la actitud defensiva y agresiva, la impotencia y el vacío. Es como si estuviéramos tocando
fondo y quisiéramos refugiarnos detrás de una máscara o detrás de nuestras cuatro paredes. Pero aún
allí nos llega la nostalgia, la náusea y el aburrimiento. Los suicidios, las drogas, el alcohol, la ambición
desordenada, la pornografía y los desenfrenos, no son sino expresiones de este vacío que se quisiera
llenar con cosas exteriores, pero continúa el corazón agrietado y sediento en busca de verdad y de amor.
Para muchos sería la condena del hombre moderno y la llegada a su exterminio, pero para Jesús es el
momento de la oportunidad, el tiempo favorable cargado de posibilidades. Porque cuando el hombre se
ha reconocido necesitado, cuando ha visto que las seguridades exteriores no llenaban su corazón, se
puede estar dispuesto a la búsqueda de realidades superiores. Jesús percibe esta sequedad en el corazón
de la samaritana y le ofrece “el agua que da vida”. Jesús también percibe las grietas de nuestros ansiosos
corazones y nos ofrece “el agua viva” para que no volvamos a tener sed. Jesús al ofrecer el don de Dios,
no está juzgando a la persona, puede mirar el interior de la samaritana y ahí manifestarle todo su amor.
No es la belleza exterior, ni siquiera la bondad de aquella mujer vacía, lo que lo hace amarla. Es la
expresión concreta del amor del Padre que ama a todos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, lo
que lo impulsa a manifestar su misericordia, respeto y cariño a quien sólo había recibido migajas. Y al
amar Jesús libera; al ofrecer el don de Dios, salva; y al aceptar su pequeñez, reconoce la dignidad de la
persona. Por eso aquella samaritana, levantando la cabeza y caminando con gran seguridad, se dirige a
sus hermanos para ofrecer de su propio manantial una esperanza de vida: “Vengan a ver… ¿no será éste
el Mesías?”. Supera sus propios miedos, está reconstruida y puede ahora dirigirse con toda seguridad a
sus hermanos. Quien tiene un manantial en su interior siempre desborda fecundidad e irradia amor. Ya
no quiere a los hombres egoístamente para sí, es capaz de ofrecer una buena nueva y dirigir sus
sentimientos a un nuevo amor. Ha entendido que la felicidad no se encuentra en la acumulación egoísta
de posesiones para sí, sino en la construcción de la felicidad de los demás y contribuye a que descubran
una nueva vida.
Tu Señor
hasta hoy
me ha seguido en cada paso de mi vida
y me has dado grandes cosas
que no puedo olvidar
los momentos que en mi vida quedaran
Por eso
ven Señor Jesús
que te quiero hoy decir
que mis ojos se han abierto y que sin ti no puedo más seguir
ven Señor Jesús
que ahora tengo el corazón
con un grito que me pide tu amor
• PRECES COMUNITARIAS:
Nosotros también, como la Samaritana, nos encontramos a Jesús en el pozo, pero ahora ese pozo es la Custodia
en donde adoramos desde el silencio de nuestro corazón su presencia, para convertirnos, para beber paz, perdón,
serenidad y fortaleza, que nos ayuden a continuar luchando en este desierto de la vida: R: R/ Señor, sacia nuestra
sed.
• Por la Iglesia, para que nos acerque a la misericordia de Dios y sea ella la que, como madre y maestra
siempre nos dé de beber de la fuente de vida eterna, oremos.
• Por los pastores de la Iglesia, para que estén siempre disponibles a dar de beber a quienes acuden al pozo
del confesionario y puedan escucharlos con paciencia y comprensión, oremos.
• Por los gobernantes y por los partidos políticos, para que busquen la fuerza del espíritu desde la oración
y tomen buenas decisiones ante los problemas de los que más sufren en nuestra sociedad, oremos.
• Por los niños, adolescentes y jóvenes, para qué sintiéndose verdadera comunidad de la Iglesia de
Jesucristo, lleguen a ser fuente de agua viva para todos los sedientos, a través de la vocación específica
que elijan, oremos.
• Por todos nosotros y nuestra comunidad, para qué en la búsqueda de la renovación de nuestras vidas,
durante este tiempo, aprendamos a vivir según el espíritu de Jesús, oremos.
• PLEGARIA.
Padre, muéstranos nuevos caminos hacia ti y hacia los hermanos y que sepamos encontrarnos fraternalmente unos a
otros como tú te encuentras con nosotros, en Jesucristo nuestro Señor. Amén. Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos. UNIDOS EN EL AMOR DE CRISTO, DIRIJAMONOS AL PADRE, CON LA ORACION QUE NOS ENSEÑO Y DECIMOS
TODOS:
-PADRE NUESTRO
-AVEMARIA
-GLORIA