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Amor eterno, de Gustavo Adolfo Bécquer
Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la Tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.
4. Hallan en el amor la causa de todos sus bienes, de Francisco
de Quevedo
Después que te conocí,
Todas las cosas me sobran:
El Sol para tener día,
Abril para tener rosas.
Por mi bien pueden tomar
Otro oficio las Auroras,
Que yo conozco una luz
Que sabe amanecer sombras.
Bien puede buscar la noche
Quien sus Estrellas conozca,
Que para mi Astrología
Ya son oscuras y pocas.
Gaste el Oriente sus minas
Con quien avaro las rompa,
Que yo enriquezco la vista
Con más oro a menos costa.
5. Amor, de Salvador Novo
Amar es este tímido silencio
cerca de ti, sin que lo sepas,
y recordar tu voz cuando te marchas
y sentir el calor de tu saludo.
Amar es aguardarte
como si fueras parte del ocaso,
ni antes ni después, para que estemos solos
entre los juegos y los cuentos
sobre la tierra seca.
Amar es percibir, cuando te ausentas,
tu perfume en el aire que respiro,
y contemplar la estrella en que te alejas
cuando cierro la puerta de la noche.
6. Cúbreme, amor, de Rafael Alberti
Cúbreme, amor, el cielo de la boca
con esa arrebatada espuma extrema,
que es jazmín del que sabe y del que quema,
brotado en punta de coral de roca.
Alóquemelo, amor, su sal, aloca
Tu lancinante aguda flor suprema,
Doblando su furor en la diadema
del mordiente clavel que la desboca.
¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello
borbotar temperado de la nieve
por tan estrecha gruta en carne viva,
para mirar cómo tu fino cuello
se te resbala, amor, y se te llueve
de jazmines y estrellas de saliva!
7. Madrigal, de Amado Nervo
Por tus ojos verdes yo me perdería,
sirena de aquellas que Ulises, sagaz,
amaba y temía.
Por tus ojos verdes yo me perdería.
Por tus ojos verdes en lo que, fugaz,
brillar suele, a veces, la melancolía;
por tus ojos verdes tan llenos de paz,
misteriosos como la esperanza mía;
por tus ojos verdes, conjuro eficaz,
yo me salvaría.
En la época republicana, hacia 1824, Bolívar dicta las normas que extinguen a las comunidades,
situación que dura hasta el régimen de Leguía (1920), en que recién se dictan normas de
reconocimiento y protección de las comunidades indígenas. En 1896, durante el gobierno de
Nicolás de Piérola se expide una ley por la cual las salinas de Mórrope pasan a ser
administradas por el Estado, para contribuir a un fondo para la recuperación de Tacna y Arica,
siendo abandonadas luego, sin recibir la comunidad ninguna compensación. Durante el
gobierno de Augusto B. Leguía, que pretendió promover la mediana y pequeña agricultura,
expropió sin ninguna compensación para la comunidad, las tierras de Sasape y Muy Finca
(aproximadamente 30,000 Hás.). Lo mismo sucedió con yéncala (1,302 Hás., de las cuales 319
Hás. fueron recuperadas) (FERNÁNDEZ 1991:12). 4. LA [Link] TRADICIONAL: CONTINUIDAD
y RUPTURA Hasta hace dos generaciones ha habido continuidad y permanencia de la tradición
cultural morropana, con fuertes reminiscencias prehispánicas, aunque, obviamente, eso no
significa desconocer el impacto del proceso del ordenamiento colonial en esta zona; sin
embargo, se han conservado muchos rasgos autóctonos. Esto ha sido posible, por la escasez de
recursos de este territorio, que ha hecho que los españoles y criollos no tengan mayor interés
en avecindarse en esta comunidad. Asimismo ha habido un relativo aislamiento de Mórrope
hasta hace unos veinte años, en que se construye una variante de la carretera Panamericana
pasando a un costado del pueblo de Mórrope (ruta Bayóvar). Esta continuidad cultural fue
observada por el sabio naturalista Antonio Raimondi, quien en 1868, a tres siglos de la
conquista, describió al Mórrope que él conoció. "Esta población de puros indígenas, que
conservan todavía casi todas sus costumbres de sus antepasados, se halla en el límite del
desierto que llaman de Sechura, y la principal industria de sus habitantes es el comercio de la
sal" (RAIMONDI 1956: 235)
La tradición cultural se expresa a través de múltiples actividades cotidianas, de las tecnologías
de producción y de las formas de socialización que se mantienen. Se ha conservado la tradición
textil del algodón nativo precolonial, lo cual es una actividad exclusivamente femenina. Es uno
de los pueblos de indios conocidos como centros de elaboración y decoración textil, y de
manufactura de instrumentos textiles, que subsistieron en la época republicana y hasta
nuestros días. Junto con Olmos y Túcume, ha sido una de las actividades principales en la
economía familiar. Sin embargo, la artesanía textil ha sufrido cambios, al introducirse nuevas
formas, como la alforja, persistiendo algunas formas de origen prehispánico como la manta, de
variados modelos y usos (VREELAND 1985: 144). Las instituciones familiares y los mecanismos
de socialización sor. otros aspectos en los cuales se observa una continuidad cultural desde
épocas antiguas, a pesar de las rupturas que impuso el sistema colonial. Dentro de los escasos
estudios sobre la familia, hay una certeza relativa en la poligamia y el machismo existente en la
costa norte (SARA-LAFOSSE 1986). En las últimas generaciones, se guarda memoria de las
formas tradicionales del matrimonio, que aún ahora reviste características peculiares. Otro
ritual importante en la vida familiar morropana es el corte de pelo, que es un rito de iniciación
(Cf. CAJUSOL 1965). 5. LA EVOLUCION POBLACIONAL Los datos demográficos más antiguos con
que contamos son los del padre Justo Modesto Ruviños y Andrade, quien menciona que en el
año 1125 se dio una primigenia migración desde Félam, a la zona de Pacora - Mórrope de una
población de pescadores - salineros que estaban insertados en un flujo corner-. cial entre el
norte (actual Piura) con los reinos costeños de Lambayeque. Esta primera migración se debió
probablemente a los efectos de la corriente de El Niño, y coincide con otras migraciones
fundacionales como las de Pacatnamú y de Naymlap (Cf. AMAYA y GOMEZ 1996b). Las
informaciones del cura Ruviños nos permiten atisbar, en pequeño, algunas características de la
movílidad de los grupos étnicos de esta región, la enorme complejidad de los intercambios
culturales desde antiguo en este espacio, así como el interés de la administración colonial de
ordenarla, con fines de control religioso y tributario.
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