Autopercepción del estado de salud mental en estudiantes
universitarios y propiedades psicométricas del Cuestionario
de Salud General (GHQ28)1
Self-Perception Regarding the State of Mental Health Among University
Students and the Psychometric Properties of the General Health
Questionnaire (GHQ28)
Blanca-Noemí Silva-Gutiérrez2
Departamento de Ciencias Sociales y Jurídicas, Universidad de Guadalajara, México
[email protected]
Ulises-Osbaldo De la Cruz-Guzmán
Departamento de Ciencias Sociales y Jurídicas, Universidad de Guadalajara, México
[email protected]
Resumen
La investigación consistió en analizar la validez y propiedades psicométricas del
Cuestionario de Salud General GHQ28, en una muestra representativa de estudiantes
universitarios de tres carreras del Centro Universitario de Ciencias Económico
Administrativas (CUCEA), Universidad de Guadalajara, Jalisco, México; adicionalmente
se construyeron tres modelos de regresión simple. La investigación es de carácter
cuantitativo con alcance inferencial. De acuerdo con el análisis realizado, el GHQ28 cuenta
con validez adecuada para la población participante, la edad tiene correlación positiva
directa con el dolor de cabeza, y el género del estudiante con los problemas del sueño.
Palabras clave: salud mental, estrés académico, estudiantes universitarios.
1 General Health Questionaire (Goldberg y Hillier,1979).
2
En el desarrollo de este trabajo se contó con la participación de Miguel Antonio Ruiz de Alba, colaborador del Cuerpo Académico CA
UdeG 525, en lo relativo a la aplicación de la encuesta.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Abstract
The research aimed to analyze the validity and psychometric properties of GHQ28 General
Health Questionnaire in a representative sample of college students three degrees of
University Center for Economic and Administrative Sciences (CUCEA), University of
Guadalajara, Jalisco, Mexico. In addition, three simple regression models were constructed.
The research is quantitative, inferential scope. According to the analysis the GHQ28 has
adequate validity for the population participant. Also found that age has a direct positive
correlation with headache, plus student gender also has a positive relationship with sleep
problems.
Key words: GHQ28, mental health, academic stress, college students.
Fecha Recepción: Marzo 2017 Fecha Aceptación: Julio 2017
Introducción
La etapa universitaria genera cambios considerables en la vida del estudiante, ya que se
trata de un periodo de transición a una fase particularmente exigente y en la que puede
presentar “problemas de adaptación, de rendimiento y de permanencia en la institución,
especialmente durante el primer año de estudios” (Polanco et al., 2014, pp. 205-206). En
dicha etapa pueden estar presentes trastornos psicológicos como la ansiedad, que acompaña
al periodo postadolescente por el que están atravesando los jóvenes (Nergüz, 2010), quienes
idealmente deben gozar de óptima salud mental y bienestar psicológico (Pérez et al., 2010).
Un estado mental saludable permite desarrollar habilidades profesionales y competir en el
mercado laboral (Palacio y Martínez, 2007); sin embargo, al ingresar a la universidad, dicha
condición puede verse comprometida por situaciones académicas generadoras de estrés
(Gutiérrez et al., 2010). Este concepto, que Hans Selye define como trastorno general de
adaptación, se presenta como una respuesta del cuerpo hacia una amenaza y en la que
aparecen cambios que agotan al individuo (Rodríguez y De Rivas, 2011).
Los estudiantes comúnmente son sometidos a periodos de alta carga emocional ─como en
la aplicación de exámenes y entrega de trabajos finales─ (Feldman, et al., 2008), lo cual
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
incide en variantes psicosomáticas que determinan su bienestar físico y desempeño
académico. El bienestar, por tanto, dependerá del equilibrio que haya entre la carga de
trabajo que se tenga y los recursos con los que se cuente (García Barquero et al., 2009).
Salud mental y bienestar en los estudiantes
En la actualidad es complicado lograr un equilibrio mental sano debido a las múltiples
actividades, responsabilidades y demás situaciones estresantes de la vida cotidiana, sobre
todo en lo relacionado con la economía (Pérez Padilla, 2010). La salud mental ayuda al
individuo a interactuar con el ambiente que le rodea, llámese social, económico, familiar,
etcétera; por tanto, se puede afirmar que una persona es sana si logra un equilibrio entre su
cuerpo y su mente, así como estar en armonía con el entorno que le rodea, adaptarse a los
cambios y controlar sus facultades físicas y mentales (Morales, 1999 citado por Pérez
Padilla et al., 2010). La OMS (Organización Mundial de la Salud) describe lo anterior
como: “Un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes,
puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y
fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad” (Gutiérrez et al.,
2010, p. 8).
Al respecto, Sevgi (2010) considera que la salud mental se refiere a cómo las personas
evalúan sus vidas a través de variables como falta de depresión, ansiedad, satisfacción de
vida y estado de ánimo, entre otros conceptos.
La salud mental es primordial para el desarrollo de los individuos, las sociedades y los
países; incluso la Ley General de Salud en su artículo 72 señala que la prevención y
atención de los trastornos mentales y del comportamiento es prioritaria y que debe
abordarse desde distintos enfoques, sin dejar de lado la perspectiva de la salud pública
(Restrepo y Jaramillo, 2012), (Becerra, 2014).
Según datos de la Secretaría de Salud, en los últimos diez años se incrementaron en el país
los trastornos de salud mental, es decir, en 100 millones de mexicanos 15 % padece algún
trastorno mental. Los problemas de salud mental originan tasas desproporcionadamente
elevadas de discapacidad y mortalidad (Pérez Padilla, 2010). Por ejemplo, las personas con
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
depresión mayor o esquizofrenia corren un riesgo de 40 a 60 % mayor de muerte prematura
que la población en general (OMS, 2013).
Además, innumerables trabajos como los de Adewuya, 2006; Nordin, Talib, y Yaacob,
2009; Ovuga, Boardman, y Wasserman, 2006; Seim y Spates, 2010; Verger, Guagliardo,
Gilbert, Rouillon, y Kovess Masfety, 2009, en Madeha Naz. (2013), y Beck, Taylor y
Robbins (2002) en Pérez Villalobos (2012) han encontrado una prevalencia de los
problemas de salud en la población. Los universitarios son uno de los grupos que en
especial experimentan problemas de salud mental, como trastornos del estado de ánimo,
conductas destructivas, estrés, ansiedad, depresión, etcétera; en general, los estudiantes son
más propensos que el resto de la población a presentar este tipo de síntomas como
consecuencia de la presión académica, la proximidad de la adolescencia, las relaciones
sentimentales y el bajo poder adquisitivo.
Los jóvenes universitarios suelen padecer estrés debido a su esfuerzo emocional e
intelectual (Madeha Naz, 2013); saben que de su desempeño depende su futuro. Pero
también existen otros factores, por ejemplo, algunos estudiantes trabajan y estudian al
mismo tiempo, lo cual prácticamente absorbe todo su tiempo, mermando su capacidad de
rendimiento escolar (Shin y Johnson, 1978 en Guarino, 2013). Dicha situación dificulta el
logro de su bienestar “físico, económico y social” (Levi y Anderson, 1980 en Guarino,
2013).
Según Pérez Padilla (2010) y Gutiérrez et al. (2010), la salud mental es fundamental para el
logro de una mayor capacidad de resistencia ante las distintas eventualidades que se
presentan a lo largo de los estudios profesionales. Por su parte, Martín (2007 en Feldman, et
al., 2008) afirma que lo anterior ocurre porque los efectos estresores dependen de factores
psicológicos que actúan como una protección.
Las actividades académicas universitarias constituyen una importante fuente de estrés y
ansiedad, y en consecuencia influyen en el bienestar físico y psicológico de aquellos
estudiantes que piensan no tener tiempo suficiente para concluir sus estudios. (Ormeño et
al., 2006; Macaskill, 2012; Khaldoun et al., 2014). Al ir avanzando en la carrera, los
estudiantes van adquiriendo un mecanismo de defensa que hace que el estrés disminuya
(Polo, 1996 en Pérez Padilla, 2010; Gutiérrez et al., 2010), pero mientras llegan a este
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
periodo de tranquilidad, la exigencia académica (Caballero et al., 2007) puede llevarlos a
experimentar agotamiento, poco interés por el estudio y autocrítica. De igual manera,
Martínez-Otero (2014) señala que el mundo universitario presenta ciertas características y
exigencias que pueden conducir a los jóvenes a tener reacciones adaptativas que deriven en
perturbación psicológica y disminución de su rendimiento escolar.
El estrés académico
El periodo de aprendizaje siempre conlleva cierta tensión, además de los problemas típicos
de la etapa de la “adolescencia tardía”, en la que suele experimentarse ansiedad y cambios
de estado de ánimo (Orlandini en Gutiérrez et al., 2010). Dicha tensión se conoce como
estrés académico, usualmente asociado a la depresión que se da en los universitarios como
consecuencia de las múltiples exigencias que reciben del sistema (Gutiérrez et al., 2010;
Agolla y Ongori, 2009; Martín, 2007) y que originan en ellos opiniones negativas sobre sí
mismos, su futuro y el mundo en el que viven (Beck, 1988 en Palacio y Martínez, 2007);
por ejemplo, dudas sobre su capacidad de seguir adelante y completar sus estudios de
manera satisfactoria (Yuri Rosales, 2012). El problema del estrés en los jóvenes
universitarios ha alcanzado dimensiones de carácter global (Thawabieh y Qaisi, 2012;
Kumaraswamy, 2013; Dalia y Adel, 2015).
Además, y de acuerdo con Suárez (2015), pueden presentar algunas conductas como pobre
desempeño académico, aislamiento, ausentismo y consumo de alcohol y tabaco. Otros
síntomas psicológicos son depresión, irritabilidad, dificultad para tomar decisiones e
inquietud, mientras que entre los físicos están tensión muscular, presión arterial, fatiga,
trastorno del sueño, problemas de digestión. Según Roos (Zaid, 2013) son dos los factores
principales que inciden en el estado de estrés del estudiante universitario: la adaptación al
estilo de vida universitario y la presión de los estudios.
Por otro lado, los estudiantes también reciben apoyo social y pueden experimentar
satisfacción al ver sus logros, lo que determina su eficiencia y disminuye el impacto
negativo de los estresores. Asimismo, el proceso de aprendizaje en competencias los ayuda
a adaptarse a la vida académica y, por tanto, a cumplir sus objetivos (Pérez Padilla, 2010;
Feldman, 2008; Yuri Rosales, 2012, Cornejo y Lucero, 2005 en Caballero et al., 2015).
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Múltiples autores señalan que el apoyo social los ayuda enormemente a afrontar el estrés
académico y extra académico, y a conseguir un desempeño académico satisfactorio
(Caballero, 2015).
El rendimiento académico se relaciona de manera positiva con la motivación, la salud y el
bienestar, mientras que en su parte negativa lo hace con la evaluación, la cual provoca
ansiedad y problemas de salud (González-Pienda et al., 2000; Valle et al., 1999 en Martín,
2007), (Pozos et al., 2014). El desempeño académico se vincula a factores tales como los
intereses personales, los recursos didácticos que se utilicen, la alimentación que se lleva y
el nivel educativo de los padres, siendo los factores personales y sociales las principales
variables que influyen en el rendimiento académico (Palacio, 2007).
Por tanto, el desempeño académico satisfactorio está relacionado con el grado de
aprendizaje mostrado y si se alcanzaron las metas y objetivos de acuerdo al plan de estudios
(Palacio y Martínez, 2007; Caballero, 2007). En general, los estudiantes con un mejor
rendimiento se caracterizan por mostrar eficacia, satisfacción y un nivel de compromiso
mayor, lo que se refleja en un menor nivel de desgaste (Polanco et al., 2014).
De acuerdo con lo anterior y tomando en consideración la importancia de la salud
estudiantil, el presente artículo busca analizar dicha problemática en el contexto específico
de la Universidad de Guadalajara (UdeG), en uno de los centros universitarios que agrupa
las Ciencias Económico-Administrativas (CUCEA), uno de los campus con mayor número
de estudiantes. Para ello, se utilizó el cuestionario de salud general de Goldberg de 28 ítems
(General Health Questionnaire, GHQ) (Goldberg, 1972). La elaboración de este
instrumento data de la década de 1970 y se atribuye al trabajo realizado por David
Goldberg, profesor del Instituto de Psiquiatría del King’s College London. El cuestionario
fue elaborado con la intención de identificar la severidad de trastornos psiquiátricos
menores, por lo que en realidad no mide la salud general sino el estado de salud mental
(García, 1999). El origen de los ítems que integran el instrumento viene de estudios previos
sobre enfermedades mentales tratadas bajo la experiencia del grupo de trabajo de Goldberg
en el Hospital Universitario de Manchester, Inglaterra, específicamente en cuatro áreas
psiquiátricas fundamentales: depresión, ansiedad, inadecuación social e hipocondría
(García, 1999).
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
El GHQ se clasifica como un cuestionario de screening autoadministrado, diseñado para
detectar trastornos psíquicos no psicóticos en la población general, donde primeramente se
propuso una versión de 60 ítems y posteriormente se desarrollaron versiones más cortas
(30, 28, 20 y 12) (Vallejo et al., 2014).
El instrumento sugerido se utiliza para la valoración de salud mental, cuya versión de 28
ítems (GHQ-28) ha sido adaptada a diversos idiomas (Goldberg y Hillier, 1979), con cuatro
subescalas: síntomas somáticos, ansiedad e insomnio, disfunción social y depresión grave;
asimismo ha sido ampliamente utilizado en diversos ámbitos e instituciones, sobre todo en
los enfocados en el sector de salud pública. Existen diversos estudios que han utilizado esta
herramienta, por ejemplo, Gaurino et al. (2013) aplicaron el GHQ en una muestra de
mujeres que asistieron a control de embarazo en centros de asistencia de salud pública y
privada; Vallejo et al. (2014) estudiaron a pacientes con fibromialgia; Villa et al. (2013) a
pacientes generales de una institución hospitalaria; Gázquez et al. (2014) a personas de la
tercera edad; y Becerra et al. (2013) a adolescentes y su rendimiento físico.
En este sentido, el largo alcance del GHQ lo convierte en un instrumento válido para
estudios de salud psicosocial en poblaciones en general, y en este caso se utiliza en la
población estudiantil universitaria.
Metodología
La salud de los estudiantes del CUCEA de la Universidad de Guadalajara y sus aspectos
psico-emocionales y somáticos ejercen un efecto en el desempeño académico. El objetivo
es evaluar las propiedades psicométricas del GHQ 28 en un grupo de estudiantes regulares
de este centro de estudios, quienes se encontraban sometidos a estrés debido al periodo
final de evaluaciones, e identificar si dicho estado generaba problemas a su salud física y
mental.
Además de aportar conocimiento respecto a la validez estadística del GHQ en población
aparentemente sana, en este caso jóvenes universitarios, se pretende mejorar las
condiciones para su desarrollo y bienestar desde la academia. Por tanto, la investigación se
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
realizó mediante un enfoque cuantitativo de alcance inferencial, utilizando el procedimiento
estadístico de análisis factorial mediante la aplicación del GHQ-28.
En contraste con otros estudios, la población para esta investigación estuvo formada por
una muestra de alumnos de los programas que pertenecen a la División de Economía del
CUCEA, la cual consta de tres licenciaturas: Gestión y Economía Ambiental, Políticas
Públicas y Economía. La aplicación del instrumento se realizó durante el primer semestre
del 2015, durante el periodo de evaluaciones finales y donde hay mayor carga académica
por la aplicación de evaluaciones, exámenes y entrega de trabajos finales.
En total, se aplicaron 150 cuestionarios, de los cuales 100 fueron utilizados para el análisis
de datos, ya que el resto mostró inconsistencias en su llenado. Con la información obtenida
se construyó una base de datos, donde se utilizó el software IBM SPSS STATISTICS
versión 21 para los cálculos estadísticos, iniciando con un análisis descriptivo de variables
sociodemográficas y académicas como edad, sexo, licenciatura, etcétera, después con un
análisis de consistencia interna de la prueba con alfa de Cronbach se corroboró la fiabilidad
estadística y el análisis factorial exploratorio mediante el método de componentes
principales y rotación varimax, culminando con la construcción de tres modelos de
regresión lineal simple.
Resultados
La puntuación GHQ-28 se realizó asignando valores 0, 0, 1, 1 a las respuestas de los ítems
para detectar problemas de nueva aparición. El punto de corte para GHQ28 se sitúa en 5/6
(no caso/caso). En caso de querer identificar problemas crónicos, se sugiere codificar los
valores del cuestionario desde 0, 1, 1, 1, con un punto de corte situado en 12/13 (no
caso/caso). La puntuación total obtenida se ubica en 5.63.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Tabla 1. Puntuación de GHQ28 por subescala.
Subescala Puntuación
A. Síntomas somáticos 1.64
B. Ansiedad insomnio 2.2
C. Disfunción social 1.17
D. Depresión grave 0.62
Puntuación total 5.63
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Aspectos sociodemográficos y académicos
La muestra de 100 participantes analizados mostró una edad promedio de 21.8 años, una
desviación estándar de 3.3 y un rango de 18 a 31, de los cuales 60 son hombres y 40
mujeres, los 60 hombres muestran una edad promedio de 21.59 años y en las mujeres su
media es 22.12 años. En cuanto al estado civil, de los 100 estudiantes entrevistados 85 son
solteros ─53 son hombres y 32 mujeres─, 11 están casados ─5 hombres y 6 mujeres─, y en
unión libre son 4 casos, 2 hombres y 2 mujeres.
La situación laboral de los alumnos indica que 58 cuentan con trabajo remunerado, de los
cuales 43 son hombres y 15 mujeres.
En cuanto a la carrera que estudian, la más frecuente es Economía con 38 alumnos, de los
cuales 26 son hombres y 12 mujeres, enseguida está la licenciatura de Gestión y Economía
Ambiental con 33, de los cuales 15 son hombres y 18 mujeres, y la carrera de
Administración Gubernamental y Políticas Públicas con 29 alumnos, de los cuales 19 son
hombres y 10 mujeres.
Respecto al semestre que en su mayoría los encuestados, la frecuencia arrojó el octavo
semestre con 25 casos, de los cuales 17 son hombres y 18 mujeres, seguido del segundo
semestre con 23 registros, de los cuales 15 son hombres y 8 mujeres, y en tercer lugar están
quienes cursan el quinto semestre con 20 casos, 15 hombres y 5 mujeres.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Análisis de fiabilidad estadística
La fiabilidad o confiabilidad estadística determina la consistencia o estabilidad de cierto
factor de medición y se define como la ausencia relativa de errores de medición en un
instrumento de medida (Quero, 2010). Su análisis se utiliza para constatar la consistencia
interna del instrumento, el cual se integra comúnmente por un conjunto de ítems que
buscan medir cierta dimensión teórica particular.
De acuerdo a lo anterior, para esta investigación se estimó el coeficiente de fiabilidad
mediante el alfa de Cronbach, método utilizado en diversos estudios (Gonzáles y Pazmiño,
2015; De los Santos y Pérez, 2014; Soler y Soler, 2012). El criterio de aceptación del alfa
de Cronbach para escalas de respuesta ordinal es a partir de 0.7 (Munshi, 2014).
El cuestionario en su conjunto presentó una adecuada consistencia interna con un
coeficiente de alfa de Cronbach de .829. Al realizar el análisis por subescala, en síntomas
somáticos arrojó un valor de 0.706. No obstante, al eliminar los ítems A.2 ¿Ha tenido la
sensación de que necesitaba reconstituyente? y A.7 ¿Ha tenido oleadas de calor o
escalofríos?, por no cumplir con el criterio de aceptación, el alfa de Cronbach mostró un
valor de 0.754, el cual es aceptable.
Para la subescala de ansiedad e insomnio el alfa de Cronbach es de 0.783 manteniendo los
siete ítems de la subescala porque todos muestran significancia estadística.
La escala de disfunción social no cumple con los criterios de aceptación debido a que
muestra un valor de 0.637, aun eliminando ciertos ítems; por lo tanto, se elimina para
análisis posteriores. Lo anterior resulta ser congruente en razón de que la población
participante se integró por jóvenes universitarios. De igual manera, para la subescala de
depresión, el alfa de Cronbach es de 0.629 incluyendo los siete ítems que la componen, por
lo tanto, también se elimina dicha subescala. Por último, se aplicó la prueba de
Kolmogorov-Smirnov que arrojó valores de significancia estadística del 100 % y mostró
que los datos se distribuyen normalmente.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Análisis factorial exploratorio
El análisis factorial exploratorio (AFE) es una técnica estadística de gran utilidad en
disciplinas médicas y sociales, que analiza todas las variables (ítems) en conjunto sin
establecer variables de tipo dependientes o independientes. El objetivo de aplicar AFE en
este análisis es encontrar de forma exploratoria una estructura interna más confiable
mediante la reducción de variables en pro de conseguir una mayor significancia estadística,
utilizando el método de componentes principales.
La dimensión de síntomas somáticos mostró para el índice Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) un
valor de 0.750, el cual se considera regular midiendo la fuerza de la relación entre los ítems
de dicha subescala, de modo que es pertinente realizar AFE; la prueba de esfericidad de
Bartlett muestra un chi cuadrado con valor de 112.957 con 10 grados de libertad y una
significancia estadística del 100 %, por lo que la prueba aplica para estos datos;
mostrándonos además que la matriz de datos no es identidad, que sí existen correlaciones
entre las variables y que, por lo tanto, se cumple el supuesto de que las variables están tan
correlacionadas que es factible realizar AFE.
Después de aplicar AFE se determinó que la subescala de síntomas somáticos queda de la
siguiente forma:
Tabla. 2 Saturaciones del GHQ28 de subescala síntomas somáticos. Descriptivos y
correlación de los ítems
Medi DT GHQ28A GHQ28A GHQ28A GHQ28A GHQ28A
a 1 3 4 5 6
GHQ28A .21 .41 1.000
1 1
GHQ28A .29 .45 .372 1.000
3 7
GHQ28A .22 .41 .376 .350 1.000
4 8
GHQ28A .23 .42 .358 .382 .454 1.000
5 4
GHQ28A .18 .38 .332 .272 .315 .609 .1000
6 8
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Se encontró que para esta estructura factorial el porcentaje de varianza explicada en la
solución obtenida es del 67.33 % y que todos los ítems tienen una carga factorial superior a
0.50, que es la recomendada para saturar (tabla 2), en donde en el primer factor saturan los
ítems GHQ28A1, GHQ28A3 Y GHQ28A4 y en el segundo factor saturan los ítems
GHQ28A5 y GHQ28A6
Tabla 3. Estructura factorial de síntomas somáticos
ÍTEM Factor 1 Factor2
1 .740
3 .792
4 .642
5 .816
6 .902
Medida de adecuación muestral KMO .750
Prueba de esfericidad de Bartlett Chi-C 112.957
GL 10
Sig. .000
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Figura 1. Estructura factorial exploratoria de dos factores de síntomas somáticos
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Como se puede apreciar, los ítems GHQ28A6 y GHQ28A5 muestran cargas factoriales tan
similares que se han de agrupar en un solo factor que se llamará dolor de cabeza; y los
ítems GHQ28A4, GHQ28A1, GHQ28A3 se agrupan en el factor que se llamará malestar
físico.
El AFE en la dimensión de angustia - ansiedad mostró para el índice KMO un valor de
0.719, el cual es regular midiendo la fuerza de relación entre los ítems de dicha subescala,
de modo que es pertinente realizar AFE. La prueba de esfericidad de Bartlett arrojó un chi
cuadrado con valor de 103.221 y una significancia estadística del 100 %, indicando que la
prueba aplica para estos datos; también mostró que la matriz de datos no es identidad, y que
además sí hay correlaciones entre las variables, por lo tanto, se cumple el supuesto de que
las variables están correlacionadas. Al aplicar AFE se determinó que la subescala de
angustia - ansiedad quedó de la siguiente forma:
Tabla 4. Saturaciones del GHQ28 de subescala angustia-ansiedad. Descriptivos y
correlación de los ítems
Media DT GHQ28B1 GHQ28B2 GHQ28B3 GHQ28B4 GHQ28B5 GHQ28B6 GHQ28B7
GHQ28B1 .39 .491 1.000
GHQ28B2 .34 .475 .448 1.000
GHQ28B3 .47 .502 .437 .183 1.000
GHQ28B4 .35 .479 .280 .027 .301 1.000
GHQ28B5 .15 .355 .058 .042 .246 .165 1.000
GHQ28B6 .34 .475 .302 .145 .278 .277 .176 1.000
GHQ28B7 .31 .467 .297 .285 .377 .266 .336 .387 1.000
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Para esta estructura factorial el porcentaje de varianza explicada en la solución obtenida es
del 53.261 % y todos los ítems tienen una carga factorial superior a 0.50, que es la
recomendada para saturar (tabla 4), en donde en el primer factor saturan los ítems
GHQ28B1 y GHQ28B2, y en el segundo factor saturan los ítems GHQ28B3, GHQ28B4,
GHQ28B5, GHQ28B6 y GHQ28B7.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Tabla 5. Estructura factorial de angustia-ansiedad
ÍTEM Factor 1 Factor 2
8 .788
9 .831
10 .593
11 .614
12 .687
13 .587
14 .671
Medida de adecuación muestral KMO .719
Prueba de esfericidad de Bartlett Chi-C 103.221
GL 21
Sig. .000
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Figura 2. Estructura factorial exploratoria de dos factores de angustia-ansiedad
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Como se puede apreciar, los ítems GHQ28B2 y GHQ28B1 mostraron cargas factoriales tan
similares que se agruparon en un solo factor que se nombró como problemas de sueño. Y
los ítems GHQ28B3, GHQ28B4, GHQ28B5, GHQ28B6 y GHQB7 se agruparon en el
factor que se llamó malestar psicológico.
Regresión lineal simple
Una vez que se hizo la reducción de factores y se obtuvieron los nuevos, se buscó
establecer la dependencia de ocurrencia en los alumnos por las distintas variables, como
son edad, sexo, grado, etcétera. A través de la función de regresión simple se pudo
establecer un modelo uniecuacional simple que mostró la ocurrencia, por concepto de la
variable edad.
En la práctica, las funciones de regresión simple son utilizadas para estimar la ocurrencia
de una variable dependiente que se representa por los factores de dolor de cabeza, malestar
físico, problemas de sueño y malestar psicológico, cuando los estudiantes son sometidos a
periodos de estrés por el periodo de evaluación final, todo esto respecto de variables
independientes que son representadas por las características psicosociales de los
estudiantes.
La representación del modelo de regresión simple de la influencia de la edad sobre el factor
dolor de cabeza es la siguiente:
DOLCAB = α + β1Edadi + η1 i = 1,2 . . . . . . 100
Dónde:
DOLCAB es el factor dolor de cabeza
α es la ordenada al origen de la regresión
β1 > 0
η es la variable de perturbación
Lo anterior presenta la relación que guarda el factor dolor de cabeza con la edad de los
alumnos encuestados.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Tabla 6. Modelo de regresión simple sobre dolor de cabeza y edad.
Modelo Coeficiente Error estándar Estadístico t Significancia
C - 1.393 0.666 -2.092 0.039
Edad 0.064 0.030 2.126 0.036
R2 0.045 F de Fisher 4.519
R2 Ajustada 0.035 Durbin Watson 2.242
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Como se puede observar el modelo mostró que la edad tiene correlación con el factor dolor
de cabeza, que al ser 0.064 indica que por cada año más de edad que tenga el estudiante en
promedio manifestará 6.4 % más presencia de dolor de cabeza. También se pudo observar
que el valor de R2 es de 0.045, lo que significa que en 4.5 % de la variación de la presencia
del factor dolor de cabeza se explica por la edad que tenga el estudiante, la estimación del
modelo también arroja una significancia estadística del coeficiente estimado a niveles
mayores al 95 %, y el estadístico t en términos absolutos es superior a 2 lo que muestra que
hay una correlación entre las variables.
Con la estimación del modelo de regresión simple de la influencia de la edad sobre el factor
de dolor de cabeza se puede concluir que la incidencia que tiene la edad del estudiante
sobre el factor dolor de cabeza es positiva, es decir, a mayor edad mayor probabilidad de
manifestar dolor de cabeza. Cabe señalar que la moda de la muestra en edad resultó de 22
años.
Modelo de regresión simple de la influencia del sexo sobre el factor malestar físico:
MALFI = α + β1Sexoi + η1 i = 1,2 . . . . . . 100
Dónde:
MALFI es el factor malestar físico
α es la ordenada al origen de la regresión
β1 > 0
η es la variable de perturbación
Se muestra la relación que guarda el factor malestar físico, con el sexo de los alumnos
encuestados.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Tabla 7. Modelo de regresión simple sobre malestar físico y sexo.
Modelo Coeficiente Error estándar Estadístico t Significancia
C - 0.204 0.126 -1.623 0.018
Sexo 0.517 0.200 2.587 0.011
R2 0.065 F de Fisher 6.690
R2 Ajustada 0.055 Durbin Watson 2.107
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
Como se puede observar, el modelo muestra que el sexo del estudiante tiene correlación
con el factor malestar físico, que al ser 0.517 indica que las mujeres en promedio
manifestarán presencia de malestar físico en 51.7 % más que los hombres cuando se
encuentran sometidas a estrés durante el periodo de evaluaciones. También se puede
observar que el valor de R2 es de 0.065, lo que significa que 6.5 % de la variación de la
presencia del factor malestar físico se explica por el sexo del estudiante, la estimación del
modelo también arrojó una significancia estadística del coeficiente estimado a niveles
mayores al 95 %.
Con la estimación del modelo de regresión simple de la influencia del sexo sobre el factor
malestar físico se puede concluir que la incidencia que tiene el sexo del estudiante sobre el
factor malestar físico es positiva, es decir, si se es mujer existe mayor probabilidad de
manifestar malestar físico en periodo de evaluación académica.
El modelo de regresión simple de la influencia del sexo sobre el factor problemas de sueño
es el siguiente:
PROSU = α + β1Sexoi + η1 i = 1,2 . . . . . . 100
Dónde:
PROSU es el factor problemas de sueño
α es la ordenada al origen de la regresión
β1 > 0
η es la variable de perturbación
Este modelo presenta la relación que guarda el factor problemas de sueño con el sexo de los
alumnos encuestados.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Tabla 8. Modelo de regresión simple sobre problemas de sueño y sexo.
Modelo Coeficiente Error estándar Estadístico t Significancia
C - 0.190 0.133 -1.427 0.015
Sexo 0.483 0.212 2.276 0.025
R2 0.056 F de Fisher 5.179
R2 Ajustada 0.045 Durbin Watson 1.649
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la aplicación del GHQ28 a
estudiantes de la división de Economía.
El modelo muestra que el sexo del estudiante tiene correlación con el factor problemas de
sueño, que al ser 0.483 indica que las mujeres en promedio manifestarán problemas de
sueño en 48.3 % más que los hombres si se encuentran en periodo de evaluaciones.
También se puede observar que el valor de R2 es de 0.056, lo que significa que 5.6 % de la
variación de la presencia del factor problemas de sueño se explica por el sexo del
estudiante, la estimación del modelo también arroja una significancia estadística del
coeficiente, estimado a niveles mayores al 95 %.
Con la estimación del modelo de regresión simple de la influencia del sexo sobre el factor
problemas de sueño se puede concluir que la incidencia que tiene el sexo del estudiante
sobre el factor problemas de sueño es positiva; es decir, si se es mujer existe mayor
probabilidad de manifestar problemas de sueño en periodo de evaluación académica.
Discusión
Es evidente la importancia de llevar a cabo estudios acerca de la salud estudiantil en
distintos contextos educativos para contribuir a la comprensión de las causas y
consecuencias del fenómeno en los ámbitos académico, institucional, social y familiar. El
estudio actual, así como investigaciones realizadas con anterioridad, aportan elementos al
respecto.
Como mencionan Caballero et al. (2007), cuando los alumnos se encuentran en situación de
reprobación llegan a una exigencia académica tal que pueden experimentar agotamiento,
poco interés en el estudio y autocrítica. Lo anterior se reafirma con los resultados de la
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
investigación actual al encontrar en el factor dolor de cabeza, presente en el periodo de
evaluaciones finales, un factor que les genera agotamiento, y que a mayor edad hay 4.5 %
de posibilidad de que presenten dolor de cabeza. Por tanto, éste es un factor que incide en la
falta de interés por parte del estudiante en el estudio, llevándolo incluso a cuestionarse si
continuará estudiando o no.
Por su parte, Martínez-Otero (2014) determina que el mundo universitario presenta ciertas
características y exigencias organizativo-académicas que pueden conducir a los jóvenes
hacia reacciones adaptativas que deriven en perturbación psicológica y disminución en su
rendimiento. De acuerdo con lo encontrado por el presente estudio, las mujeres estudiantes
tienen una propensión del 6.5 % más que los hombres a presentar dichas afectaciones.
La salud mental de los jóvenes universitarios que inician una licenciatura puede verse
afectada por el estrés, debido a que dicha empresa conlleva un reto emocional e intelectual
(Madeha Naz, 2013) del cual depende su futuro. Los resultados de este estudio demuestran
que algunos estudiantes llegan a presentar problemas de sueño, siendo las mujeres en 5.6 %
más propensas a padecerlo en comparación con los hombres.
Conclusiones
El análisis de los resultados obtenidos indica que la consistencia interna del cuestionario en
su conjunto es adecuada (0.829 de alfa de Cronbach); mientras que al analizar las
subescalas de disfunción social y depresión, el alfa de Cronbach no es significativa, por lo
que ambas se eliminaron. Esto es congruente con la realidad según las características de los
estudiantes encuestados, quienes son regulares ya que no padecen ninguna enfermedad ni
se encuentran en una condición que los lleve a manifestar los síntomas que refieren las
subescalas de disfunción social y depresión. Al mismo tiempo se confirmó que las escalas
se distribuyen en su totalidad de manera normal gracias al Kolmogorov-Smirnov.
La pertinencia de realizar el análisis factorial exploratorio es relevante al tener un Kaiser-
Meyer-Olkin de 0.750; corroborado con los resultados del chi cuadrado (112.957) y la
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
matriz de datos (tabla 3), que informan que el supuesto de que las variables están
correlacionadas se cumple y que, por tanto, fue viable realizar el AFE. Al seguir con el
procedimiento se encontró que en los síntomas somáticos el porcentaje de varianza
explicada en la solución obtenida es del 67.33 % y que todos los ítems tienen una carga
factorial superior a 0.50, que es la recomendada para saturar, agrupándolos en dos factores:
el dolor de cabeza y el malestar físico.
Por su parte, la angustia-ansiedad obtuvo un KMO de 0.719 y un chi cuadrado de 103.221,
cumpliendo también con el supuesto de correlación; su estructura factorial se explica por
una varianza en la solución obtenida del 53.261 % y que todos los ítems tienen una carga
factorial superior a 0.50; concentrando sus factores en problemas de sueño y malestar
psicológico.
Durante el desarrollo de esta investigación también se crearon los modelos de regresión
lineal, donde sobresale que la edad tiene correlación positiva directa con el dolor de cabeza,
indicando que por cada año más de edad que tenga el estudiante se manifestará presencia de
dolor de cabeza en 6.4%; y que las mujeres manifestarán presencia de malestar físico en
51.7 % más que los hombres cuando se encuentran sometidas a estrés. Por último, se
encontró que el género del estudiante tiene una relación positiva con los problemas del
sueño, ya que las mujeres presentan problemas de sueño en 48.3 % más que los hombres en
los periodos de evaluaciones.
Los hallazgos obtenidos por este estudio confirman la necesidad de atender la salud
estudiantil y profundizar en el análisis de diversos niveles y contextos educativos para
contribuir a la comprensión de las causas y consecuencias del fenómeno. El análisis del
GHQ-28 aportó evidencias acerca de la utilidad y pertinencia de un instrumento de
investigación que posee propiedades psicométricas adecuadas para su uso en población
estudiantil universitaria.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Bibliografía
Agolla, J. E., Ongori, H. (2009). An assessment of academic stress among undergraduate
students: The case of University of Botswana. Educational Research and Review, vol.
4, no. 2, Australia, Editors - ERR, pp. 63-70.
Becerra, C., A., Reigal, R. E., Hernández-Mendo, A., y Martín-Tamayo, I. (2013).
Relaciones de la condición física y la composición corporal con la autopercepción de
salud. RICYDE. vol. 9, núm. 34, España, Editorial Ramón Cantó Alcaraz, pp. 305-
318.
Becerra, O. F. (2014). La salud mental en México, una perspectiva, histórica, jurídica y
bioética. Persona y Bioética, vol. 18, núm. 2, Colombia, Universidad de la Sabana,
pp. 238-253.
Caballero, C. C., Abello, R., Palacio, J. (2007). Relación del burnout y el rendimiento
académico con la satisfacción frente a los estudios en estudiantes universitarios.
Avances en Psicología Latinoamericana, vol. 25, núm. 2, Colombia, Universidad del
Rosario, pp. 98-111.
Caballero, C. C., Breso, É. & González, O. (2015). Burnout en estudiantes universitarios.
Psicología desde el Caribe, vol. 32, núm. 3, Colombia, Universidad del Norte, pp.
424-441.
Dalia, B. & Adel, G. (2015). Examining perceptions of academic stress and its sources
among university students: The Perception of Academic Stress Scale. Health
Psychology Open, London, SAGE Journal, pp. 1–9.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
De Los Santos, M. & Pérez, C. (2014). Análisis de ítems y evidencias de fiabilidad de la
Escala sobre Representación Cognitiva de la Enfermedad (ERCE). Anales de
Psicología, vol. 30, núm. 2, España, Universidad de Murcia, pp. 438-449.
Feldman, L., Goncalves, L., Chacón, G., Zaragoza, J., Bagés, N. & De Pablo, J. (2008).
Relaciones entre estrés académico, apoyo social, salud mental y rendimiento
académico en estudiantes universitarios venezolanos. Universitas Psychologica, vol.
7, núm. 3, Colombia, Pontificia Universidad Javeriana, pp. 739-751.
García, I., Gálvez, M. & Rodríguez, A. (2009). Calidad de Vida Profesional y Burnout en
Técnicos de Drogodependencias: Análisis Comparativo con otros Grupos
Profesionales. Medicina y seguridad en el trabajo, vol. 55, núm. 217, pp. 12-26.
García, C. R. (1999). Manual para la utilización del Cuestionario de Salud General de
Goldberg. Revista Cubana de Medicina General Integral, vol. 15, núm. 1, Cuba,
ECIMED, pp. 88-97.
Gázquez, J. J., Pérez, M., Mercader, I., Morelo, M. & Inglés, C. J. (2014). Repercusión del
optimismo y de los Cinco Grandes factores de la personalidad sobre la salud de
personas mayores. Universitas Psychologica, vol. 13, núm. 3, Colombia, Pontífica
Universidad Javeriana, pp. 15-23.
Guarino, L., Scremín, F. & Borrás, S. (2013). Nivel de información y apoyo social como
predictoras de la salud y calidad de vida durante el embarazo. Psychologia. Avances
de la disciplina, vol. 7, núm. 1, Colombia, Universidad de San Buenaventura, pp. 13-
21.
Gutiérrez, J. A., Montoya, L. P., Toro, B. E., Briñón, M. A., Rosas, E. & Salazar, L. E.
(2010). Depresión en estudiantes universitarios y su asociación con el estrés
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
académico. CES Medicina, vol. 24, núm. 1, Colombia, Universidad CES Medellín,
pp. 7-17.
Goldberg, D. P. & Hillier, V. F. (1979). A scaled version of the General Health
Questionnaire, in Psychological Medicine, vol. 9, Cambridge University, Editorial
Board, pp. 139-145.
Khaldoun, A., Nasir, M. & Carole, L. N. (2014). Mental health among undergraduate
university students: a background paper for administrators, educators and healthcare
providers. Universal Journal of Public Health, vol. 2, no. 8, USA, Horizon Research
Publishing, pp. 209-214.
Kumaraswamy, N. (2013). Academic stress, anxiety and depression among college
students- a brief review. International Review of Social Sciences and Humanities, vol.
5, no. 1, USA, Center for Promoting Ideas, pp. 135-143.
Macaskill, A. (2012). The mental health of university students in the United Kingdom.
British Journal of Guidance and Counselling, vol. 41, no. 4, London, Routledge
Taylor and Francis Group, pp. 426-441.
Madeha, N. (2013). Mental health problems in university students: a prevalence study.
Journal of Social Sciences, vol. 7, no. 2, USA, Western Social Science Association,
pp. 124-130.
Martín, I. (2007) Estrés académico en estudiantes universitarios. Apuntes de Psicología,
vol. 25, núm. 1, España, Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental y
Universidad de Sevilla, pp. 87-99.
Martínez, V., Otero, Pérez, (2014). Ansiedad en estudiantes universitarios: estudio de una
muestra de alumnos de la facultad de educación. Ensayos, revista de la facultad de
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
educación de Albacete, núm. 29-2, España, Universidad de Castilla-La Mancha, pp.
63-78.
Munshi, J. (2014). A method for constructing Likert scales. Documento en línea
<http://www.academia.edu/6621299/A_Method_for_Constructing_Likert_Scales>
[Consulta: jul. 2016].
Nergüz, B. S., Oguz, S., Filiz, Ö. L. (2010) Predicting university students’ life satisfaction
by their anxiety and depression level. Procedia - Social and Behavioral Sciences, vol.
9, Indonesia, ASEAN-Turkey ASLI, pp. 579-582.
OMS [Organización Mundial de la Salud]. (2013). Plan de acciόn sobre salud mental 2013-
2020. Ginebra: OMS.
Ormeño, R., Bedoya, S. A., & Perea, M. (2006). Evaluación de niveles, situaciones
generadoras y manifestaciones de estrés académico en alumnos de tercer y cuarto año
de una Facultad de Estomatología. Revista Estomatológica Herediana, vol. 16, Perú,
Universidad Peruana Cayetano Heredia, pp. 15-20.
Palacio, J. E. & Martínez, Y. (2007). Relación del rendimiento académico con la salud
mental en jóvenes universitarios. Psicogente, vol. 10, núm. 18, Colombia,
Universidad Simón Bolívar, pp. 113-128.
Pérez, M. de la L., Ponce, A., Hernández, J. & Márquez, B. A. (2010). Salud mental y
bienestar psicológico en los estudiantes universitarios de primer ingreso de la Región
Altos Norte de Jalisco. Revista de Educación y Desarrollo, vol.14, México,
Universidad de Guadalajara, pp. 31-37.
Pérez, C., Bonnefoy, C., Cabrera, A., Peine, S., Abarca, K. M., Baqueano, M., & Jiménez,
J. (2012). Problemas de salud mental en alumnos universitarios de primer año de
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Concepción, Chile. Anales de Psicología, vol. 28, núm. España, Universidad de
Murcia, pp. 797-804.
Polanco, A., Ortiz, L., Pérez, C., Parra, P., Fasce, E., Matus, O., Torres, G., Meyer,
Andrea (2014) Relación de antecedentes académicos y expectativas iniciales con el
bienestar académico de alumnos de primer año de medicina. Fundación educación
médica, vol. 17, núm. 4, España, Fundación Educación Médica, pp. 205-211.
Pozos, B. E., Preciado, M. de L., Acosta Fernández, M., Aguilera Velasco, M. de los Á. &
Delgado García, D. D. (2014). Academic stress as a predictor of chronic stress in
university students. Psicología Educativa, vol. 20, España, Colegio Oficial de
Psicólogos de Madrid, pp. 47-52.
Quero, M. (2010). Confiabilidad y coeficiente Alpha de Cronbach. Telos, vol. 12, núm. 2,
Venezuela, Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín, pp. 248-252.
Restrepo, D. A. & Jaramillo, J. C. (2012). Concepciones de salud mental en el campo de la
salud pública. Revista Facultad Nacional de Salud Pública, vol. 30, núm. 2,
Colombia, Universidad de Antioquia, pp. 202-211.
Rodríguez, R. & De Rivas, S. (2011). Los procesos de estrés laboral y desgaste profesional
(burnout): diferenciación, actualización y líneas de intervención. Medicina y
seguridad en el trabajo, vol. 57, España, Escuela Nacional de Medicina del Trabajo,
pp. 72-88.
Rosales, R. Y. (2012). Estudio unidimensional del síndrome de burnout en estudiantes de
medicina de Holguín. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, vol.
32, núm. 116, España, Asociación Española de Neuropsiquiatría, pp. 795-803.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG
Sevgi, T. K., Murat, B. (2010). Dimensions of mental health: life satisfaction, anxiety and
depression: a preventive mental health study in Ankara University students
population Procedia - Social and Behavioral Sciences, vol. 2, Indonesia, ASEAN-
Turkey ASLI, pp. 1210–1213.
Soler, S. F. & Soler, L. (2012). Usos del coeficiente alfa de Cronbach en el análisis de
instrumentos escritos. Revista Medicina Electrónica, vol. 34 núm.1, Cuba, Centro
Provincial de Información de Ciencias Médicas de Matanzas, s.p.
Suárez, N. & Díaz, L. B. (2015) Estrés académico, deserción y estrategias de retención de
estudiantes en la educación superior. Revista salud pública, vol. 7, núm. 2,
Colombia, Instituto de Salud Pública, pp. 300-313.
Vallejoa, M. A., Rivera, J., Esteve, J. & Rodríguez, M. (2014). El cuestionario general de
salud (GHQ-28) en pacientes con fibromialgia: propiedades psicométricas y
adecuación. Clínica y Salud, vol. 25, núm. 2, España, Colegio de Psicólogos de
Madrid, pp. 105-110.
Villa, I. C., Zuluaga, C., Restrepo, L. F. (2013). Propiedades psicométricas del Cuestionario
de Salud General de Goldberg GHQ-12 en una institución hospitalaria de la ciudad de
Medellín. Avances en Psicología Latinoamericana, vol. 31, núm. 3, Colombia,
Universidad del Rosario, pp. 532-545.
Zaid, M. (2013). Academic stress among undergraduate students: the case of education
faculty at King Saud University. International Interdisciplinary Journal of
Education, vol. 2, no. 1, Arabia Saudita, Taif University, pp. 82-88.
Vol. 4, Núm. 8 Julio - Diciembre 2017 PAG