ESTUDIO SUPLEMENTARIO DE SUPERVIVENCIA EN SELVA
SUPERVIVENCIA
1. OBJETO
a. El manual de Supervivencia tiene como finalidad establecer las normas y
procedimientos para sobrevivir en cualquier tipo de terreno y bajo cualquier
condición climática del territorio nacional.
b. En este reglamento se compila la doctrina existente y las experiencias vividas
por nuestros hombres, estableciendo una guía para planear y conducir el
entrenamiento de las tropas.
2. ALCANCE
a. El entrenamiento y aplicación de los procedimientos contenidos en este
manual, corresponde a los comandantes del nivel táctico del Ejercito Nacional.
b. Este manual facilita la unificación de criterios y procedimientos para la
ejecución del entrenamiento de combate.
3. CONCEPTOS FUNDAMENTALES
a. Las diferentes condiciones geográficas y climáticas de nuestro territorio, nos
permiten establecer tres tipos de ambientes extremos, sobre los cuales se
basan las experiencias adquiridas, así: páramo, selva y llano. Cada uno de
estos ambientes exige entrenamiento especial con el fin de poder desarrollar
las habilidades y destrezas necesarias para sobrevivir y vencer en situaciones
extremas.
b. Las lecciones aprendidas en el campo de combate y la experiencia obtenida
por los soldados que han logrado sobrevivir a situaciones extremas, han
permitido complementar y actualizar la doctrina existente, buscando orientar el
entrenamiento de los hombres, para hacerlo lo más cercano a la realidad.
SUPERVIVENCIA
OCHO REGLAS PARA SOBREVIVIR
1. APRECIACION DE LA SITUACIÓN:
Como guía para hacer una rápida apreciación de la situación conteste las
siguientes preguntas:
a. ¿Estoy herido?
b. ¿que medidas de urgencia debo tomar?
c. ¿en que estado físico se encuentran mis compañeros de grupo?
d. ¿que peligros inmediatos me amenazan?
e. ¿hay algún detalle previo a mi situación actual que me permita saber
donde estoy o como he de proceder para tener las máximas
probabilidades de sobrevivir?
f. ¿hay agua por allí cerca?
g. ¿Alimentos?
h. ¿Cuales son las condiciones meteorológicas y geográficas?
i. ¿puede algo de lo que me rodea contribuir a mi supervivencia?
2. NO SE APRESURE
Evite todo movimiento o marcha inútil, sin objetivo preciso. Es importante
conservar energía mientras no se tenga una idea completa de la situación.
En la condiciones que nos ocupan, la energía es un factor mas valioso que el
tiempo (salvo en casos de urgencias medicas). Debe pues evitarse toda
actividad física que no este en función de un plan y unas tareas especificas.
La actividad sin propósito, engendra un sentimiento de desamparo que
fácilmente puede culminar en pánico.
3. UBIQUESE
Es muy probable que uno tenga que explorar el terreno y alejarse de su
puesto inicial. De la facilidad nace la seguridad, y nada deprime tanto en una
situación de supervivencia como “perder” el punto de partida o el que uno
mismo había fijado como base. Observe con atención los alrededores, los
rasgos topográficos más revelantes, etc., y haga de todo ello una imagen
mental. Al abandonar la “base”, marque el camino para poder siempre volver
sobre los propios pasos. Por perdido o aislado que uno este, siempre se
encuentra en “alguna parte”. Saber donde se esta, por lo menos con
referencia a los sitios aledaños, incrementa las posibilidades de ser
rescatado.
4. DOMINE EL MIEDO Y EL PANICO
El recuerdo consciente de la fuerza debilitadora del miedo y pánico contribuye
ya de por si a alejar este peligro. Hágase de cuando en cuando un examen
de la propia actitud al respecto, analizando objetivamente los resultados.
5. IMPROVISE
Sea cual fuere el lugar donde uno se halle, siempre habrá algo –
probablemente varias cosas – por hacer o para aprovechar con vista a la
supervivencia. La inventiva y la creatividad modifican favorablemente las
circunstancias. Es preciso rechazar los conceptos habituales y adoptar otros
nuevos. Por ejemplo, un árbol no es ya un árbol, sino un refugio y una
fuente de comida, combustible vestido, etc.
Familiaricémonos, por tanto, con las cosas que nos rodean. Como en una
ilusión óptica, la mente transformara de modo milagroso los seres y objetivos
de la naturaleza en instrumentos de supervivencia.
6. APRECIE LA VIDA
El instinto de conservación es básico en el hombre y el animal. De el han
nacido no pocas revoluciones culturales y tecnológica a lo largo de la historia.
En circunstancias extremas la voluntad de sobrevivir puede verse sometida a
dura prueba. Una vez perdida, todo conocimiento de las técnicas de
supervivencia se vuelve inútil.
No deben correrse riesgo innecesarios. La clave de la supervivencia es el
propio individuo, y cualquier temeridad de la que pueda salir herido o
parcialmente incapacitado limita su eficacia en orden a sobrevivir.
7. IMITE A LOS NATIVOS DE LA REGION
En muchos lugares apartados de la civilización es posible encontrar
habitantes humanos. Los indígenas, las tribus, los campesinos o los colonos
no suelen ser hostiles. Sin embargo, hay que ser prudente al establecer
contacto con ellos. Los nativos conocen la región. Pueden decirnos donde
encontrar agua, abrigo, alimentos, y hasta indicarnos el camino de regreso
a la civilización. Tenga cuidado de no ofenderlos, tanto más cuando que
pueden salvarnos la vida. He aquí algunas normas para ganar su afecto:
a. Déjelos tomar la iniciativa al momento de conocerse. Luego, haga todos
los tratos directamente con el jefe para obtener lo que se desee.
b. Adopte una actitud amistosa, cortes y paciente, sin mostrar temor y,
mucho menos, esgrimir un arma.
c. Respete sus usos y costumbres.
d. Respete sus pertenencias
e. En la mayoría de las culturas tribales es manifiesto el predominio
masculino. Por regla general, evítese el contacto o trato directo con las
mujeres de la tribu.
f. Aprenda de los indígenas todo lo relativo a la región en que uno se
encuentra (selva, jungla, etc.), así como los modos de procurarse comida
y bebida. Piadles consejo acerca de los peligros locales.
g. Evite el contacto físico con los nativos, pero sin que ellos lo noten.
h. El papel moneda no suele ser útil para negociar con estas gentes, pero lo
son en cambio las monedas propiamente dichas y a menudo también otros
objetos como fósforos, tabaco, sal, hojas de afeitar, recipientes vacíos,
ropa, etc.
i. Procure dejar buena impresión entre los nativos. Esto le facilitara tener
ayuda a otros soldados, que mas tarde puedan necesitarla.
8. APRENDA LAS TÉCNICAS BÁSICAS
En este capítulo se enseñan las técnicas básicas de supervivencia. Pero
aprender es hacer. Cuando más repita en la práctica esas tareas y técnicas
fundamentales, mayor será su aptitud para realizarlas en caso de necesidad.
La supervivencia es una actitud mental, positiva, de cara a usted mismo y a
lo que lo rodea. Una vez memorizadas y analizadas las sugerencias
anteriores, tendrá ya trazado el camino por donde ha de seguir su acción y
tarea mas urgentes. No olvide que el lema de la supervivencia es ¡JAMAS
SE RINDA!
Como referencia para recordar estas reglas use el acrónimo ANUDI-AIA.
TECNICAS BASICAS DE SUPERVIVENCIA
1. ACCIONES INMEDIATAS.
a. Aléjese de cualquier peligro inminente, como los restos de un avión que
acaba de estrellarse o las cercanías de un escape de combustible.
b. Compruebe si hay heridas y aplique los primeros auxilios.
c. Construya rápidamente un refugio provisional. Protegiéndose de la
intemperie queda uno mejor capacitado para pensar con claridad. Si
hace mucho frío, encienda una hoguera.
d. Descanse y relájese hasta que cesen los síntomas de conmoción o
fatiga. Deje los grandes planes para más adelante, pero evalúe las
circunstancias inmediatas de acuerdo con las instrucciones e
informaciones facilitadas en el capítulo I.
e. Una vez en calma, trate de familiarizarse con el medio ambiente y
aprecie la situación. Esta, con sus urgencias momentáneas por
ejemplo la necesidad perentoria de comida y agua o la existencia de
heridas graves–, será la guía nuestros primeros actos.
f. Determine la posición con los medios disponibles.
2. REFUGIO
La principal función de un refugio es proteger a cada uno de los hombres
contra los peligros y amenazas del enemigo y del medio ambiente donde tiene
que sobrevivir. Un refugio bien construido le proporciona también comodidad y
bienestar psicológico. Cuando más larga es la supervivencia, más importantes
son estas consideraciones.
Los refugios se pueden construir tan solo con las manos y pueden ser, desde el
simple cobertizo hecho a toda prisa hasta una cabaña de troncos que lo aísla
por completo del exterior. La complejidad del refugio que se pretende construir
depende de varios factores como las herramientas disponibles, el tiempo que
se va a usar, el tiempo disponible para trabajar los materiales y el
entrenamiento que se posea.
a. Emplazamiento del refugio:
1) Escoja un lugar seco.
2) Preferiblemente una elevación del terreno que permita la
observación y cubierta.
3) Lejos de pantanos o cenagales, pero no de un manantial, río u otra
reserva de agua fresca. Así los mosquitos molestarán menos, el
suelo resultará más salubre y aprovechará mejor de las brisas que
puedan soplar.
4) En la jungla montañosa, las noches son frías. Instale el refugio en
un sitio resguardado del viento.
5) Evite el lecho o cause seco de un río, podría inundarse en cuestión
de pocas horas por culpa de lluvias a veces distantes o totalmente
insospechadas.
b. Tipos de refugios
El tipo de refugio depende del tiempo disponible para construirlo y de la
estructura más o menos permanente que se le quiera dar. He aquí
algunos modelos sencillos:
1) Refugio de paracaidista:
Se improvisa colgando una tela de paracaídas (u otra semejante)
a ambos lados de una cuerda o un bejuco estirado y sujeto entre
dos árboles. (Figura 1)
2) Refugio en forma de A, recubierto de follaje:
Consiste en una armazón de palos o madera que adopta la
forma de una A al plantarla en el suelo. Por fuera se recubre de
una espesa capa de hojas de palmera u otras de gran tamaño,
cortezas de árbol, tepes, etc. Esta clase de refugio se
considera ideal, ya que puede impermeabilizarse por completo.
(Figura 2).
3) Refugio cobertizo:
Es el modelo más corriente de refugio, también con armazón de
madera. Al utilizarlo, es importante situarse en un lugar lo
bastante estratégico para poder encender sin dificultad un buen
fuego cuyo calor se reparta por igual. Otro factor que influye en
el emplazamiento, tanto del cobertizo como de la hoguera, son
los vientos prevalentes en la zona escogida. Este refugio puede
mejorarse colocando detrás del fuego, de cara a la vertiente
abierta del cobertizo, una pila de troncos verdes que refleje el
calor. El mismo resultado se obtiene amontonando grandes
piedras en vez de troncos. (Figura 3)
4) Refugio para tipi:
Se trata de una especie de tienda india (llamada “tipi” o
“wigwam”) confeccionada con un paracaídas, sintética o
poncho. Es fácil de construir y particularmente apta para
protegerlo contra el tiempo húmedo y los insectos. En ella se
puede cocinar, comer, dormir, descansar y hacer señales, sin
necesidad de salir. Para su construcción se requieren, además
del paracaídas, unas cuantas cuerdas de 3,5 a 4 metros de
largo.
Figura 4
5) Refugio de mimbreras o sauces:
Se fabrica atando entre sí varios mimbres o sauces pequeños
hasta formar una armazón que puede luego cubrirse de tela. No
existe ningún diseño especial para este tipo de refugio, pero ha
de ser lo suficientemente amplio para que quepa en él un
hombre con su equipo. El extremo abierto del refugio deberá
estar en ángulo recto con los vientos predominantes. Apíñese
tierra o nieve sobre los bordes de la cubierta para evitar que
sople el viento a través de los agujeros que quedan entre la tela
y la tierra. (Figura 5).
6) Refugio de ramas:
Lo constituyen las ramas de un árbol caído. Estos refugios no
recogen el calor de una hoguera y gotean cuando llueve, pero
las ramas son un buen abrigo provisional. (Figura 6).
7) Refugio de tronco:
Se improvisa apoyando sobre un tronco grueso una armadura de
palos recubierta de follaje. Este refugio no es apropiado para
una larga permanencia. (Figura 7).
8) Refugio de cueva:
Es aconsejable evitarlas si puede construir otro refugio.
Las cuevas limitan la huida en caso de peligro, aumentan el
riesgo de intoxicación por óxido de carbono al hacer fuego y en
cualquier instante pueden venirse abajo o quedar obturadas a
causa del mal tiempo, desprendimientos de rocas, etc. (Figura
8).
9) Lechos
Nadie debe dormir a ras de tierra. Terminado el refugio,
construya un lecho confortable que aísle la frialdad y humedad
del suelo. Caliente este lecho, encendiendo fuego en el sitio
donde piensa acostarse y luego pisotee allí mismo los brasas.
Si se tiene un paracaídas, sintelita o poncho, extiéndalo sobre
una alfombra – cama de hojas o helechos. Revise previamente
de que las hojas o ramas están libres de insectos y otros
animales parecidos. Para fabricar un lecho de ramas, inserte
éstas en la tierra con las puntas inclinadas en la misma dirección
y separadas entre si unos 20 centímetros. Eché después por
encima otras ramas más finas. (Figura 9).
3. CONDICIONES ATMOSFERICAS
a. Previsión del tiempo:
Aun con la tecnología más avanzada, predecir el tiempo constituye una
ciencia imprecisa y no exenta de errores. Sin embargo, la habilidad
que tenga para anticipar los cambios meteorológicos, sobre todo en
regiones de clima extremo, forma parte importante del esfuerzo por
sobrevivir, los siguientes elementos lo pueden ayudar a predecir el
tiempo atmosférico:
1) El viento:
La dirección del viento es el signo meteorológico más fácil de
interpretar. Para averiguarla basta con sostener en el aire un trozo de
tela como si fuera un banderín, o más sencillamente levantar un dedo
humedecido. La parte que se sienta más fría le indicara de donde sopla
el viento. También puede arrojar al aire algunas briznas de hierba para
ver hacia dónde son arrastradas. Una vez conocida la dirección del
viento, no cuesta mucho predecir el tiempo que hará en breve allí
donde se encuentra. Los cambios rápidos de dirección denotan
inestabilidad atmosférica y, por consiguiente, probables cambios de
tiempo.
2) Enfriamiento corporal:
La combinación del aire frío y el viento se traduce en el cuerpo por una
pérdida acelerada del calor natural. Por ejemplo, con un viento de
3km/h, las partes expuestas del cuerpo se hielan a – 40°C, y con uno
de 30km/h, a – 11°C. En los climas fríos, la primera y principal función
de un refugio es protegerlo contra el viento.
3) Nubes:
Las nubes adoptan diversas formas y configuraciones. Conociéndolas y
conociendo las condiciones atmosféricas que las determinan, puede
hasta cierto punto predecir el tiempo.
Los cúmulos, esas nubes blancas y ondulantes que nos son tan
familiares, anuncian en general buen tiempo. Cuando empiezan a
estructurarse verticalmente formando gigantescas “cabezas”, debe
considerarlas como nubes de tormenta. Si ve en su dirección cúmulos
oscuros en forma de yunque, significa que se acerca una tempestad.
Los cirros, ligeros y como de pluma, son precursores del buen tiempo.
A veces, en regiones frías, estas nubes se multiplican a la vista, Esto
es signo de que se aproxima una ventisca.
Estratos y nimbos, son masas compactas de nubes oscuras y bajas.
Significan que va a lloviznar o a llover.
Cúmulos, cirros, estratos y nimbos pueden combinarse entre sí,
presentando múltiples configuraciones. De esto y la altura que alcancen
depende la interpretación que se tenga respecto al tiempo. El cirro-
cúmulo o nubes aborregadas, semejantes a las escamas de un pez,
son indicios de una precipitación en las próximas 12 o 15 horas.
4) Otros signos meteorológicos:
Cuando el humo de una fogata se eleva formando una fina columna
vertical, puede determinar que hará buen tiempo. Al contrario, si la
columna se achata y el humo se dispersa a poca altura, es probable
que estalle una tormenta. Tenga en cuenta que:
a) El color del firmamento en la mañana y en la noche ayuda a
predecir el tiempo. Recuerde el dicho: “Cielo rojo por la noche,
alégrate marino; cielo rojo en la mañana, sé precavido”.
b) La hierba cubierta de rocío por las mañanas es señal de buen
tiempo. La hierba seca, en cambio, indica lluvia. Bien conocen
todo esto los campesinos, que lo expresan en numerosos
proverbios.
c) Pájaros e insectos vuelan más cerca del suelo cuando la atmósfera
está cargada y húmeda. Entonces puede preverse lluvia. La
mayoría de los insectos se muestran más activos antes de una
tormenta, pero las abejas despliegan más actividad cuando va a
hacer buen tiempo.
d) Un frente de bajas presiones, caracterizado a menudo por vientos
suaves o imperceptibles y por un aire bochornoso, es presagio de mal
tiempo, generalmente por varios días. La baja presión atmosférica
puede hasta “olerse” y “oírse”. El aire lento y húmedo desprende
ciertos olores naturales que se perciben menos cuando la presión es
alta. También lleva más lejos los ruidos y los hace parecer más
agudos.
4. PELIGROS
Para todo lo referente a los peligros específicos de zonas tropicales, y zonas
de clima frio lea las respectivas secciones de dichos temas en este capítulo. A
continuación se describen algunos de los peligros en forma general:
a. Serpientes venenosas:
El miedo que por lo general inspiran las serpientes se debe a la falta de
familiaridad con estos animales y a la información errónea que corre de
boca en boca. Aun las especies más inofensivas suelen mirarse con
temor. Ahora bien, no tiene por qué asustarse con las serpientes... si
conoce algo sobre ellas y sus hábitos, lograra identificar las venenosas
para así tomar las precauciones elementales con el fin de prevenir
mordeduras o aplicar los primeros auxilios necesarios en el caso de
que esto suceda.
b. Mamíferos peligrosos.
Buena parte de los relatos que circulan acerca del peligro de grandes
animales salvajes es pura ficción, muy pocas personas en situaciones
de supervivencia han muerto o sufrido daños por su causa. Es cierto,
sin embargo, que casi todos los animales luchan al verse acorralados.
Muchos se vuelven peligrosos cuando están heridos y protegen a sus
crías. Los elefantes, jabalíes o búfalos solitarios, exiliados de su
manada por viejos, son a menudo ariscos y atacan con facilitad.
Leones, tigres o leopardos sólo resultan peligrosos para el hombre
cuando su avanzada edad les impide cazar con éxito otras presas.
No se acerque a uno o varios jabalíes sin cautela. Elefantes, tigres y
otros animales corpulentos huyen del hombre si se les facilitan la
posibilidad de hacerlo, pero atacan cuando están asustados.
Las mordeduras de todos los caninos (perros, chacales, zorros, etc.) y
de algunos otros carnívoros pueden transmitirnos la rabia. Los
vampiros, o murciélagos chupadores de sangre, no son peligrosos a
menos que transmitan la rabia o que su mordedura llegue a infectarse.
Si se encuentra con un animal peligroso, observe las siguientes reglas:
1) Evite el pánico y todo movimiento brusco. Aléjese del peligro
gradualmente.
2) Actué de forma que el animal no se sienta en ningún momento
acorralado ni amenazado.
3) Evite los animales peligrosos.
4) Mantenga el refugio bien limpio.
5) No deje a la vista ningún alimento y en lo posible, conserve los
víveres en un lugar cerrado.
6) No coma ni guarde comida en el refugio.
7) Limite las actividades nocturnas ya que la mayoría de los
grandes animales cazan de noche.
8) Nunca escarbe una guarida y sobre todo, evite interponerse
entre una hembra y su cría.
c. Plantas peligrosas
Hay dos tipos principales de plantas venenosas, ya sea que el peligro
provenga de tocarlas o de comerlas.
1) Plantas venenosas al tocarlas
Las mayorías de las plantas venenosas al tacto pertenecen al
grupo de los zumaques o al de los euforbios (ortigas). La
llamada “hiedra venenosa” es un arbusto trepador o rampante,
según las condiciones del terreno, con hojas brillantes
dispuestas de tres en tres. La “encina venenosa” es otra
variedad de arbusto con hojas ovaladas, también dispuestas en
grupos de tres. Por último, el “zumaque venenoso” se distingue
por su tallo más leñoso donde crecen paralelas unas hojas
suaves y estrechas. Estas tres plantas fructifican en racimos de
bayas blancas. Si conoce su apariencia y sus efectos, estará
preparado para identificar muchas plantas semejantes que
crecen en otras regiones. Un buen tratamiento de urgencia
contra su veneno consiste en aplicar a la parte afectada del
cuerpo cenizas de madera después de humedecerlas.
Los síntomas de envenenamiento por contacto con plantas
suelen ser: enrojecimiento del sector afectado. Picazón,
hinchazón y ampollas. El mejor remedio contra estos efectos es
la lavarse bien la zona irritada, utilizando en lo posible un jabón
fuerte.
2) Plantas venenosas al comerlas.
El número de plantas venenosas no es grande en comparación
con el de las no venenosas y las comestibles. Hay que aprender
a distinguir las plantas comestibles y, llegado el caso de no tener
otros alimentos, comer únicamente las que se reconozca por
tales (véase, en este mismo capítulo, la sección titulada “Plantas
comestibles”).
5. AGUA
Beber agua es esencial para sobrevivir. Sin realizar ninguna actividad física,
un hombre puede aguantar sin beber hasta diez días a temperatura de 10°C,
siete días a unos 32°C y dos días a 48°C o 49°C. Al alcanzar estos límites, el
cuerpo queda incapacitado para seguir funcionando, debido a la
deshidratación, y muy pronto se produce la muerte.
El único “medicamento” contra la deshidratación es el agua. Por eso muchos
de los primeros esfuerzos en pro de la supervivencia han de centrarse en la
búsqueda de reservas suficientes del precioso líquido.
Hay que tener claro que la sed no es una indicación precisa de la necesidad
de agua. Muchas veces, especialmente en climas fríos, un hombre ocupado
en trabajos de intenso desgaste físico no advierte que su organismo está
deshidratándose, al no sentir sed.
La cantidad mínima de agua que se debe beber al día depende de varios
factores, en particular las condiciones climáticas, la temperatura y la propia
actividad física. En toda situación de supervivencia, encontrar agua y hacerla
potable son imperativos de primerísimo orden.
Si el agua es muy abundante, bébase a intervalos regulares y frecuentes,
consumiendo cada vez pequeñas o medianas cantidades (de ½ a 1 litro).
a. Riesgos derivados de beber agua no potable
Por mucho que se sienta sed, evítese beber agua no potable. Uno de
los peligros más graves para la supervivencia lo constituyen las
enfermedades transmitidas por ese medio. Trátese primero el agua
poniéndola a hervir o con tabletas purificadoras.
He aquí algunos de los tipos más comunes de enfermedades y
parásitos que pueden producir el beber agua no potable:
1) Disentería: Provoca fuertes y prolongadas diarreas, con sangre
en los excrementos, fiebre y debilidad. Quien sospeche en sí
mismo una disentería coma con frecuencia y si la situación lo
permite, beba leche de coco, agua hervida o jugo de quina
hervida. La leche de coco es laxante y debe consumirse en
pequeñas cantidades. Si lo hay, cómase arroz cocinado.
2) Cólera y fiebre tifoidea: Aun estando vacunado contra estas
enfermedades, se puede adquirir al beber cualquier agua sin
reparo.
3) Trematodos: Las especies que se alimentan de sangre abundan
en los trópicos, por lo general en aguas estancadas o
contaminadas. Al penetrar en el organismo junto con el agua que
se beba, perforan los vasos sanguíneos y se convierten en
parásitos, causando enfermedades graves y a menudo
mortales. Las larvas de muchos trematodos y lombrices
parásitas pueden también introducirse en el organismo por la piel
cuando se badea un río contaminado o se baña en sus aguas.
4) Sanguijuelas: Las pequeñas pululan sobre todo en los ríos
africanos, pero no se descarta la presencia en cualquier
estanque. Al beberlas en el agua, alguna puede quedar adherida
en la garganta o alojarse en el conducto nasal. Ahí chupará la
sangre produciendo una herida, y luego cambiara de lugar. A
medida que surgen nuevas heridas, que continúan sangrando,
crece el peligro de infección. Para quitar de la nariz estos
parásitos, inhálese agua muy salada. También pueden retirarse
directamente con unas pinzas improvisadas.
b. Agua fangosa, estancada y sucia
Cuando tras una búsqueda exhaustiva no se ha logrado encontrar agua
potable, se puede beber el agua sucia de una charca tomando ciertas
medidas previas, aunque le quede algo de mal olor o sabor. Lo más
importante de todo antes de utilizar dicha agua es tenerla hirviendo
durante un minuto como mínimo.
Para aclarar un agua fangosa, déjela reposar 12 horas, luego utilice
cualquiera de los siguientes métodos:
1) Filtrándola por una caña de bambú, de aproximadamente1
metro de largo, llena de arena. Se debe taponar con hierba uno
de los extremos de la caña para que la arena no se salga.
(Figura 10).
2) Pásela por una tela llena de arena, que también hace de filtro.
Si el agua está muy sucia o contaminada, póngala a hervir y
quítele los olores añadiéndole carbón vegetal (sirve el del fuego
mismo donde hierve). Antes de beberla, déjela reposar unos 45
minutos.
3) En una botella partida por la mitad, coloque en el siguiente
orden hilachas de vástago de plátano machacado, cabuya
deshilachada y fique bien acomodado y pisado, encima coloque
piedras bien finas luego arena y por ultimo carbón molido.
4) Es uno de los medios de purificación más comunes en nuestro
medio, es la mezcla de una pastilla de puritab en un litro de agua
(una cantimplora), agua se deja obrar por un espacio de media
hora aproximadamente y está lista para el consumo.
5) Filtro de pañoletas: se colocan tres pañoletas amarradas por las
puntas de tres palos clavados en el piso a una distancia de 15
cm. una de la otra, se vierte el agua sobre ellas y se recoge el
agua debajo. ( Figura 12)
c. Como encontrar agua.
Cuando no hay agua en la superficie, búsquela en el subsuelo,
perforando donde se sospeche la existencia de alguna capa freática
formada por agua de lluvia o nieve derretida. El acceso a este nivel
hidrostático, de agua generalmente pura, depende de la configuración
del terreno y del tipo de suelo.
1) Suelo rocoso
Busque manantiales y filtraciones. En los terrenos calizos suele
haber más y mayores manantiales que en otros tipos de rocas.
La piedra caliza se disuelve con facilidad, por lo que las aguas
subterráneas la perforan a menudo formando cavernas.
Examinando estas últimas es probable encontrar manantiales.
(Figura 13).
2) Suelo blando
Por lo general el agua es más abundante y fácil de encontrar en
suelos poco firmes que entre rocas. Tantee el suelo de los
valles o el de los declives que bordan un valle en busca de agua
subterránea. En tales puntos es bastante probable que existan
capas freáticas y que el agua se filtre hasta salir a la superficie.
Manantiales y filtraciones son también frecuentes en lugares
próximos al nivel alto de un río o arroyo, una vez que las aguas
han descendido.
Antes de cavar para buscar agua, asegurese de que hay signos
de su presencia. Cave en el fondo de un valle al pie de una
pendiente pronunciada, o bien en algún lugar verde donde haya
habido un manantial durante la estación lluviosa. En terrenos
boscosos poco altos, a lo largo de las costas y en las llanuras
fluviales el nivel hidrostático suele estar a escasa profundidad y
no hay que cavar mucho para dar con el.
Encima de esta capa es frecuente encontrar algo de agua en
forma de arroyuelos, charcas o pequeñas ciénagas. Téngase tal
agua por contaminada y peligrosa, aunque este lejos de toda
habitación humana
3) Costas
En las dunas próximas a una playa y hasta en la playa misma
puede haber agua potable. Mírese si entre las dunas existen
hoyos con agua. Si no lo hay cave en algún sitio donde la arena
aparezca húmeda. En la playa haga hoyos con una pala
mientras baja la marea, sitúese a unos 90 metros más arriba del
límite de la pleamar. El agua así extraída suele ser salubre,
pero puede beberse sin gran peligro. Pásese por un filtro de
arena para quitarle un poco de sabor de sal.
No beba agua de mar. Su concentración salina es tan elevada
que el organismo no da abasto para restablecer el equilibrio
químico y, eventualmente los riñones dejan de funcionar.
4) Montañas
Cave en los lechos secos de arroyos o torrentes, pues a menudo
hay agua bajo las guijas. En terrenos nevados, recójase nieve
en un recipiente y póngase al sol en algún lugar resguardado del
viento. A falta de utensilios para cavar, improvísense con
piedras planas o palos. (Figura 15)
5) Agua de plantas
Si ha fracasado en sus tentativas para encontrar agua natural o
no tiene tiempo para purificar un agua que considera
sospechosa, todavía dispone de un buen recurso en ciertas
plantas que retienen el agua absorbida. La savia clara y dulce
de muchas de ellas, fácil de extraer, es agua pura en su mayor
parte. En caso de urgencia, examine las siguientes posibilidades:
a) Numerosas plantas de hojas o tallos carnosos
almacenan agua potable. Pruébelas al
encontrarlas, para descubrir las que convienen.
(Figura 16).
Figura 16
b) El cacto cilíndrico del género Ferocactus, que crece en
las áreas desérticas, es una posible reserva de agua.
Utilícelo sólo como último recurso y tenga en cuenta que
gasta mucha energía para seccionar su dura corteza
erizada de espinas. Corte el cacto por arriba, retirándole
el casquete. Luego aplaste la pulpa dentro de la planta y
recoja el líquido en un recipiente. Algunos trozos de pulpa
pueden guardarse en el equipaje para más adelante, por
si volviera a escasear el agua. Un cacto de 1 metro de
altura viene a dar aproximadamente 1 litro de jugo
lechoso. (Figura 17).
6) Otras posibilidades
Espadañas, sauces, saúcos, salicores, etc. Crecen únicamente
allí donde el agua está cerca de la superficie. Estos son los
sitios donde uno debe cavar. Los suelos visiblemente húmedos,
con huellas de animales que han escarbado en ellos o muchas
moscas revoleteando por encima, denotan la presencia de agua
poco tiempo atrás. En noches claras puede recoger el rocío
absorbiéndolo con un pañuelo; este método permite reunir hasta
medio litro de agua por hora si el rocío es abundante.
7) El “destilador” de agua
Otro procedimiento para obtener agua consiste en improvisar un
“destilador”, que funciona de la siguiente manera: El calor solar
eleva la temperatura del aire y del suelo por debajo de una
cubierta de plástico, hasta que el aire queda saturado. Entonces
el vapor de agua se condensa sobre la superficie inferior (más
fresca) del plástico, formando pequeñas gotas que caen en un
balde colocado en el fondo.
Aunque a plena luz del día estos “destiladores” producen doble
cantidad de agua que entre las 4 de la tarde y las 8 de la noche,
no dejan de gotear ni siquiera por la noche. Después de
ponerse el sol, el plástico se enfría con más rapidez que el suelo,
por lo que el vapor de agua continúa condensándose.
Para construir un destilador de esta clase se requieren
básicamente los siguientes materiales:
a) Un cuadrado de plástico de unos 2 metros de lado. (Es
preferible que tenga cierto grosor y su superficie sea algo
áspera, ya que así se adhieren más fácilmente las gotas
de agua. Si el plástico es demasiado delgado o liso,
puede lijarse un poco con arena fina.)
b) Un guijarro o piedra pulida del tamaño de un puño.
c) Un receptáculo (balde, vasija, cucurucho...) de metal,
plástico o lona, para recoger el agua.
d) Un tubo de plástico flexible de aproximadamente metro y
medio de largo. (Este tubo no es del todo indispensable,
pero permite beber agua sin tener que sacar cada vez el
balde e interrumpir así el ciclo solar.)
No espere obtener agua para beber en forma inmediata.
Por lo general se obtiene un mínimo de medio litro de
agua en veinticuatro horas, aunque es posible conseguir
hasta un litro o más. El “destilador” proporciona a veces
comida además de agua, pues el balde colocado debajo
del plástico atrae culebras y pequeños animales que caen
en su interior y luego no pueden salir.(Figura 18).
e. Otra forma de destilar agua es empleando la sudoración
de las plantas este sistema es muy sencillo y consiste en
colocar una bolsa plástica cubriendo una palanca o un
grupo de ramas de una árbol y encerrándola contra el
respectivo tallo, cuando la temperatura se eleve un poco
el agua que contiene esta planta o rama comienza a
evaporarse y a colocarse en las paredes del plástico, en
ese momento es cuando se retira el plástico y se recoge
el agua.(Figura 19).
Figura 18
6. FUEGO
El fuego es necesario para calentarse, mantenerse seco, hacer señales, guisar
los alimentos y purificar el agua hirviéndola. El tiempo que un individuo es
capaz de sobrevivir aumenta y disminuye según su aptitud para hacer fuego en
cualquier lugar y circunstancia.
Si se tienen fósforos a mano, encender fuego no constituye ningún problema
sean cuales fueren el clima y las condiciones meteorológicas. Así pues,
cuando uno haya de alejarse de la civilización o prevea quedar aislado en
tierras inhóspitas, lleve siempre consigo y sobre su persona una reserva de
cerillas en un estuche bien impermeabilizado. Los propios fósforos pueden
impermeabilizarse con un revestimiento de esmalte de uñas o aceite de
parafina.
a. Combustible, yesca y emplazamiento de la hoguera
Las hogueras pequeñas son más fáciles de encender y controlar que las
grandes. Es así como se protege mejor del frío rodeándose de una
serie de fogatas pequeñas, que de una grande.
Escoja con cuidado su emplazamiento para evitar posibles incendios
forestales. Si la hoguera se hace en suelo húmedo o sobre la nieve,
constrúyase primero una plataforma de leños o piedras. Improvise una
pantalla reflectora que resguarde el fuego del viento y oriente el calor en
la dirección deseada.
Como combustible pueden utilizarse árboles muertos todavía en pie y
ramas secas. El interior de los troncos caídos proporciona leña seca
cuando llueve o el ambiente es muy húmedo. Donde no haya árboles,
emplee hierbas, excrementos secos de animales, grasa animal e incluso
ciertas materias en las que abunda a veces el propio suelo: carbón,
pizarra bituminosa, turba, etc. Casi todas las plantas son combustibles y
por tanto utilizables en una hoguera, pero no se queme ninguna de las
venenosas al tacto, por ejemplo zumaques, pues los agentes tóxicos de
la planta se desprenden y activan al arder ésta.
Para que prenda bien el fuego, use al principio materias que ardan en
seguida, como trocitos de madera seca, líquenes del suelo, helechos,
vello de plantas, plumón, etc. A todo esto pueden todavía añadirse los
filamentos secos y esponjosos del bejín gigante (qué además son
comestibles). Corte la leña seca en astillas y virutas antes de darle
fuego. Uno de los mejores tipos y más corrientes de yesca es la
madera ya completamente podrida de árboles muertos; aun con tiempo
húmedo, es fácil obtenerla arrancando primero las capas externas y
mojadas del tronco con un cuchillo, un palo o las propias manos. La
resina de los nudos de pino se inflama con prontitud aunque esté
húmeda, y lo mismo la de sus tocones secos. La corteza suelta del
abedul (vivo) contiene también una sustancia resinosa muy inflamable.
Coloque la yesca en un montón semejante a un “wigwan” o cabaña
piramidal, para que el oxígeno circule bien y el fuego se propague lo
más rápidamente posible.
Añada después sobre el fuego troncos verdes o tocones podridos para
que vaya ardiendo despacio. Los brasas deben resguardarse del
viento. Recubra de cenizas y luego tape todo con una gruesa capa de
tierra. Lleva menos trabajo mantener encendida una hoguera que hacer
otra nueva.
En los nevados o en zonas donde no se encuentran los combustibles
mencionados, sustitúyalos por grasa de animales. En zonas
desérticas, los excrementos de animal pueden llegar a ser el único
combustible a su alcance.
b. Material para elaborar yesca.
Para hacer fuego cuando no se tienen fósforos, prepare primero cierta
cantidad de yesca muy seca y póngala al abrigo del viento y la
humedad. Constituyen una excelente yesca la madera podrida, hilas
de ropa, trozos de cuerda o guita, hojas secas de palmera, corteza
seca de árbol en fibras muy finas, aserrín, el revestimiento interior de
nidos de pájaro, pelusa de plantas y el polvo de madera que producen
los insectos (a menudo bajo la corteza de árboles muertos). Si
determina necesario guardar para más adelante la yesca no utilizada,
consérvela en un recipiente a prueba de agua y humedad.
c. Sol y lente de aumento
El lente objetivo de una cámara fotográfica, la lente convexa de unos
prismáticos, de una mira telescópica, de una linterna, etc., pueden
servir para concentrar los rayos del sol en un solo punto cuyo brillo debe
ser intenso, esto hará elevar la temperatura de la yesca hasta que esta
se encienda.
Figura 20
d. Pedernal y eslabón
Este es el mejor método para prenderle fuego a una yesca bien seca
cuando uno no dispone de fósforos. Utilice el pedernal que suelen
contener los estuches impermeables de cerillas o bengalas. A falta de
pedernal sirve cualquier piedra dura. Sostenga el pedernal lo más cerca
posible de la yesca y golpee con la hoja de un cuchillo o con otra cosa
de acero. Los golpes han de dirigirse hacia abajo, a fin de que las
chispas caigan en el centro de la yesca, Cuando ésta empiece a arder
tímidamente, déle un poco de aire o sople encima con suavidad para
producir llama. Luego añadale el combustible o traslade la yesca
misma al lugar donde se ha preparado la hoguera. Si no se obtiene
chispa con la primera piedra, pruebe con otra. ( Figura 21)
Figura 21
e. Fricción de la madera
Este modo de hacer fuego es bastante difícil, por lo que sólo debe
utilizarse como último recurso.
1) Arco y taladro.
Construya un arco bien fuerte y átelo entre sus extremos,
dejándolo flojo, utilice un cordón de zapatos, un bramante o una
tira de cuero. Enrolle el cordel, con una sola vuelta, en una
vara vertical de madera seca y blanda. Luego use el arco para
hacer girar rápidamente la vara entre una arandela, por arriba y
una plancha de madera seca por el extremo inferior. De esta
manera se forma abajo un polvillo negro en el que acaba por
surgir alguna chispa. Si empieza a salir humo, es posible que
haya suficientes chispas como para hacer llama. Quite entonces
la arandela y el arco y añada yesca al polvo negro.
Figura 22
2) Método de la tira.
Se emplean aquí una tira de ropa seca, de unos 70 cm de largo,
y una pequeña rama o un leño también secos. Levante el leño
ligeramente del suelo, apoyando uno de sus extremos en una
roca u otro objeto. Haga una abertura en este extremo y
manténgala así introduciendo en ella una cuña de piedra o
madera. Rellene la ranura con un poco de yesca dejando
suficiente espacio para insertar la tira por detrás. Sujte después
el leño con el pie y frote contra él la tira moviéndola a un lado y a
otro hasta que la yesca empieza a inflamarse. (Figura 23).
Figura 23
3) Método de la sierra.
Como su nombre lo indica, consiste en frotar una contra otra
dos maderas imitando el movimiento de una sierra. Esta manera
de hacer fuego es típica de la selva. La “sierra” será un bambú
hendido u otra madera blanda, mientras que la base “aserrada”,
también leñosa, puede ser alguna cáscara muy seca, por
ejemplo de coco. Resulta una yesca muy buena en este caso el
vello esponjoso y marrón de cierto tipo de palmas o la sustancia
seca que suele haber en la base de las hojas de cocotero.
(Figura 24).
4) Munición y pólvora
Haga una pila de yesca y madera al abrigo de la intemperie.
Añada en la base la pólvora de varios cartuchos. Tome luego
dos piedras y ponga algo de pólvora en una de ellas, golpee
fuerte y repetidamente una contra otra encima mismo de la
pólvora arrojada al pie del montón. Las chispas que salten
acabarán por dar fuego a esta pólvora y a todo el combustible.
5) Fuego para cocinar
Una pequeña fogata y algún tipo de hornillo son los mejores
accesorios para cocinar. Coloque unos cuantos trozos de leña
entrecruzados para que, después de arder, queden reducidos a
una capa uniforme de brasas. Construya un sencillo fogón
disponiendo a ambos lados del fuego dos troncos o piedras
grandes, o abriendo para el fuego una estrecha zanja sobre la
que pueda sostenerse el recipiente de la comida.
7. COMO PREPARAR LA COMIDA
a. Desuello y limpieza
1) Pescado
Al atrapar un pez, corte las agallas y quite las escamas o la piel.
A continuación ábrale el estómago para destriparlo. No corte la
cabeza, donde suele haber excelente carne. Los pececillos de
menos de diez centímetros de largo no necesitan ser
destripados, pero conviene escamarlos o desollarlos. (Figura
25).
Figura 25
Figura 25
2) Aves
La mayoría de las aves deben guisarse con la piel, aunque
desplumadas. Así quedan más jugosas y son también más
alimenticias.
Una vez desplumada el ave, separe la cabeza y haga un corte
en el ano para poder sacar por él las entrañas. Lave luego la
cavidad con agua pura y limpia. Conserve la molleja, el hígado
y el corazón para un estofado. Limpie la molleja cortándola por
el medio y quitándole todas las durezas (partículas granulosas,
envoltura, etc.), así como el semen que pueda contener.
Resulta más fácil desplumar una ave después de escaldarla; en
esto, sin embargo, las aves acuáticas son una excepción, ya
que se despluman mejor en seco. A algunas aves se les puede
quitar la piel una vez guisadas para hacerlas más sabrosas,
pero tenga en cuenta que así pierden valor nutritivo.
Las aves que se alimentan de carroña, como los buitres, o las
águilas ratoneras, deben hervirse durante un mínimo de 20
minutos para matar sus parásitos.
Guarde todas las plumas (menos las de las aves que acabamos
de citar), pues sirven para impermeabilizar el calzado o la ropa
y aislar el lecho de la humedad.
3) Mamíferos
Las pulgas y otros parásitos similares abandonan el cuerpo frío
de un mamífero. Espere a que esto ocurra antes de empezar a
limpiarlo y aderezarlo. La limpieza se hará en lo posible junto a
una corriente de agua donde pueda ser lavado el animal muerto.
Para preparar animales de dimensiones pequeñas y medianas:
a) Cuelgue por una pata el cuerpo del animal, de modo que
quede cabeza abajo. Córtele el cuello y recoja la sangre
en un recipiente. Esta sangre, bien hervida, es un
valioso alimento y una fuente de sal.
b) Hágale unos cortes circulares en las “muñecas” y
“tobillos” del animal y otros en forma de “Y” en las patas
de atrás y a lo largo del vientre llegando hasta la
garganta. Corte únicamente la piel, no la carne.
c) Desde el pecho, haga un corte que descienda por cada
una de las patas delanteras.
d) Haga un perfecto corte circular alrededor de los genitales.
e) Tirando de arriba a abajo, retire la piel. Esta se
desprenderá generalmente con toda facilidad en los
animales recién muertos, como si fuera un guante bien
ajustado. Algunas especies, no obstante, son más
difíciles de desollar.
f) Abra el abdomen en canal y extraiga las entrañas tirando
hacia arriba desde la tráquea. Para concluir la operación
y sacar los órganos sexuales, se practicará un profundo
corte todo alrededor.
g) Conserve los riñones, el hígado y el corazón. Utilice la
grasa que rodea los intestinos y la que va adherida a la
piel. Todo es comestible en un mamífero, incluidas las
partes carnosas de la cabeza: cerebro, ojos, lengua,
etc. Examine el corazón, los riñones, el hígado y los
intestinos en busca de manchas sospechosas,
protuberancias o gusanos. Cualquier enfermedad que
hubiera padecido el animal poco antes de morir, pone en
peligro su salud al manipular y preparar la carne para
cocinarla. Haga esto empleando guantes, si se tienen,
pues así se reduce al mínimo el riesgo de contagio. Bien
guisado, el animal puede comerse sin mayor peligro
aunque haya estado enfermo.
h) No deseche ninguna parte del animal. Glándulas,
intestinos, genitales, etc., pueden servir de reclamo
para trampas o de cebo para pescar. ( Figura 26).
Figura 26
b. Adobo de las pieles
Conserve la piel. Es ligera cuando ya está seca y se puede usar en el
lecho o como vestido. Lo protege muy bien contra la humedad y el frío.
Para curtirla se le quitan primero todo los restos de carne y luego se
tensa en un marco o bastidor improvisado. El ácido tánico puede
obtenerse raspando las capas interiores de la corteza de robles puesta
a remojo. Cuando más concentrada sea la solución, mayor será su
eficacia. Después de sumergir el cuero varias veces en esta solución,
cuélguelo en algún lugar a la sombra para que se seque. La calidad del
curtido depende del número de inmersiones. También se extrae ácido
tánico del castaño, la mimosa, la cicuta y el té.
1) Animales grandes
El método de preparación es casi idéntico al ya indicado para los
animales de menor tamaño. La única diferencia está en las
dificultades que pueda tener para colgarlo de un árbol (también
se necesitan cuerdas mucho más fuertes). Si esto es imposible,
realice las operaciones mencionadas con el cuerpo del animal en
el suelo.
2) Roedores
Ratas o ratones que viven en los bosques o en las zonas
desérticas proporcionan una carne comestible y sabrosa, sobre
todo si se prepara en estofado. Estos roedores deben ser
previamente desollados, destripados y puestos a hervir unos 10
minutos. El guiso puede aderezarse con hojas de amargón.
4) Conejos
Los conejos son sabrosos, pero pobres en materias grasas.
Resulta fácil cazarlos con trampas y matarlos. Para desollar un
conejo muerto, hágale una incisión detrás de la cabeza o
muérdale un poco la piel dejando una fisura por donde puedan
introducirse los dedos. Luego quite toda la piel tirando de ella.
Para limpiar el animal, ábrale el vientre, ensánchele la abertura
con las manos y, así sujeto, sacuda el cuerpo fuertemente hacia
abajo. De esta manera los intestinos saldrán en su mayor parte
por si solos. Lo que quede dentro se extraerá con un cuchillo y
después se procederá a lavar la cavidad. (Conserve el corazón y
el hígado si no presentan manchas.)
5) Otros animales comestibles
Todos los mamíferos se pueden comer. Perros, erizos, puercos
espinos y perezosos no se guisaran sin haberles antes quitado la
piel y las entrañas. Prepárelos en estofado, condimentándolos
con hojas comestibles.
6) Reptiles
Serpientes, lagartos y lagartijas son también comestibles, pero
antes hay que quitarles la piel y la cabeza. Los lagartos y
lagartijas se encuentran casi en todas partes, aunque abundan
especialmente en las zonas selváticas y tropicales. Este tipo de
carnes se debe comer frita o asada.
c. Como guisar los alimentos
Los alimentos guisados son más agradables al paladar y más
digestivos, con pocas excepciones. Por otro lado, se destruyen así las
bacterias, algunas toxinas y otras sustancias nocivas tanto vegetales
como animales.
1) Alimentos hervidos
Cuando la carne es dura o correosa, lo mejor es ponerla a hervir
antes de freírla, asarla o cocerla. Comer los alimentos
simplemente hervidos es quizás lo más aconsejable, ya que así
conservan todo su jugo natural. El caldo de la carne hervida
posee un alto valor nutritivo por contener entre otras cosas sal y
grasa, indispensables a nuestro organismo. Resulta difícil hervir
la comida a grandes alturas y prácticamente imposible a mas de
3500 metros.
a) Vasijas
El agua puede hervirse en vasijas de tela impermeable o
lona, corteza de árbol, hojas, etc., pero estos recipientes
suelen arder por arriba, más allá del nivel del agua, a
menos que sus bordes se hayan humedecido antes a que
el fuego se mantenga lento. Con la mitad de unas hojas
verde de cocotero o un trozo de bambú cortado muy por
encima de un nudo, se improvisan buenos recipientes
que no arden hasta que ha hervido el agua. Otras vasijas
pueden fabricarse con corteza de abedul o con la interior
y más fina de muchas especies de árboles. A estas
cortezas en las que no deber agujeros ni fisuras, se les
puede dar cierta elasticidad calentándolas un poco.
También las hojas de banano sirven para confeccionar
recipientes perfectamente utilizables. Después de
plegarlas, sujételas con espinas o astillas. El agua pude
además hervir en un hoyo excavado en el suelo, en
vasijas de arcilla o en troncos donde se van echando
piedras muy calientes. Los indios empleaban este último
método antes que los descubridores españoles
introdujeran el uso de recipientes metálicos.
2) Alimentos asados
El asado es una manera rápida de cocinar plantas silvestres y
carne tierna. Para asar la carne, atraviese con un palo
puntiagudo (puede ser cualquier rama verde) y sosténgalo así
junto al fuego o las brasas. La carne entonces se endurece por
fuera pero conserva interiormente sus jugos.
3) Alimentos cocidos
La cocción se lleva a cabo en un horno sometido a un calor
constante y moderado. En las situaciones que se presenten,
puede hacer de horno una simple oquedad bajo el fuego, una
vasija cerrada o una envoltura de hojas, arcilla, etc. Si se emplea
un hoyo, llénelo primero de carbones encendidos y luego
coloque en el un recipiente cerrado, que contendrá agua y la
comida que ha de coserse. Recubra todo ello de una capa de
brasas y otra mas delgada de tierra .En lo posible, rodee el
horno de una hilera de piedras para que retenga mejor el calor.
Este modo de guisar protege la comida de las moscas y otros
insectos, además de no producir llamas visibles por la noche.
6) cocción al vapor
La cocción al vapor pude hacerse sin necesidad de recipiente y
conviene a ciertos alimentos que no requieren mucho guiso, por
ejemplo los mariscos. Ponga en un hoyo piedras ardientes y
recúbralas de hojas. Cubra también con hojas la comida.
Introduzca luego una gruesa estaca a través de las hojas que
alcance lo alimentos. Eche una capa de tierra sobre las hojas y
alrededor de la estaca. Finalmente, quítela y vierta agua por el
hueco. Este método de cocinar es lento, pero eficaz.
7) Torrefacción.
Muchos comestibles, sobre todo cereales y frutos secos, se
preparan excelentemente tostándolos. Para ello disponga en una
sartén u otro recipiente de metal y caliéntelos poco a poco hasta
que estén bien chamuscados. A falta de recipiente puede
emplear una piedra lisa puesta al fuego.
8) Utensilios.
Cualquier cosa capaz de contener la comida y cierta cantidad de
agua sirve para guisar: cáscaras de coco, caparazones de
tortuga, conchas de moluscos, hojas de bambú, cortezas de
árbol etc.
d. Como cocinar vegetales
Hay varios métodos para mejorar el sabor de los vegetales: remojarlos,
sancocharlos, asarlos. Las circunstancias y la índole del alimento mismo
determinaran la elección. Las bellotas, por ejemplo, resultan sabrosas.
Este procedimiento consiste en verter agua hirviendo sobre el alimento
triturado y colocado en algún tipo de filtro.
1) Hortalizas
Hojas, tallos, y cogollos se pondrán a hervir hasta que queden
tiernos. Si su gusto es amargo, elimínelo cambiando el agua
varias veces.
2) Raíces y tubérculos
Pueden hervirse pero es mejor cocerlos o asarlos. Algunos
tubérculos y raices deben ser hervidos para que no conserven
ciertas sustancias nocivas, por ejemplo cristales de ácido
oxálico.
3) Frutos secos.
La mayoría de estos frutos se comen crudos o tostados, pero
algunos, como las bellotas, resultan mejores si antes se trituran.
Las castañas son sabrosas azadas, preparadas al vapor o
cocidas.
4) Granos y semillas
Saben mejor tostados, pero también pueden comerse en crudo.
5) Savia
Es posible deshidratar cualquier savia que contenga azúcar,
obteniendo un jarabe. Para ello basta con hervirla.
6) Fruta
Cocine o ase los frutos de la pulpa jugosa. Muchas frutas, sin
embargo, pueden comerse crudas.
e. Como cocinar alimentos de procedencia animal
1) Hierva los animales de tamaño superior al de un gato doméstico
antes de asarlos o emparrillarlos. En este último caso el fuego ha
de ser vivo, pues de lo contrario la carne se endurece. Para
guisar animales grandes, córtelos en pedacitos. Las carnes
excesivamente duras pueden prepararse en estofado,
aderezándolas con plantas. Al cocer o asar cualquier carne,
añádale grasa a ser posible. Si se hace un cocido, ponga la
grasa encima para que vaya fundiéndose sobre la carne.
2) Caza menor.
Los pájaros y mamíferos pequeños pueden guisarse enteros,
pero antes quíteles las entrañas. Las aves más grandes se
cuecen recubiertas de arcilla y barro. Una vez cocidas, el barro
se rompe llevándose las plumas que aun quedaban. La cocción
es el mejor método para guisar todos estos animales después de
limpiarlos, ya que así se aprovechan al máximo. Sazone las aves
rellenándolas de coco, bayas, cereales, raíces, verduras etc.
3) Pescado
El pescado puede asarse en una parrilla improvisada con ramas
verdes, cocerse envuelto en hojas y barro o ponerse al fuego en
la punta de un palo, como antes explicábamos. Todo pescado u
otro alimento de agua dulce ha de cocinarse bien para ser
comido, ya que puede contener microbios patógenos.
4) Reptiles y anfibios.
Ranas pequeñas, culebras, lagartos y lagartijas se asan
atravesados por una rama o un palo. Las serpientes de mayor
tamaño y las anguilas son mejores si se hierven primero. Deben
también hervirse las tortugas hasta que se les desprenda la
caparazón, luego quítele éste y corte la carne en pedazos
añadiéndole tubérculos y verduras para hacer una sopa. Las
salamandras, asadas en un palo, son comestibles. Desoye las
ranas y destripe las culebras antes de ponerlas al fuego. La piel
de las serpientes no es toxica, pero quitándola se mejora el
sabor de la carne.
5) Crustáceos
Muchos cangrejos de mar o de rio, camarones, gambas,
langostinos, y otros crustáceos necesitan ser cocinados para
que mueran los microbios de que pudieran ser portadores.
Llévelos al fuego en cuanto se hayan capturado, pues crudos se
echan a perder fácilmente. Lo mejor desde el punto de vista
culinario, es ponerlos en agua hirviendo cuando aún están vivos.
6) Moluscos
Los moluscos pueden cocinarse al vapor, hervirse o cocerse sin
necesidad de quitarles la concha. También resultan excelentes
en estofado, con verduras y tubérculos.
7) Insectos
Saltamontes, grillos, cigarras, larvas grandes, termitas, hormigas
y otros insectos son comestibles y se atrapan con facilidad. De
preferencia deben consumirse fritos o asados.
8) Huevos
Además de ser comestibles en cualquier fase del desarrollo el
embrión, los huevos de ave y tortuga constituyen uno de los
alimentos más seguros. Los huevos cocidos pueden llevarse
durante días como comida de reserva sin que se estropeen.
f. Aderezo
Colocando a hervir agua de mar se obtiene sal. Las cenizas de ramas
de nipa quemadas, así como las de nogal americano y algunas otras
plantas, contienen sal que pueden disolverse en agua, al evaporarse
esta última, queda un fondo salino de color negro. El ácido cítrico de
limas y limones es útil para conservar en escabeche algas, pescado y
otros manjares. A este efecto, diluya dos partes de zumo en una salada
y tenga el alimento en líquido durante medio día por lo menos.
g. Pan
Se puede hacer pan con harina y agua. Para que sea salado conviene
utilizar agua de mar. Después de amasar bien la mezcla, colóquela en
una cavidad bordeada de arena. Eche luego arena sobre la masa y
recubra todo esto con brasas ardientes. Experimentando un poco podrá
llegar a equilibrar las temperaturas respectivas de la masa y el fuego;
procure que no quede arena adherida al pan ya hecho. Otro método
para fabricar pan consiste en enrollar la masa a lo largo de una rama
verde previamente descortezada y ponerlo todo al fuego. Muerda
primero la rama para ver si su savia no es demasiado amarga o ácida,
lo cual influiría en el sabor del pan. También se puede hacer pan
disponiendo de la masa en capas delgadas sobre una piedra plana y
muy caliente. Añada a la masa una pizca de levadura (masa que haya
dejado arranciar adrede) para mejorar el pan.
h. Conservación de loa alimentos.
1) Congelación:
En climas fríos, conserve los alimentos sobrantes, congelándolos
al aire libre.
2) Desecación
Los vegetales y la carne se secan expuestos al viento, sol, aire,
fuego o cualquier combinación de estos factores. La comida así
deshidratada se conserva bien.
3) Ahumado
Corte la carne (en el sentido de las fibras) en tiras de medio
centímetro de ancho y exponga estas al viento o al humo, para
que se sequen y se obtenga cecina. Las tiras de carne se
colocan sobre una “parrilla” o enrejado de madera hasta que
estén quebradizas de lo secas. Para alimentar el fuego se debe
emplear leña no resinosa. Por ejemplo la de pino o abeto, daría
mal sabor a la carne. Un “tipi” fabricado con tela de paracaídas y
cerrado por arriba, permite ahumar muy bien la carne. Cuelgue
ésta a bastante altura y haga debajo un fuego que arda con poca
llama. Para ahumar la carne más de prisa puede seguir éste otro
método: Haga en el suelo un hoyo de cerca de un metro de
profundidad y medio de ancho. Encienda una pequeña fogata en
el fondo (a la que se va añadiendo leña verde, para hacer
humo). A unos 75 cm. del fondo, coloque una improvisada
parrilla de madera. Cubra el hoyo con palos, ramas, hojas u otra
materia disponible. Si se deja ahumar así la carne durante toda
la noche, se mantendrá comestible de cinco a siete días.
Ahumada durante dos noches seguidas, puede guardarse de
dos a cuatro semanas y aun más. La carne correctamente
ahumada se presenta en forma de bastoncillos quebradizos y
retorcidos de color oscuro; pese a su aspecto, es muy sabrosa y
nutritiva.
4) Conservación de aves pescados y vegetales
El pescado y las aves se conservan más o menos del mismo
modo de otras carnes. Para ahumar pescados, prepárelos
cortándoles la cabeza y abriéndolos en canal. Luego aplánelos y
ensártelos en esta posición. Los pescados pueden también
ponerse a secar al sol, suspendidos de ramas, extendidos sobre
piedras calientes o dispuestas a ambos lados de una
embarcación. Una vez secos roséelos con agua de mar para
salarlos por fuera. No guarde pescados y mariscos a menos que
estén bien secos y salados.
Llantenes, plátanos, el fruto del árbol del pan, hojas, bayas y
otros muchos frutos silvestres se secan exponiéndolos al aire,
sol, viento o fuego (con humo o sin humo). Corte la fruta en
rodajas y colóquelas al sol o cerca del fuego.
5) Provisiones
El pescado y la carne deben almacenarse en algún escondrijo u
otro lugar donde estén bien protegidos. Para improvisar una
sencilla “despensa” al aire libre se procede así: Ate una cuerda a
buena altura entre dos árboles. Pase otra cuerda por encima de
la primera, sujetando a un extremo las provisiones o el animal
muerto destinado al consumo y cuidando de que estos alimentos
queden a suficiente distancia del suelo. Asegure el otro extremo
de la cuerda atándolo a una estaca o árbol.
8. CAZA
a. Armas
Si no cuenta con un arma, puede improvisarla con los medios que la
naturaleza le proporciona; ésta le facilitará la caza de animales y le
servirá como método de defensa contra el enemigo.
1) Calcetín relleno
Puede hacer un mazo arrojadizo con un calcetín si lo rellena con
arena o piedras. Esta es un arma contundente que solo puede
usarla una vez.
2) Mazo sencillo
Es un trozo de madera y debe ser lo bastante corto como para
manejarlo con facilidad, pero al mismo tiempo debe tener
suficiente longitud y dureza como para causar daño con sus
golpes.
3) Mazo con refuerzo
El refuerzo puede ser natural, inclusive un nudo en la madera, o
puede ser una piedra que se ha instalado. Hay tres métodos
para montar una piedra en un mango:
a) Mango con incisión:
Tome un trozo de madera aproximadamente de 30 cm.
Coloque una ligadura o refuerzo con una atadura a unos
10 cm. aproximadamente.
Haga una incisión en la madera hasta la altura del
refuerzo.
Inserte una piedra en la ranura hecha.
Ate la piedra firmemente por encima y por debajo
diagonalmente. (Figura 27).
Figura 27
b) Mango bifurcado:
Aproveche una rama o trozo de árbol bifurcado
Tome una piedra y colóquelo en la horqueta.
Ate la piedra firmemente con ligaduras tanto arriba como
debajo, para evitar que se raje la madera. (Figura
28).
Figura 28
c) Mango atado:
Tome un trozo de madera aproximadamente de 30 cm.
De un extremo reduzca a una cuarta parte su diámetro.
Tome una piedra que por su forma irregular posea una
ranura.
Enrolle la piedra en el extremo adelgazado del mango.
Ate firmemente para asegurar la piedra. (Figura 29).
4) Mazo de baleadora
El golpe de este mazo es más poderoso que el de cualquier otro
tipo de mazo.
Tome un trozo de madera de 30 a 40 cm.
Tome una piedra de tamaño mediano
Ate la piedra al trozo de madera, dejando unos 20 o 30 cm de
cuerda para poder balancear la piedra y obtener fuerza en el
golpe. (Figura 30).
Figura 30