Síndrome de
dumping.
Definición.
El síndrome de dumping se refiere a una serie de síntomas que pueden ocurrir
después de una cirugía gástrica, como la gastrectomía o bypass gástrico, que
provocan una rápida entrada de alimentos no digeridos en el intestino delgado,
lo que desencadena síntomas gastrointestinales y vasomotores. También
llamado vaciamiento rápido. Ocurre cuando los alimentos, especialmente
hidratos de carbono, pasan demasiado rápido del estómago al intestino sin
pasar por el duodeno.
Etiología.
El síndrome de dumping puede ser causado por la extirpación parcial o total del
estómago o por la creación de una conexión directa entre el estómago y el intestino
delgado. Estos cambios pueden provocar que los alimentos no se digieran
adecuadamente, lo que lleva a una rápida entrada de azúcar no digerida en el
intestino delgado, lo que desencadena los síntomas del síndrome de dumping
Comorbilidad.
El síndrome de dumping puede estar asociado con trastornos de la
deglución, estenosis esofagogástricas, fístulas, cirugía gástrica,
malabsorción de nutrientes, alteraciones hidroelectrolíticas, entre otros
Cuadro clínico, signos o síntomas.
El síndrome de dumping se clasifica en dos tipos principales: temprano y tardío,
según el momento de aparición de los síntomas después de la ingesta de alimentos.
El síndrome de dumping temprano se caracteriza por síntomas gastrointestinales,
como dolor abdominal, distensión abdominal, náuseas y diarrea, así como síntomas
vasomotores, como fatiga, palpitaciones, sudoración, taquicardia, hipotensión y, en
casos menos frecuentes, síncope (Desmayo o pérdida temporal y súbita de la
conciencia).
Estos síntomas ocurren dentro de los 10 a 30 minutos después de una comida y
están relacionados con la hiperosmolaridad de los alimentos y el rápido vaciamiento
gástrico hacia el intestino delgado.
Por otro lado, el síndrome de dumping tardío o hipoglucemia reactiva se presenta
horas después de una comida, generalmente entre 1 y 3 horas.
Este tipo de síndrome de dumping se debe a una respuesta hiperinsulinémica
(cantidad de insulina en la sangre es superior a lo que se considera saludable.)
Después de la ingesta de carbohidratos y se manifiesta con síntomas como
sudoración, palpitaciones, hambre, fatiga, confusión, temblor y, en algunos casos,
síncope.
Tratamiento médico nutricional.
El tratamiento se centra en realizar modificaciones dietética (cambio de volumen,
frecuencia de las ingestas, mejorar la técnica para comer, etc.) solo en un pequeño
porcentaje de casos habrá que recurrir a medicamentos siempre y cuando su médico lo vea
indicado.
TÉCNICA PARA COMER:
Realizar 5 o 6 comidas al día de pequeña cantidad.
Masticar bien y coma despacio.
Dedicar a cada comida unos 20 a 30 minutos.
Comer en un lugar tranquilo y concéntrese en la comida.
MEDIDAS POSTURALES:
Reposar tras las comidas unos 30 minutos sin tumbarse totalmente horizontal.
Hidratación.
No beber líquidos durante las comidas. Se recomienda tomarlos entre 30 y 60
minutos antes o después de las comidas principales.
Hidratarse bien en total ha de beber entre 6 y 8 vasos de líquidos al día (agua o
infusiones).
Beber a sorbos pequeños y despacio. Evitar el uso de pajitas.
Tomar líquidos mejor a temperatura ambiente o templada.
ALIMENTOS:
Evitar alimentos con mucho azúcar como postres, golosinas, galletas, helados, zumos
industriales, bebidas azucaradas, también aquellos que contengan fructosa, miel, jarabes, etc.
Revisar bien el etiquetado de todos los alimentos.
Incluir en las comidas principales un alimento proteico magro y tierno, combinado con
alimentos ricos en fibra soluble (legumbres, verduras y frutas).
Evitar los alimentos duros. Procurar tomar comidas suaves y blandas.
Probar tolerancia a la lactosa, empezar probando los derivados lácteos como yogures
desnatados, kéfir o queso sin grasa, y posteriormente pruebe la leche. Si no tolera pase a
tomar leche sin lactosa.
TÉCNICAS CULINARIAS:
Cocinar los alimentos con poca grasa, preferiblemente hervidos, a la plancha, al vapor, al
papillote, microondas o al horno. Suprimir los fritos, guisos fuertes y rebozados.
Evitar las temperaturas extremas en los alimentos, ni muy fríos, ni muy calientes.