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L INEAMIENOS

Este documento hace referencia al deber de obediencia de los funcionarios públicos según la normativa de la Ley General de Administración Pública. También incluye jurisprudencia de diferentes salas del Poder Judicial sobre la aplicación de este deber en distintas áreas.

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INFORME DE INVESTIGACIÓN CIJUL

Tema: EL DEBER DE OBEDIENCIA

RESUMEN:
En el presente documento se hace referencia al deber de
obediencia de los funcionarios públicos. Se adiciona también la
normativa referente de la nLey General de Administración Pública.
Finalmente, se completa la información con jurisprudencia de Sala
Primera, Sala Constitucional y Tribunal de Casación Penal en la
qu ese ve la aplicación del deber de obediencia en distintas
áreas.

Índice de contenido
1 DOCTRINA..............................................................1
EL DEBER DE OBEDIENCIA EN EL FUNCIONARIO PUBLICO Y SUS CONSECUENCIAS
...................................................................2
ANÁLISIS DE LA FIGURA..............................................2
EL DEBER DE OBEDIENCIA EN EL DERECHO ADMINISTRATIVO Y LABORAL......2
FUNDAMENTO Y DEFINICIÓN............................................3
LÍMITES AL DEBER DE OBEDIENCIA.....................................7
Generalidades......................................................7
Derecho de examen..................................................8
2 NORMATIVA.............................................................9
[Ley General de Administración Pública]............................9
3 JURISPRUDENCIA.......................................................12
Res: 2005-00290...................................................12
Res: 2006-01206...................................................15
Res: 2008-00221...................................................16

1 DOCTRINA

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[Campos Calvo, Yerma1]

EL DEBER DE OBEDIENCIA EN EL FUNCIONARIO PUBLICO Y SUS


CONSECUENCIAS
La primera parte de este trabajo puede ser concebida como una gran
introducción, que era necesaria para poder establecer la
importancia que tiene esta figura jurídica en la relación de
servicio que el Estado mantiene con sus servidores.
En esta segunda parte, se analizará la figura en sí y algunas de
las situaciones que surgen de la misma, como son los problemas que
presenta este deber y la posición del servidor ante él, la
responsabilidad derivada de su incumplimiento, el estudio de la
obediencia debida como tipo penal derivado del deber de
obediencia, y filialmente determinar si este deber es extensivo a
las resoluciones judiciales.

ANÁLISIS DE LA FIGURA
El deber de la obediencia es una obligación que se le impone al
inferior jerárquico tanto en el Derecho Administrativo como en el
Derecho Laboral, pero existen diferencias que es necesario
señalar, para continuar sosteniendo la autonomía del Derecho
Administrativo.
Asimismo, es indispensable determinar si la obediencia es o no
absoluta, y a quién o a qué se debe obedecer, lo cual nos obliga a
desarrollar las distintas teorías que se han desarrollado sobre
los límites al deber de obediencia.

EL DEBER DE OBEDIENCIA EN EL DERECHO ADMINISTRATIVO Y LABORAL


La existencia de una figura en dos ramas del Derecho, no
implica que sean idénticas o que sea propia de una de ellas y se
está aplicando en la otra, debiendo en muchos casos entenderse que
el desarrollo de una disciplina requiere la implementación de
figuras similares a las existentes en otras, pero su fundamento es
distinto como sucede con el deber de obediencia.

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Este deber a pesar de su importancia no es absoluto, y al tratar


de establecer sus límites han surgido varias teorías.

FUNDAMENTO Y DEFINICIÓN
Una figura de derecho público, tiene su origen, tanto en las
razones, motivos y discursos que sobre la misma se hagan, como en
la existencia de una norma de derecho positivo que le dé respaldo
Partiendo de estas dos características se puede fijar con
claridad, exactitud y precisión el significado del Deber de
obediencia.

FUNDAMENTO:
El fundamento legal de esta figura lo encontramos en el artículo
107, inciso 1. de la L.G.A.P. que dice:
"Todo servidor público estará obligado a obedecer las órdenes
particulares, instrucciones o circulares del superior, con las
limitaciones que establezca este Capítulo".
También el Código de Trabajo, en los artículos 18 y 71, inciso a)
aluden al deber de obediencia al expresar
lo siguiente:
"ARTICULO 18.- Contrato individual de trabajo, sea cual fuere su
denominación, es todo aquel en que una persona se obliga a prestar
a otras sus servicios o a ejecutarle una obra, bajo la dependencia
permanente y dirección inmediata o delegado de ésta, y por una
remuneración de cualquier clase o forma.
Se presume la existencia de este contrato entre el trabajador que
presta sus servicios y la persona que los recibe".
"ARTICULO 71.- Fuera de las contenidas en otros artículos de este
Código, en susm Reglamentos y en sus leyes supletorias o conexas,
son obligaciones de los trabajadores:
a) Desempeñar el servicio contratadobajo la dirección del patrono
o su representante-, a cuya autoridad estarán sujetos en todo lo
concerniente al trabajo".
Como se puede observar en la L.G.A.P. el deber de obediencia se
establece de manera expresa en acatamiento al Principio de
Legalidad contenido en el artículo 11, inciso 1. de la L.G.A.P.,

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mientras que en el Código de Trabajo se debe inferir de la


dependencia del trabajador y del poder de dirección que tiene el
patrono, en fin del estado de subordinación necesario para que se
dé una relación de tipo laboral.
La doctrina laboralista, encuentra el fundamento de esta figura en
"la valoración que se da al elemento" "dependencia y la concepción
contractualista o relacionista del vínculo laboral".
"Pero a. nuestro juicio, no basta ese fundamento, pues en realidad
es una obligación instrumental, una forma de la prestación laboral
indispensable para la realización normal del trabajo.
Al trabajar para otro, que es quien ha de recibir el beneficio del
trabajo y correr el riesgo del resultado, es lógico que el
trabajador haya de acomodarse a 1© qi*e desea el que corre tal
riesgo y obtendrá tal beneficio,. El deber de obediencia, pues, es
una consecuencia natural de la "ajeneidad", típica del contratode
trabajo y ima exigencia técnica del propio vínculo jurídico.. La
obediencia deriva fundamentalmente del poder de dirección del
empresario. Además, el deber de obediencia., en cuanto tiene de
ético y humano, implica una acomodación de la buena fe del
trabajador a las instrucciones patronales y no nace tanto de una
subordinación personal como de una regulación objetiva de las
funciones del empresario y del trabajador". (1)
De lo anterior se deduce que teórica y prácticamente el fundamento
del deber de obediencia es el vínculo contractual existente entre
patrono y trabajador, ya que es de él de donde surgen los derechos
y deberes de las partes relacionadas.
En el Derecho Administrativo se conocen por lo menos tres
posiciones:
La primera sostenida por LABAND, sostiene que el deber de
obediencia tiene su fundamento en la naturaleza jurídica del
contrato de servicio, en virtud del cual el Estado no adquiere un
derecho de acreedor, .sino un poder y el funcionario se obliga no
sólo a proveer una cantidad de trabajo sino a obedecer.
De esta forma se mantiene la organización estatal, ya que las
autoridades superiores son las que concretizan por medio de las
instrucciones circulares y órdenes dadas a sus inferiores las
funciones asignadas para cumplir con los fines del Estado.
El deber de obediencia "está limitado a la gestión de negocios de
su servicio: el funcionario no sirve a su superior; sirve al
Estado de acuerdo con su superior, pero es el Estado quien fija

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los negocios que corresponden a la función".


Como reacción a la posición de Laband, surge la de Duguit, para
quien no existe un verdadero deber de obrar conforme a la ley de
la función", o sea, no se debe obediencia jerárquica al superior,
sino únicamente a la Ley.
Así que cuando el superior gira instrucciones, estas deben ser
obedecidas no porque exista un deber de obediencia hacia él, sino
porque ésta las gira conforme a la Ley, por lo cual el inferior
tiene el derecho a examinar a la ley, y le daría al inferior el
derecho a la desobediencia.
La tercera posición parte del análisis de la organización
administrativa, que utiliza la jerarquía como un principio
organizativo y fundamental, que tiene por finalidad reducirlo a
una unidad estructural.
"Todos los órganos deben estar vinculados por la coordinación, y
la subordinación, elementos esenciales del orden jerárquico. Este
orden jerárquico presupone una subordinación de voluntad a
voluntad en una gradación escalonada, constitutiva de la
jerarquía, que, como ya se ha explicado..., es una relación entre
órganos de diferente competencia. Y la supremacía jerárquica de
los órganos inferiores, determina la subordinación de éstos a los
primeros. Esta subordinación implica necesariamente el deber de
obediencia."
Como se puede observar esta última posición no sólo es la más
centrada, sino la más fuerte, ya que la posición sostenida por
Laband se viene abajo, si se considera la relación de servicio
como una relación estatutaria y no contractual.
La de Duguit es inaceptable, porque al negar la existencia del
deber de obediencia al superior jerárquico, niega la existencia de
la jerarquía como principio organizativo de la Administración
Pública, ya que éste es característico y fundamental y no excluye
de ninguna manera la obediencia a la ley que deben observar los
servidores públicos.
El artículo 107, inciso 2. de la L.G.A.P. Establece que "El
servidor no estará obligado a obedecer cuando el acto no provenga
de un superior jerárquico sea o no inmediato" y descarta la
posibilidad de acoger en Costa Rica, la posición de Duguit, ya que
la ley dice expresamente que la obediencia es al superior
jerárquico, lo cual no excusa la desobediencia a la ley, porque se
supone que el superior dicta las órdenes, circulares e
intrucciones respetando la ley.

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En concordancia con lo dicho anteriormente, la Constitución


Política en la primera parte del artículo 11 "Los funcionarios
públicos son simples depositarios de la autoridad y no pueden
arrogarse facultades que la ley no les concede".
En conclusión, el fundamento del deber de obediencia está en el
orden jerárquico (concebido éste como principio organizativo), ya
que de él surge la subordinación como un elemento esencial y de
ésta , a su vez, surge el deber de obediencia.

DEFINICIÓN:
Existen tanto en el Derecho Administrativo como en el Laboral, una
serie de características comunes que definen el deber de
obediencia. Las más sobresalientes son:
1- La obligación del inferior de someterse a la autoridad
del superior jerárquico, en virtud del estado de subordinación.
2- Observancia de las órdenes impartidas respecto de la ejecución
del trabajo.
3- Incluye, además, el respeto jerárquico a los superiores y
el mantenimiento de la disciplina en el cumplimiento de la función
asignada.
4- Al deber de obediencia la corresponden el poder directivo y el
poder disciplinario.
5- La orden debe cumplir con ciertos requisitos, pues no cualquier
orden impartida por el superior obliga al inferior.
De las características, se puede ensayar la siguiente definición:
"Se entiende por deber de obediencia la obligación que tiene el
inferior jerárquico de someterse a la autoridad del superior,
obedeciendo las órdenes, circulares e instrucciones que le sean
giradas conforme a la ley".
Sobresale en lo dicho hasta ahora, la importancia de la
subordinación por parte del servidor, que al igual que el poder
directivo y el jerárquico, son elementos fundamentales de la
jerarquía administrativa.
Por otra parte, dice Posada que el deber de obediencia
entraña tres elementos: 1º) Administrar su cargo según su fin.
2º) Conformar su acción a las órdenes superiores. 3º) Obrar
siempre según los principios fundamentales de la Constitución.
En Costa Rica estos elementos son consecuencia de la aplicación

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del artículo 4 de la L.G.A.P., porque aún cuando este artículo


está referido a los entes públicos, su forma abstracta, se debe
tener en cuenta que estos se encuentran organizados
administrativamente en forma jerárquica y por lo tanto todos los
servidores públicos deben tener presente estos elementos.

LÍMITES AL DEBER DE OBEDIENCIA


Cuando se trata el deber de obediencia, no se está hablando de un
deber absoluto, aún cuando hay algunos pocos que así lo
consideran, y por lo tanto es indispensable determinar los
límites, para ello se analizarán las distintas teorías que sobre
el asunto han surgido.

Generalidades
Los límites al deber de obediencia vienen dados por la ley y han
sido analizados por la doctrina tanto en el derecho administrativo
con el Derecho Laboral se parte del principio de que se debe
desobedecer a la orden cuya ejecución conlleve la comisión de un
delito o cuando existe una norma que permita la desobediencia.
Por otra parte, este deber afecta exclusivamente a los cargos
inferiores, sin perjuicio ni beneficio jurídico para los terceros.
Esta premisa determina que lo ordenado debe estar comprendido
dentro de las facultades que la ley le otorga al superior, ya que
la obediencia no es a lo que el superior personalmente pueda
ordenar, sino a lo que emane de la autoridad legítima.
El punto anterior como se puede observar es puramente formal, pero
también existen aspectos de fondo que determinan los límites a
este deber, como es el caso que se presenta si el contenido de la
orden es ilegal, ¿se debe desobedecer?
Sobre el asunto se ha hecho una distinción entre ilegalidad
aparente, clara y dudosa, además se ha distinguido entre
funcionario autoridad, que es aquel que en virtud de su
investidura puede incumplir las órdenes cuyo contenido sea ilegal,
y funcionario agente, quien debe cumplir pero sin responsabilidad.
En consecuencia, se obliga al superior jerárquico a impartir sus
órdenes respetando los requisitos de fondo y forma tratados
anteriormente.
Asimismo, la obediencia debe referirse sólo a aquellas órdenes

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relacionadas con el servicio mismo, ya que fuera del servicio no


hay ni superior, ni inferior jerárquico. Pero suponiendo que la
orden concierna al oficio y sea impartida regularmente ¿estará el
funcionario siempre obligado a la obediencia?
De lo dicho hasta aquí se deduce que los límites vienen
determinados por la competencia,es decir por la esfera de
atribuciones conferida al superior jerárquico, pero "¿es
suficiente la existencia del vínculo jerárquico y la competencia
para que en todos los casos esa obligación sea irrefragablemente
cumplida, so pena de que el desobediente incurra en sanción?"
Estas y las demás preguntas hasta aquí expuestas han sido tratadas
por diferentes autores, quienes han planteado diversas teorías que
presentan soluciones dispares y así entre la teoría que afirma la
obediencia a la ley, existen numerosos planteamientos que se
analizarán más adelante.

Derecho de examen
Si se acepta que el deber de obediencia tiene límites, se está
admitiendo que el inferior jerárquico tiene derecho a examinar la
orden y así determinar si tienen o no el deber de obedecerlas.
El derecho de examen, inicialmente, obliga a resolver una doble
cuestión:
1º) La de considerar el sistema de organización política,
administrativa y burocrática en que se actúa.
Como se estudió anteriormente en la Administración Pública en
Costa Rica existen dos sistemas de organizaciones, uno jerárquico
y otro de coordinación, prevaleciendo el primero, con una
característica importante, el servidor público es responsable no
sólo ante la Administración, sino ante terceros por la obediencia
indiscriminada a las órdenes emitidas por su superior jerárquico.
2º) La de determinar en qué extensión o medida puede ejercitarse
este derecho.
Sobre este punto, la L.G.A.P. establece en los artículos 107 y 110
una serie -de limitaciones, que abren la posibilidad de examinar
la orden para determinar si se encuentra o no dentro de estos
límites.
Doctrínalmente existen varias posiciones, entre las que sobresalen
las siguientes:
a- El examen de la orden es inadmisible porque anula la jerarquía.

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b- El subordinado tiene derecho a controlar si la orden cumple con


los requisitos formales, y si es así, debe cumplir.
c- Además, la competencia del órgano superior y del órgano
inferior, tiene derecho al control material, relacionado con el
contenido de la orden, a los efectos de comprobar si éste
significa una violación evidente a la ley.
De estas posiciones, surgen diversas teorías que se analizarán a
continuación y que pretenden establecer los límites al deber de
obediencia y por ende al derecho de examen.

2 NORMATIVA

[Ley General de Administración Pública2]

Artículo 107.-

1. Todo servidor público estará obligado a obedecer las órdenes


particulares, instrucciones o circulares del superior, con las
limitaciones que establece este Capítulo.
2. El servidor no estará obligado a obedecer cuando el acto no
provenga de un superior jerárquico sea o no inmediato.

Artículo 108.-
1. Deberá desobedecer el servidor cuando se presente cualquiera de
las siguientes circunstancias:
a) Que la orden tenga por objeto la realización de actos
evidentemente extraños a la competencia del inferior; y
b) Que el acto sea manifiestamente arbitrario, por constituir su
ejecución abuso de autoridad o cualquier otro delito.

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2. La obediencia en una cualquiera de estas circunstancias


producirá responsabilidad personal del funcionario, tanto
administrativo como civil, sin perjuicio de la responsabilidad
penal que pueda caber.

Artículo 109.- (*)


1. Cuando no se presente ninguna de las circunstancias enumeradas
en los dos artículos anteriores el servidor deberá obedecer aunque
el acto del superior sea contrario al ordenamiento por cualquier
otro concepto, pero en este último caso deberá consignar y enviar
por escrito sus objeciones al jerarca, quien tendrá la obligación
de acusar recibo.

2. El envío de las objeciones escritas salvará la responsabilidad


del inferior, pero éste quedará sujeto a inmediata ejecución de lo
ordenado.
3. Cuando la ejecución inmediata pueda producir daños graves de
imposible o difícil reparación, el inferior podrá suspenderla,
sujeto a responsabilidad disciplinaria y eventualmente civil o
penal si las causas justificantes resultaren inexistentes en
definitiva.
4) Quedará a salvo lo dispuesto por el artículo 158 del Código
Procesal Contencioso-Administrativo.(*)
(*) El inciso 4) del presente artículo ha sido modificado mediante
Ley No. 8508 de 28 de abril del 2006. Publicado en el Alcance No.
38 a La Gaceta No. 120 del 22 de Junio del 2006.

Artículo 110.-
1. En casos de urgencia el inferior podrá salvar su
responsabilidad aun si no ha podido enviar sus objeciones por
escrito previamente a la ejecución.
2. En estos casos el inferior podrá hacer verbalmente sus
objeciones ante el inmediato superior, pero se requerirá la
presencia de dos testigos.

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3 JURISPRUDENCIA

Res: 2005-002903

Deber de obediencia en la administración pública: análisis


normativo

Texto del extracto


"IV.- El recuento de medios probatorios y argumentaciones, procura
acreditar que bajo ningún concepto, el demandado era el
funcionario competente para fijar el porcentaje con base en el
cual se definía el monto de la póliza de riesgos del trabajo, a
cubrir por Compañía Estiba S.A. y que desde 1988 se venía cobrando
a la asegurada sumas en exceso. Sobre el primer punto, además de
ser un hecho no debatido en este proceso, es inocuo para
desvirtuar la responsabilidad del demandado. Debe recordarse que
las pretensiones incoadas contra el señor Artavia Morales, no se
cimientan en haber realizado erróneamente el cálculo de las
tarifas aplicables a la póliza, sino en que autorizó el reintegro
de primas a una asegurada “ basándose en cálculos erróneos y mala
interpretación del informe Nº RT-0282-96 ... emanado del
Departamento de Riesgos del Trabajo” . En efecto, el informe
RT-0282-96 rendido por el Director del Departamento de Riesgos del
Trabajo el 19 de febrero de 1996 (folios 27 a 33 del expediente
administrativo), en lo medular, señala: “3.- En el año de 1988, se
comete un error por parte de la Agencia en Limón al separar la
actividad administrativa y la de Carga y Descarga ya que partiendo
de una tarifa básica de 7.95 en la poliza 52457, la disminuyen
hasta llegar a una tarifa de 6.61 desconociendo las regulaciones y
disposiciones en materia de asesoramiento... 4.- A partir de lo
señalado en el punto anterior, se concluye que a la empresa Estiba
S.A. se le aplicó tarifas menores a las reales durante cinco
períodos consecutivos, es decir, durante los períodos 87-88,
88-89, 89-90, 90-91, 91-92”... Sin embargo, el Director de Seguros
Solidarios, Luis Gerardo Cordero Loaiza el 20 de febrero de ese
mismo año, remite el oficio DSS-140-96 al Director de Agencias,
aquí demandado, donde, a pesar de ponerle en conocimiento el
reporte descrito, extrañamente le indica: “Sobre esta póliza la
Jefatura de Riesgos del Trabajo informó a esta Dirección ...
que ... injustificadamente se venía cobrando sumas de más,

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atribuible a una tarifa improcedente.” y le añade que con base en


esos elementos, corresponde a su despacho tomar la decisión
correcta. (folio 34) A partir del equívoco y ante gestiones de la
asegurada, el 16 de agosto de 1996, en el oficio DAG-1281-96, el
demandado informa a la Jefa de la Sucursal de Limón “Es nuestro
criterio que, desde el momento de haberse hecho la separación de
labores aseguradas (año 1988) la tarifa aplicable debió haber sido
4.34% y no 5.98% y mucho menos 7.16%. Por lo tanto el Instituto
en Limón ha estado cobrando a la Compañía de Estiba S.A. primas en
exceso, por lo que es nuestro criterio que deben devolver las
sumas de dinero recibidas de más” (folio 62 y 63 del expediente
administrativo). Fue el mismo señor Artavia Morales quien se
encargó de poner en conocimiento del Presidente Ejecutivo estas
valoraciones (oficio DAG-1282-96 de esa misma fecha). A partir de
ahí, se procedió a ejecutar tales indicaciones, con los resultados
ya conocidos. Así las cosas, no tendría incidencia alguna definir
quién tenía la competencia para establecer el monto de la prima
del seguro, pues es un tema fuera de cuestión y está claro que el
criterio técnico correspondía a personas distintas al demandado.
Así lo advirtió sin errores el Ad Quem, quien en los fundamentos
del fallo le endilga responsabilidad: “por cuanto no interpretó
correctamente, casi se puede decir que no leyó el Informe de
Riesgos de Trabajo Nº RT-0282-96 del 19 de febrero de 1996,
remitido para su conocimiento por la División de Seguros
Solidarios, sino que aceptó, sin cuestionarse, la versión dada en
la que se afirmada (sic) que a la Sociedad de Estiba Sociedad
Anónima (sic) se le habían cobrado sumas de más, atribuibles a una
tarifa improcedente, cuando en realidad lo que Riesgos de Trabajo
había expresado era lo contrario: que a aquélla empresa se le
habían aplicado tarifas menores” (el destacado es suplido). A ello
debe añadirse que el Tribunal reconoció la existencia de “hechos
relevadores de al menos, descuido inexcusable y descoordinación de
una serie de funcionarios” . Las anteriores referencias son
muestra patente de que la responsabilidad del demandado se fundó
en el descuido con que interpretó un extracto –absolutamente
incorrecto- de una misiva, al existir un detallado informe en
sentido contrario, todo lo cual coadyuvó a que por la negligencia
de diversos funcionarios, se llegara a reembolsar dinero a la
compañía en cuestión, sin ningún sustento jurídico. En todo caso,
debe tenerse en cuenta que el deber de obediencia contemplado en
la Ley General de la Administración Pública, no es absoluto ni
irrestricto, pues obliga a desobedecer cuando las órdenes,
instrucciones o circulares tengan por objeto realizar actos
extraños a su competencia, sean arbitrarios o constituyan delito,

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de otro modo, aún actuando bajo la dirección del superior, el


funcionario incurrirá en responsabilidad (ordinal 108 ibídem). De
igual modo, tampoco deberá obedecer cuando el acto tenga como
emisor a un órgano diferente al superior jerárquico. En defecto de
estos presupuestos excepcionales, de encontrar motivos fundados
para oponerse, verbigracia, que lo dispuesto sea contrario al
Ordenamiento, al tenor de lo ordenado por el canon 109 del cuerpo
normativo citado, deberá acatar las disposiciones, sin embargo
habrá de consignar y enviar por escrito sus objeciones al
jerarca . El objeto de estas normas es asegurar que todos los
funcionarios públicos, y no sólo los superiores, resguarden el
interés público y aseguren que los actos de la Administración
encuentren estricto apego al Ordenamiento Jurídico tal y como lo
ordena el artículo 113 de la Ley General de la Administración
Pública. Así las cosas, no eliminaría la responsabilidad aquí
acreditada el recurso al deber de obediencia o subordinación
jerárquica, pues existiendo motivos para estar en desacuerdo, el
inferior debe expresarlos. Finalmente, no es ajustado a la
realidad afirmar con base en el informe RT-0282-96, que desde 1988
se cobraba una tarifa superior a la debida, porque la correcta
lectura de lo contenido en él, habla en sentido diametralmente
opuesto, pues señala: “4. A partir de lo señalado en el punto
anterior, se concluye que a la empresa Estiba S.A. se le aplicó
tarifas (sic) menores a las reales durante 5 períodos
consecutivos, es decir, durante los períodos 87-88, 88-89, 89-90,
90-91, 91-92 y posiblemente en períodos más antiguos....” y
finalmente concluye: “ A partir de la renovación de la póliza el
01-11-95... se podría establecer una tarifa básica para el período
95-96 de 4.34% (no de 4.32% como está actualmente)...” (El
destacado no proviene del original). Ergo, la recomendación es
aplicable a futuro, pero no sugiere nada en forma retroactiva, por
lo cual, aún cuando sus conclusiones son absolutamente claras, si
el demandado tenía dudas sobre su contenido, debió acudir a los
causes normales para dilucidarlas, y no obrar con negligencia,
como en efecto procedió. En suma, ninguno de los medios
probatorios respecto de los cuales alega violadas las reglas de la
sana crítica, conducen a modificar los presupuestos de hecho
incontestables sobre los que construye su fallo el Ad Quem, por lo
cual, sus reclamos deben rechazarse."

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Res: 2006-012064

Caja Costarricense de Seguro Social: acusa el recurrente


desobediencia a lo dispuesto en sentencia N 13377-2004

Texto del extracto


La parte recurrente alegó desobediencia a lo dispuesto en la
resolución 13377 de las 8:52 horas del 26 de noviembre de 2004. En
esa sentencia se ordenó a Sonia Chavarri Molina en su condición de
Directora Médica del Área de Salud de Oreamuno de Cartago,
tramitar de inmediato la prórroga de nombramiento de la
recurrente, bajo el apercibimiento de que con base en lo
establecido en el articulo 71 de la Ley de la Jurisdicción
Constitucional, se impondrá prisión de tres meses a dos años, o de
veinte a sesenta días multa, a quien recibiere una orden que deba
cumplir o hacer cumplir, dictada en un recurso de amparo, y no la
cumpliere o hiciere cumplir, siempre que el delito no esté más
gravemente penado. Se condenó a la Caja Costarricense de Seguro
Social al pago de las costas, daños y perjuicios causados con los
hechos que sirven de base a esta declaratoria, los que se
liquidarán en ejecución de sentencia de lo contencioso
administrativo. La notificación de la sentencia se realizó el 31
de enero de 2005 (folio 95). Para el momento en que se alegó
desobediencia, había transcurrido tres meses desde esa fecha del
incumplimiento. En consecuencia lo procedente es ordenar
testimoniar piezas al Ministerio Público para lo de su cargo.

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Res: 2008-002215

Desobediencia: orden emitida por la Comisión Nacional del


Consumidor

Texto del extracto


“ I. - Recurso del imputado y codemandado civil Oscar Echeverría
Heigold.- Como primer reclamo del recurso por el fondo respecto a
la condenatoria penal, que ha presentado personalmente el imputado
Oscar Echeverría Heigold (mediante escrito que autentica el Dr.
Francisco Castillo González), se acusa la inobservancia de los
artículos 7, 38 y 39 de la Constitución Política ; 7 inciso 7º de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos; 1, 2, 30, 31 del
Código Penal. Alega que el concepto de "ejercicio de sus
funciones" contenido en el artículo 307 del Código Penal
(«Desobediencia») debe interpretarse en sentido material y no
formal, y que la orden debe ser conforme al ejercicio material de
las funciones del funcionario. Que la orden de pagar a Cruz
Espinoza cierta cantidad de dinero es la orden de cumplimiento de
una obligación civil, que no está dentro del ejercicio de las
funciones de la Comisión Nacional del Consumidor, pues tiene el
carácter de cumplimiento de una obligación civil, que declara un
derecho, siendo que la utilización de la potestad pública para
declarar derechos de una parte debe realizarse en la vía civil
correspondiente. Indica que la orden es ilegal, porque órdenes
cuyo cumplimiento tengan un contenido patrimonial, si son
incumplidas, llevan a la prisión por deudas, la cual está
prohibida por la Constitución Política y por la Convención
Americana sobre Derechos Humanos. Agrega que la condenatoria es
por no haber cumplido con una orden que tenía un carácter civil,
en tanto que declaraba un derecho de José Pablo Cruz Espinoza y
que por tanto era una orden que materialmente estaba fuera de las
funciones de La Comisión Nacional del Consumidor. " Por
consiguiente –dice el quejoso–, al condenarme por el no
cumplimiento de una orden antijurídica, tomada materialmente fuera
del ejercicio de las funciones de la Comisión Nacional del
Consumidor, porque ella tenía por objeto el cumplimiento [sic] una
obligación civil entre partes, la sentencia impugnada viola, por
aplicación indebida, el artículo 307 del código penal, en tanto
que este artículo requiere que la orden impartida no sea
antijurídica y esté dentro del ejercicio material de las funciones
del funcionario que la emite, cosa que no incurre en la especie, y

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por falta de aplicación los 1, 2, 30, 31 del código penal, 38, 39


de la Constitución política y 7 inc. 7 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, en relación con el artículo 7 del [sic]
Constitución Política. Estas violaciones están en relación de
causalidad con el perjuicio sufrido por mi, porque si las
suprimimos mentalmente, la condenatoria en contra desaparece. "
Por lo anterior solicita que se revoque la sentencia,
absolviéndolo de toda y responsabilidad.- El reclamo no es
atendible . Las leyes son obligatorias y surten efectos desde el
día que ellas designen (artículo 129 de la Constitución política),
y en el presente caso la «Ley de promoción de la competencia y
defensa efectiva del consumidor» (Nº 7472, del 20 de diciembre de
1994), de aplicación al caso, no ha sido abrogada o derogada por
otra posterior, ni tampoco ha sido declarada inconstitucional. El
artículo 53 de esa Ley enumera las potestades de la Comisión
Nacional del Consumidor, y en su inciso e) incluye la de "
Ordenar, cuando proceda, la devolución del dinero o del producto.
Puede fijar, asimismo, un plazo para reparar o sustituir el bien,
según corresponda ." Por otra parte, el artículo 68 de la Ley 7472
dispone que " Constituyen el delito de desobediencia previsto en
el Código Penal las resoluciones o las órdenes dictadas por la
Comisión para promover la competencia y por la Comisión Nacional
del Consumidor, en el ámbito de sus competencias, que no sean
observadas ni cumplidas en los plazos correspondientes
establecidos por esos órganos. En tales circunstancias, los
órganos citados deben proceder a testimoniar piezas, con el
propósito de sustentar la denuncia ante el Ministerio Público,
para los fines correspondientes. " (Así reformado por el artículo
1º, inciso d), de la ley Nº 7854, de 14 de diciembre de 1998 y
modificada su numeración por el artículo 80 de la ley N° 8343, de
27 de diciembre del 2002, Ley de Contingencia Fiscal). De manera
que desde un punto de vista material puede apreciarse que la ley
sí le da a la Comisión Nacional del Consumidor la potestad de dar
una orden como la que ha sido conocida en esta causa y que además
el legislador subrayó la autoridad de esa Comisión al disponer
expresamente que la inobservancia o incumplimiento de sus
resoluciones u órdenes constituiría el delito de «Desobediencia»
previsto en el Código penal. En el presente caso, la orden fue
dada mediante resolución fundada y en el ámbito de las
competencias de la Comisión Nacional del Consumidor, por lo que no
puede considerarse ilegítima. Tampoco puede calificarse la orden
de inconstitucional, pues la sanción penal no se viene a aplicar
por el sólo hecho de no haber cumplido una obligación contractual
o deuda, sino en realidad por la inobservancia de una orden

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impartida por un funcionario público en el ejercicio de sus


funciones, como lo es la Comisión Nacional del Consumidor, a la
que el legislador asignó velar por el cumplimiento de la Ley N
7472 y demás normas que garanticen la protección o defensa
efectiva de los derechos e intereses legítimos del consumidor, así
como la tutela y la promoción del proceso de competencia
(artículos 1y 47 de la Ley N º 7472). En este punto es necesario
subrayar que la Comisión Nacional del Consumidor no declaró ni
ordenó el pago de una obligación , sino que simplemente ordenó la
devolución de la totalidad del dinero recibido del consumidor
(ello claro está, contra la entrega efectiva del automotor
defectuoso), lo que no opera como un modo normal y satisfactorio
de extinción de la obligación (ejecución de la prestación debida),
sino que la devolución del dinero y del producto opera en el
contexto de un modo de extinción no satisfactorio de la
compraventa (ante los graves defectos de fábrica que presentaba el
automotor), y como efecto de la garantía a la que se refieren los
artículos 34 inciso g y 43 de la Ley 7472), por lo que no se le
puede considerar la devolución del dinero como el pago de una
deuda.

II.- En segundo lugar, se acusa la inobservancia de los artículos


39 de la Constitución Política , 1, 2, 30, 31 y 307 del Código
Penal, por la no realización de uno de los presupuestos para el
cumplimiento de la orden, a saber, la entrega efectiva del
vehículo a Motores Británicos S.A. Indica el impugnante que el
tipo subjetivo del delito requiere el dolo, el conocimiento y
voluntad de realizar los elementos del tipo. " Dentro de estos
elementos subjetivos –alega el imputado– está el conocimiento de
que lo impartido es una orden de un funcionario en ejercicio de
sus funciones . Los conceptos de 'orden', de 'funcionario en el
ejercicio de sus funciones', son elementos normativos del tipo ,
respecto a los cuales un error es un error de tipo, si se refiere
a los elementos fácticos del contenido de la orden. En este caso
el error de tipo referido a los elementos normativos del tipo se
denomina error de significación. Con respecto a la orden puede
haber un error de prohibición, que ocurre cuando no se trata del
contenido referido a los hechos de la orden incumplida sino de una
valoración total del concepto de 'orden' y respecto a su
obligatoriedad. La orden impartida por la Comisión Nacional de
Protección al Consumidor está dirigida a 'Motores Británicos de
Costa Rica, S.A.', notificada a mi como representante de esa
entidad. El contenido de la orden tenía una condición suspensiva,

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consistente en que el señor José Pablo Cruz Espinoza debía hacer


entrega efectiva del automotor a 'Motores Británicos de Costa Rica
S.A.'. [...] Sin embargo yo entendí que traspaso efectivo por
Cruz Espinoza, hecho al cual estaba condicionado la devolución del
dinero, significaba no solamente la entrega material del vehículo
a 'Motores Británicos de Costa Rica, S.A.' sino el traspaso
mediante escritura pública del mencionados automotor, pues
entender lo contrario implicaba para 'Motores Británicos de Costa
Rica' perder el dinero de la devolución y perder el automotor, el
cual quedaría a nombre de José Pablo Cruz Espinoza, como todavía
está actualmente. Lo anterior, porque parte de la conformidad a
derecho de una orden es su racionalidad y la no producción de un
desequilibrio entre las partes de un proceso. En el caso de
autos, el señor José Pablo Cruz depositó el auto materialmente en
'Motores Británicos de Costa Rica, S.A.', pero a pesar de
instancias reiteradas de mi parte se negó a traspasar
registralmente el vehículo, lo cual indicaba la actitud dolosa de
obtener la devolución del dinero y quedarse con el auto a su
nombre. La sentencia impugnada, al considerar que hubo entrega
efectiva del vehículo a Motores Británicos de Costa Rica, S.A.,
sin considerar ni la negativa de José Pablo Cruz Espinoza a
realizar el traspaso registral ni la circunstancia de que sin esa
entrega efectiva no se había cumplido con el presupuesto fáctico
de la orden y declarar mi culpabilidad por una presunta entrega,
que en realidad no se había realizado, viola por aplicación
indebida, el artículo 307 del código penal, en tanto que este
artículo requiere que la orden incumplida no sea antijurídica y
esté dentro del ejercicio material de las funciones del
funcionario que la emite, cosa que no ocurre en la especie... ",
por lo que solicita que se declare con lugar el presente motivo de
casación.- El reclamo no es atendible. En primer lugar, porque
la orden no es ilegítima, ni ajena al ejercicio de las funciones
de la Comisión Nacional del Consumidor, como se analizó en el
Considerando anterior de esta resolución. En segundo lugar, porque
la afirmación que hace el imputado de que el ofendido tuvo la
actitud dolosa de obtener la devolución del dinero y quedarse con
el auto a su nombre no tiene asidero alguno en al cuadro fáctico
acreditado, por el contrario, más bien se indica en la sentencia
que:
" Tal como se indicó líneas atrás el ofendido Cruz Espinoza sí
cumplió con su parte y procedió a entregar el automotor Land Rover
Freellander en las oficinas de la empresa accionada; sin embargo
aunque la resolución era suficientemente clara en el sentido de

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que la empresa Motores Británicos de Costa Rica S.A. debía


devolver aquella suma de dinero al ofendido; dentro de los diez
días siguientes a la notificación de la resolución; dicha empresa
hizo caso omiso y no solo no depositó esa suma dentro de ese plazo
de los diez días, sino que lo hizo dos años y cinco meses después
y además de ello depositó una suma inferior a esa. Si aquella
resolución de la Comisión era suficientemente clara al indicar que
el dinero debía devolverse dentro de los diez días siguientes a la
notificación ¿entonces de dónde concluye la defensa que ese plazo
no estaba claro? La sola devolución del automotor por parte del
ofendido a la empresa accionada, denotó buena fe, además de un
claro y concreto propósito de dar cumplimiento a su parte y si el
ofendido no formalizó esa entrega del automotor a la empresa con
un traspaso oficial mediante escritura pública; lo fue simple y
sencillamente porque nunca vio de parte de la empresa accionada el
menor interés en cumplir con su parte de devolverle el dinero por
él pagado en la compra del vehículo; tan es así que la empresa
nunca cumplió ni con el plazo de devolución del dinero, ni con el
monto completo a devolver... " ( sentencia , folios 349 a 350)
En tercer lugar, porque la orden de la Comisión Nacional del
Consumidor es muy clara, no se presta para un incorrecto
entendimiento acerca del contenido específico de la orden (lo que
debía hacerse) ni tampoco respecto de su obligatoriedad,
especialmente respecto a lo que debe entenderse por entrega
efectiva del vehículo. La parte dispositiva del Voto Nº 465-02,
de la Comisión Nacional del Consumidor dice lo siguiente:
" Se declara con lugar la denuncia interpuesta por el señor JOSÉ
PABLO CRUZ ESPINOZA, cédula de identidad número 2-280-684, contra
la empresa MOTORES BRITÁNICOS DE COSTA RICA SOCIEDAD ANÓNIMA,
cédula jurídica número 3-101-120055, representada por el señor
Oscar Echeverría Heigold, cédula de identidad número 1-643-114,
por haber infringido el artículo 31 inciso g) en relación con el
40, ambos de la Ley de Promoción de la Competencia y defensa
efectiva del Consumidor (LPCDEC), número 7472 del 20 de diciembre
de 1994, y como tal, se le ordena a esa accionada, con fundamento
en el artículo 50 inciso e) de dicha ley, a que dentro del plazo
de diez días hábiles, contados a partir del día siguiente a la
notificación de la presente resolución, le devuelva al señor JOSE
PABLO CRUZ ESPINOZA, la totalidad del dinero pagado por ese
consumidor en la compra del vehículo objeto de la presente acción
(automotor nuevo marca Land Rover, estilo Freelander, modelo TD4,
año 2001, color verde, transmisión manual, turbo dieses 2000 c.c.,
chasis número SALLNABE81A307442, motor número 81949664), ESTO ES,

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LA SUMA EXACTA DE TRECE MILLONES CIENTO TREINTA Y UN MIL CIENTO


TREINTA COLONES EXACTOS (¢13.131.130 colones) y ello claro está,
contra la entrega efectiva del citado automotor por parte del
accionante a la accionada en el local comercial de esta última.
Debe la empresa denunciada además, realizar por su cuenta y
peculio todas las gestiones legales y administrativas necesarias
para ejecutar lo aquí ordenado. De igual manera, de conformidad
con el artículo 57 de la ley 7472, y habiéndose demostrado en la
especie que, los vehículos como el aquí denunciado han presentado
problemas técnicos a nivel mundial, siendo que los mismos se
comercializan en nuestro medio, es por lo que ahora se impone a su
vez a la compañía aquí accionada –en aras de la protección del
interés de la colectividad, la cual eventualmente podría adquirir
vehículos de esta naturaleza– se ordena la publicación en un medio
de comunicación social y de circulación nacional, de la sanción
aquí impuesta, por una única vez, su nombre o su razón social y la
índole de la infracción cometida; todo ello por cuanto con vista
del sub exámine, existe riesgo para la seguridad –económica– de
los consumidores y se incumple con estándares de calidad
respectivos. Deberá la accionada acreditar en la presente sede el
cumplimiento de lo aquí ordenado. Caso contrario, de no cumplirse
con lo ordenado en tiempo y forma, se deberá ordenar testimoniar
piezas al ministerio público por el delito de desobediencia a la
Autoridad , contemplado en el artículo 305 del Código penal para
que se investigue según corresponde. Contra la presente
resolución, cabe el recurso de reconsideración o reposición, el
cual deberá plantearse ante el órgano director, dentro de los dos
meses siguientes a la fecha de su notificación, para que sea
conocido y resuelto por la Comisión Nacional del Consumidor.
Archívese el expediente en el momento procesal oportuno.
Notifíquese... " ( folios 148 a 149).
Como se dijo anteriormente, el contenido concreto de la orden (lo
que debía hacerse) es claro, especialmente respecto a lo que debe
entenderse por entrega efectiva del vehículo, que no era otra cosa
que dejar el vehículo en el local comercial, entregarlo
materialmente en ese sitio (nótese que la orden incluso indica el
lugar donde se debía entregar), pues la orden transcrita permite
ver que a partir de ese acto del accionante Cruz Espinoza es que
la empresa accionada debía devolverle el dinero y proceder a
realizar, por su cuenta y peculio, "todas las gestiones legales y
administrativas necesarias para ejecutar lo ordenado", lo que
incluye el traspaso registral del vehículo mediante escritura
pública, y en esto no se aprecia la irracionalidad o producción de

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un desequilibrio entre las partes que denuncia el impugnante,


porque el ofendido recuperaría su dinero y la empresa su
automotor, por lo que no es posible admitir la existencia de un
error de significación. Tampoco es atendible el alegato de que
hubo un error de prohibición, respecto al carácter obligatorio de
la orden, tal hipótesis no es razonable en atención a la clara
literalidad de la orden, que expresamente advierte que en caso de
no cumplirse con lo ordenado en tiempo y forma se ordenarían
piezas al Ministerio Público por el delito de Desobediencia a la
autoridad contemplado en el Código Penal, con indicación también
expresa de las normas legales pertinentes, por lo cual no es
razonable admitir la hipótesis sugerida por el impugnante, de que
no pudo comprender la obligatoriedad de la orden. Téngase
presente además lo que dirá en el siguiente Considerando.
III.- En tercer lugar, se acusa la inobservancia de los artículos
39 de la Constitución Política ; 1, 2, 30, 31, 34 del Código
Penal; 45 y 307 del Código Procesal Penal, por la existencia de un
error de tipo (error de significación) a la hora del no
cumplimiento de la orden. Señala el impugnante que: " Ante la
circunstancia de que el señor José Pablo Cruz Espinoza no había
cumplido con el traspaso registral, el Lic. Bernal Jiménez Núñez,
en calidad de apoderado especial y abogado director de Motores
Británicos de Costa Rica, S.A., en calidad de asesor legal de mi
confianza, me dio el consejo profesional de no cumplir la orden.
De acuerdo a la declarada [sic] del Lic. Jiménez Núñez ante
notario público el día 4 de setiembre del 2007 (declaración
notarial que fue aportada en autos ante [sic] del cierre del
debate, pero que no fue valorada por el tribunal)... " ( recurso ,
folio 368). Agrega que " En la especie incurrí en un error sobre
uno de los elementos normativos del tipo penal (concepto de
orden). El error sobre un elemento del tipo de carácter
normativo, si se refiere a los presupuestos fácticos del elemento
normativo se denomina error de significación, que es la forma como
se denomina el error de tipo referido a los elementos normativos
del tipo penal. Al condenarme por el delito de desobediencia a la
autoridad a pesar de que yo creí que la orden no debía cumplirse
porque faltaba un presupuesto material para su cumplimiento (error
apoyado en la opinión legal de mi abogado de confianza) la
sentencia impugnada viola, por falta de aplicación, los artículos
1, 2, 30, 31, 34 del código penal y e igualmente, por falta de
aplicación, el artículo 39 de la Constitución Política y viola,
por aplicación indebida los artículos 45 y 307 del código penal.
Estas violaciones están en relación de causalidad con el perjuicio

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sufrido por mí, porque si las suprimimos mentalmente, la


condenatoria en contra desaparece. Así pido que se declare y se me
absuelva de toda pena y responsabilidad. " Para probar ese hecho
el imputado ofreció en su recurso prueba de la cual se admitió la
declaración jurada del Lic. Bernal Jiménez Núñez ante la notaria
pública Alejandra Echeverría Alfaro, que dice así: " Que bajo la
fe del juramento y conociendo el deber de decir la verdad, declaro
que el suscrito fue apoderado especial y abogado director de la
empresa Motores Británicos de Costa Rica Sociedad Anónima, cédula
jurídica número tres-ciento uno-cero ochenta y un mil
cuatrocientos sesenta, con domicilio en La Uruca , cincuenta
metros al este de Caco, representada por el señor Oscar Echeverría
Heigold, mayor, cédula de identidad uno-seiscientos cuarenta y
tres-ciento catorce, comerciante, casado, con el mismo domicilio
de su representada, en el procedimiento administrativo número
quinientos setenta y ocho-cero uno, seguido ante la Comisión
Nacional del Consumidor del Ministerio de Economía por el señor
José Pablo Cruz Espinoza contra Motores Británicos de Costa Rica
Sociedad Anónima, y que en tal carácter de asesor del señor Oscar
Echeverría Heigold, al conocerse la orden de devolución de la
totalidad del dinero pagado por el señor José Pablo Cruz Espinoza
en la compra del vehículo objeto de disputa en ese procedimiento,
mediante resolución número cuatrocientos sesenta y cinco – cero
dos, de las doce y cincuenta minutos del veintiocho de agosto del
año dos mil dos, mi consejo profesional fue que el pago y
devolución de dicha suma de dinero estaba condicionado a que el
consumidor firmara el traspaso notarial de dicho vehículo a favor
de la empresa denunciada motores Británicos de Costa Rica, por lo
que no se podía cumplir con la prevención hecha por la Comisión
Nacional del Consumidor hasta tanto José Pablo Cruz Espinoza no
firmara la escritura respectiva, pues la propiedad, dominio y
disposición de los bienes muebles registrables en el Registro
Nacional no se adquiere con la entrega material del bien, sino con
la escritura respectiva y su inscripción registral, de donde se
deriva el título traslativo de dominio que legitima al propietario
para el uso y disposición del vehículo, derecho que no podía
ejercer la empresa denunciada con solo la entrega del bien, que
fue lo único que realizó el denunciante. Declaro además que dicho
consejo lo reiteré una vez resuelto el recurso de reposición
presentado en contra de la citada resolución, criterio que
mantengo actualmente, y que fue conocido y expuesto ante don Oscar
Echeverría Heigold, quien coincidió y comprendió con el suscrito
dicho criterio, pues dentro del ámbito comercial en que su
representada se desenvuelve, así funciona la entrega efectiva de

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los vehículos que se hace en la empresa, al grado que, bajo tal


convencimiento, don Oscar Echeverría Heigold, siguiendo mi consejo
profesional, que reitero aun mantengo y el comparte, no devolvió
la suma de dinero ordenada por la Comisión Nacional del
Consumidor, pues no se había operado la entrega efectiva del
vehículo a la empresa que representa, la [sic] no haber firmado la
escritura de traspaso el denunciante. Reitero que los datos
consignados son ciertos... " ( declaración jurada, folio 352) -
El reclamo no es atendible. Nótese que el impugnante se refiere
al mismo error que alegó en el reclamo anterior, pero esta vez
agregando que el error se "apoyó" en la opinión legal de su
abogado de confianza, Lic. Bernal Jiménez Núñez. Debe tenerse
presente que como el imputado no declaró en el debate que precedió
la sentencia impugnada, la excusa que aquí alega –por medio de la
motivación de su impugnación– no fue planteada oportunamente por
el imputado ante el Tribunal de Juicio, por lo que no cabe
reprocharle a ese despacho que no se pronunciara sobre ella. La
declaración jurada del Lic. Jiménez Núñez ha sido admitida
conforme al párrafo segundo del artículo 449 del Código Procesal
Penal, en tanto ha sido propuesta por el imputado en relación con
la determinación de los hechos que se discuten y es indispensable
para sustentar el reclamo que se ha formulado y en los casos en
que se autoriza en el procedimiento de revisión. En este sentido,
puede apreciarse que la declaración indicada no evidencia ningún
error judicial por parte del tribunal de juicio, pues no conduce a
ninguno de los casos en que procede la revisión de la sentencia
según el artículo 408 del Código Procesal Penal, pues esa
declaración jurada, por sí sola o unida a las que examinó el
tribunal de juicio, no evidencia que: a) los hechos como
fundamento de la condena resulten inconciliables con los
establecidos en otra sentencia firme; b) la sentencia se haya
fundado en prueba falsa, ni tampoco se trata de prueba; c) la
sentencia impugnada hubiera sido pronunciada a consecuencia de
prevaricato, cohecho, violencia o cualquier otro delito o
maquinación fraudulenta; d) la sentencia impugnada es ilegítima
como consecuencia directa de una grave infracción a sus deberes
cometida por un juez; e) el hecho no existió, que el condenado no
lo cometió o que el hecho cometido encuadra en una norma más
favorable (téngase presente que la declaración jurada no se trata
de un hecho nuevo o nuevo elemento de prueba sobrevenido o
descubierto después de la condena); f) una ley posterior declare
que no es punible el hecho o que la ley que sirvió de base a la
condenatoria haya sido declarada inconstitucional; g) la sentencia
no ha sido dictada mediante el debido proceso u oportunidad de

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defensa. La orden de la Comisión Nacional del Consumidor no


admite razonablemente una interpretación como la que ha sostenido
el imputado en el reproche anterior y que ahora pretende confirmar
con el consejo que dice haber recibido de su abogado de confianza,
por todas las razones que han sido indicadas en el Considerando
anterior sobre lo que cabe entender por "entrega efectiva" del
vehículo y los alegados errores sobre la significación y
obligatoriedad de la orden. A lo dicho en el Considerando
anterior sólo cabe agregar que, mediante el método de inclusión
mental hipotética de la prueba aquí ofrecida, aun cuando se admita
como cierta la declaración del Lic. Bernal Jiménez Núñez, no
variarían sustancialmente las conclusiones del tribunal de juicio
respecto al hecho de que el imputado sí desobedeció con
conocimiento la orden dada, puesto que la entrega efectiva del
vehículo, como elemento de la orden, no puede entenderse como
dicen haberlo entendido el encartado y su abogado de confianza,
quienes pudieron entender y prever las consecuencias que traería
no cumplir una orden tan clara de la Comisión Nacional del
Consumidor, que incluso les advierte expresamente que de no
cumplirse en tiempo y forma con lo dispuesto se ordenaría
testimoniar piezas al Ministerio Público por el delito de
Desobediencia. Incumplir la orden, tornar litigiosa la devolución
del dinero, evitar la publicación en un medio de comunicación
social y de circulación nacional de la sanción impuesta por la
infracción cometida, son las consecuencias por las que se inclinó
el encartado al optar por desobedecer, en vez de cumplir de buena
fe con lo dispuesto en la resolución de la Comisión Nacional del
Consumidor, de manera que traer a colación el "apoyo" o "consejo"
de su abogado de confianza no excluye por error la tipicidad ni la
antijuridicidad de su conducta, porque no es razonable el sentido
que pretende darle al contenido y obligatoriedad de la orden a la
que se refiere este asunto. No debe perderse de vista que contra
la resolución Nº 465-02, de la Comisión Nacional de Consumidor el
Lic. Bernal Jiménez Núñez interpuso recurso de revocatoria o
reconsideración que fue declarado sin lugar mediante voto Nº
112-03, de las 15:05 horas, del 3 de marzo de 2003, que confirmó
la resolución 465-02 (cfr. folios 169 a 175), por lo que no
resulta razonable que aún así pudieran haber incurrido en el error
que invocan acerca del significado u obligatoriedad de la orden.”

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E-mail: [email protected]
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1 Campos Calvo, Yerma. El Deber de Obediencia en el Funcionario
Público. Tesis de grado para optar al título de Licenciada en Derecho.
Universidad de Costa Rica. 1989. p.134
2 LEY GENERAL DE LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA. Ley No. 6227 de 2 de mayo de
1978. Publicada en La Gaceta No. 102 de 30 de mayo de 1978
3 Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia. San José a las trece
horas treinta minutos del doce de mayo de dos mil cinco.
4 Sala Constitucional de la Corte Suprena de Justicia. San José a las
quince horas treinta y ocho minutos del siete de febrero de dos mil
seis.
5 Tribunal de Casación Penal. San José a las quince horas cincuenta y
cinco minutos del diez de marzo de dos mil ocho.

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