0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas6 páginas

PARTES

Este documento define y clasifica las partes en un proceso legal. Define partes como aquellos entre los cuales se establece la relación jurídica procesal. Clasifica las partes en directas e indirectas, singulares y plurales, originarias y secundarias, y necesarias y voluntarias.

Cargado por

Carlos Vladimir
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas6 páginas

PARTES

Este documento define y clasifica las partes en un proceso legal. Define partes como aquellos entre los cuales se establece la relación jurídica procesal. Clasifica las partes en directas e indirectas, singulares y plurales, originarias y secundarias, y necesarias y voluntarias.

Cargado por

Carlos Vladimir
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

PARTES

De acuerdo con algún sector de la doctrina, parte es quien pide en nombre propio o en nombre de
otro la actuación de la voluntad de ley frente a otro, obviamente por medio del proceso; con lo
que tal concepto se debe mirar sólo al interior del proceso, se habla entonces de parte
demandante y parte demandada. Significa esto que sólo serán partes aquellos entre los cuales se
establece o se constituye la relación jurídica procesal compleja a partir de la notificación de la
primera providencia integradora del contradictorio, es decir, prima el carácter formal o procesal,
sin importar que el actor sea o no titular del derecho material debatido ni que el opositor,
igualmente, sea o no titular por pasiva de dicho derecho o relación. Lo importante es que se
persiga decisión judicial de fondo estimatoria o desestimatoria de la pretensión invocada, o de
otro lado, la ejecución forzada del derecho cierto e insatisfecho argüido como título ejecutivo. Sin
embargo, desde el punto de vista material, el concepto de parte hace referencia a aquellos que
reclaman y debaten como suya, siendo estos efectivamente los titulares, la relación jurídica
sustancial. (Agudelo Ramírez, 2003: 67 y ss.).

Pero a su vez la doctrina distingue entre lo que puede denominarse sujetos del litigio y sujetos del
proceso, que algunos prefieren llamar sujetos procesales en vez de partes. Sujetos del proceso son
aquellos que hacen el proceso y sujetos litigiosos son aquellos que reclaman la tutela judicial en
uno u otro sentido, o apelando a una vieja definición, sujetos litigiosos son quienes padecen el
proceso. No es raro también encontrar que algunos identifican el sujeto del litigio con la parte en
sentido material y el sujeto procesal con la parte en sentido formal, todo a su vez dependiendo de
la posición que ocupen en el proceso: si es una posición pasiva, serán sujetos litigiosos; si es una
posición activa, serán sujetos procesales. Lo anterior significa, desde esa concepción, que los
sujetos litigiosos son juzgados y los sujetos procesales ayudan a juzgar y realizan actos procesales.

¿Quiénes son sujetos procesales? Son sujetos procesales todos los intervinientes en el proceso,
todos los que hacen el proceso:

El juez, el actor, el opositor, el tercero (cuando existe), los incidentistas (cuando están), los actores
populares, el ministerio público, y también, todo aquel que por ministerio de la ley puede
intervenir en un proceso, todos hacen el proceso, porque todos realizan actos procesales, porque
hay que recordar que el proceso no es más que una secuencia o serie coordinada, ordenada y
proyectiva de actos procesales en esa relación jurídica procesal compleja.

Esos sujetos procesales por una relación dinámica y dialéctica son a su vez los sujetos del litigio o
sujetos litigiosos, con prescindencia del juez, que es el que se encarga de tomar la decisión judicial
reclamada. Sin embargo, sólo los que son juzgados o sujetos del juicio son los verdaderos sujetos
litigiosos, con lo que la parte en sentido procesal puede entenderse como aquella que en el
proceso reclama tutela judicial o actuación de la ley en su propio interés y nunca en el interés de
otro, siendo irrelevante que tenga o no el derecho material o sustancial invocado al momento de
lanzar la pretensión, o que en el proceso se actúe para ayudar a otro a la obtención de su
pretensión, o simplemente que proteja sus derechos reclamando por otro para sí.
En algunas oportunidades hablar de litigio, relación litigiosa o sujetos litigiosos implica que exista
titularidad de la relación sustancial, pero sólo por fuera del proceso, porque en el proceso no es
necesario ser titular de dicha relación, toda vez que el proceso puede darse entre personas que no

Clasificación de las partes

1. Partes directas e indirectas

a. Partes directas - Son aquellas entre las cuales se traba o se constituye la relación jurídica
procesal compleja. Aquellas entre las que, de acuerdo con la normatividad procesal, habrá de
transcurrir esa serie o secuencia de actos coordinados y proyectados hacia la decisión final o
sentencia. En estricto sentido las partes directas no serán si no tienen ninguna relación del tipo
sustancial o material, por cuanto para ejercer el derecho de acción no se necesita estar legitimado
en la causa ni tener interés para obrar.

- el actor (demandante y/o acusador) y - el opositor (demandado y/o acusado).

b. Partes indirectas - En sentido amplio serían los demás intervinientes en el proceso. En sentido
estricto sólo serán aquellos que ocupen el lugar de la parte directa por un acto voluntario de la
parte o por autorización legal (acto entre vivos o en interés de otro) o por un hecho procesal
(muerte de la parte) como en el caso de la sucesión y de la sustitución procesal. En síntesis, todo
aquel que por ministerio de la ley o por voluntad quiera, deba o tenga que intervenir en el proceso
entre otros que per se tienen la calidad de partes directas, es parte indirecta. En la mayoría de los
casos las partes acuden directamente al proceso, por sí o por medio de apoderado y permanecen
durante todo el transcurso del proceso; cuando ello no es posible, estamos frente a la figura de la
sucesión procesal.

Éste es un fenómeno de sucesión procesal, aunque la propia norma es en apariencia una


contradicción. Ejemplo: El Banco H. aparecía como demandante o demandado en algunos
procesos. El Banco T. absorbió al Banco H. La persona jurídica a la que le correspondió la
universalidad jurídica que se denominaba Banco H. puede ir al proceso respectivo y asumir la
calidad de parte y en ese caso se dictará un auto reconociéndolo como parte en sustitución del
Banco H. ya sea como demandante o como demandado, y así en todos los demás casos. Pero de
todas maneras puede no comparecer y permanecer al margen, y el juez dictará sentencia a favor o
en contra del Banco H. y ésta vincula necesariamente al Banco T. por expresa disposición legal, no
sólo procesal sino sustantiva.

La absorción o fusión de personas jurídicas es una verdadera sustitución que puede ocurrir o no al
interior del proceso, porque los efectos serán los mismos en la medida que siempre el sustituido
tiene alguien para que asuma los costos por él o se beneficie de todo aquello que al sustituido le
corresponde, como es el caso, por ejemplo, de la extinción de personas jurídicas.

2. Parte singular y parte plural

a. Parte singular. Cuando está constituida sólo por una persona natural o jurídica, ya se trate de
actor u opositor ( activa o pasiva)

b. Parte plural. Cuando está constituida por dos o más personas naturales o jurídicas.
Se habla de: - Parte plural por activa. Cuando son varios los actores o demandantes.

- Parte plural por pasiva. Cuando son varios los demandados u opositores.

Igualmente, de parte plural por coordinación haciendo referencia a los litisconsortes y de parte
plural por subordinación haciendo referencia a los coadyuvantes y adhesivos.

3. Partes originarias o principales y partes secundarias, accesorias o subordinadas

a. Partes originarias o principales - No son sino demandante y demandado. Cuando hablamos de


partes originarias o principales hay que decir que el concepto de parte supone necesariamente
una demanda, sin demanda no se puede hablar de partes y la demanda inicial es la que nos indica
en principio quiénes son las partes, es decir, nos establece esa dualidad de parte, la demanda nos
dice quién es el demandante y al dirigirse frente al otro, contra quien se pretende, nos indica
quién es el demandado. Aquellos entre quienes se constituye la relación jurídica procesal compleja
es de quienes se predica el ser parte original o principal.

b. Partes secundarias, accesorias o subordinadas. - Son todos aquellos que con posterioridad a la
constitución de la relación jurídica procesal intervienen en el proceso, pudiendo diferenciarse
entre intervinientes, terceros, tercerías y coadyuvantes.

Son partes aquellos entre los que se constituye esa relación jurídica procesal.

Son intervinientes quienes llegan con posterioridad a la constitución de esa relación jurídica
procesal.

Son terceros quienes llegan al proceso entre otros.

Son tercerías quienes desplazan a la parte o a las partes. Son coadyuvantes quienes colaboran con
la parte.

4. Partes necesarias y partes voluntarias

a. Partes necesarias - Son aquellas sin las cuales no es posible dictar sentencia. Si no están todos
los que son o no son todos los que están, la sentencia que se dicte es violatoria del debido
proceso, es decir, no respetó el ejercicio del derecho de defensa y contradicción; exigen la
perfecta integración del contradictorio bien por activa o por pasiva. Es el típico caso de pluralidad
de parte necesaria.

b. Partes voluntarias - Son aquellas que si quieren, pueden estar en el proceso; o que por
economía procesal les conviene estar en el proceso.

Cuando pueden y no quieren estar, se puede dictar sentencia perfectamente sin la presencia de
ellos porque sólo se requiere la presencia de las partes necesarias, no de las voluntarias.

Cuando deben estar en el proceso y no están, algunos sostienen que se convierten en partes
necesarias y que al no estar no se puede dictar sentencia, no se le puede dar término al proceso
en forma legal sin que éste sea violatorio del debido proceso. Esto no es del todo cierto porque si
citados no comparecen, el proceso puede terminar válidamente sin su presencia y correrán con las
consecuencias de no ejercer su derecho una vez citados, como el caso del artículo 539 C.P.C.
“Citación de acreedores con garantía real hipotecaria” o el caso del art. 540 C.P.C. “Acumulación
de demandas”. Si el tercero no comparece después de haber sido citado, el proceso sigue adelante
y en ese caso perderá la garantía hipotecaria, porque cuando se remata el bien sin la asistencia del
tercero, quien lo remata lo adquiere sin el gravamen hipotecario porque el juez tiene que entregar
el bien completamente saneado.

Cuando hablamos de partes necesarias y partes voluntarias se está haciendo referencia al


litisconsorcio , terceros y a la tercería.

La doctrina diferencia entre partes, litisconsortes, terceros y tercerías.

¿Quién es parte? Es el que pide a nombre propio y en interés propio frente a otro, o por quien se
pide, por lo tanto quien pide es el actor y frente a quien pide es el opositor.

¿Quiénes son los litisconsortes? Son aquellos que concurren mancomunadamente al proceso. Se
habla de litisconsorcio por activa y por pasiva. –

Litisconsorcio por activa Es una parte plural por activa, cuando varios forman la parte
demandante. –

Litisconsorcio por pasiva Es una parte plural por pasiva, cuando varias personas naturales o
jurídicas forman la parte demandada.

¿Quiénes son los terceros? Son aquellos que con posterioridad a la relación jurídica procesal
constituida entre otros, llegan al proceso.

¿Quiénes son las tercerías? Aquellos que llegan al proceso para excluir a las partes o a una de las
partes. Se habla de tercería simple si se excluye sólo a una parte y tercería ad-excludendum si se
excluye a las dos partes al mismo tiempo.

Terceros y tercerías son conceptos distintos, es posible que la tercería quede incluida dentro del
concepto de tercero, pero no todos los terceros son los que se denominan tercerías; en cambio
toda tercería es un tercero.

En otras palabras, los terceros llegan al proceso con posterioridad a la constitución o


establecimiento de la relación jurídica procesal, bien porque por voluntad propia quiere
colaborarle al demandante o al demandado, estos son los terceros; en ocasiones por voluntad de
la ley deben aparecer como demandante o como demandado, son litisconsortes, pero como
llegaron con posterioridad son terceros, sólo que ya se convierten en litisconsortes con los mismos
derechos y facultades de la parte, estén del lado de una parte u otra, o necesariamente con la
parte.

La tercería es cuando, trabada la relación jurídica procesal compleja entre actor y opositor, otro
pretende frente a las partes originales, convirtiéndose a su vez en actor, y aquellos entre los que
se trabó la relación procesal original pasan a ocupar el rol de demandados.

El tercero llega al proceso para ayudarle, para colaborarle a una de las partes, para beneficiarse
del proceso entre otros; nunca para excluir a una de las partes. Ahí vemos la diferencia entre la
tercería y el concepto de tercero.
Tercería y tercero se convierte en parte una vez llegan al proceso. Parte voluntaria si quiere llegar,
parte necesaria si tiene que estar.

5. Partes permanentes y partes transitorias

a. Partes permanentes - Son aquellas que están desde la constitución de la relación jurídica
procesal compleja hasta la sentencia definitiva, es decir, aquellos que actúan durante todo el
transcurso del proceso.

b. Partes transitorias Son aquellas que en el proceso actúan sólo con posterioridad a la iniciación
formal del proceso o sólo para algún tramo o trayecto del mismo.

Desde un punto de vista simple, las partes transitorias no son más que los terceros, que pueden
ser:

- Terceros coadyuvantes y adhesivos. Aquellos que ayudan a una de las partes.

- Terceros incidentistas. Aquellos que llegan al proceso no más para un aspecto esencial o
fundamental para ellos y accesorio al proceso principal, pero una vez decidido su asunto o
terminado el incidente, salen del proceso.

Los intervinientes a título de litisconsortes facultativos o necesarios en la medida que sean


voluntarios u obligatorios, una vez llegan al proceso entre otros, se quedan hasta la sentencia,
luego su transitoriedad no es del todo clara y adquieren por expresa disposición legal el carácter y
las facultades de parte.

Dualidad de parte

El concepto de parte exige a su vez identificar el concepto de dualidad de partes, esto es, que el
actor siempre deberá tener un opositor y que a su vez el opositor tendrá un legítimo contradictor
que es el actor; ésa es una relación doble de acción-contradicción, es decir, todo proceso implica la
existencia de dos partes y en el proceso sólo existirán dos partes, en un proceso nunca habrá más
de dos partes, el actor por un lado y el opositor por el otro, el que pretende por un lado y el que
resiste, por el otro.

Lo anterior no se opone al concepto pluralidad de parte o lo que llaman parte plural, no pluralidad
de partes porque sólo existe dualidad de partes, el que pretende y el que se resiste, pero puede
haber pluralidad de la parte, es decir, una parte puede ser plural, bien por activa o por pasiva, en
coordinación o por subordinación, aunque en este último caso, como veremos más adelante, no es
muy ortodoxo hablar de parte.

Determinación de las partes

Las partes deben ser determinadas o al menos determinables. No se permite lo que se conoce
como indeterminación de las partes, aunque en principio sólo la parte actora debe estar
suficientemente determinada.

DERECHO COMPARADO: Art. 6 LEC. Art. 61 CPC de Honduras.


COMENTARIOS: FERNÁNDEZ GIL, sostiene que parte es «aquel que pide o
contra quien se pide y como tal actúa en defensa de su propio interés, y de forma
independiente».35 En el ordenamiento nicaragüense, la agrupación de los sujetos que
tienen capacidad para ser parte en un proceso civil se encuentra en este artículo:
1 . Persona natural o física.
Se reconoce capacidad para ser parte a todas las personas naturales desde el final del
acto del nacimiento, en las condiciones fijadas por el Código Civil. La personalidad
no se reconoce sólo a los nicaragüenses sino también a los extranjeros, de acuerdo
con el artículo 27 párrafo segundo de la Cn, que dispone: «Los extranjeros tienen
los mismos deberes y derechos que los nicaragüenses, con la excepción de los
derechos políticos y los que establezcan las leyes; no pueden intervenir en los
asuntos políticos del país». Por su parte, la muerte extingue la personalidad de la
persona natural (art. 46 C) y supone asimismo la extinción de la capacidad para ser
parte. Ahora bien, el fallecimiento no impide acudir a los órganos jurisdiccionales
para exigir el cumplimiento de las obligaciones civiles contraídas por el fallecido, en
cuanto el propio CPC reconoce capacidad para ser parte a la herencia yacente (art.
64 numeral 4). Cuestión distinta es que se produzca la muerte de una de las partes
durante el curso del proceso, lo que provocará la entrada en el mismo de aquél a
quien corresponda de acuerdo con las normas de sucesión procesal contenido en
los arts. 80 y 81 CPC.
2. Nasciturus.
Concretamente, tendrán capacidad para ser parte el ser humano aún antes del
nacimiento, en el mismo sentido que el art. 1 1 del Codigo Civil, condicionando su
capacidad a que efectivamente el concebido nazca con las condiciones recogidas
en los arts. 19 y 20 C. Pero la norma nicaragüense no incluyó la precisión de
«para todos los efectos que le sean favorables», que sí encontramos en la mayoría
de las legislaciones procesales. Ahora bien, en la doctrina se han suscitado dudas
sobre si ha de extenderse el sentido de «efectos favorables», el otorgamiento de
la capacidad para ser demandado36 y no limitarse a su capacidad de demandante.
Es claro que al inicio del proceso no se va a saber si demandado un nasciturus el
proceso le va a ser favorable, por ello, debe entenderse que su capacidad para
ser parte debe incluir tanto la posición activa como la pasiva, ya que siempre
será favorable el ejercicio del derecho de defensa, pues no tiene sentido atribuir
capacidad al no nacido, pero para ser actor y no ser demandado.

También podría gustarte