Los monos
Solemos traducir al inglés la palabra «mono», como «monkey», pero
esta traducción no es exacta. En castellano usamos la palabra mono
para referirnos a todos los primates, mientras que en inglés se
diferencia a los monos con rabo (monkey) de los monos sin rabo
(ape). Dentro de los apes o monos sin rabo hay dos grupos, los
pequeños simios —como los gibones— y los grandes simios.
Los grandes simios (en inglés great apes) son un grupo de monos
especialmente interesante. Se caracterizan por su gran tamaño, por
tener un hocico mucho menos desarrollado que el resto de primates,
tener uñas en lugar de garras, el pecho plano y la corteza cerebral
más desarrollada.
¿Qué monos forman parte de los grandes simios? Seguramente
estarás pensando en los gorilas, los orangutanes o los chimpancés.
Incluso puede que hayas pensado en los bonobos. Sí, todos ellos
forman parte de los grandes simios, pero falta una especie. ¿Cuál?
Los seres humanos tenemos todas es tas características. Sin
embargo, nos cuesta aceptar que pertenecemos al grupo de los
grandes simios. Incluso en el mundo de la biología sigue habiendo
gente que quiere excluir a los seres humanos de este grupo.
Aunque a algunas personas les resulte ofensivo, los seres humanos sí
somos primates y, por lo tanto, monos. Y no somos «primates
especialmente evolucionados». Todos los demás primates han
evolucionado, como los humanos, de otros primates anteriores.
Lo que ocurre es que cada especie ha evolucionado en una dirección
determinada para satisfacer sus necesidades concretas. Así, los
humanos hemos desarrollado unas capacidades y el resto de monos,
otras.
Nos cuesta aceptar que somos monos y nos cuesta incluso aceptar
que somos animales. La palabra «animal» la utilizamos para
referirnos a un chimpancé o a un caracol. Sin embargo, rara vez la
empleamos para referirnos a un humano, excepto si se hace a modo
de insulto.
PELÍCULA: EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS
Will es un científico que investiga con monos para encontrar un tratamiento contra el
alzhéimer, enfermedad que padece su padre. Tras varios experimentos, una hembra
desarrolla un enorme coeficiente intelectual, pero se vuelve violenta y la sacrifican. No
obstante, el investigador salva a su cría.
Precuela de la mítica cinta protagonizada por Charlton Heston en 1968, que inspiró en
su día varias continuaciones. De hecho, una de esas se titulaba "La rebelión de los
simios" y era una precuela que mostraba la relación entre un humano y el simio César.
Esta es, sin duda, la base del filme que nos ocupa, un proyecto que, a diferencia de la
versión de "El planeta de los simios" de Tim Burton, contó con la aceptación de la
crítica, además de un excelente resultado en taquilla.
Los méritos del filme incluyen un guion disfrutable para quienes no conocen el clásico
original, a la vez que numerosos guiños a la cinta de los 60. El director Rupert Wyatt
("The Escapist"), combina con acierto las interpretaciones de James Franco y el
espectacular uso de la tecnología de captura de imagen, que proporcionó al proyecto
varios galardones y una nominación al Oscar por sus efectos visuales.
RESPONDE A LAS SIGUIENTES PREGUNTAS
1. ¿Por qué nunca llegó a utilizar el medicamento consigo mismo?
2. ¿Algún día habrá una curación para el Alzheimer?
3. ¿Por qué Cesar no se quiso ir con su dueño y prefirió quedarse con los
simios?
4. ¿los simios consiguieron tener sentimientos?
5. ¿Por qué los simios tienen tantos sentimientos de rencor y usan su
inteligencia para destrozar?
6. ¿Por qué se hizo malo Cesar si lo cuidaron bien?
7. ¿Cuál es el lugar que César considera como su verdadero hogar? ¿Crees que
podría ser feliz en otro sitio –por ejemplo, la casa de Will? Razona tu
respuesta.
8. Compara los puntos de vista de los protagonistas: Will y César:
¿Cómo ve Will a César? ¿Qué siente hacia él, cuál es su actitud? ¿Se comporta
como un padre, como su dueño…?
¿Qué crees que siente César?