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Reflexiones sobre la paz y la belleza

El poema expresa el anhelo de una vida tranquila y en paz, lejos de las preocupaciones mundanas y la superficialidad de la fama y la riqueza. El hablante busca la belleza eterna y la conexión con la naturaleza, deseando un refugio donde pueda disfrutar de la serenidad y la libertad. A través de imágenes de paisajes y elementos naturales, se destaca la búsqueda de un estado de felicidad y armonía espiritual.
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El poema expresa el anhelo de una vida tranquila y en paz, lejos de las preocupaciones mundanas y la superficialidad de la fama y la riqueza. El hablante busca la belleza eterna y la conexión con la naturaleza, deseando un refugio donde pueda disfrutar de la serenidad y la libertad. A través de imágenes de paisajes y elementos naturales, se destaca la búsqueda de un estado de felicidad y armonía espiritual.
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Serena Luz, en quien presente espira

¡Qué descansada vida Y como codiciosa


divino amor, qu’enciende i junto enfrena la del que huye el mundanal rüido, por ver y acrecentar su hermosura,
el noble pecho qu’en mortal cadena y sigue la escondida desde la cumbre airosa
senda, por donde han ido una fontana pura
al alto Olimpo levantars’aspira;
los pocos sabios que en el mundo han sido! hasta llegar corriendo se apresura.
Que no le enturbia el pecho Y luego, sosegada,
ricos cercos dorados, do se mira de los soberbios grandes el estado, el paso entre los árboles torciendo,
tesoro celestial d’eterna vena; ni del dorado techo el suelo de pasada
se admira, fabricado de verdura vistiendo
armonía d’angélica sirena
del sabio moro, en jaspes sustentado. y con diversas flores va esparciendo.
qu’entre las perlas i el coral respira: No cura si la Fama El aire el huerto orea
canta con voz su nombre pregonera, y ofrece mil olores al sentido,
¿Cuál nueva maravilla, cuál exemplo ni cura si encarama los árboles menea
de la inmortal grandeza nos descubre la lengua lisonjera con un manso rüido,
lo que condena la verdad sincera. que del oro y del cetro pone olvido.
aquessa sombra del hermoso velo? ¿Qué presta a mi contento, Ténganse su tesoro
si soy del vano dedo señalado; los que de un flaco leño se confían;
Que yo en essa belleza que contemplo, si en busca deste viento no es mío ver el lloro
aunqu’a mi flaca vista ofende i cubre, ando desalentado de los que desconfían
con ansias vivas, con mortal cuidado? cuando el cierzo y el ábrego porfían.
la immensa busco i voy siguiendo al cielo. ¡Oh monte, oh fuente, oh río! La combatida antena
¡Oh, secreto seguro, deleitoso! cruje, y en ciega noche el claro día
Roto casi el navío, se torna; al cielo suena
a vuestro almo reposo confusa vocería,
huyo de aqueste mar tempestuoso. y la mar enriquecen a porfía.
Un no rompido sueño, A mí una pobrecilla
Alma bella, qu’en este oscuro velo
un día puro, alegre, libre quiero; mesa, de amable paz bien abastada
cubriste un tiempo tu vigor luziente, no quiero ver el ceño me baste; y la vajilla
i en hondo i ciego olvido, gravemente, vanamente severo de fino oro labrada
de a quien la sangre ensalza o el dinero. sea de quien la mar no teme airada.
fuiste ascondida sin alçar el vuelo:
Despiértenme las aves Y mientras miserable-
con su cantar sabroso, no aprendido; mente se están los otros abrasando
Ya, despreciando este lugar, do el cielo no los cuidados graves con sed insacïable
t’encerró i apuró con fuerça ardiente, de que es siempre seguido del no durable mando,
i roto el mortal nudo, vas presente el que al ajeno arbitrio está atenido. tendido yo a la sombra esté cantando.
Vivir quiero conmigo, A la sombra tendido,
a eterna paz, dexando en guerra el suelo. gozar quiero del bien que debo al cielo, de yedra y lauro eterno coronado,
a solas, sin testigo, puesto el atento oído
Buelve tu luz a mí, i d’el centro tira libre de amor, de celo, al sol dulce, acordado,
al ancho cerco d’immortal belleza, de odio, de esperanzas, de recelo. del plecto sabiamente meneado.
Del monte en la ladera
como vapor terrestre levantado, por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera,
este espíritu opresso, que suspira de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
en vano por huir d’esta estrecheza
qu’impide estar contigo descansado.

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