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Rendimientos del Capital: Tributación y Clases

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UNIDAD

DIDÁCTICA 4
Rendimientos de capital
Contenido & Objetivos

Introducción

1. Ideas previas. Rendimiento de capital

2. Rendimientos de capital inmobiliario. Imputación de


rentas inmobiliarias

3. Rendimientos del capital mobiliario

Los objetivos de esta unidad son:


1. Precisar los rendimientos del capital sometidos a tributa-
ción.
2. Diferenciar los rendimientos del capital mobiliario y del
capital inmobiliario.
3. Identificar los gastos deducibles y reducciones en los rendi-
mientos del capital inmobiliario y en los rendimientos del
capital mobiliario.

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Gestión Fiscal - IRPF

Introducción
A lo largo de la presente unidad expondremos las líneas fundamentales de tribu-
tación de los rendimientos del capital. Analizaremos, por un lado, los rendimientos
del capital inmobiliario, sus gastos deducibles y sus reducciones; y, por otro lado, los
rendimientos del capital mobiliario, sus gastos deducibles y sus reducciones.

1. Ideas previas. Rendimiento de capital


1.1. Definición
Al igual que se definía en la anterior Ley del IRPF, se consideran rendimientos ínte-
gros del capital la totalidad de las utilidades o contraprestaciones, cualquiera que sea
su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que provengan, directa o indi-
rectamente, de elementos patrimoniales, bienes o derechos, cuya titularidad corres-
ponda al contribuyente y no se hallen afectos a actividades económicas realizadas por
éste.
Por tanto, la idea base que nos permite calificar legalmente a un rendimiento
como del capital es el hecho imponible de que su fuente de procedencia son los bienes
o derechos titularidad del contribuyente que no estén afectados a actividades econó-
micas realizadas por el mismo.
Cuando los elementos patrimoniales de titularidad del contribuyente estén afectos
a sus actividades económicas, los rendimientos nunca serán del capital sino de tales
actividades económicas y, consecuentemente, a ellas imputables en los términos
establecidos en la LIRPF.
Así, la Ley considera los rendimientos del capital como “renta pura”, esto es, obliga
a que procedan de fuente única “el capital”, sin anuencia de otro factor.
Si los rendimientos proceden del trabajo personal y del capital conjuntamente, o
de uno solo de estos factores (por ejemplo, de solo el capital), suponiendo por parte del
contribuyente la ordenación por cuenta propia de medios de producción y de recursos
humanos, o de uno de ambos, con la finalidad de intervenir en la producción o distri-
bución de bienes o servicios, estos rendimientos lo serán de actividades económicas.
Proceder de la titularidad de elementos patrimoniales no afectos a las actividades
económicas del contribuyente es lo fundamental y sustantivo del concepto de rendi-
miento del capital, y precisamente porque solo eso es lo fundamental, la LIRPF señala
que los rendimientos del capital pueden consistir en contraprestaciones o utilida-
des, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, y ya sea
su fuente de procedencia directa o indirecta.

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Administración y Gestión Ediciones Valbuena

1.2. Utilidades o Contraprestaciones


El rendimiento sujeto al impuesto puede consistir en “utilidades o contrapresta-
ciones”.
Con estas expresiones el legislador quiere abarcar todo aquello que pueda deri-
varse de la tenencia del elemento patrimonial o de su puesta a disposición. La
expresión “contraprestación” sería insuficiente para abarcar todos los supuestos de
hecho de la realidad económica que la Ley contempla y quiere someter a imposición.
De aquí que también emplee la más amplia y genérica de “utilidades”, en el sentido de
fruto, provecho, ventaja económica.
A la amplitud del concepto de rendimiento (contraprestación o utilidad) une
también la Ley la generalidad en cuanto:
1. A su origen: que provenga “directa o indirectamente” del capital.
2. La calificación que den o puedan dar los contribuyentes a sus negocios y opera-
ciones: cualquiera que sea su denominación o naturaleza”.
3. La materialización monetaria o no de las rentas: “dinerarias o en especie”.
No obstante lo anterior, las rentas derivadas de la transmisión de la titularidad de
elementos patrimoniales, aun cuando exista un pacto de reserva de dominio, tributan
como ganancias o pérdidas patrimoniales, salvo que por la LIRPF se califiquen como
rendimientos del capital mobiliario.

1.3. Elementos que se incluyen como rendimientos del


capital
En todo caso, se incluyen como rendimientos del capital:
1. Los provenientes de los bienes inmuebles, tanto rústicos como urbanos, que
no se hallen afectos a actividades económicas realizadas por el contribuyente.
2. Los provenientes del capital mobiliario y, en general, de los restantes bienes o
derechos de que sea el titular el contribuyente y que no se encuentren afectos a
actividades económicas realizadas por el mismo.
De la anterior descripción de rendimientos del capital se puede determinar como
notas básicas:
a) Derivan de elementos patrimoniales, bienes o derechos, cuya titularidad
corresponda al contribuyente.
b) No pueden estar afectos a actividades económicas realizadas por el contribu-
yente.

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Gestión Fiscal - IRPF

Los rendimientos del capital se dividen en dos clases dependiendo de la naturaleza


mobiliaria o inmobiliaria de los bienes de los cuales proceden los rendimientos.

La LIRPF incluye los rendimientos del capital mobiliario dentro


de las llamadas rentas del ahorro mientras que los del capital
inmobiliario quedan incardinados dentro de la parte general de
la base imponible.

2. Rendimientos de capital inmobiliario.


Imputación de rentas inmobiliarias
2.1. Cuestiones previas

Con base en lo dispuesto en el artículo 22 de la LIRPF, se puede


definir como la totalidad de las contraprestaciones o utilidades,
cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o
en especie, que provengan, directa o indirectamente, de bienes
inmuebles, tanto rústicos como urbanos, o de derechos sobre
ellos, cuya titularidad corresponda al contribuyente y no se hallen
afectos a actividades económicas realizadas por el mismo.

Repasando conceptos, el aspecto fundamental que nos permite calificar a un rendi-


miento como del capital inmobiliario es el de que su fuente de procedencia son los
bienes inmuebles, rústicos o urbanos, o los derechos constituidos sobre ellos, de
titularidad del contribuyente y que este no los tenga afectos a actividades econó-
micas realizadas por el mismo.
Surge así un problema no solo teórico sino también de una gran trascendencia
práctica: delimitar en qué casos los inmuebles titularidad del contribuyente se encuen-
tran afectados a sus actividades económicas, empresariales o profesionales, pues,
mediando la afectación del inmueble, el rendimiento no lo será del capital inmobiliario
sino que lo será de la actividad económica de que se trate.
Como hemos visto en general, los rendimientos del capital inmobiliario se configu-
ran como renta “pura”, sin anuencia de ningún otro factor.
Por consiguiente, si los inmuebles están afectos a actividades económicas realiza-
das por el titular de los mismos, no producirán rendimientos del capital.

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Administración y Gestión Ediciones Valbuena

Los ingresos y gastos que deriven de tales inmuebles lo serán de la actividad


económica, nunca del capital inmobiliario.

2.2. Arrendamiento de inmuebles como actividad económica


Los rendimientos de actividades económicas se regulan en los artículos 27 y
siguientes de la Ley, y los hemos trabajado en la unidad anterior, por lo que nos
remitimos a sus contenidos y comentarios para una mejor y más matizada compren-
sión del problema que abordamos.

Como concepto general, y de acuerdo con el artículo 27.1 de


la Ley, se consideran rendimientos de actividades económicas
los que procediendo del trabajo personal y del capital (mobiliario
o inmobiliario) conjuntamente, o de uno sólo de esos factores,
suponen por parte del contribuyente la ordenación por cuenta
propia de medios de producción y de recursos humanos o de uno
de ambos, con la finalidad de intervenir en la producción o distri-
bución de bienes o servicios.

La LIRPF señala, a modo de ejemplo , que se considerarán rendimientos de las acti-


vidades económicas las procedentes de las siguientes actividades:
X Las extractivas.
X De fabricación.
X Comercio o prestación de servicios.
X Agrícolas.
X Forestales.
X Ganaderas.
X Pesqueras.
X De construcción.
X Mineras.
X El ejercicio de profesiones liberales.
X Artísticas.

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Gestión Fiscal - IRPF

X Deportivas.

X Etc.

La norma establece que para que el arrendamiento de inmuebles constituya una


actividad económica basta con que en el desarrollo de aquella actividad arrendaticia
se utilice al menos una persona empleada con contrato laboral y a jornada completa.
Para que los rendimientos derivados del alquiler se califiquen como rendimientos
de capital inmobiliario, el alquiler se tiene que limitar a la mera puesta a disposición de
un inmueble durante periodos de tiempo, sin que vaya acompañado de la prestación
de servicios propios de la industria hotelera como pueden ser: servicios periódicos de
limpieza, de cambio de ropa, de restauración, de ocio u otros de naturaleza análoga.
Si va acompañado de este tipo de servicios complementarios estamos ante una acti-
vidad empresarial y los rendimientos derivados de la misma tendrán la consideración
de rendimientos de actividades económicas, de acuerdo con lo previsto en el artículo
27.1 de la Ley del IRPF.
Por otro lado, como regla general, para que pueda hablarse de exclusión por afec-
tación del inmueble a una actividad económica, es preciso que el titular del inmueble y
el de la actividad económica al que esté afectado sean una misma persona, un mismo
contribuyente. Sin embargo, esta regla general tiene una excepción: “la consideración
de elementos patrimoniales afectos lo será con independencia de que la titularidad de
estos, en caso de matrimonio, resulte común a ambos cónyuges” (29.3 LIRPF).

2.3. Rendimientos de capital inmobiliario


2.3.1. Rendimientos obtenidos de un tercero
De esta manera, vemos que los rendimientos del capital inmobiliario que regula el
artículo 22 de la Ley son, por decirlo de alguna manera, los que el contribuyente
obtiene de un tercero:

• A través del arrendamiento o del subarrendamiento

• A través de la constitución o cesión de facultades de uso o disfrute sobre los


inmuebles.

Con relación a estos concretos supuestos acotados, aún hay que hacer ciertas exclu-
siones y matizaciones. Veámoslas:

Por lo que respecta a los arrendamientos, deben tenerse en cuenta las siguientes
exclusiones:

a) Cuando los mismos recaigan sobre inmuebles que contengan una actividad
empresarial en funcionamiento, o con todas las técnicas e instalaciones para el

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Administración y Gestión Ediciones Valbuena

mismo, entonces el arrendamiento lo será de “negocios”, y la calificación tribu-


taria del rendimiento lo será del capital mobiliario (artículo 25.4.c).
b) Asimismo constituye rendimiento del capital mobiliario el procedente del
arrendamiento de “minas” (artículo 25.4.c).
c) Y como hemos comentado, no constituye un rendimiento del capital inmobi-
liario, sino de la actividad empresarial, el procedente de arrendamientos de
inmuebles en los que se utilice al menos a una persona con contrato laboral y a
jornada completa (artículo 27.2).

Indemnización por resolución del contrato de arrendamiento


La indemnización satisfecha como consecuencia de la resolución anticipada del
contrato de arrendamiento tiene para el propietario-arrendador la consideración de
mejora y no la de gasto deducible para la determinación del rendimiento neto del capi-
tal inmobiliario. Para el arrendatario que la percibe constituye una ganancia patrimo-
nial cuyo período de generación será el que corresponda en función de la antigüedad
del contrato de arrendamiento

2.3.2. Subarrendamientos

En cuanto a los subarrendamientos, conviene matizar que, aunque de la letra del


artículo 22 de la Ley pueda inferirse que obtiene un rendimiento del capital inmobi-
liario el subarrendador por lo que este percibe del subarrendatario, existen razones
más que sobradas para pensar que tal solución acaso no sea la correcta, sino que en
tal hipótesis lo que obtiene el subarrendador es un rendimiento del capital mobiliario.
En favor de este tratamiento juegan dos preceptos:
D El artículo 25.4. c) de la Ley
Considera rendimientos del capital mobiliario “los procedentes del subarren-
damiento percibidos por el subarrendador”.
D El propio artículo 22.1 de la Ley
Parece limitar los rendimientos del capital inmobiliario por él regulados a los
procedentes de la propiedad sobre inmuebles o de derechos reales que recai-
gan sobre ellos, cuando, sin embargo, el subarrendador de un inmueble ni es su
propietario ni tiene un derecho real sobre Él.
Su derecho arrendaticio es de naturaleza distinta, lo es “personal” y no “real”.
Por tanto, y con base en lo arriba señalado, en caso de subarriendo de inmuebles
se considerarán rendimiento íntegro del capital inmobiliario. Estos rendimientos los

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Gestión Fiscal - IRPF

constituirán el importe lo que perciba el propietario del inmueble (o el usufructuario,


en su caso) del subarriendo, sin que le sea aplicable la reducción en el rendimiento neto
por arrendamientos destinados a vivienda, que más adelante, conoceremos.

2.3.3. Cesión de derechos o facultades de uso o disfrute


Por lo que respecta a los rendimientos procedentes de la constitución o cesión de
derechos o facultades de uso o disfrute sobre inmuebles, también procede hacer
una matización.

Constituye un rendimiento del capital inmobiliario, por ejem-


plo, el que obtiene el propietario de un inmueble que constituye
en favor de un tercero un usufructo sobre el mismo, obteniendo a
cambio un precio (el rendimiento) del usufructuario.

Pero, por ejemplo, cuando es el usufructuario de un inmueble quien transmite


o cuando se produce la extinción de su derecho, entonces no cabe hablar de rendi-
miento del capital inmobiliario, sino de ganancia o pérdida de patrimonio, como lo
pone expresamente de manifiesto el artículo 37.1.k) de la LIRPF, que establece una
norma especial de valoración sobre el particular.
Así delimitados los rendimientos del capital inmobiliario que contempla el artículo
22 de la Ley, aún quedan por hacer ciertas precisiones comunes a todos ellos.
Los ingresos íntegros que deberá computar el contribuyente serán los importes que
por todos los conceptos reciba del arrendatario, subarrendatario, adquirente, etc.,
excluido el Impuesto sobre el Valor Añadido.
El IVA, por tanto, no computa dentro de los rendimientos íntegros; consecuen-
temente, lo lógico es que tampoco quepa deducirlo dentro de los gastos, excepto en
aquellos arrendamientos sujetos y exentos del IVA.
En el caso de bienes cedidos con el inmueble, computa asimismo como ingreso
íntegro del capital inmobiliario el importe que corresponda a aquellos bienes, aunque
no sean inmuebles.
Nuestro legislador afronta así un supuesto muy frecuente en la realidad cotidiana:
el alquiler de pisos amueblados.
Dándose esta circunstancia no habrá que declarar dos tipos de rendimientos del
capital, uno inmobiliario por el piso, otro mobiliario por la cesión de los muebles; uno y
otro ingreso se declarará como rendimiento del capital inmobiliario. Pero siendo ese el
caso más frecuente en la realidad, la norma cobija cualesquiera otros casos de bienes
cedidos con los inmuebles (por ejemplo, aperos de una finca rústica).

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Administración y Gestión Ediciones Valbuena

2.3.4. Segundas residencias

Por otra parte, hay que señalar que existen más rendimientos que proceden de
bienes inmuebles que los regulados en el artículo 22 de la Ley; tal es el caso de los
rendimientos presuntos o estimados del capital inmobiliario que resultan del régimen
especial regulado en el artículo 85 de la Ley:
X Segundas residencias de los contribuyentes.
X Viviendas desocupadas.
X Etc.
En este punto se ha de tener en cuenta la Ley 40/1998 estableció una importante
novedad: la supresión del rendimiento estimado o imputación de rentas inmobiliarias
de la vivienda habitual, que ha sido mantenida en la Ley 35/2006.
Como es sabido, en la legislación precedente del IRPF (Ley 18/1991) se distinguía
entre:
• Bienes inmuebles cedidos en arriendo o subarriendo.
• Restantes inmuebles urbanos, excluido el suelo no edificado.
En el caso de los inmuebles cedidos en arriendo o subarriendo se gravaban los
rendimientos “reales” obtenidos.
Por el contrario, en el caso de inmuebles no arrendados ni subarrendados, salvo
alguna excepción (terrenos urbanos no edificados, inmuebles en construcción, etc.),
aún no existiendo una renta real para el titular, la Ley 18/1991, hoy derogada, estable-
cía unas reglas para la determinación o cuantificación de un rendimiento que recibía
la denominación de “presunto” o “estimado” (precisamente por eso, porque no era
real).
La cuantificación e integración en el IRPF de un rendimiento presunto o esti-
mado operaba en casos tan frecuentes entre los contribuyentes como los siguientes:
viviendas habituales a disposición de sus propietarios o usufructuarios, demás inmue-
bles urbanos a disposición de sus propietarios o usufructuarios (segundas residencias,
viviendas desocupadas, etc.), aprovechamientos que el titular se reserve para sí en
inmuebles arrendados, etc.
En la Ley del IRPF de 1998 se suprime el rendimiento estimado o imputación de
rentas inmobiliarias únicamente a los supuestos de la vivienda habitual.
Fuera de la vivienda habitual, la imputación de rentas inmobiliarias se mantiene para
el caso de los demás inmuebles urbanos a disposición de sus propietarios o usufruc-
tuarios (segundas residencias, viviendas desocupadas, etc.), pero la regulación legal
de estos supuestos ya no la hace el legislador dentro de los rendimientos del capital

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Gestión Fiscal - IRPF

inmobiliario, sino dentro de los regímenes especiales del impuesto, llevando por título
el de “imputación de rentas inmobiliarias”.

La renta imputada será la cantidad que resulte de aplicar el 2 por ciento al valor
catastral, determinándose proporcionalmente al número de días que corresponda en
cada período impositivo.

En el caso de inmuebles localizados en municipios en los que los valores catastra-


les hayan sido revisados, modificados o determinados mediante un procedimiento de
valoración colectiva de carácter general, de conformidad con la normativa catastral,
y hayan entrado en vigor en el período impositivo o en el plazo de los diez períodos
impositivos anteriores, el porcentaje será el 1,1 por ciento.

2.4. Rendimiento neto del capital inmobiliario


2.4.1. Gastos deducibles

A) Concepto
El rendimiento neto del capital inmobiliario se obtiene de minorar el rendi-
miento íntegro en los gastos deducibles y en las amortizaciones.

Asimismo, podrán aplicarse determinadas reducciones que


minoran este rendimiento.

Los gastos deducibles son todos aquellos necesarios para la obtención de los rendi-
mientos.

A modo de ejemplo, puesto que la lista recogida en la Ley del IRPF no es cerrada, se
consideran gastos necesarios los casos que vamos a estudiar en los siguientes epígrafes.

B) Intereses y gastos de conservación y reparación


Recordando lo visto en la Unidad 1, serán deducibles:

D Los intereses de los capitales ajenos invertidos en la adquisición o mejora


del bien, derecho o facultad de uso y disfrute del que procedan los rendimien-
tos, y demás gastos de financiación.

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Administración y Gestión Ediciones Valbuena

D Los gastos de reparación y conservación del inmueble. La distinción entre los


gastos de conservación y reparación (deducibles como gasto) y los de amplia-
ción y mejora (que no serían deducibles) ha dado lugar a una numerosa doctrina
administrativa que ha venido interpretando estos conceptos.
A estos efectos tendrán esta consideración:
1. Los efectuados regularmente con la finalidad de mantener el uso normal de los
bienes materiales, como el pintado, revoco o arreglo de instalaciones.
2. Los de sustitución de elementos, como instalaciones de calefacción, ascensor,
puertas de seguridad u otros.
No serán deducibles por este concepto las cantidades destinadas a ampliación o
mejora (seguridad, contraventana, enrejado) pues son inversión.
Tradicionalmente se suele distinguir entre “gastos” de conservación o reparación e
“inversiones” en ampliación o mejora de bienes inmuebles.
La diferencia estriba en que mientras los primeros, es decir, los “gastos”, son direc-
tamente deducibles de los ingresos, los segundos, esto es, “las inversiones”, solo se
deducen indirectamente y de forma escalonada en el tiempo a través de las “amorti-
zaciones”, partida esta última a la que luego aludiremos.
No siempre es del todo fácil discernir cuándo nos encontramos ante un “gasto de
conservación o reparación” y cuándo ante una inversión que supone una “inversión
o mejora” del inmueble. Existen terrenos fronterizos. No obstante, en la generalidad
de los casos, no tiene porqué resultarnos difícil esa delimitación: salir al paso de una
avería será un gasto de reparación; cerrar un balcón para ganar metros útiles cons-
tituirá una ampliación; poner un ascensor en un inmueble que carecía de él será una
mejora del inmueble, mientras que arreglar una avería en el ascensor tendrá la califi-
cación de reparación.
A partir de los anteriores ejemplos, y por abstracción, podemos dar la siguiente
fórmula general:
X Gasto: serán gasto las cantidades destinadas a mantener la vida útil del inmue-
ble o su capacidad productiva o de uso
X Inversión: por el contrario, serán inversión las cantidades destinadas a la mejora
o ampliación del inmueble, materializando bien un aumento de su capacidad o
habitabilidad, bien un alargamiento de su vida útil. Este criterio de delimitación
lo ha hecho suyo en numerosas ocasiones la Dirección General de Tributos.

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Gestión Fiscal - IRPF

La vigente Ley del IRPF establece un límite conjunto para estos


dos tipos de gastos, de tal modo que el importe total a deducir
por estos gastos no podrá exceder, para cada bien o derecho, de
la cuantía de los rendimientos íntegros obtenidos. El exceso se
podrá deducir en los cuatro años siguientes.
En la anterior normativa se establecía un límite para todos los
gastos deducibles que no podía exceder de los rendimientos ínte-
gros, razón por la cual los rendimientos netos del capital inmobi-
liario no podían ser negativos.

C) Tributos y recargos estatales y no estatales


Para que estos tributos y recargos tengan carácter deducible es indiferente su deno-
minación. No obstante, los tributos y recargos:

1. Deben incidir sobre los rendimientos computados o sobre el bien o derecho


productor de aquellos.

2. No pueden tener carácter sancionador.

Los tributos o recargos deberán recaer sobre el titular de los


rendimientos gravados, esto es, sobre el contribuyente que inte-
gra los rendimientos.

Respecto de los tributos no estatales y las tasas, como las de limpieza, basuras,
alumbrado, etc, ni la Ley ni el Reglamento prohíben su repercusión al inquilino, por lo
que deberemos aplicar el mismo criterio que exponemos para los gastos repercutidos
de suministros.

Respecto de los tributos que gravan la adquisición del inmueble, como sería el IVA
o el ITP, no son gasto deducible, ya que forman parte del coste o valor de adquisición.

La contribución especial por costes de urbanización que afecten al inmueble arren-


dado será deducible por interpretación de la DGT, aunque también existe interpreta-
ción que lo considera mejora.

207
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

D) Los saldos de dudoso cobro


Como los rendimientos íntegros del capital inmobiliario se deben imputar al
período impositivo “en que sean exigibles por el perceptor”, con independencia de
si han sido cobrados o no, puede ocurrir que el contribuyente haya tenido que integrar
en su declaración por el IRPF, y tributar por, unos ingresos que acaso nunca termine
cobrando por insolvencia del obligado al pago.
De este modo, se admite la deducibilidad de los saldos de dudoso cobro siempre
que esta circunstancia quede suficientemente justificada. Se entenderá cumplido
este requisito:
1. Cuando el deudor se halle en situación de concurso.
2. Cuando entre el momento de la primera gestión de cobro realizada por el
contribuyente y el de la finalización del período impositivo hubiesen transcu-
rrido más de seis meses, y no se hubiese producido una renovación de crédito.
3. Cuando un saldo dudoso fuese cobrado posteriormente a su deducción, se
computará como ingreso en el ejercicio en que se produzca dicho cobro.

Se reduce a tres meses, en los ejercicios de 2020 y 2021, el plazo


de seis meses a que se refiere el número 2º de la letra e), por el art.
15 del Real Decreto-ley 35/2020.

E) Otros gastos deducibles


1. Los pagos por servicios personales.
Se consideran deducibles las cantidades devengadas por terceros en contra-
prestación directa o indirecta o como consecuencia de servicios personales,
tales como los de administración, vigilancia, portería o similares y siempre que
sean a cargo del titular de los rendimientos computados.
2. Los ocasionados por la formalización del arrendamiento, subarriendo,
cesión o constitución de derechos.
Este gasto ha sido introducido por vía reglamentaria.
Son ejemplos de estos gastos los ocasionados por la formalización de los
contratos de arrendamiento, subarrendamiento, etc. y los de defensa jurídica
relativos a los bienes o derechos de los que los rendimientos proceden.

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Gestión Fiscal - IRPF

3. Seguros.
También por vía reglamentaria se recoge como gasto deducible el importe de
las primas de contratos de seguro, bien sean de responsabilidad civil, incendio,
robo, rotura de cristales u otros de naturaleza análoga, sobre los bienes o dere-
chos productores de los rendimientos.
4. Suministros
Si bien la LIRPF solo menciona como deducibles los gastos de servicios perso-
nales, el Reglamento amplía el concepto a servicios y suministros. En este
concepto podemos encontrar los pagos de los recibos del agua, luz, gas, etc.
Estos gastos, para que sean deducibles, deben ir a cargo del contribuyente y
estar relacionados con los bienes y derechos productores de la renta.
Dichos gastos solo serán deducibles en la medida en que sean soportados y paga-
dos de forma efectiva por el arrendador, de tal forma que, si fuera el arrendatario
el que los paga y soporta, el arrendador no podría deducirse ninguna cantidad.
No obstante, hay que tener en cuenta que, si los importes de estos gastos se
repercuten al inquilino, los mismos se computarán como rendimiento íntegro del
capital inmobiliario, siendo a su vez, deducibles de dicho rendimiento.

2.4.2. Amortizaciones

En cuanto a las amortizaciones, podrán deducirse las cantidades destinadas a la amor-


tización del inmueble y de los demás bienes cedidos con éste, siempre que respondan a
su depreciación efectiva, en las condiciones reglamentariamente establecidas.
1. En el caso de inmuebles se emplea un coeficiente máximo del 3% sobre el
mayor de los siguientes valores:
a) Coste de adquisición satisfecho, incluidos los gastos y tributos inherentes
a la adquisición (notaría, registro, IVA no deducible, Impuesto sobre Trans-
misiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, gastos de agen-
cia, etc.) sin incluir en el cómputo el valor del suelo, asi como el coste de las
inversiones y mejoras efectuadas en los bienes adquiridos.
En las adquisiciones de inmuebles por herencia o donación, solo tendrá la
consideración de “coste de adquisición satisfecho” la parte de los gastos y
tributos inherentes a la adquisición que corresponda a la construcción, y,
en su caso, el coste de las inversiones y mejoras efectuadas.
b) Valor catastral.
En estos costes no se incluye el valor del suelo puesto que por definición el
suelo no sufre depreciación, no pudiendo amortizarse.

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Administración y Gestión Ediciones Valbuena

2. Cuando no se conozca el valor del suelo, este se calculará prorrateando el coste


de adquisición satisfecho entre los valores catastrales del suelo y de la construc-
ción de cada año. Cuando se trate de rendimientos derivados de la titularidad
de un derecho o facultad de uso o disfrute, podrá amortizarse, con el límite de
los rendimientos íntegros de cada derecho, su coste de adquisición satisfecho.
La amortización, en este supuesto, será el resultado de las reglas siguientes:
a) Cuando el derecho o facultad tuviese plazo de duración determinado, el
que resulte de dividir el coste de adquisición satisfecho entre el número de
años de duración del mismo.
b) Cuando el derecho o facultad fuese vitalicio, el resultado de aplicar al coste
de adquisición satisfecho el porcentaje del 3 por ciento.
Aquellos bienes de naturaleza mobiliaria, susceptibles de ser utilizados por un
período superior al año y cedidos conjuntamente con el inmueble, se amortizará según
los coeficientes de amortización de acuerdo con la tabla recogida en el artículo 30.1
RIRPF. En el caso de instalaciones, mobiliario y enseres se aplicará un 10 por 100.

Durante el período impositivo 2021, los arrendadores distintos


de los previstos en el apartado 1 del artículo 1 del Real Decreto-ley
35/2020, de 22 de diciembre, de medidas urgentes de apoyo al sector
turístico, la hostelería y el comercio y en materia tributaria, que
hubieran suscrito un contrato de arrendamiento para uso distinto
del de vivienda, de conformidad con lo previsto en el artículo 3 de
la Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos,
o de industria, con un arrendatario que destine el inmueble al desa-
rrollo de una actividad económica clasificada en la división 6 o en
los grupos 755, 969, 972 y 973 de la sección primera de las tarifas
del Impuesto sobre Actividades Económicas aprobadas por el Real
Decreto Legislativo 1175/1990, de 28 de septiembre, podrán compu-
tar en 2021 para el cálculo del rendimiento del capital inmobiliario
como gasto deducible la cuantía de la rebaja en la renta arrendati-
cia que voluntariamente hubieran acordado a partir de 14 de marzo
de 2020 correspondientes a las mensualidades devengadas en los
meses de enero, febrero y marzo de 2021.

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Gestión Fiscal - IRPF

El arrendador deberá informar separadamente en su declara-


ción del Impuesto del importe del gasto deducible a que se refiere
el párrafo anterior por este incentivo, consignando asimismo
el número de identificación fiscal del arrendatario cuya renta se
hubiese rebajado.
No será aplicable lo establecido en esta disposición, cuando la
rebaja en la renta arrendaticia se compense con posterioridad por
el arrendatario mediante incrementos en las rentas posteriores u
otras prestaciones o cuando los arrendatarios sean una persona o
entidad vinculada con el arrendador en el sentido del artículo 18
de la Ley del Impuesto sobre Sociedades o estén unidos con aquel
por vínculos de parentesco, incluido el cónyuge, en línea directa
o colateral, consanguínea o por afinidad hasta el segundo grado
inclusive.

2.4.3. Reducción en arrendamiento de inmuebles destinados a


vivienda
En los supuestos de arrendamiento de bienes inmuebles destinados a vivienda, el
rendimiento neto positivo calculado con arreglo a lo dispuesto en los apartados ante-
riores, se reducirá en un 60 por ciento.

Esta reducción solo resultará aplicable respecto de los rendimientos declarados por
el contribuyente en una autoliquidación presentada antes de que se haya iniciado un
procedimiento de verificación de datos, de comprobación limitada o de inspección que
incluya en su objeto la comprobación de tales rendimientos.

En ningún caso resultará de aplicación la reducción respecto de la parte de los rendi-


mientos netos positivos derivada de ingresos no incluidos o de gastos indebidamente
deducidos en la autoliquidación del contribuyente y que se regularicen en alguno de
los procedimientos citados en el párrafo anterior, incluso cuando esas circunstancias
hayan sido declaradas o aceptadas por el contribuyente durante la tramitación del
procedimiento.

En los alquileres turísticos no resulta aplicable la reducción del 60 por 100 prevista
en el artículo 23.2 de la Ley de IRPF, ya que no tienen por finalidad satisfacer una nece-
sidad permanente de vivienda sino cubrir una necesidad de carácter temporal.

211
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

2.4.4. Reducciones por rendimientos generados en más de dos años o


de forma notoriamente irregular en el tiempo

A diferencia de lo que ocurría en los rendimientos del trabajo, en los del capital esta
reducción se practica sobre el rendimiento neto y no sobre el íntegro.

En los dos siguientes supuestos se puede reducir el rendimiento neto en un 30%:

1. Cuando el período de generación de los rendimientos netos es superior a


dos años.

2. Cuando se trate de rendimientos que reglamentariamente se califiquen


como obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo.

Según el RIRPF, se consideran obtenidos de forma notoriamente irregular en el


tiempo los siguientes rendimientos, cuando se imputen en un único período impo-
sitivo:

a) Los importes que se obtienen por el traspaso o la cesión del contrato de arren-
damiento de locales de negocio.

b) Las indemnizaciones percibidas del arrendatario o subarrendatario por daños o


desperfectos en el inmueble.

c) Los importes obtenidos por la constitución o cesión de derechos de uso y


disfrute, cuando los mismos tengan carácter vitalicio.

Es muy importante advertir que el artículo 23.3 de la LIRPF


establece que los rendimientos netos con un período de gene-
ración superior a dos años, así como los que se califiquen regla-
mentariamente como obtenidos de forma notoriamente irregular
en el tiempo, se reducirán en un 30 por ciento, cuando, en ambos
casos, se imputen en un único período impositivo.
La cuantía del rendimiento neto a que se refiere este apartado
sobre la que se aplicará la citada reducción no podrá superar el
importe de 300.000 euros anuales.

212
Gestión Fiscal - IRPF

2.5. Rendimiento en caso de parentesco

La LIRPF, al igual que hacía la anterior, establece una imputa-


ción mínima para rendimientos abonados por determinados fami-
liares. Así, cuando el adquirente, cesionario, arrendatario o suba-
rrendatario del bien inmueble o del derecho real que recaiga sobre
el mismo sea el cónyuge o un pariente del contribuyente, hasta
el tercer grado inclusive (tío-sobrino), o los afines, el rendimiento
neto total no podrá ser inferior al que resulte de las reglas estable-
cidas para la imputación de rentas inmobiliarias (aconsejamos la
lectura de la unidad que trata la imputación de rentas).

Objetivamente, el artículo 24 se aplica en los casos de inmuebles arrendados, suba-


rrendados o cuyo uso o disfrute (por ejemplo, un usufructo) haya sido cedido por el
contribuyente a su cónyuge o determinados parientes de uno u otro.
Subjetivamente, dichos parientes pueden ser consanguíneos en línea recta o
colateral, e incluso afines (por razón de matrimonio) hasta el tercer grado inclusive.
Es decir:
X El cónyuge del contribuyente.
X Los bisabuelos, abuelos, padres, hijos, nietos y bisnietos. Y tanto del contribu-
yente como de su cónyuge.
X Hermanos, tíos carnales y sobrinos carnales, y tanto del contribuyente como
de su cónyuge.
Si el arrendamiento, subarrendamiento, etc., tiene lugar entre el contribuyente y su
cónyuge, o entre el contribuyente y sus parientes o los de su cónyuge que antes hemos
explicitado, el rendimiento neto total no podrá ser inferior al que resulte de las reglas
del artículo 85 de la LIRPF, y por tanto, no será inferior a la cantidad que resulte de
aplicar el 2 por ciento al valor catastral, determinándose proporcionalmente al número
de días que corresponda en cada período impositivo. Siendo el porcentaje del 1,1 por
ciento cuando los valores catastrales hayan sido revisados en el plazo de los diez perío-
dos impositivos anteriores.

2.6. Gastos deducibles en sector turístico, hostelería y


comercio
El artículo 15 del Real Decreto-ley 35/2020, de 22 de diciembre, de medidas urgentes
de apoyo al sector turístico, la hostelería y el comercio y en materia tributaria (BOE del

213
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

23) reduce en los ejercicios 2020 y 2021 de seis a tres meses el plazo para que las canti-
dades adeudadas por los arrendatarios tengan la consideración de saldo de dudoso
cobro y puedan deducirse de los rendimientos íntegros del capital inmobiliario.

3. Rendimientos del capital mobiliario


3.1. Instrumentos financieros y sus problemas de califica-
ción tributaria
En la actualidad, existe un elevado número de instrumentos financieros en el
mercado y de forma paralela al crecimiento de su número el legislador tributario ha
tenido que regular su sistema de tributación.
De forma muy genérica y a título ejemplificativo, podríamos hacer una primera
enumeración, no exhaustiva, que recoja los principales instrumentos financieros,
dividiéndolos de la siguiente manera:
1. Instrumentos financieros básicos
• Renta variable: acciones, índices bursátiles, etc.
• Renta fija: deuda del Estado, bonos y obligaciones, etc.
• Divisas.
• Materias primas.
2. Productos derivados básicos
• Opciones (put y call).
• Forward.
• Futuros.
• Swaps.
A partir de estos productos pueden darse combinaciones o extensiones sobre los
anteriores: Bonos bolsa, bonos convertibles, opciones sobre futuros, opciones sobre
swaps, warrants, etc.
A la vista de esta multiplicidad de instrumentos financieros, la calificación a efectos
fiscales de los rendimientos generados por estos productos no es siempre sencilla, lo
que ha llevado a que la Dirección General de Tributos y los tribunales de justicia hayan
tenido que interpretar en diversas ocasiones su naturaleza y forma de tributar,
discutiéndose en la mayoría de los casos si nos hallábamos ante rendimientos del capi-
tal mobiliario o ante ganancias de patrimonio.

214
Gestión Fiscal - IRPF

La interpretación administrativa ha tendido en la mayoría de los


casos a reconducir estos supuestos hacia los rendimientos del capi-
tal mobiliario en detrimento de las ganancias de patrimonio.

3.2. Rendimientos íntegros del capital mobiliario


3.2.1. Tipos de rendimientos del capital mobiliario

Se mantiene la clasificación de los rendimientos íntegros del capital mobiliario en


cuatro grupos:
1. Rendimientos obtenidos por la participación en los fondos propios de cual-
quier tipo de entidad.
2. Rendimientos obtenidos por la cesión a terceros de capitales propios.
3. Rendimientos procedentes de operaciones de capitalización, de contratos de
seguro de vida o invalidez y de rentas derivadas de la imposición de capitales.
4. Otros rendimientos del capital mobiliario.
En el art. 25.5 de la LIRPF se establece que no tienen la consideración de rendi-
miento del capital mobiliario las contraprestaciones obtenidas por el aplazamiento del
precio de las operaciones realizadas en el desarrollo de su actividad económica habi-
tual, sin perjuicio de su tributación como actividad económica.

En consecuencia, todos los intereses derivados de aplazamientos o fraccionamien-


tos del precio de operaciones que no se produzcan en el desarrollo de una actividad
habitual tendrán la naturaleza de rendimientos del capital mobiliario.

No se considerarán rendimientos del capital mobiliario:

D Las transmisiones lucrativas, por causa de muerte del contribuyente, de los


activos representativos de la captación y utilización de capitales ajenos a que
nos referiremosposteriormente.

D Los derivados de la entrega de acciones liberadas.

D Dividendos y participaciones en beneficios distribuidos por sociedades que


procedan de períodos impositivos durante los que la sociedad se hallase en
régimen de transparencia fiscal.

215
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

3.2.2. Rendimientos obtenidos por la participación en los fondos


propios de cualquier tipo de entidad
A) Introducción
Esta primera clase de rendimientos del capital mobiliario regulada por el artículo
25.1 de la LIRPF tiene como denominador común el que los obtiene el contribuyente
como consecuencia de su condición de socio, accionista, asociado o partícipe de una
entidad. Es decir, estamos aquí en el ámbito de los dividendos y participaciones en
beneficios que obtienen los propietarios del capital de las entidades (sociedades
anónimas, de responsabilidad limitada, etc.).
Aunque se incluyen aquí también los rendimientos de ciertos títulos o activos que,
como los bonos de disfrute, aun no dando participación en el capital de la entidad, sí
dan derecho a participar en sus beneficios.
Se encuentran en este grupo de rendimientos, como los más característicos, los
dividendos percibidos por los propietarios de acciones de sociedades: son rentas
que se obtienen por el hecho de participar en el capital de la sociedad y, consecuente-
mente, en sus beneficios.
Por el contrario, no está en este grupo, sino en el siguiente (el de los obtenidos por
la cesión a terceros de capitales propios), los intereses que percibe el titular de obli-
gaciones emitidas por esa misma sociedad, pues el obligacionista no participa en el
capital de la sociedad, sino que le cede o presta un capital propio.
Dentro de esta categoría se encuentran no solo los dividendos sino cualquier otra
participación en los fondos propios de entidades, ya sea esa retribución dineraria o en
especie. Así, dentro de esta categoría quedarían comprendidos:
1. Los dividendos, primas de asistencia a juntas y participaciones en los beneficios
de cualquier tipo de entidad.
2. Los rendimientos procedentes de cualquier clase de activos, excepto la entrega
de acciones liberadas que, estatutariamente o por decisión de los órganos
sociales, faculten para participar en los beneficios, ventas, operaciones, ingre-
sos o conceptos análogos de una entidad por causa distinta de la remuneración
del trabajo personal.
3. Los rendimientos que se deriven de la constitución o cesión de derechos o
facultades de uso o disfrute, cualquiera que sea su denominación o natura-
leza, sobre los valores o participaciones que representen la participación en los
fondos propios de la entidad.
4. Cualquier otra utilidad, distinta de las anteriores, procedente de una entidad
por la condición de socio, accionista, asociado o partícipe.
5. La distribución de la prima de emisión de acciones o participaciones.

216
Gestión Fiscal - IRPF

Los estudiaremos detenidamente en los siguientes epígrafes.

B) Dividendos

Los dividendos, primas de asistencia a juntas y participaciones en los benefi-


cios de cualquier tipo de entidad.

Los “dividendos” propiamente dichos son la remuneración


típica del accionista o del socio por su participación en el capital
social de una sociedad de capital. Los dividendos, de acuerdo con
las normas mercantiles que regulan las sociedades de capital,
pueden provenir de los resultados del ejercicio o de reservas de
libre disposición.

Es indiferente que los dividendos sean a cuenta o definitivos o que sean los denomi-
nados dividendos mínimos que retribuyen a las acciones sin voto. Tienen la considera-
ción de dividendo:

• Dividendo
Está circunscrito a las sociedades de capital; en otras entidades se llaman derra-
mas activas, extornos, etc. Son rendimientos del capital mobiliario los dividendos
tanto a cuenta como definitivos. También se consideran dividendos la distribución de
determinadas reservas en metálico, entre las que se incluyen las reservas de actuali-
zación de activos.

• Distribución del excedente cooperativo


Está regulado en los artículos 20, 28 y 29 de la Ley 20/1990 del Régimen Fiscal de
Cooperativas.
Las cooperativas son sociedades a las que no anima un espíritu capitalista. En caso
de que exista beneficio, este se denomina excedente cooperativo. El excedente coope-
rativo, en cuanto que es distribuido a los socios recibe la denominación de retorno
cooperativo, que tiene la naturaleza de dividendo y, por tanto, está sujeto a retención.
También se consideran retornos los excesos de valor sobre los de mercado abona-
dos en cuenta a los socios en aquellas operaciones que haga la sociedad con sus accio-
nistas. En la medida que se retribuya por encima del valor de mercado, el exceso será
retorno y, por tanto, rendimiento del capital inmobiliario sujeto a retención.

217
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

• Derramas activas en mutas de seguros

La derrama activa tiene lugar cuando la mutua de seguros, entidad sin ánimo de
lucro, obtiene un resultado anual positivo y devuelve a los mutualistas el resultado.

Para el mutualista que recibe este “dividendo” constituye rendimiento del capi-
tal mobiliario. (según los TEAR). La parte del resultado que va a Reservas + Derrama
activa generada por renta de inversiones.

Es rendimiento del capital mobiliario la parte de derrama activa que ha sido base
imponible de la mutua, que es la proporción existente entre el total de los ingresos
obtenidos por la mutua y los ingresos que resulten de las inversiones de reservas
acumulados.

• Primas de asistencia a juntas

Son las cantidades que, por acción, pueden abonarse a los titulares por asistir a las
convocatorias de las juntas ordinarias o extraordinarias.

• Participaciones en beneficios de cualquier tipo de entidad

Engloba otros resultados obtenidos por los socios de otros tipos de entidades, como
las sociedades Colectivas, Comanditarias, etc.

Incluye asimismo los retornos de las Cooperativas y las cuotas participativas en las
Cajas de Ahorro. Incorpora también, y en suma, cualquier participación en los benefi-
cios o resultados de cualquier otra clase de entidad.

C) Activos

Los rendimientos procedentes de cualquier clase de activos, excepto la


entrega de acciones liberadas que, estatutariamente o por decisión de los órga-
nos sociales, faculten para participar en los beneficios, ventas, operaciones,
ingresos o conceptos análogos de una entidad por causa distinta de la remune-
ración del trabajo personal.

Las formas más comunes dentro de estos rendimientos son los percibidos por las
“cédulas o partes de fundador” y por los “bonos de disfrute”. No obstante, la norma
deja abierta la puerta a otros activos o títulos similares a los anteriores.

218
Gestión Fiscal - IRPF

• Bonos de disfrute

Los “bonos de disfrute” son títulos que se crean como conse-


cuencia del reembolso anticipado del capital y que facultan para
participar en los beneficios de la sociedad.

Los bonos de disfrute estaban regulados mercantilmente en el art. 341 del Real
Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba la Ley de Sociedades
de Capital, que regulaba la acción como conjunto de derechos.
En su apartado 1 señala que “en la reducción del capital con amortización de accio-
nes podrán atribuirse bonos de disfrute a los titulares de las acciones amortizadas,
especificando en el acuerdo de reducción el contenido de los derechos atribuidos a
estos bonos. Los bonos de disfrute no podrán atribuir el derecho de voto”.
Los bonos de disfrute no son acciones, pero podríamos darles un tratamiento simi-
lar al de las acciones sin derecho a voto, pues sin dar derecho a voto sí que dan derecho
a participar en beneficios.
Se entregan a titulares de acciones amortizadas, no hay límite temporal. Con ello se
les pretende remunerar por las reservas que ellos generaron cuando eran accionistas.
También se les llama “acciones impropias”.
Fiscalmente, están regulados en el art. 25.1.b), donde se les da el tratamiento de
rendimiento de capital mobiliario, en concreto de retribución de capitales propios. Por
tanto, están sujetos a retención y no son deducibles para el que los paga.

• Células o partes de fundador

Las “cédulas o partes de fundador” son asimismo títulos por


los que los fundadores o promotores de una sociedad se reservan
derechos especiales de contenido económico para participar en
los beneficios netos de la misma.

En el artículo 27 de la Ley de Sociedades de Capital se regula mercantilmente


los partes del fundador donde se señala que los fundadores y los promotores de la
sociedad anónima podrán reservarse derechos de contenido económico, cuyo valor en
conjunto, cualquiera que sea su naturaleza, no podrá exceder del 10% de los beneficios
netos obtenidos según balance, una vez deducida la cuota destinada a la reserva legal
y por un período máximo de diez años.

219
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

Es de significar que las cédulas o partes de fundador generan en el IRPF dos tipos
de rentas:

1. Por una parte, la entrega en sí misma de los títulos o, dicho de otro modo, el
propio reconocimiento de los derechos económicos constituye un rendimiento
del trabajo personal (ver artículo 17.2.g) LIRPF y capítulo 2 del manual del
curso).

2. Por otra parte, que es la que ahora analizamos, cuando el titular participa en los
beneficios lo que está obteniendo es un rendimiento del capital mobiliario de la
clase que comentamos.

• Acciones liberadas
No forman parte de los rendimientos del capital mobiliario la entrega por la enti-
dad al contribuyente de acciones total o parcialmente liberadas. Dicha entrega no
constituye para el accionista ningún rendimiento del capital mobiliario, señalándolo
así expresamente el artículo 25 que comentamos. Los efectos fiscales de la entrega se
producen en el concreto ámbito de cuáles deben ser los valores de adquisición tanto
de las acciones liberadas (total o parcialmente) como incluso los de aquellas de las
cuales proceden (para el caso de liberación parcial), regulándose asimismo en el artí-
culo 37 de la LIRPF los distintos supuestos.

D) Cesión de derechos

Los rendimientos que se deriven de la constitución o cesión de derechos o


facultades de uso o disfrute, cualquiera que sea su denominación o natura-
leza, sobre los valores o participaciones que representen la participación en los
fondos propios de la entidad.

Pensemos en el siguiente caso: el propietario de una acción vende por precio el


usufructo de la misma, esto es, la facultad o derecho a cobrar los dividendos.

En este caso, de acuerdo con el precepto que comentamos, el precio así obtenido
por el propietario de la acción (ahora nudo propietario) tendrá en él la consideración
de un rendimiento obtenido por la participación en fondos propios de entidades.

No forman parte de este tipo de rendimientos el importe obtenido por la trans-


misión de los derechos de suscripción preferente que corresponda a los titulares de
acciones. Esos importes, según el caso, o bien minoran en valor de adquisición de las
acciones o bien tributan como ganancia de patrimonio, regulándose en el artículo 37
de la Ley los distintos casos.

220
Gestión Fiscal - IRPF

E) Socios y accionistas

Cualquier otra utilidad, distinta de las anteriores, procedente de una entidad


por la condición de socio, accionista, asociado o partícipe.

Este precepto constituye una norma cautelar y de cierre en la clase de rendimiento


que analizamos.
Cualquier utilidad que obtenga un contribuyente por su condición de socio, accio-
nista, asociado o partícipe de cualquier tipo de entidad, si no está incluida en alguno
de los apartados anteriores, en todo caso se integrará en el IRPF como un rendi-
miento obtenido por la participación en fondos propios de entidades a través de
este apartado.

F) Distribución de la prima

La distribución de la prima de emisión de acciones o participaciones.

El importe obtenido minorará, hasta su anulación, el valor de adquisición de las


acciones o participaciones afectadas y el exceso que pudiera resultar tributará como
rendimiento del capital mobiliario.

3.2.3. Rendimientos obtenidos por la cesión a terceros de capitales


propios

A) Clasificación de los rendimientos por la cesión a terceros de capita-


les propios
La LIRPF no hace una clasificación de los rendimientos por la cesión a terceros de
capitales propios sino que, al igual que la anterior, opta más bien por una definición de
este tipo de rendimientos e introduce una precisión detallando algunos de los supues-
tos que deben tributar por este concepto.
Sin embargo, tradicionalmente, estos se han clasificado en función de su natura-
leza explícita, implícita o mixta.
1. Rendimiento explícito
Tienen la calificación de activos con rendimiento explícito aquellos en los
que la retribución se produce efectivamente mediante un abono de intereses
o cupones y cualquier otra forma de retribución pactada como contrapresta-
ción a la cesión a terceros de capitales propios, tal sería el caso de un bono del
estado que abona un cupón de forma periódica o de los intereses de una cuenta
corriente.

221
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

2. Rendimiento implícito
Por su parte, los activos con rendimiento implícito son aquellos que se emiten
al descuento y la rentabilidad se obtiene mediante diferencia entre el importe
satisfecho en la emisión, primera colocación o endoso y el comprometido
a reembolsar al vencimiento (en definitiva, entre el precio de compra y el de
amortización o transmisión).
Los títulos con rendimiento implícito pueden emitirse con prima de emisión o
de amortización.
En el supuesto de prima de emisión, el activo financiero se emite por un precio
inferior al valor nominal del activo financiero.
Si el activo financiero se emitiera con prima de amortización, en el momento
en el que ésta se produce se abona al inversor un importe superior al nominal
del título.
3. Rendimiento mixto
Finalmente, los activos financieros con rendimiento mixto son aquellos acti-
vos cuyo rendimiento es parte explícito y parte implícito. Estos valores segui-
rán el régimen de los activos financieros con rendimiento explícito cuando el
efectivo anual que produzcan de esta naturaleza sea igual o superior al tipo
de referencia vigente en el momento de la emisión, aunque en las condiciones
de emisión, amortización o reembolso se hubiese fijado, de forma implícita,
otro rendimiento adicional. Seguirán el régimen de los activos financieros con
rendimientos implícitos cuando el efectivo anual sea inferior al de referencia.
En la actualidad, la clasificación entre activos con rendimiento implícito, explícito y
mixto se mantiene en el IRPF únicamente a efectos de retenciones pues los rendi-
mientos derivados de toda clase de activos financieros generan rendimientos del capi-
tal mobiliario y ello con independencia de que consistan en intereses o que deriven de
la transmisión, reembolso, amortización, canje o conversión de estos activos.
Ya desde la entrada en vigor de la Ley 14/1985, de 29 de mayo, de Régimen Fiscal
de Determinados Activos Financieros (hoy en día derogada), se pasó a considerar
como rendimiento del capital mobiliario un número elevado de conceptos que con
anterioridad a esa norma tenían la calificación de incrementos de patrimonio. Esta
normativa se fue incorporando a las de los Impuestos sobre la Renta de las Personas
Físicas y sobre Sociedades.
De este modo, podemos observar cómo la evolución de la tributación de los acti-
vos financieros ha ido encaminada a su calificación como rendimientos del capital
mobiliario en detrimento de su anterior tributación como ganancias de patrimonio.
Por tanto, su régimen fiscal empeora para el contribuyente pues bajo la vigencia de
la Ley 40/1998 en el caso de que su período de generación fuera superior al año no
podría beneficiarse del gravamen del 15% que se aplicaba a la parte especial de la base

222
Gestión Fiscal - IRPF

liquidable (aquella que recogía las ganancias y pérdidas de patrimonio generadas en


un período superior al año). Tras la entrada en vigor de la Ley 35/2006 el tratamiento
de las ganancias de patrimonio y de los rendimientos del capital mobiliario (la mayoría
pero no todos) se hace homogénea tributando en un primer momento a un tipo fijo del
18% dentro de la base imponible del ahorro. No obstante, a partir del ejercicio 2010
se introduce una modificación relevante en la tributación de las rentas del ahorro que
quedan sujetas a una tarifa con dos tramos.

Tal y como ya hemos apuntado, el artículo 25.2.a) de la Ley del IRPF no utiliza esta
clasificación de activos con rendimiento implícito, explícito o mixto sino que opta por
realizar una definición de los rendimientos por cesión a terceros de capitales propios,
para precisar a continuación “en particular” algunos supuestos.

B) Contraprestaciones de todo tipo. Transmisión de activos


financieros
La definición general de este tipo de rendimientos engloba:

1. Las contraprestaciones de todo tipo, dinerarias o en especie, cualquiera que


sea su denominación, obtenidas por la cesión a terceros de capitales propios:
X Préstamos.
X Deuda pública.
X Cuentas corrientes, a plazo, libretas de ahorro.
X Rendimientos de créditos participativos.
X Contraprestaciones por imposiciones de capitales a plazo.
X Rendimientos de cuentas en participación, etc.
2. Las rentas derivadas de la transmisión, reembolso, amortización, canje o
conversión de cualquier clase de activos financieros
X Las rentas derivadas de la transmisión, reembolso, amortización, canje o
conversión de cualquier clase de activos financieros
X Letras de cambio.
X Pagarés.
X Bonos.
X Obligaciones con prima.

X Cédulas, etc.

223
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

De este modo, en esta categoría de rendimientos del capital mobiliario se incluyen


las contraprestaciones, dinerarias o en especie, tales como:

• Los intereses y cualquier otra forma de retribución pactada como remune-


ración por la cesión a terceros de capitales propios (intereses y cupones). El
cálculo del rendimiento íntegro se realiza del siguiente modo:

Los intereses y cupones se computan por su importe íntegro, sin necesidad de


realizar ningún cálculo adicional.

Cuando los rendimientos se satisfagan en especie, el cálculo del rendimiento


íntegro se realizará por su valor normal de mercado adicionando el ingreso a
cuenta, salvo que su importe se hubiera repercutido al preceptor de la renta.

• Las derivadas de la transmisión, reembolso, amortización, canje o conver-


sión de cualquier clase de activos representativos de la captación y utilización
de capitales ajenos (como serían las obligaciones o bonos), rendimientos estos
últimos que con anterioridad a la Ley 40/1998 tributaban como ganancias o
pérdidas de patrimonio.

Los rendimientos obtenidos por la cesión a terceros de capitales propios pueden


ser dinerarios o en especie, ya que es bastante habitual que las entidades de crédito
por determinadas imposiciones, obsequien equipos de música, cuberterías, libros,
etc.

Todas las retribuciones, dinerarias o en especie, siempre que remuneren o sean


contraprestación de la cesión de un capital propio de quien las percibe, constituyen
para él un rendimiento del capital mobiliario del tipo o clase que nos ocupa.

C) Tipos de rendimientos por la cesión a terceros de capitales propios

En este supuesto se computará como rendimiento la dife-


rencia entre el valor de transmisión, reembolso, amortización,
canje o conversión de los valores y su valor de adquisición o
suscripción.
Como valor de canje o conversión se tomará el que corresponda
a los valores que se reciban.

De forma idéntica a como lo hacía la ley anterior, la Ley 35/2006 establece que “en
particular” tendrán la calificación de rendimientos por la cesión a terceros de capitales
propios:

224
Gestión Fiscal - IRPF

1. Los rendimientos procedentes de cualquier instrumento de giro, incluso


los originados por operaciones comerciales, a partir del momento en que se
endose o transmita, salvo que el endoso o cesión se haga como pago de un
crédito de proveedores o suministradores.

2. La contraprestación, cualquiera que sea su denominación o naturaleza,


derivada de cuentas en toda clase de instituciones financieras, incluyendo
las basadas en operaciones sobre activos financieros.

3. Las rentas derivadas de operaciones de cesión temporal de activos financieros


con pacto de recompra (REPOS). Se denominan así las operaciones de venta
que incluyen un compromiso de recompra, opcional o no opcional, que se
realiza en un momento intermedio entre la fecha de venta y la fecha de amor-
tización. Los “REPOS” más comunes se realizan sobre Obligaciones y Bonos
del Estado.

4. Las rentas satisfechas por una entidad financiera como consecuencia de la


transmisión, cesión o transferencia, total o parcial, de un crédito titularidad de
aquella (cesiones de crédito).

En el caso de transmisión, reembolso, amortización, canje o conversión de valores,


los gastos accesorios de adquisición y enajenación serán computados para la cuantifi-
cación del rendimiento, siempre que se justifiquen adecuadamente.

En el caso de transmisión de activos financieros, el rendimiento se determina por la


diferencia entre el valor de adquisición y el valor de transmisión, teniendo en cuenta
tanto los gastos tanto de la operación de compra como de la operación de venta, siem-
pre que estén debidamente justificados.

En el supuesto de reembolso o amortización del activo financiero, el rendimiento


se obtiene por la diferencia entre el valor de amortización o reembolso y el valor de
adquisición corregido con los gastos de adquisición y reembolso.

En el caso de canje, se toma como valor de transmisión el que corresponda a los


valores que se reciban. El artículo de la Ley dice que se tomará como valor de canje o
conversión “el que corresponda a los valores que se reciban”, pero no establece cuál
debe ser ese valor, relegando su determinación a la vía reglamentaria.

Los rendimientos negativos derivados de transmisiones de activos financieros,


cuando el contribuyente hubiera adquirido activos financieros homogéneos dentro
de los dos meses anteriores o posteriores a dichas transmisiones, se integrarán a
medida que se transmitan los activos financieros que permanezcan en el patrimonio
del contribuyente.

De este modo, se trata de evitar imputaciones ficticias de rendimientos negati-


vos del capital mobiliario con el objeto de anticiparlos fiscalmente, de modo similar

225
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

y con la misma cautela que la propia normativa del IRPF establece para los supuestos
de pérdidas de patrimonio con las acciones y otras participaciones en fondos propios
de entidades.

Los valores homogéneos a los que se refiere la LIRPF aparecen definidos en su


reglamento, en su art.8, según el cual, dice se considerarán valores o participacio-
nes homogéneos procedentes de un mismo emisor aquellos que formen parte de
una misma operación financiera o respondan a una unidad de propósito, incluida la
obtención sistemática de financiación, sean de igual naturaleza y régimen de trans-
misión, y atribuyan a sus titulares un contenido sustancialmente similar de derechos
y obligaciones.

D) Rendimientos procedentes de cualquier instrumento de giro

Los rendimientos procedentes de cualquier instrumento de giro, incluso los


originados por operaciones comerciales, a partir del momento en que se endose
o transmita, salvo que el endoso o cesión se haga como pago de un crédito de
proveedores o suministradores.

Esta consideración tienen los descuentos bancarios de letras, pagarés u otros valo-
res de comercio.

El precepto está pensando, básicamente, en las letras de cambio y otros efectos del
comercio, cuyo endoso o transmisión por un importe inferior al nominal que figura en
ellos dará lugar a un cierto diferencial al que la Ley atribuye la consideración de rendi-
miento del capital mobiliario.

La manera de detectar si estamos en presencia de un activo


financiero es viendo la contrapartida de efectos a cobrar tiene que
ser la cuenta de tesorería.

Esa regla general tiene una excepción en la propia Ley: cuando el endoso o transmi-
sión tenga lugar en pago de proveedores o suministradores, esto es, cuando la letra de
cambio o el efecto comercial se utilice como medio de pago de operaciones comercia-
les, los diferenciales que puedan surgir del tráfico comercial no se reputan rendimien-
tos del capital mobiliario.

226
Gestión Fiscal - IRPF

E) Contraprestación derivada de todo tipo de cuentas

La contraprestación, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, deri-


vada de cuentas en toda clase de instituciones financieras, incluyendo las basa-
das en operaciones sobre activos financieros.

Entre otras podemos citar:

1. Cuentas corrientes, libretas de ahorro e imposiciones a plazo.

2. Retribuciones en especie derivadas de cuentas y depósitos.

3. Regalos por la apertura o mantenimiento de cuentas y domiciliación de


nóminas.

4. Cuentas en divisa.

5. Eurodepósitos.

6. Depósitos referenciados y asegurados.

7. Depósitos estructurados.

8. Cuentas financieras.

Aquí se incluyen todos los tipos de cuentas que, como producto financiero, ofrecen
las entidades financieras, ya sean cuentas corrientes, a la vista, de ahorro, a plazo,
etc., y también se incluyen aquellos productos basados en activos financieros (normal-
mente bonos u obligaciones) que en la Ley 18/1991 generaban incrementos de patri-
monio, y en la Ley 40/1998 y en la nueva Ley 35/2006 dan lugar a rendimientos del
capital mobiliario.

El esquema en el que se basaban estas cuentas era el que las entidades financieras
captaban dinero del público que se invertía por las entidades financieras en obligacio-
nes o bonos, comprometiéndose la entidad financiera a comprarlos e inmediatamente
revenderlos en plazos muy breves y regularmente, con el fin de que los clientes puedan
disponer de los fondos y sus rendimientos casi igual que si de una cuenta corriente o de
ahorro se tratara, y produciéndose un rendimiento que tenía la calificación fiscal de
incremento de patrimonio y que no estaba sometido a retención.

Las prestaciones de bienes o derechos susceptibles de generar rendimientos


del capital mobiliario se presumirán retribuidas, salvo prueba en contrario. En
defecto de prueba en contrario, la valoración de la renta estimada en el supuesto
de préstamos y operaciones de captación o utilización de capitales ajenos en
general, se efectuará aplicando el interés legal del dinero que se halle en vigor el
último día del período impositivo, el 3 por 100 para el ejercicio 2021.

227
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

F) REPO y Cesiones de créditos

Las rentas derivadas de operaciones de cesión temporal de activos financie-


ros con pacto de recompra (REPO).

Es lo que normalmente se conoce como cesión temporal de activos financieros o


repos.
Estas operaciones de venta incluyen un compromiso de recompra, opcional o no
opcional, que se realiza en un momento intermedio entre la fecha de venta y la fecha
de amortización. Los “REPOS” más comunes se realizan sobre Obligaciones y Bonos
del Estado.

Las rentas satisfechas por una entidad financiera como consecuencia de la


transmisión, cesión o transferencia, total o parcial, de un crédito titularidad de
aquella (cesiones de crédito).

Es lo que habitualmente se conoce como cesión de crédito.


En este tipo de operaciones una entidad financiera cede a un cliente, a cambio de un
precio, un crédito que tiene respecto de una persona física o jurídica a con la que ha
concertado un contrato de préstamo. Dicho crédito es recomprado habitualmente
en el plazo fijado con la entidad financiera, obteniendo el cliente un diferencial que
tiene la consideración de rendimiento del capital mobiliario.

Para aquellos contribuyentes que perciban en 2019 compensa-


ciones como consecuencia de acuerdos celebrados con las enti-
dades emisoras de deuda subordinada y de participaciones prefe-
rentes, el apartado 1 de la disposición adicional cuadragésima
cuarta de la Ley del IRPF establece una regla especial de cuanti-
ficación que permite computar en el ejercicio en que se perciban
las compensaciones un único rendimiento del capital mobiliario
por diferencia entre la compensación percibida y la inversión reali-
zada, dejando sin efectos fiscales las operaciones intermedias de
recompra y suscripción o canje de valores.
Al tener carácter voluntario, el contribuyente puede, en cual-
quier caso, decidir no aplicar la regla especial y aplicar las reglas
generales del IRPF, dando a cada una de las operaciones realiza-
das el tratamiento que proceda.

228
Gestión Fiscal - IRPF

G) Cesión a terceros de capitales propios procedentes de entidades


vinculadas
Formarán parte de la renta general los rendimientos del capital mobiliario obteni-
dos por la cesión a terceros de capitales propios procedan de entidades vinculadas con
el contribuyente, cuya valoración deberá efectuarse por el valor de mercado, corres-
pondientes al exceso del importe de los capitales propios cedidos a una entidad vincu-
lada respecto del resultado de multiplicar por tres los fondos propios, en la parte que
corresponda a la participación del contribuyente, de esta última.
A efectos de computar dicho exceso, se tendrá en consideración el importe de
los fondos propios de la entidad vinculada reflejados en el balance correspondiente
al último ejercicio cerrado con anterioridad a la fecha de devengo del Impuesto y el
porcentaje de participación del contribuyente existente en esta fecha.
En los supuestos en los que la vinculación no se defina en función de la relación
socios o partícipes-entidad, el porcentaje de participación a considerar será el 25 por
ciento.

3.2.4. Rendimientos procedentes de operaciones de capitalización, de


contratos de seguro de vida o invalidez y de rentas derivadas de
la imposición de capitales

Una de las novedades que introdujo la LIRPF de 1998 estaba en el hecho de que
los rendimientos de las operaciones de seguros de vida o invalidez o las de capitali-
zación pasaron a considerarse rendimientos del capital mobiliario, con excepción de
aquellos que deban tributar como rendimientos del trabajo, lo cual se dará cuando se
trate de sistemas alternativos a planes de pensiones. La Ley 35/2006 mantiene esen-
cialmente el régimen anterior.

Así en el artículo 25.3 se regulan, entre otros, los siguientes tipos:

1. Rendimientos dinerarios o en especie procedentes de operaciones de capitali-


zación.

2. Contratos de seguro de vida o invalidez.

3. Rentas derivadas de la imposición de capitales.

Tributan como rendimientos del trabajo las prestaciones derivadas de los siguientes
contratos de seguro concertados en el marco de la previsión social:

X Contratos de seguros concertados con mutualidades de previsión social cuyas


aportaciones hayan podido ser, al menos en parte, gasto deducible u objeto de
reducción en la base imponible.

229
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

X Planes de previsión social empresarial, así como los seguros colectivos que
instrumenten los compromisos por pensiones asumidos por las empresas, en
los términos previstos en la disposición adicional primera del texto refundido
de la Ley de Regulación de los Planes y Fondos de Pensiones, aprobado por
Real Decreto legislativo 1/2002, de 29 de noviembre.
X Planes de previsión asegurados.
X Seguros de dependencia conforme a lo dispuesto en la Ley 39/2006, de 14 de
diciembre, de Promoción de la Autonomía personal y Atención a las personas
en situación de dependencia.

A) Rendimientos dinerarios o en especie procedentes de operaciones


de capitalización
Tienen esta consideración las operaciones que, basadas en técnica actuarial,
consisten en obtener compromisos determinados en cuanto a su duración e importe a
cambio de desembolsos únicos o periódicos previamente fijados.

B) Contratos de seguro de vida o invalidez


En el marco de la Ley de ordenación y supervisión de los seguros privados antes
citada, esta materia viene guiada por la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de contrato de
seguro (en adelante LCS).

I. Tipos de seguros de personas:

Según la LCS se distingue entre:

D Seguros sobre la vida.

D Seguros de accidentes.

D Seguros de enfermedad y asistencia sanitaria.

Desde nuestro punto de vista, solo nos interesan los dos primeros.

II. Tipos de seguros de vida:

a) Supervivencia (de ahorro). Se asegura el sobrevivir a una determinada


edad.

b) Muerte (de riesgo). Se asegura el morir antes de una determinada fecha.

c) Mixtos. Combina los dos hechos. La compañía de seguros paga tanto si


vive como si muere en una determinada fecha.

230
Gestión Fiscal - IRPF

III. Seguros de accidentes:

Los seguros de accidentes cubren lesiones corporales que produzcan la invali-


dez o la muerte del asegurado.

IV. Elementos comunes a los seguros de vida y a los de accidentes:

1. Las prestaciones pueden ser en forma de renta, en forma de capital o


mixtos.

2. Elementos personales:

a) Asegurador: la compañía de seguros.

b) Tomador: el que se obliga a pagar la prima.

c) Asegurado: la persona cuya supervivencia o muerte se asegura.

d) Beneficiario: titular de los derechos económicos del seguro.

V. Criterios que determinan que un seguro tribute por el IRPF o por el ISD:

La regla general está en el análisis de quién ha pagado las primas (contratante)


y quién es el beneficiario.

D Si el beneficiario es la persona que ha pagado las primas, entonces las


prestaciones del seguro tributarán por el IRPF.

D Si el beneficiario es una persona distinta de la que ha pagado las primas,


se tributará por el Impuesto sobre Sucesiones (seguro de muerte) o sobre
Donaciones (seguro de supervivencia).

Otro tema que hay que analizar es ver si la prima se ha pagado por medio de
bienes gananciales o por medio de bienes privativos, ya que si se ha pagado
por medio de bienes gananciales, en el caso de que se percibiese por parte de
un cónyuge la prestación de un seguro de vida, el cónyuge supérstite tendrá
que tributar una mitad por sucesiones y la otra mitad por IRPF. Ahora bien,
puesto que existe la posibilidad del pago de las primas con bienes privativos,
se presume que si solo interviene un cónyuge en concepto de contratante, sin
referencia expresa en el contrato a que el pago es ganancial, el contrato se
celebró solo a su cargo, tributando la cantidad total percibida por el supérs-
tite en el ISD.

Lo que no afecta para nada es el hecho de que la prestación se instrumente


por medio de una renta o por medio de un capital único. El único problema
que existe es el del cálculo del valor actual de esa renta pero, en general, no

231
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

existirá ese problema, pues en los propios contratos se establece un capital


dado en el momento de la prestación y se deja al beneficiario la posibilidad de
cobrarlo en forma de capital único, en forma de renta, o en forma mixta, apare-
ciendo en el propio contrato la fórmula de cálculo.

C) Cuantificación del rendimiento


I. Rendimientos dinerarios o en especie procedentes de operaciones de capi-
talización y de contratos de seguro de vida o invalidez (excepto que tributen
como rendimientos del trabajo ex artículo 17.2.a LIRPF)

Para el cálculo del rendimiento íntegro se aplicarán las siguientes reglas:

X Cuando se perciba un capital diferido

Cuando se perciba un capital diferido, el rendimiento del capital mobi-


liario vendrá determinado por la diferencia entre el capital percibido y el
importe de las primas satisfechas.

No obstante, si el contrato de seguro combina la contingencia de


supervivencia con las de fallecimiento o incapacidad y el capital perci-
bido corresponde a la contingencia de supervivencia, podrá detraerse
también la parte de las primas satisfechas que corresponda al capital en
riesgo por fallecimiento o incapacidad que se haya consumido hasta el
momento, siempre que durante toda la vigencia del contrato, el capital
en riesgo sea igual o inferior al cinco por ciento de la provisión matemá-
tica. A estos efectos se considera capital en riesgo la diferencia entre el
capital asegurado para fallecimiento o incapacidad y la provisión mate-
mática.

Dado que para esta categoría de rendimientos no se contempla la posibi-


lidad de aplicar gastos deducibles, el rendimiento íntegro coincide con el
rendimiento neto.

X Rentas vitalicias inmediatas, que no hayan sido adquiridas por heren-


cia, legado o cualquier otro título sucesorio:

En este caso el rendimiento del capital mobiliario se obtendrá aplicando


a cada anualidad un porcentaje que dependerá de la edad del rentista en
el momento de constitución de la renta y que permanecerá constante
durante toda su vigencia. Estos porcentajes han variado si los compara-
mos con la normativa anterior y son los siguientes:

232
Gestión Fiscal - IRPF

Edad del perceptor Porcentaje

Menos de 40 años 40%

Entre 40 y 49 años 35%

Entre 50 y 59 años 28%

Entre 60 y 65 años 24%

Entre 66 y 69 años 20%

Más 70 años 8%

X Rentas temporales inmediatas, que no hayan sido adquiridas por


herencia, legado o cualquier otro título sucesorio:

El rendimiento del capital mobiliario también se obtiene mediante la apli-


cación de un porcentaje a cada anualidad percibida por el contribuyente.

Duración de la renta Porcentaje

Igual o inferior a 5 años 12%

Más de 5 años e igual o inferior a 10 años 16%

Más de 10 años e igual o inferior a 15 años 20%

Más de 15 años 25%

X Rentas diferidas, vitalicias o temporales, que no hayan sido adquiridas


por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio:

El rendimiento del capital mobiliario se determina aplicando a cada anua-


lidad el porcentaje que corresponda de los previstos para las rentas vitali-
cias y temporales inmediatas (números 2º y 3º anteriores), incrementado
en la rentabilidad obtenida hasta la constitución de la renta, en la forma
que reglamentariamente se determine. Sin embargo, este incremento no
se aplicará en el caso de rentas adquiridas por donación o cualquier otro
negocio jurídico a título gratuito e inter vivos.

No obstante lo previsto en el párrafo anterior, en los términos que regla-


mentariamente se establezcan, las prestaciones por jubilación e invalidez
percibidas en forma de renta por los beneficiarios de contratos de seguro
de vida o invalidez, distintos de los establecidos en el artículo 17.2.a) , y en
los que no haya existido ningún tipo de movilización de las provisiones del

233
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

contrato de seguro durante su vigencia, se integrarán en la base imponible


del impuesto, en concepto de rendimientos del capital mobiliario, a partir
del momento en que su cuantía exceda de las primas que hayan sido satisfe-
chas en virtud del contrato o, en el caso de que la renta haya sido adquirida
por donación o cualquier otro negocio jurídico a título gratuito e “inter vivos”,
cuando excedan del valor actual actuarial de las rentas en el momento de la
constitución de éstas. En estos casos no serán de aplicación los porcenta-
jes previstos en los números 2º) y 3º) anteriores. Para la aplicación de este
régimen será necesario que el contrato de seguro se haya concertado, al
menos, con dos años de anterioridad a la fecha de jubilación.

Reglamentariamente se establece que la rentabilidad obtenida


hasta la constitución de las rentas diferidas se someterá a grava-
men de acuerdo con las siguientes reglas:
1. La rentabilidad vendrá determinada por la diferencia entre
el valor actual financiero-actuarial de la renta que se cons-
tituye y el importe de las primas satisfechas.
2. Dicha rentabilidad se repartirá linealmente durante los
diez primeros años de cobro de la renta vitalicia. Si se trata
de una renta temporal, se repartirá linealmente entre los
años de duración de la misma con el máximo de diez años.

X Extinción de las rentas temporales o vitalicias, que no hayan sido


adquiridas por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio, cuando
la extinción de la renta tenga su origen en el ejercicio del derecho de
rescate:
1. El rendimiento del capital mobiliario será el resultado de sumar al
importe del rescate las rentas satisfechas hasta dicho momento y de
restar las primas satisfechas y las cuantías que, de acuerdo con los
párrafos anteriores, hayan tributado como rendimientos del capital
mobiliario.
2. Cuando las rentas hayan sido adquiridas por donación o cualquier
otro negocio jurídico a título gratuito e “inter vivos”, se restará,
adicionalmente, la rentabilidad acumulada hasta la constitución de
las rentas.
Cuando la extinción de la renta se produzca como consecuencia del falle-
cimiento del perceptor, no se genera rendimiento del capital mobiliario
para el mismo.

234
Gestión Fiscal - IRPF

Las prestaciones percibidas en forma de renta por fallecimiento del bene-


ficiario están sujetas al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, por lo
cual no tributan en el Impuesto sobre la Renta.
X Seguros de vida o invalidez que prevean prestaciones en forma de
capital y dicho capital se destine a la constitución de rentas vitalicias
o temporales, siempre que esta posibilidad de conversión se recoja en el
contrato de seguro.
Estas rentas tributarán según lo dispuesto para las rentas diferidas que
hemos comentado. En ningún caso, resultará de aplicación lo dispuesto
en este número cuando el capital se ponga a disposición del contribuyente
por cualquier medio.
X Planes individuales de ahorro sistemático (PIAS)
La disposición adicional tercera LIRPF establece que los planes indivi-
duales de ahorro sistemático se configuran como contratos celebrados con
entidades aseguradoras para constituir con los recursos aportados una renta
vitalicia asegurada, siempre que se cumplan los siguientes requisitos:
a) Los recursos aportados se instrumentarán a través de seguros indivi-
duales de vida en los que el contratante, asegurado y beneficiario sea
el propio contribuyente.
b) La renta vitalicia se constituirá con los derechos económicos proce-
dentes de dichos seguros de vida. En los contratos de renta vitalicia
podrán establecerse mecanismos de reversión o periodos ciertos de
prestación o fórmulas de contraseguro en caso de fallecimiento una
vez constituida la renta vitalicia.

El artículo 7 apartado v de la LIRPF establece que estarán exen-


tas Las rentas que se pongan de manifiesto en el momento de
la constitución de rentas vitalicias aseguradas resultantes de los
planes individuales de ahorro sistemático a que se refiere la dispo-
sición adicional tercera de la LIRPF.
Ahora bien, con el fin de asegurar que la aplicación de la exen-
ción prevista en el artículo 7.v) de la Ley del IRPF cumple con la
finalidad pretendida, se exige a los contratos celebrados con
posterioridad a 1 de abril de 2019 en los que se establezcan meca-
nismos de reversión, períodos ciertos de prestación o fórmulas
de contraseguro en caso de fallecimiento, el cumplimiento de los
siguientes requisitos según la disposición adicional novena del
Reglamento IRPF).

235
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

c) El límite máximo anual satisfecho en concepto de primas a este tipo


de contratos será de 8.000 euros, y será independiente de los límites
de aportaciones de sistemas de previsión social. Asimismo, el importe
total de las primas acumuladas en estos contratos no podrá superar la
cuantía total de 240.000 euros por contribuyente.

d) En el supuesto de disposición, total o parcial, por el contribuyente


antes de la constitución de la renta vitalicia de los derechos econó-
micos acumulados se tributará conforme a lo previsto en la LIRPF en
proporción a la disposición realizada. A estos efectos, se considerará
que la cantidad recuperada, corresponde a las primas satisfechas en
primer lugar, incluida su correspondiente rentabilidad.

e) En el caso de anticipación, total o parcial, de los derechos económi-


cos derivados de la renta vitalicia constituida, el contribuyente deberá
integrar en el período impositivo en el que se produzca la anticipa-
ción, la renta que estuvo exenta por aplicación de lo dispuesto en la
letra v) del artículo 7 de la LIRPF.

f) Los seguros de vida aptos para esta fórmula contractual no serán


los seguros colectivos que instrumentan compromisos por pensio-
nes conforme a la disposición adicional primera del texto refundido
de la Ley de Regulación de los Planes y Fondos de Pensiones, ni los
instrumentos de previsión social que reducen la base imponible del
Impuesto.

g) En el condicionado del contrato se hará constar de forma expresa y


destacada que se trata de un plan de ahorro individual sistemático y
sus siglas quedan reservadas a los contratos que cumplan los requisi-
tos previstos en la LIRPF.

h) La primera prima satisfecha deberá tener una antigüedad superior a


cinco años en el momento de la constitución de la renta vitalicia.

La disposición transitoria trigésima primera establece que a los


Planes Individuales de Ahorro Sistemático formalizados con ante-
rioridad al 1 de enero de 2015, les será de aplicación el requisito de
cinco años y no el de más de diez años que se exigía hasta el 31 de
diciembre del 2014.

236
Gestión Fiscal - IRPF

II. Las rentas vitalicias u otras temporales que tengan por causa la imposición
de capitales (salvo cuando hayan sido adquiridas por herencia, legado o
cualquier otro título sucesorio)

Se considerará rendimiento del capital mobiliario el resultado de aplicar a cada


anualidad los porcentajes previstos para las rentas vitalicias y temporales inme-
diatas de contratos de seguro de vida. Este rendimiento estaba situado dentro
de los del cuarto grupo (otros rendimientos del capital mobiliario) pasando a
este grupo tras la Ley 35/2006.

3.2.5. Otros rendimientos del capital mobiliario

Dentro de este apartado se incluyen diversos rendimientos de muy variada natura-


leza que tienen la calificación de rendimientos del capital mobiliario, ya sean dinera-
rios o en especie:

• Rendimientos procedentes de la propiedad intelectual

Cuando el contribuyente no sea el autor. Los rendimientos de la propiedad


intelectual pueden tener la calificación de rendimientos del trabajo cuando el
perceptor es el autor de la obra (por ejemplo un autor de cede la explotación
de su obra a una editorial que le abona por ello unas cantidades, fijas o varia-
bles en función de las unidades vendidas), o bien de rendimientos de capital
mobiliario, si no fuera autor de la obra (por ejemplo un heredero que continúa
cobrando los derechos de autor de la obra de la persona fallecida).

El tipo de retención e ingreso a cuenta aplicable a los rendimientos del capital


mobiliario procedentes de la propiedad intelectual cuando el contribuyente no
sea el autor, es en 2022 el 15 por 100.

Los rendimientos de la propiedad intelectual percibidos por los


propios autores tienen la consideración fiscal de rendimientos del
trabajo, siempre que se ceda el derecho a su explotación.
No obstante, cuando esta actividad suponga la ordenación por
cuenta propia de medios de producción y de recursos humanos o
de uno de ambos, con la finalidad de intervenir en la producción o
distribución de bienes o servicios, se califican como rendimientos
de actividades profesionales o artísticas.

237
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

• Rendimientos de la propiedad industrial

Que no se encuentre afecta a actividades económicas realizadas por el contri-


buyente. En caso de estar afectos a estas actividades tributarían por el concepto
rendimientos de actividades económicas.

Rendimientos derivados de la prestación de asistencia técnica

Salvo que dicha prestación tenga lugar en el ámbito de una actividad econó-
mica.

• Rendimientos procedentes del arrendamiento de bienes muebles, negocios


o minas

Siempre que no constituyan actividades económicas.

Debe diferenciarse entre el arrendamiento de un negocio y el de un local de


negocio:

D Arrendamiento de negocio: si el objeto del contrato de arrendamiento no


son solo los bienes muebles e inmuebles, sino también una unidad econó-
mica con entidad propia susceptible de ser inmediatamente explotada, o
pendiente para serlo de meras formalidades administrativas, se trata de
un arrendamiento de negocio y el rendimiento percibido se computará
entre los procedentes del capital mobiliario.

D Arrendamiento de local de negocio: si el objeto del arrendamiento es


únicamente el local de negocio, el rendimiento se considerará procedente
del capital inmobiliario.

• Rendimientos procedentes del subarrendamiento

Percibidos por el subarrendador, que no constituyan actividades económicas.


Conviene precisar que cuando se produce un subarrendamiento, el subarren-
dador puede abonar cantidades tanto al propietario del inmueble como al
arrendatario (que lo subarrienda).

En este caso, los rendimientos percibidos por el propietario del inmueble


tendrán la calificación fiscal de rendimientos del capital inmobiliario (dado
que es el propietario del inmueble), mientras que los que percibe el subarren-
datario tendrán la calificación de rendimientos del capital mobiliario y nunca
inmobiliario puesto que no es propietario del inmueble.

Asimismo, debe diferenciarse entre el arrendamiento de un negocio y el de un


local de negocio: si el objeto del contrato de arrendamiento no son solo los
bienes muebles e inmuebles, sino también una unidad económica con entidad
propia susceptible de ser inmediatamente explotada, o pendiente para serlo

238
Gestión Fiscal - IRPF

de meras formalidades administrativas, el rendimiento percibido se computará


entre los procedentes del capital mobiliario; si el objeto del arrendamiento es
únicamente el local de negocio, el rendimiento se considerará procedente del
capital inmobiliario.

Rendimientos por la cesión del derecho a la explotación de la imagen o del


consentimiento o autorización para su utilización.

Salvo que dicha cesión tenga lugar en el ámbito de una actividad económica.

A)   Unit linked


Los “unit linked” son seguros de vida en los que el tomador del seguro puede decidir
y modificar los activos financieros en los que desea materializar las provisiones técni-
cas correspondientes a su seguro, asumiendo el riesgo de la inversión.

El artículo 14.2. h) LIRPF establece, a priori, que se imputará como rendimiento de


capital mobiliario a que se refiere el artículo 25.3 de la LIRPF, de cada período imposi-
tivo, la diferencia entre el valor liquidativo de los activos afectos a la póliza al final y al
comienzo del período impositivo en aquellos contratos de seguros de vida en los que el
tomador asuma el riesgo de la inversión. El importe imputado minorará el rendimiento
derivado de la percepción de cantidades en estos contratos.

Si embargo, cuando concurren algunas condiciones establecidas en el mismo artí-


culo, el régimen fiscal aplicable pasa a ser el de contratos de seguros de vida, sin que
los traspasos realizados tengan relevancia fiscal.

Estas condiciones que deberán cumplirse durante toda la vida del contrato son:

D No se otorgue al tomador la facultad de modificar las inversiones afectas a la


póliza.

D Las provisiones matemáticas se encuentren invertidas en:

a) Acciones o participaciones de instituciones de inversión colectiva, prede-


terminadas en los contratos, siempre que se trate de instituciones de
inversión colectiva adaptadas a la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de
instituciones de inversión colectiva, o amparadas por la Directiva 85/611/
CEE del Consejo, de 20 de diciembre de 1985.

b) Conjuntos de activos reflejados de forma separada en el balance de la enti-


dad aseguradora. La determinación de los activos deberá corresponder, en
todo momento, a la entidad aseguradora quien, a estos efectos, gozará de
plena libertad para elegir los activos con sujeción, únicamente, a criterios
generales predeterminados relativos al perfil de riesgo del conjunto de acti-
vos o a otras circunstancias objetivas. Deberá cumplir los límites de diversi-

239
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

ficación y dispersión establecidos, con carácter general, para los contratos


de seguro por el texto refundido de la Ley de ordenación y supervisión de los
seguros privados aprobado por el Real Decreto Legislativo 6/2004, de 5 de
marzo, su Reglamento, aprobado por el Real Decreto 2486/1998, de 20 de
noviembre, y demás normas que se dicten en desarrollo de aquella.

B)   Planes de ahorro a largo plazo


Los Planes de Ahorro a Largo Plazo se configuran como contratos celebrados entre
el contribuyente y una entidad aseguradora o de crédito que pueden ser instrumenta-
dos de dos formas:

X Seguro individual de vida (SIALP).

X Depósitos y contratos financieros (CIALP, cuenta individual de ahorro a largo


plazo).

Un contribuyente solo podrá ser titular de forma simultánea de un Plan de Ahorro a


Largo Plazo (seguro o cuenta), sin perjuicio de la posibilidad de movilizar los derechos
económicos de seguros individuales de ahorro a largo plazo y de los fondos constitui-
dos en cuentas individuales de ahorro a largo plazo de un Plan a otro.

La apertura del Plan de Ahorro a Largo Plazo se producirá en el momento en que se


satisfaga la primera prima, o se realice la primera aportación a la Cuenta Individual de
Ahorro a Largo Plazo, según proceda.

Las aportaciones al Plan de Ahorro a Largo Plazo no pueden ser superiores a 5.000
euros anuales en ninguno de los ejercicios de vigencia del Plan.

La disposición por el contribuyente del capital resultante del Plan únicamente podrá
producirse en forma de capital, por el importe total del mismo, no siendo posible que
el contribuyente realice disposiciones parciales.

La entidad aseguradora o, en su caso, la entidad de crédito, deberá garantizar al


contribuyente la percepción al vencimiento del seguro individual de vida o al venci-
miento de cada depósito o contrato financiero de, al menos, un capital equivalente al
85 por ciento de la suma de las primas satisfechas o de las aportaciones efectuadas al
depósito o al contrato financiero.

No obstante lo anterior, si la citada garantía fuera inferior al 100 por ciento, el


producto financiero contratado deberá tener un vencimiento de al menos un año.

El artículo 7.ñ) LIRPF establece que estarán exentos los rendimientos positivos del
capital mobiliario procedentes de los seguros de vida, depósitos y contratos financie-
ros a través de los cuales se instrumenten los Planes de Ahorro a Largo Plazo a que

240
Gestión Fiscal - IRPF

se refiere la disposición adicional vigésima sexta, siempre que el contribuyente no


efectúe disposición alguna del capital resultante del Plan antes de finalizar el plazo de
cinco años desde su apertura.

C)   Gastos deducibles y reducciones


Para la determinación del rendimiento neto del capital mobiliario, se deducirán de
los rendimientos íntegros exclusivamente los gastos siguientes:

a) Los gastos de administración y depósito de valores negociables.

No serán deducibles las cuantías que supongan la contraprestación de una


gestión discrecional e individualizada de carteras de inversión, en donde se
produzca una disposición de las inversiones efectuadas por cuenta de los titu-
lares con arreglo a los mandatos conferidos por éstos.

b) Cuando se trate de rendimientos derivados de la prestación de asistencia


técnica, del arrendamiento de bienes muebles, negocios o minas o de suba-
rrendamientos, se deducirán de los rendimientos íntegros los gastos necesa-
rios para su obtención y, en su caso, el importe del deterioro sufrido por los
bienes o derechos de que los ingresos procedan.

Los rendimientos netos previstos en el apartado 4 del artículo 25 de la LIRPF con


un período de generación superior a dos años o que se califiquen reglamentaria-
mente como obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo, se reducirán
en un 30 por ciento, cuando, en ambos casos, se imputen en un único período impo-
sitivo.

La cuantía del rendimiento neto a que se refiere este apartado sobre la que se apli-
cará la citada reducción no podrá superar el importe de 300.000 euros anuales.

241
Administración y Gestión Ediciones Valbuena

Tendrán la consideración de rendimientos íntegros del capital la


totalidad de las utilidades o contraprestaciones, cualquiera que sea
su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que proven-
gan, directa o indirectamente, de elementos patrimoniales, bienes
o derechos, cuya titularidad corresponda al contribuyente y no se
hallen afectos a actividades económicas realizadas por éste.
No obstante, las rentas derivadas de la transmisión de la titula-
ridad de los elementos patrimoniales, aun cuando exista un pacto
de reserva de dominio, tributarán como ganancias o pérdidas
patrimoniales, salvo que por la LIRPF se califiquen como rendi-
mientos del capital.
Tendrán la consideración de rendimientos íntegros proceden-
tes de la titularidad de bienes inmuebles rústicos y urbanos o de
derechos reales que recaigan sobre ellos, todos los que se deri-
ven del arrendamiento o de la constitución o cesión de derechos o
facultades de uso o disfrute sobre aquéllos, cualquiera que sea su
denominación o naturaleza.
Se computará como rendimiento íntegro el importe que por
todos los conceptos deba satisfacer el adquirente, cesionario,
arrendatario o subarrendatario, incluido, en su caso, el correspon-
diente a todos aquellos bienes cedidos con el inmueble y excluido
el Impuesto sobre el Valor Añadido o, en su caso, el Impuesto
General Indirecto Canario. Para la determinación del rendimiento
neto, se deducirán de los rendimientos íntegros los gastos esta-
blecidos como tales en la Ley del IRPF.
Tendrán la consideración de rendimientos íntegros del capital
mobiliario los siguientes:
1. Rendimientos obtenidos por la participación en los fondos
propios de cualquier tipo de entidad.
2. Rendimientos obtenidos por la cesión a terceros de capi-
tales propios.
3. Rendimientos procedentes de operaciones de capitaliza-
ción, de contratos de seguro de vida o invalidez y de rentas
derivadas de la imposición de capitales.
4. Otros rendimientos del capital mobiliario.
Para la determinación del rendimiento neto, se deducirán de
los rendimientos íntegros exclusivamente los gastos establecidos
como tales en la Ley del IRPF

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