Innovación en Educación Infantil
Innovación en Educación Infantil
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ÍNDICE
3
LAS HISTORIAS CON CONTRARIOS COMO HERRAMIENTA
DIDÁCTICA EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS EN
EDUCACIÓN INFANTIL
José Cantó Doménech 101
RECONOCIMIENTO DE EMOCIONES EN EL ALUMNADO DE
EDUCACIÓN INFANTIL EN SITUACIONES COGNITIVAS Y EN
FIGURAS FACIALES
Isabel M.ª Aránega Iglesias, José Ignacio Alonso Roque, Juan
Luis Yuste Lucas 107
PROYECTO DE INNOVACIÓN EDUCATIVA: LA HISTORIA DE
CRISTÓBAL COLÓN. EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA
Ainoa Escribano Miralles, Tatiana Gómez Peñalver, Gloria 117
González Cano, Irene García Benito
LA VERBALIZACIÓN DE LAS EMOCIONES EN EL ALUMNADO DE
EDADES TEMPRANAS: RESULTADOS DE UNA EVALUACIÓN
DIAGNÓSTICA
María de Damas; M.ª Ángeles Gomariz; M.ª Cristina Sánchez 127
SELECCIÓN DE CUENTOS PARA TRABAJAR LA COMPRENSIÓN
DE LAS EMOCIONES EN EL CONTEXTO FAMILIAR Y ESCOLAR
MEDIANTE UNA PROPUESTA EDUCATIVA COMPARTIDA
María de Damas González, M.ª Ángeles Gomariz Vicente. 137
PROCESO DE ELABORACIÓN Y VALIDACIÓN DE UN
INSTRUMENTO PARA ANALIZAR LA INCLUSIÓN DE LA
EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LOS PLANES DE ACCIÓN TUTORIAL
DE LA REGIÓN DE MURCIA
Ana M.ª Benito Ruiz y M.ª Ángeles Gomariz Vicente 147
APRENDEMOS MATEMÁTICAS EN LA BIBLIOTECA DEL COLEGIO
Mª. Eugenia Álvarez Carmona, Carmen Meseguer Albaladejo 159
VALORES TRANSMITIDOS CON CUENTOS-ÁLBUM EN
EDUCACIÓN INFANTIL
María Luisa García Rodríguez, María Rodríguez Cubillo 169
UNO, DOS TRES, LOS CUENTOS AL REVÉS: INVENCIÓN
LITERARIA EN GRADO DE EDUCACIÓN INFANTIL DE LA MANO DE
GIANNI RODARI
María González García, María Teresa Caro Valverde 179
EL CUENTO COMO RECURSO PARA LA EDUCACIÓN
INTERCULTURAL EN EDUCACIÓN INFANTIL
María López Salmerón 189
LA CANTIDAD: UNA MAGNITUD CARDINAL EN EDUCACIÓN
INFANTIL Y PRIMARIA
Carmen Aliaga, Esther Cascales, Antonia González, Pilar Ibáñez,
Pedro Nicolás 199
4
INICIACIÓN A LA LECTURA DESDE UN PARADIGMA NO VERBAL.
POSIBILIDADES DEL ÁLBUM ILUSTRADO SIN TEXTO ESCRITO EN
EL AULA DE EDUCACIÓN INFANTIL
Leonor Ruiz Guerrero 207
PLANIFICACIÓN DIDÁCTICA PARA TRABAJAR LOS DISTINTOS
CENTROS DE INTERÉS EN EDUCACIÓN INFANTIL MEDIANTE EL
USO DE LA APLICACIÓN DIGITAL GLOGSTER
María del Mar Ruiz Paredes 217
DE LAS PRETENSIONES EDUCATIVAS ORIGINALES EN LA
COMERCIALIZACIÓN MEDIANTE CATÁLOGOS DE ALGUNOS
MATERIALES ESCOLARES DISEÑADOS PARA LA EDUCACIÓN
INFANTIL
Amalia Ayala de la Peña, M.ª José Martínez Ruiz-Funes 225
PEDAGOGÍAS INVISIBLES: UNA POSIBILIDAD LA PREVENCIÓN
DEL MALTRATO INFANTIL EN LAS DIFERENTES INSTITUCIONES
EDUCATIVAS
María Cristina Corrales Mejía, Diana Cecilia Navarrete Canchón 231
¿QUIÉN TIENE MIEDO AL MUSEO?
David López Ruiz, Ainoa Escribano Miralles 239
EL PATRIMONIO EN EDUCACIÓN INFANTIL: UNA PROPUESTA DE
ACERCAMIENTO AL PATRIMONIO MEDIEVAL ISLÁMICO DE LA
CIUDAD DE MURCIA
Elisabet Casanova Alfonsea, Juan Manuel Casanova García 249
TRASPONIENDO MUNDOS: MICRORRELATOS FANTÁSTICOS DE
PINTURAS SURREALISTAS EN EDUCACIÓN INFANTIL
Cynthia Nathaly Chocobar 261
EL SENTIDO EDUCATIVO DEL NON SENSE SURREALISTA EN LA
CREACIÓN LITERARIA INFANTIL
Cynthia Nathaly Chocobar 273
PSICOMOTRICIDAD: FORMACIÓN DE LOS MAESTROS DE
EDUCACIÓN INFANTIL Y EDUCACIÓN FÍSICA
Francisco Agudo Ruiz 283
PROYECTO DE TRABAJO: LOS CABALLOS DEL VINO EN
EDUCACIÓN INFANTIL
Josefa Pagán Rodríguez, Miriam Sánchez-Abril, María del
Carmen Marín-Moya, Ascensión Masa Blanco, María Josefa
Barbero Cuadrado 293
EVALUACIÓN DEL DISEÑO DE UNA PROPUESTA DIDÁCTICA
BASADA EN LOS PROCESOS MATEMÁTICOS E IMPLEMENTADA
EN EDUCACIÓN INFANTIL
Miriam Sánchez-Abril, María del Carmen Marín-Moya, Josefa
Pagán Rodríguez, María Josefa Barbero Cuadrado 301
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DISEÑO DE UN CUESTIONARIO PARA CONOCER LA
PERCEPCIÓN DE LOS MAESTROS DE EDUCACIÓN INFANTIL EN
EL TRATAMIENTO DE LOS CONTENIDOS MOTRICES
María González Romero, Nuria Ureña Ortín, Juan Luis Yuste 309
Lucas
LA EVALUACIÓN DE LAS HABILIDADES MOTRICES BÁSICAS EN
NIÑOS DE 3 Y 4 AÑOS DE EDUCACIÓN INFANTIL
Miriam Espinosa Riquelme, Nuria Ureña Ortín 319
LA EVALUACIÓN DE HABILIDADES MOTRICES LOCOMOTORAS Y
MANIPULATIVAS EN NIÑOS Y NIÑAS DE 4 Y 5 AÑOS DE EDAD
Raquel Ferriz Vivancos, Nuria Ureña Ortín, Juan Luis Yuste
Lucas 329
EXPERIENCIA DE INNOVACIÓN EN EDUCACIÓN INFANTIL. UNA
MIRADA AL ENTORNO: LAS FAMILIAS CUENTAN
Mariana Collado Martínez, Vicente Santos-Orejón Montoya 339
PLAN DE ACTUACIÓN EN EL AULA DE 5 AÑOS DE EDUCACIÓN
INFANTIL PARA TRABAJAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
M.ª del Mar Ruiz Paredes 349
LOS SIETE CABRITILLOS: UN CONTEXTO PARA TRABAJAR
MATEMÁTICAS EN EDUCACIÓN INFANTIL
Carmen Meseguer Albaladejo 359
LOS MÉTODOS DE LA ESCUELA NUEVA, UNA PROPUESTA
ACTUAL
M.ª José Martínez Ruiz-Funes, Ana Sebastián Vicente 369
TIC Y CREATIVIDAD EN EDUCACIÓN INFANTIL A TRAVÉS DEL
APRENDIZAJE COOPERATIVO
María del Carmen Cano Tornero 379
PROPUESTA DIDÁCTICA PARA TRABAJAR LOS CUENTOS
TRADICIONALES EN EL APRENDIZAJE LÓGICO-MATEMÁTICO EN
LA EDUCACIÓN INFANTIL
María del Mar Ruiz Paredes 387
PRÁCTICA PEDAGÓGICA Y SU INCIDENCIA EN EL APRENDIZAJE
EMOCIONAL Y SOCIAL DEL NIÑO PREESCOLAR
Natalia Rodríguez López 397
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UTILIZACIÓN DEL CUADRADO EN EL PROCESO DE
APRENDIZAJE DE LA LENGUA ESCRITA. PROPUESTA DE
METODOLOGÍA DIDÁCTICA
Soledad Toribio Hernández, María Luisa García Rodríguez
(Universidad de Salamanca)
Introducción
Esta metodología innovadora puede aportar ideas y estrategias a docentes que estén interesados
en conocer tácticas de trabajo con la cuadrícula, beneficiando así el proceso de enseñanza-
aprendizaje en el alumnado y en el profesorado.
De toda la teoría que podría fundamentar esta investigación, se expone la que está relacionada
con el tipo de trabajo que se va a hacer en ella y con el tipo de caso a estudiar, recogiendo
algunas pinceladas de las aportaciones de diferentes autores y resultados de algunas
investigaciones. Se recomienda la lectura de los autores aquí citados si se quiere ampliar
información.
Partiendo de la evidencia de que somos seres sociales para quienes es primordial la interacción
con los demás (Vigotsky, 1978), se enmarca esta investigación en la conceptualización de la
conciencia fonológica y la importancia de adquirirla (Calero Guisado et al., 1999); el análisis sobre
las diferencias entre lenguaje oral y escrito, los procesos instructivos en lengua escrita y las
dificultades de aprendizaje, presentados todos ellos por Defior (1994 y 1996); los distintos
métodos de enseñanza de lectura y escritura expuestos por Valmaseda (2009) quien se ocupa en
la misma obra de catalogar, definir y revelar cómo detectar dificultades del lenguaje e insistir en la
eficacia de la coordinación entre varios tipos de profesionales.
Además de todas estas cuestiones lingüísticas es necesario tener en cuenta aspectos relativos a
las capacidades psicomotrices básicas entre las que se encuentran la orientación espacial y
temporal (Méndez González y Fernández Viejo, 1996; Picq y Vayer, 1960; Sánchez Bañuelos,
7
1989), la capacidad para coordinar movimientos, manipular objetos y manejar utensilios, así como
la adquisición de una correcta direccionalidad.
Dicho equipo NALÓN describe los pasos a seguir. Defiende en su programa que se debe partir de
la línea recta orientada en su direccionalidad: de izquierda a derecha, de arriba abajo. Todas las
líneas y figuras abiertas o cerradas que la persona realice durante su fase de iniciación deben de
estar organizadas en el soporte mediante relaciones espaciales. Para descubrir las relaciones
espaciales de las grafías en el plano puede utilizarse el soporte pautado con cuadrícula.
• El sujeto, el cual regula desde la actividad neurológica, las leyes que conducirán a la escritura
grafomotora: ley cefalocaudal, próximodistal, ley de las independencias segmentarias.
• Los instrumentos como elementos grafomotores que permiten la realización de trazos con
fluidez. Se distinguen instrumentos naturales (dedos, pies) y artificiales (lapiceros, tizas,
pinceles…).
El/la alumno/a. debe adquirir unos conceptos básicos tanto espaciales como temporales que
favorezcan este proceso:
• Espaciales: teniendo en cuenta las fases del aprendizaje y el desarrollo de las habilidades
perceptivas como caminar, agacharse, levantarse, transportar, correr, tirar, empujar, sostener
y saltar, girar, hacer desplazamientos, etc.
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• Temporales: la estructuración temporal será desarrollada a través de actividades
fundamentalmente rítmicas, cuyo valor educativo es verdaderamente importante, por cuanto
desarrollan sus procesos de inhibición. Los ritmos habrán de ser realizados preferentemente
por medio de ejercicios que impliquen unión u otro ejercicio de actividad corporal, pasando
después a utilizar instrumentos de percusión o sonoros.
Metodología
En esta investigación se opta por utilizar una metodología cualitativa por ser el método más
adecuado en relación con el problema a investigar y a los objetivos buscados. Rodríguez Gómez,
Gil Flores, y García Jiménez (1996) delimitan cuatro fases bien diferenciadas en la puesta en
práctica de la investigación cualitativa:
• Trabajo de campo: realizado en el contexto natural en que tienen lugar los hechos para
recoger los datos a estudiar.
Fase reflexiva: investigar significa averiguar o descubrir algo, respondiendo, con los resultados
conseguidos, a una pregunta de investigación:
¿El cuadrado podría ser la base para ayudar a estructurar la mente, a la hora de adquirir los
conceptos espaciales básicos y situar espacialmente las grafías de la lengua escrita?
Objetivo General
Objetivos específicos
2. Mostrar si la adquisición de una buena orientación espacial favorece las destrezas necesarias
para la práctica de la lectura y escritura.
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Estrategias de acción
Para poder conseguir los objetivos marcados en esta investigación es importante empezar a
aplicar estrategias con los siguientes elementos: el cuadrado, el cuerpo, expresiones verbales, la
música, los objetos.
En la sesión inicial se dibujará junto con el niño, un cuadrado en el suelo con cinta adhesiva
en una zona del aula que permita tener espacio amplio para desarrollar las actividades lúdicas
necesarias. Se delimitará el espacio del cuadrado con gomets de colores para que el niño
distinga con claridad los conceptos básicos que se quieren resaltar: las esquinas, mitad,
centro. Lo hace el alumno siguiendo las indicaciones dadas. Es importante determinar los
puntos de referencia espaciales del cuadrado, situándose siempre en el mismo sitio del
cuadrado para verbalizar los conceptos que interesan interiorizar: Arriba y abajo; izquierda y
derecha (tener en cuenta siempre la dirección de acuerdo con la direccionalidad empleada en
la lectura y escritura).
Arriba
Abajo
c) Expresiones verbales: guiarán la acción del niño. Estas expresiones serán una referencia para
el alumno y se emplearán en todo el proceso de aprendizaje de lectura y escritura: “Pisar
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rayita, pisar esquina, pisar mitades, de esquina a esquina, pisar el centro, esquina no, palote
de pie, palote tumbado, dar la mano, atravesar el cuadrado.” El niño podrá plasmar con
seguridad en la pizarra o en papel lo que anteriormente ha vivenciado en el suelo y con su
cuerpo.
e) Los objetos: constituyen un recurso más para incentivar la motivación y el interés del niño.
Podrán utilizarse los aportados por el alumno o los del aula (coches, cuerdas, muñecos,
chapas)…Permitirán trabajar la direccionalidad dentro del cuadrado. La direccionalidad será
siempre la misma que se utiliza en los procesos de lectura y escritura.
Trabajo de campo
Este método didáctico se aplicó a un alumno de primero de Educación Primaria que no había
alcanzado las destrezas y los conocimientos de la lectura y la escritura considerados básicos para
conseguir los requisitos mínimos establecidos en la normativa legal. La escolarización del alumno
es adecuada, repitió en tercer curso de Educación Infantil (nivel de cinco años) de forma
extraordinaria. Ha tenido apoyo de especialistas de Pedagogía Terapéutica y de Audición y
Lenguaje desde segundo curso de Educación Infantil (cuatro años) y está siendo atendido en el
marco del programa denominado Plan de Atención a la Diversidad (ATDI) por presentar un
desfase curricular de dos años.
Estrategias de evaluación
La investigación se llevó a cabo durante siete sesiones, además de una sesión previa para
preparar con el alumno el cuadrado, enseñarle los conceptos indispensables y hacer una
valoración preliminar y otra sesión final para realizar la evaluación del método. Se utilizaron
técnicas cualitativas sobre las intervenciones del niño y de la investigadora, se observaron y
registraron los aspectos significativos del proceso apoyando estos datos con material gráfico
(dibujos, vídeos, fotografías, etc.). Las actividades de la intervención se realizaron solamente con
el niño, sin la presencia del resto de alumnado durante un tiempo determinado con sesiones
lúdicas y sistemáticas en su estructura. Todas las sesiones tuvieron la misma línea de actuación,
con una progresión de conceptos y contenidos de menor a mayor grado de dificultad, teniendo en
cuenta lo establecido en el currículo escolar y el ritmo marcado por el niño en función de su estado
de desarrollo evolutivo. Se establecieron las variables a analizar determinando unos conceptos
dentro de cada variable que el alumno debía adquirir:
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Tabla 1. Variables y conceptos evaluados
Variables Conceptos
De arriba-abajo, de izquierda-derecha, de
Direccionalidad
abajo-arriba, bajar-subir.
Se evaluó, además, la actitud del alumno en cada sesión, dado que es un factor que puede influir
en el desarrollo de las sesiones. Para ello, se tuvieron en cuenta la receptividad, la concentración,
el interés y la motivación. Por último, se propusieron indicadores para analizar la evolución del
alumno en las diferentes sesiones y para evaluar el cumplimiento de los objetivos: valoración
teórica máxima, valoración del alumno por cada variable, valoración global de la sesión, evolución
del alumno en cada sesión, valoración final de la evolución del alumno.
Resultados
Al aplicar los criterios de evaluación en cada variable (el alumno conoce el concepto evaluado, lo
nombra, lo identifica y realiza la tarea) se obtuvieron los siguientes resultados:
En la sesión previa el alumno mostró que conocía los conceptos de esquina, centro y lado del
cuadrado, pero no los nombraba. Solo identificaba la esquina y el centro del cuadrado y realizaba
parcialmente las tareas indicadas en estos espacios. Por último, no manejaba el concepto de
mitad.
A partir de la segunda sesión, el alumno conocía los elementos del cuadrado, logró situarse en su
espacio, verbalizando al final todos los conceptos espaciales trabajados. Asimismo situó los
objetos con las referencias espaciales que se le indicaron y en la última sesión logró la valoración
máxima en cada concepto (Gráfico 1), interiorizando los elementos del cuadrado.
12
4
3,5
2,5
1,5
0,5
0
Sesión 1ª Sesión 2ª Sesión 3ª Sesión 4ª Sesión 5ª Sesión 6ª Sesión 7ª Sesión Sesión de
previa Evaluación
Esquina Centro Mitad Un lado
b) Orientación en el cuadrado
Con respecto a la orientación espacial en el cuadrado, en la sesión previa el alumno manejaba los
conceptos de arriba y abajo, sin embargo solo conocía parcialmente los conceptos característicos
de la lateralidad, izquierda y derecha, mostrando más dificultad en su manejo. En el trascurso de
las sesiones, el alumno mostró confianza y seguridad a la hora de situarse él y los objetos en el
cuadrado, mejorando en la lateralidad a partir de la quinta sesión.
Al final de las sesiones, conocía, nombraba y realizaba tareas en todas las direcciones trabajadas
en el cuadrado aunque presentaba cierta dificultad para identificar la lateralidad izquierda-derecha
(Gráfico 2).
3,5
Puntuación obtenida por el alumno
2,5
1,5
0,5
0
Sesión 1ª Sesión 2ª Sesión 3ª Sesión 4ª Sesión 5ª Sesión 6ª Sesión 7ª Sesión Sesión de
previa Evaluación
Arriba Abajo Izquierda Derecha
c) Grafías
Con respecto al manejo de la grafía, en la sesión previa sólo se analizó el manejo del alumno con
las vocales y el fonema “p”, obteniéndose que realizaba las grafías de las vocales y del fonema “p”
sin pauta ninguna y con el tamaño de la letra bastante grande, por encima de lo considerado
normal. En el trascurso de las sesiones se trabajaron además los fonemas “s” y “m”.
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4
3,5
2,5
1,5
0,5
0
Sesión 1ª Sesión 2ª Sesión 3ª Sesión 4ª Sesión 5ª Sesión 6ª Sesión 7ª Sesión Sesión de
previa Evaluación
Vocales Fonema "p" Fonema "s" Fonema "m"
Al finalizar la intervención en las grafías trabajadas con las referencias espaciales aprendidas y
practicadas en el suelo, el alumno mostró un importante avance respecto a la sesión previa
(Gráfico 3). En estos meses el alumno mejoró de forma significativa en la grafía de vocales y
aumentó la destreza con los fonemas (“p”, “s”, “m”, “t”, “l”) pasando de escribir letras y sílabas a
palabras y frases, ganando autonomía en su realización.
d) Direccionalidad
En la valoración inicial del manejo de los conceptos espaciales de direccionalidad, el alumno solo
manejaba parcialmente las direcciones de arriba-abajo y abajo-arriba ya que las identificaba con
alguna dificultad y no manejaba la dirección izquierda-derecha y subir-bajar (Gráfico 4).
4
Puntuación obtenida por el alumno
3,5
2,5
1,5
0,5
0
Sesión 1ª Sesión 2ª Sesión 3ª Sesión 4ª Sesión 5ª Sesión 6ª Sesión 7ª Sesión Sesión de
previa Evaluación
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hora de plasmar el alumno cualquier trazo sobre un formato, ya sea en pizarra o en papel, en la
dirección correcta.
Para valorar la actitud del alumno en las sesiones se tuvo en cuenta la receptividad,
concentración, interés y motivación. El alumno presentó una actitud positiva desde el comienzo de
las sesiones dado que manifestó estas características en todas las sesiones excepto en la tercera
sesión que disminuyó ligeramente su concentración y en la sexta sesión que mostró una actitud
algo distinta debido posiblemente a la utilización de una cámara de grabación, por lo que las
reacciones del alumno pudieron estar mediatizadas ante un elemento no utilizado hasta el
momento.
La investigación realizada estuvo muy condicionada por diferentes Evolución entre sesiones
• La capacidad cognitiva del alumno, con una memoria a corto plazo muy baja, obligó a unas
sesiones muy sistemáticas repasando constantemente conceptos básicos.
• La dificultad del alumno para relacionar sonido y grafía lo que ralentizó el proceso lector y el
de la escritura.
• El hecho de realizar sesiones individuales con el alumno no pudiendo contar con situaciones
de socialización y de juego con un grupo de iguales que hubieran aportado más experiencias
enriquecedoras.
• Limitación del tiempo disponible: una sesión a la semana durante tres meses.
15
En conclusión, se puede decir que el trabajo realizado con el alumno ha tenido buenos resultados.
Se estima que, si con este caso que presenta limitaciones la metodología del cuadrado da buenos
resultados, es de suponer que en personas con un nivel de desarrollo más favorable los resultados
serán probablemente óptimos, por tanto, la metodología propuesta en esta investigación se podría
tener como referencia en futuras intervenciones pedagógicas y didácticas, así como podría
utilizarse para plantear nuevas hipótesis de trabajo en otras investigaciones futuras.
Referencias bibliográficas
Calero Guisado, A. et al. (1999). Materiales curriculares para favorecer el acceso a la lectura en
Educación Infantil. Barcelona: Praxis.
Rodríguez Gómez, G., Gil Flores, J. y García Jiménez, E. (1996). Metodología de la Investigación
Cualitativa. Málaga: Aljibe.
Sánchez Bañuelos, F. (1989). Bases para una didáctica de la Educación Física y el deporte.
Madrid: Gymnos.
16
LA PISCINA COMO CONTEXTO DE APRENDIZAJE DE LAS
MATEMÁTICAS EN EDUCACIÓN INFANTIL
Irene García Benito, Tatiana Gómez Peñalver, Marta González Abenza, Gloria González Cano
(Universidad de Murcia)
Introducción
Alsina (2012a y 2012b) muestra una serie de experiencias en el trabajo de los contenidos
matemáticos desde un enfoque globalizado en las que, partiendo de situaciones de la vida
cotidiana, tales como una excursión al pueblo vecino o el trabajo de una obra pictórica, se trabajan
distintos contenidos matemáticos en su contexto cotidiano, otorgando mayor sentido a los
contenidos tratados.
Con la intención de fomentar la utilidad de las matemáticas en todos los ámbitos de la vida
cotidiana de nuestros alumnos basaremos esta investigación en la posibilidad de contextualizar
otros lugares cercanos a los mismos, más concretamente este caso nos hemos basado en la
piscina del centro.
En el marco legal vigente en el que se encuadran los currículos de Educación Infantil tanto a nivel
nacional: Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), el Real Decreto 1630/2006,
del 29 de diciembre, por el que se establece las enseñanzas mínimas para el segundo ciclo de la
Educación Infantil; como a nivel autonómico el Decreto 254/2008, de 1 de agosto, por el que se
establece el currículo del segundo ciclo de la Educación Infantil en la Comunidad Autónoma de la
Región de Murcia, y en la Orden ECI/3960/2007, de 19 de diciembre, por la que se establece el
currículo y se regula la ordenación de la Educación Infantil se resalta la importancia de que los
contenidos de las áreas se aborden por medio de actividades globalizadas que tengan interés y
significado para el alumnado. Además hay que tener en cuenta que los contenidos de un área
adquieren sentido desde la complementariedad con el resto de las áreas, y tendrán que
interpretarse en las propuestas didácticas desde la globalidad de la acción y de los aprendizajes.
Más concretamente los contenidos se encuentran estructurados en tres áreas: Conocimiento de sí
mismo y autonomía personal, Conocimiento del entorno y Lenguajes: comunicación y
representación. Aunque los procesos matemáticos podemos encontrarlos de manera más
específica dentro del área Conocimiento del entorno, esto no significa que las otras dos áreas no
17
se trabajen, sino todo lo contrario, quedan entrelazadas en cada actividad, puesto que en
cualquier tarea el alumno tiene que ser autónomo en su actuación (Conocimiento de sí mismo y
autonomía personal), y además, todo será expresado y representado al final de las tareas
(Lenguajes: comunicación y representación). De este modo quedarán trabajadas las tres áreas del
currículo de Educación Infantil.
Así pues y de acuerdo con Alsina (2012a), es preciso enseñar matemáticas desde un enfoque
globalizado en el que se tendrá en cuenta la interdisciplinariedad con otras áreas y la
interdisciplinariedad de los contenidos.
Por otro lado, también cabe puntualizar que en el currículo de Educación Infantil los objetivos se
encuentran formulados en términos de capacidades. Alsina (2006, 2011, 2012a) pone de relieve
que hay una serie de capacidades que se repiten en el trabajo con los distintos contenidos
matemáticos. Estas capacidades matemáticas son las siguientes: identificar (definir o reconocer),
relacionar (comparar) y operar (transformar).
Según Edo (2006), en Educación Infantil es necesario contextualizar, es decir, dar sentido a los
contenidos de aprendizaje para hacerlos significativos a los niños, con especial relevancia a
aquellos contenidos más abstractos, entre los que cabe resaltar los contenidos relacionados con la
lógica-matemática. De acuerdo con Alsina (2012b), es importante el aprendizaje de los diferentes
contenidos matemáticos partiendo de procesos. Los procesos matemáticos surgen de la
necesidad de trabajar los contenidos a partir de herramientas que permitan la adquisición
significativa por parte del alumnado. Según Alsina (2012b) los procesos matemáticos son los
siguientes:
• Conexiones: comprender cómo se relacionan las ideas matemáticas entre sí y con el entorno
que nos rodea.
Es necesario que cada contenido se trabaje a partir de los distintos procesos, ya que “al
combinarse los contenidos y los procesos generan nuevas miradas que hacen hincapié no
solamente en el contenido y el proceso, sino especialmente en las relaciones que se establecen
entre ellos” (Alsina, 2012a, p. 11). De esta manera, se otorga mayor importancia al procedimiento
que al producto que se quiere obtener, consiguiéndose así, un aprendizaje funcional. Ya desde las
primeras edades, es esencial tratar los conceptos matemáticos de una manera cercana al niño,
18
utilizando situaciones cotidianas que les sean familiares y sencillas, haciendo que estos
aprendizajes tomen un sentido y una significatividad para nuestro alumnado. Esto permitirá
desarrollar los aprendizajes posteriores con mayor facilidad y poder llegar a adquirir la
competencia matemática que se trabaja en la etapa de Educación Primaria con mayor
sistematicidad. A su vez, Castro (2006) afirma que la competencia matemática se va construyendo
desde edades tempranas, por lo que desde las aulas de Educación Infantil es posible trabajar en
el desarrollo de dicha competencia atendiendo a los siguientes aspectos:
• Sentido numérico: serie numérica, conteo, lectura y escritura de números, diferenciación entre
números y atributos, comparaciones cuantitativas, etc.
• Sentido espacial: reconocer la posición del propio cuerpo en el espacio, conocer la posición de
un objeto respecto al propio cuerpo, propiedades de los objetos (tamaño, forma, color), etc.
Hemos hecho una recopilación de los lugares donde se han llevado a cabo prácticas de este tipo y
hemos encontrado zonas como el gimnasio (Aránega, Ballesta, Esteban y Navarro, 2014a), el aula
de música (Aránega et al., 2014b), el patio de un centro educativo o una excursión (Alsina, 2012b).
Por lo que, y para aportar ideas a la aplicación de los procesos matemáticos en las aulas de
Educación Infantil, hemos pensado diseñar una propuesta didáctica trabajando estos contenidos y
así dar una visión diferente e innovadora sobre la didáctica de la matemática. Hemos pensado
utilizar como espacio la piscina, siendo un contexto atractivo y familiar para los niños y en el que
podemos encontrar los materiales necesarios para extraer todos los procesos matemáticos que
queremos trabajar de manera globalizada, favoreciendo la interacción con los elementos y la
relación entre iguales y permitir así el desarrollo integral del alumnado en los ámbitos físico,
afectivo, social e intelectual del alumnado de 5 años.
Los procesos matemáticos ponen de relieve las formas de adquisición y uso de los contenidos
matemáticos. En otras palabras, son las herramientas que nos proporcionan las matemáticas para
trabajar los diferentes contenidos.
19
2000). En la Tabla 2 se exponen los estándares de procesos que propone este organismo para
todas las etapas educativas:
Propuesta de intervención
La experiencia que vamos a exponer, está dirigida al alumnado del 3.º curso del 2.º ciclo de
Educación Infantil (5 años).
20
Objetivos
Contenidos
El contexto de aprendizaje escogido para llevar a cabo esta experiencia es la piscina de un Centro
Educativo. Se parte de la base que es un contexto que ofrece muchas posibilidades para trabajar
contenidos matemáticos: razonamiento lógico (colores de los objetos propios de la piscina,
texturas, materiales, etc.); numeración y cálculo (que los alumnos cuenten los distintos elementos
que hay en la piscina, etc.); geometría (relación de los objetos de la piscina con formas
geométricas); medida (distancia entre dos puntos de la piscina con diferentes instrumentos de
medida); estadística y probabilidad (recogida de datos, como las preferencias de juego,
representar los resultados en un gráfico, etc.).
Para profundizar en los contenidos que se pueden trabajar en la piscina con respecto a las
matemáticas, el equipo de maestros se reúne para matematizar el contexto elegido, es decir, para
21
concretar los contenidos que piensan que se pueden trabajar en la piscina, y planificarlo teniendo
en cuenta los siguientes procesos: la resolución de problemas, el razonamiento y la demostración,
la comunicación, la representación y las conexiones.
Una vez programados los contenidos y los procesos que vamos a llevar a cabo, en el aula se hace
una asamblea para explicar a los niños y niñas que vamos a ir a la piscina del Centro, y que
además de bañarnos vamos a contar los objetos que hay, a observar formas, a medir, etc., para
trabajar las matemáticas. Se les pregunta qué cosas necesitamos, y entre todos se acuerda llevar
la cámara de fotos para documentar lo que van observando, así como lápiz y hojas de registro
para recoger los datos que se van descubriendo.
Antes de visitar la piscina realizaremos en clase una representación del recorrido que debemos
hacer desde el aula hasta la piscina del centro educativo. Para ello, primero se realizará entre
todos una representación del recorrido en un mapa colocado en la pizarra, comentando por donde
tenemos que pasar para llegar a la piscina dibujando objetos que nos encontramos por el camino y
que pueden servir de puntos de localización para facilitar su memorización y a continuación, de
forma individual representarán el recorrido.
Trabajo en contexto
Otro problema que se les plantea es: ¿Hay más alumnos que colchonetas?, para trabajar las
correspondencias cuantitativas, se les plantea un pequeño reto: tienen que averiguar si hay
22
más alumnos que colchonetas o bien a la inversa. Para descubrirlo deciden coger cada uno
una colchoneta, y de este modo descubren fácilmente que hay más colchonetas que niños.
• Medida: se plantea a los alumnos que midan el largo y ancho de la piscina y para comprobarlo
se usan diferentes instrumentos y unidades elegidos por ellos mismos (chanclas, pies,
colchonetas, fritas de natación, etc.).
• Estadística y probabilidad: con las preguntas: ¿Con qué crees que nadar más rápido, con
aletas o con fritas de natación?, ¿qué objeto crees que aguantará el peso de más niños? se
están trabajando los contenidos relacionados con estadística y probabilidad. el alumnado
justificará sus respuestas y estas serán representadas en un diagrama de barras.
Tras realizar las actividades pertinentes en la piscina trabajaremos en el aula con la intención de
reforzar los contenidos trabajados. En clase se lleva a cabo un diálogo con los alumnos para
compartir los conocimientos que han adquirido en cuanto a formas geométricas y cualidades que
se han identificado en la piscina a través del visionado de las imágenes que se han recopilado
durante las actividades realizadas en la experiencia.
Una vez finalizado el trabajo individual, se realizará un póster en el que se expondrán todas las
creaciones del grupo clase, en él se podrán observar las distintas cualidades de los diferentes
objetos trabajados durante la experiencia en la piscina (texturas, colores, formas, etc.).
En la experiencia encontramos varios aspectos relacionados tanto con la planificación como con la
gestión. En primer lugar, con respecto a la planificación, es evidente que el equipo de maestros
conoce de antemano las posibilidades que ofrece el contexto elegido para trabajar los diferentes
contenidos matemáticos. Como se ha indicado, los maestros han realizado de forma previa una
matematización del contexto elegido (piscina del Centro Educativo) que les ha permitido
establecer los contenidos que podían trabajar.
En segundo lugar, el conocimiento previo que los maestros tienen del contexto de aprendizaje les
permite plantear buenas preguntas, como por ejemplo “¿hay una colchoneta para cada alumno?”,
23
que tienen por objeto que los alumnos descubran los aspectos cuantitativos de su entorno
cercano. El tercer aspecto que convierte esta actividad en una buena práctica es que los niños no
se limitan a “observar las matemáticas” que hay en la piscina de su colegio, que de por sí ya es
interesante, sino que fomentan una participación activa a través de las actividades heurísticas.
Con este tipo de actividades se pretende fomentar el razonamiento, la comunicación y
representación, teniendo los alumnos que explicar, justificar, argumentar y representar
gráficamente las acciones y los descubrimientos que se llevan a cabo durante la experiencia. De
esta forma las áreas curriculares quedan relacionadas, fomentando así la interdisciplinariedad y la
globalización de las mismas.
Discusión y conclusiones
El trabajar con procesos matemáticos en las aulas de Educación Infantil y Primaria, proporciona al
alumnado una mayor motivación, puesto que ofrece una perspectiva interdisciplinar, fomentando
un aprendizaje significativo de los contenidos y aumentando el rendimiento y las relaciones
interpersonales.
Este proceso de enseñanza novedoso y original hace que los contenidos a trabajar sean
motivadores, atrayentes y divertidos. Con esta propuesta se estimula el aprendizaje mediante
experiencias vivenciales.
La educación matemática aporta alternativas muy válidas para favorecer la adquisición progresiva
de la competencia matemática. Algunas de las experiencias como las de Alsina y López (en
prensa) en la que con una muestra de 149 niños de 5 años de Educación Infantil en la que han
aprendido matemáticas a través de un método conceptual (Baroody y Coslick, 1998) en el cual el
aprendizaje se basa en el empleo de materiales manipulativos. Los resultados de la experiencia
mostraron un bajo rendimiento matemático, contradiciendo a Alsina y Planas (2008, p. 50), donde
afirman que la manipulación de los materiales es en ella misma una manera de aprender que ha
de hacer más eficaz el proceso de aprendizaje, sin hacerlo necesariamente más rápido. Por ello
es preciso destacar que el uso de este tipo de materiales en sus diferentes contextos no garantiza
el éxito por ellos mismos sino que requieren de una planificación y gestión previa por parte del
profesorado.
Es evidente que las matemáticas se encuentran inmersas en nuestro entorno y que podemos
utilizarlas para desenvolvernos mejor en el mismo, sin necesidad de realizar problemas en un
24
cuadernillo. Todo esto debemos hacerlo teniendo siempre en cuenta las necesidades y
características particulares de nuestro alumnado desde las primeras edades.
En concreto, con esta propuesta de trabajo se pretende fomentar un método de enseñanza más
motivador, haciendo a su vez que el proceso educativo sea coherente y parta desde las
situaciones cotidianas de los alumnos, que se trabaje a partir de lo que ellos quieren saber, y
teniendo en cuenta que en todo contexto encontramos las matemáticas, por lo que el propio
entorno nos ofrece una multiplicidad de opciones para extraer de él todas las posibilidades de
enseñanza y aprendizaje que podamos imaginar.
Referencias bibliográficas
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Octaedro.
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del segundo ciclo de Educación Infantil. Boletín Oficial del Estado, 4 de enero de 2007.
26
BUENAS PRÁCTICAS EN EL AULA DE EDUCACIÓN INFANTIL Y
PRIMARIA DESDE LA PERSPECTIVA DEL PROFESORADO
M.ª Fuensanta Martínez, José Miguel Nieto, Mónica Vallejo
(Universidad de Murcia)
Introducción
Metodología
La población de interés está constituida por maestras en Educación Infantil (2º ciclo) y maestras
en Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia durante el curso
27
2011/2012 y 2012/2013 de dos centros educativos distintos, dependiendo del caso estudiado. En
este marco de referencia, hemos optado por un muestreo no probabilístico de disponibilidad y
estratificado, seleccionando dos maestras de Educación Infantil y dos de Educación Primaria.
Resultados
• Tipologías.
En relación a esta primera dimensión de nuestro objeto de estudio, las maestras tienden a
identificar una buena práctica (véase tabla 1) con formas de enseñar organizadas a nivel grupal,
en su mayoría, y a partir de las cuales tiene lugar la interrelación entre el alumnado en el
aprendizaje de determinados contenidos educativos, mediante su participación y colaboración.
Este tipo de enseñanza grupal e interactiva podría ser considerada, según Teddlie y Reynolds
(2000), eficaz en la medida en que fomenta la comunicación entre los implicados y favorece un
clima de convivencia en el aula. Concuerda también con lo que Darling Hammond (2001) describe
como el “aprendizaje cooperativo”, una de las facetas de su modelo de buena enseñanza.
Parecería que las maestras tienden a valorar la calidad de la enseñanza en virtud de que cumpla
preceptos de “buena enseñanza”, en este caso, relativos a configuraciones de actividad y
28
agrupamientos en el aula que faciliten “supuestamente” el aprendizaje cooperativo del alumnado.
¿Realmente es así? ¿Cómo lo saben? Nuestras participantes, al menos, tienden a coincidir en esa
apreciación. Estudios como el de González (2010) sobre el alumno ante la escuela y su propio
aprendizaje apoya esa expectativa por la disposición y comportamiento observable en él a través
de su atención e implicación. Es lo que denomina esta autora como “enganche del alumnado” en
su propio aprendizaje.
• Justificación.
El motivo que dan las maestras para considerarlas como “buenas prácticas” es básicamente por la
actitud positiva reflejada en el alumnado durante su desarrollo, de modo que la implicación en las
actividades de enseñanza y las tareas académicas conduce a un aprendizaje significativo. Esta
idea se corresponde con otra de las facetas del modelo de buena enseñanza de Darling Hammond
(2001) el “proceso activo”, a partir del cual el alumno no se limita solo a escuchar sino a hacer o
actuar, desde una perspectiva constructivista. De cualquier modo, la “bondad” de la práctica en el
aula en general, o del aprendizaje cooperativo en particular, se vincula frecuentemente con su
“valor motivador” para el alumnado y así, cabe suponer, su previsible impacto (positivo) en el
aprendizaje por éste del correspondiente contenido educativo. Lo cual nos podría estar indicando
la potencialidad que tienen estas prácticas dada la significatividad que tiene para el alumnado, por
su implicación y su acción en ella (Marqués, 2002).
Dentro de las tipologías de las buenas prácticas estudiadas, el “aprendizaje cooperativo” se asocia
a una metodología activa o centrada en el alumno denominada “aprendizaje a través del juego”.
De ahí que toda práctica que conlleve dicha cualidad se considere “per se” innovadora y, por ende,
buena o eficaz, en su caso. Y no sólo en relación con el aprendizaje de los contenidos educativos,
sino también con el aprendizaje de la “colaboración” entre el propio alumnado (interacciones de
comunicación y participación por medio de las tareas académicas). Por lo demás, los principios
“constructivistas”, el “aprendizaje significativo” y el “aprendizaje por descubrimiento” están,
asimismo, vinculados a la idea de “buena práctica” en el pensamiento y toma de decisiones de la
maestra.
• Sentido.
Por otro lado, las formas de enseñar identificadas se distinguen del resto por el carácter o sentido
que les atribuyen, diferente en cada etapa (social y vivencial en Infantil; y participativo y motivador
en Primaria). No obstante, podemos apreciar algunas coincidencias entre lo expuesto por las
maestras, en cuanto a qué características distinguen a una buena práctica, y la idea de Ballart
(2007), en cuanto a los criterios de identificación de una buena práctica (como el hecho de que
ésta sea sostenible, transferible y participativa). En este sentido, una buena práctica se distingue
del resto:
- por conseguir que las acciones llevadas a cabo en ella constituyan una experiencia social
o vivencial para éste;
29
- y por implicar al alumnado en el desarrollo de la misma mediante su participación activa.
• Condiciones.
• Propósito.
Partiendo de esta segunda dimensión de nuestro objeto de estudio, el propósito de las maestras
de llevar a cabo estas formas de enseñar está íntimamente relacionado con las condiciones de
aula, haciéndose necesarias por una situación coyuntural, y es a partir de ella cuando éstas se
plantean qué han de conseguir para dar solución a esa situación.
• Diseño.
- Por un lado, se plantean sobre la marcha en función de las condiciones de aula. En este
caso no son objeto de planificación formal, sino más bien un tipo de preparación, ya que la
práctica es espontánea y natural (sin libro).
- Y por otro lado, es una planificación previa y prevista en la programación docente anual de
forma prescriptiva (formal, racional, con el libro), aunque en ocasiones flexibles.
30
su práctica las necesidades e intereses del alumnado y, a partir de ellas, se plantea unos
propósitos para darles respuesta, mediante formas de enseñar participativas y colaborativas.
• Revisión.
Asimismo, dichas prácticas suelen ser revisadas al finalizar la intervención, cuestionándose las
maestras si lo están haciendo bien o no, con el fin de mejorar futuras implementaciones. Siguiendo
esta pauta (Marqués, 2002) las formas de enseñanza pueden ir cambiando, tras revisarlas, en
algún detalle año a año con ánimo de mejorarlas, o más bien, adaptarlas a circunstancias del
curso/grupo (nivel madurativo del alumnado, habilidad para colaborar). Además, se contemplan
cambios en el uso de materiales o recursos de apoyo al desarrollo de la práctica en el aula y que
son confundidos, en la mayoría de los casos, por adaptaciones. A pesar de no haber realizado
estas docentes adaptaciones significativas en sus prácticas, sí parece quedar clara su intención
por mejorarlas mediante pequeños cambios.
• Repercusión.
Sin embargo, si la mayoría de los casos afirma tener una repercusión positiva en el aprendizaje
del alumnado, ¿por qué suelen revisar sus prácticas? Una de las respuestas a esta cuestión sería
el interés de nuestros casos por mejorar y perfeccionar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Es
aquí donde la práctica se transforma en praxis, orientada ésta hacia la mejora (Marqués, 2002).
• Proceso de implementación.
31
actividad, fomento del aprendizaje constructivista, logro de objetivos y utilización de preguntas al
aire para ser respondidas en el momento.
• Contenido.
Además del proceso de implementación (inicio, desarrollo y cierre), se han analizado factores y
condiciones en las que es desarrollada la buena práctica. Uno de los factores hace referencia a la
complejidad del contenido educativo. En este sentido, nuestros casos tienden a recurrir a su
“buena práctica” cuando prevén que el alumnado va a manifestar dificultades en el aprendizaje del
contenido en cuestión o cuando quieren incorporar nuevos contenidos.
• Roles.
32
opiniones entre los propios compañeros en el pequeño y gran grupo (Biggs, 2006), favoreciendo
así que el aprendizaje sea más significativo para éstos. Esto se corresponde con el aprendizaje
dialógico y aprendizaje cooperativo sostenido por Cabrera y De la Herrán (2010).
• Recursos.
Las formas de “buena” enseñanza estudiadas constituyen actividades de corta duración (una
sesión aproximadamente) y llevadas a cabo en el aula de referencia o específica, sin sufrir
modificaciones en el espacio. La mayoría de los casos estudiados han sabido gestionar
eficazmente el tiempo, comenzando y finalizando las sesiones en el tiempo previsto, así como
también el aula, explicando al alumnado la tarea que tiene que hacer en un orden establecido
(Teddlie y Reynolds, 2000). Sin embargo, la organización del espacio no es la misma en todos los
casos, pues las mesas están organizadas en grupos de cuatro o cinco o en forma de “U”,
fomentando que el alumnado trabaje en grupo y participe en el desarrollo de la práctica,
indicadores de potencialidad didáctica y educativa.
33
Discusión y conclusiones
¿Podemos hablar de métodos de enseñanza? No está claro, incluso el estudio ha evitado esta
categoría para evitar pre-juicios o estereotipos inclinándose por “forma de práctica”. De cualquier
modo, las prácticas identificadas tal y como son caracterizadas y motivadas por nuestros casos
remiten a una manera sistemática y recurrente de hacer las cosas en el aula, sentido que, al fin y
al cabo, es habitualmente vinculado a la expresión de método.
En definitiva, sea cual fuere la distinción terminología más acertada, es manifiesta la tendencia a
que las “buenas prácticas” combinen elementos de enseñanza o instrucción directa orientada por
la maestra y elementos de enseñanza basada en el andamiaje (o apoyo) y en la co-construcción,
donde aumenta el protagonismo del alumnado al ser creadas condiciones de interacción didáctica
caracterizadas por colaborar, participar, compartir, guiar y ayudar. Se da una iniciativa y dirección
por parte de la maestra, pero es el alumno el que tiene la oportunidad de desarrollar una conducta
activa que le otorgue protagonismo. Los resultados apuntan la tendencia de una “buena práctica”
asociada a un tipo de planificación informal y práctica. Los casos estudiados parten de las
“condiciones” en que enseña y las tiene en cuenta: alumnado (sus intereses, actitudes,…),
contenidos e incluso metas coyunturales y recursos (materiales, tiempo). A partir de ahí, piensa en
actividades o tareas orientadas a involucrar al alumnado; actividades o tareas que permitan, en
todo caso, que la enseñanza fluya. Es razonable pensar que tales prácticas, objeto de atención o
revisión por nuestros casos, han sido progresivamente elaboradas, de manera rutinaria e
incorporadas a su repertorio práctico y que, a posteriori, han sido tomados en cuenta los objetivos
o metas para lo que estas actividades podían servir.
Referencias bibliográficas
34
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contemporary issues (pp. 97-125). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.
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35
36
USO DE LAS TIC EN SITUACIONES DE ENSEÑANZA-
APRENDIZAJE CON ALUMNOS DE 0-3 AÑOS
María Luisa García Rodríguez, Sonia Casillas Martín, Marta Cano Molina
(Universidad de Salamanca)
Introducción
En la actualidad, los seres humanos se encuentran ante una nueva sociedad que viene
determinada por una amplísima gama de conocimientos, informaciones y saberes procedentes de
mundos virtuales.
Por tanto, y dado que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) piden paso en los
centros escolares, se aborda la investigación aquí presentada con el fin de valorar las
herramientas tecnológicas que nuestros alumnos conocen y utilizan en el primer ciclo de
Educación Infantil (0-3 años).
Se aborda el tema desde una perspectiva teórica con aquellos autores cuyas obras explican, por
un lado la psicología de la etapa de Educación Infantil (Ausubel, 1976; Piaget, 1923, 1932;
Vygotsky, 1964, 1979) y la pedagogía de la misma (Montessori, 1986); y por otro lado otros
autores que han investigado en el campo de la tecnología en las aulas o en la presentación
temprana de las mismas y que han logrado aproximar el concepto de Tecnología Educativa (Area
Moreira, 2009; Cabero, 2001; De Pablos Pons, 2009; García-Valcárcel, 2003).
Diseño de la investigación
Objetivos de la investigación
37
de objetivos más específicos.
• Objetivo general
El objetivo general de esta investigación es: Conocer qué recursos TIC están siendo utilizados en
los procesos de enseñanza-aprendizaje con alumnado de 0-3 años.
• Objetivos específicos
• Metodología de la investigación
Al necesitarse una metodología flexible y rica se opta por la utilización de metodología cualitativa,
cumpliéndose todos los requisitos de la misma: la persona investigadora ha de recoger los datos
en el lugar donde se producen los hechos y realizar una descripción rigurosa del contexto del
evento.
Rodríguez Gómez, Gil Flores y García Jiménez (1996: 64) delimitan cuatro fases diferenciadas en
la puesta en práctica de la investigación cualitativa: reflexiva, de trabajo de campo, analítica e
informativa.
En la fase reflexiva se relaciona el tema objeto de estudio con las circunstancias personales y
profesionales de la persona que investiga, mientras que en el trabajo de campo tiene en cuenta
los contextos físicos y sociales en que tienen lugar los fenómenos objeto de la investigación.
Durante la fase analítica los datos obtenidos son interpretados con el fin de transformarlos en una
información relevante y comprensible; y por último tiene lugar la fase informativa, momento en el
que se presentan los resultados de la investigación. Cabe destacar que los resultados no pueden
generalizarse y que solamente son válidos en cada investigación para el entorno estudiado.
• Recursos de la investigación
38
Los recursos empleados son los siguientes:
- Espaciales:
- Personales:
Desarrollo de la investigación
Se expone el trabajo de campo que ha tenido lugar en este estudio, así como el acceso
al mismo, la recogida de los datos y el análisis de éstos con su respectiva categorización.
• Trabajo de campo
- Muestra
Para mostrar diversidad en cuanto a los resultados, se ha optado por escoger centros infantiles
repartidos por la ciudad de Salamanca. Además, han sido seleccionados los centros en función de
su carácter público, privado y concertado. A continuación se detallan los centros infantiles que han
colaborado en esta investigación:
39
- Acceso al campo
Para acceder al campo donde se produciría el estudio una de las directoras de esta investigación
se puso en contacto telefónico durante los meses de Diciembre de 2013 y Enero de 2014 con los
siete centros seleccionados.
Tras la aprobación de las directoras de los centros para colaborar en esta investigación, la
investigadora especializada en la recogida de datos se dirigió a los mismos durante el mes de
Enero. Una vez en los centros, era conducida a la dirección del centro para preguntar por las
docentes con las cuales ya se había establecido la cita en una llamada previa.
- Recogida de datos
A lo largo del mes de Enero de 2014 se realiza la recogida de datos de la investigación visitando
las aulas de Educación Infantil para entrevistar a directoras y tutoras por parte de una misma
persona para contribuir a garantizar la fiabilidad.
La investigadora que recoge los datos mantiene en las escuelas entrevistas informales con las
directoras y tutoras. Dichas entrevistas se mantienen en los despachos de las directoras y se
prolongan añadiendo información y comentarios en los pasillos de los centros mientras muestran
sus instalaciones.
Se observa que solamente en un centro concertado hay una pizarra digital. El resto de centros no
posee herramientas tecnológicas salvo el ordenador del despacho de la directora que, en
ocasiones excepcionales y como recompensa a un trabajo bien hecho del alumnado, se facilita
para trabajar ciertos contenidos. Se aprecia que a las tecnologías que existen en los centros no se
les otorga un valor predominante en los procesos de enseñanza-aprendizaje ni por parte de las
directoras ni de las tutoras.
La investigadora tiene presente en todo momento la finalidad de realizar una entrevista semi-
abierta, con preguntas establecidas pero que dan lugar a la formulación de otras cuestiones y a
diversas respuestas y comentarios por parte de las docentes.
Por cada directora del centro, se realiza una entrevista de este tipo. En todo momento es la misma
investigadora la persona responsable de anotar los comentarios en la columna de la derecha, y si
surge alguna cuestión se anota en el margen izquierdo añadiéndola como tal.
40
• Análisis de datos: categorización
Tras la fase de la recogida de datos, se reducen y categorizan los datos con el fin de responder a
la cuestión que planteaba la investigación y, en este caso, una vez concluida la fase de
observación en los centros de 0-3 años y de recogida de información mediante las entrevistas
semiabierta que se realizaron durante el mes de Enero.
Para dar a conocer las respuestas de las directoras a las cuestiones que se planteaban en la
entrevista anterior, se plasma en cada centro cada una de las preguntas con sus siete respuestas.
Se le otorgará a cada centro un número hasta siete. Además, cabe señalar que la titularidad del
centro se distingue con un color diferente: el centro privado de color azul, el centro público de color
verde y el centro concertado de color rojo.
Los dos centros privados utilizan el ordenador, ubicado en el despacho de ambas directoras, en el
41
Centro 1 es usado como recompensa a un buen trabajo o comportamiento por parte de los
alumnos.
Por otro lado, los tres centros públicos no utilizan ningún tipo de herramienta y los dos centros
concertados utilizan varias como: el proyector, la cámara de fotos y el vídeo, la pizarra digital y los
ordenadores.
Ante la segunda cuestión se plantean diversas respuestas independientemente del carácter del
42
centro.
En primer lugar, en los centros privados, las directoras consideran las TIC necesarias para el
desarrollo del niño y para el apoyo docente, matizando en éste último, que no son imprescindibles.
En cuanto a los centros públicos, hay diversas opiniones. Por un lado, en el Centro 3 opinan que
son necesarias para acercar la realidad al niño; sin embargo, el Centro 4 y Centro 5 coinciden en
que no son tan necesarias como otros aspectos como puede el aspecto motor del niño.
En último lugar, ambos centros concertados creen conveniente el uso de las TIC, pero en la
medida razonable y para el desarrollo manipulativo.
En esta cuestión, hay variedad de opiniones respecto a la razón de utilizar o no las TIC. En cuanto
a los centros privados, difieren en su opinión, ya que el Centro 1 aboga por usarlas porque
favorece el desarrollo del niño, mientras que el Centro 2 no las utiliza porque no son
imprescindibles.
43
En los centros públicos la razón es la misma, aunque por diferentes motivos. En todos ellos no se
usan, pero en el Centro 3 por ausencia de tiempo y de infraestructura tecnológica, mientras que en
el Centro 4 y Centro 5 no se usan porque no son necesarias. Respecto a los centros concertados,
también difieren en sus razones. En el centro 6 no se usan por ausencia de recursos económicos,
mientras que en el Centro 7 se usan para favorecer la motricidad de los alumnos.
44
Figura 5. Representación de respuestas
En cuanto a la formación para educar con TIC, hay disparidad de resultados. En los centros
privados se forman a través de cursos. Uno de los centros públicos, el Centro 3, también su
personal es formado a través de cursos, mientras que los otros dos centros públicos, Centro 4 y
Centro 5, no disponen de formación necesaria. Finalmente, en los centros concertados, el Centro
6 tiene una formación a nivel usuario, y el Centro 7, su personal posee las competencias
adquiridas en la titulación universitaria.
Resultados y discusión
Este hecho se ve asociado a diversos motivos pero los principales son la carencia de recursos
económicos para comprar material y que las/los profesionales de Educación Infantil apenas
45
poseen formación para educar con herramientas tecnológicas.
Cabe destacar en los resultados obtenidos, que la mayor parte de docentes otorgan un papel
destacado al fomento del desarrollo motor de los niños, priorizando esta necesidad ante la
educación con tecnologías de la información y la comunicación.
Es necesario apuntar como resultados que los siete centros tienen diversas respuestas ante las
cuestiones planteadas, independientemente del carácter de cada centro, incluso centros de igual
titularidad poseen respuestas contrarias.
Discusión y conclusiones
A lo largo de esta investigación se ha puesto de manifiesto el escaso uso que se hace de las
Tecnologías de la Información y la Comunicación en el primer ciclo de Educación Infantil a
pesar de estar incluidas en los contenidos mínimos para este nivel, aprobados por el
Ministerio de Educación (Decreto 12/2008, de 14 de febrero).
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Vygotsky, L. S. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.
47
48
VALORACIÓN DE LOS PROFESIONALES DE ATENCIÓN
TEMPRANA ANTE UN PROGRAMA DE COORDINACIÓN CON
CENTROS ESCOLARES
María Lorena Gómez Pérez, María Cristina Sánchez López, Francisco Alberto García Sánchez,
Francisco Rafael Lázaro Tortosa
(Universidad de Murcia)
Introducción
Este trabajo surge por el interés de mejorar la necesaria coordinación que los Centros de Atención
Temprana (AT) tienen que tener con los recursos educativos que también atienden al niño. Por
ello nos ha preocupado conocer como funciona un ejemplo de esa coordinación a partir del estudio
de un programa concreto de Coordinación con los Centros Escolares en su etapa de Educación
Infantil (de 3 a 6 años). En concreto hemos evaluado el Programa de Coordinación que está
implementando el Centro de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIAT) de ASTRAPACE
(Asociación para el tratamiento de personas con Parálisis Cerebral y Patologías Afines). Para la
evaluación de este programa se tienen en cuenta los diversos agentes que están implicados
desde los contextos donde se desarrolla el niño con discapacidad. En el caso concreto de esta
comunicación presentamos las respuestas de los profesionales de AT a la propuesta de
evaluación realizada.
En la etapa educativa en la que se centra nuestro trabajo (3-6 años) se considera necesario
garantizar una educación de calidad, que ayude a reparar las desventajas físicas o sociales, que
se puedan establecer a estas edades. Es por ello que la educación infantil supone una etapa
perfecta para compensar las desigualdades madurativas y evolutivas en los niños. Lo que se
traduce en que, en coordinación con los recursos de la AT, sea un marco óptimo para trabajar
colectivamente; de manera que sirva como medio preventivo y rehabilitador, para los niños con
deficiencias o riesgo de padecerlas (Clemente, 2011).
Como vemos, es considerada una acción coordinada de profesionales, algo que para nosotros es
necesario e imprescindible en la AT. Esa coordinación evita que se dupliquen las pruebas y los
49