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Mito Peruano

El documento habla sobre el Muki, un duende minero que se cree es el dueño de las minas en los Andes peruanos y guía a los mineros al oro. Juanito negocia con el Muki para que le muestre una gran veta de oro a cambio de dejarle coca y aguardiente. Más tarde, Demetrio atrapa al Muki y lo hace revelar dónde tiene escondido oro a cambio de su libertad.

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El documento habla sobre el Muki, un duende minero que se cree es el dueño de las minas en los Andes peruanos y guía a los mineros al oro. Juanito negocia con el Muki para que le muestre una gran veta de oro a cambio de dejarle coca y aguardiente. Más tarde, Demetrio atrapa al Muki y lo hace revelar dónde tiene escondido oro a cambio de su libertad.

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EL MUKI

En la cordillera de los Andes, en el Perú, los mineros trabajan incansablemente en busca de


oro. Este es un trabajo arduo y pesado, por lo que tienen la costumbre ancestral de llevar una
bolsita con hojas de coca para aliviar un poco la fatiga. Sin embargo, no están solos en sus
labores. Escondido entre las piedras, el Muki, el duende minero, es considerado el dueño de
las minas. Él sabe dónde se encuentran las vetas de oro y se considera como un protector de
los mineros. Cuando lo desea con su poder mental, guía a los buscadores al sitio donde
encontrarlo.

Durante el almuerzo, los mineros detienen el trabajo y se sientan alrededor de una antorcha,
disfrutando de su comida. Sin embargo, el Muki también disfruta de la coca y el aguardiente.
Aprovechando un descuido de Juanito, el Muki saca la coca de la bolsita y desaparece detrás
de las rocas. Cuando Juanito se da cuenta de la falta de sus hojas, acusa a sus compañeros de
la pérdida. Sin embargo, ninguno admite la culpa.

El día siguiente, durante la siesta de los mineros, el Muki aprovecha la oportunidad para
ocupar de nuevo la bolsa de coca de Juanito. Mientras los mineros se discuten sobre la pérdida
de la coca, el Muki se burla de la situación. Don Demetrio, el más veterano, dice que debe ser
el Muki quien anda por allí rondando. Juanito, sin embargo, no cree en ese personaje.

Una noche, Juanito queda detrás de las rocas, vigilando en la oscuridad. Esperando que el
Muki regrese para recuperar las hojas que había dejado sobre una piedra. Cuando el Muki
aparece, Juanito encende su linterna y grita "¡ladrón, ladrón!”. EL Muki lo responde: “ladrón
eres tú que vienes a mi mina a robarte mi oro”. Ambos negocian un acuerdo. Juanito se
compromete a traerle su ración de coca y una botellita de aguardiente de vez en cuando. El
Muki desaparece de la escena.

Al día siguiente, siguiendo las indicaciones del Muki, Juanito comienza a romper la roca y
aparece una veta de oro tan grande como nunca había visto en su vida. Desde ese momento,
se convierte en un hombre muy rico, abandonando las minas para dedicarse a la ganadería. Sin
embargo, nunca se olvidó de dejarles la ración de coca al Muki en la mina.

El hijo de Demetrio llevaba el almuerzo todos los días, pero un día no llegó. Preocupado, el
padre salió de la mina a buscarlo. Sin saber que en el camino, el niño se había encontrado con
el Muki y jugaban a peces con la mano a la orilla del río. Demetrio siempre llevaba en su
cintura un lazo hecho de crin de caballo, al que ellos llamaban "chiquillo", con el cual era
posible inmovilizar al Muki. Demetrio bajó rápidamente hacia el río y sin pensarlo dos veces
lanzó el chiquillo sobre él, dejando cautivo. A cambio de su libertad le prometió a Demetrio
indicarle dónde encontraron una gran cantidad de pepitas de oro que tenía escondidas. Trato
hecho dijo Demetrio. Actualmente Los mineros peruanos soñan con encontrar el Muki y buscar
la forma de negociar con él para enriquecerse.

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