>> Charaudeau “Ethos” y “Pathos” en el Diccionario de Análisis del Discurso.
Dentro del inventio hay dos partes, la lógica y la psicológica. Dentro de la psicológica
encontramos el Pathos (lo que conoce el auditorio, sus valores) y el Ethos (la impresión
que se quiere causar en el auditorio).
.Ethos: Son los atributos del orador. Son los rasgos de carácter que el orador debe mostrar al
auditado, no es relevante su sinceridad. Para causar una impresión favorable: son sus aires.
Se trata de una psicología imaginaria, tengo que significar lo que quiero ser para el otro. Es
una connotación, el orador enuncia una información y al mismo tiempo se construye así
mismo. “Existen tres aires, cuyo conjunto constituye la autoridad personal del
orador. Phronesis, la cualidad del que delibera bien, del que sopesa el pro y contra. Sabiduría
objetiva, un buen sentido que el orador exhibe. Areté, la ostentación de una franqueza que no
teme a sus consecuencias y se expresa ayudada por expresiones directas, marcadas por una
lealtad teatral. Finalmente, la Eunoia consiste en no chocar, o provocar, generar simpatía y
complicidad con el auditorio” (Aristóteles)
a) es una noción discursiva. b) Es un intercambio, o sea un proceso interactivo, si
la imagen no llega correctamente, el ethos no sirve. c) Es un híbrido entre lo
discursivo y lo social. Si bien existe dentro del discurso, está influido por
características sociales de la situación de enunciación
-ETHOS: Imagen que transmite el orador al auditorio. Recurrir a la imagen para convencer
a un auditorio. Se pone en juego la entonación, la postura, la vestimenta, etc. Dice “yo soy
esto y no soy aquello”. Va más allá del contenido. Maingueneau lo define como “la
construcción discursiva del sujeto de la enunciación o locutor responsable de llevar
adelante el enunciado, y cuyos atributos funcionan como garantía de lo que es dicho”
(garante). Esta tanto en la oralidad como en la escritura. Involucra el conjunto de
determinaciones psiquicas y fisicas del locutor, al que se le puede atribuir un “carácter”
(rasgos psicológicos), una corporalidad (complexión física y manera de vestirse) y una
ideología (ideología, moral). También implica una manera de estar y de moverse por el
espacio social. -Prediscursivo → Representaciones que tenemos antes de que el orador
hable (prejuicios) -Discursivo → Representación que nos hacemos del orador a partir de su
discurso. -Incorporación → Aceptación de la imagen del orador. (Ej: creemos en la palabra
del Papa por ser quién es)
Pathos: Son los sentimientos del que escucha, por lo menos tal como se los imagina.
Premisas de cadenas argumentativas, distancia marcada por el imperativo esto que precede a
la descripción de cada pasión y que es el operador de lo verosímil. Cada pasión, considerada
en su habitus (disposiciones generales que la favorecen), en su objeto (por quien se la siente)
y según las circunstancias que dan la cristalización (sentimientos generalmente opuestos). La
opinión del público es lo primordial y lo final, no hay ninguna idea de desciframiento.
Las pasiones son fragmentos de lenguaje preformados, que el orador debe conocer
bien. Las pasiones son un montaje de opiniones.
PATHOS: lograr la adhesión por medio de los afectos. Se apela al sentimiento. Emociones,
pasiones, que el orador quiere promover en el auditorio. Las emociones que se suscitan son
juicios de valor (Herman Parret). Pueden ser promovidas mediante dos modos: -Directo
→En el cual se menciona explícitamente el sentimiento. Ej: “debemos estar indignados por
el hambre en el mundo”. -Indirecto →Aquel en el que se ve provocada la emoción, sin que
sea nombrada. Ej: “incluso los niños habían dejado de correr, de gritar, y de golpearse en la
las inmediaciones del campo. Ahora, permanecían alrededor de las chozas, sentados a la
sombra de el polvo, famélicos y semejantes a perros…”
>> Ethos por Mariano Dagatti
Aristóteles afirma que el fin de la retórica es “encontrar en cada caso aquello que puede ser apto
para persuadir”.
Según su tratado, el arte retórico comprende tres operaciones principales: inventio, dispositio y
elocutio. Lugar de la invención o del descubrimiento, dentro de la inventio pueden distinguirse a
su vez dos grandes vías probatorias: las pruebas técnicas y las pruebas extratécnicas.
Al enumerar las pruebas técnicas, Aristóteles (2005:44) distingue tres tipos: “Las pruebas
obtenidas por medio del discurso son de tres clases: las primeras están en el carácter moral del
orador; las segundas, en disponer de alguna manera al oyente, y las últimas se refieren al discurso
mismo, a saber, que demuestre, o parezca que demuestra”. Estas tres clases han sido
denominadas, respectivamente, ethos, pathos y logos.
El ethos es abordado en el Libro primero, que se ocupa mayormente de la concepción de los
argumentos en la medida en que la retórica depende del orador, de su adaptación al público y de
su adaptación genérica. El ethos se refiere, en esta tradición, a aquella prueba técnica que le
permite al orador mostrarse creíble y buscar establecer con su auditorio un pacto de confianza.
contrario, el ethos es pasible de ser caracterizado en la tradición latina por su carácter
mayormente previo o prediscursivo
Barthes> Son sus aires: los rasgos de carácter que el orador muestra al auditorio, con
independencia de su sinceridad, para causar una impresión.
el ethos implica dos órdenes, el imaginario y el discursivo: imaginario, porque pertenece al
servicio de la dimensión psicológico-emotiva de la retórica aun cuando se trate de una psicología
proyectada, es decir, no de lo que realmente se tiene en mente, sino de lo que se cree que el otro
tiene en mente; discursivo, porque los atributos que componen la imagen que el orador le ofrece
al auditorio, lo que quiere ser para el otro, se generan a través del discurso, menos por lo que
informa que por lo que muestra.
Dominique Maingueneau, por su parte, entiende el ethos menos como medio de persuasión o
argumentación que como dimensión constitutiva de toda instancia de enunciación. El ethos, de
acuerdo con él, es indisociable de la situación de enunciación del discurso.
Maingueneau enfatiza el hecho de que la enunciación adviene en un espacio instituido, definido
por el género de discurso, y también en la dimensión constructiva de este discurso, que se pone
en escena e instaura su propio espacio de enunciación. > convocatoria.
Esta escena de enunciación > corporalidad y un carácter específicos e independientes del cuerpo
del hablante. >> Figura y cuerpo del enunciador, ese enunciador encarnado cumple el papel de
garante, fuente legitimadora que certifica lo que es dicho:
Esta instancia enunciativa, de acuerdo con Maingueneau (1993; 1996; 2002), puede analizarse en
tres escenas: escena englobante, escena genérica y escenografía.
La escena englobante da su estatuto pragmático al discurso, lo integra en un tipo: publicitario,
filosófico, político, etc. La escena genérica, por su parte, es la del contrato ligado a un género o a
un sub-género del discurso. En cuanto a la escenografía, no es impuesta por el género, sino
construida por el texto mismo: La escenografía es lo que la enunciación instaura progresivamente
como su propio dispositivo de habla. El discurso muestra su escenografía y su ethos, pero también
dice que éstos son legítimos La escenografía se legitima en función de tres términos: la figura del
enunciador (el garante de la enunciación) y una figura correlativa del destinatario, una
cronografía (un momento) y una topografía (un lugar) de donde pretende surgir el discurso.
bucle enunciativo: a través de lo que dice, del mundo que despliega, el garante precisa justificar
tácitamente la escenografía que performa y en la cual se inscribe.
dispositivo enunciativo (1996:80), se despliega simultáneamente en los registros de lo mostrado y
de lo dicho, movilizando todo aquello que contribuye a emitir una imagen del orador. a la
distinción entre ethos mostrado y ethos dicho sugerida por Roland Barthes.
La discriminación conceptual entre ethos previo y ethos discursivo tiene por objeto poner el foco
en que el ethos efectivo está condicionado no solamente por la construcción de una imagen de sí
en la propia situación enunciativa (ethos dicho y ethos mostrado), sino además por la autoridad
institucional y el imaginario social en los cuales el enunciador se inscribe y de los cuales es
tributario
Es importante comprender que la eficacia del ethos no reside en aspectos procedimentales; se
trata, en cambio, de una implicación corporal que Maingueneau (2008c) designa con el nombre de
incorporación. Por incorporación se entiende el modo por el cual el destinatario se relaciona con
el ethos de un discurso >> Atraído por un tono éthico, el destinatario no sólo alcanza a descifrar
los contenidos sino que queda físicamente implicado y participa del mundo representado que el
enunciador garantiza.
La incorporación es la manera en la que el destinatario en posición de intérprete, se apropia
del ethos. Esta incorporación tiene tres registros: La enunciación de la obra confiere una
corporalidad a garante, le da cuerpo. El destinatario incorpora un conjunto de esquemas
correspondientes a una manera específica de relacionarse con el mundo, habitando en su
propio cuerpo. Estas dos primeras incorporaciones permiten la constitución de un cuerpo de la
comunidad imaginaria de los que adhieren al mismo discurso. La incorporación no es un
proceso uniforme. Se modula en función a los géneros y los tipos de discurso.
La cuestión del ethos aparece, pues, relacionada en última instancia a la construcción de
identidades
ESCENA >>
El discurso publicitario contemporáneo comparte un lugar privilegiado con el ethos: Busca
persuadir asociando los productos que promueve con un cuerpo en movimiento, con una
manera de habilitar al mundo.
Mediante el ethos, el destinatario es invocado a un lugar inscripto en la escena de enunciación
que implica el texto, que se analiza en tres escenas: “Escena englobante”, “Escena genérica”
y “Escenografía”.
Escena englobante: Da su estatuto pragmático al discurso. Lo integra en un tipo.
Escena genérica: Contrato ligado a un genero/subgénero del discurso.
Escenografía: No se impone por el género. Es construida por el texto mismo. Es la escena de
habla que el discurso presupone para poder ser enunciado y que debe validar mediante su
enunciación misma. Es lo que la enunciación instaura progresivamente como su propio
dispositivo de habla. Implica un proceso circular: La palabra se transporta por cierto ethos
validado progresivamente a través de esa enunciación. Es lo que viene en el discurso y lo
engendra, legitima un enunciado que volviendo sobre ella, debe legitimarla y establecer que la
escena en la que viene la palabra es precisamente la escena que se requiere para enunciar
en tal circunstancia. Son los contenidos desarrollados por el discurso, los que permiten
especificar y validar el ethos y su escenografía. El ethos de un discurso es resultado de una
interacción entre diversos factores: ethos prediscursivos, ethos discursivos pero también los
fragmentos del texto donde el enunciador evoca su propia enunciación (ethos dicho) directa o
indirectamente.
> > Entre Ethos y Pathos Figuras Retóricas por Amossy
Las figuras son formas verbales cuyo valor argumentativo se busca estudiar en contexto. las
figuras en relación a las pasiones, donde subraya su necesidad en toda empresa de persuasión. En
efecto, para Lamy, las figuras son “los caracteres de las pasiones” (Lamy 1998: 231): el efecto de
estilo impresiona y conmueve, la estética tiene el poder de tocar los corazones. Barthes >
mediante las figuras podemos conocer la taxonomía clásica de las pasiones.
En suma, las figuras permiten una alianza de la razón y de la pasión en función de una dosificación
variable, y además difícilmente cuantificable.
Lamy presenta las figuras en función de un género de discurso que comprende sus propios
objetivos argumentativos: Podemos entonces formular la hipótesis fuerte de que algunos géneros
hacen uso de determinadas figuras antes que de otras en función de su rentabilidad en el marco
interactivo en cuestión.
La retórica clásica diferencia las figuras de los tropos, que son figuras de palabras: hay tropo
cuando el término no reenvía a su sentido habitual, como en la metáfora. Pueden actuar mucho
mejor sobre el lector en tanto pasan desapercibidos o en tanto transmiten valores bajo una
apariencia de familiaridad y de natural.
Reconocer el efecto de estilo. La figura adquiere entonces plenamente sus virtudes al
comprometer la reflexión en una orientación argumentativa dada, más que al transmitir un
mensaje didáctico claro. (vs ornamento)
En efecto, las figuras de estilo léxicamente llenas y petrificadas llamadas clichés marcan una
pertenencia a la doxa que tiene un papel al menos tan determinante como su carácter figurativo.
DIEXIS/DIECTICOS: son los verbos o pronombres de lugar tiempo y espacio en el que
se produce el enunciado. EJ: hoy – ayer – hace un rato – vengo – siento – comprendo
– quiero – hablo – por el momento – hace una década – aquí – aca – ahí
APELATIVOS: son las palabras que hacen referencia al otro. EJ: el vecino – che –
estimado sr – eu – los zurdos –
Reside en los pronombres personales y demostrativos, las formas temporales y una
extensa serie de aspectos gramaticales. Las huellas del enunciado que hablan de la
situación comunicativa. Los deícticos sugieren al lingüista el papel de los actantes y las
condiciones espacio-temporales en que se produce la comunicación.
1. ¿Cuál es el ethos construido? Determine las escenas. Fundamentar a través
de las marcas de las piezas, de la bibliografía y de los conceptos trabajados en
el teórico:
Selección de argumentos
Contrato de lectura
Modalidades
Perspectiva/Focalización/orden de lectura
Intertertextualidad
Figuras Retóricas ¿Cuál es la figura dominante que consrtuye el verosímil?
¿Cuál es la regla?
Uso del color
Otras marcas de subjetividad
2. Pathos Explicar y fundamentar según marco teórico.
¿Cuáles son los pathemas?
¿Qué sentimientos suscita en el auditorio a partir de esas marcas?
Explicar el siguiente enunciado: “El sentimiento suscitado en el auditorio no debe
confundirse con el que siente o expresa el sujeto hablante” (Amossy).