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Codigo Rural

Este documento presenta el Código Rural para los Territorios Nacionales de 1894, el cual establece disposiciones generales sobre la posesión de tierras fiscales, caza, pesca y viabilidad en los caminos.

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CÓDIGO RURAL
LEY 3088/1894

Sanción del Código Rural para los Territorios Nacionales


Ley N° 3088 del 14 de agosto de 1894

Art. 1°.- Desde el primero de Octubre del corriente año, entrará en vigencia el Código Rural para los
Territorios Nacionales, redactado por el doctor Víctor M. Molina, con las modificaciones introducidas
por la Comisión de Códigos de la Honorable Cámara de Diputados.
2. Autorizase al Poder Ejecutivo para hacer de rentas generales los gastos necesarios para la impresión
de mil ejemplares de dicho Código.
3. Al imprimirse éste, se introducirán en su texto las modificaciones sancionadas en la presente ley y se
ordenará en forma progresiva la enumeración de sus artículos.
4. Solo se tendrán por auténticas las ediciones oficiales.
5. Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a 11 de Agosto de 1894.
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CÓDIGO RURAL DE LOS TERRITORIOS NACIONALES

LIBRO PRIMERO

TITULO I

Disposiciones Generales

ARTICULO 1. Las disposiciones de este Código serán exclusivamente aplicables a los “Territorios
Nacionales”.
2. Las autoridades superiores deberán poner en conocimiento del Poder Ejecutivo Nacional las
dificultades que ofrezcan su aplicación, así como las reformas o ampliaciones que fueran requeridas
por el mejor servicio público.
3. La posesión de las tierras fiscales será acordada por los Gobiernos de los Territorios, con
sujeción a las condiciones que el Poder Ejecutivo establezca, e instrucciones que al efecto les sean
comunicadas por la Oficina de Tierras y Colonias.
4. Los Gobernadores de los Territorios Nacionales deberán dar cuenta anualmente a la Oficina
de Tierras y Colonias, del estado de las tierras fiscales en el territorio de su jurisdicción, y las
concesiones que hubiesen otorgado conforme al artículo precedente.
5. Corresponde a los Gobernadores de los Territorios la guarda, conservación y fomento de los
bosques en terrenos fiscales, sin que sea permitido la explotación de éstos y otros productor del suelo,
sin concesión escrita del Gobierno federal y con sujeción a las disposiciones especiales.
6. Todas las infracciones a las disposiciones de este Código , que no tengan una pena
especialmente establecida, serán castigadas con una multa que se graduará de 5 a 50 pesos, según su
gravedad.-

TITULO II

Caza y pesca

CAPITULO UNICO

7. La apropiación por la caza que establece el Código Civil, se sujetará, a las prescripciones del
presente titulo.
8. La caza no será permitida sino en las épocas que deberá fijar la autoridad administrativa de
casa Gobernación. Los animales dañinos podrán ser destruidos en todo tiempo por los propietarios o
encargados de los terrenos en que se encuentren. La caza de animales insectívoros será prohibida en
todo tiempo.
9. En ninguna época podrá cazarse dentro de los ejidos de los pueblos o ciudades. Si la
autoridad consintiese permiso para ello, quedará sujeta a la misma pena que el cazador.
10. La caza a la bala queda prohibida, salvo para cazar animales feroces.-
11. Viola la propiedad particular quien cazase o hiciere batidas en terrenos ajeno, sin previa
licencia de su dueño o de quien lo represente.-
12. Aún en los terrenos fiscales es absolutamente prohibido las boleadas de guanacos,
avestruces, etc, o su destrucción por otros medios.-
13. Todo dueño, arrendatario o poseedor de tierras puede cazar libremente dentro de ellas; pero
completa sujeción a lo dispuesto en el art. 8°.-
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14. Las infracciones a lo dispuesto en el presente Capitulo serán penadas con 20 a 50 $, a


beneficio del Fono de puentes y caminos.-
15. Todo cazador responde de la culpa o imprudencia, en la forma que establecen las leyes
comunes y ésta obligado a reparar el daño que causare.-
16. Los animales que cazaren en terrenos ajenos, sin permiso de su dueño, pertenecen al dueño
del terreno.-
17. Toda caza que herida , huye u otro terreno o cae del aire en él, pertenece al dueño del
terreno y no al cazador.-
18. Es libre la pesca en aguas de uso público. Cada uno de los ribereños tiene el derecho a
pescar por su lados hasta el medio del río o arroyo.-
19. Los producto naturales que se encuentren en tierras públicas o en las riberas del mar no son
apropiables sin permiso del Estado.-
20. La autoridad administrativa podrá fijar épocas en que la pesca no sea permitida.-
21. Ninguna acción o denuncia sobre violación de los art. Anteriores será admitida, si no se
entabla dentro de las 48 hs. siguientes al hecho, salvo la acción ordinaria de daños y perjuicios.-

TITULO III

De la Viabilidad

CAPITULO PRIMERO

DEL FONDO DE PUENTES Y CAMINOS

22. Gobernación de cada territorio formará un fondo especial de puentes y caminos, de cuyas
inversión será personalmente responsable el Gobernador.-
23. “Fondo de puentes y Caminos”, se formará con los siguientes recursos:
1° Las donaciones de los particulares;
2° Las multas que este Código establece;
3° Los recursos o subvenciones que acuerde el Tesoro General.-
24. Los Jueces de Paz remitirán mensualmente al Gobernador el importe de las multas que
hubieren recaudado, con una planilla en que conste el importe de cada multa, el nombre del que la
abonó y la causa, dejando un duplicado para el archive del Juzgado, El gobernador está obligado a
publicar mensualmente ante el estado de fondo de puentes y caminos.
25. El gobernador llevara cuenta documentada de lo que reciba o invierta por este concepto.
26. El fondo especial de puentes y caminos sólo podrá invertirse en los siguientes objetos:
1° Apertura y refacción de caminos generales o vecinales.-
2° Subvención a las Municipalidades para los mismo objetos.-
3° Construcción de Puentes.-
4° Proveer de agua a los caminos que carezcan de ella, desecación, desagües, u otras
obras análogas.-
27. Son caminos generales los que cruzan varios partidos, sea cualquiera la extensión que
tengan, son municipales, los que dentro de un municipio o distrito, cruzan varias propiedades y dan
acceso a caminos generales, estaciones de ferrocarril, pueblos, vía de tramway, etc,; son caminos
vecinales , los que comunican varias propiedades rurales y no están comprendidos en las
clasificaciones anteriores.-
28. Los caminos generales tendrán un ancho uniforme de 50 metros, los municipales de 25 y
los vecinales de 12.-
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29. El trazado de los caminos generales se determinará por el Gobierno Nacional, previa
consulta al Departamento de Ingenieros pertenecen a la Nación y quedan bajo su jurisdicción . En
caso de cambiares el trazado de un camino, la propiedad dl suelo será recobrada por el dueño actúan
del fundo.-
30. La conservación de los caminos generales corresponde al Gobierno Nacional. La
conservación y jurisdicción de los caminos municipales y vecinales, corresponde a al Municipalidad
respectiva.-
31. Que da absolutamente prohibida cerrar, obstruir o desviar un camino abierto al servicio
público, sin el permiso de la autoridad competente.-
32. La autoridad podrá acordar o negar el desvío o clausura de un camino, si se demostrare
ser conveniente. Si el terreno no hubiere sido de propiedad particular, volverá a su dueño; si fuere
fiscal o estuviese en el deslinde de dos o más propiedades, cada lindero puede adquirir una parte
proporcional, solicitándolo en compra dentro de tres meses y abonando el precio que se fijará,
tomando por base la valuación por la contribución directa.
33. En los puentes del Estado no se cobrará peaje.-
34. Toda cuestión entre vecinos y pasajeros, relativa al libre tránsito del camino, será resulta por
la autoridad judicial más inmediata.-
35. Todo propietario tiene derecho a cercar su propiedad de acuerdo con las disposiciones de
este Código.-
36. Cuando un propietario quiera cercar su propiedad, deberá presentar su solicitud la
Municipalidad local acompañando los planos autorizados por un agrimensor , en los que se determinará
la cerca que se desea construir, las tranquera que se proyecta dejar, y el trazado de los caminos que
cruzan la propiedad.-
37. La Municipalidad deberá acordar o negar el permiso dentro de los treinta de presentada la
solicitud.
En caso de negar el permiso, el propietario podrá apelar de esa resolución , para ante el gobernador del
territorio, quien deberá resolver el asunto dentro de 20 días.
38. Acordado el permiso, se devolverá al propietario uno de los planos con la nota al pie, en
la cual se hará constar la fecha en que se acordó la autorización para cercar. El otro plano quedará en
el archivo de la Municipalidad.-
39. Los propietarios pueden construir las cercas en los deslindes de las propiedades, o dejar
entre ellas el espacio necesario para el camino vecinal, en cuyo caso deberán dejar fuera de la cerca 6
metros.-
40. Los cascamientos medianeros y su conservación , se harán a comunidad de gastos, si las
dos herederas quedasen encerradas; pero si una de las herederas ésta sin cerca, el dueño de ésta no
estará obligado a contribuir, salvo que por las cercas hechas por los colindantes , su propiedad
quedase cerrada, en cuyo caso podrá aquellos compelerlo al pago de la medianera.-
41. La misma obligación pesará sobre quien al cercar su propiedad aproveche las cercas
vecinas.-
42. Cuando sea necesario determinar el valor de una cerca medianera, su valuación se hará por
peritos nombrados uno por cada parte, quienes nombraran un tercero en caso de discordia y su fallo
será inapelable.
Tratándose de tierras de pastoreo o labranza, el precio no excederá nunca de 250 $ por km.
lineal de cerca.-
43. Todo propietario que cercase su fundo, está obligado a dejar tranqueras o portillos de 5
mts. de ancho, como mínimo cada 5 km. sobre línea de cercas. Las tranqueras se establecerán de
manera que puedan abrirse y cerrarse fácilmente por los transeúntes a toda hora del día y de la
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noche, siendo obligación de los propietarios poner postes pintados de rojo en ellas a la altura
conveniente para que sirvan de señal.-
44. podrá exonerarse al propietario de establecer alguna tranquera en su propiedad, cuando el
camino público suple el servicio que aquella debía prestar o cuando el tránsito ocasionado por la
apertura de la tranquera perjudique algún establecimiento industrial, cabaña , chacra, etc.-
45. Toda persona que utilice una tranqueara el transito, debe cerrala inmediatamente de pasar,
bajo multa de 5$.-
46. Quedan exonerados lo sporietarios de la obligación de abrir caminos vecinales, cuando el
aresa de sus propiedades no exceda de 100 hectáreas.-
47. Es permitido poner tranquera en los caminos públicos generales, con sujeción a las
siguientes prescripciones:
1° Que sean fáciles de abrir y cerrar por cualquier transeúnte;
2° Que cada tranquera no tenga un ancho menor de 7 metros;
3° Que se establezcan tantas tranqueras cuantas exija el ancho del camino.
48. Cuando por los accidentes del terreno o por circunstancias supervivientes fuera menester
cambiar la situación de una tranquera, se abstendrá previamente la autorización de la autoridad.
49. Podrá cerrarse una tranquera; pero es forzoso tener un llavero permanente que la abra a los
transeúntes.
50. Las disposiciones de esta Capítulo no son aplicables a las calles de los pueblos, que se
regirán por las respectivas ordenanzas municipales.
51. Las infracciones a los artículos del presente Título, que no tuvieran pena especial, serán
penadas con multa de 20 $, a beneficio del “Fondo de Puentes y Caminos”.

TITULO IV

De la Industria de Transportes

CAPITULO PRIMERO

DE LOS ACARREADORES

52. Los acarreadores de ganado serán matriculados en un registro que llevará la autoridad
municipal, o en su defecto el Juzgado de Paz de casa partido, previo otorgamiento de una fianza a su
satisfacción ; debiendo munirlos de una boleta numerada y sellada que se renovará gratis y se expedirá
cada año.
Exceptuándose de la matrícula a los conductores de ganado por cuenta del propietario de ellos.
53. El fiador garante de la buena conducta del acarreador en el ejercicio de tal, y en las
relaciones, tanto con los peones suyos que le acompañan, cuanto con los de establecimientos
particulares que atraviese; pero no responde por las compras que el acarreador haga, a no habérsele
dado carta-orden deberá el acarreador referirse en los recibos o documentos que otorgase.

DE LOS TERRITORIOS NACIONALES

54. Hecha la tropa, el acarreador exigirá de los dueños o mayordomos de los establecimientos,
un certificado expresivo del número de los ganados, con el dibujo de su manera y señal, para ocurrir
con él al encargado de dar la guía.
55. Además de su matrícula, el acarreador deberá llevar consigo la boleta de los caballos o
bueyes de su marca que conduzca, así como las de los peones, y con arreglo a sus documentos,
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solicitará de la autoridad administrativa del Partido donde se haga la tropa, una constancia del número
de marcas de tales animales, con expresión del nombre de sus dueños.
56. Durante su camino, el acarreador que lleva ganado no podrá:
1° Agregar a la tropa, sin los requisitos establecidos, otros animales, bajo pena de ser
ellos reputados mal habidos;
2° Vender animales o productos que conduzca, a no ser que la autoridad administrativa
del partido donde verifique estas ventas las anote en las guías, debiendo dar un certificado al
comprador, expresando los objetos, su número, las marcas, el número y el distrito donde fue otorgado;
de lo contrario, las ventas serán consideradas fraudulentas.
A falta de autoridad inmediata, podrá hacerse la venta dando un certificado, visado por dos
vecinos propietarios que acrediten haber examinado la guía, y los que deberán firmar la anotación que
debe hacerse en ella.
57. El acarreador conducirá a los animales y productos que lleve, a la tablada correspondiente,
la que procederá a su revisación y pase con arreglo a lo dispuesto en esta Capítulo.
58. Contada y entregada la hacienda en un establecimiento, se considerará de cuenta del
acarreador; pero si antes de los límites del campo donde fue apartada se dispersase, serán devueltos los
animales o en su defecto reintegrado su número o pagado su precio si no hubiese estipulación en
contrario.
59. El hacendado vendedor hará acompañar la tropa durante el tránsito anterior, para que
ambos interesados estén de acuerdo respecto de los animales que se hayan vuelto, si fueron anotados y
certificados antes de pasar la línea del establecimiento.
60. Ocurriendo pérdida más allá de los límites indicados, cualquiera que sea la distancia, podrá
el acarreador cobrar los animales vueltos a la querencia, si por señales especiales que la práctica enseña
a conocer, no dejasen duda acerca de la procedencia.
61. Los acarreadores o troperos a quienes se les hayan dispersado las tropas, serán oídos
preferentemente por la autoridad judicial o administrativa más cercana, quien dispondrá que dentro de
las veinticuatro horas se franqueen los rodeos en que racionalmente pueda conceptuarse haber algo de
su ganado, a fin de practicar el aparte.
62. Los acarreadores que ejerciesen su oficio sin estar debidamente matriculados, incurrirán en
una multa de 40$. La misma multa se impondrá a los que carguen con boletas sin vigor, por falta de
renovación.
63. Los Gobernadores de los territorios llevarán un duplicado del libro de matrículas de los
acarreadores, a cuyo efecto las municipalidades o juzgados de paz en su defecto, les comunicarán los
datos necesarios a medida que sean inscriptos en sus respectivos registros.

CAPITULO II

DE LOS ACOPIADORES

64. Todo acopiador o comprador, de cualquier clase que sea, deberá llevar un libro registro, en
el cual anotará día a día, y con la debida especificación, los objetos que compre con las señales y las
marcas de cueros que hubiere entre ellos y el nombre y domicilio del vendedor.
65. Anotará igualmente en el libro registro toda remesa de productos que haga, con la fecha y
destino de ellos.
66. El libro registro a que se refieren los artículos precedentes, estará siempre a disposición de
la autoridad judicial o policial, o a solicitud de cualquier hacendado, toda vez que se sospeche de la
legitimidad de las operaciones.
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67. La propiedad de los cueros orejanos de los terneros y corderos, de la lana, cerda y pluma de
avestruz, se justificará por certificado, por el dueño del establecimiento de donde procedan,
especificando con precisión el peso, cantidad y clase.
68. La falta de cumplimiento a alguna de las disposiciones precedentes, induce presunción de
fraude, y la autoridad judicial más cercana podrá levantar una indagación sumaria del hecho, así como
embargar los productos que se supongan mal habidos, procediendo en seguida a resolver el caso si
resultare de poca importancia.
69. Si el caso resultase o pareciese de gravedad, lo remitirá a la decisión del Juez Letrado
juntamente con el acopiador y cómplice, si pudiesen ser habidos, depositando entretanto los productos
embargados en poder de algún hacendado de responsabilidad, hasta la decisión del juez competente.

CAPITULO III

DE LAS GUIAS

70. Nadie puede extraer haciendas de un Distrito para otro, o de un Territorio para otro, sin
proveerse de una guía que le será expedida por el Juez de Paz del lugar de la extracción. El Juez de Paz
otorgará la guía si en su respectivo registro estuviese anotada la marca o señal del propietario , u otros
justificativos que acreditaran su dominio.
71. Las guías serán extendidas con arreglo a los certificados expedidos por el dueño o vendedor
de las haciendas o productos, o por su representante legítimo.
72. La guía especificará el número de animales o la descripción de los frutos, las marcas y
señales, el nombre del comprador en su caso, el del acarreador y el punto de destino.
73. En las guías las marcas se asentarán al centro de ellas y las señales se describirán sin dejar
claros y al final se consignará en letras el número de marcas y señales que contenga la guía.
74. Cuando del cotejo de la guía con la tropa detenida, resultasen diferencias que no fuesen de
consideración, podrá la autoridad permitir que la tropa siga su camino, si el acarreador diera caución.
75. Las Municipalidades percibirán el impuesto de guías que ellas determinasen; pero el que
hubiese abonado guías en el punto de extracción, no abonará otro derecho de guía o tránsito,
cualesquiera que sean los distritos, secciones o territorios que cruzase.
76. Las municipalidades llevarán un libro en el cual registrarán las firmas de los dueños de los
establecimientos, y el de las personas autorizadas por ellas para suscribir los certificados de
enajenación de haciendas o frutos; no pudiendo expedirse guía alguna sin que este requisito haya sido
llenado.

CAPITULO IV

DEL TRANSITO CON ANIMALES

77. El dueño, arrendatario o poseedor de un campo, no podrá impedir, ni oponerse, bajo pena de
abono de perjuicios, a que pacen o que suelten en él, por vía de descanso o parada, animales que van de
tránsito, ya pertenezcan a tropas de carretas o ya a arreos de ganado de cualquier especie que sean, no
excediendo la parada de doce horas en los arreos y de veinticuatro en las carretas, si una causa de
fuerza mayor no exige mayor permanencia, todo bajo los conceptos y requisitos siguientes:
1° Deberá el arriero o conductor seguir, siempre que fuere posible y salvo las
eventualidades de temporales u otras extraordinarias, los caminos reconocidos como tales;
2° Conservará sus animales, bajo riguroso pastoreo, todo el tiempo de la parada y
especialmente de noche;
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3° Avisará al dueño del campo o al encargado del establecimiento la parada que va a


hacer, a fin de que, si lo quiere, señale el punto preciso en que ella debe efectuarse y pueda además
practicar vigilancia;
4° Si por una disculpable o inevitable dispersión de animales, se viese obligado a
penetrar y recorrer el campo para reunirlos, no debe perjuicios por ello; pero si los animales dispersos
se mezclan con los del dueño de la estancia, suspenderá la corrida y avisará a dicho propietario para
que le dé rodeo(1).
78. El que contraviniere a lo dispuesto en el artículo anterior, sufrirá una multa de 20 $, que
aplicará la autoridad judicial más cercana, mitad a beneficio del dueño del campo y mitas al de fondo
de puentes y caminos(2).
79. No mediando avenimiento entre el porteador y tropero y el dueño de la estancia, podrá éste
cobrar en la proporción de 20 centavos por hora de cada 100 cabezas de ganado menor(3).
80. Cuando u arreo causase perjuicios en propiedad ajena, cortando cercos, destruyendo
tranqueras, etc., el dueño o conductor del arreo responde del daño causado y la autoridad judicial del
distrito, a requisión de parte interesada y en juicio sumario, decidirá el monto de la indemnización(4).
81. Si el tropero no se conformase con la sentencia, dará fianza o caución que calificará el Juez
y podrá iniciar el juicio ordinario dentro de los 90 días siguientes.
82. Queda exceptuado de responsabilidad el porteador por los perjuicios que los animales
causasen en los sembrados, si el cultivo se ha hecho a los costados del camino público y el propietario
no ha construido cercos para evitar los perjuicios.
83. Quedan exceptuados de la servidumbre de tránsito en las campañas, las casas, patios,
corrales y todo campo cultivado, salvo que existiera camino público, o que se dispusiera la apertura de
caminos.
84. En materia de transportes rurales son aplicables las disposiciones de los artículos 162 a 206
del Código de Comercio.
85. Los abastecedores están sujetos a las ordenanzas y reglamentos que dicte cada
Municipalidad.

TITULO V

De la ganadería

CAPITULO PRIMERO

AMOJONAMIENTO

86. Todo propietario de campos de estancia, queda obligado a tenerlo deslindando y


amojonando dentro del plazo de cinco años, contados desde la promulgación de esta Código, y quien
adquiera, sea cual fuere al título, la propiedad de un campo, deberá, aunque la porción adquirida sea
parte de un área mayor ya deslindada y amojonada, hacer deslindar y amojonar esa porción dentro del
año siguiente a la adquisición; debiendo colocarse los mojones a una distancia no mayor de mil metros
el uno del otro.
87. Quien falte al cumplimiento de alguna de las disposiciones contenidas en el artículo
anterior, abonará mientras no las cumpla, una multa de 20 $ nacionales al año, por cada diez kilómetros
lineales del perímetro.
88. Queda prohibido remover mojones o colocar nuevos en campos ya deslindados, sin
intervención de la autoridad y citación de linderos, salvo el caso de mensura judicial(1).
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89. La violación de lo prescrito en el artículo anterior será penada con multa de 100 $, a menos
que por las circunstancias del caso constituyese un delito común.
90. El estanciero que hallase removidos sus mojones, tendrá derecho a pedir que la autoridad
local y dos testigos hagan la inmediata inspección ocular. Del resultado de esta diligencia se extenderá
un certificado que se entregará al denunciante, para que haga el uso que le convenga(2).

CAPITULO II

ANIMALES INVASORES

91. El ganadero que encontrare en su campo, puntas, tropillas o animales sueltos, dará parte a la
autoridad judicial más inmediata para que presencie si el hecho es cierto, en cuyo caso podrá
encerrarlos, avisando inmediatamente al dueño de ellos, para que abone 10 centavos por cabeza de
ganado vacuno o yeguarizo y 2 por cabeza de ganado menor. Esta indemnización se hará efectiva por
dicha autoridad(3).
92. Si el dueño de los animales rehusare abonar la indemnización, dicha autoridad ordenará la
venta en pública subasta del número de hacienda suficiente para cubrir el importe de la indemnización
y gastos del remate, devolviendo el remanente al dueño de los animales.
93. Mientras el dueño de los animales invasores no lo recoja y abone la indemnización penal
establecida, el dueño del establecimiento los hará pacer y abrevar convenientemente, mientras se
venden judicialmente, y tendrá derecho a una indemnización igual a la determinada por el artículo 91,
por cada día que pase desde que entabló su gestión.
94. Los dispuesto en los artículos anteriores, es sin perjuicio del caso en que los animales hayan
causado daños en zanjas, cercos, plantíos, etc., pudiendo entonces el dueño del campo demandar ante el
Juez competente los daños e intereses.
95. Cuando no se conociese al dueño de los animales, el dueño o encargado de la estancia
invadida podrá entregarlos al Juez de Paz y éste fijará edictos en los parajes más públicos, con las
marcas dibujadas al margen y mención de las señales, por el término de 20 días, y dirigirá copias del
edicto a los Jueces de Paz de los partidos colindantes, con encargo de publicarse por el término que
falte para los 20 días. Igual aviso dará a la policía.
96. Si vencido el plazo que señala el artículo anterior, no se presenta su dueño a reclamarlos, el
Juez ordenará la venta y los adjudicará bajo condición de ser prontamente carneados.
97. Si el comprador no cumpliese con esta condición dentro de los diez días siguientes al
remate, el antiguo dueño tendrá derecho a tomar los animales donde los encuentre.
98. Exceptúase de la obligación impuesta en este artículo a los compradores de animales
yeguarizos, que harán constar la propiedad adquirida por el certificado expedido por la autoridad
judicial.
99. Del precio que se obtuviere se descontará la cantidad debida por alimentación y cuidado de
los animales, así como los gastos del remate. El resto se depositará para que pueda reclamarlo dentro de
los doce meses siguientes al remate.
100. Transcurrido dicho plazo sin que nadie reclame, el excedente pasará al Fondo de puentes y
caminos.
101. En caso de grandes sequías o de inundaciones, quemazones de campos u otros accidentes
que constituyan una calamidad común, haciendo inevitable la dispersión de las haciendas, el estanciero
no es responsable de los daños que éstas causaren, salvo la prueba de dolo o mala fe(1).

CAPITULO III
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ANIMALES DE RAZA

102. Cuando un caballo o toro ordinario, penetrando en campo ajeno cercado(2), cubriese
yeguas o vacas de razas especiales, el dueño del animal invasor pagará la indemnización por el daño
causado, la que será valuada por peritos, si el que recibió el daño probara el hecho ante la justicia
ordinaria.
103. Si el criador de animales finos castrase al animal invasor dentro de sus alambrados, no
deberá indemnización; si lo matare sólo deberá su valor; pero en ambos casos perderá el derecho de
ejecutar la acción del artículo anterior.
104. Para justificar el daño causado por la monta, podrá usarse ante el Juez que conozca de la
causa, de todos los medios de prueba que autoriza el Código de Procedimientos. Si la prueba no
satisficiera plenamente, podrá el Juez, para mejor proveer, decretar la suspensión del procedimiento,
hasta que la cría esté en estado de apreciarse por peritos, que se expedirán sobre los caracteres de la
raza y de la cría.
105. Los peritos serán nombrados uno por cada parte, y el tercero por el Juez. La presunción
estará a favor del dueño de los animales de raza.
106. Los propietarios de caballos o toros de razas especiales, tendrán derecho a requerir del
dueño de yeguas o vacas ordinarias, que hubieran sido servidas durante invadían su campo, el pago de
una indemnización.
107. Lo establecido en el artículo anterior, es sin perjuicio de que el dueño de los animales
abone 50 centavos por cada animal invasor.
108. Si una majada ordinaria o una punta de ovejas invadiese el campo donde existiese otra con
padres dinos y se mezclase con ella, su dueño abonará 5 centavos por cada animal y se observará lo
prescrito en los artículos 91, 92, 93 y 94.

CAPITULO IV

APARTES Y MEZCLAS

109. Todo hacendado tiene obligación de dar rodeo en todo tiempo, menos en la época de la
fuerza de la parición, después de una temporal, no estando el campo oreado, y en los casos de sequía u
otro impedimento que provenga de fuerza mayor(1).
110. Todo el que pida rodeo está obligado a llevar los peones que sean necesarios para ese
trabajo, y con los mismos ayudar a contener el ganado(2).
111. Cesa también la obligación de dar rodeo en la época de la marcación o hierra, hasta ocho
días después que haya terminado(1).
112. Sólo podrá exigirse que el rodeo se mantenga parado durante seis horas y podrá negarse el
pedido después de las 12 del día.
113. Si el que pidiese rodeo no fuese conocido del dueño del campo, podrá pedirle que acredite
identidad o su poder. La identidad o el poder se justifican: la primera, por dos testigos o certificado de
cualquier autoridad, y el segundo, por carta visada por la misma, en la que se dibujará la marea y
describirá la señal.
114. Es obligación dar rodeo dentro de los tres días siguientes a aquel en que se solicita. Si el
hacendado se negase a ello u obstruyese la operación, la autoridad judicial inmediatamente podrá
compelerlo, aplicándole una multa de 20 $ y condenándole a pagar los jornales de los individuos que se
presenten al aparte. Si, a pesar de ello, se obstinase en su negativa, podrá condenárselo al pago de
multas sucesivas por cada negativa; todo sin perjuicio de que el hacendado pueda invocar los casos de
excepción de los artículos precedentes.
11

115. Todos los apartadores no siendo linderos, están obligados a pagar al dueño del rodeo donde
aparten 50 centavos por cada toro o novillo de más de dos años y medio, y 25 centavos por los demás
animales vacunos, no computándose los terneros que sigan a las madres. Por yeguarizo se abonará 40
centavos y por lanares de año para arriba 5 centavos (2).
116. Si el dueño de los animales rehusa el abono, se aplicarán las disposiciones de los artículos
92 y siguientes.
117. Quedan exceptuados del pago de aparte: 1° los animales rezagados e extraviados de las
tropas, hasta sesenta días después que el extravío, ocasionado por temporales u otras causas de fuerza
mayor.
118. Si estando trabajando un apartador, llegasen otros, solo dos de ellos podrán trabajar en un
mismo rodeo, haciéndolo los demás por turno.
119. El aparte se hará bajo la dirección e inspección del dueño del rodeo, y todas las dudas a
que el acto dé lugar, serán dirimidas inmediatamente y sin apelación, por la autoridad judicial más
próxima. Si la cuestión versase sobre la propiedad, se decidirá a favor del dueño de la marca y por las
demás circunstancias del caso; la decisión será acatada y continuará el aparte; pero queda al
perjudicado la vía ordinaria (1).
120. Todo ternero o potrillo orejano que siga a la madre pertenece al dueño de ésta. Si no sigue
a madre alguna y no pudiera comprobarse de una manera cierta la propiedad, presúmase que pertenece
al sueño de rodeo.
121. Nadie puede tener rodeo de terneros orejanos, bajo multa de 1$ por cabeza.
122. Siempre que se probase el hecho de que un hacendado por codicia de hacerse pagar
arriendo a título de aparte, ha entreverado con los suyos ganados de otros, no solo no tendrá derecho a
percibir suma alguna, sino que pagará los gastos e incurrirá en una multa de 50 $ nacionales.
123. La autoridad no puede proceder de oficio a investigar si en una estancia hay animales
ajenos o de marca desconocidas, bajo multa de 100 $ al empleado que ordene la investigación(2).
124. Es prohibido penetrar en campo ajeno a recoger hacienda, ni sólo a campear, bajo pena de
multa de 10 $, si éste lo pidiere (3).
125. La multa de que habla el artículo anterior se duplicará, si penetrando sin permiso a campo
ajeno, la saca de ganado se hace por recogidas. Se entenderá por recogida la saca de un trozo o más de
animales vacunos, de punta de yeguas, de ovejas, cabras o piaras de cerdos.
126. Mezclados dos o más rebaños de ovejas, se hará el aparte inmediatamente de pedirlo
cualquiera de los dueños.
127. Producidas dudas o controversias, las decidirá a buena fe la autoridad judicial más
próxima(1).
128. Requerido el propietario o encargado de una majada para ir a separarla de otra con quine se
ha mezclado, y no concurriendo por sí o por apoderado, procederá a apartar el requeriente asistido de la
autoridad judicial o de dos testigos en su defecto.
129. Cuando una majada invada repetidamente en su sentido dado, la autoridad judicial, a
pedido de parte, podrá imponer multas que no excedan de 20 $, mitad a beneficio del perjudicado y
mitad para el Fondo de puentes y caminos.
130. Antes de proceder a la esquila, se avisará a los vecinos para que aparten las ovejas
rezagadas que pueden tener, y si no concurren dentro de los dos días del aviso, perderán los vellones
que se esquilen a las mismas.

TITULO VI

CAPITULO PRIMERO
12

MARCAS Y SEÑALES

131. La marca indica y prueba acabadamente y en todas partes la propiedad del animal u objeto
que la lleve(2).
Las gobernaciones macarán las caballadas de la Policía con la marca R.A.
132. Todo dueño de ganado mayor, puede usar para herrarlo de una o más marcas.
133. Queda prohibido hacer uso de marcas o señales que no estén registradas, ni señalar los
ganados trozando una o las dos orejas o haciendo horquetas en punta de lanza a la raíz.
134. Quien violase el artículo anterior abonará 2 $ de multa pro cada animal, sin perjuicio de la
acción de los damnificados.
135. Al ganado vacuno se le marcará únicamente a fierro candente y será obligatorio hacerlo en
la pierna, brazuelo, pescuezo o cabeza del animal y siempre del lado izquierdo, bajo multa de 50
centavos por cada animal.
136. La misma pena abonará el que, después de la promulgación de esta Código, usase marcas
cuyo diámetro o línea máxima exceda de 15 centímetros, pudiendo reducirse aún más el tamaño, si los
interesados lo quisieren.
137. Es igualmente prohibido la contramarca en cualquier parte del animal; debe ponerse al
mismo lado de la marca y lo más próximo posible a ésta.
138. En el ganado mayor respétese la señal a la par de la marca; en caso de oscuridad o
confusión de ésta, sirva aquella para dirimir toda duda que sobre la propiedad del animal ocurra; pero
en ningún caso solo señal establecerá en absoluto el derecho de propiedad.
139. El que marque un animal que no sea orejano, ni esté contramarcado, atenta contra la
propiedad y deber ser condenado como cuatrero, si con documento o de otra manera fehaciente no
justifica la propiedad.
140. En los cueros vacunos y yeguarizos, aplíquese la contramarca en la quijada izquierda.
141. Supónense mal habidos y caerán en comiso los cueros vacunos o yeguarizos que no lleven
contramarca, salvo certificado del dueño de la marca. Caerán también en comiso los cueros ovinos que
careciesen de la parte correspondiente a la cabeza.
Las autoridades no acordarán guías a cueros en estas condiciones.
142. Queda prohibido reyunar caballos o yeguas, bajo multa de 50 $ y daños y perjuicios.
143. La señal se hará en la quijada, en la frente, en la oreja o en la nariz del animal.
144. La señal indica y prueba en todas partes la propiedad del ganado menor, salvo prueba en
contrario.
145. Ningún impuesto de carácter local se cobrará por el registro de marcas y señales.
146. La marca no registrada sólo establece presunción de propiedad, salvo si se trata de ganado
de tránsito o recientemente introducido, en cuyo caso la guía hará plena fe.

CAPITULO II

DEL REGISTRO DE MARCAS Y SEÑALES

147. Cada gobernación llevará un Registro general de marcas y señales para el ganado mayor,
en el que se anotará:
1° El nombre de propietario por orden alfabético;
2° El partido de campaña en el cual se va a usar;
3° El diseño de la marca concedida;
4° La señal, si fuere solicitada;
5° Fecha en que se otorga el boleto;
13

6° Las transferencias sucesivas por venta, donación o herencia.


Las solicitudes se presentarán ante el Gobernador en el sello que determine la Ley de papel
sellado.
148. Los registros de marcas y señales de cada Partido, impresos en números suficientes por la
Gobernación, se distribuirán por intermedio de la Policía entre las autoridades de todo el Territorio.
149. El Juez de Paz de cada Partido llevará un archivo especial, con su componente índice por
apellidos de los dueños de marcas, con expresión de cuarteles o distritos a que pertenezcan, de las
marcas y señales existentes en el Partido y de las que se vayan concediendo, para cuyo fin los
interesados presentarán los boletos y títulos de adquisición en su caso, dentro de los 30 días de ser
expedidos por la Oficina Central, o de la adquisición si se tratara de marca ya registrada.
Sólo se expedirá guías en vista del registro.
150. El archivo y las anotaciones de transferencias se llevarán por duplicado, debiendo remitirse
un ejemplar a la Gobernación a los efectos del artículo 147, inciso 6°.
151. Los Jueces de Paz de cada Partido certificarán gratuitamente y en papel simple, el registro
de la marca y la señal; certificarán igualmente las transferencias que consten en sus archivos.
152. Queda prohibido usar marcas que no se hayan expedido por la Gobernación.
153. Las Gobernaciones cuidarán que no haya dos marcas iguales en el Territorio que
representen propiedades distintas. De las marcas que se encuentren en estas condiciones se anulará la
más moderna.
154. Repútanse iguales aquellas marcas que vuelta la una al revés represente exactamente la
otra.
155. Los boletos de señal para el ganado menor, serán expedidos por el Juez de Paz de cada
Partido (1).
156. No podrá haber dos señales iguales para el ganado menor en campos que disten menos de
20 kilómetros entre sí. Los Jueces de Paz proveerán el modo de hacer saber a sus colegas de los
partidos limítrofes las señales que acuerden a los vecinos próximos a las líneas divisorias de dichos
partidos.
157. Los Jueces de Paz llevarán por duplicado un Registro de las señales existentes en el
Partido, con su indicación correspondiente de los dueños por apellidos, teniendo presente al anotar en
el Registro, expresar la señal que lleva el animal en la oreja derecha, así como en la izquierda, si es
hecha de abajo, de arriba, o en la punta o en el centro; de modo que queda completamente de acuerdo
con el diseño, que deberá ser dibujado en el Registro, así como en el margen de cada boleta, de acuerdo
con los modelos que se enviarán a cada Partido. Uno de los ejemplares del expresado Registro se
enviará todos los años a la Gobernación para su custodia.
158. Dentro de los doce meses siguientes a la publicación de éste Código, todo dueño de ganado
menor hará tomar razón de sus señales en el respectivo Registro a que se refiere el artículo anterior.
159. En el caso de traslación de animales de ganado menor de un Partido a otro, se hará la toma
de razón en el Registro del destino, haciéndose constar en este acto en la boleta sin retribución alguna.
160. Puede variarse la señal de una majada o de un cierto número de animales; pero debe
avisarse al Juez de Paz, manifestando las boletas de las respectivas señales, o bien la guía, si los
animales fuesen recientemente introducidos. Puede, bajo los mismos requisitos, establecerse nuevas
señales en los procreos.
161. Los infractores de las disposiciones del presente Capítulo, serán penados con multa de 10 a
20 $, según la importancia del caso.

CAPITULO III

HIERRAS Y SEÑALES
14

162. El ganadero que quiera marcar sus haciendas vacunas o yeguarizas, deberá circular a sus
linderos el aviso de ello, con anticipación de seis días, a fin de que concurran dentro de dicho plazo a
sacar los animales de su propiedad que, entre aquéllas, pudiera haber. Dará igual aviso a la autoridad
por si quisiera concurrir; y ésta a los demás distritos inmediatos para que informen a los vecinos(1).
Omitiendo este aviso el dueño de la hierra, pagará 100 $ de multa.
163. Llegado el día de la hierra no se dará rodeo. El dueño de la hierra tendrá facultad para
separar en presencia de la autoridad si hubiese concurrido, o de dos testigos en caso contrario, los
animales ajenos, procediendo en lo demás de conformidad con lo dispuesto en los artículo 91 y
siguientes(1).
164. Es decir es deber de todo hacendado recorrer sus rodeos después de la hierra y
contramarcar los terneros o potrillos que sigan a las madres que no sean de su propiedad y que
involuntariamente hubiese marcado. Si por falta de cumplimiento de esta disposición y transcurrido un
mes después de la marcación, se encontrasen terneros de vacas ajenas marcados, y el dueño de éstas los
solicitase de la autoridad judicial del distrito, se impondrá al marcador una multa de 20 $ por cada
ternero, sin perjuicio de hacerlos contramarcar.
165. El criador de animales finos podrá hacer marcaciones parciales, con aviso de dos días a sus
linderos y a la autoridad, al solo objeto de que puedan presenciar la operación.
166. En caso de sequías extraordinarias, de epidemia o de trastornos públicos, la autoridad
administrativa podrá prohibir las hierras y adoptar prudentemente las medidas generales o locales que
estime convenientes.
167. La operación de señalar el ganado menor se avisará con dos días de anticipación a los
linderos, a fin de que pueden concurrir a apartar y señalar lo suyo. La falta de aviso se pana con 50 $ de
multa.
168. Igual formalidad se guardará cuando se quiera remover majadas del mismo dueño, o bien
contraseñalar ganado recientemente adquirido o enajenado.

TITULO VII

De los vicios redhibitorios

169. Cuando se enajenasen animales con vicios ocultos, que, a haberlos conocido el adquirente,
no los hubiese comprado o no hubiese dado tanto precio por ellos, el adquirente podrá optar entre
rescindir la venta o rebajar una cantidad proporcional del precio(1).
170. Si la adquisición hubiese sido a título gratuito, no procede la acción por vicios ocultos.
171. Sólo podrá usarse de una de las dos acciones del artículo 169.
172. Las acciones redhibitorias en la adquisición de animales, sólo pueden ejercitarse dentro de
los diez días siguientes a la tradición.
173. No tiene lugar el saneamiento de los vicios ocultos en las ventas judiciales. (Artículos 91 y
siguientes).
174. Incumbe al adquirente probar que el vicio existía al tiempo de la adquisición, y no
probándolo se presume que sobrevino después(2), a menos que se trate de mañas o defectos de
educación.
175. En general son vicios redhibitorios cualquier defecto de educación, enfermedad, etc., que
haga inútil al animal para el objeto que se propuso el adquirente.
176. En los animales de raza, se considera vicio toda enfermedad que se trasmite por herencia o
que haga inútil al semental para la reproducción. En este último caso la acción podrá entablarse dentro
de los doce meses siguientes a la tradición.
15

177. El engaño sobre el origen de un animal reproductor o sobre las cruzas que tenga, dará lugar
a la acción redhibioria y a los daños y prejuicios, si optar por la rescisión del contrato, sin perjuicio de
la acción criminal a que hubiese lugar.
178. Las cuestiones por vicios redhibitorios serán decididas por amigables componedores,
nombrados uno por cada parte y el tercero por el Juez.

TITULO VIII

Revisación de Haciendas

TABLADA

179. Las haciendas que deban venderse en los mercados de venta, así como las destinadas al
consumo, a los mataderos públicos o a la exportación, se revisarán en las tabladas generales que
establezca el gobierno o en los locales que establezca cada Municipalidad.
180. Los derechos sobre las haciendas destinadas al consumo interno, así como las
prescripciones higiénicas que aseguren la salud pública, serán fijados por las ordenanzas municipales,
dentro de las atribuciones que les confieren las leyes respectivas(1).
181. Los encargados de tabladas llevarán cuatro libros: un diario, en donde se anotarán todas las
operaciones que se efectúan en su repartición; un mayor, donde se anotará la introducción de ganado,
especificando los distritos de su procedencia, guías de campaña y tornaguías expedidas, con s
numeración , nombre de los introductores y compradores, nacionalidad de unos y otros, clases de
animales, marcas y derechos abonados en la oficina; un libro especial para yeguarizo y otro para
reparto.
182. El encargado de la tablada visará y anotará las guías que estuviesen conformes.
183. Por cualquier informalidad que se encuentre en las guías, lo mismo que si resultase
excedente en el número de animales, el encargado hará responsable al conductor del ganado y no
despachará la tropa sin que dé fianza abonada, que garantice la presentación de la guía en forma, o que
deposite el importe de la tropa, ínterin no llene este requisito, para lo cual se concederá un plazo
prudencial, según la distancia desde donde fue despachada. Cuando la informalidad se refiera a sólo
una parte de la tropa, se dará una fianza o se depositará pudiendo disponerse libremente del resto.
184. Siempre que el encargado presumiese que una tropa fuere de ilegítima procedencia, dará
inmediatamente aviso al Juez de Paz del Distrito, y si del sumario resultase que era robada, procederá
en caso de no conocerse su legítimo dueño, a rematarla, depositando su importe, y someterá al
introductor al Juez Letrado.
185. El importe de la venta a que se refiere el artículo anterior será depositado a la orden del
Juez, el que publicará avisos, llamando a los que se consideren con derecho a esas sumas. Si a los seis
meses no se presentasen a reclamarlos, su importe ingresará al Fondo de Puentes y caminos.
186. Corresponde a la autoridad administrativa de cada Partido, reglamentar lo concerniente al
servicio de la tablada y al cobro del derecho o derechos sobre los consumos locales.
187. Mientras no se establezcan tabladas generales, las haciendas que se exporten serán
examinadas por las Aduanas fronterizas, que confrontarán las marcas y el número de animales con las
guías, anotando los datos estadísticos del caso.
188. Los mataderos públicos serán reglamentados por las ordenanzas municipales.

TITULO IX

Enfermedades contagiosas
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189. Las Municipalidades de campaña reglamentarán los medios de combatir las enfermedades
infecciosas de los ganados y fijarán las penas en que incurrirán los negligentes.
190. El que tuviere majadas sarnosas, las internará en su campo, por l menos a 00 metros del
límite del campo vecino de todo camino público
191. La autoridad policial del distrito vigilará el cumplimiento de lo dispuesto en el artículo
anterior, siempre que la autoridad administrativa haya declarado la existencia de la sarna en alguna
estancia.
192. Es obligatorio curar la sarna y desinfectar, o cambiar de sitio, los corrales, pesebres y
galpones que hayan sido ocupados con animales enfermos.
193. La policía o cualquier vecino podrá dar aviso a la Municipalidad, a falta de ésta al Juez de
Paz, de la existencia de la sarna en u majada. La Municipalidad, o en su caso el Juez de Paz, previa
verificación de los hechos, ordenará la curación, fijando al efecto un plazo prudencial.
194. Si transcurridos treinta días después de dicho plazo, se constatase la reaparición de la
sarna, la Municipalidad o su delegado podrá ordenar la curación a su presencia.
195. La autoridad podrá compeler a los estancieros negligentes a que curen la sarna por medio
de multas sucesivas, que no excedan de 100 $ en cada año, por cada majada de más de 1.000 ovejas.
196. Mientras no se cree la Inspección veterinaria nacional, las Municipalidades harán imprimir
instrucciones y descripciones de los síntomas y medios curativos de la fiebre aftosa, el carbunelo, la
perineumonía, el claveté o viruela de las ovejas, la peste bovina, la rabia y el muermo, y dictarán las
medidas del caso para evitar, en lo posible, sus efectos.

SECCION SEGUNDA

TITULO I

De la agricultura

CAPITULO PRIMERO

197(1). Todo propietario que dedique sus tierras al cultivo de plantas forrajeras, textiles,
cereales, viñas, olivos, morera, remolacha, caña de azúcar o árboles frutales, quedará exento del
impuesto de la contribución directa por toda superficie ocupada por el cultivo, y por el término de
cuatro años.
198(2). El que desee ser exonerado del impuesto de contribución directa, se presentará al
Receptor con el certificado de la autoridad o declaración de dos testigos propietarios. El Receptor
ordenará la inspección, que podrá confiarla a dos testigos, y resolverá sin más trámite.
199. Las municipalidades procurarán establecer criaderos de plantas las más adecuadas a cada
localidad, y el Departamento Nacional de la Agricultura les prestará su concurso.
200. Quedan exceptuados de impuestos directos nacionales y municipales, por el término de
diez años, las máquinas, útiles, bueyes y herramientas destinados a la agricultura.
201. Las tierras regadas artificialmente, se exceptúan del pago de contribución directa por el
término de cinco años.
202. En los terrenos situados dentro de los ejidos, será permitido el apacentamiento de ganados,
siempre que sus dueños los tengan bajo riguroso pastoreo de día y encerrados de noche, bajo multa de
10 $, sin perjuicio de las acciones de los particulares.
17

203. Cuando la agricultura se haya generalizado en algún Distrito, la Municipalidad, por


unanimidad de votos, podrá solicitar de la Gobernación del Territorio, que decrete la obligación de
cercar los campos destinados a la ganadería que linden con las chacras del ejido.
204. La solicitud a que se refiere el artículo anterior, se elevará con los datos necesarios sobre el
número de chacras cultivadas, etc., y si fuese acordada, la Municipalidad fijará el decreto en los parajes
públicos, dando a los propietarios plazo de un año para cumplirlo, bajo multa de 200 $ por kilómetro de
frente al ejido.

CAPITULO II

205. Las Municipalidades son agentes necesarios del Departamento Nacional de Agricultura y
están obligados a suministrarle los datos e informes que éste les pida. Se entenderán con él en todo lo
relativo a la agricultura, provisión de semillas, enfermedades de las plantas, etc. Nadie puede negarse a
dar datos estadísticos a la Municipalidad, bajo la multa de 100 $ nacionales.
206. Las Municipalidades adoptarán, previa consulta al Departamento de Agricultura, las
medidas del caso para proteger el desarrollo y conservación de los cultivos y fomentar especialmente la
formación de bosques.
207. Los reglamentos que dicte el Departamento Nacional de Agricultura, son obligatorios para
las Municipalidades de los Territorios federales.
208. Las Municipalidades, previa consulta al Departamento de Agricultura, podrán hacer
obligatoria la denuncia de los síntomas que corresponden a las enfermedades epidemiales de las
plantas; pero, a condición de que vulgaricen los signos por los cuales se reconoce su presencia.
209. A las autoridades municipales corresponde dictar oportunamente las ordenanzas que
determinen la penalidad para los casos de infracción a los preceptos que establezcan, como
consecuencia de las disposiciones de esta Capítulo(1).

CAPITULO III

210. Cuando un agricultor vea su chacra invadida por hormigas que proceden del terreno
lindero y éste no pueda o no quiera extirpar el hormiguero, permitirá al damnificado que lo destruya a
su costa.
211. Si para extirpar un hormiguero fuese necesario remover cercos, practicar excavaciones u
otra operación que altere las condiciones del terreno, el damnificado operante podrá hacerlo; pero
estará obligado a reponer todo en su primitivo estado a su costa y aún dar fianza previa, si el dueño del
terreno lo exige.
212. Las cuestiones que susciten con motivo de la destrucción de hormigueros serán resueltas
por la autoridad judicial más cercana, con recurso ante el superior.
213. El daño causado por animales invasores se regirá por las disposiciones del artículo 91 y
siguientes.

TITULO II

Régimen de las aguas

DE LAS CONCESIONES

214. El agua de los ríos y arroyos está destinada al uso y beneficio de los propietarios y tendrá
preferente aplicación a la agricultura(2).
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215. La distribución de las aguas estará en cada Territorio a cargo de un Inspector General de
Agricultura(1), que tendrá los deberes y atribuciones siguientes:
1° Velar por el orden, economía y equitativa distribución de las aguas de riego.
2° Dictar ordenanzas reglamentarias del riego y ordenar las obras necesarias para
impedir la formación de pantanos o la obstrucción de los caminos públicos(2).
3° Promover y solicitar del Gobierno Federal los fondos y medidas necesarias para
mejorar la viabilidad, construir puentes, desecar pantanos y formar represas o pozos en las
inmediaciones de los caminos que carezcan de agua potable.
4° Formar estadísticas de la riqueza pastoril y agrícola del Territorio, a cuyo efecto las
Municipalidades y la Policía serán sus agentes naturales.
5° Conceder al aprovechamiento de las aguas.
6° Reglamentar y vigilar las canales del Estado.
7° Fijar una tarifa módica para el uso del agua de dichos canales, previa aprobación del
Poder Ejecutivo, y percibir su importe, empleándolo en el mantenimiento y mejora de los mismos(3).
216. Mientras no se cree el cargo de Inspector General, hará sus veces el Gobernador del
Territorio.
217. Las solicitudes de concesión de agua deberán contener:
1° El nombre del propietario de la tierra, la extensión de ésta, la parte que se calcula
irrigar y un croquis del perímetro.
2° Las obras, canales, acequias, bocatoma y marco de sección que se proyecta.
3° La cantidad de litros de agua por segundo que solicita tomar.
4° El número aproximado de las propiedades ribereñas por donde corre el cauce de agua
y los acueductos que alimenta.
5° Presentada la solicitud, el Inspector citará a los ribereños y a todos los que se
consideren con derecho a oponerse, por el término de 30 días, para que se presenten a estar a derecho.
El edicto se publicará en un periódico local, si lo hubiere, y se fijará en los parajes públicos.
218. Deducida la oposición, se oirá a la Municipalidad del Distrito, y se resolverá la solicitud.
219. Para otorgar el aprovechamiento de aguas, se tendrá presente:
1° Si el curso de agua en donde ha de hacerse la toma fuera abundante, se acordará el
aprovechamiento que se solicite, siempre que no perjudique a terceros.
2° Si el curso de agua no fuere abundante, podrá acordarse el uso de un volumen
limitado por segundo y por hectárea, y aún podrá prorratearse el agua.
3° Si aún esta distribución fuera inconveniente, podrá establecerse el turno entre los
ribereños.
220. Siempre que más de tres personas aprovecharan el agua en un mismo canal, elegirán los
regantes, por mayoría de votos, un Juez de aguas, que decidirá ex aquo et bono todas las cuestiones que
se susciten entre los regantes, con apelación ante el Inspector General.
221. El Juez de Aguas durará un año en sus funciones, pudiendo ser reelecto. El 1° de
Diciembre de cada año, el Juez de Paz del Distrito abrirá el Registro, en el que se inscribirán los
regantes, mayores de edad, sin distinción de nacionalidad, y lo cerrará el 10 del mismo mes.
222. El Registro estará a la vista de cualquier interesado que deseare examinarlo, y podrá tachar
ante el mismo Juez de Paz a cualquier individuo mal inscripto. Las tachas podrán deducirse hasta el 20
de Diciembre, y deberán ser resueltas antes del 1° de Enero siguiente. De las resoluciones del Juez de
Paz se podrá apelar ante el Presidente de la Municipalidad.
223. El segundo domingo de Enero de cada año se hará la elección, y dentro de los diez días
siguientes, la Municipalidad, en sesión pública, hará el escrutinio y comunicará el nombramiento al
electo, quien se hará cargo de su puesto el 1° de Febrero.
19

224. El Juez de Paz o su suplente, el Presidente de la Municipalidad y tres inscriptos sacados a


la suerte compondrán la Mesa receptora de votos, que funcionará con simple mayoría.
225. En lo que no esté previsto en los artículos precedentes, se aplicará por analogía la Ley
General de Elecciones.
226. El Juez de Aguas es el jefe inmediato del canal y la policía le debe su concurso; podrá
aplicar multas que no excedan de 20 $, a los que violen los reglamentos. Toda resolución del Juez es
apelable ante el Inspector.

ACUEDUCTOS

227. Las heredades que carezcan de las aguas necesarias para irrigar sus tierras, podrán
obtenerlas por medio de acueductos descubiertos o subterráneos, que crucen heredades ajenas hasta
llegar al punto de toma. En este caso se constituirá servidumbre real de acueducto, sobre las heredades
por donde cruce, a favor del predio dominante (1).
228. Si no hubiere convenio expreso entre las partes que constituyan la servidumbre, el
instrumento constitutivo lo formará la concesión que en forma se otorgue a favor del predio dominante,
por la autoridad.
229. Presentada la solicitud, se citará al propietario o propietarios de las heredades por donde
cruce el acueducto, señalándoles un término que no exceda de 20 días, a fin de que hagan las
observaciones juzguen convenientes y manifiesten los perjuicios que la construcción del acueducto les
irrogará.
230. El derecho de acueducto comprende el de llevarlo por un rumbo que permita el libre
descenso de las aguas y que por la naturaleza del suelo no haga excesivamente dispendiosa la obra.
Verificadas estas condiciones, se llevará el acueducto por el sitio que menos perjuicio ocasione al
predio sirviente(1).
231. Las casas y corrales, patios y jardines que de aquéllas dependan, no están sujetos a la
servidumbre de acueducto; tampoco lo están las huertas cuya superficie no exceda de una hectárea(2).
232. Acordada la concesión de acueducto, y antes de dar comienzo a las obras, el propietario de
la heredad dominante abonará al dueño del predio sirviente un precio por la ocupación del terreno con
el acueducto; el de un espacio a cada uno de los costados, que no bajará de 1 metro de anchura en toda
la extensión de su curso, y podrá ser mayor por convenio de partes, y un 10 % más sobre el valor de la
indemnización (3).
Tendrá además derecho para que se le indemnice de todo perjuicio ocasionado por defectuosa
construcción del acueducto.
233. Las indemnizaciones del artículo anterior serán fijadas por peritos nombrados por las
partes. En caso necesario, el Juez nombrará el tercero.
234. Es autoridad competente para acordar concesiones de acueductos el Inspector General de
Agricultura; y para entender en todo lo relativo a las indemnizaciones y a las cuestiones que surjan en
el ejercicio de la servidumbre, el Juez que deba conocer, según las leyes de procedimientos.
235. En todo lo que esté legislado en este Título, se aplicarán los arts. 2970 y siguientes del
Código Civil.

LIBRO SEGUNDO

DE LA POLICIA RURAL

TITULO I
20

Procedimiento en los casos de contravención

236. La policía de seguridad tiene la misión de conservar el orden público, evitar los crímenes y
delitos y aprehender a los delincuentes. En su obligación prestar auxilio, en caso de agresión a la vida,
al honor o a la propiedad; pero en ningún caso puede constituirse en Juez(1), ni aplicar penas,
limitándose sus facultades a la detención provisoria del delincuente o contraventor y a ponerlo a
disposición del Juez competente.
237. La policía cumple y hace cumplir órdenes y disposiciones de los poderes públicos, cuando
es requerida su intervención.
238. Las penas que este Código establece serán aplicadas por el Juez de Paz del distrito a pedido
de la Municipalidad, de la Policía o de los particulares damnificados. El procedimiento será sumario,
verbal y actuado. Deducida la queja o aprehendido el infractor, será oído, y si negase el hecho, el Juez
le fijará un término que no exceda de tres días, para que presente sus descargos. Confesada la
infracción o producida la prueba en su caso, el Juez dictará sentencia dentro de las 24 horas. La prisión
preventiva durará estrictamente el tiempo necesario para tomarle la indagatoria, y no tendrá lugar si el
infractor se prestará voluntariamente a concurrir al Juzgado en el acto.
239. Cuando la pena excediese de 50 $ o diez días de prisión, la sentencia del Juez de Paz será
apelable para ante el Juez Letrado.
240. El mismo procedimiento se observará para la aplicación de las penas que las ordenanzas
municipales establezcan.
241. Los individuos condenados por infracciones, podrán ser empleados en trabajos de carácter
municipal, durante ocho horas diarias como máximum.
242. La negligencia o el abuso de las autoridades policiales que, sin constituir delitos de
derecho común, causen sufrimientos o vejaciones ilícitas o perjuicios inútiles las hace pasible de multas
que variarán entre 10 y 50 $, y serán aplicables por el Juez Letrado, a requisición de los damnificados.
243. Las penas pecuniarias establecidas por este Código, en caso de no ser satisfechas, se
convertirán en la de arresto, a razón de un día por cada 5 $.
244. Las multas serán percibidas por el Juez de Paz, quien dará recibo al interesado. Las multas
por infracción a las disposiciones de este Código, serán remitidas al Gobernador en la forma que
establece el artículo 24; las demás serán entregadas a la Municipalidad, con una relación de nombres y
causa, para ser publicada.
245. En los casos de crímenes o delitos, la Policía procederá observando lo dispuesto por los
artículos 183 a 195 del Código de Procedimientos en lo Criminal, con la modificación del plazo de 24
horas, que se extenderá hasta el primer correo.

TITULO II

Orden de allanamiento – Reuniones públicas – Juego – Embriaguez – Vagancia – Armas(1)

246. En los Partidos que disten más de 20 kilómetros del asiento del Juzgado de Letras, los
Jueces de Paz podrán ordenar el allanamiento del domicilio, si se tratara de un crimen o delito, hubiese
semiplena prueba o fuere indispensable para la aprehensión del criminal cuya fuga se tema.
237. En las campañas, la Policía podrá allanar por sí el domicilio, siempre que un delincuente
perseguido por ella, se oculte en alguna casa; cuando por voces de auxilio hagan sospechar que en el
interior de una casa se está cometiendo un delito; cuando sea necesario contener un incendio o una
inundación, y cuando se denuncie por uno o más testigos haber visto personas asaltando una habitación
con indicios manifiestos de ir a cometer algún delito(2).
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248. Para celebrar una reunión pública, es indispensable dar aviso a la Policía con 24 horas de
anticipación, bajo multa de 10 $ a los promotores.
249. La Policía perseguirá los juegos de azar; con orden del Juez de Paz allanará la casa de
juego, secuestrará los objetos destinados al juego, así como la banca y dinero expuestos en él,
cuidando de hacer constar a quién pertenecen.
250. Se procederá igualmente al arresto de los dueños, administradores, agentes del
establecimiento y jugadores, y los pondrá a disposición del Juez de Paz. El dueño o administrador de la
casa abonará 50 $ de multa y el doble en las reincidencias, y las demás personas 10 $ de multa.
251. Toda persona que en parajes públicos aparezca en estado de embriaguez, profiriendo
gritos, insultos o promoviendo escándalo, sufrirá multa de 5 $ por la primera vez, y 10 $ por cada
reincidencia.
252. Todo agente policial que haga uso de sus armas para conducir una persona embriagada, se
presume que abusó de la fuerza, y podrá ser penado con arreglo al artículo 228, sin no resultase de las
circunstancias del hecho un delito común.
253. La Policía no podrá prohibir o restringir el derecho de llevar armas, y, en consecuencia,
ninguna persona será registrada con el objeto de averiguar si lleva armas consigo.
254. Es prohibido, sin embargo, hacer ostentación de armas o llevarlas a la vista, bajo pena de
10 $ de multa.
255. Si alguien con miras hostiles o en medio de una disputa o con el fin de producir escándalo
o desorden, sacase armas, abonará 50 $ de multa y perderá el arma.
256. Las autoridades locales no podrán dictar reglamentos sobre la vagancia, limitándose a la
observación de las personas que, por su falta de medios de vida, aparezcan sospechosas, y, teniendo
presente esta circunstancia, como agravante, para los casos de infracción.

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