TEMA : LOS Obstáculos que nos impiden hacer la voluntad
de Dios.
TEXTO BIBLICO: Salmos 32:8 Te haré entender, y te
enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis
ojos.
Introducción
Muchas veces ignoramos hacer la voluntad de Dios en
nuestra vida o muchas veces no queremos hacer la
voluntad de nuestro Dios
Pero ¿Cuándo sabes cuál es la voluntad de Dios, te
dispones a seguirla?
¿Te dispones a obedecerla? ¿O simplemente te rehúsas a
tomar por el camino que Dios te está indicando?
¿Por qué nos cuesta tanto hacer la voluntad de Dios?
¿Por qué se nos dificulta ir en pos a lo que Dios quiere que
hagamos?
En el mensaje de hoy, conoceremos 5 obstáculos que
muchas veces nos impiden hacer la voluntad de Dios.
Dios tiene una buena y perfecta voluntad para nosotros y
Él se ha comprometido a enseñarla y guiarlos a cada uno
de nosotros.
Salmos 32:8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en
que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.
pero resulta que a pesar de que sabemos cuál es la
voluntad de Dios, no siempre se nos hace fácil obedecerla,
no siempre se nos hace fácil seguirla, ya que encontramos
obstáculos que se nos interponen en el camino.
1. El primer obstáculo, es nuestra falta de oración.
( Mateo 26:36-42 ) 36. Entonces llegó Jesús con ellos a
un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus
discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y
oro. 37. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de
Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en
gran manera. 38. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está
muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad
conmigo. 39. Yendo un poco adelante, se postró sobre
su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible,
pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero,
sino como tú. 40. Vino luego a sus discípulos, y los
halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis
podido velar conmigo una hora? 41. Velad y orad, para
que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está
dispuesto, pero la carne es débil. 42. Otra vez fue, y
oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede
pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu
voluntad.
Aquí podemos ver el ejemplo de los discípulos de
Jesús ellos todavía no entendían la voluntad de Dios
Jesús les dijo que velarán que oraran pero y el sueño
los venció
Cuando oramos poco, nos sentimos débiles y comenzamos
a experimentar que nos faltan las fuerzas para movernos
en la dirección que Dios nos está indicando que
caminemos.
Cuando oramos poco, terminamos tomando decisiones sin
consultar antes con Dios y las cosas nos salen mal porque
nos cuesta hacer la voluntad de nuestro Dios.
Es a través de la oración que podemos preguntarle a Dios:
Señor ¿cuál es tu voluntad en este asunto?
Señor, ¿qué decisión quieres que tome?
Y Señor ¿cómo manejo esta situación?
Y es en medio de la oración donde serás fortalecido para
seguir en pos a la perfecta voluntad de nuestro Dios.
2. El segundo obstáculo que nos impide hacer la voluntad
de Dios, es nuestra terquedad o necesidad.
El Salmo 32 : 8 y 9 dice: Te haré entender, y te enseñaré el
camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No
seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,
que han de ser sujetados con cabestro y con freno,
porque si no, no se acercan a ti.
Somos tercos cuando nos mantenemos en nuestras propias
ideas, opiniones y deseos, aun cuando Dios nos está
indicando cuál es el camino, cuál es la mejor decisión y qué
es lo mejor para nosotros.
Proverbios 3 : 7 dice: No seas sabio en tu propia opinión;
teme a Jehová, y apártate del mal.
3. El tercer obstáculo que nos impide hacer la voluntad de
Dios, son los malos consejos.
En otras palabras, todo ese cúmulo de voces ajenas a la voz
de Dios. Muchas veces pasa, que prestamos más atención
a lo que la gente dice, que a lo que Dios nos está diciendo.
Obedecemos más a lo que piensa la gente, que a la Palabra
de Dios y a la voluntad de Dios revelada en ella.
El Salmo 1 :1 y 2 dice: Bienaventurado el varón que no
anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de
pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley
medita de día y de noche.
4. El cuarto obstáculo que nos impide hacer la voluntad de
Dios, es la ignorancia de su Palabra.
La Palabra de Dios es el medio principal por el cual Dios
nos muestra cuál es su voluntad, y el ignorarla también se
convierte en un gran obstáculo que nos impide hacer
aquello que Dios quiere que hagamos.
Ignorar los principios y las verdades de la Palabra de Dios,
es como tener una lámpara para conducirnos en medio de
la oscuridad y no hacer uso de ella, es como tratar de
encontrar un tesoro sin un mapa.
Salmos 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino.
Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley,
sino que de día y de noche meditarás en él, para que
guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito;
porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te
saldrá bien.
Además, en la segunda carta del apóstol Pablo a
( 2ª Timoteo 3:16-17 ) 16. Toda la Escritura es inspirada por
Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia,
17. a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra.
El poder de conocimiento de la palabra es ponerla en uso
cuando el enemigo quiere tocar tu fe
Ejemplo nuestro Señor Jesucristo en Mateo 4:4
Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Lucas 11:28 Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen
la palabra de Dios, y la guardan.
Santiago 1:22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan
solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
5. El quinto obstáculo que nos impide hacer la voluntad de
Dios, son las dudas y los miedos.
Muchas veces dudamos de la fidelidad y del amor de
Dios, tememos ser rechazados y nos da miedo
arriesgarnos;
nos cuesta mucho atrevernos y afrontar, que tenemos
dificultad al decidirnos y comprometernos.
( Mateo 14:22-31 ) 22. En seguida Jesús hizo a sus
discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra
ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 23.
Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y
cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24. Y ya la barca
estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el
viento era contrario. 25. Mas a la cuarta vigilia de la
noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26. Y los
discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron,
diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27.
Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo;
yo soy, no temáis! 28. Entonces le respondió Pedro, y
dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las
aguas. 29. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la
barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30. Pero al
ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a
hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31. Al
momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le
dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
Este pasaje nos enseña 2 cosas muy importantes:
Primero. Debemos hacer la voluntad de Dios aunque
estemos muertos del miedo
Segundo. En aquellos momentos en donde sentimos
hundirnos y al parecer hacer la voluntad de Dios no fue la
mejor decisión, Dios extenderá su mano para ayudarnos y
socorrernos.
Al decidir hacer la voluntad de Dios, debemos tener la
plena seguridad de que Dios es fiel y Él estará a nuestro
lado siempre.
El Señor Jesús le dijo a Pedro: Ven, y él fue, y cuando se
estaba hundiendo, el Señor Jesucristo no le dejó y le
extendió su mano y le salvó.
Eso mismo hará Dios con nosotros al decidirnos hacer su
voluntad.
Conclusión
Ya es tiempo de tomar la firme determinación de hacer la
voluntad de Dios, confía en su inmensa fidelidad y no
permitas que ningún obstáculo te impida ir en pos de lo
que Dios tiene para tu vida.