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Método DEP en Entrenamiento Deportivo

Este documento trata sobre el entrenamiento deportivo y sus objetivos, que incluyen influir sobre el estado de rendimiento deportivo y exhibir rendimientos deportivos. Describe factores que influyen en el rendimiento como la condición física, coordinación, capacidades cognitivas y tácticas. También analiza el concepto de rendimiento deportivo y su relación con los factores mencionados.

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Método DEP en Entrenamiento Deportivo

Este documento trata sobre el entrenamiento deportivo y sus objetivos, que incluyen influir sobre el estado de rendimiento deportivo y exhibir rendimientos deportivos. Describe factores que influyen en el rendimiento como la condición física, coordinación, capacidades cognitivas y tácticas. También analiza el concepto de rendimiento deportivo y su relación con los factores mencionados.

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ENTRENAMIENTO DEPORTIVO

Es un proceso complejo de actividades, dirigido al desarrollo planificado de ciertos estados de


rendimiento deportivo y a su exhibición en situaciones de verificación deportiva, especialmente en la
actividad competitiva.
proceso complejo de actividades, dando a entender con ello que el entrenamiento influye sobre el
desarrollo de la personalidad en su conjunto. Planificado quiere decir que las actividades encaminadas a
los objetivos del desarrollo del estado de Rendimiento deportivo y la exhibición de rendimientos
deportivos no se deciden y realizan de forma predominantemente espontánea, sino que se basan en
reflexiones y decisiones previas orientadas de acuerdo con descubrimientos científicos, teorías de
entrenamiento, experiencias prácticas y condicionamientos situacionales relativamente duraderos.
Los objetivos principales del entrenamiento son básicamente los siguientes: influir de modo sistemático
sobre los estados de rendimiento deportivo visibles en el individuo,
exhibir rendimientos deportivos y / o conseguir los mayores éxitos individuales, en particular en la
competición deporti-
va. El programa de entrenamiento que se ha de llevar a cabo resulta de la diferencia entre los objetivos
de entrenamiento que se pretende alcanzar y el estado de rendimiento individual ya alcanzado. El
entrenamiento realizado, dependiendo del potencial genético individual, determina el modo en que el
estado de rendimiento deportivo evoluciona, y con ello el nivel de dicho rendimiento o el éxito que se
puede alcanzar en la actividad deportiva.
El entrenamiento deportivo tiene como propósito influir sobre el estado de rendimiento deportivo,
dirigiéndolo hacia un objetivo. Este influjo se ejerce a través de determinadas cargas, que provocan las
correspondientes reacciones de adaptación
RENDIMIENTO DEPORTIVO
es el resultado de una actividad deportiva que, especialmente dentro del deporte de competición,
cristaliza en una magnitud otorgada a dicha actividad motriz según reglas previamente establecidas.
Los análisis del éxito deportivo son necesarios para determinar la posición de un
deportista individual o de un grupo en comparación con sus rivales; contienen básica­mente
desplazamientos en el orden jerárquico y / o la magnitud de las diferencias de rendimiento entre los
individuos.
Los análisis del rendimiento deportivo se efectúan sobre todo con la finalidad de, en primer término,
mostrar evoluciones del rendimiento y, en segundo, obtener perfiles de exigencia para distintos niveles
de rendimiento (valores ideales del entrenamiento).
Además, estos análisis engloban la división del rendimiento complejo en determinaciones parciales y la
descripción de las condiciones previas del rendimiento.
El estado del rendimiento deportivo resulta del nivel actual (que se tenga en cada momento) de los
componentes personales del rendimiento (factores influyentes), cuyo grado de incidencia se muestra en
el resultado de una tarea.
El objetivo del entrenamiento es, en cada momento, un determinado estado del rendimiento deportivo.
Detrás de dicho estado se encuentran una serie de condiciones y procesos, que están en relación
cambiante unos con otros y conforman un sistema -un sistema de rendimiento-.
El sistema de rendimiento caracteriza la organización y verificación del estado del rendimiento deportivo;
dicho estado surge de los factores influyentes que determinan el rendimiento (componentes) y de sus
mutuas relaciones cambiantes.
En el centro de este modelo se encuentra la personalidad del deportista, que modifica los efectos del
entrenamiento con sus rasgos característicos como motivaciones, experiencias, herencia genética y
fase evolutiva alcanzada en cada momento. La personalidad subjetiviza los factores influyentes del
estado de rendimiento y los pone en relación con el conjunto de la actividad (fig. 3). Estos factores
influyentes sólo se pueden observar en último término a través de su acción global y su realización
individual a través de la personalidad del deportista.
En el plano técnico y de contenido del entrenamiento existen tres grupos de factores
influyentes que determinan el proceso del entrenamiento y la definición de sus objetivos:
O El desarrollo de la condición física, o sea, de las capacidades relativas a la forma fisica del individuo.
Su grado de incidencia depende de los procesos de adaptación en la musculatura y en el sistema
circulatorio, y de las posibilidades energéticas que de éstos resultan.
O La adquisición de la coordinación, o sea, de las capacidades coordinativas y el aprendizaje de las
técnicas deportivas. Su nivel es el resultado de los procesos de adaptación y aprendizaje, que se
reflejan en rendimientos y disponibilidad de la memoria y en predisposiciones del sistema nervioso
central (SNC).
O La adquisición de capacidades tácticas y capacidades cognitivas. Estas son el resultado de
rendimientos inteligentes, producidos por la capacidad de pensamiento de las estructuras cerebrales
más elevadas.
El estado de rendimiento deportivo no puede ser mejor o peor que la acción conjunta de los factores
influyentes del sistema del rendimiento o de su particular grado de incidencia. Las capacidades de la
condición física y el nivel de destreza en las técnicas deportivas cooperan aquí del mismo modo que las
capacidades cognitivas y tácticas, los componentes psíquicos, y no en menor grado la herencia genética
y las experiencias generales de la vida. El “deportista de gran calidad biológica y genética” tendría, ante
las actuales exigencias del deporte de rendimiento, tan pocas oportunidades de éxito como el “atleta
problema”, inestable psíquicamente, o el “campeón del mundo del entrenamiento”, que no es capaz de
convertir sus rendimientos alcanzados en el entrenamiento en resultados de competición.
Todos estos factores influyentes y condicionantes se aglutinan formando un todo que la personalidad
elabora y desarrolla. Tener una personalidad presupone un determinado grado de independencia,
conciencia de sí mismo, capacidad de automotivación, capacidades creativas, voluntad de mantenerse
activo y una actitud dialogante en sintonía con el entorno social. Un individuo es una personalidad
cuando aparece ante su entorno social comportándose de forma independiente, creadora y activa. Dado
que la personalidad del deportista, con sus rasgos característicos, es el soporte de los demás factores
influyentes, que se adquieren en su mayor parte mediante el entrenamiento, este último se ha de
entender siempre como un proceso educativo que apela a dichos rasgos de la personalidad, les plantea
un desafío y los conduce activamente a un punto de resolución. A los entrenadores, profesores de
Educación Física y preparadores físicos que “cuiden” de jóvenes en sus entrenamientos nunca se les
llamará la atención suficientemente sobre este punto (MARTÍN, 1977,24 y ss.).
CONDICIÓN FÍSICA
Es un componente del estado de rendimiento. Se basa en primer lugar en la interacción de los procesos
energéticos del organismo y los músculos, y se manifiesta como capacidad de fuerza, velocidad y
resistencia, y también como flexibilidad; está relacionada asimismo con las características psíquicas que
estas capacidades exigen. se manifiesta en una serie de capacidades físicas.
Las capacidades físicas son requisitos previos delimitables de la motricidad. Su modificación a lo largo
de la evolución del individuo tiene lugar a partir de un proceso natural de cambios, también sin influjo del
entrenamiento.
La vida humana tiene unas reservas de capacidades físicas determinadas por su madurez, y las
desarrolla en función del crecimiento, a través de los estímulos del entorno, hasta alcanzar un nivel que
permite al hombre adaptarse a la vida, con independencia de actitudes vitales e influencias conscientes
(MARTIN, 1977, 36). Para seguir desarrollando dichas capacidades más allá de este nivel, la única
herramienta fiable son los efectos estimulantes de las actividades físicas (ZACIORSKIJ, 1972,3). De
aquí resulta que la evolución de las capacidades físicas mantiene una relación recíproca con las
sensaciones recibidas a través de los desgastes musculares.
O Capacidades de fuerza: Las aportan los esfuerzos musculares ante resistencias ex-
ternas elevadas.
➔ Máxima
➔ Rápida
➔ Resistencia
➔ Reactiva
O Capacidades de velocidad: Se basan en la mutua colaboración de los sistemas nervioso y muscular
en los movimientos a alta velocidad.
➔ Velocidad de reacción
➔ Capacidad de aceleración
➔ Rapidez de movimientos
O Capacidades de resistencia: Surgen de una serie de procesos corporales que suministran oxígeno y
energía.
➔ A corto plazo
➔ A mediano plazo
➔ A largo plazo
O Flexibilidad: Está condicionada por el radio de acción de las articulaciones y la capacidad de
estiramiento de los músculos.
➔ Movilidad de las articulaciones
➔ Capacidad de estiramientos

Como sólo es posible aplicar las técnicas deportivas, las capacidades de coordinación, la táctica y las
cualidades de la voluntad en la medida en que los esfuerzos musculares de origen energético lo
permiten, la condición física es una premisa básica para el nivel de rendimiento deportivo. La condición
física es condición sine qua non, la base de cualquier movimiento deportivo, y su entrenamiento es un
componente de la realización del entrenamiento en todas las modalidades como un instrumento para
obtener un fin, que es el aumento sistemático del rendimiento. La adquisición de la condición física tiene
una importancia máxima, con un carácter “casi de exclusividad” en el entrenamiento de mantenimiento
propio del deporte para todos. Aquí, el objetivo en cuanto a la motricidad es básicamente la condición
física, porque su mejora asegura demostradamente una salud más estable, la prevención de
enfermedades, la resistencia ante el estrés y otras facetas de la calidad de vida. El entrenamiento de la
condición física encuentra aquí su justificación en sí mismo. Por su importancia dedicamos el último
capítulo de este libro al “entrenamiento de mantenimiento”.
En el deporte de rendimiento se distingue en principio entre la condición física general y la especial, esto
es, una condición física que muestra el nivel general de los procesos energéticos del organismo y otra
consistente en un moldeado de capacidades físicas propias de un deporte o disciplina concretos. En el
proceso evolutivo del rendimiento de la condición física (que dura años), el desarrollo de la rama general
y el de la especial se fundamentan uno en otro, por decirlo de forma simplificada. Esta sucesión rige en
parte para la ordenación temporal de los contenidos del entrenamiento dentro de un ciclo anual, de
forma que la serie “entrenamiento general seguido del específico” se ha convertido en algo
relativamente habitual en el trabajo de condición física de cada modalidad (MARTIN, 1977, 173 y ss.).
En relación con el entrenamiento de la condición física es necesario tomar dos decisiones en dos planos
diferentes. En primer lugar sobre el rango, el contenido, esto es, la composición específica que ha de
presentar y, en segundo lugar, sobre el grado de incidencia que hay que alcanzar entrenando esta
síntesis compleja, pues el valor jerárquico, la estructura y la incidencia de este tipo de entrenamiento
varían de una modalidad a otra. Así, cada modalidad desarrolla un perfil propio de exigencia condicional
que contiene rasgos de incidencia extraordinariamente específicos.
Es tarea del diagnóstico del rendimiento propio de cada modalidad “construir” un perfil de exigencia de
condición física adecuado a las necesidades de ésta, teniendo en cuenta los datos de la experiencia
práctica y la planificación del entrenamiento. Ello es así porque en la mayoría de las modalidades no
existen apenas resultados de investigaciones científicas sobre perfiles de exigencia, y la ciencia del
entrenamiento en este ámbito se encuentra aún en estado embrionario. Por ello se pide que la mayoría
de las modalidades desarrollen un diseño específico de condición física.
La carga como magnitud metodológica que dirige el desarrollo de la condición física
El entrenamiento de la condición física se realiza a través de determinadas técnicas motrices / ejercicios
y se vincula sistemáticamente con unas cargas para producir formas de entrenamiento. Aquí son las
cargas las que dirigen el proceso evolutivo de la condición física.
Con la expresión carga de entrenamiento se entiende en general la magnitud del trabajo de
entrenamiento producido (WERCHOSCANSKI, 1988,87). El concepto sirve, pues, de magnitud
descriptiva para las exigencias planteadas por el entrenamiento (RÓTHTG, 1983, 419), responsables de
aquellas modificaciones funcionales, bioquímicas, morfológicas y físicas que sostienen el desarrollo del
rendimiento deportivo. La complejidad de la problemática de la carga ha llevado en el pasado a la
metodología del entrenamiento a distinguir entre carga externa (como descripción metodológica de los
componentes de la carga) y carga interna (como el proceso individual interno para asumir y tolerar la
carga). Partimos en un primer momento de la siguiente explicación, bastante sencilla: una “exigencia de
carga” en el entrenamiento de la condición física origina determinados “estímulos”, que repercuten luego
de forma individual como “desgaste” o fatiga. Por ello introducimos como magnitud directora
metodológica el concepto “exigencia de la carga”.
EXIGENCIA DE LA CARGA
Es una magnitud descriptiva en la metodología del entrenamiento para los tipos de esfuerzo en el
entrenamiento. Sus componentes para la dirección del entrenamiento son el tipo de ejercicio, el
volumen, la intensidad, la duración y la densidad de la carga.
Las exigencias de carga producen estímulos. Un estímulo es, desde el punto de vista fisiológico, el
desencadenamiento de un potencial de acción que despolariza la célula (SCHMIDT, 1977, 55), o bien
una modificación físico-energética que excita los receptores del organismo (DREVER / FRÖHLICH,
1972,227). No tiene mucho sentido, por tanto, hablar de intensidad, volumen, etc. del estímulo a la hora
de fijar metodológicamente las exigencias de la carga, porque los estímulos sólo son mensurables en
relación con su valor umbral, es decir, sólo necesitan alcanzar su valor umbral para producir la reacción
correspondiente.
El desgaste o fatiga es la denominación que damos al esfuerzo que acarrean las fimciones
participantes en la realización del esfuerzo humano (CLAUSS, 1976,61 ) y supone, por tanto, una
distorsión del equilibrio interno a causa de la carga (NITSCH /HACKPORTH, 1987,33 y s.). Sobre la
base de esta diferenciación conceptual de “exigencia de la carga”, “estímulo” y “fatiga” es posible
describir sus relaciones mutuas de la siguiente manera:
La incidencia de la exigencia de la carga se calcula en metodología mediante la fijación de
componentes de la carga (véase la definición), que han de ser descritos con la mayor precisión
cuantitativa posible. Cuando un atleta, por ejemplo, concluye una carrera de una hora con un promedio
de velocidad de 1 km / 4 min (=4,16 m/s), estamos cuantificando la duración y la intensidad de la carga
y presentándose como magnitudes descriptivas de la exigencia de carga. La reacción individual ante
estas exigencias de carga la denominamos -como hemos descrito- desgaste.
La frecuencia del entrenamiento y el volumen la, intensidad, duración y densidad de la carga son
“magnitudes descriptivas” de ias exigencias de la carga, que suministran una serie de datos sobre la
forma en que se realiza un tipo de ejercicio, esto es, con qué volumen, intensidad, frecuencia, y
duración, y con qué tipo de descanso.
❖ El volumen de la carga se determina mediante las longitudes de terreno que hay que
recorrer, el peso global de las resistencias externas, el número de repeticiones y los
tiempos de entrenamiento. Las unidades son: kilómetros, kilogramos, repeticiones, horas y
minutos.
❖ La intensidad de la carga se determina mediante el grado de fatiga y la forma de
realización del ejercicio. Las unidades de intensidad son: espacio de tiempo en minutos y
segundos, velocidades en metros/segundo, kilómetros/minuto, pero también magnitudes
fisiológicas como por ejemplo frecuencia cardiaca, mmol/l de lactato o vatios; en el
entrenamiento de la fuerza, el peso en kg, cifras de porcentaje respecto de la mejor marca
o IRM, submáxima o mínima.
❖ La duración de la carga se determina mediante el tiempo en el que actúa la carga. Sirve
también, junto a la distancia, para determinar la intensidad; las unidades para la duración
son segundos, minutos y horas.
❖ La densidad de la carga se determina mediante la sucesión temporal de cargas concretas,
esto es, mediante la relación de carga y recuperación. Las unidades de densidad son
intervalo de tiempo y descansos entre cargas sueltas en segundos, minutos.

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