UNIDAD N° 4 POSMODERNIDAD
Definiciones y críticas de posmodernidad según autores
Jürgen Habermas: Para este autor, la posmodernidad en realidad se presenta
como antimodernidad. Él define a los posmodernistas como 'jóvenes
conservadores' y dice que estos recuperan la experiencia básica de la
modernidad estética; reclaman como suyas las confesiones de algo que es
subjetivo, liberado de las obligaciones del trabajo y la utilidad y con esta
experiencia dan un paso fuera del mundo moderno. Este autor defendía la
diversidad de las diferentes culturas bajo el primado de los derechos humanos
como base normativa de "una vida libre de dominación". Ello supone llevar a
cabo una segunda Ilustración de la modernidad, que corrija sus fallos, al tiempo
que preserve sus logros ciudadanos y democráticos.
Jean-François Lyotard: Este autor criticó la sociedad moderna por el realismo del
dinero, que se acomoda a todas las tendencias y necesidades, siempre y cuando
tengan poder de compra. Criticó los metadiscursos: idealistas, iluministas, el
cristiano, el marxista y el liberal, incapaces de conducir a la liberación. La cultura
posmoderna se caracteriza por la incredulidad con respecto a los metarrelatos,
invalidados por sus efectos prácticos y actualmente no se trata de proponer un
sistema alternativo al vigente, sino de actuar en espacios muy diversos para
producir cambios concretos. El criterio actual de operatividad es tecnológico y no
el juicio sobre lo verdadero y lo justo.
Defendía la pluralidad cultural y la riqueza de la diversidad.
Giannina Braschi: Radicada en Nueva York, esta poeta posmoderna es conocida
por su fantasía urbana y sus renovaciones lingüísticas y estructurales que
rompen las barreras entre ficción, poesía, y drama. Su obra, escrita en tres
idiomas—español, spanglish, e inglés—expresa el proceso cultural de tantos
hispanos que han emigrado a los Estados Unidos—y explora las opciones
políticas de Puerto Rico—nación, colonia, y estado. Es la autora de la celebrada
novela bilingüe "Yo-Yo Boing!" y del clásico posmoderno “El imperio de los
sueños”. En su nuevo libro, escrito en inglés, “United States of Banana”,
Braschi dramatiza la caída del imperio estadounidense, declarando la
independencia de Puerto Rico y otorgando pasaportes estadounidenses a todos
los ciudadanos latinoamericanos.
Andreas Huyssen: Para este autor, existe una relación entre modernismo
estético y el posestructuralismo (que es una variante de modernismo confiado en
su rechazo de la representación y la realidad en su negación del sujeto, la
historia, etc.) Este autor defiende que la cultura posmoderna debería ser captada
en sus logros y sus pérdidas, en sus promesas y perversiones e intenta defender
con sus obras (Dialecta escondida, Guía de la posmodernidad...) que si las
vanguardias intentaron cambiar el mundo, más lo hizo la tecnología, la industria
cultural. El surgimiento de la cultura posmoderna se debió a las nuevas
tecnologías que se apoyan en el lenguaje: los medios de comunicación y la
cultura de la imagen. Según Lyotard, las tecnologías comunicativas han
producido una sociedad de la información.
Gianni Vattimo: Para Vattimo, hemos entrado en la posmodernidad, una especie
de ‘babel informativa’, donde la comunicación y los medios adquieren un carácter
central. La posmodernidad marca la superación de la modernidad dirigida por las
concepciones unívocas de los modelos cerrados, de las grandes verdades, de
fundamentos consistentes, de la historia como huella unitaria del acontecer. La
posmodernidad abre el camino, según Vattimo, a la tolerancia, a la diversidad.
Es el paso del pensamiento fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas
bien perfiladas, de las creencias verdaderas, al pensamiento débil, a una
modalidad de nihilismo débil, a un pasar despreocupado y, por consiguiente,
alejado de la acritud existencial. Para Vattimo, las ideas de la posmodernidad y
del pensamiento débil están estrechamente relacionadas con el desarrollo del
escenario multimedia, con la toma de posición mediática en el nuevo esquema
de valores y relaciones. Con base en el trabajo de ese autor se han realizado
múltiples trabajos en la teoría de los medios de comunicación en la
posmodernidad.
Jesús Ballesteros: Para Ballesteros el modelo tecnocrático, basado en el
incremento de la producción con el menor coste económico, parece imponerse
cada vez más en el mundo, lo que va acompañado de las desigualdades
sociales. En contraste a esta sociedad, en que domina lo que el autor llama
"posmodernidad como decadencia", propone radicalizar las exigencias de la
razón y de la democracia, profundizando en sus raíces. Es lo que pretende la
"posmodernidad como resistencia", la respuesta que da al autor a las
perplejidades de nuestra época.
Rosa María Rodríguez Magda: Para esta autora, si la posmodernidad postulaba
el fin de los Grandes Relatos, ahora habríamos entrado en una nueva etapa que
denomina Transmodernidad, caracterizada por la aparición de un nuevo Gran
Relato: la globalización. Este paradigma debe recuperar los retos de la
Modernidad, asumiendo las críticas posmodernas. Su teoría se inscribe en la
línea de las aportaciones realizadas por Baudrillard, Bauman y Zizek.
GENERALIDADES
La posmodernidad, también denominada postmodernidad, es un concepto muy
amplio que se refiere a una tendencia de la cultura, el arte y la filosofía que surgió
a finales del siglo XX. A nivel general, puede decirse que lo posmoderno se
asocia al culto de la individualidad, la ausencia de interés por el bienestar común
y el rechazo del racionalismo, aunque la idea tiene muchas aristas.
El movimiento posmoderno, a grandes rasgos, sostiene que la modernidad falló
al pretender renovar las formas de pensamiento y expresión. Por eso se asocia
el pensamiento posmoderno al desencanto y la apatía, ya que parte de lo que
entiende como un fracaso de la sociedad.
A diferencia de las generaciones precedentes, que creían en las utopías y en el
desarrollo social, los pensadores posmodernos defienden que la posibilidad de
progreso sólo es individual. Los ideales, en la posmodernidad, son reemplazados
por el consumo, mientras que los grandes líderes ceden su lugar a figuras que
gozan de una fama breve.
Otra característica del mundo posmoderno es que privilegia las formas sobre el
contenido. En otras palabras: importa más cómo se transmite un mensaje y qué
efectos provoca que el mensaje en sí mismo.
En la posmodernidad, por otra parte, también se minimiza la importancia del
pasado e incluso del futuro, por lo que sólo se le otorga relevancia al presente
(que, por otra parte, es efímero).
Con respecto a la religión y lo espiritual, pierden importancia ante la valorización
del cuerpo como instrumento de libertad y fuente de placer.
Posmodernidad. El pensamiento posmoderno se caracteriza por ser antidualista,
ya que sus seguidores se oponen al resultado de los dualismos creados por la
filosofía occidental, los cuales colaboraron con una menor apertura del
pensamiento. Además, la posmodernidad está a favor de la diversidad y el
pluralismo, y busca satisfacer las necesidades de aquellos individuos o grupos
que han sufrido opresión y marginalidad a causa de las ideologías del
modernismo y las estructuras sociales y políticas que les sirvieron de apoyo. Otro
de los rasgos de la posmodernidad es el cuestionamiento de los textos (tanto los
literarios como los históricos, entre otras clases de fuentes escritas), actitud que
justifica con su supuesta carencia de objetividad o autoridad para comunicar con
precisión los hechos que realmente tuvieron lugar. En otras palabras, el
pensamiento posmoderno denuncia dichos libros de tergiversar la verdad en con
el propósito de reflejar las ideas personales y los prejuicios de sus autores. Para
los pesadores de la posmodernidad, el lenguaje es la clave de la verdad: dado
que el lenguaje cumple la importante función de moldear el pensamiento de los
seres humanos, no es posible concebir la existencia del último sin el primero.
Continuando con el concepto de verdad, los posmodernistas la consideran
contextual o variable según el punto de vista, en lugar de una cosa universal e
incuestionable. Las personas no podemos acceder a la realidad, sino a la
percepción que de ella tenemos.
¿Qué es la Posmodernidad?
La Posmodernidad es el movimiento cultural, literario, filosófico y artístico que
se impuso entre las décadas de 1970 y 1980, como oposición al movimiento
moderno, criticando la formalidad, la racionalidad y en busca de una nueva
expresión que presta especial atención a las formas y no a los
convencionalismos.
La palabra clave de la Posmodernidad es la Reestructuración, mayormente en
el ámbito artístico, pero también expandiéndose hacia lo social y cultural. Pese
a ser considerada una era bien definida, la Posmodernidad también se
caracteriza por su falta de ideologías definidas.
La Modernidad se caracterizaba por la racionalidad, la uniformidad, la
organización y el considerar que existe una única verdad absoluta. En cambio el
posmodernismo promulga la aceptación de un estado emocional e intuitivo
presente en todos los seres humanos, la diversidad y posibilidad de que todos
pensemos diferente, la existencia del caos y conflictos como un estado viable y
permitible, y la aceptación que no existen verdades absolutas con blancos y
negros, sino cientos de grises y matices.
En el posmodernismo están presentes la Globalización y la aparición de
Internet, los cuales hacen una ruptura de calidad en la vida de las personas y los
negocios. Se convierte en un medio fundamental que habilita un sin número de
oportunidades para que la personas se relacionen e interactúan, desde el punto
de vista social y de los negocios, fomentando el emprendimiento.
Características del Posmodernismo
1. El hombre posmoderno
El hombre posmoderno se define desilusionado, alejado de la ilusión de su
progreso, y entregado al consumo instantáneo como búsqueda de placer y
satisfacción. Los medios son los principales transmisores de cultura, sin un
enfoque específico. Busca vivir el hoy, concentra su atención en el aspecto físico
y no en su intelecto, y es la época de nacimiento de la atención del interés del
hombre común por la tecnología y la innovación.
2. Vivir el hoy
En la Posmodernidad se desvanecen tanto las creencias de utopías y la
fascinación por el futuro (que se toma incierto y desesperanzado), así como la
atención por el pasado y la historia. El principal foco de atención está en el
presente, en el hoy, lejos del cultivo personal o cultural.
3. Diferencia entre modernidad y posmodernidad
La Posmodernidad nace como crítica y rechazo a la modernidad, considerando
que esta falló en su intención de establecer linealidad. Se deja atrás la búsqueda
de unificar el parecer (pensamiento, expresión), y se abre la conducta apática,
desconectada del mundo a su alrededor, centrada en el avance personal y en el
propio progreso.
Cuadro comparativo con las diferencias.
4. La atención en lo efímero
Por decirlo de algún modo, este período se caracteriza por una falta de enfoque
en el sentido tradicional. En rasgos generales:
• Se privilegian las formas por sobre el contenido: el canal del mensaje es
más importante que su significado.
• Aparece la idolatría de las figuras públicas y a los medios masivos de
comunicación.
• La atención está en las no-estructuras:
o Lo híbrido y la fusión, en reemplazo de la pureza y la linealidad. o
La cultura popular en reemplazo de lo académico y de lo científico.
o La narrativa en reemplazo de la información histórica y fáctica.
5. La religión y la espiritualidad
En la Posmodernidad los valores y prácticas de la religión, la creencia, la fe y la
espiritualidad dejan de ser relevantes. El hombre posmoderno se inclina a favor
del pluralismo, de la diversidad, de la satisfacción inmediata, y convierte a su
cuerpo (y no su intelecto) como herramienta para lograr esas metas.
6. El cuestionamiento
La Posmodernidad se caracteriza por rebelarse contra lo estandarizado y el
conformismo. El cuestionamiento es una clave fundamental, que se expresa en
los ámbitos histórico, científico, literario, religioso y hasta artístico.
7. El lenguaje
El lenguaje en la Posmodernidad se define como la clave de la verdad. Se utiliza
para modelar el pensamiento, contextualizar la realidad, y se aplica a partir de
puntos de vista y no como un medio universal e incuestionable. El lenguaje
explica la realidad que se experimenta e interpreta, de acuerdo al propio parecer.
8. El consumismo
En la Posmodernidad el foco del poder se centra en la industria del consumo.
Los medios de comunicación y las grandes corporaciones pasan a ser las
modificadoras constantes de la economía y del mercado, y sus representantes
toman más importancia que las ideologías a las que representan.
9. La justicia y el ambientalismo
Paradójicamente, en la Posmodernidad también aparecen fuertes movimientos
de protección del medio ambiente, la concientización por especies y sitios en
peligro de extinción, las campañas globales, y la protesta por las injusticias
sufridas por los sectores más carenciados:
• En 1978 se conforma Greenpeace como entidad global.
• En 1985 se crea la “USA for Africa Foundation”, con 45 artistas que
presentaron al mundo la famosa canción “We are the world”.
• En la década de 1980 las multinacionales Pepsi y Coca Cola lanzaron
millonarias y agresivas campañas publicitarias, dando lugar a la llamada
“Guerra de las Cocas” y modificando para siempre la escena publicitaria
y comercial.
10. La liberación personal
En una época notoriamente carente de visión al futuro, el único objetivo personal
parece ser la liberación ideológica, corporal, comunicacional y existencial.
Algunos cambios significativos incluyen la aceptación social del misticismo, de
los movimientos nacidos por género e identidad, y de las modas eclécticas.
11. Relatividad
Nos encontramos en una época en donde todo es Relativo, se asume como cierto
que cada quien desarrolle su propia Realidad. Las Verdades no son absolutas
sino relativas, a las circunstancias, creencias, estilos, países, culturas,
generaciones. Se desconfía que la Razón y el Pensamiento sean la única
alternativa para la toma de decisiones, dando cabida a las emociones, la
inteligencia emocional y la intuición, como herramientas válidas.
12. Pragmatismo
La Filosofía y las corrientes filosóficas se transmutan en el Pragmatismo, donde
ya nadie se va a hacer matar por una ideología o extremismo absurdo. La
Realidad es que no existe el Absoluto ni el Totalitarismo. En vez de ello, se
promulga el aceptar la convivencia de diferentes puntos de vista, los cuales
pueden coexistir sin problema, y contradecirse si fuera necesario, sin rasgarse
las vestiduras.
13. Subjetividad
En el pasado se asumía como regla general que el bien general debía primar
sobre el de los individuos. Hoy en día se enaltece el esfuerzo individual y se
reconoce el valor de la subjetividad. Si antes se decía que “la excepción
confirmaba la regla”, ahora ya no es válida esta presunción, y por el contrario un
pensamiento individual diferente debe ser tenido en cuenta así no corresponda
a la mayoría.
POSMODERNIDAD Y POLÍTICA
La posmodernidad no es un período histórico, ni se trata de una tendencia con
características bien definidas. Post significa el tiempo y el espacio
privadocolectivo más amplio de la modernidad. De acuerdo con estos autores,
los posmodernistas viven entre modernos y premodernos. El fundamento de la
posmodernidad consiste en contemplar el mundo como una pluralidad de
espacios y temporalidades. La política posmoderna predomina en lo social y
político de lo funcional sobre lo estructural; se trata de la total desaparición de
una política basada únicamente en intereses y percepciones de clase. El Estado
moderno se caracteriza por el choque suscitado por cuestiones económicas,
entre organizaciones de clase y el Estado. Política posmoderna debe entenderse
como lo que está después de los argumentos de clase. Genera un especial
énfasis político sobre el presente. Esta dominante temporalidad de la política
posmoderna tiene ciertas implicaciones: cualquier tipo de política redentora es
incompatible con la condición política de la posmodernidad. “La limitación
posmoderna hacia el presente como nuestra única eternidad también excluye los
experimentos con “saltos de la nada”, es decir, los intentos de la trascendencia
absoluta de la modernidad” (Heller y Fehér, 1994:152). Como se dijo, la
posmodernidad nace precisamente de su desencantamiento con el socialismo y
su concepción de una mejor vida. Otra característica de la condición posmoderna
de la política es que se lleva a cabo un reciclaje de nuevas teorías (o soluciones
políticas), se recuperan todas las historias, las sabidurías pasadas y en
apariencia extintas y todos los esfuerzos colectivos que Europa ha tratado de
ocultar. Los posmodernistas relativizan el pensamiento. Hay una búsqueda
constante de raíces en la condición posmoderna, una búsqueda no holística, un
rechazo a las grandes narrativas.
Nuestros políticos sencillamente no se enteran de nada.
Ya no saben que los jóvenes estamos en la era de la "post-postmodernidad", o
sea, que ya hemos superado esa fase del nihilismo según la cual "Dios está
muerto y todo está permitido", de modo que ya no hay lugar para la honestidad,
la verdad, el amor, la amistad, el valor, y sólo vale la moral individual y propia
con tal de que uno respete unas leyes civiles en las que no cree y no fastidie al
vecino (aunque todos sabemos por experiencia que en un mundo sin valores
morales el primero que lo sufre es el vecino).
Los nuevos políticos, a diferencia de aquellos "ideólogos" impenitentes, que eran
convencidos comunistas o fascistas, de derechas o de izquierdas, pero al menos
creían en algo, ya no creen en nada, tan sólo en el hecho de mantener el poder
a toda costa, aunque sólo sea para hacerse ricos, sin parecerles que para ello
tenga la más mínima importancia "aliarse con el diablo", "abandonar las propias
convicciones", o "a los propios votantes".
Tampoco parecen tener el mínimo escrúpulo en decir una cosa, y después la
contraria, o de supeditar los intereses de todo un pueblo a su propio ego personal
(sea para pasar a ese espejo efímero de la historia como aquél que acabó con
ETA o como aquél que sacó adelante el Estatuto).
En fin, que está claro que nuestros políticos de mediana edad, hijos de la
posmodernidad, de confusas o nulas ideas morales, sin un criterio para distinguir
lo bueno de lo malo, ni la mentira de la verdad, si no es la propia conveniencia o
beneficio, se han quedado a caballo entre dos generaciones que les harán
justicia en el futuro condenándolos al lugar que se merecen: el silencio y el olvido
más absolutos.
Si alguno de ellos tuviese visión histórica se daría cuenta de que las nuevas
generaciones de ciudadanos quieren una política real, con un contenido moral,
que solucione los problemas cívicos, de convivencia, con políticas reales que
den solución a los graves problemas de una humanidad que ha crecido cultural
y biológicamente, que se enfrenta a nuevos e interesante retos: atender a una
población que vive más tiempo, descongestionar las grandes urbes y crear
ciudades más humanas, repoblar parte del globo y disminuir la especulación
urbanística e inmobiliaria, dotar de una vivienda asequible a los jóvenes como
un bien primario y no un artículo de lujo; acometer el proyecto de una nueva
formación cultural y universitaria para los ciudadanos de un mundo más global y
complejo; crear una cultura empresarial que busque no sólo el beneficio
económico, llevando la avaricia a ley económica, sino también la creación de
riqueza y progreso; en fin, confío en que el "sentido común" de los ciudadanos,
en las próximas elecciones autonómicas y generales, liquide de una vez por
todas esta "política de la posmodernidad".
POSMODERNIDAD Y SOCIEDAD
Características de las sociedades posmodernas
# Decepción de la promesa modernista del disfrute de una vida libre de
necesidades, ya que muchos de los problemas sociales no han sido
erradicados.
# Las esperanzas que se tenían en las sociedades modernas de un futuro
mejor se derrumban en la posmoderna. El optimismo progresista de la
sociedad moderna es sustituido por el pesimismo de la gente, convencida
de que el futuro cada día va empeorando.
# La confianza en la ciencia y la tecnología desaparece. En la
posmodernidad, la ciencia ya no tiene todas las respuestas para la
humanidad. Es más, muchos afirman que los avances científicos y
tecnológicos sólo acarrean más problemas, como la destrucción de los
recursos naturales.
# La individualidad y la tolerancia promovidos en la modernidad son sólo
discursos, porque en la posmodernidad sigue vigente la marginación de
las minorías.
# Las instituciones sociales cambian. Los individuos encuentran distintos
modos de relacionarse unos con otros.
# Revolución de las tecnologías de la información. Las sociedades
posmodernas tienen como característica principal el uso extensivo de las
tecnologías para procesar, almacenar, transmitir información y
conocimientos.
Las transformaciones producidas por el entramado de prácticas globalizadas /
postmodernas en el Estado actual adquieren importancia creciente y nos
permiten entender los profundos cambios en la vida individual - colectiva de las
personas. Las consecuencias de las mismas afectan directamente los horizontes
posibles de la democracia y su ejercicio. ¿Democracia?, ¿ciudadanía
democrática?, ¿ democracia, igualdad y ciudadanía? Los juegos del lenguaje
reaparecen, pero es importante ubicamos en una dimensión que permita a
amplios sectores sociales incluirse en proyectos colectivos y constituirse como
sujetos libres e iguales. Posibilidad que implica entender la ciudadanía como el
desarrollo de la pluralidad de los sujetos.
El análisis de ciudadanía no puede abstraerse del escenario en el que está
montada, democracias construidas sobre pilares de arena y, en las que cualquier
movimiento, permite percibir sus enormes fallas: campañas electorales falsarias,
crisis de representatividad, abismos entre la sociedad y los partidos políticos con
intereses sectarios, cada vez más sometidos a los imperativos nacionales
capitalistas e instalados en la lógica de la economía "globalizada". El poder
político de los grupos económicos, organizados fuera del proceso electoral, hace
que las decisiones tomadas por los consorcios multinacionales y el gobierno
releguen a la sociedad a meros sujetos de consumo. O porque no decirlo, lo
conviertan en un consumidor y/o espectador de la práctica política, donde el
sujeto es hablado a partir de los objetos materiales y/o culturales que consume.
La democracia se convierte en un espectáculo que excluye a determinados
interlocutores porque, como expresa Robert Castel, "para ser ciudadanos hay
que tener un mínimo de independencia y autonomía, no estar sometido a
relaciones de clientelismo, de patronazgo¨. La función del Estado aquí ocupa un
papel preponderante de cohesión social, ya que debe asegurar que el conjunto
de sujetos, de grupos, estén unidos entre sí por relaciones de interdependencia.
El neoliberalismo impone lentamente, como parte de sus estrategias discursivas,
la consigna: el que pueda pagar tendrá derechos y el que no tendrá que
acostumbrarse y resignarse a la exclusión social. Inmersos en esta dimensión
los ciudadanos se debaten entre mundos posibles, sin saber a ciencia cierta cuál
es la realidad. Aparecen los opuestos dicotómicos inclusión / exclusión,
revelando también ilusiones del lenguaje, porque no traducen la heterogeneidad
o multiplicidad de configuraciones que producen en cada uno de sus anclajes.
Exclusión implica, no sólo la carencia de atributos fundamentales para la
inserción en el mercado, la falta de acceso a ciertos bienes/servicios y la
condición de vulnerabilidad que presentan ciertos grupos, sino también la
negación de ciudadanía, en otras palabras ¨...carece del derecho a tener derecho
¨. Exclusión y desigualdad forman parte indisoluble de las constelaciones
discursivas. Las mismas son parte de un "proceso histórico" a través del cual una
cultura, por vía de un discurso de verdad, crea la interdicción y la rechaza¨.
Paulatinamente se despoja a los individuos de su condición humana y se les
impide su ejercicio ciudadano.
Pero por qué el ciudadano de hoy no puede tomar conciencia del lugar en el que
se encuentra. En el marco de la vulnerabilidad actual, Robert Castel considera
peligroso centrar el análisis de la cuestión social en el problema de la exclusión
y, para comprender la dinámica de las transformaciones en curso, propone tener
en cuenta la condición salarial en general. Explica que desde una concepción de
fines del siglo XIX (Europa), que reducía el carácter individualizado de la relación
de trabajo, se pasa al retorno a una tendencia a tratar nuevamente al trabajo
como una mercancía. Se impone la idea de que la liberalización del mercado y
la maximización de los beneficios deben pasar por la lucha contra los logros
sociales. La precarización del empleo remplaza a la estabilidad como régimen
dominante de la organización del trabajo y aparece como un círculo vicioso que
instala al ciudadano en un espacio de incertidumbre por el mañana. El término
flexibilización laboral aparece como un eufemismo, disimulando en muchos
casos la precariedad.
En una época en la que se resignifica la noción de ciudadano, asumiendo éste
un nuevo rol como consumidor de bienes y servicios, podríamos plantearnos si
estamos frente a un individuo objeto o sujeto de las políticas sociales. ¿Qué
deberían tener éstas para garantizar la construcción de ciudadanos incluidos?
POSMODERNIDAD Y SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO
Un servicio de tecnologías de la información es un conjunto de actividades que
buscan responder a las necesidades de un cliente por medio de un cambio de
condición en los bienes informáticos (llámese activos), potenciando el valor de
estos y reduciendo el riesgo inherente del sistema. Este servicio se plasma como
metodología de subcontratación laboral, muy común en la actualidad y
consistente en que una empresa provea de forma fija o por un tiempo
determinado de recursos humanos especializados en informática a otra empresa
más grande y con más recursos económicos. Los servicios son maneras de
entregar valor a los clientes, como soporte de los resultados que ellos mismos
pueden obtener sin incurrir en costos y riesgos específicos. Estos servicios no
son bienes intangibles.
IMPACTO EN EL ÁMBITO PERSONAL.
Esto conlleva tanto lo que es nuestra relación emocional con amigos y/o
amorosa. Personas tímidas que pasan mucho tiempo en una computadora y muy
poco tiempo ínter-relacionándose con sus compañeros pueden ver una puerta
abierta para poder tener una relación que en un inicio puede ser 'virtual' pero
después avanzar a una relación por así decirlo 'face to face', inclusive tener una
novia aunque muchos se tira por la borde y sin conocer a una persona de forma
personal se hacen novio(a) de forma virtual. También en las redes sociales
pueden encontrarse amigos de diferentes países que tienen los mismos gustos
y comienzan a intercambiar ideas, compartir experiencias y los usuarios
encantados de la vida.
Otras personas han encontrado familiares que por alguna u otra razón se separó
y perdieron el contacto, y en un instante aparecen como amigo recomendado o
algo por el estilo, y obtienen el rencuentro. Pero ahora miremos el lado oscuro,
se ha dado una situación en la cual personas generan un perfil por así decirlo
'maravilloso', ¿para qué? Para hacer de las suyas por ejemplo se dio el caso de
una persona que se hizo pasar por alguien muy adinerado y hablando con una
joven la impacto y puso una cita con ella, y esta persona invito a su amiga pero
lo que sucedió fue que la persona que se hizo pasar por adinerada violo y mato
a estas personas. También se da el caso que hay pedófilos y todo tipo de
estafadores.
También se han hecho estudios en el cual se indica lo positivo de las redes
sociales pero también el peligro de estas un sociólogo Murphy opina que "Como
en tantas cosas, obviamente que sí. Así como son más víctimas de la moda
aquellas personas que tienen mayores problemas de identidad, en estos casos
creo que son más vulnerables aquellas personas que tengan carencias de
personalidad y/o identidad porque comenzarán a buscar en las redes cosas que
las redes no les pueden dar. También el hecho que las personas buscan un
refugió o en cierta forma piensan que hay un refugio en estas redes al venir y
contar sus problemas personales y varias personas viene y tratan de consolarlos
y estos se sienten por así decirlo 'bien' o 'amados'. También el hecho de
personas que quieren llamar la atención y comentan todo lo que hacen como lo
que van a hacer o lo que están haciendo por muy sencillo que sea.
EL IMPACTO SOCIAL DE LA TECNOLOGÍA
Cuando pensamos en tecnología normalmente imaginamos dispositivos
electrónicos, con gran capacidad, aquellos que inclusive los podemos vislumbrar
en la gran pantalla y que son ajenos a nuestra vida diaria. Sin duda vinculamos
el término con las ideas de modernidad y futuro.
Sin embargo la tecnología tiene muchos aristas, al ser un conjunto de
conocimientos que permiten a las personas vincularse con su entorno ya sea
para modificarlo, entenderlo, aprehenderlo o simplemente apreciarlo nos permite
comprender que no tiene un fin único. En la historia han existido muchos tipos
de tecnologías con múltiples usos desde las del hogar, procesos productivos, de
la información, médicas, hasta las espaciales.
Dentro de las diferentes acepciones que existen sobre tecnología hay una cuyo
fin es resolver los problemáticas sociales de una población determinada, donde
lo importante es la organización de la comunidad en torno a los problemas que
los aquejan (pueden ser privados o públicos) utilizando la tecnología como la
principal herramienta para su solución.
La principal característica de la Tecnología social es el acercamiento que tiene
hacia las personas no importando sus condiciones socio-económicas o físicas.
Por lo tanto hablamos de un conocimiento que empodera a las personas y no
necesariamente debe de estar en concordancia con los aspectos políticos o
económicos de la zona, es decir, pueden participar más no son indispensables
el gobierno o las empresas para poder ser.
Otra característica de la tecnología social es la creación colaborativa de
proyectos, donde se pueden ver inmiscuidos diferentes sectores de la sociedad,
como el científico-universitario, el empresarial, el gobierno y la sociedad
organizada. Las principales atribuciones por considerar son: El impacto que
pueda tener dentro de la comunidad, la sustentabilidad para que pueda darse
continuidad por sí mismo, y que sea replicable en diferentes situaciones. La
construcción de un cambio en sociedad se da en conjunto, los esfuerzos
individuales sin duda son una inspiración pero si las personas que se encuentran
dentro no pueden adoptar como suyas las propuestas, los proyectos, las
iniciativas, etc, muy difícilmente podrán tener éxito. Al final somos lo que creamos
y como nos organizamos.
¿CUAL ES EL IMPACTO ECONÓMICO EN
LA TECNOLOGÍA INFORMÁTICA?
La tecnología informática es tan importante y su uso se ha generalizado de una
manera espectacular que ha generado unos ingresos enormes a la economía
mundial. Hoy en día la informática está presente por medio de la computadora u
ordenador en cualquier oficina, negocio, en los bancos, en prácticamente
cualquier lugar que se maneje información. Para conocer cuál es el impacto
económico en la tecnología informática. Tenemos que decir que la economía
mundial ya no se concibe sin la informática. Todas las facetas de la economía
de cualquier país están gestionadas por la informática.
En la economía actual es el desarrollo tecnológico es el que provoca el cambio
y la reducción de costes más importante. La informática juega el papel más
importante de este desarrollo tecnológico. Dentro de la tecnología informática el
campo que más ha impulsado a la economía mundial ha sido el de las redes de
comunicación y de sus usos comerciales. Y es concretamente en el desarrollo
de las redes informáticas donde se prevé que el impacto económico será mayor
en los próximos años. La tecnología informática tiende a integrar los actuales
servicios de correos, teléfono, fax y televisión gestionándolos de una manera
más eficiente, y propiciando un espectacular desarrollo del mundo de las
comunicaciones.
POSMODERNIDAD Y ECONOMÍA
La economía fluye de nuestra comprensión de la persona. La psicología
postmodernista ve a los seres humanos como ficciones queriendo decir que no
hay un yo unificado, racional, y ninguna comprensión permanente de quiénes
somos. Más bien, lo que nosotros llamamos seres humanos, los postmodernistas
lo llaman construcciones sociales. Ruccio y Amariglio dicen que no existe
"ningún 'yo' singular y único." En otras palabras, no existe la identidad propia y
ninguna mente ni alma permanente. Los postmodernistas se refieren a los seres
humanos, no como personas, sino como sujetos, cuerpos, o unidades. La
persona sugiere la existencia de un yo singular y extraordinario que posee una
personalidad o naturaleza humana. Para los postmodernistas, no hay naturaleza
humana. Sólo existe un animal siempre en evolución, sumamente sexual y social
con múltiples intereses subjetivos, pidiendo reconocimiento y aceptación. Ruccio
y Amariglio admiten que no tienen "ningún interés en determinar ni representar
cómo luce 'realmente' el cuerpo [sujeto]"
Nuestra comprensión común del yo concuerda con nuestra percepción de los
sexos y del sexo. Sin embargo, en la visión postmodernista, estos dos términos
no son sinónimos. Por esto, haber nacido con una anatomía masculina o
femenina no nos hace varón o hembra, porque estos conceptos son ficciones
construidas socialmente. Ruccio y Amaraglio dicen: "Sin importar el sexo
biológico," los seres humanos pueden estar "clasificados sexualmente de
maneras diferentes." Por esto, según la manera postmodernista de ver las cosas,
ya no hay sólo dos sexos varón y hembra sino una multiplicidad de géneros,
incluyendo, pero sin limitarse, al heterosexual, el homosexual, el bisexual, el
transexual, etc. Todas las sexualidades son social y económicamente
construidas y deben ser consideradas en cualquier teoría y práctica económica
emergente.
Uno de los principales objetivos de la economía postmodernista es eliminar la
distinción entre los hombres y las mujeres, una distinción que ha sido "inculcada
por una sociedad patriarcal opresiva." El objetivo es eliminar la sociedad
patriarcal misma y elevar las realidades económicas de los sujetos
condicionados por el sexo (mujeres, homosexuales, bisexuales, etc.). El objetivo
incluye crear ámbitos laborales más equitativos para todos los sujetos en campos
que son vistos actualmente como monopolizados por los hombres
heterosexuales el ejército y el clero, por ejemplo. La economía postmodernista
está construida sobre varios conceptos entrelazados. Primero, la percepción de
cada sujeto del yo es moldeada por la cultura circundante. Segundo, estas
percepciones son ficciones en el sentido de que son historias que nos ha contado
nuestra sociedad. Tercero, estas historias no concuerdan con nada objetivo ni
eterno, y varían de cultura a cultura y con el tiempo.
Economía Postmodernista – Socialismo versus Capitalismo Basándose en
la convicción de que las unidades humanas son intercambiables, los
postmodernistas critican nuestra comprensión de los sexos en la cultura
occidental como opresiva y anticuada. Históricamente, los sistemas económicos
occidentales estuvieron basados en una sociedad dominada por hombres. Se
dice que los hombres han tenido ventaja, porque construyeron la sociedad y su
correspondiente estructura económica para su provecho. Por lo tanto, a fin de
crear una sociedad con igualdad de oportunidades para todos los sujetos debe
ser desmantelado este sistema dominado por hombres. Ya que los hombres no
les cederán voluntariamente su poder económico a las mujeres y a los pobres,
el gobierno debe intervenir para asegurar que la justicia económica esté
disponible para todos. El socialismo, o la economía planificada por el Estado, es
tal intervención.
Por esto, los postmodernistas denuncian el capitalismo dominado por los
hombres, porque produce individuos "unilaterales" que carecen de la capacidad
para percibir el todo. El socialismo, en contraste, "potencialmente, le permite ver
el todo a todos sus miembros." En otras palabras, el capitalismo atrae
principalmente a la masculinidad heterosexual, mientras que el socialismo atrae
la "totalidad" de sujetos descentrados, de numerosos géneros, con sus "muchas
subjetividades diferentes, simultáneamente, sin privilegiar a ninguna como
representativa de la verdadera esencia del sujeto, ya sea natural o histórica . . .
y sin un objetivo o fin al que dirigirse.” Algunos postmodernistas prefieren
reemplazar el término socialismo con economía cotidiana. El colectivismo es un
término más antiguo. Independientemente del término utilizado, existe una
denuncia constante al capitalismo, mientras que los postmodernistas critican de
varias maneras: 1) "Las ganancias parecen tener una prioridad más alta que las
personas; 2) El estrés de los trabajadores es extenuante; y 3) Los ciudadanos
de los Estados Unidos están siendo esquilados por los bancos y las compañías
farmacéuticas, y por las compañías de energía, de servicios públicos, de seguros
médicos, y grandes compañías internacionales en general.” Stephen Hicks
proporciona una perspectiva a la visión postmodernista de la economía: "Los
pensadores postmodernistas heredan una tradición intelectual que ha visto la
derrota de todas sus más grandes esperanzas, pero siempre estaba el
socialismo. Sin importar lo malo que se volvió el universo filosófico en la
metafísica, la epistemología, y en el estudio de la naturaleza humana, existía
todavía la visión de un orden ético y político que podría trascender todo, y crear
la hermosa sociedad colectivista."
POSMODERNIDAD Y ESTÉTICA
Si se tuviera que escoger un título contradictorio y provocador sería este: la
belleza posmoderna. Como dice Danto, el odio a la belleza –kalliphobia- es una
característica relevante del arte actual; incluso podría decirse que ha sido
construido sobre este rechazo. Y, sin embargo, hay una belleza posmoderna.
La belleza siempre ha sido un concepto –y una realidad- histórico y dentro de
cada cultura, equívoco. Así que no debería haber sorpresa –a pesar de lo extraño
que suena- en decir que después de la belleza moderna y a través de las
vanguardias, hay una belleza posmoderna. Y esta es, como cualquier otra, es
una invención altamente convencionalizada. Más aún, en este momento de la
constitución de un canon plástico-visual posmoderno se acompaña de una
estética y, sobre todo, de un gusto internacional, a la luz del cual se procede a
seleccionar los artistas y las obras para las innumerables salones, bienales,
revistas, museos.
Belleza posmoderna que, por otra parte, rebasa largamente el mundo del arte en
sentido estricto. Y la encontramos al menos en tres ámbitos: el mundo de las
marcas y de la moda, la estética digital y desde luego, en el arte como tal.
Las marcas y la moda, que van de la mano, toman la estética para garantizar y
facilitar la venta de las mercancías; utilizan al diseño para el cumplimiento de
este objetivo. La belleza de las marcas sirve, además, para encubrir el sucio
trabajo de sobreexplotación de los trabajadores de estas empresas, tal como la
ha mostrado Naomi Klein en No Logo. Una belleza superpuesta a un mundo feo.
La estética digital que introduce un tipo de belleza en el mundo virtual, que quizás
es más bien hiper-moderna. El mejor ejemplo se encuentro en los videojuegos.
Quiero adelantar como hipótesis de trabajo que una de las características del
arte posmoderno que se hace desde América Latina consiste en una cierta
persistencia de la belleza, en su constante reinvención y la voluntad de no
separarse de ella a pesar de todo.
Desde hace algún tiempo se ha popularizado en el mundo la noción de lo "light".
Todo es "light": la vida, las relaciones interpersonales, la actitud con que se
enfrentan las cosas, la comida, las diversiones. "Light", ligero, liviano. La
consigna tras todo esto es, pareciera: "¡no complicarse!" (don't worry!), "¡sé feliz!"
(be happy). Dicho de otro modo: no pensar, olvidarse del sentido crítico. Por
supuesto, hay que decirlo en inglés para que sea más evidente su sentido:
lengua de los ganadores, of course.
Esta cultura, –si es que así se la puede llamar– esta tendencia dominante, tiene
orígenes específicos: se encuadra en una dinámica histórica determinada,
responde a un proyecto concreto. Seguramente, como todos los rumbos sociales
–también las "modas" culturales– no se desprende de una oficina generadora de
ideas que lanza mundialmente la "onda light" como por arte de magia. Es, en
todo caso, producto de un sinnúmero de variables que van retroalimentándose
una con otra. El auge del neoliberalismo, la caída del bloque soviético, la
supuesta "muerte de las ideologías", el mundo unipolar, el triunfo omnímodo de
la gran empresa; en definitiva: lo que hoy día se presenta como un éxito masivo
del capitalismo y su ideología concomitante, son todos factores que se coligan
unos con otros dando como resultado esta entronización del individualismo
hedonista, del facilismo, de la apología ramplona del consumismo. Es difícil
indicar quién es el responsable directo del fenómeno; quizá nadie lo ha
pergeñado como tal. Es, en todo caso, una mezcla de elementos. Pero no hay
dudas que, en tanto tendencia, es síntoma de los tiempos.
En este contexto "cultura light" vendría a significar: individualismo exacerbado,
búsqueda inmediata de la satisfacción –con la contraparte de
despreocupación/desprecio por el otro–, escasa profundidad en el abordamiento
de cualquier tema, superficialidad, falta de compromiso social o incluso humano,
banalidad, liviandad. Todo ello marcado por un culto a las apariencias. Se juzga
al otro por cómo va vestido o por el tipo de comida que ingiere, por la marca de
teléfono celular que usa o por el peinado que lleva; y eso decide todo. El
continente subsumió al contenido. Sólo importan las formas, ser bello, estar bien
presentado. Lo demás, no cuenta.
Sin falsas idealizaciones, sin ser apocalípticos, el momento histórico actual nos
confronta con una situación, como mínimo, novedosa. Desde ya, sin exagerar,
no queremos decir que la solidaridad y la profundidad conceptual hayan sido la
constante a través de toda la historia humana. En todo caso esas son
posibilidades, de hecho muy profundamente desarrolladas en determinadas
ocasiones, así como también pueden serlo el individualismo o la trivialidad. Pero
lo que efectivamente hoy sí puede constatarse con una fuerza que tiene mucho
de inédita, es la falta de preocupación por el otro, la apología del facilismo, la
entronización del más absoluto individualismo, todo ello llevado a estatuto de
ideología dominante. De ahí esta ligereza que marca las relaciones
interpersonales. Todo es light, también la relación con el otro. ¿Cómo, si no,
poder entender los video-juegos –nada inocentes, por cierto– que entronizan la
violencia y el desprecio por el otro? ¿Cómo, si no, ese auge de la "belleza"
plástica? Todo esto se ha hecho cultura. Y la cultura pesa.
Esta "onda light" va ganando los distintos espacios de la producción cultural, del
quehacer cotidiano. Ello no significa que la humanidad se va tornando más tonta,
menos inteligente. En absoluto. La revolución científico-técnica sigue adelante
con una velocidad y profundidad vertiginosas. Los logros en tal sentido son cada
vez más espectaculares. Pero junto a ello –ahí está lo insólito– el nivel "humano"
no crece al mismo ritmo. Hasta incluso podría decirse que no crece (si es que
fuese lícito hablar de "crecimiento" en ese ámbito). Ahora tenemos televisor con
pantalla plana de plasma líquido de 40 pulgadas…para ver programas que
apologizan la tontería, la porquería, la más pacata superficialidad (léase, por
ejemplo, reality show o talking show). Lo expresó con agudeza Pablo Milanés
cuando dijo: "No es culpa del público, ni de su gusto, ni de su sensibilidad; el
público se inclina por lo que le ofrecen a diario, donde le meten un bombardeo
absoluto de promoción de cosas malas y pues finalmente lo acepta. Yo creo que
prevalecerá el espíritu verdaderamente humano del público, su sensibilidad...
Pero no hay duda de que estamos en un momento de ofensiva de mal gusto".
Si bien es difícil establecer quién inventa las modas culturales, las tendencias
dominantes, no hay dudas que hay centros de poder que tienen que ver con esa
generación. Quizá no es alguna tenebrosa agencia de control social la que ha
pergeñado ese modelo. Pero lo cierto es que, sumando todos los aspectos arriba
esbozados, el arquetipo del ciudadano esperado –esperado por los centros de
poder, desde ya, ayudados por mecanismos de mediación como son los medios
masivos de comunicación– termina constituyéndose como un consumidor pasivo
que no discute, que cuida ante todo su sacrosanto puesto de trabajo, que se
ocupa sólo de lo cosmético irrelevante y que –en términos de análisis humano–
no piensa. Es decir: light. Como siempre, puesta a circular una moda, por
diversos motivos –ánimo de figuración, acomodamiento, etc., etc.– no falta quien
se acopla a la corriente dominante. Si se le pregunta a cualquier yuppie (young
urban professional people), prototipo por excelencia de esta cultura, o a cualquier
consumidor de estos valores, no sabrá por qué hay que tomar yogurt diet ni leer
algún best seller; y seguramente será un enconado defensor de la tendencia en
juego. Pero vale preguntarse: ¿al servicio de qué está todo esto? ¿Quién se
beneficia?
Como oportunamente lo señala Luis Britto García: "La regla de lo light es la
sistemática omisión de lo pertinente: cigarro sin nicotina, café sin cafeína, azúcar
sin azúcar, música sin música". (…) "Política sin política. Partidos sin partidos.
Organizaciones sin ideología. Carismas sin programas. ¡Misterio sin
profundidad! ¡Revelación sin pavor! ¡Iluminación sin trascendencia! ¡Nirvana
instantáneo! ¡Paraíso desechable! ¡Purgatorio spa! ¡Fast God! Consumismo
industrial beatificado en el supermercado espiritual". (…) "Ángeles y modelos no
menstrúan, o no debe parecer que lo hacen. En su obsesión por ocultar la función
real y mostrar la simbólica, postula lo light vientres que no digieren, senos que
no amamantan, carne que no envejece. La biología no existe. Toda expresión
fisiológica ha de ser testada. El apetito es crimen, el vello tabú, el olor pecado
mortal, el sudor alta traición. El desodorante es el sacramento light. La anorexia,
su estado de gracia."
El mundo contemporáneo, el mundo que nos legó la caída del socialismo real,
es un ámbito donde ya nos hemos acostumbrado a no tener esperanzas, a no
cuestionar, a aceptar todo con resignación. O al menos esto es lo que se
mantiene como tendencia dominante. Consumir, buscar la felicidad y la
realización a través de lo material, no complicarse. Que todo sea
"suavecito", soft, sin cuestionamientos de fondo.
Como elemento básico en la conformación de esta cultura tenemos los medios
audiovisuales, y en especial la televisión. No podría decirse mecánicamente que
televisión es sinónimo de cultura light; pero sin dudas guarda una estrecha
relación. En este período que marcó la caída del muro de Berlín, la realidad
virtual, la realidad de las imágenes, si bien desde hace décadas viene modelando
las ideologías dominantes, ha pasado a ser ahora vehículo por excelencia de
esta moda de lo banal. Nada mejor que la cultura televisiva para entronizar la
apología del "no piense". Podría decirse que lo que generó el capitalismo desde
mediados del siglo XX en adelante, siempre con fuerza creciente, hoy ya como
moda global, es el llamado al "no piense, mire la pantalla". Ante la imagen,
absoluta y omnímoda, el pensamiento conceptual, la reflexión crítica, más lenta,
cae vencida. La imagen presenta sin mediaciones un sinnúmero de estímulos
que actúan de forma masiva e inmediata a nivel del sistema nervioso central. El
poder de la imagen es mayor que toda otra vía de transmisión. Por eso la
televisión es la matriz fundamental de esta cultura de lo no reflexivo.
Estas tendencias, estos modelos culturales que se generan –hoy a escala
planetaria– se presentan con fuerza arrolladora, cubren todos los espacios,
parecieran no permitir alternativas. Pero el reto es ir más allá de todo esto,
intentar desafiarlo, discutirlo, quebrarlo. Hay que ser irreverente con el poder,
con lo constituido, con el dogma.
Seguramente no es posible dar un catálogo de acciones de probada efectividad
para hacer frente a esta tendencia. Es tal su fuerza que pareciera más fácil
doblegarse ante ella, y entrar finalmente en la corriente. No pensar, sentarse ante
la pantalla de televisión, no preocuparse del mundo pareciera ser la receta para
"triunfar". Y definitivamente muchísimos terminan creyéndolo. De ahí al consumo
de lo que se anuncia como llave para ser un "triunfador", un "exitoso", un paso.
Todos, irremediablemente, estamos tentados por este paraíso del placer que lo
light pareciera ofrecernos.
Aunque sea un muy modesto aporte en esta lucha por un mundo más vivible,
más justo y equilibrado, un paso en torno a todo esto es perderle el miedo a
pensar. Como dijera Xavier Gorostiaga: "Los que seguimos teniendo esperanza
no somos estúpidos". Retomando el ideario del mayo francés entonces, idearios
que hoy parecieran tan lejanos: "La imaginación al poder".
Pero no hay dudas que, aunque adormilados por esta moda que pareciera haber
llegado para quedarse, también podemos oponer resistencias y cambiar el curso
de la historia. ¿Quién dijo que somos insectos condenados definitivamente a
caer en la luz enceguecedora de las pantallas? La historia definitivamente no ha
terminado, y ahí están innumerables ejemplos (la Revolución Bolivariana en
Venezuela, la resistencia palestina, Cuba que sigue socialista, colectivos
organizados a lo largo y ancho del mundo, gente que sigue pensando, gente que
sigue teniendo esperanzas) para afirmar que la vida no es tan light como esta
ideología dominante nos quiere hacer creer. Para afirmar, en definitiva, que sí es
posible luchar para hacer la vida más digna de ser vivida, y no a base de siliconas
ni de drogas, no sólo pavoneándonos con el último modelo de celular o con un
par de zapatos de marca. Otro mundo verdadero –no plástico– es posible, más
allá del sueño superficial de las pantallas de televisión.