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Don profético en la iglesia remanente

Este documento discute el don profético de Elena G. de White y la iglesia remanente. Explica que los adventistas creen que Elena de White tuvo el don profético y recibió visiones de Dios. También describe las funciones del don profético en los tiempos bíblicos y cómo se manifiesta en la iglesia antes de la segunda venida de Cristo.

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Don profético en la iglesia remanente

Este documento discute el don profético de Elena G. de White y la iglesia remanente. Explica que los adventistas creen que Elena de White tuvo el don profético y recibió visiones de Dios. También describe las funciones del don profético en los tiempos bíblicos y cómo se manifiesta en la iglesia antes de la segunda venida de Cristo.

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La mensajera del pueblo de la esperanza

Apocalipsis 19:10

LA MENSAJERA DEL PUEBLO DE LA ESPERANZA


El don profético de la iglesia remanente
LA MENSAJERA DEL PUEBLO DE LA ESPERANZA

El don profético de la iglesia remanente

Pr. Adolfo Suárez

INTRODUCCIÓN

Era diciembre de 2007. Típica tarde de invierno en la Universidad de


Andrews, en Berrien Springs, Michigan, Estados Unidos. Yo estaba en
el predio del Seminario, finalizando la lectura de un libro que causó un
profundo impacto en mi vida: Life Sketches of Ellen White [Notas
biográficas de Elena de White]. Después de la última página, levanté
mi rostro y, con lágrimas en los ojos, observé la nieve que cubría el
campus. Mi mente viajó en el tiempo, revisitando cada lugar recorrido
por esa mujer extraordinaria. Pensé en cómo ella había sido capaz de
enfrentar toda esta nieve y otros desafíos a fin de cumplir la misión,
con muchos menos recursos de los que tenemos hoy. Pensé en su
infortunio de la infancia, en sus enfermedades de la vida adulta. Pensé
en las luchas de esposa, madre, líder. Pensé sobre su sueño de ver el
impacto de sus libros en la vida de las personas.

Mientras secaba mis lágrimas, fui llevado a reflexionar en lo que Dios


es capaz de realizar mediante alguien que se atreve a hacer su
voluntad. En aquella fría tarde de invierno, mi corazón sintió el calor
por medio de los episodios de la vida de esta mujer valiente, sensible
y visionaria, que se dejó usar por Dios para causar un impacto
duradero en la vida de mucha gente.
¿QUIÉN FUE ELENA DE WHITE?

Elena de White es la escritora más traducida en toda la historia de la


literatura. Durante toda su vida, Elena de White escribió más de 5.000
artículos y 49 libros; pero hoy, incluyendo las compilaciones de sus
manuscritos, más de 150 libros están disponibles en inglés, y cerca de
90 en portugués. Sus escritos abarcan una amplia variedad de temas,
incluyendo teología, religión, educación, salud, relaciones sociales,
evangelismo, profecías, trabajo de publicaciones, nutrición y
administración. Su obra prima sobre el vivir cristiano feliz, El camino a
Cristo, ha sido publicado en cerca de 150 idiomas.

Nosotros, adventistas del séptimo día, creemos que Elena de White


fue mucho más que solo una talentosa escritora. Creemos que ella fue
elegida por Dios para ser una mensajera especial, a fin de atraer la
atención de todos hacia las Sagradas Escrituras, ayudando a las
personas a prepararse para la segunda venida de Cristo. Desde los 17
años hasta su fallecimiento a los 87 años, en 1915, Dios le concedió
cerca de 2.000 sueños y visiones. Las visiones variaban en duración y
podían ser de menos de un minuto hasta cerca de cuatro horas. El
conocimiento y consejos recibidos a través de esas revelaciones
fueron escritos por ella, con el objetivo de ser compartidos con otros.
Así, sus escritos son aceptados por nosotros, adventistas del séptimo
día, como inspirados, y la calidad excepcional de estas obras es
reconocida incluso por lectores ocasionales.

Nosotros, adventistas, creemos que Elena de White tenía el don


profético. Sí, en ella se manifestó el don de profecía.
¿CÓMO ERA EL DON PROFÉTICO EN LOS TIEMPOS BÍBLICOS?

El don profético no es una invención de los adventistas del séptimo


día. El don profético es un tema bíblico. Aunque el pecado haya
interrumpido la comunicación cara a cara entre Dios y los seres
humanos, Dios no perdió la intimidad con sus hijos e hijas. En lugar de
eso, desarrolló nuevas formas de comunicación. Por medio de los
profetas, empezó a enviar sus mensajes de ánimo y advertencia y
reprobación.

En las Escrituras, el profeta es alguien que recibe comunicaciones de


Dios y las transmite al pueblo. Los profetas no profetizan por su propia
iniciativa. En 2 Pedro 1:21 está escrito: “porque nunca la profecía fue
traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

En el Antiguo Testamento, la palabra profeta es generalmente la


traducción del hebreo nabi. Su significado es expuesto en Éxodo 7:1, 2:

“Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para


Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. Tú dirás todas
las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a
Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel”.

La relación de Moisés para con Faraón sería semejante a la que Dios


mantiene con su pueblo. Así como Aarón comunicaba las palabras de
Moisés a Faraón, igualmente el profeta presenta las palabras de Dios
delante de su pueblo. El término profeta, por lo tanto, se refiere a un
portavoz designado por Dios. El término griego equivalente al hebreo
nabi es prophetes, de donde deriva nuestro término profeta.

A través de los años, Dios concedió revelaciones de su voluntad a su


pueblo, utilizando personas que habían recibido el don de profecía. El
profeta Amós registra eso de una manera marcada. Vamos a leer el
texto en Amós 3:7 “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que
revele su secreto a sus siervos los profetas”.

HABLEMOS UN POCO DE LAS FUNCIONES DEL DON PROFÉTICO E N


EL NUEVO TESTAMENTO

El Nuevo Testamento concede al don de profecía un lugar prominente


entre los dones del Espíritu Santo, colocándolo una vez en primer
lugar, y dos veces en segundo lugar, entre los ministerios de mayor
utilidad en la iglesia. Puede cerciorarse de eso en Romanos 12:6; 1
Corintios 12:28; y Efesios 4:11. El apóstol Pablo estimuló a los creyentes
a desear de modo especial el don de profecía; estas palabras están en
1 Corintios 14:1, 39.

El Nuevo Testamento sugiere que los profetas desempeñaron las


siguientes funciones:

1. Prestaron ayuda en la fundación de la iglesia(Efesios 2:20, 21).


2. Iniciaron la extensión misionera de la iglesia (Hechos 13:2, 3;
Hechos 16:6-10).
3. Edificaron la iglesia (1 Corintios 14:4, 3; y Efesios 4:12).
4. Unieron y protegieron la iglesia (Efesios 4:13, 14).
5. Advirtieron con respecto a las dificultades futuras (Hechos 11:27-
30; Hechos 20:23; 21:4, 10-14).
6. Confirmaron la fe en tiempos de controversia (Hechos 15:32).

¿CÓMO PODEMOS ENTENDER EL DON PROFÉTICO EN LOS


ÚLTIMOS DÍAS?

Muchos cristianos creen que el don profético cesó al fin de la era


apostólica. Pero la Biblia revela la necesidad especial de orientación
divina durante las crisis del tiempo del fin; eso testifica de la continua
necesidad del don profético después de los tiempos del Nuevo
Testamento.

No existe evidencia bíblica de que Dios retiraría los dones espirituales


concedidos por él a la iglesia antes que esta completara su propósito.
¿Y cuál es el propósito de Dios para su iglesia? De acuerdo con el
apóstol Pablo, es este: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe
y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida
de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).

La iglesia todavía no alcanzó tal experiencia, y por eso todavía


necesita de la presencia de los dones del Espíritu. Estos dones,
incluido el don de profecía, continuarán obrando en beneficio del
pueblo de Dios hasta el regreso de Cristo. Consecuentemente, Pablo
hizo una doble advertencia a los creyentes:

“No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías” (1 Tes. 5:19,


20).

Quiero hablar sobre el don profético inmediatamente antes del


segundo advenimiento

Dios concedió el don profético a Juan el Bautista para que anunciara


el primer advenimiento de Cristo. De modo similar, podemos esperar
que él envíe el mismo don para proclamar el segundo advenimiento,
de tal forma que todas las personas tengan la oportunidad de
prepararse para el encuentro con el Salvador.

Cristo mencionó el surgimiento de falsos profetas como una de las


señales de la proximidad de su segunda venida. Leamos Mateo 24:11,
24.

“Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; […]


Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes
señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun
a los escogidos”.

Si no existieran profetas verdaderos durante el tiempo del fin, Cristo


no habría advertido contra cualquier individuo que pretendiese poseer
el don. Su advertencia en lo tocante a falsos profetas implica que
también habría profetas verdaderos.

El profeta Joel anunció un derramamiento especial del Santo Espíritu y


del don profético justamente antes del regreso de Cristo. Él dice en
Joel 2:28-31:

“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y


profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán
sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos
y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré
prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de
humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que
venga el día grande y espantoso de Jehová”.

El primer Pentecostés fue testigo de una memorable manifestación


del Espíritu. Pedro, citando la profecía de Joel, destacó que Dios había
cumplido su promesa (Hechos 2:2-21). Sin embargo, debemos indagar
si la profecía de Joel encontró su pleno y total cumplimiento, más
amplio, más completo. No tenemos evidencias de que los fenómenos
en el Sol y en la Luna mencionados por Joel hayan ocurrido antes o
después del derramamiento del Espíritu. En realidad, no ocurrieron
sino muchos siglos más tarde.

¿Y con respecto al don profético en la iglesia remanente?

¿Cómo caracteriza el libro de Apocalipsis a los creyentes leales que


serán parte del remanente? La respuesta está en Apocalipsis 12:17.
“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer
guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los
mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.

La frase “testimonio de Jesucristo” se refiere al don profético. ¿Y cómo


sabemos eso? Por la conversación posterior del ángel con Juan. Voy a
explicarlo.

Cerca del final del libro de Apocalipsis, el ángel se identifica a sí


mismo como “consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el
testimonio de Jesús” (Apocalipsis 19:10) y como “consiervo tuyo, de tus
hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este
libro” (Apocalipsis 22:9). Estas expresiones paralelas dejan claro que
son los profetas quienes poseen el “testimonio de Jesús”. Eso explica
la declaración del ángel, de que “el testimonio de Jesús es el espíritu
de la profecía” (Apocalipsis 19:10).

De tal manera que el “espíritu de la profecía” no es una invención de


los adventistas del séptimo día. Este es un asunto que está en la
Palabra de Dios. Voy a reforzar la comparación de dos textos
importantes sobre este tema.

Apocalipsis 19:10

“Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas;


yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio
de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de
la profecía”.

Ahora, veamos Apocalipsis 22:8, 9.

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube
oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me
mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy
consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las
palabras de este libro. Adora a Dios”.

Observen que la situación en los dos pasajes es la misma. Juan se


postra a los pies del ángel para adorarlo. Las palabras del ángel son
casi idénticas; aun así, la diferencia es significativa. En 19:10, los
hermanos son identificados con la expresión “que retienen el
testimonio de Jesús”. En 22:9, son llamados simplemente como
“profetas”. La Biblia está realizando una autointerpretación; la
comparación nos lleva a la conclusión de que el “espíritu de la
profecía” de 19:10 no pertenece a todos los miembros, de forma
general, sino solamente a aquellos a quien Dios llamó para ser
profetas.

¿Sabía que habrá una ayuda especial en la crisis final?

Las Escrituras declaran que el pueblo de Dios experimentará en los


últimos días de la historia terrestre la plenitud de la ira del satánico
poder del dragón, cuando este haga un intento final para destruirlo
(Apoc. 12:17). Será un “tiempo de angustia, cual nunca fue desde que
hubo gente hasta entonces”, dice Daniel 12:1. A fin de ayudarlos en la
supervivencia en medio del más intenso conflicto de todas las eras,
Dios, en su amorosa bondad, asegura a su pueblo que no lo dejará
solo. El testimonio de Jesús, el espíritu de profecía, los guiará con
seguridad hacia el objetivo final: la unión con el Salvador en ocasión
de la segunda venida.

VOLVAMOS A ELEN A D E W HITE; A LGU IEN P U EDE P REGUN TAR:


¿TIENE ELENA DE WHITE LAS CONDICIONES COMO MENSAJERA DE
DIOS PARA LOS T IEM POS A CTU ALES? ¿ TIEN E L O S R EQUISITOS
PARA SER UNA PROFETA?
La respuesta es un claro y sonoro: ¡SÍ!

Las normas por las cuales evaluamos a los profetas bíblicos pueden
ser fácilmente aplicadas a Elena de White.

1. Las enseñanzas de Elena de White están totalmente en armonía


con la Biblia.

Desde el comienzo hasta el fin de su ministerio, su consejo era


clarísimo. Ella escribió: “El Señor desea que estudiéis vuestras
Biblias. Él no ha dado ninguna luz adicional para tomar el lugar de
la Palabra. Esta luz se da con el propósito de concentrar en su
Palabra las mentes confundidas, y si se asimila y digiere es la
sangre y la vida del alma. […]”.

También escribió: “La Biblia es la única regla de fe y doctrina”. i En


otra ocasión, ella dijo: “Las palabras de la Biblia, y de la Biblia sola,
deben oírse desde el púlpito”.

De manera enfática, ella también dice:

“Recomiendo al amable lector la Palabra de Dios como regla de fe


y práctica. Por esa Palabra hemos de ser juzgados. En ella Dios ha
prometido dar visiones en los “postreros días”, no para tener una
nueva norma de fe, sino para consolar a su pueblo y para corregir a
los que se apartan de la verdad bíblica”.

En su última aparición en la Asociación General de 1909, ella


concluyó su sermón levantando una Biblia ante todos los
presentes, diciendo: “Hermanos y hermanas, les recomiendo este
Libro”.
2. Exactitud de las predicciones

Los escritos de Elena de White contienen un número relativamente


pequeño de predicciones. Algunas de ellas están hoy en proceso
de cumplimiento, mientras que otras esperan su cumplimiento. Sin
embargo, las que pueden ser evaluadas, se cumplieron con
extraordinaria precisión. Presentaré, a continuación, dos ejemplos
que demuestran su visión profética.

a. El surgimiento del espiritismo moderno

En 1850, cuando todavía se encontraba en los primeros


pasos, Elena de White lo identificó como uno de los grandes
engaños de los últimos días y predijo su cumplimiento.
Aunque en aquellos días el movimiento fuera decididamente
anticristiano, ella previó que la hostilidad se modificaría, y
que se volvería respetable entre los cristianos. Desde
aquellos días, el espiritismo se ha extendido a todo el
mundo, adquiriendo millones de adeptos. Su cara
anticristiana se modificó; efectivamente, muchos de ellos se
identifican como cristianos espiritistas, reivindicando poseer
la verdadera fe cristiana, afirmando incluso que los
espiritistas son los únicos religiosos que usan los dones
prometidos por Cristo, por medio de los cuales curan a los
enfermos y demuestran una conciencia futura y una
existencia progresiva. Ellos incluso afirman que el espiritismo
concede aún más conocimiento de la Biblia cristiana que
todos los comentarios combinados. La Biblia es un libro de
espiritismo.
b. Cooperación íntima entre protestantes y católicos romanos

Durante el periodo de vida de Elena de White, existía un


abismo entre el protestantismo y el catolicismo romano, el
cual parecía impedir cualquier cooperación entre ambos. El
anticatolicismo caracterizaba a los protestantes. Ella
profetizó que grandes cambios en el seno del
protestantismo conducirían a apartarse de la fe proclamada
por la Reforma. Consecuentemente, las diferencias entre
protestantes y católicos se reducirían, conduciendo a
establecer un puente para cubrir el abismo que antes
separaba a ambos.

Los años posteriores a su muerte han sido testigos del


surgimiento del movimiento ecuménico, el establecimiento
del Consejo Mundial de Iglesias, el Concilio Vaticano II, y la
ignorancia o incluso decidido rechazo que el protestantismo
hace de los puntos de vista de la Reforma con respecto a la
interpretación profética. Estos grandes cambios han
derribado muchas barreras hasta entonces existentes entre
católicos y protestantes, conduciendo a un proceso de
creciente cooperación.

3. Los frutos del ministerio de Elena de White

Los frutos del ministerio profético de Elena de White se hacen


evidentes a medida que pasa el tiempo. Contando con solo cien
creyentes en 1850, el movimiento adventista se volvió un
movimiento internacional, que creció más allá de veinte millones de
bautizados. Los observadores no adventistas, así como adventistas,
declaran enfáticamente que Elena de White es la principal razón
para esta influencia mundial. La Iglesia Adventista no se destaca
solo en el ministerio de la predicación; sino que también patrocina
el mayor sistema de escuelas protestantes del mundo. Su
programa médico también es internacionalmente conocido,
producto en gran parte del estímulo de Elena de White.

Estos programas mundiales, que incluyen a ADRA, jamás habrían


alcanzado sus realizaciones actuales sin la previsión y los principios
expuestos por Elena de White. La Universidad de Loma Linda, por
ejemplo, con su escuela de Medicina internacionalmente
reconocida, ni siquiera existiría si no fuese por la visión y tenacidad
de Elena de White.

El carácter peculiar de estos programas reside no es su influencia


mundial, sino en sus singulares objetivos. Las escuelas adventistas
y las instituciones médicas son distintivas por causa de los
principios cuidadosamente perfeccionados y esbozados por Elena
de White, no por personas religiosas que imitan programas
seculares.

Gracias a los principios expuestos por la mensajera de Dios, los


actuales adventistas del séptimo día también son conocidos como
un pueblo que contribuye, un pueblo de vida larga y saludable y un
pueblo misionero.

4. El enfoque sobre Jesús

El enfoque coherente de Elena de White sobre Jesús como el


centro tanto de su vida espiritual como de sus principios teológicos
resalta cuan convincentemente ella cooperó con el “espíritu” de
profecía. Ella dice: “El objeto de todo ministerio es mantener oculto
el yo y hacer que aparezca Cristo. La exaltación de Cristo es la gran
verdad que han de revelar todos los que trabajan en palabra y
doctrina.”

Además de eso, Elena de White escribió extensamente sobre la


vida de Cristo. Su papel como Señor y Salvador, su sacrificio
expiatorio en la cruz, y su actual ministerio intercesor, representan
temas dominantes en su obra literaria. El libro El Deseado de todas
las gentes ha sido aclamado como uno de los tratados más
espirituales sobre la vida de Cristo, mientas que El camino a Cristo,
su obra más difundida, ha conducido a millones de personas a una
relación más íntima con él. Sus libros retratan claramente a Jesús
como plenamente Dios y plenamente hombre. Su exposición
equilibrada coincide con los puntos de vista bíblicos, evitando de
forma cuidadosa el énfasis exagerado de una u otra naturaleza, un
problema que causó mucha controversia a lo largo de la historia
del cristianismo.

Todo el tratamiento que ella da al ministerio de Cristo es de


naturaleza práctica. No importa qué aspecto trate, su preocupación
fundamental es conducir al lector a una relación más profunda con
el Salvador.

El impacto de los escritos de Elena de White

La revista Ministry de octubre de 1982 mostró que los adventistas


del séptimo día “que estudian regularmente los escritos de Elena
de White presentan mayor probabilidad de, además, ser cristianos
más sólidos en la vida espiritual y en el testimonio delante de la
comunidad que los miembros de iglesia que no lo hacen”. ii

Este mismo estudio afirma que “tal vez, más importante que todas
las otras características de aquellos que leen los escritos de Elena
de White fue el descubrimiento de que el 82% generalmente o
siempre estudian personalmente la Biblia, mientras que el 47% de
los no lectores lo hacen”. “Los adventistas que leen a Elena de
White valoran más el estudio de la Biblia que aquellos que no la
leen. Además de eso, los que siguen el consejo de la escritora son
los miembros de iglesia que ocupan la vanguardia en la
proclamación de las buenas nuevas que constantemente reciben al
estudiar la Biblia y los escritos de ella”. “En otras palabras, los que
leen a Elena de White son los que entienden mejor la misión y el
mensaje de la Iglesia Adventista del Séptimo Día”.

CONCLUSIÓN: UN ENORME LEGADO

En 1915, Arthur G. Daniells, en esa época, presidente de la


Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día,
resumiendo las contribuciones de Elena de White, dijo en su
funeral:

“Ningún maestro cristiano en esta generación, ningún reformador


religioso de cualquier época anterior, ha asignado un valor más alto
a la Biblia. En todos sus escritos esta se presenta como el libro de
todos los libros, la guía suprema y suficiente para toda la familia
humana. […] Los que todavía creen que la Biblia es la inspirada e
infalible Palabra del Dios vivo valorarán más altamente este punto
de vista positivo, y este sostén incondicional que se da en los
escritos de la Sra. White”. iii

El pastor Daniells continuó enumerando una serie de aspectos


destacados de sus escritos: “En su enseñanza, Cristo es reconocido
y exaltado como el único Salvador de los pecadores; […] Sus
escritos se atienen con firmeza a la doctrina de que el Evangelio,
como está revelado en las Sagradas Escrituras, presenta el único
medio de salvación; […] El Espíritu Santo, el representante de Cristo
en la tierra, es señalado y exaltado como el maestro celestial y el
guía enviado a este mundo por nuestro Señor en ocasión de su
ascensión, para hacer real en los corazones y en las vidas de los
hombres todo lo que él había hecho posible por su muerte en la
cruz […] En base a la luz y al consejo que le fueron dados, la Sra.
White sostuvo y defendió opiniones amplias y progresivas con
respecto a las cuestiones vitales que afectan el mejoramiento y la
elevación de la familia humana; […] Sus escritos presentan la
posición más abarcante con respecto a la reforma pro temperancia,
las leyes de la vida y la salud”.

Como conclusión, el pastor Daniells declaró:

“Tal vez no somos lo suficientemente sabios como para poder decir


en forma definida qué parte de la obra de la vida de la Sra. White
ha sido del mayor valor para el mundo, pero parece que el gran
volumen de literatura bíblica que ella dejó resultará ser el mayor
servicio para el género humano. […] Los muchos libros que ella ha
dejado—relacionados con toda fase de la vida humana […]
continuarán modelando el sentimiento público y el carácter
individual. Sus mensajes se apreciarán más de lo que lo han sido en
el pasado”. iv

Como Pedro, podemos decir con fe y con seguridad:

“Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de


nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como
habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. […] Tenemos
también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en
estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro,
hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en
vuestros corazones” (2 Pedro 1:16, 19).
Hermanos y hermanas, “los adventistas del séptimo día son un
pueblo profético, viven en un tiempo profético y transmiten un
mensaje profético a un mundo desprovisto de esperanza y
salvación. Para cumplir nuestro papel singular en tiempos difíciles,
necesitamos depender como nunca de la orientación del Espíritu
Santo. El don de profecía, que es una de las muchas dádivas
concedidas al pueblo de Dios por el Espíritu Santo, representa el
esfuerzo del Señor para comunicarse con y por medio de seres
humanos, mientras prepara personas para encontrarlo”. 1

Usted, hermano, hermana, que acostumbra a leer los libros de


Elena de White, continúe con ese buen hábito espiritual. Usted, que
todavía no hace eso, comience ahora. Cuanto más lea a Elena de
White, más amará la Palabra de Dios.

Amén.

+ recursos
C L ICK AQUÍ
i
Elena G. White. Ser semejante a Jesús, p. 126.
ii Ministry, octubre de 1982, p. 10.
iii Notas biográficas de Elena de White, p. 517.
iv Notas biográficas de Elena de White, pp. 520, 521.

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