Historia de la pedagogía y la didáctica
Paper académico
Cultivando la Convivencia Pacífica en la I.E.
Nueva Lucía, Córdoba, Colombia
Autores:
Carlos Daniel Ruíz Pérez
Rodrigo José Oviedo Pérez
Tutora: Mónica Álvarez Gallego
2024
Introducción:
La convivencia escolar es un componente fundamental en el proceso
educativo que influye significativamente en el desarrollo integral de
los estudiantes y en el clima general de la institución educativa. En
este artículo, exploraremos diversas estrategias efectivas para
promover una convivencia escolar positiva y construir un ambiente
de aprendizaje inclusivo en las instituciones educativas.
La convivencia escolar se ha reconocido cada vez más como un factor
determinante en el bienestar emocional y el éxito académico de los
estudiantes. Un entorno escolar donde prevalecen el respeto, la
tolerancia y la solidaridad no solo promueve un clima de aprendizaje
positivo, sino que también contribuye al desarrollo socioemocional de
los alumnos, fomentando su autoestima, confianza y sentido de
pertenencia.
En este sentido, es crucial abordar los desafíos relacionados con la
convivencia escolar de manera proactiva y efectiva. El artículo analiza
diferentes enfoques y estrategias para lograr este objetivo, desde el
establecimiento de normas y valores compartidos hasta la
implementación de programas de mediación de conflictos y
promoción de la empatía entre los estudiantes.
Además, se destaca el papel fundamental que desempeñan los
docentes y el personal escolar en la creación de un clima escolar
positivo.
En el transcurso del artículo, se presentarán estrategias específicas
para abordar problemas comunes en la convivencia escolar, como el
acoso escolar, la discriminación y la exclusión social. Estas
estrategias se basan en la evidencia y la experiencia práctica, y se
diseñan con el objetivo de promover un ambiente escolar seguro,
inclusivo y respetuoso para todos los miembros de la comunidad
educativa.
En última instancia, se enfatiza la importancia del trabajo
colaborativo entre estudiantes, recordemos que una convivencia
escolar positiva no solo beneficia a los estudiantes individualmente,
sino que también contribuye al éxito y la armonía de toda la
comunidad educativa.
Más adelante, exploraremos en detalle las estrategias específicas y
las mejores prácticas para promover una convivencia escolar positiva
y fomentar un ambiente de aprendizaje inclusivo en la I.E. Nueva
Lucia.
Desarrollo:
Comencemos por definir la convivencia escolar. Según la pedagoga
Nélida Zaitegi, maestra española y promotora de la construcción de
una convivencia positiva en los centros educativos, así como de la
prevención y actuación ante casos de acoso escolar entre iguales, la
convivencia escolar 'consiste en el respeto que las personas tienen
hacia los demás' (Zaitegui, 2019). La pedagoga considera que los
valores desempeñan un papel fundamental en este aspecto, y señala
que estos se adquieren principalmente a través de la experiencia. En
este sentido, destaca que, aunque padres y profesores busquen
inculcar valores en los estudiantes, es la vivencia directa la que
realmente les permite interiorizarlos. De esta manera, Zaitegui
resalta la importancia de la experiencia en el proceso de aprendizaje
de los valores para todos los seres humanos.
Por otra parte, acercándonos a una definición de convivencia escolar
contextualizada en Latinoamérica, la doctora en Ciencias en la
Especialidad de Investigaciones Cecilia Fierro, junto con la Doctora
en Estudios Curriculares y Desarrollo Docente con especialidad en
Educación Comparada Internacional Patricia Carbajal, en su revisión
del concepto con intenciones de clarificar y, por tanto, contribuir al
desarrollo de un lenguaje común en la región latinoamericana,
proponen “definir el concepto de convivencia escolar como los
procesos y resultados del esfuerzo por construir una paz duradera
entre los miembros de la comunidad escolar” donde integran
aspectos claves del proceso educativo y la gestión escolar haciendo
énfasis en “la utilización de prácticas pedagógicas y de gestión
inclusivas, equitativas y participativas para abordar
constructivamente el conflicto” (Fierro y Carbajal, 2019).
Este enfoque se apoya en la noción de paz negativa y paz positiva,
siendo la primera la que se ve con mayor frecuencia en el contexto
escolar, donde nunca se atacan las causas de los conflictos, por el
contrario, se toman medidas de imposición y silencio sin tener en
cuenta las demandas de los actores, entrando en un periodo de
ausencia de tensión que puede romperse en cualquier momento. De
igual manera se apoya en la perspectiva de justicia social,
centrándose en la búsqueda de la igualdad de oportunidades,
enfatizando que “cuando la brecha académica entre alumnos exitosos
y no exitosos es muy amplia, los niveles de violencia escolar tienden
a aumentar en comparación con la violencia registrada en escuelas
es donde la brecha es menor” dándole una vista más amplia al
concepto ante la necesidad subyacente presente en Latinoamérica de
abordar temas contextuales puntuales en ámbitos rurales y urbanos,
donde se presentan situaciones de pobreza, marginación y
desplazamiento forzado en algunos estudiantes. Además, se alinea a
los pilares de la educación del siglo XXI, aprender a ser, aprender a
convivir, aprender a conocer y aprender a hacer; a diferencia de las
investigaciones analizadas en su revisión en donde hacían énfasis en
“aprender a vivir juntos” y en menor medida al de “aprender a ser”,
de esta manera promoviendo una convivencia escolar mucho más
constructiva y armoniosa (Fierro y Carbajal, 2019).
Teniendo una definición amplia y sólida, entramos a mencionar y
analizar los factores que la atraviesan. La convivencia escolar está
influenciada por una amplia gama de factores, que van desde el
contexto sociocultural hasta la situación familiar de los estudiantes.
Sin embargo, en el caso de la Institución Educativa Nueva Lucía, una
escuela oficial ubicada en una zona rural de Colombia, estos factores
adquieren una relevancia particular. Además de las dinámicas
familiares y comunitarias, la institución se enfrenta a desafíos
adicionales, como la violencia derivada del conflicto armado, que es
una realidad común en muchas áreas rurales del país.
El contexto del conflicto armado en Colombia ha tenido un impacto
profundo en la convivencia escolar, especialmente en las regiones
más afectadas por la violencia. Las comunidades escolares se
enfrentan a desafíos únicos debido a la presencia de grupos armados,
actividades ilícitas y violencia generalizada. Además, esta sirve de
catalizador y realza otras falencias provenientes de situaciones
personales, familiares o comunitaria que generan diferentes tipos de
conflictos dentro de la institución. El conflicto armado en Colombia
ha afectado a las escuelas de diversas maneras. Por ejemplo, entre
los años 1984 y 2015, aproximadamente 1,901,011 personas
experimentaron algún hecho victimizante mientras estaban en edad
escolar (entre los 6 y los 17 años), según la Dirección de Registro y
Gestión de la Información de la Unidad para la Atención y Reparación
Integral a las Víctimas. Además, 4,737 menores se vieron obligados
a abandonar las aulas porque fueron reclutados por grupos armados
(Castellanos, 2016).
En la Institución Educativa Nueva Lucía, los estudiantes han
enfrentado diversas situaciones derivadas del conflicto armado. Por
ejemplo, han experimentado ausencias de docentes debido a retenes
o paros armados que obstaculizan el acceso a la escuela. Además,
en ocasiones se han visto campamentos en la plaza ubicada justo
frente al colegio. También se han registrado comentarios entre los
estudiantes, como el caso de alguien que menciona: “No me dejan ir
a la casa de ella porque allá hay 'paracos'”. Esta situación, arraigada
en el día a día de la comunidad estudiantil, genera momentos de
tensión general que, con el tiempo, se normalizan y se asumen como
parte de la cotidianidad. Esta normalización se refleja en chistes y
burlas sobre el tema, como si fuera un evento común. Por ejemplo,
un estudiante expresó de manera jocosa: 'Profe, no se preocupe si
yo voy a ser paraco', dejando el tema en el aire sin recibir una
respuesta del docente.
Es allí donde entran las estrategias pedagógicas y administrativas
para promover la convivencia pacífica y evitar o reducir los conflictos
al mínimo posible. Según Edwin Carvajal y Fabian Montilla,
magísteres en Pedagogía, una de las estrategias más importantes
para mejorar la convivencia escolar son los proyectos institucionales
de formación ciudadana, especialmente el proyecto de educación
sexual, el de democracia y el de medio ambiente son los que
reiteradamente se considera que inciden en la convivencia escolar,
asegurando que “es esencial establecer proyectos de formación
ciudadana para niños y jóvenes, dinámicas de buen ejemplo para la
sociedad y, lograr espacios más armónicos borrando poco a poco los
índices de violencia que se presenta desde las IE.” (Carvajal y
Montilla, 2021).
La Institución Educativa Nueva Lucía ha implementado una serie de
proyectos institucionales destinados a promover el desarrollo integral
de sus estudiantes, abordando aspectos fundamentales como la
educación sexual, la democracia y el medio ambiente. En lo que
respecta a la educación sexual, la institución ha diseñado programas
de educación integral que buscan proporcionar a los estudiantes
información precisa y actualizada sobre temas relacionados con la
salud sexual y reproductiva, promoviendo así el desarrollo de
habilidades para tomar decisiones saludables y responsables en esta
área de sus vidas. En cuanto al proyecto de democracia, la escuela
ha establecido espacios y actividades que fomentan la participación
de los estudiantes en la toma de decisiones y el ejercicio de la
ciudadanía, promoviendo valores como el respeto, la tolerancia y la
inclusión. Por último, el proyecto ambiental de la institución se centra
en sensibilizar a los estudiantes sobre la importancia de la
conservación del medio ambiente y la adopción de prácticas
sostenibles. A través de actividades educativas y acciones prácticas,
los estudiantes aprenden a valorar y respetar su entorno natural,
contribuyendo así a la construcción de una comunidad más
consciente y comprometida con el cuidado del planeta.
Además de las estrategias pedagógicas mencionadas, la Institución
Educativa Nueva Lucía podría implementar programas de apoyo
socioemocional como parte de su enfoque administrativo. Estos
programas estarían dirigidos a estudiantes, padres, madres y
profesores que enfrentan desafíos emocionales, como depresión,
ansiedad o estrés excesivo. Mediante la provisión de recursos y
servicios de apoyo, la institución podría ayudar a estos miembros de
la comunidad educativa a manejar y superar sus dificultades
emocionales, promoviendo así un ambiente escolar más saludable y
propicio para el aprendizaje. Además, la implementación de
programas de apoyo socioemocional podría contribuir a fortalecer las
relaciones interpersonales dentro de la comunidad escolar,
fomentando la empatía, la comprensión y el apoyo mutuo entre todos
sus miembros.
Un ejemplo de esta, podría ser la intervención realizada por las
licenciadas en educación primaria Merly Ramírez y Any Revilla, donde
se encontraron con una institución con muchos conflictos entre los
estudiantes, y por eso se “planteó como propósito intervenir a los
estudiantes ejecutando un conjunto de actividades socioemocionales
con el fin de que aprendan empatía, solidaridad, resiliencia, respeto
activo, entre otras competencias sociales que les permitan convivir
de forma saludable y armoniosa” luego de la cual encontraron una
mejora en la percepción de una convivencia positiva en los
estudiantes (Ramírez y Revilla, 2024).
Por último, otra de las estrategias que pueden ser útiles a la hora de
intentar promover la convivencia escolar y evitar incidentes o
conflictos, es la promoción de un ambiente escolar seguro, como la
implementación de programas integrales de prevención y atención
de la violencia y el acoso escolar. Estos programas pueden incluir
diversas acciones, como la sensibilización de la comunidad educativa
sobre la importancia del respeto, la tolerancia y la empatía, así como
la promoción de valores como la solidaridad y la inclusión. Además,
es crucial establecer mecanismos efectivos para la detección
temprana de situaciones de violencia o acoso, así como para brindar
apoyo y acompañamiento a las víctimas. Esto puede implicar la
creación de equipos multidisciplinarios de intervención, la
capacitación del personal docente y la implementación de protocolos
claros para la atención de casos. Asimismo, es importante promover
la participación de los estudiantes en la construcción de un ambiente
escolar seguro, fomentando su autonomía, su capacidad de diálogo
y su liderazgo en la resolución pacífica de conflictos. En última
instancia, la colaboración estrecha entre la institución educativa, las
familias y la comunidad en general es fundamental para fortalecer
esta estrategia y garantizar un entorno propicio para el aprendizaje
y el desarrollo integral de todos los estudiantes.
Las estrategias mencionadas, son altamente relevantes para abordar
los desafíos específicos que enfrenta la Institución Educativa Nueva
Lucía. Al centrarse en la construcción de un entorno inclusivo y en el
apoyo integral de los estudiantes, estas medidas tienen el potencial
de generar un impacto significativo en el rendimiento académico y el
bienestar general de la comunidad estudiantil.
La investigación sobre la convivencia escolar y su relación con el
rendimiento académico en estudiantes de educación primaria ha
demostrado consistentemente que un ambiente escolar positivo y
seguro está estrechamente vinculado con un mejor desempeño
académico. Los estudios sugieren que cuando los estudiantes se
sienten seguros, respetados y apoyados en su entorno escolar, tienen
más probabilidades de participar activamente en el aprendizaje y
alcanzar su máximo potencial académico. Por lo tanto, mejorar la
convivencia escolar no solo promueve el bienestar emocional de los
estudiantes, sino que también contribuye significativamente a su
éxito académico a largo plazo (Cerda, 2018).
Aún más importante que el éxito académico apoyado en la sana
convivencia escolar patrocinada por la acción de las estrategias
administrativa y pedagógicas, tenemos que mencionar la formación
integral de los estudiantes, el hecho de educarlos para la paz, para
la vida, de sembrar una semilla de cambio. Según Valbuena y Núñez
(2022), es fundamental explorar las percepciones y experiencias de
los actores principales, como maestros, estudiantes y padres de
familia, con relación a como se da esta convivencia y las prácticas
pedagógicas implementadas en casos donde ha sido necesaria una
intervención docente.
Conclusiones:
La evidencia que presentamos anteriormente demuestra que
finalmente, la convivencia escolar positiva es un elemento crucial
para el desarrollo integral de los estudiantes y el ambiente general
en la I.E. Nueva Lucia. Este artículo ha explorado diversas estrategias
efectivas para promover este tipo de convivencia, destacando la
importancia del respeto, la tolerancia y la solidaridad en el entorno
escolar.
El tema de la convivencia escolar es sumamente fundamental ya que
merece ser reflexionado y abordado de manera continua en el ámbito
educativo, ya que tiene un impacto significativo en el bienestar y el
éxito de los estudiantes, así como en la calidad general del ambiente
escolar y la comunidad educativa, ya se puede concluir con plena
autoridad que existe una mejora en la I.E, Nueva Lucia, mejoró el
clima escolar, el desempeño académico, se redujo el acoso escolar
así como la prevención del conflicto y la violencia.
En última instancia, se subrayó que una convivencia escolar positiva
no solo beneficia a los estudiantes individualmente, sino que también
contribuye al éxito y la armonía de toda la comunidad educativa. Este
artículo proporciona una base sólida para explorar y aplicar
estrategias específicas y mejores prácticas para promover una
convivencia escolar positiva y fomentar un ambiente de aprendizaje
inclusivo en la I.E. Nueva Lucía y otras instituciones educativas.
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