“Ocho parábolas para una vida matrimonial –
La esperanza y la compasión en el corazón de la pareja”
1ª
Oración
Parábola del sembrador. Mateo 13, 3-9,18-23
El amor es como una planta que se siembra
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte
cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo
comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde
apenas había tierra, y como la tierra no era profunda
brotó en seguida, pero en cuanto salió el sol, se abrasó
y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que
crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y
dio fruto: una, ciento, otra, sesenta, otra treinta. El
que tenga oídos que oiga. (…)
Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del
sembrador; si uno escucha la palabra del reinos sin
entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su
corazón. Esto significa lo sembrado al borde del
camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el
que escucha la Palabra y la acepta en seguida con
alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o
persecución por la Palabra, enseguida sucumbe. Lo sembrado entre abrojos significa
el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas
ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que
escucha la Palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por
uno. »
Cuestiones para el Deber de Sentarse.
● ¿Qué buenas semillas hemos sembrado y han hecho crecer nuestro amor? ¿Qué malas
semillas impidieron el crecimiento a lo largo de los años?
● ¿Con el tiempo, qué acontecimientos en nuestro matrimonio pudieron llevarnos a
atravesar una crisis o a alejarnos uno del otro? ¿Cómo estar atentos a las señales del
alejamiento y cómo poner remedio?
● ¿Dónde situamos nosotros la Palabra de Dios y su profundización en nuestro
matrimonio y en nuestra vida personal?