Curso de Lingüística general (1916)
Ferdinand de Saussure
Datos biográficos sobre Ferdinand de Saussure
Nació en Ginebra, Suiza, el 26 de noviembre de 1857. Provenía de una de las más antiguas familias de la
ciudad, con sólida formación científica, y que contaba entre sus antepasados con geógrafos, matemáticos,
físicos, naturalistas, entre otros. Murió en febrero de 1913.
Comenzó sus estudios de Latín, Griego, Sánscrito y Lingüística, esta última según los métodos de la
Gramática Comparada, en la Universidad de Ginebra. Su educación e investigaciones sobre lenguas Indo
Europeas lo llevarían hasta Leipzig y Berlín. En 1880, defiende su tesis acerca del genitivo en el Sánscrito
y logra finalmente su doctorado. A partir de ese momento se inicia su carrera como profesor universitario.
Estudió sánscrito en Leipzig, bajo el influjo de la escuela de neogramáticos, que pretendía renovar los
métodos del estudio de la gramática comparada. En 1879 publicó con éxito una Memoria sobre el sistema
primitivo de las vocales en las lenguas indoeuropeas, y un año después leyó su tesis doctoral, Sobre el
empleo del genitivo absoluto en sánscrito (1880), a partir de lo cual fue nombrado profesor de gramática
comparada en la École des Hauts Études de París, y participó activamente en los trabajos de la Sociedad
lingüística.
En 1891 regresó a Ginebra, donde fue profesor de sánscrito y, entre 1907 y 1910, de gramática comparada
y de lingüística general. Fueron sus discípulos C. Bally y A. Séchehaye quienes publicaron su Curso de
lingüística general (1916), una síntesis de sus tres últimos años como profesor extraída partir de los
apuntes de clase.
Objeto de la Lingüística
“¿Cuál es el objeto a la vez integral y concreto de la lingüística? (…) Lejos de preceder el
objeto al punto de vista, se diría que es el punto de vista el que crea el objeto y, además,
nada nos dice de antemano que una de esas maneras de considerar el hecho en cuestión
sea anterior o superior a las otras (…).
Hay que colocarse desde el primer momento en el terreno de la lengua y tomarla como
norma de todas las otras manifestaciones del lenguaje. En efecto, entre tantas dualidades,
la lengua parece lo único susceptible de definición autónoma y es la que da un punto de
apoyo satisfactorio para el espíritu” (1916: 37).
¿Qué es la lengua?
1. La lengua es un objeto bien definido en el conjunto heteróclito de los hechos de lenguaje. Se la puede
localizar en la porción determinada del circuito donde una imagen acústica viene a asociarse con un
concepto. La lengua es la parte social del lenguaje, exterior al individuo, que por sí solo no puede ni
crearla ni modificarla; no existe más que en virtud de una especie de contrato establecido entre los
miembros de la comunidad.
2. La lengua, distinta del habla, es un objeto que se puede estudiar separadamente.
3. Mientras que el lenguaje es heterogéneo, la lengua así delimitada es de naturaleza homogénea: es un
sistema de signos en el que sólo es esencial la unión del sentido y de la imagen acústica, y donde las dos
partes del signo son igualmente psíquicas.
4. La lengua, no menos que el habla, es un objeto de naturaleza concreta. Los signos lingüísticos no por ser
esencialmente psíquicos son abstracciones; las asociaciones ratificadas por el consenso colectivo, y cuyo
conjunto constituye la lengua, son realidades que tienen su asiento en el cerebro. Además, los signos de la
lengua son tangibles.
Lengua – habla
Al separar la lengua del habla (langue et parole) se separa a la vez:
1°: lo que es social de lo que es individual.
2°: lo que es esencial de lo que es accesorio y más o menos accidental.
La LENGUA no es una función del sujeto hablante, es el producto que el individuo registra pasivamente,
nunca supone premeditación y la reflexión no interviene en ella más que para la actividad de clasificar.
El HABLA es un acto individual de voluntad y de inteligencia, en el cual conviene distinguir:
1°: las combinaciones por las que el sujeto hablante utiliza el código de la lengua con miras a expresar su
pensamiento personal.
2°: el mecanismo psicofísico que le permita exteriorizar esas combinaciones.
Signo lingüístico:
Lo que el signo lingüístico une no es una cosa y un nombre, sino un concepto y una imagen
acústica. La imagen acústica no es el sonido material, cosa puramente física, sino su huella
psíquica, la representación que de él nos da el testimonio de nuestros sentidos; esa imagen es
sensorial, y si llegamos a llamarla “material” es solamente en ese sentido y por oposición al
otro término de la asociación, el concepto, generalmente, más abstracta (1916:128)
Todo lo que nos habla de algo
distinto de sí mismo es un signo
El signo lingüístico no vincula un nombre con una cosa
sino un concepto con una imagen acústica
Características del signo lingüístico
Arbitrariedad
La palabra arbitrario necesita también una observación. No debe dar una idea de que
el significante depende de la libre elección del hablante (ya veremos luego que no
está en manos del individuo el cambiar nada en un signo una vez establecido por un
grupo lingüístico); queremos decir que inmotivado, es decir, arbitrario en relación
con el significado, con el cual no guarda en la realidad ningún lazo natural
(1916:130).
Linealidad del significante
El significante, por ser de naturaleza auditiva, se desenvuelve en el tiempo únicamente y tiene los
caracteres que toma del tiempo: a) representa una extensión, y b) esa extensión es mensurable en
una sola dimensión; es una línea (…) Por oposición a los significantes visuales (…) los
significantes acústicos no disponen más que de la línea de tiempo; sus elementos se presentan uno
tras otro; forman una cadena.
Los elementos de cada signo de desarrollan en una sucesión en el tiempo (cadena
hablada) que se representa mediante una sucesión en el espacio (escritura).
Ejemplo:
L – E – N – G- U - A
Inmutabilidad
Ninguna sociedad conoce ni jamás ha conocido la lengua de otro modo
que no sea como un producto heredado de las generaciones precedentes y
que hay que tomar tal cual es (…) el único objeto real de la lingüística es la
vida normal y regular de una lengua ya constituida. Un estado de lengua
dado siempre es el producto de factores históricos, y esos factores son los
que explican por qué el signo es inmutable, es decir, por qué resiste toda
sustitución arbitraria (1916:136)
Mutabilidad
El tiempo, que asegura la continuidad de la lengua, tiene otro efecto, en apariencia contradictorio
con el primero: el de alterar más o menos rápidamente los signos lingüísticos, de modo que, en
cierto sentido, se puede hablar a la vez de inmutabilidad y mutabilidad del signo. En último análisis
ambos hecho son solidarios: el signo está en condiciones de alterarse porque se continúa. Lo que
domina en toda alteración es la persistencia de la materia vieja: la infidelidad al pasado solo es
relativa. Por eso el principio de alteración se funda en el principio de continuidad. (…) Sean
cuales fueren los factores de la alteración, ya obren aisladamente o combinados, siempre conducen a
un desplazamiento de la relación entre el significado y el significante (1916:140)
Mutabilidad: el signo lingüístico puede cambiar (en significado, en
significante o en ambos) a través del tiempo (nivel diacrónico).
Inmutabilidad: el signo lingüístico se mantiene inalterable en un mismo
tiempo (nivel sincrónico).
Lingüística sincrónica y diacrónica
La lingüística sincrónica se ocupará de las relaciones lógicas y psicológicas que unen términos
coexistentes y que forman sistema, tal como aparecen en la conciencia colectiva. Está confinada a un
determinado tiempo con el fin de entender el sistema de la época.
La lingüística diacrónica estudiará las relaciones que unen términos sucesivos no percibidos por una
misma conciencia colectiva y que se reemplazan unos a otros sin formar sistema entre sí. Estudia el
lenguaje en su evolución.
La lingüística puede estudiar el lenguaje en un
momento cualquiera o estudiar su evolución en el
tiempo.
Con el tiempo, el lenguaje evoluciona y los signos
cambian
El funcionamiento de una lengua es como el del ajedrez (la comparación favorita de
Saussure). Esta es, nos dice, la mejor analogía porque el ajedrez nos muestra un sistema
de valores. Los peones, caballos, etc. tienen distinto valor pero, en su conjunto, las
piezas forman un sistema, interactúan igual que los elementos de un lenguaje en el
estado sincrónico. Cualquier posición de las piezas en una partida es similar a un
estudio sincrónico de la lengua. Pero, cuando se mueve una pieza, el efecto es similar a
un cambio lingüístico y este le incumbe al análisis diacrónico. Aunque sólo se mueva
una pieza, ello afecta al sistema total.
El valor lingüístico
La lengua es un sistema en donde todos los términos son solidarios y
donde el valor de cada uno no resulta más que de la presencia
simultánea de los otros. Así el valor de todo término está
determinado por lo que lo rodea.
El lenguaje es un sistema de valores. El signo comunica un valor lingüístico, el
cual deriva de su contraste con otros signos con los que está vinculado. Tomemos
las palabras océano, lago, laguna, rio, arroyo, etc. Es el conjunto el que determina
el significado de cada cual. Cada uno se entiende, en parte, porque conocemos su
diferencia con las demás: océano, significa lo que no significan lago, laguna, rio,
etc.
¿Qué es el valor? Inútil recordarlo, el Curso es explícito en este
punto. Demos simplemente un ejemplo, que no será el de los
manuales de lingüística: en los baños de la Universidad de
Ginebra hay una inscripción muy singular (aunque muy oficial):
las dos puertas, cuya obligada dualidad consagra
ordinariamente la diferencia entre los sexos, tienen aquí marcas
de “señores”, una, y “profesores” la otra. Llevada a la pura
significación, la inscripción no tiene ningún sentido: ¿acaso los
“profesores” no serían “señores”? La oposición, tan grotesca
como moral, se explica en el plano del valor: entran en colisión
dos paradigmas, de uno de los cuales no se leen más que las
ruinas “señores”/damas// “profesores”/estudiantes: en el juego
de la lengua es el valor (y no la significación) el que detenta la
verdadera carga sensible, simbólica y social: en este caso, la de
la segregación docente y sexual.
Barthes, Roland (1973) “Saussure, el signo, la democracia” en
La aventura semiológica. Barcelona, Paidós, 1985:220.
Relaciones sintagmáticas y paradigmáticas
Mientras que un sintagma evoca enseguida la idea de un orden de sucesión y de un número determinado
de elementos, los términos de una familia asociativa (paradigmática), no se presentan ni en número
definido ni en un orden determinado. Un término dado es como el centro de una constelación, el punto
donde convergen otros términos coordinados cuya suma es indefinida
Relaciones entre elementos coexistentes en la cadena: estas relaciones, llamadas relaciones sintagmáticas
se fundan en el carácter lineal de la lengua, ya que se dan entre elementos consecutivos. Por ejemplo, en un
sintagma como las frescas mañanas de otoño, se establecen relaciones de concordancia entre el sustantivo y
el artículo y el adjetivo que lo preceden, así como también relaciones de orden. Si se infringen estas
relaciones sintagmáticas, el resultado es agramatical: *la fresco mañanas de otoño, *las de otoño frescas
mañanas.
Relaciones entre elementos que pueden aparecer en un mismo lugar de la cadena: se establecen entre
elementos ausentes que el hablante asocia por algún motivo. Así, podemos sustituir las por esas, unas,
algunas, dos; a su vez, de otoño por primaverales, porteñas, etc. Son estas las relaciones paradigmáticas.
Di Tullio, Ángela, Manual de gramática del español, «La gramatica»,pp,25,26
El análisis sincrónico toma como único punto de vista el de los usuarios de la lengua. En el análisis
diacrónico existen dos opciones: el cambio lingüístico puede rastrearse en el periodo en el que
ocurrió pero el lingüista puede asimismo retrotraerse del resultado a la causa y de esta al origen.
Como a menudo se carece de datos históricos sobre el cambio lingüístico, el especialista se ve
forzado a adoptar el segundo enfoque. El objetivo de la lingüística diacrónica es entonces la
reconstrucción de las formas antiguas del lenguaje. Es una labor de detective: cuantas más formas
modernas existan para comparar con las antiguas, mejor será la conjetura sobre cuáles están
conectadas y de qué manera.
¿En qué aspectos fue innovador Ferdinand de Saussure?
✓ Vinculó a la lingüística con un estudio más general de los signos.
✓ Identificó las características de la lengua como entidades mentales.
✓ Subrayó la creatividad del lenguaje.
✓ Estableció una terminología que favorecía la definición precisa de términos
generales en lugar de términos técnicos.
✓ Adoptó una modalidad didáctica que hacía amplio uso de analogías añadiendo
imaginación al examen crítico de sus antecesores del siglo XIX
✓ Incorporó la lingüística al siglo XX
Estructuralismo
La lingüística tiene por único y verdadero objeto la
lengua considerada en sí misma y por si misma
✓ Objeto de estudio: la lengua
✓ Característica que permite el recorte: sistema
✓ Unidad de análisis: signos lingüísticos
✓ Naturaleza del valor: relaciones opositivas
✓ Direcciones de las relaciones opositivas: sintagmáticas y paradigmáticas