Control de Hechos en Nulidad Penal
Control de Hechos en Nulidad Penal
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LegalPublishing Chile
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL
T' FUNDACIÓN FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD AUSTRAL
MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
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1' edición marzo 2011 Legal Publishing Chile
Tiraje: 500 ejemplares
Impresores: C y C Impresores - San Francisco ]434, Santiago
I M P R E S O EN C H I L E / P R I N T E D IN CHILE
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hibido. Usos infractores pueden constituir delito.
A Sofía y Emilia por el tiempo robado,
y a Jaime por su paciencia incombustible.
ÍNDICE
Página
INTRODUCCIÓN 1
CAPÍTULO I
EL CONTROL DE LOS ENUNCIADOS FÁCTICOS A TRAVÉS DEL RECURSO DE NULIDAD
Página
5. A MODO DE COLOFÓN 78
CAPÍTULO II
LA LIBRE VALORACIÓN DE LA PRUEBA COMO LÍMITE A LA POSIBILIDAD DE CONTROL
1. ¿ Q U É ES LA LIBRE VALORACIÓN? 82
1.1. ARTICULACIÓN DE UN SISTEMA LÓGICO DE VALORACIÓN QUE
PERMITA EL CONTROL 85
1.2. ¿CÓMO SE ESTRUCTURA EL RAZONAMIENTO PROBATORIO? 93
2. PRINCIPIOS DE LA LÓGICA. INDUCCIÓN VERSUS DEDUCCIÓN 96
CAPÍTULO I I I
EL VALOR DE LA INMEDIACIÓN COMO LÍMITE A LA ACTIVIDAD DE CONTROL
Página
CAPÍTULO I V
INTERPRETACIÓN CORRECTA DEL RECURSO DE NULIDAD COMO MEDIO DE
CONTROL DE LAS CUESTIONES DE HECHO
ABSTRACT
It has been traditionally held that the nullity court cannot control the establishment
of probate conclusions and that; it exclusively corresponds to the fond judges. In spite
of this predicament, the present study expects to demónstrate that the nullity resource
is a suitable impugnation way to control the decisión over the proof; and that such
control is compatible with the free valuation system, with the mediation principies,
and with the new order in terms of resources, constituent bases of the new penal
procedures, that they commonly hoist as limits to the possibility of censure that the
nullity court must carry out, such control is perfectly reconcilable with the concept
of resource as a guarantee of the convicted in the penal process.
INTRODUCCIÓN
cuándo se han colmado los requerimientos de justificación que nos permitan tener
por acreditada una determinada conclusión probatoria.
Se estudiará, igualmente, el principio de inmediación y el nuevo orden en materia
recursiva que -junto a la libre valoración- constituyen los pilares sobre los cuales
se sustenta nuestro orden procesal penal, poniéndose en evidencia la distorsionada
concepción que existe respecto de aquel principio y que lo concibe como un método
valorativo autónomo que produce el nefasto efecto de sustraer del control que deben
realizar los tribunales superiores de justicia, el trabajo valorativo formulado por el
tribunal de mérito, dejándole inmerso en el plano de lo subjetivo y de lo inefable,
por lo que se centrarán los esfuerzos en otorgar a la inmediación su justa dimensión
como técnica de formación de la prueba y resaltar lo que ella permite y lo que no
autoriza.
Respecto del sistema de recursos, se pondrá de manifiesto lo que realmente sig-
nifica este nuevo orden que da mayor relevancia al juicio oral, a su centralidad y su
virtud de ser fuente de respeto y promoción de las garantías del debido proceso, en
especial el derecho a defensa y el principio de contradicción, dejando de lado aquella
interpretación que asume, sin más, que por la sola superioridad jerárquica el tribunal
de nulidad está en mejor posición para conocer el asunto controvertido.
Articular una correcta interpretación de estos basamentos permitirá, sin lugar a
dudas, propender a su vez a una hermenéutica del recurso de nulidad que lo haga efi-
caz para el control de los hechos judicialmente fijados, por lo que el presente trabajo
persigue formular las bases de la anhelada concepción del recurso que lo objetivice
y permita, mediante parámetros intersubjetivos, la realización de un control integral.
Evidenciar las consecuencias prácticas de aquello, en especial la disminución de
condenas injustas o al menos arbitrarias y poner de relieve su compatibilidad con la
garantía del doble conforme, es otro de los propósitos de esta investigación.
Cruza todo el presente estudio la finalidad de demostrar la pervivencia en nuestro
sistema valorativo del subjetivismo, el que, pese a la profunda reforma que implicó
implementar el sistema de sana crítica racional que recoge criterios cognoscitivos, se
niega a morir y que está presente en el razonamiento del tribunal de fondo como en el
de nulidad, configurando una insoslayable coartada a la posibilidad de control.
Se pretende, con igual intensidad, hacer presente la evolución que han experi-
mentado los recursos contra la sentencia y el carácter que hoy en día poseen como
garantía de todo condenado en un proceso penal, a fin de que no pueda ser ejecutada
la sentencia sin que esta decisión sea revisada integralmente -siendo también objeto
de censura los aspectos de hecho- por un tribunal distinto y de superior jerarquía que
el que decidió la condena.
En este último orden de ideas, se plantean reflexiones sobre la vinculación del recur-
so de nulidad como medio de control de la decisión sobre la prueba y su relación con
el sistema de garantías de orden procesal imperantes en nuestro estado de derecho.
Finalmente, se plantea el modo en que puede desplegarse el control que debe
realizar el tribunal superior, con marcado énfasis en la fiscalización de la plenitud y
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 3
facti, a fin de iluminar nuestra práctica y resolver las dudas sobre la recta interpretación
que debe formularse al recurso de nulidad.
1
El recurso de nulidad puede ser definido, en Chile, como un recurso extraordinario que se interpone
por la parte agraviada por una sentencia definitiva dictada en procedimiento ordinario, simplificado o
de acción penal privada, ante el tribunal que la dictó, con el objeto de que el superior jerárquico que sea
competente, en conformidad a la ley, invalide el juicio oral y la sentencia, o solamente esta última, cuando
en la tramitación del juicio o en el pronunciamiento de la sentencia se hubiere infringido sustancialmente
derechos o garantías asegurados por la Constitución o por los tratados internacionales ratificados por
Chile que se encuentran vigentes o cuando, en el pronunciamiento de la sentencia, se hubiere hecho
una errónea aplicación del derecho que hubiere influido en los dispositivo del fallo. Vid. HORVITZ, M . y
LÓPEZ, J. Derecho procesal penal chileno, Ed. Jurídica de Chile, Santiago, 2 0 0 4 , p. 4 0 2 y RIEUTORD, A .
El recurso de nulidad en el nuevo proceso penal, Ed. Jurídica de Chile, Santiago, 2 0 0 7 , p. 11.
2
RIEGO, C . "El recurso de nulidad en el nuevo sistema procesal penal", en ROMERO, A . (coord.),
Estudios de derecho en homenaje a Raúl Tavolari Oliveros, Ed. LexisNexis. Santiago, 2 0 0 7 , p. 4 2 9 .
3
CAROCCA, A . El nuevo sistema procesa! penal, Ed. LexisNexis, Santiago, 2005, pp. 269 y El nuevo
sistema procesal penal, Ed. Jurídica La Ley, Santiago, 2003, p. 264 y vid. CERDA, R. Etapa intermedia
juicio oral y recursos, Ed. Librotecnia, Santiago, 2003, p. 266.
4
Vid. OTERO, M . Código Procesal Penal, Ed. LexisNexis, Santiago, 2002, p. 123.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 7
El propio mensaje del CPP refiere a estas consideraciones, denotando lo que ocu-
rría en el sistema que imperaba antes de la reforma procesal penal: "La concepción
básica que inspira el régimen de recursos que el proyecto propone implica un radical
cambio en el sistema de controles de la actividad de los jueces penales. El modelo
vigente funciona sobre la base de un muy intenso sistema de controles verticales
prácticamente todas las decisiones de relevancia que un juez del crimen adopte son
objeto de revisión, incluso sin reclamación de parte, por sus superiores jerárquicos.
Este sistema, que se explica históricamente por la necesidad de controlar a un órgano
único en primera instancia, con exceso de atribuciones, ha contribuido fuertemente a
la irracionalidad administrativa del sistema, a la desvalorización de las decisiones del
juez individual y a las ya mencionadas burocratización y pérdida de la individualidad
de la función judicial y su proyección pública ".
Es relevante, como señalamos, el principio de centralidad del juicio oral y la
aspiración por su preservación, fin para el cual se diseñó un conjunto mucho más
complejo de órganos y de relaciones entre ellos. A partir de este diseño, el sistema de
controles de la actuación de cada uno de los funcionarios que interviene viene dado,
a su vez, por la intervención de los otros en las distintas etapas del procedimiento,
las que han sido diseñadas con el objetivo de evitar la concentración de facultades y
lograr que cada una de las decisiones de relevancia sea objeto de consideración por
más de uno de los órganos del sistema, así como de un debate previo con la mayor
transparencia posible5.
Señala Gonzalo Cortez que, por otro lado, habiéndose concebido históricamente
el sistema de doble grado de jurisdicción como un mecanismo compensatorio de las
imperfecciones de una primera instancia en manos de un tribunal unipersonal, esta
necesidad desaparecía desde el momento en que el juicio oral es conocido por un
tribunal de carácter colegiado6.
El recurso de nulidad se estructura sobre la base de dos cauces de procedencia:
por una parte se han establecido las causales que tienen que ver con el respeto de los
derechos y garantías procesales durante el desarrollo del proceso y, por otra, aquellas
que genéricamente dicen relación con la errónea aplicación del derecho que influye
sustancialmente en lo dispositivo del fallo. Cabe destacar que el segundo cauce se
refiere a la errónea aplicación de derecho, no de la ley, siendo su concepción más
amplia por incluir otras fuentes formales del derecho como la Carta Política o los
tratados internacionales vigentes y ratificados por Chile7.
5
Vid. CORTEZ, G. El Recurso de nulidad. Doctrina y jurisprudencia, Ed. LexisNexis, Santiago, 2006,
p . 2 8 y RIEGO, C . op. cit., p . 4 3 2 .
6
CORTEZ, G. op. cit., p. 2 9 .
7
"Este recurso de nulidad, (...) según ya aparece del nombre y lo confirman sus causales, principal-
mente defiende la regularidad formal del enjuiciamiento, por vía de alcanzar la invalidación de los actos
-incluso la sentencia- cuando son el resultado de un procedimiento viciado". TAVOLARI, R . Instituciones
de! nuevo proceso penal. Cuestiones y casos, Ed. Jurídica de Chile, Santiago, 2005, p. 202.
8 MARCELA PAZ ARAYA N O V O A
8
DEL Rio, C. "Consideraciones sobre el sistema de prueba en materia penal y control sobre el núcleo
fáctico mediante recurso de nulidad (II)", Rev. U. Católica del Norte, N° 9, enero-junio de 2002.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 9
9
Vid. BOFILL, J. "Comentarios de jurisprudencia procesal penal", Revista de Derecho. U. Adolfo
Ibáñez, N° 2, 2005, p. 689.
10
V i d . BOFILL, J . op. cit., p . 6 9 0 .
11
Vid. pie de página nota 1 0 7 de OTERO, M . op. cit., p. 1 1 9 ; TAVOLARI, R . "Los recursos en el Nuevo
Código Procesal Penal chileno", Rev. de Derecho Procesal. Facultad de Derecho U. de Chile, Santiago,
10 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
11
Continuación nota
año 2005, N° 20, cita 2 7 , p. 401, PEREIRA, H. "Oralidad e instancia única o doble en el proceso penal",
[Link] Jurídica, Base de Datos
del Diario Oficial; PFEFFER, E. Procesal Penal. Anotado y concordado, Ed. Jurídica de Chile, Santiago,
2 0 0 1 , p . 3 6 7 y CORTEZ, G . op. cit., p . 2 0 .
12
Vid. pie de página nota 107 de OTERO, M. op. cit., p. 1 1 9 ; TAVOLARI, R . "Los recursos...", op. cit.,
p. 4 0 1 , PEREIRA, H . , op. cit., PFEFFER. E. op. cit., p. 3 6 7 y CORTEZ, G. op. cit., p. 2 0 .
CAROCCA, A. "Recursos en el nuevo sistema procesal penal", en [Link]., Nuevo proceso penal.
13
15
"La señal distintiva de tales procedimientos jerárquicos es que se han estructurado como una
sucesión de etapas, que se revelan ante funcionarios encerrados en una cadena de subordinación. La
decisión inicial no es un punto focal, que ensombrezca la importancia de lo que precediera o lo que pueda
seguir. El expediente del caso es el nervio central de todo proceso, que integra los distintos niveles de
tomas de decisión. Si cuando un caso se mueve de un nivel a otro, la información contenida en el registro
escrito es negada a los funcionarios, el proceso jerárquico podría perder orientación. La ecuación de la
actividad procesal con la acción bajo supervisión oficial es también típica de los procesos jerárquicos".
DAMASKA, M . Las caras de la justicia y el poder del Estado. Análisis comparado del proceso legal, Ed.
Jurídica de Chile, Santiago, 2000, p. 101.
16
DAMASKA, M . op. cit., p . 3 9 .
12 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
17
"A los tribunales colegiados se les reconoce una mayor garantía de calidad de juicio, por eso suele
atribuírseles competencia para conocer de los juicios de otros jueces o tribunales y/o de los asuntos de
más complejidad. Esa presunción de mayor calidad de juicio está en función, precisamente, de la dia-
léctica critica que posibilita la pluralidad de sujetos que concurre al enjuiciamiento. De aquí se deriva
la exigencia de que la convicción íntima del tribunal tenga que formarse, no por simple yuxtaposición
mecánica del resultado de las íntimas convicciones individuales, sino a través de un debate interno sobre
la misma formación de éstas y de su resultado". ANDRÉS, P. "De nuevo sobre la motivación de los hechos.
Respuesta a Manuel Atienza", Rev. Jueces para la democracia, N° 22, febrero 1994, p. 91.
18
PFEFFER, E . op. cit., p . 3 6 9 .
19
CAROCCA, A. "Recursos en el...", op. cit., pp. 307-308.
20
TAVOLARJ, R . "Los recursos...", op. cit., p. 395.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 13
superior por los medios que la tecnología provee o su repetición íntegra, ante el refe-
rido tribunal no es el recurso de apelación el que resulte más compatible o se avenga
mejor a los principios y fines mencionados, propios del sistema acusatorio.
El juicio oral ante el tribunal inferior debe prevalecer, pues es fecundo en el control
de las garantías del debido proceso, y debe estar sujeto a control de legitimidad si es
que tales garantías no se han respetado y el cauce por el cual debe ello realizarse es
el recurso de nulidad21. Por tanto en la mayoría de los países donde existe el sistema
de enjuiciamiento penal de corte acusatorio, se contempla el recurso de casación
en cuyo sistema "una vez que el tribunal que conoce del recurso ha determinado la
existencia de una violación del derecho suficientemente grave, invalida la decisión
y da lugar, por regla general, a la repetición del juicio, con lo cual la nueva decisión
tendrá siempre como base una audiencia de juicio desarrollada con plena vigencia
del sistema de garantías"22.
21
Cfr. ACCATINO, D. "Forma y sustancia en el razonamiento probatorio. El alcance del control sobre
la valoración de la prueba a través del recurso de nulidad penal", Rev. de derecho de la Pontificia Uni-
versidad Católica de Valparaíso, vol. 31, N° 1, 2009, nota N° 6, p. 349.
22
RIEGO, C. op. cit., p. 4 3 4 .
14 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
23
Vid. CORREA, J . Recursos procesales penales, Ed. LexisNexis, Santiago, 2005, pp. 101 y ss.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 15
por sobre la opinión del tribunal más informado".24 Se propuso una solución que fue
descartada por su elevado costo y que consistía en que ante el tribunal de alzada,
se hiciere una audiencia de juicio oral similar a la anterior. Además se sostuvo que
siendo el tribunal del juicio oral colegiado, no se justificaba, en principio, un recurso
de apelación como el que existía en el antiguo sistema25.
Igualmente se indicó que "desde la instauración del sistema oral, desapareció el
recurso de apelación, por lo que se ha tenido que ampliar el recurso de casación, con
el fin de controlar el desarrollo del juicio de primera instancia. En principio, es un
control legal, pero en cuyo límite siempre hay problemas de hechos"26.
Sin embargo se señaló por varios Diputados que por el peso de la tradición era
necesario mantener el recurso de apelación.
Al parecer se concebía el recurso de casación como un instrumento de control
en su vertiente más clásica, que impedía el acceso al juicio de hecho de una manera
absoluta y se pensó que, con la supresión de la apelación, se dejaba en la indefensión
a aquel condenado que lo había sido con prueba apreciada de manera ostensiblemente
arbitraria y a fin de subsanar estas posibles injusticias, surge en la Cámara de Diputa-
dos la incorporación del llamado recurso extraordinario, en contra de las sentencias
condenatorias que se apartaran manifiesta y arbitrariamente de la prueba rendida en
la audiencia. Se indicó expresamente "como consecuencia del debate habido respecto
de los recursos de apelación y de casación, la Cámara de Diputados acordó incorporar
un título nuevo, con el fin de establecer un recurso extraordinario"27.
Se señaló, sin embargo y a fin de clarificar los conceptos, "que el recurso de casa-
ción, tanto en la tradición angloamericana como en la tradición europea continental,
es un recurso que nació como una forma de controlar el apego de los tribunales a
los criterios dictados por el legislador. Progresivamente, ha ido derivando desde ese
modelo hacia otro en que, más bien, se trata de que las cortes superiores sean capaces
de uniformar los criterios de aplicación del derecho, no sólo en cuanto se apegan a los
mandatos del legislador, sino, en general, en cuanto se apegan a los principios jurídi-
cos^...) En esta segunda lógica la casación apunta, fundamentalmente, a establecer
una unidad jurídica en términos de uniformar la jurisprudencia, en la que incluso se
acepta que se incorporen otros elementos distintos del mandato del legislador, como
son principios, los tratados internacionales. Uno de los problemas más agudos es
24
Primer Trámite Constitucional, Primer informe de la Comisión de Constitución, Legislación y
Justicia de la Cámara de Diputados, p. 38, [Link] (en lo sucesivo esta es la fuente consultada en
todas las referencias a los informes).
25
Vid. Primer Trámite Constitucional, Primer informe de la Comisión de Constitución. Legislación
y Justicia de la Cámara de Diputados, p. 387.
26
Primer Trámite Constitucional, Primer informe de la Comisión de Constitución, Legislación y
Justicia de la Cámara de Diputados, p. 387.
27
PFEFFER, E . op. cit., p . 3 6 7 .
BIBLIOTECA )
/
16 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
28
Primer Trámite Constitucional, Primer informe de la Comisión de Constitución, Legislación y
Justicia de la Cámara de Diputados, p. 391.
MATURANA, C. Reforma Procesal Penal. Génesis, Historia sistematizada y concordancias, en
29
[Link]., Tomo III, Ed. Jurídica de Chile, Santiago, 2003, op. cit., p. 79.
30
MATURANA, C . op. cit., p . 8 1 .
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 17
31
MATURANA, C . op. cit., p . 8 5 .
32
CORREA, J. op. cit., p. 1 0 4 y MATURANA. C. op. cit., p. 8 4 .
33
Vid. Segundo Trámite Constitucional, Informe de la Comisión de Constitución, Legislación,
Justicia y Reglamento del Senado, p. 954.
18 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
otro tribunal. Esto se consideró como un equilibrio entre la lógica pura del sistema y
la necesidad de una posible revisión, en el caso de una arbitrariedad manifiesta"34.
Por su parte, el Magistrado Sr. Salvi estimó "necesaria la presencia de una forma
de control sobre la decisión del tribunal, que incluso está prevista en los tratados
internacionales. Lo que no debe ocurrir es lo que sucede en Italia, en donde existe
una segunda instancia escrita después de la primera instancia oral. Este recurso ex-
traordinario se asemeja a un recurso de casación, porque la hipótesis prevista recae
sobre los motivos de la sentencia. Una opción es ampliar los casos de casación, y
la otra mantener el recurso extraordinario, que tiene la misma lógica que un recurso
de casación, donde lo que se analiza es la correspondencia entre lo que resuelve la
sentencia y lo que se ha probado"35.
Añadió que "para integrarlo al recurso de casación y evitar que exista una interpre-
tación demasiado amplia de este recurso extraordinario, sería útil modificar la parte
del Código que se refiere a la valoración de la prueba, porque el artículo 210 hace
referencia a la libre valoración de la prueba. Esta situación tan amplia en razón de la
prueba debería ir orientada por ciertos principios relativos a lo que el juez puede o no
hacer al valorar la prueba, lo que no significa que sea prueba legal o tasada, pero sí
legalidad en la valoración. Esto se relaciona directamente con la posibilidad de que
establezcan recursos de casación sobre esta materia, sin que mediante ellos se llegue
a rever los hechos"36.
El Ministro Sr. Garrido señaló que, en general, concuerda con lo planteado por el
Senador Viera Gallo en orden a que el recurso extraordinario no resulta engorroso,
pero señaló que ".. .sin embargo, esto no calza del todo con el sistema chileno, porque
en el nuevo Código no hay leyes reguladoras de la prueba y cuando se dice que el
recurso procede por 'apartarse manifiesta y arbitrariamente de la prueba rendida', se
está haciendo referencia a una apreciación de tipo racional, que escapa a una norma
reguladora. No hay violación de derecho, sino que se trata de una evaluación distinta,
y ello es una situación de hecho. Sería necesario ajustar las normas de la casación
para incorporarla como causal. (...) Si la crítica que se hace a la prueba es a puntos
concretos, definidos, sería lógico que un tribunal más cercano del lugar en que ha
ocurrido el hecho, corrigiera el fallo. Esto es una alternativa. No tendría por qué dic-
tarse otro fallo, por economía procesal, puesto que puede tratarse de situaciones muy
obvias; incluso se podría dejar al arbitrio del tribunal la decisión de iniciar un nuevo
juicio. Recordó que similar situación ocurre en materia laboral, donde se considera
la libre apreciación de la prueba. En muchos casos se rechaza la casación, pero en
otros se ha constatado que es evidente que se ha tergiversado una prueba notoria y se
34
MATURANA, C . op. cit., p . 8 8 .
35
CORREA, J . op. cit., p. 106-107 y MATURANA, C. op. cit., p. 89.
36
MATURANA, C . op. cit., p . 9 0 .
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 19
establece que no se han aplicado los principios de la sana lógica. Se aprecia en cada
caso esta arbitrariedad con mucho cuidado"37.
Se señaló por el profesor Magalhaes que "una posible solución sería establecer
un mecanismo de admisibilidad, un filtro, un juicio previo sobre la admisibilidad
de ese recurso, pero le parece que en el proyecto del Código (...) no existe ninguna
posibilidad de rexaminar las pruebas.. ."38.
El Profesor Bertolino señaló que "de acuerdo con la experiencia argentina, las
sentencias arbitrarias tienen que ser corregidas, y la arbitrariedad, salvo rarísimas
excepciones, se refiere a la arbitrariedad sobre los hechos. Con esta lógica, en principio
se está sacando de la casación pura el tema de los hechos.(...) Pero, advirtió, no hay
que engañarse: en este sistema, la casación va a funcionar como apelación. Nadie in-
terpone un recurso para uniformar la jurisprudencia, se hace para cambiar la sentencia
en su favor, pero es un recurso que no se puede eludir; y en ese sentido se justificaría
que hubiera un recurso de casación, es decir, sobre el derecho, con alguna válvula de
escape en relación con los hechos, que permita captar las cosas gruesas"39.
Como se puede apreciar de las diversas opiniones manifestadas en las discusiones
parlamentarias, resulta clarísimo que lo medular del debate es si a través del recurso
de casación en su vertiente tradicional queda absolutamente de lado el control de los
enunciados fácticos, si existe cierto cambio de rumbo en esta vieja institución que
permita una apertura hacia los hechos o es necesario acompañarla de otro recurso que
indiscutidamente permita censurar la valoración arbitraria y manifiestamente apartada
de la prueba rendida en el juicio oral.
En definitiva, los motivos que llevaron al rechazo del recurso extraordinario fue
el temor que éste se transformara en un recurso ordinario y bajo el pretexto de que el
tribunal oral se ha apartado manifiesta y arbitrariamente de la prueba rendida, se pida
habitualmente que la Corte de Apelaciones revise los registros del juicio oral, pues
ello "...recargaría el sistema indebidamente, al permitir que se eleven a la Corte de
Apelaciones todas o casi todas las causas falladas por el tribunal de juicio oral con
resultado de condena. Por otra parte sería incongruente con el rechazo del recurso
de apelación, lo que se acordó por entender que el tribunal de juicio oral, que es el
que recibió la prueba, es el más idóneo para valorarla y dictar sentencia, ya que, en
el fondo desde el punto de vista de la valoración de la prueba, se permitiría que la
Corte de Apelaciones hiciera, vía recurso extraordinario, lo que no se quiso realizar
vía recurso de apelación"40.
37
MATURANA, C . op. cit., p p . 9 3 - 9 4 .
38
Segundo Trámite Constitucional, Informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia
y Reglamento del Senado, p. 959.
39
Segundo Trámite Constitucional, Informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia
y Reglamento del Senado, p. 961.
40
PFFEFER, E . op. cit., p . 3 6 9 .
20 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
Frente a este gran debate que se dio con participación del mundo académico y
judicial, se decidió la eliminación del recurso extraordinario y el de casación e incor-
porar el recurso de nulidad, fundado básicamente "en cumplimiento de compromisos
internacionales contraídos por el país"41. El Senado decidió reformular completamen-
te los recursos extraordinario y de casación, y en su reemplazo crear un recurso de
nulidad, lo que no responde "...sólo a un cambio de términos sino que encierra una
innovación de fondo, que se aleja de la actual casación, como se desprende de las
características del nuevo recurso"42.
En el debate se relevó la incompatibilidad de esta eventual causal de casación con
la inexistencia en el nuevo procedimiento de reglas reguladoras de la prueba en un
sistema de sana crítica y sólo en alguna intervención se mencionó la existencia de
parámetros de racionalidad que debían respetarse al valorar la prueba y que posibili-
tarían la objetivización y el control.
Si se aprecian las opiniones que se manifestaron en contra del recurso extraordina-
rio, la mayoría se refiere a la sobrecarga de trabajo de las Cortes y, fundamentalmente,
por el temor de que los tribunales superiores entraran al conocimiento del material
probatorio "a rever los hechos", lo que pugnaría con los principios de inmediación y
oralidad, los que constituyen la base del nuevo juzgamiento procesal penal.
Las ideas fuerzas que se evidenciaron en el debate formulado al refundirse los
recursos de casación y apelación fueron que "la idea que tuvo la Cámara de Diputados
al crear el recurso extraordinario fue la de cubrir un ámbito de arbitrariedad que hoy
es remediable por el recurso de casación cuando se infringen las leyes reguladoras
de la prueba, en el contexto de la prueba legal o tasada. Pero, dentro del nuevo Códi-
go, que instaura un sistema de apreciación de la prueba no sometido a determinadas
valoraciones legales, no resultaría procedente recurrir de casación. (...) Se quiso,
entonces, que en casos excepcionales, generados por ejemplo, por el hecho de que
la presión social en un lugar determinado hubiere llevado al tribunal de juicio oral a
apreciar abiertamente en forma arbitraria la prueba rendida y, sobre esa base, a dictar
sentencia condenatoria en circunstancias que debió absolver, pudiera subsanarse esa
injusticia"43.
Al parecer el gran mérito que puede reconocerse a la profusa y enriquecedora
discusión que se produjo en el parlamento, con participación de connotados ex-
pertos nacionales y extranjeros, fue el producto que surgió de la fusión de las dos
propuestas: el de casación y el extraordinario, cuyo resultado es el actual recurso
de nulidad.
41
MATURANA, C . op. cit., p . 103.
42
PFEFFER, E . op. cit., p . 3 6 8 .
43
Segundo Trámite Constitucional, Informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia
y Reglamento del Senado, p. 1165.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 21
44
Segundo Trámite Constitucional, Segundo Informe de la Comisión de Constitución, Legislación,
Justicia y Reglamento del Senado, p. 1167.
45
"Es una constante jurisprudencial la pretensión de justificar el rigor formalista en la interpretación
de los presupuestos de admisión, con el argumento de encontrarnos frente a un recurso extraordinario. La
relación entre el carácter extraordinario del recurso de nulidad con la rigurosidad formal en el control de
admisión comporta una confusión conceptual, porque, como ha quedado dicho, la calidad de ordinario
o extraordinario de un recurso no deriva del formalismo establecido para su interposición, sino porque
su admisión depende de que se aleguen unos motivos de impugnación expresamente determinados por
l a l e y " . CORTEZ, G . op. cit., p . 4 1 .
46
ACCATINO, D. "Forma y sustancia..." op. cit., p. 349.
22 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
Para adentramos al tema que nos ocupa es necesario realizar un esfuerzo que per-
mita distinguir más detalladamente las múltiples situaciones que pueden apreciarse
en el discurso jurisprudencial en un período que abarca significativamente la vigencia
del actual sistema de enjuiciamiento penal, por cuanto, como se ha señalado, no existe
una interpretación unívoca, siendo la extensión que se le imprime al recurso distinta
de una Corte a otra, e incluso diversa en un mismo tribunal de nulidad.
Es posible advertir, al menos a nivel doctrinario, una postura que considera que
les está vedado a los tribunales de nulidad conocer de cualquier aspecto que no sea
la comprobación de la existencia o ausencia de fúndamentación. Tan mezquino es
este predicado, que lo único que estima presente en la causal de nulidad del artículo
374 letra e) es la posibilidad de conocer la ausencia de justificación, es decir, aquel
evento en que los jueces de mérito no han formulado ninguna argumentación en tor-
no a la apreciación de los elementos probatorios y la decisión sobre los hechos. Esta
tendencia es, sin embargo y por fortuna, claramente minoritaria47.
En el plano jurisprudencial, el actuar vacilante de las Cortes se ha inclinado, en
una primera vertiente, hacia aquella interpretación que admite "sólo la revisión de
la existencia de razones justificativas claramente expresadas en la sentencia y de la
ausencia de contradicciones entre ellas"48, es decir, aquella postura que únicamente
permite revisar lo formal, entendiendo que ello consiste en pesquisar la omisión de
valoración de algún medio de prueba o la existencia de contradicciones en el razo-
namiento valorativo, no pudiendo extenderse a otras situaciones menos gruesas o
evidentes.
En esta tesis se excluye del ámbito contralor de la Corte, la posibilidad de ponderar
las razones aportadas para la justificación de la decisión sobre los hechos, verificando
si el razonamiento de los jueces a quo resulta suficientemente convincente o si un
determinado elemento de prueba tiene por sí mismo fuerza suficiente como para for-
mar una convicción condenatoria, es decir, lo único que cabe controlar, es si el fallo
cumple o no con los requisitos formales.
Así se ha dispuesto por nuestro máximo tribunal: "Al respecto, se debe manifestar
que el legislador otorga a los jueces plena libertad respecto de la valoración de la
prueba, v no resulta posible que a través de este recurso se discuta la apreciación
que ellos de manera libre han efectuado y sólo le compete a la Corte revisar si el
fallo ha cumplido o no con los requisitos formales "49.
47
Cfr. ETCHEBERRY, A . "Consideraciones sobre el criterio de condena en el Código Procesal Penal",
en RODRÍGUEZ, L . (coord.), Delito, Penay Proceso. Libro homenaje a la memoria del profesor Tito Solari
Peralta, Ed. Jurídica de Chile, Santiago, 2 0 0 8 . pp. 677-678 y TAVORALI, R . , " L O S recursos en...", op.
cit., p. 4 0 5 .
48
ACCATINO, D. "Forma y sustancia..." op. cit. p. 350.
49
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 13 de junio de 2004, Rol N° 2.108-2004. citada por
CORTEZ, G . op. cit., p . 3 3 6 .
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 23
Las Cortes de Apelaciones han seguido esta misma línea jurisprudencial. Así la
Corte de Apelaciones de La Serena indica: "En efecto, este recurso extraordinario
sólo podrá tener lugar cuando la sentencia definitiva condenatoria del juicio oral se
aparte manifiesta y arbitrariamente de la prueba rendida en autos para la acreditación
de los hechos, lo que condujera a dictar arbitrariamente una sentencia condenatoria,
o bien la valoración de la prueba fuera completamente inexistente, lo que no es el
caso de la sentencia recurrida "50.
La Corte de Apelaciones de Santiago señaló en esta línea: "Que no constando de
los antecedentes que no exista una exposición clara, lógica y completa de los hechos
probados en autos y la valoración de la prueba aportada, se desechará esta segunda
causal, más aún, teniendo presente que por su impronta el recurso de nulidad sólo
procederá en aquellos casos en los cuales se vulnera la existencia y resguardo de
derechos y garantías fundamentales del debido y justo proceso, situación que no se
encuentra presente en la especie"51.
En similar sentido se ha pronunciado la Corte de Apelaciones de Concepción, que
ha señalado que el objeto del recurso es "revisar si efectivamente el fallo cumple con
los requisitos formales que señala la ley y, en este aspecto, la sentencia recurrida no
merece reproche "52.
Fundamentalmente las situaciones que se estima concurrir el vicio en esta con-
cepción formalista, es aquella en que se advierte en el razonamiento del tribunal
de fondo la existencia de contradicciones o la omisión de la valoración de algún o
algunos de los medios de prueba, situación que constituye lo más palmario en orden
a los defectos que pueden observarse al fiscalizar la prueba rendida. Lo que ocurriría,
por ejemplo, si se dijera que el testigo "X" declara por cuanto ha sido coaccionado
por los familiares del acusado a fin de liberarlo de responsabilidad y luego fundar
la absolución en prueba en la que se incluya la declaración del testigo "X" o que se
advirtiere la existencia de condena fundada en la declaración del testigo "X", la que
no fue valorada en la sentencia.
En efecto, es frecuente encontrar fallos que acogen el recurso por la existencia de
contradicciones en el razonamiento probatorio del a quo. Así la Corte de Apelaciones
de Santiago indica: "Que el tribunal apartándose de un análisis y valoración completa,
clara, lógica yfidedigna de la prueba rendida, incurre en contradicciones, indica que
los 19,800 gramos que portaba el acusado son constitutivos de M1CROTRÁFICO, en
50
Sentencia de la Corte de Apelaciones de La Serena de fecha 18 de noviembre de 2005, Rol
N° 287-2005.
51
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 26 de abril de 2006, Rol N° 638-
2006.
52
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Concepción de fecha 24 de junio de 2005, Rol N° 329-
2005, citada por CORTEZ, G. op. cit., p. 337.
24 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
circunstancias que se probó según el mismo fallo, que la cantidad de droga alcanzó
189,1 gramos netos de clorhidrato de cocaína.,."53.
La misma Corte expresó: "En efecto, si se dice que se ha cometido un delito y
luego se indica que no hay tal ilícito, no puede entenderse que exista una exposición
clara, lógica y completa de cada uno de los hechos y circunstancias que se dieren
por probados "54.
Otras tantas sentencias acogen los recursos por omisión de valoración de un
determinado medio de prueba, lo que igualmente es fácil de detectar. Asi se ha
resuelto por la Corte de Apelaciones de Puerto Montt que "...el tribunal no pro-
cedió a analizar la prueba en relación con la participación que tales mujeres
habrían tenido en los hechos, esto es, nada señala del porqué descarta la versión
de los imputados, en el sentido de que tales mujeres habrían estado bebiendo con
la víctima y la acompañaban para tomar locomoción o si, por el contrario, tales
podrían haber sido parte del grupo como lo conjetura el policía Octavio Galindo
cuando, interrogado por la defensa, señala que ambas estaban al lado de los
imputados... "55.
La Corte de Apelaciones de Santiago igualmente ha indicado sobre esta materia
que "El Tribunal no se refiere al punto, en circunstancias que si estaba mencionado
en la acusación del Ministerio Público, señalándose que Valdivia Olivares intimidó
a la víctima y, se rindió prueba al respecto... "56.
La misma Corte señaló que "No es posible, como ocurre en la especie, que
se seleccione una prueba para seguir una línea de razonamiento y se ignore o
silencie otra que pudiere debilitar aquél o conduzca a una conclusión contraria.
Cierto es que el juez es libre en la ponderación de la prueba, pero esto no puede
significar que, sin más, pueda escoger alguna y desechar otra, sin dar razones
para ello "57.
Otro ejemplo de lo anterior es el razonamiento vertido por la Corte de Apelaciones
de Santiago que indicó: "Que, de lo anterior, resulta que no existe en la sentencia una
exposición clara, lógica y completa de cada uno de los hechos y circunstancias que
se dieren por probadas, por cuanto, por un lado, se señala, como ha quedado dicho,
53
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 10 de octubre de 2006, Rol N° 1.722-
2006.
M
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 26 de julio de 2006, Rol N° 1.191-
2006.
55
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 16 de marzo de 2009, Rol N° 27-
2009.
56
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 27 de septiembre de 2006, Rol
N° 1.579-2006.
64
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 4 de agosto de 2007, Rol N° 172-
2007.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 25
que no hubo tocaciones (...) y, por otro lado, se dice que tales tocaciones existieron,
aunque no se puede precisar la fecha exacta en que ellas acaecieron... "58.
El mismo tribunal expresó en otro pronunciamiento: "Que si elfallo contiene con-
sideraciones contradictorias, como es el caso de autos, según se ha visto, no cumple
con la exigencia anotada en la motivación tercera, porque dichos razonamientos ter-
minan por anularse entre sí, quedando en estas condiciones la sentencia desprovista
de la necesaria fundamentación para explicar y justificar su decisión "59.
Dentro de esta distinción es claramente mayoritaria la situación en que se anula
la sentencia del tribunal de fondo por ser ostensible la omisión de valoración de
algún o de algunos de los medios de prueba que las partes rinden en el juicio oral.
En efecto, con recurso a la literalidad del inciso segundo del artículo 297 del CPP,
se controla la fundamentación de "toda la prueba producida incluso aquella que se
hubiere desestimado", reduciendo la posibilidad de censura a un trabajo cuantitativo
consistente en fiscalizar la ausencia de aquel medio de prueba que no fue valorado
o simplemente transcrito, sin atender a criterios de relevancia ni al principio de
congruencia60.
Pronunciamientos en tal sentido se puede apreciar en lo resuelto por la Corte de
Santiago, cuando afirma: "La sentencia dictada adolece de tal falencia, no se ajustó
a la exigencias que le impone el artículo 342 del Código Procesal Penal, particu-
larmente a lo que ordena la letra c) del mismo, porque si bien el fallo relaciona los
dichos de Claudio Castro no los valora en forma particular ni menos los relaciona
con las afirmaciones del segundo policía, por lo que la única vía para remediar la
omisión es la declaración de nulidad del fallo... "61.
En otro fallo ha señalado el referido tribunal de alzada que "...la sentencia im-
pugnada efectivamente no expone en términos detallados los elementos de prueba
que considera para llegar a su conclusión, pues sin perjuicio que expone los dichos
del acusado, omite la exposición clara y detallada de los demás medios probatorios
58
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 13 de agosto de 2007, Rol N° 1.595-
2007.
59
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 26 de julio de 2006, Rol N° 1.191-
2006.
60
La Corte Suprema ha señalado respecto a este punto que . .el Estado tiene la carga de demostrar
en grado de certeza todos los extremos de la imputación delictiva, o sea, todos aquellos hechos que,
individualmente o en su conjunto, permiten establecer los ingredientes del delito o, por el contrario,
cuestionarlos. Vale decir, si consideramos que la pretensión punitiva ha de concretarse, en cada caso,
en la imputación de uno o más hechos que, con arreglo a la ley penal sustantiva, configuran un deter-
minado delito, serán hechos relevantes o pertinentes aquellos que acrediten o excluyen la presencia de
los componentes del delito, la participación culpable del hechor y las circunstancias modificatorias de
su responsabilidad criminal, comprendidas en la acusación". Sentencia de la Corte Suprema de fecha
26 de enero de 2009, Rol N° 5.898-2008.
78
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 25 de junio de 2007, Rol N° 136-
2007.
26 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
62
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 4 de agosto de 2006, Rol N° 1.192-
2006.
63
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 2 de febrero de 2009, Rol N° 301-
2008. También pueden verse las sentencias de la misma Corte de fecha 25 de septiembre de 2006, Rol
N° 253-2006,16 de marzo de 2009, Rol N° 27-2009 y la de la Corte de Santiago de fecha 29 de mayo
de 2007. Rol N° 1-066-2007.
64
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 4 de agosto de 2007, Rol N° 172-
2007.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 27
En esta misma línea señala que "...el que se haya omitido en el fallo cuestionado
el análisis de la declaración de los testigos, Oscar Sepúlveda Pacheco, periodista,
Waldo Ortega Flores, médico, Claudia Torres Saavedra, médico, y del perito médico,
Bernardo Javier Morales Catalán, de lo que cada uno de ellos declaró en el juicio
oral, que es lo que constituye la esencia probatoria, implica que el fallo no se ha
hecho cargo de toda la prueba rendida en el juicio ".
Es nítida la confusión que se evidencia de los razonamientos de la Corte men-
cionada, pues en él, se reduce la valoración de la prueba - e s decir aquel proceso de
naturaleza cognoscitiva que utiliza el método inductivo, en que aplicando a determi-
nado enunciado de contenido fáctico una generalización o máxima de experiencia,
debe concluirse corroborando o refutando el enunciado o la hipótesis- al mecanismo
de plasmar en el fallo lo que cada uno de los peritos o testigos declaró en el juicio
oral. Es palmaria la diferencia entre uno y otro "método".
Para delimitar el contenido de la exigencia de motivación es necesario dejar en claro
que "la apreciación probatoria no se satisface, sin embargo, con una mera descripción
del resultado de las pruebas practicadas, lo que tendría lugar si la sentencia se limitara
a declarar, por ejemplo, que 'el testigo dijo...'. La motivación no debe traducirse en
una actividad meramente descriptiva, ni tampoco en una simple remisión genérica y
formal al conjunto de la prueba practicada..."65. Sobre esto mismo es categórica la
profesora Accatino al señalar que "tampoco se satisface la responsabilidad de moti-
var a través de un estilo que omita toda justificación de la valoración de la prueba y
que intente camuflar ese vacío a través de abultadas partes expositivas, en las que se
transcriben las actuaciones fundamentales del proceso"66.
A la inversa, la Corte Suprema en el fallo del llamado "caso Tocornal" se pro-
nunció indicando que la trascripción íntegra de la prueba no era un requisito exigido
por la ley, señalando que "... en dicho mérito, y del tenor del extenso fallo que ha
precedido a la decisión de los sentenciadores, quienes incluso como plus han tras-
crito las diversas actuaciones llevadas a efecto en la audiencia, sin que ello sea una
exigencia de las estrictamente necesarias que señala el artículo 342 del Código
Procesal Penal... "61.
En otro pronunciamiento, la Corte de Apelaciones de Santiago censura en el fallo
de mérito precisamente que no valora la prueba y sólo se limita transcribir en extenso
la prueba rendida, e indica "...en efecto, en el motivo 6o del fallo se dice que la deci-
sión ha sido consecuencia de las probanzas producidas en el juicio, y a continuación
se las reseña detalladamente. Más tarde, en el considerando 8o, los sentenciadores
afirman que han adquirido convicción acerca de los hechos imputados en la acusa-
65
Ruiz, M. La mínima actividadprobatoria en el proceso penal, José María Boch, Editor, Barcelona,
1997, p. 171.
ACCATINO, D . "La publicidad de las razones judiciales", en ROMERO, A . (coord.), Estudios de derecho
66
68
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 28 de septiembre de 2007, Rol N° 1.969-
2007. En el mismo sentido, fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 4 de enero de 2008,
Rol N° 265-2007.
69
ACCATINO, D. "Forma y sustancia..." op. cit., p. 353.
70
Cfr. ACCATINO, D . " L O S peligros del cajón de sastre. Sentencia de nulidad por falta de fundamen-
tación de las conclusiones probatorias en el caso Tocomal (Corte Suprema)", Rev. de Derecho UACH,
vol. XX, V 1, julio 2007, pp. 273-287.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 29
71
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 12 de febrero de 2007, Rol
N° 8-2007.
72
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Valparaíso de fecha 23 de febrero de 2009, Rol N° 68-
2009.
78
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 25 de junio de 2007, Rol N° 136-
2007.
30 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
74
"No es este el único lastre asociado a los avatares de la distinción entre hechos y derecho en la
historia de la casación que carga el recurso de nulidad penal. También soporta - e n las prácticas de al-
gunas Cortes- el peso del error conceptual de caracterizar a la calificación jurídica de los hechos como
una cuestión de valoración de la prueba, sujeta a las mismas restricciones a las que, como vemos, se
encuentra sujeta ésta en sus posibilidades de revisión". ACCATINO, D . "Forma y s u s t a n c i a . . n o t a N ° 7 ,
op. cit., p. 349.
75
Vid. ACCATINO, "Forma y sustancia..." op. cit., p. 349.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 31
76
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 4 de octubre de 2005, Rol N ° 2 0 8 -
2005. Citada por CORTEZ, G . op. cit., p. 4 3 .
77
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 1 de junio de 2007, Rol N° 104-
2006.
78
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 25 de junio de 2007, Rol N° 136-
2007.
32 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
19
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 2 de octubre de 2006, Rol N° 1.634-
2006.
80
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 26 de de enero de 2009, Rol N° 5.898-2008.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 33
81
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 1 de agosto de 2006, Rol N° 77-
2006.
82
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 14 de junio de 2006, Rol N° 940-
2006.
34 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
acción, ninguna luz entrega de cómo es que ello se llevó a cabo "83. Concluyendo que
la prueba es insuficiente y acoge el recurso de nulidad que intenta la defensa.
La Corte de Apelaciones de Antofagasta ha indicado asi que "...si bien los acusa-
dores, tal como ya se señalara, lograron acreditar el hecho punible, no lo hicieron con
la misma fuerza respecto de la participación de los acusados, para entrar posterior-
mente a analizar los dichos de los testigos para concluir que si bien estuvieron en el
lugar de los hechos y en un tiempo próximo, lo cierto es que no dieron antecedentes
que permitan establecer el nexo causal entre la acción desplegada por cada uno de
los sujetos con el resultado muerte. Por lo que con sus testimonios no se puede dar
por acreditada la participación de los acusados (...), toda vez que ellos no pudieron
apreciar que los acusados hayan tenido participación en los hechos de una manera
inmediata y directa. "84.
En otro fallo, el aludido tribunal superior señaló que "Se hace en seguida un
análisis exhaustivo y lógico de la secuencia en que se dieron los hechos y se desecha
por falta de suficiencia, el testimonio de don Claudio Véliz Alfaro aportado por la
defensa, para descartar la participación de doña Corena Herrera en el ilícito inves-
tigado, mediante un razonamiento lógico ajustado a los antecedentes que fluyen de
la investigación ",85 para desechar el recurso concordando con que el grado de apoyo
que presta el medio de prueba es insuficiente.
Finalmente es posible diferenciar en las sentencias del tribunal ad quem aquellas
que estiman indispensable el control de la fundamentación de cada uno de los medios
de prueba, de aquellas que estiman que sólo puede realizarse una censura del material
probatorio en su conjunto, distinguiéndose asi en el análisis los sistemas atomistas o
análiticos y los denominados holistas o globalizadores, siendo de mayor rigor los pri-
meros, los que además al parecer se corresponden con el modelo por el cual ha optado
nuestro sistema probatorio que exige que "la valoración de la prueba en la sentencia
requerirá el señalamiento del o de los medios de prueba mediante los cuales se dieren
por acreditados cada uno de los hechos y circunstancias que se dieren por probados".
Se ha señalado, sin embargo, que el examen global de la prueba rendida es sufi-
ciente. Así la Corte de Antofagasta señaló: "si bien [los sentenciadores] efectuaron
un análisis global de la prueba, han cumplido cabalmente con la letra c) del artículo
342 del Código Procesal Penal, ya que el legislador no ha exigido que la valoración
de ella se efectúe pormenorizadamente, sino que contenga el señalamiento de los
medios de prueba por los cuales se dan por acreditados los hechos "86.
83
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 14 de diciembre de 2006, Rol
N° 188-2006.
84
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 15 de junio de 2006, Rol N° 73-06.
85
Sentencia de la Corte de Antofagasta de fecha 3 de abril de 2007, Rol N° 56-2007.
86
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 29 de septiembre de 2004, Rol N° 135-
2004, citada por ACCATINO, D. "La fundamentación de la declaración de los hechos probados en el nuevo
proceso penal. Un diagnóstico", Rev. de Derecho UACH, vol. XIX, N° 2, dic. 2006, (cita N° 14), p. 16.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 35
Con todo, es posible estimar como una tendencia mayoritaria aquellos pronun-
ciamientos que exigen la valoración pormenorizada de la prueba producida ante el a
quo. Si bien no se impone expresamente la obligación de analizar y ponderar separa-
damente cada uno de los medios de prueba, se censura en la decisión del tribunal de
mérito la falta de valoración de algún o algunos elementos de prueba, lo que puede
ser reconducido a la exigencia de este estilo de motivación.
Como corolario es posible diferenciar matices en cuanto al alcance del control del
juicio de hecho que se le imprime al recurso de nulidad. Algunas veces las Cortes se
tornan en extremas al reducir las situaciones susceptibles de control a la existencia de
contradicciones u omisión de la valoración de algún medio de prueba, sin embargo,
en otras se vislumbra una apertura a situaciones en que por la vía del respeto de los
parámetros de racionalidad previstos en el artículo 297 del CPP se comienza a ampliar
el espectro del material controlable mediante esta vía de impugnación especial, el
problema que deviene de lo anterior es que todavía no es posible identificar los criterios
utilizados por los tribunales superiores, en base a los cuales el caso es merecedor de
tales esfuerzos y en qué otras condiciones no lo amerita, lo que obviamente puede
acarrear sendas situaciones de arbitrariedad e injusticia.
A modo de conclusión es necesario poner de relieve lo siguiente:
i.- Sobre la base de lo dicho hasta aquí, para ir despejando dudas y contribuir a la
superación del temor injustificado a la "presión invasora de las cuestiones fácticas"87,
es imprescindible dejar asentado que lo que el recurso de nulidad permite es el control
de la racionalidad del establecimiento de la cuestión de hecho. Se analizará, en los
capítulos que suceden a éste, la posibilidad de descartar toda aquella interpretación
reduccionista de las normas de los artículos 297, 342 letra c) y 374 letra e) del CPP,
es decir, aquellas que circunscriben la posibilidad de censura al cumplimiento de los
requisitos formales por el fallo que se revisa, así como la variedad de matices que
se advierten en la tendencia restrictiva anotada. Así, dentro de las tesis que acaban
de reseñarse, se estima por una línea jurisprudencial, por cierto de las más extremas,
que el control sólo puede abarcar la existencia o ausencia de fundamentación en el
fallo censurado o la presencia de contradicciones en él, no pudiendo extenderse la
actividad del tribunal ad quem a nada más, existiendo incluso posiciones absurdas
que tienden a identificar el deber de fundamentación con la obligación de transcribir
la totalidad de la prueba que se ha rendido en juicio oral, pues al parecer identifican
tal desacierto con la obligación de hacerse cargo de toda la prueba rendida en los
términos del artículo 297.
ii.- Sin embargo, como tal posición restrictiva entra en abierta contradicción con la
concordancia de normas referidas con antelación, la jurisprudencia se ha ido inclinando
por estimar que es posible revisar el respeto de los parámetros de racionalidad conte-
87
ACCATINO, D. "Forma y sustancia..." op. cit., p. 349.
36 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
88
Cfr. FERRER, J . La valoración racional de la prueba. Ed. Marcial Pons, Madrid, 2007, pp. 61 y ss.
89
Es precisamente esta reproducción de los registros de audio ante el tribunal adquem lo que se plan-
teaba en el desechado recurso extraordinario, sin embargo "...hay una forma de entender el sentido de la
sustitución del recurso extraordinario por la causal de nulidad de falta de fundamentación de los enunciados
probatorios. (...) Se trata de poner de relieve cómo lo que se sustituye es, en definitiva, un recurso que tenía
38 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
quienes propician esta vía de nulidad la reproducción de los registros del juicio oral
para que el tribunal de nulidad realice la evaluación directa de la suficiencia de la
prueba para dictar sentencia.
Si bien la presunción de inocencia no tiene en nuestro país expresamente rango de
garantía fundamental, pues sólo está consagrada positivamente en el artículo 4o del
CPP, sí está contemplada con tal carácter en los pactos. Así el artículo 14.2 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, refiere que "Todapersona acusada de
un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su cul-
pabilidad conforme a la ley " y la Convención Americana sobre Derechos Humanos
señala en su artículo 8.1 que "Todapersona inculpada de delito tiene derecho a que
se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad". De
esta forma y habiendo Chile suscrito los referidos tratados, ellos tienen aplicación en
nuestro país de conformidad con lo que previene el inciso segundo del artículo 5o de
la Constitución Política de la República.
Pues bien, si al valorar la prueba no se ha respetado la garantía de presunción de
inocencia, según esta tesis, es posible recurrir ante la Corte Suprema por el cauce
concedido por la letra a) del artículo 373 del CPP.
Esta causal de nulidad se ha intentado en nuestro país con escaso éxito. Se inter-
pone el recurso de nulidad fundado en la causal de la letra a) del artículo 373 del CPP,
esto es, vulneración de garantías reconduciéndolo a la infracción de la presunción de
inocencia; sin embargo, el máximo tribunal ha rechazado la mayoría de los recursos
mediante un considerando tipo que reza lo siguiente: "Que los argumentos esgrimi-
dos para invocar la causal de la letra a) del articulo 373 del Código Procesal Penal
como fundamento de su recurso y de la competencia de esta Corte Suprema para
conocerlo, se refieren más allá de la garantía que mencionan, se habría vulnerado,
a una supuesta infracción a la valoración de la prueba conforme a derecho en la
sentencia, y ala disconformidad en cuanto a la forma cómo lo hizo el Tribunal Oral
en lo Penal, por lo que estima este Tribunal que ellos podrían configurar las causa-
les de nulidad absoluta previstas en la letra e) del articulo 374 del Código Procesal
Penal, por cuyo motivo se procederá en conformidad con lo dispuesto en el artículo
383 inciso tercero letra a) del mismo código "90 y dispone su remisión a la Corte de
Apelaciones respectiva.
Continuación nota 8 9
por objeto la evaluación directa de la suficiencia de la prueba para condenar a la luz de los registros del
juicio oral, por otro que tiene por objeto el control de la justificación de las conclusiones a la que el tribunal
de juicio oral llega acerca de la prueba". ACCATINO, D. "Forma y sustancia...", op. cit. p. 357.
90
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 27 de junio de 2007, Rol N° 2.054-07. Asimismo se aprecia
esta motivación en los fallos de 11 de abril de 2006, Rol NC 1.444-06, 11 de abril de 2006, Rol N° 1.398-
06; 29 de junio de 2006, Rol N° 2.882-06; 19 de junio de 2006, Rol N° 3.146-06; 25 de julio de 2006,
Rol N° 3.435-06; 22 de agosto de 2006, Rol N° 4.011-06; 31 de octubre de 2006, Rol N° 5.383-06; 13 de
noviembre de 2006, Rol N° 5.020-06; 28 de diciembre de 2006, Rol N° 6.248-06; 23 de enero de 2007, Rol
N° 6.515-06; 23 de enero de 2007, Rol N° 6.664-06; 23 de enero de 2007, Rol N° 181 -07; 23 de enero de
2007, Rol N° 6.516-06; 30 de enero de 2007, Rol N° 6.547-06; 19 de marzo de 2007, Rol N° 993-07; 19 de
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 39
90
Continuación nota
marzo de 2007, Rol N° 782-07; 29 de marzo de 2007, Rol N° 1.100-07; 9 de abril 2007, Rol N° 1.299-07;
20 de junio de 2007, Rol N° 2.425-07; 24 de mayo de 2007, Rol N° 1.900-07; 23 de mayo de 2007, Rol
N° 2.242-07; 23 de mayo de 2007, Rol N° 1.772-07 y 2 de mayo de 2007, Rol N° 1.535-07.
91
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 25 de abril de 2005, Rol N° 740-05.
92
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 2 de mayo de 2007, Rol N° 1.699-07. En el mismo sentido:
Fallos de 24 de mayo de 2007, Rol N° 1.762-2007; de 12 de abril de 2007, Rol N° 1.187- 2007; 2 de
mayo de 2007, Rol N° 1.743-07; 24 abril de 2007, Rol N° 647-07; 24 de abril de 2007, Rol N° 1.263-07;
23 de enero de 2007, Rol N° 6.539-06; 6 de noviembre de 2006, Rol N° 5.432-06; 5 de septiembre de
2006, Rol N° 4.111-06; 31 de julio de 2006, Rol N° 3.478-06; 15 de junio de 2006, Rol N° 2.487-06;
13 de junio de 2006, Rol N° 1.884-06; 15 de mayo de 2006; Rol N° 1.885-06; 23 de enero de 2006,
Rol N° 6.419-06; 8 de noviembre de 2006, Rol N° 5.565-06; 15 de mayo de 2006, Rol N° 1.702-06;
40 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
92
Continuación nota
12 de abril de 2006, Rol N° 1.077-06; 10 de abril de 2006, Rol N° 1.259-06; 18 de junio de 2007, Rol
N° 2.470-07 y 11 de jumo de 2007, Rol N° 2.683-07.
93
Vid. Ruiz, M. op. cit., pp. 111 y ss.
94
Vid. Ruiz, M. op. cit., pp. 111 y ss.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 41
95
La STS de 10 de febrero de 1978 recoge gráficamente estos lineamientos y señala en lo pertinente:
".. .los Tribunales apreciarán las pruebas practicadas, las alegaciones de las partes y las declaraciones o
manifestaciones del acusado o imputado en conciencia, es decir, no ya sin reminiscencias de valoración
tasada o predeterminada por la ley -sistema felizmente superado- o siguiendo los dictados o reglas de
la sana crítica o de manera simplemente lógica o racional, sino de un modo tan libérrimo y omnímodo
que el juzgador, a la hora de apreciar los elementos probatorios puestos a su disposición, no tiene más
freno a su soberana facultad valorativa que la de proceder a ese análisis y a la consecutiva ponderación
con arreglo a su propia conciencia, a los dictados de su razón analítica y a una intención que se presume
siempre recta e imparcial". La misma sentencia refiriéndose a los requisitos estructurales de la sentencia
penal señala ".. .que el Tribunal debe abstenerse de recoger, en su narración histórica, la resultancia ais-
lada de las pruebas, el relato pormenorizado o no, de sus incidencias rituarias o procedimentales y, con
mucho mayor motivo, el análisis o valoración de las mismas, totalmente ocioso e innecesario dada la
soberanía que la ley le concede para dicha valoración y que debe permanecer incógnita en la conciencia
de los juzgadores y en el secreto de las deliberaciones...". Ruiz, M. op. cit., p. 115.
96
Cfr. BACIGALUPO, E. Derecho Penal y El Estado de Derecho, Ed. Jurídica de Chile, Santiago, 2005,
p. 254 y El debido proceso penal, Ed. Hamurabi, Buenos Aires, 2005, pp. 100-101, Justicia Penal y
derechos fundamentales, Ed. Marcial Pons, Madrid, 2001, p. 148; Ruiz, M. op. cit, p. 122; IGARTÚA, J.
VALORACIÓN DE LA PRUEBA, MOTIVACIÓN Y CONTROL EN EL PROCESO PENAL, Tirant lo Blanch, Valencia, 1994,
pp. 44 y 130; ROMERO, E. La presunción de inocencia, Ed. Aranzadi, Pamplona, 1985, p. 82 y JAÉN,
M. "La compatibilidad de la casación penal española con los convenios internacionales sobre derechos
fundamentales" [Link] >/a_20080526J7.pdf, Derecho Penal,
U. de Friburgo, entre otros.
I
42 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
97
Citada por Ruiz, M. op. cit., p. 122.
98
Ruiz, M. op. cit., p. 124.
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 43
99
Vid. Ruiz, M. op. cit., p. 113. Cfr. Igartúa, J. "Una interpretación funcional de la 'libre valoración'
de las pruebas penales", Rev. Jueces para la democracia, N° 18, enero de 1993.
100
Señaló tal sentencia: ".. .fijando en definitiva los hechos probados según su conciencia -artículo
741 de la Ley de Enjuiciamiento-, es decir, ateniéndose no a principios de prueba legal o tasada sino a las
reglas del criterio racional (vid. Artículo 717 de la Ley), pues aquella expresión más que a una operación
íntima o secreta se está refiriendo a una operación regida por la lógica, con rechazo para todo lo que no
pase de ser mera impresión, sospecha o conjetura...". Vid. Ruiz, M. op. cit., p. 161.
101
IGARTÚA, J . Valoración de..., op. cit., p. 92.
44 MARCELA PAZ ARAYA NOVO A
apertura en los cauces por los cuales se podía implorar la protección de las referidas
garantías fundamentales.
En efecto, es posible advertir igualmente un ensanchamiento en la doctrina del TC
y del TS en España, en materia de admisibilidad de los recursos de amparo y casa-
ción para posibilitar la censura del respeto de la garantía de presunción de inocencia,
existiendo sucesivos pronunciamientos que tienden a dar eficacia al recurso en pos
de este fin e incluso se dictó la Ley Orgánica del Poder Judicial de fecha 1 de julio
de 1985, la que a través de su artículo 5.4102 ha abierto una nueva vía procesal, por
la que debe alegarse la violación del principio constitucional103.
Esta concepción jurisprudencial amplia sobre la admisibilidad del recurso de
casación, no obstante, ha dado pie para ingentes abusos, que eventualmente pueden
conculcar otros derechos tales como el de la tutela judicial efectiva, pues su abundan-
cia -muchas veces infundada- provoca graves trastornos en la recta administración
de justicia104.
Ahora respecto de lo que debe entenderse por "mínima actividad probatoria",
"el TC, más que desarrollar un concepto, se limita caso por caso a determinar si ha
existido o no dicha actividad mínima. Lo mismo hace el TS"105; sin embargo, el TC
requiere que sea de cargo, pues para desvirtuar la presunción de inocencia lo que se
exige es que de la prueba practicada se deduzca objetivamente la culpabilidad del
acusado. No es suficiente la existencia de pruebas, por muy abundantes que sean
sino que además ha de tenerse en cuenta el contenido objetivo de las mismas, a fin
de precisar su carácter inculpatorio106.
102
Vid. MONTAÑÉZ, M. La presunción de inocencia. Análisis doctrinal y jurisprudencia, Ed. Aranzadi,
Pamplona, 1999, p. 349 y SUAU, J. Tutela Constitucional de los recursos en el proceso penal, Ed. José
María Bosh Editor S.A., Barcelona, 1995, pp. 124-125.
103
JAÉN, M . Tendencias actuales de la jurisprudencia Constitucional Penal. Las garantías del proceso
penal, Ed. Dykinson, Madrid, 2002, p. 109 y LUZÓN, J . La presunción de inocencia ante la casación, Ed.
Colex, Madrid, 1991, pp. 89 y ss. MARTÍNEZ, V. "El derecho al recurso en el proceso penal", [Link]
[Link]/~ripj/[Link], Universidad de Valencia, N° 9, (enero-junio, 2002).
104
Se cita un fallo que da cuenta del abuso de la invocación de la presunción de inocencia: "El
recurrente fue sorprendido por fuerzas de la Guardia Civil cuando estaba cometiendo el atraco en el
interior del Banco; cercado el edificio por dichas fuerzas, y tras haber logrado entrar dos de sus números
en la entidad, se entabló un tiroteo entre asaltantes y fuerzas del orden, logrando alcanzar un disparo al
recurrente, que así pudo ser abatido, al tiempo que, caído de bruces, abrazaba la bolsa conteniendo el
botín íntegro del asalto, representado por papel moneda; recogido por otros individuos de la Benemérita,
fue trasladado a Valencia e ingresado en su Hospital General para ser atendido de las heridas de bala;
posteriormente fue reconocido por empleados y tuerzas intervinientes, y una huella digital, que dejó
en la puerta de la entidad bancaria, cierran el ciclo de lo que, para la defensa, es una falta de actividad
probatoria". LUZÓN, J . op. cit.. p. 9 5 .
107
RODRÍGUEZ, R . Derechos fundamentales y garantías individuales en el proceso penal, Ed. Co-
mares, Granada, 2000, p. 54.
108
RODRÍGUEZ. R . op. cit., p . 7 5 .
109
IGARTÚA, J. Valoración..., op. cit., p. 137.
110
IGARTÚA, J . Valoración..., op. cit., p. 137.
46 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
perimentado por los susodichos tribunales, pues en "una primera etapa, el TS siguió
el criterio de anular la sentencia recurrida y ordenar la retroacción de las actuaciones
al momento de producirse la infracción. (...) Este criterio se adoptó por similitud a
los pronunciamientos que -en esa época- hacía el TC en las sentencias de amparo
en las que apreciaba la vulneración del derecho a la presunción de inocencia. (...)
Con posterioridad, al igual que el TC, también el TS cambió el criterio en el sentido
de que, tratándose de la vulneración del derecho a la presunción de inocencia, no era
procedente la retroacción de las actuaciones, sino pura y simplemente la anulación
de la condena y dictar sentencia absolutoria..."111.
De la reseña anterior es posible extraer varias consideraciones, en primer término
se debió recurrir a la fórmula de la mínima actividad probatoria y, por su intermedio,
a la cautela de la presunción de inocencia, como forma de introducir la imprescindible
cuota de racionalidad en la apreciación de la prueba y lograr la superación del imperio
de la libre valoración en sede potestativa o íntima, lo que derivaba de la inexistencia
de la obligación de fundamentación del juicio de hecho. En efecto, tal como se deriva
de los artículos 741 de la LECr. que señala que el tribunal apreciará la prueba según su
conciencia y 973 del mismo cuerpo de leyes que señala que el juez dictará sentencia
apreciando según su conciencia las pruebas practicadas, no existe en la legislación
examinada texto expreso que prescriba que el adjudicador deba explicitar las razones
que tuvo en vista y que deben ser buenas razones para tener por acreditada determinada
conclusión fáctica, pues se limitan las disposiciones aludidas a señalar que deberá
dictarse el fallo apreciándose la prueba según la conciencia de quien las examina.
Lo anterior es diametralmente distinto de lo que ocurre en nuestro país en que se ha
consagrado positivamente un sistema racional de valoración de la prueba y del estable-
cimiento de las conclusiones probatorias, que exige además dar cuenta detalladamente
del o de los medios de prueba mediante los cuales se dieren por acreditados cada uno
de los hechos y circunstancias que se dieren por probados, lo que deberá permitir la
reproducción del razonamiento utilizado para alcanzar las conclusiones a que llegare
la sentencia, sistema normativamente presente en los artículos 297 y 342 letra c) del
CPP, esto es, en nuestro sistema de valoración de la prueba es un imperativo legal la
explicitación del razonamiento probatorio, lo que obviamente mira a la posibilidad
de un control por un órgano distinto y superior.
No es posible concebir en nuestro ordenamiento la existencia de decisiones sobre
la prueba blindadas a la posibilidad de censura. El ordenamiento jurídico nacional
otorga instrumentos normativos adecuados y exige del sentenciador la justificación de
las conclusiones sobre los enunciados empíricos, es decir, la manifestación explícita
de las razones que lo motivaron a una determinada decisión.
No es necesario en Chile -a diferencia de lo que ocurre en España- buscar rendijas
o forzar la interpretación normativa para controlar adecuadamente el razonamiento
inferencial probatorio.
111
MONTAÑÉZ, M . op. cit., p p . 3 5 4 - 3 5 5 .
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 47
112
En relación al concepto de documento auténtico, el TC reelaboró la doctrina que se había susten-
tado hasta entonces al afirmar que "la valoración como prueba de lo que legalmente no puede tener tal
carácter es, sin duda, el mayor error de hecho que en la valoración de las pruebas cabe imaginar y como
tal puede ser aducido para fundamentar el recurso de casación". Ruiz, M. op. cit., p. 535.
113
LUZON, J. op. cit., p. 9 1 .
48 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
en el artículo 374 letra e) del CPP, que señala que el juicio y la sentencia serán siem-
pre anulados: e) cuando, en la sentencia, se hubiere omitido alguno de los requisitos
previstos en el artículo 342, letras c), d) o e) refiriéndose la letra c) de la mencionada
disposición a "La exposición clara, lógica y completa de cada uno de los hechos y
circunstancias que se dieren por probados, fueren ellos favorables o desfavorables
al acusado, y de la valoración de los medios de prueba que fundamentaren dichas
conclusiones de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 297". Esto es la conjugación
de las disposiciones legales referidas y del artículo 297 del CPP nos permite contar
con un cauce adecuado para controlar todas aquellas situaciones en que la prueba ha
sido valorada de modo irracional. Esto es, se contempla en Chile expresamente el
recurso de nulidad por defecto de fundamentación, lo que hace innecesario recurrir
forzadamente a otras vías para el mismo objetivo.
Sin embargo, no podemos pasar por alto que el meritorio esfuerzo de la dogmática
hispana, que se tradujo en que sus lincamientos fueran recogidos por la jurisprudencia
del TC y del TS, se hayan desdibujado con el pasar del tiempo reduciéndose en algunos
casos el control que realizan los referidos tribunales sólo a comprobar la existencia de
alguna mínima actividad probatoria, es decir, la existencia de alguna prueba de cargo,
para concluir que es procedente la condena sin articular esfuerzos significativos para
valorar su suficiencia y si ella, consecuentemente es capaz de derrotar la presunción
de inocencia.
Es posible afirmar -sin temor a errar-, que desechado que fuera el recurso ex-
traordinario, la vía en análisis de control autónomo de la valoración de la prueba por
el cauce del artículo 373 letra a) del CPP resulta improcedente.
Para tal afirmación recurro a la experiencia española en materia de control del juicio
de hecho, pues en tal país no existía norma expresa que determinara que la manera
de apreciar la prueba era mediante cánones de racionalidad, tales como la lógica, las
máximas de la experiencia y los conocimientos científicos, por ello se debió recurrir
a la elaboración del concepto de mínima actividad probatoria a fin de ensanchar los
cauces de revisión, por los tribunales superiores incluso recurriendo al TC por la vía
de la vulneración de garantías fundamentales.
En nuestro país la interpretación de la letra a) del artículo 373 mencionado es
inviable, pues requiere la reproducción íntegra de los registros de audio del juicio
oral ante la Corte Suprema, para que ésta, apreciando la prueba, realice una nueva y
propia valoración, distinta a la del tribunal de mérito y concluya afirmando que se ha
vulnerado o no la garantía de la presunción de inocencia.
Pueden, a fin de respaldar esta tesis, proporcionarse dos órdenes de razones:
La primera es que en nuestro país la conjugación de las normas de los artículos 374
letra e), 342 letra c) y 297 del CPP, constituyen un contundente argumento jurídico
normativo que desplaza la interpretación en comento.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 49
114
ACCATINO, D. "Forma y sustancia...", op. cit., p. 357.
115
Ruiz, E. Estudios de Derecho Procesal Penal, Ed. Comares, Granada, 1995, p. 257.
116
Ruiz, E. Estudios de..., op. cit., p. 258.
50 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
Hasta este punto hemos efectuado un recorrido por el panorama existente en la prác-
tica jurisprudencial en cuanto a la hermenéutica del recurso de nulidad y la tendencia
restrictiva que es posible advertir. Ahora, por qué se ha interpretado restrictivamente
el recurso de nulidad es la cuestión a que pretendemos dedicarnos a continuación y,
adelantándonos a las conclusiones, podemos aventurar que tal fenómeno no tiene una
causa única sino que existe multiplicidad de razones, las que conjugadas dan cuenta
de un discurso jurisprudencial a todas luces restrictivo y que sigue operando bajo el
prisma subjetivista del antiguo sistema de enjuiciamiento criminal.
117
CFR. CORTEZ, G . op. cit., p p . 3 7 y RIEGO, C . op. cit., p . 4 4 0 .
118
Vid. CAROCCA, A . "Recursos en..." op. cit., pp. 313 y ss.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 51
Gonzalo Cortez119 señala, sin embargo, que varias disposiciones que regulaban el
desechado recurso de casación se mantuvieron y fueron incorporadas al recurso de
nulidad, entre otras, los motivos absolutos de casación, que pasaron a configurarse
como motivos absolutos de nulidad y la competenciapersaltum de la Corte Suprema
para conocer del recurso.
Es necesario poner de relieve que esta vía de impugnación -el recurso de nulidad-
implicó un vuelco en cuanto al recurso de casación vigente en el antiguo sistema de
enjuiciamiento penal, especialmente al consagrar la cautela de derechos fundamentales
al máximo tribunal. Sin embargo, no podemos desconocer que el innovador recurso
de nulidad participa de ciertas características de la vieja casación: en lo referente a
las causales de errónea aplicación del derecho y a la consagración de vicios de proce-
dimiento y sobre todo porque en su implementación práctica se sigue la misma línea
restrictiva que le imprimían las Cortes a la antigua casación.
Sobre estas particularidades, acota Riego120 que "...a pesar de que el recurso de
nulidad se ha construido en lo fundamental sobre la base de la casación, se ha busca-
do también diferenciarlo de la orientación más tradicional de la casación del sistema
chileno con el fin de superar algunos problemas de formalismo que ese recurso ha
tenido tradicionalmente y sobre todo con el fin de favorecer su ejercicio como recur-
so ordinario, dado que se trata del único disponible y, por lo tanto, en él se juega la
garantía básica del derecho a obtener una revisión de la condena". Se ha puesto de
relieve asimismo que el recurso a que nos abocamos "se inspira en una concepción
general de los recursos procesales y, en particular, en una concepción de control de
la legalidad distinta a la que inspiró históricamente y marcó el desarrollo de la tradi-
cional casación"121.
Es posible entonces afirmar que el recurso de nulidad no es un recurso de casación
al que mañosamente se haya denominado de manera distinta, es un recurso nuevo
que se centra fundamentalmente en el control de la legalidad y de las garantías fún-
damentales de naturaleza procesal que deben estar siempre presentes en materia de
juzgamiento penal, destacándose a su vez en su operatividad, su dimensión de garantía
para el justiciable.
Sin embargo, pese a estas buenas intenciones, en la práctica se ha producido una
distorsión en cuanto su carácter de garantía, desformalizado y amplio. Probablemente,
como apunta Gonzalo Cortez122, debido a la confusión entre el carácter extraordinario
del mismo -lo que se refiere a la existencia de causales o motivos de impugnación
expresamente determinados por la ley- y la pretensión de que trata de un recurso
formal que exige un desmesurado rigor en cuanto a sus causales de admisión.
119
CORTEZ, G . op. cit., p . 3 3 .
120
RIEGO, C .op. cit., pp. 4 4 0 y vid. en el mismo sentido HORVITZ, M . y LÓPEZ, J . op. cit., p. 358 y
CAROCA, A . "Recursos en...", op. cit., pp. 3 1 2 - 3 1 3 .
121
ACCATINO, D. "Forma y sustancia...", op. cit., nota N° 6, p. 349.
122
V i d . CORTEZ, G . op. cit., p . 4 1 .
52 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
123
"En la concepción dogmática más moderna se reconoce que 'estas distinciones (cuestión de
hecho/cuestión de Derecho) no están en la praxis claramente precisadas'. Sin embargo, desde un punto
de vista conceptual esta distinción podría ser llevada a cabo con total nitidez". BACIGALUPO, E. El debido
proceso..., op. cit., p.151. Cfr. AVILES, L. "Hechos y su fundamentación en la sentencia. Una garantía
constitucional", Rev. de Estudios de lajusticia, N° 4, ano 2004, p. 178 y TARUFFO, M. El vértice ambiguo.
Ensayos sobre la casación civil, Ed. Palestra, Lima 2005, p. 168.
124
V i d . CORTEZ, M . op. cit., p . 2 6 .
125
"Una de las limitaciones más significativas de la competencia de la Corte Suprema cuando
conoce de un recurso de casación, especialmente notoria cuando es de casación en el fondo, es la que
debe tomar como ciertos los hechos fijados por los jueces de la instancia. Esta es, desde luego, la nota
formal que caracteriza y la distingue de una tercera instancia. La Corte Suprema conociendo de la casa-
ción no constituye una nueva instancia porque la posibilidad de volver a revisar los hechos del caso ha
precluido. (...) Que la Corte sea incompetente para revisar la fijación de los hechos hecha por los jueces
de la instancia no quiere decir que sea rigurosamente imposible que se infrinja la ley al establecer los
hechos y, por consiguiente, es necesario trazar una línea que en muchos casos será incierta entre revisar
el establecimiento de los hechos de los jueces del fondo y corregir una infracción de ley cometida por
los jueces del fondo al establecer los hechos". ATRIA, F. "Comentario de la jurisprudencia civil del año
2004", Revista de Derecho. U. Adolfo Ibáñez, N° 2, 2005, p. 307.
126
También ha sido una constante la confusión conceptual entre calificación jurídica y cuestiones
de valoración, abarcando los afanes reduccionistas de los tribunales superiores, igualmente a estos te-
mas que se engloban o confunden con cuestiones de apreciación de la prueba, en circunstancias que es
posible diferenciarlos analíticamente.
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 53
127
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 12 de junio de 2007, Rol N° 1.646-07.
128
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 21 de abril de 2006, Rol N° 35-
2006. En el mismo sentido, fallo de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 7 de diciembre de
2006, Rol N° 201-06.
129
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 14 de diciembre de 2006, Rol
N° 208-2006.
130
PASTOR, D . La nueva imagen de la casación penal. Evolución histórica y futuro de la casación
penal. Ed. Ad Hoc. Buenos Aires, 2001, pp. 13-14.
131
PASTOR, D. op. cit., p. 14.
132
PASTOR, D. op. cit.. p. 2 8 .
54 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
133
PASTOR, D . op. cit., p . 2 0 7 .
134
Cfr. PASTOR, D . op. cit., pp. 1 5 - 2 4 y MORELLO, A. El camino que recorre la casación, HARASIC,
D. (comp.), U. de Chile, Santiago, 2003, p. 7.
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 55
objetivo) es una quimera, pues no son revisadas todas las sentencias. (...) Tampoco
el fin de hacer justicia en el caso individual puede ser cumplido adecuadamente con
la configuración clásica de la casación, más que fragmentariamente, dado que se trata
de un recurso limitado. Pero ciertas restricciones a la revisión de las comprobaciones
fácticas habrán de subsistir impuestas por las propias exigencias del enjuiciamiento
penal oral y público. Fuera de esas restricciones, que son el resultado práctico del
cumplimiento de determinados mandatos superiores, las posibilidades de impugnación
deben ser ampliadas en toda la extensión posible.. ."135.
Es fundamental en el cambio de centro de la casación, el surgimiento, con poste-
rioridad a la Segunda Guerra Mundial, de instrumentos internacionales consagratorios
de derechos y garantías individuales, que tienen por objeto limitar el poder del Estado,
mismo objetivo que persigue el derecho penal y el procesal penal. Estas regulaciones,
"al reclamar eficacia para el derecho al recurso de todo condenado penalmente, han
terminado de invertir la imagen de la casación penal. Desde entonces, ya sin dudas
ni discusiones, el fin procesal de la institución (la justicia del caso individual) queda
supraordenado por encima del fin político de asegurar la vigencia y unidad del de-
recho objetivo".136 Lo anterior importa un reexamen integral de la decisión a fin de
preservar el derecho del perseguido penalmente a excluir o minimizar la posibilidad
de error en su condena, pues como señala categórico Daniel Pastor, "en la evolución
de este instituto, su nueva metamorfosis tenderá hacia una mayor efectividad en el
cumplimiento del fin que hoy se le debe asignar a la casación penal a la luz de la nueva
imagen que le imprime la configuración del orden jurídico-penal actual: asegurar una
protección jurídica realista, eliminar todo error eliminable, en fin, proteger al acusado
frente a toda arbitrariedad judicial"137, la que, por cierto, se produce igualmente, y en
mayor medida, en la determinación del juicio de hecho.
A pesar del cambio de rumbo y la evolución que ha demostrado la casación, los
Tribunales superiores siguen interpretándola de forma restringida e insisten en sepa-
rar aquellas cuestiones de hecho y de derecho predicando que la casación sólo está
limitada a las segundas.
Existe entonces, y sin peijuicio de la evolución de que se ha dado cuenta, la
indisimulada resistencia en los tribunales superiores al cambio de rumbo, pudiendo
compartirse la afirmación de que ".. .la apreciación probatoria es materia que, por lo
general, no gusta a los jueces de la Casación, que tienden al examen de las hipótesis
en que se haya desconocido o vulnerado las normas jurídicas sin abordar, en sí mis-
mo, nada ajeno a la condición de 'normas' o principios de derecho. (...) A la hora de
la verdad, si bien se reconoce que es 'inevitable' acceder al control de los hechos,
se insiste, sin embargo, en que, de procederse así, se restringe el ser de la casación,
135
PASTOR, D . op. cit., p . 2 0 9 .
136
PASTOR, D . op. cit., p . 8 6 .
137
PASTOR, D . op. cit., p . 2 1 9 .
56 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
como si ella tuviera que quedar inmóvil -e identificada- en la estatua de sal que la
imaginó y dio forma en su momento fundacional"138.
A pesar de lo anterior y para graficar que aun cuando el más ferviente seguidor de
la tesis que el recurso de nulidad es en el fondo de su ser similar a uno de casación, es
posible replicar que han existido esfuerzos dogmáticos en derecho comparado -y en
países donde se consagra este instituto como medio de impugnación de la sentencia
penal-, recogidos en algunos casos por la jurisprudencia, que han buscado la forma
de ampliar sus márgenes a fin de englobar el conocimiento del establecimiento de la
quaestio facti.
Hace algún tiempo, G. Walter139 habría afirmado que es posible señalar que cuando
"la mayoría de la doctrina aplica aún la fórmula que dice que las constataciones de hechos
y la apreciación de las pruebas no pueden ser atacadas por vía de la casación, por no ser
el tribunal de casación una instancia que entienda de hechos.(...) nuevas investigaciones
sobre la práctica de los tribunales de casación han demostrado que esa regla no llega a
tener calidad de principio. Hay quienes ven realizado en la práctica de los tribunales de
casación, el principio de que también puede ser sometidas al control de esa instancia las
comprobaciones de hechos en virtud de la fórmula de "transgresiones de las leyes del
razonamiento y de la experiencia, de las constataciones poco claras y lagunosas".
Así también, Claus Roxin140 nos indica (referido a la experiencia en Alemania)
que desde hace décadas se controla la valoración probatoria del juez de los hechos
para determinar si han sido observados los principios generales de la experiencia, los
conocimientos científicos, las leyes del pensamiento o, finalmente, los hechos noto-
rios. Si, por ejemplo, indica, el tribunal de mérito no ha tomado en consideración el
resultado de una medición de radar científicamente segura, su sentencia lesiona los
principios del conocimiento científico y, por ello, debe ser anulada y que el mismo
criterio rige para la falta de consideración gravitante de la fuerza probatoria de los
valores de frecuencia indicados estadísticamente.
Agrega este autor que en lo que se refiere al examen de la valoración probatoria
del juez de mérito con relación a la observancia de la leyes de la lógica, los principios
de la experiencia y los hechos notorios existe una jurisprudencia uniforme y afirmada
a lo largo de los años, que ha ampliado el ámbito de la casación más allá del marco
fijado originariamente por el legislador.
Respecto a esta materia, Ferrer141 señala que la libertad, como contraposición a
prueba tasada, en materia de valoración "debe entenderse únicamente en el sentido de
que no está sometida a limitaciones jurídicas, (...) la libertad del juez para determinar
los hechos probados del caso sí está limitada por las reglas generales de la racionalidad
138
MORELLO, A . op. cit., p . 33.
139
WALTER, G . Libre apreciación de la prueba, Editorial Temis, Bogotá, 1985, p. 350.
140
Vid. ROXIN, C. Derecho procesal penal, Editores del Puerto, s.r.l., Buenos Aires, 2000, p. 472.
141
FERRER, Pruebay verdad en el derecho, Ed. Marcial Pons, Barcelona, 2005, p. 43.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 57
142
JAÉN, M. "La compatibilidad...", op. cit, p. 3.
143
Vid. FERRAJOLI, L. " L O S valores de la doble instancia y de la nomofilaquia". [Link]
[Link]/[Link]., Rev. "Nueva Doctrina Penal", Editores del Puerto, Buenos Aires,
t. 1996/B pp. 445-456; BACIGALUPO, E . Derecho penal..., op. cit., pp. 203-204.
144
PÉREZ, C. Teoría de la prueba y derecho penal, Ed. Dykinson, Madrid, 1999, p. 54. Vid. HORVITZ,
M. y LÓPEZ, J. op. cit., p. 422 y FERRAJOLI, L . " L O S valores..." op. cit.
58 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
146
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Concepción de fecha 24 de junio de 2005, Rol N° 329-
2005.
147
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 2 de octubre de 2006, Rol
N° 265-2006.
148
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 28 de febrero de 2007, Rol
N° 24-2007.
60 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
149
Vid. ACCATINO, D. "Forma y s u s t a n c i a . . o p . cit., p. 358.
150
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 12 de junio de 2007, Rol N° 1.646-07.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 61
151
Sentencias de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fechas 21 de marzo de 2007, Rol
N° 44-2007 y 28 de junio de 2006, Rol N° 146-2006.
152
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 6 de septiembre de 2006, Rol N° 2161-2006.
153
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Copiapó de fecha 7 de marzo de 2008, Rol N° 23-2008.
62 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
que se accede sólo en virtud de las causales y para los fines consagrados en la ley.
En consecuencia, no constituye una instancia en que sea posible revisar los hechos
establecidos en el juicio como pretende la parte recurrente... "154.
A su turno, la Corte de Apelaciones de Puerto Montt señaló que "esta Corte carece
de competencia para introducir modificaciones a los hechos que se han dado por pro-
bados y establecidos por el tribunal que dictó la sentencia que se recurre, por cuanto
sabido es, que el presente recurso, el de nulidad, no constituye una instancia"155.
El razonamiento de la Corte de Apelaciones de Santiago no es distinto cuando
indica: "es cierto que en virtud de la causal de nulidad de la letra e) del artículo
374 del Código Procesal Penal, no puede el tribunal ad quem valorar nuevamente la
prueba rendida en el proceso, pues ello importaría transformar el recurso de nulidad
en uno de apelación, desvirtuando su naturaleza de derecho estricto"156.
En esta línea argumental, la Corte de Apelaciones de Antofagasta ha resuelto que
no debe perderse de vista que el recurso de nulidad no constituye instancia y que en
base a ello le está vedado conocer de los antecedentes de hecho. Se señala: "...se
encuentra absolutamente vedado para los actuales sentenciadores, porque sabida
cosa es, en el derecho procesal penal vigente, que este Tribunal no constituye instan-
cia para rever los antecedentes de hecho, pudiendo solamente pronunciarse acerca
de la eventual existencia de algún vicio de nulidad con influencia sustancial en lo
dispositivo del fallo "157.
154
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 5 de octubre de 2006, Rol
N° 155-2006.
155
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 23 de abril de 2007, Rol
N° 71-2007.
156
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 16 de enero de 2008, Rol
N° 2.806-2007.
157
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 2 de marzo de 2007, Rol
N° 34-2007.
64 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
realizar las advertencias de rigor sobre el alcance del control que realizan los tribunales
superiores, acogen o rechazan un recurso de nulidad basándose en la infracción o en
el irrestricto apego a los parámetros del artículo 297 del CPP en la fundamentación
de los enunciados probatorios. Es decir, existe una utilización retórica de las reglas
de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicos, sin que
se aprecie un real esfuerzo argumentativo "para diferenciar sus condiciones de apli-
cación y establecer el nexo entre el concepto y la solución supuestamente justificada
en él"158, utilizando la causal de nulidad que nos ocupa de manera extremadamente
amplia, lo que permite sin más criterio que el puro arbitrio, decidir aquello que merece
ser anulado de lo que no cuenta para tal consideración.
En efecto, si no existen criterios objetivos que deben ser atendidos a la hora de
resolver si el juicio oral, que representa un enorme esfuerzo institucional y personal,
debe ser o no anulado, nos situamos necesariamente en la esfera de lo arbitrario,
pues únicamente queda en pie el sentir personal de cada adjudicador que mediante
el recurso a la emotividad o a consideraciones de justicia material, determinará la
realización de un nuevo juicio, lo que naturalmente traerá aparejadas sendas situa-
ciones de injusticia.
La otra directriz, es decir aquella que reduce la falta de fundamentación únicamente
a la existencia de contradicciones o a la ausencia de valoración de algún o algunos de
los medios de prueba, igualmente nos remite al plano de la arbitrariedad, pues deja
fuera todas aquellas otras situaciones que requieren un mayor esfuerzo argumentativo
e intelectual en que la prueba ha sido incorrectamente valorada y que comprende la
insuficiente, inexistente y defectuosa fundamentación, con toda su gama de matices.
Dejar fuera de la censura a todas estas otras hipótesis produce notables inequidades
que deben ser evitadas delineando adecuadamente el alcance del control que, en ma-
teria de hechos fijados judicialmente, deben realizar las Cortes159.
El actuar vacilante e impreciso de las Cortes, y por ende en algunos casos arbitrario
e injusto, que ha sido aludido, es posible atribuirlo igualmente a la inexistencia de un
estándar objetivo de prueba, siendo la utilización del criterio presente en el artículo
340 del CPP igualmente retórica en la práctica de nuestros tribunales160.
En efecto, el citado artículo 340 no define lo que debe entenderse por duda razo-
nable, tampoco lo ha delimitado la jurisprudencia que sigue operando en la lógica
del antiguo artículo 456 bis del CdPP, siendo así no es posible construir un sistema
de control del establecimiento de los hechos que realicen los tribunales de fondo, si
para diferenciar lo anulable de aquello que no merece tal consideración, se utilizan
elementos de naturaleza subjetiva que nos remiten a las creencias o a lo emotivo, lo
158
ACCATINO, D . " L O S peligros del...", op. cit., p. 282.
159
Vid. ACCATINO, D . " L O S peligros del.. .**, op. cit., p. 281.
160
Cfr. LAUDAN, L . "Por qué un estándar de prueba subjetivo y ambiguo no es un estándar de prueba",
Rev. Doxa, N° 28, año 2005, p. 104. [Link]
53211236108643679/[Link]?incr 1
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 65
que obviamente torna en ilusorio el control que puede hacer un órgano distinto del
tribunal de fondo, lo que acarrea arbitrariedad y, por consiguiente, indeseadas situa-
ciones de injusticia.
161
"Todos los poderes de la soberanía política residían en quien ejercía el poder político central en
forma exclusiva: el monarca o el Papa. Conforme a ello los jueces inquisidores eran sólo delegados del
monarca absoluto, quienes estaban obligados a seguir sus reglas y a devolver la jurisdicción delegada,
por escalones (organización judicial vertical), a aquel que se las había delegado y que la detentaba ori-
ginariamente, en definitiva el monarca, la cúspide del poder político. (...) El sistema pasó a las colonias
hispanoamericanas a través de derecho de España, introducido por la conquista y colonización, y pergeñó
en estas latitudes no sólo un sistema alambicado de recursos contra la decisión, sino, también, la obligación
de someter de oficio el reexamen del caso ante un tribunal superior, por parte de tribunales inferiores, la
llamada consulta, que aún perdura en varias de las organizaciones judiciales hispanoamericanas". MAIER,
J. Derecho procesal penal, Ediciones del Puerto, s.r.l., Buenos Aires, 2004, p. 706.
162
V i d . RIEGO, C . op. cit., p . 4 3 0 .
66 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
163
MAIER, J. op. cit., p p . 7 0 8 y s s .
164
MAIER, J. op. cit., p. 7 1 3 .
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 67
el actual sistema procesal, en que existen controles horizontales que operan en todo
el íter del procedimiento y, por cierto, en la audiencia del juicio oral propiamente tal
no tiene lugar la revisión de lo resuelto fundado en la jerarquía -en lo vertical- prin-
cipalmente en base a la vigencia de los principios de oralidad e inmediatez.
Siendo así, el orden en materia de recursos debe hacerse cargo de una aparente
limitación operativa que consiste en que la revisión amplia en el proceso escrito (el
expediente judicial) ya no existe en el sistema oral o, a lo menos, ya no cumple la
función de ser el soporte de la prueba, pues en el procedimiento oral la fuente de infor-
mación para las decisiones pasa a ser el contenido en la audiencia de juicio165. Frente
a lo anterior, para garantizar una cabal revisión de lo decidido se ha sostenido que se
recurra a la utilización de actas en que se transcribe lo que se verifica en la audiencia
de juicio oral, lo que obviamente implicaría un retroceso en el sistema, debilitando o
haciendo nulas las garantías mencionadas de oralidad, publicidad, inmediación, etc.
o bien, la implementación de un mecanismo de reproducción de imagen y sonido
que se desplegaría ante el tribunal superior, lo que encarecería mucho el sistema, sin
perjuicio de producir eventualmente el debilitamiento en su estructura166.
Se ha señalado en tomo a esto que "como en general un sistema de apelación que
contemple a la repetición del juicio cada vez que se plantee un reclamo resultaría muy
caro y demoroso, la mayoría de los sistemas procesales contemplan alguna forma de
revisión del fallo del juicio oral más restrictiva con el fin de no tener que reproducir
el juicio cada vez que se admite un recurso. De hecho, el modelo más común es el del
recurso de casación, esto es, la revisión del fallo y del procedimiento que ha conducido
a su dictación, en los casos que ha existido una violación del derecho aplicable"167.
Esta eventual tensión queda de manifiesto en el fallo vertido por la Corte Intera-
mericana de DD. HH. "Herrera Ulloa con Costa Rica"168 de fecha 2 de julio de 2004,
que resuelve determinando que el Estado de Costa Rica violó -entre otros- el artículo
8.2.h. de la Convención, relativo a garantías judiciales, por cuanto el recurrente al
haber obtenido una sentencia adversa de primera instancia sólo contaba con el recurso
de casación como único medio procesal para impugnar el fallo condenatorio, pues,
de acuerdo a la legislación costarricense, contra la sentencia condenatoria penal sólo
puede interponerse recurso de casación.
Se expresa en el fallo, que la Corte considera que el derecho de recurrir del fallo
es una garantía primordial que se debe respetar en el marco del debido proceso legal,
en aras que una sentencia penal adversa pueda ser revisada por un juez o tribunal
distinto y de superior jerarquía orgánica y este derecho no se satisface con la mera
165
V i d . RIEGO, C . op. cit., p . 4 3 3 .
166
Debemos recordar que ello se propuso en la discusión parlamentaria al debatirse en torno al
recurso extraordinario que pretendió incorporar la Cámara de Diputados.
167
RIEGO, C . op. cit., p . 4 3 4 .
168
Ver la sentencia aludida "Herrera Ulloa con Costa Rica" en: [Link]
articulos/seriecl 07_esp.pdf.
68 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
169
V i d . RIEGO, C . op. cit., p . 4 3 6 .
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 69
170
MAIER, J. op. cit., p. 7 0 8 .
171
Vid. HEREDIA, J. "¿Casación o un nuevo recurso? De 'Jáuregui' a 'Casal'", Academia Nacional
de Derecho y Ciencias Sociales de Córdova. [Link]
unnuevorecurso/?searchterm=Heredia, pp. 4 y ss. y MARTÍNEZ, V. op. cit.
172
BINDER, A. Introducción al derecho procesal penal, Ed. Ad-Hoc, Buenos Aires, 2005, pp. 287 y
c f r . RIEGO, C . op. cit., p . 4 3 7 .
173
Ver sentencia en: [Link]
XII_septiembre/Comite%20de%20derechos%[Link]
70 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
del recurso de casación por razones jurídicas muy limitadas, no hay posibilidad de
que el tribunal de casación vuelva a evaluar las pruebas, ya que toda decisión del
tribunal inferior sobre los hechos es definitiva, resolviéndose que, al margen de la
nomenclatura dada al recurso en cuestión, éste ha de cumplir con los elementos que
exige el Pacto.
El Comité concluye que la inexistencia de la posibilidad de que el fallo conde-
natorio y la pena del autor fueran revisadas íntegramente, como se desprende de la
propia sentencia de casación citada en el punto 3.2, limitándose dicha revisión a los
aspectos formales o legales de la sentencia, no cumple con las garantías que exige
el párrafo 5, artículo 14, del Pacto. Por consiguiente, al autor le fue denegado el
derecho a la revisión del fallo condenatorio y de la pena, en violación del párrafo 5
del artículo 14 del Pacto. Y agrega: De conformidad con el apartado a) del párrafo
3 del artículo 2 del Pacto, el autor tiene derecho a un recurso efectivo. La condena
del autor debe ser desestimada salvo que sea revisada de acuerdo con los requisitos
exigidos por el párrafo 5 del artículo 14 del Pacto. El Estado Parte tiene la obli-
gación de tomar las disposiciones necesarias para que en lo sucesivo no ocurran
violaciones parecidas.
Con posterioridad al referido dictamen, señala Cortez,174 "se sucedieron varios
otros, reproduciendo en mayor o menor medida los argumentos del anterior y con-
cluyendo igualmente contra la casación española como instrumento ajustado a los
postulados del art. 14.5 del citado pacto".
Manuel Jaén Vallejos175 ha señalado, que no obstante estos dictámenes, es posi-
ble controlar en casación si la valoración de la prueba efectuada por el Tribunal que
la ha percibido directamente ha sido respetuosa con las exigencias de la lógica y la
enseñanza de la experiencia, las que constituyen el soporte racional del juicio sobre
la prueba, que al ser un aspecto objetivo - a su juicio- sí es controlable. Añade que el
recurso de casación no está limitado a la revisión de los aspectos formales o legales
de la sentencia, sino que permite una revisión de la prueba, en lo que dice relación
con el aspecto racional del juicio de valoración del órgano de instancia.
En relación a la configuración en España de la apelación como recurso general
y ordinario que satisfaga completamente los imperativos de Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, es una idea que se ha difundido en dicho país después del
dictamen aludido. Sin embargo, frente a ello Bacigalupo176 plantea que una apelación
"limitada " no ofrece mayores garantías al acusado que una casación "ampliada ". En
efecto, pues si el recurso de apelación funciona sobre la base de actas o constancias
escritas del juicio oral, será difícil afirmar que esta apelación reúne las características
que en el proceso penal liberal se acuerda a las garantías procesales del acusado, pues
174
CORTEZ, G . op. cit., p . 2 2 .
JAÉN, M . Estudios Penales, Ed. LexisNexis, Santiago, 2006, pp. 395 y ss. y "La compatibilidad
175
implicaría que un tribunal que no oyó ni vio las declaraciones prestadas directamente
ante el juez de lo penal juzgue en relación a dichas constancias escritas.
Indica el autor, que el Comité se ha referido a una idea de la casación que le fue
informada por España según el cual "...el Estado parte aduce (...) que el recurso de
casación penal español satisface plenamente las exigencias en segunda instancia,
aunque no permita revisar las pruebas salvo en casos extremos que la propia ley
señala". Enfatiza categórico que si "éstas son las alegaciones del Estado parte que el
dictamen del Comité entendió contestar, no cabe duda que no es el realmente existente
en España. Suponiendo que sea cierto lo que se dice en dicho punto 8.6, es evidente
que el Comité fue informado erróneamente por el Estado parte sobre el alcance de la
casación penal española (...), como hemos visto, sea por la vía del art. 5.4 LOPJ, leído
conjuntamente con el art. 24.2 CE, sea por la extensión al art. 9.3 CE (interdicción
de la arbitrariedad) del concepto de 'ley sustantiva' infringida o directamente por la
aplicación del art. 24.2 CE, pues el objeto de nuestra casación alcanza inclusive al
juicio del tribunal de instancia sobre la prueba y, en particular, a su respeto de las reglas
de la lógica, de las máximas de la experiencia y de los conocimientos científicos, así
como la legalidad de las pruebas en las que se funda el fallo"177.
Para Miranda Estrampes178 la doctrina constitucional adolece de cierta confusión,
pues se ha resuelto que el citado precepto no obliga al legislador a establecer la doble
instancia, toda vez que lo único que garantiza es que el condenado tiene el derecho a
que el fallo condenatorio sea revisado por un Tribunal superior y en el ordenamiento
español el Tribunal superior se identifica con la sala 2a del TS, cuando conoce de
los recursos de casación. Sin embargo, en otras oportunidades parece admitir que
el derecho a la doble instancia en el proceso penal forma parte necesariamente del
contenido del derecho a la tutela judicial efectiva, proclamado en el artículo 24.1 CE.
El autor citado predica que la revisión de la declaración de culpabilidad o condena
exige, para que sea realmente eficaz, la revisión de la apreciación probatoria efectuada
por el juzgador de instancia, y ello sólo puede conseguirse, en su plenitud o en toda
su extensión, mediante el recurso de apelación como medio para abrir la segunda
instancia. Por el contrario, el recurso de casación no permite someter a revisión
aquellos extremos que han sido determinantes de esa declaración de culpabilidad
o condena, como lo es la valoración de la prueba practicada, toda vez que sólo esta
última permite determinar la verdadera eficacia del material probatorio en orden a
formar la convicción judicial. Propone vía lege ferenda la instauración de la doble
instancia penal mediante un recurso de apelación contra todas las sentencias defini-
tivas dictadas por las Audiencias Provinciales en aquellas causas cuyo conocimiento
le está atribuido en primera instancia.
177
BACIGALUPO, E. Derecho penal..., op. cit., p. 267.
178
Vid. Ruiz, M. op. cit., pp. 628 y ss.
72 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
COLOMA, R. " L O S límites del recurso de nulidad como mecanismo de control de la decisión sobre
179
182
RAMOS, F. El proceso penal. Sexta lectura constitucional, Ed. J.M. Bosch Editor, Barcelona,
2000, p. 281.
183
CAFFERATA ÑORES, J . Eficacia del sistema pena!y garantías procesales. (¿Contradicción o equi-
librio?). Ed. Mediterránea, Córdoba, 2002, pp. 98-99.
184
CORTEZ, G . op. cit., p . 3 9 .
74 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
185
Vid. GASCÓN, M. Los hechos en el derecho: Bases argumentóles de la prueba, Ed. Marcial Pons,
Madrid, 2004, pp. 191 y ss., IGARTÚA, J. Valoración..., op. cit., p. 170; Ruiz, E. El derecho penal..., op.
cit., pp. 182 y Ruiz, M. op. cit., p. 165.
186
Ruiz, M. op. cit., p. 165.
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 75
187
FERRAJOLI, Derecho y razón: Teoría del garantismo penal, Ed. Trotta, Madrid, 1997, pp. 150-
151.
TARUFFO, M . "Investigación judicial y producción de prueba por las partes", Rev. de Derecho
188
El derecho a defensa está vinculado a su vez, con la garantía de una tutela judicial
efectiva191 y ésta con la exigencia de motivación, dado que "la tutela efectiva significa
el derecho a obtener una resolución fundada jurídicamente, (...) después de haberse
tenido el libre acceso a la jurisdicción, para pedir, para demandar, para solicitar o para
recurrir dentro de un orden procesal. La tutela pues existe, a pesar de que la respuesta
del juez sea contraria a la pretensión ejercitada. Es decir, que no puede erróneamente
identificarse la tutela efectiva con la obligatoriedad de una favorable contestación a
la pretensión ejercida. Tutela judicial efectiva precisamente para que no se llegue a
la indefensión"192.
En estrecha vinculación con las garantías que se han señalado se concibe al recurso
de nulidad, ya que por cierto, siendo el derecho a la prueba una derivación del derecho
a defensa, tal orden de garantías queda reducido a pura retórica, si no se contempla un
medio efectivo para que las partes, y especialmente el condenado en un juicio penal,
puedan reclamar de la ausente o errónea motivación, exigiéndose consecuentemente
que los tribunales superiores estén dotados de la facultad de controlar o fiscalizar los
defectos en la fundamentación, no sólo en lo relativo a las cuestiones de derecho sino
también respecto de las de hecho.
Es válido señalar entonces que se producirá indefensión si no se permite recurrir
contra la decisión de hecho, por cuanto uno de los aspectos de la tutela judicial efec-
tiva es precisamente la posibilidad de entablar recursos respecto de la decisión tanto
sobre el derecho como de los hechos.
Señala Luis Avilés193 que el Tribunal Constitucional español ha vinculado la moti-
vación de las sentencias al derecho constitucional de la tutela efectiva y a la presunción
de inocencia, y ha señalado sobre el tema "centrada así la cuestión objeto del debate, el
análisis de la queja referida a la presunción de inocencia de la recurrente debe partir de
la reiterada doctrina de este Tribunal acerca del contenido de este derecho fundamental
y los límites de la jurisdicción de amparo cuando ante ella se alega su violación. Con
palabras de la STS 120/1999, de 28 de junio, debemos reiterar que "...ni el art. 24.2
191
"El tribunal Constitucional ha insistido mucho y con evidente acierto en este punto: el derecho de
todas las personas a obtener la tutela efectiva de los jueces y Tribunales en el ejercicio de sus derechos e
intereses legítimos, sin que en ningún caso pueda producirse indefensión, comprende el de obtener una
resolución fundada en derecho, lo cual quiere decir que la decisión que se adopte ha de estar motivada,
según establece además el artículo 120 de la Constitución, quedando el razonamiento adecuado confiado
al órgano jurisdiccional competente". Ruiz, E. Estudios de..., op. cit., p. 265.
192
D E V E G A , J. Proceso penal y derechos fundamentales desde la perspectiva jurisprudencial, Ed.
Colex, Madrid, 1 9 9 4 , p. 1 4 4 . En Chile, Héctor NOGUEIRA ha desarrollado la garantía de la tutela judi-
cial efectiva que estima consagrada en la Carta Política. Cfr. El debido proceso en la Constitución y el
sistema interamericano, Ed. Librotecnia, Santiago, 2007, pp. 68 y ss. y "La constitucionalización del
proceso: El acceso a la jurisdicción, tutela judicial efectiva o debido proceso", en FERRADA, J . (coord.),
La Constitucionalización del derecho chileno, U. Austral de Chile, Ed. Jurídica de Chile, Santiago,
2003, pp. 169 y ss.
193
AVILES, L . op. cit. p . 193.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 77
194
"La presunción de inocencia, en su vertiente de regla de juicio, opera en el ámbito de la jurisdicción
ordinaria como el derecho del acusado a no sufrir una condena a menos que la culpabilidad haya quedado
establecida más allá de toda duda razonable. Por ello, la función del TC cuando se alega la presunción
de inocencia consiste en verificar si ha existido actividad probatoria respecto de los hechos objeto de la
condena y la participación del acusado en los mismos, pero la capacidad revisora debe limitarse, como
regla general, a verificar dichos extremos sin sustituir a los Jueces y Tribunales ordinarios ni enjuiciar
el resultado de la valoración que éstos han llevado a cabo, pues no le corresponde entrar a conocer de la
valoración de la prueba efectuada por el Juez o Tribunal ordinario...". MONTAÑEZ, M. op. cit, p. 362.
78 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
5. A MODO DE COLOFÓN
195
Cfr. FERRER, J. La valoración..., op. cit., pp. 144 y ss. y ACCATINO, D. "Forma y sustancia...",
op. cit. p. 351.
196
Este planteamiento no es el mayoritario ni en la doctrina ni en la jurisprudencia. Así el profesor
Tavolari ha señalado: "La ponderación de la prueba efectuada por el tribunal de juicio oral no es controlable
en sede de nulidad. (...) Cuestión diferente es que, por medio del recurso se denuncie que la prueba no
fue valorada por el tribunal, porque ello importa un motivo absoluto de nulidad del artículo 374 letra d)
en relación al artículo 342 letra c)". "Los recursos...", op. cit., p. 405. Los profesores Ducey Riego, sin
embargo, tienen una posición más cercana a lo que se viene afirmando, señalan: "El problema o tensión
surge cuando esta causal (art. 374 letra e) se utiliza en casos límite en donde el defecto de la sentencia no
tiene que ver tanto con el hecho concreto exigido por la causal, como lo es la "omisión" de los elementos
centrales del fallo, sino más bien el planteo de fondo es una cuestión sutil de grado de fundamentación
exigido. En este tipo de situaciones el recurso lleva naturalmente a discusión de estándares y no a
verificación de hechos claros, como en general está detrás de la lógica de los otros motivos de nulidad
absoluta. DUCE, M. y RIEGO, C. Proceso Penal, Ed. Jurídica de Chile, Santiago, 2007, p. 522.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 79
197
TARUFFO, M. El vértice..., op. cit., pp. 211-213.
198
Cfr. ACCATINO, D. "La aceptabilidad de los enunciados empíricos en el proceso penal" en F E R -
NÁNDEZ, J. (coord.), Estudios de ciencias penales. Hacia una racionalización del derecho penal, Ed.
LegalPublishing, Santiago, 2008, pp. 392 y ss.
80 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
Esta parte del trabajo busca proporcionar las herramientas necesarias mediante
un recorrido por la dogmática más autorizada en materia de libre valoración de la
prueba a fin de dotar de contenido a los cánones que configuran el recto o racio-
nal entendimiento en la materia, ello a propósito de posibilitar la construcción y
aplicación de un sistema de rigor científico, básicamente en pos de dos objetivos,
a saber:
El primero de ellos consiste en relevar la conveniencia si no la necesidad de
abandonar cualquier resabio de naturaleza íntima o subjetivista en la actividad
valorativa de la sana crítica, lo que pasa necesariamente por dar cuenta de la
inexistencia de la configuración de un estándar objetivo que, independiente de
las creencias de quien realiza la valoración, nos indique cuándo se ha satisfecho
el baremo que implica que una determinada proposición fáctica ha sido suficien-
temente corroborada, explicitando en esta decisión la preferencia por las falsas
absoluciones en desmedro de las condenas injustas. Se da cuenta de los linca-
mientos dogmáticos que permitirán la construcción del estándar de prueba más
adecuado.
En segundo término, se pretende poner de relieve la inexistencia de una even-
tual tensión entre el sistema de sana crítica racional o de libertad de prueba y la
existencia de controles, y desterrar esta creencia, que sólo puede tener lugar en
clave subjetivista de la valoración del material fáctico, poniéndose énfasis en la
existencia de censura a dicha actividad a través de los recursos procesales.
Todos estos tópicos se han ilustrado en el presente capítulo con las citas de
las sentencias más representativas a fin de consignar los lincamientos errados, a
nuestro parecer, sobre la significación y alcance de la libre valoración, la censura
de la decisión sobre la prueba a través del recurso de nulidad y la utilización de
la duda razonable como estándar de prueba, ligado por cierto a concepciones
subjetivistas y potestativas.
82 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
Es posible afirmar, sin temor a equivocarse, que hoy ninguna opinión en nuestro país
sostiene que no rige plenamente el principio de libre valoración de la prueba contenido
fundamentalmente en el artículo 297 del CPP. Sin embargo, existe una distorsión de
proporciones en cuanto a la comprensión de lo que este sistema de valoración y sus
dimensiones implican. Se suele indicar que el adjudicador al momento de ponderar
la prueba es plenamente libre y se hace alusión a lo que prescribe el artículo 295 del
Código -en el sentido de que los hechos podrán ser probados por cualquier medio
producido e incorporado en conformidad a la ley- para agregar a continuación que
tal actividad debe realizarse con respeto a los parámetros de racionalidad contenidos
en la primera de las disposiciones legales citadas.
Sin embargo, tal interpretación, reduccionista de la libre valoración importa la
compresión de los principios de la lógica, de las máximas de la experiencia y de los
conocimientos científicos como un perímetro infranqueable para el adjudicador, pero
que trae como contrapartida que dentro de dicho espacio el juez puede moverse con
absoluta libertad y sin contrapesos. Ello, a mi juicio, nos remitiría a una reformulación
del sistema de valoración libre o íntima convicción, pero constreñido o desarrollado
en la superficie que resulta de los cánones ya indicados -que se grafican como una
reja-, desvirtuándose de esta forma el sistema.
En base a esta interpretación, la Corte de Apelaciones199 de Copiapó se ha pronun-
ciado, por ejemplo, resolviendo que "...la causal del artículo 374 letra e) del Código
Procesal Penal, que se relaciona con la estructura sustancial de la sentencia, protege
la garantía de la sentencia fundada, ínsita en la del juicio previo, oral y público, ya
recogida en el articulo 1 ° del Código, reiterada en el artículo 36y desarrollada en los
artículos 297y 342 del Código, y la razonabilidad de la misma, en la medida que la
libertad de valoración de la prueba no puede contradecir los principios de la lógica,
las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados, como
lo señala el artículo 297 del Código Procesal Penal ya citado o, en otros términos:
permite la revisión del respeto a los limites a la valoración de la prueba impuestos
por las reglas de la sana crítica... ".
Y agrega que la causal de nulidad del artículo 374 letra e) "... tiene un doble objeto:
por una parte, el control del establecimiento de los hechos por parte del tribunal, en
cuanto a la libre apreciación de la prueba tiene como limitante el que no se puedan
contradecir los principios de la lógica formal, las máximas de la experiencia humana
y los conocimientos científicos indubitados y, por otra, el cumplimiento por parte del
tribunal del deber de fundar las sentencias en términos que dicha motivación sea
suficiente para explicar el razonamiento que los sentenciadores han utilizado en sus
conclusiones ".
199
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Copiapó, de 7 de marzo de 2008, Rol N° 23-2008.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 83
200
FERRAJOLI, L . " L O S valores de la...", op. cit.
201
El principio de libre valoración de la prueba "no significa per se la asunción de una idea 'cien-
tífica' de la prueba o de la fijación de los hechos. La libre valoración significa valoración discrecional,
por cuanto no vincula a la ley: cómo se 'colme' después el ámbito del juicio de hecho que la ley no
disciplina es en sí mismo un problema. (...) Si el principio de libre valoración, en sí mismo, no dice
cuáles son los criterios de valoración que han de usarse, el modelo cognoscitivista de fijación de hechos
sí que proporciona algunas claves sobre el particular: por una parte, proscribiendo algunos criterios de
valoración; por otra, indicando el tipo de criterios que han de usarse". GASCÓN, M . LOS hechos en...,
op. cit., p. 160.
202
Respecto de la jurisprudencia española, señala Igartúa: "No hay un modelo de motivación ex-
plícito y sistemático. Por eso, no está de sobra el intento de fijar los ángulos que enmarcan el cuadro de
los requisitos básicos que ha de respetar una motivación racional, es decir no arbitraria. (...) No resulta
posible establecer un listado completo de criterios de racionalidad, que sea vinculante y encima válido
para todos los contextos y para todos los sistemas jurídicos. Por un lado, es manifiesto que un mismo
concepto de racionalidad varia en su aplicación a los distintos conceptos de experiencia; y por otro, es
también meridiano que tal concepto está influenciado por numerosos factores culturales de índole general
así como por presupuestos de naturaleza filosófica (como p. ej. si sólo valen las concepciones 'fuertes'
de la racionalidad - l a s de la lógica formal y las ciencias naturales- o también otras más 'débiles').
Ahora bien, del hecho de que no haya un concepto absoluto de racionalidad no se sigue que tampoco
existan criterios razonables de racionalidad en la valoración de las pruebas; eso sí, dejando claro que no
se trata de un elenco completo y taxativo sino de unas condiciones sin las cuales se hace probablemente
imposible hablar de 'valoración racional'". IGARTÚA, J. Valoración de...,op. cit., pp. 188-189. Vid. Ruiz,
M. op. cit., pp 164-165.
84 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
203
Vid. G A S C Ó N , M. Los hechos en..., op. cit., pp. 158 y ss. y FERRAJOU, L . Derecho y razón...,
op. cit., p. 1 3 9 .
204
GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., p. 159.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 85
libre o sin pruebas, por lo que en tanto principio metodológico, en sí mismo, no sólo
no es sino tampoco impone ningún criterio (positivo) de valoración; es decir, todavía
no dice nada sobre cómo valorar, cómo determinar el grado de aceptabilidad de los
resultados probatorios.
Si la prueba es libre sólo en el sentido que no es prueba legal o tasada, el método
de la sana crítica racional o libre valoración racional impone al sentenciador ciertos
parámetros que hacen posible el razonamiento probatorio, por lo que es preciso
entonces, a la hora de valorar, determinar cuáles son aquellos parámetros. Para ello
es necesario recurrir al análisis del artículo 297 del CPP que señala que los jueces
apreciarán la prueba con libertad, pero no podrán contradecir los principios de la ló-
gica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados
y delinear qué implica cada una de estas categorías que se erigen como sustento de
la racionalidad.
En principio, establecer los hechos equivale a afirmar que un determinado enun-
ciado de contenido fáctico se encuentra justificado, que existen buenas razones para
señalar con cierto grado de probabilidad que él ha sucedido. Lo que se pretende
entonces es dar cuenta de las propuestas que la doctrina más reciente ha elaborado,
con recurso a patrones cognoscitivos y de cierto rigor científico, que permitan dar
por probada determinada proposición fáctica y tratar de demostrar la aplicabilidad
práctica de tales modelos.
205
FERRAJOLI, L. Derecho y razón..., op. cit., p. 130.
86 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
206
GASCÓN, M . "Sobre la posibilidad de formular estándares de prueba objetivos", Rev. Doxa,
N° 28, año 2005, p.132. [Link]
7450035/[Link]?incr=l
207
"En su formulación más simple, el teorema afirma que la probabilidad de un evento H dado un
evento E, puede determinarse en función de la frecuencia estadistica con la que dado H se verifica E
y de la probabilidad atribuida precedentemente al evento H. Así, pues, la fórmula bayesiana permite
medir el impacto que, sobre la probabilidad subjetiva previa del hecho que se pretende probar, provoca
la introducción de ulteriores elementos de prueba, (...) ha sido objeto de numerosas críticas, algunas
animadas por consideraciones prácticas. Por ejemplo, llaman la atención sobre lo difícil que resulta para
el juzgador cuantificar su valoración subjetiva previa; o sobre el riesgo que entraña poner en manos de
los jueces instrumentos estadísticos incomprensibles para ellos. Además, la fórmula bayesiana supone un
cálculo matemático relativamente simple en el caso-base de tener que valorar una sola prueba que versa
directamente sobre la hipótesis a probar que es, además, una hipótesis simple. Pero la complicación del
cálculo aumenta de manera impresionante cuando se usa para resolver situaciones más complejas, como
la pluralidad de elementos de prueba relativos a una hipótesis, la cascaded inference (o prueba mediata)
o la prueba de una hipótesis referente a un hecho complejo. Otras críticas, en cambio, ponen en cuestión
la validez epistemológica del modelo en el campo judicial, en la medida en que conduciría a resultados
contraintuitivos y resultaría dudosamente compatible con principios fundamentales del ordenamiento,
como la presunción de inocencia". GASCÓN, M . "Sobre la...", op. cit., pp. 1 3 2 - 1 3 3 .
208
R.D. Friedman propone reservar el término "probabilidad" para la teoría convencional de la pro-
babilidad matemática, y hablar en su lugar de grado de confirmación o de certeza, en los otros esquemas.
Citado por GASCÓN, M . "Sobre la...", op. cit., p. 1 3 4 .
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 87
209
Vid. GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., p. 160.
210
Vid. FERRAJOLI, L . Derecho y razón..., op. cit., pp. 141 y ss.
211
Vid. FERRAJOLI, L . Derecho y razón..., op. cit., pp. 129 y ss.
212
Vid. FERRER, J. La valoración racional..., op. cit., p. 41.
88 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
213
Cfr. FERRAJOLI, L . Derecho y razón..., op. cit., p. 150.
214
Cfr. GASCÓN, M . Los hechos en..., op. cit., pp. 178 y ss.
215
GASCÓN, M. Los hechos en..., op. cit., p. 179.
216
Vid. GASCÓN, M . Los hechos en..., op. cit., p. 180.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 89
Ferrajoli217 -dentro del método que propone- estima necesario un segundo paso
que denomina la garantía del contradictorio, ello fluye del hecho que la verdad de
una hipótesis no puede ser demostrada sino sólo confirmada, siendo en cambio posible
su refutación por modus tollens.
Gascón218, por su parte, exige igualmente el requisito de la no refutación, pues para
aceptar una hipótesis es necesario que ésta, además de confirmada, no sea refutada
por las pruebas disponibles. Ello constituye la prueba de fuego para poder aceptar
una determinada hipótesis, señala que constituye una regla epistemológica o garantía
de la verdad que exige la oportunidad de un momento contradictorio en el proceso
en el que se puedan refutar las hipótesis.
Finalmente para que sea aceptada como verdadera la hipótesis acusatoria, Ferrajoli
estima imprescindible la imparcialidad de la elección realizada por el Juez entre
hipótesis explicativas en competencia, es decir, no sólo debe ser confirmada por va-
rias pruebas y no ser desmentida por ninguna contraprueba, sino que también debe
prevalecer sobre las posibles hipótesis en conflicto con ella, que deben ser refutadas
por modus tollens219.
Gascón220, por su parte, señala que "en suma el juicio de aceptabilidad de una
hipótesis es un juicio sobre su confirmación y no refutación. De manera que si la
hipótesis no es confirmada por las pruebas disponibles, debe abandonarse. Pero si es
confirmada, debe someterse aun a refutación examinando los posibles hechos que -de
existir- invalidarían (o harían menos probable) la hipótesis. Si finalmente la hipótesis
no resulta refutada, porque no existen tales pruebas, puede entenderse verificada; si
por el contrario, tales pruebas existen, debe abandonarse."
En síntesis, afirman estos autores que para que una hipótesis acusatoria sea
aceptada como verdadera -en este método de corroboración de hipótesis- no basta
que sea compatible con varios datos probatorios, sino también hace falta que no sea
contradicha por ninguno de los datos virtualmente disponibles, pues si una sola de las
contrapruebas es aceptada como verdadera, es suficiente para excluir la decisión del
juez sobre la verdad de la hipótesis y para basar, conforme al criterio de la coherencia,
la decisión sobre su falsedad.
Es importante volver a Ferrer221, y en especial al segundo momento que este autor
distingue en cuanto a la valoración de la prueba, y que denomina -precisamente-
valoración de los elementos de juicio, que sería equivalente a las fases o etapas en
los esquemas planteados por Ferrajoli y Gascón, según analizamos. Señala que este
momento puede estar guiado jurídicamente, caso en el cual nos enfrentaremos a la
217
Vid. FERRAJOLI, L. Derecho y razón..., op. cit., p. 151.
218
Vid. GASCÓN, M. LOS hechos en..., op. cit., p. 184.
219
FERRAJOLI, L . Derecho y razón..., op. cit., p. 151.
220
GASCÓN, M . Los hechos en..., op. cit., p. 185.
221
FERRER, J. La valoración..., op. cit., p. 45.
90 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
prueba legal o tasada. Ahora bien, si el sistema jurídico prevé para el caso la libre
valoración de la prueba, entonces deberá valorarse -epistemológicamente- el apoyo
que cada elemento de juicio aporta a las hipótesis en conflicto, de forma individual y
en conjunto. Con ello, deberá obtenerse un resultado que nos permita saber el grado
de confirmación del que dispone cada una de las hipótesis. Afirma, además, que el
resultado de la valoración es siempre contextual, esto es, referido a un determinado
conjunto de elementos de juicio222.
En este segundo momento, la actividad consiste en juzgar el apoyo empírico que
un conjunto de elementos de juicio aportan a una hipótesis, sujeto a los criterios ge-
nerales de la lógica y de la racionalidad.
Señala Ferrer que las limitaciones jurídicas que excluyen pruebas relevantes en
el momento de la conformación del conjunto de los elementos de juicio hacen que el
conjunto sea epistemológicamente más rico o más pobre, pero una vez que ese con-
junto está delimitado, la operación de valorar lo que de él se pueda inferir no difiere
en nada de la que se puede realizar en cualquier otro ámbito de la experiencia y está
sometida a los controles de la racionalidad general223.
Finalmente, y en relación al último momento, Jordi Ferrer224 aporta lo concerniente
al estándar de prueba y que denomina tercer momento: de decisión sobre la prueba
que equivale a la decisión sobre los hechos probados, pues la valoración de la prueba
habrá permitido otorgar a cada una de las hipótesis en conflicto un determinado grado
de confirmación que nunca será igual a la certeza absoluta y para decidir si la hipótesis
puede o no declararse probada con el grado de corroboración que se le asigne, será
necesario recurrir al estándar de prueba. Deja en claro que el resultado de la valoración
de la prueba que se obtenga en el segundo momento no implica por sí solo nada res-
pecto de la decisión a adoptar, para ello es necesaria la intermediación de un estándar
de prueba. Lo anterior equivale a señalar que habrá que decidir ahora si la hipótesis
h puede o no declararse probada con el grado de confirmación de que disponga, lo
que dependerá del estándar de prueba que se utilice. Así en la cultura anglosajona, y
específicamente en el ámbito civil, opera el estándar de la prueba prevaleciente, de
modo que la hipótesis está probada si su grado de confirmación es superior al de la
hipótesis contraria. En cambio, en el ámbito penal operaría el estándar que exige que
la hipótesis esté confirmada "más allá de toda duda razonable", el que difícilmente
va ser inferior al estándar científico.
Señala finalmente el autor que "aquí, de nuevo, (al igual que en el primer momento)
la elección de uno u otro estándar es propiamente jurídica y se realiza en atención
a los valores en juego en cada tipo de proceso. (...) Así puede justificarse la mayor
222
"No se puede afirmar de modo absoluto que una proposición p está probada, sino únicamente con
relación a un determinado conjunto de elementos de juicio (o medios de prueba)". FERRER, J. Prueba y
verdad. ,.,op. cit., p. 35.
223
Vid. FERRER, J . La valoración..., op. cit., pp. 46 y ss.
224
Vid. FERRER, J. La valoración..., op. cit., p. 48.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 91
exigencia probatoria en los casos penales, por ejemplo, en una especial protección
del derecho a la libertad"225.
Es importante recalcar que lo elaborado por Ferrer en tomo al estándar de prueba
constituye un aporte invaluable en materia de valoración de la prueba, pues si bien
en los esquemas reseñados de Gascón y Ferrajoli se expresan criterios científicos,
en base a los cuales se puede declarar la aceptabilidad de un enunciado de contenido
fáctico, sin embargo, estos autores no hacen referencia expresa al umbral que permita
tener por corroborada la hipótesis de la acusación, un baremo que nos señale cuánta
justificación es suficiente en base a los criterios fijados por el propio estándar de
prueba, lo que está ligado a decisiones de política criminal y que, además, importa
descartar del todo la aplicación en materia de juzgamiento penal del estándar civil de
preponderancia de la prueba.
Ferrajoli - quien se refiere expresamente a la prueba en materia penal, a diferencia
de Gascón cuyos planteamientos se vierten en relación a la prueba en general- pare-
ce esbozar un estándar cuando exige el descarte de hipótesis en competencia con la
acusación y que es necesario adquirir no un dato probatorio sino un sistema coherente
de datos, con arreglo al cual todos los hechos conocidos y otros hechos adicionales
originariamente desconocidos han de ser deducibles de la hipótesis probada y todos
los hechos probados deben cuadrar con la hipótesis descubierta.
Ambos autores se refieren a que el in dubio pro reo opera como norma de cierre o
de clausura, el que entienden reconducido a la presunción de inocencia en su dimen-
sión como regla de juicio. Señala en primer término Marina Gascón que -llegado a la
fase final- refiere que puede suceder igualmente que ninguna de las hipótesis resulte
suficientemente probada en desmedro de la otra o que resultando la probabilidad de
una de ellas superior a la otra, esa probabilidad siga sin ser suficiente según los es-
tándares exigidos institucionalmente. En este evento, la necesidad que tiene el Juez
de resolver, a pesar de este resultado estéril, está cubierta por las reglas de decisión
que indican en cada caso a favor de qué hipótesis ha de dictarse la solución, tal como
la de in dubio pro reo en el proceso penal226.
En el mismo sentido se pronuncia Ferrajoli al indicar que "cuando no resultan
refutadas ni la hipótesis acusatoria ni las hipótesis en competencia con ella, la duda
se resuelve, conforme al principio in dubio pro reo, contra la primera. Este principio
equivale a una norma de clausura sobre la decisión de la verdad procesal fáctica que
no permite la condena mientras junto a la hipótesis acusatoria permanezcan otras
hipótesis no refutadas en competencia con ella"227.
Esta alusión al principio de presunción de inocencia está referida a aquel evento
en que resultan igualmente probadas las hipótesis de la acusación y de la defensa y
225
FERRER, J . La valoración..., op. cit., p. 48.
226
CFR. GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., pp. 186-187.
227
FERRAJOLI, L. Derecho y razón ...,op. cit., p. 151.
92 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
La prueba en el nuevo proceso penal oral, Ed. LexisNexis, Santiago, 2003, pp. 9 y ss.
229
Acota COLOMA, en un cuadro comparativo, lo siguiente:
Prueba científica: -Los argumentos de autoridad no resultan admisibles, sino sólo aquellos que se
sustentan en información "objetiva" (o más correctamente, en información que puede ser corroborada
intersubjetivamente). Prueba en el proceso penal: - Inexistencia de reglas que establezcan por antici-
pado el grado de credibilidad de ciertas fuentes de información (testigos, confesión, etc.), escasez de
restricciones a la recepción de cierto tipo de prueba.
Prueba científica: -Cualquier hipótesis e información que la sustenta puede ser puesta en duda
(falsada). Prueba en el proceso penal: - Contrainterrogatorio - Justificación de la no consideración para
efectos de la toma de decisión de ciertas pruebas que fueron rendidas.
Prueba científica: - U n a hipótesis es compartida por la comunidad de científicos mientras se ajuste a
ciertos criterios de aceptación (simplicidad, coherencia, etc.) Cuando los fallos de la hipótesis resultan
intolerables, ésta es abandonada. Prueba en el proceso penal: -Ajuste a la lógica, conocimientos cien-
tíficos y máximas de experiencia. -Carga de la prueba (presunción de inocencia) - Estándar de prueba:
más allá de toda duda razonable. COLOMA, R. "Panorama general...", op. cit., pp. 9-11.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 93
230
"La confirmación es, pues, una inferencia mediante la cual, a partir de unas pruebas y de una regla
que conecta esas pruebas con la hipótesis, se concluye aceptando la veracidad de esta última". G A S C Ó N ,
M. Los hechos en..., op. cit., p. 179.
231
"Cuando los procesalistas afirman que la prueba ha de valorarse de acuerdo con las 'reglas de la
lógica' y las 'reglas de la sana crítica', en muchas ocasiones están haciendo referencia a las regularidades
o máximas de experiencia, que en los argumentos no deductivos parecen cumplir el papel de 'reglas
de inferencia'". GONZÁLEZ, D . Quaestio facti. Ensayos sobre prueba, causalidad y acción, Ed. Temis,
Bogotá, 2 0 0 5 , p. 8 5 .
232
Vid. GONZÁLEZ, D . Quaestio facti..., op. cit., pp. 53-54.
94 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
hipótesis: que Ticio mató a Cayo. Entre un extremo y otro de la cadena encontramos
premisas y conclusiones intermedias233.
Pero se ha señalado que el proceso que lleva del dato probatorio, es decir, de la
información que proporcionan los diversos elementos de juicio, a la conclusión -a
corroborar la hipótesis- tiene la forma de una inferencia y ella opera poniendo a
prueba la hipótesis de acuerdo a nuestro conocimiento general de cómo funciona el
mundo. Se construye entonces el razonamiento a través de esta estructura básica o
molecular siendo las funciones de las máximas de experiencia y las leyes científicas
las de operar como generalizaciones que garantizan o hacen posible esa inferencia.
Son las que nos permiten formular la predicción y luego de presentado el razonamiento
son las que nos permiten mostrar el cumplimiento de esa predicción, que confirma o
corrobora la hipótesis234.
Formulada la hipótesis, debe ser ella contrastada a fin de determinar si aporta
apoyo inductivo al enunciado en ella contenido. "La corroboración de una hipótesis
supone, pues, la posibilidad de predecir algún evento o estado de cosas empíricamente
contrastables (...), la hipótesis por sí sola no permite en general derivar una predic-
ción que le aporte apoyo inductivo (...) es necesario también suponer una serie de
conocimientos previos del mundo que se denominan 'supuestos auxiliares' (SA) (...)
y la concurrencia de 'condiciones iniciales' (CI), que son los hechos-condicionantes
particulares que deben darse para que ocurra lo predicho"235. Añade este autor que el
"hecho de que la predicción no se cumpla produce que la hipótesis no obtenga apoyo
inductivo, pero no otorga apoyo inductivo a la negación de la hipótesis"236.
Respecto de las generalizaciones, es decir las "...que sirven de base a una infe-
rencia inductiva en el campo judicial (por lo común 'máximas de experiencia') son
leyes causales del tipo 'si sucede A normalmente sucede B'. Ese 'normalmente' es
precisamente lo que hace aceptable inferir de un caso particular del antecedente un
caso particular del consecuente"237.
En el esquema de razonamiento probatorio de Ferrer238, los supuestos adicionales
están integrados por generalizaciones empíricas, que son la garantía de la inferencia
que va de un hecho a otro y otorgarán mayor o menor fuerza a la inferencia en función
del grado de corroboración que las propias generalizaciones tengan, éstas pueden
233
Vid. GONZÁLEZ, D. Quaestiofacti...,op. cit,, p. 5 4 . Del mismo autor, vid. "Hechos y argumentos
(racionalidad epistemológica y prueba de los hechos en el proceso penal) (II)", Revista Jueces para la
democracia, julio de 2 0 0 3 , N° 4 7 , pp. 3 5 - 5 1 .
234
Vid. FERRER, J. La valoración racional..., op. cit., p. 131.
235
FERRER, J. La valoración racional..., op. cit., p. 131. El autor deja en claro que "la noción de
predicción aquí, contra un cierto uso ordinario del término, no tiene implicaciones temporales hacia el
futuro, sino hacia lo desconocido".
236
FERRER, J . La valoración racional..., op. cit., p. 132.
237
GASCÓN, M. Los hechos en..., op. cit., p. 175.
238
FERRER, J . La valoración racional..., op. cit., p. 133.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 95
ser de muchos tipos e integran lo que los juristas suelen denominar "máximas de la
experiencia", que incluyen conocimientos técnicos, leyes científicas o simples gene-
ralizaciones del sentido común.
Por ejemplo, si diez testigos dicen haber visto a Ticio disparar contra Cayo, lo
que al tribunal le consta es únicamente que diez declarantes dicen haber visto a Ticio
disparar sobre Cayo; nada más. Ahora que efectivamente hayan visto a Ticio disparar
sobre Cayo es otra cosa, pues los testigos pueden haberse coludido para mentir. "Por
tanto, para pasar de lo que dicen haber visto a la conclusión de que realmente han
visto lo que declaran, hace falta un razonamiento inferencial apoyado en las corres-
pondientes máximas de experiencia (v. g. a los diez ni les iba ni les venía nada en el
asunto y, por regla general, cuando la gente no tiene nada que perder ni ganar suele
decir la verdad; etc.)"239.
Lo anterior es posible apreciarlo con nitidez de las consideraciones vertidas por
los tribunales de nulidad que realizan la censura de la forma en que el tribunal de
mérito ha apreciado la prueba, existiendo de ordinario en el razonamiento del ad
quem una omisión en la cadena argumentativa o la falta de definición de la máxima
de la experiencia utilizada. Así, por ejemplo, se evidencia en la consideración que
sigue: "...en cuanto a la exigencia de probar la existencia en el interior de bienes
aptos de ser apropiados, que en el fallo recurrido se vincula con la concurrencia de
apropiación, ánimo de lucro y dolo, con ello también se infringen abiertamente las
reglas de valoración anteriormente indicadas, pues conforme a la lógica y la expe-
riencia, debió el fallo razonar que el destino del lugar de que se trata, esto es, uno que
funciona como receptador de pagos diversos de diferentes servicios, necesariamente
debía contar con el equipamiento mínimo para servir como tal... "240.
También se ha fallado por la misma Corte indicando que "...lleva ello a una ne-
cesaria relación secuencial sin que pueda entenderse que el acusado haya podido
ignorar las circunstancias ni los orígenes de los bienes que han sido objeto de los
ilícitos, pues además, desde la experiencia, la conducta desplegada por los sujetos,
en cuanto reaccionan frente a la presencia policial huyendo, develan un conocimiento
concreto de lo que pretendían evitar, esto es, ser sorprendidos en un vehículo que
no era de su propiedad, que había sido robado previamente y que además, portaban
especies resultantes de un robo con intimidación realizado minutos antes"241.
En ambas sentencias se aprecia la omisión de explicitación de la generalización o
máxima de la experiencia que se aplica a la hipótesis que predican, que la corrobore
y se tiene por probada la conclusión de que dan cuenta, pues en el primer ejemplo se
señala que por ser un centro de pagos necesariamente debía tener dinero y especies
239
IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit., p. 199.
240
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 23 de agosto de 2007, Rol
N° 1.697-2007.
241
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 30 de mayo de 2007. Rol
N° 956-2007.
96 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
materia del robo y, en el segundo, afirma que la circunstancia de huir los acusados
de la policía devela necesariamente un conocimiento concreto de que sabían que se
trataba de policías a los cuales se pretendía eludir, para evitar ser aprehendidos en un
vehículo que no les pertenecía.
González Lagier242 nos indica que "toda argumentación parte de una pretensión,
que es aquello que se sostiene, aquello que se quiere fundamentar. Si esta pretensión
es puesta en duda, debe ser apoyada por medio de razones, esto es, hechos que den
cuenta de la corrección de la pretensión, (...) en ocasiones hay que explicitar por qué
las razones apoyan la pretensión, y ello debe hacerse por medio de un enunciado que
exprese una regularidad que correlacione el tipo de hechos que constituye la razón
con la pretensión". Agrega que este elemento fundamental de la argumentación es la
garantía, que consiste siempre en una regla, norma o enunciado general.
Agrega que "los hechos probatorios constituirían las razones del argumento; los
hechos a probar, la pretensión o hipótesis del caso; la garantía estaría constituida por
las máximas de experiencia, las presunciones y otro tipo de enunciados generales que
correlacionan el tipo de hechos señalados en las razones con el tipo de hechos seña-
lados en la pretensión; y el respaldo estaría configurado por la información necesaria
para fundamentar la garantía"243.
Lo dicho hasta ahora puede ser recogido sintéticamente en las siguientes líneas:
"No se puede afirmar de modo absoluto que una proposición p está probada, sino
únicamente con relación a un determinado conjunto de elementos de juicio (o me-
dios de prueba). Que la proposiciónp está probada, en este sentido, significa que ese
conjunto de elementos de juicio aporta apoyo suficiente para p"24A.
Sobre la base de lo que se ha analizado hasta ahora es inviable hablar de la inexis-
tencia de control de los hechos fijados judicialmente, pues su establecimiento entraña
firmemente la aplicación de criterios de naturaleza epistemológica y cognoscitiva,
excluyendo de esta manera todo atisbo de subjetivismo y arbitrariedad. No es posible
afirmar que los tribunales de mérito son soberanos en el establecimiento de los hechos
y que este espacio está vedado al control del superior jerárquico; todo lo contrario,
no existe espacio alguno en que puede hablarse de plena libertad en el adjudicador,
siendo posible y obligatoria la censura del tribunal de nulidad si se ha incurrido por
el de mérito en la causal absoluta prevista en el artículo 374 letra e) del CPP.
242
GONZÁLEZ, D. Quaestiofacti..., op. cit., pp. 55-56.
243
GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., p. 57.
244
FERRER, J. Prueba y...., op. cit., p. 35.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 97
245
Vid. COLOMA, R. "Panorama general...", op. cit., p. 24; Cfr. CERDA, R. Valoración de la prueba.
Sana crítica. Ed. Librotecnia, Santiago, 2008, p. 42 y HORVITZ, M. y LÓPEZ, J. op. cit., p. 335.
246
Es posible recurrir a la lógica formal, pues ello no resulta impracticable, según Manuel Manson,
quien afirma que como ordenamiento social coactivo, constituido por normas jurídicas y otras expresiones
lingüísticas, el derecho no es ajeno a la lógica (formal). (...) Las normas jurídicas usan, al menos en
parte, un lenguaje declarativo, al cual la lógica es plenamente aplicable. A menudo, en lugar de locucio-
nes especiales típicamente normativas, las normas se valen, asimismo, de recursos propios del lenguaje
declarativo, como las construcciones en tiempo futuro, para dar expresión a su sentido directivo. MANSON,
M., Normas, derecho y lógica, Ediciones Jurídicas Olejnik, Santiago, 1998, p. 59.
247
FERRAJOLI, L . Derecho y razón..., op. cit., p. 129.
248
GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., p. 64.
98 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
249
GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., p. 65.
250
GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., p. 64.
251
Cfr. ACCATINO, D. "Forma y sustancia...", op. cit.. p. 351.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 99
252
GASCÓN, M . LOS hechos en ...op. cit., pp. 161 y 179 y ss. vid. FERRAJOLI, L . Derecho y razón...,
op. cit., pp. 145 y ss.
253
ANDRÉS, P. "Acerca de la motivación de los hechos en la sentencia penal", Rev. Doxa, N° 12,
1992, pp. 282-283.
100 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
Se señala en torno a esto, que cuanto más seguro y preciso sea el tipo de conexión
entre la hipótesis y las pruebas, mayor será el grado de confirmación de la hipótesis.
Por ejemplo la calidad epistemológica de las "constataciones" (que son el resultado de
una prueba directa u observacional) o de las "conclusiones" (que han sido obtenidas
mediante prueba deductiva, como sucede con muchas pruebas científicas) es tenden-
cialmente mayor que la calidad epistemológica de las "hipótesis" (que han sido a su
vez obtenidas mediante prueba indirecta o inductiva); esto, naturalmente suponiendo
que no existan errores de percepción (en el caso de las constataciones) y que pueda
afirmarse la verdad de las premisas (en el caso de las conclusiones): por ejemplo,
la hipótesis "A mató a B" podría venir confirmada por el resultado de una prueba
de ADN que estableciera que "las muestras de cabello encontradas en la ropa de la
víctima pertenecen a A", es decir, por una "conclusión"; o podría venir confirmada
por el testimonio de un individuo "X" que declarara que "A amenazó de muerte a la
víctima", es decir, por una "hipótesis". No parece descabellado pensar que el grado de
confirmación o de probabilidad de la hipótesis "A mató a B" sea mayor en el primer
caso que en el segundo 254 .
Por otra parte, también influye en la probabilidad de una hipótesis el número de
pasos inferenciales que componen la cadena de confirmación, es decir, el número
de pasos intermedios entre las pruebas que corroboran la hipótesis y ésta. Es mayor
el grado de probabilidad que surge de la inferencia que aporta la declaración de un
testigo que dice haber visto a Cayo disparar en contra de Ticio, que la que surge de la
declaración de un testigo que dice haber escuchado que Sempronio dijo haber visto
a Cayo disparar en contra de Ticio.
Sin embargo, se tiende a afirmar que la prueba directa está liberada de razona-
miento y que la llamada "indirecta" posee mayores exigencias en ese sentido. Así se
ha resuelto que "... las máximas de la experiencia aconsejaban actuar con prudencia,
ya que aparte de esta 'corazonada 'de la víctima, no habían otros antecedentes en el
juicio que involucraran al acusado -toda la prueba restante es indirecta- salvo que
se trataba de un sujeto que tenía malos antecedentes, que era conocido y temido en
el barrio por sus vecinos y ubicado por los carabineros del sector. Demasiado fácil
para ser creíble, dirían las máximas de la experiencia, sobre todo teniendo presente
que el estándar de exigencia para condenar a un sujeto con prueba indiciaría, por
lógica, debiera ser más alto "255.
La prueba directa posee las mismas exigencias de motivación que la indirecta la
única diferencia entre una y otra, a los efectos señalados, será el número de pasos
inferenciales entre las premisas y la conclusión extraída de ella.
254
Vid. GASCÓN, M. Los hechos en..., op. cit., p. 181.
277
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 10 de noviembre de 2006, Rol
N° 1.988-2006.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 101
256
GONZÁLEZ, D . Quaestio facti..., op. cit., p. 65. Vid. ACCATINO, D . "La aceptabilidad...", op. cit.,
pp. 395 y ss.
257
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 22 de junio de 2007, Rol
N° 1.156-2007.
258
IGARTÚA, J . "Una interpretación...", op. cit., p. 51.
259
IGARTÚA, J . "Una interpretación...", op. cit., p. 52.
102 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
260
Vid. ITURRALDE, V. "Justificación judicial: Validez material y otras razones", [Link]
[Link]/intro/dipist/digita/filo/testi/analisi_2004/[Link].
261
STEIN, F. El conocimiento privado del juez, Ed. Temis, Bogotá, 1988, p. 27.
262
ANDRÉS, P. "Acerca de la...", pp. 286-287.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 103
y por ello no es posible afirmar que la hipótesis resulta confirmada sino a lo más
corroborada263.
La máxima de la experiencia responde al esquema de la inducción inferencial de
las generalizaciones empíricas y, en consecuencia, produce únicamente conocimiento
probable, lo cual no le priva de valor en la experiencia procesal, al contrario, permite
atribuirle el que realmente puede corresponderle y, en esa misma medida, tal recon-
sideración de su significación se inscribe en los parámetros en base a los cuales opera
el razonamiento probatorio en el sistema de libre valoración racional.
Según Victoria Iturralde264, el empleo racional de las nociones de sentido común
(máximas de experiencia) requiere: i) que sean máximas comúnmente aceptadas en el
ambiente sociocultural en que se desenvuelve el juez, de manera que se pueda decir
que constituyen el patrimonio de la cultura media en ese tiempo y lugar, ii) que dichas
máximas no hayan sido falsadas por conocimientos científicos, y iii) que no entren
en contradicción con otras máximas igualmente aceptadas.
Es imprescindible en este análisis excluir del concepto de máximas de experiencia a
los simples prejuicios sin sustento, pues ellos nos conducen a un razonamiento circular,
lo que no ocurre con las primeras. Igartúa proporciona un ejemplo bastante explícito
y recurre a una máxima prejuiciosa que manejaban algunos tribunales italianos al
enjuiciar asesinatos mafiosos '"un capo no puede ser ajeno al asesinato cometido por
uno de su banda' y que en realidad conduce a esta pescadilla que se muerde la cola:
'como está probado que el asesino Pepone es sicario del jefe Capone, hemos de suponer
que Capone estaba al tanto del asesinato perpetrado por Pepone, pues se supone que
es el capo quien autoriza los asesinatos cometidos por gente de su banda'. Es decir,
que una suposición (Capone autorizó el asesinato realizado por Pepone) no tiene más
sustento que otra suposición (que en una banda mafiosa, la decisión de asesinar no se
toma sin el visto bueno del capo). En cambio, una máxima de experiencia (que se basa
en constataciones, no en suposiciones) elude limpiamente el riesgo del razonamiento
263
ANDRÉS, P. "Acerca de la..." op. cit., pp. 2 8 7 - 2 8 8 . Este autor la integra al razonamiento proba-
torio indicando que la elaboración doctrinal de las máximas de la experiencia consiste en "traducir en
reglas lógicamente determinadas el criterio del id quodplerumque accidit" y que por esa vía una vez
traducidos a reglas generales los criterios extraídos de la experiencia, el juicio de hecho recibía cierta
normativa y el tratamiento lógico de una inferencia deductiva, de la que la máxima de experiencia venía
a constituir la premisa mayor. No puede pasar tampoco desapercibido, agrega, que la misma, además
de la función reconocida de propiciar el control lógico del juicio, tiene una clara dimensión ideológica:
atribuir al conocimiento judicial del dato empírico una calidad de certeza (deductiva) que no tiene en
absoluto. Y no la tiene porque la ley en que se traduce la máxima de experiencia no es una ley "de forma
universal", sino el fruto de la constatación de cierta regularidad en la forma de producirse determinados
fenómenos o comportamientos. Lo que quiere significar el autor es que las máximas de la experiencia
funcionan como premisas de la argumentación y tiene un valor variable, pero no confieren al argumento
certeza absoluta (o sea no lo convierten en deductivo), porque no son leyes de forma universal, sino la
simple constatación de ciertas regularidades dadas y que, por lo demás, también deben estar fundadas
racionalmente.
264
ITURRALDE, V. op. cit., p. 139.
104 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
circular: así podemos razonablemente suponer que Filomena ama a su hijo Pascual
porque tenemos comprobado hasta la saciedad que ese el comportamiento habitual
de las madres"265.
Lo característico de los prejuicios es que carecen de base empírica o ésta resulta
insuficiente; en cambio, las máximas de la experiencia son reglas que se extraen de
la realidad empírica observando numerosos y similares casos reales.
Finalmente es necesario delimitar las máximas de la experiencia o generaliza-
ciones de los conocimientos científicos, señalando Igartúa "Si ya en el continente
de las máximas de la experiencia, deseamos desgajar las reglas científicas de las
generalizaciones que alumbra la experiencia común, precisamente de algún otro
rasgo distintivo que podría ser éste: mientras que las reglas científicas aspiran a la
universalidad, las máximas de la experiencia común se conforman más modestamente
con la habitualidad (palabra más neutra que 'normalidad'). Lo cual se traduce en
que: mientras las reglas científicas no admiten excepciones (ante una excepción, la
regla científica se abandona o se modifica), las máximas de experiencia común han
de convivir con ellas"266.
IGARTÚA, J . El Comité de Derechos Humanos, la casación penal española y el control del razo-
265
que predica que si alguien está siendo objeto de una autopsia, no está vivo o que si
hay huellas dactilares al interior de un inmueble, es porque a quien pertenecen ha
estado en su interior. En estos casos no resulta necesario enunciar las máximas de la
experiencia utilizadas para pasar de la evidencia o elemento de prueba al resultado
fáctico, pues cuando se exige que sea completo el discurso valorativo, tal exigencia
se refiere a un razonamiento racional y reproducible.
Teniendo presente la exigencia de la reproducibilidad del razonamiento, sólo deben
enunciarse las máximas de la experiencias que no resulten obvias y que necesiten
explicitación, de lo contrario el trabajo valorativo se tornaría en extremadamente
dificultoso y extenso, pues importaría exponer cada una de las generalizaciones
aplicadas a las conclusiones, aunque éstas resulten obvias. Tal procedimiento no es
exigible si el razonamiento es reproducible, lo cual constituye la clave fundamental
para fiscalizar cómo se razonó respecto del juicio de hecho.
Sin embargo, en aquellos casos en que la máxima de la experiencia no fluye autoevi-
dente, es necesario expresarla y señalar como de ella -aplicada al enunciado que se
pretende probar- se extrae la conclusión, en estos eventos de ausencia de explicitación
puede hablarse con más rigor de un "salto en el vacío" presente en el razonamiento o
la cadena argumentativa probatoria, lo que debe ser completado con el razonamiento
inferencial apoyado en las correspondientes máximas de la experiencia.
268
FERNÁNDEZ, M. Prueba y presunción de inocencia, Ed. Iustel, Madrid, 2005, p. 262.
106 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
269
GASCÓN, M. LOS hechos en..., op. cit., p. 180.
270
"En realidad, toda inducción ampliativa se basa en última instancia en una regla autorreferente
que afirma que puesto que en el pasado muchas inducciones ampliativas han tenido éxito, las inducciones
ampliativas son un método fiable de conocimiento. Esta regla constituye el fundamento de la inducción,
pero es un fundamento problemático que genera circularidad, porque ella misma es una máxima de
experiencia resultado de una inducción". GONZÁLEZ, D . Quaestio facti..., op. cit. (cita N ° 3 6 ) , p. 8 6 .
271
GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., p. 86.
272
FERRER, J. La valoración racional..., op. cit., p. 133.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 107
suele ser considerada fuente de convicción de manera muy frecuente por los tribu-
nales en base -probablemente- a la confusión que existe respecto del principio de
inmediación, lo que será examinado en el capítulo que sucede a éste.
Es posible también encontrar generalizaciones no espurias, que son aquellas que
disponen de una base empírica, aunque no sea una generalización universal. "Sostener
que los perros pit bull son agresivos tiene una base empírica, aunque no todos los
perros pit bull sean agresivos (y aunque no lo sea siquiera la mayoría). Con ello se
quiere indicar que el porcentaje de los perros pit bull que son agresivos es mayor que
el porcentaje de perros de otras razas que no lo son"273.
Es de este último tipo, al parecer, la utilizada por el tribunal de nulidad en relación
a la conducta desplegada por el acusado, que señala. "...la colaboración prestada
por el acusado, dejándose fotografiar y asistiendo al reconocimiento sin que hubiera
un requerimiento formal en su contra, no se condice con la conducta que guardaría,
razonablemente y conforme a lo que indican las máximas de la experiencia, un sujeto
que efectivamente tiene responsabilidad en los hechos "27A.
Esta conducta dispone de una base empírica, sin embargo no tiene un valor uni-
versal y, por lo tanto, el apoyo de corroboración que presta a la hipótesis, será más
bien débil.
Desde el punto de vista causal es posible encontrar máximas de experiencia que
establecen que si ocurre un fenómeno le seguirá, "con alto grado de probabilidad,
otro fenómeno, y máximas que correlacionan los fenómenos con un menor grado de
probabilidad. Cuando menor sea el grado de probabilidad causal expresado por la
máxima de la experiencia, menor será la probabilidad inferencial con la que se sigue
la hipótesis final"275.
Es decir, son dos los criterios que le otorgan solidez, a saber: a) el fundamento
científico o cognoscitivo expresado por ellas y b) el grado de probabilidad expresado
por las regularidades o máximas de la experiencia.
Por otra parte, es posible que existan máximas de la experiencia que gocen de un
alto grado de solidez pero que, sin embargo, estén abiertas a excepciones. Así, si la
máxima de la experiencia nos indica que lo que afirma ocurre "generalmente", de
todas formas pueden concurrir circunstancias que descartan esa máxima, es posible
identificar excepciones o circunstancias en que ella no tiene aplicación. Por consi-
guiente, es necesario también tomar en cuenta prueba auxiliar que se hubiere aportado
como elementos de juicio y determinar si han sido descartadas estas circunstancias
que excluyen la aplicación de la máxima. No sólo es necesario en este caso tener en
cuenta el grado de corroboración sino la eliminación de hipótesis alternativas. Por
ejemplo, existían muestras de cabello de Ticio en las uñas de Cayo porque el ver-
273
FERRER, J . La valoración racional..., op. cit., p. 1 0 6 . Agrega el autor que: "No toda generalización
es una frecuencia estadística, pero toda frecuencia estadística es una generalización".
274
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 28 de mayo de 2006, Rol N° 31-2006.
275
GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., pp. 87-88.
108 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
dadero culpable las obtuvo con anterioridad de Ticio y las "plantó" en el cuerpo de
Cayo para inculparlo.
276
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 26 de marzo de 2007, Rol
N° 475-2007.
277
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 10 de noviembre de 2006, Rol
N° 1.988-2006.
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 109
278
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 2 de octubre de 2006, Rol N° 1.634-
2006.
no MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
para definir en términos objetivos el umbral más exigente de corroboración que debe
satisfacer una hipótesis para poder ser aceptada en un proceso penal279.
Respecto de esto último, Marina Gascón280 parte por indicar que cualquier estándar
de prueba exige que la hipótesis de culpabilidad no haya sido refutada, pero que una
vez cumplido este requisito, se podrían formular estándares de prueba más o menos
exigentes en virtud de los distintos grados de confirmación exigidos para la hipótesis
de culpabilidad y de los distintos grados de confirmación tolerados para la hipótesis
de inocencia.
Para ilustrar lo dicho reconstruye los posibles grados de confirmación exigidos
para la hipótesis de culpabilidad y tolerados para la hipótesis de inocencia, asignán-
dole el valor de 1 a la confirmación sólida, de 0.5 a la confirmación débil y de 0 a la
ausencia de confirmación. Puede entenderse, a estos efectos, que hay una confirmación
sólida cuando las pruebas, consideradas en su conjunto, sólo encuentran explicación
si la hipótesis es verdadera (p-H); o sea, cuando no son compatibles con la hipótesis
contraria o seria muy difícil explicarlas si la hipótesis contraria fuera verdadera. A la
inversa, afirma, estaremos ante una confirmación débil cuando las pruebas puedan
explicarse si entendemos que la hipótesis es verdadera, pero no son incompatibles
con la hipótesis contraria (h-p).
Grafica lo anterior presentando los posibles grados de conformación de He (hipó-
tesis de culpabilidad) y de Hi (hipótesis de inocencia):
1.- Posibles grados de confirmación de He:
- Sólidamente confirmada: Hc-1
- Débilmente confirmada: Hc-0.5
2.- Posibles grados de confirmación de Hi:
- Sólidamente confirmada: Hi-1
- Débilmente confirmada: Hi-0.5
-Ausencia de confirmación: hi-0
Los estándares de prueba ordenados de menor a mayor grado de exigencia, vie-
nen caracterizados por el grado de confirmación exigido para He y por el grado de
confirmación tolerado para Hi y son los siguientes:
SP1: Hc-0.5 (exigido) y Hi-1 (tolerado)
SP2: Hc-0.5 (exigido) y Hi-0.5 (tolerado)
SP3: Hc-0.5 (exigido) y Hi-0 (tolerado)
SP4: Hc-1 (exigido) y Hi-1 (tolerado)
SP5: Hc-1 (exigido) y Hi-0.5 (tolerado)
SP6: Hc-1 (exigido) y Hi-0 (tolerado)
Es necesario aclarar que conforme el postulado inicial de la autora, para estar en
presencia de un estándar es necesario que, a todo evento, la hipótesis de la acusación
279
Vid. ACCATINO, D . "Forma y sustancia...", op. cit., p. 359.
280
Vid. GASCÓN, M. "Sobre la posibilidad...", op. cit., p. 136.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 111
no esté refutada, de este modo debemos desechar los estándares de prueba del uno al
tres, pues ellos no exigen que la hipótesis de la acusación "no haya sido refutada",
incluso más, el número uno es irracional pues sólo con una hipótesis de acusación
débilmente confirmada y una hipótesis de absolución sólidamente confirmada nadie
puede ser condenado en un proceso penal democrático.
Es importante también relevar que muy correcta y rigurosamente señala la autora,
que es condición de la condena que la hipótesis de culpabilidad no haya sido refutada
y no que la hipótesis de culpabilidad haya sido confirmada, pues en este segundo
evento si la hipótesis de inocencia ha sido igualmente confirmada nadie debiera ser
condenado en un Estado de Derecho.
El estándar de prueba 6 exige que no existan pruebas que confirmen ni sólida ni
débilmente la hipótesis de inocencia, es decir, sólo se puede condenar cuando la He
esté confirmada y la Hi no goce de ningún grado de confirmación. Por el contrario,
no se puede condenar si existen pruebas que apoyen o confirmen Hi aunque sea en
grado mínimo; es decir, pruebas que pueden explicarse por (o sean compatibles con)
la Hi, es en consecuencia el estándar más exigente.
Por su parte Larry Laudan281, quien realiza su propuesta en el marco de la crítica
al sistema anglosajón de la "duda razonable ", nos señala que un estándar podría ser
el que sigue:
(A) Si es creíble la prueba acusatoria o un testimonio que resultaría difícil de expli-
car si el acusado fuese inocente y no es creíble la prueba exculpatoria o un testimonio
que sería muy difícil de explicar si el acusado fuese culpable, entonces condénelo.
De otro modo, absuélvalo.
(B) Si la historia de la acusación acerca del delito es plausible y usted no puede
imaginar una historia plausible que muestre al acusado como inocente, entonces
condénelo. De otro modo, absuélvalo.
Indica el autor que no defiende particularmente los dos estándares planteados,
pero ambos exhiben una virtud clave de la que carece la práctica actual en los juicios
penales; a saber, ellos le dicen al jurado lo que debe buscar en las pruebas para justi-
ficar la condena de un acusado.
Agrega un tercer estándar:
(C) Resuelva si los hechos establecidos por la acusación refutan cualquier hipótesis
aun ligeramente razonable que usted puede pensar respecto de la inocencia del acusado.
Si ellos lo hacen, usted debe condenarlo. De otro modo, usted debe absolver.
Finaliza señalando que los tres estándares de prueba instan al juzgador de los hechos
a probar rigurosamente la hipótesis de la culpabilidad antes de que la adopten. Agrega
que contamos con una prueba rigurosa de una hipótesis, cuando tenemos una evidencia
de que sería muy sorprendente o improbable que la hipótesis fuese falsa. Lo que los
jurados deberían buscar no es la prueba que meramente confirma o es compatible con
281
LAUDAN, L. op. cit., P. 107.
112 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
282
Señala el autor que existen en cada sistema de justicia penal tres clases de valores, en primer
término, aquellos que llama extra-epistémicos, y que se refieren a cuestiones de oportunidad, a los
derechos de los acusados y los vinculados con la transparencia y el debido proceso; a los segundos los
denomina el núcleo duro de la epistemología jurídica y que dicen relación con el interés de reducir el error
—entendiendo por erróneo lo falso- y el tercer grupo que denomina el núcleo débil de la epistemología
jurídica y que se refieren a la distribución del error. Vid. LAUDAN, L . op. cit., p. 97.
283
Vid. FERRER. J . "Los estándares de prueba en el proceso penal español". [Link]
[Link], Universidad de Girona, pp. 2 y del mismo autor: La valoración..., op. cit. p. 147.
: M
FERRER, J . La valoración... op. cit., p. 147.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 113
285 VID. FERRER, J. "LOS estándares de prueba...", op. cit., pp. 2 y ss.
286
Cfr. Sobre un esbozo de estándar de prueba MITTERMAIER, K. Tratado de la prueba en materia
criminal, Fabián J . D I PLÁCIDO Editor, Buenos Aires, 1999, pp. 82 y ss.
287
Cfr. ACCATINO, D. "Forma y sustancia...", op. cit.. pp. 347-361.
114 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
288
Sentencia del TJOP de Puerto Montt, de fecha 29 de enero de 2009, RIT 121-2008.
289
Voto de minoría de la Sentencia del TJOP de Copiapó de fecha 5 de abril de 2007, RIT
N° 6-2007.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 115
o destruirlo, acreditando cada uno de los supuestos del hecho y la participación más
allá de toda duda razonable y, por ende, exige que el juzgador adquiera la certeza
positiva sobre la existencia del hecho punible y la participación sobre la base de la
prueba producida durante el juicio ".
Sin embargo, otras veces se recurre a la duda razonable indicando que ella ha
sido excluida para determinar la decisión de condena. Así ha ocurrido en el fallo de
la causa RIT N° 107-2007 de fecha 30 de junio de 2007 del Tribunal Oral de Anto-
fagasta expresando que "... dichos antecedentes, todos apreciados libremente por
este Tribunal, permiten tener por acreditado, más allá de toda duda razonable, los
siguientes hechos: 'que en el marco de una investigación del artículo 22 de la Ley
N°20.000, funcionarios de la Sección OS-7 de Carabineros de Chile de esta ciudad
tomaron conocimiento que un sujeto llamado Isidro Mamani Choque recibiría en su
domicilio de pasaje Salitrera Tránsito N°3328 de Alto Hospicio Iquique, una impor-
tante cantidad de droga... "'290.
En el mismo sentido se razona en la sentencia del Tribunal Oral de Arica291 el cual
expresa -después de referirse a la prueba rendida- que los antecedentes "apreciados
libremente, permiten a este tribunal tener por acreditada, más allá de toda duda
razonable, la existencia del siguiente hecho... ".
Finalmente la sentencia de fecha 6 de marzo de 2007 RIT N° 09-2007 del Segundo
Tribunal Oral en lo Penal de Santiago292 expresó en el motivo noveno que "...aprecia-
da la prueba en su globalidad, y ya en términos estrictamente generales, los dichos
de todos los testigos que depusieron en la audiencia han impresionado al Tribunal
como veraces, en lo que respecta a la limitada esfera de percepción que a cada uno
correspondió apreciar... ".
Agrega en su motivo décimo que "las pruebas de cargo rendidas por el Ministe-
rio Público y la querellante, consistentes principalmente en la declaración de Rony
Mauricio Caries Quiroga (...) las que fueron apreciadas de acuerdo con lo dispuesto
en el artículo 297 del Código Procesal Penal, en concepto del Tribunal reunieron
el estándar necesario para dar por acreditado, más allá de toda duda razonable, el
siguiente hecho... ".
Esta tendencia jurisprudencial a identificar el estándar de prueba presente en
nuestra legislación positiva en el referido artículo 340, con el de convicción íntima,
encuentra sustento en los lineamientos planteados por LÓPEZ Masle293 referentes a
que el estándar probatorio impuesto como carga al Estado por el CPP chileno es el de
convicción más allá de toda duda razonable y que éste ha sido tomado del derecho
anglosajón. Señala que en Estados Unidos, sólo en 1970 se le declaró explícitamente
290
Sentencia del TJOP de Antofagasta de fecha 30 de junio de 2007, RIT N° 107-2007.
291
Sentencia del TJOP de Anca de fecha 16 de febrero de 2007, RIT N° 234-2006.
292
Sentencia del Segundo TJOP de Santiago de fecha 6 de marzo de 2007, RIT N° 9-2007.
293
V i d . HORVITZ, M . y LÓPEZ, J . op. cit., p p . 154 y ss.
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como un requerimiento impuesto por la cláusula del debido proceso, contenida en las
enmiendas V y XIV de la Constitución Federal, con ocasión de la decisión adoptada
en el caso In re Winship y se aplica a los casos criminales por oposición a las reglas
del civil law de la preponderancia de la evidencia, siendo el primero más exigente.
Agrega este autor294 que el juicio penal no es una contienda en la que el tribunal se
pronuncia sobre cual de las dos versiones presentadas ante él es "mejor", sino que es
un método para determinar con certeza la existencia del delito y la participación del
acusado, de modo que si ello no se logra debe absolverse, incluso si no se encuentran
probados los enunciados fácticos que demostrarían la inocencia del acusado. Indica
más gráficamente su postulado de la siguiente forma "los juicios criminales son bús-
quedas unilaterales de la verdad que responden una pregunta: ¿es el imputado con
certeza culpable? Si la respuesta es sí, el imputado es condenado, si la respuesta es
probablemente sí, posiblemente sí, posiblemente no o cualquier otra distinta de un
inequívoco sí, el imputado es absuelto".
Debemos detenernos en este punto a fin de determinar si el estándar de más allá de
toda duda razonable es el que está presente en nuestro CPP y aun más si éste puede
ser formulado como un estándar, y qué condiciones son imprescindibles para que ello
ocurra, ya que si él remite a la certeza debemos examinar qué se entiende por tal y
analizar si es posible concebirla en el ámbito del razonamiento probatorio.
Sin ánimo de entrar a las profundidades de lo que la verdad implica en el ámbito
que nos ocupa, o si ella es plausible, según Marina Gascón295 el conocimiento de los
hechos que tiene lugar en la prueba judicial es imperfecto o relativo, lo que obedece
básicamente a dos tipos de razones. Las institucionales, pues la prueba judicial en
cuanto actividad encaminada a averiguar la verdad de los hechos relevantes para la
causa, no es una actividad libre, sino que se desarrolla a través de un más o menos
estricto sistema de reglas y cauces institucionales que muchas veces limitan y otras
claramente impiden la consecución de ese objetivo (por ejemplo la existencia de
plazos, la prueba ilícita, los procedimientos negociados, entre otros). El otro orden
de razones, es de naturaleza epistemológica ya que el razonamiento probatorio está
constituido básicamente por inferencias inductivas basadas en leyes probabilísticas
o incluso por inferencias basadas en generalidades sin demasiado fundamento o sen-
cillamente en prejuicios. Es con fundamento en lo anterior, que no puede suponerse
que los resultados de la prueba garanticen la certeza absoluta, sino sólo cierto "grado
de certeza" o mejor dicho, de probabilidad sobre la verdad del enunciado probado.
En términos de Ferrajoli296 la "certidumbre" de la verdad judicial fáctica nunca es
absoluta u objetiva sino todo lo más "moral" o "subjetiva".
294
V i d . HORVITZ. M. y LÓPEZ, J. op. cit., p p . 1 5 4 y s s .
295
Vid GASCÓN, M . "Sobre la posibilidad...". op. cit., p. 128.
296
FERRAJOLI, L . Derecho y razón... op. cit., p. 138.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 117
297
Vid. GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., pp. 104-105.
298
WALTER, G op. cit.,p. 151.
299
CAFFERATA ÑORES, J. La prueba en el..., op. cit, pp. 7- 8.
300
MITTERMAIRER, K . op. cit., p . 8 3 .
301
GONZÁLEZ, D. La quaestio facti..., op. cit., p. 105.
302
Vid. HORVITZ, M . y LÓPEZ, J . op .cit., p. 156.
118 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
303
"Es un tema de gran relevancia en Estados Unidos, donde se ha planteado el problema de determinar
si constituye o no un deber del juez proporcionar al jurado una definición del estándar en el momento de
darle las instrucciones previas al proceso de deliberación". HORVTTZ, M. y LÓPEZ, J . op. cit., p. 1 5 8 .
304
TARUFFO, M. "Tres observaciones sobre 'por qué un estándar de prueba subjetivo y ambiguo no es
un estándar', de Larry Laudan", Rev. Doxa, N D 28,2005, pp. 125 y ss. [Link]
com/servlet/SirveObras/Ol 350520877793296313802/[Link]?incr=l, p. 121.
305
Vid. HORVTTZ, M. y LópÉz, J. op. cit., pp. 160 y ss.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERJA PENAL 119
El otro criterio que refiere este autor es el de la certeza moral, que en Estados
Unidos se aplica como estándar probatorio por oposición a la de certeza absoluta.
Cita a Chambers306 quien afirma "dado que requerir certeza absoluta antes de la
condena no es viable en nuestro sistema de justicia criminal, el sistema requiere en
su lugar certeza moral o prueba más allá de una duda razonable antes de la condena.
La certeza moral o práctica es el nivel más alto de certeza que un individuo puede
tener en ausencia de certeza absoluta, y ha sido equiparada con prueba más allá de
una duda razonable"307.
La identificación del estándar con la idea de "certeza" le parece al autor en comento,
desde todo punto de vista conveniente, porque reconoce que resulta difícil avanzar
mucho más en la definición de duda razonable, y porque este concepto sí tiene en
Chile una larga tradición y reconduce a los jueces, por lo tanto, a la utilización de
parámetros a los que se encuentran habituados (la certeza legal condenatoria y la
certeza moral absolutoria del artículo 456 bis del CdPP).
Planteamientos similares sostienen los profesores Duce y Riego308, pero añaden
que frente a la dificultad que supone la imposibilidad de determinar un margen de
error cuantitativo surge, entonces, la necesidad de hacer una elaboración conceptual
del mismo, esto es, crear un estándar con el cual sea posible evaluar la prueba pro-
ducida en cada juicio y determinar si ella satisface o no la exigencia de eliminar una
posible duda razonable, reconocen eso sí, que la tarea de proponer criterios operativos
se vuelve extremadamente dificultosa y que no están en condiciones de ofrecer una
teoría o una solución conceptual aplicable de manera general. Señalan que las fórmulas
que de manera más común se utilizan en otros sistemas parecen estar orientadas a
definiciones de carácter subjetivo.
Es importante lo que relevan en cuanto a que en países de tradición anglosajona,
este estándar queda entregado en su aplicación al jurado, que no requiere fundamentar
su decisión, y que es probablemente por esa razón que existe una cierta reticencia
tanto de las Cortes como de los juristas para entrar a explicarlo de manera precisa,
pero que en nuestro caso no podemos optar por el mismo camino, dada la exigencia
de fundamentación que recae sobre nuestros jueces309.
Para entender racionalmente el estándar de la "duda razonable" es imprescindi-
ble determinar en qué consiste y aún más necesario, que no sea identificado con las
306
CHAMBERS, H. Jr. Reasonable certainty and reasonable doubt, 81 Marq. L. Rev 655. citado por
HORVTTZ, M. y LÓPEZ, J. op. cit., p. 163.
307
WALTER, G . indica que el "modelo de la convicción de la verdad (...) exige del juez que esté
personalmente convencido de la verdad de un hecho. Tiene que tener en cuenta, empero, que el cono-
cimiento absoluto de la verdad está vedado al espíritu del hombre. Por eso no debe permitir que los
desconcierten o turben dudas que no son más que el fruto, precisamente, de esta limitación del conoci-
miento humano", op. cit., p. 151.
308
V i d . DUCE, M . y RIEGO, C . op. cit., p . 4 9 7 y s s .
CORTE
309
V i d . DUCE, M . y RIEGO, C . op. cit., p . 4 9 7 y s s . [SUPREMA!
BIBLIOTECA
CH" J
120 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
propias creencias del juzgador, es decir, formulado en clave subjetivista, pues para
hablar de estándar se requiere la presencia de parámetros objetivos, inmutables y no
relaciónales, la duda razonable (sin mayor alusión a parámetros de racionalidad), al
no poder ser definida es tan inestable e indeterminada como el número de intérpretes
que recurren a ella.
Lo anterior debe necesariamente correlacionarse con lo que se entiende por valo-
ración racional, pues "Si valorar consiste en evaluar si puede o no darse por probado
un hecho controvertido, valorar libre y racionalmente consiste, más precisamente,
en evaluar si el grado de probabilidad o de certeza alcanzado por la hipótesis que lo
describe a la luz de las pruebas e informaciones disponibles es suficiente para aceptarla
como verdadera. Por eso la principal tarea a la que se enfrenta una valoración racional
es la de medir la probabilidad. Y por eso el objetivo de los modelos de valoración ha
de ser proveer esquemas racionales para determinar el grado de probabilidad de las
hipótesis, o su aceptabilidad"310.
A la luz de lo anterior, no resulta impropio afirmar que el criterio de la duda razo-
nable es poseedor de una extremada vaguedad y nos remite al plano de lo subjetivo,
personal, emotivo e intransferible y, por consiguiente, lo incontrolable. Esto último,
precisamente, se contrapone fuertemente a la posibilidad de fiscalización intersubjetiva
y externa, es decir, con la idea de estándar. Esta reflexión resulta acorde con lo que el
Diccionario de la Real Academia Española311 define por "estándar", pues en su primera
acepción refiere: 1. adj. Que sirve como tipo, modelo, norma, patrón o referencia; y
en la segunda, 2.m. Tipo, modelo, patrón, nivel. Estándar de vida.
Siguiendo en este punto a Larry Laudan312 y apuntando al núcleo duro de la
pregunta de lo que es un estándar de prueba y aquello que se pretende conseguir,
problema que contagia no sólo a los estándares probabilísticos sino a muchos están-
dares no probabilísticos como el de más allá de la duda razonable (BARD: beyond a
reasonable doubt) o el de la convicción íntima, el problema en cuestión es que todos
estos estándares de prueba no nos dicen nada acerca de lo que debe contar como una
prueba de la culpabilidad. Agrega, tajante el autor citado, que esto es una parodia de
un sistema de prueba y que un estándar de prueba - e n cualquier ámbito fuera del de-
recho en que se reclamen las pruebas (incluyendo las ciencias naturales, los ensayos
clínicos en la medicina, las matemáticas, los estudios epidemiológicos, etcétera)-tie-
ne la intención de indicar ai investigador o a aquel que se está cuestionando cuándo
está autorizado a considerar algo como probado, esto es, cuándo la relación entre la
prueba o las premisas justifica la aceptación de la conclusión como probada para los
propósitos pretendidos.
310
GASCÓN, M . "Sobre la...", op. cit., p. 120.
311
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA, [Link]
312
Vid. LAUDAN, L. op. cit., pp. 102 y ss. Interesante resulta sobre este tema el planteamiento de Juan
IGARTÚA en "Prolongaciones a partir de Laudan", Rev. Doxa, N" 28,2005, pp. 141 -150. [Link]
[Link]/servlet/SirveObras/00361730866872728832268/029107,pdf?incr= 1
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 121
313
Para mayor claridad señala LAUDAN, op. cit., p. 104, "supóngase que les decimos a los episte-
mólogos que si están sumamente seguros de la existencia de una conexión causal entre A y B, entonces
tienen una prueba de ello. Propuestas como éstas respecto de la prueba serian objeto de risa".
314
V i d . LAUDAN, L . op. cit., p p . 105 y ss.
315
LAUDAN. L . op. cit., p . 105.
316
FERRER, J . " L O S estándares...", op. cit., p. 5.
122 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
no es algo que decidimos ni son voluntarias -no buscadas ni racionales- por lo tanto
resultan imposibles de justificar, pues sólo se pueden justificar los actos voluntarios.
¿Podemos dar cuenta analíticamente de las causas que nos han llevado a tener de-
terminada creencia? Y la respuesta parece ser negativa317. Se señala que motivar es
justificar una decisión no una creencia, pues ello no es posible, ya que desconocemos
los mecanismos biológicos o fisiológicos que nos llevan a determinada creencia, pues
éstas, puede decirse, "son algo que nos sucede, es decir, que su ocurrencia en nosotros
es involuntaria"318.
En el caso chileno, si se sostiene que se sigue el criterio de "más allá de toda
duda razonable ", en los términos reseñados, es posible concluir que aun existiendo
dudas es plausible condenar, pues ello sucede cuando éstas no son razonables.319
La condena, entonces, es compatible con un estado de duda. Frente a lo anterior es
legítimo preguntarnos ¿cuál es el criterio que define lo "razonable"? o ¿cuándo la
duda es razonable? Creemos que no es posible avanzar mucho más en cuanto a la
elaboración de un criterio de valoración, que se funde en la duda razonable -desnuda
de razonabilidad- como pretendido estándar de razonamiento probatorio.
No debe soslayarse que la formulación, o mejor dicho la delimitación del estándar
de prueba en materia penal, siempre va ligado a la decisión política de minimizar la
posibilidad de condenas injustas, cuán reducido es ese mínimo (en perjuicio de las
falsas absoluciones) igualmente es una decisión de política criminal. A falta de esta
determinación, sólo seria aplicable el estándar de la preponderancia de la evidencia,
que rige en materia civil, el cual es insuficiente, aún para los países de tradición an-
glosajona, en el ámbito del juzgamiento penal320.
Así frente a lo dicho surge la pregunta: ¿el estándar en nuestro ordenamiento proce-
sal penal debe formularse teniendo como referente el razonamiento lógico inferencial
que surge de la sana crítica racional, que importa que la valoración de la prueba deba
317
Vid. FERRER, J . La valoración..., op. cit., pp. 139 y ss.
318
Vid. FERRER, J . Prueba y verdad..., op. cit., p. 85.
319
Cfr. Etechebeny, A. op. cit., pp. 659-678.
320
".. .la determinación del estándar de prueba es un mecanismo que permite distribuir los errores
judiciales en la declaración de hechos probados. Un falso positivo es una decisión en que se declara
probada una hipótesis, siendo ésta falsa. Un falso negativo, por su parte, es una decisión en que se declara
no probada la hipótesis, siendo verdadera. Las dos decisiones pueden estar fundamentadas correctamente
en los elementos de juicio disponibles (ser válidas epistemológicamente), pero fallan en el objetivo de
averiguación de la verdad. Si el estándar es del tipo 'preponderancia de la prueba' (que los pascalianos
situarían en la superación del 0,5), los falsos positivos y negativos quedarían distribuidos igualitariamente
entre las dos partes. En cambio, en la medida que hacemos más exigente el estándar de prueba, aumentan
los falsos negativos y disminuyen los falsos positivos. Ésta es, precisamente, la razón para establecer un
estándar de prueba penal para la decisión final de los hechos probados mucho más alto que el estándar
civil: es socialmente preferida una absolución falsa que una condena falsa, (...) ¿cuántas absoluciones
falsas está dispuesta la sociedad a soportar para evitar una condena falsa? Este tipo de preguntas, de
difícil respuesta, están en la base de la decisión sobre el nivel de exigencia del estándar y, por ello son
decisiones políticas que debe adoptar la sociedad". FERRER, J . La valoración..., op. cit., p. 1 4 3 .
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 123
321
CERDA, R. Valoración de..., op. cit, p. 100.
322
"No era ciertamente necesario traer ni a Colombia ni a Chile la frase 'Más allá de toda duda
razonable' (...), y decimos la frase porque, como lo demostramos, el intento de traer el estándar fracasó
124 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
Para clarificar el enunciado podemos indicar que analizada la prueba en la forma que
prescribe el artículo 297 del CPP, no puede el juzgador señalar que llegó a la conclusión
de que la hipótesis de la acusación se encuentra acreditada y luego concluir, en base
al criterio del artículo 340 del CPP, que por existir dudas razonables -desvinculadas
de criterios objetivos de razonabilidad- no alcanzó la convicción condenatoria. Esta
última afirmación equivale a reconocer que tales dudas surgen sólo de creencias íntimas
y espontáneas del juzgador, desvinculadas del análisis epistemológico del material
probatorio o bien que la conclusión condenatoria no pasó adecuadamente por el filtro
de racionalidad que representan los cánones del artículo 297.
No puede postularse que lo anterior resulta intrascendente o que sea soslayable
sin mayor complicación por tratarse de una sentencia absolutoria, ya que debemos
recordar que precisamente toda sentencia es un acto de autoridad y que, como tal,
debe contar con la adecuada legitimación que en el caso de los jueces viene impuesta
por la exigencia de motivación en los términos esbozados.
Advierte Rodrigo Coloma323 que entre ambas normas (297 y 340) no existen
relaciones ordenadoras por lo cual estaríamos en presencia de una contradicción que
se traduciría en que ante el mismo caso dos soluciones incompatibles entre sí son
admisibles, lo que constituiría un problema lógico. Señala, además, que las salidas a
tal situación si no se quisiere dejar a los jueces en la posición que cualquiera que fuere
la solución que adoptaren siempre dejarán de aplicar una de las normas, pasaría por
establecer una preponderancia de la solución vista en el artículo 297 o en el artículo
340 o incluso por una reformulación de las normas, debiendo advertirse que cualquiera
sea la elección nos estamos saliendo de lo estipulado en el ordenamiento jurídico para
entrar de lleno en el campo de la política jurídica o de la moral.
En orden a posibles reformulaciones del estándar de la duda razonable es factible
que alguien postule que en él se contiene únicamente el principio de presunción de
inocencia en su dimensión de regla de juzgamiento o el principio in dubio pro reo
o finalmente la imposición de la carga de la prueba en el acusador, reconduciéndolo
incluso a una esfera garantista, pues el legislador chileno quiso explicitar normativa-
mente la aplicación práctica de estos principios. Así se podría señalar que si el juzgador
tiene alguna duda -siempre que ésta sea razonable, pues dudas existirán siempre-,
debe inclinarse por la absolución.
Si bien en una primera mirada podría afirmarse que ésta es una sana interpretación,
sin embargo debo forzosamente recurrir al análisis que sobre el tema realiza Lau-
dan324 para echarla por tierra. Señala el autor que al relacionar un estándar de prueba
324
LAUDAN, L . op. cit., p . 112.
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 125
con los conceptos de presunción de inocencia, in dubio pro reo o carga de la prueba
de la acusación, no implica una variación en la concepción de estos principios. En
primer lugar "...se dice que el acusado tiene siempre el derecho del beneficio de la
duda. (...) Esta es una manera no atinada de decirlo, ya que siempre hay alguna duda
residual. Si debiéramos dar a un acusado todo el beneficio de la duda, sería imposible
condenar a alguien. Por esta razón, tenemos que decidir a cuánto beneficio de la duda
tiene derecho. Responderé a esta pregunta de una manera directa: un EdP (estándar de
prueba) alto ya incorpora un beneficio de la duda inmenso. Este le indica al acusado
'Usted será absuelto, incluso si pensamos que es probablemente culpable, a menos
que el nivel de su culpabilidad satisfaga un EdP muy exigente'. En resumen, no hay
beneficio de la duda que sea de fundamentación-libre, independiente del EdP. (...)
Así, dado un estándar exigente, el principio de in dubio pro reo habrá sido ya incor-
porado en el juicio y no tendrá un rol diferenciado más allá del propio EdP"325. Ello
equivale a sostener que cualquier estándar de prueba serio ya incorpora el principio
de presunción de inocencia, pero lo que diferencia uno de otro es el umbral en que se
ubique la derrota de la presunción de inocencia, lo que se conecta directamente con
la distribución del error según fue esbozado.
En lo que se refiere a la presunción de inocencia señala Laudan326 que los tribuna-
les, especialmente en el mundo anglosajón, han tendido a suponer que ésta requiere
que el juzgador de los hechos comience el juicio creyendo que el acusado no cometió
el crimen, esto es, que es materialmente inocente. Afirma el autor que con un EdP
apropiado, la presunción de inocencia material no sería más necesaria ni apropiada.
Lo que sería exigible es que el juzgador de los hechos crea que la culpabilidad del
acusado tiene que ser probada (lo que llama presunción de inocencia probatoria), y
que la única prueba relevante para su culpabilidad o inocencia es la prueba que será
producida en el juicio. Creo que lo que quiere significar Laudan es que la única manera
de estimar que la presunción de inocencia ha sido derrotada es mediante la superación
de un adecuado y apropiado estándar o umbral de prueba.
Por otro lado, la carga de la prueba de la acusación se convierte en enteramente
superfluo, pues "Un EdP exigente ya deja claro que la culpabilidad del acusado debe
ser probada en un nivel muy elevado y que el acusado debe ser absuelto, si no se
satisface el EdP. En tanto que podemos suponer, que el acusado no ofrecerá pruebas
sólidas de su propia culpa, la carga de demostrar la culpabilidad conforme al estándar
pertinente inevitablemente caerá en el acusador"327.
Es posible concluir en base a todo lo reflexionado que resulta enteramente des-
acertado afirmar que el estándar de prueba en el CPP chileno es el de más allá de toda
duda razonable, asimilado a la certeza moral, siendo posible señalar que su aplica-
325
LAUDAN, L . op. cit., p . 112.
326
V i d . LAUDAN, L . op. cit., p . 112.
327
LAUDAN, L. op. cit., p. 112.
126 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
ción práctica por los tribunales tendencialmente ha sido para -con recurso a la frase
sacramental de que se han acreditado más allá de toda duda razonable los hechos de
la acusación- y sin mayor reflexión, proceder a la condena de muchos imputados los
cuales, de haberse efectuado un análisis de corte cognoscitivista y racional, deberían
eventualmente haber sido absueltos. Es posible que "...existan razones fuertes para
preferir que el criterio de evaluación de la prueba se relacione con los principios de la
lógica y con los conocimientos científicos afianzados. Los límites de las ciencias los
considero más estables que las corazonadas, de la intuición (aun cuando provinieren
de jueces dotados de una notable intuición)"328.
Se concuerda con la posible afirmación de que el artículo 340 del CPP no define
o delimita autónomamente cuál es el umbral que debe fijarse para poder arribar a
la conclusión de condena en la labor de juzgamiento penal, sin embargo es propio
también señalar que ello debe ser -y se espera que así sea- elaborado por la dogmá-
tica y la jurisprudencia, teniendo como base una decisión política para establecer un
estándar más exigente que el de la preponderancia de la prueba, que rige en materia
civil y el nivel de aquella exigencia, que según algunos no debe ser menor que los
requerimientos del estándar científico, en la materia que nos ocupa.
Es así entonces, que se aspira, en base a la comprensión del sistema de libre va-
loración de la prueba, integrado por parámetros racionales y cognoscitivistas, a una
reformulación del estándar de prueba en materia penal que se incline por la prefe-
rencia hacia las falsas absoluciones, formulando una teoría sobre la razonabilidad de
las dudas lo que como se dijo deberá ser emprendido por la dogmática. El examen
de tal esfuerzo y sus lincamientos, imprescindible por cierto, constituye una tarea de
grandes proporciones que excede los márgenes del presente trabajo.
328
COLOMA, R. " P a n o r a m a . . . " , op. cit., p. 2 8 .
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 127
329
ATJENZA, M. Las razones del derecho. Teorías de la argumentación jurídica, CEC, Madrid, 1991,
pp. 22-23.
330
GASCÓN, M. LOS hechos en...,op. cit., p. 189.
331
"De poco serviría el empeño puesto en urgir que el éxito o fracaso de los medios probatorios han
de acreditarse con argumentos explícitos, si, luego, diera igual que el razonamiento justificatorio sea
acertado o calamitoso. (...) En efecto, ¿para qué exigir al juez que razone la valoración de las pruebas, si,
después, se está dispuesto a tragar absoluta e indistintamente todo, lo mismo una motivación razonable
que otra descabellada? (...) se impone pues, prolongar la lista de los requisitos racionales; esto es, que
el razonamiento inferencial probatorio sea correcto, tanto internamente como externamente". IGARTÚA,
J. Valoración de..., op. cit., pp. 201.
332
GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., p. 193.
333
IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit., p. 201.
334
GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., p. 193.
430
IGARTÚA, J . Valoración de..., op. cit., p. 156.
128 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
estarán justificadas sólo si se justifican las premisas escogidas para fundamentar las
decisiones susodichas"336.
Es ilustrativo -en cuanto al tema que nos ocupa- lo que predica Taruffo337: "en
lógica, como en general en la argumentación racional, siempre es posible arribar a
una conclusión 'verdadera' o 'justa' sobre la base de argumentaciones equivocadas
o de premisas falsas" agregando que esto "comporta el deber de tener en cuenta que
una cosa es la conclusión (= la decisión) y otra la argumentación que la justifica (= la
motivación)".
Lo anterior nos remite a la aludida diferenciación entre contextos de descubri-
miento (o de decisión) y contextos de justificación (o de control), lo que resulta
trascendental a la hora de acercarnos a la posibilidad de control por el tribunal de
nulidad en el establecimiento del factum de prueba. Es posible afirmar, tal como lo
hace Igartúa338, que concebir o descubrir una teoría, como decidirse por una solución
ante una controversia jurídica, ni exige un análisis lógico ni quizá sea susceptible de
él, (...) en todo descubrimiento, al igual que en toda decisión, puede haber elementos
irracionales cuyo proceso no obedece a un método ni se presta a una reconstrucción
lógica. En cambio, el contexto de justificación es el espacio en el que no importa
cómo se ha llegado a un descubrimiento o a una decisión sino cómo se justifica tal
descubrimiento o tal decisión.
Pese a esta diferenciación en la que existe unánime consenso, es preciso hilar
más fino en orden a circunscribir que la justificación de la sentencia obedece a una
dinámica distinta del proceso mental que conduce a una determinada decisión. "La
communis opinio sigue sin ver la diferencia entre el itinerario mental que recorre el
juez para convencerse de que fulanito de tal es autor de un delito y las razones con las
que aquél trata de acreditar la racionalidad de su convencimiento. (...) La motivación
consistiría en justificar decisiones y no en describir procesos mentales"339.
336
IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit., p. 203.
TARUFFO, M. El vértice..., op. cit, p. 194. Vid. ALEXY, R. y Andrés, P . , Jueces y ponderación
337
Son muchos los autores340 que recurren a esta clasificación, de entre ellos Michele
Taruffo341, quien distingue entre estos métodos aplicables a la valoración judicial
de la prueba. Así refiere que la técnica analítica entiende que la motivación ha de
estructurarse en una exposición pormenorizada de todas las pruebas practicadas, del
valor probatorio que se les ha asignado y de toda la cadena de inferencias que ha
conducido finalmente a la decisión, esto es, el juez no puede imaginar, conjeturar o
inventar hechos que no han sido demostrados, sólo porque se corresponden con sus
personales esquemas mentales. El juez debe establecer qué hechos han sido probados,
analizándolos "uno por uno" y valorando el grado de credibilidad de cada prueba
concreta relativa a cada hecho concreto (y no debe olvidarse tampoco que el juez
deberá motivar ofreciendo justificaciones específicas de todo esto).
Por su parte, la técnica holista o globalizadora consiste en una exposición conjun-
ta de los hechos, un relato, una historia que los pone en conexión en una estructura
narrativa, la que tiende a constituir una teoría distinta del juicio, en la que la decisión
consiste en la elección de distintas stories, cada una de las cuales se toma en su tota-
lidad narrativa, y el criterio de la elección tiende a situarse más bien en la coherencia
y la capacidad persuasiva de la narración que en su correspondencia con la realidad
de los hechos y con los elementos de prueba.
Hay, sin embargo, un espacio posible para una combinación de ambas concepciones,
pero siempre sobre la base de dos condiciones: la primera -dice Michele Taruffo342-
es que en el contexto del proceso, los hechos sólo pueden considerarse determinados
en función del grado de confirmación (o de probabilidad lógica) que los elementos
de prueba disponibles atribuyen a sus respectivas hipótesis. La segunda condición
es que el criterio de coherencia de la narración (que integra la corriente holista) sea
entendido como un factor de decisión integrativo y eventual, y no como un canon
único y absoluto.
Dicho en otras palabras, es posible que después de valorarse los elementos de
prueba, de uno en uno, conforme al método inductivo inferencial o de corrobora-
ción de hipótesis, se recurra a estos estilos de motivación de modo auxiliar o en un
segundo momento pues -tal como señala Igartúa-, "La tan socorrida fórmula de la
'valoración conjunta de las pruebas' ha de ser firmemente reivindicada (...) pero en
su momento, es decir, la valoración conjunta no viene en lugar sino después de los
medios de prueba tomados de uno en uno"343.
340
Vid. Gascón, M. Los hechos en.... op. cit., pp. 224 y ss.; IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit.,
p. 190; IACOVELLO, F. La motivazione Della sentenza penale e il suo controllo in cassazione, G. Ed.
Giufíré Editore-Milano, 1997 y ANDRÉS, P. "Acerca de...", op. cit., pp. 257-299.
341
Vid. TARUFFO, M. La prueba de los hechos, Ed. Trotta, Madrid, 2002, pp. 307-325 y "Tres ob-
servaciones. ..", op. cit., pp. 125 y ss.
342
TARUFFO, M. Concepción holista y método analítico, Ed. Trotta, Madrid, 2002, p. 314.
430
IGARTÚA, J . Valoración de..., op. cit., p. 156.
130 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
Frente a lo dicho puede concluirse que el criterio que cumple con los requisitos de
racionalidad según el cual "la decisión tiende a fundamentarse en una reconstrucción
de los hechos correspondiente con la realidad empírica de los mismos, en la medida
en que esté confirmado por las pruebas"344 es el método atomista.
Algunos autores nacionales como Luis Avilés y Danilo Báez345 se refieren a esta
categorización. Estima el primero -integrando la concepción atomista de Taruffo- que
"la forma de abordar el análisis de cada medio probatorio para establecer finalmente
el facíum en la sentencia, es tomarlo de manera individual y con posterioridad hacer
una valoración conjunta de todos ellos, esto permitiría un mejor rendimiento a la hora
de la construcción de la motivación. (...) Uno a uno, cada elemento de prueba que se
presente debe ser analizado como si fuera el único. Se le debe identificar en cuanto
fuente de prueba (testigo, documento, etc.) y la relación que mantiene con los hechos,
luego la aptitud que tiene para entregar datos útiles, aquí aparecerán cuestiones como
su estado de conservación, transcurso del tiempo y otros datos, por ejemplo, la cuestión
de credibilidad de un testigo que declara sobre un hecho que dice haber presenciado; y
finalmente la situación de poder ser valorados efectivamente dichos medios de prueba,
como por ejemplo normas de prohibición de prueba ilícita"346.
El segundo de los nombrados indica que "...el presupuesto fáctico obtenido
como resultado de este complejo de operaciones mentales basados en inferencias
probatorias, debe integrar de una manera coherente y lógica todos y cada uno de
los medios de prueba relevantes presentados durante la audiencia de juicio. (...) La
premisa anterior sólo es posible de ser materializada, si entendemos que el análisis
de los medios de prueba en forma aislada sólo constituye un primer momento, una
primera etapa, toda vez, que una vez concluida la fase de estudio de los datos, no
puede prescindirse por parte de los jueces del análisis global del cuadro probatorio,
que permite a los sentenciadores la obtención de un estado de conocimiento completo,
derivado del análisis, como unidad, de la información relevante obtenida por cada
medio de prueba, de manera de generar un efecto en la conciencia del juez que le
permita definirse por alguna de las hipótesis propuestas o razonar en torno a alguna
respuesta probable distinta, pero a partir de un razonamiento reflexivo en torno a la
evaluación global antes referida"347.
Frente a lo expuesto, es posible predicar que nuestro Código Procesal Penal sigue
la teoría atomista o analítica, lo que emana con nitidez de la lectura del artículo 297,
que requiere el señalamiento del o de los medios de prueba, permitiendo a través de la
fundamentación la reproducción del razonamiento utilizado. Tal posición es también
344
TARUFFO, M. La prueba de..., op. cit., p. 319.
345
Vid. Avilés, L. op. cit., p. 182 y BÁEZ, D. op. cit., p. 18.
346
AVILES, L . o p cit., p . 182.
347
BÁEZ, D . op. cit., p . 18.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 131
preconizada por Daniela Accatino348 quien refiere que las normas de los artículos
297, 342 letra c) y 374 letra e), parecen dar acogida en nuestra legislación a la más
avanzada interpretación doctrinal comparada de la exigencia de motivación de los
enunciados probatorios, que definen un modelo de justificación, que algunos autores
denominan analítico y que requiere de una exposición pormenorizada de todas las
pruebas practicadas, del valor probatorio que se les ha asignado y las razones que lo
sustentan y de la cadena de inferencias que permiten tener por justificadas las con-
clusiones probatorias.
348
Vid. ACCATINO, D. "La fundamentación de...", op. cit., p. 13.
349
ACCATINO, D. "La Fundamentación de...", op. cit., p. 15.
350
ACCATINO, D. "La Fundamentación de.. ", op. cit., p. 15.
132 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
351
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Copiapó de fecha 19 de junio de 2007, Rol N° 60-2007.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 133
necesaria para dar por acreditado, más allá de toda duda razonable, el siguiente
hecho: "El día lunes 17 de octubre de 2005... "352.
Esta sentencia se limita a enumerar la prueba que fue rendida en el juicio oral -la
que fue transcrita en los considerandos anteriores del fallo- y a señalar que valorada
en los términos del artículo 297 del CPP ha permitido tener por acreditado el hecho
materia de la acusación.
De igual modo en autos RUC 0500442024-3, RIT 26-2006, en el motivo séptimo
y después de transcribir las pruebas que se rindieron concluye que "Con lo señalado
precedentemente y valorando la prueba rendida, de conformidad a lo dispuesto en el
artículo 297 del Código Procesal Penal, el tribunal ha alcanzado más allá de toda
duda razonable, la convicción que se encuentra acreditado el siguiente hecho: 'Que
el día 16 de septiembre de 2005...'".
El razonamiento que llevó al tribunal a tan categórica decisión fue: "Que respecto
del ilícito, las declaraciones de los testigos presentados por la Fiscalía provenien-
tes de la victima y funcionarios que se hicieron cargo del procedimiento policial se
encuentran contestes en la forma en que ocurrieron los hechos, siendo capaces de
percibirlos y apreciarlos por sus sentidos... "3S3.
Se ha resuelto también que "...con la prueba ya señalada en elfundamento sexto,
apreciada en la forma dispuesta en la ley, esto es, libremente y sin contradecir los
principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científi-
camente afianzados, se concluye más allá de toda duda razonable que la Fiscalía
ha acreditado, con los dichos del ofendido, Rodrigo Andrés López Campos, testigo
directo de los acontecimientos, el cual proporcionó en lo medular un relato veraz,
coherente, acorde con las demás pruebas rendidas y las circunstancias del delito,
unido a las declaraciones de los funcionarios policiales que depusieron en juicio,
además de las fotografías acompañadas de las especies sustraídas y encontradas en
poder del acusado Toro Basualto, el hecho que el día 31 de enero de 2006... "354. Este
fallo antes de arribar a la conclusión mencionada se limitó a transcribir las pruebas
rendidas en el juicio oral.
Como paradigma de lo que se ha sostenido resulta el razonamiento que se extrae
de la doctrina del fallo de absolución de fecha 18 de marzo de 2006 del Sexto Tribunal
de Juicio Oral de Santiago que estableció. "La falta de convicción puede deberse a
insuficiencias de la prueba rendida por el órgano acusador o bien al surgimiento de
'dudas serias, relevantes y concretas', relacionadas con hechos trascendentes y que
352
Sentencia del Tercer Tribunal Oral en lo Penal de Santiago de 6 de febrero de 2006, RIT 14-2005,
RUC 0500514585-8.
353
Sentencia del Séptimo Tribunal Oral en lo Penal de Santiago de 12 de abril de 2006, RUC
0500442024-3, RIT 26-2006.
354
Sentencia del Sexto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago de 7 de julio de 2006, RUC
0600075802-5, RIT 86-2006.
134 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
355
Sentencia del Sexto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago de fecha 18 de marzo de 2006, publicado
en Revista Procesal Penal, Ed. LexisNexis, Santiago, N° 45, marzo de 2006, p.51.
356
ACCATINO, D. "La fundamentación de...", op. cit., p. 16.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 135
357
Ver sentencia Iltma. Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 4 de agosto de 2007, Rol
N° 172-2007, del llamado "caso doctora Jager".
358
Vid. LLANOS, L .Síntesis del nuevo proceso penal. Ediciones Jurídicas de Santiago, Santiago, 2 0 0 3 ,
p. 1 1 1 ; HERMOSILLA, G. Nuevo Procedimiento Penal, Guías de clases N° 2 0 , U . Cental de Chile, Santiago,
2 0 0 2 , p. 8 5 ; NAHUM, R. "Sistema probatorio del Código Procesal Penal", Rev. Gaceta Jurídica LexisNexis,
Año 2 0 0 1 , N° 2 4 7 , p. 1 7 ; C A R O C C A , A . El nuevo..., op. cit., p. 2 3 3 y NÚÑEZ, J. Tratado del Proceso Penal
y del juicio oral. T.I, Ed. Jurídica de Chile, Santiago, 2 0 0 2 , p. 2 6 2 . Con algún grado de profundidad:
BAYTELMAN, A . "La fundamentación de la...", op. cit., pp. 2 8 3 y ss., y La función del Juez en el juicio
oral. Textos de docencia, U. Diego Portales, Santiago, 1999 y PRAMBS, C. El control del establecimiento
de los hechos en las sentencias penales, Ed. Metropolitana, Santiago, 2 0 0 5 , pp. 3 7 5 y ss.
359
Señala el instructivo en su letra c): En numerandos continuos se harán los enunciados indicados en
los párrafos a) y b) del artículo 342 del Código Procesal Penal. Respecto del apartado signado con la letra
c) del artículo citado, se hará una relación precisa y muy abreviada del o de los hechos acreditados, de sus
circunstancias modificatorias y de los elementos de prueba que los fundamenten, en cumplimiento a lo
dispuesto en el artículo 297 del Código Procesal Penal. En igual forma se hará referencia a continuación de
la prueba producida y desestimada. Como criterio general se evitará toda retórica. Si hay acciones civiles,
las motivaciones que lleven a acogerlas o denegarlas y los fundamentos de derecho, se redactarán con la
misma metodología. Agrega en su letra e) para mejor cumplimiento de estas instrucciones, se autoriza el
uso de modelos de sentencia, tipo computarizado, que se facilitarán por la Corporación Administrativa
del Poder Judicial, los que a la brevedad se harán llegar a las respectivas jurisdicciones.
136 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
Es probable que por lo joven de nuestro sistema procesal penal se hayan produci-
do constantes vacilaciones a la hora de interpretar las normas relativas al sistema de
valoración de la prueba e igualmente en lo que se refiere al control, que de los hechos
establecidos judicialmente, hacen las Cortes de Apelaciones y la Corte Suprema. Esta
afirmación es posible conectarla con la escasa y pobre cultura de la fundamentación
que se advierte en la práctica de los Tribunales de Justicia de nuestro país, la exis-
tencia de frases sacramentales, la fundamentación de fachada, el recurso a las citas o
transcripciones de las normas legales, sin más, da cuenta de ello.
Ahora bien, y concordando con que nuestro sistema procesal penal es moderno y
de vanguardia, su implementación práctica se ve eclipsada por la falta de una adecua-
da motivación, lo que redunda en el desaprovechamiento del avance legislativo que
importó plasmar el sistema de libre convicción racional que actualmente poseemos.
Por otra parte, la invocación de la libre valoración es utilizada como límite a la
facultad de controlar los hechos fijados judicialmente por los tribunales de mérito,
lo que importa una paradoja, pues en nuestra cultura jurídica posterior a la reforma
procesal penal nadie duda en reconocer que la valoración -libre- tiene como límite
la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicos, por lo que
existiendo tales límites a la libre valoración, que incluso están consagrados positiva-
mente, es inconcuso concluir que es viable e imprescindible que un órgano distinto
de aquel que dio por establecidos los hechos, censure su fijación, pues de lo contra-
rio el mencionado artículo 297 sería letra muerta. El predicamento que pretende a
la valoración como una parcela incontrolable sólo puede tener su explicación en la
concepción potestativa de la prueba que la identifica con la íntima convicción, según
la cual ella propondría como criterios de suficiencia, para asignar valor probatorio a
determinado elemento de juicio, aquello que el juez cree que es suficiente360.
Dentro de esta interpretación se enmarca lo señalado por nuestro máximo tribunal,
el que ha resuelto: "...en este capítulo lo que el impugnante procura es una revisión
completa de los hechos que fueron apreciados por los folladores, lo que aparece
absolutamente vedado para estos sentenciadores, por cuanto, como ya se ha dicho,
360
Aquí resulta procedente recordar la célebre frase de Couture quien refería que en este sistema
subjetivista, el juez debe fallar con la prueba de autos, sin la prueba de autos e incluso contra la prueba
de autos.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 137
este tribunal no constituye instancia para rever los antecedentes de hecho, pudiendo
solamente pronunciarse acerca de la existencia de algún vicio de nulidad con influen-
cia sustancial en lo dispositivo del fallo, siendo los jueces del tribunal oral soberanos
para valorar la prueba que se presenta ante ellos y tiene como únicas restricciones
el respeto de los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los cono-
cimientos científicamente afianzados, inexactitud que en la especie no se advierte y
tampoco se denuncia la inexistencia de alguna prueba ilegalmente rendida "361.
Y agrega este fallo en una clara alusión a la naturaleza subjetiva de la valoración
de la prueba: "Es así como la convicción del tribunal, más allá de toda duda razo-
nable, sobre la perpetración de un delito de robo con fuerza en lugar destinado a la
habitación, es un asunto radicado en el fuero interno de los dirimentes llamados a
conocer de una determinada materia, sin que esta Corte tenga la facultad de anular,
por ese motivo, el juicio que ellos han sido llamados a resolver, ya que dicha deci-
sión emana del ámbito de su propia conciencia, previo un conocimiento exhaustivo
y directo de los hechos ".
En otra sentencia la Corte Suprema alude a la pretendida libertad, sin límites, se-
ñalando que "... de acuerdo con lo que dispone el artículo 297 del Código Procesal
Penal los tribunales apreciarán la prueba con libertad, es decir sin estar sujetos a
leyes reguladoras de la prueba, sin más limitación que el no contradecir los princi-
pios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente
afianzados, infracción en que no han incurrido los sentenciadores "362.
Las Cortes de Apelaciones, al parecer, siguen esta tendencia. Así se ha resuelto por
la Corte de Apelaciones de Puerto Montt: "Que de la simple lectura del recurso de
nulidad se advierte que lo que se persigue es la absolución de los acusados a través
de una nueva valoración de la prueba, conforme a los parámetros y conclusiones que
proporciona el recurso. Sin embargo, ello no resulta posible ya que el Tribunal Oral
es soberano para apreciar y valorar la prueba y en consecuencia la credibilidad de
los testigos que presentan en la audiencia los intervinientes, no pudiendo esta Corte,
comparta o no las conclusiones de esa valoración, alterar los hechos establecidos
por el fallo, si no se han vulnerado los principios y reglas que señala el artículo 297
del Código Procesal Penal "363.
Se ha señalado que constituye un predicamento incorrecto el concebir los criterios
de racionalidad como un espacio infranqueable que permita al adjudicador moverse
dentro de él en forma soberana, constituyendo un espacio invulnerable a la legítima
censura, sino que éstos operan haciendo posible el razonamiento probatorio desde el
punto de vista justificativo.
361
Sentencia de la Corte Suprema de fecha de 12 de junio de 2007, Rol N° 1.646-07.
362
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 2 de agosto de 2006, Rol N° 2.962-06.
363
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 23 de agosto de 2006, Rol
N° 207-2006.
138 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
364
"..si se apreció bien o se apreció mal la prueba, por tanto, no es un aspecto que esté sujeto al control
de un tribunal superior. Otra cosa es la revisión que éste puede hacer acerca de la relación lógica entre
la valoración de la prueba que los sentenciadores hacen y las conclusiones a que llegan en su fallo...".
Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento. Boletín N° 1.630-07. El profesor TAVOLARI
ha señalado sobre este punto que la "ponderación de la prueba efectuada por el tribunal de juicio oral
en lo penal, NO ES CONTROLABLE en sede nulidad. Esto importa afirmar que los hechos establecidos
en el juicio oral No pueden ser modificados resolviéndose el recurso, sino cuanto ello ceda a favor del
acusado.(...) Cuestión diferente es que, por medio del recurso se denuncie que la prueba no fue valorada
por el tribunal, porque ello importa un motivo absoluto de nulidad 374 letra d) en relación con el artículo
342 letra c). (...) Insisto, entonces que con el recurso de nulidad se fiscaliza que la prueba se valore, pero
no, que se valore adecuadamente y correctamente, porque, aunque sea una verdad manifiesta, no se trata
de una apelación. En síntesis, lo que se puede fiscalizar es que el tribunal haya hecho la ponderación de
la prueba; incluso, que haya ponderado toda la prueba, pero no si la ponderó bien o mal". TAVOLARI, R.
"De los recursos...", op. cit., p. 405.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 139
365
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 12 de febrero de 2007, Rol
N° 8-2007.
366
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Rancagua de fecha 22 de noviembre de 2004, Rol
N° 141-2004.
367
ANDRÉS, P. "Acerca de...", op. cit., p. 297.
368
WALTER, G . op. cit., p . 3 5 5 .
369
CORDERO, F. Procedura penale, Giuffré, Milán, 1991, pp. 936, citado por ANDRÉS, P. "Acerca
de...", op. cit., p. 297.
140 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
472
Vid. GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., p . 85.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 141
los datos que aquellos proporcionen, debe construir inferencias racionales, fundadas
sobre reglas o estándares de valoración que deben ser identificables para el juez que
los usa y para quien deba realizar el posterior control de este proceso racional. "Lo
que no pueda ser racionalmente elaborado no existe a los efectos de la correcta va-
loración de la prueba"371.
Cobra sentido entonces lo que se ha reseñado en cuanto a que la libre valora-
ción de la prueba entendida como valoración racional, es sólo un banal principio
negativo que excluye la prueba legal o tasada para proceder a la condena, pero que
no excluye la adopción por los jueces de criterios de racionalidad y de naturaleza
cognoscitiva.
Aunque se pueda decir que se encuentra meridianamente clara la necesidad de
recurrir a los cánones racionales en la actividad valorativa, excluyendo todo atisbo
de subjetivismo, ello quedaría reducido a la nada si no se exigiera que los jueces
expli citen las razones que han tenido en cuenta para tener por probada determinada
hipótesis, es decir, que justifiquen adecuadamente su decisión sobre la prueba. Y
sólo tiene sentido exigir que se justifiquen públicamente estas razones si existen
criterios intersubjetivamente válidos que definan lo que vale como razonamiento
probatorio.
Ello debe entroncarse con las funciones de la motivación, si exigimos al juez
explicitar públicamente sus razones -a fin de dar cuenta a las partes y a la comunidad
de su decisión- lo forzaremos a adoptar aquellas que pasen el filtro de la racio-
nalidad, dejando de lado aquello que no puede explicarse de manera cognoscitiva
de acuerdo a la estructura del razonamiento probatorio. La obligación de motivar
está vinculada a la obligación de explicar "los criterios adoptados por el juez para
tener por fundadas o infundadas las pruebas del hecho ofrecidas en la acusación.
Pero de nuevo, una garantía de este tipo, quedaría solamente en el papel, cuando no
fuese acompañada por la posibilidad de un control, en alguna sede -la Casación-,
de la logicidad del razonamiento probatorio, esto es, por la posibilidad de un juicio
sobre el juicio, no sólo de derecho, sino también sobre el hecho. La insicividad de
la garantía de la prueba es, en suma, una unidad con la insicividad del control sobre
el juicio probatorio"372.
Dentro de este sistema de control se instala igualmente la concepción del estándar
de prueba, que como dijimos debe ser superado para poder emitir un pronunciamiento
de condena, pero éste a fin que permita la censura intersubjetiva de un órgano dis-
tinto, debe ser elaborado en términos objetivos. En efecto si se continúa con la mera
alusión por parte de los tribunales a la superación del estándar de la duda razonable,
para dictar sentencia condenatoria, sin realizar esfuerzos por articular la interpreta-
371
Algunos coméntanos sobre la valoración de la prueba. [Link]
TARUFFO, M .
com/servlet/SirveObras/01482529890165929650035/discusiones3/discusiones_07.pdf. Rev. Doxa, N° 3,
(2003).
372
FERRAJOLI, L . "Los valores de...", op. cit.
142 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
que se sirva de las impresiones y sensaciones que emanarían de la prueba directa para
formar convicción y que eleve la inmediación a método de valoración por medio del
cual se obtenga un convencimiento íntimo e intransferible y, por lo tanto, imposible
de fiscalizar, ilustrando estos tópicos con los argumentos vertidos por nuestra juris-
prudencia y que evidencia los yerros ya anotados.
373
CERDA, R. Etapa intermedia..., op. cit., p. 3 0 3 .
374
TAVOLARI, R. " D e los r e c u r s o s . . . " , op. cit., p. 395.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 145
aprehensión sensorial del mérito probatorio de las pruebas producidas, lo que cons-
tituye la real garantía del juicio oral"375.
Cristián Riego 376 a su vez manifiesta un planteamiento en similares términos pues
a su juicio el recurso de nulidad debe reconducirse siempre a infracción de garantías,
como por ejemplo la de presunción de inocencia, señalando que "la Corte puede
entrar a revisar cuestiones de hecho, sólo para verificar la consistencia entre el modo
en que el tribunal valoró la prueba y la garantía invocada (...), nunca será posible que
el tribunal que conoce el recurso haga una apreciación distinta de la prueba derivada
de la lectura de las actas, esta lectura sólo sirve al tribunal que conoce de la casación
para evaluar el cumplimiento o no de los estándares de garantías exigidos por el
sistema jurídico".
Se invocó igualmente -como examinamos más en extenso en el primer capítulo- la
inmediación como freno a la posibilidad de control por el órgano judicial superior, al
discutirse en el Parlamento respecto del llamado recurso extraordinario incorporado
por la Cámara de Diputados al proyecto del ejecutivo para los casos de manifiesto y
arbitrario apartamiento de la prueba rendida y se señaló en rechazo a tal propuesta,
por los profesores Soto, Horvitz y Bofill, que en un juicio oral, en el cual rige como
principio fundamental la inmediación, esto es, que la convicción se adquiera a partir
de los sucesos y el contexto de la audiencia del juicio oral y no de la lectura de los
expedientes, no se entiende de qué manera el tribunal que ha de conocer el recurso
pudiera estar en mejores condiciones que el Tribunal de Juicio Oral para evitar que se
produzca un "apartamiento manifiesto y arbitrario", expresiones utilizadas para la in-
troducción del recurso extraordinario, de la prueba rendida durante el juicio oral377.
Es posible adelantar -pese a las opiniones aludidas hasta aquí- que el razonamiento
que lleva a tener por acreditada una conclusión probatoria no está exento de control
por los tribunales a que institucionalmente les corresponde desarrollar tal cometido, en
nuestro caso la Corte Suprema y las Cortes de Apelaciones, que conocen del recurso
de nulidad. Afirmar que está vedado revisar el material probatorio y su racionalidad
por el tribunal de nulidad o casación, dependiendo de cual sea el instrumento que
procesalmente se ha establecido para ello, por no haber percibido directamente la
prueba, equivale a entender la libre valoración como sinónimo de intima convicción,
es decir, aquella que se obtiene en conciencia, en un momento sublime de acceso casi
místico, un estado esotérico y extático, que pertenece al ámbito de lo inefable.
Muy frecuentemente en línea jurisprudencial se recurre a la inmediación para vetar
el control de razonamiento probatorio a través del cual se tienen por establecidos los
hechos de la manera anotada. Es posible encontrar argumentos del tipo siguiente: "Que,
cabe agregar que los sentenciadores son libres en lo que respecta a la valoración de
375
TAVOLARI, R . Instituciones del.... op. cit., p. 206.
376
RIEGO, C . "El recurso...", op. cit., p. 442.
377
V i d . MATURANA, C . op. cit., p . 8 5 .
146 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
la prueba, sólo con las limitaciones que establece el articulo 297 del Código Procesal
Penal, esto es, las máximas de la experiencia, la lógica y los conocimientos científi-
camente afianzados, extremos que de lo expuesto por el recurrente y del estudio del
fallo impugnado no aparecen transgredidos, ni corresponde a este Tribunal, revisar
dicha ponderación o sus fundamentos por ser facultad privativa de los Jueces del
Tribunal del Juicio Oral, en atención al principio de la inmediación "378.
En este mismo sentido, ha resuelto la Corte: "Que en el contexto racional de lo
indicado precedentemente, aparece en evidencia que el tribunal apreció la prueba
rendida, que acorde al principio de inmediatez y oralidad constituye una facultad
exclusiva y excluyente de los jueces de fondo, y conforme a la misma se razonó de
manera convincente que éste era insuficiente para corroborar la participación de
los imputados en los hechos investigados "379 rechazando de esta manera el recurso
interpuesto por la querellante.
La misma doctrina acuña la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, la cual se ha
pronunciado como sigue: "Oue en conclusión, en el proceso oral, por imperativo del
principio de inmediación, el Tribunal ante el cual se realizó el juicio, es soberano
para apreciar y valorar la prueba y por tanto la credibilidad de los testigos y peri-
tos, de modo tal que a esta Corte le parezca o no acertada las conclusiones de esa
valoración; le está vedado alterar los hechos establecidos por el fallo, sino se han
vulnerado aquellos principios y reglas que se enuncian en el considerando tercero
de este fallo... "38°.
También se ha señalado en torno a la inmediación y a las facultades del tribunal de
nulidad que "...sin que losjueces avocados a resolver la impugnación de la sentencia
en su parte condenatoria, del voto de mayoría, mediante este recurso de nulidad,
estén facultados para revisar las cuestiones de hecho referidas a la apreciación de la
prueba, no solo porque expresamente el Código lo prohibe al establecer las causales
de nulidad, sino porque en esencia, se incurriría en un error grave que deslinda con
una falta o abuso que iría abiertamente en contra de la exigencia del legislador
para aquellos jueces que deben apreciar la prueba, en el sentido que deben estar
presentes en el juicio según dispone el artículo 284 del cuerpo de leyes citado, por
lo tanto son los jueces del Tribunal Oral en lo Penal los únicos que deben apreciar
la prueba, sin que la Corte de Apelaciones pueda cumplir tal cometido... "381. Como
se observa este caso es extremo, pues la Corte ha señalado que constituiría un error
378
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 30 de noviembre de 2006, Rol
N° 179-2006.
379
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 19 de diciembre de 2006, Rol
N° 219-06.
380
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 21 de marzo de 2007, Rol N° 44-
2007.
381
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, de fecha 1 de junio de 2006, Rol N° 104-
2006.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 147
382
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 28 de febrero de 2007, Rol
N° 24-2007.
383
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 23 de abril de 2007, Rol N° 71-
2007
384
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 5 de octubre de 2006, Rol N° 156-
2006.
148 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
385
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de fecha 21 de marzo de 2006, Rol N° 20-
2006.
386
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago de fecha 16 de enero de 2008, Rol N° 2.806-
2007.
387
Ruiz, E. El derecho penal sustantivo y el proceso penal. Garantías constitucionales básicas en
la realización de la justicia, Ed. Colex, Madrid, 1997, p. 108. Ver polémica sobre este punto en ANDRÉS,
P. "De nuevo sobre...", op. cit., p. 90 y ATIENZA, M. "Sobre la argumentación en materia de hechos.
Comentario crítico a las tesis de Perfecto Andrés Ibáflez", Rev. Jueces para la democracia, N° 22,
febrero de 1994, p. 86.
388
Cfr. BACIGALUPO, E. Derecho Penal..., op. cit., p. 254, del mismo autor, El debido proceso pe-
nal..., op. cit., pp. 99 y ss.
389
Cfr. MONTAÑÉS, M . op. cit., pp. 352-353.
390
Vid. IGARTÚA, J . El comité. , .,op. cit., pp. 96 y ss.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 149
391
Vid. BACIGALUPO, E . Derecho penal..., op. cit., p. 197 y del mismo autor, El debido proceso
penal..., op. cit., pp. 1 0 3 - 1 1 6 .
392
V i d . BINDER, A . op. cit., p . 2 9 1 .
150 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
393
Vid. JAÉN V., M. Tendencias actuales..., op. cit., p. 109. En igual sentido se pronuncia Gonzalo
CORTEZ, op. cit., p. 327.
394
Vid. IGARTÚA, J . Valoración de..., op. cit., p. 105 y El comité...,op. cit., p. 97.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 151
395
IGARTÚA, J. El comité..., op. cit., p. 124.
152 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
396
Vid. ACCATINO, D. "Formay sustancia...", op. cit., p. 357.
397
IGARTÚA, J . El comité de..., op. cit., p. 94.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 153
Cuando se suele invocar la inmediación para justificar una concepción restrictiva del
control sobre el juicio fáctico a través del recurso de nulidad, se tiende a dimensionar
su alcance como si ella constituyera no sólo una técnica de formación de la prueba sino
un verdadero método de valoración de aquélla, conforme al cual la decisión sobre la
prueba ocurriría en contacto directo con el medio de prueba como si se tratara de un
evento íntimo e intransferible y, por lo tanto, vedado al control intersubjetivo.
Resulta, en consecuencia, de trascendental importancia redimensionar el principio
aludido y delinear su aporte específico a la formación de la prueba, para lo cual no
debe perderse de vista que "a veces la palabra 'inmediación' sufre el trueque babé-
lico con otros vocablos (como 'oralidad' y 'contradictorio') confusión que con poco
cuidado que se ponga es fácilmente evitable. Sin embargo, el hecho que la inmedia-
ción mantenga apretados vínculos con otras realidades (como el contradictorio, la
oralidad y la publicidad) han podido inducir a pensar equivocadamente que son cosas
inescindibles, cuando en realidad se trata no sólo de ingredientes heterogéneos sino
ni siquiera unidos necesariamente"398. Pese a lo anterior, que constituye la creencia
más común en el ámbito jurídico procesal penal, la inmediación sólo designa junto a
la oralidad y la contradicción, una técnica de formación de la prueba.
Entonces el aporte de la inmediación como tal consiste en requerir la presencia
ininterrumpida de los sujetos procesales, exigencia cuyo quebrantamiento en nuestro
caso está sancionada con la nulidad. Ello está formulado básicamente en pro de la con-
secución de dos objetivos: el primero, excluir la delegación y la consiguiente mediación
398
IGARTÚA, J. El Comité..., op. cit.. p. 88.
154 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
399
COLOMA, R . " L O S límites al...", op. cit., p. 72.
400
Vid. A N D R É S , P. "Sobre el valor de la inmediación. (Una aproximación critica)", Rev. Jueces para
¡a democracia, N° 46, marzo de 2003, p. 59.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 155
401
Vid. GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., pp. 1 9 7 y ss. ANDRÉS, P. "Sobre el valor...", op. cit.,
pp. 5 7 y ss. y "Acerca de...", op. cit., pp. 2 9 7 y ss., TARUFFO, M . "Algunos comentarios...", op. cit.,
p. 8 9 , M A I E R , J . " ¿ E S la "inmediación" una condición de la condena penal?: un aspecto parcial de la lucha
entre inquisición vs. Composición", Rev. Jueces para la democracia, N° 4 9 , junio de 2 0 0 3 , pp. 1 3 - 2 0 e
IGARTÚA, J . El comité..., op. cit., pp. 8 8 y ss.
402
ANDRÉS, P. "Acerca de...", op. cit., p. 297.
156 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
403
ANDRÉS, P. "Sobre el valor...", op. cit., p. 66.
404
ANDRÉS, P. "Sobre el valor...", op. cit., p. 62.
405
Sentencia de la Corte Suprema de fecha 6 de septiembre de 2006, Rol N° 2.961-06.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 157
406
Vid. FERRER, J . La valoración racional..., op. cit, p. 6 3 .
407
Vid. FERRER, J . La valoración racional..., op. cit., p. 6 3 .
158 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
posibilita el contacto del tribunal con las fuentes de ésta, en especial las de carácter
personal.
Entonces es posible la afirmación que el contacto del juez con el enunciado de
contenido fáctico, resulta verdadera y a su vez limitada, pues "cuando decimos que
'en el juicio debemos probar los hechos' (por ejemplo, los contenidos en la acusación),
lo que estamos diciendo es que las afirmaciones que se aportarán con los medios
(elementos) de prueba enjuicio, acreditarán la correspondencia entre los enunciados
que se muestran al juez, con la realidad que ha acaecido"408.
Para acreditar una determinada proposición fáctica es necesario que en el proceso
ellas se justifiquen mediante los diversos elementos de juicio disponibles que deben
ser aportados por las partes en la audiencia de juicio, los que deben proporcionar
buenas razones para tener por corroborada determinada hipótesis y, eventualmente,
la hipótesis final de culpabilidad o inocencia.
Entonces el objeto de la prueba son los enunciados de contenido fáctico, por lo
que debemos aclarar, eso sí previamente, que los hechos409 "no ingresan al proceso
como entidades naturales, no son hechos en sentido ontológico, pura porción de una
realidad en bruto. En efecto el juez no entra en contacto personal con los hechos, sino
con proposiciones relativas a éstos, las que vienen siempre dadas en un determinado
lenguaje que implica una carga de relativismo a explicitar y superar.. ,"410. Agrega Luis
Avilés, que "esta es la primera advertencia que interesa mantener, los hechos siempre
son apreciados por el juez a través de los medios de prueba, o más precisamente los
elementos de prueba: testigos, víctima, imputado, etc...."411.
La inmediación consiste en que el juez ha de tener en el juicio oral, una percepción
directa de los hechos o -más rigurosamente- de los medios de prueba de los hechos,
pero a partir de aquí debe realizar inferencias que puedan ser intersubjetivamente
controladas.
Las consideraciones anteriores, incorrectamente interpretadas, llevan a postular
que -desde el punto de vista de la aceptabilidad de hipótesis o de corroboración de
éstas- es pertinente la diferenciación que suele hacerse entre prueba directa y prueba
indirecta o indiciaría, existiendo tendencialmente mayores exigencias de justificación
respecto de la segunda.
408
AVILES, L. op. cit., pp. 179-180.
409
"La palabra 'hecho' tiene la misma connotación en el lenguaje común y en el lenguaje jurídico:
el ámbito de los hechos es supuestamente el de lo objetivo, lo que es susceptible de ser verificado en
ia 'realidad' y que no depende del sujeto". Nota a pie de página N° 26, NETTEL, L. "La distinción entre
contexto de descubrimiento y de justificación y la racionalidad de la decisión judicial", Rev. ISONOM1A,
N° 5, octubre de 1996, pp. 114. [Link]
6613/isonomia05/isonomia5_06.pdf
410
AVILÉS, L . op. cit., p . 178.
411
AVIL ;, L. op. cit., p. 1 7 9 .
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 159
412
Vid. FERNÁNDEZ, M. "La valoración de pruebas personales y el estándar de la duda razonable",
[Link] Universidad de Alicante. Cuadernos electrónicos de filosofía
del derecho, ISSN 1138-9877, N° 15,2007 (Ejemplar dedicado a: XXI Jomadas de la Sociedad Española
de Filosofía Jurídica y Política, "Problemas actuales de la Filosofía del Derecho", Universidad de Alcalá,
28, 29 y 30 de marzo de 2007), pp. 3-4.
160 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
413
FERNÁNDEZ, M. "La valoración...", op. cit., p. 4.
414
FERNÁNDEZ, M. "La valoración de...", op. cit., pp. 8-9.
GASCÓN, M . "Concepciones de la prueba. Observaciones a propósito de Algunas consideraciones
415
sobre la relación entre prueba y verdad, de Michele TARUFFO", Rev. Doxa, Discusiones, N° 3 (2003).
[Link]
discusiones_04.pdf", p. 50.
416
GASCÓN, M. "Concepciones de la...", op. cit., p. 51.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 161
417
ACCATINO, D . La motivación de ¡as sentencias genealogía y teoría. Tesis para la obtención del
grado de Doctor. Universidad de Granada, 2005, p. 148. [Link]
418
Vid. GONZÁLEZ, D . "Hechos y argumentos...", op. cit., p. 45.
162 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
419
Vid. WASSERSTROM, R . A . The judicial decisión. Toward a theory of legaljustification, Stanford U.
Press, Stanford, 1961, p. 25, citado por ACCATINO, D. op. cit., La motivación..., op. cit., p. 151.
420
Vid. NETELL, L. op. cit., pp. 115-116.
421
Se dice que las objeciones de los realistas americanos afectan al contexto de descubrimiento, pero
no muestran que sea imposible la justificación (aunque sea a posteriori) de las decisiones judiciales. Incluso
se ha afirmado: "tensado el argumento: qué más nos da que el juez condene a un individuo movido por
el afecto/desafecto si, después, logra motivar su decisión con razones inapelables. La distinción se usa,
por tanto, para rechazar la tesis de que la motivación deba consistir en la explicitación del íter mental del
juez. Motivar - s e dice- es justificar, y justificar es distinto de mostrar cómo hemos llegado de descubrir
una hipótesis a tomar una decisión". Vid. GONZÁLEZ, D. "Hechos y argumentos...", op. cit., p. 46.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 163
422
Vid. GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., pp. 206 y ss.
423
Vid. GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., pp. 206 y ss.
424
"Las disposiciones de las leyes procesales que hemos recordado con anterioridad pueden hacernos
pensar que la motivación es un expediente de hipocresía formal establecido, por así decirlo, para otorgar
un disfraz lógico a la voluntad nacida de otros móviles, que pueden ser inclusive la arbitrariedad y la
injusticia". CALAMANDREI, P. Proceso y democracia, Ed. Ejea, Buenos Aires, 1960, p.124.
164 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
425
Vid. GASCÓN, M . Los hechos en..., op. cit., pp. 206 y ss.
426
Vid. GASCÓN, M . Los hechos en..., op. cit., pp. 206 y ss.
427
La autora recurre a un ejemplo que resulta mucho más gráfico que lo expresado: "Retomando el
ejemplo de Hamlet: el fantasma reveló a Hamlet que su padre no murió de muerte natural, sino que fue
asesinado por el marido de su madre. Hamlet tiene esta información porque se lo reveló el fantasma, pero
ahora tiene que probar (justificar) que esto fue así; es decir, tiene que probar la hipótesis (h) ("El padre
de Hamlet fue asesinado por el marido de su madre"), y para ello se apoya en las pruebas pl; p2 yp3:
pl: "El marido de la madre de Hamlet tenia motivos para matar al padre de Hamlet (convertirse en
rey de Dinamarca)".
p2: "Ese hombre y su madre se casaron apresuradamente".
p3: "El padre de Hamlet gozó siempre de buena salud".
A los efectos de probar (justificar) la hipótesis (h) es indiferente que Hamlet se formara su convicción
sobre los hechos por las revelaciones del fantasma o por un proceso inductivo que lo pudo conducir
desde p l , p2 y p3 hasta h. Lo importante es justificar, a partir de las pruebas, que h es (probablemente)
lo que ocurrió". GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., p. 210.
428
ANDRÉS, P. "Acerca de...", op. cit., p. 297.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 165
Esta distinción parece no estar clara en el razonamiento del ad quem, que evidencia
lo plasmado en los diversos fallos que se pronuncian sobre la nulidad, pues se tiende
a identificar el proceso intelectivo del juez de fondo por el cual toma la decisión o
-en los términos aludidos con precedencia- descubre una hipótesis y aquél por el
cual aporta buenas razones para mantener dicha hipótesis -o motiva su decisión-.
Estimándose entonces que la fundamentación corresponde al primer contexto, es
decir, se le identifica con lo que sucede en el fuero interno, en el ámbito de lo inefa-
ble, por lo tanto, se piensa que ello escapa al control que pueden hacer las Cortes a
través del recurso de nulidad, lo que se ve reflejado en el uso de los términos como:
"soberano", "íntimo", "inexpugnable", etc. y que se suelen invocar como freno a la
actividad de censura.
Es válido sostener que el contacto directo con las pruebas proporciona al juez
elementos de indudable valor heurístico, al igual que para quien interroga o con-
trainterroga, tales como el lenguaje gestual, las inflexiones de la voz, la seguridad
al expresarse de los testigos o peritos, pero la identificación de la valoración de
la prueba con la convic ión que puede surgir en el adjudicador de aquel contacto,
implica plasmar la confusión entre ambos planos, pues, como señalé, en el con-
texto de descubrimiento quedan reservadas aquellas impresiones, los elementos
psicológicos o emotivos, no susceptibles de racionalización y conforma el segundo
de los planos aquello que sirve para justificar cognoscitivamente una determinada
decisión sobre la prueba429.
De esta manera la inmediación sometería al juez a una serie de factores emocio-
nales e irracionales sobre los que no podrá fundar la decisión de tener por probada
determinada conclusión fáctica, por no ser posible de ser explicitado y controlado,
tornándose así en una excusa para no justificar. La errada forma de entender la inme-
diación, parte sin lugar a dudas, de ignorar la diferenciación entre los conceptos de
descubrimiento y de justificación.
Como corolario a lo dicho hasta aquí es muy claro Juan Igartúa430 en torno a la pre-
tendida estrechez de la casación española para controlar aquello que los sentenciadores
no han percibido por sus sentidos, indicando que "cae de su peso que la Casación,
que no ha visto ni oído, no está en disposición, por ello mismo, de enmendar plana al
tribunal de instancia en lo que éste sí ha visto y oído. Efectivamente, sólo el juez de
429
Perfecto ANDRÉS señala que un buen ejemplo de esta confusión o la falta de la conciencia necesaria
puede verse en la sentencia de la Segunda Sala del Tribunal Supremo N° 813/1993, de 7 de abril, en la que
se lee: "El ánimo homicida, o animus necandi, se ha de sustentar en un juicio de valor, juicio de inferencia
propiamente dicho, para deducir racional y lógicamente, nunca de manera arbitraria, esa intención, deseo
o dolo que en lo más profundo del alma humana se esconde habitualmente, para conocer el cual (...) los
jueces han de actuar en funciones propias de psicoanálisis". "Sobre el valor...", op. cit., p. 60.
430
IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit., p. 156.
166 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
A N D R É S , P. "Sobre el valor de...", op. cit., p. 63. Del mismo autor, cfr. "Sobre prueba y proceso
431
las partes están también en una posición privilegiada para evidenciar falsedades o
animadversiones, con todo ha de considerarse también que la apreciación que rea-
liza el tribunal no es neutra, pues está cargada de emotividad, juicios, prejuicios o
preconcepciones que, de no mediar la obligación de explicitar el razonamiento de
forma intersubjetiva, permanecerán en lo más profundo del fuero interno de quien
es obligado a decidir. Taruffo433 ha sostenido que no hay ninguna razón válida para
pensar que cuando el juez entra en contacto inmediato con la prueba, por ejemplo,
escuchando a un testigo, sea transportado irremediablemente a una dimensión
irracional en la que sólo hay espacio para sus reacciones interiores e individuales,
pues ciertamente, el juez que escucha a un testigo está expuesto a impresiones in-
mediatas que pueden ser provocadas por el comportamiento del testigo (su modo
de expresarse y de moverse, las expresiones del rostro, el tono y las inflexiones de
la voz, etc.). Puede también suceder que estas impresiones influyan en el ánimo del
juez cuando deba valorar la habilidad del testigo y su declaración. Sin embargo,
este es el aspecto más incierto y peligroso de la valoración de la prueba, del cual
el propio juez debe desconfiar asumiendo una actitud de distancia crítica, más que
dejarse envolver emocionalmente por él.
Por otra parte, debemos recordar que el juez no tiene la percepción directa del
hecho a probar, lo que tiene es la percepción directa e inmediata del elemento de
prueba que permite formar su juicio en orden a cómo ha ocurrido un determinado
hecho, pudiendo producirse en la percepción de la prueba distorsión en la información
que es aportada por los medios de prueba, en especial la de los personales (testigos,
víctima, peritos), cuya percepción de los hechos es un tipo de experiencia abierto a la
ambigüedad y al error, pues se señala que ".. .el problema está ya en la captación de los
datos fácticos, esto es, antes aún de entrar en las cuestiones de valoración (...) pues,
mientras la literatura jurisprudencial, en el caso de las pruebas personales, habla de
la percepción como un fenómeno lineal que se produce casi por contacto como efecto
mecánico de la inmediación, los expertos en psicología del testimonio presentan un
universo problemático donde los haya, inviniendo realmente el planteamiento (...)
el recuerdo defectuoso no es la excepción sino la regla"434.
Señala el mismo autor435 que el recuerdo del hecho puro y simple no existe; un
evento por haber sido percibido resulta automáticamente alterado por el "valor añadi-
do" que le impone el perceptor. También parece acreditado que los repetidos intentos
de recuperación del suceso, cuando se llevan a cabo en distintos momentos, separados
por lapsos relativamente largos, contribuyen a ejercer un efecto distorsionador de los
contenidos mnésicos originales; que se verá acentuado cuando, además, se reciba
433
Vid. TARUFFO, M . "Algunos comentarios...", op. cit., p. 82.
434
ANDRÉS, P. "Sobre el valor...", op. cit., p. 61.
435
Vid. ANDRÉS, P. "Sobre el v a l o r . . o p . cit., p. 61.
168 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
información externa sobre el asunto como sucede en los interrogatorios, en los que
las preguntas suelen ir cargadas de sugestiones implícitas436.
Es fundamental entonces que el juzgador racionalice la información que obtiene
de los elementos de prueba, sea capaz de verbalizar su contenido y realizar las corres-
pondientes inferencias y, como motivar significa justificar y, sobre todo, justificarse,
debe depurar todas estas interferencias en su lógico razonamiento y concluir de manera
coherente y racional en relación a la prueba apreciada, sin que existan saltos lógicos
o conclusiones apresuradas.
Plantea Juan Igartúa,437 que estimar que es bueno o malo tal testimonio o tal informe
científico implica una actividad inferencial y que esa inferencia debe ser justificada
racionalmente. Esa justificación, a su vez debe quedar explicitada en la motivación de
la sentencia siendo factible por tanto inspeccionar la justificación que se exterioriza
en la motivación, por lo que puede afirmarse que no hay impedimentos técnicos para
que el control casacional se extienda hasta ahí.
Tal como indicáramos con precedencia, el juez debe, en primer término, realizar
una mirada distante y retrospectiva, para luego seleccionar aquello que puede ser
racionalizado y que tenga algún valor cognoscitivo y desprenderse de aquello que
son meros sentimientos e impresiones y, en base a ello, justificar la premisa fáctica
que estima concurrente, siendo así "el necesario distanciamiento crítico debe llevar al
juez a desprenderse de sí mismo y a 'observar desde fuera' para seleccionar, entre los
inputs que provienen del contacto inmediato con la prueba, aquellos que pueden tener
algún valor cognoscitivo sobre la base de criterios intersubjetivamente aceptados o
aceptables y posiblemente fundados en el plano del análisis psicológico, separándolos
de aquellos que no tienen este valor y que por ello permanecen dentro de la esfera
de las reacciones emotivas estrictamente individuales y no tienen ningún significado
436
Es muy clarificador el incidente relatado por Perfecto ANDRÉS, "Sobre el valor...", op. cit., p. 61
referente al "atizador de WITTGENSTEIN" sobre el que señala: "Aludo al famoso encuentro de Popper y
WTTTGENSTEIN, producido en el King's College, de Cambridge, el 2 5 de octubre de 1 9 4 6 , con ocasión
de la conferencia organizada por la sociedad de Ciencias Morales de la Universidad: Popper, como
conferenciante sostenía la existencia de verdaderos problemas filosóficos, WNTGENSTEIN -que tenía en
la mano el atizador de la chimenea, encendida- negaba que fueran tales problemas y no enredos o meras
cuestiones de lenguaje por aclarar. Pues bien, el estado y el uso de ese instrumento por el filósofo, en
el calor de la discusión (si estaba o no al rojo, si gesticulaba con él, alzándolo amenazadoramente, o lo
empleaba para recalcar sus palabras, jugueteando, si, al concluir su intervención salió de forma brusca o
sosegada...) son cuestiones sobre las que no ha sido posible hacer la luz, a partir de las versiones de lo
sucedido ofrecidas por los presentes, entre los que se encontraban observadores tan cualificados como
Rusell o Toulmin, por poner sólo dos ejemplos. Es lo que hace decir a J. EDMONDS y a J.A. EIDINOW:
Resultaba fascinante e irónico que los testimonios, contradictorios entre sí, procedieran de personas que
por profesión se ocupan de teorías epistemológicas, acerca de las bases del conocimiento, de cómo se
comprenden las cosas y de qué es la verdad. Con todo, se trataba del desarrollo de unos sucesos sobre
los que los testigos presenciales se mostraban en desacuerdo respecto a cuestiones cruciales relativas a
los hechos en sí, no a su interpretación". En el atizador de WJTTGENSTEIN. Una jugada incompleta, trad.
de M. Morras, Península, Barcelona, 2001, p. 15.
437
Vid. IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit., p. 105.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 169
intersubjetivo. Los primeros inputs son usados como premisas para inferencias que
permiten derivar conclusiones racionalmente justificadas acerca de la credibilidad de
los testigos y, por tanto, acerca de la fiabilidad de sus declaraciones. Los inputs del
segundo tipo son eliminados y excluidos de la valoración que el juez hace sobre la
fiabilidad de la prueba: precisamente porque se trata de reacciones psicológicas del
juez que no racionaliza de acuerdo con criterios intersubjetivamente aceptables, no
pueden y no deben interferir o influir en esta valoración"438.
La motivación que se deriva de la inmediación no puede consistir simplemente
en un relato o narración del proceso psicológico que culmina "mágicamente" dando
por probado o no probados determinados hechos, pues una cosa es lo que acontece en
el ser íntimo del juez -en su psique- y otra muy distinta la forma en que él conduce
el razonamiento que le lleva a la decisión. Lo primero es imposible de motivar, lo
segundo puede y debe ser racionalmente motivado y justificado. La forma en que
el juez se da buenas razones para llegar a dar por probada determinada proposición
fáctica es actuando en su discurso probatorio con conciencia de los pasos de su propio
razonamiento y en la práctica lo hará explicitando por escrito y objetivando así el
mejor "rendimiento" de cada medio de prueba, desprendiéndose de todo lo que no sea
susceptible de verbalización, con la finalidad, entre otros objetivos, de posibilitar el
control que de su decisión sobre los hechos pueda realizar un órgano distinto haciendo
efectivo el derecho al recurso y a la prueba.
Sobre la base en lo reseñado hasta aquí, la única consecuencia que debiera deri-
varse del principio de inmediación es la de limitar el ámbito de aquellos elementos
de juicio a partir de los cuales se debe justificar la decisión en relación a la prueba, es
decir, el tribunal únicamente puede formar su convicción sobre la base de lo alegado
y probado en el juicio oral y no en otros elementos como su conocimiento privado de
un hecho o en prueba que no ha sido sometida al control del contradictorio. Como dice
Valentín Cortés: "En efecto, la apreciación en conciencia no es sino la manifestación
de la vigencia del principio de libre valoración en su grado máximo; esta apreciación
libre no es desde luego apreciación o valoración falta o carente de fundamento ni de
motivación (...) de modo que, en buena técnica, nada impide que una valoración libre
se sobreponga y sea revisada en una instancia superior. El problema, por el contrario,
debe centrarse en la necesidad de que el órgano judicial valore las pruebas y sólo las
pruebas practicadas en juicio, es decir, a su presencia bajo el imperio más riguroso
del principio de inmediación"439.
438
TARUFFO, M. "Algunos comentarios...", op. cit., p. 83.
439
CORTÉS, V . "Los recursos en el proceso penal", en [Link]. Derecho procesal penal, Ed. Colex,
Madrid, 1999, p. 706.
170 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
440
Vid. WALTER, G . op. cit., pp. 291-292.
441
GASCÓN, M . Los hechos en..., op. cit., p. 204.
442
ANDRÉS, P. "Sobre el valor...", op. cit., p. 58.
443
IACOVELLO, F. op. cit., p. 151.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 171
juez forme su convicción sobre la base de los elementos de juicio aportados por los
intervinientes en la audiencia de juicio oral y dentro de los segundos, su concepción
como barrera insalvable para el control del superior jerárquico.
Igualmente dentro de la interpretación acertada, se ha afirmado que "el testimonio
oral agiliza el control del juez sobre la veracidad de las declaraciones, baste pensar en
la posibilidad de contestar inmediatamente a cada antinomia o ambigüedad contenida
en la deposición y, sobre todo, de observar la actitud del testigo durante el examen.
(...) Tampoco es cuestionable que las partes del juicio están en las mejores condicio-
nes para encontrar las preguntas idóneas para desenmascarar falsedades o reticencias,
para poner en claro olvidos e inexactitudes del testigo (...) pues, en definitiva, de la
discusión (del interrogatorio cruzado, en este caso) sale la luz"444.
En los estrictos términos indicados, la inmediación únicamente libera al juez de
justificar lo que ha constatado directamente por sus sentidos, por ejemplo, que el tes-
tigo Sempronio declaró que vio a Ticio disparar sobre Cayo, siendo acertado afirmar
que el hecho de que el testigo Sempronio dijo que vio a Ticio disparar sobre Cayo
no requiere justificación pues fue apreciado directamente por el juez, pero ello sólo
prueba que el testigo dijo aquello y nada más. Lo anterior resulta coherente si consi-
deramos que "las constataciones son enunciados conceptuales, es decir, enunciados
sobre un hecho formulado por el juez tras la observación (la comprobación empírica
directa) de ese hecho. Por ello, en sentido estricto, las constataciones no requieren
motivación; mejor dicho, la motivación se reduce a dar cuenta de que los hechos que
describen fueron definitivamente observados"445.
Las constataciones, como puede desprenderse, no necesitarían motivación -apor-
tar razones que justifiquen su veracidad- sino que ésta se ve cumplida con su simple
manifestación, pues ellas derivan de la observación directa del juez, "de manera que
siendo el propio juzgador el que 'directamente' ha observado el hecho que constata,
la constatación se resume en la expresión de esa constatación"446.
Lo anterior no quiere significar, sin embargo, que ello ingrese al campo de lo
incontrolable, pues el juez puede haber experimentado errores de percepción, pero
mientras no se dé cuenta de tales errores, la manifestación de lo que el juez ha perci-
bido es prueba válida de aquello que se describe.
Amplificar los alcances de la inmediación estimando que constituye por sí sola un
sistema de apreciación de la prueba importa retomar el modelo de la íntima convic-
ción, pues en base a esta interpretación aparece autoevidente que el tribunal formaría
su convicción en aquel momento en que toma contacto directo con los medios de
prueba, "sensorialmente" como indica uno de los autores citados447, lo que representa
444
ANDRÉS, P. "Sobre la motivación...", op. cit., p. 60.
445
GASCÓN, M. LOS hechos en..., op. cit., p. 218.
446
GASCÓN, M . Los hechos en..., op. cit., p. 205.
447
TAVOLARI, R . Instituciones de..., op. cit., p. 206.
172 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
448
ANDRÉS, P. "Sobre el valor...", op. cit., p. 60.
CAPÍTULO I V
INTERPRETACIÓN CORRECTA DEL RECURSO DE NULIDAD COMO MEDIO
DE CONTROL DE LAS CUESTIONES DE HECHO
Este capítulo, el último por cierto, tiene como fin principal consolidar una interpre-
tación adecuada del recurso de nulidad, teniendo en vista lo analizado en los acápites
que preceden. Así, habiéndose delineado -a mi juicio- correctamente la inmediación,
la libre valoración de la prueba y el nuevo orden en materia de recursos, se articula
el instituto como amplio, desformalizado y apto para revisar el establecimiento de
los hechos judicialmente fijados, lo que resulta compatible con los basamentos del
nuevo orden procesal penal.
Buscar la manera de excluir categóricamente toda asimilación del control de los
hechos judicialmente establecidos con el recurso de apelación, es otra de las aspira-
ciones de este capítulo.
Se pretende, de igual forma, fijar los presupuestos básicos que posibiliten el
control que debe hacerse respecto de la decisión sobre la prueba, erradicando toda
interpretación en clave subjetivista, como aquella que se infiltre en el mérito de lo
decidido, recurriendo nuevamente a los planos de descubrimiento y justificación
para delimitar aquello que las Cortes pueden y deben hacer en materia de censura del
material probatorio, de aquello que les está vedado, por lo que se intentará recalcar
la construcción y hermenéutica del recurso de nulidad como medio de control pleno
y racional de la justificación de la suficiencia de la prueba.
Reconociendo que el tema a que nos abocamos no resulta de fácil aprehensión se
pretende, en el acápite final, recurriendo a ejemplos simples, concretarlo para facilitar
su comprensión, sistematizando qué se entiende por "fundamentación defectuosa", sin
dejar de lado, por cierto, lo concerniente al pretendido estándar de la duda razonable
esbozando los lineamientos mínimos para la urgente teoría de razonabilidad de la duda,
tarea que por su magnitud y dificultad deberá ser completada por la dogmática.
Tras el camino recorrido hasta ahora es posible sostener que la nulidad es un re-
curso amplio y -pese a que se contemplan causales determinadas para su procedencia,
174 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
449
"El Senado decidió reformular completamente los recursos extraordinario y de casación, y en
su reemplazo crear un recurso de nulidad. No responde esta medida sólo a un cambio de términos, sino
que encierra una innovación de fondo, que se aleja de la actual casación, como se desprende de las
características del nuevo recurso". PFEFFER, E. op. cit., p. 3 6 8 . Cfr. CAROCCA, A. "Recursos en...", op.
cit., p. 3 1 5 .
450
"No obstante, a pesar que el recurso de nulidad se ha construido en lo fundamental sobre la base
de la casación, se ha buscado también diferenciarlo de la orientación más tradicional de la casación
del sistema chileno con el fin de superar algunos problemas de formalismo que ese recurso ha tenido
tradicionalmente y sobre todo con el fin de favorecer su ejercicio como recurso ordinario". RIEGO, C.
op. cit., p. 440.
451
CORTEZ, G . op. cit., p . 3 3 1 .
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 175
452
Sentencias en tal sentido de las Cortes de Apelaciones de Concepción de 8 de noviembre de 2004,
Rol N° 445-2004; de Puerto Montt de fecha 25 de agosto de 2006, Rol N° 216-2006; de Santiago de 16
de enero de 2008, Rol N° 2806-2007; de Antofagasta de 28 de jumo de 2006, Rol N° 79-2006 y de 26
de enero de 2006, Rol N° 5-2006.
453
TAVOLARI, R. Instituciones del..., op. cit., p. 201.
176 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
del condenado un recurso amplio, sin muchas formalidades, que facilite la revisión
por parte del tribunal superior"454.
En efecto, esta última consideración es la que debe inspirar toda interpretación
que se haga del recurso, pues es un derecho reconocido al condenado que la sentencia
sea revisada por un órgano distinto del que la dictó y de mayor jerarquía, por lo que
debe propiciarse toda interpretación que propenda a hacerlo efectivo y dejarse de lado
aquellas de naturaleza restrictiva, que se invocan como sustento de la inadmisibilidad,
así también como de los pronunciamientos de fondo, que se propugnan la mayoría
de las veces, bajo el pretexto de defender los pilares del sistema -inmediación, libre
valoración y sistema recursivo- por cierto mal aprehendidos y que nada tienen que
ver con la naturaleza y aplicación del recurso, sino con cosas muy distintas según se
ha dicho en los capítulos que preceden. No está de más recordar que el recurso de
nulidad es el único que se contempla respecto de las condenas por delitos de mayor
gravedad y, en este contexto, de pervivir la interpretación minimalista del mismo,
se produciría en nuestra práctica jurisdiccional la misma situación que ha sido tan
criticada en España, pues mientras que para el enjuiciamiento de aquellos ilícitos que
merezcan pena que no sea de crimen, se contempla un recurso amplio como es el de
apelación, que tiene lugar contra las condenas pronunciadas en procedimiento abre-
viado, a la inversa, tratándose de aquellos delitos en que se imponen eventualmente
-en juicio oral- condenas que superan los cinco años y un día, sólo se establece el
recurso de nulidad, el cual en caso de imprimírsele una forma mezquina de conce-
birlo, desembocaría en la paradoja ya anotada, lo cual obviamente contraviene todo
principio inspirador del Estado de Derecho y de lo que imperativamente imponen los
tratados internacionales.
En Chile, a diferencia de lo que ocurría en España, en donde por la vía interpretativa
y con mucha buena voluntad, se comenzó a controlar el establecimiento de la quaestio
facti mediante la introducción del concepto de mínima actividad probatoria, por la vía
del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y luego por el cauce casacional
ante el Supremo, nuestro ordenamiento procesal penal contempla expresamente la
causal de nulidad por errónea fundamentación en materia de prueba, de manera que
sólo debemos servirnos de las normas de los artículos 297,342 letra c) y 374 letra e)
del CPP y articular adecuadamente una línea interpretativa que tenga como inspiración
el carácter de garantía del recurso que asiste al condenado.
Aunque partimos con una ventaja, pues no existen barreras normativas para la
anhelada interpretación del recurso objeto de nuestro estudio -no es necesaria por
cierto una reforma legislativa-, se requiere algo más sencillo y a la vez más dificul-
toso: imprimirle al recurso un cariz de instrumento contralor integral, que, mediante
una adecuada cultura de la motivación que comprende la inmediación como técnica
de formación de la prueba y la justa dimensión del nuevo orden recursivo, permita
revisar la fundamentación de la decisión sobre los hechos.
454
PFEFFER, E . op. cit., p . 3 7 1 .
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 177
455
V i d . RIEGO, C . op. cit., p . 4 4 2 .
456
"Esta concepción restrictiva y formalista del recurso de nulidad obedece a las más variadas jus-
tificaciones, debiendo reconocerse la creatividad que en este aspecto exhibe la jurisprudencia nacional,
llegándose, en caso extremos, al establecimiento de causales de inadmisión no previstas por el legislador".
CORTEZ, G . op. cit., p p . 4 0 y s s .
178 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
457
IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit., pp. 157-158.
458
Ferrajoli, L. "Los valores de...", op. cit., vid. Ruiz, M. op. cit., p. 165.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 179
inamovibles, que no pueden ser alterados por jueces que no presenciaron la prueba,
etc. -en una larga retahila de excusas para no cumplir el mandato legal-, que dere-
chamente y en forma antojadiza ingresar al mérito de la cuestión decidida.
Este último yerro es posible explicarlo por la confusión que se produce en el
discurso jurisprudencial entre lo que significa la justificación de la aceptabilidad de
la hipótesis y la decisión propiamente tal, e indirectamente, por el desconocimiento
de la distinción que efectúa la dogmática entre los contextos de descubrimiento y de
justificación o la conceptualización del recurso de casación -o en nuestro caso de
nulidad- como un juicio sobre el hecho y no como un juicio sobre el juicio, como si
se pretendiera cambiar la decisión que realiza el tribunal de fondo -el mérito de lo
decidido-, lo que no es posible a la luz de la regulación y naturaleza del recurso de
nulidad.
Para clarificar esta afirmación es preciso recordar que "el control sobre la motiva-
ción puede ser muy penetrante y versar, por ejemplo, sobre las inferencias, sin em-
bargo, aquello no quita que estemos siempre ante una verificación expost, conducida
respecto de la racionalidad de los argumentos que justifican el juicio de hecho, y no
en función de una reformulación de este juicio"459.
Igualmente podemos recurrir al ejemplo citado por Marina Gascón respecto de
que a Hamlet le fue revelado por un fantasma quien fue el asesino de su padre460,
para comprender la diferencia entre los planos a que nos referimos. Pero tal vez sea
más clarificador un ejemplo contemporáneo: si los jueces del tribunal oral consideran
(descubren) que Pedro mató a Juan, porque la "Vidente de Chimbarongo" lo afirmó,
pero justifican adecuadamente cada una de las hipótesis que sustentan la acusación
(por que existen suficientes elementos de juicio para ello), es decir, esta decisión está
razonablemente justificada por los argumentos que el juez de mérito ha adoptado y por
las pruebas sobre las cuales se fundan aquellos argumentos, es inatacable la decisión
aun cuando en sede descubrimiento haya surgido de un elemento tan irracional como
el señalado. Así, en sede nulidad no podrá ser impugnada la decisión porque ésta se
presenta suficientemente justificada por los elementos de juicio que obran a favor de
ella. A la inversa, si estuviéramos conociendo de un recurso de apelación, es posible
atacar la decisión, el mérito de lo resuelto y determinar finalmente que Pedro no mató
a Juan, porque se realizó una nueva valoración de la prueba, de la cual se concluye
que Pedro es inocente.
Es insoslayable poner de manifiesto que el recurso de nulidad lo que persigue es
la adecuada censura del juicio de racionalidad en el establecimiento de los hechos
o lo que es lo mismo, fiscalizar la justificación de la suficiencia de la prueba y no
realizar una valoración directa sobre el material probatorio, como ocurriría con la
apelación o el desechado recurso extraordinario. Es diametral mente distinto efectuar
459
TARUFFO. M. El vértice.,.,op. cit., p. 181.
460
Vid. GASCÓN, M . Los hechos en..., op. cit., p. 297.
180 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
una valoración ex post, aunque sea de la mayor intensidad, que un juicio sobre el
hecho, lo que implica valorar directamente los medios de prueba introduciéndose así
en el mérito de lo decidido, adoptando una nueva decisión sobre los hechos, pues
-como certeramente se ha afirmado-, por más profundo y exhaustivo que sea este
control no es posible que solapadamente se convierta en una nueva decisión, ya que
afirmar ese riesgo sería algo así como decir que mientras más profundo es el control
que un auditor realiza sobre el balance de una sociedad, tanto más se transforma en
administrador461.
Se puede advertir que las Cortes -aunque no mayoritariamente- modifican vela-
damente el mérito de lo concluido: decidir no tener por probado hechos o tener por
probados hechos distintos a los establecidos en la parte dispositiva de la sentencia, en
circunstancias que lo único que pueden hacer es controlar la falta de justificación de la
suficiencia de la prueba contenida en la parte considerativa de la sentencia. En nuestro
ejemplo no pueden decidir que Pedro no mató a Juan. Sobre este equívoco señala
brillantemente Taruffo que "las razones de este fenómeno son diversas, y pueden ir
desde la difundida ausencia de una 'cultura del juez de legitimidad' hasta el persistir
de los hábitos mentales de quien, por muchos años, ha desarrollado las funciones
de juez de mérito. En todo caso, continúa siendo evidente la tendencia a utilizar la
motivación como medio para controlar el mérito de la decisión, antes que extraer de
ella el conjunto de argumentos justificativos que deben ser controlados como tales,
es decir, ex post y sin poner en discusión el fundamento "interno" (= procedimiento
formativo) de la decisión"462.
En relación a lo anterior es ineludible resaltar la paradoja que se evidencia de la
interpretación referida, pues, por una parte, los tribunales de nulidad restringen el
alcance del recurso como medio de censura de la discusión sobre la quaestio facti de
una manera exagerada e injustificada, pues como hemos apreciado ello no encuentra
sustento jurídico-normativo; pero, por otra parte, en algunos casos, se ingresa al
mérito de lo decidido, es decir, directamente a formular cuál debería ser la decisión
sobre la prueba, en circunstancias que no está permitido por la normativa que rige
la nulidad, que ha sido construida como una vía de impugnación o de examen de la
justificación de la valoración de la prueba como suficiente para condenar o insuficiente
para absolver.
En la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, es posible encontrar razonamientos
en la línea de los criticados. Así se ha señalado "...que en consecuencia la tesis plan-
teada por la defensa y recurrida en el considerando noveno ha sido superada más
allá de toda duda razonable, estableciéndose fehacientemente el hecho punible y la
participación del acusado, no sólo con la valoración de la declaración de la víctima,
sino de pruebas materiales directas y de pruebas indiciarías que prestan verosimilitud,
461
Cfr. IACOVELLO, F. Motivazione {contrallo dellá), en Enciclopedia Giuñdica ( I V Aggiomamento,
Milán, Giuffré, 2000), pp. 782, citado por ACCATINO, D. "Forma y sustancia...", op. cit.. p. 354.
462
TARUFFO, M. El vértice..., op. cit., p. 199.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 181
Para determinar exactamente el alcance del control que sobre los hechos fijados
judicialmente pueden hacer los tribunales superiores, es necesario retomar la dis-
tinción entre los planos de descubrimiento y justificación y una vez determinados,
relevar su importancia en materia de control, en especial para diferenciarlo y excluir
las facultades contraloras de la apelación.
Se ha indicado que la posibilidad de censura del ad quem implica la revisión
del procedimiento inferencial que ha llevado a tener por justificada determinada
conclusión probatoria, sin ingresar al mérito de la cuestión debatida. En otros tér-
463
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt de fecha 9 de julio de 2007, Rol N° 143-
2007.
CORTE /
1
SUPREMA ^
DIDI I ATP n o \
182 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
464
"... el juicio sobre el juicio se refiere directamente a la inconsistencia de la inducción probatoria
que resulta de la carencia o incongruencia de la motivación y por ende de los criterios de la inducción,
es decir, las condiciones epistemológicas en ausencia de las cuales un determinado conjunto de datos
probatorios no puede ser considerado 'prueba adecuada"'. FERRAJOLI, L . " L O S valores de...", op. cit.
465
Vid. TARUFFO, M. El vértice..., op. cit., p. 180.
466
IGARTÚA, J . Valoración de...,op. cit., p. 141.
L o s HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 183
467
TARUFFO, M. El vértice..., op. cit., pp. 180-181.
468
"Dado que entre razonamiento decisorio y justificación expresa hay una irreductible diferencia,
en cuanto el primero no es el objeto de la segunda, y la segunda no es la rendición de cuentas del pri-
mero, resulta que el control sobre la motivación no equivale al reexamen sobre el juicio de hecho. Para,
intuitivamente, darse cuenta de esto, basta considerar que siendo posible que el juez valore correcta-
mente las pruebas, extrayendo de éstas las justas conclusiones acerca de la existencia del hecho, ello no
impide que la motivación pueda encontrarse igualmente viciada, si es que no se indican las razones y
los argumentos por los cuales estas conclusiones deben considerarse justas". TARUFFO, M. El vértice...,
op. cit., p- 181.
184 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
469
GASCÓN, M . LOS hechos en..., op. cit., p. 210.
470
"En efecto, convertida ya en disco rayado la precisión de que una cosa es valorar las pruebas y
otra distinta es justificar la valoración realizada, nada cuesta aceptar que inquirir sobre la suficiencia
del material probatorio es una cuestión y otra diversa preguntarse por la suficiencia del discurso justifi-
catorio; de modo que la veda para penetrar en la primera no acarrea por sí misma la prohibición de una
inspección casacional sobre la segunda". IGARTÚA, J . El comité de..., op. cit., p. 1 3 8 .
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 185
471
Vid. IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit.. p. 149.
186 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
cundario, que a través de una nueva inferencia, otorgará apoyo inductivo, a su vez a
un hecho principal472.
De esta forma correcta de entender el método de la libre valoración racional, de-
viene que el control de la actividad probatoria que realicen los tribunales inferiores,
no puede reducirse únicamente a dar cuenta de la existencia de contradicciones o de
omisiones en la ponderación, éstas sin duda serán las situaciones más gruesas y de
fácil pesquisa, sin embargo, existen otras tantas que surgen de una mal entendida
libertad en la valoración. Esta concepción errada está presente en los tribunales de
mérito que no realizan la labor que le es propia de manera rigurosa y se perpetúa en
las Cortes, que declaran simplemente mediante fórmulas rituales que les está vedado
el conocimiento de los hechos, pues en su establecimiento son soberanos los jueces
de fondo. Por cierto, esta interpretación pugna abiertamente con lo que disponen los
artículos 297, 342 letra c) y 374 letra e) del cuerpo legal citado.
Se ha señalado, también, que paradójicamente se suele invocar la libre valoración
como freno a la actividad de control, lo que resulta a todas luces desacertado, pues
valorar significa justificar, esto es, determinar si los elementos de prueba prestan
corroboración a una determinada hipótesis sobre un hecho, e igualmente cuánto
lo corroboran, es decir, si está suficientemente justificada determinada conclusión
probatoria, en base a los criterios fijados por el estándar de prueba y dentro de
un determinado proceso. Siendo entonces la actividad valorativa una actividad
científicamente reglada -por oposición a la reglamentación legal del sistema de la
prueba tasada-, es posible fiscalizar cada uno de los pasos en que el adjudicador de
mérito despliega la argumentación probatoria, resultando así el recurso de nulidad
una adecuada vía de control.
Por ejemplo, supongamos que un tribunal de fondo señala que Cayo murió producto
de las lesiones leves que sufrió, pero dicha conclusión ha sido extraída de un informe
pericial que concluye determinando que las lesiones constatadas en la víctima-Cayo-
son leves, pero que de igual modo pueden explicar la muerte de aquellos que padecen
una rara enfermedad que agrava las lesiones en forma descontrolada y que está pre-
sente en uno de cada mil millones de habitantes, (no habiéndose acreditado que Cayo
la sufriera o que no estaba presente en él). En este caso el tribunal de nulidad puede
y debe censurar tal valoración, pues a la hipótesis explicativa se aplicó una regla de
conocimiento científico sin que se expresara el nexo causal entre ésta y la conclusión
extraída de su aplicación o bien porque su valor probabilístico es muy débil.
De igual forma puede censurar la justificación que se realiza del enunciado fáctico
consistente en que "Ticio golpeó a Cayo", porque le odiaba intensamente, en base
únicamente a la generalización que predica que quien odia así a otra persona no des-
aprovecha propicias ocasiones para agredirla.
En fin, son variadas y múltiples las situaciones que merecen el control del tribunal
superior, no agotándose en aquellas que dan cuenta de contradicciones en el razona-
472
Vid. GONZÁLEZ, D. Quaestio facti..., op. cit., p. 85.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 187
473
IGARTÚA, J. Valoración de..., op. cit.. p. 156.
188 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
potestativo e irracional lo que nos pone en una situación de riesgo ante muy posibles
arbitrariedades e injusticias.
El profesor Etcheberry474 en su trabajo sobre criterios de condena en el Código
Procesal Penal plantea igualmente que "duda no razonable sería aquella que se opu-
siera a los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos
de la ciencia. Si la duda no contraría ninguno de esos criterios, debería ser tenida por
razonable. Sin embargo, subsiste -a su juicio- un problema: pese a lo categórico del
tenor del art. 297, si de hecho el fallo del tribunal contradice los parámetros enun-
ciados allí, no hay recurso jurisdiccional que permita denunciar esa infracción legal
y obtener al menos la nulidad de la sentencia. Los artículos 373 y 374 del Código
Procesal Penal no contemplan como causal de nulidad el hecho de que en la dictación
de la sentencia se haya infringido el art. 2 9 7 " 4 7 5 .
Frente a la afirmación anterior surge el cuestionamiento de que si no se aplica el
cauce de nulidad previsto en el artículo 374 letra e) para aquellos casos en que los
jueces orales hayan trasgredido los parámetros de racionalidad contenidos en el ar-
tículo 297, ¿para qué otras situaciones queda reservado?, pues el artículo 342 realiza
una remisión expresa al referido 297. Surge la pregunta válida ¿a qué situaciones
se aplica entonces esta causal de nulidad? La respuesta sería demasiado mezquina
en la interpretación reseñada: únicamente a aquellos casos en que exista omisión de
fundamentación, es decir, a las situaciones en que el tribunal de mérito no elabora
ningún discurso argumentativo en torno a la valoración de la prueba. En términos
gruesos, sólo se aplicaría a aquellos casos en que falta la fundamentación, lo que
sería un contrasentido, pues el código plasma modernos criterios de valoración de
la prueba y recoge los planteamientos de la dogmática procesal penal del derecho
europeo continental más avanzada. En este contexto reducir la causal del artículo 374
letra e) sólo a la situación señalada parece implicar un derroche de medios técnicos e
intelectuales que buscan dotar a nuestro sistema de una vía de control integral y plena
del establecimiento de la quaestio facti y de corte racional y cognoscitivo.
Resulta inconcuso que cada uno de los pasos que componen la cadena argumental
de inferencias probatorias así como su resultado final -que deben ser racionalmente
justificadas en la sentencia-, sea objeto de control por un órgano judicial distinto
de aquel que realizó el procedimiento y ello es posible de realizar aun por quien no
presenció directamente la prueba, pues es producto de la razón y no de estados inefa-
bles o no objetivables, sin embargo, para ello es necesario que, además de estar en
condiciones de decir que una decisión sobre la prueba se encuentra suficientemente
justificada, (es decir, que existen buenas razones para dar por probada determinada
474
C f r . ETCHEBERRY, A . op. cit., p . 6 7 8 .
475
ETCHEBERRY, A . op. cit., p . 6 7 8 .
190 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
conclusión probatoria sobre un hecho), contar con una medida o baremo para que
defina igualmente cuándo se encuentra suficientemente justificada o corroborada la
decisión sobre la prueba en el razonamiento probatorio.
Ello nos remite a la elaboración de un estándar de prueba con el que debe contar
tanto el juez de mérito como aquel que realiza la censura del razonamiento inferencial.
En este contexto, el estándar de prueba debe ser capaz de definir cuándo es suficien-
te corroboración o bajo qué condiciones, con los elementos de juicio aportados, se
corrobora la hipótesis.
La falta de definición de este estándar de prueba obviamente contribuye a que
la valoración racional no sea correctamente entendida y se reduzca a la íntima
convicción. "El elemento clave aquí es el de la suficiencia de los elementos de
juicio. Para poder disponer de un criterio o un conjunto de criterios que permitan
juzgar la corrección de la decisión judicial habrá que disponer de una teoría que
nos diga cuándo o bajo qué condiciones los elementos de juicio disponibles son
suficientes para que resulte racional aceptar una proposición como verdadera en el
razonamiento decisorio"476.
Por otra parte, es crucial en los esfuerzos por establecer un sistema intersubjeti-
vo de control, la existencia de un estándar de prueba que nos señale cuánto apoyo
justificativo deben proporcionar los elementos de juicio para tener por acreditada
una determinada proposición sobre la ocurrencia de un hecho, es decir, cuánta
corroboración es suficiente o imprescindible para tener por acreditada la hipótesis
de la acusación.
El estándar que se adopte -pues no existe una propuesta única- debe cumplir, eso
sí, con el requisito de definir previamente qué es un estándar, ya que de nada sirve al
fin a que se aspira, la existencia de un umbral que nos remita a las propias creencias
de quien recurre al estándar, como ocurre con el pretendido de la duda razonable, el
que debe erradicarse en su concepción en clave íntima o persuasivista y reformularse
en tomo a una teoría de la razonabilidad de las dudas, pues de no ser así importaría la
mantención del sistema subjetivo de la íntima convicción, ya que la razonabilidad de
la duda dependerá de cada adjudicador, no de elementos externos que lo sustraigan
del propio convencimiento de quien realiza el trabajo valorativo.
Existen, como dije, varias propuestas por determinar el estándar adecuado, que nos
indique qué errores nos parecen más graves, de modo que debieran evitarse en mayor
medida -en relación a la distribución de condenas injustas y falsas absoluciones- y
que se relaciona directamente con cuestiones de política criminal. Así Ferrer, Laudan
y la propia Marina Gascón formulan interesantes propuestas que pueden servir de
inspiración a la hora que la jurisprudencia defina el apropiado, tal como estudiamos
con mayor detalle en el capítulo segundo de este libro.
En nuestro país, en torno a la posibilidad o imposibilidad de intentar el recurso de
nulidad en base a la existencia de la duda razonable, pero reconducido a la infracción
476
FERRER, J . Prueba y..., op. cit., p. 78.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 191
de los criterios del artículo 297 del CPP, el profesor Etcheberry477, ha formulado que en
lo que respecta al estándar de la duda razonable, debiera exigirse para dictar condena,
la unanimidad de los jueces que componen el tribunal oral, pues está integrado por
jueces letrados que deben fundamentar sus decisiones, lo que equivale a decir que si
uno de ellos plantea una disidencia, es una clara evidencia de la existencia de duda en
los términos referidos, es decir, ante la existencia de un voto disidente que debe ser
igualmente fundado, emanado de un juez letrado, es posible concebir la existencia de
dudas que tengan la calidad de "razonables", lo que impediría dictar sentencia conde-
natoria y serían dudas "no razonables", las que se opusieran a las reglas de la lógica,
a las máximas de experiencia y a los conocimientos científicos. Pese a lo anterior
estima improcedente el recurso de nulidad porque, a su juicio, los artículos 373 y 374
del Código, no contemplan como causal de nulidad el hecho de que en la dictación
de la sentencia se haya infringido el artículo 297, a lo que replicamos mediante una
adecuada hermenéutica de las disposiciones legales citadas, y del artículo 342 letra
c), tal como lo hemos desarrollado profusamente en el presente trabajo.
La conjugación de un esquema valorativo y la existencia de un estándar de prueba
son herramientas ineludibles a la hora de objetivar el control que los tribunales de
nulidad realicen del establecimiento del quantum de prueba.
Así, uno de los efectos inmediatos de adoptarse la interpretación del recurso de
nulidad que se propone: ser un medio amplio y eficaz para el control del estableci-
miento de los hechos, sería evitar las decisiones antojadizas, sin sustento racional o
cognoscitivo y con ello la vacilación en la jurisprudencia a la hora de fiscalizar la
corrección de los hechos judicialmente fijados, pues se objetivaría tanto la fundamen-
tación -la que debe realizarse con el mínimo de respeto a la racionalidad vigente- y
consecuentemente el control que se realice por el tribunal de nulidad, pues se instau-
rarían parámetros objetivos para determinar cuándo una sentencia debe ser anulada
y cuándo ello no debe ocurrir, trazando así adecuadamente una línea racional que
permita distinguir ambas situaciones.
Es necesario para este objetivo imprimirle a la duda razonable una interpretación
objetiva que la haga compatible con el recurso de nulidad, esto es, con la posibilidad
de fiscalización del estándar, que se fundamente en la razonabilidad de las dudas478
-interpretación que a su vez debe contener implícitamente una preferencia por las
falsas absoluciones-. Esta teoría objetiva debe ponderar479:
1.- La riqueza del conjunto de elementos de juicio que la hipótesis logra explicar
e integrar en forma coherente, como ocurriría con el conjunto de las declaraciones
testimoniales, los peritajes, la prueba documental, etc. que en su conjunto y cohe-
rentemente logran explicar que, por ejemplo, Ticio propinó golpes a Cayo con un
477
ETCHEBERRY, A . op. cit., p . 6 7 8 .
478
Cfr. FERRER, J. La valoración..., op. cit., p. 147 y ss.
479
Vid. FERRER, J. La valoración..., op. cit., p. 147.
192 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
objeto contundente, los cuales le ocasionaron lesiones graves, las que en definitiva
le causaron la muerte.
2.- El descarte de hipótesis, corroboradas por elementos de juicio y que sean
compatibles con la inocencia. Como ocurriría en el caso que, al igual que con la
teoría de la acusación, subsista un conjunto de pruebas de la defensa no refutadas y
que sean compatibles con la inocencia, como ocurriría si se acredita que Ticio tiene
un hermano gemelo, Sempronio, que lo suplantó, habiéndose acreditado igualmente
que Ticio estaba preso el día de los hechos.
Otra de las bondades que en lo inmediato provocaría la interpretación del recurso
de nulidad como medio de control eficaz sobre el juicio de hecho, es el acercamiento
del cumplimiento por nuestro país de lo establecido en los tratados internacionales
que consagran el derecho al recurso como garantía de todo condenado en un juicio
penal. Por cierto, si reducimos la única vía de impugnación que contempla nuestro
ordenamiento procesal penal a la censura de cuestiones formales, a la omisión de
fundamentación o a la existencia de contradicciones en el razonamiento del tribunal
de mérito, estamos estrechando la posibilidad que se cumpla con la exigencia del
doble conforme, en cambio, si se le interpreta como vía procesalmente adecuada
para denunciar la incompleta y defectuosa motivación, con toda su gama de matices
intermedios, es decir, cuando el conjunto de los elementos de prueba no sea suficien-
te para justificar la conclusión sobre el hecho o cuando es insuficiente el apoyo que
proporcionan los elementos de prueba a la hipótesis480, obviamente podremos obtener
condenas más justas y democráticamente impuestas, lo que constituye la aspiración
ineludible de todo Estado de Derecho y es, además, lo que está ínsito en las exigencias
de los referidos tratados internacionales.
Si la decisión del tribunal de mérito es revisada en sus aspectos de derecho como
aquéllos relativos a los hechos, se asegura una revisión lo más integral posible, fin al
que se propende por los pactos internacionales que consagran el derecho a recurrir
contra la condena penal, según fue analizado al revisar la jurisprudencia de la CÍDH
y del Comité de [Link]. de la ONU. En este contexto, afirma Daniel Pastor481, que
"el principio valorativo rector para la adecuación del recurso consiste en reconocer
que en el proceso penal el centro de la escena está ocupado por el imputado y que
tan delicada y grave es la imposición de una pena, dictada por personas que natu-
ralmente pueden equivocarse, que él tiene un derecho fundamental a defenderse
480
Cfr. ACCATINO, D. "El modelo legal de justificación de los enunciados probatorios y su control a
través del recurso de nulidad", en D . ACCATINO (ed.), Formación y valoración de la prueba en el proceso
penal. LegalPublishing, pp. 119-143.
481
PASTOR, D. "Los alcances del derecho del imputado a recurrir la sentencia ¿La casación penal
condenada? A propósito del caso "Herrera Ulloa vs. Costa Rica" de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos", [Link]
del%20imputado%20a%20recurrir%201a%20sentencia%20-%20Daniel%[Link]
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 193
tan ampliamente como sea posible contra la condena de primera instancia antes de
que pase en autoridad de cosa juzgada. Frente al condenado la sentencia errónea es
igualmente disvaliosa por sus errores de hecho que por los de derecho. Por lo demás,
hoy sabemos que es imposible una distinción libre de objeciones entre las quaestia
facti y las quaestia iuris".
Por lo anterior, creemos que nuestro recurso de nulidad representa un quiebre
respecto de los sistemas procesales penales de Iberoamérica, pues contempla un
mecanismo de control -a lo menos en el papel- eficaz para la revisión de los aspec-
tos de derecho como también de la racionalidad del establecimiento del quantum de
prueba.
Igualmente la interpretación que se viene sustentando se inserta en el sistema de
garantías aludido en el primer capítulo, e importa la salvaguarda del derecho a la prue-
ba y el derecho a defensa y a la presunción de inocencia, entre otros, los que tienen
relación directa con el derecho al recurso, en los términos ya examinados.
Todo el esfuerzo emprendido hasta ahora nos conduce a sostener que es posible que
los tribunales de nulidad controlen el establecimiento de las conclusiones probatorias
y que ello es perfectamente compatible no sólo con el sistema de libre valoración de
la prueba, sino también con la existencia de inmediación y con el nuevo orden en
materia de recursos.
A esta conclusión se arriba después del análisis que se ha realizado, el cual per-
mite articular adecuadamente cada uno de estos pilares que constituyen las bases del
actual sistema de enjuiciamiento penal, integrando en su conceptualización aspectos
dogmáticos y normativos que destierran, a mi juicio, una errada y arraigada forma
de interpretarlos.
Lo anterior, como se ha esbozado, no es un mero ejercicio intelectual o académi-
co, sino que tiene inimaginables consecuencias prácticas, siendo la más relevante de
ellas la erradicación de la arbitrariedad y el subjetivismo. En efecto, la concepción
acertada del sistema valorativo de la libre apreciación racional nos permite objetivar
el análisis o ponderación de la prueba que corresponda realizar al tribunal de juicio
oral en lo penal y, a su vez, objetivar igualmente el control que deba realizarse por
las Cortes del establecimiento de la quaestio facti.
No resulta aceptable que en un Estado democrático de derecho, se dé cabida a la
existencia de condenas penales, que sean inaprensibles a la censura de un tribunal
distinto del que la dictó; tampoco resulta aceptable que el baremo con que se mida la
justificación de la suficiencia de la prueba, cambie de un tribunal a otro o de una sala
a otra en una misma Corte de Apelaciones. Tampoco puede aceptarse de buena gana
que los tribunales de nulidad sean extremadamente vacilantes a la hora de resolver los
recursos en esta materia. Es igualmente importante, al encaminarnos hacia un control
194 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
lo más objetivo y racional posible, dejar atrás la pervivencia del subjetivismo tan
arraigado en nuestra cultura de la fundamentación, a lo que ha contribuido, por cierto,
la concepción del estándar valorativo de la duda razonable, en clave subjetivista.
Resulta procedente adoptar dentro del sistema de apreciación de la prueba que nos
rige -el de la sana crítica racional, de libre valoración o de libre apreciación racional-
un esquema valorativo, tales como los propuestos por Ferrajoli, Gascón o Ferrer, que
hacen aplicable a la tarea que nos ocupa el método lógico inductivo, que consiste
básicamente en aplicar a la información que surge de los elementos de juicio aportados
por las partes, una máxima de experiencia o una ley científica mayoritariamente acep-
tada y determinar si ellos corroboran o no la proposición o hipótesis sobre el hecho,
en una cadena sucesiva de inferencias que componen el razonamiento argumentativo
probatorio, hasta la conclusión final de culpabilidad o inocencia.
De esta manera se articula o delimita lo que cada uno de los parámetros de raciona-
lidad contenidos en el artículo 297 del CPP implican y se hace posible diferenciar sus
condiciones de aplicación, alejándonos diametralmente de la mera invocación retórica
de cada uno de estos conceptos, que no esboza siquiera un esfuerzo argumentativo
para dotarlos de contenido.
Lo anterior repercute directamente en la tarea de control de la racionalidad en
el establecimiento judicial de los hechos, que le pertenece, sin lugar a dudas, a las
Cortes Suprema y de Apelaciones en nuestro sistema procesal penal y permite trazar
una línea mucho más definida entre una fundamentación completa y adecuada y una
deficiente o defectuosa. Es del todo sostenible entonces que siendo el modelo valo-
rativo que contempla el Código, de corte racional y cognoscitivo, no pueda hablarse
con propiedad de que existen espacios en que los jueces de fondo son soberanos para
apreciar la prueba o que el control de ésta le esté vedado al tribunal ad quem, ya que
cada una de las conclusiones probatorias a que arribe el tribunal de fondo debe ser
suficientemente justificada en base a los elementos de prueba aportados por las partes
y si no ocurre el recurso de nulidad es la vía idónea para dar cuenta de ello, es decir,
de la falta de justificación de la suficiencia de la prueba, pues los hechos deben ser
fijados con irrestricto apego a la racionalidad, desterrando de esta forma todo atisbo de
decisionismo y consecuentemente la arbitrariedad. Así, el esquema lógico fundamental
al que puede reconducirse la valoración del juez sobre la prueba es el de un sistema
de inferencias probabilísticas de naturaleza inductiva, que conectan proposiciones
relativas a los hechos "conocidos" con proposiciones relativas a hechos "desconoci-
dos" que han de probarse, mediante la referencia a criterios o reglas cognoscitivas que
atribuyen un cierto valor de probabilidad a la inferencia y, por tanto, a su conclusión
sobre la verdad del factum probandum482.
Es necesario que el juez de fondo explicite de modo racional todas las inferencias
que realiza para dar por concurrente una determinada conclusión sobre los hechos y
esta exigencia está presente en todo el trabajo valorativo, siendo estrictamente nece-
437
Vid. IGARTÚA, J . Valoración de..., op. cit., p. 105.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 195
sario que se aplique el aludido método lógico inductivo a los elementos de juicio que
proporcionan las partes y se extraiga, mediante las correspondientes inferencias, las
conclusiones sobre la corroboración o no de la hipótesis. Este procedimiento debe tener
lugar sea que se trate de prueba directa o de prueba indirecta, la única diferencia entre
ambas será el número de pasos inferenciales entre la proposición y la conclusión. Nada
entonces queda entregado al subjetivismo del adjudicador, a sus íntimas convicciones
o a su fuero interno y, por tanto, nada resulta inexpugnable o infiscalizable.
Por ello, la interpretación del recurso de nulidad que se viene sosteniendo resulta
idónea para censurar aquellas decisiones que se adopten haciendo caso omiso a la
exigencia de racionalidad, que escondan impresiones o emociones o que se escuden
en la convicción directa e inmediata que proporcionaría la mal entendida inmediación.
Afirmamos así que a través del recurso de nulidad, las Cortes pueden fiscalizar la
justificación de la corrección o incorrección del peritaje, la veracidad o falsedad de la
declaración del testigo y, en fin, la debida fundamentación de todas las conclusiones
probatorias a que arribe el tribunal de mérito. Es procedente entonces afirmar que
por el cauce de la vía de impugnación de que trata el presente trabajo se excluya el
subjetivismo y el decisionismo, pues no podrán escudarse las Cortes en que sus miem-
bros no asistieron al juicio oral y que, por lo tanto, aquello hace imposible cualquier
pretensión de racionalizar u objetivar el proceso de obtención de conocimiento y la
justificación de los resultados. Si se entiende el recurso de nulidad como un derecho
del condenado en el proceso penal ninguna fundamentación puede quedar exenta de
fiscalización, así como tampoco ninguna convicción puede quedar libre de motivación
por producirse ésta de manera automática mediante el contacto con la prueba.
De esta forma, igualmente, se evitan situaciones de vacilación en la jurisprudencia,
la que contará con parámetros racionales y objetivos para medir la suficiencia de la
justificación en materia de prueba, sea ésta directa o indirecta, no soslayando su labor
escudada en una sobrevalorada inmediación, por lo que la arbitrariedad consecuen-
temente se reduciría.
Finalmente, respecto del último pilar constitutivo del nuevo sistema procesal, el
régimen imperante en materia de recursos, que implica darle primacía a la "primera
instancia " en cuanto se hayan respetado las exigencias del debido proceso y descartar
la afirmación que asume acríticamente que la superioridad jerárquica pone necesaria-
mente al tribunal superior en una mejor posición para fallar. Se transforma, así, el juicio
oral en el espacio propicio donde se centra la mayor posibilidad de obtener resultados
correctos; en la satisfacción de las exigencias del debido proceso y, entre ellas, en el
derecho a defensa y en el principio de contradicción, que atribuyen un rol central al
control interno y recíproco de las partes en el proceso, de lo que resulta que no existe
ninguna razón para preferir el juicio que se realice ante el superior jerárquico.
Esta forma de comprender el nuevo orden en materia de recursos contribuye a la
interpretación que lo torna en medio eficaz para controlar los hechos judicialmente
establecidos y aleja el temor a transformarlo en instancia e igualmente aleja la repu-
diada arbitrariedad, pues obliga a las Cortes a fiscalizar la corrección del razonamiento
probatorio.
196 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
483
Se seguirá a ACCATINO, D. "El modelo legal...", op. cit., p. 143.
L O S HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 197
484
ACCATINO, D . "El modelo legal...", op. cit., p. 143.
485
ACCATINO, D. "El modelo legal...", op. cit., p. 143.
198 MARCELA P A Z ARAYA NOVOA
486
ACCATINO, D. "El modelo legal...", op. cit., p. 143.
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 199
del robo no ladró, ningún desconocido ingresó a la casa, sin embargo, pudo no haber
ladrado por haber estado sedado o enfermo y estas circunstancias, que excluyen la
aplicación de la máxima, no se descartaron.
c.3.- Defectos relativos a los conocimientos científicamente afianzados487. Ocurre
cuando se usa generalizaciones que contrastan con conocimientos científicos afian-
zados en la comunidad, como, por ejemplo, se atribuye valor a un peritaje que señale
que la cannabis sativa sólo produce efectos terapéuticos y ningún efecto adverso.
A través de estas consideraciones que plasman concretamente la forma que puede
revestir la errónea fundamentación, se pretende objetivar el control que realicen las
Cortes en la labor de censura que les ha encomendado el legislador a través de lo
previsto en los artículos 374 letra e), 342 letra c) y 297 del CPP, a fin de instaurar
una interpretación que propicie la racionalidad y minimice, si no fuere posible su
erradicación definitiva, la arbitrariedad y la injusticia.
Así se evita, además, que los tribunales de nulidad se limiten a formular las adver-
tencias de rigor sobre el alcance del control que realizan los tribunales superiores y
culminen acogiendo un recurso de nulidad basándose en la infracción de los criterios
del artículo 297 en la motivación de los enunciados probatorios, limitándose en con-
secuencia las Cortes a que, mediante el uso retórico de tales conceptos, sin sujeción a
criterios objetivos y en base al solo arbitrio potestativo, elijan lo que se quiere revisar
de lo que no merece tal esfuerzo.
En consecuencia, se puede afirmar que el sistema de libre valoración de la prue-
ba no representa un obstáculo para posibilitar el control que de las conclusiones
probatorias pueden realizar los tribunales superiores o, dicho de otra forma, que la
existencia de control no es incompatible con el sistema valorativo de sana crítica
racional y que tal concepción del recurso satisface la exigencia que el condenado
en un proceso penal pueda obtener, antes de que se ejecute la pena, la revisión de
su condena.
487
ACCATINO, D . "El modelo legal...", op. cit., p. 143.
488
ACCATINO, D. "Forma y sustancia...", op. cit., p. 361.
200 MARCELA PAZ ARAYA NOVOA
489
ACCATINO, D. "Forma y sustancia...", op. cit., p. 361.
490
HORVITZ, M . y LÓPEZ, J . op. cit., p . 4 2 7 .
491
TAVOLARI, R . Instituciones del..., op. cit., p. 102.
492
CORTEZ, G . op. cit., p p . 3 0 3 y s s .
493
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Concepción de fecha 3 de septiembre de 2004, Rol
N° 3 0 9 - 2 0 0 4 . Citada por CORTEZ, G . op. cit., p. 3 0 5 .
LOS HECHOS EN EL RECURSO DE NULIDAD EN MATERIA PENAL 201
494
Sentencia de la Corte de Apelaciones de Concepción de 20 de agosto de 2004, Rol N° 271-2004.
citada por CORTEZ, G. op. cit., p. 307.
495
ACCATINO, D . "El modelo legal...", op. cit.
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