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Derechos Ambientales en Venezuela

La Constitución de Venezuela de 1999 estableció la educación ambiental como obligatoria y declaró derechos ambientales. Esto marcó un hito para la protección del medio ambiente y la participación ciudadana. Sin embargo, se necesitan leyes y una infraestructura jurídica y administrativa para implementar plenamente estos principios.
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Derechos Ambientales en Venezuela

La Constitución de Venezuela de 1999 estableció la educación ambiental como obligatoria y declaró derechos ambientales. Esto marcó un hito para la protección del medio ambiente y la participación ciudadana. Sin embargo, se necesitan leyes y una infraestructura jurídica y administrativa para implementar plenamente estos principios.
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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Defensa


Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada
Nacional Bolivariana
Núcleo – Táchira

DERECHOS AMBIENTALES
Artículo 127, 128, 129

Alumno:
Juan J. Hernández C.
C.I: 26.289.851

San Cristóbal, mayo del 2024


INTRODUCCION
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que toda
persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un
ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. Asimismo, es una obligación
fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que
la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el
aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas,
sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley.
La Educación Ambiental y los Derechos Ambientales en el contexto de la
Constitución de la República Bolivariana de 1999.

La aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el


año 1999, marcó un hito histórico para los educadores ambientales y personas
interesadas en el cuidado y conservación del ambiente. No sólo por la
incorporación en el texto constitucional de manera explícita de la obligatoriedad de
la EA en todos los niveles y modalidades del sistema educativo venezolano, sino
también, por la declaración de los derechos ambientales, los cuales formaban
parte de los llamados derechos difusos en la antigua Constitución de la República
de Venezuela (1961).

Es así como en su artículo 107, la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela (CRBV, 1999), señala que: la Educación Ambiental es obligatoria en
los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la
educación ciudadana no formal. La declaratoria contenida en el artículo precitado
constituye un avance de particular importancia en el contexto educativo, ya que
contribuyó a materializar una de las principales aspiraciones de los educadores
ambientales, como lo es la incorporación de la EA, no sólo al sistema formal de
educación, sino también su extensión a la formación ciudadana en contextos
educativos no formales, situación que apertura una posibilidad cierta de dar a
conocer sus principios, objetivos, fines y valores a un amplio segmento de la
población de Venezuela.

De manera conjunta con este avance en la EA, fueron declarados los Derechos
Ambientales en los artículos 127, 128 y 129 de la CRBV (1999), en los cuales se
establece que:

Artículo 127. Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el


ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene
derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente
seguro, sano y ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la
diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques
nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia
ecológica.

El genoma de los seres vivos no podrá ser patentado, y la ley que se refiera a los
principios bioéticos regulará la materia. Además, señala:

Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la


sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de
contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa
de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con
la ley.

En el artículo 128, se establece:

El Estado desarrollará una política de ordenación del territorio atendiendo a las


realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales,
económicas, políticas, de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable, que
incluya la información, consulta y participación ciudadana.

Una ley orgánica desarrollará los principios y criterios para este ordenamiento.

En el artículo 129:

Todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser
previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y sociocultural. El
Estado impedirá la entrada al país de desechos tóxicos y peligrosos, así como la
fabricación y uso de armas nucleares, químicas y biológicas. Una ley especial
regulará el uso, manejo, transporte y almacenamiento de las sustancias tóxicas y
peligrosas. En los contratos que la República celebre con personas naturales o
jurídicas, nacionales o extranjeras, o en los permisos que se otorguen, que afecten
los recursos naturales, se considerará incluida aun cuando no estuviere expresa,
la obligación de conservar el equilibrio ecológico, de permitir el acceso a la
tecnología y la transferencia de la misma en condiciones mutuamente convenidas
y de restablecer el ambiente a su estado natural si éste resultare alterado, en los
términos que fije la ley.
Al analizar el artículo 127, se puede observar, de manera clara, la alusión que se
realiza, no sólo a los derechos y deberes de la población, sino al papel
fundamental del Estado venezolano, como garante de un ambiente libre de
contaminación para los ciudadanos. En este sentido, el binomio derecho-deber
atribuido a los ciudadanos gira en torno a dos (2) elementos fundamentales:

(A) la protección y mantenimiento del ambiente para las presentes y futuras


generaciones.

(B) el derecho a disfrutar de un ambiente sano, seguro y ecológicamente


equilibrado, situación que implica a su vez la obligación de contribuir a través de
una participación activa en el mantenimiento de estas condiciones ambiéntales
favorables.

Por su parte, se asigna al Estado venezolano la protección de cinco (5)


componentes ambiéntales de particular importancia como lo son:

(A) el ambiente

(B) la diversidad biológica

(C) los recursos genéticos

(D) los procesos ecológicos

(E) los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial


importancia ecológica. Un aspecto de particular interés lo constituye el rango
constitucional que se le da a la prohibición de patentar el genoma.

El artículo 128 de la CRBV, hace referencia fundamentalmente a las competencias


de orden administrativo asignadas al Estado como medios para coadyuvar al goce
de los derechos ambientales por parte de la población de Venezuela, para ello,
otorga la potestad para desarrollar una política de ordenación del territorio, pero
establece a su vez de manera explícita los criterios que deben atenderse, los
cuales hacen referencia a las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales,
sociales, culturales, económicas, políticas, así como el enfoque de referencia bajo
el cual deberá desarrollarse al declarar de manera explícita el desarrollo
sustentable y la participación ciudadana, como parte integral de la políticas que se
generen.

Otro de los avances en materia ambiental, está representado en el artículo 129 de


la CRBV, por el rango constitucional asignado a las Evaluaciones de Impacto
Ambiental a las que deben ser sometidas de manera previa todas las actividades
que pudieran ocasionar daños a los ecosistemas. Así mismo se declara la
competencia del Estado para impedir la entrada de desechos tóxicos al territorio
nacional y la fabricación de armas de tipo nuclear, químico y biológico.

Si bien es cierto que los elementos descritos en relación con la EA y los Derechos
Ambientales, constituyen un avance innegable en materia educativo-ambiental al
ser incorporados en el texto constitucional, los mismos requieren de la creación de
una infraestructura jurídica y administrativa que permita de manera progresiva
generar los espacios sociales para su operacionalización. Pues como lo señala
(1993), esta puede considerarse La Ley fundamental de la organización de un
Estado y por lo tanto constituye Un conjunto de normas y costumbres bajo las
cuales se desempeña toda la vida del Estado.

En este sentido, Ramírez, sostiene que la Constitución requiere de un conjunto de


normas que le permitan sino el logro, la búsqueda constante del cumplimiento de
los diferentes aspectos que en ella se señalan. Dicho sistema jurídico posee un
orden jerárquico, donde la Carta Magna constituye en sí misma, la supranorma,
bajo la cual debe ampararse todo ordenamiento jurídico, seguida por las leyes
orgánicas, las leyes especiales y los reglamentos.

Desde esta perspectiva, las Leyes Orgánicas constituyen el segundo nivel de


operacionalización normativo de los principios contenidos en el texto constitucional
y por tanto, su carácter es eminentemente organizativo y dirigido a tratar aspectos
específicos de una materia, tal como ocurre en el caso de la Ley Orgánica del
Ambiente, la cual regula lo concerniente a la materia ambiental.
CONCLUSION

Es en este contexto, donde la Educación Ambiental (EA) ha adquirido una gran


importancia, ya que ha sido vista como una de las opciones, que desde la
perspectiva educativa, posee mayor potencial para generar los cambios
requeridos para la transformación de las relaciones ser humano-naturaleza desde
una perspectiva antropocéntrica, hacia una visión ecológica de este binomio, que
permita en definitiva garantizar las condiciones de vida necesarias para la
continuidad de la vida natural y humana sobre el planeta.

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