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Licenciatura en Sociología

Tesis de grado

“¿Qué está pasando en Ciudad Vieja?”


Reconfiguración urbana del barrio Ciudad Vieja en
el período 1996 - 2018

Joaquín Alonso Hauser

Tutor: Prof. Sebastián Aguiar

Montevideo, julio 2021


ÍNDICE

RESUMEN.......................................................................................................................................... 1
PRESENTACIÓN ............................................................................................................................... 2
MARCO TEÓRICO ............................................................................................................................ 5
OBJETIVOS GENERALES Y ESPECÍFICOS ................................................................................ 14
ESTADO DEL ARTE ....................................................................................................................... 16
METODOLOGÍA ............................................................................................................................. 21
ANÁLISIS......................................................................................................................................... 23
CIUDAD VIEJA: CARACTERIZACIÓN Y BREVE RESEÑA HISTÓRICA ........................... 23
REINVERSIÓN DE CAPITAL .................................................................................................... 26
MERCADO INMOBILIARIO .................................................................................................. 28
PRECIO DEL METRO CUADRADO ..................................................................................... 30
COSTO DE LOS ALQUILERES ............................................................................................. 33
EVOLUCIÓN DE LA COMPOSICIÓN SOCIODEMOGRÁFICA ........................................ 35
OCUPACIÓN ........................................................................................................................... 35
EDUCACIÓN ........................................................................................................................... 37
ASCENDENCIA ÉTNICO RACIAL ....................................................................................... 39
LOS NUEVOS HABITANTES ................................................................................................ 41
DESPLAZAMIENTO DIRECTO O INDIRECTO DE INDIVIDUOS DE INGRESOS BAJOS 47
LOS HABITANTES NATIVOS ............................................................................................... 47
CAMBIOS EN EL PAISAJE URBANO ...................................................................................... 52
LOS NUEVOS BANCOS ENTORNO A LA PLAZA ZABALA ............................................ 52
CONCLUSIONES ............................................................................................................................ 56
BIBLIOGRAFÍA............................................................................................................................... 61
ANEXOS........................................................................................................................................... 65
RESUMEN
La investigación tiene como objetivo general estudiar las características del proceso de
reconfiguración urbana del barrio Ciudad Vieja de Montevideo entre los años 1996 y 2018
para analizar en qué medida y bajo qué características podemos afirmar la ocurrencia de un
proceso de gentrificación.

Se utilizó una metodología mixta que incluyó métodos cuantitativos y cualitativos. Se analiza
la evolución sociodemográfica de la población a partir de la comparación de los datos del
Censo 1996, Censo 2011 y las ECH de 2017 y 2018. También se examina la evolución del
precio del metro cuadrado y de los alquileres. En el caso de las técnicas cualitativas, se realizó
grupos de discusión, tanto con vecinos “nativos” como con “nuevos”, y entrevistas semi-
estructuradas a agentes calificados y vecinos.

Se analizan específicamente cuatro dimensiones configuradoras de gentrificación: (1)


reinversión de capital, (2) llegada de individuos de ingresos altos, (3) desplazamiento de
habitantes de ingresos bajos y (4) cambios en el paisaje urbano. La llegada y el
desplazamiento de estratos sociales se analiza con las variables Ocupación, Nivel educativo
y Ascendencia étnico racial. Cualitativamente, se indagan los motivos detrás de la llegada de
nuevos residentes y la presión de desplazamiento que genera en los que ya están. Para los
cambios en el paisaje urbano se presenta el estudio de caso de los nuevos bancos entorno a
la Plaza Zabala. Allí se evidencia cambios en el uso y sentido del espacio público.

Se concluye que Ciudad Vieja se encuentra atravesando un proceso de larga duración de


reconfiguración urbana que presenta características de gentrificación y en la actualidad se
caracteriza por estar en una fase de turistificación.

El presente trabajo se realizó en una primera etapa entre 2019 y 2020 en el marco del taller
de investigación socio(lógicas) urbanas, parte del cursado de la Licenciatura en Sociología
en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la Republica. Allí se construyó el
diseño de investigación, el trabajo de campo y una primera presentación del trabajo. En una
segunda etapa (2020-2021) se profundizó y reestructuró la investigación para constituirla en
la tesis de grado que aquí se presenta.

1
PRESENTACIÓN

Desde que en 1964 la socióloga inglesa Ruth Glass acuñó el término “gentrificación” para
referirse al proceso de “elitización” o recambio de clases de un barrio de Londres, el mismo
ha ido adquiriendo mayor trascendencia debido a la forma en que la inversión inmobiliaria
se ha ido constituyendo como una de las principales alternativas para solucionar el problema
de excedente de capital que manifiesta el sistema capitalista en el mundo globalizado
postindustrial actual. Con la configuración de este nuevo contexto, el estudio de los procesos
de gentrificación desde la óptica de la sociología se ha vuelto relevante pues el fenómeno
pone de relieve la expresión territorial de la desigualdad y el cada vez más interpelante
“derecho a la ciudad”.

El concepto gentrificación hace referencia al proceso mediante el cual áreas urbanas


deterioradas y deprimidas son transformadas por el accionar del capital inmobiliario
principalmente, pero también del Estado, derivando en el arribo de residentes de clase media
y media-alta. Consecuentemente, la permanencia a largo plazo de los habitantes originales
de clase baja se ve amenazada, ya que la apreciación del valor del suelo y la vivienda los
desplaza, despojándolos de su hábitat e identidad. Para los hacedores de políticas públicas,
el fenómeno de la gentrificación pone de relieve el dilema entre el beneficio de la
transformación urbana y el costo social del desplazamiento.

Las teorías clásicas de sociología urbana, que explican desde un enfoque biologicista a la
ciudad, de manera funcional y ordenada, se ven desafiadas por éste fenómeno. Hasta la
década de 1970 era generalmente aceptado el modelo de ciudad establecido por la escuela de
Chicago, pioneros de la sociología urbana, como representativo de la estructura urbana. Park,
Burguess y McKenzie (1925) explican la ciudad como una concatenación de círculos
concéntricos donde el movimiento de expansión y “sucesión” se da de tal forma que los
hogares de mayor nivel socioeconómico se mueven hacia las afueras y sus antiguos hogares
son reocupados por residentes de menor nivel socioeconómico que llegan a la ciudad. La
gentrificación muestra lo inverso.

Una mirada crítica sobre este fenómeno urbano constituye una necesidad imperante para el
quehacer sociológico de nuestra época ya que representa la cara oculta del neoliberalismo
2
urbano actual: procesos de reconfiguración urbana que suelen presentarse por agentes
inmobiliarios y gubernamentales con términos neutrales o netamente positivos como
“revitalización”, “recuperación” o “renacimiento” de un área o barrio pero que esconden un
trasfondo de conflicto de clases y segregación.

Si bien hoy en día es un fenómeno global que surge en diversos escenarios, incluso no sólo
urbanos (como son los casos de gentrificación rural), las áreas centrales de las ciudades y los
cascos históricos en particular son lugares característicos de gestación de procesos de
gentrificación. El barrio Ciudad Vieja de Montevideo no es ajeno a ésta realidad.

En la antesala de sus 300 años de existencia, Ciudad Vieja vive un presente de cambio y
transformación. La ciudad residencial, el puerto, la ciudad administrativa y la cada vez más
consolidada ciudad turística, conviven dándole al barrio un notable dinamismo. Lugar que
dio origen primero a la ciudad y luego al país, es un barrio que se caracteriza también por el
fuerte sentimiento de identidad y arraigo de sus habitantes.

En el último tiempo, el notable desarrollo del turismo ha ido transformando aceleradamente


el paisaje de este popular barrio de Montevideo. Dichas transformaciones han sido
catalizadas por una fuerte inversión tanto pública como privada. La magnitud de los cambios
ha puesto sobre la mesa el problema de la gentrificación. Grupos de activismo de vecinos en
defensa del derecho a la ciudad se han constituido, tal es el caso de la “Comisión Plaza 1”.
Es bajo esta coyuntura que el estudio del proceso de reconfiguración urbana que atraviesa
Ciudad Vieja se vuelve relevante, ya que las particularidades del contexto local hacen de
cada proceso de gentrificación un fenómeno único.

La gentrificación plantea un problema de justicia social cuyo estudio es de gran relevancia


para el bienestar social pues nos interpela sobre nuestra manera de construir y vivir la ciudad
como sociedad. ¿Son nuestras ciudades espacios de ejercicio y garantía de los derechos?,
¿aseguran la distribución y el beneficio equitativo, universal, justo, democrático y sostenible
de los recursos, riquezas, servicios, bienes y oportunidades que disponemos? ¿o son espacios
de dominación, dónde se recodifica la desigualdad socioeconómica en una dimensión
territorial, afectando el modo en que los sujetos viven las dimensiones espacio y tiempo?;
¿son el acceso a los servicios y el transporte, al ocio y el tiempo libre, al mar, la rambla y la

3
cultura, parte de un estilo de vida privilegiado o una característica democratizada de la vida
urbana de todos?

En términos académicos la investigación significa un aporte al conocimiento pues estudia un


fenómeno de gran relevancia y actualidad cuyo abordaje en el caso de Ciudad Vieja es
exiguo. Es necesario construir conocimiento acerca de la naturaleza de la reconfiguración
urbana que está atravesando el casco histórico de Montevideo para proveer herramientas que
orienten la acción de ciudadanos y hacedores de política pública.

La adaptación de este concepto acuñado en el mundo anglosajón a la realidad latinoamericana


no ha estado exenta de polémica. Esta investigación tiene un factor de interés académico en
este sentido ya que es una oportunidad de evaluar la pertinencia de su utilización.

Posee trascendencia social al poner de relieve la amenaza del desplazamiento con el


subsecuente drama de despojo de hábitat y crisis de identidad que conlleva. A su vez, la
potencial perdida del “capital espacial” que representan los lazos de vecindad en el caso de
la población de bajos recurso implicaría una agudización de su situación de vulnerabilidad.

En paralelo, el estudio de la subjetividad de las elecciones habitacionales y el estilo de vida


de las clases pudientes es una ventana para entender la época en la que vivimos. Es relevante
entender el “sentido de época”, la subjetividad del ciudadano urbano actual y sus decisiones
racionales como un insumo más a la hora de pensar la ciudad y sus mutaciones.

Vivimos una época vertiginosa y cambiante, de revolución tecnológica e informacional, de


ampliación de libertades e intensificación de desigualdades; de globalización y ofensiva
neoliberal en los escenarios urbanos; es en este contexto que el estudio del fenómeno de la
gentrificación nos provee un valioso lente a través del cual examinar una variedad de
fenómenos que se entrecruzan en el diario vivir y construir de la ciudad.

4
MARCO TEÓRICO

El concepto “gentrificación” tiene su origen en el neologismo inglés “gentrification” acuñado


por la socióloga británica Ruth Glass (1964a) para referirse al proceso de “aburguesamiento”
o “elitización” (García, 2001) de los barrios centrales de Londres durante la década del
sesenta. Glass (1964a) describió el fenómeno de la siguiente manera:

“Uno por uno, muchos de los barrios de la clase trabajadora de Londres han sido
invadidos por las clases medias, tanto media-alta como media-baja. Las casas
modestas y en mal estado, dos habitaciones arriba y dos abajo, han sido tomadas
cuando sus arrendamientos han expirado y se han convertido en elegantes y costosas
residencias. Las casas victorianas más grandes, degradadas en un período anterior
o reciente, que estaban siendo utilizadas como pensiones o en alguna forma de
ocupación múltiple, se han transformado una vez más. Hoy en día, muchas de estas
casas se han subdividido en costosos pisos o "houselets" (en términos de la nueva
jerga inmobiliaria). El status social actual y el valor de tales viviendas están
frecuentemente en relación inversa con su estado, y en cualquier caso inflados
enormemente en comparación con los niveles previos. Una vez que este proceso de
"gentrificación" comienza, continúa rápidamente hasta que todos o la mayoría de los
ocupantes originales de clase trabajadora son desplazados y el carácter social del
distrito ha cambiado” (1964, pág.18).

Durante las décadas siguientes el debate sobre la gentrificación se convirtió en uno de los
principales campos de conflicto entre estructura y agencia en el contexto académico de la
geografía humana anglosajona. Por un lado, las teorías que explicaban el fenómeno desde el
marxismo estructuralista, ponían el énfasis en el rol estructurante del capital, la oferta y la
producción; y por otro las que lo explicaban desde la agencia de las personas, poniendo en el
centro las decisiones individuales; la demanda, el consumo y la cultura (Hamnett, 1991).

Dentro de estas últimas, David Ley (1980) sobresale como uno de sus principales exponentes.
Plantea la existencia de una nueva clase media cuyas decisiones de consumo han catalizado
el regreso a las áreas centrales de la ciudad. Explica la gentrificación como un fenómeno
propio de la sociedad post-industrial, donde el crecimiento del sector terciario de la economía

5
genera un aumento en el número de “white collars”. Ellos emergen como una nueva clase
media caracterizada por su individualismo, fuerte valoración de lo estético; configuradora de
los cánones del buen gusto, cuya concepción de la autorrealización se basa en el consumo y
el logro de status social.

Por otro lado, Smith (1979) argumenta que “la gentrificación es un movimiento de regreso a
la ciudad, pero del capital más que las personas” (p.547). Argumenta que no se puede explicar
la gentrificación desde las acciones de los gentrificadores únicamente, ignorando el papel de
los constructores, desarrolladores, prestamistas hipotecarios, agencias gubernamentales y
agentes inmobiliarios. Asevera que la necesidad de producir, “particularmente la necesidad
de generar ganancia, es la iniciativa más decisiva detrás de la gentrificación” (p.540).

Smith entiende al fenómeno como un producto estructural del mercado inmobiliario. Lo


explica a través de la teoría de la “brecha de renta” (rent gap) que ubica a la gentrificación
como parte de un proceso de larga duración que implica períodos deliberados de abandono y
otros de reinversión en el mercado de suelo urbano. La “brecha de renta” está dada por la
diferencia entre la renta que da el derecho al uso del suelo en tiempo presente (renta del suelo
capitalizada) y la renta potencial que podría dar ese suelo en “su mejor uso”. Cuando la
brecha es lo suficientemente grande para garantizar márgenes de ganancia es cuando el
capital retorna dando inicio a un proceso de gentrificación.

Desde ésta lógica, la “brecha de renta” se amplía mediante largos períodos de abandono de
las estructuras existentes, con la consecuente depreciación de su valor, y la ampliación de la
renta potencial del suelo, que muchas veces la impulsa el Estado a través de exoneraciones
tributarias, modificaciones de las normas, segurificación de barrios, etc.

En el planteo de Smith (1979) se vislumbran las ideas de Schumpeter (1976) quién sintetiza
al capitalismo como un “proceso de destrucción creativa” y afirma que el capitalismo
revoluciona su propia estructura económica desde adentro, en un proceso permanente de
creación de lo nuevo y destrucción de lo viejo. El capitalismo destruye y reemplaza tanto el
capital fijo como lo medios de producción y la infraestructura física y social de acuerdo al
desarrollo de nuevos avances tecnológicos que lo permiten. De acuerdo a Lees (2016) esto
es precisamente la lógica que sustenta a la ciudad capitalista como una fuerza de producción
y competitividad, y a la gentrificación como una manera de abrir nuevos espacios para nuevos

6
ciclos de generación de ganancia y acumulación, “especialmente cuando la escala de
gentrificación involucra políticas estatales integrales para la transformación de la ciudad con
la participación de agentes constructores y financieros a gran escala” (pág. 57).

Lefebvre (2003) plantea “es necesario subrayar el rol que juega el urbanismo y el sector
inmobiliario (especulación, construcción) en la sociedad neocapitalista (…) La especulación
(con suelo urbano) se convierte en la fuente principal, casi exclusiva, del campo de formación
y realización de la plusvalía. Por lo tanto, el segundo circuito del capital suplanta el primer
circuito [producción industrial] y se convierte en “esencial” (p.160). David Harvey (1978)
refuerza esta tesis al sostener que el proceso urbano capitalista se entiende en gran medida
como consecuencia de las crisis de sobreacumulación en el circuito primario de producción
industrial desde dónde fluye el excedente de capital hacia el circuito secundario,
constituyendo activos fijos inmobiliarios en los espacios urbanos.

Hoy en día es ampliamente aceptado que oferta y demanda, economía y cultura, y estructura
y agencia, son todos parte del “elefante de la gentrificación” (Hamnnet, 1991). Ningún lado
es comprensible sin el otro y todas las teorías contemporáneas sobre gentrificación se paran
en una relación lógica de complementariedad (Clarck, 2005).

En la búsqueda por hermanar ambos enfoques, Hamnett (1991) crítica por un lado la tesis de
Smith (1979; 1986; 1987) al plantear que los consumidores gentrificadores no pueden ser
considerados “doncellas pasivas” de los requerimientos del capital y, por otro lado, sostiene
que la tesis de Ley (1980; 1981) ha sido a veces malinterpretada ya que no explica el
fenómeno de la gentrificación como consecuencia de meras decisiones individuales, sino de
cambios profundos en la naturaleza de la estructura económica, como la cambiante división
del trabajo y el crecimiento de una clase social vinculada al sector servicios que se aglutina
en determinadas áreas de la ciudad.

Lo anterior se asocia con el crecimiento de la clase de profesionales y gerentes y la


concentración de funciones financieras, legales y administrativas en un espacio reducido. La
consolidación de una nueva clase media asociadas a las ocupaciones del sector terciario de
la economía que tiene preferencia por vivir en las áreas centrales de la ciudad, cerca del
trabajo y las instalaciones culturales y sociales. De acuerdo a Mullins (1982), esto
respondería tanto al crecimiento de las oportunidades de trabajo para la clase de servicios

7
como a los cambios demográficos y de estilo de vida que se manifiestan en la enorme
cantidad de mujeres ingresando en el mercado de trabajo y el crecimiento de los hogares
unipersonales y de parejas sin hijos. Para este grupo de personas que disponen de buenos
ingresos, las locaciones centrales de la ciudad le ofrecen proximidad tanto al trabajo como a
restaurantes, las artes y demás instalaciones culturales y de ocio: “mientras la clase
trabajadora vivió al interior de las ciudades por razones de empleo, centradas en la industria
manufacturera, la “mano de obra educada” está viniendo a residir al interior de las ciudades
por razones de consumo” (1982, p.45).

En la misma línea Beauregard (1986) plantea que entre los “profesionales urbanos y fracción
gerencial es que los gentrificadores están situados” (p.41). Según estos autores, se establece
un nuevo régimen de acumulación post-fordista asociado ya no con la producción y el
consumo en masa sino diferenciado. La gentrificación se explica en estos términos como el
resultado del deseo de los gentrificadores de diferenciarse de otros grupos sociales. En
palabras de Smith “la gentrificación y el modo de consumo que genera son partes integrales
de la constitución de clase; son parte de los medios empleados por una nueva clase media
para distinguirse de la burguesía de arriba y la clase trabajadora de abajo” (1987, p. 167).

Loretta Lees (2008) sostiene que esta “nueva clase media” que analizó David Ley (1980)
tiene mucho en común con la “clase creativa” definida por Florida (2003). En oposición a la
clase media tradicional, que prefiere vivir en suburbios afuera de la ciudad ya que la
disponibilidad de espacio y las bajas densidades son elementos mucho más valorados que la
accesibilidad al centro urbano, la clase creativa (o “Bobos” – “bohemios burgueses” o una
“mezcla de hippie y yuppy”) valora de otra forma las áreas centrales de la ciudad. Busca en
el espacio urbano la tolerancia y la celebración de la diversidad, la practicidad, el patrimonio
arquitectónico y cultural, y la oferta de servicios.

Florida (2003) defiende la idea de que la membresía de clase se deriva fundamentalmente de


las funciones económicas de las personas. De ahí derivan luego tanto las identidades sociales
como las preferencias culturales, valores, estilos de vida y los hábitos de consumo y compra.
Mientras que los miembros de la clase obrera trabajan principalmente con sus cuerpos físicos,
los miembros de la clase creativa trabajan con su intelecto. Florida plantea que la clase
creativa es una categoría analítica pues si bien sus miembros comparten gustos, deseos y

8
preferencias, no se visualizan a sí mismos como parte de una clase o grupo social particular.
Lo que buscan los creativos son abundantes servicios y experiencias de alta calidad, una
apertura a la diversidad en todas sus formas, y sobre todo la oportunidad de validar sus
identidades como personas creativas.

Jóvenes, gays, intelectuales, artistas, científicos, diseñadores, profesores, diseñadores,


emprendedores, son algunas de las características y ocupaciones de ésta nueva clase según
Florida (Lees, 2008, pág. 19), que “conjuga una ética de trabajo burguesa con un estilo de
vida o cultura bohemia” (pág.20).

Lo planteado hasta ahora pone en evidencia un claro predominio de la perspectiva


anglosajona en los estudios sobre gentrificación. La adopción del concepto para el análisis
de la ciudad latinoamericana no ha estado exenta de polémica. Para algunos, representa una
limitación porque amolda la realidad latinoamericana a un cuerpo conceptual foráneo
(Jaramillo, 2006). Posturas más radicales llegan a posicionarlo como un aspecto neocolonial
del conocimiento (Delgadillo, 2013).

El discurso sobre la gentrificación en las ciudades latinoamericanas se introdujo por primera


vez por Jones y Varley (1999) cuando investigaron los procesos de conservación en el centro
colonial de Puebla (México). Afirman que la gentrificación constituye la "reconquista
simbólica de un espacio sobre el cual las clases medias locales habían perdido la autoridad
moral" (p.1547).

Janoschka, Sequera y Salinas (2013) realizan una exhaustiva revisión de investigaciones


latinoamericanas de las cuales se desprende una característica fundamental que diferencia a
la gentrificación en América Latina del mundo anglosajón: el rol decisivo que juega el
Estado. Afirman que son tres los mecanismos mediante los cuales estos procesos son
generado por el impulso estatal: (1) “Gentrificación simbólica - transformaciones sociales en
la imagen urbana”: políticas de expulsión de vendedores ambulantes e informales del espacio
público, así como personas en situación de calle, segurificación de barrios y establecimiento
de videovigilancia; (2) “Políticas neoliberales de gentrificación - patrimonialización y
reescinificación del patrimonio histórico”: políticas que reescenifican y ponen en valor el
patrimonio arquitectónico de los centros históricos. En muchos casos, la implementación de
los correspondientes programas de intervención y gobernanza se despliega en cooperación

9
con la Organización de las Ciudades del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Y muchas
veces implica una coalición tácita entre inversores privados y autoridades públicas. (3)
“Producción de nuevos mercados inmobiliarios”: el estímulo desde el Estado a la inversión
privada inmobiliaria mediante la liberalización de las normativas de la construcción,
exoneración de impuestos, otorgamiento de subsidios, etc.

Varios autores enfatizan que las implicancias y singularidades del contexto local hacen de
cada proceso de gentrificación un fenómeno único. Van Weesep (1994) plantea: “Los signos,
efectos y trayectorias están en gran medida determinados por su contexto local: las
características físicas y sociales de los barrios en cuestión, las posiciones y los objetivos de
los actores implicados, las funciones dominantes de la ciudad, la naturaleza y los cambios en
la estructura económica, la política del gobierno local. El estudio de la ciudad debe prestar
atención a esta complejidad ... Al final, el "por qué" de la gentrificación es menos importante
que el "cómo" y las repercusiones del proceso” (p.80).

Lees (2016) también subraya la indigeneidad de los fenómenos de gentrificación. Plantea que
debe de ser entendida de manera orgánica, como procesos singulares y no copias de lo
acontecido en la realidad occidental y anglosajona. Alerta sobre la primacía de la utilización
acrítica de conceptos que se han estirado de manera ingenua asumiendo que el fenómeno
desarrolla trayectorias similares en otros espacios urbanos del planeta. No obstante, plantea
que la gentrificación es hoy en día un proceso global, entrelazado con el proceso de
globalización. Plantea también que es mutante, por lo que existen diferentes tipos de
gentrificación en los escenarios más variados, como la gentrificación rural, la “gentrificación
de nueva construcción”, la gentrificación transnacional y la “supergentrificación”.

En un esfuerzo por lograr una conceptualización que sea lo suficientemente elástica para
poder abarcar al fenómeno de manera amplia, sin descuidar el hecho de que es un fenómeno
fuertemente determinado por el contexto local, Davidson y Lees (2005) identifican cuatro
elementos medulares que a su entender configuran la existencia o no de un proceso de
gentrificación:

10
“Las características definitorias de la gentrificación contemporánea deben incluir
en el sentido más amplio:

1) la reinversión de capital

2) la entrada de grupos sociales de más altos ingresos

3) cambios en el paisaje urbano

4) el desplazamiento directo o indirecto de grupos sociales de ingresos bajos”

(Davidson & Lees, 2005, p.1170)

La presente investigación se erigirá entorno al análisis de estas cuatro dimensiones.

Para el estudio de la reinversión de capital examinaremos tanto la acción estatal, siguiendo


las conclusiones de Janoschka, Sequera y Salinas (2013), como la del sector privado.
También analizaremos la evolución de datos inmobiliarios para examinar indicios de brecha
de renta (Smith, 1979).

Para el análisis de la entrada de grupos sociales de más altos ingresos analizaremos cómo
ha cambiado la ocupación, el nivel educativo y la ascendencia étnico racial de la población.
Como vimos en los párrafos precedentes son varios los autores (Ley, 1980, 1981; Mullins
1982; Bauregard 1986; Florida 2003; Lees, 2008) que entienden la función económica como
un elemento clave para ubicar a los individuos en posiciones de clase. También se analizará
el nivel educativo como otro indicador relevante de clase. Wright (1995) afirma que la
posesión de cualificaciones constituye una de las dimensiones fundamentales para diferenciar
posiciones de la clase. En la misma línea, Bourdieu (1973) plantea la adquisición de capital
cultural institucionalizado como un instrumento de legitimación y afirmación de las clases
privilegiadas, es decir de reproducción de la estructura social y sus desigualdades. Por último,
analizaremos la ascendencia étnico racial. Uruguay presenta mayores niveles de pobreza en
el segmento de población afrodescendiente. Por lo tanto, se vuelve relevante la puesta en
consideración del componente racial ya que Ciudad Vieja es un barrio con un peso
significativo de la identidad afro.

Para el análisis del desplazamiento directo o indirecto de grupos sociales de ingresos bajos
utilizaremos la categorización de Tom Slater (2009) quien propone, basado en aportes

11
previos de Marcuse (1985), cuatro formas de desplazamiento: a) “Desplazamiento directo:
cuando los propietarios arrendadores suspenden el suministro de servicios y obligan a los
ocupantes a desalojar, cuando se aumenta el valor de alquiler o impuestos territoriales
haciéndolos insostenibles para los habitantes, o cuando el Estado expropia o desaloja. b)
Cadena de desplazamiento: proceso generado por el deterioro urbano, en el que ya existen
residentes desplazados con anterioridad. c) Desplazamiento excluyente: Se produce cuando
las nuevas ofertas de suelo, viviendas o propiedades, generadas en zonas que experimentan
procesos de gentrificación son inaccesibles para la población de nivel socioeconómico bajo,
reduciéndose sus oportunidades de localización y/o de encontrar vivienda en el mismo lugar
o espacio equivalente. d) Presión de desplazamiento: proceso de desposesión que sufren
grupos de bajos ingresos a causa del encarecimiento de los costos de vida en el barrio, o
acciones de devaluación de su propiedad a transar en el mercado” (pág.303)

Por último, el análisis de los cambios en el paisaje urbano se realizará mediante el estudio
de caso de los nuevos bancos entorno a la Plaza Zabala. La instalación de éste espacio urbano
ocurrió durante el trabajo de campo de la investigación. Derivó en un conflicto barrial de
gran trascendencia luego de que un grupo de vecinos comenzara una movilización mediática
buscando la remoción del espacio urbano. La discusión emergió naturalmente en los grupos
de discusión y entrevistas reflejando con gran claridad el antagonismo de posturas entre
nuevos residentes y vecinos nativos. Está situación nos remitió a los aportes de Elias y
Scotson (1965) y Pierre Bourdieu (1988).

El concepto dicotómico de “establecidos y outsiders” fue formulado por Elias y Scotson a


mediados de la década de 1950 cuando estudiaron distintas dinámicas urbanas en un suburbio
de Leicester. Allí distinguieron grupos que se diferenciaban por un factor determinante: la
duración de su residencia en el lugar. “Era posible observar que la “vejez” de la asociación,
con todas sus implicaciones, era capaz de crear por sí misma el grado de cohesión grupal, la
identificación colectiva, el carácter compartido de las normas, que pueden inducir la
gratificante euforia que se relaciona con la conciencia de pertenecer a un grupo con un valor
más elevado y con el desprecio complementario hacia otros grupos” (p. 30). Mientras el
primer y segundo grupo hacían varias generaciones que se encontraba viviendo allí, el tercero
estaba conformado por familias nuevas provenientes de distintos lugares de Inglaterra. Al ser

12
moradores recientes, su prestigio era menor, lo mismo que su grado de cohesión, por lo que
eran vistas como familias inferiores, extranjeras y por lo tanto eran estigmatizadas.

Elías pone de relieve la potencialidad que tiene encontrar un ajeno para poder resaltar rasgos
distintivos de la identidad. La dicotomía establecido /outsider no es concebida en un aspecto
sincrónico, sino que es vista como un juego dinámico y continuo entre ambas partes. Si nos
centráramos únicamente en analizar individuos o grupos aislados, no se lograría visualizar
plenamente los repartos de poder, las tensiones, los diálogos y la interdependencia de los dos
principales grupos

En el caso de nuestro barrio objeto de estudio la antigüedad de residencia en el lugar tiene un


claro componente de clase. Las visiones antagónicas respecto a los nuevos bancos
manifiestan diferencias que, de acuerdo al pensamiento de Bourdieu (1988), son expresiones
de clase social, ya que el gusto de acuerdo a este autor es consecuencia de las “condiciones
de existencia”:

“El gusto une y separa. Al ser el producto de unos condicionamientos asociados a


una clase particular de condiciones de existencia, une a todos los que son producto
de condiciones semejante, pero distinguiéndolos de todos los demás y en lo que tienen
de más esencial, ya que el gusto es el principio de todo lo que se tiene y lo que se es
para los otros (…) La disposición estética es una dimensión de una relación distante
y segura con el mundo y con los otros, que a su vez supone la seguridad y la distancia
objetivas; una manifestación del sistema de disposiciones que producen los
condicionamientos sociales asociados con una clase particular de las condiciones de
existencia (…) Cada gusto se siente fundado por naturaleza, y casi lo está, al ser
habitus, lo que equivale a arrojar a los otros en el escándalo de lo antinatural”
(Bourdieu, 1988, p. 63:64).

Estos aportes proporcionan una valiosa herramienta para analizar el antagonismo de posturas
entre vecinos nuevos y nativos y así poder revelar cambios profundos en el paisaje urbano,
en el uso y sentido del espacio público; lo que manifiesta a su vez cambios en la composición
de clases sociales del barrio.

13
OBJETIVOS GENERALES Y ESPECÍFICOS

Objetivo general

 Estudiar las características del proceso de reconfiguración urbana del barrio Ciudad
Vieja de Montevideo en el período 1996-2018 para analizar en qué medida y bajo qué
características podemos afirmar la ocurrencia de un proceso de gentrificación.

Objetivos específicos

 Analizar las características de la reinversión de capital, los cambios en el valor del


suelo urbano y el mercado de alquileres.

 Investigar la evolución de la composición sociodemográfica del barrio. Revelar la


magnitud de la llegada y el desplazamiento de distintos estratos sociales.

 Identificar las motivaciones e intereses que conducen a individuos de estrato social


medio y medio alto a optar por Ciudad Vieja como barrio para residir.

 Dimensionar la presión de desplazamiento en la perspectiva de los habitantes nativos.


Indagar su sentir frente a las transformaciones del barrio.

 Analizar cómo los cambios en la estratificación del barrio se traducen en el paisaje


urbano a través del uso y sentido que los habitantes le dan al espacio público.

Las principales interrogantes que se buscan responder con la presente investigación son:

¿Cómo ha cambiado la estructura de clases sociales que vive en el barrio Ciudad Vieja entre
1996 y 2018?, ¿Las transformaciones en la composición sociodemográfica se corresponden
con cambios en el costo de la vivienda?

14
¿Qué sectores han reinvertido capital?, ¿qué papel ha jugado la acción del Estado en el
proceso de reconfiguración urbana del barrio?

¿Cuáles son las motivaciones de los nuevos residentes de estrato social medio y alto que los
llevan a elegir Ciudad Vieja como su nuevo barrio de residencia?, ¿Qué características
tienen?, ¿qué sentido le dan al espacio público?

¿Es posible afirmar que los habitantes tradicionales de Ciudad Vieja están siendo desplazados
y despojados de su hábitat?, ¿cuáles son las características y formas que adopta ese
desplazamiento?

¿Cómo ha cambiado el paisaje urbano? ¿Los cambios sociodemográficos se manifiestan en


el habitar urbano de los habitantes?

15
ESTADO DEL ARTE

A continuación, presentaremos una selección de 13 investigaciones internacionales,


regionales y nacionales, agrupadas de acuerdo a las cuatro dimensiones de gentrificación.

Para el estudio del componente reinversión de capital, se destaca el paper de López Morales
(2013) que operacionaliza el concepto de “brecha de renta” en Santiago de Chile. El
investigador analizó más de 900 transacciones de compraventa de terrenos y predios entre
2000 y 2010, posteriormente explotados a través de edificación en altura. La renta potencial
se calculó comparando del total de ganancia por ventas en los edificios residenciales
producidos, descontando costos de producción. López Morales revela como a mayor
demanda de suelo ejercida por agentes inmobiliarios oligopólicos, el precio de oferta del
suelo se mantiene constante, ensanchando la brecha de la renta. En paralelo, la renta potencial
aumenta de forma constante, influenciada por acciones estatales, impidiendo que quienes
vendieron una pequeña propiedad tengan poder de compra en el nuevo mercado de vivienda.

El paper de Sigler y Wachsmuth (2015) revela como el casco antiguo de Panamá se ha


constituido en un caso paradigmático de gentrificación trasnacional por la abundancia de
extranjeros que adquieren propiedades como inversión o segunda residencia.
Metodológicamente, se analiza la evolución de la naturaleza de la tenencia del suelo urbano
a través del análisis del registro catastral de una muestra de 86 propiedades durante el período
1990-2010 observando particularmente la transferencia de títulos y el valor de hipotecas. Los
autores concluyen que la gentrificación no es una consecuencia de la globalización sino un
vector a través del cual ésta se materializa. Revelan cómo una combinación de desinversión
localizada con un mercado inmobiliario globalizado y la constitución de un circuito de estilo
de vida cosmopolita fueron suficiente para generar una brecha de renta transnacional y
abastecer la demanda de consumidores transnacionales.

El artículo de los mexicanos Hiernaux y González (2015) plantea cómo la gentrificación en


los centros históricos de América Latina se debe en gran medida a la reinversión de capital
de parte del sector turístico y a las políticas urbanas de los gobiernos locales. Ponen de relieve
como la “turistificación” de los cascos históricos latinoamericanos facilitan, definen y
perenniza los mecanismos de gentrificación. Afirman que el proceso de “gentrificación

16
criollo” no es iniciado por las clases pudientes locales sino por los turistas. No obstante,
observan que puede derivar en un proceso de gentrificación tradicional sustentado en el
cambio de giros comerciales operados por los propios residentes o en la inserción progresiva
de segundas residencias de extranjeros, o gentrificadores locales.

En las investigaciones de ésta dimensión vemos como es importante el análisis cuantitativo


de datos inmobiliarios referentes al suelo urbano, la tenencia de la vivienda y el mercado de
alquileres para indagar aumentos significativos de los mismos y buscar indicios de existencia
de brecha de renta. También es relevante estudiar las características de la reinversión de
capital determinando desde que sectores de actividad se genera: ¿Es un proceso netamente
inmobiliario o es catalizado por otras actividades como el turismo?, ¿qué impacto tiene la
inversión pública en este proceso?

Para el estudio de la entrada de grupos sociales de más altos ingresos se destaca Contreras
(2011) que concluye para Santiago de Chile la existencia de una movilidad residencial
centrípeta hacia las áreas centrales de la ciudad consolidada. Caracteriza a los nuevos
habitantes como integrantes de clases medias con movilidad social en "ascenso",
específicamente jóvenes profesionales y técnicos que recientemente dejaron la casa de sus
padres (a menudo primeras generaciones universitarias). Suelen ser personas solas o parejas
sin hijos, pertenecientes a minorías sexuales e incluso inmigrantes latinoamericanos
relativamente ricos, entre otros grupos. A nivel metodológico se utilizó el análisis de los
cambios en la variable “ocupación” entre los censos de 1992 y 2002 y entrevistas en
profundidad. Sus preferencias residenciales se basan en las ventajas de la proximidad al
trabajo, servicios y bienes públicos, al igual que a amigos y familiares.

Coincidiendo con estos hallazgos, el paper de Inzulza (2016) es un estudio de caso del barrio
histórico de Bellavista y de El llano (Santiago de Chile) que investiga cómo la introducción
de nuevas tipologías habitacionales, como los edificios de gran altura y con sistemas de
vigilancia cerrados, han cambiado radicalmente el tejido físico y la naturaleza social de los
barrios con la subsecuente pérdida de identidad barrial y sentimiento de comunidad existente.
Como metodología utilizó técnicas cuantitativas como el análisis intercensal 1992-2002-
2012, entrevistas a agentes calificados y micro-etnografía. Las variables que analizó son
edad, composición del hogar, nivel educativo y tenencia de la vivienda. Al igual que

17
Contreras (2011), Inzulza identifica a los gentrificadores contemporáneos como “jóvenes
profesionales urbanos” caracterizados por su nivel educativo (grado universitario o posgrado)
y ocupaciones vinculadas al sector terciario.

El paper de Bélanger (2008) implicó una treintena de entrevistas semi-estructuradas a los


hogares profesionales con el fin de explorar sus percepciones (y a veces sus imaginarios)
sobre el centro histórico de Puebla como lugar de residencia. Puso de relieve como el área
reúne ventajas suficientes para estimular el deseo de vivir allí, entre ellas la proximidad de
todo, su bella arquitectura, las infraestructuras culturales y de entretenimiento, y abundancia
de comercios y servicios.

A nivel anglosajón, la investigación de Hamnett (2003) analiza cuantitativamente el cambio


en la estructura de clases ocupacionales como indicador de cambio de clases sociales en áreas
urbanas de Londres. Su investigación muestra el enorme crecimiento del porcentaje de la
categoría “profesionales y gerentes” paralelo a un significante y consistente declive en el
tamaño y la proporción de “trabajadores manuales calificados”, “semi calificados” y “no
calificados”.

Por otra parte, el trabajo de doctorado de Jaime Guzmán (2018) centro su foco en el
componente racial. Afirma que la gentrificación en el caso de Los Ángeles debe de
entenderse como un proceso que se hace efectivo mediante la “limpieza de los cuerpos de
color”. Mediante las técnicas metodológicas de cartografía retórica crítica y análisis de prensa
el investigador analiza tres elementos que contextualizan la comunicación urbana: la
materialidad, los cuerpos y el movimiento, buscando echar luz sobre las formas en las que el
poder, la subjetividad y la “construcción del espacio” son negociadas. Concluye que la
gentrificación es un proceso con implicaciones tanto de clase como raciales.

Para el caso de Montevideo, existe la tesis de grado de Castello (2015) que compara los
niveles socioeconómicos de los residentes de los barrios Ciudad Vieja y Barrio Sur entre los
años 1996 y 2011, con respecto a Montevideo, teniendo en cuenta educación, condición
de actividad y Necesidades Básicas Insatisfechas. La investigadora concluye la existencia de
un “proceso de al menos revitalización, que seguramente desemboque en gentrificación”.
18
De las investigaciones revisadas se desprende una evidente sintonía con lo extraído del marco
teórico en cuanto a que la forma más legitimada de operacionalizar el recambio de clases
sociales es a través del análisis de las variables “ocupación” y “nivel educativo”. Para nuestro
trabajo, la variable raza también adquiere relevancia dadas las características de Ciudad Vieja
y la fuerte incidencia del componente racial en la pobreza en Uruguay.

En cuanto a la dimensión desplazamiento directo o indirecto de grupos sociales de ingresos


bajos, se destaca la investigación de Atkinson (2000), quien realiza un análisis transversal y
longitudinal de los censos de 1981 y 1991 en cuatro áreas de Londres. Se toman como
variables proxy de desplazamiento el porcentaje de clase trabajadora, trabajadores no
calificados, adultos mayores, etnicidad, desempleo y parejas sin hijos. A nivel longitudinal
se pudo analizar los cambios a nivel de ubicación geográfica y en la naturaleza de la tenencia
de la propiedad de una muestra de población. La investigación concluye que un aumento de
20% en la cantidad de profesionales en las áreas designadas como gentrificadas se
corresponde con una disminución de 38% de la cantidad de personas de clase trabajadora, de
46% de los económicamente inactivos y de 18 % en el caso de adultos mayores.

El artículo académico de Delgadillo (2016) revela la centralidad que tiene la acción estatal
en la promoción de la gentrificación en el centro histórico de ciudad de México, con acciones
cómo las exoneraciones impositivas a los emprendimientos inmobiliarios o la prohibición de
los vendedores ambulantes e informales en el espacio público. El investigador utiliza tanto
métodos cuantitativos como cualitativos: análisis de datos estadísticos, monitoreo de la oferta
del mercado inmobiliario y de los conflictos urbanos en la prensa, y entrevistas. Indaga en
qué medida el redesarrollo del centro histórico implica el desplazamiento de los habitantes
originales de bajos recursos ya que, al igual que en el caso del centro histórico de Montevideo,
es un área históricamente despoblada. Concluye que existe “desplazamiento excluyente”
(Slater, 2009) que no sucede previo a la llegada de nuevos habitantes de ingresos altos, ya
que hay mucho suelo urbano abandonado, sino después, cuando el paisaje urbano ha sido
radicalmente modificado, los servicios del barrio pasan a estar destinados a un público de
mayor nivel adquisitivo y los precios de la vivienda tienden al alza.

19
Para el caso de Uruguay, el paper de Díaz y Rabasco (2013) investiga el rol de las
cooperativas de vivienda por ayuda muta en la Ciudad Vieja de Montevideo.
Metodológicamente, el estudio implicó entrevistas en profundidad con informantes clave y
observación directa de la vida en las cooperativas (incluyendo la estancia de uno de los
investigadores) y de los entornos urbanos en los que se localizan. Concluyen que estas
iniciativas reducen el desplazamiento de las clases populares.

En las investigaciones observadas se reafirma la relevancia del análisis de la variable


ocupación para revelar cambios en la composición de clases sociales. También vemos el
valor que adquiere la tipología de Slater (2009) en el análisis del desplazamiento en la ciudad
latinoamericana y se resalta el rol mitigante del cooperativismo.

En cuanto a las investigaciones que indagan cambios en el paisaje urbano, el paper de Matus
(2017) analiza como las nuevas generaciones de residentes construyen cultura urbana y
estilos de vida a partir de nuevas prácticas, representaciones e imaginarios sobre el barrio y
lo patrimonial. Integró técnicas cualitativas, de corte etnográfico, observación participante,
entrevistas semiestructuradas a informantes claves, focus groups, entrevistas en profundidad,
registro fotográfico, revisión de fuentes secundarias, y análisis intercensal. El investigador
puso de relieve cómo un proceso de gentrificación también implica cambios en el sentido y
la forma de vivir el barrio de los habitantes.

Para el caso de Uruguay, la tesis de grado de Luzardo (2016) analiza al Barrio Sur no como
un mero espacio físico, sino como un espacio social de producción simbólica. Busca
comprender las identidades barriales en un continuo de negociación y revocación, reconocer
la dinámica barrial bajo la dicotomía establecido-outsider e indagar los cambios en el espacio
urbano barrial a partir del concepto de gentrificación.

Son varios los investigadores que han investigado el vínculo entre inmigración y
gentrificación. El paper de Arbaci y Malheiros (2010) pone de relieve como ambos
fenómenos coexisten. Los investigadores analizan las posibilidades de acceso a la vivienda
y las distintas características socioeconómicas de los inmigrantes en 6 metrópolis europeas
para concluir que existe una dispersión espacial de los inmigrantes lo que no quiere decir que

20
no haya exclusión social y residencial, tradicionalmente asociada con la concentración
espacial. En este proceso, ponen de relieve la discontinuidad de la gentrificación, un proceso
que no transgrede barrios enteros ya que los barrios históricos centrales representan áreas no
homogéneas de revalorización y fragmentación territorial en continua reapropiación.

En base a lo examinado, consideramos que la investigación del uso y sentido que tiene el
espacio público para los habitantes del barrio es un medio útil para analizar los cambios en
el paisaje urbano en un sentido profundo, desde el vivir cotidiano de la ciudad. Para ello, el
conflicto barrial sobre los nuevos bancos entorno a la Plaza Zabala proporciona un caso de
estudio interesante en el cual la categorización dicotómica de establecidos y outsiders será
pertinente.

METODOLOGÍA

Se utilizó una metodología mixta que incluyó tanto métodos cuantitativos como cualitativos.
En el caso de las técnicas cuantitativas, se analizó la evolución de la composición
sociodemográfica de los habitantes del barrio a partir de la comparación de los datos del
censo 1996, censo 2011 y la Encuesta Continua de Hogares de los años 2017 y 2018, para
las cuales se unió las bases de datos. Para dar cuenta de la clase social de la población se
analizó las variables “ocupación” (a partir de la clasificación CIOU88) y “máximo nivel
educativo alcanzado”. A su vez, se analizó la evolución de la variable “ascendencia étnico
racial”. Por otra parte, para analizar los cambios en el costo y acceso a la vivienda se analizó
la tenencia de la vivienda de los hogares, la variación del precio del metro cuadrado y la
variación del precio de los alquileres a partir de los datos proporcionados por los informes
anuales de actividad inmobiliaria del INE.

En el caso de las técnicas cualitativas, se realizaron grupos de discusión con vecinos y


entrevistas semi-estructuradas tanto a vecinos como a agentes calificados (ver pautas en
Anexo 1). Parte del análisis del discurso, se realizó utilizando la herramienta de “análisis de
verosimilitud” de Jesús Ibañez (1979). Se seleccionaron dos grupos de vecinos que
cumplieran de manera excluyente con las siguientes características: el primero de ellos

21
denominado “vecinos nativos”, nacidos en Ciudad Vieja que hubieran vivido toda su vida en
el barrio, mayores de 30 años; y “vecinos nuevos”, comprendido por personas no nacidas en
Ciudad Vieja que se hayan mudado al barrio por primera vez en los últimos 5 años con la
compra de una propiedad o un contrato formal de alquiler.

Los vecinos fueron contactados mediante cartas, avisos difundidos en las redes sociales y
contacto directo puerta a puerta. Ésta última fue la manera más eficaz. En el caso del grupo
de discusión de vecinos nativos (duración 1 hora y 23 minutos), participaron 6 vecinos en
total, a los cuales se les otorgó una remuneración de $200 por participar. A su vez, se realizó
una entrevista grupal a otros 3 vecinos con las mismas características (duración 1 hora y 44
minutos). En el caso de los nuevos vecinos, se realizó un grupo de discusión no remunerado
del que participaron 5 personas (duración 40 minutos). En paralelo, se realizaron 3 entrevistas
semi estructuradas a nuevos residentes, dos de ellas individuales y una a una pareja.

Por otra parte, se realizaron diversas entrevistas semi estructuradas a agentes calificados para
interiorizarnos en distintas dimensiones del barrio. Se entrevistó a Carlos Varela, alcalde del
Municipio B; Camilo Zino, antropólogo, vecino y activista del grupo de vecinos Comisión
Plaza 1; Caterina Bonan, empresaria hotelera, propietaria del hotel boutique Alma Histórica
y Álvaro Echaider, operador inmobiliario y rematador, directivo de la Cámara uruguaya de
inmobiliarias. También se realizó una entrevista no estructurada con Miguel Fascioli,
arquitecto y docente de la Udelar.

Consideramos que la metodología cuantitativa es el medio más adecuado para investigar el


recambio de clases sociales en el barrio, es decir el segundo objetivo específico. Por otra
parte, consideramos que la metodología cualitativa provee las herramientas más eficaces para
indagar los motivos que llevan a individuos de clase media-alta a elegir mudarse a Ciudad
Vieja, el sentir de los habitantes nativos frente a los cambios y las características de la
reinversión en el barrio. Para este último punto también se realizó observación directa, de la
cual se incluye registros fotográficos a modo de anexo.

Por último, para dar cuenta de los cambios en el paisaje urbano se presenta el estudio de caso
de los nuevos bancos entorno a la Plaza Zabala. A ambos grupos de vecinos se le preguntó
su opinión sobre éste nuevo espacio público para contrastar el uso y sentido que le dan al
espacio público.

22
ANÁLISIS

CIUDAD VIEJA: CARACTERIZACIÓN Y BREVE RESEÑA HISTÓRICA

El origen del barrio Ciudad Vieja es el origen de Montevideo. Sus primeros habitantes fueron
colonos traídos por el Reino de España en 1726. Ciudad antes que barrio, su historia es la de
una constante metamorfosis. Coexisten hoy el barrio en cuanto a sus habitantes, el puerto, la
city administrativa y la cada vez más consolidada ciudad turística.

El barrio limita con rambla Francia y rambla Gran Bretaña al Sur; con la rambla 25 de Agosto
y rambla Franklin D. Roosevelt al norte, donde se ubica el puerto de Montevideo; y con las
calles Juncal, Liniers y Ciudadela al este (ver Mapa 1). El barrio está subdivido en zonas con
identidades bien diferentes en la subjetividad de sus habitantes, como el Guruyú y la Aduana.

Mapa 1

Extraído de: https://www.google.com/maps/place/Cd+Vieja,+11000+Montevideo/@-34.9066979,-


56.2120628,16z/data=!3m1!4b1!4m5!3m4!1s0x959f7f81386face9:0x1f573a9cbda191d9!8m2!3d-34.9080259!4d-56.2063312 ACCESO 11/12/2018

Entre sus principales características sociodemográficas, Ciudad Vieja tiene 12.555 habitantes
según el Censo 2011, de los cuales el 31,36% posee al menos una Necesidad Básica
Insatisfecha. A los residentes fijos se le suma la población flotante de trabajadores y turistas,
que supera brutalmente a la fija en términos numéricos.

23
Entre 1963 y 2018 la población del barrio descendió 65% de acuerdo a los datos del INE (ver
tabla 1).

Tabla 1. EVOLUCIÓN DE LA POLACIÓN DE CIUDAD VIEJA


ENTRE 1963 Y 2018
CENSO CENSO CENSO
ECH 2018
1963 1996 2011
POBLACIÓN 39.365 15.805 12.555 13.730
*Elaboración propia a partir de datos del INE.

El despoblamiento a lo largo de la segunda mitad del siglo XX tiene que ver con el devenir
histórico del país. En la década del 50, la actividad portuaria e industrial que se desarrollaba
empleaba mucha mano de obra. Los talleres de producción textil eran parte importante del
paisaje urbano, reflejo del modelo de sustitución de importaciones vigente en el Uruguay.
Hacia 1960 el país ingresa en una profunda crisis económica que va deteriorando todos los
aspectos de la vida nacional hasta desembocar en la dictadura cívico militar (1973-1985) y
la consumación de un modelo liberal.

Aquí comienza un período muy traumático para el barrio de expulsión de habitantes y


destrucción edilicia. De acuerdo al antropólogo Camilo Zino, “desde la década del 60´ se
comienza un proceso de desalojo de conventillos y casas de inquilinato en Barrio Sur,
Palermo y Ciudad Vieja con una justificación sanitaria que en realidad encubre una movida
de especulación inmobiliaria”. Las expulsiones eran acompañadas habitualmente por la
demolición de los edificios para dar lugar al creciente desarrollo de la actividad financiera,
la construcción de bancos y estacionamientos. El Grupo de Estudios Urbanos, liderado por
Mariano Arana, fue un duro opositor introduciendo el concepto de patrimonio y exigiendo la
protección del capital arquitectónico.

Luego de la recuperación democrática, con la Ley de Puertos de 1992 el puerto se automatiza


y separa de la ciudad1 poniendo punto final a la estrecha simbiosis que había existido a lo
largo del siglo entre los miles de obreros que trabajaban en el puerto y vivían en el barrio. A
su vez, durante los 90 se da una lógica de vaciamiento residencial y comercial de las áreas

1
La cantidad de funcionarios portuarios disminuyó de casi 6.000 en 1992 a 809 en 2006 según el
“Informe Sectorial del sector portuario en Uruguay”, INEFOP,
http://www.inefop.org.uy/docs/Sector_portuario.pdf ACCESO 02/02/2020

24
centrales. La mancha urbana se expande con patrones claros de asentamiento de los pobres
en la periferia y las clases pudientes hacia el este en la ciudad de la costa. Ciudad Vieja
transitó este período con una situación de virtual abandono físico y de debilitamiento del
tejido social (Zino, 2017), acogiendo en su abandonado stock edilicio a numerosas familias
pobres y vulneradas en sus derechos. Ciudad Vieja es durante esta época una zona de gran
marginalidad. Según el arquitecto Gonzalo Bustillo2 en Ciudad Vieja en 2018 se registraron
124 inmuebles abandonados (comunicación personal, 30 de setiembre de 2019), reflejo
material del despoblamiento.

Ya entrado el siglo XXI, los servicios se consolidan como el principal sector de la economía
uruguaya. Las oficinas son parte sustancial del paisaje urbano actual que se ratifica en los
cambios radicales de movimiento que hay según el día de la semana o momento del día. Se
estima que 30.000 personas se desplazan a diario a Ciudad Vieja para trabajar. El barrio
conglomera un importante número de oficinas gubernamentales, comerciales y financieras.
Aquí se encuentran todas las casas centrales de los bancos que operan en el país, a excepción
del BHU. El alcalde Carlos Varela destaca éste aspecto: “Ciudad Vieja siempre tuvo esa
característica de centralidad institucional; el Maciel, los Ministerios, el CODICEN, la
ANEP, las iglesias, clubes deportivos, la city financiera y el puerto”. Según el operador
inmobiliario Alvaro Echaider, “Ciudad Vieja es una pequeña ciudad, amurallada primero,
que después se fue extendiendo, pero le quedó el germen de todo y lo sigue teniendo”.

En los últimos años ha sido muy significativo el crecimiento de la actividad turística


catalizando un giro comercial importante hacia esta actividad. Numerosos locales
gastronómicos, boutiques y hoteles se han instalado dándole una nueva impronta al barrio.

En 2018 se visualiza un cambio de tendencia demográfica luego de varias décadas de


despoblamiento. Son varios los investigadores que concluyen que la cercanía al trabajo y a
los servicios son un atributo urbano atractivo, catalizador de gentrificación en la actualidad
(Bélanger, (2008); Inzulza (2016); Contreras (2011); Hamnett (2003))

A continuación, dilucidaremos si es posible enmarcar este cambio de tendencia dentro de un


proceso de gentrificación a través del análisis de sus cuatro componentes definitorios.

2
Autor de la investigación “Relevamiento, conceptualización y caracterización de Inmuebles
Visiblemente Abandonados en los Municipios B y C de Montevideo” (2014).

25
REINVERSIÓN DE CAPITAL

Los signos de reinversión de capital, tanto pública como privada, desarrolladas entre 1996 y
2018 son evidentes desde cualquier ubicación de Ciudad Vieja. Dentro de las principales
inversiones públicas podemos enumerar en orden cronológico: las sucesivas
peatonalizaciones de tramos de la calle Sarandí hasta alcanzar la totalidad de la misma, la
peatonalización de Pérez Castellano, la renovación del Teatro Solís (2004), la inauguración
de la Torre Ejecutiva (2008) y sucesivos programas de reacondicionamiento urbano como el
Plan Especial Ciudad Vieja (2003), el proyecto Ciudad Vieja Renueva (2003), Programa de
Revitalización de Ciudad Vieja (2015), el Plan Ciudad Vieja a escala humana (2016) y el
Programa fincas abandonadas. Consecuentemente, la totalidad de las veredas y luminarias se
encuentran renovadas, al igual que las plazas, espacios públicos y un número significativo de
fachadas.

Una de las inversiones públicas más trascendentes del último tiempo fue el establecimiento
de cámaras de videovigilancia policial. Durante la década del 90 y hasta ya entrado el siglo
XX, Ciudad Vieja se caracterizó por ser una zona con altos niveles de criminalidad. Desde
2013 el barrio cuenta con un total de 600 cámaras distribuidas de forma tal que la capacidad
de vigilancia en el barrio es total y no se encuentren puntos ciegos3. Al ser un barrio rodeado
por agua y permeado por un sistema de videovigilancia en todas sus esquinas, el control
policial sobre el barrio se estableció de manera rápida y eficaz4.

De este modo, se visualiza que el caso de Ciudad Vieja se enmarca en lo observado por
Janoschka, Sequera y Salinas (2013) en cuanto al papel decisivo del Estado en la
reescinificación y segurificación del espacio urbano como elemento catalizador de
gentrificación en Latinoamérica (ver registros fotográficos en Anexo 2).

En cuanto a las inversiones privadas, se destaca la construcción de la torre norte del Radisson
Victoria Plaza Hotel (1996), el establecimiento de organismos internacionales como las

3
Cavallero, Victoria (2020) “Una aproximación a la implementación de la videovigilancia en Montevideo”,
Facultad de Ciencias Sociales UDELAR, Montevideo
4
Entre 2013 y 2018 las denuncias de rapiña descendieron un 33% y de huertos 23%, mientras que
para ambos casos aumentaron en Montevideo.

26
oficinas del BID en el ex hotel Colón (2003), la nueva sede de la CAF (2018) y el Centro
Cultural de España (2003). Aparte del conglomerado de oficinas gubernamentales,
comerciales y financieras, se ha ido configurando un circuito comercial con múltiples tiendas
y boutiques a lo largo de la peatonal Sarandi, impulsadas por la afluencia de oficinistas y
turistas. Algunas de ellas son: Tits, Daniel Cassin, Legacy, Starbucks, Rotunda, Lolita, New
Balance, Lemon, Benson & Thomas y La Opera. Rosario, nueva residente de Ciudad Vieja
lo resalta: “si quiero compra, por Sarandí tenemos casi todas las casas que están en los
shoppings..., si tengo que comprar un regalo o algo salgo a buscar (…) acá compro mucho
más contenta y caminando…”.

Ya entrado el siglo XXI comienza a ser cada vez más visible el desarrollo de servicios y
comercios asociados a la actividad turística. Esta actividad económica se ha consolidado
como la principal generadora de divisas del país, superando a los tradicionales rubros de
exportación5. Según lo informado por el alcalde del municipio B, el 90% del más de millón
de extranjeros que visita anualmente Montevideo circula por el centro histórico, lo que lo ha
consolidado como el epicentro turístico de la ciudad. En 2006 el puerto de Montevideo se
consolida como puerto receptor de cruceros. Es muy significativo el impacto de esta actividad
turística que opera entre los meses de octubre y abril. Entre 2006 y 2018 un promedio anual
de 99 cruceros arribó al puerto6.

La afluencia masiva de turistas a derivado en transformaciones del paisaje urbano. Muchos


de los comercios y servicios del barrio han pasado a estar destinados a un público de mayor
nivel adquisitivo. Entre los empresarios que han invertido en este rubro, se encuentra Caterina
Bonan, empresaria italiana propietaria del Hotel Boutique Alma Histórica inaugurado en
2014. Su llegada a Ciudad Vieja se ubica en 2011: “se compró el edificio del hotel pensando
que la Ciudad Vieja era un lugar lleno de historia donde de hecho fue fundada la ciudad (…)
Para nosotros era impensable que no se metieran manos a estos edificios antiguos. Lo vimos
como una oportunidad. Le vimos un inevitable futuro de crecimiento (…) el proyecto original

5
Informe Sector Turismo, AGENCIA URUGUAY XXI, Marzo 2017
https://www.uruguayxxi.gub.uy/uploads/informacion/Informe%20Turismo%20Marzo%20-%202017%20-
%20Uruguay%20XXI_ES-4.pdf ACCESO 04/04/2020
6
Temporada de cruceros 2018-2019, Departamento de Estadística, Ministerio de Turismo,
file:///C:/Users/usuario/Downloads/Cruceros2018.pdf ACCESO 04/04/202

27
era restaurar la casona y hacer oficinas, pero ya toda la Ciudad Vieja estaba saturada de
oficinas. Ahí hicimos un estudio de mercado para ver cuál oportunidad de negocio podía
resultar. Y resultó en la decisión de hacer un hotel boutique de lujo dedicado a la historia y
la cultura de Uruguay”. El caso de Bonan ilustra como la “ciudad turística” va adquiriendo
más relevancia y se yuxtapone cada vez más a la “ciuda administrativa”.

Asociado a este cambio, la empresaria observa: “en los últimos 3 años lo que explotó fue
todo un centro gastronómico en Ciudad Vieja. Explotó un núcleo gastronómico que no tenés
en ningún otro lugar de Montevideo”. Ciertamente, son muchos los restaurantes que se han
establecido, entre ellos Es Mercat, Jacinto, La Fonda, Lucca, Dueto, Álvarez, Rosemary,
Culto Café, La Pasionaria, Café Ganache, Toledo, La Farmacia, Federación y Maki Sushi.
En el largo plazo estos giros comerciales presionan los precios de la vivienda al alza, tal como
lo demuestra el aporte de Delgadillo (2016).

A nivel residencial, se constata un número importante de casas que han sido re recicladas,
subdivididas y comercializadas en forma de propiedad horizontal, en unidades tipo loft (ver
registros fotográficos de reinversión privada en Anexo 3).

En base a lo planteado, podemos afirmar que los signos de reinversión de capital en el período
1996 – 2018 son muy significativos, tanto desde el ámbito público como del privado. La
conjunción de caudales de oficinistas y turistas ha derivado en un gran impulso comercial y
gastronómico durante el período, catalizado a su vez por la inversión pública de
embellecimiento y segurificación del barrio. Por otra parte, se observa que en la actualidad
adquiere relevancia la reinversión vinculada con la actividad turística, especialmente de la
rama gastronómica.

MERCADO INMOBILIARIO

Para consultar la situación del mercado inmobiliario consultamos a Álvaro Echaider,


directivo de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya, quien afirma que “está estable

28
principalmente y dinámico en algunas zonas, dependendiendo de la zona dentro del barrio”.
Plantea que “quienes invierten en términos estructurales son más bien extranjeros, que están
acostumbrados a ver que las ciudades viejas en las principales ciudades del mundo son
lugares de potencia inmobiliaria y entonces ven perspectivas que de repente un local no ve
con tanto optimismo; después los compradores o inquilinos como consumidor final son tanto
uruguayos como crecientemente extranjeros que se afincan en Uruguay”. Aquí encontramos
cierto paralelismo con los hallazgos de Sigler y Wachsmuth (2015) en el casco histórico de
Panamá.

No obstante, la visión sobre la posible “potencia inmobiliaria” del arquitecto y docente de la


Udelar Miguel Fascioli difiere de lo planteado: subraya que la Ciudad Vieja no es “tan vieja,
o mejor dicho no es tan valiosa en términos históricos, a los ojos del capital internacional”.
Fascioli puntualiza que “muchas de sus construcciones, si bien pueden tener más de un siglo,
pertenecen al modernismo (…) El capital busca la patrimonialización de áreas urbanas,
como pasó en Quito o Colonia del Sacramento, que se declararon patrimonio histórico de
la humanidad por UNESCO. Esto en Ciudad Vieja nunca podría pasar”.

Siguiendo con el planteo de Echaider, los inversores extranjeros “no pueden creer los precios
relativamente bajos que pueden encontrar en algunos de los lugares de Ciudad Vieja en
relación a las calidades que tiene el lugar. Estás en el centro, tenés todos los servicios,
rambla, espacios públicos, etc. Visto con un ojo no prejuicioso; la Ciudad Vieja en algún
momento tuvo un estigma de muy insegura y hoy debe ser el barrio más seguro de la ciudad;
visto con un ojo que recién llega el lugar es fantástico”. Lo planteado por Echaider, da
cuenta de la existencia de una “brecha de renta” (Smith, 1979) atractiva para los inversores
inmobiliarios.

No obstante, el Prof. Fascioli argumenta: “no ha sido fácil para el capital incidir en el devenir
del espacio urbano de Ciudad Vieja porque hay muchos intereses que se entrecruzan en el
territorio y no van en el mismo sentido”. Por ejemplo, el arquitecto subraya cómo la Ciudad
Vieja como espació turístico no le sirve al puerto, ya que el movimiento de cruceros impacta
en el espacio de playa de contenedores y en la frecuencia de barcos cargueros. En este sentido
afirma que “la presencia del puerto es clave en el hecho de que la Ciudad Vieja no se haya
sustituido toda”.

29
También plantea cómo la toma de decisiones sobre el devenir de la trama urbana de Ciudad
Vieja es compleja y abarca varios actores. El Plan de Ordenamiento Territorial de
Montevideo de 1996 establece Comisiones Especiales Permanentes en barrios de interés,
ellos fueron Prado, Ciudad Vieja y Carrasco. Este es otro actor relevante, con potestades
particulares. También en paralelo funciona la Comisión de Patrimonio.

El entrecruzamiento de intereses, la multiplicidad de actores y la complejidad de la forma en


que se toman las decisiones muchas veces no es servil a los intereses del capital. Fascioli
pone el ejemplo de “El Bajo de Ciudad Vieja”, grupo de capitales argentinos que presentó
un proyecto de peatonalización y establecimiento de un circuito cultural, en un área del barrio
dónde habían adquirido muchas propiedades, que finalmente no tuvo el apoyo gubernamental
necesario para su implementación.

Echaider evalúa que en la actualidad no se han disparado los precios en Ciudad Vieja, a
diferencia de lo que ocurre en otros barrios con algunas características similares, como Barrio
Sur y Palermo: “te diría que en la Ciudad Vieja además para metrajes similares encontras
valores más bajos que otros barrios de la ciudad con similares calidades urbanísticas”. El
operador inmobiliario afirma que son la inversión de extranjeros y el impacto de la Ley de
Promoción de la Vivienda de Interés Social7 las causas fundamentales del dinamismo
inmobiliario en los barrios centrales costeros.

PRECIO DEL METRO CUADRADO

A continuación, se analizan los datos del promedio de los precios del metro cuadrado de
propiedad horizontal en Ciudad Vieja, los dos barrios linderos, Centro y Barrio Sur, y en
Montevideo. Se eligieron estas tres áreas aparte de Ciudad Vieja para poder compararlas y
hacer un análisis adecuado.

7
Ley 18.795 promulgada en 2011 que implica beneficios tributarios y la creación de un Fondo de Garantía
para Desarrollos Inmobiliarios a los emprendimientos realizados en barrios centrales de la ciudad como
Centro, Ciudad Vieja, Cordón, Palermo, Unión, Tres Cruces, La Blanqueada, Aguada, entre otros.

30
Los datos se obtuvieron de los informes “Indicadores de Actividad y Precios del Sector
Inmobiliario” que son publicados anualmente por el Instituto Nacional de Estadística. A
continuación, se presenta un gráfico con los datos (ver Tabla 2 en Anexo 5).

Gráfico 1. Evolución del precio del m2 en propiedad


horizontal en Ciudad Vieja, Centro, Barrio Sur y
Montevideo entre 1999 y 2018 (dólares corrientes)
2000
1800
1600
1400
1200
1000
800
600
400
200
0

CIUDAD VIEJA CENTRO BARRIO SUR MONTEVIDEO

*Elaboración propia en base a datos del INE.

Entre 1996 y 2018 el precio del metro cuadrado en propiedad horizontal en Ciudad Vieja
aumenta 205%, en Centro 208%, en Barrio Sur 290% y en Montevideo 242%. Los precios
en los tres barrios y en Montevideo aumentan de manera similar hasta el año 2011 donde se
da una bifurcación. A partir de ahí podemos ubicar el impacto de la promulgación de la Ley
de Vivienda de Interés Social. Vemos como en Barrio Sur se acentúa el aumento del precio
del metro cuadrado, superando al promedio de la capital en 2015 y 2016, al igual que en la
actualidad. Por el contrario, vemos como Centro y Ciudad Vieja mantienen su promedio de
precios siempre por debajo del promedio de la capital, distanciándose de manera creciente.

El operador inmobiliario Álvaro Echaider realizó algunas puntualizaciones que son insumos
para la lectura de los datos “lo que pasa en Barrio Sur tiene que ver con lo mismo, pero
mucho más potente, que pasa en la Ciudad Vieja. El inversor estructural de Barrio Sur es
extranjero; va observa los lugares de la ciudad y ve precios deprimidos en un lugar con

31
calidades urbanas impecables”. Echaider evalúa que el área de mayor dinamismo dentro del
Barrio Sur es la que está hacia el límite con Ciudad Vieja y la rambla: “Hay una Ciudad
Vieja, y un "área metropolitana" de la Ciudad Vieja que es el borde. Ahí hay mucho
dinamismo”8.

Retomando el concepto de “brecha de renta” (Smith, 1979) podemos afirmar que la Ley de
Vivienda de Interés Social tuvo un impacto significativo al ampliar la renta potencial de los
agentes privados inmobiliarios y de la construcción mediante la exoneración de impuestos y
otros beneficios. En Ciudad Vieja existen restricciones a la construcción de tipo patrimonial
que limitan la altura y obligan a mantener fachadas, lo que restringe la renta potencial de
operadores inmobiliarios. Por ello, mucha inversión inmobiliaria, sobretodo de edificación
de gran altura, se ha instalado en Barrio Sur.

Si bien la oferta de vivienda aumentó, los precios no bajaron. Echaider lo explica por el hecho
de que la demanda ha subido igual que la oferta debido a los compradores argentinos. El
operador inmobiliario estima que estos representan el 70% de la demanda de vivienda de
interés social, “muchos argentinos invierten en la compra de vivienda de interés social acá
porque le tienen más confianza a dejar la plata en una propiedad en Uruguay que en un
banco en Argentina. Viene siendo así, desde hace décadas (…) estamos motorizados por eso.
Todo esto que está pasando en el Barrio Sur, se vende principalmente en Argentina primero,
es una estrategia de comercialización de estas empresas que desarrollan acá”. Aquí vemos
un ejemplo concreto de lo planteado por Harvey (1978) y Lefebvre (2003) sobre el flujo de
excedentes de capital hacia activos inmobiliarios en el contexto capitalista actual.

Sobre la situación de Ciudad Vieja, el operado inmobiliario reflexiona “Ciudad Vieja


siempre es una promesa y tiene distintas etapas de florecimiento (…) Yo creo que va a seguir
mejorando, eso no me cabe duda, porque tenés toda la actividad que allí se realiza más la
política de beneficios tributarios que van a generar seguir densificando, y además es el

8
Ésta área ubicada detrás del Dique Mauá recientemente nombrada “Barrio de las artes” cuenta con la
recién inaugurada sede de la CAF con las nuevas instalaciones de Cinemateca, lo que se suma al Teatro Solís,
Sala Verdi y múltiples bares, cafés y espacios de arte existentes, sumando más atributos urbanos a los que
ya estaban, como la rambla y la cercanía al centro.

32
centro histórico con todo el sistema de peatonales y las inversiones que se han hecho para
el turismo, entonces pienso que seguirá siendo una promesa cada vez más concretada”.

COSTO DE LOS ALQUILERES

La tenencia de la vivienda de los hogares de Ciudad Vieja se ha mantenido estable entre 1996
y 2018 (Tabla 3). Los cambios más significativos se observan en el incremento de los hogares
cooperativistas y propietarios, y en el descenso de los ocupantes. Los inquilinos, que son la
amplia mayoría, se mantienen prácticamente igual. Este grupo duplica el porcentaje de
Montevideo que ha tenido un promedio de 24,5%. Esto se explica en gran parte por la
abundancia de pensiones y casas de inquilinato existentes.

Tabla 3. TENENCIA DE LA VIVIENDA DE LOS HOGARES DE


CIUDAD VIEJA EN 1996, 2011 Y 2018 (%)
CENSO CENSO ECH
1996 2011 2017/2018
PROPIETARIOS 34,8 36,9 38,9

COOPERATIVISTAS 3,5 2,5 5,9

INQUILINOS 46,3 46,1 45,5

OCUPANTES 11,9 10,3 9,7

OTROS 3,5 4,2 0,0

Otro dato relevante es que, si bien la población disminuye un 20% entre los dos últimos
censos (1996 y 2011), la cantidad de hogares aumenta un 25%. Esto da cuenta de que hay
muchas más personas viviendo solas.

A continuación, se presenta la evolución del precio de los alquileres en el barrio. Los datos
fueron obtenidos de los Informes de Actividad Inmobiliaria9 (IAI) realizados por el INE.
Seguiremos el criterio establecido en los informes de presentar la información desglosada en
“contratos vigentes” y “nuevos contratos” ya que los últimos permiten una mejor

9
Según se detalla en los mismos: “el estudio del mercado de alquileres se basa en el análisis de registros
administrativos sobre vivienda proporcionados por el Servicio de Garantía de Alquileres (SGA) de la
Contaduría General de la Nación del Ministerio de Economía y Finanzas incorporándose por primera vez en
enero de 2013 registros administrativos de garantía de alquiler de la Asociación Nacional de Afiliados
(ANDA). Según la Encuesta Continua de Hogares del año 2014 ambas garantías cubren el 34,3% de los
contratos de arrendamiento de casa habitación del total del mercado de alquileres”.

33
aproximación al precio actual de mercado. Los contratos vigentes pueden tener varios años
desde que fueron formulados, por lo cual el precio que pagan podría estar desfasado respecto
al precio actual de mercado.

En el caso de los “contratos vigentes” disponemos de los datos desde 2009, mientras que para
los “nuevos contratos” desde 2011. Al igual que hicimos al presentar la información sobre
precio del metro cuadrado, presentaremos los datos desglosados en Ciudad Vieja, Centro,
Barrio Sur y Montevideo

Tabla 4. EVOLUCIÓN DEL PRECIO DE LOS ALQUILERES Y DEL TOTAL DE CONTRATOS VIGENTES EN
CIUDAD VIEJA, CENTRO, BARRIO SUR Y MONTEVIDEO ENTRE 2009 Y 2018
CIUDAD VIEJA CENTRO BARRIO SUR MONTEVIDEO
CANTIDAD CANTIDAD CANTIDAD CANTIDAD
AÑO (cierre PRECIO PRECIO PRECIO PRECIO
CONTRATOS CONTRATOS CONTRATOS CONTRATOS
año móvil) ALQUILER VIGENTES
ALQUILER VIGENTES ALQUILER VIGENTES ALQUILER VIGENTES
Mar-09 $ 4.159 605 $ 5.215 1137 $ 4.801 567 $ 4.438 30.324
Mar-10 $ 4.806 658 $ 5.993 1255 $ 5.578 603 $ 5.103 31.313
May-11 $ 5.726 709 $ 7.072 1283 $ 6.639 608 $ 6.014 31.430
Mar-12 $ 6.423 735 $ 7.895 1339 $ 7.379 607 $ 6.746 31.701
Mar-13 $ 7.692 1099 $ 9.136 1988 $ 8.670 856 $ 7.948 49.869
Mar-14 $ 8.866 1151 $ 10.399 2141 $ 10.018 935 $ 9.213 52.524
Mar-15 $ 10.091 1233 $ 11.621 2128 $ 11.345 941 $ 10.499 53.065
Mar-16 $ 11.150 1328 $ 12.641 2402 $ 12.555 1071 $ 11.642 59.109
Mar-17 $ 12.330 1576 $ 13.651 2799 $ 13.653 1247 $ 12.760 68.065
Mar-18 $ 13.116 1838 $ 14.422 3273 $ 14.580 1790 $ 13.578 77.921
% aumento 2009 -
315% 304% 276% 288% 303% 316% 306% 256%
2018

Tabla 5. EVOLUCIÓN DEL PRECIO DE LOS ALQUILERES Y DEL TOTAL DE NUEVOS CONTRATOS EN CIUDAD VIEJA,
CENTRO, BARRIO SUR Y MONTEVIDEO ENTRE 2011 Y 2018
CIUDAD VIEJA CENTRO BARRIO SUR MONTEVIDEO
AÑO CANTIDAD CANTIDAD CANTIDAD CANTIDAD
PRECIO PRECIO PRECIO PRECIO
NUEVOS NUEVOS NUEVOS NUEVOS
ALQUILER CONTRATOS
ALQUILER CONTRATOS
ALQUILER CONTRATOS
ALQUILER CONTRATOS
2011 $ 7.014 184 $ 7.999 329 $ 7.749 141 $ 7.207 7194
2012 $ 7.637 186 $ 9.052 355 $ 8.529 137 $ 8.050 7710
2013 $ 8.799 341 $ 10.004 640 $ 9.770 255 $ 9.092 14537
2014 $ 9.481 326 $ 10.874 681 $ 10.915 279 $ 10.185 15026
2015 $ 10.735 413 $ 11.795 689 $ 12.360 280 $ 11.360 16034
2016 $ 11.734 369 $ 12.968 778 $ 13.377 344 $ 12.394 17977
2017 $ 13.146 441 $ 13.875 838 $ 14.392 360 $ 13.371 19162
2018 $ 14.025 469 $ 14.792 845 $ 15.251 384 $ 14.350 19872
% aumento 2011 -
200% 184% 196% 199%
2018

En las tablas 4 y 5 se observa como el porcentaje de aumento del costo del alquiler es mayor en
Ciudad Vieja. El aumento es ligeramente más alto al promedio de Montevideo en el caso de los
contratos vigentes (+9%) y prácticamente igual en los nuevos contratos (+1%). Al compararlo con
Barrio Sur la diferencia es de +12 y +4% respectivamente.

34
Por otro lado, en la Tabla 4 se observa que la cantidad de contratos vigentes entre 2009 y 2018
aumenta mucho más en Ciudad Vieja que en Montevideo (+48). Si bien el porcentaje de aumento es
ligeramente mayor en Barrio Sur, en la Tabla 5 se observa que la cantidad de nuevos contratos de
alquiler firmados cada año es mayor en Ciudad Vieja que en Barrio Sur para todos los años entre
2011 y 2018. Estos datos nos muestran un notorio aumento de la cantidad de contratos de alquiler en
los barrios centrales costeros. En el contexto de Uruguay, el incremento de los contratos formales de
alquiler puede ser interpretado como un síntoma de gentrificación ya que los requisitos de garantía e
ingresos suelen excluir a una porción muy importante de personas del acceso a la vivienda bajo esta
modalidad.

Concluyendo lo analizado en la dimensión reinversión de capital, se constata la existencia de una gran


reinversión de capital tanto pública como privada en el período 1996 - 2018. El establecimiento de
videovigilancia en la totalidad del barrio y el embellecimiento del espacio público han sido
inversiones muy significativas llevadas a cabo desde el estado. En el sector privado se observa un
giro comercial significativo hacia el turismo dado por la apertura de una gran cantidad de locales
gastronómicos. La afluencia de oficinistas y turistas a consolidado un circuito comercial importante
principalmente a lo largo de la peatonal Sarandí. El incremento del precio del metro cuadrado en
propiedad horizontal ha acompañado la tendencia de Montevideo, no advirtiéndose un desacople
significativo. En el mercado de alquileres el incremento de precio ha sido ligeramente superior en
Ciudad Vieja y se verifica un incremento importante en la cantidad de contratos formales de alquiler
firmados.

ENTRADA DE GRUPOS SOCIALES DE MÁS ALTOS INGRESOS

EVOLUCIÓN DE LA COMPOSICIÓN SOCIODEMOGRÁFICA

OCUPACIÓN

Tal como se desprende de los antecedentes, una de las operacionalizaciones más legitimadas
en la investigación académica para dar cuenta del desplazamiento de personas de clase baja
y la llegada de individuos de clase media o alta en un área es a través del análisis de la variable
“ocupación”, así lo demuestra los aportes de Atkinson (2000) y Hamnett (2003) para el caso
de Londres, y Contreras (2011) e Inzulza (2016) para el caso de Santiago de Chile. A

35
continuación, analizaremos la evolución de la variable ocupación en la población
económicamente activa de Ciudad Vieja, Montevideo y Uruguay utilizando la clasificación
CIUO88 (Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones).

Tabla 6. OCUPACIÓN DE LOS HABITANTES DE CIUDAD VIEJA SEGÚN


CLASIFICACIÓN CIUO 88 EN 1996, 2011 Y 2018 (%)
OCUPACIÓN CENSO 1996 CENSO 2011 ECH 2017/2018
PERSONAL DE LAS FUERZAS
5,7 0,4 0,2
ARMADAS
DIRECTORES DE EMPRESAS O DE
LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA,
MIEMBROS DEL PODER 3,7 1,9 3,1
EJECUTIVO Y PODER
LEGISLATIVO

PROFESIONALES, CIENTÍFICOS E
9,1 17,3 24,7
INTELECTUALES
TÉCNICOS Y PROFESIONALES DE
7,8 10,9 13,9
NIVEL MEDIO
EMPLEADOS DE OFICINA 14,7 20,4 20,4
TRABAJADORES DE SERVICIOS,
16,1 20,6 19,5
COMERCIO Y MERCADOS
AGRICULTORES Y TRABAJADORES
CALIFICADOS AGROPECUARIOS Y 0,6 0,4 0,2
PESQUEROS
OFICIALES, OPERARIOS Y
ARTESANOS DE ARTES 11,1 6,4 7
MECÁNICAS Y DE OTROS OFICIOS
OPERADORES DE INSTALACIONES,
3,6 3,8 2,7
MÁQUINAS Y MONTADORES
TRABAJADORES NO CALIFICADOS 21,6 12,9 8,4
SIN CATEGORIZAR 6 5 0

En la Tabla 6 podemos observar un crecimiento muy significativo del porcentaje de


“profesionales, científicos e intelectuales” que pasa de 9,1% en 1996 a 24,7% en 2018,
representando un cuarto de la población económicamente activa en la actualidad. Si lo
comparamos con lo que sucede en Montevideo (ver Tabla 7 en Anexo 6) se observa que el
crecimiento de esta categoría en Ciudad Vieja es sensiblemente mayor. En Montevideo el
aumento es de 8,6% mientras que en Ciudad Vieja es de 15,6%. De este modo, Ciudad Vieja
pasa de tener un porcentaje de profesionales ligeramente menor a Montevideo en 1996 a un
porcentaje sensiblemente mayor en 2018.

36
Del mismo modo, en la Tabla 6 se observa en Ciudad Vieja un incremento del porcentaje de
personas comprendidas en las categorías “técnicos y profesionales de nivel medio”, que pasa
de 7,8% a 13,9% entre 1996 y 2018, y de “empleados de oficina”, que pasa de 14,7% a 20,4%
para el mismo período. En el caso de los “trabajadores de servicios, comercios y mercados”
el porcentaje se mantiene bastante estable, con un leve incremento de 3,4%.

Por otra parte, se observa la tendencia contraria en las categorías ocupacionales de la parte
inferior de la tabla. Para el caso de “trabajadores no calificados” se observa una disminución
muy significativa de 21,6% en 1996 a 8,4% en 2018. En el caso de “oficiales, operarios y
artesanos de artes mecánicas y de otros oficios” y de “operadores de instalaciones, máquinas
y montadores” también se observa una disminución, aunque no tan pronunciada como en el
caso de los no calificados. La disminución en el caso de los primeros es de 11,1% en 1996 a
7% en 2018, y de 3,6% a 2,7% en el caso de los segundos. Esta disminución de los porcentajes
de población con ocupaciones de trabajo manual, tanto calificado como no calificado, se
observa también a nivel de Montevideo y de Uruguay, aunque no de manera tan pronunciada
como en Ciudad Vieja.

De manera similar a lo observado en áreas gentrificadas de Londres (Atkinson, 2000;


Hamnett, 2003) y Santiago de Chile (Contreras, 2011; Inzulza 2016) se observa en Ciudad
Vieja un fuerte crecimiento del porcentaje de habitantes profesionales en paralelo a una
disminución de los trabajadores manuales. De este modo, podemos afirmar que esta
transformación evidencia la entrada de grupos sociales de más altos ingresos, uno de los
cuatro componentes de gentrificación según la conceptualización de Davidson y Lees (2005).

EDUCACIÓN

Al igual que la variable “Ocupación”, la variable “Máximo nivel educativo alcanzado” nos
proporciona una buena aproximación al análisis de las clases sociales de acuerdo a la
evidencia empírica Inzulza (2016) y el sustento teórico (Bourdieu (1973), Wright (1995)).

A continuación, se analiza la evolución de la variable “Máximo nivel educativo alcanzado”


en el censo 1996, censo 2011 y ECH 2017-2018. Cabe mencionar que en la ECH esta variable

37
no existe, pero se pudo construir a partir de otras variables. También es pertinente aclarar que
la categoría “educación técnica - UTU” no figura en el Censo de 1996, pero sí en el Censo
2011. De este modo, tanto en el censo de 2011 como en la ECH 2017-2018 se optó por
integrar la categoría “educación técnica” a “bachillerato”. El análisis considera los 25 años
como edad de partida, en tanto se realiza la medición en personas que tuvieron el margen
temporal de transitar todos los niveles del sistema educativo.

Tabla 8. MÁXIMO NIVEL EDUCATIVO ALCANZADO POR LOS HABITANTES


DE CIUDAD VIEJA MAYORES DE 25 AÑOS
CENSO 1996 CENSO 2011 ECH 2017 & 2018
PRIMARIA 40% 16% 12,9%
CICLO BÁSICO 24% 13,9% 9,1%
BACHILLERATO 14% 29,1% 25%
UNIVERSIDAD 15,7% 32,8% 43,5%
DOCENTE 3,3% 4,2% 2,6%
OTROS 3% 3,9% 6,9%
*Elaboración propia en base a datos del INE.

En la tabla 8 se observa una disminución de 27% en las personas que tienen primaria como
máximo nivel educativo entre 1996 y 2018 en paralelo a un incremento de 27,8% en el
porcentaje de personas con nivel terciario. Se da prácticamente una inversión de los valores.

Si comparamos los cambios observados en Ciudad Vieja con lo que ocurre en Montevideo y
Uruguay (ver Tabla 9 en Anexo 7) vemos que la tendencia es similar, aunque no tan
pronunciada. La población con sólo nivel primaria cae más de 20% en ambos casos mientras
que en el nivel terciario el aumento es sensiblemente menor, tanto a nivel ciudad como a
nivel país. En el caso de Montevideo, el aumento es de 14,2% y a nivel de Uruguay de 8,5%.
Esta tendencia de aumento de población con nivel terciario alcanzado entre 1996 y 2011 en
los tres niveles de análisis coincide con una gran expansión de centros educativos privados
terciarios que ofrecen tecnicaturas y cursos más cortos que las carreras tradicionales. Por lo
tanto, la oferta y la flexibilidad del nivel terciario aumentó significativamente en el período
de análisis. No obstante, el aumento de la población con éste nivel educativo alcanzado es
significativamente superior en el caso de Ciudad Vieja, que pasa de estar en una situación
similar a los promedios de la ciudad en 1996 a tener una diferencia de 15% en 2018.
38
Si analizamos los porcentajes de población con Ciclo Básico y Bachillerato como máximo
nivel educativo alcanzado, se observa que en 1996 Ciudad Vieja se encontraba por encima
de los porcentajes a nivel de Montevideo y de Uruguay. Esta situación cambia para el caso
de Ciclo Básico en 2011, donde Ciudad Vieja pasa a estar por debajo, y en 2018 para el caso
de Bachillerato, donde ambos porcentajes quedan por debajo de los niveles registrados en la
ciudad y el país.

Como vimos anteriormente (Tabla 1) la población del barrio disminuye entre 1996 y 2018
por lo que éstos cambios en el nivel educativo alcanzado indican efectivamente un cambio
en la composición de clases sociales del barrio y permiten afirmar la ocurrencia de entrada
de grupos sociales de mayores ingresos, uno de los cuatro componentes de la gentrificación
según Davidson y Lees (2005).

ASCENDENCIA ÉTNICO RACIAL

Ciudad Vieja es un barrio que históricamente ha tenido una presencia significativa de


afrodescendientes en su población. Consideramos relevante el análisis de la variable raza ya
que Uruguay presenta mayores niveles de pobreza en el segmento de población
afrodescendiente10. Por lo tanto, en el estudio de una problemática urbana que tiene inherente
un conflicto de clase, se vuelve relevante la puesta en consideración del componente racial.

A pesar de que la población afrodescendiente es la minoría étnico-racial de mayor presencia


numérica en el país y con una fuerte impronta en la identidad nacional, la posibilidad de
analizar cuantitativamente sus características y situación en la estructura social es reciente.
Las preguntas orientadas a recabar datos sobre la raza en los censos nacionales se

10
El análisis de los porcentajes de población con al menos una Necesidad Básica Insatisfecha (NBI) en
Uruguay según el Censo 2011 nos muestra que los afrodescendientes con al menos una NBI representan el
51,3% del total de personas con esta ascendencia, mientras que 32,2% del universo de no afrodescendientes
presentan al menos una NBI, colocándose los primeros 19 puntos porcentuales encima de los segundos. Del
mismo modo, la estimación de la pobreza por el método ingreso que realizó el INE en 2018 para el total del
país muestra que la incidencia de la pobreza para las personas que declaran ser afrodescendientes es
superior a la de ascendencia blanca en más de 10 puntos porcentuales, siendo 17,4% y 6,9% los valores
respectivos.

39
establecieron recién en 2011, por lo que para el año 1996 no disponemos de datos. Se utilizará
el antecedente existente más remoto que es la Encuesta Continua de Hogares Ampliada
(ENHA) de 2006. A continuación, se presentan los datos obtenidos.

Tabla 10. ASCENDENCIA ÉTNICO RACIAL DE LOS


HABITANTES DE CIUDAD VIEJA (%)
ECH 2006 CENSO 2011 ECH 2017/2018
AFRO O NEGRO 10,4 11, 6 14,4
ASIÁTICO O
0,9 1,1 0,1
AMARILLO
BLANCO 97,2 90,9 97
INDÍGENA 6,4 10,3 9,7
OTRA 0 0,3 0
(*) Nota: las cifras no suman 100 porque las personas podían declarar más de una ascendencia.
*Elaboración propia en base a datos del INE.

Los datos muestran que el porcentaje de población afrodescendiente aumenta en Ciudad


Vieja en el período 2006 - 2018. La misma tendencia, aunque en menor magnitud, se observa
a nivel ciudad y a nivel país (ver Tabla 11 en Anexo 8). La tendencia es similar para la
población que se autopercibe con ascendencia indígena.

Para explicar este hecho podemos deducir razones metodológicas, culturales y demográficas.
En primer lugar, debemos de mencionar la salvaguarda de que la ECH y el censo no son
estrictamente comparables. En segundo lugar, es posible que haya incidido en el resultado el
contexto cultural de consolidación de la conciencia étnica y racial, favorecida por los
movimientos de autoafirmación de los afrodescendientes y por un contexto cultural que en
los últimos años ha promovido la recuperación de las raíces indígenas y africanas. En tercer
lugar, lo que consideramos el principal factor detrás de esta tendencia en la escala barrial: la
afluencia de inmigración con origen latinoamericano, específicamente de Centroamérica,
teniendo especial relevancia la proveniente de Cuba Y República Dominicana.

En la entrevista grupal a vecinos nativos el tema racial fue parte de la discusión entre vecinos,
tal como lo muestra el siguiente intercambio de opiniones entre Tania (34) y Margarita (84):

40
Tania: “El barrio está muy caro, no sé, especular esto que decías, va a seguir con los
cambios, yo creo que ya está afectando a la gente del barrio, se nota, y lo notas en la
clase social de la gente, en la raza; hay cada vez menos negros, cada vez menos pobres…”

SM: “Hay más negros, discúlpame”

Tania: “A porque vienen más dominicanos, cubanos, “riquichimo”, pero ¿los del
barrio?”

SM: “Negro del barrio no”

Ya desde el inicio de los estudios urbanos, Burgess (1925) observó cómo los inmigrantes se
instalan en las áreas centrales. La existencia de abundantes casas de alojamiento múltiple
como pensiones, albergues o habitaciones que se subalquilan dentro de propiedades más
grandes, alquiladas por las propias redes de inmigrantes, explicarían esta tendencia de
aumento de la población con ascendencia afro e indígena en Ciudad Vieja.

En base a los datos presentados, no podemos afirmar la ocurrencia de un proceso de


“blanqueamiento” de la composición social del barrio, tal como lo afirma Guzmán (2018)
para el caso de Los Ángeles. No obstante, es probable que sí haya un desplazamiento de parte
de los habitantes afrodescendientes más pobres del barrio que no se refleja a nivel
cuantitativo debido a la afluencia inmigratoria de los últimos años.

LOS NUEVOS HABITANTES

Los nuevos vecinos que participaron en el grupo de discusión y las entrevistas se


caracterizaron por ser en su mayoría jóvenes sin hijos que constituyen hogares unipersonales
(6 participantes) o en pareja sin hijos (2). Todos ellos profesionales ya recibidos o con
formación terciaria en curso. Sus ocupaciones se encuentran en el área del diseño y las artes
gráficas (4 participantes), gastronomía (1), derecho (1), negocios inmobiliarios (1), actividad
bancaria (1), periodista jubilada (1). Otra característica es que una de las parejas entrevistadas
es LGBT. En base a su nivel educativo, ocupación y naturaleza de la tenencia de la vivienda
los podemos caracterizar como de nivel socioeconómico medio-alto.

41
El principal motivo por el cual han elegido Ciudad Vieja como barrio para vivir es “la
practicidad” que implica vivir cerca del lugar de trabajo:

“primero sabíamos que necesitábamos un lugar que nos quedara práctico para trabajar
a los dos, entonces Ciudad Vieja sin dudas era el punto ideal” (Carlos, contador, 32
años)

“Yo me mudé para estar cerca del trabajo, sobretodo.” (Edy, bancario, 41 años)

“viví en el Prado siempre, por lo cual viví un poco lejos; lejos de mi trabajo, lejos de
todo y, ta, me tocó independizarme, busqué alguna zona céntrica para estar cerca”
(Santiago, diseñador gráfico, 27 años)

“viviendo en otros barrios, el tiempo que nos consumía de casa al trabajo y del trabajo a
casa era una hora cada tramo, entonces lo consideraba una pérdida de tiempo. Vivir
donde se trabaja nos ahorraría mucho tiempo a la larga” (Alejandro, abogado, 37 años)

“Bueno, yo llegué un poco porque surgió una oportunidad de mudarme, pero siempre viví
cerca. Y me gusta un poco por la arquitectura y eso, me parece lindo y, ta, porque para
mí, Montevideo es como de Punta Carretas para acá. Tipo nunca... me crié en otro barrio,
pero como que me gusta estar por esta zona. Así que...viviendo acá me siento cerca de
todo” (Federico, Chef, 38 años)

“no uso auto porque tengo todo a mano en la Ciudad Vieja. Me muevo en este círculo
la mayor parte de mi tiempo, no preciso transportarme muy lejos y si lo preciso lo tengo
a mano, este... entonces me resulta muy práctico, cómodo” (Maximiliano, operador
inmobiliario, 36 años)

La relevancia que adquiere “la practicidad” de vivir cerca del trabajo representa una
similitud con los hallazgos de Bélanger (2008) para los nuevos habitantes del centro histórico
de Puebla y Contreras (2011) para el caso de Santiago de Chile.

El segundo motivo más mencionado como decisivo en la decisión de mudarse a Ciudad Vieja
es el “movimiento”, la “energía”, la “onda” o la “personalidad” del barrio. Se observa que
con esas expresiones los nuevos vecinos hacen referencia a un conjunto de particularidades

42
como lo son el carácter cosmopolita, la diversidad y multiplicidad de actividades culturales
y artísticas que ofrece.

“me gustó más esta zona, porque hay movimiento, el público es muy cambiante, como
la idea de que sean extranjeros es como, como que se va moviendo más... más gente
nueva” (Elías, diseñador gráfico, 34 años)

“Decidí mudarme a esta zona porque tenía una onda creativa (…) tenía una buena
energía… hay ciertos barrios que tienen una energía y otros que no. Y acá parece que
hay un movimiento interesante. Hay cosas que pasan” (Jhon, artista gráfico,
estadounidense, 32 años)

“Es como la zona de la ciudad donde te sentís con más movimiento; digamos, ya sea
turistas, gente que viene de todos lados, pasan por Ciudad Vieja, a trabajar o a hacer
trámites” (Federico, Chef, 38 años)

“a mí me gusta como conserva mucho la cuestión de barrio, como que es un barrio de los
antiguos, los vecinos se conocen (…) pero, a la vez, lo mezclas con todo tipo de culturas
diferentes porque hay extranjeros, lo cual es un plus para mí y, ta, todas las actividades
que hay siempre para hacer algo diferente” (Santiago, diseñador gráfico, 27 años)

“Veo los turistas, conozco gente, veo como surgen propuestas cada vez más lindas,
privados ya sean viviendas o cafés o restaurantes u otro tipo de propuestas, no le
encuentro ningún punto negativo si te gusta vivir en un lugar con cierto dinamismo que
a mí me gusta también tal vez por mi laburo, que yo laburo en casa y sólo entonces eso te
aísla un poco, entonces estar en un lugar conectado donde fácilmente coordinas con
alguien para hacer una reunión en un café o algo con un amigo te vas a almorzar y estas,
no tenes digamos que tomarte un bondi para ir no sé a Punta Carretas y venir, yo que sé,
es muy fácil la vida acá me parece” (Maximiliano, operador inmobiliario, 36 años)

“Lo que más me gusta del barrio…es la escala humana... ¿qué es “a escala humana”?
Uno va por las calles y te sentís como en tu casa, y esa belleza que tienen muchas
fachadas... es un barrio con personalidad (…) por edificación y características edilicias
sobre todo urbanísticas es, yo creo, el barrio con más personalidad” (Rosario, periodista
jubilada, 65 años)

43
Lo expresado por los nuevos vecinos se vincula con los planteos de Ley (1980), Lees (2008)
y Florida (2005) y se relaciona con los aportes de Matus (2017) quien observa como los
barrios patrimoniales de Santiago son escenarios de movilidad y diversidad en los
imaginarios urbanos de sus nuevos residentes.

El operador inmobiliario Álvaro Echaider considera que, a nivel de demanda supranacional,


la “ciudad a escala humana” es uno de los principales atributos que hacen a la calidad. Se
vincula con la noción de “circuito de vida cosmopolita” ya que ambas hacen referencia a un
área urbana donde las distancias sean caminables, no sea necesario usar vehículos y se tenga
abundancia de oferta de servicios comerciales, culturales, gastronómicos y artísticos de
calidad, al igual que diversidad y cercanía con la naturaleza. Echaider reflexiona, “a medida
que empiezan a haber contingentes de turistas que vienen y gustan de las escalas y de las
calidades del lugar; porque la escala favorece la calidad, la pequeña escala, comparado con
los lugares de donde vienen, de repente son ciudades multimillonarias en gente ¿no? este,
mucho más desordenadas más ruidosas, más peligrosas, todo eso termina trayendo
inversión”. Como vimos anteriormente, Sigler y Wachsmuth (2015) afirman para el caso del
casco histórico de Panamá que la constitución de un circuito de estilo de vida cosmopolita
fue un factor importante en la gentrificación de ese lugar, al combinarse con la desinversión
localizada existente y un mercado inmobiliario globalizado.

La oferta de servicios comerciales, culturales, gastronómicos y artísticos es otro de los


principales motivos que llevaron a los nuevos habitantes a elegir Ciudad Vieja, tal como lo
muestran las siguientes intervenciones:

“Una amiga que vive acá en Ciudad Vieja, en Cerrito y Piedras, me dijo antes que me
mudara "una vez que venís a Ciudad Vieja no vas a salir a comer a ningún otro lado...".
y la verdad tiene razón” (Santiago, diseñador gráfico, 27 años)

“me gusta saber que tengo un abanico de museos, de lugares para ir y decir "puedo ir
a todo esto". No lo he aprovechado todavía, pero, sí, me gusta tener como ese... el
potencial de lugares para ir” (Elías, diseñador gráfico, 34 años)

“está [refiriéndose al apartamento que compró] sobre Alzáibar, que desemboca en plaza
Zabala, que es un de las joyitas que tiene la Ciudad Vieja, a dos cuadras de la peatonal

44
Sarandí. Y ahí justamente en Sarandí y Alzáibar hay un nodo de restoranes y cafeterías
que es atractivo durante el día” (Rosario, periodista jubilada, 65 años)

“nuestra vida cultural pasa en ciudad vieja, casi todas sus facetas y colores”
(Maximiliano, operador inmobiliario, 36 años)

“me gusta ir a algunos de los restaurantes que tiene el barrio, como la Pasionaria, el
café brasilero, la Farmacia, Café Garnache (…) También estoy yendo a unas charlas de
Cinemateca en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas porque ahí tienen como una
sala que dan incluso cine los viernes… voy a nadar a AEBU, unos de los clubes del barrio,
y en general compro te diré, por supuesto que muchas veces voy a un supermercado fuera
del barrio, porque digo si vas a traer más cosas vas en auto, pero si no, en general me
abastezco en el barrio, en el almacén, en la feria… y ahora que tenemos Cinemateca, con
salas de Cine espectaculares, este también eso hace parte, bueno el Sodre , el Teatro Solís
, el teatrito del Museo Torres García… incluso si quiero comprar, por Sarandí tenemos
casi todas las tiendas que están en los shopping.., si tengo que comprar un regalo o algo
salgo a buscar, odio los Shoppings, me molesta la cantidad de gente, entonces acá en
Ciudad Vieja compro mucho más contenta y caminando...” (Rosario, periodista jubilada,
65 años)

Lo expresado en estas intervenciones se vincula con la teoría de Ley (1980) quien plantea la
existencia de una nueva clase media cuyas decisiones de consumo han catalizado el regreso
a las áreas centrales de la ciudad, y se relaciona con lo observado por Mullins (1982):
“mientras la clase trabajadora vivió al interior de las ciudades por razones de empleo,
centradas en la industria manufacturera, la “mano de obra educada” está viniendo a residir al
interior de las ciudades por razones de consumo” (p.45).

Otros factores mencionados, aunque en menor medida, como motivos que incidieron en la
decisión de mudarse a Ciudad Vieja fueron la riqueza patrimonial y la proximidad al mar. El
factor seguridad, en cambio, no fue señalado por ninguno de los participantes.

La amplia mayoría de los nuevos vecinos manifestó que conocieron al barrio debido a que
su lugar de trabajo era dentro de Ciudad Vieja o porque tenían algún amigo o conocido que
vivía allí. Todos manifestaron de manera unánime como se enfrentaron a la sorpresa y el

45
rechazo inicial de sus círculos sociales cuando les contaron que pensaban mudarse a Ciudad
Vieja, lo que da cuenta del estigma que todavía pesa sobre el barrio.

“A mí alguna gente me dijo “¡¿qué?!, ¿cómo?, ¿qué?”, todavía tenían la idea de la


Ciudad Vieja peligrosa, de antes, ¿no?, pero, este... no les di bola” [Se ríe] (Elías,
diseñador gráfico, 34 años)

“Sí, lo mío era también unánime y todos como "ay, ¿te vas a mudar para ahí, que es re
peligroso?". Inclusive, como justificándose, "no, pero mirá que no pasa nada"... no
recuerdo alguien que haya dicho algo positivo. Después de que fueron a casa, sí,
cambiaron, cambiaron totalmente”. (Federico, Chef, 38 años)

“¡Que loca!, ¡que loca!, ¡de Punta Carretas te vas a Ciudad Vieja!, pero incluso cuando
fui a comprar un sillón, porque cambié algunos muebles, y lo mismo: “¿te mudas a
Ciudad Vieja?", me decían los empleados del local, “si, me mudo a a Ciudad Vieja, si”
(Rosario, periodista jubilada, 65 años)

. “me acuerdo cuando llegamos y contábamos que habíamos comprado para emprender
en Ciudad Vieja, la gente nos miraba como si fuéramos locos “¿en ciudad vieja?, ¿cerca
del puerto?, pero ¿por qué?” (Caterina, empresaria hotelera y nueva residente, 37 años)

Como se puede observar en estas reacciones, aún perdura en la cosmovisión de buena parte
de los montevideanos el estigma de Ciudad Vieja como zona peligrosa e insegura.

En base a lo expuesto, podemos afirmar que los tres principales motivos que conducen a
individuos de nivel socioeconómico medio-alto a mudarse a Ciudad Vieja son: en primer
lugar “la practicidad” y el ahorro en el uso del tiempo que implica vivir cerca del trabajo, en
un lugar de gran centralidad y conectividad al resto de la ciudad; en segundo lugar, “el
movimiento”, el barrio es visto por sus nuevos residentes como un “circuito de vida
cosmopolita a escala humana” por su alta diversidad, afluencia de extranjeros, actividad
cultural y atributos urbanos, todo consolidado en una pequeña escala. En tercer lugar, la
abundancia de servicios comerciales y gastronómicos

46
DESPLAZAMIENTO DIRECTO O INDIRECTO DE INDIVIDUOS DE
INGRESOS BAJOS

LOS HABITANTES NATIVOS

Tanto en el grupo de discusión como en la entrevista grupal se observó cómo los vecinos
nativos participantes están entrelazados por una posición de clase en común. A excepción de
un participante que es arquitecto, todos son personas de clase trabajadora, con empleos
manuales en la industria y el comercio, o en el área de los cuidados. Tanto la forma como el
contenido del habla denota un habitus (Bourdieu, 1972) compartido.

Al analizar el contenido del discurso sobresale desde el comienza el peso significativo que
tiene el sentimiento de pertenencia al barrio en la identidad. Impactan las hipérboles y
metonimias mencionadas, así como las vinculaciones entre la vida, la muerte y el barrio.

“Ciudad Vieja es mi lugar. Mi lugar en el mundo. No me imagino viviendo en otro


lugar. Yo no quiero a Uruguay, yo amo Ciudad Vieja. Se ríen de mí, pero es verdad... lo
siento así” (Mónica, 56 años, grupo de discusión)

“A todas mis parejas les he dicho que si me muero tienen que traer mis cenizas y tirarlas
acá” (Anibal, 33, grupo de discusión)

“para mí el barrio es como mi vida; he transcurrido en el barrio y mi familia también.


Cuando mi madre murió le tiramos las cenizas en la escollera Sarandí” (Tania, 34,
entrevista grupal)

Los vecinos comparten la visión de que el barrio ha tenido cambios importantes. Mencionan
el desarrollo del turismo como una de las transformaciones más grandes del último tiempo,
lo que ha sido impulsado, según su visión, por una gran inversión del Estado en
videovigilancia y embellecimiento del espacio público:

“yo me mudé para acá en el año 90 siendo niño y realmente es increíble toda la
metamorfosis que fueron estos casi 30 años, la esquina esa sigue teniendo esa mistura
increíble, es un lugar por un lado turístico y por otro lado con las miserias más grandes,

47
encontras todas las miserias y todas las cuestiones turísticas totalmente en una esquina”
(Anibal, 33, grupo de discusión)

“hoy es la "ciudad turística"... ¿por qué? Porque de la salida del puerto salen los
turistas, entonces arreglamos toda la ciudad para el turismo, no para el usuario... es para
el turismo. Todo, las mejores cosas, todo es para el turismo, no para el usuario”
(Margarita, 84 años, entrevista grupal)

Vemos como nos hablan de “metamorfosis” y grandes cambios, pero también de que
subsisten características como “la miseria”. Al preguntarle a los vecinos nativos sobre el
impacto de los cambios en el costo de la vivienda, la mayoría manifestó alarma ante el
significativo y sostenido aumento que han tenido los alquileres:

“ciudad vieja esta carísima ahora, los alquileres muy caros” (Sara, 79 años, grupo de
discusión);

“ahora estamos, junto con mi pareja, buscando posibilidades para mudarnos dentro de
la Ciudad Vieja y nos encontramos con que el precio que nosotros habíamos pagado en
la Ciudad Vieja que era muy accesible hace 11 o 12 años hoy en día dejó de serlo
absolutamente” (Camilo, 32 años, entrevista)

“Muchas familias se han ido, pero hace pila ósea esto es un proceso que viene de largo
¿no? Este, se tienen que ir, a veces van y vuelven este, ósea yo me he ido y vuelto, viví
tres años afuera y cuando busque de nuevo lo primero que hice fue buscar en mi barrio.
Mi hermana se tuvo que ir, más de 11 mil pesos de alquiler no puede pagar y hoy no
encuentra” (Tania, 34, entrevista grupal)

“lo alquileres están disparados, quienes pagan se quejan porque se valorizó todo,
pero no es solo Ciudad Vieja; eso es en general, el alquiler es caro en todos lados”
(Carlos, 52 años, grupo de discusión)

“En mi cuadra los nuevos son gente que se sumó a lugares que estaban abandonados.
No son gente que desplazó a otra gente que vivía, la gente que vivía sigue
manteniéndose” (Anibal, 33, grupo de discusión)

48
“igual me parece que la gente que se va porque se le encarece Ciudad Vieja, no es que
se vaya a otro barrio… te digo por experiencia propia, gente que sé me dice, "no mira me
voy a la casa de mis suegros", no es algo que vos digas “me voy a la Teja porque pago
menos” … hay mucha gente que le busca la vuelta, si este apartamento es caro bueno
trato de buscar, aunque sea uno más chico, pero mantenerme en el barrio” (Mónica,
56 años, grupo de discusión)

Como se puede observar, todos los vecinos expresan alarma ante el aumento del precio de
los alquileres. No obstante, algunos creen que no es un fenómeno exclusivo de Ciudad Vieja
sino de todo Montevideo. Las visiones sobre la magnitud de la presión de desplazamiento
varían. En el caso de Tania ha tenido que irse del barrio en algún momento, al igual que su
hermana. Camilo y Sara también manifiestan la existencia de una presión de desplazamiento
dada por el encarecimiento de la vivienda. Aníbal, por otro lado, cree que la llegada de nuevos
vecinos no implica el desplazamiento de los que ya están y Mónica manifiesta una visión
menos alarmante. Los vecinos comparan la situación actual con los años de la dictadura
cuando los desalojos y la expulsión masiva de vecinos se vivía con mucha intensidad. Como
decía Tania, “es un proceso que viene de largo”.

“la dictadura fue muy depredadora con el barrio (…) en un momento el barrio se quiso,
nosotros llamamos "limpiar", se fue mucha gente, pero mucha gente e ingreso nueva, y
eso a nosotros nos costó porque se fueron amigos que nunca más tuvimos contacto, que
nunca más supimos de ellos. Por distintos motivos: porque vivían en pensiones, en
conventillos; que no era nada malo ¿no?” (Mario, 52 años, grupo de discusión)

Si bien los desalojos en la actualidad no suceden con la intensidad de la época de la dictadura,


son situaciones que se continúan dando. Camilo Zino, vecino y activista de la Comisión Plaza
1, expresa: “hay dos estrategias hoy en día para desalojar una propiedad: una es iniciar un
proceso de desalojo, que es por la vía civil, la otra es por la vía penal que es un delito de
usurpación. Es difícil poder cuantificar eso, se dan un montón de procesos de desalojo y se
han dado durante décadas montones de procesos que no están sistematizados”. Al
preguntarle sobre los casos que conoce que estén pasando por esta situación en la actualidad,
relata “hoy en día hay tres situaciones que yo conozco, una es un edificio que estuvo ocupado

49
durante décadas en la calle 25 de mayo. Luego hay una situación de unas familias en la calle
Colón, que está siendo imputados por un delito de usurpación, y después hay otras
situaciones que también están en desalojo, pero más negociado”. Como se puede observar,
los desalojos y la consecuente expulsión directa son situaciones que continúan ocurriendo,
aunque no con la intensidad de la época de la dictadura.

De las intervenciones de los vecinos, se extrae que el cooperativismo como forma de acceso
a la vivienda tiene un lugar importante en el barrio. Son varias las cooperativas existentes a
las que se hizo referencia. Una de las participantes, Sara, es parte de una, y otra está buscando
concretar esa opción: Tania relató haberse inscripto en la convocatoria de “cooperativa
dispersa” un proyecto de construcción de 20 viviendas cooperativas que se inscribe dentro
del programa “Fincas abandonadas”11 de la IMM. Al mismo se inscribieron 240 titulares de
núcleos familiares que tuvieran como requisito residir en Ciudad Vieja12 (se solicitó presentar
un recibo o factura con el nombre y dirección dentro del barrio para inscribirse).

El arquitecto y docente de la Udelar Miguel Fascioli resalta como el cooperativismo ha sido


un importante contrapeso de la gentrificación. Subraya el rol clave que ha tenido la Cartera
de Tierras de la IMM creada en 1991, la cual tiene como objetivo estratégico la adquisición
de suelo urbano en áreas centrales de la ciudad para ser utilizado por cooperativas de
vivienda. Menciona el caso de COVICIFI 1 con 34 familias y MUJEFA con 12 familias,
ambas emblemáticas porque implicaron el reciclaje de construcciones antiguas y con un
fuerte significado político en el segundo caso por ser de mujeres jefas de hogar.

El antropólogo, vecino y activista Camilo Zino también resalta el rol del cooperativismo en
el barrio pero reflexiona que aun así existe desplazamiento “están las cooperativas de
vivienda que en Ciudad Vieja es un lugar donde hay muchas cooperativas, hay cooperativas
de personas en Ciudad Vieja que deciden formar cooperativas para poder quedarse en la
Ciudad Vieja, pero hay pocas alternativas para personas que no entran dentro de esos
grupos ¿no? vendrían a ser las personas de peor situación socio-económica que son las que
primero se van”.

11
Proyecto fincas abandonadas, IMM,
https://montevideo.gub.uy/sites/default/files/biblioteca/proyectofincas20919web.pdf ACCESO 17/04/2020
12
Ibid.

50
Lo expresado está en sintonía con lo concluido por Díaz y Rabasco (2013) para Ciudad Vieja.
Se observa que la vivienda cooperativa es un medio importante para el afincamiento de los
vecinos nativos en el barrio, amortiguando la presión de desplazamiento de la gentrificación.

En base a lo planteado, podemos afirmar que la existencia de desplazamiento directo o


indirecto de grupos sociales de ingresos bajos, cuarto componente de la conceptualización
planteada por Davidson y Lees (2005), se enmarca en un proceso de larga duración que
impacta a Ciudad Vieja desde fines de la década del 60. Tuvo períodos de mucha intensidad
donde el desplazamiento directo se realizó de manera masiva, como durante la dictadura.

Partiendo de la tipología de desplazamiento propuesta por Slater (2009), podemos afirmar


que en la actualidad existen principalmente dos formas de desplazamiento de vecinos nativos:
“desplazamiento exclusionario”, dado por el hecho de que la oferta de vivienda se ha hecho
menos accesibles para la población de nivel socioeconómico bajo, reduciendo sus
oportunidades de encontrar vivienda en el mismo lugar. Y “presión de desplazamiento” dada
por el hecho de que ha habido un gran establecimiento de comercios y servicios enfocados
en satisfacer la demanda de individuos de ingresos altos y turistas, si bien estos coexisten con
los comercios locales enfocados en la demanda barrial, en el largo plaza producen cambios
significativos en el paisaje urbano y retroalimenta el desplazamiento exclusionario.

No obstante, sobre este punto, el arquitecto y docente de la Udelar Miguel Fascioli señala
que ese cambio del paisaje urbano nunca va a ser total dadas las particularidades de Ciudad
nVieja “por ejemplo, está la presencia del Hospital Maciel [uno de los principales hospitales
públicos del país con 300 camas] al cual llega un montón de gente del interior que va a seguir
generando demanda de servicios para gente trabajadora; es decir, tiene que seguir habiendo
una panadería que venda pan normal y no pan de 200 pesos, por ejemplo”. La presencia del
puerto también opera en este sentido.

Continuando con la tipología de Slater (2009), podemos afirmar que el desplazamiento


directo, dado por los desalojos y la expulsión directa, es algo que sucedió de manera mucho
más masiva en períodos previos a nuestro período de análisis. Si bien no es la forma
predominante de desplazamiento en la actualidad, continúa sucediendo de manera puntual y
afecta a los habitantes más pobres del barrio.

51
El hecho de que el barrio haya tenido un proceso de despoblamiento a lo largo de la segunda
mitad del siglo XX, que ha derivado en la existencia de múltiples predios en desuso y fincas
abandonadas, hace que la llegada de nuevos vecinos no necesariamente implique el
desplazamiento directo de los que ya están. De esta manera, podemos afirmar que en la
actualidad el desplazamiento no sucede previo a la llegada de los individuos gentrificadores,
ya que para la llegada de unos no se precisa necesariamente la salida de los otros, sino
después, cuando el paisaje urbano ha sido modificado y los servicios del barrio pasan a estar
destinados a un público de mayor nivel adquisitivo. Por ello, podemos afirmar que las
características del desplazamiento reflejan una similitud con los aportes de Delgadillo (2016)
para el centro histórico de ciudad de México, quien observa como el desplazamiento
exclusionario y la presión de desplazamiento son las formas de desplazamiento
predominantes.

Por otra parte, coincidiendo con los aportes de Díaz y Rabasco (2013), las cooperativas de
vivienda tienen un rol importante en amortiguar la presión de desplazamiento. Han
significado una posibilidad real de acceso a la vivienda para muchos vecinos del barrio. Del
mismo modo, acciones estatales en curso, como la recuperación de inmuebles abandonados
para alquiler social y el programa “Fincas Abandonadas”, también actúan como
amortiguador parcial del desplazamiento exclusionario.

CAMBIOS EN EL PAISAJE URBANO

LOS NUEVOS BANCOS ENTORNO A LA PLAZA ZABALA

Tanto en los grupos de discusión como en las entrevistas se le preguntó a vecinos nuevos y
nativos su percepción sobre los nuevos bancos instalados entorno a la Plaza Zabala13 (ver

13
En mayo de 2019, la Intendencia de Montevideo peatonalizó un carril de la circunvalación Durango (calle
que rodea a la Plaza Zabala) y colocó las llamadas “estaciones de descanso” compuestas por bancos y canteros
de madera y metal. Es preciso contextualizar el hecho recordando que luego de la instalación de los bancos,
un grupo de vecinos, mayoritariamente formado por vecinos que viven en torno a la plaza, y empresarios de
la zona, comenzó a exponer su rechazo en los medios de comunicación.

52
fotos en Anexo 4). Se puso de relieve una fuerte división entre ambos grupos: la totalidad de
los vecinos nativos, a excepción de uno, manifestó su aprobación mientras que la totalidad
de los nuevos vecinos, a excepción de uno, expresó su rechazo. El tema reveló diferencias
notorias en el uso y sentido del espacio público, reflejo directo de cambios en el paisaje
urbano en lo que respecta a la forma de habitar el barrio.

En el caso de los vecinos nativos, se observó cómo su opinión sobre el tema muchas veces
se planteaba haciendo referencia al otro grupo: “los vecinos de la plaza Zabala” o “los nuevos
vecinos de Ciudad Vieja”. Así fue que surgió la analogía con el análisis que inspiró a Elías
y Scotson (1965) a hablar de “establecidos” y “outsiders”.

Para analizar la subjetividad latente en ambos grupos de habitantes utilizaremos la


herramienta de “análisis de verosimilitud”14 formulada por Jesús Ibáñez (1979). Éste autor
plantea que no se puede extraer una verdad absoluta de la realidad sino intentos de cada
individuo de volver verosímil la interpretación que cada uno hace de ella.

Las manifestaciones de opinión de los vecinos de ambos grupos fueron realizadas de manera
enfática, con la gratificante euforia, que también observaron Elías y Scotson, que se relaciona
con la conciencia de pertenecer a un grupo con un valor más elevado. En el caso de los
nativos, haciendo referencia a un otro:

“a mí me gustan, será que yo no sé lo que es lindo, digo, no sé, yo sé que hoy vive mucha
gente que es directora de teatro y esas cosas en Ciudad Vieja, será que yo no tengo
ninguna formación así que me ayude a ver lo que es lindo, pero yo soy vecino de la Ciudad
Vieja también y soy del barrio también… y me gustan los bancos” (Leonardo, 44 años)

“me molesta la actitud de ellos, en un plan más así real, los veo conversar con los
cuidacoches, “ahh me cagaron a mí y a vos también, nos cagaron a ustedes y a nosotros”,

14
Ibáñez plantea tres niveles de análisis: nuclear, autónomo y sýnnomo. En el nivel nuclear, propone cuatro
niveles de verosimilitud: referencial, argumental, retórica y tópica. La verosimilitud referencial engloba
aquellos aspectos a los cuales los sujetos hacen referencia cuando hablan de un fenómeno. Es decir, los
elementos que los sujetos eligen para hablar. Existe un “infinito de mundo” de elementos para hablar a la
hora de platicar sobre un fenómeno. Los individuos recortan ese “infinito de mundo” tomando ciertos
elementos que vuelven verosímil la interpretación o “verdad” de cada uno.

53
yo que sé, como diciendo “estamos juntos en esto” … me molesta esa actitud de ellos, a
la mayoría de la gente del barrio le gusta los bancos” (Leonardo, 44 años)

“primero se quejaron de los costos, que no sé si son reales, después decían “no, que va a
ir gente que se va a drogar” bla, bla, y nosotros vamos, tomamos mate, nos encantan”
(Mario, 52 años)

“los bancos son lindos, les da el solcito, lindo para sentarse a charlar. Ellos se quejan,
pero no dicen lo que realmente les pasa: no pueden estacionar más el coche” (Margarita,
84 años)

Otros vecinos también expresaron su agrado: “personalmente me encantan. El domingo justo


estuvimos y había otra chica también” (Mónica, 56 años); “a mí me encantan, me enteré que
hay gente que no le gustaba cuando empezó a salir en la prensa” (Tania, 34 años); “para
mí está bien, es como dicen los vecinos: hay gente que va y está tranquila” (Diego, 32 años).

Como podemos observar, la verosimilitud referencial que comparten los vecinos nativos es
el valor de uso de los nuevos bancos. Ellos los utilizan y aprecian sus atributos de uso.
También se observa en las intervenciones la potencialidad que tiene encontrar un ajeno para
poder resaltar rasgos distintivos de la identidad de los establecidos.

Los nuevos vecinos, por el contrario, comparten una opinión negativa. Critican la falta de
armonía de los ornamentos clásicos, de tipo parisino de la plaza, con el aspecto lineal y
moderno de los nuevos bancos. A lo largo de sus intervenciones, podemos observar como el
factor estético, o la idea de lo “bello”, es algo a lo que hacen referencia de manera constante:

“el contraste de los bancos con la Zavala me llama... o sea, visualmente me parte el ojo.
Como no, no, no coincide una cosa con la otra. Son divinos los bancos. O sea, la culpa
no la tienen los bancos, ni ahí. Son, tipo, son súper cómodos, son amplios, o sea, le dan
como otro aire, pero en el contexto de la Zavala…[hace una mueca de desaprobación]”
(Santiago, diseñador gráfico, 27 años)

“hay una lógica en todo que los bancos rompen” (Maximiliano, operador inmobiliario,
36 años)

54
“Claro, cumplen con el objetivo, pero como estéticamente no, no coinciden con todo lo
que le rodea, en ese sentido. Eso es lo único que les puedo decir” (Federico, Chef, 38
años)

“para mí la idea estaba buena ... no sé por qué no, no usaron bancos como los que hay
en la plaza, ¿por qué hacer un banco diferente?, porque en realidad la idea de menos
autos está bien, incluso yo pensaba que las veces que le quería sacar una foto al Taranco
siempre había un auto que no tenía nada que ver. Entonces, entre el banco y el auto, la
contaminación visual es la misma, en realidad, en ese sentido. Tal vez el banco se asocia
más a lo que serían un museo, o algo así” (Elías, diseñador gráfico, 34 años)

“a mí la verdad que no... yo que sé, no está mal, no te voy a decir no a los bancos a pesar
de que no pegan mucho con el entorno, pero me parece que...cuando me enteré de los
precios me indigné un poco… hay que recuperar lo que ya tenemos antes que agregar
cosas” (Carlos, contador, 32 años)

Si bien en el caso de los nuevos vecinos, “los outsiders”, ninguno manifestó su opinión
haciendo referencia a un otro, en otras intervenciones sí se puso de relieve su sentido distinto
del espacio público haciendo referencia a “los establecidos”:

“ahora sacaron una pensión que había enfrente, y fue como un cambio radical, eso de
salir y tener un montón de gente sentada en la vereda, no te pasaba nada, pero siempre
estaba sucio, un mal aspecto, a veces sacaban algún sofá a la vereda que no quedaba
bien… no era parte de nuestra idiosincrasia, para ellos era lo más normal del mundo”
(Alejandro, abogado, 37 años)

Lo mismo se observa de manera inversa, en otras percepciones manifestadas por los vecinos
nativos:“mucha gente vino nueva, que se llaman “vecinos que viven adentro”… por el hecho
de que se ha ganado mejor, han comprado su autito, viene el fin de semana y se van, entonces
la ciudad vieja queda vacía, no hay un alma; que antes salían, iban a la plaza, los vecinos
charlaban, los pibes jugaban; y hoy en día no, nos vemos en el súper, o te dice "buen día"
uno, otro ni te conoces (…) cierran su puerta sobre ellos y nada más, abren y se van en el
auto, no dicen ni buen día ni buenas tardes, sacan el perrito y vuelven a entrar”
(Margarita, 84 años, entrevista grupal).

55
El uso y el sentido que se le da al espacio público parece ser un escenario donde se materializa
una clara división: la verosimilitud referencial de los vecinos nativos es el valor de uso,
mientras que la verosimilitud referencial de los nuevos vecinos es el valor estético. Tal como
planteo Bourdieu (1988), “el gusto une y separa Al ser el producto de unos
condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia”. Estas
“condiciones de existencia” dan cuenta de diferencias de clase social por lo que, aparte de
evidenciar cambios en el paisaje urbano en lo que respecta al diario vivir del barrio y su
espacio público, manifiestan la entrada de grupos sociales de más altos ingresos.

CONCLUSIONES

En base a la investigación realizada, se concluye que el barrio Ciudad Vieja de Montevideo


ha atravesado un proceso de reconfiguración urbana en el período 1996 – 2018 que presenta
características de gentrificación. Es un proceso discontinuo en el territorio y determinado por
las implicancias y singularidades del barrio, lo que lo constituye en un fenómeno único.

A nivel general, se constata la existencia de los cuatro componentes con los cuales Davidson
y Lees (2005) conceptualizan la gentrificación: reinversión de capital, entrada de grupos
sociales de más altos ingresos, desplazamiento directo o indirecto de grupos sociales de
ingresos bajos y cambios en el paisaje urbano.

Se confirma una fuerte reinversión de capital en el área tanto pública como privada. La
inversión del Estado está dada por la reescinificación del espacio público a través de la
peatonalización de calles y un muy significativo reacondicionamiento urbano. También se
verifica un importante proceso de segurificación a través del establecimiento de cámaras de
videovigilancia. Al igual que en otros cascos históricos de Latinoamérica, se confirma el
papel decisivo del Estado en la reescinificación y segurificación del espacio urbano como
elemento catalizador de gentrificación.

En cuanto a la reinversión privada, aparte del conglomerado de oficinas gubernamentales,


comerciales y financieras que ha continuado su densificación, se ha configurado un circuito
comercial con múltiples tiendas y boutiques a lo largo de la peatonal Sarandí, impulsadas por

56
la afluencia de oficinistas y turistas. El gran desarrollo de la actividad turística, que en el caso
de Ciudad Vieja se exacerba por dos factores: es el casco histórico, epicentro turístico de la
ciudad, y la presencia del puerto, puerta de entrada de decenas de miles de cruceristas con
alto poder adquisitivo entre los meses de octubre y abril, ha generado un gran crecimiento en
la cantidad y variedad de servicios y comercios destinados al turismo, sobre todo locales
gastronómicos y cafés. La magnitud de esta tendencia nos permite afirmar que Ciudad Vieja
se encuentra en la actualidad en una fase de turistificación.

A pesar de la fuerte reinversión de capital, no se observa un crecimiento explosivo en el valor


del precio del metro cuadrado y los alquileres. El porcentaje de incremento del precio del
metro cuadrado en propiedad horizontal entre 1999 y 2018 es menor al de la ciudad mientras
que el de alquileres con contratos vigentes es ligeramente superior y de nuevos contratos es
similar. Sin embargo, se observa un crecimiento significativo, más alto que en el resto de la
ciudad, de la firma de nuevos contratos de alquiler, una forma de acceso a la vivienda a la
que las personas de ingresos bajos no tienen acceso.

Desde el punto de vista de la “brecha de renta” (Smith 1979), el despoblamiento y abandono


que tuvo el barrio durante la segunda mitad del siglo XX derivó en una depreciación de la
renta de suelo capitalizada hasta entrado el siglo XXI. En cuanto a la renta potencial, que
buscan captar los desarrolladores inmobiliarios, hay acciones del Estado que la amplían y
otras que la restringen. La videovigilancia del barrio y su embellecimiento, al igual que los
beneficios tributarios de la ley de promoción de vivienda de interés social la amplían,
mientras que las restricciones patrimoniales y los límites a la construcción de gran altura la
restringen. Por otra parte, a pesar del cambio radical que se generó con la instalación de
videovigilancia en 2013, se observa que a nivel general de la población de Montevideo
todavía existe un prejuicio o estigma grande sobre la “peligrosidad” de Ciudad Vieja. Esto
también tiene un efecto restrictivo en la renta potencial de desarrolladores inmobiliarios.

Hay indicios de que los principales compradores de propiedades en la actualidad son


extranjeros, lo que consolida la tesis sobre la existencia de un mercado inmobiliario
trasnacional por donde se efectiviza la globalización (Sigler y Wachsmuth, 2015) y fluye el
excedente de capital en el contexto capitalista actual (Lefebvre, 2003; Harvey, 1978).

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En segundo lugar, se concluye la entrada de grupos sociales de más altos ingresos. La
información cuantitativa sobre la composición socioeconómica de la población lo muestra de
manera contundente: entre 1996 y 2018, mientras que el total de población desciende, hay
un incremento de 9,1% a 24,7% de los habitantes con ocupaciones “profesionales, científicas
e intelectuales” a la par de una disminución de 21,6% a 8,4% de los “trabajadores no
calificados”. Ésta casi inversión de valores se observa también en el nivel educativo de la
población: el porcentaje de habitantes con nivel terciario como máximo nivel educativo
alcanzado aumenta de 15,7% a 43,5% mientras que el de quienes alcanzaron primaria
únicamente disminuye de 40% a 12,9%.

La investigación nos permite caracterizar a gran parte de los nuevos vecinos de Ciudad Vieja
como jóvenes, en hogares unipersonales o en pareja sin hijos, con nivel educativo alto y
ocupaciones profesionales y creativas.

El análisis cualitativo permite concluir que los motivos que conducen a estos nuevos vecinos
a optar por Ciudad Vieja como barrio para residir son: en primer lugar, la “practicidad” y el
ahorro en el uso del tiempo que implica vivir cerca del trabajo, en un lugar de altísima
centralidad y conectividad. En segundo lugar, “el movimiento”, el barrio es visto por los
nuevos residentes como un “circuito de vida cosmopolita a escala humana” dado por su alta
diversidad, afluencia de extranjeros, actividad cultural, atributos patrimoniales y
arquitectónicos, y proximidad al mar, todo consolidado en una pequeña escala, caminable.
En tercer lugar, la oferta de servicios comerciales y gastronómicos.

La seguridad no fue mencionada como motivo de mudanza a Ciudad Vieja. No obstante, es


altamente probable que el giro radical que significó el establecimiento del sistema de
videovigilancia sea un atributo urbano que en el largo plazo contribuya a generar aún más
presión gentrificadora en esta área de la ciudad.

En tercer lugar, se constata la existencia de desplazamiento directo o indirecto de grupos


sociales de ingresos bajos que en la actualidad adopta la forma de desplazamiento excluyente
y presión de desplazamiento, según la tipología de Slater (2009).

El desplazamiento de vecinos se enmarca en un proceso de larga duración que inicia a finales


de la década del 60 y perdura hasta nuestros días. Durante la segunda mitad del siglo XX, se

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produjo desplazamiento directo mediante el desalojo y la expulsión, y cadena de
desplazamiento, generada por el deterioro urbano y el desplazamiento directo. En la
actualidad, se sigue constatando desplazamiento directo, pero de manera puntual, no masiva
como lo fue en parte de la segunda mitad del siglo XX.

Para el período 1996-2018, dada la existencia de muchos terrenos en desuso o propiedades


abandonadas, el desplazamiento no parece ser un factor previo a la llegada de los individuos
gentrificadores, ya que para la llegada de unos no se precisa necesariamente la salida de los
otros, sino posterior, cuando el paisaje urbano ha sido radicalmente modificado, la nueva
oferta de vivienda tiene costos inaccesibles y los servicios del barrio pasan a estar destinados
a un público de mayor nivel adquisitivo. Del análisis cualitativo de los vecinos nativos se
desprende que esto sucede.

No obstante, es posible afirmar que el cambio en el paisaje urbano nunca podrá ser total dadas
las características del barrio como su centralidad institucional y funcional. Por ejemplo, la
presencia del Hospital Maciel, uno de los principales hospitales públicos del país con más de
300 camas, implica un contingente importante de personas de clase trabajadora que van a
continuar viniendo al barrio y necesitarán servicios acordes a su posición económica. Otro
aspecto clave en este sentido es la presencia del puerto. De este modo, podemos afirmar que
la gentrificación de la totalidad del barrio no es un hecho que se avizore como factible.

La existencia de múltiples cooperativas de vivienda actúa como contrapeso del


desplazamiento excluyente y la presión de desplazamiento ya que son una posibilidad real de
acceso a la vivienda para muchos vecinos del barrio. Del mismo modo, acciones estatales en
curso, como la recuperación de inmuebles abandonados para alquiler social del MVOTMA
y el programa “Fincas abandondas” de la IMM, también tienen un efecto mitigante del
desplazamiento. Dada la evidencia presentada sería muy recomendable para los hacedores
de política pública el fortalecimiento de éstas líneas de acción tendientes a desarrollar el
cooperativismo en el barrio.

En cuarto lugar, se constatan cambios en el paisaje urbano en el habitar urbano de los


habitantes. El estudio de caso de los nuevos bancos entorno a la plaza Zabala demuestra que
la entrada de nuevos vecinos de mayor nivel socioeconómico repercute en el uso y sentido
que se le da al espacio público. Consecuentemente, este se ha vuelto un escenario de conflicto

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entre el sentido estético de los nuevos y la valoración de uso que hacen los ya establecidos.
Esta oposición de opiniones evidencia distintas “condiciones de existencia” que demuestran
diferencias de clase social por lo que, aparte de evidenciar cambios en el paisaje urbano,
manifiestan la entrada de grupos sociales de más altos ingresos.

Por otra parte, se concluye la discontinuidad de la gentrificación para el caso de Ciudad Vieja.
Es un proceso que no transgrede el barrio entero ya que éste presenta áreas no homogéneas
de revalorización. Se constata la llegada de muchos inmigrantes de bajos recursos que se
instalan en pensiones o modalidades de alojamiento múltiple. Particularmente cubanos y
dominicanos. Consecuentemente, el porcentaje de población afrodescendiente ha aumentado
según los registros estadísticos.

En virtud de lo anterior, no tenemos insumos para concluir que haya un componente racial
en la gentrificación de Ciudad Vieja. No obstante, dada la estrecha relación entre raza y
pobreza existente en Uruguay es muy probable que el desplazamiento directo durante la
segunda mitad del siglo XX y el desplazamiento excluyente en la actualidad afecte de mayor
manera a la población afrodescendiente. La afluencia de inmigración afrodescendiente
caribeña ha impedido constatar esto de manera cuantitativa, pero el análisis cualitativo
permite entreverlo.

La discontinuidad de la gentrificación y los vínculos entre gentrificación, raza e inmigración


para el caso de Uruguay son líneas de investigación pertinentes y necesarias a futuro

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