PLATÓ N: 427-350 A. C.
DESCRIBA EL CONTEXTO FILOSÓ FICO-CULTURAL QUE INFLUYE EN EL AUTOR DEL
TEXTO.
Plató n nace en el añ o 427 a. C., inmerso en la Guerra del Peloponeso que
enfrentaba a Atenas y sus aliados y a Esparta junto los suyos. Fue un conflicto
que pondría fin al periodo de mayor esplendor de la civilizació n ateniense,
conocido como el Siglo de Pericles. En él, y bajo su mando, se afianzó la
democracia y Atenas, triunfadora de la coalició n contra los persas, alcanzó la
hegemonía en todos los aspectos. Se construye la Acró polis bajo la direcció n
del divino Fidias. El comercio se extendía por todo el Mediterrá neo y la cultura
florecía con autores como Jenofonte en Historia, Aristó fanes el comedió grafo y
Anaxá goras el filó sofo. Pero el éxito suele ir acompañ ado de la arrogancia y
Atenas empezó a comportarse como una potencia imperialista. Otras ciudades
griegas temerosas de perder su autonomía,
buscaron en Esparta, representante del orden tradicional un aliado. La derrota
sumió a Atenas en una profunda crisis, sometida al régimen aristocrá tico de los
Treinta Tiranos, que pronto fueron sustituidos por una nueva democracia con
visos de demagogia, una de cuyas primeras decisiones fue la injusta condena a
muerte de Só crates, maestro de Plató n.
En este contexto nace Plató n en una familia de la alta aristocracia. Esto
tuvo dos consecuencias muy importantes para entender la obra de nuestro
autor: en primer lugar, le proporcionó una esmerada educació n, que tuvo en
Só crates su colofó n. En segundo lugar, adquirió un gran interés por la política,
actividad que los aristó cratas consideraban como propia. Un segundo elemento
vital que lo marcó fue la muerte de su maestro, “el hombre má s justo” segú n
sus propias palabras. Este hecho le llevó a la bú squeda de un sistema político
justo, allí donde ni tiranía, ni la democracia parecían capaces de lograrlo. Un
tercer elemento fue su cará cter “activista” que le condujo, con riesgo real de
perder su libertad y su vida, a tratar de poner sus ideas políticas en prá ctica en
Siracusa. Pero desengañ ado de la voluntad de los poderosos, volvió a Atenas
donde fundó su Academia, cuyo propó sito era convertir en filó sofos a los
futuros gobernantes, ante la dificultad de convertir a los gobernantes en
filó sofos.
Como contexto filosó fico, Plató n se inserta en la polémica de Só crates y
los sofistas, de parte de su maestro negando el relativismo, escepticismo y
convencionalismo de estos y afirmando la existencia de verdades y valores
absolutos y cognoscibles. También hay que destacar la influencia que en el
pensamiento de Plató n ejercieron otros autores como los Pitagó ricos, de quien
toma su amor a las Matemá ticas y la doctrina de la transmigració n de las almas.
Se inspira en ideas de Herá clito y Parménides para explicar sus mundos
sensible e inteligible respectivamente. Toma la idea de Anaxá goras sobre el
Nous, que él dramatiza como Demiurgo, fuerza que modela la materia. Y, sobre
todo rechaza, sin nombrarlo, el materialismo de Demó crito pues considera
inaceptable que el orden del universo pueda surgir del caos.
Finalmente, quisiéramos terminar esta introducció n con las palabras del
autor Whitehead, que, con evidente exageració n, señ ala que “la historia de la
Filosofía está en Plató n y el resto no son mas que notas a pie de pá gina.
IDENTIFIQUE Y EXPLIQUE LAS IDEAS CONTENIDAS EN EL TEXTO
Este fragmento pertenece al conocido mito de la caverna, incluido en la
obra de madurez de Plató n: La Republica. En dicha obra estudia la posibilidad
de encontrar un sistema político justo y la encuentra en el gobierno de los
sabios o filó sofos. Pero ¿cuá l debe ser el camino que convierta a los hombres en
filó sofos y los capacite para ser gobernantes justos? Esto es lo que Plató n
expone de forma alegó rica en este texto.
Analicemos sus ideas principales…
JUSTIFIQUE LAS IDEAS DEL TEXTO EN RELACIÓ N CON LAS IDEAS DEL AUTOR
Como decíamos anteriormente el texto del mito de la caverna es un
perfecto resumen del pensamiento de Plató n y el él se encuentran
maravillosamente esbozadas sus ideas ontoló gicas, epistemoló gicas,
antropoló gicas éticas y políticas, que vamos a tratar de resumir.
El proyecto filosó fico plató nico tenía un doble objetivo, responder a dos
cuestiones:
1. ¿Es posible un conocimiento universal, ciencia, má s allá de nuestras
percepciones sensibles, subjetivas e individuales como defendían los
sofistas?
2. ¿Es posible encontrar un sistema político justo?
La respuesta a estas cuestiones la encuentra en su célebre teoría de las ideas. É l
distingue dos á mbitos de realidad: el sensible, formado por cosas, sombras e
imá genes (interior de la caverna) conocido a través de los sentidos, cambiante
y que nos proporciona un conocimiento cambiante e inseguro, doxa u opinió n y
otro, el mundo inteligible formado por entes matemá ticos e ideas, solo
accesibles a nuestra inteligencia. Estas ideas o esencias son reales, mejor, son la
verdadera realidad de la que el mundo sensible no es má s que una copia má s o
menos burda, realizada por ese ser misterioso que él denomina Demiurgo. Las
ideas está n jerarquizadas e interconectadas, teniendo todas como origen y
sostén: la idea del Bien. El conocimiento de las ideas, que son inmutables,
eternas y perfectas, supone la existencia de una auténtica episteme o ciencia,
frente al escepticismo sofista. Pero ¿có mo puede conocer el hombre ese mundo
ultrasensible? Remontá ndose de su condició n natural sensible, mediante el
estudio. Plató n considera el conocimiento, como un proceso de recuerdo,
anamnesis. Cree que el alma humana conocía las ideas antes de unirse al
cuerpo, pero las olvida en su migració n y encarcelamiento en la carne.
Mediante el estudio de lo sensible el alma va recordando lo que contempló en
su vida anterior, migrando de lo sensible a lo cognoscible. Esto es lo que se
conoce como dualismo plató nico: dos mundos y dos formas de conocimiento y
un ser dicotó mico: cuerpo y alma.
El proceso de asenso en el camino del conocimiento es duro, “escarpada y
empinada cuesta”, y lleno de dificultades, “le dolerían los ojos” y “sufriría y se
irritaría”. Es por tanto un proceso ascético, no solo intelectual que forja el cará cter del
futuro filó sofo. Mas una vez completado el proceso, el hombre experimenta que ha
valido la pena el esfuerzo, al contemplar la Verdad, la Justicia y el Bien como el sol que
sustenta todo. Pero esa felicidad no le hace olvidar a aquellos que viven inmersos en la
oscuridad y en la injusticia. Y de aquí, nace la vocació n política del filó sofo, que como
su maestro Só crates no duda en arriesgar su vida tratando de conducir a sus
conciudadanos aun mundo má s justo.
4. RELACIONE EL TEMA O EL AUTOR DEL TEXTO CON UNA POSICIÓ N FILOSÓ FICA
DE OTRA É POCA.
Plató n fue un autor que podríamos calificar como realista, pues parte de la
existencia de la realidad como un axioma, desde donde construye su
pensamiento y, también es racionalista pues toma a la razó n como ú nica fuente
fiable del conocimiento humano. Marcó , así, una línea que se desarrollará a lo
largo de los siglos. Pero algo cambió con la llegada de Descartes. Su bú squeda
de una verdad universal le confirmó en el racionalismo, no olvidemos que
ambos eran de mentalidad matemá tica, pero puso como axioma ú nico la
existencia del yo pensante, cogito, iniciando así una nueva corriente conocida
como idealismo. El idealismo se extendió por toda la filosofía moderna y
contemporá nea llevá ndola a un grado de abstracció n e incomprensibilidad, que
la hizo perder su funció n de guía de la humanidad solo accesible a los expertos.
Ante situació n algunos autores reaccionaron con rechazo: Marx, Nietzsche que
proclamaban el fin de la metafísica occidental. En este contexto, surge la figura
del pensador españ ol José Ortega y Gasset que propone una reforma de la
Filosofía, que procure una nueva síntesis entre cultura y vida. Ni yo solo, ni
mundo solo, sino yo en el mundo, es decir la vida. Crea así, una corriente
llamada raciovitalismo, donde el hombre se encuentra en un mundo concreto y
reflexiona sobre él, aportando su reflexió n personal o mejor, generacional, a la
de las generaciones anteriores. Es la tarea de cada generació n dar su particular
y ú nico punto de vista, su perspectiva vital e histó rica. La suma de todas las
perspectivas pasadas y presentes se abre a las que vendrá n y, solo así, se irá
construyendo el conocimiento humano donde la Verdad existe, pero solo como
adició n de las conquistas de las diversas generaciones. Esto es lo que él llamaba
su teoría del punto de vista, no entendido como una mera opinió n desdeñ able,
sino como una pieza insustituible de la construcció n de la ú nica verdad. Es,
pues, el diá logo y no la confrontació n, el camino de la sabiduría. Y esta
afirmació n adquiere un valor añ adido por alguien que vivió en sus carnes la
tragedia de una Guerra Civil.