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Hannah Arendt

Este documento resume las ideas de Hannah Arendt sobre las tres actividades de la vida activa: la labor, el trabajo y la acción. La labor se refiere a las actividades básicas para satisfacer necesidades biológicas. El trabajo produce objetos que permanecen en el mundo. La acción es la actividad política que permite establecer y preservar los cuerpos políticos.

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Este documento resume las ideas de Hannah Arendt sobre las tres actividades de la vida activa: la labor, el trabajo y la acción. La labor se refiere a las actividades básicas para satisfacer necesidades biológicas. El trabajo produce objetos que permanecen en el mundo. La acción es la actividad política que permite establecer y preservar los cuerpos políticos.

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Hannah Arendt

14:00

La vida activa: la labor, el trabajo y la acción.

La vida del espíritu apunta a lo que se llama la vida contemplativa. Se despliegan actividades
que no se ven, que no aparecen como el pensamiento, la voluntad y el juicio.

Vida activa:

La labor está conformada a todas aquellas actividades por medio de las cuales atendemos a
nuestras necesidades vitales para garantizar la reproducción de nuestra vida biológica en el
sentido más inmediato. Alimentar, dormir, asearse, beber, procrear, son actividades que dan
cuenta de que somos seres vivientes. Habitamos un cuerpo mortal que exige una serie de
actividades y prestaciones de nuestra parte para reproducirse. Desde que habitamos un cuerpo
nuestra existencia se aloja allí, estamos condicionados por el hecho de ser seres vivientes, y
debemos laborar para reproducir nuestra vida. Para cada una de las actividades de la vida
activa, Arendt coloca una temporalidad y una espacialidad. La temporalidad específica de la
labor es la circularidad, uno tiene que comer y volver a comer después de un determinado
tiempo, no se puede acumular comida, sino que son actividades que tienen que repetirse
pasado un tiempo, actividades que responden al ciclo vital. La espacialidad específica de la
labor se refiere a las actividades que a nadie les gusta ser observado mientras come, duerme,
mientras se asea, orina o procrea, son actividades renuentes a la aparición ante otro. La labor
no es productiva de nada, solo reproduce la vida del hombre. La labor le corresponde a la
condición humana de la vida, estar condicionado por vivir, somos seres vivientes que
respondemos a nuestras necesidades de la vida laborando.

El trabajo es la segunda de las actividades de vida activa que presenta Arendt. El trabajo es
una práctica que da lugar a artificios, a objetos que quedan separados de aquel que lo produjo,
es la actividad productiva de objetos, da lugar al artificio de las cosas que componen el
mundo. También somos hombres que vivimos en un mundo artificial, de objetos frutos de la
actividad de hombre que brindan ciertos refugios, ciertas experiencias de perdurabilidad, de
contención que hace a lo que Arendt llama la mundaneidad, el mundo. No solo vivimos en la
Tierra como el resto de los animales, sino que habitamos un mundo hecho de objetos que han
sido creados por el mundo y que le dicen al hombre que pertenece a un espacio en el que
habita en su condición de mundaneidad. Dice Arendt que los objetos del mundo que son
creación humana aseguran la permanencia y durabilidad ante la futibilidad de la vida del
hombre que habita un mundo hecho de artificio (cuadros, muebles, edificios, monumentos)

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que le dice que este es tu barrio, tu comunidad política. No estamos condicionados solo por el
hecho de ser seres vivientes y que nuestra existencia se da al interior de nuestro cuerpo que
tiene necesidades vitales, sino que estamos también condicionados por vivir rodeados de
artificios, de objetos que nos brindan cierta contención, seguridad, abrigo, y esa condición es
la de mundaneidad. También el trabajo tiene una temporalidad vinculada con la duración, los
objetos del mundo se crean en función de una actividad que implica una secuenciación de
tareas que primero son concebidas, después ese objetos es ejecutada, desagregada en pasos
para armar un mueble, construir una casa en un tiempo lineal, duran un determinado tiempo
vinculada con la perdurabilidad. El trabajo, a diferencia de la labor, con respecto al espacio
no es tan renuente a la aparición pública, uno puede realizar el trabajo con otro, no requiere
necesariamente de la aparición en un espacio público ni en un ámbito privado, el trabajo
puede darse en un ámbito caracterizado por la contigüidad, pero tranquilamente uno puede
trabajar rodeado de otros individuos y cada uno lo realiza en la soledad de su propia tarea, y
el trabajo puede realizarse en total audiencia de un público para desarrollarse, pero tampoco
es estrictamente privado. El espacio de la sociedad.

La tercera actividad de la vida activa es la acción. La acción es la actividad que asegura el


establecimiento y conservación de los cuerpos políticos. Se corresponde con la condición
humana de la pluralidad, con el hecho de que nosotros estamos condicionados por coexistir
con otros hombres. No hay existencia humana que no se de en el marco de la contigüidad con
otros humanos. Los otros humanos son iguales a nosotros, pero son distintos en el sentido que
nadie es idéntico a ningún otro que haya existido, existe o existirá. En los asuntos humanos
estamos tironeados por el hecho de que, respecto de los demás, no se da ni una estricta
igualdad ni una absoluta distinción, somos iguales y distintos al mismo tiempo, por un lado
nos permite que nos podamos entender, organizar, prever las necesidades del futuro, el hecho
de que seamos distintos también nos permite entender, organizar y prever el futuro. Si
fuéramos exactamente iguales, no tendríamos que organizarnos, sería algo espontáneo. Si
fuéramos distintos tampoco habría manera de organizarnos. Estamos entre la absoluta
igualdad y la absoluta distinción, podemos entendernos, esa condición de pluralidad de
individuos singulares hacemos que nos organicemos políticamente. La acción es la actividad
que permite que los hombres se den una organización política, que establezcan y preserven
cuerpos políticos. Por eso la acción está vinculada con la condición humana de la pluralidad.

La condición humana de Arendt remite a aquello que condiciona la existencia del hombre
¿Qué lo condiciona? El hecho de ser un ser viviente, el hecho de habitar un mundo y el hecho

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de estar rodeado por una pluralidad de otros hombres. A esos tres condicionamientos, vida,
mundo, pluralidad, el hombre despliega 3 actividades: la labor, el trabajo y la acción. La
labor para atender las exigencias de la vida, el trabajo para dar lugar a los objetos del mundo
y la acción para estabilizar la coexistencia con otros hombres en el marco la pluralidad que es
específica de la existencia humana. La acción es la actividad política. La política tiene que
ver con la preservación de la vida, tiene que ver con el mundo de los objetos, la acción es la
actividad política misma. El tiempo de la acción se identifica con la historia, el tiempo
histórico. La historia es un relato con muchos comienzos y ningún final. La historia es la
reconstrucción, el recuerdo de aquellos grandes acontecimientos que dieron lugar a nuevos
períodos. Los períodos históricos están marcados por grandes acontecimientos que hicieron
que la fisonomía del tiempo cambiara al respecto de lo que le antecedía. El nacimiento de
Argentina vinculado con la Revolución de Mayo. El acontecimiento tiene que ver con las
acciones de hombres y mujeres que tienen impactos en su tiempo y dan lugar a nuevos
procesos. La acción no se hace todo el día, tiene algo de excepcionalidad. La acción política
es grande acontecimiento fruto de la actividad humana que hombres y mujeres de política dan
lugar a algo que no pasaba y cambian la fisonomía del tiempo. En los grandes
acontecimientos históricos que permiten establecer y preservar los cuerpos políticos. A
diferencia del trabajo y la labor, la acción necesita de un espacio público de aparición. No se
puede actuar políticamente en secreto, es un acontecimiento que es visto y oído que recuerda
a aquello que sucedió, y hace algo que cambia la fisonomía del tiempo. La acción está
vinculada con el discurso que porta un sentido que puede ser reconstruido y que transforma la
fisonomía del tiempo.

33:10. Para Arendt la acción es la actividad mediante la cual los hombres lidian con la
pluralidad, con el hecho de la contigüidad humana, con el hecho de vivir rodeados de otros
hombres y mujeres que no son idénticos a nosotros, esa no identidad genera una serie de
conflictos y es necesario organizarnos para vivir en común. La vida en comunidad supone
cierta organización que es fruto de la acción que en virtud de sus acciones y discursos
consiguen darles fisonomía a sus propias comunidades los hombres y las mujeres. La acción
tiene una dimensión arquitectónica en virtual del cual se fundan y se establecen los cuerpos
políticos. Arendt trabaja dos acciones: el perdón y la promesa. Ella plantea que una forma
más eminente es la promesa. Las promesa es la capacidad de generar mediante promesas
mutuas ciertos ámbitos de estabilidad en el marco de una coexistencia humana inciertas e
inestables. Mediante la promesa mutua los hombres pueden establecer ciertos acuerdos

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mínimos de la convivencia que establezcan para lo que vendrá un mínimo de acuerdo de


cómo vivir juntos. La otra actividad de la acción que tiene este carácter arquitectónico es el
perdón que lo asocia con la idea de que una comunidad solo puede constituirse, las ofensas
mutuas, son detenidas mediante el perdón que es lo que permite cerrar los procesos de
guerras civiles entre miembros de una misma comunidad política y dar lugar a un nuevo
comienzo. Los unitarios y federales se dejan de hostigar y establecen una comunidad política
sobre la base del perdón de las ofensas y de la violencia antecedente. El perdón da lugar a la
posibilidad de promesas mutuas que tienen que ver con los procesos constitucionales. Son
dos formas arquitectónicas de la acción el perdón y la promesa. La eternidad no tiene que ver
con la vida activa, en la vida activa lo máximo que podemos alcanzar está provisto por la
acción y la política que es el reconocimiento y la fama inmortal de haber hecho acciones y
sostenido discursos que han sostenido cambios en la fisonomía en las comunidades. Aquellos
que nos dedicamos a cultivar las partes más elevadas de nosotros mismos, buscamos la
acción política. Es aristocrática la acción política. La acción y la política brindan las
posibilidades más elevadas en el hombre.

40:50

Sobre la violencia: con respecto a la violencia pueden reconocerse 2 tradiciones: la


judeocristiana y la grecolatina. La tradición judeocristiana identifica a la violencia como el
fondo de la política, la última ratio del Estado. El poder político es una forma refinada de la
violencia. El poder es una relación de mando obediencia, es una violencia contenida y latente,
el Estado es monopolio de la violencia. No hay poder más grande que el emana de una
pistola. El poder político es una violencia enmascarada. La tradición grecolatina identifica el
poder con la capacidad humana de concitar adhesión, el secreto del poder no es la violencia
sino que es el número, el poder nunca es individual, existe en el marco de una acción y
discurso que puede concitar la adhesión del otro. Un espacio poderoso concita adhesión. En
el fondo la violencia aparece allí donde el poder se desvanece. El poder está más vinculado a
la capacidad de movilizar un número que la de hacer amenazas.

Arendt distingue entre el fenómeno del poder, la potencia y la violencia. El poder tiene ver
con el número, con la capacidad de concitar adhesión de otros. La potencia es la propiedad de
una entidad singular, la potencia de mi cuerpo y de mi mente. La potencia individual con la
que cuento puede prorrogarse mediante el empleo de instrumentos. Yo tengo cierta capacidad
de razonar y si dispongo de una computadora puedo hacer operaciones que multipliquen mi

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capacidad de razonar y administrar información, tengo cierta potencia física puedo ejercer
fuerza, a partir de los instrumentos esa fuerza se multiplica con las armas de fuego, yo puedo
prorrogar mi potencia individual como violencia. La violencia es una prórroga de la potencia
de la fuerza de entidades singulares mediante el empleo del instrumento. A esto le permite a
Arendt distinguir el poder de la violencia. No solo la violencia no es el secreto del poder, sino
que es un fenómeno que siempre es concomitante al poder, pero que en gran medida puede
ser distinguido del poder, violencia y poder se oponen. La violencia depende de los
instrumentos, de la posibilidad de multiplicar mi potencia mediante el recurso instrumento,
mientras que el poder depende del número, de la capacidad de concitar adhesiones. La forma
extrema del poder es la de todos contra uno. La forma extrema de la violencia es la de uno
contra todos, la de uno que en virtud de la prórroga instrumental de su propia potencia puede
someter a todos. Lo que plantea Arendt es que toda forma de gobierno, si bien pueden y
deben emplear la violencia para reprimir delitos, depende de la capacidad de poder, de
concitar adhesiones. El empleo de la violencia en régimenes merma el poder del propio
gobierno. Si bien la violencia puede destruir el poder, no puede dar lugar a gobiernos basados
en la violencia. La violencia es negativa, destructiva pero no hay gobierno, no hay poder que
pueda basarse sobre la violencia. En una guerra, una nación es ocupada por el ejército
enemigo que necesariamente tiene que apoyarse en el poder para gobernar, no hay manera de
gobernar sin la colaboración de la población, de las autoridades locales, contar con el apoyo
de los que redujo con la violencia, tiene que concitar adhesión para gobernar sobre la
población vencida.

En el caso de las revoluciones suceden cuando el antiguo régimen pierde el poder, pierde la
capacidad de concitar adhesión. Dificilmente las revoluciones son exitosas en virtud de la
violencia. Han prosperado las revoluciones allí donde los regímenes no han logrado
garantizar el poder, se genera un vacío de poder y es posible que los medios de la violencia
dejen de usarse en contra de los más para usarse en contra de los gobernantes. Si bien las
revoluciones se dan con las expresiones de violencia, nunca se resuelven por la violencia sino
que se resuelven por el poder o por la falta de poder. Los regímenes totalitarios intentan
articularse sobre la base de la violencia, tienen que desarmar los poderes contrarios. Los
regímenes del terror atemorizan la población civil y ejercer un control completo sobre ella.
Para desarmar los contra poderes se realiza la atomización social que se logra por vía del
terror y por la inoculación constante del miedo a la ubicuidad del informante. En cualquier
ámbito donde yo quiera concitar adhesiones contra el régimen, cualquier persona puede ser

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un informante del régimen. Evito cualquier tipo de articulación de contrapoder. Cualquiera de


nosotros puede ser un traidor de la revolución, del gobierno. La ubicuidad del informante es
la ubicuidad del traidor va calando al círculo de poder del líder autoritario, a punto tal que
nosotros sabemos no quien traicionará la causa del gobierno. Ante la sospecha, yo me veo
obligado a buscar traidores entre nosotros. Termina generando una situación tal que el líder
totalitario pierde confianza en su círculo, evita todo tipo de poder social, termina quebrando
la capacidad de concitar adhesión y de garantizar el poder incluso en el círculo más íntimo
del líder totalitario. Todo régimen de terror se devora a sus propios hijos. Lógica corrosiva y
autodestructiva de la violencia cuando se vuelve principio del gobierno. El principio de todo
gobierno es el poder, es la capacidad de concitar adhesión, y si bien la política tiene una
comunicación permanente con la violencia, ninguna política puede estar basada en la
violencia. Confundir poder con violencia es ir a la ruina de los propios proyectos políticos, ya
sean en proyectos políticos revolucionarios o cargos del gobierno.

La violencia es del orden instrumental, es un aumento por vía de los instrumentos de la


potencia de identidades singulares. Mientras que el poder no tiene ver con una prórroga
instrumental de la propia potencia, sino que tiene que ver con la capacidad de humana de
actuar en concierto. Ningún gobierno puede basarse en el uso exclusivo de la violencia. La
violencia si bien puede destruir al poder, no puede generarlo. Todo gobierno que se sostiene
se basa en la opinión, en el número y en el poder.

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