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Desigualdad educativa y social en Argentina

El documento discute conceptos de igualdad y desigualdad, y cómo estas se manifiestan en el sistema educativo argentino. También presenta diferentes perspectivas sobre cómo la escuela puede abordar y potenciar la igualdad entre estudiantes que enfrentan desigualdades sociales.

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Desigualdad educativa y social en Argentina

El documento discute conceptos de igualdad y desigualdad, y cómo estas se manifiestan en el sistema educativo argentino. También presenta diferentes perspectivas sobre cómo la escuela puede abordar y potenciar la igualdad entre estudiantes que enfrentan desigualdades sociales.

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Unidad 1: "Desigualdad social y desigualdad educativa" Dra.

Inés Dussel

Hoy en día se escucha a muchos docentes decir no estar preparados para enfrentar ciertas situaciones en las escuelas,
pero, ¿hay forma de estarlo? La escuela ofrece sus huellas, no es lo mismo una institución o adulto que se preocupa de
un niño, a una que le da la espalda, cualquier cosa que se pueda hacer es un avance que se sostiene sobre la convicción
de que es posible establecer algo igualitario en la escuela para la sociedad.

1. Recorrido por las nociones de igualdad y desigualdad:

El sistema educativo moderno nace con una promesa de igualdad, Rousseau sostenía que hay una desigualdad natural
(la física), y la no natural sobre la cual podemos intervenir. Hoy podemos cuestionar que incluso la desigualdad física es
construida socialmente.

En una sociedad de sujetos libres que conforman un devenir social con las instituciones, hay márgenes de libertad para
operar en contextos más difíciles, y esos márgenes de libertad deben usarse y profundizarse.

A su vez, la denuncia por desigualdad socioeconómica se centra en pensar la desigualdad como un dato duro o
estructural.

Hay quienes analizan un tipo de desigualdad que caracterizan como dinámica, en Argentina, puede ser una categoría útil
para entender como esas desigualdades estructurales están sometidas a dinámicas azarosas e imprevisibles que hacen
que a la gente del mismo ingreso le pasen cosas diferentes y actúen de forma diferente. Las causas por las que cierta
gente se vuelva a la delincuencia, a la militancia política o no, por ejemplo, está vinculado con las desigualdades
dinámicas. Ejemplo: quien se quedó con dinero en el corralito pudo haber sido por la diferencia de enterarse antes, esto
es por estas desigualdades, por ciertas redes de relaciones, por la capacidad de decisión, información y educación que se
posee.

La idea de las desigualdades dinámicas marca las trayectorias de las personas, hacen a una capacidad de intervenir en
esas dinámicas o ayudar a que actúen en otras direcciones, o sea, que a las determinaciones sociales y económicas se le
suman variables culturales, políticas, de género, organizativas, comunicacionales, vinculadas a la manera en que se
organiza la sociedad.

Es importante marcar que la desigualdad no es un estado definido para siempre, sin embargo, es cierto que es
perdurable, persistente porque se repiten mecanismos de exclusión, y de hecho, abarca distintos ámbitos. Tiene que ver
con cómo se relacionan los iguales con los desiguales, como se excluye a los desiguales o como se intenta incluir
subordinadamente a los desiguales.

Es un problema político y social que está en el corazón de las instituciones y las subjetividades, y no solo un problema de
cómo hacer para incluir a los excluidos.

Beatriz Sarlo sostiene que en los 90 observa un cambio, a partir del cual nos acostumbramos a que la sociedad argentina
sea impiadosa, lidiamos con el dolor de la exclusión y desarrollamos una suerte de anestesia como defensa, pero, ¿cómo
hacemos para no anestesiarnos? La cuestión es cómo podemos hacer para protegernos como educadores, proteger a los
niños, ofrecer otra educación y a la vez, proponerles una estrategia de superación/salida, de estas situaciones.

2. Proceso histórico de la igualdad y la desigualdad en el sistema educativo argentino:

Nos remitimos a Sarmiento y su época de estructuración de este sistema en Argentina, habría que mirar cómo se pensó
la utopía más democratizante que tuvo el sistema educativo argentino, la idea de que era lo que iba a producir igualdad,
sin embargo, entendiendo esta igualdad como punto de llegada y no como punto de partida.

Estamos educando a sujetos iguales a nosotros, aunque haya injusticias, desigualdades, pero eso no quiere decir que no
sean iguales a nosotros. Esa es una diferencia central para ver cómo se piensa la pedagogía. Sarmiento no pensaba igual,
creía que quienes iban a la escuela eran los bárbaros que debían recibir civilización de manos del Estado Nacional.
Juana Marlo, convocada, feminista defensora de los ideales de la Ilustración, fue convocada por Sarmiento para
dirigir la primera revista de educación del país: Los anales de la educación, de la DGE de la Provincia de Buenos
Aires. En la acción de ambos están comprendidas muchas de las paradojas de esa igualdad inclusiva que se pensaba
como punto de llegada, como "aculturación”, con poco espacio para la reflexión sobre este lugar del Estado, en el
sentido del derecho que tenía o no a educar de esa manera, a pensar que ésa era la única civilización, a pensar que
ésa era la única manera de la inclusión. Esto está ligado a la forma en que se procesó la igualdad a lo largo de todo
el siglo XX. Allí está la posibilidad de analizar cuáles son las estrategias de acción política que se definieron y
definen en relación con la igualdad.

En los 60`, 70`y en los 90` (siendo base de algunas políticas) podemos ubicar una corriente que critica la
desigualdad cultural. Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron empezaron a estudiar la reproducción cultural y el
lugar de la escuela en la creación de circuitos y segmentos diferenciados de escolarización para sectores ricos,
medios y pobres. Estos sostienen que la escuela propone actividades, ejemplo mirar cómo caen las hojas del otoño,
pero que aquí debemos preguntarnos quien sabe mirar estas hojas, qué sujetos estamos suponiendo ahí que saben
mirar estas hojas otoñales, dado que se está suponiendo una relación especulativa contemplativa, donde
posiblemente los sectores más rurales no tengan tiempo o ese tipo de relación porque están trabajando, y sin que
indique necesariamente que no sepan mirar, la relación que se plantean es distinta, pues que los padres enseñen
estos cambios a los niños supone la presencia de árboles cerca, tiempo, capital cultural que está desigualmente
distribuido.

Es importante debatir qué es fundamental que sepan los niños y jóvenes si se quiere dejar de fomentar esta
segmentación, si aspiramos a una idea de cultura más democrática que incluya y dialogue con otras perspectivas.

Hay que construir una relación como meta, esto implica un cuestionamiento como docentes en donde se debe
cambiar la sensación de todo o nada que da a entender que, si a la primera no sale, no sirve, hay que revisar la
formación pedagógica, el que todo tenga que salir bien, cuales son los objetivos, y trabajar la relación con la
cultura, con sí mismo y con los otros.

Phillipe Meirieu plantea que el problema de la educación es cómo educar al otro y no moldearlo, sostiene que la
educación es el misterio de cómo se fabrica un humano. El desafío es qué lugar le damos al otro, cómo lo
educamos sin pretender que sea un clon, cómo educo para la libertad en un marco que no es del todo libre , sería
algo así como “te enseño a ser libre, pero yo te dirijo”, es un marco que yo le proveo que le permite ser libre. Es
una paradoja que hay que habilitar, no evitar. Meirieu propone tres metáforas relacionadas con cómo pensamos al
otro y que pasa cuando el otro no hace lo que esperábamos:

1) Pigmalión; el mito griego que él retoma de la obra de teatro de Bernard Shaw, en la cual los profesores de
filología reeducan a una florista para una apuesta entre ellos, apuesta que gana el que cree que alguien puede
convertirse en otro y lo hace el día en que la florista logra "pasar" por una señora de clase alta en una fiesta de la
alta sociedad londinense. Allí le dicen: "Ud debe ser una princesa extranjera porque tiene algún dejo en el acento
extraño, pero evidentemente es una chica de alta alcurnia". El profesor siente que ha triunfado, que ganó la
pedagogía, la posibilidad de que la pedagogía la convirtiera en otro.

2) Pinocho, la intervención del hada con la varita que lo convierte en humano y finalmente es un niño bueno. Los
educadores no tenemos varitas, es importante ser cc de aquello que estamos esperando como educadores, la
varita no va a venir.

3) Frankenstein. El científico Víctor Frankenstein reniega de su obra, a la que ve como un monstruo. No puede
reconocer lo que él quería. Abandonó lo que no pudo manejar. Pero, en realidad, el "monstruo" no era malo.
Comienza a vagar, se enamora de una chica que le enseña a hablar y que más tarde muere. Allí, en el preciso
momento en que la sociedad le da la espalda, él se convierte en "malo". Regresa para pedirle a su creador que le
cree una compañera, y ante el fracaso decide darse y darle muerte a su creador. Ése es el fracaso de la pedagogía
de la fabricación. Es el fracaso producto del abandono. Y el fracaso pedagógico se inició cuando ese creador, al que
no le gustó lo que había creado, abandonó a ese ser.

Los educadores debemos repensar la noción y la relación con los otros que construimos día a día. Baruch Spinoza
decía que no se sabe lo que un cuerpo puede, nunca se sabe lo que se puede ante una situación determinada, esto
hay que instalarlo en el corazón de la pedagogía, pues estamos en un momento en el que nuevamente se
estigmatiza la pobreza, la indigencia y la marginación. Una docente decía que prefería saber menos de sus alumnos
porque cuando sabe mucho ya no puede intervenir, dado que se conmueve y pierde los limites, porque ve toda la
historia. Hay que saber cuál es la distancia y que necesitamos saber para querer educarlos, para quererlos, estar
atentos a cuando el saber se convierte en algo paralizante, inútil que nos implica quedarnos en el padecimiento,
estigma y no nos deja avanzar, es importante no considerarlos puras víctimas, ahí se les saca toda capacidad de
acción.

Respecto al concepto de resiliencia (identificar las características que hacen que un sujeto pueda atravesar las crisis
en mejores condiciones), hay quienes plantean pedagogías de resiliencia: cómo logramos que más individuos
posean esas características, pero ¿no estamos pretendiendo que los podres sean héroes cuando en el fondo hay
que cambiar las características sociales e institucionales que marginan y excluyen?

Urge hacer varias cosas:

1. Establecer alianzas con otras instituciones sociales desde la escuela contribuyendo a la tarea de los docentes
(quienes están solos ante estas situaciones), como educadores, reubicarnos en otra posición: no tenemos que
saber todo ni tenemos que poder con todo.

2. Reconstruir la idea de trasmisión cultural como eje de la educación y del trabajo escolar . Hoy se habla de
asistencialismo vs enseñanza, esto viene acompañado con una visión intelectualista de la enseñanza, no hay que
enseñar solo eso, sino también establecer un programa que sea de interés a sus preocupaciones y demandas que
los considere como sujetos de derechos.

3. Trabajar sobre la formación ética y política de los educadores y pensar las condiciones de hospitalidad ofrece en
las escuelas (qué se les exige para el ingreso, la apariencia, lenguaje, qué se ofrece, como hacer lazos con eso que
traen sin considerarlos sujetos puramente carentes.

Partir de la hipótesis de igualdad de cada sujeto involucra un cambio en cómo nos pensamos y como pensamos la
docencia, Jacques Rancière sostiene:

“La igualdad no es formal ni real; no consiste ni en la enseñanza uniforme a los niños de la República ni en poner a
disponibilidad productos a bajo precio en los estantes de los supermercados. La igualdad es fundamental y es
intempestiva. Está remitida siempre a la iniciativa de los individuos y los grupos que contra el curso ordinario de las
cosas toman el riesgo de verificarla, de inventar las formas individuales o colectivas de su verificación. No alcanza
con poner el mismo saber a disposición de todos ni con regalar bienes culturales. El punto es cómo construimos
condiciones para la igualdad, cómo estamos convencidos de que todos somos sujetos iguales, y que es esa fuerza
intempestiva contra el curso ordinario de las cosas que nos pone a inventar otras formas".

Uno de los grandes desafíos es retomar esa fuerza intempestiva, subir la apuesta para que la igualdad sea un
punto de partida y no de llegada para que la escuela se enriquezca de experiencias, conocimientos, pasiones, de
cuidarnos cada uno y a los otros.

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