Hiperinflación en Perú: Causas y Efectos
Hiperinflación en Perú: Causas y Efectos
El Perú ha experimentado periodos de inflación muy agudos, y ha llegado incluso hasta periodos de hiperinflación, como el sucedido
en 1988. Esta hiper- inflación destruyó el uso del dinero como medio de pago y depósito de valor. La gente en lugar de intis empezó a
usar dólares. El impacto sobre la producción fue catastrófico: en dos años el PBI real bajó casi en 30%, una de las peores caídas de
la producción en nuestra historia. Uno de los efectos de la hiperinflación aún se siente en la actualidad: la dolarización del sistema
financiero.
¿Por qué sucede que lo que antes era largo plazo ahora se convierte en corto plazo?
El Impuesto de Inflación
En la actualidad todos los países usan dinero fiduciario, es decir, dinero que no tiene valor intrínseco, pero que vale porque es aceptado como medio de cambio.
El BCRP es una institución independiente con un directorio nombrado por cinco años. Sin embargo, en el pasado, este banco era manipulado por el gobierno, el
cual lo usaba como fuente de financiamiento directa de manera indiscriminada.
El dinero circulante en existencia fue creado por el BCRP, el cual anualmente crea una cantidad adicional de dinero, con lo que aumenta la emisión monetaria
para satisfacer la creciente demanda de dinero, la cual, como sabemos, sube con el crecimiento del PBI real y del nivel de precios.
El ingreso generado para el BCRP por el hecho de imprimir dinero se llama señorazgo, término que proviene de la Edad Media y que antiguamente se refería al
ingreso que recibían los señores feudales por el derecho a estampar monedas de oro y plata.
En la actualidad, el BCRP incrementa la emisión monetaria con la compra de valores del sistema financiero y con el cambio de dinero, parte del cual se queda
en el sistema bancario como encaje y otra parte pasa a ser circulante en manos del público.
El dinero creado a través del señorazgo es de cantidad limitada en una economía estable y guarda relación con el crecimiento de la demanda por dinero.
En el pasado, en nuestro país, la manera más común de crear dinero era a través del gobierno. Cuando este tenía déficits de presupuesto emitía bonos del
tesoro que los compraba el BCRP con dinero, el cual era utilizado por el gobierno para cubrir su déficit y comprar bienes y servicios.
En la actualidad, el BCRP incrementa la emisión monetaria con la compra de valores del sistema financiero y con el cambio de dinero, parte del cual se queda
en el sistema bancario como encaje y otra parte pasa a ser circulante en manos del público. Era una manera muy cómoda de expandir el gasto público sin
ninguna restricción dura de presupuesto, pues el BCRP estaba prácticamente obligado a financiar los déficits fiscales
Rectorado
¿Quién termina pagando por todos los bienes y servicios que el gobierno compra con el dinero que financia esos déficits fiscales
crecientes?
La gente que mantiene dinero, pues este se deprecia paulatinamente con la inflación, es la que
en última instancia paga la compra de bienes y servicios que con dinero fresco hace el gobierno.
Esto es equivalente a imponer un impuesto por mantener dinero en nuestros portafolios de
activos.
El impuesto de inflación es la reducción en el valor real del dinero mantenido por el público,
debido a la inflación creada por el gobierno al imprimir dinero para cubrir sus déficits fiscales.
Si, por ejemplo, la inflación es de 20% anual, el tamaño del impuesto de inflación por año es la
tasa de inflación de ese año multiplicada por la cantidad de dinero que mantiene el público, que
es igual a la oferta monetaria. En el ejemplo anterior, en que el valor del dinero se deprecia 20%
al año, el impuesto es de S/ 0.20 por cada sol, y en términos generales es:
Pero esta definición del impuesto de inflación en términos nominales no captura la cantidad de
bienes y servicios que el gobierno compra con esa recaudación. Para medir la cantidad real del
impuesto debemos redefinirlo en términos reales, es decir, en términos de la cantidad real de
dinero que sirve de base para aplicar el impuesto:
Este ensayo examina la demanda por dinero durante la hiperinflación en el Perú de 1979 a 1991. En la
década de 1980, la tasa de inflación rara vez bajó de 50% y entre 1988 y 1990 las tasas de inflación
subieron drástica y descontroladamente y llegaron al 10 000% anual. La atmósfera económica en el Perú
durante la década de 1980 era de gran incertidumbre e inestabilidad. El objetivo de este estudio fue
observar los efectos de la hiperinflación sobre la demanda por dinero. Para esto se estimó una demanda
real de dinero que testeaba la influencia de tres factores exógenos sobre la demanda real por dinero: el
ingreso real, la tasa de inflación y la cantidad de dinero mantenida en el periodo anterior. Durante este
periodo, el gobierno imprimió dinero para aumentar el gasto público, lo que funcionó parcialmente hasta
1988, pero, a partir de dicho año, la tasa de inflación superó a la tasa de crecimiento de la oferta de dinero,
lo que desencadenó en una contracción en la demanda real de dinero y en una reducción del impuesto de
inflación. La demanda real por dinero en este estudio es explicada principalmente por la tasa de inflación y la
cantidad demandada en el periodo anterior. La principal conclusión del estudio es que, a pesar de la gran
inestabilidad económica, se puede estimar una demanda por dinero estable. El caso del Perú apoya la teoría
económica tradicional sobre la hiperinflación y la demanda por dinero.
Rectorado
La causa principal de inflaciones altas es la emisión inorgánica de dinero, motivada por el afán de los gobiernos de financiar déficits fiscales continuos con
«préstamos» del BCRP, que son de inmediato monetizados cuando el gobierno compra bienes y servicios en cantidades superiores a sus ingresos. Ahora
analizaremos el caso de inflaciones moderadas, que son las que, por poner una cifra arbitraria, pue- den fluctuar entre 2% y 20%.
La tasa de inflación esperada es la tasa que los agentes económicos esperan para
un futuro cercano. Uno de los descubrimientos más importantes de la
macroeconomía moderna ha sido encontrar que la tasa de inflación esperada
afecta la relación entre inflación y desempleo materializada en la CPCP .
EFECTOS DE LA INFLACIÓN
Si la inflación actual es igual a la inflación esperada, se cumple el precepto de la neutralidad del dinero. La razón más simple es que la inflación anticipada o
esperada implica que todos los precios suben, incluso los salarios y los ingresos disponibles del público. En términos del modelo DA-OA, en el equilibrio clásico
de corto plazo, vemos que la inflación esperada (moderada) no altera el ingreso potencial, solo hace que los precios suban en la misma proporción que la
emisión monetaria. Por ello, se podría inferir que la inflación no afecta en nada a la población, pues el nivel de PBI se queda en el nivel del PBI potencial y los
precios y los salarios suben proporcional, continua y moderadamente a una tasa constante. Es decir, el dinero es neutral en la economía. Esto es, en general,
cierto, aunque, la inflación esperada tiene unos costos operativos mínimos asociados a ella.
El caso clásico de ganadores y perdedores con una inflación no esperada es aquel en que los pagos o los ingresos son especificados en términos nominales
y, por tanto, su valor real depende de cuál sea la tasa de inflación que se materializará en el futuro incierto. Este es el caso de un préstamo. En el contrato de
préstamo se especifica el monto del préstamo y también el monto de dinero por devolver en el futuro. Si hay inflación, el costo real del préstamo para el
prestatario depende de cuál es la tasa de inflación durante el periodo en que se contrató y en que se repagará, porque la tasa de inflación durante ese periodo
determina cuán grande será el repago en términos reales al fin del periodo. Cuando el prestatario y el prestamista hacen un contrato de préstamo, cada uno
tiene una expectativa de la tasa de inflación futura que normalmente se plasma en la negociación de la tasa de interés nominal. Si la inflación realizada al
tiempo de repago del préstamo es mayor que la esperada, el valor real del préstamo será menor y beneficiará al prestatario que debe hacer un menor repago
real del préstamo. Si la inflación es menor de la esperada, el beneficio será para el prestamista. Si la inflación es igual a la esperada, no hay ganadores ni
perdedores.
Rectorado
D0% y O0% son la oferta y demanda de fondos prestables cuando la inflación esperada
Ecuación de Fisher: i = r + πe es de 0%. A la inflación esperada de 0%, la tasa de interés nominal es de 4%. La
Donde i es la tasa nominal de interés, r es la tasa real inflación esperada sube las curvas de oferta y demanda de fondos prestables por el
inalterada de interés y πe es la tasa esperada de inflación monto de la inflación esperada. D6% y O6% son la demanda y oferta de fondos
prestables cuando la inflación esperada es de 6%. La inflación esperada sube la tasa
nominal de equilibrio a 10%, la tasa de interés real se mantiene en 4% y la cantidad
de equilibrio de fondos prestables permanece inalterada.
Rectorado
Explicaremos ahora los costos de una inflación esperada. Consideremos los costos de una inflación baja o moderada
Los costos de la inflación esperada. En este análisis excluimos los casos de alta inflación o hiperinflación que tienen componentes de inflación no
esperada esperada. La pregunta clave es si la inflación esperada impone costos a la economía que afectan el PBI real. La
respuesta es que sí: una inflación, aun una moderada y anticipada, genera costos de transacción, costos de menú
(cambiar precios) y costos de reducir el rol del dinero como unidad de cuenta.
Son los que se derivan del simple hecho de que a medida que los precios suben se necesita más
dinero para hacer las mismas transacciones, la gente se deshace más rápido del dinero porque este
pierde su valor. Este tipo de costos son pequeños en inflaciones moderadas o bajas, como la actual
Costos de transacción en el Perú. Este costo es muy alto en inflaciones altas, en las que el sistema financiero tiene que
crecer desmesuradamente para realizar el mismo nivel de transacciones reales y sacrificar recursos
que tienen un costo de oportunidad.
Estos se refieren al consumo de recursos que crea la necesidad de actualizar los precios por la
inflación de cuando en cuando. Se denominan costos de menú porque el ejemplo de cambiar los
precios del menú de un restaurante grafica bien el tema. Un restaurante tendría que mandar a
Costos de menú imprimir nuevas listas de precios y catálogos, y habrían costos para anunciarlos, etcétera. Estos
costos de menú son reducidos en inflaciones bajas, pues se realizan esporádicamente, y pueden ser
muy altos en una hiperinflación.
Estos se refieren a la pérdida de valor que tiene el dinero como unidad de cuenta al haber inflación
positiva. El dinero se convierte en una vara de medida sin un valor definido a diferencia del metro
que siempre es el mismo en todas partes y a través del tiempo no altera su valor. Con inflación
Costos de unidad de positiva el valor del dinero como unidad de cuenta se deteriora pues no tiene un patrón fijo. Por
cuenta ejemplo, si, como en el caso peruano, se aplica un impuesto a la renta progresivo, de modo que los
que más ganan paguen más, este sistema puede verse distorsionado con el tiempo si no se ajusta
la base impositiva. Seguidamente, si la inflación es positiva, los ingresos nominales crecerán con la
inflación y pasarán a escalas de impuesto mayores aunque los ingresos reales no hayan subido
Rectorado
La pregunta, aunque parece algo teórica, se ha tornado muy actual ahora que casi todos los bancos centrales del
mundo han fijado sus tasas de interés muy cercanas a 0%.
Hay una razón teórica elaborada por Milton Friedman, con referencia a los costos de transacción. El arguye que la única
manera de minimizar los costos de transacción que se cobran por mantener dinero es hacer que el público sea
indiferente entre mantener dinero y otros activos, y esto su vez requiere que la tasa nominal de interés sea de 0%. Pero
si la tasa nominal de interés es de 0% y la tasa real de interés es positiva, la tasa de inflación requerida para lograr el
equilibrio deberá ser negativa, es decir, debe haber deflación. No obstante, por otro lado, la deflación no minimiza los
costos de menú y de unidad de cuenta que son minimizados solo cuando la inflación es 0%. Pero, en la práctica, ni la
inflación 0% ni la deflación se han considerado como las tasas óptimas de inflación. La mayoría de los bancos centrales
prefieren una inflación baja de entre 1% y 2%. La razón principal de esta elección es que una inflación ligeramente
positiva permite que la política monetaria responda mejor a eventos adversos que si el punto inicial de acción fuera una
tasa de inflación de 0%. Los bancos centrales descartan como punto de partida una deflación, pues en ese caso la
política monetaria convencional no puede actuar, pues los bancos centrales no pueden fijar
tasas de interés nominales (que son las tasas que ellos pueden fijar) menores a 0%.
LA DEFLACIÓN
Hasta 2008 la deflación parecía una curiosidad del pasado que ocurrió durante la
Gran Depresión de la década de 1930 y después no volvió a ocurrir, salvo en Japón,
que en la década de 1990 experimentó una leve deflación. A partir de 2009 la
situación cambió, pues muchos países están con sus tasas de interés de corto plazo
cercanas a 0% y algunos han experimentado una leve contracción en el nivel de
precios.
En deflación el límite de la tasa nominal de interés es 0%. Los efectos que la deflación
crea sobre prestatarios y prestamistas puede desencadenar en un espiral de contracción
en la demanda agregada. En deflación, los prestatarios necesitarán cada vez más
dinero, en términos reales, para pagar sus deudas, por lo que tendrán que recortar sus
gastos para pagar sus préstamos. Por otro lado, los prestamistas no estarán
incentivados a gastar, pues, si no gastan su dinero, este se revalúa con la deflación.
Irving Fisher dio esta explicación, llamada deflación de deuda, que genera una espiral
deflacionaria, la cual fue una de las causas de la Gran Depresión.
Rectorado
Los efectos de la deflación esperada son los opuestos a los efectos de la inflación esperada.