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Historia de la Romanización en Hispania

El documento describe el proceso de romanización de la Península Ibérica tras la conquista romana. Incluye factores como el asentamiento de colonos romanos, la difusión del latín, la concesión de la ciudadanía y la implantación del modelo de ciudad romana y de vías de comunicación. También explica cómo Hispania quedó integrada en la economía del Imperio mediante la exportación de materias primas e importación de manufacturas.

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Historia de la Romanización en Hispania

El documento describe el proceso de romanización de la Península Ibérica tras la conquista romana. Incluye factores como el asentamiento de colonos romanos, la difusión del latín, la concesión de la ciudadanía y la implantación del modelo de ciudad romana y de vías de comunicación. También explica cómo Hispania quedó integrada en la economía del Imperio mediante la exportación de materias primas e importación de manufacturas.

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IES SAAVEDRA FAJARDO HISTORIA DE ESPAÑA 2º BACHILLERATO.

CURSO 2017-18

TEMA 1: LA ROMANIZACIÓN
I. INTRODUCCIÓN

Se entiende por romanización el proceso de adaptación de los pueblos hispanos, a veces por
la fuerza, a las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales del Imperio romano. Con
el tiempo habría de suponer la desaparición de muchos usos y costumbres de los pueblos
indígenas, aunque algunos perduraron. Al igual que la conquista, fue un proceso discontinuo y
lento.

La intervención de Roma en la Península Ibérica se produjo con motivo de la segunda guerra


púnica. Cartago y Roma, las dos grandes potencias del Mediterráneo occidental se disputaban
el dominio de los países limítrofes.

La conquista se produjo en dos aspectos:


1. Uno militar, de conquista, que se desarrolló a lo largo de unos doscientos años (s.III a.c-s.I
a.c, del año 218 al 19 a.c.). Se caracterizó por el saqueo llevado a cabo por las legiones
romanas. En esta fase, los romanos proceden a la organización del territorio y, a la vez, sientan
las bases de los que será la futura explotación de sus recursos económicos.
2. Otro civil, llamado propiamente romanización, que incluye una serie de factores
económicos políticos, administrativos y culturales.
El proceso de romanización fue importante y rápido en la zona costera mediterránea y en el
valle del Guadalquivir, entre las tribus ibéricas que habían logrado un mayor grado de
civilización. Aprovecharon la amplia red de ciudades preexistentes y se limitaron a transformar
sus órganos de gobierno autónomos en órganos dependientes de la administración general
romana.; en cambio, apenas alcanzó a los pueblos del área cantábrica por ser la zona más
atrasada y la última en conquistarse. La vida urbana era inexistente y los romanos no
consiguieron desarrollarla ni imponer del todo su modo de vida. En el centro y oeste la
romanización fue tanto más difícil cuanto menor era su grado de urbanización y desarrollo. En
éstas zonas se crearon nuevas ciudades, según el modelo romano, para romper las primitivas
formas indígenas de organización económica, social y política.

UNA REFLEXIÓN HISTORIOGRÁFICA


El profesor de Historia Antigua J Santos Yangüas hizo la siguiente reflexión en 2012
El concepto clásico de romanización con sus repetidos y conocidos factores, y que se
presentaba como un proceso gradual y paulatino que al calor de la conquista removía
fronteras y etnias, de un pasado prerromano que iba poco a poco desapareciendo, se ha ido
desvaneciendo con el tiempo.
El avance de la arqueología ha difuminado prácticamente las barreras entre lo prerromano y
lo romano y ha roto definitivamente con las tendencias que defendían una aculturación
progresiva: al contrario, se han ido sacando a la luz múltiples y complejos sistemas de dominio
territorial o socio-económico
La visión del mundo greco-romano, entendido por lo general como imagen ideal de progreso
cultural y político en torno a ciudad, se ve sometido por ello también a una revisión
sistemática desde su raíz, puesto que no representa ni en sus orígenes un sistema homogéneo
y útil con posibilidades de implantación y exportable al conjunto del Mediterráneo sin
tensiones y contradicciones en algunos casos devastadoras.

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II. DESARROLLO: Factores del proceso de romanización.

Hispania pasó a formar parte del Imperio romano como una provincia/colonia. Tras la derrota
militar comenzó un largo periodo de paz en el que se produjo la unificación política del
territorio peninsular, la imposición de la Lex romana, la multiplicación del modelo ciudadano y
la absorción de las élites indígenas que gobernaban en nombre de Roma y propagaban su
cultura. Hispania quedó definitivamente integrada en el Imperio Romano.

Como factores de la romanización de su territorio y habitantes hay que destacar:

1. En una primera fase de este proceso fue fundamental el asentamiento de ciudadanos


romanos en colonias de nueva creación o en tierras confiscadas a los indígenas extendió el
modelo de vida romano. Generalmente, se trataba de soldados veteranos, a los que se
entregan tierras en pago por su servicio militar. (Mérida (Emérita Augusta), por ejemplo, fue
fundada por orden del emperador Augusto para asentar a los veteranos de las guerras
cántabras.)

También hay que destacar el papel del ejército y las tropas indígenas. El ejército fue uno de
los más importantes vehículos de difusión de la civilización romana, extendiendo el idioma
entre los indígenas. Se reclutaron tropas auxiliares entre los pueblos peninsulares, lo que
facilitaba su contacto con los romanos y, además, al término de su servicio militar, podían
obtener el privilegio de la ciudadanía romana y recibir lotes de tierras.

La unificación lingüística, se consiguió con el idioma de los conquistadores, el latín, que eliminó
las lenguas ibéricas y la celta. La lengua latina fue un importante factor de romanización en el
tiempo. Introducida por los soldados establecidos en Hispania, más adelante será la lengua
oficial utilizada por la administración romana y a partir de ella nacerán la mayor parte de las
lenguas neolatinas peninsulares.

La concesión de la ciudadanía romana a los indígenas. La obtención del título de ciudadano


romano suponía gozar de numerosos derechos y privilegios, por lo que se utilizaba su
concesión como reclamo para imponer la dominación romana. Fue un proceso progresivo que
se inició con la aristocracia indígena, para asegurarse su apoyo y colaboración. (Fueron
especialmente importantes en la época de Julio César. Después del 212, tras el Decreto de
Caracalla, todos los habitantes del Imperio obtuvieron el derecho de ciudadanía romana. Pero
las principales autoridades y funcionarios eran nombrados en Roma y provenían en su mayoría
de familias patricias de esta ciudad).

2. Vida urbana y sistema de calzadas

El sistema socioeconómico romano giraba alrededor de la ciudad como centro de producción,


comercio y administración de las zonas colindantes. Las antiguas ciudades fenicias, griegas,
cartaginesas o indígenas de Hispania, ahora colonias romanas, perdieron su autonomía política
y se adaptaron a esta función.

Roma creó otras ciudades (Emérita Augusta, Itálica.....). Las ciudades más florecientes estaban
en la costa mediterránea. La creación de nuevas ciudades o de núcleos nuevos por traslado
proporcionará ocasiones de proyectar los nuevos centros cívicos con aplicación de las

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prestigiosas fórmulas urbanísticas y arquitectónicas romanas. Se harán frecuentísimos los


programas arquitectónicos al servicio de la política imperial, con atención a la marmorización
como expresión de la dignitas de Roma y de sus representantes, la construcción de edificios
apropiados para la escenografía política y la propaganda en torno al emperador y su familia,
como los teatros. (Uno de los casos más próximo es el teatro de Cartagena)

Las ciudades también eran las células básicas y fundamentales de la administración territorial
romana. ( La ciudad romana estaba formada por un amplio territorio rural (territorium),
dividido en tierras de propiedad privada y tierras de aprovechamiento comunal, regido por un
núcleo urbano (urbs), que actuaba como centro económico (mercado), político (órganos de
gobierno), religioso (templos) y de ocio (teatro, anfiteatro, termas, etc). La autonomía de cada
ciudad dependía de su grado de integración y aceptación de la dominación romana: en
general, a mayor grado de romanización, mayor autonomía y más privilegios

La construcción de calzadas para unir Hispania con Roma para la organización y desarrollo
del comercio. Estas calzadas enlazaban las regiones ricas en materias primas con las ciudades
comerciales, con la costa y con todo el imperio.

3.- El sistema de explotación económica

La explotación de los recursos naturales de Hispania fue el objetivo de la conquista romana y


una indispensable fuente de riqueza para el Imperio. Hispania fue integrada en el circuito
general del sistema económico mediterráneo de los romanos, con el denario como moneda
internacional. Roma fomentó que Hispania exportara fundamentalmente materias primas e
importara productos manufacturados.

Hispania quedó dentro del sistema de producción esclavista, característico del mundo clásico.
La política romana de conquistas militares proporcionó abundante y barata mano de obra
esclava, que se obtenía de las poblaciones sometidas.

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Por tanto, los esclavos, como fuerza de trabajo, fueron una pieza fundamental del Imperio
romano. Roma propició una economía de tipo colonial, en la que Hispania exportaba materias
primas (metales preciosos, aceites, esclavos, caballos, vinos....) y tenía que importar productos
manufacturados de Italia y de las provincias orientales del imperio.

La riqueza económica de Hispania romana estaba basada en los siguientes aspectos:

a) La agricultura. Una agricultura metódica cuyos cultivos principales eran la trilogía


mediterránea (cereales, vid y olivo). Los romanos introdujeron en Hispania las nuevas técnicas
de cultivo: el barbecho y el uso de abonos, junto con el instrumental más moderno y variado:
arado, trillo de ruedas, palas.....Iniciaron seguramente los regadíos en las llanura levantinas,
canales de Murcia y de Valencia. En cuanto a la ganadería ocupó un lugar destacada la
ganadería lanar, en la cuenca del Duero y en el valle del Guadalquivir. El cuanto al régimen de
propiedad, la mayor parte de esta riqueza estuvo en manos de la propiedad privada. Con la
conquista, muchas tierras y las minas pasaron a formar parte del Estado, y éste las arrendó o
repartió. El campo pasó a manos de pequeños propietarios o de la aristocracia senatorial, la
cual empezó a formar grandes latifundios. La tierra era símbolo de prestigio y riqueza.

b) La minería La explotación minera de las zonas ya conocidas y de otras nuevas descubiertas,


representó una de las principales fuentes de ingresos para la economía romana. Se extraía oro
de Asturias, plata de Sierra Morena, cobre, plomo....... El régimen de propiedad: Las minas
eran propiedad del Estado, solían ser arrendadas a compañías o eran explotadas directamente
por el propio emperador a través de funcionarios. Los trabajadores eran esclavos.

c) La industria Una pequeña industria urbana que se desarrolló para la exportación (aceitera,
industria del esparto, salsa garum, salazón de pescado) o para el consumo de la ciudad y el
campo que la rodeaba. Gran parte de estas industrias se derivaban de los productos naturales
de la propia región, tanto agrícolas como ganaderos o mineros. (Así, por ejemplo, el olivo dio
lugar a la industria del aceite, las ovejas, a las industrias textiles, el hierro a la industria de
armas).

d) El comercio La política de libertad de comercio, adoptada por el Estado a partir de Augusto,


contribuyó al desarrollo del comercio en las diversas provincias del Estado. El comercio interior
a nivel comarcal o provincial fue mucho más importante, por su volumen, que el comercio de
exportación. En el mercado del Imperio romano, Hispania fue conocida tan sólo por su aceite y
sus metales. Se importaban objetos de lujo y productos manufacturados. Había un abundante
tráfico marítimo centrado en tres puertos: Tarraco, Cartago Nova y Gades. La industria y el
comercio estuvieron en manos de la burguesía urbana que formaban asociaciones de
artesanos o navieros.

La generalización del uso de la moneda acuñada. Había unidad monetaria, conseguida gracias
a la implantación del denario de plata romano. Durante la conquista, las ciudades hispanas
acuñaron monedas de las mismas características que la romana.

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4. La administración romana.

El concepto Hispania para los romanos se refería a una unidad territorial; comprendía todas
las tierras de la Península Ibérica desde los Pirineos al Estrecho de Gibraltar. Sobre esta unidad
los romanos organizaron su administración. El número de provincias de Hispania no fue
siempre el mismo, sino que fue cambiando con el tiempo.

 Durante la conquista (197 a.C) tuvo sólo dos provincias: Ulterior, al sur y Citerior, al
norte.
 Con Augusto ( 14 a.C.) aumenta a tres: Bética, Lusitania y Tarraconense.
 Con Diocleciano (297) la Tarraconense se fragmentó en tres provincias: Tarraconense,
Gallecia y Cartaginense).
Cuando casi toda la Península estaba ya conquistada la reforma administrativa de Augusto
estableció dos tipos de provincia en todo el Imperio, según su grado de asimilación a Roma:
a) las plenamente pacificadas y que, por tanto, no necesitaban la presencia permanente de
legiones, se convirtieron en provincias senatoriales, bajo la administración del Senado de
Roma.

b) En cambio, las de más reciente conquista, en las que las legiones seguían siendo necesarias,
quedando bajo la administración y control directo del emperador, en su calidad de jefe
supremo del ejército, por lo que tenían el rango de provincias imperiales.

Cada provincia, a su vez, estaba dividida, a efectos de administración de justicia, en varios


conventos jurídicos. Su origen estaba en las reuniones que se convocaban en días y lugares
fijos dentro de cada provincia, para que el gobernador provincial administrara justicia. (Con el
tiempo, estas reuniones adquirieron carácter permanente en el Imperio y se transformaron en
distritos provincias para impartir justicia con capitales fijas).

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5. La estructura social.

El modelo social hispano-romano se caracterizó por la integración de las élites indígenas,


principalmente a través de la concesión de la ciudadanía romana. También es definitorio de
este modelo la existencia de desigualdades jurídicas entre la población basada en la distinción
entre hombres libres y esclavos.

La posición social en el mundo romano estaba determinada por la categoría jurídica del
individuo, heredada en principio, pero modificable a lo largo de la vida. Era una sociedad
esclavista muy jerarquizada y con distintos grados de derechos políticos y jurídicos.

Entre la población libre y con derechos a la ciudadanía encontramos:

 el orden senatorial, miembros del Senado (latifundistas) desempeñaba los más altos
cargos políticos, financieros, militares y religiosos,

 los caballeros, procedentes de las aristocracias de los pueblos sometidos. Ocupaban


puestos intermedios de la administración y eran dueños de negocios, y los decuriones,
burguesía urbana, miembros de los senados municipales.

En el siguiente nivel jerárquico estaban los hombres libres no ciudadanos, la plebe


(trabajadores). Carecían de derechos políticos pero tenían derechos civiles (a diferencia de los
esclavos), como el de contraer matrimonio, tener propiedades, heredar, etc. (También había
entre ellos grandes diferencias de fortuna y una vía fácil de promoción social era enrolarse en
las tropas auxiliares del ejército, ya que al licenciarse obtenían la ciudadanía romana.)
Conforme avanza el tiempo, tienden a unificarse, culminando este proceso durante el
gobierno del emperador Caracalla, 212 d.C., que concede la ciudadanía romana a todos los
habitantes libres del Imperio.

En el último peldaño de la escala social estaban los esclavos, sin derecho alguno, la mayoría
procedente de los ejércitos vencidos por Roma. Constituían simplemente una propiedad de su
dueño. (La condición de esclavo se tenía de nacimiento (por ser hijo de una esclava) o se podía
adquirir por varias circunstancias: ser prisionero de guerra (o de piratas), ser condenado a la
esclavitud por los tribunales, ser vendido por el padre o, incluso, por autoventa por ejemplo,
para saldar una deuda que no se había podido pagar).

Existía una situación intermedia entre hombres libres y esclavos, eran los libertos, antiguos
esclavos manumitidos.

6. La difusión de formas culturales y religiosas romanas

Los hispanos se adaptaron a la mentalidad de la sociedad romana, a la que proporcionaron


emperadores ( Trajano, Adriano...), escritores (Séneca, Marcial..) y funcionarios dispuestos a
ascender por los escalones de la carrera administrativa.

La romanización conlleva la adopción de la religión oficial y de sus dioses. Su culto se une al de


antiguas divinidades indígenas y orientales asimiladas a las romanas. El culto al emperador
divinizado, eficaz medio de propaganda, es un pilar básico del Estado y de la vida municipal.

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El uso del derecho romano se extendió por toda la Península. Su empleo regulaba tanto las
relaciones privadas como el funcionamiento de las instituciones públicas. Sirvió para
cohesionar la sociedad y difundir los principios de justicia y convivencia.

Más tarde, a partir del siglo III, se difundió también el cristianismo en Hispania .A partir de ese
momento, la nueva religión se fue extendiendo porque sus fieles se negaban a adorar a los
dioses romanos y sobre todo a dar culto al emperador. El emperador Constantino la legalizó en
el año 313 (finalizando así la etapa de persecuciones y clandestinidad), estaba ya organizada
en numerosas zonas, en especial en la Bética. A partir de este momento la Iglesia cristiana
colaboró con el imperio y ambas estructuras se superpusieron, mezclando las tareas religiosas
con las políticas. Cuando en el siglo V las invasiones germánicas pongan fin al Imperio romano
de Occidente, la Iglesia hispana ya era una institución sólidamente implantada.

La crisis del siglo III y sus consecuencias.

Durante el siglo III el Imperio Romano entra en un periodo de crisis en todos los ámbitos
debido a la dificultad de administrar territorios tan amplios como había logrado conquistar en
épocas precedentes. Los elementos que caracterizan esta crisis son: debilitamiento del poder
imperial (emperadores militares), con la consiguiente autonomía de los gobernadores
provinciales; revueltas campesinas; guerras civiles localizadas; presión de los pueblos bárbaros,
etc.

El comercio se resintió. La presión fiscal aumentó, mucha gente de los negocios huyó al campo
de las ciudades para evitar los impuestos y la ciudad decayó como centro administrativo y
mercantil. El campo y los grandes latifundios se convirtieron en el núcleo de la economía del
imperio.

El imperio e Hispania se ruralizó. Económicamente, esos latifundios tendían a la


autosuficiencia, por crisis del comercio, no sólo de productos agrícolas sino también
artesanales, para lo cual albergaban sus propios talleres. Por consiguiente, en gran parte del
Imperio se volvía a una economía cerrada. (Aquella en la que la producción no se destina a la
venta, sino al consumo de los propios productores). En Hispania, a partir del siglo V, la
presencia de un pueblo de origen germánico, los visigodos, daría origen, tras la definitiva
desaparición del Imperio, se consolido con la constitución del reino visigodo de Toledo.

III. CONCLUSIONES

Roma se vuelca en la Península para explotar sus gigantescas riquezas de productos de todo
género, principalmente mineros. Hispania es una colonia de explotación que acepta la cultura
de la metrópoli, con la progresiva desaparición de las formas de vida de los pueblos indígenas,
que Roma tendió a asimilar.

La explotación de Hispania explica el hecho de que Roma envía continuamente tropas


mercenarios para mantener la paz y ampliar el territorio asegurando los grandes recursos que
aportaba al Estado romano.

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La administración implantada por Roma, la construcción de vías, el uso del latín y el comercio
no son, en definitiva, más que el resultado de esta explotación.

Son muchos siglos de presencia del mundo romano sobre el suelo ibérico y constituyen el
primer capítulo fundamental de la Historia de España. Nuestra sociedad actual ha heredado de
Roma un vasto legado, al que pertenecen elementos como la lengua (todas las lenguas
peninsulares, excepto el euskera) o el sentido del derecho y la justicia. Restos del dominio
romano se conservan por doquier en infinidad de obras públicas: acueductos (Segovia),
murallas (Lugo), puentes (Alcántara), teatros (Mérida, Sagunto, Cartagena), anfiteatros
(Itálica).

El Teatro Romano de Cartagena constituye el marco


Trajano divinizado. idóneo para la propaganda política y religiosa del
Museo Arqueológico. Sevilla. Altura 220 cm. emperador Augusto. Un programa decorativo cargado de
Siglo II d.C. mensajes ideológicos entre los que destaca la
Se trata de un desnudo heroico que muestra introducción de los cultos a las divinidades tradicionales
al personaje majestuoso y arrogante, con un del Estado Romano a través de tres altares donde se
manto echado sobre el hombro. El modelo representan los símbolos de la Triada capitolina, Júpiter,
iconográfico se completaba con el personaje Juno y Minerva .Por la calidad de sus relieves se
alzando el brazo derecho con una lanza, y el considera que se realizaron Roma a finales del siglo I
otro apoyado sobre la cadera, en un claro a.C.
gesto de apoteosis triunfal. Como en otras ciudades romanas también participaron
Esta escultura era un símbolo de legitimación en su financiación miembros de las familias más notables
dinástica y un extraordinario tributo de la de la urbe.
ciudad a su ilustre Emperador, siguiendo el Tenía una capacidad para 7.500 espectadores
modelo de otros soberanos, héroes y dioses
de la Antigüedad

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