República Bolivariana De Venezuela
Ministerio Del Poder Popular Para La Educación Universitaria,
Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez
Núcleo Coro
Curso: Problemática de Industrialización de Venezuela
RÉGIMEN DE SUSTITUCIONES DE IMPORTACIONES EN SU
PRIMERA FASE
Facilitador: Participante:
Lisbeth Revero Yesica Chirino
C.I: 29.940.067
Santa Ana De Coro,Mayo Del 2024
1
Índice
INTRODUCCIÓN...............................................................................................2
RÉGIMEN DE SUSTITUCIONES DE IMPORTACIONES EN SU PRIMERA
FASE................................................................................................................. 4
Programa Actual De Sustitución De Importaciones.....................................6
COMERCIO EXTERIOR VENEZOLANO.........................................................9
Fase Librecambista.......................................................................................9
Fase Proteccionista....................................................................................10
Fase Neoliberal..........................................................................................11
Tratados Bilaterales................................................................................... 13
Tratados multilaterales...............................................................................13
Las regulaciones internas del comercio exterior........................................14
El Petróleo y la evolución del Comercio Exterior venezolano....................15
CONCLUSION.................................................................................................21
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS................................................................23
1
INTRODUCCION
La Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) es una teoría
económica que sostiene que un país, para lograr su desarrollo, debe
transformar las materias primas que posee en lugar de exportarlas. Es decir,
según esta corriente de pensamiento, el Estado debe alentar la fabricación
local de bienes de primer orden que lleguen al consumidor final.
El objetivo del modelo ISI es que la nación dependa menos de la
comercialización de sus recursos naturales. Con ese fin, el Gobierno reduce
impuestos y/u otorga financiamiento a actividades que agregan valor a los
bienes primarios. Nos referimos, por ejemplo, al sector metalmecánico o al
textil.
Asimismo, se deben imponer restricciones, como mayores aranceles o
topes a las importaciones, dependiendo de la mercancía y su lugar de
procedencia.
Las principales medidas para la industrialización por sustitución de
importaciones son:
Subsidios: Son apoyos económicos por parte del Estado a
determinadas actividades. De esa forma, se cubren pérdidas y/o se
incentiva a las empresas del sector a expandir sus operaciones.
Barreras: Se imponen altos aranceles a los bienes que se quieren
producir a nivel local. Pueden establecerse límites a la importaciones,
concediendo un tope según el país de procedencia.
Tipo de cambio intervenido: Si el precio de la divisa extranjera se
mantiene alto por intervención estatal, los exportadores recibirán más
por sus ventas, en términos de la moneda nacional. Asimismo, al
encarecerse las importaciones, estas se desincentivan.
Planificación: El Estado decide qué sectores son clave y los financiará
y/o les otorgará beneficios fiscales
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Existen dos etapas de la industrialización por sustitución de importaciones:
Primera fase: Consiste en alentar la producción de bienes de
consumo, aquellos que satisfacen directamente las necesidades de la
persona. Nos referimos a una amplia categoría que abarca desde
alimentos hasta electrodomésticos y artículos de aseo.
Segunda fase: Tiene como objetivo el desarrollo de industrias de
mayor complejidad, como la alta tecnología. Además, se impulsa la
producción de bienes de capital, que son aquellos utilizados para
crear otros bienes o servicios.
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RÉGIMEN DE SUSTITUCIONES DE IMPORTACIONES EN SU PRIMERA
FASE
El tema en cuestión ha sido motivo de muchos análisis en la región
latinoamericana desde los años de la gran depresión (1929), tomando mayor
fuerza a partir de los años 40, cuando figuras vanguardistas de este
pensamiento como Raul Prebisch, Celso Furtado, Theotonio Dos Santos,
entre otros, impulsan la teoría donde el planeta es considerado como un
sistema económico “sistema mundial capitalista” controlado por el
capitalismo transnacional.
De por sí, años más tarde el pensamiento económico de la CEPAL y su
política de industrialización fue muy cuestionada por aquellos que ayer y hoy
han enarbolado las banderas del libre mercado y el neoliberalismo
económico, tratando siempre de imponer las teorías anglosajonas y euro-
centristas del desarrollo económico moderno y postmoderno.
En Venezuela hacia el año 1958, se inició un proceso de sustitución de
importaciones, y en el país se empezaron a ver la reproducción de empresas
de distintos rubros, las cuales tenían como misión, crear una base industrial
fuerte que cumpliera con los requerimientos del pueblo y que implementara
una competencia sana con aquellos productos que venían de “afuera”.
Solo había un pequeño detalle: el pueblo obrero no era calificado en el
manejo de máquinas industriales. Los gobiernos que siguieron buscando el
crecimiento industrial corrieron al apoyo de los estados unidos, y empezó así
una modernización del aparato industrial venezolano.
La política principalmente consistió en la creación de empresas en
sectores claves y estratégicos, como transportes, telecomunicaciones,
petróleo, gas, siderurgia, alimentación y textil, con el objetivo primordial de
proteger a la industria nacional frente a productores extranjeros, así como
acelerar el proceso de industrialización. Tal acción hizo que se frenaran las
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importaciones con una política manifiestamente proteccionista. Durante más
de cuatro décadas de gobiernos, estos siguieron este modelo de impulso y
financiamiento a las empresas nacionales, más la alta dependencia
petrolera, fuertes crisis económicas, caídas y alzas explosivas en los precios
internacionales del petróleo, hizo que esta tarea se dificultara.
Carlota Pérez en su artículo denominado «La Modernización Industrial en
América Latina y la Herencia de la Sustitución de Importaciones», expresa:
“el programa ISI como estrategia de desarrollo predominante en este
continente, desde los años cincuenta hasta los ochenta, fue mucho más que
una política gubernamental. Poco a poco, ésta se fue convirtiendo en un
conjunto perfectamente coherente de conductas, conceptos y prácticas que
involucraban a empresas, trabajadores, gobierno, bancos, consumidores,
políticos, etc., y gradualmente fue cristalizándose en instituciones que se
reforzaban mutuamente. Contrariamente a lo que algunos sostienen hoy,
esas políticas no siempre constituyeron un obstáculo. Hasta hace
relativamente poco tiempo, la versión latinoamericana de la estrategia
sustitutiva (ISILA) fue muy exitosa. Fue una brillante solución para superar
las enormes desventajas de quienes se habían quedado rezagados en el
proceso de despliegue de los métodos de producción en masa. En las
primeras décadas de su aplicación, estas políticas lograron establecer en
cada uno de los países una considerable planta productiva industrial,
desarrollar las redes de infraestructura, acumular capacidades gerenciales y
multiplicar la calificación de la mano de obra”.
Así mismo no podemos obviar los desaciertos, errores e ingenuidades de
muchos gobiernos de la época a la hora de aplicar las recomendaciones de
la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en materia de
sustitución de importaciones. Es muy ligero decir hoy que dicho programa
fracasó como teoría sin tomar en cuenta las condiciones existentes en
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aquella época. Los países latinoamericanos sufrieron un largo período de
proteccionismo y autosuficiencia.
El Estado intervino para comprar empresas en quiebra, para otorgar
subsidios, para controlar mercados y fortalecer poderes oligopólicos y
monopólicos. La ineficiencia generalizada fue el resultado inevitable de lo
que ya conocemos.
Otro error fue que los estados unidos en aras de globalizar su economía,
instala empresas donde fuese necesario, pero ello no significa que se hiciera
la transferencia tecnológica, Venezuela dependió tecnológicamente de
estados unidos. Al no ocurrir el traspaso tecnológico, las industrias no
lograron alcanzar un nivel óptimo de auto-dependencia y constante
crecimiento, en su lugar las industrias no a pesar de su inicial florecimiento y
alzas económicas, no lograron traspasar el umbral hacia la industrialización
venezolana. Lo cual ocasiono un declive en esta política, y con el alta en los
precios del petrolero, se volvió a favorecer la política de importaciones.
Programa Actual De Sustitución De Importaciones
Ahora bien en la actualidad, El nuevo programa de sustitución de
importaciones, el cual podríamos denominar (NPSI), no puede obviar los
aciertos obtenidos del programa ISI de los años 40,50 y 60.
Sin embargo su arquitectura actual debe partir de la innovación, la
tecnología y la economía del conocimiento. Debe impulsarse un profundo
diagnóstico de los sectores productivos del país, y a su vez determinar o
identificar a lo sumo tres grandes industrias que puedan tener ventajas
comparativas endógenas, para desarrollarlas a partir de sus cadenas
productivas. Este nuevo programa no basará sus objetivos en la sustitución
generalizadas de las importaciones, su ejecución debe ser focalizada, pero
contundentemente efectiva en los planteamientos del plan.
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Estas industrias podrían encontrarse en los sectores predominantes, cuya
rápida expansión impulsarían el resto del sistema productivo, a sabiendas
que los sectores económicos no crecen en igual proporción, por lo tanto se
pondría en acento en aquellas donde la utilización de los recursos pueda
generarse localmente.
La selección de una industria predominante para la ejecución del
programa; es la industria petrolera nacional, la cual cumple con las
características planteadas en los párrafos anteriores.
Para nadie es un secreto el potencial endógeno en materia energética y
petrolera que tiene nuestro país. El desarrollo de su cadena productiva
podría estar entre el 40% y 50% de ejecución real, pero aun así, este
subsector necesita impulsar la industria metalmecánica y siderúrgica con el
fin de satisfacer la reposición de repuestos y nuevas maquinarias utilizadas
en nuestra principal industria, y que bajo ningunas circunstancia puede estar
excluida del NPSI.
Otra industria, que deben estar incluida en el Nuevo Plan de Sustitución
de Importaciones, es la industria del turismo, el cual no está determinada por
sus importaciones materiales, pero si por su gran potencial endógeno y
utilización de recursos locales, que harían de este sector un gran generador
de divisas, que podrían utilizarse para el desarrollo de otras industrias, o
como esta expresado en la tercera esfera del esquema la idea es que
“mejoren el clima para otras industrias”.
Una tercera industria con miras a desarrollarse en el NPSI, es la industria
agroalimentaria, su carácter estratégico y generador de empleo podría
contribuir al fortalecimiento del sistema, siempre y cuando sepa
aprovecharse de manera efectiva las condiciones de sector.
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Finalmente el NPSI debe impulsar los sectores que puedan cumplir con
un conjunto de criterios:
Intensidad en conocimiento de las actividades (Sectores con una
mayor curva de aprendizaje)
Mercado de Exportación (Aquellos sectores que potencialmente
tengan elementos para la exportación)
Potencial en el crecimiento de la productividad (Rapidez para
alcanzar la mayor capacidad operativa)
Factibilidad presupuestaria y financiera (Aquellos sectores donde la
tasa interna de retorno sea efectiva en el menos tiempo posible)
Potencial endógeno ( Fortaleza, características, acervos, y
facilidades para desarrollar un sector)
Origen y tipo de tecnología (Aquellos sectores con tecnología
accesible y mayor capacidad de desarrollo en el país)
Dinamismo en el mercado internacional (Aquellos sectores con
posibles y mejores niveles de competitividad en el M.I.)
Incidencia en el PIB en el corto plazo (aquellos sectores capaces
de generar mayores ingresos en el menos tiempo posible)
Por último y no menos importante, la sustitución de importaciones
siempre debe estar en concordancia con la integración
latinoamericana.
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COMERCIO EXTERIOR VENEZOLANO
La importancia que tienen las relaciones internacionales en el campo
comercial, político o cultural ha alcanzado, a nivel mundial, un profundo
significado, a tal grado que no se puede hablar tan sólo intercambio de
bienes sino de programas de integración.
Las causas para producirse el Comercio Internacional son obvias:
distribución irregular de los recursos económicos y diferencia de precios, la
cual a su vez se debe a la posibilidad de producir bienes de acuerdo con las
necesidades y gustos del consumidor.
Venezuela tiene una economía de mercado orientada a las exportaciones.
La principal actividad económica de Venezuela es la explotación y refinación
de petróleo para la exportación y consumo interno. Es la cuarta economía
más grande de América Latina, después de Brasil, México y Argentina,
según el PIB (PPA) 14 El petróleo en Venezuela es procesado por la
industria estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
A partir de 1922 comienza la explotación petrolera a gran escala,
coaccionando una gran cantidad de eventos que cambiaron drásticamente el
rumbo del país. Mediante iniciativa y participación de Venezuela dentro del
mercado petrolero mundial es fundada la OPEP.
En los últimos cien años las políticas del Estado venezolano en materia
de comercio interior han pasado por tres fases: una primera, librecambista, la
segunda proteccionista, y una tercera, neoliberal.
Fase Librecambista:
Bajo los mandatos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez (1900-
1935), aun cuando parezca una contradicción frente a sus signos
dictatoriales, dominaron las tesis liberales en el comercio, aunque
fuertemente monopolizado por las grandes casas mercantiles y por hombres
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del régimen que impusieron sus influencias en algunos ramos de los
negocios. Hubo en esta fase un predominio de la actividad comercial, en la
cual se aplicó lo que se denomina una política de abastos.
Eran tiempos de un Estado nacional en formación, cuando las ciudades
principales del país eran simplemente centros consumidores, centros de un
activo comercio intermediario y la política correspondiente consistió en
garantizar un mayor y estable abastecimiento para el consumo en los
circuitos regionales que de ellas dependían.
Esa política comercial produjo una mentalidad importadora en el país que
ha sido una constante durante el siglo XX. Esta propensión a importar se
reflejó en la balanza comercial entre 1916-1936; la misma se hace negativa a
causa de la política de abastos: las importaciones superaron en esos veinte
años las exportaciones, excluyendo por supuesto las petroleras y las de sus
derivados.
Fase Proteccionista:
Alrededor del año 1937 se inicia formalmente la política proteccionista en
Venezuela, sostenida en la reforma comercial impulsada por el gobierno de
Eleazar López Contreras; para fortalecer la producción y el mercado internos,
reforma que inicialmente se fundamentó en el llamado Plan de Febrero de
1936.
Esta, pues, fue una etapa de promoción interna de la industrialización,
muy incipiente todavía, aunada a un escaso desarrollo del sistema financiero.
La política de abastos, en ese lapso 1936-1945, pasó a ser sustituida por la
política proteccionista que tuvo una duración de un poco más de medio siglo,
proteccionismo que terminó de integrar el mercado interno, con un Estado
nacional volcado a ese objetivo, como creador de infraestructuras físicas
para poder realizar dicho comercio (carreteras, aeropuertos, puertos,
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industrias básicas, líneas aéreas, “mercados libres”, “mercados periféricos”,
medios de comunicación social, etc.).
La etapa proteccionista del comercio interior tuvo momentos culminantes
a través de decisiones estatales que perseguían una protección
indiscriminada a la producción interna, sobre todo después de la caída de la
dictadura perezjimenista en 1958, pues luego de esa fecha se adopta un
conjunto de políticas comerciales, todas esas políticas proteccionistas tenían
como objetivo cambiar la tendencia importadora de la economía venezolana.
Sin embargo, ya en la década de los 80, el desarrollo del mercado se
convirtió en un freno para su desarrollo, en un competidor peligroso en
momentos en que el mercado mundial se globalizaba rápidamente y
dominaban de nuevo, como a comienzos de siglo, las corrientes neoliberales
en el gobierno y en el comercio.
Fase Neoliberal:
El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, en 1989, asume el
compromiso de romper con el proteccionismo y sus secuelas, e impuso una
política distinta, de corriente neoliberal, llamada Programa de Ajuste
Estructural, cuyos objetivos, en relación a la política comercial, eran la
liberación del área financiera del control del Estado, la privatización de las
empresas públicas, la liberación de precios, liberación de las tasas de
interés, devaluación del bolívar, desgravámenes arancelarios, eliminación de
los subsidios, apertura comercial externa y una política de integración en el
marco del Grupo Andino. Dicho gobierno complació las aspiraciones de las
organizaciones patronales de Venezuela, restituyéndoles plenamente las
libertades económicas y en especial la de comercio.
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Pero las fuerzas del mercado se desbocaron con la apertura y su
relanzamiento con la estrategia del “schock” trajo lamentablemente la
violencia social y política que se desató a través de los movimientos
populares del 27 y 28 de febrero de 1989 y los golpes militares del 4 de
febrero y del 27 de noviembre de 1992.
Otro aporte del Estado al comercio interior está en la creación de toda una
estructura legal (leyes, reglamentos, decretos, resoluciones, etc.) que fueron
dando normatividad y razón de ser a la realización del intercambio mercantil,
y en especial, a su comercio al detal. Desde los propios inicios del siglo XX,
con la promulgación del Código de Comercio de 1903 hasta el último decreto
de fijación de nuevos precios máximos de artículos de consumo masivo
dictado por el Ministerio de Producción y Comercio en 2002, el Estado no ha
abandonado su voluntad política de intervenir en el mercado mediante la
creación de distintos instrumentos legales a medida que el comercio interior
se ha tornado cada vez más complejo.
De hecho, las regulaciones de las actividades comerciales lograron luego
de 1936 rango constitucional: así, en la Constitución Nacional de 1936 se
consagró por vez primera en el siglo XX, la libertad económica; por
consiguiente, la libertad de comercio, y definitivamente, en la de 1961. Esta
libertad económica, paradójicamente, ha sido suspendida en tres
oportunidades y la suspensión ha durado un tiempo largo de más de 30 años
para un período de 60 de vigencia. Las limitaciones que se han venido
estableciendo a esa libertad económica, sobre todo a nivel de comercio
interno, están fundadas en razones de orden público y de interés social; pero
fundamentalmente están dirigidas a la regulación de precios, a la represión
del acaparamiento y la especulación, al combate de la usura y a la lucha
contra los monopolios.
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Las políticas proteccionistas en materia comercial han buscado en
especial, el fortalecimiento de la producción agrícola nacional
En cuanto a la regulación de precios, es una larga lucha que data desde
1939, cuando se establecieron en las capitales de Distrito del país las Juntas
Ejecutivas para fijar y publicar los precios máximos al mayor y al detal. Estas
medidas se repitieron con los años y se consagraron en 1974 con la Ley de
Protección al Consumidor. Debe mencionarse también que con la Ley de
Mercadeo Agrícola, en 1970, se regulan los precios pero de los bienes
agrícolas. Estas regulaciones de precios fueron derogadas en 1989,
mediante el Decreto número 51 del primero de marzo. Para 1992 se reformó
la Ley de Protección al Consumidor, y fundamentándose en la misma. De
1994 en adelante se ha vuelto de nuevo a la práctica estatal de regulación de
precios.
Tratados Bilaterales:
Entre los tratados bilaterales destaca el Tratado Comercial con Estados
Unidos de 1939 por la importancia de las relaciones con ese país. El mismo
establecía reducciones tarifarias que nominalmente beneficiarían a los 2
países, aunque en la práctica amparaba privilegios a las importaciones de
Estados Unidos debido a la limitada capacidad de exportación de Venezuela
en otros renglones que no fueran el petróleo. El tratado fue objeto de ajustes
hasta su denuncia por Venezuela el 31 de diciembre de 1971 y su definitivo
abandono en 1972.
Tratados Multilaterales:
Las relaciones comerciales con América Latina están reguladas por
tratados y acuerdos multilaterales como la Asociación Latinoamericana de
Integración (ALADI) el Sistema Económico Latinoamericano (SELA) y el
Pacto Andino. Las regulaciones más importantes relacionadas con la
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exportación de petróleo son las establecidas por la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) fundada en 1960, cuya función es de
establecer una política petrolera homogénea para los países miembros,
particularmente en lo que se refiere a precios y volumen de producción,
alcanzó su máxima expresión en la década de 1970 para entrar en
decadencia en los años 1980.
Las regulaciones internas del comercio exterior:
Las regulaciones internas del comercio exterior han operado mediante 2
mecanismos fundamentales: el régimen aduanero y los controles
establecidos como respuesta a determinadas coyunturas. La tarifa aduanera
durante el ciclo petrolero dejó de tener la función fundamental de fuente de
los recursos fiscales que tenía en la economía del ciclo agrario, para pasar a
cumplir, al menos teóricamente, una función proteccionista de la producción
local. La aplicación de este criterio ha variado según las circunstancias de la
producción interna y la política económica de cada gobierno. Por otra parte,
el Estado aplicó mecanismos de control de las importaciones, primero en los
años 1930 y más recientemente, en 1983 para detener la excesiva salida de
divisas.
En 1937, se estableció la Oficina Centralizadora del Cambio, para
controlar la venta de divisas y en 1940, se creó la Comisión de Control de
Importaciones que sometía las compras en el exterior a autorización previa y
establecía una clasificación de las importaciones de acuerdo con su
importancia para la economía nacional. En 1983, la devaluación del bolívar y
el establecimiento de un régimen de cambios diferenciales impusieron
restricciones a las importaciones que se hicieron más estrictas con el
establecimiento de tarifas aduaneras, particularmente elevadas para ciertos
productos.
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Dentro de las regulaciones del comercio, cabe mencionar, como medida
favorable al aumento del consumo de importaciones, el establecimiento del
régimen de puerto libre para la isla de Margarita, que había sido
tradicionalmente una vía utilizada por el contrabando. Desde 1989 hubo un
cambio que liberó las importaciones, dentro de los acuerdos generales de
comercio internacional, reduciendo los aranceles aduanales en concordancia
con esos acuerdos.
Un resultado inmediato fue la importación de una variada gama de
productos perecederos y de vida mediana, cuyos efectos macroeconómicos
en el país todavía no han sido evaluados a fondo.
La introducción ilegal de mercancías no ha dejado de ser un problema, no
tanto como en el siglo XIX, por la reducción de los ingresos fiscales como por
sus efectos negativos sobre algunas industrias que tienen que competir con
la producción importada.
En 1992, dentro de los principios generales del Acuerdo General de
Aranceles y Comercio (GATT), Venezuela dictó la ley sobre prácticas
desleales del comercio internacional y su reglamento, especialmente
destinados a establecer los criterios indispensables respecto del dumping y
subsidios a las importaciones que afecten a los productores de bienes
similares.
La introducción ilegal de mercancías representa un serio problema, tanto
por la reducción de los ingresos fiscales como por sus efectos negativos
sobre algunas industrias que tienen que competir con la producción
importada de manera ilegal
El Petróleo y la evolución del Comercio Exterior venezolano:
Durante el primer cuarto del siglo XX, el comercio exterior de Venezuela
continuó dominado por su producción agraria. Algunos cambios, sin
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embargo, ocurrieron ya en la segunda década del siglo, como reflejo de la
alteración producida en el mundo capitalista externo. Tal como por ejemplo,
la decadencia definitiva del papel que desempeñaba Gran Bretaña como
proveedora de importaciones.
En promedio, las importaciones han representado, entre 1930 y 1984,
alrededor de un 52% de los ingresos de las exportaciones. Por otra parte, en
el análisis de la relación entre los 2 movimientos del comercio exterior, hay
que considerar los términos de intercambio que, según datos del Banco
Central de Venezuela para los años anteriores a 1973, indican un deterioro
de los precios de las exportaciones venezolanas a partir de 1960.
La procedencia de las importaciones indica, como en el caso de las
exportaciones, un marcado predominio de Estados Unidos. Durante la
Segunda Guerra Mundial, al igual que en la Primera, se debilitan aún más las
relaciones comerciales con Europa, y sólo las importaciones procedentes de
Inglaterra mantuvieron cierta importancia. Estados Unidos fue, en todo
momento, el principal proveedor, reforzándose así una situación ya
establecida y que además, perduraría después de la segunda guerra
mundial.
Una dirección que cobró cierta importancia fue la de las importaciones de
América del Sur y concretamente, de países como Argentina, Brasil,
Colombia, México, Ecuador, Perú y Uruguay, de donde se importaron
algunos rubros alimenticios y materias primas.
Terminada la guerra, Venezuela siguió importando más del 60% de
Estados Unidos hacia 1945 y alrededor del 50% en 1969; las importaciones
de Europa representaban 35% del total en 1961 y 33% en 1969. América
Latina, en general, desempeñaba un papel muy pequeño como proveedora;
sin embargo, las compras a países como Brasil y Argentina figuraron
regularmente en el comercio de importación; en 1969, sólo el 4% del total de
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las importaciones procedía de América Latina. En 1980, después de Estados
Unidos, de donde procedían 47,7% de las importaciones, seguían en orden
de importancia como abastecedores: Japón, Alemania Occidental, Canadá,
Italia, España, Francia e Inglaterra. En ese año, las importaciones de los
países de América Latina que integran la Asociación Latinoamericana de
Integración (ALADI), el Pacto Andino y el Mercado Común Centroamericano
(MCCA), representaron 9,07% del total.
En 2001, el crecimiento del Producto interno bruto o PIB fue del 3,4%. Un
aumento significativo de los precios internacionales del petróleo permitió
recuperar la economía de una fuerte recesión sufrida durante el año 1999.
Sin embargo, un sector no petrolero relativamente débil, una alta fuga de
capitales y una caída temporal en los precios del petróleo evitaron que la
recuperación fuera mayor.
A principios de 2002 se estableció un control de cambio, de un esquema
con tasa de cambio libre flotando en bandas a un esquema de precio fijo
controlado por el gobierno, haciendo al bolívar depreciarse
considerablemente. En el año 2003, como consecuencia de la grave
inestabilidad política, diversos conflictos sociales y la paralización de
actividades de la principal empresa estatal petrolera PDVSA, la economía
venezolana tuvo una estrepitosa caída de su PIB del 7,7%.
Durante el 2004 Venezuela experimentó un crecimiento del 17,9 % en su
PIB, así se recuperó de las caídas anteriores, aunado a la realización del
Referéndum Revocatorio Presidencial con el triunfo del presidente Chávez
con el 60% de los votos, el ambiente político se mejoró y afectó
positivamente a la economía. La inversión social del gobierno mediante las
llamadas "misiones" en los campos educativos, alimenticios y de salud,
lograron incrementar la calidad de vida de los ciudadanos con más bajos
recursos.
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En el 2007, Venezuela alcanzó la mayor tasa de inflación anual en
Latinoamérica 22,5% muy por arriba de la meta gubernamental de 11%.22
El gobierno venezolano había emprendido una serie de medidas para
frenar la inflación, como la disminución del Impuesto al Valor Agregado (IVA)
de 16% a 14%, y luego a 11%, y actualmente a 9%, así como la emisión del
ya mencionado Bolívar Fuerte. En 2007 en su informe Panorama social de
América Latina de ese mismo año, la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe reconoció que Venezuela entre 2002 y 2006, disminuyó en
ese período sus tasa de pobreza en 18,4% e indigencia en 12,3%, pasando
de una pobreza de 48,2% y una indigencia de 22,2% en 2002, a 37,9% y
15,9% respectivamente en 2005 y a 30,2 y 9,9% respectivamente en 2006.
Al cierre del año 2007 y según las cifras reportadas por el Banco Central
(BCV) la Economía Venezolana tuvo un crecimiento de 8,4%27 impulsado
por la expansión de la inversión y del consumo, con lo que se llegó a 17
trimestres de crecimiento consecutivo del PIB desde finales de 2003,
registrándose desde ese mismo periodo un crecimiento interanual promedio
de 11,8%, el consumo registro la tasa de variación más alta desde 1997, al
crecer 18,7%, Los sectores o actividades económicas que registraron el
mayor crecimiento fueron comunicaciones (21,7%), actividad financiera y
seguros (20,6%), construcción (10,2%), y actividad manufacturera (7,5%). El
sector público no petrolero creció 15,7% y el privado no petrolero 8,2%
En este año el crecimiento del P.I.B fue de 4.8%, la caída de los precios
del petróleo están afectando el gasto público, principal impulso del reciente
crecimiento económico del país. Según cifras oficiales, la inflación
acumulada anual fue de 30.9%, la más alta en la región por segunda vez
consecutiva. El 94% de las exportaciones venezolanas fueron de petróleo y
productos relacionados con esta industria
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En Venezuela, el petróleo, la principal fuente de ingresos, genera
alrededor del 80% por concepto de exportación. El país es miembro fundador
de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y uno de los
principales países productores en el planeta. Los yacimientos de este
recurso en todos sus tipos son abundantes en gran parte del territorio,
teniendo la séptima reserva mundial, cosa que explica que cada día se
extraigan 2.398.000 barriles, 72 exportándose la mayor parte a Estados
Unidos, Europa y países de Latinoamérica.
Venezuela cuenta con una inmensa industria que gira en torno al
Comercio Exterior. Si bien las exportaciones de Venezuela giran
básicamente en torno al petróleo y sus derivados, es gracias a la importación
de insumos y productos que se mueve la mayor parte de la economía
nacional.
Para mantener el flujo de esta gran cantidad de productos, el país cuenta
con una extensa infraestructura, así como empresas y profesionales que
permiten garantizar la logística relacionada con la importación, exportación y
actividades relacionadas.
La sustitución de importaciones ha constituido, para casi todos los países
subdesarrollados, el comienzo de la industrialización. Las relaciones de
dependencia llevaron a una división internacional del trabajo, según la cual
los esos países exportaban productos primarios no elaborados a cambio de
la importación de productos manufacturados provenientes de los países
industrializados. La mayor parte de las áreas productivas estaban vedadas
mientras persistiera esa división internacional de la producción. La única
forma de desarrollar una industria propia era desplazando o sustituyendo
progresivamente los productos importados.
El deterioro de los términos de intercambio internacional así como la
inevitable expansión del mercado interno, con la consiguiente creación de
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posibilidades para economías internas de escala hizo que el capital nacional
y el extranjero se dedicasen hacia una producción industrial diseñada a
satisfacer las necesidades de la producción industrial interna.
Entre 1998 y 2008, las importaciones mundiales de Venezuela se
incrementaron en 217 por ciento, al pasar de 14250 millones de dólares, a
45128 millones de dólares, mientras que las de América Latina y el Caribe,
en el mismo lapso, se incrementaron en 451 por ciento.
En 2017 Venezuela importó 9.100 millones de dólares, con lo que se
convirtió en el 97º importador más grande en el mundo. Durante los últimos
cinco años las importaciones de Venezuela han disminuido a una tasa
anualizada del -31,2%, ya que bajó de 58.700 millones en 2012, a 9.100
millones de dólares en el 2017.
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CONCLUSION
Es la hora de implementar un sistema de sustitución de importaciones en
el país, porque vemos como el petróleo en el mundo no tiene estabilidad, sin
tomar en cuenta de que sea inducido o no. El ingenio venezolano debe ser
puesto en marcha para empezar a producir, es necesario que se asuma una
política seria de producción nacional, supervisada y controlada por parte del
estado.
Se debe potenciar nuestra economía local para exaltar la bondades de los
productos no tradicionales, buscando resaltar las ventajas competitivas hacia
el mundo exterior; sin dejar de satisfacer las necesidades locales, es decir,
sin descuidar el mercado interno. En tal caso, el estado desempeña un
papel fundamental para el apoyo de esta ardua labor conjuntamente con la
participación de los entes privados y colectivos, llámese a industrias y
empresas privadas, cooperativas, así como personas naturales, de tal
manera poder recuperar nuestra participación en los mercados externos y
traer riqueza y bienestar a nuestros ciudadanos.
Se requiere de una política de comercio exterior con énfasis en la
explotación de nuestras ventajas más que en nuestros deseos y empatías
ideológicas, que estimule el desarrollo armónico del aparato productivo
nacional, impulsando las ramas con mayores efectos multiplicadores sobre la
producción, la inversión física, el empleo y el ingreso nacional.
Existe una experiencia exitosa de exportación de productos no
tradicionales con los países vecinos que debemos profundizar gracias a los
acuerdos con los bloques de integración económica como la Comunidad
Andina de Naciones.
En materia del patrón de cambio, hay que propiciar precios competitivos
de nuestra paridad monetaria y en concordancia con los mercados
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internacionales de moneda extranjera; adicionalmente resulta imperativo que
el marco jurídico y todos los entes involucrados en el sistema de
administración de divisas garanticen también el impulso de las exportaciones
no tradicionales.
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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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