Reformas eran las de antes...
La Reforma del Estado en Argentina durante los años ‘90
Co-autor: Gustavo Martin (quienes escribieron sobre esto y yo)
Córdoba, 1996, en la previa rumbo a Japón, a través del sistema de vuelos espaciales en la estratosfera.
Antes, un poquito de historia siempre viene bien (eso dicen los historiadores)…
Después de la última dictadura cívico-militar (1976-1983), y con ello el regreso de la
democracia en Argentina, asume en el año 1983 el presidente Raúl Alfonsín. Alfonsín, de
la Unión Cívica Radical (UCR), y su lema “con la democracia se come, se cura y se
educa”, no logra terminar su mandato debido a la gran crisis económica ligada a la
hiperinflación, la deuda externa y el default en 1988 (imposibilidad de pagarla). Así,
meses antes de cumplir su período correspondiente, entrega el bastón presidencial -un
acto simbólico muy importante para la época- a Carlos Menem, peronista triunfante en las
elecciones, quien con sus lemas de “Revolución Productiva” y “Síganme, no los voy a
defraudar”, asume en 1989 por el término de 6 años.
Pero en 1994, la Constitución Nacional se reforma y los presidentes pasan a durar ahora
4 años en sus mandatos (antes estaban seis). Menem es reelegido en 1996 luego de
terminar sus 6 años previos, de allí que finalmente haya estado en el poder durante 10
mediáticos años (1989-1999). Pero fue dejando poco a poco de lado al peronismo para
pasar hacia un gobierno de coalición, con el apoyo de partidos de derecha como la UCD
(Unión del Centro Democrático). Su primer mandato parece haber tenido éxito, de allí su
reelección.
Dicho esto, para empezar con el tema que nos convoca, la reforma del Estado en
Argentina durante los años ‘90 se dio en dos etapas principales. De hecho, existió una
Ley llamada “Reforma del Estado” (Nº 23.696) o Ley Dromi, por el apellido del Ministro de
Obras Públicas de Menem, que habilitaba al presidente a privatizar según como lo
considerara pertinente (básicamente, como le diera la gana).
“El Rincón de la Política” – Página 1 - Mayo 2024
La primera etapa se caracterizó por la implementación del Plan de Convertibilidad en
1991, de la mano del ministro de economía Domingo Cavallo. Se crea el famoso slogan
“un peso, un dólar” 💸 (antes había “australes”, no pesos). Este plan buscaba estabilizar
la economía y frenar la hiperinflación que azotaba al país en ese momento, y prohibía al
Estado emitir moneda nacional sin respaldo en dólares en la reserva federal (que será
una de las causas que traerá problemas años después).
Y la verdad fue un éxito mientras duró. Pero un tema
importante era la deuda externa. Con esta excusa, Menem
decide privatizar más de 60 empresas estatales (incluso el
Hotel Llao Llao en Bariloche 😲), para saldar parte de esa
deuda con el dinero (dólares) ingresado por la venta de tales
empresas. Sin embargo, no alcanzó, y finalmente el Estado se
quedó sin plata (todas sus empresas ya se habían venido).
Lista de empresas privatizadas en los ‘90:
https://www.ambito.com/economia/carlos-menem/las-privatizaciones-la-era-menem-n5156834
La segunda etapa, que tuvo lugar en 1996, se centró en
realizar una reforma laboral. El objetivo era flexibilizar el
mercado de trabajo (nuevos tipos de contrataciones más
lights, aunque surge también el seguro por desempleo) y
reducir los costos laborales. Pero la desocupación empieza
a aumentar, y la pobreza se hace cada vez más visible,
entre aires de esperanza y desesperanza.
La educación será otro tema que también se verá afectado. En este contexto, se
promulgan dos leyes importantes como son la Ley Federal de educación y la Ley de
Educación Superior (gratuidad del grado pero arancelamiento del posgrado). También, la
educación secundaria es trasladada a las provincias (descentralización), pero sin los
fondos correspondientes (#chicoshagansecargo). Algo positivo de todo esto es que
empiezan a tener más peso los municipios y provincias. Así, estas reformas tuvieron
consecuencias importantes, no solo a nivel económico, sino también a nivel social,
político y educativo.
Para entender mejor este contexto, podemos decir que antes de las reformas de los ‘90,
el Estado argentino tenía un rol más activo en la economía y en la provisión de servicios
públicos (conocido como Estado de Bienestar o Social). Pero, como ya dijimos, durante
la década del ‘80, el país sufrió una grave crisis económica. En general, los años ‘80
fueron críticos en América Latina, por lo que se conoció como “la década perdida”.
Además, a nivel mundial se da el boom de la tecnología, el internet, la globalización y las
empresas multinacionales, con Estados Unidos a la cabeza (recordemos que se cae el
Muro de Berlín en 1989, y el capitalismo le gana al comunismo en la batalla ideológico-
económica mundial).
Ante esta situación, el gobierno de Menem decidió implementar un programa de reformas
estructurales, inspirado en las políticas neoliberales promovidas por organismos
“El Rincón de la Política” – Página 2 - Mayo 2024
internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el Banco Mundial,
instituciones que surgen en 1944, un año antes de terminar la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945). El objetivo era reducir el tamaño del Estado, privatizar empresas públicas,
flexibilizar el mercado laboral, desregular y abrir la economía al mundo (en realidad
exportar materia prima). El Estado era visto como el culpable de todos los males sociales,
“nada de lo que sea estatal permanecerá en manos del Estado”, se decía. Los años ‘90
fueron entonces una época donde las lógicas empresariales empezaron a introducirse en
el Estado como “nueva gestión pública o gerencial”: el Estado gestiona mal, la
empresa gestiona bien.
Estas medidas tuvieron un impacto profundo en la sociedad argentina. Por un lado,
lograron estabilizar la economía y controlar la inflación, de hecho fueron los “años de
oro” hasta 1995, con medidas como el crédito para la clase media (casas, autos y
licuadoras para tod@s). Pero por otro, generaron un aumento del desempleo, la pobreza
y la desigualdad. Muchos trabajadores perdieron sus empleos y se vieron obligados a
buscar alternativas en la economía informal o en la asistencia social. La clase media fue
empobreciéndose. En este contexto, surgen nuevos actores sociales como piqueteros y
trapitos, los llamados “nuevos pobres” (gente de clase media que pasa a clase baja,
proceso conocido como “movilidad social descendente”).
Además, la privatización de empresas públicas (el Estado vende las empresas) y la
tercerización de servicios básicos (el Estado contrata a prestadores privados para
ofrecerlos), como la electricidad, el agua y las telecomunicaciones, tuvo consecuencias
negativas para las/os ciudadanas/os, perdiendo grandes áreas estratégicas para el país.
En muchos casos, los precios de estos servicios se elevaron (precio dólar internacional),
limitando el acceso de los sectores más vulnerables. El Estado nacional creó Entes
Reguladores en sectores como gas o transporte para regular esa tercerización, que en
verdad poco reguló.
La pobreza trajo inseguridad. La inseguridad empezó a aparecer en el discurso público, y
a partir de Duhalde en 1999 “la delincuencia” será el “gran tema” de la Argentina en todas
las campañas políticas. ¿Por qué? Cuando se descubre que la policía de Buenos Aires
estaba involucrada en el atentado a la AMIA, el 18 de julio de 1994, la cosa se pone
tensa. De a poco también la corrupción pasa a ser el patito feo del gobierno 🐤.
Pensemos que se instaló una idea de que los gobiernos neoliberales, al estar liderados
por empresarios o tecnócratas (economistas, por ejemplo), “no roban”, por ende no son
corruptos. Esa idea perdura hasta nuestros días.
Frente a toda esta situación, surgieron propuestas teóricas y prácticas para mitigar los
impactos negativos de las reformas, como la economía social (cooperativas, ONGs, etc.).
Esta corriente planteaba la necesidad de generar alternativas de trabajo y producción
basadas en la solidaridad, la cooperación y la autogestión. Surge el llamado Tercer
Sector, entre la sociedad y el mercado, así como el emprendedurismo, el autoempleo, el
subempleo, el pluriempleo, la changa. Esto impactará, por ejemplo, en la CGT que
empieza a desintegrarse en su estructura organizativa, haciendo surgir la CTA, con
“El Rincón de la Política” – Página 3 - Mayo 2024
lógicas más horizontales como la afiliación y la votación directa de sus afiliadas/os. Si las
formas de trabajo cambian en el mundo, el sindicalismo sufre cambios también. Esto
mismo ocurre hoy con la mega maquinización del trabajo y las nuevas tecnologías de
software e Inteligencia Artificial.
En resumen, la reforma del Estado en Argentina durante los ‘90 fue un proceso complejo,
con luces y sombras, pero cada vez la habitación quedaba más oscura. Por un lado, logró
al principio estabilizar la economía (déficit fiscal) y reducir la inflación ( #menemlohizo). Pero
por otro, tuvo un alto costo social, con un aumento del desempleo, la pobreza y la
desigualdad social, que desembocó en la crisis del 2001 y la retirada de la Casa Rosada
por parte de De la Rua en helicóptero, y luego cinco presidencias consecutivas en
contados días. Estas consecuencias aún se sienten en la actualidad y han generado
“miedos de época”, así como la búsqueda de nuevos modelos de desarrollo más
inclusivos y sostenibles, e incluso la falta de empatía de la clase media hacia los sectores
bajos o populares, a tal punto de generar un “odio de clase” (el pobre está cerca de mí y
yo puedo serlo en cualquier momento, o ya lo fui y no quiero volver allí): “veo gente
pobre”, se diría en la película “Sexto Sentido”.
Si algo pudo inventar nuestra querida Argentina fue el término “corralito”, que a la fecha
se usa en muchos países para entender el freno de salida del capital de los bancos
nacionales.¿Podremos dar al mundo nuevos conceptos más positivos políticamente?
Está por verse. Pero de algo podemos estar seguras y seguros:
en Argentina, nunca nos aburrimos.
Preguntas para reflexionar:
1. ¿Cuáles fueron las consecuencias positivas y
negativas de la Reforma del Estado en los
‘90?
2. ¿Qué conceptos o términos consideras que
son los más representativos de la época?
3. ¿El Estado no interviene en la economía o
interviene para no intervenir?
¿Quieres conocer más? Escucha y mira este interesante Podcast :
https://open.spotify.com/episode/05nvTInltOnAzDUimGyzJ2?si=U-zPi7W1SBSzVtYxHedeLg
DR. GUSTAVO MARTIN. Profesor de la Universidad Nacional de Río Cuarto en
las cátedras de “Métodos y Técnicas de Investigación Política”,
“Programación y Evaluación de Proyectos” e “Historia de la
Cultura”. Profesor de la Universidad Empresarial Siglo 21 en las
cátedras de “Introducción a las Políticas Públicas” y “Estado y
Administración Pública en Argentina”. Director de la Revista
Académica Estudiantil Diorama. Politólogo de formación. Autor,
editor y traductor de vocación.
Contacto:
[email protected] “El Rincón de la Política” – Página 4 - Mayo 2024