CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
El presente capítulo contiene un conjunto de aproximaciones teóricas
que soportan las argumentaciones, ideas, elementos básicos, así como las
posturas de diversos actores que de alguna manera pueden vincularse con la
variable competencia ambiental de la Policía Nacional de la República
Bolivariana de Venezuela.
1. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN.
La revisión documental referente a la competencia de la policía nacional
bolivariana en materia ambiental como categoría de investigación, en un
primer momento ha resultado un tanto infructuosa en el sentido de ubicar
documentos suficientes y específicos al respecto. Sin embargo, se han
precisado una serie de investigaciones relacionadas con los aspectos
contentivos de dicha categoría, las cuales se indican a continuación.
Es así como en la investigación de Araque, Del Gallego, Moreno y
Morillo (2010), titulada análisis de los mecanismos de seguridad ciudadana
establecidos en la ley de a
l policía nacional venezolana, presentada para
optar al título de Abogado en la Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín, se
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utilizó como técnica de recolección de datos la observación directa sobre las
leyes nacionales referentes a la seguridad, bajo un tipo de investigación
documental; utilizándose como instrumento de recolección de información
una guía de observación de datos previamente validada, en la misma se
concluyó que la policía nacional luego de su implementación será el órgano
rector a nivel nacional del resto de los cuerpos policiales y éstos deberán
someterse a lo establecido por el nuevo régimen policial.
La investigación señalada constituye un aporte al presente estudio, por
cuanto permite en un primer momento, relacionar con base a preceptos
legales la competencia de la policía nacional bolivariana como órgano de
seguridad cuya acción se extiende hasta el área ambiental, asimismo,
permite una aproximación de los instrumentos legales que rigen el accionar
de la policía en cuestión.
En el mismo orden, Cordero, Ferrer y Sierra (2007), analizaron las
competencias de la policía administrativa y su relación con el poder coercitivo
en el control sanitario de los alimentos en Venezuela. Esa investigación fue
de tipo documental y en la misma se utilizó un instrumento de consulta
arrojando como resultado, entre otros aspectos, que el marco legal existente
no se encuentra actualizado en lo que se refiere a la competencia de esa
institución; así como, los escasos recursos para el cumplimiento de la función
sanitaria.
La importancia de esa investigación estriba en la posibilidad de
aproximarse a la aprehensión de la categoría de competencia cuando la
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misma está referida a instituciones o cuerpos de seguridad. Además del
entendimiento de lo que implica la función administrativa en cuerpos de
seguridad.
Asimismo, se ubica la ponencia de Lanegra (2006), titulada
Competencias Ambientales en el Perú, la cual fue presentada en el II
Congreso de Derecho Administrativo realizado en Lima, analiza la
distribución de las competencias ambientales gubernamentales en el Perú a
partir de lo establecido en la Ley General del Ambiente de ese país.
Abordando en su análisis precisiones conceptuales para describir la situación
en la materia objeto de investigación. Es importante en tanto desarrolla de
forma clara y conceptualiza la competencia ambiental a partir de dos
acepciones; lo cual sirve de eje a esta investigación.
En conjunto, los antecedentes registrados constituyen valiosos aportes
en tanto facilitan para la presente investigación, la identificación de un
conjunto de elementos y factores que deben ser considerados para abordar y
determinar la competencia de la policía nacional bolivariana en el área
ambiental.
2. BASES TEÓRICAS: LEGAL, DOCTRINAL O JURISPRUDENCIAL.
2.1. CREACIÓN DE LA POLICÍA NACIONAL.
En los últimos años ha sido una tendencia de los países
iberoamericanos, el desplazamiento de la función legal atribuida a la policía;
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la cual responde a la tradicional noción de orden público, que pone su acento
en la preservación y defensa del orden legal y las instituciones, hacia el
concepto de seguridad ciudadana, que supone la protección de los
ciudadanos y del libre ejercicio de sus derechos.
El artículo 156 constitucional en su ordinal sexto señala que es de la
competencia del poder público nacional la policía nacional. Ahora bien, es
prudente tener presente que la policía nace de una necesidad de la sociedad
de prevenir todo acto doloso o que revista características de delito y que
afecte la persona o los bienes del individuo y la sociedad misma y para
posteriormente reprimir estos actos, pero con el tiempo y la evolución de esta
función policial, también para planificar y prevenir estos mismos. Entonces, la
función policial se caracteriza por ser eminentemente preventiva aunque,
también debe realizar funciones y labores represivas, estando siempre al
servicio público.
Al respecto Borrego (2007, p. 7), señala lo siguiente:
“la Constitución actual refiere algunos temas de trascendencia
policial que tienen que ser encuadrados en la legislación
nacional, ello ocurre en relación con el tema de orden público,
el que varía o migra significativamente hacia la protección
ciudadana; así como la definición del objetivo de los órganos
de seguridad ciudadana, aspecto que también se irradia en los
cometidos policiales a nivel municipal donde se destaca la
potestad de prevención y protección vecinal, todo ello
contribuye a crear y fortificar un rumbo interesante en la
escrupulosidad de las funciones de la gendarmería a todos los
niveles del poder público”.
Lo señalado anteriormente expuesto se hace evidente en el artículo 55
de la CRBV; sin embargo, según la comisión nacional para la reforma policial
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2006, tanto en la práctica como en sucesivos ajustes legales, esta
compartimentación de funciones tendió a desdibujarse, en tanto que las
distintas policías extienden el alcance de su actividad más allá de sus
competencias iniciales. Las policías se hacen “generalistas”, abandonado la
sobre especialización de sus atribuciones.
Como soporte de lo anterior, esa comisión señala lo siguiente:
“De las policías que reportaron información a la Conarepol, un
68% tiene formalmente asignada más de una competencia, un
74,5% cumple funciones administrativas, un 88,7% funciones
preventivas y un 36,8% funciones de investigación penal. La
diversificación de funciones se expresa en el desarrollo de
actividades de prevención y de investigación por la mayor parte de
las policías, y la creación en varias de ellas de direcciones o
unidades especializadas para la investigación penal”.
Lo hasta aquí señalado muestra la diversidad de actividades que los
cuerpos de seguridad despliegan en el cumplimiento de sus atribuciones,
haciéndose extensibles éstas al área ambiental, tanto directa como
designación legal específica, o indirecta cuando se vincula a ella como
consecuencia del desempeño de las función de aseguramiento de los
derechos de los ciudadanos o en apoyo a la funciones de otras autoridades.
En razón de lo anterior, ha de considerarse la función policial como las
acciones que en el cumplimiento de las funciones asignadas desarrolla el
agente policial, con la finalidad de hacer cumplir las normas dictadas por el
Estado en las áreas que sean de interés para hacer efectivo los derechos
asignados a las personas en la sociedad.
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2.1.1. ATRIBUCIONES DEL CUERPO DE POLICÍA NACIONAL.
La Ley Orgánica de Policía Nacional Bolivariana y del servicio de
policía de la República Bolivariana de Venezuela, establece en su artículo 39
las atribuciones comunes de los cuerpos de policía, lo cual deriva en las
competencias que pueden desplegar en el estado venezolano, siendo éstas
las siguientes:
1. Cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, la ley y las demás disposiciones relacionadas con el cuerpo
de policía.
2. Proteger a las ciudadanas, los ciudadanos y a las comunidades,
frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad, riesgo o daño
para la integridad física y sus propiedades.
3. Ejercer el servicio de policía en las áreas urbanas, extraurbanas y
rurales.
4. Ejecutar las políticas emanadas del órgano rector en materia de
seguridad ciudadana, incluyendo tránsito, sustancias estupefacientes y
psicotrópicas, anticorrupción, delincuencia organizada, turismo, ambiente,
orden público y las demás que determinen las leyes y reglamentos.
5. Ejecutar las decisiones de las autoridades competentes.
6. Proteger a las ciudadanas y ciudadanos que participen en
concentraciones públicas o manifestaciones pacíficas.
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7. Cooperar con los demás órganos de seguridad ciudadana en el
ámbito de sus competencias.
8. Resguardar el lugar donde haya ocurrido un hecho punible, e
impedir que las evidencias, rastros o trazas vinculados al mismo, se alteren o
desaparezcan, a los fines de facilitar las investigaciones correspondientes.
9. Propender a la solución de conflictos a través de la mediación,
conciliación y demás mecanismos alternativos, a fin de garantizar la paz
social.
10. Recabar, procesar y evaluar la información conducente a mejorar
el desempeño de los cuerpos de policía.
11. Colaborar con los demás órganos de seguridad ciudadana ante
situaciones de desastres, catástrofes o calamidades públicas.
12. Ejercer funciones de investigación penal.
13. Practicar detenciones en virtud de una orden judicial, o cuando la
persona sea sorprendida en flagrancia, de conformidad con la Constitución y
la ley.
14. Proteger a los testigos y víctimas de hechos punibles y demás
sujetos procesales por orden de la autoridad competente.
15. Controlar, vigilar y resguardar las vías públicas nacionales,
urbanas y extraurbanas, y el tránsito terrestre previniendo la comisión de
delitos, participando en la investigación penal y aplicando el régimen de
sanciones administrativas previsto en la ley.
16. Promover, desarrollar e implementar estrategias y procedimientos
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de proximidad a la comunidad, mediante el servicio de policía comunal.
17. Las demás que les confiere el ordenamiento jurídico.
De igual modo en el artículo 42 de esa Ley, se otorga al cuerpo de
policía nacional competencia para actuar en todo el territorio nacional sobre
las áreas de: orden público, tránsito, aduanas, custodia diplomática,
penitenciaria, migración, marítima, anticorrupción, sustancias estupefacientes
y psicotrópicas, ambiental, delincuencia organizada y aquellas que la
Constitución y las leyes otorguen al Poder Público Nacional, y cualquier otra
vinculada a la prevención del delito.
De lo anterior se tiene que el cuerpo de policía nacional está habilitado
de conformidad con la Ley, a actuar territorialmente a lo largo y ancho de
toda la geografía nacional en atención a los tres niveles de gobierno,
asimismo puede intervenir en una gran cantidad de áreas específicamente
establecidas y en términos generales en el aseguramiento de los derechos
de todos los ciudadanos.
Asimismo, en el artículo 44 de esta Ley se le asigna como atribuciones
exclusivas del cuerpo de policía nacional, las siguientes:
1. Ejecutar las políticas emanadas del órgano rector en las siguientes
áreas del servicio de policía: aduanas, custodia diplomática, penitenciaria,
migración, marítima, y las demás que determinen las leyes y reglamentos.
2. Brindar a las policías extranjeras la colaboración y el auxilio de
acuerdo con lo establecido en los tratados y acuerdos internacionales
suscritos y ratificados por la República.
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3. Proteger y brindar seguridad a los miembros del Cuerpo
Diplomático acreditado en el país, de conformidad con el ordenamiento
jurídico aplicable en esta materia.
4. La creación de grupos o unidades tácticas de conformidad con el
Reglamento que rige la materia.
5. Las demás que le confiere el ordenamiento jurídico vigente.
En consecuencia ha de definirse la competencia ambiental de la
policía nacional bolivariana como el conjunto de atribuciones, funciones,
políticas, normas y estrategias establecidas en la Ley, ejercidas por el cuerpo
de policía nacional bolivariana para el desarrollo de sus operaciones
vinculadas con las acciones de protección y prevención del ambiente y de la
conservación de los recursos naturales.
Visto lo anterior se puede decir que, la competencia ambiental de la
policía nacional bolivariana viene dada tanto constitucional como legalmente
(Ley orgánica del ambiente, la ley penal del ambiente, la Ley de policía
nacional y del servicio de policía), esos instrumentos le otorgan plenamente
la legalidad y legitimidad para actuar en la materia ambiental en la república
y básicamente como apoyo al órgano rector en materia de la política de
ambiente como lo es el Ministerio del Poder Popular para el ambiente. Sin
embargo, es necesario resaltar que el texto que crea la Policía Nacional
Bolivariana, no incluye expresamente entre las atribuciones exclusivas de la
misma, la competencia en materia ambiental.
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2.2. COMPETENCIA AMBIENTAL DE LA POLICÍA NACIONAL
BOLIVARIANA.
Toda instancia, órgano o ente que pretenda desarrollar determinadas
actividades en el sentido de conocer, atender o resolver un asunto en
función, ejercicio y administración del poder; debe previamente, mediante
cualquier mecanismo, estar dotado de las facultades para ello. A ese
planteamiento se asocia el contenido del artículo 136 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela cuando distribuye geopolíticamente el
poder público en tres niveles de competencia (nacional, estadal, municipal) y
específica que cada una de las ramas del poder público tiene sus funciones
propias, aún cuando, en el ejercicio de sus funciones están llamados a
colaborar entre sí para la realización de los fines del Estado.
De igual manera, es mediante la Constitución y la Ley que se definen
las atribuciones de los órganos que ejercen el poder público, a las cuales
deben sujetarse las actividades que realicen, estableciéndose con ello el
sometimiento pleno a la Ley y al derecho en el ejercicio del poder,
taxativamente expresado en el artículo 141 de la constitución señalada.
Entonces la competencia constituye en principio, una atribución legítima
otorgada a una determinada autoridad gubernamental para el conocimiento o
resolución de un asunto.
Junto a lo anterior, se destaca como principio fundamental de la
organización del Estado, la colaboración entre sus poderes y órganos a los
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fines de coadyuvar a sus propósitos. Siendo que los mismos, deben ejercer
sus funciones con la suficiente claridad y precisión a fin de poder determinar
cuándo una entidad (y no otra), es competente.
Asimismo, el Decreto con rango, valor y fuerza de Ley Orgánica de la
Administración Pública (LOAP), publicado en la Gaceta Oficial Nº 5.890
Extraordinario del 31 de julio de 2008, estipula como principio la legalidad en
el ejercicio de las funciones asignadas a la administración pública, dejando
esto, establecido en el artículo 4 de la manera siguiente:
“la Administración Pública se organiza y actúa de conformidad con
el principio de legalidad, por el cual la asignación, distribución y
ejercicio de sus competencias se sujeta a la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, a las leyes y a los actos
administrativos de carácter normativo, dictados formal y
previamente conforme a la e l y, en garantía y protección de las
libertades públicas que consagra el régimen democrático a los
particulares”.
En razón de ello y en concordancia con el artículo 26 de la misma Ley
se instituye que la competencia otorgada a los órganos y entes de la
administración pública, es de obligatorio cumplimiento; por tanto, deberá ser
ejercida bajo las condiciones, límites y procedimientos establecidos
legalmente.
En relación con lo planteado, Comadira (2005, p. 25) sostiene que la
competencia comporta como mínimo dos acepciones: La primera, referida al
conjunto de atribuciones constitucional o legalmente asignadas (propias o
inherentes) a un nivel de gobierno o a una entidad, lo cual permite hablar de
“autoridad o entidad competente”, haciendo entenderse desde el punto de
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vista administrativo, a aquella legalmente facultada o con aptitud legal
expresa para actuar o emitir un acto administrativo, vinculándose con la
materia, área, territorio, grado, tiempo, cuantía, otro, para lo cual se faculta a
actuar. Así el término competencia se presenta como sinónimo de funciones,
atribuciones o facultades frente a determinada área, objetos o sujetos.
La segunda acepción es aquella derivada del fenómeno de la
descentralización y las Leyes relacionadas. En este campo, se entiende la
competencia como aquella área de intervención o regulación asignadas
constitucionalmente al gobierno. Son ejemplos de estas áreas la Salud, la
Educación, la Defensa, las Relaciones Exteriores, o la Gestión Ambiental. En
esta acepción aflora la distinción de competencia exclusiva o competencia
concurrente de o entre los niveles de gobierno. Es decir, será una
competencia exclusiva sí toda un área de intervención del gobierno es
reservada a un determinado nivel, mientras que será compartida si dos o
más niveles de gobiernos se les asigna responsabilidades sobre una área.
En razón de lo esbozado, ha de entenderse la competencia como el
resultado de la combinación entre las dos acepciones antes señaladas; es
decir, la capacidad que tiene n los órganos, entes e instancias
gubernamentales en tanto conjunto de facultades otorgadas y establecidas
normativamente para actuar y desempeñar sus funciones en las áreas de
intervención y niveles del gobierno.
Según Pérez (2007, p. 71), la competencia, es la esfera de atribuciones
de los entes y órganos, determinada por el ordenamiento jurídico positivo. Es
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decir, el conjunto de facultades y obligaciones que un órgano puede y debe
ejercer legítimamente.
En atención a esa definición, la competencia en sí misma, puede ser
definida como el conjunto de poderes, facultades y atribuciones que el
ordenamiento jurídico le atribuye a un órgano o ente estatal. Comadira (2005,
p. 29), explica que la competencia puede ser considerada tanto como un
principio general del derecho, como un principio jurídico de la organización
administrativa o como un elemento esencial del acto administrativo. Este
autor, indica que la competencia está sometida a las siguientes
características:
• Legalidad: su fuente está en la Constitución y la Ley.
• Inalienabilidad: la autoridad administrativa no puede renunciar a la
titularidad de la competencia ni tampoco abstenerse de ejercer las
atribuciones conferidas, salvo mandato legal o judicial.
• Responsabilidad: la ausencia, demora o la negligencia en el ejercicio de
la competencia origina falta disciplinaria imputable a la autoridad
respectiva.
• Esencialidad: la competencia es un requisito de validez del acto
administrativo.
• Fin público: está orientada a un interés público, colectivo.
• Jerarquía: el ejercicio de las competencias responde a una organización
jerárquica que presume la desconcentración de la competencia en los
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órganos de inferior jerarquía al interior de cada entidad, impidiéndose al
mismo tiempo la intervención de una entidad no competente en el ámbito
de otra, incluso si aquella es su superior jerárquico, salvo disposición
legal expresa.
Ahora bien, al relacionar la competencia con el tema ambiental, se tiene
que el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, establece entre otros valores, el equilibrio ecológico y los bienes
jurídicos ambientales, lo cual debe ser atendido por el Estado mediante los
mecanismos que éste adecue para ello. El mismo texto constitucional en el
artículo 127 estipula que “El Estado protegerá el ambiente, la diversidad
biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques
nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia
ecológica”.
En ese contexto, la protección ambiental se entiende como el conjunto
de acciones destinadas a alcanzar o sostener un nivel de calidad del
ambiente compatible con la protección de la salud de las personas o la
viabilidad en el mediano y largo plazo de los ecosistemas. Esa protección
incluye entre otras, las acciones destinadas a asegurar que el
aprovechamiento de los recursos naturales renovables y no renovables no
altere la calidad del ambiente. Asimismo la conservación de los recursos
naturales refiere el conjunto de acciones destinadas a asegurar que el
aprovechamiento de los recursos naturales renovables sea sostenible,
asegurando la viabilidad de los ecosistemas.
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En ese mismo orden, la competencia ambiental está señalada en la Ley
Orgánica del Ambiente (LOA) y demás instrumentos normativos referidos a
esa materia. En ese conjunto de normas se razona dentro de sus alcances,
las funciones y atribuciones gubernamentales que dictan y aplican políticas,
normas, estrategias, o instrumentos (incluyendo la fiscalización y sanción)
vinculados con las acciones de protección del ambiente y de la conservación
de los recursos naturales.
La Ley Orgánica del Ambiente publicada en Gaceta Oficial de la
República de Bolivariana de Venezuela Extraordinaria No. 5.833 del 22 de
Diciembre de 2006, establece las disposiciones y desarrolla los principios
rectores para la gestión del ambiente en el marco del desarrollo sustentable
como derecho y deber fundamental del Estado y de la sociedad, para
contribuir a la seguridad del Estado y al logro del máximo bienestar de la
población y al sostenimiento del planeta en interés de la humanidad.
También fija las normas que desarrollan las garantías y derechos
constitucionales a un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado.
La Ley Penal del Ambiente publicada en Gaceta Oficial de la República
de Venezuela No. 4.358 Extraordinario del 03 de Enero de 1992, tiene por
objeto tipificar como delitos, aquellos hechos que violen las disposiciones
relativas a la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente y establece
las sanciones penales correspondientes. Asimismo, determina las medidas
precautelativas de restitución y de reparación a que haya lugar.
Esos dos instrumentos legales constituyen el asiento normativo
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nacional en materia ambiental, en torno a ellos, se configuran y dictan las
políticas, se instituyen los órganos y servicios y se establecen las conductas
y penas que contravengan lo establecido para la protección del ambiente.
Además de otros instrumento legales que a éstas se vinculan, entre ellas, la
Ley Orgánica de Administración Pública y el Código Orgánico Procesal
Penal.
Vinculado con lo anterior, la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, en su artículo 55 establece que “Toda persona tiene derecho a la
protección por parte del Estado a través de los órganos de seguridad
ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que constituyan amenaza,
vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus
propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes”;
a los fines del cumplimiento de esa disposición, el Estado está llamado a la
creación, organización y reglamentación de los cuerpos de seguridad.
En el país, al igual que cualquier institución social, la organización
policial en tanto cuerpo de seguridad, debido al surgimiento de nuevas
realidades ha tenido que evolucionar progresivamente desde su nacimiento.
Así ha debido sufrir en cuanto a su dependencia, estructura, alcance
geográfico de la competencia, áreas de acción, tácticas, recursos policiales
utilizados, entre otros, así la organización policial puede responder, según
Roberg y Kuykendall (1997), a un modelo político (informalización y
proximidad) o a un modelo legalista (profesionalización, burocratización y
paramilitarismo).
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En ese sentido, en el caso venezolano es notoria la subsistencia de
esos dos modelos característicos de los cuerpos policiales, en tanto que
desde su nacimiento en la primera mitad del siglo XX incorpora elementos de
ambos; es decir, informalización y bajo grado de profesionalización, que
permiten la injerencia y dependencia de agentes políticos externos, mientras
que hacia lo interno opera una estructura rígida y vertical, claramente
militarizada.
Vinculado a lo anterior, en cuanto a la relación Estado-Policía,
convencionalmente se considera que la policía oscila entre el cumplimiento
de la ley (modelo legalista) y el servicio a las demandas ciudadanas (modelo
de servicio público), sin embargo, para autores como Bayley (1983), Frühling,
(2000) y Waldmann (2003), referidos por la comisión nacional para la reforma
policial (CONAREPOL) 2006, en el estudio de las características de la policía
venezolana, en las naciones latinoamericanas (incluyendo a Venezuela) su
actividad ha sido fuertemente marcada por la subordinación y dependencia a
la agenda y decisiones de los mandos políticos, a despecho del orden
jurídico o de las demandas ciudadanas.
Tales planteamientos develan una estrecha relación entre la Policía
Nacional Bolivariana como órgano de seguridad y el Poder Ejecutivo como
instancia del Estado en la ejecución de las acciones de seguridad
establecidas. Se sostiene entonces, que la seguridad es un medio y no un fin
en sí misma, y es un bien esencialmente público, que pasa a constituirse
como la condición fundamental que debe garantizar entre otros, los valores
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de justicia social y la igualdad. En consecuencia, los órganos del Estado
encargados de preservar la seguridad pública y ciudadana, deben enmarcar
su accionar con sometimiento pleno a la Ley y al derecho como lo establece
el artículo 141 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
En virtud de ello, se entiende que para los agentes del Estado sólo es
lícito el comportamiento que coincide con las atribuciones, competencias y
facultades que la Constitución y las leyes les confieren expresamente. Es por
ello, que la policía nacional bolivariana debe estar subordinada al Estado de
Derecho, como una manera de asegurar que sus miembros actúen bajo el
imperio de la Ley, respetando a la persona humana.
El carácter transversal del tema ambiental genera retos para la gestión
intersectorial, que ha conducido a la creación de diversos esquemas de
organización de las agencias ambientales principales, así como a la
instauración de mecanismos dirigidos a la coordinación y a la formulación de
políticas más integradas (Rodríguez 201, p. 70). En esa orientación entra en
vigencia el Decreto ya referido que crea la policía nacional bolivariana, allí
entre otros aspectos, se destacan las funciones de los cuerpos de policía a
los cuales se circunscribe el cuerpo de policía nacional bolivariana.
2.2.1. COMPETENCIA AMBIENTAL TERRITORIAL DE LA POLICÍA
NACIONAL BOLIVARIANA.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en atención
a la distribución del gobierno en sus tres niveles (Nacional, Estadal
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Municipal), establece las competencias que en materia de ambiente
corresponde a cada uno; pudiendo existir entre ellos competencias
concurrentes, concordante con ello se establece en el artículo 23 de la Ley
Orgánica de la Administración Pública lo siguiente:
“Las actividades que desarrollen los órganos y entes de la
Administración Pública estarán orientadas al logro de los
fines y objetivos del Estado, para lo cual coordinarán su
actuación bajo el principio de unidad orgánica. La
organización de la Administración Pública comprenderá la
asignación de competencias, relaciones, instancias y
sistemas de coordinación necesarios para mantener su
orientación institucional de conformidad con la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela y la ley”.
Pinto (2009) señala que la estructura administrativa puede presentarse
con un esquema de desconcentración, donde aunque existe una
dependencia jerárquica a una autoridad central, las competencias pueden
encontrarse dispersas entre distintas dependencias con potestades sobre
cierta materia.
Según la Ley Orgánica del Ambiente, corresponde al Ministerio para el
ambiente la rectoría en esa materia (Ministerio del Poder Popular para el
Ambiente), responsable de formular, planificar, dirigir, ejecutar, coordinar,
controlar y evaluar las políticas, planes, programas, proyectos y actividades
estratégicas para la gestión del ambiente. En función de ello, las demás
instituciones de gobierno así como los particulares están subordinados a
éste.
La Autoridad Nacional Ambiental promoverá los procesos de
desconcentración y descentralización en materia ambiental hacia los
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estados, municipios y distritos, bajo los principios de integridad territorial,
cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad, en función de
las necesidades y aptitudes regionales y locales, de conformidad con la
presente Ley, las que la desarrollen y las especiales que regulen los
procesos de descentralización. Instancias regionales, estadales y locales de
coordinación.
Asimismo proclama el artículo 20 de la referida Ley que a los fines de
coadyuvar con la gestión del ambiente, se podrán establecer instancias
regionales, estadales y locales de coordinación y participación ciudadana e
interinstitucional. Concordante con el artículo 25 de la Ley Orgánica de la
Administración Pública, en tanto ejercicio del principio de lealtad en la
actuación y relaciones entre la Administración Pública Nacional y demás
entidades territoriales.
La Ley Orgánica de la Administración Pública, en su Artículo 25.
Establece:
La Administración Pública Nacional, la de los estados, la de los distritos
metropolitanos y la de los municipios actúan y se relacionan de acuerdo con
el principio de lealtad institucional y, en consecuencia, deberán:
1. Respetar el ejercicio legítimo de sus competencias por parte de las
otras administraciones.
2. Ponderar, en el ejercicio de las competencias propias, la totalidad de
los intereses públicos implicados y, en concreto, aquellos cuya gestión esté
encomendada a las otras administraciones.
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3. Facilitar a las otras administraciones la información que precisen
sobre la actividad que desarrollen en el ejercicio de sus propias
competencias.
4. Prestar, en el ámbito propio, la cooperación y asistencia activas que
las otras administraciones pudieran requerir para el ejercicio de sus
competencias.
PRINCIPIO DE LA COMPETENCIA.
Artículo 26. Toda competencia otorgada a los órganos y entes de la
Administración Pública será de obligatorio cumplimiento y ejercida bajo las
condiciones, límites y procedimientos establecidos legalmente; será
irrenunciable, indelegable, improrrogable y no podrá ser relajada por
convención alguna, salvo los casos expresamente previstos en las leyes y
demás actos normativos.
Toda actividad realizada por un órgano manifiestamente incompetente o
usurpada por quien carece de autoridad pública es nula y sus efectos se
tendrán por inexistentes.
Artículo 27. En el caso que una disposición legal o administrativa
otorgue una competencia a la Administración Pública, sin especificar el
órgano o ente que debe ejercerla, se entenderá que corresponde al órgano
de la Administración Central con competencia en razón de la materia. De
existir un ente competente en razón de la materia, le corresponderá a éste el
ejercicio de dicha competencia.
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En el caso que una disposición legal o administrativa otorgue una
competencia a un órgano o ente de la Administración Pública sin determinar
la unidad administrativa competente, se entenderá que su ejercicio
corresponde a la unidad administrativa con competencia por razón de la
materia y el territorio, del segundo nivel jerárquico del respectivo órgano o
ente.
PRINCIPIO DE JERARQUÍA.
Artículo 28. Los órganos de la Administración Pública estarán
jerárquicamente ordenados y relacionados de conformidad con la distribución
vertical de atribuciones en niveles organizativos. Los órganos de inferior
jerarquía estarán sometidos a la dirección, supervisión y control de los
órganos superiores de la Administración Pública con competencia en la
materia respectiva.
El incumplimiento por parte de un órgano inferior de las órdenes e
instrucciones de su superior jerárquico inmediato obliga a la intervención de
éste y acarrea la responsabilidad de los funcionarios o funcionarias a quienes
sea imputable dicho incumplimiento, salvo lo dispuesto en el artículo 8 de
esta Ley.
En ese sentido, los artículos precedentes establecen las condiciones
de la competencia ejercida por la administración pública, en cuanto a forma
de actuación de manera jerárquica y correctivos aplicables.
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2.2.1.1. COMPETENCIA AMBIENTAL NACIONAL DE LA POLICÍA
NACIONAL BOLIVARIANA.
Así en el artículo 156 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, sobre la competencia del Poder Público Nacional, le asigna a
éste las competencias que en materia ambiental le incumben; dándole así la
potestad de crear las instancias, instrumentos, instituciones y mecanismos
para hacer efectivo tal mandato, como se indica en los siguientes numerales
señala la competencia en la materia ambiental:
16. El régimen y administración de las minas e hidrocarburos; el
régimen de las tierras baldías; y la conservación, fomento y aprovechamiento
de los bosques, suelos, aguas y otras riquezas naturales del país.
23. Las políticas nacionales y la legislación en materia naviera, de
sanidad, vivienda, seguridad alimentaria, ambiente, aguas, turismo y
ordenación del territorio.
25. Las políticas nacionales para la producción agrícola, ganadera,
pesquera y forestal.
2.2.1.2. COMPETENCIA AMBIENTAL ESTADAL DE LA POLICÍA
NACIONAL BOLIVARIANA.
En ese mismo sentido establece en el artículo 164, numeral 5 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como competencia
exclusiva de los estados en materia ambiental “El régimen y
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aprovechamiento de minerales no metálicos, no reservados al Poder
Nacional, las salinas y ostrales y la administración de las tierras baldías en su
jurisdicción, de conformidad con la ley”.
2.2.1.3. COMPETENCIA AMBIENTAL MUNICIPAL DE LA POLICÍA
NACIONAL BOLIVARIANA.
Explica Moyano, citado por Pinto (2010, p. 342) que: dado que el
derecho Ambiental está íntimamente vinculado a los clásicos poderes de
moralidad, seguridad, higiene y salubridad, su desarrollo pasa principalmente
por el municipio, en donde la comunidad se expresa e identifica cabal e
íntegramente con el bien común local, para sostener luego que en la
regulación del ambiente cabe un poder principal al poder municipal.
También a nivel municipal, se le asigna competencia en materia
ambiental según lo dispuesto en el numeral 4 del artículo 178 al señalar que,
son competencias del municipio entre otras, la protección del ambiente y
cooperación con el saneamiento ambiental; aseo urbano y domiciliario,
comprendidos los servicios de limpieza, de recolección y tratamiento de
residuos y protección civil.
La existencia de un Estado de derecho como constitucionalmente se
establece en Venezuela, implica que tanto la actuación de la administración
pública como de los administrados se produzcan y desarrollen en torno a un
marco jurídico preestablecido, el cual delimita los derechos de los
ciudadanos y establece las competencias de las autoridades para actuar.
40
En esos términos, se da la relación jurídico-administrativa como vínculo
entre el Estado y los administrados con base a derechos y obligaciones
públicos-subjetivas. En cambio, cuando la conducta ilícita transgrede
derechos protegidos por la materia penal se producirá la imposición de
sanción mediante los procedimientos correspondientes. De manera tal, la
violación de una obligación público-subjetiva puede constituir una infracción o
un delito en atención a su entidad y por sus características corresponder a la
instancia administrativa o a la instancia jurisdiccional.
Los artículos que anteceden de igual manera están referidos a la
competencia, pero de manera específica a la Policía Nacional Bolivariana en
cuanto a sus atribuciones en materia Ambiental
2.2.2. INSTANCIA ADMINISTRATIVA.
En términos generales, la administración pública se conceptualiza como
aquella parte del Poder Ejecutivo a cuyo cargo está la responsabilidad de
desarrollar la función ejecutiva, mediante las estructuras encargadas de la
función administrativa, que es la que ejercen los órganos administrativos del
Estado. Para Serra (1988, p. 327), la función administrativa es la actividad
normal que corresponde al Poder Ejecutivo efectuada bajo el orden jurídico.
La llamada actividad administrativa, comprende las operaciones materiales y
los actos administrativos; que constituyen medidas de precaución o de
ejecución, ambas necesarias en la actividad administrativa para la realización
de esta misma.
41
Existen dos aspectos fundamentales que caracterizan la administración:
uno es, lo jurídico de los actos; y el otro, el aspecto técnico que
significa acción práctica y de realización concreta, para que el acto sea válido
en cuanto a su contenido y forma de la voluntad de la administración, que
como ya se dijo se expresa a través de una pluralidad de actos. Por ello,
debe distinguirse el acto administrativo del acto material de ejecución del
derecho. Por ejemplo: una orden de detención de una persona, dispuesta por
un prefecto, en ejercicio de una potestad legal, es un acto administrativo; la
ejecución de la misma orden por los agentes de policía es un acto material.
La administración pública posee con base a la Ley facultad
sancionatoria a los efectos de su propia existencia, al respecto Delgadillo
(2006, p. 315), señala que “sin ella no sería posible que los órganos
administrativos ejercieran sus atribuciones, pues carecerían de los medios
coercitivos para hacer que los gobernados cumplan con las disposiciones
legales y con los mandatos de los actos administrativos”.
“La potestad es la situación jurídica subjetiva más
emblemática que poseen las administraciones públicas, ya
que son atribuidas a las mismas para tomar operativo el
logro de sus cometidos, siempre vinculados a la tutela del
interés general, razón por la cual mediante su utilización los
órganos administrativos, de manera unilateral imponen
conductas a los administrados” Peña (2005).
2.2.2.1. DIRECCIÓN NACIONAL.
El Artículo 5º del Reglamento Orgánico del Cuerpo de Policía
Nacional, establece: El Cuerpo de Policía Nacional contará con una
42
estructura integrada por la Dirección Nacional, a cargo de una Directora o
Director Nacional, por la Sub-Dirección, el Consejo Disciplinario, la Secretaría
General, la Oficina de Asesoría Legal, la Oficina de Planificación,
Presupuesto, Organización y Sistemas, la Oficina de Gestión Administrativa,
la Oficina de Recursos Humanos, la Oficina de Comunicación y Relaciones
Institucionales, la Oficina de Sistemas y Tecnologías de Información, la
Oficina de Respuesta a las Desviaciones Policiales, la Oficina de Control de
la Actuación Policial, la Dirección de Vigilancia y Transporte Terrestre, la
Dirección de Inteligencia y Estrategia, la Dirección de Operaciones y
Acciones Tácticas y las Direcciones de Regiones; las mismas estarán a
cargo de una Directora o Director, con rango de Dirección de Línea, quienes
se encargarán de dirigir, planificar, coordinar, evaluar y supervisar las
actividades que éstas desarrollen, en el ámbito de sus competencias.
Artículo 6º. La Dirección Nacional del Cuerpo de Policía Nacional, es
la máxima instancia del Cuerpo de Policía Nacional. Es ejercida por la
Directora o Director Nacional y le corresponde, además de las atribuciones
dispuestas en el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica del
Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional, las siguientes
funciones:
1. Representar al Cuerpo de Policía Nacional frente a todos los
organismos públicos y privados nacionales o extranjeros y dirigir, planificar,
43
organizar, controlar, coordinar y supervisar las actividades administrativas,
organizativas, funcionales y operativas del Cuerpo de Policía Nacional.
2. Convocar a las demás autoridades, funcionarias, funcionarios,
trabajadoras o trabajadores del Cuerpo de Policía Nacional a reuniones,
conformar equipos de trabajo y recomendar las acciones necesarias para la
consecución de los objetivos.
3. Supervisar y evaluar las actividades realizadas y solicitar y recibir
de las o los integrantes del Cuerpo de Policía Nacional informes periódicos,
cuando lo estime necesario.
4. Presentar ante el Órgano Rector, por conducto de la Viceministra o
Viceministro del Sistema Integrado de Policía, el avance en la ejecución de
las políticas y planes del Cuerpo de Policía Nacional.
5. Ejercer la suprema dirección de los servicios y dependencias del
Cuerpo de Policía Nacional, así como gestionar y administrar el sistema del
recurso humano.
6. Delegar en funcionarias, funcionarios, trabajadoras o trabajadores
del Cuerpo de Policía Nacional las atribuciones o firmas que juzgue
necesario.
7. Celebrar los convenios y contratos de cualquier naturaleza que
sean necesarios para el funcionamiento del Cuerpo de Policía Nacional.
8. Proponer al órgano rector los candidatos a ocupar la Agregaduría
Policial en las distintas embajadas.
9. Las demás que le confiere el ordenamiento jurídico vigente.
44
2.2.2.2. DIRECCIÓN DE REGIONES.
DE LOS CUERPOS DE POLICÍA ESTADAL.
NATURALEZA.
Artículo 42. Los cuerpos de policía estadal son órganos o entes de
seguridad ciudadana encargados de ejercer el Servicio de Policía en su
espacio territorial y ámbito de competencia, primordialmente orientados hacia
actividades preventivas y control del delito, con estricta sujeción a los
principios y lineamientos establecidos en esta Ley, sus reglamentos y los
lineamientos y directrices dictados por el Órgano Rector.
En cuanto a las atribuciones, el Artículo 43. Los cuerpos de policía
estadal tendrán, además de las atribuciones comunes de los cuerpos de
policía previstas en esta Ley, la facultad de organizar personal entrenado y
equipado para el control de reuniones y manifestaciones que comprometan
el orden público, la paz social y la convivencia, conforme a los lineamientos y
directrices dictados por el Órgano Rector.
2.2.2.3. DEPENDENCIAS MUNICIPALES.
NATURALEZA.
Artículo 44. Los cuerpos de policía municipal son órganos o entes de
seguridad ciudadana encargados de ejercer el Servicio de Policía en su
espacio territorial y ámbito de competencia, primordialmente orientados hacia
45
actividades preventivas y control del delito, con estricta sujeción a los
principios y lineamientos establecidos en esta Ley, sus reglamentos y los
lineamientos y directrices dictados por el Órgano Rector.
DE LA MANCOMUNIDAD.
Artículo 45. Los municipios podrán asociarse en mancomunidades
para la prestación del Servicio de Policía. Los distritos metropolitanos y
distritos especiales no podrán organizar cuerpos de policía ni ejercer el
Servicio de Policía.
ATRIBUCIONES.
Artículo 46. Los cuerpos de policía municipal tendrán, además de las
atribuciones comunes de los cuerpos de policía previstas en esta Ley,
competencia exclusiva en materia administrativa propia del municipio y
protección vecinal.
2.2.3. INSTANCIA JURISDICCIONAL.
La instancia jurisdiccional está compuesta por la jurisdicción especial y
la ordinaria; conforme a lo dispuesto en el artículo 61 de la Ley del Poder
Judicial, la jurisdicción ordinaria le corresponde a la Corte de Apelaciones, a
los tribunales Superiores, juzgados de Primera Instancia y de Municipio.
La Corte de Apelaciones son tribunales colegiados constituidos por tres
jueces profesionales, quienes en su seno deberán designar un presidente
46
que durará un año en el ejercicio de su cargo, pudiendo ser reelegido. Los
tribunales Superiores son unipersonales, conformados por un juez, un
secretario y un alguacil. En materia penal, según la competencia, existe el
tribunal de Control, conformado por un juez, un secretario y un alguacil. El
tribunal de Juicio puede estar constituido en unipersonal o mixto, el primero
conformado por un juez, un secretario y un alguacil, y el segundo,
conformado por un juez presidente y dos escabinos, un secretario y un
alguacil.
Los juzgados de Municipio actúan como tribunales unipersonales.
Conocen en Primera Instancia de las causas civiles y mercantiles cuyos
intereses calculados según las disposiciones del Código de Procedimiento
Civil, no exceda de cinco millones de bolívares. Ahora bien, la jurisdicción
penal es también de carácter ordinario, es ejercida por los tribunales de
control, unipersonales y mixtos de juicio, los tribunales de ejecución casó
como las cortes de apelaciones, y se encuentran organizados en
circunscripciones judiciales y en dos instancias. Es importante tener presente
que en el nuevo proceso penal, se encuentran cuatro fases: preparación o de
investigación; fase intermedia, fase de juicio y fase de ejecución.
De igual manera, la administración de justicia, a la par de la jurisdicción
ordinaria, es ejercida por la jurisdicción especial, conformada por los
tribunales siguientes: Jurisdicción electoral; Jurisdicción de Protección del
niño y del adolescente; Jurisdicción bancaria; Jurisdicción arbitral;
Jurisdicción de los tribunales de paz; Jurisdicción Laboral; Jurisdicción de
47
pueblos indígenas; Jurisdicción Contenciosa; Jurisdicción penal militar;
Jurisdicción de tránsito; Jurisdicción de hacienda pública.
Junto a estas jurisdicciones, se encuentra también la Jurisdicción penal
ambiental, creada en el artículo 136 de la ley orgánica del ambiente; “Se crea
la Jurisdicción Especial Penal Ambiental para el conocimiento y decisión de
las causas provenientes de acciones u omisiones tipificadas como delito por
la ley especial respectiva”. De conformidad con el artículo 137 de esta misma
ley, la organización, composición y funcionamiento de los órganos de esta
jurisdicción se rigen por las disposiciones establecidas en el Código Orgánico
Procesal Penal, en la ley orgánica correspondiente y en el Reglamento
Interno de los Circuitos Judiciales Penales Ambientales.
De acuerdo a lo expuesto anteriormente, la instancia jurisdiccional es
aquella que compone el conjunto de tribunales en el sistema de justicia de
cada país, en Venezuela, en consideración la medida del poder que ejercen,
los tribunales pueden clasificarse de la siguiente manera:
• Ordinarios. Son los que ejercen la jurisdicción civil, mercantil y penal.
Conocen en principio todo tipo de causa civil o penal.
• Especiales. Son aquellos cuyos conocimientos de causas están limitadas
a cierto tipo de controversias, tales como aquellos asuntos mercantiles,
del niño y del adolescente, laborales, agrarios, etc.
• Contencioso-administrativos. Ejercen la jurisdicción en los asuntos
relacionados con las controversias frente al Poder Público nacional,
48
estadal, municipal, específicamente frente a la Administración Pública.
Asimismo, considerando el grado de jurisdicción, los tribunales se
pueden dividir en superiores o de alzada, y en inferiores o de primer grado.
La jerarquía en asuntos civiles, mercantiles y de tránsito es la siguiente:
• Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia.
• Juzgados Superiores.
• Juzgados de Primera Instancia.
• Juzgados de Municipio de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas.
• Juzgados ejecutores de medidas.
• Tribunales de Paz.
La jerarquía en asuntos penales es la siguiente:
• Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia.
• Corte de Apelaciones.
• Juzgados de Primera Instancia.
Por lo anterior, las acciones u omisiones frente al ambiente tipificadas
como delito se encuentran en la ley especial respectiva y deben dirimirse en
esta jurisdicción especial.
En ese orden de ideas, está establecido en el artículo 20 de la ley penal
del ambiente, que “De todo delito contra el ambiente, nace acción penal para
el castigo del culpable. También puede nacer acción civil para el efecto de
las restituciones y reparaciones a que se refiere esta Ley. La acción penal
49
derivada de los delitos previstos en esta Ley es pública y se ejerce de oficio,
por denuncia o por acusación. Y el artículo 22 señala que corresponde a la
jurisdicción penal ordinaria, el conocimiento de los delitos ambientales.
2.2.3.1. SALA DE CASACIÓN PENAL DEL TRIBUNAL SUPREMO DE
JUSTICIA.
El Artículo 2 de la Ley del Tribunal Supremo de Justicia, establece: El
Tribunal Supremo de Justicia está compuesto y funcionará en Sala
Constitucional, Político-Administrativa, Electoral, de Casación Civil, de
Casación Penal y de Casación Social, así como por la Sala Plena que estará
integrada por los Magistrados o Magistradas de todas las Salas señaladas.
2.2.3.2. TRIBUNALES UNIPERSONALES.
El artículo 269 de la CRBV, consagra la organización de la función
jurisdiccional, el mismo se denomina Circuitos Judiciales. Antes que la norma
constitucional el Código Orgánico Procesal Penal en su artículo 530 señalo
que en toda circunscripción judicial se creará “…una organización
jurisdiccional y administrativa… que se denominará Circuito Judicial
Penal…”. El artículo 531 del te xto procedimental establece que cada Circuito
Judicial Penal estará formado “…por una Corte de Apelaciones, integrada, al
menos por una sala de tres jueces profesionales, y un Tribunal de Primera
Instancia integrado por jueces profesionales que ejercerán las funciones de
control, juicio y ejecución de sentencias.
50
El artículo 538 del Código Orgánico Procesal Penal, señala que cada
sala de audiencia tendrá un secretario permanente, que actuará como
secretario del tribunal (del único tribunal) en los juicios que se realicen en
ellas. Igualmente establece que se dispondrá de los secretarios necesarios
para refrendar las decisiones de los jueces de control o de ejecución de la
sentencia.
Dentro del poder Público Judicial, conforme a lo previsto en el artículo
253 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se
encuentra el sistema de justicia, constituido por el Tribunal Supremo de
Justicia, los diversos órganos jurisdiccionales que determine la ley, por el
Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, los órganos de investigación
penal, auxiliares y funcionarios de justicia, el sistema penitenciario, los
medios alternativos de justicia, los ciudadanos que participan en la
administración de justicia, y los profesionales del Derecho autorizados para
ejercer.
Mediante la organización de los tribunales se determina la manera de
constituirlos, las personas que intervienen en su constitución, la jerarquía de
los tribunales y las relaciones de subordinación entre ellos, y su composición
interna. Todo de acuerdo a los poderes y deberes señalados en la ley, para
el ejercicio de la función jurisdiccional por parte del órgano judicial (el
respectivo tribunal) y la persona natural que actúa en nombre del tribunal (el
juez).
De acuerdo a Puppio (2004, p. 167), la organización judicial se define
51
como el conjunto de normas que establecen los órganos y el sistema para la
administración de justicia, señalando la competencia de los jueces, sus
facultades, obligaciones, la forma de su designación y de sustitución, así
como las garantías de su independencia.
El artículo 60 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, reza: “El Poder
Judicial se ejerce por la Corte Suprema de Justicia, los tribunales de
jurisdicción ordinaria y los tribunales de jurisdicción especial. Los Tribunales
pueden ser colegiados y unipersonales y se organizarán en Circuitos en cada
Circunscripción Judicial”.
Los tribunales unipersonales: son aquellos cuyas resoluciones son
dictadas por un solo juez. Se llaman juzgados.
SENTENCIA Nº 1599 DE SALA DE CASACIÓN PENAL T.S.J,
EXPEDIENTE Nº C00-1325 DE FECHA 06/12/2000.
Competencia de los Tribunales Unipersonales: Los Tribunales
Unipersonales de Juicio tienen asignada competencia para el conocimiento
de las causas por delitos cuya pena en su límite superior no exceda de
cuatro años de privación de libertad, como lo dispone el ordinal 2° del artículo
60 del Código Orgánico Procesal Penal.
2.2.3.3. TRIBUNALES MIXTOS.
El tribunal mixto se compone de un juez profesional quien actúa como
juez presidente, y de dos escabinos. Si por la naturaleza o complejidad del
52
caso, se estima que el juicio se prolongará extraordinariamente, se designará
junto con los titulares a un suplente, siguiendo el orden de la lista y aplicando
las reglas previstas para el titular. La incorporación de la figura del juez lego
en el proyecto del código viene del proceso penal alemán, en el cual existe
este juez no profesional, al cual se le conoce con el nombre de "Schöffe".
De acuerdo a las funciones que se atribuyen a los distintos jueces
llamados a intervenir en el proceso penal, el C.O.P.P. dispone que los
tribunales se organicen en cada Circuito Judicial en dos instancias, una
primera instancia integrada por tribunales unipersonales mixtos y de jurados
y otra de apelaciones, integrada por tribunales colegiados de jueces
profesionales.
2.2.4. SANCIONES AMBIENTALES.
La imposición de sanciones persigue diversos fines, uno de ellos
consiste en el mantenimiento de la observancia de las disposiciones
normativas, que en el caso de su incumplimiento se obliga al infractor a su
cumplimiento de manera forzosa; es decir en contra de su voluntad. Sin
embargo, cuando no es posible coercitivamente obtener la realización de la
conducta que la norma ordena, la sanción puede consistir en obtener del
infractor una contraprestación económica equivalente a la obligación
incumplida que la misma norma establece. Pero si el daño causado por la
conducta contraria a la norma es irreparable la sanción tiene que derivar en
la restricción de la esfera de derechos del infractor como castigo.
53
Tal como lo señala el autor García Máynez (2003, p. 294) la sanción “es
la consecuencia jurídica que el incumplimiento de un deber produce en
relación con el obligado, a efecto de mantener la observancia de las normas,
reponer el orden jurídico violado y reprimir las conductas contrarias al
mandato legal”.
Con referencia a la sanción, García Máynez (2003, p. 294)
doctrinariamente se distinguen las sanciones contravencionales de las
disciplinarias; produciéndose la primera por la violación a la disposición legal
y generalmente son sancionadas por la autoridad administrativa sobre todos
los particulares, mediante la aplicación de un procedimiento regulado
también en la Ley. En tanto que las disciplinarias son aplicadas sólo a los
servidores o funcionarios públicos en el desempeño de sus funciones.
Para Rodríguez (2011, p. 53) la responsabilidad civil, administrativa y
penal por daños al medio ambiente ha sido consagrada en múltiples
legislaciones nacionales. Complementariamente a la imposición de
sanciones, las normas exigen la reparación o compensación por los daños
causados.
2.1.4.1. SANCIONES ADMINISTRATIVAS.
SANCIONES.
El Artículo 108 de la Ley Orgánica del Ambiente, establece: En
ejecución de esta Ley, deberán dictarse las adecuadas normas penales y
54
administrativas en garantía de los bienes jurídicos tutelados por la misma.
Las sanciones pecuniarias correspondientes serán hasta de diez mil
unidades tributarias (10.000 U.T.); y hasta de diez años de prisión si
consistieren en penas privativas de libertad, debiéndose hacer la fijación de
acuerdo con la mayor gravedad del hecho punible, a las condiciones del
mismo y a las circunstancias de su comisión, manteniendo la debida
proporcionalidad y adecuación con el supuesto de hecho.
NULIDAD DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS AUTORIZATORIOS.
Artículo 109. Los permisos, autorizaciones, aprobaciones o cualquier
otro tipo de acto administrativo, contrario a los principios establecidos en esta
Ley o sus reglamentos, se considerarán nulos, no pudiendo generar
derechos a favor de sus destinatarios; y los funcionarios públicos que los
otorguen incurrirán en responsabilidades disciplinarias, administrativas,
penales o civiles, según sea el caso.
ALCANCE DE LAS SANCIONES A PARTICULARES.
Artículo 110. Las sanciones impuestas a los particulares previstas en
las leyes ambientales, serán aplicadas sin perjuicio de las acciones civiles o
penales a que hubiere lugar, ni de las sanciones consagradas en otras leyes.
MEDIDAS PREVENTIVAS.
Artículo 111. El organismo competente para decidir acerca de las
55
infracciones previstas en esta Ley y leyes especiales, podrá adoptar desde el
momento del conocimiento del hecho, al inicio o en el curso del
procedimiento correspondiente, las medidas preventivas que fueren
necesarias para evitar las consecuencias degradantes del hecho que se
investiga, los cuales podrán consistir en:
1. Ocupación temporal, total o parcial de las fuentes contaminantes
hasta tanto se corrija o elimine la causa degradante.
2. La retención de los recursos naturales, sus productos, los agentes
contaminados o contaminantes.
3. La retención de maquinarias, equipos, instrumentos y medios de
transporte utilizados.
4. Clausura temporal del establecimiento que con su actividad degrade
el ambiente.
5. Prohibición temporal de las actividades degradantes del ambiente.
6. Cualquier otra medida necesaria para proteger y prevenir los daños
al ambiente.
MEDIDAS ACCESORIAS.
Artículo 112. Además de las sanciones contempladas, deberán
ordenarse en todo caso las siguientes:
1. Revocatoria del acto administrativo autorizatorio.
2. Inhabilitación hasta por un periodo de dos años, para solicitar y
obtener nuevos actos administrativos autorizatorios para la afectación del
56
ambiente, la diversidad biológica y demás recursos naturales.
3. Ejecución de fianza de fiel cumplimiento, si fuere el caso.
4. El comiso de equipos, instrumentos, armas, materiales, aparatos,
instalaciones o equipos con que se cometió la infracción o delito y los
productos que de ellos provengan, a no ser que pertenezcan a un tercero
ajeno al hecho.
5. El comiso de los recursos naturales o sus productos obtenidos
ilegalmente y su restitución el medio natural, si ello es posible o conveniente.
6. Efectiva reparación del daño causado.
7. La ocupación o eliminación de obstáculos, aparatos, objetos u
elementos que entorpezcan el funcionamiento de vehículos,
establecimientos, instalaciones, plantas de tratamiento o fuentes emisoras de
contaminantes.
8. La retención de vehículos y medios de transporte utilizados para la
comisión del ilícito ambiental; hasta tanto se pague la multa, se repare el
daño o se garantice la reparación efectiva del mismo.
9. Cualquier otra medida tendiente a conjurar un peligro de daño o
evitar la continuación del daño ambiental, y asegurar su reparación si el daño
ha comenzado a manifestarse.
MULTA ADICIONAL EQUIVALENTE.
Artículo 113. En caso de no ser posible la reparación del daño, la
autoridad administrativa o judicial podrá establecer una multa adicional
57
equivalente al doble del valor del daño causado, sin perjuicio que se dicte
una medida complementaria de compensación en las cercanías del ambiente
modificado.
MEDIDAS DE SEGURIDAD.
Artículo 114. La aplicación de las sanciones administrativas o penales
a que se refiere esta Ley deberá además estar acompañada, cuando fuere el
caso con la imposición de las medidas necesarias para impedir la aparición,
continuación o para lograr la reparación del daño, o prevenir el peligro y a
contrarrestar las consecuencias perjudiciales derivadas del acto sancionado;
tales medidas podrán consistir en:
1. Ocupación temporal de las fuentes contaminantes hasta tanto se
corrija o elimine la causa degradante o se otorguen las garantías necesarias
para evitar la repetición de los hechos.
2. Clausura temporal o definitiva de las instalaciones o
establecimientos que con su actividad alteren el ambiente, degradándolo o
contaminándolo, ya sea directa o indirectamente.
3. Prohibición temporal o definitiva de la actividad degradante del
ambiente.
4. Modificación o demolición de construcciones violatorias de las
disposiciones de gestión y planificación del ambiente.
5. Restauración de los lugares alterados a la entidad más cercana
posible en que se encontraban antes de la agresión al ambiente, una vez
58
cesada la acción lesiva.
6. Reordenación del espacio a fin de tornarlo utilizable ambientalmente
con otro uso distinto al original, en aquellos casos en que las características
esenciales del ecosistema alterado fueron completamente destruidas de
manera irreversibles, al punto de resultar imposible recuperar la vocación
inicial del suelo.
7. La destrucción o neutralización de sustancias, recursos naturales o
productos comprobadamente contaminantes o contami nados.
8. Devolución al medio natural de los recursos o elementos extraídos
si tal acción es posible y conveniente.
9. La instalación o construcción de los dispositivos necesarios para
evitar la contaminación o degradación del ambiente.
10. Cualquier otra medida tendiente a corregir, reparar los daños y
evitar la continuación de los actos perjudiciales al ambiente.
2.2.4.2. SANCIONES PENALES.
Adicionalmente a las sanciones administrativas y a la responsabilidad
civil, en algunas legislaciones se han incluido delitos contra los recursos
naturales y el ambiente. Venezuela cuenta desde 1992 con una ley pionera
en la región titulada la Ley Penal del Ambiente; en ella tipificó como delitos
aquellos hechos que violan las disposiciones relativas a la conservación, en
defensa y mejoramiento del ambiente y el régimen sancionatorio
administrativo y penal vigente.
59
Por su parte Martínez citado por Rodríguez (2011, p. 54), señala que la
Ley penal de Venezuela tipifica delitos ecológicos en forma cualitativa, pero
deja su caracterización específica, en cuanto a parámetros técnicos, a los
diferentes reglamentos de manera que se facilite su permanente
actualización por vía reglamentaria. A la fecha se han dictado más de 20
reglamentos complementarios de esta ley, pero en la práctica sus resultados
parecen discutibles: “Desde la aprobación de la ley se han promovido juicios
penales ambientales pero con muy poco impacto; muchos de ellos no están
resueltos y otros, lastimosamente, han servido para castigar a los más
débiles y con menos posibilidades de defensión”.
Artículo 5°. Sanciones a personas naturales. Las sanciones serán
principales y accesorias.
Son sanciones principales:
1.- La prisión.
2.- El arresto.
3.- La multa.
4.- Los trabajos comunitarios.
La pena de trabajo comunitario consiste en la obligación impuesta al reo
de realizar, durante el tiempo de la condena, labores en beneficio de la
comunidad, que indicará el juez, quien tendrá presente para tal fin la
capacitación de aquél y, en todo caso, sin menoscabo de la dignidad
personal.
Esta pena podrá ser impuesta en sustitución de la de arresto en los
60
casos en que el juez lo estimare conveniente, atendidas la personalidad del
procesado y la mayor o menor gravedad del hecho.
Son sanciones accesorias, que se aplicarán a juicio del tribunal:
1.- La inhabilitación para el ejercicio de funciones o empleos públicos,
hasta por dos (2) años después de cumplirse la pena principal, cuando se
trate de hechos punibles cometidos por funcionarios públicos;
2.- La inhabilitación para el ejercicio de la profesión, arte o industria,
hasta por un (1) año después de cumplida la sanción principal, cuando el
delito haya sido cometido por el condenado con abuso de su industria,
profesión o arte, o con violación de alguno de los deberes que le sean
inherentes;
3.- La publicación de la sentencia, a expensas del condenado, en un
órgano de prensa de circulación nacional.
4.- La obligación de destruir, naturalizar o tratar las sustancias,
materiales, instrumentos u objetos fabricados, importados u ofrecidos en
venta, y susceptibles de ocasionar daños al ambiente o a la salud de las
personas.
5.- La suspensión del permiso o autorización con que se hubiese
actuado, hasta por un lapso de dos (2) años; y
6.- La suspensión del ejercicio de cargos directivos y de representación
en personas jurídicas hasta por tres (3) años, después de cumplida la pena
principal; y
7.- La prohibición de contratar con la Administración Pública hasta por
61
un lapso de tres (3) años.
Artículo 6°. Sanciones a personas juríd icas. La sanción aplicable a las
personas jurídicas por los hechos punibles cometidos, en las condiciones
señaladas en el Artículo 3° de esta Ley, será la de multa establecida para el
respectivo delito y, atendida la gravedad del daño causado, la prohibición por
un lapso de tres (3) meses a tres (3) años de la actividad origen de la
contaminación.
Si el daño causado fuere gravísimo, además de la multa, la sanción
será la clausura de la fábrica o establecimiento o la prohibición definitiva de
la actividad origen de la contaminación, a juicio del juez.
El Tribunal podrá, así mismo, imponer a la persona jurídica, de acuerdo
a las circunstancias del hecho que se haya cometido, alguna o algunas de
las siguientes sanciones:
1.- La publicación de la sentencia a expensas del condenado, en un
órgano de prensa de circulación nacional;
2.- La obligación de destruir, neutralizar o tratar las sustancias,
materiales, instrumentos u objetos fabricados, importados u ofrecidos en
venta, y susceptibles de ocasionar daños al ambiente o a la salud de las
personas;
3.- La suspensión del permiso o autorización con que se hubiese
actuado, hasta por un lapso de dos (2) años; y
4.- La prohibición de contratar con la Administración Pública hasta por
un lapso de tres (3) años.
62
3. SISTEMA DE CATEGORÍAS.
En este apartado se exponen de manera precisa la definición de la
categoría (competencia ambiental de la policía nacional bolivariana), en torno
a la cual gira la investigación, es decir, a lo que está referida la investigación
y su significado; tomando en cuenta para ello, tanto los basamentos y
propuestas teóricas de diversos autores así como los contenidos normativos
referidos a la misma.
3.1. DEFINICIÓN NOMINAL
Competencia ambiental de la policía nacional bolivariana
3.2. DEFINICIÓN CONCEPTUAL.
Es el conjunto de atribuciones, funciones, políticas, normas y
estrategias establecidas en la Ley, ejercidas por el cuerpo de policía nacional
bolivariana para el desarrollo de sus operaciones vinculadas con las
acciones de prevención y protección del ambiente y de la conservación de
los recursos naturales.
3.3. DEFINICIÓN OPERACIONAL.
Conjunto de acciones que pueden ser realizadas por la policía nacional
bolivariana destinadas a asegurar el cumplimiento de las disposiciones
normativas que se vinculan con la prevención y protección del ambiente y de
63
la conservación de los recursos naturales.