1
MANÁ MATINAL
Autor: Morris Venden
Año: 1993
[Link]
2
Maná Matinal .......................................................................... 1
Capítulo 1: Maná Matinal .................................................... 3
Capítulo 2: Comiendo el pan de vida ............................. 7
Capítulo 3: Prescripción espiritual .................................. 14
Capítulo 4: Requisitos para una vida devocional
significativa ................................................................................... 25
Capítulo 5: Descripción de una vida devocional ........ 32
Capítulo 6: ¿Por qué las cosas andan peor mientras
más buscamos a Dios? .............................................................. 36
Capítulo 7: El banquete .....................................................40
3
CAPÍTULO 1: MANÁ MATINAL
Cierto día me invitaron a pasar unos pocos días en una
reunión con un grupo de estudiantes de Medicina en la
Universidad de Loma Linda, ¡Una experiencia tremenda!
Con sus cerebros que no cabían en sus cabezas,
reventando de inteligencia, esos estudiantes de medicina
venían de trinchar cadáveres, ¡Bien preparados para
empezar a disecar al orador! Después que durante varias
reuniones hube tratado de compartir una comprensión de
verdades espirituales, uno de los estudiantes me entregó
una pregunta escrita.
Decía así: "Apreciado predicador: Por favor, díganos
cómo vivir la vida cristiana. Denos algo práctico, realista,
sustancial, no este asunto del estudio de la Biblia, oración
y testimonio". Bien, algunos de nosotros no pensamos con
rapidez, pero sí largamente. Después de mirar el cielo raso
esa noche por horas, la mejor respuesta que pude
encontrar fue algo como lo siguiente: "Apreciado doctor:
Por favor, díganos cómo vivir una vida sana. Díganos algo
práctico, realista, sustancial, no este asunto de comer
correctamente, respirar y hacer ejercicio". Tal vez hayas
oído estos versos: Los seis mejores médicos de cualquier
4
parte, y nadie puede negarlo, son la luz del sol, el agua, el
descanso y el aire, el ejercicio y una buena alimentación.
Con alegría estos seis serán tus amigos, sólo si estás
dispuesto a ello. Ellos curarán tus males y atenderán tus
achaques, y no te cobrarán un centavo. Lo que hemos
dicho es cierto tanto en la vida física como en la espiritual.
Ninguno que descuida los principios básicos será sano
física o espiritualmente. Ninguna píldora o tratamiento o
cirugía pueden sustituir "la luz del sol, el agua, el descanso,
el aire, el ejercicio y la alimentación".
Y ninguna penitencia o ceremonia o cumplimiento del
deber pueden reemplazar los equivalentes espirituales de
los remedios naturales citados. Ya hemos mencionado el
aire, la alimentación y el ejercicio. ¿Qué diremos de la luz
del sol? Jesús es llamado el "Sol de justicia" (Malaquías 4:2).
¿Agua? Jesús dijo: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba"
(Juan 7:37). ¿Descanso? En San Mateo 11:28, Jesús extiende
la invitación: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y
cargados, y yo os haré descansar".
¿Cómo aprovechar el Sol de justicia, el Agua de vida y
el descanso que se nos ofrecen? La respuesta la
encontramos en el contexto, ¿No es verdad? Recibimos
estas cosas acudiendo a Jesús. ¿Cómo, entonces, acudimos
5
a Jesús? Se nos invita a ir a él, pero no podemos verlo con
nuestros ojos u oírlo con nuestros oídos. No tenemos la
ventaja que tuvieron sus primeros discípulos de pasar
tiempo con él, personalmente. A veces, particularmente los
jóvenes encuentran difícil relacionarse con un Dios a quien
no pueden ver u oír o tocar.
Pero los métodos para acudir a Cristo hoy en día y para
tener compañerismo y comunión con él, son los mismos
mediante los cuales nos comunicamos con cualquier
persona. Si quieres conocer a alguien, ¿Qué es lo que
haces? Primeramente, debes hablar con él. En segundo
lugar, debes escucharlo cuando te habla. Y finalmente,
deben ir juntos a diferentes lugares y hacer cosas juntos.
Trabajando juntos, viajando juntos, y desarrollando
intereses comunes, llegan a conocerse mejor. Si quieres
conocer a Dios, debes usar los mismos métodos. En el
estudio de su Palabra, que es llamada el "Pan de Vida", tú
puedes oír cómo él te habla.
La oración, que ha sido llamada "el aliento del alma",
es la manera como le hablas a Dios. Y el "ejercicio" del
servicio y el testimonio cristianos es la forma de ir con él a
diferentes lugares y de hacer cosas juntos. Es así de simple.
Conociéndolo a él, acudiendo a él día tras día, recibimos el
6
don de la vida eterna. "Y esta es la vida eterna: que te
conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a
quien has enviado" (Juan 17:3).
7
CAPÍTULO 2: COMIENDO EL PAN DE
VIDA
A fin de entender más claramente estos ingredientes
básicos para una vida cristiana saludable, vayamos al
capítulo sexto del Evangelio de San Juan. Jesús estaba
hablando al grupo de personas que vinieron a buscarlo a
la mañana siguiente del milagro de la alimentación de los
5.000. Estaban esperando ver algo aún más espectacular.
Pero en vez de realizar otro milagro, Jesús predicó un
extraño sermón. Aun los discípulos lo encontraron difícil,
porque dijeron, según se registra en San Juan [Link] "Dura
es esta palabra; ¿Quién la puede oír?" Pero al comprender
el capítulo 5 de San Juan, podemos empezar a entender
qué significa "comer" y "respirar" espiritualmente.
La gente le formuló una pregunta a Jesús: "¿Qué
debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?"
(vers. 28). Estas personas eran partidarias de la salvación
por las obras. ¿Qué debemos hacer? Era una pregunta que
tenía que ver con la conducta. Jesús inmediatamente dio
una respuesta que tenía que ver con una relación. Él dijo:
"Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado"
(vers. 29). ¿Cómo creemos, o confiamos, en él? La
8
confianza siempre está basada en una relación. Confías en
quien sabes que es digno de confianza. Si alguien es digno
de confianza y llegas a conocerlo, confiarás en él
espontáneamente. Así es con Dios.
Cuando lo conocemos, confiamos en él, y así recibimos
no sólo vida eterna, sino todos los dones que él ofrece.
Versículo 35: "Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a
mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no
tendrá sed jamás". Versículo 51: "Yo soy el pan vivo que
descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá
para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo
daré por la vida del mundo". Versículos 53-56: "De cierto,
de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del
Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El
que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y
yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es
verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que
come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo
en él".
¿Qué piensas al leer esas palabras? ¿Te sientes
inclinado a unirte a los discípulos y declarar que son difíciles
de entender? ¡Sigue leyendo! Hay una clave en el versículo
63: "El espíritu es el que da vida; la carne para nada
9
aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu
y son vida". Vemos entonces que cuando Jesús habla de
comer su carne y beber su sangre, está hablando de su
Palabra. El profeta Jeremías usó la misma analogía. "Fueron
halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por
gozo y por alegría de mi corazón" (Jeremías 15:16; ver
también Salmo 119:103). Así como nuestra vida física es
sostenida, día tras día, por el alimento que comemos, lo
mismo ocurre con la vida espiritual. Cuando estudiamos
diariamente la Palabra de Dios, se mantiene nuestra vida
espiritual.
Debido a los desechos y a las pérdidas que sufre, el
cuerpo debe renovarse mediante la sangre, recibiendo
diariamente alimento. De la misma manera debemos
alimentarnos de la Palabra. Esa Palabra debe ser nuestra
comida y bebida, si es que vamos a encontrar nutrimento
espiritual. ¿Cuánto pesaríamos algunos de nosotros si
pasáramos tanto tiempo comiendo como el que pasamos
participando del Pan de Vida? No siempre es fácil apartar
tiempo para la oración y el estudio de la Biblia, ¿No es
verdad? ¡A algunos de nosotros nos cuesta mucho vivir con
sólo 24 horas por día! En mi biblioteca personal hay un
libro que alguien me dio, titulado “Cómo vivir 24 horas por
día”.
10
Pienso que debe ser un buen libro, ¡Y algún día espero
encontrar tiempo para leerlo! Si has tenido problemas para
encontrar tiempo incluso a fin de comer tus tres buenas
comidas, y luego oyes en cuanto a dedicar tiempo cada día
al compañerismo y a la comunión con Cristo, puede
parecerte imposible. Un médico residente en Los Ángeles
oyó las razones sobre la necesidad de dedicar tiempo a
una relación con Cristo a fin de tener una vida espiritual
saludable. Él trabajaba todo el día en el programa de
residencia en el hospital. No parecía que tenía ni siquiera
cinco minutos extra, mucho menos un período significativo
para dedicarlo a tratar de conocer a Jesús por sí mismo.
Pero llegó a la conclusión de que era importante hacerlo.
Al fin de la primera semana de dedicar tiempo
deliberadamente a Dios —tiempo que él pensó que no
tenía— regresó para compartir los resultados.
Estaba excitado. Dijo: "No puedo explicarlo, ni aun
entenderlo. Pero no sólo tuve tiempo para pasar con Dios
cada día, sino que ayer encontré tiempo ¡Para lavar mi
automóvil por primera vez en meses!" Dios había
bendecido sus esfuerzos y le había dado una mayor
eficiencia, de modo que pudo realizar todo lo que era
necesario, y aún más. Todavía se mantiene la promesa:
"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y
11
todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33). Apartar
tiempo para Dios es como apartar dinero para Dios.
Todavía es cierto que 9 dólares con la bendición de Dios
rinden más que 10 dólares sin su bendición. ¿Has
descubierto eso ya?
Y como ocurre con tu dinero, también sucede con tu
tiempo. Veintitrés horas con la bendición de Dios rinden
más que veinticuatro sin su bendición. Es el mismo
principio. Por mucho tiempo consideré que una relación
personal con Dios era algo optativo en la vida cristiana.
¡Pensé que estaba reservada para gente con canas y artritis
que estaban estudiando apresuradamente para sus
"exámenes finales"! Tenía la idea de que la base de la vida
cristiana era esforzarse para ser bueno, y si sobraba algo
de tiempo, sería lindo leer la Biblia y orar un poquito; ¡Esto
haría que Dios se sintiese contento! Por supuesto,
raramente sobraba algo de tiempo. Luego descubrí que
una relación personal con Dios no es una opción, sino más
bien el fundamento completo de la vida cristiana. El
cristianismo no es un conjunto de reglas o un credo para
vivir de acuerdo con él.
Es una relación con una Persona, el Señor Jesucristo. El
cristianismo no se basa en la conducta, se basa en una
12
relación. Cuando se trata de vivir la vida cristiana, lo que
interesa no es qué haces sino a quién conoces. Sin
embargo, la mayoría de los profesos cristianos no
encuentran tiempo para Cristo, ni siquiera cinco minutos
por día. De acuerdo con las encuestas, sólo uno de cada
cuatro o cinco miembros de iglesia dedica algo de tiempo,
día tras día, a tratar de conocer a Cristo personalmente.
¿Por qué pasa esto? Una de las razones por la que yo no
dedicaba tiempo a cultivar una relación personal con
Cristo, durante los primeros años de mi vida, era que
simplemente no pensaba que era importante.
Encontramos tiempo para lo que pensamos que es
importante, ¿No es verdad?
La razón por la cual yo no pensé que eso era tan
importante me resultó obvia más adelante. Era porque
creía que podía ser cristiano y llegar al cielo de alguna otra
manera que no fuese conociendo a Jesús. Y solamente hay
otra opción. Si no conoces a Jesús y estás esperando ser
salvo y llegar al cielo algún día, entonces tu esperanza tiene
que basarse en tus propias obras, ¿No es verdad? De modo
que una de las principales razones por la que los miembros
de iglesia no encuentran tiempo cada día para cultivar una
relación con Cristo, es porque todavía están actuando
sobre la base de la salvación mediante sus propias obras.
13
No es de sorprenderse que tantos encuentren cuesta
arriba el servir al Señor. Puede haber otros factores
involucrados en esto. No porque comas y respires,
necesariamente vas a estar sano físicamente. ¡Pero dejarás
de existir si te abstienes de comer y respirar! No porque
leas la Biblia y ores, necesariamente vas a estar sano
espiritualmente. ¡Pero morirás desde el punto de vista
espiritual si no lo haces! Toma tiempo para Dios hoy; es el
tiempo más importante que puedes usar.
14
CAPÍTULO 3: PRESCRIPCIÓN ESPIRITUAL
Cierta vez visité a H. M. S. Richards, uno de los pioneros
de la predicación por radio. Era un hombre piadoso, y era
un verdadero privilegio hablar con él toda vez que surgía
una oportunidad. Ese día en particular estábamos
conversando sobre la falta de poder en la iglesia cristiana.
Me dijo: "Mira, nuestro mayor problema en el ministerio
cristiano es que tan pocos de nosotros pasamos siquiera
cuatro horas por día a solas con Dios en oración y estudio
de la Biblia". Yo repuse: "Disculpe, ¿Cómo dijo?"
Me contestó: "Bueno, si nuestros ministros pasaran
siquiera cuatro horas diarias en oración y estudio de la
Palabra de Dios, ¡Qué diferencia se vería!" Cuando Jesús
dio su sermón registrado en San Juan 6, comparando la
vida física con la espiritual e invitándonos a comer del Pan
de vida, ¿Qué es lo que estaba diciendo? ¿Cuánto tiempo
estaba sugiriendo? Volvamos a San Juan 6 y notemos los
versículos 48 al 51: "Yo soy el pan de vida. Vuestros padres
comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan
que desciende del cielo, para que el que de él come, no
muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si
alguno comiere de este pan, vivirá para siempre". Puesto
15
que Jesús mismo hizo la comparación entre comer el pan
de vida y comer el maná que fue dado en el desierto,
vayamos a Éxodo 16 para ver qué sugerencias podemos
encontrar en cuanto a los métodos para la vida devocional.
El pueblo de Israel había estado ocupado en su tarea
favorita: ¡Quejarse! Nunca pudieron renunciar
completamente a la idea de que habían sido sacados de
Egipto con el propósito de morir en el desierto. Esta vez
estaban preocupados porque a su juicio pronto se acabaría
la comida y morirían de hambre. Comencemos leyendo en
el versículo 15, justamente en el medio de la historia del
maná que Dios envió para alimentar a su pueblo en el
desierto. 'Y viéndolo [al maná] los hijos de Israel se dijeron
unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era.
Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para
comer".
Recordando la analogía de San Juan 6, busquemos en
Éxodo 16 toda la ayuda que podamos encontrar para tener
una vida devocional significativa. Versículo 16: "Esto es lo
que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según
lo que pudiere comer". Para comenzar, esta es una buena
sugerencia. El versículo 17 agrega: "Y los hijos de Israel lo
hicieron así; y recogieron unos más, otros menos". Para
16
algunos gigantes espirituales, ¡Cuatro horas diarias
dedicadas a la oración y al estudio de la Biblia puede
considerarse como lo mínimo! Para algunos cristianos
recién nacidos, dedicar quince minutos por día puede ser
más de lo que pueden absorber. Versículos 19 y 20: "Y les
dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. Mas
ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron
de ello para otro día, y crio gusanos, y hedió". Participar del
maná, el pan del cielo es un asunto diario. El maná de ayer
no es bueno para hoy. El maná tenía que ser recogido cada
día, a fin de que beneficiase a la gente. El versículo 21 dice
que "lo recogían cada mañana, cada uno según lo que
había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía".
Demasiados cristianos han tratado de postergar su tiempo
de devoción hasta la noche, justamente antes de acostarse.
Muy pronto la devoción apenas se reduce a pedir perdón
por los pecados del día, o se olvida por completo.
Pero cuando se planea para que sea lo primero en la
mañana, antes de que comiencen las tareas del día, esto
puede determinar una gran diferencia en la vida
devocional. En base a San Juan 6 y a Éxodo 16, reunamos
los factores para tener una vida devocional significativa, en
una prescripción o receta espiritual: TOMA TIEMPO, A
17
SOLAS, AL COMIENZO DE CADA DÍA, PARA BUSCAR A
JESÚS MEDIANTE SU PALABRA Y LA ORACIÓN.
Toma TIEMPO. ¿Cuánto tiempo? De acuerdo con la
analogía, sería bueno dedicar tanto tiempo a alimentar tu
vida espiritual como el que pasas nutriendo tu vida física.
Una sugerencia sería dedicar una hora de reflexión cada
día a la contemplación de la vida de Cristo. No se espera
que nos convirtamos en ermitaños o que nos retiremos a
algún monasterio a fin de ser cristianos. Jesús no se apartó
de la humanidad.
En sus primeros años, trabajó todo el día en una
carpintería. Después que comenzó su ministerio público,
pasó sus días atendiendo las necesidades de la gente. Pero
durante toda su vida, encontró tiempo para poner a un
lado sus herramientas o para retirarse de las multitudes e
ir a un lugar tranquilo donde pudiese comulgar con su
Padre (ver Marcos 1:35; Lucas 5:16).
Toma tiempo A SOLAS. Salmo 91:1 dice: "El que habita
al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del
Omnipotente". ¿Tienes un lugar secreto donde puedes
estar a solas con Dios?
Podría ser en tu dormitorio o en la sala, o afuera en el
campo o en medio de algunos árboles. John Wesley tenía
18
un lugar especial en su estudio donde siempre se
arrodillaba, y con el transcurso de los años sus rodillas
hicieron marcas en la madera del piso. Puedes ver ese sitio
hoy en Inglaterra, el lugar secreto donde él comulgaba con
el cielo. La adoración pública tiene su lugar. La adoración
de la familia es importante. Pero no hay sustituto para el
tiempo que uno pasa A SOLAS con Dios. Nadie puede
comer por otro.
Toma tiempo a solas, AL COMIENZO del día. "Yo a ti
he clamado, oh, Jehová, y de mañana mi oración se
presentará delante de ti" (Salmo 88:13). Se nos ha hablado,
aun en el ámbito físico, en cuanto a la importancia de
comer un buen desayuno. Por la mañana necesitamos
reabastecernos para los desafíos del día. Y aunque pueda
ser mejor comer justamente antes de ir a la cama que
nunca comer nada, lo ideal es comenzar cada día
nutriéndonos para ese día.
Si buscamos a Jesús para recibir su poder, gracia y
dirección, es mejor buscarlo antes de asumir los deberes
de un nuevo día, no después de haber terminado las
labores de la jornada, cuando todo lo que podemos hacer
es pedirle perdón por nuestros fracasos y errores.
19
Toma tiempo a solas, al comienzo DE CADA DÍA. No
es suficiente comer una vez por semana, o una vez por
mes, o un par de veces por año. A fin de crecer, física o
espiritualmente, debemos comer con regularidad. Jesús
dijo en San Lucas [Link] "Si alguno quiere venir en pos de
mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame".
A veces la gente tiene problemas con esta idea. Dicen:
"¿Qué ocurre si fallo un día?"
Bien, ¿Qué pasa si dejas un día de ingerir tus comidas?
Contrariamente a lo que puedan pensar algunos niños, ¡No
te vas a morir de hambre en 24 horas! ¿Qué harás con esta
información? ¿Dirás:"¡Qué bien! De aquí en adelante sólo
comeré tres veces por semana"? ¿Dirás: "Me pregunto
cuántos días podría pasar sin comer antes de morirme de
hambre"? ¿O reconoces que hay que sostener la vida
comiendo regularmente, y haces planes para ello en tu
horario? Podrías formular la misma pregunta en cuanto al
matrimonio. ¿Tienes que hablar con tu cónyuge cada día a
fin de permanecer casado? ¿No? ¡Muy bien! Dejemos de
hablar el lunes, el miércoles y el viernes. Si no tenemos que
hacerlo a fin de seguir casados, ¿Por qué preocuparse?
Pero el amor no piensa de esa manera. El asunto
importante en un matrimonio, en su vida física, o en su vida
20
cristiana, no es buscar el mínimo posible a fin de "seguir
tirando". La pregunta que interesa es: ¿Qué promoverá la
mejor salud? Mediante el contacto y la comunión con
Cristo, puede producirse el mayor crecimiento cristiano.
¿Por qué conformarse con menos?
Toma tiempo, a solas, al comienzo de cada día, PARA
BUSCAR A JESÚS MEDIANTE SU PALABRA. Si quieres
conocer a Dios, el mejor lugar al cual acudir es la vida de
Jesús. Allí es donde se ve más claramente el carácter de
Dios. En San Juan 14:8-9 Felipe pide ver al Padre. Y Jesús le
contestó: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre". Jesús
es el centro y el foco de toda la Biblia.
Él es exaltado desde el Génesis, donde se lo presenta
como la simiente de la mujer que heriría a la serpiente en
la cabeza, hasta el Apocalipsis, donde se lo anuncia como
el Rey que viene. Sin embargo, hay algunos lugares en la
Biblia donde se ve a Jesús más claramente que en otros. Su
vida se registra en los cuatro Evangelios —San Mateo, San
Marcos, San Lucas y San Juan— para nuestra meditación y
comprensión. Al contemplarlo, seremos transformados a
su imagen, de gloria en gloria (2 Corintios 3:18). A lo largo
de la Biblia hay algunos escritos que son informativos,
didácticos, y otros que son inspiracionales. Puede haber
21
profecías, historia y genealogía que pueden estudiarse en
otro momento. Pero para una hora devocional,
concéntrate en Jesús. Elevar a Jesús es lo que nos atrae a
él (Juan 12:32).
Toma tiempo a solas, al comienzo de cada día, para
buscar a Jesús mediante su Palabra y A TRAVÉS DE LA
ORACIÓN. Dos amigos estaban discutiendo cierta crisis.
Después de describir el problema extensamente, uno dijo:
"Me parece que no nos queda otra alternativa que orar". A
lo cual el amigo respondió: "¡Ay de nosotros! ¿Hemos
llegado a eso?" La oración es probablemente la fuente de
poder más descuidada en la iglesia cristiana de la
actualidad. Pero se nos exhorta a orar sin cesar (ver 1
Tesalonicenses 5:17). Como ya lo hemos señalado, la
oración ha sido llamada el aliento del alma. Nadie vivirá
mucho tiempo sin respirar. Es una de las necesidades más
críticas del cuerpo humano.
Lo mismo es cierto para el cristiano, desde el punto de
vista espiritual. Las circunstancias nos pueden separar del
cuerpo de Cristo, del privilegio del compañerismo con
otros que comparten su fe en él. Puedes estar ciego,
incapaz de leer la Palabra por ti mismo. A lo largo de los
siglos, muchos héroes de Dios han sido a veces
22
encarcelados y se los ha despojado de sus Biblias. Pero el
privilegio de orar es el sistema para sostener la vida más
importante para el cristiano. Está a disposición de cada
cristiano. Nadie te lo puede quitar. Cada individuo tiene
acceso ilimitado al Dios del universo. A veces algunos
consideran a la oración como una especie de lista de
regalos de Navidad que le pedimos al Cielo, la que
presentamos para pedir la satisfacción de nuestras
necesidades particulares.
Pero la oración es mucho más que para obtener
respuestas: es para comunicarnos con Dios. Es cierto, se
nos invita a presentar nuestras necesidades a Dios en
oración. Pero mucho más que eso está a nuestra
disposición. Podemos hablar con él como con un Amigo.
De cualquier manera, él conoce todo en cuanto a nosotros,
de modo que no podríamos decirle nada que lo induzca a
rechazarnos. Nunca se aburre o se cansa de oír a sus hijos.
La promesa bíblica es que Dios oye y contesta las oraciones
de su pueblo.
Cuando hablamos con él dentro del marco de nuestra
hora devocional—y luego también a lo largo del día—,
llegamos a conocerlo mejor y a confiar más en él.
23
Toma tiempo a solas, al comienzo de cada día, para
buscar a Jesús mediante su Palabra y a través de la oración,
y ¡COMPARTE CON ALGUNA PERSONA LO QUE HAS
OBTENIDO! Cualquier persona que sólo come y nunca
hace ejercicio, no gozará de buena salud por mucho
tiempo. Hay muchos métodos diferentes para hacer
ejercicio. Pero cierta forma de hacer ejercicio es vitalmente
importante, tanto desde el punto de vista espiritual como
físico.
No es suficiente simplemente sentarse a la mesa,
hablar y escuchar, en compañerismo con Cristo. También
debemos ir a diferentes lugares con él y hacer cosas juntos.
Y el método para ello es ir, decir, servir y compartir,
mediante el testimonio cristiano.
Cada uno de los cuatro Evangelios termina con un
mandato de servicio. San Mateo dice: "Id, y haced
discípulos a todas las naciones". San Marcos dice: "Id por
todo el mundo y predicad el Evangelio". San Lucas dice:
"Vosotros sois testigos". Y San Juan dice: "Apacienta mis
corderos, pastorea mis ovejas". Cuando tratamos de servir
a otros, somos aún más conscientes de nuestra propia
necesidad de la gracia de Cristo, lo que nos motiva a
buscarlo. Cuanto más lo buscamos, más tenemos para
24
compartir. Y así continúa el círculo. Encontraremos que es
imposible retener para nosotros la verdad de Dios. Y si lo
intentamos, perderemos.
Es como tratar de retener a un perico en un envase de
plástico herméticamente cerrado. Si intentas hacerlo,
pronto te habrás quedado sin el lorito. Todo lo que tendrás
es un lastimoso montoncito de plumas. En la vida cristiana,
sólo podemos almacenar aquello que damos. Lo que
tratamos de retener, lo perdemos (ver Marcos 8:35). A fin
de que nuestra relación con Cristo prospere,
continuamente debemos compartir a Jesús con otros.
Cuando lo presentamos a otros y hablamos de lo que
nosotros hemos encontrado que él es, llegaremos a
conocerlo mejor.
25
CAPÍTULO 4: REQUISITOS PARA UNA
VIDA DEVOCIONAL SIGNIFICATIVA
Antes de continuar considerando los métodos para
mantener una relación diaria con Dios, pasemos unos
minutos ponderando los requisitos para una vida
devocional significativa. Una persona no comienza a comer
y respirar por sí misma hasta que ha nacido. Sucede lo
mismo con la vida espiritual. Algunas personas han tratado
de comenzar una relación diaria con Cristo y sólo han
conseguido aburrirse, a pesar de todos sus esfuerzos. En
muchos casos, la razón es sencilla: para poder comenzar a
comer y respirar y hacer ejercicios, tienes que haber nacido
previamente. Esa es una lección básica en cuanto al
crecimiento y desarrollo humanos, ¿No es así?
Antes de encontrarle gusto al tiempo que dedicas a la
comunión con Dios, tendrías que haber nacido de nuevo.
"El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu
de Dios, porque para él son locura, y no las puede
entender, porque se han de discernir espiritualmente" (1
Corintios 2:14). Jesús dijo en San Juan [Link] "El que no
naciere de nuevo, no puede ver [entender] el reino de
Dios". Podríamos dedicar mucho tiempo leyendo pasajes
26
que nos comprueban que somos pecadores desde que
nacemos.
La Biblia nos dice que nuestro corazón es malo, que
somos por naturaleza hijos de ira, que nos descarriamos
tan pronto nacemos. Pero en realidad sólo necesitamos un
texto, el que acabamos de leer. Si necesitamos nacer de
nuevo para ver el reino de Dios, entonces debe haber
algún problema con nuestro primer nacimiento.
El problema con nuestro primer nacimiento es que
hemos nacido separados de Dios (ver Salmos 51:5 y 58:3).
Uno de los primeros resultados de haber nacido separados
de Dios es que nacemos llenos de egoísmo, y esa es la raíz
de todos los problemas que siguen. ¿Qué es entonces el
nuevo nacimiento, o conversión? Muchas personas han
pensado que se trataba de un cambio inmediato de vida y
conducta. Han tomado la decisión de seguir a Cristo, quizá
se han adelantado en un llamado al altar, o firmado una
tarjeta que indica su compromiso, y esperan tener una
victoria instantánea y permanente.
Para su desánimo, pronto descubren que un día
después tienen muchas de las mismas tentaciones y luchas
y problemas, y llegan a la conclusión de que no estaban
verdaderamente convertidos. Intentemos definir lo que es
27
la conversión o nuevo nacimiento. Primero que nada, se
trata de la obra sobrenatural del Espíritu Santo. No es algo
que puedes lograr por ti mismo. No es algo que otro ser
humano pueda hacer por ti. Es obra del Espíritu de Dios. A
veces es fácil olvidarlo. Cuando mi hijo estaba en la escuela
secundaria, todavía no había sido convertido.
A mí me parecía que ya era tiempo de que ocurriera
en él, el milagro del nuevo nacimiento. Así que un día
comencé a tratar de acelerar el proceso. Nos sentamos a
conversar, y comencé a ponerle un poco de presión.
Finalmente, con lágrimas en los ojos, me dijo: "Papá, te
sucedió a ti. Quizá algún día me suceda a mí".
Ese fue el fin de la conversación. A la mañana siguiente,
cuando nos encontramos en la mesa del desayuno, el miró
hacia un lado y yo miré hacia el otro. Es una pena que yo
no haya recordado antes lo que Jesús dijo en San Juan
[Link] "El espíritu es el que da vida; la carne para nada
aprovecha". El poder para el nuevo nacimiento viene de lo
alto, no de adentro. Y nadie puede convertir a otro.
Aquellos que llegan a ser hijos de Dios no alcanzan esa
condición en base a la voluntad humana, sino gracias a la
voluntad de Dios (ver Juan 1:12-13).
28
Después de mi fracaso en tratar de convertir a mi hijo,
hice lo que debía haber hecho en primer lugar, menos
palabras y más oración. El momento llegó cuando esas
oraciones fueron contestadas. Pero ocurrió de acuerdo con
los planes de Dios, no los míos. Así que establezcamos
desde el comienzo que la CONVERSIÓN ES UNA OBRA
SOBRENATURAL DEL ESPÍRITU SANTO.
La segunda característica de la conversión genuina es
que produce un cambio de actitud hacia Dios. Has
escuchado acerca del hijo pródigo. Fue convertido cuando
se le acabaron todos sus recursos y fue a parar a una
pocilga. De pronto la casa de su padre le pareció mucho
mejor. Y le dijo: "Me levantaré e iré a mi padre, y le diré:
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti" (Lucas 15:18).
Su actitud hacia su padre había cambiado.
El hijo pródigo todavía estaba en la pocilga cuando
esto sucedió. Y aunque no permaneció allí por mucho más
tiempo, todavía le quedaba una gran distancia para llegar
a la casa de su padre y recibir una restauración completa.
Pero algo vital había sucedido. Ya no se encontraba en
rebeldía contra su padre. Así que LA CONVERSIÓN ES UN
CAMBIO DE ACTITUD HACIA DIOS.
29
Otro cambio importante ocurre en el momento de la
conversión, y se lo describe en Efesios 4:22-24 como la
renovación de la mente. San Pablo nos dice en Romanos
8:7 que la mente carnal es enemistad contra Dios. Hasta
que nuestras mentes no sean renovadas por el Espíritu de
Dios, carecemos del equipo para mantener una relación
con Dios y apreciar el valor de las cosas espirituales. Pero
cuando el Espíritu Santo ha hecho su obra, habremos
recibido UNA NUEVA CAPACIDAD DE CONOCER A DIOS.
Al mantener una relación diaria y comunión con Dios
—que comienza en el momento de la conversión y
continúa por la eternidad— encontraremos que esto nos
conduce a una nueva vida. A veces el proceso parecerá
muy despacio. Pero el crecimiento cristiano involucra un
proceso, el que Jesús comparó al crecimiento de una
planta: "Primero hierba, luego espiga, después grano lleno
en la espiga" (Marcos 4:28).
Supongamos que llegas a la conclusión de que no
estás convertido. ¿Qué puedes hacer? No puedes
convertirte a ti mismo. Ninguna otra persona puede
hacerlo en tu lugar. ¿Tendrás que sentarte a esperar que
algún día suceda ese milagro en tu vida? De ninguna
manera; hay algo que sí puedes hacer. Cuando mi hija
30
menor tenía unos 4 años, adquirió el hábito de hacer que
me acostase con ella hasta que se quedara dormida en la
noche. Algunas veces esto significaba un agradable
descanso para mí.
Otras veces tenía otros compromisos y me encontraba
deseando que se durmiera pronto. Yo me acostaba a su
lado algunos minutos y entonces la miraba de reojo, para
encontrarla mirando hacia todas partes. Le decía, "cierra
los ojos". No podía hacerla dormir. Yo sabía que ella misma
no podía obligarse a dormir. Pero también sabía que, si por
lo menos cerraba los ojos, se dormiría más fácil. Es posible
tratar con tanta intensidad de dormirse que uno termine
más despierto que nunca.
Pero si verdaderamente deseas dormirte, hay algunas
cosas que puedes hacer. Puedes recostarte sobre un
colchón. Puedes bajar el volumen de la radio. Puedes
apagar la luz. Y puedes cerrar los ojos. Conseguir la
atmósfera más conducente al sueño puede acortar la
espera considerablemente.
Si no estás convertido, pero tiene interés en los asuntos
del cielo, hay algo que puedes hacer. Puedes colocarte en
el ambiente en el que Dios puede obrar mejor. Puedes
aprovechar toda oportunidad de ir adonde se predica el
31
Evangelio. Puedes dedicar tiempo deliberadamente para
leer sobre Jesucristo. Puedes invitarlo a Jesús a tomar el
control de tu vida, de manera que te guíe hacia un
encuentro con él. Dios honrará ese deseo, porque incluso
ese deseo proviene de él.
Él no quiere "que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento" (2 Pedro 3:9). Es una ley,
entonces, que antes de que pueda comenzar la vida
espiritual, debe ocurrir un nacimiento espiritual. A esto se
lo llama conversión, o nuevo nacimiento. Es una obra
sobrenatural del Espíritu Santo que produce un cambio de
actitud hacia Dios y crea una nueva capacidad para
conocerlo y amarlo, lo que conduce a una vida de
obediencia voluntaria.
32
CAPÍTULO 5: DESCRIPCIÓN DE UNA
VIDA DEVOCIONAL
A veces las personas piden un breve bosquejo o
descripción de la vida devocional, y quizá valga la pena
considerar su pedido. Muchos cristianos han encontrado
significado en el hecho de permitir que el Señor mismo los
despierte para tener ese encuentro personal con él. Isaías
50:4 dice: "Despertará mañana tras mañana, despertará mi
oído para que oiga como los sabios". Algunos de nosotros
hemos aprendido que el reloj de alarma nos pone a dormir
nuevamente. Pero cuando hemos permitido que el Señor
nos despierte, mañana tras mañana, de alguna manera él
sabe cómo hacerlo para que tengamos oportunidad de
dedicarle tiempo.
Puede que haya momentos cuando él te despierte en
las calladas horas de la noche, de manera que tu tiempo
con él sea ininterrumpido, luego podrás acostarte
nuevamente hasta que comiencen tus otras tareas. Otras
veces él te dejará que descanses. Pero si estás dispuesto a
darle prioridad al tiempo que pasas en comunión con Dios,
él estará más que dispuesto a ayudarte a cumplir con tu
cita. Ya hemos destacado la importancia de pasar tiempo
33
cada día meditando sobre la vida de Jesús. Para algunos
esto funciona más o menos así: Primero, ten una corta
oración pidiendo la ayuda del Espíritu Santo para obtener
comprensión. Luego escoge un capítulo o un episodio de
la vida de Jesús.
Digamos que hoy vas a leer la historia de la mujer junto
al pozo. Busca el capítulo 4 de San Juan y léelo versículo
por versículo, poniéndote tú mismo en el cuadro. Quizá
eres uno de los habitantes del pueblo. Quizá eres uno de
los discípulos que fueron enviados a comprar alimentos.
O quizá eres la mujer misma. Temes que te rechazarán
si se enteran de tu pasado. Ya has sufrido bastante rechazo.
Por eso es por lo que vienes a este pozo en las afueras de
la ciudad en esta mañana particular. Te sientes sorprendido
de que Jesús dedique tiempo a hablar contigo. Pero lo que
dice sobre el agua de vida te atrae. Apenas puedes
contener el entusiasmo de compartir con tus amigos y
conocidos lo que has aprendido para que ellos también
puedan venir a Jesús. Después que has dedicado tiempo a
tratar de ponerte en el cuadro, ora acerca de lo que has
leído. Diga: "Jesús, te agradezco porque hoy me has
aceptado.
34
Quiero tener el agua de vida que le prometiste a
aquella mujer hace tanto tiempo. Por favor, coloca tu
manantial de agua en mi propio corazón; que se desborde
de manera que otros también puedan saciarse". Y
continúas hablando con él sobre lo que has leído. De esta
manera, tus oraciones serán frescas y diferentes cada día.
Así serán una conversación con él y no una repetición de
tus necesidades y deseos. Pero cuando ores, no titubees
en presentarle a Dios todas tus necesidades y
preocupaciones para ese día. Dios nos ha invitado a pedir
(ver Mateo 7:7-8 y Juan 15:7 como ejemplos). Toma tanto
tiempo como desees. Habla con él sobre tus planes para
ese día. Comparte con él lo que tienes en tu mente.
Si tu mente divaga, ¿Hacia qué temas? Habla con él de
eso también. Cada detalle de tu vida puede darte ideas
para tenerlas en cuenta en tu oración. Pídele que controle
tu vida y acepte nuevamente el sacrificio que Jesús hizo a
tu favor. Luego, espera.
Después de decir lo tuyo, no te levantes y salgas
corriendo. Quizá hay algo que él quiere traer a tu mente,
quizá algún error que debes corregir, alguna advertencia
que te conviene recordar, o algún alivio que él desea darte.
Aquellos que tienen la costumbre de esperar ante el Señor
35
han encontrado a menudo que Dios puede enviar
mensajes personales al corazón en esos momentos de
meditación. Algunas veces pareciera que Dios guarda
silencio, pero a menudo encontrarás que él te hablará por
medio de tus pensamientos, mientras esperas ante él y
procuras escuchar su respuesta durante el resto del día. El
momento devocional no intenta poner a Dios en una caja
para después salir corriendo sin él. Se trata de colocar una
base para la comunicación con él durante el día, mientras
caminas y trabajas con él.
36
CAPÍTULO 6: ¿POR QUÉ LAS COSAS
ANDAN PEOR MIENTRAS MÁS
BUSCAMOS A DIOS?
Cierto día, un estudiante me dijo: "¡Dejé de ser cristiano
hace dos semanas, y desde ese momento no he pecado!"
Por otra parte, muchos nuevos cristianos han descubierto
que cuando primero se rinden a Dios y comienzan a
dedicar tiempo para buscar a Cristo día tras día, todo
empieza a andar mal. Se enfrentan a peores tentaciones
que las que jamás habían tenido, y el primer pensamiento
que se presenta es que el plan de dedicar tiempo a Dios
"no está funcionando".
Puede ser difícil entender por qué ocurre esto. Es fácil
ver por qué el diablo querría desanimar a alguien que
busca una relación con Cristo. ¿Pero por qué Dios lo
permite? ¡Esa es la pregunta! Y la mejor respuesta que
algunos de nosotros hemos encontrado se halla en el
relato de Job. El relato comienza con una ocasión en la que
los hijos de Dios vinieron a presentarse delante de él (ver
Job 1 y 2).
37
Satanás llegó entre ellos. ¿Por qué? Porque Adán se
había vendido a Satanás, y ahora Satanás asumía el lugar
de representante de este mundo. Dios le preguntó a
Satanás: "¿Qué haces aquí?" Este contestó: "Vengo de la
tierra. Soy el que tiene la autoridad allí”. Dios dijo: "¿Has
visto a mi siervo Job? A él no lo dominas. Él me sirve a mí".
Pero Satanás se envalentonó contra Dios y dijo: "Por
supuesto que Job te sirve. ¿Acaso no lo has cercado con tu
protección? ¿No lo has bendecido en todos los aspectos
de su vida? Pero si le retiras tu protección, verás cuan
pronto cambia de parecer". Así que Dios, quien siempre ha
sido justo en la forma en que trata con su enemigo en este
conflicto, le dio permiso al diablo para que intentase
desanimar a Job. Job encontró que, de un día a otro,
perdió todo lo que tenía, excepto su esposa. ¡Y quizá ella
debería haber sido la primera en irse! Pero Job mantuvo su
integridad en medio del desastre. El diablo obtuvo permiso
para intentar nuevamente. Esta vez le dio llagas a Job
desde la cabeza a los pies.
La reputación de Dios estaba en juego en este drama
que se presentaba ante el universo. Pero nuevamente, Job
permaneció fiel a su Señor y se comprobó que Dios tenía
razón. El libro de Job no está en la Biblia sólo como una
lección de historia. Tiene un mensaje real y práctico para
38
cada uno de nosotros hoy. Usted se pone de rodillas y dice,
estoy decidido a tener una relación significativa con Dios.
Advierto mi necesidad de él y voy a intentar conocerlo
mejor día tras día. En ese momento se repite la historia de
Job. Satanás se envalentona contra Dios y dice: "Este
creyente en realidad no te ama. Te está buscando por
motivos egoístas. Quiere que sus oraciones sean
contestadas. No te busca porque te ama, sino por lo que
espera obtener de ti". Así que Dios le da permiso a Satanás
para que pruebe si tiene razón. El diablo entonces se
abalanza sobre ti con todas sus fuerzas. Sabe dónde se
encuentra el secreto del poder en la vida cristiana.
Así que te causa problemas y aflicciones, todo con el
propósito de apartarte de Cristo y hacer que dejes de
buscar al Señor. ¿Qué puedes hacer en ese momento? Si
eres un legalista y notas que fracasas en tu conducta,
abandonarás tu relación con Dios. Y el diablo se ríe. Pero
el diablo no sabe cuándo parar. Si hubiese sido inteligente,
nos habría conquistado a algunos de nosotros desde hace
tiempo. Todo lo que tendría que haber hecho es dejarnos
tranquilos. Pero no se contenta con lograr nuestra
perdición eterna.
39
También quisiera hacernos tener una vida miserable
mientras tanto. Así que pronto nos ataca sólo para
divertirse. Y por eso fracasa, porque muchas veces las
pruebas sirven para hacernos caer de rodillas. Cuando
estudias el libro de Job comienzas a entender los puntos
centrales del gran conflicto espiritual entre Cristo y Satanás.
Has escogido tener comunión y relación con Dios por amor
a él y por causa de Jesús y lo que hizo en la cruz por ti.
No importa en absoluto cómo te sientas en cuanto a
tu conducta. Te dispones a buscar a Jesús sin importar lo
que ocurra en tu vida. Si las cosas parecen empeorar
cuando decides buscar más a Dios., bienvenido al club.
Pero también te doy la bienvenida a la decisión de
continuar buscando a Dios, no importa lo que pase, por lo
que Jesús ya ha hecho.
40
CAPÍTULO 7: EL BANQUETE
Cuando me desperté en la mañana, la mesa ya estaba
puesta. Quizá había estado allí antes, pero nunca lo había
notado. Y era una mesa tan grande y colorida, tan
hermosamente dispuesta, que no podía imaginarme cómo
alguien podría haberla ignorado. Al acercarme a la mesa
me recibió un hombre de alta estatura, aparentemente se
trataba del Anfitrión. 'Ven y come", dijo alegremente. Y
añadió: "¿Quisieras sentarte?" Vacilé por un instante.
"¿Podría hacerte algunas preguntas?" —Ciertamente —
respondió. —¿De quién es este banquete? Quiero decir,
¿Quién es el que extiende la invitación? "Y el Espíritu y la
Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene
sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida
gratuitamente" (Apocalipsis 22:17). —¿Significa que no
tengo que pagar nada? —Así es. —Casi nunca tengo
hambre a la hora del desayuno —dije mientras pesaba la
oferta. Recorrí la mesa con la vista—.
¿Por casualidad no tendrás una de esas barritas de
granola que pueda meterme en el bolsillo y comerme
mientras voy al trabajo? Esto me ahorraría mucho tiempo.
El Anfitrión sonrió. "Encontrarás que tienes más apetito que
41
lo que crees tener, al menos la mayoría de las veces. Si
tomas tiempo al comienzo de cada día para comer un
buen desayuno, encontrarás que tienes mucha más
energía para hacer tu trabajo y serás mucho más eficiente".
Todavía vacilé. "He conocido a algunas personas que
comenzaron comiendo desayuno, poco después
añadieron el almuerzo y la cena. Luego añadieron algunas
meriendas entre comidas, y finalmente estaban comiendo
todo el día. Engordaron tanto que apenas podían
caminar". —Es verdad —repuso el Anfitrión— que aquellos
que no hacen nada sino comer, pronto dejarán de hacerlo.
Pero es igualmente cierto que los que no comen nada,
morirán. Si vienes a esta mesa cada día y comes alimentos
balanceados que tengan como centro el Pan de Vida,
encontrarás la energía para trabajar en la viña todo el día.
Ya casi me tenía convencido cuando noté algo.
Sentado al extremo lejano de la mesa se encontraba el
pastor de mi iglesia. Su plato estaba lleno de cosas buenas,
y estaba comiendo con evidente delicia. "Pero, mira, allá
está mi pastor", le dije al Anfitrión. —Sí —respondió—. Él
viene todas las mañanas. Él cree mucho eso de comer un
buen desayuno. —Eso es maravilloso —dije—. Así me
ahorrará mucho tiempo, porque yo lo escucho predicar
todas las semanas, y como sé que él come bien, sé que
42
puedo confiar en él para que me diga cómo son los
alimentos. No tendré que venir aquí y tomar el tiempo para
comer por mí mismo. Pensándolo bien, quizá por eso es
por lo que describe tan bien la comida. Le diré que algunas
veces a uno se le hace agua la boca mientras lo escucha.
—Es verdad que los que han probado del banquete son
los que mejor pueden compartir la invitación con otros —
respondió el Anfitrión—. Pero nadie puede comer por otro.
Para poder recibir fuerzas y alimento, debes venir y comer
por ti mismo. En ese instante pude distinguir el rostro de
un conocido líder espiritual al otro extremo de la mesa.
"¿También él viene aquí?", le pregunté al Anfitrión. —Sí, él
viene varias horas cada día. —¿Varias horas? —tragué en
seco—.
Entonces es mejor que yo no venga, porque no tengo
tanto apetito como para comer por tanto tiempo. —Sólo
se espera que comas de acuerdo con tu necesidad, no la
de otro —respondió—. Este señor ha estado viniendo a
esta mesa por muchos años. Hace mucho ejercicio, así que
desarrolla un tremendo apetito. Pero esta es tu primera
mañana. Quizá hoy quieras comenzar con un par de
panecillos crujientes y un vaso de jugo.
43
Pero si comes despacio y masticas bien, obtendrás la
nutrición que necesitas. Tendrás más energía que la que
tenías antes, y serás capaz de hacer más ejercicio. Te
sorprenderás de cuan rápido aumentará Tu apetito,
siempre y cuando continúes combinando los alimentos con
el ejercicio adecuado. —Me imagino que tienes razón —
suspiré"—. Pero estoy tan ocupado. Hay tanto que quiero
hacer. ¿No es suficiente que piense sobre los alimentos
todo el día? Mi Anfitrión contestó: "Si no comes
apropiadamente, quizá no puedas evitar pensar sobre
alimentos todo el día. Pero trabajarás con mayor eficiencia
si comes un desayuno completo, y entonces podrás
dedicarte a pensar sobre lo que estás haciendo". Estaba a
punto de pedirle que me consiguiera un lugar en la mesa,
cuando recordé algo más. "¡Oiga, espera un momento!
Todo este asunto de repente me suena a legalismo. Por
ejemplo, ¿Qué pasa si pierdo un día? Este asunto de comer
todos los días parece que fácilmente podría transformarse
en salvación por las obras. A ti no te gustaría que yo venga
a tu banquete sólo por hábito. ¿No es así?" —
No puedo pensar en ningún otro hábito que podría
traerte mejor salud —dijo mi Anfitrión—. Pero no has
comprendido bien. Yo estoy aquí todos los días, esperando
para servirte, esperando para compartir contigo los
44
alimentos abundantes que te he preparado. Aquí estoy. La
mesa está aquí. Hay un lugar para ti. Cuando llegues a
comprender la importancia de comer para tener vida y
crecimiento, y cuando adviertas cuánto deseo tener tu
compañía en el banquete, ¿Por qué habrías de pasar de
largo y seguir tu camino? Aquí está, es gratuito, es para ti.
¿Por qué habrías de rechazarlo? Entonces me tomó de la
mano y me llevó a mi lugar en la mesa, y llenó mi plato con
uvas, cerezas y fresas y pan dulce, pero... un momento, me
estoy refiriendo a lo que yo comería. Quizá prefieras algo
totalmente diferente. ¿Por qué no vienes al banquete y
escoges por ti mismo?