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Matrimonio Internacional: Conflictos Legales

Este documento discute los sistemas jurídicos aplicables para determinar la validez de un matrimonio internacional. Aborda los principios de la ley personal y la ley territorial, y cómo determinan la capacidad y forma del matrimonio según la ley de domicilio, nacionalidad o lugar de celebración.
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Matrimonio Internacional: Conflictos Legales

Este documento discute los sistemas jurídicos aplicables para determinar la validez de un matrimonio internacional. Aborda los principios de la ley personal y la ley territorial, y cómo determinan la capacidad y forma del matrimonio según la ley de domicilio, nacionalidad o lugar de celebración.
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TEMA: El Matrimonio Internacional

Definición de Matrimonio
Desde el punto de vista del derecho venezolano, el matrimonio plantea una serie
de problemas en cuanto a la determinación de la ley competente, de sus efectos
civiles e incluso en lo que se refiere a su validez. Esto se debe fundamentalmente
a la diversidad de ordenamientos jurídicos con sus diversas concepciones, las
cuales dan lugar a apreciaciones Jurídicas y, por lo tanto, a verdaderos conflictos
de leyes. Una de las fuentes de estos conflictos estriba en el establecimiento en
ciertos ordenamientos jurídicos de la concepción canónica del matrimonio. De
manera que un matrimonio, válido según un ordenamiento es inválido según otro
por no haberse cumplido en este matrimonio las exigencias canónicas exigidas por
esta última legislación. Estos son los llamados «matrimonios claudicantes»,
válidos en una parte e inválidos en otra.
Desde un punto de vista jurídico el matrimonio es una institución social que por su
contexto jurídico tiene las exigencias de forma y fondo del contrato y, por lo tanto,
genera obligaciones y derechos como todo contrato. Desde este punto de vista, el
matrimonio modifica y crea un nuevo estado, modifica y crea nueva capacidad
emancipando al menor, por ejemplo, e interviene profundamente en materia de
bienes, pues a partir del matrimonio, se vivirá en comunidad, se hayan aportados
bienes o no al mismo.

Elementos integrantes del matrimonio


Dentro de esta institución se pueden distinguir dos elementos: uno intrínseco; el
otro extrínseco. Los primeros son los elementos constitutivos que versan sobre el
fondo de la misma institución como son el consentimiento y la capacidad. En
cambio, los segundos versan sobre la forma, es decir, los requisitos de forma y
demás solemnidades necesarias para la celebración del matrimonio.
¿Cómo se aprecian estos elementos desde el punto de vista del Derecho
Internacional Privado? Se debe observar en primer término uno de los elementos
intrínsecos como es el de la capacidad. Es evidente que para contraer matrimonio
es necesario tener habilidad para ello, es decir, ser capaz. Esta capacidad, ¿por
qué ley se determina? ¿Por la ley de donde se ha celebrado el matrimonio o por la
ley de la nacionalidad de los contrayentes o por la del domicilio común?
Igualmente cual sería la legislación competente para determinar la validez del
matrimonio atendiendo a su forma, ¿la legislación donde se celebró o la
legislación donde se reclaman sus efectos civiles?
Tales problemas plantean la apreciación jurídica del matrimonio desde el punto de
vista de la disciplina en estudio. Y para la debida solución de ellos se han
establecido ciertos sistemas jurídicos atendiendo a la existencia de determinados
factores de conexión vinculados al matrimonio como son el domicilio, la
nacionalidad y el lugar de la celebración.

De seguidas se pasa a tratar cada uno de estos sistemas:


Sistemas jurídicos aplicables:
a) En lo que se refiere a la capacidad. Casi todos los sistemas jurídicos establecen
una capacidad especial para contraer matrimonio. Por ejemplo, la legislación
venezolana estatuye que es hábil para realizarlo el varón de 16 años y la hembra
de 14 años en adelante.
Esta capacidad puede ser apreciada por dos sistemas jurídicos, a saber, el de la
ley personal y el de la ley territorial.
En cuanto al primer sistema, la capacidad para contraer matrimonio debe ser
determinada por la ley del domicilio o de la nacionalidad. El principio del domicilio
es el que está establecido en la legislación angloamericana y, según este sistema
jurídico, la ley competente para determinar la capacidad para contraer matrimonio
es la ley del domicilio de los futuros contrayentes. De manera que esta ley es la
que determina si la persona es hábil para contraer matrimonio, independientemen-
te de la ley de su nacionalidad. Esto, dentro de esta escuela, ha sido producto de
una evolución jurídica. En efecto, al principio la jurisprudencia inglesa no distinguía
entre elementos intrínsecos (fondo) y extrínsecos (forma) del matrimonio, ya que
en razón de esa no distinción, la jurisprudencia consideraba, por ejemplo, el
consentimiento de los ascendientes, como requisito de fondo y en cambio en otros
pronunciamientos se le consideraba como simple formalidad. En los últimos tiem-
pos se han deslindado suficientemente bien esos campos y así el consentimiento
y la capacidad para contraer matrimonio quedaron comprendidos dentro de los
elementos de fondo regidos por la ley del domicilio, y la parte formal, regida por la
ley del lugar de la celebración, independizando completamente el acto del
matrimonio del contexto jurídico de los contratos.
Dentro del principio del domicilio una variante sumamente importante es la opinión
de Savigny según la cual la ley aplicable para la determinación de la validez del
matrimonio en lo que se refiere a los requisitos de fondo es la ley del domicilio del
marido al tiempo del mismo. Esta tesis jurídica se basa en el hecho de que el
marido es el eje del hogar desde el punto de vista jurídico y lo es desde el
momento en el cual contrae el matrimonio. Por lo tanto, es este factor de conexión
todo un régimen jurídico aplicable, determinado precisamente por el domicilio que
tenga el marido al tiempo de la celebración del matrimonio. Y tal como estaba
previsto en la legislación venezolana derogada, el marido establecía un domicilio
legal para la mujer, pues para cualquier acto de la vida del matrimonio, para
reclamar sus efectos o para su anulación o disolución, era competente la ley de la
jurisdicción del domicilio del marido, independientemente del domicilio de hecho
de la mujer. En la reforma que sufrió el Código Civil en 1982, el Artículo 33 hace
determinar el domicilio conyugal por el domicilio que individualmente tengan cada
uno de los cónyuges que bien puede ser común o bien establecido en distintas
jurisdicciones en atención a que cada uno de ellos separadamente tenga en
distintos lugares el asiento principal de sus respectivos intereses o negocios.
Este concepto del domicilio actualmente vigente en el Código Civil venezolano
está en concordancia con lo establecido en la novísirna Convención
interamericana sobre domicilio de la persona física (Montevideo, 1979), en la cual
el artículo 4 expresa que el domicilio de los cónyuges será aquél en el cual éstos
vivan de consuno, sin perjuicio del derecho de cada uno de los cónyuges de fijar
su domicilio en la forma prevista y en su orden en el artículo 2 de la misma
Convención, a saber, 1) el lugar de la residencia habitual; 2) el lugar del centro
principal de sus negocios; 3) el lugar de la simple residencia; y, 4) el lugar en don-
de se encontrare.
En cuanto al principio de la nacionalidad, su influencia se ha debido
fundamentalmente a la escuela jurídica de Mancini. El Código Civil italiano de
1865, redactado bajo la referida inspiración, las conclusiones del Primer Congreso
de Derecho Internacional Privado celebrado en París en 1874, el Primer Congreso
de Derecho Internacional Privado celebrado en América, Lima, 1878, el Código
español de 1888 así como el anteproyecto de Código Civil belga, preparado por
Laurent en esa época, todos estaban inspirados en esas ideas mancinianas.
En el derecho convencional se ha establecido la ley de la nacionalidad para regir
el matrimonio en el Tratado de Lima de 1878, como ya se ha expresado, cuando
allí se estipule, que la capacidad jurídica para contraer matrimonio se juzgaría por
la ley nacional de los contrayentes y que los extranjeros estaban sometidos a la
ley local en cuanto a la aplicación de los impedimentos dirimentes. De la misma
manera el Convenio de La Haya de 1902 estableció como competente para
determinar la capacidad o derecho a contraer matrimonio la ley nacional de cada
uno de los contrayentes, a menos que una disposición de esa ley nacional no se
refiriera expresamente a otra, en cuyo caso esta última era la competente.
En cuanto al segundo sistema, es decir, la ley territorial, es competente para
determinar la validez de un matrimonio en lo que se refiere a la capacidad, la ley
del lugar de la celebración. El gran expositor clásico de esta materia ha sido Story,
quien, en el párrafo 121 de su obra, da los fundamentos teóricos de este sistema.
Según el mencionado jurista, la validez o invalidez de un matrimonio celebrado
entre personas sui juris debe ser juzgado por la ley del lugar donde se ha
celebrado. Si es válido allí, debe ser válido en todas partes. «Todas las naciones
civilizadas permiten los contratos de matrimonio. Estos son iuris gentium y los
súbditos de todas las naciones están igualmente interesados en ellos. Males y
confusión infinita se seguiría necesariamente para los súbditos de todas las
naciones sobre legitimidad, sucesiones y otros derechos, si las leyes respectivas
de países diferentes sólo hubieran de observarse en cuanto a los matrimonios
contraídos por los súbditos de esos países en el extranjero; y, por consiguiente,
todas las naciones han consentido, o se presume que consientan para ventaja y
beneficio común, en que tales matrimonios serán buenos o no, según que sean o
no conformes con las leyes del país donde se celebran». Y para corroborar esta
tesis el mencionado jurista pone el ejemplo de un matrimonio celebrado en
Francia, válido según esa legislación, pero inválido según la legislación inglesa. En
un país los hijos serían legítimos y en el otro ilegítimos. Y lo mismo podría decirse
de los bienes pertenecientes a cada cónyuge por el hecho del matrimonio. En
consecuencia, es la regla lex loci contractus la que puede evitar confusiones y
enredos.
Este sistema ha sido acogido en un buen número de legislaciones nacionales.
Entre ellas se puede citar a la Argentina, cuya ley de matrimonio civil artículo 2,
expresa que la validez del matrimonio «sea juzgada en la República por la ley del
lugar en que se haya celebrado, aunque los contrayentes hubiesen dejado su
domicilio para no sujetarse a las formas y leyes que en él rigen».
En este mismo sentido de la aplicación de la ley de la celebración para determinar
la validez del matrimonio se ha pronunciado el Tratado de Derecho Civil de
Montevideo, el cual en su artículo 13 determina que «la capacidad de las personas
para contraer matrimonio, la forma del acto y la existencia y la validez del mismo,
se rigen por la ley del lugar en donde se celebra». Según el mismo artículo, el
principio del locus regit actum no tendría aplicación cuando se hubiese viciado
algunos de estos impedimentos: 1) la falta de edad de uno o ambos de los
contrayentes, 14 años para el varón y 12 para la mujer; 2) parentesco en línea
recta por consanguinidad o afinidad, legítimo o ilegítimo; 3) el parentesco entre
hermanos legítimos o ilegítimos; 4) el hecho de haber dado muerte a uno de los
cónyuges, sea como autor principal o como cómplice, para casarse con el
cónyuge supérstite; y 5) el matrimonio anterior no disuelto legalmente.

b) En cuanto a la forma del matrimonio. En esta materia la regla o principio general


predominante es el del locus regit actum. De acuerdo con este principio, la ley
competente para regir la celebración del matrimonio es la ley del lugar de la
celebración.
Sin embargo, aparentemente, este principio comporta tres excepciones que son:
1) cuando el matrimonio se efectúa en fraude a la ley; 2) cuando un Estado exige
expresamente la observancia de sus propias formas del matrimonio en el ex-
tranjero; y 3) en el caso de matrimonios celebrados ante funcionarios diplomáticos
o consulares. Con relación a la primera excepción hay que tener en cuenta que el
matrimonio se efectúa en fraude a la ley cuando el agente realiza el matrimonio en
un lugar distinto del que normalmente debía realizarse por existir en aquél formas
consensuales o de otra naturaleza que no existen o son restrictivas en su
legislación de origen.
Como ya se ha explicado, la intención del agente en la realización del fraude a la
ley es sumamente difícil de apreciar. De manera que la concomitancia de este
elemento con los otros sería lo que daría la noción cierta de que el matrimonio que
se ha celebrado bajo el imperio de una legislación distinta de la normalmente
competente se ha realizado in frauden legis. Esta determinación de los elementos
constitutivos del fraude y sobre todo el de la intencionalidad es sumamente difícil
de probar y desde un punto de vista jurídico estricto se escapa un poco de las
funciones normales del derecho civil como lo ha dicho Sánchez de Bustamante y
Sirven. Por consiguiente, tratándose, como lo será en la mayoría de los casos, de
matrimonios celebrados bajo la forma legal distinta de la que normalmente sería la
competente por razón del domicilio o la nacionalidad, en los cuales la evasión de
la ley nacional es por motivo de conciencia y no de conveniencia material, es
completamente inaceptable la teoría del fraude a la ley de matrimonios celebrados
en esa forma.
En lo que se refiere a la segunda supuesta excepción, es decir a las exigencias
del Estado del cual son nacionales o están domiciliados los contrayentes de que
se observen tales exigencias so pena de considerar inválido el matrimonio efec-
tuado en contravención de ellas, es una excepción más aparente que real, pues
no tiene fondo jurídico alguno. En efecto, el propósito del principio o regla locus
regít actum es el de facilitar la vigencia extraterritorial de los actos jurídicos y que,
como se ha explicado en su oportunidad, dicha regla no es absoluta sino más bien
conlleva algunas excepciones. Sin embargo, la bondad del principio hace que un
matrimonio celebrado bajo la forma de una legislación extranjera sea válido en
otra nacional. Y la bondad del principio está efectivamente en el acatamiento que
se hace del acto jurídico cumplido en el extranjero, pues en otra forma reinaría el
caos en los actos humanos y, por lo tanto, no habría seguridad jurídica.
No obstante ello, algunos Estados haciendo uso de ese poder omnímodo que
tienen de crear normas de orden público o en atención de sus particulares
concepciones de las instituciones sociales, exigen ciertas formalidades,
generalmente de carácter religioso que los contrayentes deben cumplir además de
las formas locales, lo cual constituye en la práctica una excepción al principio del
locus regit actum, pues el matrimonio aunque celebrado de acuerdo a la ley local
es inválido en el país de origen de los contrayentes por no haberse observado los
requisitos adicionales considerados como inexcusables.
En este sentido está inspirada la Convención de La Haya sobre matrimonio de
1902 cuando allí se expresa que los países cuya legislación exijan una celebración
religiosa del matrimonio podrán dejar de reconocer como válidos aquellos matri-
monios que se hayan celebrado con inobservancia de tales prescripciones,
llegando incluso a establecer que un matrimonio celebrado en el extranjero, pero
inválido según la legislación local, se le concederá validez en los demás Estados
si han sido observadas las formas prescritas por los países de los cuales son
nacionales los contrayentes.
La tercera excepción, como las anteriores, tiene un fundamento jurídico más
aparente que real, pues se basa en ese poder omnímodo que tienen los Estados
de crear normas jurídicas imperativas, incluso de vigencia extraterritorial, orien-
tándose los Estados en este sentido por caminos de verdaderos abusos de
derecho. En realidad, se trata esta excepción de los matrimonios celebrados en
las sedes de las representaciones diplomáticas o consulares. En este caso los
contrayentes observan la forma de su legislación nacional y quedan casados con
prescindencia de la legislación local.
Desde un punto de vista jurídico estricto es muy discutible una disposición
legislativa positiva de carácter material o convencional que consagre una norma
de tal naturaleza. En realidad, el matrimonio es una institución jurídica que corres-
ponde al Estado territorial autorizar y vigilar y los Estados, conscientes de este
derecho, deben ser los primeros en evitar tales abusos legislativos. Con tales
medidas, la celebración de matrimonios en consulados o sedes diplomáticas, lo
que se logra es substraer del control del Estado territorial la vigilancia del
matrimonio, hecho que no tiene nada de jurídico, pues precisamente lo contrario sí
lo es. Es decir, respetar el matrimonio realizado en el extranjero con observancia
de las leyes locales en atención del principio locus regit actum.

Criterio legal venezolano


En Venezuela, el régimen legal del matrimonio está basado en el principio de la
ley personal. Según este principio, las leyes concernientes al estado y capacidad
obligan a los venezolanos, así residan o tengan su domicilio en país extranjero.
Por lo tanto, no es competente para regir el matrimonio la ley del domicilio sino la
de la nacionalidad.
Este régimen legal podría ser analizado en tres casos, a saber, matrimonio de
venezolano en el exterior; matrimonio de extranjero en Venezuela; y matrimonio
de extranjero en el exterior. De acuerdo con el primer caso, el venezolano está
obligado a acatar el principio de la nacionalidad consagrado en el Artículo 9 del
Código Civil, pues el matrimonio es el acto jurídico por excelencia que modifica el
status jurídico de la persona en cuanto al estado y para el cual la ley establece
una capacidad especial.
Por consiguiente, la ley establece que el matrimonio del venezolano en el exterior
se celebra con observancia de la ley venezolana referente a su estado y
capacidad y, por lo tanto, el venezolano deberá remitir, dentro de los seis meses
de haberse celebrado el matrimonio, copia legalizada del mismo a los efectos de
su inserción en los registros del estado civil que se lleva en Venezuela en la
parroquia o municipio de su último domicilio en el país. Como ya ha sido expuesto,
esta es la obligación que se tiene establecida con motivo de la realización del
matrimonio por parte de venezolano en el exterior, pues el requisito establecido en
el Código Civil del 22 de que el Juez de Primera Instancia examinara las actas
matrimoniales antes de su inserción a los efectos de comprobar si se habían
cumplido las leyes venezolanas referente al estado y capacidad, quedó abolido
por el Código vigente. Por consiguiente, todo matrimonio de venezolano en el
exterior, válido según la ley local pero inválido según la ley venezolana, se regirá
en Venezuela por las causas de anulación que trae el Código Civil en sus artículos
17 a 130, sin necesidad de que haya un pronunciamiento previo antes de su
inserción.
El segundo caso se refiere al matrimonio del extranjero en Venezuela. Con
relación a ello, se debe dejar sentado que tal matrimonio se rige, como en el caso
del venezolano en el exterior, por la ley personal. Por consiguiente, el matrimonio
se regirá, en lo que se refiere al estado y capacidad del extranjero, no por la ley
venezolana sino por su ley personal. Esto es un resultado evidente del
acatamiento que se debe a los principios del Derecho Internacional Privado y a un
mandato expreso de nuestra legislación, según la cual al extranjero, excepcio-
nalmente, se le aplicarán leyes extranjeras en aquellos casos permitidos por el
Derecho Internacional Privado. En consecuencia, el Código Civil venezolano
dispone que el extranjero antes de celebrar el matrimonio en Venezuela
compruebe fehacientemente de que es soltero, viudo o divorciado y de que es
hábil para contraer matrimonio según su ley personal. Uno de los medios de
prueba que prevé el Código es un justificativo levantado ante una Notaría o un
Tribunal, según sea el caso, en el cual testigos capaces en número de tres den
testimonio fundado y circunstanciado de que dicho extranjero es hábil para
contraer matrimonio según su ley personal, por tener la edad requerida para ello y
ser soltero, viudo o divorciado, todo conforme a su ley nacional. Es evidente que la
prueba de la viudez o divorcio o anulación de un matrimonio anterior no podrá
suplirse sino por la respectiva acta de defunción del extinto cónyuge o justificativo
judicial o por la sentencia definitivamente firme y ejecutoriada que ha pronunciado
el divorcio o la anulación y debidamente pasada por el exequátur si ello ha
ocurrido en el exterior.
Debe dejarse bien establecido que a pesar de ser competente la ley personal del
extranjero para celebrar su matrimonio en Venezuela, la propia ley venezolana
establece que, no obstante autorizarlo esa ley personal, no podrán celebrarse en
Venezuela matrimonios con infracción de los impedimentos dirimentes
establecidos por el Código Civil; no tendrán de la misma manera validez aquellos
impedimentos que según la referida ley personal se funden en diferencias de raza,
rango o religión; ni tampoco, por último, la falta de permiso y del acto respetuoso
que como previo, exija la referida ley personal, salvo el consentimiento que si debe
obtenerse de los ascendientes, tutores o representantes legales, por ser ello un
requisito de fondo regido por lo tanto por dicha ley.
El tercer caso que se presenta es el del matrimonio del extranjero en el exterior.
Este matrimonio es válido en Venezuela en atención del principio lucus regit actum
contenido en el Art. 11 del Código Civil, porque la ley competente para calificar de
válido el matrimonio en cuanto a sus requisitos intrínsecos como los extrínsecos
es la ley local en donde se celebró y no la venezolana.
En el caso de que ese matrimonio extranjero se domiciliase en Venezuela tiene
como obligación presentar dentro del primer año de su venida al país a la Primera
Autoridad de la Parroquia o Municipio respectivo, copia legalizada del acta de su
matrimonio para su correspondiente inserción en los libros de registros de
matrimonios que lleva dicha autoridad. Tal registro es indispensable para reclamar
cualquier efecto civil de ese matrimonio en Venezuela, ya que dicha copia
constituye la prueba de su celebración.

Bibliografía

Bonnemaison W., José L. (2008). Curso de Derecho Internacional Privado.


Valencia-Caracas, Venezuela: Vadell Hermanos Editores.
Guerra Iñiguez, Daniel. (2001). Derecho Internacional Privado. Venezuela: Kelran
Editores, C. A.
El Matrimonio: desde el punto de vista para el Derecho Internacional Privado,
para algunos Estados, para algunas legislaciones el Matrimonio es un Contrato
que se rige por el Principio de la autonomía de la voluntad de las partes, son las
partes que deciden cuales son las reglas en la que se va llevar a cabo la vida en
pareja, sin embargo hay países como Venezuela que el Matrimonio es una
Institución que a través de un vínculo jurídico que genera consecuencias jurídicas,
aquí las Reglas las establece el Estado. Que se encuentran el Código Civil,
Ejemplo: el cambio de estado civil, es decir, de soltero pasa hacer casado, el
menor de edad por efecto del matrimonio queda emancipado y nacen algunas
obligaciones de alimentación, tanto el hombre como la mujer deben contribuir con
el hogar. Del Matrimonio también surge la posibilidad de la mujer llevar el apellido
lo cual no es obligatorio, la mujer casada puede seguir llevando su apellido de
soltera. El Matrimonio también produce efectos patrimoniales, es decir, nace la
Comunidad Conyugal, Sin embargo hay países como Venezuela que contemplan
que para que no se integre la comunidad conyugal la pareja que se casa va por el
régimen de las Capitulaciones Matrimoniales debe constar en un Documento
Autentico, Registrado, debe ser consignado ante del Matrimonio el cual consiste
en la separación de bienes antes del Matrimonio que no entran en la Comunidad
Conyugal después del Matrimonio.

Requisitos:
a.- Los Esponsales: que es la promesa del futuro matrimonio hecha por ante un
funcionario, lo que llamamos Carteles, se fijan para que la gente sepan que x
persona y x persona se van a casar, en Venezuela la ruptura de los Esponsales no
es un delito pero llega a la indemnización del daño es decir, los gastos lo tiene que
pagar lo establece el C.C., en Francia si es un delito la ruptura de los Esponsales.
b.- El Sexo: en Venezuela solo se puede contraer Matrimonio personas del sexo
opuesto, a diferencia de otros países como Inglaterra se pueden casar personas
del mismo sexo, en Colombia cuando la Constituyente trataron de establecer el
matrimonio del mismo sexo pero no se ha logrado hasta ahora.
c.- La Capacidad: para poder contraer Matrimonio hay que ser capaz, en
Venezuela la capacidad para contraer Matrimonio para el varo es de 16 años y
para la mujer es de 14 años, tiene que tener madurez a los fines para la
procreación, tiene que tener madurez física, mental, sexual para concebir.
d.- Matrimonio Monogámico: en Venezuela el Matrimonio debe ser Monogámico
entre un hombre y una mujer, hay países que existe el Matrimonio Poligámico el
hombre puede tener 3 mujeres al mismo tiempo, en Venezuela no esta permitido,
el Venezuela tienen que divorciase par volver a casarse.
Clases de Matrimonio:
a. Matrimonio Religioso: este fue el primer Matrimonio que existió según la
religión que sea, de acuerdo lo que establece la Iglesia Católica.
b. Matrimonio Civil: en Venezuela cuando no existía el Matrimonio civil existía el
religioso que tenia funciones civiles, en Colombia las personas se casaban por
iglesia no había matrimonio civil y el matrimonio religioso era reconocido por el
Estado, hasta que se establece el matrimonio civil.
c. En Venezuela existe: el Matrimonio civil y el Matrimonio religioso, pero desde
el punto de vista legal el que tiene validez es el Matrimonio civil hasta el punto que
no puede celebrarse el Matrimonio civil antes que le Matrimonio religioso, en
Venezuela al contraer el Matrimonio civil no es obligatorio contraer el religioso.

¿Cual es la ley competente en Materia de Matrimonio? R= hay varios Criterio:

 Hay algunas legislaciones, que el Matrimonio esta determinado por el


Estatuto Personal o sea por la Ley Nacional, la nacionalidad se rige por lo
que establece el C.C.
 Hay otro que establecen, que la Ley que debe regir el Matrimonio es la Ley
Territorial que la del lugar donde se celebra el Matrimonio de la
nacionalidad de las personas la norma que rige este matrimonio es lo que
establezca la Ley Interna.

Cuando se trata de Estatuto Personal hay 2 corrientes:


 Nacional (Manzini)
 Domicilio (Escuela Anglosajona) Domicilio Conyugal.
Por efectos del Matrimonio se establece la Comunidad Conyugal, para que no se
establezca la Comunidad Conyugal casarse bajo el régimen de Capitulaciones
Matrimoniales.
OJO. - La Capacidad, Art.21 L.D.I.Pr. Capitulo cuarto de la Familia, (Fundamento
legal del Principio del Domicilio).

OJO. - Art. 22 L.D.I.P. Que Ley prevalece a los Efectos personales y


patrimoniales, prevalece el (Domicilio Común) el Lugar donde van a vivir.
Capitulaciones Matrimoniales: es la decisión que toman los contrayentes antes
de la Celebración del Matrimonio, este documento debe anexarse al acta que va
conformar la autoridad Competente que va a celebrar el acto del Matrimonio. La
Capitulaciones Matrimoniales es válida de acuerdo con un derecho extranjero
competente podrá ser inscrita en cualquier momento en la respectiva oficina
principal de Registro cuando produzcan efectos respecto a terceras personas
sobre de buena fe sobre bienes inmuebles en todo en todo el territorio de la
Republica.
¿Cuándo se consignan las Capitulaciones Matrimoniales?
R= antes de la celebración del Matrimonio,
¿Se podrán consignar las Capitulaciones Matrimoniales después de la celebración
del Matrimonio?
R= si, de conformidad con el Art. 22 de la L.D.I.P. Las Capitulaciones validas de
acuerdo con un derecho extranjero podrán ser inscritas en cualquier momento
después del Matrimonio.
Cuáles son los Casos que contempla el ordenamiento jurídico venezolano en
materia de Matrimonio:
Los venezolanos que se casan en el extranjero y tiene que cumplir con todo lo que
establece la Ley Venezolana, en cuanto al estado y capacidad de las personas,
una vez celebrado el matrimonio ¿qué tiene que hacer?
R= enviar el acta de Matrimonio y consignarlo en la jefatura donde tuvieron su
ultimo Domicilio para que el Matrimonio celebrado en el extranjero, surta efecto en
la República de Venezuela.
Extranjero que vienen casados a Venezuela, con hijos y con nietos, para que surta
efecto tiene que introducir el acta de Matrimonio en la jefatura donde establezcan
su Domicilio.
Extranjero casado en Venezuela, puede ser viudo, divorciado, soltero, siendo
soltero tiene que presentar la Carta de Soltería también la presenta los
venezolanos, ¿cuál es la variante en el Derecho Internacional Privado?
R= que la Carta de soltería tiene que ser avalada por 2 testigos en cuanto a los
venezolanos, pero si es extranjero tiene que ser avalada por 3 testigos

1.- Si es Viudo: tiene que anexar al Acta de Matrimonio el Acta de defunción.


2.-Si es Divorciado: tiene que consignar la Sentencia de Divorcio, pasada por el
exequátur que es el reconocimiento que hace un Estado de una Sentencia dictada
en el extranjero, por un concepto de homologación, esta sentencia surte efecto en
su país, para que surta efecto en Venezuela y para que tenga efecto de Cosa
Juzgada en Venezuela tiene que venir del extranjero. Una Sentencia ejecutoriada
es decir, definitivamente firme, cosa juzgada. Para que la persona se vuelva a
casar tiene que esperar que se venza el lapso sino incurre en el delito de bigamia.
Tiene que ser Sentencia ejecutoriada. Cuando el Tribunal la declare como
Ejecutoriada.

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