Thomas Hobbes
(1588 - 1679)
Hobbes funda todo su sistema jurídico positivo sobre la base del
reconocimiento de la ley natural.
Hobbes comienza el capítulo 14 del Leviatán dando las definiciones de
derecho natural, libertad y ley natural. La ley natural, dice, “es un
precepto o regla general, descubierto mediante la razón, por el cual a
un hombre se le prohíbe hacer aquello que sea destructivo para su vida
o elimine los medios para conservarla, así como omitir todo aquello
que, en su opinión, puede contribuir mejor a preservarla”.
Thomas Hobbes parece haber llegado a una conclusión iuspositivista
partiendo de premisas iusnaturalistas.
Ius naturale en Hobbes
En Leviatán, Hobbes (1989: 110) dijo:
El derecho natural, que los escritores llaman comúnmente jus naturale, es la libertad que tiene
cada hombre de usar su propio poder según le plazca, para la preservación de su propia
naturaleza, esto es, de su propia vida; y, consecuentemente de hacer cualquier cosa que,
conforme a su juicio y razón, se conciba la más apta para alcanzar ese fin.
Para Hobbes es claro que ius naturale tiene el sentido de derecho subjetivo, esto es, una
facultad o poder natural.
Lex naturalis en Hobbes
“Una ley natural, lex naturalis, es un precepto o regla general, descubierto mediante la razón,
por la cual a un hombre se le prohíbe hacer aquello que sea destructivo para su vida, o elimine
los medios para conservarla”. En el De cive, define la ley de la naturaleza como “el dictado de
la recta razón, acerca de aquellas cosas que debemos hacer u omitir en la medida de nuestras
fuerzas, para la constante preservación de nuestra vida y nuestros miembros”
Dice, además, que ley (lex) no debe ser confundida con derecho (jus), pues el derecho consiste
en la libertad de hacer o de omitir, mientras que la ley determina y obliga a una de las dos
cosas (Hobbes, 1989: 110).
En la condición natural del hombre, caracterizada por la guerra de todos contra todos, cada
hombre tiene derecho a todo, incluso al cuerpo de su prójimo.
Hobbes, si el fin es la conservación de la vida, la razón nos indica que el medio para obtener
este fin debe ser necesariamente el logro de un estado pacífico y el mantenimiento del mismo,
pues el estado natural, que es la guerra, es precisamente la condición que imposibilita la
seguridad en la vida humana.
El primer y más importante paso lógico para obtener la paz es, entonces, salir del estado
natural. Sin embargo, la búsqueda de la paz está condicionada a que se tenga la esperanza de
lograrla, pues, de lo contrario, la razón nos manda a que ejerzamos el derecho natural, esto es,
a que busquemos y usemos todas las ventajas y ayudas de la guerra.
Para Hobbes, en el hipotético estado de naturaleza, los hombres concluyen (por medio de la
razón) que el único camino para conservar la vida es buscar la paz y seguir las leyes de
naturaleza (leyes morales)
Sin embargo, como nada garantiza que todos los hombres actúen siempre conforme a la razón,
y en cambio existen muchas posibilidades de que se dejen llevar por sus pasiones, concluyen
(también mediante un cálculo racional) que la única forma de garantizar el cumplimiento de las
leyes morales es instituyendo un poder común capaz de obligar a todos a cumplir estas leyes y
las demás leyes civiles que este mismo poder dicte.Pero para que este poder común garantice
el cumplimiento de las leyes morales, es preciso que cuente con todo el poder de decidir y
aplicar las leyes, pues de lo contrario cualquiera podría rebelarse y poner en riesgo la
sobrevivencia del Estado.
Para Hobbes, la justicia tiene su fundamento en la propiedad, y ello es así puesto que, a pesar
de que Hobbes define la justicia en sus obras como el cumplimiento de los convenios, éstos
tienen como base la propiedad, después del principio de preservar la vida. Esta última da
origen al convenio, pues las leyes del estado de naturaleza tienen como fin la paz. Ahora bien,
esa paz sólo será posible cuando los sujetos se sometan al soberano que la garantizaría por
medio de fuerzas coercitivas. Por tanto, En la condición civil y estatal, todos los ciudadanos del
Estado tienen asegurada su existencia física; aquí reinan la tranquilidad, la seguridad y el
orden. Esta es, como se sabe, la definición de la policía. Estado moderno y policía moderna
han surgido juntos y esta última es la institución más importante del Estado de seguridad.
(Schmitt, 2008, p.89)
Estado de Naturaleza.
Thomas Hobbes parte de la consideración de que todos los seres humanos son iguales por
naturaleza, tanto a nivel físico como psicológico, y por lo tanto, todos tienen la misma
predisposición para la lucha. Si no hay un poder al que todos teman, el caos y la guerra se
apoderarán de la situación. Porque en el Estado de Naturaleza, ese estado ahistórico del ser
humano anterior a la sociedad y a las leyes, todas las personas tienen el derecho de preservar
su vida y para ello, pueden hacer cualquier cosa. Gozan de total libertad e impunidad. Todo
vale para sobrevivir. El Estado de Naturaleza sería, para Hobbes “la guerra de todos contra
todos” o en latín bellum omnium contra omnes (De Cive).
Por eso, y a fin de preservar la paz entre los seres humanos, es necesario salir del estado de
naturaleza hacia la sociedad. El contrato social es fundamental para evitar el estado de guerra
permanente, una situación en la que el ser humano se encuentra en peligro constante.
Para Hobbes, todos los seres humanos son iguales y se encuentran conformes con sus
atributos físicos y sus capacidades intelectuales, y por lo tanto, todos son capaces de dominar
a los otros, tanto usando su fuerza corporal como la crueldad.
Todos los individuos quieren lo mismo, todos desean las mismas cosas, y para conseguirlas,
hay que luchar por ella. En este estado, el hombre es un lobo para el hombre, ya que,“…si
dos hombres desean la misma cosa, y en el camino que conduce al fin (que es a veces su
propia conservación y a veces su delectación tan sólo) tratan de aniquilarse o sojuzgarse uno a
otro…”. El poder del otro, es el único miedo del hombre libre, su única limitación