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Preparación para La Crisis Final

Este documento habla sobre la preparación para la gran crisis final y la segunda venida de Cristo. Insta a los creyentes a prepararse espiritualmente para enfrentar las pruebas finales y estar listos para cuando Cristo regrese pronto. También advierte sobre los juicios de Dios que caerán sobre la tierra y la necesidad de estar del lado de Dios antes de que sea demasiado tarde.

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Preparación para La Crisis Final

Este documento habla sobre la preparación para la gran crisis final y la segunda venida de Cristo. Insta a los creyentes a prepararse espiritualmente para enfrentar las pruebas finales y estar listos para cuando Cristo regrese pronto. También advierte sobre los juicios de Dios que caerán sobre la tierra y la necesidad de estar del lado de Dios antes de que sea demasiado tarde.

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Preparación para la crisis nal


julio 10, 2016 / Evangelismo

Recursos devocionales

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en Línea Audio Audio del Día Oración para hoy

La gran crisis está por sobrecogernos. Para hacer frente a sus pruebas y
tentaciones, para cumplir sus deberes, se necesitará una fe perseverante. Pero
podemos triunfar gloriosamente; nadie que vele, ore y crea será entrampado
por el enemigo.

En el tiempo de prueba que nos espera, Dios pondrá


garantía de seguridad sobre todos aquellos que hayan
guardado la palabra de su paciencia. Cristo dirá a sus
eles: “Anda, pueblo mío, éntrate en tus aposentos, cierra
tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento,
en tanto que pasa la ira.” Isaías 26:20. El León de Judá, tan
temible para los que rechazan su gracia, será el Cordero de Dios para los
obedientes y eles. La columna de nube que signi ca ira y terror para el
transgresor de la ley de Dios, será luz, misericordia y liberación para los que
hayan guardado sus mandamientos. El fuerte brazo que hiera a los rebeldes,
será fuerte para librar a los leales. Cada el será ciertamente recogido. “Y
enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los
cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.”

Hermanos, vosotros a quienes han sido reveladas las verdades de la Palabra


de Dios, ¿qué papel desempeñaréis en las escenas nales de la historia de este
mundo? ¿Comprendéis estas solemnes realidades? ¿Os percatáis de la gran
obra de preparación que se está realizando en el cielo y en la tierra? Presten
atención a las cosas que están escritas en las profecías todos los que han
recibido la luz y que han tenido oportunidad de leerlas y oírlas; “porque el
tiempo está cerca.” Nadie juegue ahora con el pecado, fuente de toda
desgracia en nuestro mundo. Nadie permanezca ya en letargo y en el estupor
de la indiferencia, ni deje que el destino de su alma dependa de una
incertidumbre. Aseguraos de que estáis plenamente de parte del Señor.
Preguntaos con corazones sinceros y labios temblorosos: “¿Quién podrá
subsistir?” En estas últimas preciosas horas del tiempo de gracia, ¿habéis
estado colocando el mejor material posible en el edi cio de vuestro carácter?
¿Habéis estado puri cando vuestras almas de toda mancha? ¿Habéis seguido
la luz? ¿Habéis hecho obras correspondientes a vuestra profesión de fe?

¿Obra en vosotros la gracia enternecedora y subyugadora de Dios? ¿Tenéis un


corazón que pueda sentir, ojos que puedan ver, oídos que puedan oír? ¿Habrá
sido vano lo que la verdad eterna declara concerniente a las naciones de la
tierra? Se hallan bajo la condenación, preparándose para los juicios de Dios; y
en este día, cargado de resultados eternos, el pueblo escogido para ser el
depositario de una verdad trascendental debiera permanecer en Cristo. ¿Dejáis
que vuestra luz brille para iluminar a las naciones que perecen en sus pecados?
¿Comprendéis que estáis defendiendo los mandamientos de Dios delante de
aquellos que los pisotean?

Es posible ser un creyente parcial y formalista, y sin embargo ser hallado falto
y perder la vida eterna. Es posible practicar algunas de las órdenes bíblicas y
ser considerado como cristiano, y sin embargo perecer por carecer de las
cualidades esenciales para el carácter cristiano. Si descuidáis o tratáis con
indiferencia las amonestaciones que Dios ha dado, si albergáis o excusáis el
pecado, estáis sellando el destino de vuestra alma. Seréis pesados en la
balanza, y hallados faltos. Os serán retirados para siempre la gracia, la paz y el
perdón; Jesús habrá pasado para nunca más estar al alcance de vuestras
oraciones y súplicas. Mientras dura la misericordia, mientras el Salvador sigue
intercediendo, hagamos una obra cabal para la eternidad.

El regreso de Cristo a nuestro mundo no se demorará mucho. Sea ésta la nota


tónica de todo mensaje.

Es necesario presentar a menudo a la gente la bienaventurada esperanza de la


segunda venida de Cristo con sus solemnes realidades. Esperar la pronta
aparición de nuestro Señor nos inducirá a considerar las cosas terrenales
como nada y vacías.

Pronto se ha de pelear la batalla de Armagedón. Aquel sobre cuya vestidura


está escrito el nombre Rey de reyes y Señor de señores, ha de encabezar
pronto los ejércitos del cielo.

No pueden ya decir los siervos del Señor, como el profeta Daniel: “El tiempo
jado era largo.” Daniel 10:1. Falta ahora muy poco tiempo para que los
testigos de Dios hayan cumplido su obra de preparar el camino del Señor.

Hemos de poner a un lado nuestros planes estrechos y egoístas, recordando


que se nos ha encargado una obra de la mayor magnitud y de la más alta
importancia. Al hacer esta obra estamos pregonando los mensajes del primer
ángel, del segundo y del tercero, y preparando así la llegada de aquel otro ángel
del cielo que ha de iluminar la tierra con su gloria.

El día del Señor se está acercando furtivamente; pero los que se llaman
grandes y sabios no conocen las señales de la venida de Cristo y del n del
mundo. Abunda la iniquidad y el amor de muchos se ha enfriado.

Miles y millares, sí, millones y millones, hacen ahora su decisión para la vida
eterna o la muerte eterna. El hombre que está completamente absorbido por su
contaduría, el que halla placer ante la mesa de juego, el que se deleita en
satisfacer el apetito pervertido, el amador de diversiones, los que frecuentan el
teatro y el salón de baile, no tienen en cuenta la eternidad. Toda la
preocupación de su vida es: ¿Qué comeremos? ¿Qué beberemos? ¿Con qué
nos vestiremos? No se hallan en laprocesión que avanza hacia el cielo. Son
conducidos por el gran apóstata, y con él serán destruídos.

A menos que comprendamos la importancia de los momentos que están


pasando rápidamente a la eternidad, y nos preparemos para subsistir en el gran
día de Dios, seremos mayordomos in eles. El centinela debe saber qué hora de
la noche es. Todo está ahora revestido de una solemnidad que deben
comprender todos los que creen la verdad para este tiempo. Deben actuar con
referencia al día de Dios. Los juicios de Dios están por caer sobre el mundo, y
necesitamos prepararnos para aquel gran día.

Nuestro tiempo es precioso. Nos quedan tan sólo muy pocos días de gracia en
los cuales prepararnos para la vida futura e inmortal. No tenemos tiempo que
gastar en movimientos desordenados. Debemos temer la costumbre de leer
super cialmente la Palabra de Dios.

Es tan cierto ahora como cuando Cristo se hallaba en la tierra que toda
penetración del Evangelio en el dominio del enemigo arrostra la era oposición
de sus vastos ejércitos. El con icto que está por sobrecogernos será el más
terrible que se haya presenciado jamás. Pero aunque Satanás se nos presente
como guerrero poderoso y armado, su derrota será completa, y perecerá con él
todo aquel que se le una al preferir la apostasía a la lealtad.

El Espíritu refrenador de Dios se está retirando ahora mismo del mundo. Los
huracanes, las tormentas, las tempestades, los incendios y las inundaciones,
los desastres por tierra y mar, se siguen en rápida sucesión. La ciencia
procura explicar todo esto. Menudean en derredor nuestro las señales que nos
dicen que se acerca el Hijo de Dios, pero son atribuidas a cualquier causa
menos la verdadera. Los hombres no pueden discernir a los ángeles que como
centinelas refrenan los cuatro vientos para que no soplen hasta que estén
sellados los siervos de Dios; pero cuando Dios ordene a sus ángeles que
suelten los vientos, habrá una escena de contienda que ninguna pluma puede
describir.

A los que son indiferentes en este tiempo, Cristo dirige esta amonestación:
“Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”
Apocalipsis 3:16. La gura empleada al decir que os vomitará de su boca,
signi ca que no puede ofrecer a Dios vuestras oraciones o vuestras
expresiones de amor. No puede apoyar vuestras enseñanzas de su Palabra ni
vuestra obra espiritual. No puede presentar vuestros ejercicios religiosos con la
petición de que se os conceda gracia.

Si pudiese descorrerse el telón, y pudieseis discernir los propósitos de Dios y


los juicios que están por caer sobre un mundo condenado, si pudieseis ver
vuestra propia actitud, temeríais y temblaríais por vuestras propias almas y
por las almas de vuestros semejantes. Haríais ascender al cielo fervientes
oraciones con corazón angustiado. Lloraríais entre el pórtico y el altar,
confesando vuestra ceguera espiritual y apostasía.

Joyas de los Testimonios

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“Es privilegio de los padres llevar consigo a sus hijos a las puertas de la ciudad
de Dios, y decir: ‘He tratado de enseñar a mis hijos a amar a Dios, hacer su
voluntad y glorificarlo’. Para los tales se abrirán las puertas, y padres e hijos
entrarán... Los miembros de cada familia que entren en la ciudad de Dios habrán
sido fieles obreros en su hogar terrenal” (LC 216).

- Elena G. White

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