10.22201/iij.24484873e.2022.164.18092: Recibido El 6 de Julio de 2022 Aprobado El 14 de Febrero de 2023
10.22201/iij.24484873e.2022.164.18092: Recibido El 6 de Julio de 2022 Aprobado El 14 de Febrero de 2023
DOI: 10.22201/iij.24484873e.2022.164.18092
Resumen: Abstract:
En el presente artículo explicaré la visión y In this article, I will explain the vision
conceptos para diseñar y construir un and concepts for designing and
sistema de justicia digital eficaz, con el building an effective Digital Justice
objetivo de que sirva para establecer bases System, with the view that it will serve
fundamentales que perduren en el tiempo y to establish fundamental foundations
sobrevivan a los cambios y desarrollos that will endure over time and survive
tecnológicos. Y como estos conceptos se technological changes and
pueden reflejar en constructos normativos developments. And how these concepts
de forma armónica en tres Iniciativas de can be reflected in normative
Ley: 1) la iniciativa proyecto de Decreto por constructs harmoniously in three
el que se Reforma al Artículo 17 legislative initiatives: 1) The initiative
Constitucional en Materia de Impartición de draft decree amending Article 17 of the
Justicia Digital; 2) la Ley para la Constitution regarding the provision of
reglamentación del expediente judicial digital justice; (2) The Act on the
electrónico y en materia de reducción de Regulation of Electronic Court Records
uso de papel físico, y 3) la Iniciativa and on the Reduction of the Use of
proyecto de decreto por el que se expide la Physical Paper; and (3) The Initiative
Ley general de mecanismos alternativos de draft decree issuing the General Act on
solución de controversias, y la propuesta de Alternative Dispute Resolution
cambios al capítulo III, referente a los mechanisms, and the proposed
mecanismos alternativos de solución de changes to Chapter III on Online
controversias en línea. Dispute Resolution.
1
Palabras clave: Keywords:
I. Introducción
L a realidad actual de las sociedades rápidas y lentas en el país, dan cuenta del impacto de las
tecnologías y de las nuevas necesidades del hombre y del planeta. Es irrefutable la existencia del
cambio climático, el impacto del uso de papel en la ecología y del impacto de las tecnologías en el
medio ambiente y la vida del hombre. Las sociedades se han vuelto más rápidas en su interacción
social y comercial, lo que también ha producido la aceleración de conflictos en las interacciones
humanas, las cuales deben resolverse para el sano desarrollo de la sociedad.
El objeto de estudio que se propone analizar en este documento es el desarrollo de una justicia
digital, la cual es fundamental para dotar de certeza, seguridad, acceso y desarrollo de soluciones
rápidas y justas a las sociedades rápidas y lentas que interactúan en la composición del país; es decir,
que la administración de justicia debe transformarse acorde a las demandas de las sociedades
rápidas pero tomando en cuenta su interrelación con las sociedades lentas.
De esta manera, es apreciable que la realidad actual en México debe considerarse como una
oportunidad fundamental para construir y diseñar un sistema de justicia digital eficaz.
Estos conceptos se pueden reflejar en los constructos normativos, por ejemplo en las tres
iniciativas de ley que actualmente se encuentran en debate: 1) la Iniciativa Proyecto de Decreto por
el que se Reforma al Artículo 17 Constitucional en Materia de Impartición de Justicia Digital; 2) la
Ley para la Reglamentación del Expediente Judicial Electrónico y, en Materia de Reducción de uso
de Papel Físico; y 3) La Iniciativa Proyecto de decreto por el que se expide la Ley general de
Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, y la propuesta de cambios al Capítulo III,
referente a los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias en línea.
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El reto de los juristas actuales consiste en abordar realidades pragmáticas afectadas por los cambios
tecnológicos y construir bases teóricas que no den paso a la dispraxis jurídica en las instituciones de
formas más caóticas a las que ya existen.
Esto representa un gran reto a la comunidad científica estudiosa del derecho, ya que el
investigador con este perfil debe esforzarse no sólo en presentar bases teóricas y desarrollarlas en la
dirección de un campo específico y nuevo tocante a regular los efectos de una sociedad económica-
tecnológica en constante desarrollo, sino que hoy los juristas debemos proyectar los futuros retos en
el campo del derecho derivado de los presentes, futuros y posibles cambios tecnológicos que
parecerían más del campo de la ciencia ficción, pero que confluirán con la vida del hombre y por
tanto en el campo del derecho y la justicia. Estos nuevos escenarios nos invitan a replantear la teoría
del derecho (Cáceres Nieto, Enrique, 2012, p. 91); repensar el derecho procesal y su relación con el
diseño de soluciones tecnológicas.
Tal como alcanzo a apreciar durante la observación empírica comparada acerca de diferentes
modelos de desarrollos tecnológicos en el campo del derecho aplicados a la impartición de justicia o
a la solución de conflictos, existen al momento dos maneras de abordar la construcción de modelos
y/o plataformas, esto es: 1) desde una perspectiva puramente procesalista en uso de la tecnología, o
2) desde una perspectiva flexible con prioridad al desarrollo tecnológico.
La elección entre una y otra visión guarda relación directa con el tipo de modelo de derecho
constitucional y procesal; por ejemplo, en el derecho anglosajón se tienden a desarrollar plataformas
tecnológicas desde la segunda perspectiva, es decir, más flexible, puesto que no se supeditan a
regulaciones procesales de estricto derecho; lo que permite utilizar las bondades de la tecnología
para inducir al usuario o ciudadano en su conducta hacia la solución de conflictos.
Mientras que los desarrollos tecnológicos en latitudes pertenecientes a tradiciones del civil law,
con un derecho procesal claramente estipulado en la norma, los desarrollos tecnológicos muchas
veces terminan siendo la translación de un proceso off line a un proceso online; estos son los nuevos
cuestionamientos a los que los juristas nos enfrentamos.
3
Esa labor me ha permitido colectar y detectar algunas necesidades de los operadores jurídicos y
por tanto las áreas en que se necesita trabajar en el desarrollo de tribunales electrónicos,
plataformas de resolución electrónica de disputas públicas y, a su vez, el confeccionamiento de
normas relativa a ello. Así, he podido construir la siguiente hipótesis: es necesario abordar la
problemática desde la visión de la teoría de la complejidad y la teoría de sistemas.
De tal modo, es necesario que el diseño de un sistema de justicia digital eficaz se nutra desde
una perspectiva de soluciones teóricas y prácticas vistas desde la complejidad, la teoría de sistemas,
la filosofía del derecho, la teoría del derecho, el derecho procesal y la solución alternativa de
conflictos, entre otras ramas que se pueden descubrir a lo largo de esta primera aproximación a la
problemática.
Este artículo es un primer esfuerzo por proponer un primer concepto: el “sistema de justicia
digital eficaz” (SJDE), así como explicar las bases teóricas detrás de ello. Asimismo, proponer una
serie de principios tomados de los estudios previamente realizados en mi obra “Resolución
Electrónica de Disputas: Acceso a Justicia Digital”, los cuales se espera contribuyan como base para
el diseño y construcción de un SJDE. Finalmente, se buscará aterrizar esta exposición teórica en un
análisis sobre las diversas propuestas legislativas que actualmente se debaten en el Legislativo y que
desde mi punto de vista deben considerarse en conjunto y no como temas aislados.
A. Teoría de la complejidad
Edgar Morin, filósofo francés de los años noventa, plantea la teoría de la complejidad. Invita a
aproximarse a la construcción del conocimiento mediante una visión holística que entienda al objeto
de estudio como parte de un todo entrelazado. Morin (1998) retoma la frase de Pascal “considero
imposible conocer las partes si no conozco el todo, pero considero imposible conocer el todo si no
conozco las partes” (p. 421). Dice Morin (1998, p. 421) que “nada está aislado… todo lo que ocurre en
un punto de globo afecta en otro”, lo podemos apreciar en la física, en la biología, en el universo.
Encuentro que para ejemplificar esto es necesario escucharlo de la propia pluma del autor francés:
Veamos algunos ejemplos: cada célula de nuestro cuerpo es una parte que está en el todo de nuestro
organismo, pero cada célula contiene la totalidad del patrimonio genético del conjunto del cuerpo, lo que
significa que el todo está también en la parte. Cada individuo en una sociedad es una parte de un todo,
que es la sociedad, pero ésta interviene, desde el nacimiento del individuo, con su lenguaje, sus normas,
sus prohibiciones, su cultura, su saber; otra vez, el todo está en la parte. En efecto, “todo está en todo y
recíprocamente”. Nosotros mismos, desde el punto de vista cósmico, somos una parte en el todo cósmico:
las partículas que nacieron en los primeros instantes del universo se encuentran en nuestros átomos. El
átomo de carbono necesario para nuestra vida se ha formado en un sol anterior al nuestro. O sea que la
totalidad de la historia del cosmos está en nosotros, que somos, no obstante, una parte pequeña, ínfima,
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perdida en el cosmos. Y sin embargo somos singulares, puesto que el principio «el todo está en la parte”
no significa que la parte sea un reflejo puro y simple del todo. Cada parte conserva su singularidad y su
individualidad, pero, de algún modo, contiene el todo (Edgar Morin 1998, p. 421).
Con esta misma visión holística, en mi tesis doctoral (Arley Orduña, 2020) desarrollé como
premisa inicial mi pretensión de comprobar la eficacia de las plataformas de solución de conflictos
en línea (Online Dispute Resolution) en el campo de comercio electrónico transfronterizo, en el
sector público y privado. La problemática ODR comprendida, como un todo entrelazado con
diferentes visiones y aplicaciones en diversas partes del mundo, así como compuesta de subsistemas
normativos locales que imponían condiciones similares y diferentes variables de acuerdo con la
sociedad, por lo que para comprender “el todo” fue necesario realizar un exhaustivo análisis
empírico de diversas plataformas ODR; tanto de sus resultados cualitativos como cuantitativos,
mismos que permitieran arrojar un diagnóstico sobre la eficacia de este tipo de sistemas en la esfera
pragmática del consumidor electrónico internacional y nacional (usuario).
Para desarrollar esta visión compleja era necesario dotar de una estructura filosófica que
sirviera de guía para conducir una investigación empírica de ese nivel. Realicé un análisis filosófico
minucioso y nunca hecho antes en español para responder las preguntas: ¿qué es una plataforma
justa?, ¿cómo desarrollamos una plataforma de resolución electrónica de disputas que sea justa?,
¿cómo resolvemos la lucha pragmática entre el diseño de una plataforma “justa” y una “eficaz”?,
¿qué principios deben guiar a los desarrolladores de plataformas?
Al ser este un primer acercamiento teórico, carece aún de ser una labor transdisciplinaria. Sin
embargo, el objetivo que persigue el presente documento es proponer una base de lenguaje para
desarrollar un plan de trabajo a futuro, urgente y necesario para el país, del cual formen parte
tomadores de decisiones, legisladores, programadores, diseñadores, abogados litigantes, personal
administrativo, operativos jurídicos y usuarios ciudadanos del sistema de justicia.
B. Teoría de sistemas
La teoría general de sistemas proviene primeramente de la pluma del biólogo Ludwig von
Bertalanffy (1901-1972). Para él, la TGS debería constituirse en un mecanismo de integración entre
las ciencias naturales y sociales.
La teoría general de sistemas (TGS) se presenta como una forma sistemática y científica de aproximación y
representación de la realidad y, al mismo tiempo, como una orientación hacia una práctica estimulante
para formas de trabajo transdisciplinarias. En tanto paradigma científico, la TGS se caracteriza por su
perspectiva holística e integradora, en donde lo importante son las relaciones y los conjuntos que a partir de
ellas emergen. En tanto práctica, la TGS ofrece un ambiente adecuado para la interrelación y comunicación
fecunda entre especialistas y especialidades. (Arnold Cathalifaud y Marcelo Osorio 1998, p. 2).
Según Arnold Cathalifaud y Marcelo Osorio la TGS presenta dos grupos de estrategias para la
investigación en sistemas generales:
“a. Las perspectivas de sistemas en donde las distinciones conceptuales se concentran en una
relación entre el todo (sistema) y sus partes (elementos).
6
La TGS nos ofrece una categorización de conceptos con los cuales se puede analizar la
constitución de sistemas ya sea biológicos, físicos o sociales, que nos permiten analizar la interacción
del sistema y sus partes, así como del sistema y su ambiente. Así, se logra identificar si un sistema es
cerrado (que no permite intervención del exterior) o abierto (donde hay intervención del exterior).
Arnold Cathalifaud y Marcelo Osorio explican que esta teoría se ayuda de otras teorías como “la
teoría de conjuntos (Mesarovic), teoría de las redes (Rapoport), cibernética (Wiener), teoría de la
información (Shannon y Weaver), teoría de los autómatas (Turing), teoría de los juegos (Von
Neumann), entre otras” (1998, p. 5).
Estos enfoques me han permitido comprender al Poder Judicial como un sistema compuesto de
subsistemas, donde cada subsistema es en sí mismo un sistema compuesto de subsistemas y, que
varían en su composición de fondo y no de forma, ya que cada uno de ellos se compone por
individuos con experiencias cognoscitivas que influyen en su quehacer jurídico.
Es por ello que la transformación digital del Poder Judicial y de los tribunales locales debe
abordarse desde una visión y construcción entrelazada al momento que estamos más cerca de un
punto de inicio, en donde las experiencias y necesidades de todos los operadores jurídicos (abogados
litigantes, impartidores de justicia, jueces, secretarios de acuerdos, proyectistas, personal
administrativo, ciudadanía y usuario final, etcétera) sean consideradas para la construcción de un
sistema de justicia digital eficaz.
Este momento actual nos trae nuevos cuestionamientos para replantear la teoría del derecho, el
derecho procesal, la flexibilidad de los procesos en el medio ambiente digital, así como utilizar la
psicología conductual a través de la plataforma para inducir a la solución de conflictos, más que para
producir bellos procesos largos en línea; pero que igualmente no ayuden a resolver la saturación de
procesos y la justicia pronta y expedita.
Así pues, el sistema de justicia está compuesto de principios y reglas reflejados en constructos
normativos, mismos que se aplican a través de diversos elementos operativos (estructuras y
organismos, por ejemplo: juzgados de diversos tipos) donde interactúan elementos vivos, es decir,
los individuos u operadores jurídicos que hacen que éste funcione (administradores de justicia,
impartidores de justicia, abogados litigantes, justiciables, etcétera).
7
Ahora bien, la eficacia de un sistema está dada por el uso y la confianza de los usuarios en dicho
sistema. Como se sabe, el sistema de justicia en México no goza de gran credibilidad, es por ello por
lo que se han hecho diversas reformas que buscan mejorarlo. Pero la eficacia de estos cambios
depende en gran medida de dos aristas: la implementación y el rompimiento de paradigmas
culturales y creación de nuevos paradigmas en los operativos jurídicos que forman parte del sistema
(abogados litigantes, administrativos e impartidores de justicia).
Uno de los grandes beneficios de la tecnología es que a través de ella se crean paradigmas
culturales, patrones de conducta y creación de nuevas necesidades, tal como lo hemos visto en
ejemplos comerciales como Facebook, Amazón, Uber, etcétera.
***
Primero. Con los siguientes cuestionamientos: a) ¿cuál es la medida y nivel de eficacia real y
pragmática de los procesos tradicionales?, b) ¿qué experimentan día con día los operadores jurídicos
en su interacción con el sistema?, c) ¿qué cambios son necesarios para que los operativos jurídicos
(usuarios) tengan una mejor experiencia y una mejor forma de trabajo, desde su punto de vista y
experiencia?, d) ¿dónde mejoramos nuestros procesos tradicionales?, e) ¿dónde aplicamos procesos
tecnológicos para facilitar el acceso a los justiciables?, f) ¿dónde aplicamos procesos tecnológicos
para facilitar el trabajo de los operativos jurídicos?, g) ¿dónde aplicamos procesos tecnológicos para
facilitar el trabajo de los impartidores de justicia?
Estas preguntas no son limitativas y más bien responden a un trabajo de metodología empírica
con los operadores jurídicos que vaya permitiendo diseñar y producir soluciones, cambios y
migraciones tecnológicas flexibles y asequibles para todos los involucrados del sistema.
En este sentido el escenario ideal sería lograr un proyecto institucional serio de forma
colaborativa con el sistema de tribunales del país, cuya finalidad consista en establecer estándares y
políticas comunes, desarrollar un programa de capacitación con los departamentos de tecnología
para trabajar colaborativamente con las áreas legales y viceversa; de manera tal que se obtenga como
resultado final la detección y comprensión de las necesidades de los operadores jurídicos y se logre
proyectar los escenarios posibles y factibles de soluciones tecnológicas a desarrollar.
8
Segundo. Velar por que la respuesta a los cuestionamientos anteriores siempre respete,
resguarde y se desarrolle conforme a principios fundamentales que protejan los derechos
fundamentales de los usuarios.
Es por esto que la transformación digital del Poder Judicial y de los tribunales locales, debe
abordarse desde una visión y construcción entrelazada al momento que estamos más cerca de un
punto de inicio. En donde las experiencias y necesidades de todos los operadores jurídicos
(abogados litigantes, impartidores de justicia, jueces, secretarios de acuerdos, proyectistas, personal
administrativo, ciudadanía y usuario final, etcétera) sean consideradas para la construcción de un
sistema de justicia digital eficaz. No solamente como un diseño procedimental y constitucional
transferido a un medio tecnológico, desde la falta de comunicación y lenguaje común entre los
ingenieros y abogados que enfrentan el reto de este tipo de soluciones desde viejos modelos
mentales. Ya que la realidad tecnológica y social nos obliga replantearnos diversos temas, como el
derecho procesal, la flexibilidad de los procesos en el medio ambiente digital, el uso de la psicología
conductual a través de la plataforma para inducir a la solución de conflictos, con la finalidad de
evitar procesos en línea tortuosos (jurisdiccionales o no jurisdiccionales) que igualmente no ayuden
a resolver la saturación de procesos.
Cuarto. ¿A qué debe aspirar el sistema de justicia digital? Teniendo en mente los elementos
anteriores, ahora es momento de repensar el sistema de justicia a partir de un nuevo modelo mental
que relacione los beneficios de los avances tecnológicos con los servicios y actividades de los
tribunales y organismos de impartición de justicia, mismo que facilite a todos los usuarios en sus
diversas actividades, por ejemplo:
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a) Oficialías de parte electrónicas sin necesidad de duplicar con expedientes en papel.
k) Chatbots.
l) Repositorio documental de formatos para los operativos jurídicos del tribunal, con
capacidad de almacenamiento de datos y asistencia virtual de voz, aplicando técnicas de
inteligencia artificial para la búsqueda documental, historial y llenado. Ello con la
finalidad de reducir errores humanos, pero salvaguardando que el sistema requiera de
aprendizaje con supervisión humana.
c) Chatbots.
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d) Traducción de textos legales a otras lenguas.
h) Sistema que genere los datos necesarios para comprobar que los casos mediables no
regresan en forma de litigio al tribunal.
Esta divergencia es notoriamente conocida en el país. Ahora bien, como parte de lo que se
requiere es generar procesos más eficaces y nuevos paradigmas en los operadores jurídicos, es
necesario establecer estrategias en el diseño e implementación de nuevos modelos de justicia digital,
así como la migración de procesos electrónicos, implementación del expediente judicial electrónico y
el diseño de tribunales electrónicos de en todo el país, las cuales alcanzo a vislumbrar en dos
estrategias:
b) Segundo. Que este grupo de expertos ayude en la observación del desarrollo de los proyectos
de trasformación digital hacia la construcción de un sistema de justicia digital.
Tal como alcanzo a apreciar, existen al momento dos maneras de abordar la construcción de
modelos y/o plataformas, esto es: 1) desde una perspectiva puramente procesalista en uso de la
tecnología, o 2) desde una perspectiva flexible con prioridad al desarrollo tecnológico.
La elección entre una y otra visión guarda relación directa con el tipo de modelo de derecho
constitucional y procesal; por ejemplo, en el derecho anglosajón, se tienden a desarrollar
plataformas tecnológicas desde la segunda perspectiva, es decir, más flexible puesto que no se
supeditan a regulaciones procesales de estricto derecho, lo que permite utilizar las bondades de la
tecnología para inducir al usuario o ciudadano en su conducta hacia la solución de conflictos.
Mientras que los desarrollos tecnológicos en latitudes pertenecientes a tradiciones del civil law, con
11
un derecho procesal claramente estipulado en la norma, los desarrollos tecnológicos muchas veces
terminan siendo la translación de un proceso off line a un proceso online.
En suma, ésta es apenas la punta del iceberg de lo que es posible realizar con la interacción
entre la tecnología y su aplicación al campo de la impartición de justicia y la solución de conflictos.
El objetivo de un sistema de justicia digital eficaz debe ser ayudar a resolver la problemática
que implica desarrollar un nuevo modelo mental, que respete los derechos procesales
constitucionales de los justiciables; y que a su vez identifique y solucione las necesidades de los
operadores jurídicos en la praxis.
Esto es posible lograrlo a partir de recoger las experiencias cognoscitivas en las diversas áreas
del desempeño de los operadores jurídicos; de manera tal que se obtenga la información suficiente
sobre los procesos humanos que se realizan con el objetivo de desarrollar soluciones automatizables
que faciliten el trabajo de todos los usuarios del sistema (abogados, justiciables, operativos
administrativos, impartidores de justicia, facilitadores, etcétera).
En los siguientes párrafos presentaré la categorización de principios que he hecho mención con
el propósito de ofrecer una piedra para el diseño y construcción de un sistema de justicia digital
eficaz, así como la manera en que éstos se pueden reflejar en las normativas e iniciativas de ley aquí
analizadas.
El presente apartado versa sobre reforma al artículo 17 constitucional, iniciativa de ley de expediente
electrónico e iniciativa de ley general de mecanismos alternativos de solución de controversias.
Presentaré una serie de conceptos y principios que considero sería afortunado incluir dentro de la
Iniciativa por la que se expide la Ley General de Expediente Judicial Electrónico y en Materia de
Reducción de Uso de Papel Físico, con la intención de que sirvan para establecer bases
fundamentales que perduren en el tiempo y sobrevivan a los cambios y desarrollos tecnológicos.
Ello con la finalidad de armonizar en un solo instrumento jurídico los principios aplicables
inicialmente a las tres siguientes Iniciativas que se enuncia a continuación (véase figura1), así como
cualquier otra iniciativa que pudiera presentarse en el transcurso del tiempo.
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De esta manera, el presente documento se dividirá en tres partes: en la primera parte se expone
la base estructural que da pie a la obligatoriedad de justicia digital en México, a través de la
Iniciativa de Reforma al Artículo 17 Constitucional en Materia de Impartición de Justicia Digital.
1. Primer constructo sobre conceptos generales de justicia digital, para armonizar y aclarar
conceptos no contenidos en la iniciativa con proyecto de decreto por el que se adiciona un
nuevo párrafo cuarto y se recorren los subsecuentes del artículo 17 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de impartición de justicia digital
La Iniciativa de Justicia Digital (Monreal, 2020) propone incluir un nuevo párrafo cuarto, que
a la letra dice:
Para contribuir a garantizar el acceso a la justicia de forma ágil y oportuna, el Poder Judicial de la
Federación, y el de las entidades federativas, el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, los tribunales
agrarios, los tribunales electorales y los tribunales administrativos de la Federación y de las entidades
federativas implementarán de forma progresiva el sistema de justicia en línea, mediante el uso de
tecnologías de información y la comunicación a efecto de tramitar los juicios y todas sus instancias en línea,
en los términos de lo dispuesto por la ley (p. 9).
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Este párrafo introduce a un mundo de posibilidades presentes y futuras en la impartición de
justicia digital en México. Por ello, lo prudente y conducente desde el Poder Legislativo en
colaboración con diversos actores involucrados, como los poderes judiciales locales, academia y
sociedad civil, es que se detalle y se dé forma al objetivo general que es construir un diseño de un
sistema de justicia digital eficaz.
Es importante señalar que este nuevo párrafo cuarto carecería de una ley reglamentaria que
aclare conceptos específicos que ayuden a comprender el proceso y desarrollo de una justicia digital,
puesto que en la práctica existe un desconocimiento del significado del concepto “justicia digital”. A
veces se llega a tener la percepción de que la justicia digital se reduce a la compra de equipo técnico o
al desarrollo de software aplicado en la impartición de justicia.
De tal forma que se pueda comprender a los tribunales como un “sistema”, tal como es el
cuerpo humano; en el cual cada órgano y función está interconectado.
La problemática operativa en los tribunales radica en que cada juez tiene su forma de operar y
conducir un juzgado, por lo cual es difícil establecer una métrica en el trabajo de todos los juzgados
sobre los tiempos y formas de trabajo. Se deja al operativo a veces con herramientas rudimentarias
para realizar su labor. Por lo cual, esta falta de comunicación y entendimiento entre las diversas
áreas, así como los recurrentes dobles procesos en línea y en papel (después de la pandemia)
generan un estrés en los mismos operativos en incluso en una duplicidad de actividades (papel y en
línea).
Entonces el reto aquí consiste en transformar los procesos de comunicación entre las áreas,
diseñando sistemas que resuelvan sus necesidades, a que he registrado que algunos departamentos
de gestión tecnológica desarrollan sistemas sin consultar las necesidades de los operadores y muchas
veces realizan cambios en el sistema sin dar avisos claros, lo cual genera frustración en los usuarios.
Lo cierto es que la experiencia de diseño de sistemas me ha dejado claro que el desarrollo más
eficaz debe estar centrado en las necesidades de los usuarios. En este caso cuatro tipos de usuarios:
litigante, operador administrativo, operador administrador de justicia y justiciable.
Además una transformación digital implica transformar los procesos operativos internos que
usualmente se llevan a cabo. De tal forma se tiene que transformar el proceso off line, incluyendo los
métodos de trabajo interno, formas de comunicación e incluso relaciones humanas, todo ello con la
finalidad de producir un producto final online, mucho más eficiente para no provocar cuellos de
botella, que generen dobles procesos y frustración en los usuarios.
Una vez mencionado esto, debo explicar algunos conceptos, como el uso de lenguaje en el
desarrollo de un sistema, los cuales no están previstos en el nuevo párrafo cuarto que propone el
senador Monreal al artículo 17 constitucional, y que considero deberían incluirse quizá en una
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normativa reglamentaria con la finalidad de establecer conceptos atemporales, generales y
armonizables con otras iniciativas de ley.
Es importante señalar para efectos del presente artículo que los conceptos en términos de
conjunción entre derecho y tecnología, al ser conocimiento de frontera implica que se van formando
y transformando a la par de la realidad.
Los conceptos presentados a continuación son una construcción y síntesis propia del autor con
base en el estudio de conceptos doctrinales y algunas propuestas de regulaciones en materia
internacional, en especial con base en uno de los proyectos de reglamento del trigésimo primer
período de sesiones, llevado a cabo del 9 al 13 de febrero de 2015 en Nueva York, en la sede de la
Comisión de Naciones Unidas para el derecho mercantil internacional (A/CN.9/[Link]/WP.133,
2015). Estos son:
2. Justicia en línea: se refiere a los sistemas de justicia que se utilizan en Internet para la
atención y facilitación de los procesos jurisdiccionales.
7. Proveedor:5 es la entidad que se ocupe del desarrollo tecnológico del software dirigido de
forma exclusiva para el desarrollo e implementación de procedimientos electrónicos para
la impartición de justicia, en cualquiera de sus actividades.
Se recomienda que estos conceptos debieran incluirse en la Iniciativa proyecto de decreto por
el que se expide la Ley General Orgánica del Poder Judicial de la Federación y se expide la Ley para
la Reglamentación del Expediente Judicial Electrónico y en Materia de Reducción de Uso de Papel
Físico (Olga Sánchez Cordero, 2022). Con la finalidad de complementar la reforma que propone el
senador Monreal de adicionar un nuevo párrafo cuarto al artículo 17 constitucional para dar lugar a
la justicia digital, de forma tal que no se deje el texto aislado sin ley reglamentaria que resuelva el
cómo.
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2. Segundo constructo sobre principios generales para el desarrollo de plataformas en la
impartición de justicia pública o privada, que se pueden incluir en la “Iniciativa Proyecto
de Decreto por el que se Expide la Ley General Orgánica del Poder Judicial de la
Federación y se Expide la Ley para la Reglamentación del Expediente Judicial Electrónico
y, en Materia de Reducción de Uso de Papel Físico”.
Ahora bien, en los siguientes párrafos se realizará una serie de comentarios y recomendaciones
a algunos artículos de la Iniciativa por la que se expide la Ley para la Reglamentación del Expediente
Judicial Electrónico (Olga Sánchez Cordero, 2022), que a consideración de este autor desde el punto
de vista de la práctica jurídica y el desarrollo e implementación de tecnología son necesarios
considerar.
La iniciativa de ley en su artículo 12 a la letra dice: (párrafo 1) “El acceso al Sistema de Gestión
Judicial y de interconexión entre órganos jurisdiccionales, es gratuito.” (Sánchez Cordero,
reglamentación del expediente judicial electrónico, 2022).
Es muy común en la práctica del litigio que algunos abogados no compartan las contraseñas de
accesos a los sistemas de gestión judicial con los justiciables, debido al temor de que, entonces, el
cliente pueda pedir opinión de otros abogados. Debe considerarse la posibilidad de volver
obligatorio que los justiciables tengan sus claves para los accesos remotos y obligar a los abogados a
que lo hagan del conocimiento de los clientes.
En este orden de ideas, es recomendable adherir al párrafo del artículo 12 como punto y
seguido el siguiente parágrafo:
“Los justiciables deberán ser informados de los accesos virtuales a sus expedientes electrónicos
y al sistema de gestión judicial, tanto por el tribunal como por los abogados litigantes del caso”.
Continuando con los comentarios al párrafo primero, la iniciativa de ley de Sánchez Cordero, la
segunda parte de párrafo a la letra dice: “La conservación de los datos y documentos de los
expedientes electrónicos es responsabilidad del sistema de administración de justicia que debe
garantizar la seguridad y amplia disponibilidad del sistema” (Olga Sánchez Cordero, 2022, artículo
12, párrafo 1).
A este respecto, la práctica en el desarrollo de sistemas ha dejado ver que las plataformas
dominantes para la compra de nube para almacenar información son Amazón, Google y Microsoft.
Así también, en el mercado aparecerán diversos proveedores que buscarán ofrecer el servicio de
transformación digital a los tribunales.
En este escenario, debe asegurarse que los tribunales locales logren llevar a cabo sus proyectos
comprando tecnología en su justo precio, por lo cual, tienen que asegurarse las partidas
presupuestales en el Poder Legislativo para dicho cometido.
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Por tanto, es recomendable establecer un grupo de trabajo que diseñe políticas y estándares
comunes para la adquisición y compra de estos servicios tecnológicos; así como de buenas prácticas
y código de ética que guíen a los desarrolladores de plataformas (internos o externos al tribunal);
además de estipular las formas en que se pruebe que los proveedores de servicios tengan la
capacidad de guardar y asegurar el resguardo en la nube de la información.
b) Artículo 16.
Para la práctica de actos procesales por medios electrónicos es obligatoria la acreditación previa antes
los poderes judiciales que debe ser realizada mediante procedimiento que asegure la adecuada
identificación de la persona interesada.
A la persona acreditada le será atribuido un registro y un medio de acceso al sistema, de modo que se
preserven de forma la inequívoca identificación, la privacidad y la autenticidad de sus comunicaciones.
Es responsabilidad de las personas acreditadas mantener sus datos actualizados.
Por ello se recomienda que el constructo normativo sea lo bastante amplio para no obstaculizar
las posibles salidas y desarrollos tecnológicos que pudieran mejorarse en el desarrollo de sistemas;
es decir, no tratar de hacer recetas procedimentales, sino recomendaciones generales.
c) Artículo 24
Ahora bien, veamos algunos datos que ayuden a comprender el contexto mexicano para el
desarrollo de proyectos tecnológicos en justicia digital. En México existen ciento veinte millones de
habitantes (dato exacto: 126,014,024 millones de habitantes) de acuerdo con los resultados del
último censo poblacional del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2020). Y según el
estudio de hábitos de navegación en Internet de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), en el
año 2021 México contaba con 88.6 millones de internautas (AMIPCI, 2022, p. 5), y el mayor punto
de conexión es vía teléfono inteligente (smarthphone) dado que 95.4% de las personas se conecta
por esta vía (AMIPCI, 2022, p. 11).
Estos datos nos dan luz para comprender por qué los proyectos tecnológicos de mayor impacto
y alcancé deben ser móviles, ya que en la actualidad el móvil es el mayor punto de conexión; es decir,
que la justicia digital debe poder ser accesible desde una vía remota y preferentemente mediante una
aplicación.
Ahora bien, respecto a la conectividad, los proyectos en general deben centrarse en desarrollar
tecnología que el usuario pueda utilizar sin que tenga que estar conectado a Internet, con la finalidad
de que incluso en las comunidades alejadas de conexión de datos móviles o wifi, puedan llenar
formularios o verificar información.
Aunado a lo anterior, los datos nos muestran el escenario de los posibles usuarios que viven en
el extranjero. Por ejemplo, once millones de mexicanos viven en el extranjero,6 principalmente en
Estados Unidos de América, a quienes los podemos considerar como potenciales justiciables en
México, ya sea por casos de juicios testamentarios o intestamentarios (especialmente por el
escenario pospandemia), divorcios, pensiones y demás posibles materias familiares, civiles y
mercantiles.
En suma, estos son los escenarios a considerar porque los datos duros los muestran y hay que
analizar a profundidad su entroncamiento con el tipo de notificaciones, validez y verificación.
d) Transitorios
TERCERO. A partir del ejercicio fiscal inmediato posterior a la entrada en vigor del presente decreto, y en
los subsecuentes, las legislaturas locales incluirán dentro de los presupuestos anuales de los poderes
judiciales locales recursos suficientes para la implementación de presente decreto. (Olga Sánchez
Cordero, Reglamentación del expediente judicial electrónico, 2022).
Es necesario hacer notar que ciento ochenta días es insuficiente para el desarrollo de este tipo
de proyectos en poderes judiciales locales que no cuenten con la asignación presupuestaria. Por ellos
tendría que analizarse los tiempos en que se realice el ejercicio presupuestal cercano a la fecha en
que potencialmente sea aprobado este decreto y proponer el doble de tiempo (trescientos sesenta
días)
Además es necesario un cuarto transitorio que establezca .la creación de un grupo de expertos
que contribuya a la producción de políticas y estándares comunes, manuales de buenas prácticas y
códigos que sirvan de guía para los desarrolladores de plataformas de tribunales electrónicos y
plataformas de solución de conflictos en línea. Asimismo, ayuden en la observación del desarrollo de
los proyectos de trasformación digital hacia la construcción de un sistema de justicia.
De la lectura y análisis en general de la Iniciativa de ley en comento, este autor considera que
sería nutritivo para el diseño de un sistema de justicia digital en México, considerar experiencias y
trabajos colaborativos comparados de diversos investigadores en diversas latitudes del mundo, como
es un estudio que lamentablemente aún no es publicado, pero forma parte de las observaciones
empíricas de diversos estudiosos que colaboran con el National Center for Dispute Resolution.
Estas observaciones se ven reflejadas en los principios que enlistaré a continuación como una
parte parcial de las categorizaciones que se han hecho sobre principios en diversas plataformas de
resolución electrónica de disputas.
Aunado a lo anterior, parte de estos principios también son resultado de un análisis minucioso
sobre el concepto justicia y las plataformas ODR. Vertidos en el libro Resolución electrónica de
disputas: acceso a justicia digital (Amada, Arley Orduña, 2021) en donde se puede consultar el
apartado “¿Cómo desarrollar un Tribunal Electrónico?”.
En este libro se exponen catorce principios básicos no limitativos, los cuales se busca perduren
en el tiempo y sobrevivan a los cambios y desarrollos tecnológicos. Pueden ser sujetos de
perfeccionamiento para el desarrollo de tribunales electrónicos, se enuncian y describen a
continuación (Amada, Arley Orduña, 2021):
19
2. Neutralidad tecnológica: la plataforma debe ser justa e imparcial, incluyendo el diseño de
algoritmos en caso de haberlos.
6. Gratuidad: el uso y servicio de la plataforma debe ser gratuita si pertenece al sector público.
7. Publicidad: se sugiere que de acuerdo con la materia y ámbito en que opere la plataforma,
ésta publicite el sentido de los acuerdos logrados con la finalidad de motivar el desarrollo de
buenas prácticas reciprocas y sin dar a conocer los datos personales de las partes.
10. Transparencia:
11. Independencia:
12. Especialización:
13. Proporcionalidad:
14. Necesidades:
3. Propuesta del capítulo III. De los mecanismos alternativos de solución de controversias en línea
En el diseño actual del sistema de justicia no se puede disociar la figura de los mecanismos
alternativos de solución de controversias público o privado. Por ello, como parte de esta propuesta
general de desarrollo de principios para el uso de tecnologías en la justicia digital, es necesario
integrar a los MASC dentro de esta visión y analizar la
“Iniciativa Proyecto de Decreto por el que se expide la Ley General de Mecanismos Alternativos
de Solución de Controversias y su Capitulo III. De los Mecanismos Alternativos de Solución de
Controversias en Línea” (2020).
En este sentido en los siguientes párrafos se propondrá una serie de cambios en el texto de la
iniciativa de ley, con la finalidad de contribuir en dicha materia.
21
a) Concepto Online Dispute Resolution
El concepto Online Dispute Resolution (ODR) surgió sin una base teórica como una respuesta a
la necesidad de resolver conflictos en el comercio electrónico. De acuerdo con Ethan Katsh (2012,
p.166) “los ODR no sólo son la generación de nuevas herramientas de comunicación, sino que
también invita a presentar nuevos cuestionamientos que nunca se habían hecho antes” (Ethan Katsh
y Orna Rabinovich-Einy, 2012, p. 166).
Si bien el concepto surgió en el ámbito del comercio electrónico, durante la última década se
han desarrollado plataformas ODR dirigidas a facilitar y solucionar conflictos en diversas materias,
como protección al consumidor, arrendamiento, laboral, familiar, etcétera.
Kersten y Hsiangchu (2007, p. 555) exponen la evolución y tipos de negociación electrónica que
han surgido desde la década de los setenta; realizan una categorización para comprender la
composición y arquitectura del diseño de software dedicados a la función de la negociación y
mediación electrónica. De esta manera nos ofrecen una clasificación de los sistemas electrónicos en:
a) pasivos, b) activos, c) proactivos.
Los sistemas pasivos son herramientas que requieren que sus usuarios ejerzan un control total
sobre sus acciones; la plataforma requiere que el usuario especifique requisitos, seleccione opciones
y proporcione datos necesarios para que el sistema lleve a cabo sus tareas (E. Kersten y L.
Hsiangchu, 2007, p. 544).
Arley (2021, p. 102) realiza una síntesis en forma de cuadro para que sea más sencilla de
comprender la relación entre la clasificación de los sistemas electrónicos y la clasificación del tipo de
software, que hacen nuevamente Kersten y Hsiangchu; esto es: 1) negociaciones facilitadas por la
computadora. (computer-facilitated negotiations). 2) soporte para las negociaciones por la
computadora. (computer-supported negotiations). 3) negociaciones mediadas por la computadora
(computer-mediated negotiations) (Amada, Arley Orduña, 2021, p. 102).
22
Ahora bien, el texto de la Iniciativa de ley en comento define a los mecanismos alternativos por
medios electrónicos de la siguiente manera:
Artículo 3. Glosario ... VIII. Los mecanismos alternativos de solución de controversias en línea: son
procedimientos de negociación, mediación y conciliación para resolver controversias mediante el empleo
de las comunicaciones electrónicas y demás tecnología de la información y las comunicaciones.
El texto propuesto añade “la negociación” como parte de un mecanismo alternativo que la
misma Iniciativa (Menchaca Salazar y otros, Iniciativa de Ley General de Mecanismos Alternativos
de Solución de Controversias, 2020) incluye en el artículo 3o. como parte del glosario y dedica el
artículo 32 a definirla.7 Por otro lado, cuando se hace referencia a los medios tecnológicos se opta
hacerlo en términos generales, con la finalidad de no limitar los avances tecnológicos, y por tanto las
mejoras de las plataformas que se desarrollen para tales fines.
b) Bases generales
“Artículo 53. Bases generales. A petición de la parte se podrá hacer uso de procedimientos de
mecanismos alternativos ejecutados en línea a través de medios digitales, con la ayuda de plataformas
para la transmisión electrónica, en tiempo real, de datos, imagen y voz.” (Menchaca Salazar y otros,
Iniciativa de Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, 2020).
La petición de parte del inicio del procedimiento que se enuncia en el primer enunciado del
párrafo, cuando dice: “A petición de la parte se podrá hacer uso de procedimientos de mecanismos
alternativos ejecutados en línea”; es correcto al manifestar uno de los principios de voluntariedad en
el ejercicio de los MASC/ADR8 o una RED/ODR.9
El segundo enunciado del párrafo describe el modo de ejecución del procedimiento MASC; esto
es, “en línea”. Ahora bien, aquí conviene hacer un alto para precisar el significado del término “en
línea”. Por éste debe entenderse el medio de transmisión de información a través de “Internet”; es
decir, “Red Informática Mundial, descentralizada, formada por la conexión directa entre
computadoras mediante un protocolo especial de comunicación” (RAE, 2021).
Una vez entendido el concepto anterior, podemos apreciar que se utiliza el complemento: “a
través de medios digitales” seguido de “con la ayuda de plataformas”; la conjunción de ambos
enunciados resulta reiterativa y sin sentido, debido a la siguiente explicación.
El concepto “medios digitales” debería ser eliminado del texto, pues se refiere al software o
canal de comunicación mediante el cual el usuario verá la información”, es decir; la plataforma que
proporciona el servicio de solución de conflictos en línea.
23
Las plataformas digitales son un sistema que permite la ejecución de diversas aplicaciones bajo
un mismo entorno, dando a los usuarios la posibilidad de acceder a ellas a través de Internet; que en
el caso de los servicios ODR son de diversos tipos, entre ellos negociación asistida o automatizada,
software de gestión de mediación, conciliación o arbitraje.
Por otro lado, el término “plataformas” es el comúnmente aceptado por las Normas Técnicas de
la Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional, organismo que emitió las normas
técnicas para los ODR en comercio.
Estas plataformas pueden ser públicas o privadas, destinadas exclusivamente al servicio ODR
(como puede ser el caso al que se intentará referir esta ley), o bien pertenecer a un nicho de
mercado, como fue el caso de empresas dedicadas al comercio electrónico que se vieron obligadas de
forma práctica a ofrecer el servicio ODR con la finalidad de mantener al cliente en la experiencia de
usuario (Amazón, Mercado Libre, Uber, eBay, etcétera).
Volvemos al texto del artículo cuando dice: “a través de medios digitales, con la ayuda de
plataformas para la transmisión electrónica, en tiempo real, de datos, imagen y voz”. Debemos
clarificar que el concepto “medios digitales” presupone el uso de “plataformas”. Por tanto, sería más
correcto utilizar el término general “plataformas electrónicas que asistan en la transmisión
electrónica de datos”; independientemente del tipo de datos, ya sea imagen o voz como enuncia el
final del párrafo. De lo contrario, el enunciado se convierte en limitativo, ya que la transmisión de
datos también puede ser sincrónica o asincrónica y no necesariamente en tiempo real o en línea;
además de que en lo futuro se podrán transmitir otro tipo de datos como imágenes 3D
(tridimensionales).
Por ello se recomienda transformar el texto del artículo 53 en un artículo nuevo (artículo 55)
para que primero se establezca una base de conceptos y después, en otro artículo, se especifique
sobre la petición de parte y la transmisión de datos. El nuevo texto propuesto para el artículo 53
tiene por objetivo exponer claramente conceptos que serían de ayuda a quienes estuvieren a cargo de
los desarrollos de las plataformas en los tribunales públicos. Así los nuevos artículos propuestos
quedarían de la siguiente manera:
Los mecanismos alternativos de solución de controversias en línea abarcan una amplia gama de enfoques
y formas; por ejemplo: la negociación, la mediación, la conciliación y otros; incluidos los procesos
híbridos que puedan llegar a existir con elementos tanto en línea como fuera de línea o con asistencia de
otras tecnologías.
Estos mecanismos forman parte del término Resolución electrónica de disputas, cuyo acrónimo será
adoptado por esta ley para su fácil identificación (RED). En los siguientes párrafos se definirán conceptos
básicos para comprender las buenas prácticas de su ejecución:
1. Servicios RED: actividad ofertada de forma pública o privada de los procedimientos de negociación,
mediación y conciliación; incluidos los procesos híbridos que puedan llegar a existir con elementos
tanto en línea como fuera de línea o con asistencia de otras tecnologías.
2. Plataforma RED: es el sistema electrónico para generar, expedir, recibir, archivar, intercambiar o
tramitar procedimientos de negociación, mediación o conciliación con elementos tanto en línea como
24
fuera de línea o con asistencia de otras tecnologías.
3. Administrador de servicios RED: es la entidad que administre y coordine procedimientos RED o una
plataforma RED.
4. Proveedor RED: es la entidad que se ocupe del desarrollo tecnológico de la plataforma RED. El
administrador y el proveedor de servicios RED puede ser la misma entidad o diferente.
El primer párrafo del nuevo texto que aquí se propone para el artículo 53 se basa en las Notas
Técnicas de la Comisión de Naciones Unidas del Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI, 2017)
aprobadas en 2016 por los países que formaron parte de la Comisión, incluyendo la delegación
mexicana. El texto es claro, amplio y redactado en sentido general previendo la atemporalidad de los
avances de las tecnologías de la información y comunicación (TIC´s). Se puede considerar suficiente
y entonces para permitir el desarrollo y aplicación de TIC’S al campo de la solución alternativa de
conflictos en México en el presente y futuro.
El segundo párrafo del nuevo texto del artículo 53 tiene por objetivo asociar el concepto
adoptado por la Ley de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias en Línea asociado a
su similar “Online Dispute Resolution” pero en su acrónimo en español “Resolución electrónica de
disputas”, que ha sido aceptado en la literatura académica y legislaciones internacionales, el cual
proporciona una base teórica para conceptualizar definiciones de términos y principios tecnológicos
aplicables.
c) Principios
Esta estructura tiene por objetivo que existan criterios claros para desarrollar un método de
observación mediante el cual se verifique que las plataformas cumplen con mínimos requisitos para
el desempeño de su tarea, la cual se debe realizar por un ente neutral, como es la Unidad de Apoyo al
Sistema de Justicia de la Secretaría de Gobernación.
25
Artículo 54. Principios.
Los principios en que se funda cualquier sistema ODR o mecanismo alternativo de solución de
controversias en línea comprenden la equidad, la transparencia, el respeto de las garantías procesales y
la rendición de cuentas.
La vía ODR debe ser una vía sencilla, rápida y eficiente para utilizarse en el “mundo real”, y no debería
entrañar gastos, demoras ni cargas desproporcionadas en relación con el valor económico del objeto del
conflicto o litigio.
Las plataformas que provean el servicio ODR deberán desarrollarse con base en los Principios
fundamentales de los MASC contenidos en el artículo 7o. de esta ley; aunado a lo anterior deberán
guiarse por principios enfocados en el carácter tecnológico, que son enunciativos más no limitativos en
los siguientes párrafos:
4. Seguridad tecnológica y protección datos personales: el sistema ODR diseñado debe ser
consistente, seguro y confiable, debe asegurar que todos los datos ingresados a un portal
serán resguardados y no utilizados ni comercializados para otros fines.
6. Gratuidad: el uso y servicio de la plataforma debe ser gratuita si pertenece al sector público.
7. Publicidad: se sugiere que de acuerdo con la materia y ámbito en que opere la plataforma,
ésta publicite el sentido de los acuerdos logrados con la finalidad de motivar el desarrollo de
buenas prácticas reciprocas y sin dar a conocer los datos personales de las partes.
10. Transparencia:
26
servicio estén informados de cualquier posible conflicto de intereses.
11. Independencia: es conveniente que los administradores ODR desarrollados para el ámbito
privado adopten un código de ética para sus terceros neutrales, a fin de orientarlos en
relación con los conflictos de intereses y otras normas.
13. Proporcionalidad: en caso de que el conflicto se dé entre partes de una relación que por su
naturaleza es desigual, la plataforma incentivará la igualdad y empoderamiento de las partes.
15. Aceptación voluntaria: las decisiones deben implementarse sin mano dura, manipulación o
coerción para que sean consideradas justas.
La redacción del primero y segundo párrafos del texto se desarrolla a partir de la declaración
que hacen las Notas Técnicas de la Comisión de Naciones Unidas del Derecho Mercantil
Internacional (CNUDMI, 2017) para clarificar el concepto “principios” en el que estipula: “los
principios en que se funda cualquier sistema ODR comprenden la equidad, la transparencia, el
respeto de las garantías procesales y la rendición de cuentas” y de la ODR debería ser una vía
sencilla, rápida y eficiente para que pudiera utilizarse en el “mundo real”, y no debería entrañar
gastos, demoras “ni cargas desproporcionadas en relación con el valor económico del objeto del
litigio”.
Los incisos del 1o. al 15 constituyen una serie de principios resultado de estudios de filosofía
jurídica y derecho comparado de Arley, así como del actual estudio de diversos investigadores en el
mundo que categorizan principios para el diseño de plataformas ODR a través del ODR Project del
Center of Tecnology for Dispute Resolution.
27
Estos servicios podrán ofrecerse por los programas públicos y organizacionales de mecanismos
alternativos o por facilitadores privados, siendo obligatorios para los centros de justicia alternativa y
estarán sujetos a las mismas reglas del procedimiento ordinario (Menchaca Salazar y otros, Iniciativa de
Ley general de mecanismos alternativos de solución de controversias, 2020).
Cuando el enunciado del texto original establece que los servicios en línea podrán ofrecerse por
el concepto “programas públicos y organizacionales de mecanismos alternativos” y al mismo tiempo
“por facilitadores privados”, deja en un estado de incomprensión ¿quién estará a cargo del servicio
de una ODR?; es decir, ¿el proveedor será público o privado? Entonces, estaríamos ante la
posibilidad de plataformas privadas, y la pregunta correspondiente sería ¿cómo se aseguraría que la
plataforma sea justa, neutral, segura, eficaz, gratuita?, etcétera.
Aunado a lo anterior, cuando el texto dice “Estos servicios podrán ofrecerse por los programas
públicos y organizacionales de mecanismos alternativos o por facilitadores privados” se está dejando
la idea de que el facilitador privado es un proveedor ODR, lo cual es insostenible, a que el facilitador
privado es un usuario de una plataforma, ya sea pública o privada.
Este artículo en su forma original requiere una aclaración conceptual sobre los siguientes
conceptos: ODR/RED y servidores o proveedores ODR/RED, los cuales pueden ser públicos o
privados. Al no hacer esto, el texto crea confusión. De ahí deriva la necesidad de aclarar los
conceptos básicos generales en la nueva propuesta de texto del artículo 53.
Estos servidores ODR (administrador y proveedor que puede ser el mismo) deben ser
regulados o guiados por normas técnicas o normas secundarias que contengan principios y
estándares que no están reflejados en el texto original de la Iniciativa y requieren de su propia
instrumentación, por lo cual se nutrió el artículo 53 y se diseñó el nuevo artículo 54 para dar un
fundamento a lo anterior.
Todas las anteriores son razones por las cuales se propone el texto de un nuevo artículo 56 que
describa la oferta de servicios en línea. De la siguiente manera:
Estos servicios podrán ofrecerse por los administradores y proveedores de servicios RED públicos o
privados, los cuales deberán sujetarse a normas técnicas que establezcan directrices de principios y
estándares comunes para su desarrollo y operación.
28
Los Centros de Justicia Alternativa deben ofrecer el servicio en línea de forma obligatoria y estarán
sujetos a las mismas reglas del procedimiento ordinario.
e) Colaboración interinstitucional
Artículo 57. Colaboración interinstitucional. Los Centros de Justicia Alternativa y los programas públicos
en general, deberán colaborar entre sí, a efecto de llevar a cabo las acciones que permitan la realización
de los procedimientos en línea, lo que comprende, de manera enunciativa más no limitativa, notificar y
entrevistar a las partes, ayudar a establecer los enlaces electrónicos y coordinar agendas con las partes y
las personas facilitadoras (Menchaca Salazar y otros, Iniciativa de Ley general de mecanismos
alternativos de solución de controversias, 2020).
Asimismo, no se toma en cuenta que la solución de conflictos en línea no sólo puede ejercerse a
través de software de gestión o plataformas de intermediación, en donde requiere intervención
humana de un facilitador (como se pretende sea en materia pública). También se pueden
implementar desarrollos tecnológicos a través de negociación asistida con apoyo de chatbots, cuyo
objetivo es dotar de información y acceso a justicia masiva e individualizada.
Por tanto, se sugiere que se preserve el texto, pero que en la Iniciativa se proponga un grupo de
expertos para desarrollar las directrices técnicas que contengan principios y estándares para el
desarrollo de plataformas ODR.
En este sentido, se recomienda un artículo final, el artículo 58, el cual reflejaría la intención de
dotar a un organismo ya existente con facultades de observación sobre el desarrollo e
implementación de este tipo de plataformas. El texto que se propone sería el siguiente:
El texto de este nuevo artículo es fundamental para dar vida a una entidad que observe,
califique y emita recomendaciones a los administradores y proveedores ODR/RED, con la finalidad
29
de velar por el desarrollo de plataformas justas que cumplan con el mínimo de requisitos necesarios
para proveer el servicio de formas accesible, asequible, fácil y rápido, gratuito en los servicios ODR
públicos y no excesivamente oneroso y desproporcionado en los servicios ODR privados.
Las notas técnicas sugeridas a lo largo de este artículo se pueden desarrollar posteriormente
como una serie de principios y estándares técnicos que de forma general sirvan de guía para el
desarrollo de plataformas (públicas y privadas), así como de la aplicación de tecnologías
(inteligencia artificial, blockchain, etcétera) y responsabilidades de los servidores ODR/RED
encargados de prestar los servicios de solución de conflictos.
A través de este lineamiento no se buscaría la sobre regulación, sino por el contrario se trata de
dar claridad a una materia técnica y tecnológica que es desconocida en su mayoría por el gremio de
abogados y de impartición de justicia, debido a su condición como conocimiento de frontera.
g) Actualización 2023
El 24 de enero de 2023 es presentada una nueva Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que
se Expide la Ley General Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, por la senadora
Olga Sánchez del Partido Morena, a través de la cual se presenta un modelo MASC en donde se
propone un tipo de justicia escalonada que incluye la negociación, mediación, conciliación y
arbitraje público (artículo 40, fracción IV).
Además, establece una nueva figura denominada “evaluación neutral”, la cual se caracteriza por
ser un procedimiento escrito mediante el cual un tercero, experto e independiente, es facultado para
ponderar la validez de las respectivas posiciones de las partes y sugerirles recomendaciones para
llegar a un acuerdo (artículo 63 64 y 65).
El análisis detallado del nuevo sistema que se propone en esta iniciativa requeriría un artículo
propio que analice: 1) los pormenores sobre la centralización de los mecanismos alternativos; 2) la
justicia escalonada que propone a partir de los datos duros que arroja el sistema actual; 3) la
obligatoriedad o no de los MASC; 4) la certificación centralizada de los facilitadores; 5) la fe pública
que dota a los mediadores, entre otros temas. Sin embargo, el presente documento se ceñirá a los
artículos 66, 67 y 68 que conforman el capítulo III titulado “Medios electrónicos a través del uso de
la información y comunicación”.
Artículo 66. Bases generales. A petición de la parte se podrá hacer uso de procedimientos de mecanismos
alternativos ejecutados en línea a través de medios digitales, con la ayuda de plataformas para la
transmisión electrónica, en tiempo real, de datos, imagen y voz (Olga Sánchez Cordero, 2023).
30
Por lo tanto, en cuanto a la sugerencia que se hace en los párrafos previos de este documento
sobre redactar un nuevo artículo que clarifique las bases generales a través de conceptos generales y
establezca principios para el desarrollo de las diversas plataformas para la solución de conflictos en
línea, se preserva.
Por otro lado, el artículo 66 de la propuesta de Sánchez Cordero continúa con un segundo
párrafo a través del cual establece la obligación de que “los convenios deberán constar en una video
grabación, la cual será conducida de manera sincrónica por la persona intermediaria”. Además,
señala oportunamente los requisitos que deben constar en la videograbación. Es recomendable que
este párrafo segundo y sus numerales conforman un artículo diferente, con el número 66 bis.
El artículo 67 de la propuesta de Sánchez Cordero cambia el título del artículo 54, oferta de
servicio por “servicios de mecanismos alternativos a través del uso de las tecnologías de la
información y de la comunicación”, pero conserva el sentido del primer párrafo cuando dice:
Artículo 67. Servicios de mecanismos alternativos a través del uso de las tecnologías de la información y
de la comunicación.
Estos servicios podrán ofrecerse por los programas públicos y organizacionales de mecanismos
alternativos o por facilitadores privados, siendo obligatorios para el Centro de Nacional y Centros de
Mecanismos alternativos de Solución de Controversias de las entidades federativas y estarán sujetos a las
mismas reglas del procedimiento ordinario (Olga Sánchez Cordero, 2023).
Lo que hace que se mantenga el mismo debate y propuesta que en la Iniciativa de Menchaca
Salazar y otros, respecto a aclarar la responsabilidad de los desarrolladores de las plataformas, así
como la necesidad de desarrollar principios y estándares comunes para la operación de las
plataformas. Especialmente proteger a los neutrales privados que no están a cargo del
funcionamiento de las plataformas. En este sentido, se mantiene la propuesta presentada
anteriormente en un nuevo artículo 67 en la Iniciativa de Sánchez Cordero:
Artículo 67. Servicios de mecanismos alternativos a través del uso de las tecnologías de la información y
de la comunicación.
Estos servicios podrán ofrecerse por los administradores y proveedores de servicios RED públicos o
privados, los cuales deberán sujetarse a normas técnicas que establezcan directrices de principios y
estándares comunes para su desarrollo y operación.
Los centros de justicia alternativa deben ofrecer el servicio en línea de forma obligatoria y estarán
sujetos a las mismas reglas del procedimiento ordinario.
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Artículo 68. Colaboración interinstitucional. El Centro de Nacional y Centros de Mecanismos alternativos
de Solución de Controversias de las entidades federativas y los programas públicos en general, deberán
colaborar entre sí, a efecto de llevar a cabo las acciones que permitan la realización de los
procedimientos en línea, lo que comprende, de manera enunciativa más no limitativa, notificar y sesionar
con las partes, ayudar a establecer los enlaces electrónicos y coordinar agendas con las partes y las
personas intermediarias (Olga Sánchez Cordero, 2023).
Por lo tanto, se mantiene la observación hecha en el presente texto sobre la pregunta, ¿quién
verificará y cómo se aseguraría que la plataforma sea justa, neutral, segura, eficaz, gratuita?,
etcétera. Así como la necesidad de establecer un grupo de trabajo u organismo que se encargue del
desarrollo de estándares comunes, manuales de buenas prácticas y códigos de ética para los
desarrolladores de plataformas. Ello se debería ver expresado en un nuevo artículo, en este caso el
artículo 69 o 68 bis con el siguiente texto:
De igual manera se sostiene que la iniciativa de Sánchez Cordero requiere establecer directrices
técnicas que contengan principios y estándares comunes para el desarrollo de plataformas
ODR/RED, necesarias para dar claridad a una materia técnica y tecnológica.
IV. Conclusión
A lo largo del presente artículo se ha mostrado la necesidad y experiencia en otras latitudes del
mundo de manejar estas temáticas con base en principios que logren perdurar en el tiempo y
sobrevivir a los desarrollos y transformaciones tecnológicas presentes y futuras.
Iniciativa Proyecto de Decreto por el que se expide la Ley General Orgánica del Poder Judicial
de la Federación y se expide la Ley para la Reglamentación del Expediente Judicial Electrónico y, en
Materia de Reducción de Uso de Papel Físico, de forma tal que armonice con la Iniciativa con
Proyecto de Decreto por el que se Adiciona un nuevo párrafo cuarto y se recorren los subsecuentes
del artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de
impartición de justicia digital.
De la misma manera se sugiere que se establezca como efecto reflejo de manera concordante en
la iniciativa proyecto de decreto por el que se expide la Ley General de Mecanismos Alternativos de
Solución de Controversias capitulo III. de los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias
en Línea de Menchaca Salazar y otros.
32
O bien en la reciente
Iniciativa de Proyecto de Decreto por el que se Expide la Ley General Mecanismos Alternativos
de Solución de Controversias de la senadora Sánchez Cordero.
Considero oportuno que con un enfoque de complejidad ambas propuestas (grupo de expertos
y observación) se retomen con la finalidad de abonar de forma positiva y cuidadosa al desarrollo de
una justicia digital en ciernes en México, que se busca perdure y se transforme con el tiempo
ayudándose de las presentes y futuras herramientas tecnológicas. Ello con la finalidad de comenzar
el diseño de un sistema de justicia digital eficaz.
V. Bibliografía
Libros y artículos
Arley Orduña, A. (2021) Resolución electrónica de disputas: acceso a justicia digital, Tirant
Blanch. 536.
Katsh, E. y Rabinovich-Einy, O. (2012). Technology and the Future of Dispute Systems Design,
Harvard Negotiation Law Review, 17, 151.
33
Iniciativas de Ley, Normativas.
Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (2017). Notas
técnicas de la CNUDMI sobre la solución de controversias en línea, Naciones Unidas, Nueva
York.
[Link]
fecha de consulta el 22 de junio de 2022
Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional, Grupo de Trabajo
III (Solución de Controversias en Línea), (2014). 30o. período de sesiones Viena, 20 a 24 de
octubre. [Link] fecha de consulta el 23 junio de 2022.
Constitución Política del Estado de Coahuila de Zaragoza. Última reforma publicada en el periódico
oficial: 26 de junio de 2020. ley publicada en el periódico oficial, el 19 de febrero de 1918.
[Link]
Iniciativa con proyecto de decreto por el que se expide la Ley General de Mecanismos Alternativos
de Solución de Controversias por la Senadora de Olga Sánchez Cordero del Grupo
parlamentario del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
[Link] fecha de consulta
20 de febrero de 2023
Iniciativa con proyecto de decreto por el que se adiciona un nuevo párrafo cuarto y se recorren los
subsecuentes del artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en
materia de impartición de justicia digital. Presentada por el Senador Ricardo Monreal Ávila el 8
de julio de 2020. Gaceta del Senado. p. 9.
[Link] fecha de consulta 10
de junio de 2022.
Iniciativa Proyecto de decreto por el que se expide la Ley General Orgánica del Poder Judicial de la
Federación y se expide la Ley para la Reglamentación del Expediente Judicial Electrónico y, en
Materia de Reducción de Uso de Papel Físico. Presentada por la Senadora Olga Sánchez
Cordero, Gaceta del Senado. 20 de abril de 2022,
[Link] fecha de consulta 10
de junio de 2022.
Iniciativa Proyecto de decreto por el que se expide la Ley General de Mecanismos Alternativos de
Solución de Controversias. Presentada por las senadoras y los senadores grupo parlamentario
de Morena, y grupo parlamentario del Partido Encuentro Social, Gaceta del Senado.
[Link] fecha de consulta 11
de septiembre de 2020.
34
Diccionario Real Academia Española (2021), [Link] fecha de consulta 1o. de
julio de 2022.
Estadísticas
1 El concepto justicia digital, habrá que abordarlo primeramente desde su composición terminológica: justicia” y “digital”. El concepto
“Justicia” a través del estudio filosófico y jurídico se ha dividido en dos grandes acepciones: la primera, como una concepción universal y la
segunda, como una concepción jurídica. En la primera se conceptualiza a la justicia como una virtud universal; mientras que, en la segunda, la
“justicia” es un criterio ideal del derecho.
Dice Recaséns Siches en su obra Filosofía del derecho, que todas las escuelas “convergen en que la idea de justicia se sostiene en la equidad,
proporcionalidad” Recaséns Siches, Luis (1998). Filosofía del derecho. México, Porrúa, p. 481. Se puede partir de la premisa de Siches para
comprender el sentido que buscaría la justicia digital. El término “digital” es definido lingüísticamente como “referente a un dispositivo o sistema:
Que crea, presenta, transporta o almacena información mediante la combinación de bits”. “Digital”, Diccionario de la Lengua española, Real
Academia de la Lengua Española. [Link] 671.
El concepto presenta las cualidades que permiten hacer alusión a la composición de un software y resulta más adecuado que el término
“electrónico”, el cual hace referencia solamente a los componentes físicos, es decir, “que funciona mediante la electrónica” cuya definición haría
referencia al “hardware”, Diccionario de la Lengua española, Real Academia de la Lengua Española, [Link]
672.
Mientras que el término “virtual” se refiere a: “1) Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en
oposición a efectivo o real. 2) Que tiene existencia aparente y no real”. Diccionario de la Lengua española, Real Academia de la Lengua Española,
disponible en: [Link]
Por lo que esta última definición resaltaría las cualidades del espacio- tiempo de una representación objetiva. De lo anterior, se deduce que el
término más apropiado para reflejar el objetivo de desarrollar sistemas “software” que apoyen el sistema de impartición de justicia, es el término
“digital”. Sin embargo, los términos “electrónico” y “virtual” pueden ser utilizados como sinónimos, dados sus significantes de uso coloquial. Esta
“justicia digital” puede abordarse de acuerdo con mi observación desde dos enfoques: el primero, el de ponderación de derechos en el ambiente
digital; es decir, la labor perteneciente a los jueces, y segundo, el de la elaboración y desarrollo de procesos jurisdiccionales y no jurisdiccionales en
un ambiente electrónico. En México el término ha sido adoptado en la reforma al artículo 154 de la Constitución del Estado de Coahuila, del 26 de
abril de 2013, mediante la cual incorporó una garantía de acceso a la tutela judicial efectiva, en donde el procedimiento judicial podría tramitarse a
través de un sistema de justicia digital confiable.
Constitución política del Estado de Coahuila de Zaragoza. Última reforma publicada en el periódico oficial: 26 de junio de 2020. ley publicada
en el periódico oficial, el 19 de febrero de 1918. [Link]
2 Algunos de los tribunales electrónicos (TE) con mayores avances son, por ejemplo: él TE del Estado de México, que en 2018 hizo su propia
plataforma electrónica de recepción, tramitación, desahogo de audiencias y emisión de sentencia, así como de mediación en línea. Otras
experiencias de procesos electrónicos y reformas en sus códigos de procedimientos civiles son el Tribunal Electrónico de Chihuahua con su
expediente virtual y el Tribunal Electrónico de Nuevo León con un sistema cerrado de tramitación en línea. El Tribunal Superior de Justicia de la
CDMX ha realizado un sistema de gestión electrónica para tramitación de asuntos denominado SICOR. En el Estado de Nuevo León, el Código de
Procedimientos Civiles establece esta figura jurídica en su artículo 44 del título especial, en la cual se define al Tribunal Virtual como: “el sistema
de procesamiento de información, electrónico o virtual, que permite la substanciación de asuntos jurisdiccionales ante el Poder Judicial del Estado;
conforme a los lineamientos de operación establecidos en el segundo título especial del libro séptimo de este Código”. Código de Procedimientos
Civiles del Estado de Nuevo León, última reforma publicada en el periódico oficial de 8 de enero de 2018.
[Link]
3 “Proyecto de artículo 2o. (Definiciones). A los efectos del presente Reglamento: ODR. 1) Por ‘ODR’ se entenderá la solución de controversias
en línea, que constituye un mecanismo para resolver controversias facilitado mediante el empleo de las comunicaciones electrónicas y demás
tecnología de la información y las comunicaciones”. A/CN.9/[Link]/WP.133 - Solución de controversias en línea en las operaciones
transfronterizas de comercio electrónico: proyecto de reglamento. 31o. período de sesiones, 9 al 13 de febrero de 2015, Nueva York.
[Link] Fecha de consulta: 14 de febrero 2023
4 “Proyecto de artículo 2 (Definiciones). A los efectos del presente Reglamento: ODR. 2. Por ‘administrador de servicios ODR’ se entenderá la
entidad [especificada en la cláusula sobre solución de controversias] que administre y coordine procedimientos ODR de conformidad con el
presente Reglamento, incluso, cuando proceda, administrando una plataforma ODR. Idem
3. Por ‘plataforma ODR’ se entenderá un sistema creado para generar, expedir, recibir, archivar, intercambiar o tramitar de otro modo
comunicaciones de conformidad con el presente Reglamento.” Idem.
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5 Idem.
6 El Instituto de los Mexicanos en el Exterior registra que 11, 913,989 mexicanos viven fuera de México; el 97.79% radica en los Estados
Unidos de América. ¿Sabes cuántos mexicanos viven en el extranjero?, Secretaría de Relaciones Exteriores, Gobierno Mexicano.
[Link] fecha de consulta 18 febrero 2023.
8 Mecanismos alternativos de solución de controversias en español. Usualmente conocido en inglés como Alternative Dispute Resolution.
9 Resolución electrónica de disputas, Solución alternativa de conflictos en línea, son sinónimos comúnmente utilizados, mejor conocidos en la
academia en idioma inglés como Online Dispute Resolution.
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