CASO Kutukachi
Sarayaku vs. Estado Ecuatoriano
Fernando Tamayo Romero
Introducción.
El Pueblo Kichwa de Sarayaku esta ubicado la provincia de Pastaza a orillas del rio
Bobonaza, donde se ubica históricamente.
La zona amazónica ecuatoriana ha sufrido sin fin de actividad petrolera con un control
mínimo, la afectación por derrames históricamente ha sido muy alta y las reparaciones
incluso por sentencia no han sido efectivas para restituir los derechos vulnerados de las
comunidades y de la naturaleza ubicadas en dicha zona.
El Ecuador un país que depende en gran medida de la explotación del petróleo, firma un
contrato en 1996 para extraer crudo del llamado “Bloque23” con la empresa “CGC”, mismo
ubicado en la zona en la cual se asienta el pueblo Sarayaku para su explotación.
A la par de la firma del contrato el pueblo Sarayaku se manifiesta desconocer participación
alguna como por medio de la consulta y el consentimiento previo, libre e informado.
La falta de un acuerdo inicial, la presiones por la magnitud de lo que se podría generar,
adicional al deficiente sistema de control y la tradicional corrupción que sea ha presentado en
este tipo de negociones hicieron que se entre en un conflicto escalado a instancias
internacionales en virtud de la falta de diligencia entre el estado y el Pueblo Sarayaku y
compromisos, amparos, acciones de protección y demás que se presentaron; no fueron
acatadas y los intereses de los diferentes actores desencadenan un caso conocido a escala
internacional.
Argumentación.
Los pueblos ancestrales ubicados en la zona amazónica han trascendido en la defensa de sus
territorios, con esta premisa el estado Ecuatoriano no tome esto como una parte fundamente
al entrega un concesión de territorio para su explotación. En 1996 ya una vez firmado la
concesión y con total oposición del pueblo Sarayaku, aun asi los trabajadores ingresaron en la
ubicación para iniciar los trabajos como es inherente se ingreso maquinaria principalmente
explosivos para los trabajos.
La falta de diligencia previa del Estado y falta de iniciativa de participación hicieron que la
comunidad Sarayaku acudiera a la Honorable Corte Interamericana de Derechos Humanos,
para dar a conocer la vulneración de derechos y no participación de su sistema de justicia en
la resolución del conflicto. EL estado prevaleció la explotación haciendo de esta disputa un
caso de gran envergadura sumando nuestro permeable sistema de justicia y lamentable
accionar puntual de ciertas autoridades tanto de gobierno como de justicia no permitieron que
esto se resuelva en una vía pacifica, en vías de derecho, y tuvieron que será dadas por medio
de instituciones Internacionales.
El contexto del conflicto y el histórico de los mismo no permiten tampoco apañar esto sobre
el Estado, ya que las comunidades con sus representantes también han tenido un papel
dudoso no en todos los casos la defensa de sus territorios fue por un bien colectivo o de
derechos, sino también de intereses monetarios de posición de poder. La actividad generar un
ingreso alto y lo mismo se ha prestado para que estos conflictos tiendan a alargarse en
tiempo, agravarse en vulneraciones de derecho y cometimiento de actos penales hasta
sanciones que han afectado por medio del Estado a todo el ciudadano ecuatoriano y en ciertas
situaciones esto incluso a mermado la imagen y respeto de nuestra junción Jurídica
Ecuatoriana.
La comunidad Sarayaku en su defensa logro en acciones de protección partiendo paralizar las
actividades, lo cual por falta de accionar del estado no se ejecutar y trabajadores de la
empresa incursionaron en iniciar actividades, esto se fue generalizando hasta el punto de que
otras comunidades aledañas que obtuvieron plazas de trabajo, posiblemente también intereses
económicos hicieron que no solo se explotaba en territorio Sarayaku sino también llegara a
bloqueare el paso fluvial para las comunidades que estaban adheridas a estas acciones legales
o que compartían intereses .
Intentos de soluciones se dieron representantes de “CGC”, se reunieron en varias ocasiones
con la comunidad con el fin de llegar a acuerdos mismo que no se materializaron por la falta
de garantías, voluntad y por acciones que en el pasado no fueron favorables para las
comunidades indígenas. Esta falta de acuerdo no solo genera en una explotación sin control
ni participación Sarayaku sino también en afectaciones a la vida de la comunidad de
trabajadores incluso de efectivos militares y policiales.
Conclusión.
La inestable situación política que históricamente tiene el Ecuador sumado a los intereses
económicos de ciertas autoridades no permitió que se genere de manera adecuada una
concesión de explotación petrolera que no solo genero pérdidas económicas tanto para la
empresa inversora como para el estado sino que dio a conocer un realidad de un sistema de
justicia que ha sido viciado y las falta de respeto a derecho de comunidades vulnerables.
Siendo así que se la comunidad Sarayaku tuvo una decisión sobre su caso favorable haciendo
que no solo se responsabilice al estado en su totalidad, sino también con la reparación de
daños económicos y reparaciones ambientales por la pentolita utilizada. Se pidió disculpas
publicas y se instó a consultar a las comunidades antes no solo de actividades petroleras sino
también mineras y madereras.
El accionar jurídico viciado por la presión política a influenciado a que casos como este tenga
que ser llevados a instancias internacionales para ser resueltos. Nuestro sistema de justicia
urge de una separación total del accionar político para que no se afecte ni al estado ni a las
comunidades.