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SERVICIO

Este documento explora el llamado de Dios al servicio y cómo servir con fe, amor y humildad siguiendo el ejemplo de Jesús y los mandamientos bíblicos.

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Para servir, no necesita tener un título universitario, ni un

doctorado en Sagradas Escrituras, solo tener una actitud


y un corazón dispuesto a servirle a Dios y a la Iglesia.

El servicio se hace desde el corazón, con amor no por


obligación o solo para que nos vean, si es así no lo hagamos,
no es fácil porque hay cosas que nos agobian día a día, nuestra
familia, el trabajo las dificultades económicas que nos cansan
y nos hacen perder el horizonte, a veces nuestros mismos
hermanos con sus aptitudes hacen que poco a poco nos
desanimemos, pero si tienes fe el Señor te sostiene, la oración
es muy importante porque es la que te fortalece en momentos
de turbulencias.

Mateo 25, 34-40: “Vengan, benditos de mi Padre, tomen


posesión del reino preparado para ustedes desde la creación
del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve
sed, y me dieron de beber; era un extraño, y me hospedaron;
estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la
cárcel, y fueron a verme. Les aseguro que cuando lo hicieron
con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo
hicieron.” Palabra de Dios.

No es fácil este camino, a veces me falta fe y muchas veces


no soy la luz que debería ser en mi casa, en el trabajo, en mi
comunidad o en la iglesia. Pero tengo presente que verdaderos
y fieles soldados de Cristo y nos cubramos con la fuerza del
Espíritu Santo.

El servicio debe ir acompañado siempre de la fe y de la


perseverancia en la oración, pues la fe es una llama encendida
que todas las personas deben tener en sus corazones para ser
testimonio y así anunciar el Evangelio vivo de nuestro Señor
Jesucristo.

Juan 12:26 El que quiera ponerse a mi servicio, que me siga,


y donde este yo allí estará también mi servidor. A quien me
sirva, mi Padre lo honrara. Palabra de Dios.

Jesús nos llama primero para que recibamos muchos dones,


carismas y talentos para equiparnos y poder servir con fuerza
y entusiasmo en la Iglesia.

Es Cristo quien llama e invita a seguirlo, es El quien toma la


iniciativa, es un llamado el servicio que esta más allá de la
lógica humana, son los caminos de Dios que elige sin que uno
se dé cuenta; Y créanme que no tenia la menor idea que el
Señor me tenia un lugar especial en el servicio.
Dios nos llama y el enemigo nos desanima y espanta ese
llamado o esa vocación. Que privilegio tan grande poder decirle
si inmediatamente a Dios, sin miedo, sin mirar atrás.

Si queremos servir debemos despojarnos del pecado, de todo


lo negativo, rechazar los vicios, el miedo al qué dirán los otros,
a ser ridiculizados, a no ser atendidos, aplaudidos o
comprendidos.

(Mateo 28-18). Jesús se acercó y les hablo así: “Me ha sido


dada toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y
hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” Palabra de
Dios.

¿Ahora que hacer con ese amor que hoy arde en nuestros
corazones? Una forma de corresponder a ese amor tan grande
que Dios nos tiene, consiste, primeramente, en pedir la gracias
necesaria para nuestra conversión, la de vivir según las
Sagradas Escrituras, y frecuentar los sacramentos que nos
ayudan a fortalecernos y crecer espiritualmente para no
ofenderle más, para agradarle.

De la misma manera ese proceso de conversión y ese amor


nos debe llevar al hermano, al servicio, no hay forma de amar
y servirle a Dios sino es a través del hermano, 1 Juan 4:20 “Si
uno dice yo amo a Dios y aborrece a su hermano es un
mentiroso”, es por eso que debemos actuar y sumergirnos en
la realidad del hermano, de la familia, de la comunidad.

Somos llamados a ser participes en crear el reino de Dios en


el mundo, el reino del amor. ¿Debemos orar por los demás?,
si, y mucho, son obras de misericordia espirituales, pero esta
oración debe ser activa. Es decir, ser María y luego ser Marta,
oración y servicio deben ir de la mano. La oración nos debe
llevar a una acción, a una obra de misericordia corporal y
debemos estar conscientes de eso.

Mateo 20,28 “hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a


ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por una
muchedumbre” Jesús no vino a ser servido, siguiendo su
ejemplo, ese amor que hoy arde en Tu corazón, tendrás que
darlo, inclusive dar tu vida para ayudar a muchos siguiendo las
palabras: Hagan como el hijo del hombre Lc. 9,24 Quien pierde
su vida por mi causa ese la salvara.

¿Quiénes deben ser los primeros depositarios o receptores de


ese amor servicial? los integrantes de nuestra propia familia y
a veces es a quien se nos hace más difícil servir con amor,
basándonos en las palabras de Jesús de que nadie es profeta
en su propia tierra, pero, aunque nos cueste, debemos
empezar por esa Iglesia doméstica, proclamemos día a día
como dice Josué 20,15 Mi familia y yo serviremos al Señor.

Jesús nos llama en cualquier momento de nuestra vida,.


¿Tienes miedo al compromiso? Así como tu, yo y los discípulos
también teníamos miedo, estábamos tristes, con heridas y un
poco inseguros, pero, las diferentes manifestaciones de amor
de Jesús, quita el miedo y nos fortalece en la fe.

Yo te invito a creerle a Dios, a creer en sus promesas. Lo


primero es orar y tener fe, para luego accionar.

En sus diferentes apariciones, lo primero que Jesús les dice a


sus discípulos es “la paz este con ustedes”, Dios nos da la
gracia que nos va ayudar a sanar, a tener paz, para salir
adelante, sin resentimientos, sin odio, sin rencor para que
podamos amar y desde ese amor ser mejor madre, hija,
hermana, esposa es decir mejor cristiana y por ende mejor
servidora del Señor.

Es precisamente el servicio, en si mismo una herramienta para


que Dios vaya actuando en nuestra vida, vaya sanando y
transformando nuestro corazón.

¿Crees quizás, que no estas preparada? Pues Jesús no


escoge a los capacitados, 2 Corintios 1,21 “y Dios es quien
nos capacita, nos da fuerzas para Cristo, El nos ha ungido y
nos ha marcado con su propio sello al depositar en nosotros
los primeros dones del Espíritu” Dios nos va preparando para
la misión, para servir y fortalecer a su iglesia, para construir su
reino.

Servir al Señor implica también morir a nosotros mismos, salir


de la zona de confort y llevar nuestra cruz con amor. Mateo
16,20 dice “si alguien quiere venir en pos de mí que se niegue
a si mismo que tome su cruz de cada día y me siga”.

El Señor nos llama a ser humildes como El, que se bajo de su


condición divina para lavar los pies a sus discípulos, algo que
era trabajo de los sirvientes. Y como María al proclamar en la
anunciación “He aquí la esclava del Señor” buscando, como
debemos hacerlo nosotros, solo la voluntad de Dios, luego no
vacilo en ponerse en camino a servirle a Santa Isabel, y a
abogar por el vino en las bodas de cana de galilea.

Créanme que la mayor satisfacción que podemos sentir como


humanos es servirle a Dios, sin buscar reconocimientos, ni
recompensas, sin robarle la gloria a Dios, sabiendo que es Su
Espíritu Santo quien hace todo a través de nosotros, que
somos simples instrumentos, hay mas satisfacción en dar que
en recibir.
Servir, es también optar por el camino angosto, ¿es fácil? No
lo es, dice el libro del Eclesiástico 2,1 si has decidido servir al
Señor, prepárate para la prueba, conserva recta tu corazón, y
se decidido, no te asustes cuando vengan las dificultades,
apégate al Señor y no te apartes de El, acepta todo lo que te
pase y se paciente. ¿Tener tolerancia por eso esa decisión de
servirle debe ser firme, porque es importante tener claro A
quien le servimos? Dice el apóstol Pablo a los Colosenses
[Link] “Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana,
pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres”.
Por eso el que es servidor de Dios, es servidor con todos, en
todas partes y en todo momento, casa, calle, trabajo, playa,
fiesta, etc. y en toda circunstancia, no solo en la iglesia ni
cuando todo esta bien.

Confía en Dios cuando vayas a servir, pues dice Jesús en San


Juan 14,12 en verdad les digo el que cree en mi, las obras que
yo hago el las hará también, y aun mayores porque yo voy al
Padre. Solo si leemos su Palabra sabremos cuales son, esas
obras, si tenemos fe El obrara a través de nosotros, el secreto
esta en amar, amar a Dios y al hermano, el secreto esta en ese
primer mandamiento, en creerle a Dios.
Nuestra vida cristiana debe estar revestida de Cristo, ser una
imitación de la del Maestro y de las virtudes de la Virgen, servir
con un amor oblativo, que se da sin esperar nada. Nuestra vida
centrada en Cristo nos lleva a las obras de misericordia para
gozar del premio de vivir las eternas bienaventuranzas.

Pero, una vida cristiana, no puede vivirse aislados, debe vivirse


en comunidad, como los primeros cristianos, a fin de recibir
acompañamiento y estimulo, de los otros miembros y de los
pastores, para crecer y madurar en el espíritu.

Y que Dios nos de la gracia de que pronto podamos decir


como dice san Pablo en Gálatas 2:20 “. ya no soy yo quien
vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Recordando cuando
hayamos prestado algún servicio decir como dice Lucas 17,10:
Sierva inútil soy que solo hice lo que era mi deber.

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