Metilprednisolona: Indicaciones y Dosis
Metilprednisolona: Indicaciones y Dosis
Cada vial de Metilprednisolona Normon 20 mg polvo y disolvente para solución inyectable contiene 20 mg
de metilprednisolona (presente en forma de metilprednisolona succinato de sodio).
Cada vial de Metilprednisolona Normon 40 mg polvo y disolvente para solución inyectable contiene 40 mg
de metilprednisolona (presente en forma de metilprednisolona succinato de sodio).
3. FORMA FARMACÉUTICA
4. DATOS CLÍNICOS
En aquellas situaciones que requieran un tratamiento corticoide inmediato, en casos graves o cuando la
administración por vía oral no es posible, entre ellas:
- Exacerbaciones agudas de asma.
- Shock anafiláctico y situaciones clínicas mediadas por mecanismos de hipersensibilidad inmediata que
constituyan un peligro inmediato para la vida del paciente (p. ej. Angioedema, edema laríngeo).
- En intoxicaciones accidentales por venenos de insectos y serpientes como prevención del shock
anafiláctico.
- Edema cerebral, lesiones medulares (siempre y cuando la terapia se inicie dentro de las 8 horas de haber
ocurrido la lesión).
- Crisis addisonianas y shock secundario a la insuficiencia adrenocortical.
- Brotes agudos de esclerosis múltiple.
- Como coadyuvante en quimioterapia.
- Tratamiento del rechazo agudo de trasplantes de órganos.
Posología
La posología se establece en base a la gravedad del cuadro y la respuesta del paciente al tratamiento.
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En las situaciones que comporten riesgo vital para el paciente, se recomienda comenzar el tratamiento con
dosis únicas de 250 a 1000 mg de metilprednisolona en adultos y de 4 a 20 mg/kg de peso corporal en
niños.
En los casos de edema cerebral, status asthmaticus y crisis inmunológicas, se recomienda continuar el
tratamiento con presentaciones orales de metilprednisolona a dosis gradualmente menores.
Metilprednisolona se utiliza añadido a la terapia de base (p. ej, reemplazamiento del volumen de fluidos
circulatorios, tratamiento del corazón y de la circulación, administración de anticuerpos, analgesia, etc.).
Un tratamiento prolongado con metilprednisolona particularmente con dosis relativamente altas, no debe
interrumpirse bruscamente, sino de forma gradual (y si fuera preciso, bajo tratamiento adicional con
ACTH).
Forma de administración
Para consultar las instrucciones de reconstitución del medicamento antes de la administración , ver sección
6.6.
4.3. Contraindicaciones
Exceptuando las terapias sustitutivas y de urgencia, Metilprednisolona Normon no debe ser administrado
en los siguientes casos:
- pacientes con úlceras gástricas o duodenales (riesgo de empeoramiento),
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- pacientes con desmineralización ósea grave (osteoporosis) (riesgo de empeoramiento),
- pacientes con antecedentes de desórdenes psiquiátricos, como inestabilidad emocional o tendencias
psicóticas (riesgo de exacerbación),
- pacientes con glaucoma de ángulo cerrado o abierto (riesgo de empeoramiento),
- pacientes con queratitis herpética (riesgo de empeoramiento),
- pacientes con linfadenopatía consecutiva a la vacuna BCG (riesgo de empeoramiento),
- pacientes con infección por amebas (riesgo de empeoramiento),
- pacientes con micosis sistémica (riesgo de empeoramiento),
- pacientes con poliomielitis (a excepción de la forma bulboencefálica) (riesgo de empeoramiento).
- pacientes con determinadas enfermedades virales (p. ej., varicela, herpes simple, o durante la fase
virémica- herpes zóster), ya que existe riesgo de empeoramiento, incluyendo amenaza para la vida (ver
sección 4.4),
- pacientes con tuberculosis latente o manifiesta, incluso si sólo se sospecha, ya que existe riesgo de
manifestación de la tuberculosis latente o empeoramiento de la manifiesta.
- durante el periodo pre y post-vacunal (aproximadamente 8 semanas antes y 2 semanas después de la
vacunación) ya que puede aumentar el riesgo de complicaciones debidas a la vacunación.
Debido al riesgo de perforación intestinal con peritonitis, Metilprednisolona Normon sólo debe ser
utilizado en los siguientes casos cuando existan importantes razones médicas para ello y los pacientes sean
monitorizados adecuadamente:
- colitis ulcerosa grave con riesgo de perforación, abcesos o inflamaciones purulentas,
- diverticulitis,
- anastomosis intestinales recientes.
El empleo de glucocorticoides puede debilitar la respuesta inmune, y pueden surgir nuevas infecciones, o
activarse microorganismos oportunistas y pueden manifestarse infecciones latentes.
En infecciones graves, Metilprednisolona debe ser empleado únicamente junto al tratamiento causal.
Los glucocorticoides pueden enmascarar los signos de una infección haciendo más difícil el diagnóstico de
infecciones existentes o en desarrollo.
En pacientes que reciben glucocorticoides sistémicos por motivos distintos a la terapia sustitutiva,
determinadas infecciones virales siendo algunas veces amenazantes para la vida del paciente (ver sección
4.3.).
Alteraciones visuales
Se pueden producir alteraciones visuales con el uso sistémico y tópico de corticosteroides. Si un paciente
presenta síntomas como visión borrosa u otras alteraciones visuales, se debe consultar con un oftalmólogo
para que evalúe las posibles causas, que pueden ser cataratas, glaucoma o enfermedades raras como
coriorretinopatía serosa central (CRSC), que se ha notificado tras el uso de corticosteroides sistémicos y
tópicos.
Se han notificado arritmias cardiacas y paro cardíaco en pacientes tratados con pulsos intravenosos de altas
dosis de Metilprednisolona, incluso en pacientes que no presenten anomalías cardiacas conocidas. Por lo
tanto se recomienda una monitorización estrecha durante el tratamiento y algunos días después de la
interrupción del tratamiento.
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Exceptuando los pacientes que ya hayan sufrido la varicela, los niños y adultos en tratamiento con
Metilprednisolona deberán tomar las medidas razonables para evitar el contacto personal con las personas
que padezcan p. ej. varicela o herpes zóster. Si durante el tratamiento con Metilprednisolona se estuviera
expuesto a estas infecciones, se debe contactar con un médico inmediatamente, incluso si no se presentara
ningún síntoma.
Se recomienda que los pacientes tratados con dosis terapéuticas de glucocorticoides (aparte de aquellos que
reciban terapia de sustitución con glucocorticoides) no sean vacunados, porque la respuesta mediada por
anticuerpos podría ser inadecuada o podrían desarrollarse complicaciones neurológicas.
Los pacientes con reactividad a la tuberculina deben ser monitorizados cuidadosamente, a causa del riesgo
de reactivación. Es recomendable administrar quimioprofilaxis a estos pacientes durante los tratamientos de
larga duración con glucocorticoides.
En pacientes con miastenia gravis, particularmente si están recibiendo un tratamiento con altas dosis de
glucocorticoides, existe un riesgo de posible empeoramiento de la miastenia, (habitualmente durante las
dos primeras semanas de tratamiento con glucocorticoides), y progreso a una crisis miasténica. Por lo tanto,
se recomienda que la dosis de Metilprednisolona sea baja al principio del tratamiento, aumentándose
gradualmente.
El estado metabólico de los pacientes diabéticos debe ser monitorizado (riesgo de empeoramiento del
control metabólico) y, si fuera necesario, la medicación antidiabética debe ser ajustada.
Particularmente tras un tratamiento prolongado con dosis relativamente altas, debe tenerse en cuenta la
posibilidad de retención de sodio y fluidos y una tendencia hacia la hipopotasemia. En tales casos, es
necesario asegurar una ingesta adecuada de potasio y restringir la ingesta de sodio y monitorizar los niveles
de potasio en el suero.
En casos graves de hipertensión e insuficiencia cardiaca debe tenerse en cuenta un posible incremento de la
hipertensión y un empeoramiento de la insuficiencia cardiaca. Por lo tanto, se requiere una monitorización
adecuada de estos pacientes.
En el tratamiento de larga duración con glucocorticoides, son necesarios controles médicos habituales,
incluyendo los controles oftalmológicos, debido a la posible aparición de opacidades en el cristalino, e
incremento de la presión intraocular.
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Se ha notificado trombosis, incluyendo el tromboembolismo venoso, con el uso de corticosteroides, por
tanto, los corticosteroides se deben utilizar con precaución en los pacientes que tienen o podrían tener
predisposición a sufrir trastornos tromboembólicos.
Efectos hepatobiliares
La administración de metilprednisolona en inyección cíclica IV (normalmente en una dosis inicial de ≥ 1
g/día) puede provocar lesión hepática inducida por fármacos, como hepatitis aguda o enzimas hepáticas
aumentadas. Se han notificado casos raros de hepatotoxicidad. El tiempo de aparición de estas reacciones
adversas puede ser de varias semanas o más. En la mayor parte de los casos notificados se observó la
resolución de las reacciones adversas tras la interrupción del tratamiento. Por tanto, se requiere un
seguimiento adecuado.
Después de la administración de corticosteroides se han reportado crisis de feocromocitoma que pueden ser
fatales. Solo deben administrarse corticosteroides a pacientes con sospecha al/o feocromocitoma
identificado después de una apropiada evaluación del riesgo/beneficio.
En pacientes con esclerosis sistémica, se han notificado casos de crisis renal esclerodérmica (incluyendo
casos mortales) con hipertensión y/o disminución de la producción de orina con una dosis diaria de 12 mg o
más de metilprednisolona. Por lo tanto, se deben controlar rutinariamente la presión arterial y la función
renal (creatinina sérica) en estos pacientes (ver sección 4.8).
Población pediátrica
En este grupo de población, las dosis elevadas de metilprednisolona pueden producir pancreatitis agudas
graves. También se ha visto un incremento de la presión intracraneal (con síntomas como papiledema,
parálisis óculomotora, pérdida visual, cefalea).
Debido al riesgo de retraso en el crecimiento, Metilprednisolona debe ser únicamente empleado en niños
cuando existan importantes razones médicas para ello.
Uso en deportistas
Se informa a los deportistas que este medicamento contiene un componente que puede establecer un
resultado analítico de control del dopaje como positivo.
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4.5. Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción
- Anfotericina B: posible aumento de la hipopotasemia, con riesgo de toxicidad. Se deben vigilar los
niveles plasmáticos de potasio.
Se ha comunicado posible reducción del metabolismo hepático del corticoide. Estudios similares han
evidenciado un aumento de las concentraciones plasmáticas mínimas de ciclosporina. Hay evidencias
clínicas de convulsiones en pacientes sometidos a trasplante de médula ósea tratados con
metilprednisolona. También se ha observado un aumento de la incidencia de hiperglucemia y diabetes en
pacientes sometidos a trasplante renal. La asociación de corticoides y ciclosporina es muy frecuente y
beneficiosa. Se deben vigilar posibles signos de toxicidad.
- Diuréticos: puede ocurrir un aumento de la excreción de potasio, es decir, puede producirse una posible
potenciación de la toxicidad por aumento de la hipopotasemia. Se deben vigilar los niveles plasmáticos de
potasio.
- Estrógenos (p. ej. anticonceptivos orales): el empleo concomitante de estrógenos puede alterar el
metabolismo de los corticoides incluida la metilprednisolona. Las necesidades de corticoides pueden
reducirse en pacientes que toman estrógenos.
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- Glucósidos cardiotónicos (digitálicos): la acción de los digitálicos puede estar potenciada por una
hipopotasemia potencial con aumento de la toxicidad cardiaca. Se debe vigilar al paciente.
- Resinas de intercambio iónico (colestiramina, colestipol): posible disminución de la absorción oral del
corticoide. Se debe vigilar al paciente.
- Salicilatos: posible disminución de las concentraciones de salicilato, con pérdida de actividad, por
posible aumento de su eliminación. La asociación conjunta de ambos fármacos puede aumentar la
incidencia de úlcera gástrica o hemorragia intestinal. Se debe vigilar al paciente.
Embarazo
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Lactancia
Metilprednisolona se excreta a la leche materna. Tratamientos prolongados con dosis elevadas podrían
afectar a la función adrenal del lactante, por lo que se recomienda monitorización del mismo. Si fueran
necesarias dosis relativamente altas por motivos clínicos, debe evitarse la lactancia materna para evitar que
el lactante ingiera metilprednisolona con la leche.
Algunos de los efectos adversos (p. ej. reducción de la agudeza visual resultante de la opacificación del
cristalino o del aumento de la presión intraocular, mareo o cefalea) podrían alterar la capacidad del paciente
para concentrarse y reaccionar, y por lo tanto, constituir un riesgo en situaciones en las cuales estas
capacidades son de especial importancia (p. ej. conducción de vehículos o utilización demaquinaria).
Las frecuencias se definen como: muy frecuentes (≥1/10); frecuentes (≥1/100, <1/10); poco frecuentes
(≥1/1.000, <1/100); raras (≥1/10.000, <1/1.000); muy raras (<1/10.000); frecuencia no conocida (no puede
estimarse a partir de los datos disponibles).
En la mayor parte de los casos las reacciones adversas afectan principalmente al sistema endocrino y al
equilibrio electrolítico.
La administración de este medicamento puede producir las siguientes reacciones adversas, especialmente
cuando se utiliza a dosis altas y en tratamientos prolongados:
Trastornos cardiacos
Frecuencia no conocida: arritmias o paro cardiaco (relacionadas con terapia intravenosa intermitente a altas
dosis). Cardiomiopatía hipertrófica en bebés prematuros.
.
Trastornos vasculares
Frecuentes: retención de sodio y acumulación de agua en los tejidos, aumento de la excreción de potasio y
posiblemente, hipopotasemia.
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Asimismo, puede aumentar la congestión pulmonar en pacientes con insuficiencia cardiaca y desarrollarse
hipertensión (ver sección 4.4).
Otras reacciones adversas comunicadas son enfermedades de los vasos sanguíneos incluyendo vasculitis y
aumento de la presión intracraneal con papiledema (pseudotumor cerebral).
Frecuencia no conocida: acontecimientos trombóticos.
La tendencia a la trombocitosis y el aumento del riesgo de trombosis son otros efectos que se han
notificado con la administración de metilprednisolona.
.
Trastornos de la piel y del tejido subcutáneo
Frecuentes: cambios en la piel, como atrofia cutánea, estrías, acné, equimosis y petequias.
Raras: reacciones de hipersensibilidad (p. ej. rash cutáneo). Pueden ocurrir reacciones de hipersensibilidad
incluyendo shock en casos raros después de la administración parenteral, especialmente en pacientes con
asma bronquial o después de un trasplante renal.
Trastornos gastrointestinales
Raras: úlceras gástricas o duodenales.
También pueden presentarse perforaciones de úlceras gástricas o duodenales con p. ej. peritonitis,
pancreatitis o malestar de la parte superior del abdomen.
Trastornos hepatobiliares
Hepatitis, enzimas hepáticas aumentadas, colestasis y daño hepático hepatocelular que incluye insuficiencia
hepática aguda (ver sección 4.4).
Trastornos endocrinos
Frecuencia no conocida: crisis de feocromocitoma (efecto clase) (ver sección 4.4).
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Trastornos oculares
Raras: lesiones en los ojos (opacidad del cristalino, aumento de la presión intraocular, cataratas y
glaucoma).
Frecuencia no conocida: coriorretinopatía, visión borrosa (ver también sección 4.4).
Trastornos psiquiátricos
Raras: desarrollo o empeoramiento de alteraciones psiquiátricas como euforia, cambios de humor, cambios
de personalidad, depresión severa o manifestación de psicosis.
4.9. Sobredosis
5. PROPIEDADES FARMACOLÓGICAS
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Mecanismo de acción
El mecanismo de acción de los esteroides se basa en la interacción de éstos con unos receptores
citoplasmáticos intracelulares específicos. Una vez formado el complejo receptor-glucocorticoide, éste
penetra en el núcleo, donde interactúa con secuencias específicas de ADN, que estimulan o reprimen la
trascripción génica de ARNm específicos que codifican la síntesis de determinadas proteínas en los órganos
diana, que, en última instancia, son las auténticas responsables de la acción del corticoide.
Efectos farmacodinámicos:
Acciones metabólicas:
- Metabolismo hidrocarbonado: disminuyen la captación de glucosa por los tejidos, excepto en el cerebro
y el corazón y estimulan la gluconeogénesis hepática, pues facilitan la conversión de aminoácidos, ácidos
grasos y glicerol en glucosa. Como consecuencia, producen hiperglucemia y glucosuria, aumentan la
resistencia a la insulina, agravan la situación metabólica del paciente diabético. Además, aumentan el
depósito de glucógeno en el hígado y el músculo esquelético.
- Metabolismo lipídico: aumentan el apetito y la ingesta calórica, estimulan la lipólisis. Por otro lado,
aumenta la lipogénesis, efecto que podría estar mediado por la insulina liberada en respuesta a la
hiperglucemia. El resultado de estos efectos contrapuestos es una redistribución anormal de la grasa
corporal, promoviendo su acumulación en la cara, cuello y abdomen, mientras que las extremidades
permanecen delgadas debido a la hipotrofia muscular. En tratamientos crónicos, dosis altas de
glucocorticoides pueden aumentar los niveles plasmáticos de colesterol total y de triglicéridos.
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(disminuyen la absorción intestinal de Ca2+), aumentan la eliminación renal de Ca2+ e inhiben la actividad
osteoblástica formadora de matriz ósea. Como consecuencia producen hipocalcemia.
- Acciones sobre el Sistema Nervioso Central: tiende a producir una elevación del estado de ánimo con
sensación de bienestar y euforia. En tratamientos crónicos producen insomnio, irritabilidad y, en ocasiones,
ansiedad, depresión, manía, reacciones psicóticas.
Terapia de sustitución
Dosis fisiológicas de metilprednisolona reemplazan el cortisol endógeno en los casos de fallo o
insuficiencia cortico-adrenal. Influye en el metabolismo de los carbohidratos, de las proteínas y de los
lípidos. Dada la práctica ausencia de efectos mineralocorticoides de metilprednisolona, se debe administrar
de forma concomitante un mineralocorticoide en los casos de terapia de sustitución, cuando el fallo de la
función cortico-adrenal es total.
Absorción
Su biodisponibilidad oral es del 80% (Tmáx = 90 min). Los alimentos retrasan la absorción pero no la
reducen.
Distribución
Su volumen aparente de distribución es de 1,2-1,5 l/kg siendo distribuida ampliamente por todo el
organismo. Difunde a través de la barrera placentaria y lactosanguínea. El grado de unión a proteínas
plasmáticas es del 62%, se une a la albúmina pero no a la transcortina.
Eliminación
Es metabolizada en el hígado, dando lugar a metabolitos sin actividad biológica significativa, siendo
eliminado mayoritariamente con la orina, < 10% se excreta en forma inalterada. Su aclaramiento total es de
4-8 ml/min/kg. Su semivida de eliminación es de 4-8 h y su semivida biológica es de 18-36 h.
Toxicidad aguda
La DL50 en ratas por vía oral es mayor de 4000 mg/kg de peso corporal.
Toxicidad crónica
En estudios subcrónicos realizados en animales, se describieron efectos como policitemia, linfopenia,
atrofia del timo y de la corteza adrenal, desde 12,5 mg/kg, considerada ésta como equivalente a dosis
terapéutica humana. También se ha observado incremento del almacenamiento de glucógeno hepático,
desde 1 mg/kg de dosis.
El tratamiento crónico con dosis diarias entre 3 y 10 mg/kg de peso ha producido en animales una
reducción de la respuesta inmune, reducción de la actividad de la médula ósea, atrofia de los músculos
esqueléticos, alteración en el peso de los ovarios y testículos (perro: reducción del peso testicular, rata:
incremento del peso de los ovarios y testículos) y disminución del peso de la próstata (perro) y vesículas
seminales (rata), polidipsia, diarrea y empeoramiento del estado general.
Carcinogénesis
No existen datos procedentes de estudios de larga duración referentes a carcinogénesis en animales.
Mutagénesis
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La mutagénesis de metilprednisolona no ha sido estudiada en profundidad. El test de Ames fue negativo.
Teratogenia
En estudios en animales, los glucocorticoides causaron alteraciones en el crecimiento intrauterino, por lo
que no se puede descartar que se produzcan efectos similares en tratamientos de larga duración durante la
gestación, en humanos. En experimentos realizados en animales, metilprednisolona produjo paladar
hendido en ratones. Las ratas y los conejos fueron resistentes a este efecto. Otras alteraciones congénitas
observadas en animales, que no han sido observadas en humanos, son microcefalia, hepatomegalia,
disminución del tamaño de la médula suprarrenal y el timo. Los datos relativos a la seguridad de
metilprednisolona administrada durante la gestación en humanos son insuficientes. Los datos disponibles
correspondientes a la administración de glucocorticoides durante el primer trimestre de embarazo no han
puesto de manifiesto un incremento del riesgo de teratogenia.
6 . DATOS FARMACÉUTICOS
6.2. Incompatibilidades
Metilprednisolona Normon no debe mezclarse en la misma jeringa con otras soluciones que no sean suero
fisiológico (solución de cloruro de sodio al 0,9%) o solución glucosada al 5%.
Debe evitarse la administración conjunta de soluciones reconstituidas de Metilprednisolona Normon con
otros medicamentos en la misma jeringa, ya que podría producirse una precipitación. La mezcla con
soluciones para perfusión podría dar lugar también a un enturbamiento de la solución o a la formación de
precipitados.
3 años.
Una vez reconstituida la solución deberá utilizarse inmediatamente.
Las soluciones preparadas para inyección o para perfusión deben ser utilizadas lo antes posible.
La eliminación del medicamento no utilizado y de todos los materiales que hayan estado en contacto con él,
se realizará de acuerdo con las normativa local.
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7. TITULAR DE LA AUTORIZACIÓN DE COMERCIALIZACIÓN
Enero 2010
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