0% encontró este documento útil (0 votos)
1K vistas294 páginas

Sex Somnia

Cargado por

rosa martinez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
1K vistas294 páginas

Sex Somnia

Cargado por

rosa martinez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Página

0
¡Si el libro llega a tu país, te animamos a adquirirlo!

Esta traducción fue hecha por y para Fans sin ningún


ánimo de lucro, por lo cual NO TIENE COSTO ALGUNO.

Ningún miembro del Staff de Maktub o Yes To All Book´s


recibe una compensación económica por su participación en esta
traducción.
Instamos a que no compartas Screenshots o menciones esta
traducción en redes sociales.

¡Disfruta la lectura!
XOXO

1
Página
Página
2
Jayden King es exitoso, carismático, atractivo y aburrido a morir.
Especialmente de mujeres, que caen a sus pies por docenas… Eventualmente
lo dejan tan indiferente al sexo que decide despedirse de la escena de los
solteros y enfocar toda su energía en expandir su imperio hotelero.
Necesitará un buen asistente para ayudarlo y Abigail Davis, recién
egresada de la escuela de posgrado, parece ser la persona perfecta para uno de
los trabajos más buscados de Manhattan.
Hasta que de repente retira su solicitud.
Cuando Jayden sabe el por qué, apenas puede creer lo que está oyendo.
Ninguna mujer se ha atrevido a decirle al soltero millonario lo que
realmente piensan de él... y Abigail no es alguien para andar con rodeos en sus
palabras.
Jayden no está dispuesto a aceptar un no por respuesta, y cambiar de
opinión es un desafío que no puede dejar pasar.

3
Página
—Four Kings Hotel, por favor.
—Lo tengo.
—¿Crees que podemos llegar allí en media hora?
Me estremezco un poco para indicar que ya sé en secreto la respuesta.
También podría haberle pedido que empujara las nubes frente al sol y que
hiciera llover, para que no estuviera tan malditamente caliente afuera. El
hombre que está detrás del volante se da la vuelta riéndose y me da una
mirada de-tú-obviamente-has perdido-la razón. —Señora, soy taxista, no un
mago. Esto es Nueva York. Probablemente no sea de aquí, ¿verdad?
—Claro que lo soy, pero... pensé que tal vez sabría un atajo?
—No a Four Kings lo siento. —Responde bruscamente antes de darse la
vuelta y abrirse camino en el tráfico.
Lo que necesito ahora es un milagro, un desastre natural, abducción
alienígena. Cualquier cosa, siempre que suene mejor que “Salí tarde de la
casa” o “El conductor del taxi no conocía ningún atajo” Dios sabe cómo voy a
4
Página

llegar a esta entrevista a tiempo ahora. Es mi primera oportunidad seria de


trabajo, una posición como asistente del CEO del Grupo Four Kings.
Ni siquiera sé por qué consideraron a alguien tan inexperta como yo,
estoy recién salida de la universidad y aparte de un par de trabajos de
camarera, tengo cero antecedentes laborales a mi nombre.
Pero sí sé una cosa, llegar tarde es totalmente inaceptable. Tampoco
estoy vestida para esto, ya que compré ropa para la entrevista hace un minuto:
una falda lápiz azul oscuro, tacones a juego y una blusa blanca ajustada.
En realidad, estaba planeando ponérmelo todo en el baño del lobby del
hotel, pero como este conductor de taxi no tiene poderes mágicos, no tendré
tiempo para cambiar, a menos que.....
—¿Señor taxista?
—¿Sí? —Um...
—¿Le importaría si me cambio la ropa aquí?
—Si eso es todo lo que harás. No serías la primera.
—Gracias —le digo, y luego de inmediato tengo un ataque al corazón.
Al menos, eso es lo que sentí cuando me doy cuenta de que la bolsa de
la compra no está a mi lado. Tampoco en el suelo. Yo podría vomitar. Por lo
que parece, mi nuevo traje está aún en la boutique donde lo compré.
¡Fantástico!
Eso es entonces.
Ni siquiera la compañía de la basura me contrataría con jeans, zapatillas
converse y una camiseta. Me inclino hacia atrás con resignación, saco mi
celular de mi bolso y llamo a mi hermana. Ella contesta justo en el segundo
timbre.
—Pensé que estabas en tu entrevista.
Ella suena alarmada. Y con razón.
—Eso no es hasta las tres.
—Son pasadas las dos y media. No vas a llegar tarde, ¿verdad?
—No importa de todos modos. No obtendré el trabajo.
5

—¡No te pongas nerviosa ahora. Estabas tan relajada esta mañana!


Página

—Yo no era una estúpida cabeza hueca entonces.


—Siempre eres una idiota de cabeza hueca.
Yo suspiro.
—Está bien, ¿qué pasa? —Alice pregunta.
—Estoy en un taxi y no tengo nada que ponerme.
—¿Qué, así que estás desnuda?
—Podría ser así. —Yo suspiro—. La bolsa de ropa que compré
específicamente para esta entrevista todavía está en la tienda, donde la olvidé.
—¡No lo hiciste!
—Lo hice. Estoy sentada aquí con una camiseta y unos vaqueros.
Alice deja escapar un largo suspiro.
—¿Pero quién diablos decide ir de compras dos o tres horas antes de
una cita tan importante?
—Alguien que intentó ponerse su único par de pantalones formales
adecuados y no podía cerrarlos.
—Oh, Abby... —Ella no se está riendo de mí. Seguramente
—Esto no es gracioso, Alice.
—De hecho, en cierto modo lo es.
—Realmente no eres un soporte de ayuda. —Me quejo, más molesta
conmigo misma—. Nunca tendré otra oportunidad como esta.
—Es por eso que los vas a enfrentar ahora y ganarlos con tu
inteligencia. Tus buenas calificaciones fueron la razón por la que te invitaron,
¿verdad? Así que vas a entrar ahí y ganar esto. ¿Bueno? Solo imagínalos a
todos cagando.
Ahora es mi turno de reír.
—Y si este trabajo no funciona, entonces el siguiente lo hará. Puedes
quedarte conmigo todo el tiempo que quieras.
Sus palabras me dan el coraje… el valor que voy a necesitar si quiero
convencer al CEO de Four Kings Group de que los trajes y los tacones no
hacen una buena asistente.
—Gracias —digo, dando un fuerte beso en el celular.
6

—¡Ay! Mi oído
Página

—¿Debo dejar mi cabello suelto o ponerlo en un moño? —Pido cambiar


el tema—. ¿Cuál dirías que es más profesional?
—Teniendo en cuenta lo que llevas puesto, probablemente no haya una
diferencia.
—Alice...
—Un moño alto ¿Estás usando maquillaje?
—Es..... Sutil.
—Así que eso es un no. —La oigo suspirar.
—Lo que sea. Estarás bien. ¿Quién sino tú?
—Cruza los dedos por mí. Voy a hacer una preparación mental.
—¡Haz eso! ¡Buena suerte, cariño!

—Bienvenida a Four Kings. ¿Cómo puedo ayudarle?


Puedes comenzar por quitarte la ropa y ponerla sobre el escritorio, es
lo que me gustaría decirle a la elegante morena vestida en la recepción. Me
siento terriblemente fuera de lugar aquí con esta ropa holgada, con todos los
demás vistiendo ropa de negocios… incluso los huéspedes.
—Mi nombre es Abigail Davis. Tengo una entrevista de trabajo con
Jayden King. Me pidieron que informara en Recepción.
—¿Entrevista de trabajo, dijiste?
—Sí.
—Ya veo. —Ella me mira con discreción, probablemente
preguntándose si estoy solicitando un puesto como espantapájaros—. ¿Cómo
dijiste que era tu nombre otra vez? —Para evitar perder el valor, me la
imagino haciendo caca.
—Davis —le respondo con seguridad—. Abigail Davis. —Ella me
empuja una tarjeta de plástico a través del mostrador.
—Sostén esto al sensor en el ascensor —Miro inquisitivamente en la
7
Página

dirección en que está gesticulando.


—¿Te refieres a esa cosa que parece una columna de agua?
—Correcto. El ascensor te llevará al piso treinta automáticamente.
¡Wow! ¡Bastante alto!
—Gracias. —Tomo la tarjeta y me apresuro hacia el ascensor en el
centro del lujoso vestíbulo. El eje circular está rodeado por dos paneles
gruesos de vidrio con agua que fluye entre ellos. Paso por la puerta abierta y
de repente siento que estoy en una nave espacial. Todo está parpadeando y
brillando. Esta cosa que probablemente se supone que es el panel de control
no se vería fuera de lugar en la cabina de un transbordador espacial.
Esperemos que no hable cuando sostenga esta tarjeta en el sensor ahora.
—Hola.
—¡Oh, mierda! —Salto de nuevo asustada, y mi espalda golpeó algo
duro.
—Cuidado. —dice la misma voz detrás de mi oído, sonando profunda y
fuerte. No se parece en nada a un ascensor que habla. Siento que las manos me
agarran los costados brevemente y luego me suelta. Cuando me doy vuelta,
encuentro la punta de mi nariz casi tocando un pecho bien definido cubierto
por una camisa oscura. No porque mi nariz sea tan larga, sino porque estoy tan
cerca de este tipo que, por cierto, huele a algo en lo que desearía poder hundir
mis dientes. Así que retrocedo, levantó la vista y cegada de inmediato por la
cara más hermosa y simétrica que jamás haya visto ¿Qué asombrosos son esos
ojos azules? Podría jurar que los he visto en algún lugar antes.
¿Son lentes de contacto esos?
Pelo casi negro, tez oscura.
Esos deben ser lentes de contacto.
Se aclara la garganta, sacándome de mis pensamientos. —Estás parada
en mi pie.
—Oh, lo siento, pensé que eras el ascensor —respondo aturdida, y
luego me doy cuenta de que suena como una justificación para pisar los
zapatos de alguien. Me doy un golpe mental en la cabeza.
8

Primero piensa, luego habla. Probablemente nunca lo aprenderé, y no


Página

puedo culpar al hombre del traje perfectamente a la medida por levantar las
cejas con escepticismo. Su mirada revolotea brevemente sobre mí, antes de
que se aleje con una expresión que no puedo interpretar. Debería haber dejado
mi cabello suelto
—¿Qué piso necesitas?
Él hace un gesto hacia la tarjeta en mi mano, que aparentemente
sostenía mal en el sensor, ya que el ascensor todavía está en el vestíbulo.
—El treinta.
Me mira de nuevo de pies a cabeza, pero esta vez por más tiempo.
Mucho más largo. —¿Puedo preguntar la razón?
Frunzo el ceño. ¿Por qué quiere saber? —Porque tengo una cita allí.
—¿Y te importaría decirme qué tipo de cita?
—No creo que eso sea de tu incumbencia.
—¿Tu cita es una entrevista de trabajo?
Oh. De repente, me doy cuenta de dónde he visto estos ojos azules
antes: al investigar el Hotel Four Kings. Este..... Es el CEO. —Sí..... —
Dudo—. Así que eso te convierte en Jayden King.
—Correcto.
—Encantada de conocerte.
Miento y extiendo mi mano, que está completamente envuelta en la
suya. —Soy Abigail Davis —le digo con firmeza, sonriendo.
—¿Sabes qué posición estás solicitando?
—Um... sí.
—Pregunto porque te ves como si estuvieras a punto de ir a arar un
campo —Horrorizada, retiro mi mano—. Si ni siquiera sabe cómo vestirse
para una entrevista de trabajo —continúa con un-tono-sin-emoción—. Usted
es la persona equivocada para este trabajo, y no me gusta perder el tiempo.
—Pero...
—Pídale a mi Directora de Recursos Humanos que programe una nueva
cita.
9

—¿En serio? —Miro incrédula.


Página

—Nunca bromeo cuando se trata de mi tiempo. Y también rara vez doy


segundas oportunidades. —Con cada palabra que sale de su boca, su rostro
bellamente simétrico parece menos precioso y menos simétrico.
—Le sugiero que tome esta segunda oportunidad, señorita Davids
Resoplo. —Y yo te sugiero que tomes tu mal humor con alguien más.
Por cierto, es Davis, no Davids. Y no necesitaré una nueva cita. Dale tus
preciadas segundas oportunidades a alguien a quien no le importe sobre
buenos modales o cortesía básica. Y en cuanto a la ropa va... —Pongo mis
manos en mis caderas y miró a ese arrogante imbécil de manera
demostrativa—. Camisa negra, traje negro, zapatos negros. ¿Tienes un funeral
al que ir después de la entrevista o simplemente vienes de uno?
¿Por qué no está respondiendo? ¿Y por qué se ve tan despreocupado?
¿Es solo mi imaginación, o la esquina de su boca está moviéndose hacia
arriba? Él está tratando de provocarme, y está teniendo éxito, pero no lo digo.
Acabo lanzando la tarjeta de plástico a sus pies antes de salir del hotel sin una
palabra más.

¿Qué… o más bien, quién… quién era esa?


Y no me refiero a cuál era el nombre de esa pequeña rubia descarada.
No lo olvidaré en ningún momento, no después de ese espectáculo. Ni el
comentario que todavía me tiene reprimiendo una sonrisa.
¿Tienes un funeral al que ir después de la entrevista o simplemente
vienes de uno?
No puedo creer que esa mugrienta media pinta se atreviera a hablarme
10
de esa manera. Sacudiendo la cabeza con asombro, sostengo mi tarjeta contra
Página

el sensor y el ascensor se pone en movimiento. Hablando de tarjeta, la suya


todavía está tirada en el suelo. Otro recordatorio de lo increíble que fue esa
escena hace un minuto.
¿Realmente ella simplemente rechazó una entrevista, y por lo tanto un
trabajo, que muchos otros podrían estar lamiendo sus dedos en el pensamiento
de: Le doy una segunda oportunidad, le ofrezco mi valioso tiempo y ella dice
que no? Me rechazo a -¡mí! ¡Jayden King!- ¿Y la mujer me dejo ahí parado
como un idiota?
Y por alguna razón, eso es exactamente lo que encontré tan excitante.
Por eso, una vez que subo, me dirijo a la oficina de mi hermana en lugar de la
mía. Jess es parte de Four Kings, y como Directora de Recursos Humanos, es
responsable de las solicitudes.
—¿Por qué no estás en tu entrevista de trabajo? —Ella pregunta,
levantando la vista de la pantalla de su computadora para mirarme
sorprendida.
—Lo pospuse —le contestó evasivamente—. Envíame por correo
electrónico la solicitud de Abigail Davis, si pudieras. —Rápidamente agregó
para cambiar el tema. Luego me volteo para irme, pero...
—¿Pospuesto? ¿Por qué?
—¿Por qué no?
—Porque yo manejo ese tipo de cosas, porque crees que son molestas.
¿Recuerdas?
—La Srta. Davis tuvo... le surgió algo.
—Ummm. —Ella frunce el ceño hacia su pantalla.
—No veo ningún mensaje de cancelación de ella. ¿Cómo te has
enterado?
Contarle a Jess sobre mi encuentro con la Srta. Davis solo significaría
más preguntas. —No importa. Solo envíame sus papeles.
Los ojos azules de mi hermana brillan con curiosidad. Ella siempre
puede oler cosas de las que no quiero hablar. Al igual que las solicitantes de
11
trabajo de boca-inteligente que atraen mi interés. Me paso la mano por el pelo,
exhalando.
Página

—¿Jess?
—¿Sí, hermano querido?
—Haz tu maldito trabajo y envíame la solicitud de Abigail Davis.
¿Crees que puedes manejar eso, o tengo que hacerlo yo mismo? —Me apoyo
contra el marco de la puerta.
—¿Desde cuándo no confías en mi juicio, hm? Vamos, dime. ¿Por qué
realmente quieres ver la solicitud?
—Jess. Ahora.
Una sonrisa de complicidad se extiende lentamente por su rostro. —¿De
nuevo, cuál era su nombre?
Como si ella lo olvidara. —Davis. Abigail Davis.
—Sabes su nombre —dice, agitando sus cejas— ¿Así qué...? Ni
siquiera sabes los nombres de tus empleados.
—Si la solicitud no está en mi bandeja de entrada en cinco minutos, te
escribiré una sanción por qué te niegas a trabajar —bromeó cuando salgo.
—Descubriré cuál es la historia con ella. —Me grita y suena como una
amenaza. Probablemente porque sé perfectamente bien lo terca que puede ser
Jess una vez que se ha enterado de algo. Los sabuesos policiales no tienen
nada contra ella. Sin embargo, actuar como uno es nuevo. Otra novedad: una
mujer que hace que quiera saber más sobre ella después de unas pocas frases.
La mayoría de las mujeres comienzan a molestarme después de unas tres
palabras, lo que se debe al hecho de que noventa y nueve de cada cien mujeres
que me admiran por mi existencia me dicen lo que piensan y que deseo
escuchar.
Sí, Jayden. Por favor, Jayden. Claro, Jayden Está bien, Jayden.
Podría hacer que comieran mi mierda si quisiera. Aunque la mayoría de
las mujeres me besan tanto el culo que prácticamente lo hacen. Entonces,
¿alguien puede culparme si prefiero follármelas que charlar con ellas?
Sin embargo, nunca más de dos veces. Primero, para que no se
12
acostumbren demasiado a mi polla y comiencen a reclamar derechos de
propiedad. En segundo lugar, y esta es la razón principal, porque después de
Página

eso, todo lo relacionado con ellas -cuerpo, olor, gusto- pierde su atractivo y,
por lo tanto, su capacidad para distraerme. Especialmente por la noche,
cuando pierdo el sueño por cosas que no puedo cambiar más. El sexo me
ayuda a olvidar. A ella. Su sonrisa. Su cara.
Los orgasmos son un analgésico más saludable que el alcohol. Al
menos, fueron hasta hace un mes. Ahora me he cansado, el efecto ha
desaparecido. Los coños son coños, los senos son senos, los culos son culos.
No importa de quién sean. Si la mujer es aburrida, también la estoy follando.
Así que decidí enfocarme en expandir los Four Kings a Europa, para
distraerme con el trabajo en lugar del sexo.
Aun así, no puedo negar que Abigail Davis ha provocado algo en mí
que no he sentido nunca en lo que respecta a las mujeres: curiosidad.
Cuando llego a mi oficina en el otro extremo del pasillo, coloco mi
chaqueta en el armario y saco mi teléfono del bolsillo del pantalón. Tomó
asiento en mi escritorio para revisar mi correo y encontrar la información que
le pedí a Jess. Veamos si la solicitud de Abigail Davis cumple lo que promete
su gran boca.
Empiezo por buscarla en Google para encontrar una foto, por supuesto,
y LinkedIn la proporciona.
Cabello largo y rubio hasta los hombros. Pómulos altos. Labios llenos
dibujados en una sonrisa que no alcanza sus grandes ojos marrones. Las fotos
al parecer no son lo suyo. Ni el maquillaje… ella apenas lleva nada. Acercó
su foto hasta que lleno por completo la pantalla de mi teléfono inteligente. La
Srta. Davis no es despampanante, pero hay algo acerca de ella. No puedo
identificarlo, pero está ahí, y cuanto más la miro, más lo veo. Alejo de nuevo y
descubro a mi disgusto que la foto se corta en los hombros. Ni siquiera puedo
adivinar qué tipo de figura escondían esas ropas holgadas.
Así que vuelvo mi atención a la solicitud, a los hechos concretos. Sus
notas. Y vale la pena presumir. Parece que la Srta. Davis es un poco
13
sobrecalificada. Un regalo para los idiomas, también. Buen conocimiento
práctico del español, el ruso... y francés fluido, lo que en realidad podría ser de
Página

gran ayuda para nosotros cuando nos expandamos a París. Además de una
maestría en administración de negocios internacionales -con Honores-, nada
menos. Exactamente las habilidades que necesita una compañía internacional
como el Grupo Four Kings, lo que también explica por qué Jess la invitó a la
entrevista a pesar de su falta de experiencia laboral. Bien pensado, hermanita.
Al menos en el papel, la Srta. Davis parece la persona perfecta para el trabajo
como mi asistente personal.
La quiero.
Ella y nadie más, por lo que estoy un poco molesto conmigo mismo por
haberla tratado así en el ascensor. Por otro lado, si no lo hubiera hecho,
probablemente no habría llegado a ver lo ingeniosa que es ella. No puedo
reprimir una sonrisa ante el recuerdo, y decido llamarla esta noche después de
mi conferencia telefónica. Personalmente. A pesar de que ha retirado su
solicitud. Después de todo, no estaría donde estoy hoy si tomara “no” por
respuesta. Y siempre consigo lo que quiero. Siempre.

14
Página
—En realidad no le dijiste eso a él, ¿verdad?
Es la respuesta de Alice cuando le cuento sobre la entrevista que nunca
pasó. Ella se levanta del sofá y camina hacia la estufa, donde nos preparó algo
de comida.
—Lo hice. Luego tiré la tarjeta del elevador a sus pies y me fui.
Alice me mira con horror desde el otro lado de la isla de la cocina.
—El tipo es un imbécil —agregó en mi propia defensa.
—Tal vez. Pero todavía no tenías que cancelar tu solicitud allí mismo.
Debiste haber aceptado su oferta y haber hecho una segunda cita.
—¿Para qué? Ya no quiero el trabajo de todos modos.
—Para obtener más experiencia para otras entrevistas. Para averiguar lo
que paga ésta. Solo para que sepas tu valor en el mercado, Abby. Después de
eso, siempre podrías haberles dicho que encontraste algo mejor.
Yo suspiro. Como siempre, mi hermana tiene un punto. Ella es la
estratega de las dos, siempre considera cada movimiento con cuidado. Yo, por
15
otro lado, sigo mi corazón y digo lo que pienso. Sin filtro. Tiene que haber una
Página

versión en miniatura de Alice que pueda llevar en mi bolso. Como una Alice
de bolsillo que me dará descargas eléctricas cada vez que abra mi boca grande
sin pensar. —De todas formas, ya es demasiado tarde —le digo, revolviendo
la salsa de tomate.
—Cierto. —Sacudiendo la cabeza, Alice se acerca a mi lado y me da un
beso en el cabello, en la mitad de la sien.
—Creo que es genial que no le tomes la mierda a nadie. Lo sabes. Pero
a veces estaría mejor frenar un poco tu temperamento.
—Créeme, Alice. Con este hombre, incluso a ti te hubiera costado hacer
eso.
—¿Crees? —Ella sumerge una cuchara en la salsa y la prueba.
—Necesita sal. —Le doy el salero para que ella pueda hacerlo. Su
sentido del gusto es más refinado que el mío.
—Era tan increíblemente grosero, totalmente lleno de sí mismo…
—¿Te lo imaginaste haciendo caca?
—No creo que ese tipo haga caca. Estreñido hasta el infierno, apuesto.
Alice resopla con risa cuando dejó caer la pasta en el agua hirviendo.
—Eso explicaría su estado de ánimo, al menos.
—¿Era lindo? —mi hermana pregunta una vez que ha conseguido su
ataque de risa a mitad de camino bajo control.
—No después de la forma en que actuó…
El sonido del teléfono me interrumpe.
—Yo contestó —dice Alice y se acerca.
—Sí, solo un momento, por favor —le oigo decir unos segundos más
tarde. Ella se acerca a la isla y me tiende el teléfono con una gran sonrisa.
—Es para ti.
Le doy una mirada inquisitiva.
—¿Quién es?
—Jayden King.
—Sí claro.
16

—De verdad.
Página

—Estás tomándome el pelo.


—¿Por qué haría eso?
—Ni idea.
—Solo tómalo ya.
Miro entre la cara bonita de mi hermana y el teléfono. Aunque las
comisuras de su boca se contraen, ella no se mira como si estuviera
bromeando verdad, ¿por qué lo haría? —¿Qué quiere?
—No sé. Descúbrelo.
Sospechando que tiene algo que ver con el arrebato de mi ascensor,
sacudo la cabeza. —No estoy en casa.
—Él puede oírte —susurra Alice. Y luego recuerda tapar el receptor.
—Piensa rápido ahí.
—Al menos escucha lo que tiene que decir. Debe ser importante si ya te
está llamando el mismo —señala en voz baja.
Yo suspiro. No puedo negar que estoy un poco intrigada
—Recuerda, puedo imitar tu voz. Si no hablas con él, lo haré. —Alice
amenaza con desafío levantando las cejas.
—Bien bien. —Extiendo la mano para tomar el teléfono y me deslizo en
mi habitación. Era una especie de armario de suministros antes de que me
mudara, así que no tiene ventanas y solo hay espacio suficiente para una cama
pequeña. Si no fuera por mi trastorno del sueño, podría compartir una
habitación con Alice. Alice, que aparentemente siente la necesidad de
seguirme aquí. Le digo en silencio que salga, ella me ignora.
—Ponlo en el altavoz, quiero escuchar. —Susurra ella, sus ojos
marrones brillando con anticipación.
Le muestro mi dedo de enmedio y me retiro al baño
—Aguafiestas —me llama desde el otro lado de la puerta, que cierro
para estar a solas antes de bajar la tapa del asiento del inodoro y sentarme.
Tal vez se haya cansado de esperar y colgó, pienso cuando pongo el
teléfono en mi oreja.
—¿Hola?
17

—Buenas tardes, señorita Davis.


Página

Hombre, qué paciencia..... y qué voz. No es como lo recordaba en


absoluto. Profundo y melodiosa.
—Buenas tardes.
—Espero no interrumpir nada.
—¿Colgaría si lo estuviera? —Dejó salir en respuesta. Oops. No puedo
evitarlo.
—Probablemente no.
—¿Entonces, por qué pregunta?
—Por cortesía.
—¿Por cortesía? ¿Usted? —Me rio burlonamente—. Esa cualidad suya
debió de habérseme escapado cuando nos conocimos antes.
—Es exactamente por eso que te llamo. —Suena divertido—. Para
convencerla de otra cosa. Es por eso que vendrás a Four Kings mañana a las
cuatro en punto.
No es una sugerencia, es una afirmación de hecho. Aparentemente, no
puede imaginar que no tenga el tiempo o el interés.
—Se supone que debe levantar su voz —le digo.
—¿Levantar mi voz?
—Al final de la oración. Las preguntas tienen una entonación diferente
a los comandos y declaraciones.
La música de su risa en el otro extremo de la línea es como la miel
contra mi tímpano, cálida y aterciopelada. Si al menos no fuera tan imbécil. —
Ya veo. —Se aclara la garganta—. Entonces permítame reformular, señorita
Davis: si no está comprometida de otra manera mañana a las cuatro de la
tarde, estaría encantado de reunirnos en Four Kings.
Yo sonrío un poco —¿Y por qué? ¿Hay una posición de jardinera
disponible? ¿Tiene un campo que necesita arar?
—Supongo que estaría sobrecalificada para eso. He echado un vistazo a
tu solicitud. La posición a la que necesito sigue siendo la de mi asistente
personal.
—Lo cual me niego. Gracias.
18

—¿Sin siquiera escuchar lo que mi compañía tiene para ofrecerle? —


Página

pregunta en un tono ligeramente sorprendido


—No se trata de su compañía.
—¿Entonces qué es? —Ruedo mis ojos hacia el teléfono.
—Es usted. Su actitud. El hecho de que no puedo imaginar trabajar para
usted.
—¿Aunque no me conozca?
—La muestra gratuita en el ascensor era todo lo que necesitaba.
—Eres tan inteligente, y sin embargo, estás haciendo que todo tu futuro
dependa de un minuto en el cual, lo admito, no me presenté de la mejor
manera.
—Mejor eso, que mi futuro sea estar pendiente de un jefe grosero,
malhumorado y arrogante.
La pausa que sigue es tan larga que no estoy segura de que todavía esté
en la línea, pero entonces.....
— Déjame hacerte una proposición.
¿Qué viene ahora? ¿Y por qué suena tan seguro de sí mismo?
—No voy a hacer la entrevista.
—La hará. Conmigo. Por la presente le presento mi solicitud.

—¿Sigues ahí? —pregunto. Aparentemente, la sugerencia ha dejado sin


palabras a la ingeniosa Srta. Davis, que por lo demás es de tono rápido.
—Sí.
—¿Qué dices?
19
—Um..... ¿Hablas en serio?
Página

—Completamente.
—¡Wow! ¡Debes estar realmente desesperado!
No desesperado, aburrido. Y ganar a la Srta. Abigail Davis para mí
representa un desafío bienvenido y sumamente atractivo. Un juego que
definitivamente tengo que ganar… y triunfare si ella acepta mi idea
—Hago esto porque creo que usted y sus cualificaciones sería un activo
para mi compañía. Desafortunadamente, dejó en claro que piensa muy poco de
mí y, por lo tanto, no tiene interés en el trabajo. Me gustaría mostrarte que me
has juzgado mal. —Le explico, mirando los techos de Manhattan a través de
las ventanas con vistas panorámicas de mi oficina que me recuerdan una y otra
vez de cuánto he logrado en mis treinta y dos años. ¿Una vida de lujo?
Demonios, solo el interés en los intereses de mis inversiones podría comprar
eso.
Lástima que haya algunas cosas que el dinero no pueda comprar. Por
ejemplo: el interés de una rubia bajita y descarada que me hace olvidar mis
propios principios. Por lo general, soy el que recibe las ofertas, no el que las
hace, de mujeres como también de los socios comerciales. No queriendo
desviarme demasiado de esos principios, le doy a la Srta. Davis un ultimátum
que, con suerte, no la asustará. —Considere mi oferta. Le daré hasta mañana.
—Está bien.
—Bien. Que tenga una buena tarde.
—Gracias, usted también.
Cuelgo, lleno de un sentimiento que solo he conocido al escuchar a
otros hablar de ello: incertidumbre. No sobre mí, sino sobre la situación. No
estoy acostumbrado a que me dejen en la oscuridad por las cosas. Rechinando
los dientes, guardo mi teléfono en mi bolsillo. De alguna manera me imaginé
que la conversación habría sido diferente, esperaba que la Srta. Davis fuera
más predecible. Normalmente, incluso después de una conversación tan breve,
me daría una idea de cuál sería su decisión. Tratar con una amplia variedad de
20
personas todos los días me ha ayudado a desarrollar instintos
Infalibles; A menudo tengo personas resueltas después de una frase.
Página

Especialmente las mujeres, puedo leerlas como libros abiertos.


Abigail Davis, por otro lado, es un misterio para mí. Totalmente
diferente. Ni una sola vez, en ningún punto de la conversación, sentí que sabía
lo que estaba pensando antes de decirlo. Sin embargo, por más emocionante
que pueda ser cuando conozco a alguien, eso me pone en una desventaja, una
que ella podría terminar usando en su propio beneficio. Cuando juego, espero
ganar, y como todos sabemos, los fines justifican los medios. Así que no tengo
reparos en sacar mi teléfono de nuevo y llamar a Louis, mi detective privado.
Él contesta inmediatamente, como de costumbre.
—Señor King.
—Louis. Necesito una Investigación Privada.
—¿Nombre?
—Davis. Abigail Davis.
—Anotado. ¿Qué es exactamente lo que quiere saber sobre ella? ¿Lo de
siempre?
Se refiere a la información que utilizo para juzgar la integridad y la
confiabilidad de los empleados potenciales que estarían manejando
información importante: registros policiales, informes de crédito, lo que dicen
los antiguos empleadores o colegas. La última no se aplicaría, por supuesto,
dada su falta de experiencia laboral. Aunque ella debe haber tenido algunos
trabajos de mesera o algo así. Estoy muy tentado a no dejar ninguna piedra sin
mover en su vida, no importa lo pequeña que sea.
En cambio, respondo: —Lo habitual... los hobbies. Intereses. Gustos. Si
tiene un novio. —Si es así, eso explicaría por qué no estaba babeando por mí.
—¿Solo ella, o sus amigos y familiares?
—Quiero que restrinja su investigación a la Srta... Davis por ahora.
—¿Cuándo necesita el expediente?
—Como de costumbre, prefiero tenerlo para el día anterior.
—Usted puede contar conmigo. 21
Página

Cuelgo. No esperaba nada menos. Al día siguiente, descubro seriamente


que ninguno de los correos electrónicos en mi bandeja de entrada son de ella.
Nada en la carpeta de Spam, tampoco. Y ya son más de las once. Habría
apostado mi BMW y mi Porsche a que ella aceptaría la oferta.
Resulta que, ni siquiera siente la necesidad de hacerme saber que no
está interesada, lo que solo aviva las llamas de mi curiosidad aún más, y no
solo desde el punto de vista profesional.
¡La quiero, y la tendré! Aparentemente solo requerirá más paciencia de
la que tengo o estoy dispuesto a reunir. Si la Srta. Davis no ha contestado a las
doce en punto, entonces.
—Pensé que te encontraría aquí.
Levanto mis ojos de la pantalla de mi computadora portátil y veo a Jess
parada en la puerta de mi oficina.
—¿Qué estás haciendo aquí todavía?
—Te estoy recogiendo para que podamos tomar una copa en el bar, y
puedas decirme ¿De qué se trataba la rareza de ayer al mediodía?
Levantó una ceja.
—Abigail Davis. —me recuerda amablemente
—¿Qué hay de ella?
—Además del hecho de que eso es lo que esperaba que me dijeras, ella
no me ha respondido.
—Ella va a ser mi próxima asistente—.
—¿Así que tuviste la entrevista después de todo? —Jess parece
confundida. —En cierto modo.
—¿En... Qué... Modo? —Exhala.
—¿Podemos tener esta conversación mañana? Tengo cosas que hacer
aquí.
—No, no podemos. —Jess se acerca y se para frente a mi escritorio—.
¿No crees que yo, como tu Directora de Recursos Humanos, debería ser
22
informada sobre nuevas contrataciones? Quiero decir, además del hecho de
que la contratación es en realidad una de mis responsabilidades... —Ella me
Página

da una mirada de total desconcierto.


—Tranquilízate todavía nada está decidido.
—¿No acabas de decir que ella va a ser tu nueva asistente?
Vuelvo de regreso al correo electrónico que estaba escribiendo,
evitando los ojos de mi hermana. —Ella lo será —le respondo con
indiferencia.
—¿Pero?
—Tengo que convencerla de eso primero.
Yo admito, esperando que ella finalmente me deje en paz. —
¿Convencerla? ¿Quieres decir que ella retiró su solicitud?
Le doy a mi hermana una mirada molesta. Sus ojos azules permanecen
fijos en mí expectantes. Me doy cuenta con un suspiro que decir la verdad es
la única forma de deshacerse de ella. La mitad de la verdad, de todos modos
—Bien. —Dejo de trabajar otra vez—. Sí, ella retiró su aplicación.
—¿Por qué? ¿Qué le hiciste?
—Es bueno que asumas automáticamente que fue mi culpa.
—¿Qué otra cosa sería? Ganamos el premio "El Mejor Lugar Para
Trabajar” de Nueva York dos veces seguidas. Todos quieren trabajar aquí. Así
que solo puede ser tu culpa.
—Culpable según los cargos. —Hago una cara.
—Oh, no, Jay... —Jess pone los ojos en blanco—. No me digas que ella
era otra aventura de una noche.
—No —le respondo, y me sorprendo imaginando los pequeños labios
descarados de la Srta. Davis alrededor de mi polla. Han pasado semanas desde
la última vez que recibí una mamada, así que para no ponerme duro me cuesta
concentrarme.
—La primera vez que nos conocimos, yo... Diríamos... la moleste un
poco a ella. —Jess sonríe.
—¿Tanto que ahora ella ya no quiere el trabajo? ¡Wow! ¿Lo dices en
serio?
—No importa. Estoy trabajando para convencerla.
23

—¿Por qué no aceptas a uno de los otros trescientos aspirantes?


Página

—Porque no quiero a ninguno de ellos. Adelante, cancela sus


entrevistas y elimina la publicación del trabajo.
—¿Cómo sabes que esta Abigail Davis tomará el trabajo? ¿Has
adquirido recientemente una bola de cristal? Y esto asumiendo que ella es
incluso la persona adecuada para eso...
—¡Ella lo es!
—¿Cómo puedes estar tan seguro si ni siquiera la has entrevistado
todavía?
—Confía en mí.
—¿En ti o tu polla?
—Mi intuición.
Jess sonríe con diversión. —¿No son lo mismo?
—Por supuesto que no. —Le devuelvo la sonrisa—. Ahora sal, tengo
cosas que hacer.
—¿Has contactado con ella?
—Sí
—¿Y ella aceptó una segunda reunión.
—Estoy... trabajando en eso.
—En ese caso, creo que esperaré a cancelar con los otros solicitantes...
—Haz lo que quieras. Tengo que volver a trabajar.
Jess mira su reloj y deja escapar un suspiro —Son casi las once y
media, Jay. ¿Cuánto tiempo más planeas quedarte?
—No sé. —En lugar de ir hacia la puerta, Jess se pone detrás de mi
escritorio y mira por encima de mi hombro a la pantalla. Sin preguntar si me
importa.
—¡Por favor, sé mi invitada!
Mi voz está empapada de ironía. Estoy a un segundo de distancia de
sacar a mi hermana de mi oficina.
—Sólo quería ver lo que estabas haciendo. ¿Hay algo que pueda
24
quitarte de las manos?
—¿Quieres ayudarme?
Página

—¡Si puedo, por supuesto!


—Puedes. Marchándote. —Jess se ve sorprendida—. Lo digo en serio.
Estoy tratando de trabajar aquí.
— ¿No crees que te estás excediendo un poco?
— Fui muy paciente al responder todas tus preguntas, pero ahora
realmente me gustaría volver al trabajo, si pudieras por favor...
—Eso no es lo que quise decir. —Ella se mueve de nuevo al otro lado
del escritorio y se inclina, apoyándose en ambas manos—. Estás trabajando
como una máquina —dice ella—. Lo cual es problemático, porque en realidad
no eres una máquina. ¿Alguna vez duermes?
Escasamente a nada, respondo en mi cabeza, pero contestó con un. —
Claro.
—¿Cuándo, exactamente? Hace unas semanas, llegué a las seis de la
mañana, solo para ver cuándo empiezas a trabajar. ¿Y adivina qué la luz de tu
oficina estaba encendida? Eres la primera persona aquí en la mañana y la
última para salir por la noche. No te vas hasta después de la medianoche, y
luego, en lugar de irte a la cama, sales a jugar con chicas al azar en las fiestas.
—¿Me estás siguiendo o algo? —Ella está empezando a enojarme.
Cómo gasto o he gastado mi tiempo libre no es asunto de nadie más.
—No es necesario. Los tabloides me mantienen al día.
Aparentemente, no lo suficientemente actualizada; de lo contrario,
sabría qué no he contactado ni tocado a una mujer en aproximadamente cuatro
semanas. Pero mantengo esa información para mí solo, No tengo que
responder a nadie.
—¿Ya terminaste?
—Jay, yo solo... me preocupo por ti.
—No tienes por qué preocuparte.
—Ningún ser humano con vida puede mantener un ritmo como el
tuyo...
—Mi vida. Mi ritmo.
—Mi hermano —replica Jess, dándome una mirada penetrante. Sus ojos
25

están llenos de preocupación—. Si trabajas hasta la muerte, eso también me


Página

afecta a mí. A todos nosotros, a toda la familia


Aprieto la mandíbula. Ella está mencionando algo de lo que no quiero
hablar. Con cualquiera.
—Vete a dormir, Jess. Déjame en paz.
—Jay…
—Dije. Vete. ¡A dormir!!
Lo digo como una advertencia, con una expresión facial que combina.
No es frecuente que actúe de esta manera hacia ella, y lo sabe. Por eso
también sabe que sería mejor para ella si cierra la boca.
—Lo que digas —responde ella, sonando dolida, y finalmente,
abandona mi oficina sin decir una palabra más. Una vez que se ha ido, cierro
los ojos y respiro profundamente para alejar todos los recuerdos e imágenes
mentales que intentan joderme la cabeza. El dolor y la culpa me invaden por
una fracción de segundo, pero los sacudo a los dos, abro los ojos y...
—Bueno, mira quién es —le digo al correo tan esperado de la Srta.
Abigail Davis, sonriendo porque mi instinto me dice que está escribiendo para
aceptar mi oferta. Hago doble clic de inmediato y empiezo a leer

Hola, Sr. King.

Voy a hacer esto breve. Acepto su oferta bajo las siguientes


condiciones:

1. La reunión tendrá lugar el miércoles 21 de septiembre a las 10


AM o el jueves 22 de septiembre a las 5 PM. Ningún otro momento está
en discusión.

2. No nos reuniremos en Four Kings, sino en Alice's Burgerland.


Puede encontrar la dirección en línea. 26
3. Llevará ropa informal (supongo que tienes tus propios jeans)
Página

Saludos cordiales
Abigail Davis.
Leo el correo electrónico dos veces. Me deja sin palabras. Sin palabras,
y divertido por su increíble descaro y... confianza en sí misma.
Wow. El número tres, especialmente, me deja riendo y sacudiendo la
cabeza con asombro. "Srta. Abigail Davis, me gusta más y más todo el
tiempo", murmuro para mí mismo. Las comisuras de mi boca todavía están
temblando mientras empiezo mi respuesta.

27
Página
Su respuesta llega menos de un minuto después de enviar la mía. A las
11:43 PM. ¿No tiene algo mejor que hacer? ¿Dormir, por ejemplo?
Obviamente, nunca se me ocurre que él se esté preguntando lo mismo acerca
de mí. Cuando voy a leer su mensaje, veo que ha solicitado un recibo de
lectura. ¿Por qué? ¿Y por qué demonios soy lo suficientemente estúpida como
para hacer clic en "Sí" en lugar de "No"? ¡Oh nooo! Ahora él probablemente
piensa que estoy sentada aquí febrilmente esperando su respuesta, lo que por
supuesto no es cierto. No la parte "febril". Y de todos modos, ¿por qué debería
importarme lo que piensa? Pero sigo sintiendo curiosidad por lo que escribió.
Me acomodo con las piernas cruzadas en mi cama. La luz de la pantalla de mi
laptop es suficiente para iluminar mi pequeña habitación.

¡Hola, Srta. Davis!

Gracias por aceptar mi oferta. Estoy de acuerdo con sus


28
condiciones, incluida la número tres. Pero creo que es justo si vienes en
Página

ropa formal (¿O solo tienes jeans?)

Espero con ansias nuestra reunión el jueves 22 a las 5 PM.


Si no recibo una respuesta tuya, asumiré que la reunión está
programada.

Buenas noches.

PD: Estoy esperando sus preguntas. Y a usted aún más.

Seguro, por supuesto, Jayden King establecería su propia condición. Lo


bueno es que la bolsa de ropa que compré para la entrevista original todavía
estaba en la tienda, y ¿cuál es el problema con ese PD, especialmente la última
frase? ¿Se refiere a mí como un asistente potencial, o su interés es de otra
naturaleza? Oh, hombre. ¿Por qué escuché a Alice y acepté su oferta? En su
restaurante, nada menos. -“Sus bebidas están en mí cuenta y a cambio puedo
espiarte”- ella sugirió
¡Qué idea tan mala, especialmente teniendo en cuenta que nunca tuve
que pagarle nada a ella!
Mi mirada molesta se desplaza de la pantalla a la puerta por el sonido de
un golpe silencioso. —Adelante —le digo, y Alice abre la puerta.
—¿Y? —Los ojos de mi hermana son tan grandes como los platos.
—¿Él escribió de nuevo?
—Lee por ti misma. —Giró el portátil para que lo mire, luego me
vuelvo a sentar en el colchón con un gemido y me quedo mirando el techo.
—¿Pusiste condiciones? —Escucho a Alice balbucear indignada.
—¿Si por?
—¿Por qué le dijiste que viniera en jeans? Los trajes son sexies.
—No debías leer lo que le escribí. —Me incorporo para darle una
mirada de reproche—. Pero de lo contrario no tendré ningún contexto. —
29

Resoplo, cayendo de nuevo en la cama.


Página

“PD: Estoy esperando tus preguntas. Y a usted aún más” lee ella.
La misma frase que me hizo leerla doble
—Oooh... ¿crees que le gustas?
—De ninguna manera —digo un poco demasiado rápido, y me vuelvo
roja por razones completamente desconocidas para mí.
—Seguro que suena así. —Alice se ilumina mientras ella coloca la
computadora portátil en el suelo, luego se acerca a mi cama.
—Muévete —dice ella, apretándose a mi lado. Me muevo dos
milímetros a mi izquierda, porque eso es todo lo que permitirá el pequeño
colchón.
—¿Estás nerviosa? —pregunta mi hermana, colocando su brazo debajo
de mí para envolverlo alrededor de mi cintura mientras se acurruca más.
—No. ¿Por qué debería estarlo?
—Yo lo estaría, lo apuesto.
—¿Por qué? Es solo una entrevista.
—Eso es lo que dices.
— Porque está desesperado por tenerme como su asistente. Él es el que
debe estar nervioso. —Alice se ríe en voz baja en mi oído.
—Eso es cierto, en realidad. Tal vez... decirle que tu opinión fue tan
mala. Quiero decir, eso parece ser lo que te hace tan interesante para él. Estoy
impaciente por saber cómo termina el jueves.
—Mm hm... —Respondo. El aleteo nervioso en mi estómago es
completamente infundado—. ¿Me ayudarás con mi cabello y maquillaje?
—¡Claro! Tendrás que ir al restaurante un poco antes.
—Nos reuniremos a las cinco.
—Entonces estaremos allí a las cuatro.
—¿Qué? —Mis ojos se abren—. ¿Se necesita todo ese tiempo? No voy
a una boda ni a nada así.
—Lo sé. Los primeros diez o quince minutos no cuentan, porque así es
lo tarde que llegarás —bromea, ganándose un golpe cariñoso con el codo.
—Así que eso deja cuarenta y cinco minutos, de los cuales
30

necesitaremos unos treinta para el trabajo de tu look.


Página

—¿Y qué hago durante los otros quince minutos?


—Los pasaremos mirando por la ventana de la cocina para poder verlo,
salir de su auto y entrar al restaurante.
—Um —Frunzo el ceño.
—¿Por qué haríamos eso?
—Por qué aprendes más sobre la gente cuando piensan que nadie está
mirando.
—Aha —digo secamente. No tengo idea de dónde sacó esa mierda.
—Hablo en serio, como por ejemplo puedes decir mucho de los chicos
por la forma que caminan.
—¿Cómo qué?
—Ya sean arrogantes, machistas, pagados de sí mismos...
—Lo es. Sí. Puedo decirte que es todo eso.
—Bueno... demasiada arrogancia es un desvío, pero un poco no duele.
—¿Qué más?
—Cómo es en la cama —Alice susurra y se ríe como si tuviera quince
años.
—Eres una imbécil. —Sonrió.
—Pero es cierto. Si él camina rígido, también folla de esa manera.
—¿A quién le importa cómo folla? ¡Se trata de un trabajo! ¡Podría
terminar siendo mi jefe! Aunque después de nuestro primer encuentro, lo
dudo.
—Oh, vamos. Lo busqué en Google hace un minuto. No puedes
decirme que no crees que es caliente. Incluso mi teléfono celular estaba
sobrecalentado.
—Entonces, probablemente deberías comprarte uno nuevo. Confía en
mí, lo último en lo que estoy pensando en este momento es tener relaciones
sexuales con un tipo al azar.
Ambas nos quedamos completamente quietas por un momento. Sin
quererlo, he dirigido la conversación hacia el lado oscuro de mi vida. Alice es
31
la primera en romper el silencio.
—Lo sé. —Su tono está en algún lugar entre la preocupación y el
Página

arrepentimiento—. ¿Cuándo es tu próxima cita con la Dra. Peters, de todos


modos?
—Viernes. Ahí es cuando sabré si puedo participar en el estudio.
—De modo que realmente quieres seguir adelante con eso.
—Tengo que —le digo—. Necesito respuestas.
—Entiendo eso. ¿Pero no hay otra manera? ¿Realmente tienes que pasar
la noche con extraños?
—Pase lo que pase, de todos modos, no lo sabré —digo para aplacar las
preocupaciones de mi hermana. Lo que comparto.
—Esa es la peor parte. Si al menos te encontrarás con los chicos
primero... pero no quieres.
—Bien, la Dra. Peters y yo acordamos que, si hago el estudio, será con
un solo hombre.
—¿Y qué pasa si ese tipo es totalmente asqueroso? ¿No quieres al
menos saber cómo es? ¿Qué pasa si contraes algo de él?
—Lo evaluarán todo por adelantado, por lo que no hay peligro de eso,
y... la Dra. Peters me aseguró que los participantes deberán usar condones... si
se trata de eso —agregó en voz baja: plenamente consciente de lo extraño que
todo esto suena.
—Hm... bueno, no sé. Pero es tu cuerpo; tú eres la que tiene que decidir
a quién está disponible —responde Alice en un tono que no aprecio ni un
poco.
Es decir, casi desagradable. Como si me estuviera juzgando, lo cual no
tiene derecho a —¿Y sabes qué más, Alice? También es mi vida. ¿Entendido?
Me sacudo de sus brazos y me incorporo, girándome hacia ella. —No
tienes idea de lo que es tener esta condición. Solo porque sabes la historia no
significa que tienes la primera pista sobre cómo es para mí. ¿Realmente crees
que disfruto estar durmiendo en un armario? —Le digo
—Abby... No quise decir eso.
—¿No? ¿Entonces, cómo lo dijiste? Porque desde aquí sonaba como si
32
estuvieras comparando esto con vender mi cuerpo. No soy una maldita puta.
Estoy haciendo esto porque quiero tener al menos una idea de qué demonios
Página

me pasó. Si realmente termino haciendo el estudio, será para que algún día
pueda pasar la noche con un tipo agradable otra vez sin asustarme si me
quedaré dormida en sus brazos. Lo creas o no, lo echo de menos. Coquetear,
salir con alguien... estar cerca de la gente... confiar en la gente. Incluyéndome
a mí. ¡Hazme un maldito favor y perdóname maldita santurrona arrogante! —
Mi voz tiembla y todo mi cuerpo está caliente, que es lo que siempre ocurre
cuando pienso en esa noche hace tres años. Alice se levanta de la cama para
arrodillarse frente a mí.
—Lo siento, Abby.
—Por favor, solo vete —gruñó, todavía dolida—. Quiero dormir.
—Realmente no quise decirlo de esa manera Nunca pensaría eso o diría
eso de ti. Ni siquiera puedo empezar a imaginar lo horrible que fue para ti,
todavía lo es. Y admiro tu fuerza, tu capacidad para manejarlo, cómo no dejas
que eso te desanime.
Ella me acaricia el brazo, pero yo la aparto y evito mis ojos de la mirada
arrepentida de perra que me está dando.
—Por favor, no te enfades, ¿de acuerdo? Yo... no quiero que hagas nada
de lo que podrías terminar lamentándote más tarde. Eso es todo. —Alice sigue
tratando de mirarme a los ojos, hasta que finalmente le devuelvo la mirada—.
¿Qué clase de hermana mayor sería si no me preocupara por ti?
—Está bien... —Digo con voz ronca, metiéndome debajo de las mantas,
dándole la espalda, levantó las sábanas debajo de la barbilla y murmuró:
—Apaga la luz cuando te vayas.
—Está bien... —Siento que el colchón cede debajo de mí—. Duerme
bien Abby. Te amo.
—Mmmm —es todo lo que puedo hacer para responder con mi furia.
Alice tarda un segundo en cerrar la puerta detrás de ella con un suspiro.
La conciencia culpable me golpea de inmediato. Por supuesto que sé que no
quiso decir eso. Claro que está preocupada, yo también lo estaría si la
situación se revirtiera. Y por supuesto que también la quiero. Mucho. Así que
33
salgo de debajo de las sábanas, levanto mi teléfono del piso al final de los pies
de la cama y escribo.
Página

—Yo también te quiero.


12:46 AM
Probablemente esté en algún lugar entre 4:35 y 4:40. No puedo decirlo
con seguridad, porque Alice actualmente está manteniendo mis ojos como
rehenes. Estoy sentada en un taburete en la cocina de su restaurante,
agitándome mientras la cocinera revolotea de un lado a otro.
Mi hermana ya ha pasado demasiado tiempo pintando mis párpados
para mi gusto. Quiero decir, le pedí un maquillaje sutil. Sin embargo, Alice y
yo tenemos diferentes definiciones de "sutil", que es lo que me preocupa un
poco.
—¿Alice?
—Sí... —Su voz está llena de concentración
—¿Qué estás haciendo exactamente allí?
—Lo verás cuando termine.
—¡No quiero ojos smookey! —Insisto, parpadeando hacia ella.
—¡Ojos cerrados! —Alice me ordena severamente, y obedezco para no
darle una razón para hacer algo furtivo.
—Y ahora... solo necesitamos la máscara —Murmuró un poco más
tarde, luego pone la sombra de ojos en el mostrador detrás de ella y empieza
con mis pestañas. Me quedo quieta y en silencio rezando para que no salga
como una drag queen.
—¡Ahí! —Alice declara.
—¿Terminado?
—¡Sí!
Por fin abro mis ojos, lanzó una mirada escéptica al espejo que está
sosteniendo en mi cara, y... me sorprende gratamente. Maquillaje ligero
34

durante el día, tal como lo pedí. Mis ojos se ven mucho más grandes de lo
Página

normal, y tengo pestañas. Pestañas largas y gruesas. Incluso se curvan. La cola


de caballo alta también ayuda.
—¿Te gusta? —Alice sonríe satisfecha.
—Buen trabajo, querida hermana. —Me pongo de pie, me pongo la
falda, la blusa, y le doy un beso en la mejilla.
—¡Detente! —ella suelta, justo cuando estoy a punto de irme—. ¡Casi
lo olvido!
—¿Qué? —Se da vuelta y agarra un tubo de labios.
—Nada muy fuerte —insisto, mirándola con suspicacia—. Está claro.
—Bueno está bien. —Resignada a mi destino, tomó el brillo de labios y
lo aplico por mis labios.
—¡Wow! Abigail Davis, te ves absolutamente sexy.
— Pero estoy tratando de parecer profesional —me quejó en broma.
—Las dos no se excluyen mutuamente —dice Alice con un guiño.
Entonces ella agarra mi mano y me jala hacia la ventana.
—Ahora viene la parte emocionante. Veamos qué tipo de automóvil
conduce Jayden King.
Me tropiezo detrás de ella en mis tacones. —Eso es tonto, Alice.
—No, no es...
—¿Y si nos ve?
—No lo hará. No tendrá idea de lo que estamos viendo. ¿Qué hora es?
—Menos cuarto.
—Perfecto. Él estará conduciendo alrededor de la esquina en cualquier
momento.
Dejo escapar un suspiro particularmente triste, pero a Alice no le
importa nada. Está demasiado ocupada presionando su frente contra el cristal,
buscando a todo el mundo como el personaje principal de una película
malvada. No para mí, gracias.
—Avísame cuando esté aquí —le digo en un tono más relajado de lo
que realmente me siento. No hay una razón real para estar nerviosa, pero por
35
algún motivo lo estoy de todos modos. Repaso mis preguntas en mi cabeza.
Una y otra vez. He decidido que realmente voy a ponerlo bajo el microscopio.
Página

Por supuesto, para que yo haga eso, él tendrá que aparecer. Son las cinco
menos diez, estoy segura de que Alice habría gritado o chillado o ambos si lo
hubiera visto.
Él no me va a plantar, ¿verdad? —¿Estás segura de que no lo viste?
Le preguntó a Alice, que todavía está de pie junto a la ventana, mirando
de izquierda a derecha y de vuelta.
—Su foto está grabada en mi cerebro. Lo reconocería en cualquier
parte.
Me levanto y camino hacia la ventana después de todo. Pero no hay
señales de que un ególatra de dos metros y hombros anchos salga de un lujoso
auto deportivo o de una limusina. Olfateo desdeñosamente.
—¿Tal vez esté atrapado en el tráfico?
No importa si él y su inmensa sensación de sí mismo están atrapados en
el ascensor de su maldito hotel. Alguien que hace un gran trato de querer que
trabaje para él debería estar aquí a tiempo, por el amor de Dios.
O al menos, hacerme saber que va a llegar tarde.
Miro a mí alrededor en busca de mi teléfono, lo encuentro en el
mostrador junto al estuche de maquillaje de Alice. No lo puse en silencio, así
que habría visto si él trató de ponerse en contacto.
—¿Te refieres a la forma en que siempre estás a tiempo y le dices a la
gente cuándo llegarás tarde?
Le doy a mi hermana una mirada oscura.
—Voy a salir al frente. Si no está aquí en quince minutos termino
oficialmente con Four Kings.
Con eso, tomo mi cuaderno y mi bolígrafo, me abro paso a través de las
puertas dobles que separan la cocina de la zona de asientos y camino hacia el
mostrador.
—Hola, Jenny. ¿Puedo tomar una Coca de Dieta?
—Claro —dice la aprendiz de mi hermana con una sonrisa brillante—.
Te ves bien. ¿Qué estás haciendo hoy, hm?
—Oh, nada especial —contestó con un gesto de disgusto.
36

—¿Nada especial? me permito discrepar.


Página

La respuesta no proviene de Jenny, sino de él, Jayden King. De repente,


está a mi lado, de la nada, con esa inconfundible voz directamente contra mi
oído. Sonríe ampliamente, mostrando sus dientes perfectos, mientras mira. De
la cabeza a los pies. Solo puedo estar de pie allí, estupefacta, tratando de
reconciliar mi imagen mental de hace tres días con la persona que veo ahora
ante mí. En lugar de un traje negro rígido, lleva unos vaqueros desgastados,
ajustados, pero no demasiado apretado. Su camiseta oscura muestra los
contornos de sus músculos, pero de manera sutil, no de una manera brutal de
fisicoculturista. Y lleva Converse de piel negros. Probablemente algo de
edición limitada.
—¿Está todo bien? —Lo escucho preguntar, y lo miro confundida. Sus
ojos todavía me recuerdan el océano a lo largo de una playa infinita de arena
blanca en algún lugar de Tailandia. Un océano en el que solo quieres
sumergirte en lo profundo.
—¿Cuál es la razón de que llegues tarde?
Le pregunto una vez que finalmente he recuperado mi habilidad para
hablar
—Me refería a mi atuendo, señorita Davis. —Deja que sus ojos vaguen
sobre mí una vez más, tomando cada curva.
—Encuentro el tuyo muy bien. Casi no te reconocí cuando saliste de la
cocina. —¿Cuánto tiempo ha estado aquí?
—Así que también te perdonaré por hacerme esperar. —Él sonríe—. Te
ves... diferente, también.
¿Será la razón por la que Alice no lo vio mientras miraba por la
ventana?
—¿Vamos? —Sin esperar una respuesta, recoge la bebida de la que me
había olvidado por completo, y coloca una mano en mi espalda para indicar
que debería abrir el camino.
37
Página
¿Quién hubiera pensado que esos trapos con los que apareció hace unos
días ocultaban un cuerpo así? Esbelto, pero con curvas. Cintura delgada,
pechos llenos. Y su culo luce fantástico en esa ajustada falda hasta la rodilla.
Oh, sí, el descaro es solo uno de los muchos atractivos de la Srta. Abigail
Davis. Me gusta lo que veo, y me atrevo a decir que la apreciación es mutua.
¿Por qué otra cosa se sonroja y desvía sus ojos así después de mirarme? Ese es
un lado de ella que no esperaba. Algo tímida, furtiva… casi incómoda,
incluso. Quiero más, me muero por averiguar qué otra cosa la Srta. Abigail
Davis esconde detrás de sus pequeñas y
sarcásticas respuestas. Su ladrido puede ser peor que su mordida, como
dicen...aunque también estaría interesado en descubrir su lado salvaje. Para
domesticarla, mientras ella está acostada debajo de mí...
Me estoy saliendo del tema aquí. Una cosa a la vez, King. Primero
tengo que hacer que ella quiera trabajar para mí. Después de eso, si todavía la
encuentro tan intrigante, tendré que decidir si quiero contratarla o follarla.
Cualquiera de los dos estaría en contra de mis principios, pero también lo es el
hecho de que incluso estoy aquí. Para ganarme a una mujer que ni siquiera
conozco.
No recuerdo haber tenido que hacer algo así, me doy cuenta de que, al
colocar mi mano en la espalda de la Srta. Davis, entre sus omóplatos, para ser
precisos, y presionar suavemente. Es una cosa perfectamente caballerosa, y lo
38
hice sin segundas intenciones, por lo que su reacción no es lo que esperaba:
Página

este ligero contacto físico en realidad hizo que ella se estremeciera y se


pusiera rígida.
A la mayoría de las mujeres se les pone la piel de gallina y las bragas
mojadas por la mera idea de que las toque. Otra cosa que diferencia a la Srta.
Davis del noventa y nueve por ciento de la población femenina. Maldición,
esto realmente la convierte en un misterio que necesito descifrar. Pero
asustarla no me ayudará a hacer eso, así que retiro mi mano de su espalda. Lo
último que quiero es que se sienta incómoda en mi presencia.
La Srta. Davis se detiene en una mesa cerca de la ventana y se sienta
antes de que yo tenga la oportunidad de sacar la silla para ella. Esas
formalidades no deben importarle mucho, pero aun así me hubiera gustado
mostrarle que estoy familiarizado con ellas. Quiero decir, estoy aquí para
demostrar que no soy tan imbécil como ella cree que soy. De todas formas, de
todos modos, tomó la silla frente a la suya y le digo:
—Podría comer algo. ¿Qué recomendarías?
—Todo..
—No creo que pueda con todo.
Le respondo, mirando profundamente sus incomprensibles ojos de color
caramelo para ver si ella sostendrá mi mirada, y si es así, por cuánto tiempo.
—Tendrás que mirar en el menú —dice secamente, sin apartar la
mirada—. Las hamburguesas no están impresas en mi cara.
—Pero estoy seguro de que tiene el menú memorizado. Al menos,
supongo que ha estado mucho en este restaurante, y aprueba tanto la comida
como el servicio. De lo contrario, no lo habría elegido como nuestro lugar de
encuentro.
—Inteligente como un zorro. —Su voz rezuma con sarcasmo.
—Y hambriento como un lobo —le respondo con una sonrisa. Podría
jurar que está mirando mis labios. Pero antes de que pueda decir con
seguridad, ella baja los ojos.
—Hamburguesa con queso, tocino con cebolla frita y aguacate —dice
39

ella—. Y las patatas fritas.


Página

—¿Ese es tu favorito?
—Sí... ¿por qué?
Ella hace que parezca que ha revelado una información que prefería
haber guardado para sí misma.
De repente siento la necesidad de probar si puedo... digamos... persuadir
a la Srta. Abigail Davis. Coquetear con ella, sacarla de su caparazón. Pienso
por un momento. —En caso de que alguna vez te invite a cenar.
Ella deja escapar una risa burlona.
—No puedo entender de nuevo por qué sucedería algo así.
—Yo puedo. —Ella levanta una ceja—. Incluso si no podemos llegar a
un acuerdo a nivel profesional, no hay razón por la que no podemos
mantenernos en contacto privado. —Mis ojos se deslizan sobre su cara
mientras hablo, descubro pecas descoloridas que acarician su pequeña y recta
nariz, sus mejillas se han vuelto de un rojo brillante. Sonrío triunfalmente al
haberla tomado por sorpresa, pero también la deje sin habla. Pero entonces...
— Bueno, una razón sería que no eres mi tipo.
Disparada en llamas. La chica puede decirlo, aunque yo no creo su
respuesta por un segundo. Estoy tentado de preguntarle cuál es su tipo, pero la
expresión de su rostro me dice que probablemente debería dejarlo, así que solo
sonrío silenciosamente. Mis ojos no han dejado su cara. Ahora están en sus
labios, observando cómo su lengua rosada se desliza a través de ellos. El tenue
brillo de la humedad que deja atrás hace que sus labios se vean aún más
llenos, aún más sensuales y...
—¿Desean ordenar algo? —La mesera interrumpe mi línea de
pensamiento antes de que pueda ir en una dirección muy específica. Alejo mis
ojos de la Srta. Davis y me volteo para mirar a la mesera pelirroja.
—Dos hamburguesas con queso, tocino, cebolla frita con aguacate, y
una orden de patatas fritas, por favor.
—Por supuesto. ¿Algo para beber?
40
Al notar que la Srta. Davis todavía no ha tocado su coca cola, le ordeno
un vaso de agua.
Página

—¿Algo más que pueda conseguirte?


—Eso es todo. Gracias.
—Wow —dice la Srta. Davis una vez que la mesera se ha ido—. No
solo eres un zorro, sino también un cerdo.
—¿Nunca se te ocurrió que la otra hamburguesa podría ser para ti?
—¿Como nunca se te ocurrió preguntarme si tenía hambre?
Sorprendido y divertido, me encuentro con su mirada de confrontación.
—¿Qué es tan gracioso? —ella exige.
—Tú lo eres.
Se aclara la garganta de una manera ligeramente afectada y se aprieta la
cola de caballo con más fuerza. —¿Y qué es exactamente de mí que te divierte
tanto?
—Nunca he conocido a una mujer que haya trabajado tan duro para
evitar que la inviten a comer su hamburguesa favorita. —Técnicamente,
tampoco conozco a ninguna mujer que coma hamburguesas y patatas fritas.
Finalmente, alguien que no pasa una hora mordisqueando una hoja de lechuga
y luego dice que está llena. La más leve insinuación de una sonrisa cruza su
rostro por un momento antes de que aparte la mirada y se acerque a su
refresco. Todavía está en mi lado de la mesa, así que se lo acercó a ella.
Cuando toma el vaso, nuestros dedos se rozan durante un segundo. Es apenas
un contacto en absoluto; la única razón por la que me doy cuenta es que ella
echa la mano hacia atrás como si se hubiera quemado. Primero ella
prácticamente se paraliza cuando le tocó la espalda, y ahora esto. ¿Cuál es el
problema?
—No muerdo, señorita Davis. —Luego me inclino un poco y agregó en
voz más baja: —A menos que lo pidas. —Ella pone los ojos en blanco. Solo
estaba tratando de sacarle una sonrisa más grande, pero obviamente mis
esfuerzos han fracasado de manera espectacular.
—¿Sabe qué, señor King? De hecho, tengo una solicitud. Deje de
41
coquetear conmigo. Pensé estaba aquí para convencerme de que aceptara el
trabajo, no para que saliera con usted. De todos modos, tienes a la chica
Página

equivocada para esta mierda tuya de hombre macho. No puedo quitarme la


sospecha de que me pusiste este trabajo frente a mí para que pudieras hacer tus
pequeños... juegos. Quiero decir, no parece que se esté tomando nada de esto
muy en serio. No me malinterprete: no es que tenga algo en contra de un poco
de coqueteo y diversión, pero no con un tipo que podría terminar siendo mi
jefe. Entonces, para evitarle la demanda por acoso sexual que imagino que
resultaría de todo esto, a juzgar por la forma en que está actuando, por la
presente declaro esta —Ella hace comillas con los dedos— entrevista
finalizada.
Con eso, se lleva la soda a los labios y bebe. Todo lo que puedo hacer es
mirar. Atónito, sin palabras, asombrado, pero, sobre todo -y esto no tiene
ningún sentido- excitado. Por esta rubia segura de sí misma, ingeniosa,
inteligente y atractiva que actualmente se levanta de su silla.
—Srta. Davis, espera, yo...
—Que tengas una buena tarde —dice, interrumpiendo—. Disfrute su
hamburguesa. Son realmente buenas. —Luego pasa a mi lado. Solo puedo
adivinar qué se va del restaurante porque me niego a darme la vuelta. Jayden
King no persigue mujeres. Al menos ninguna mujer común...

42
Página
—¡Aby, espera! —Alice me llama desde media cuadra.
Me doy la vuelta, irritada y la veo corriendo hacia mí, con el delantal
aún atado a su cintura. Cuando me alcanza, está completamente sin aliento,
resoplando como si acabara de terminar la maratón de Nueva York.
—¿Qué...está mal...? —pregunta, todavía jadeando como un pez
arrastrado por la tierra.
—Es un imbécil. Eso es lo que está mal.
—¿Por qué? ¿Qué… pasó?
—Ni siquiera se trataba del trabajo. Sólo estaba allí para demostrar lo
fabuloso que es y cómo puede envolver a las mujeres alrededor de su dedo
meñique.
Alice me da una mirada confusa. La despido con la mano.
—Te lo explicaré más tarde. Me voy a casa.
—¡No, no, no! —dice ella—. No puedes dejarme colgada así...
¡¿Quieres que me explote la cabeza?! Quiero saber ahora por qué estaba
43
sentado solo en una mesa con dos hamburguesas. Tu favorita, por cierto, estoy
Página

segura de que una de ellas es para ti.


—Dudo que ese tipo deje que algo le arruine el apetito. —¡Idiota! Hago
una cara hosca, cruzando los brazos frente a mi pecho.
Alice me mira de reojo, y luego sonríe. —No tengo ni idea de lo que
acaba de pasar, pero... ¿podría ser que esperaras que te siguiera o algo así?
—¡No! —Sale con más fuerza de la absolutamente necesaria.
—¿Estás segura?
—¿Por qué querría eso? Eso no tiene ningún sentido.
—No tiene que tener sentido. Somos chicas, Abby.
—Entonces supongo que soy un chico de corazón —respondo, un poco
más brusco de lo previsto y luego me muerdo el labio inferior. Normalmente
sólo lo hago cuando siento que me han descubierto. ¿Alice tiene razón? ¿Es
por eso que sigo echando miradas furtivas sobre su hombro al restaurante?
Porque quiero ver si cambió de opinión y saldrá furioso a atraparme y... ¿y
qué? Nada que pueda salir de su boca cambiaría el hecho de que es arrogante,
narcisista, terco, en resumen, no es mi tipo, no importa lo azules que sean sus
ojos o lo profundo que miren a los míos.
—Sólo dime lo que ha pasado —insiste Alice con impaciencia.
Pongo una cara exasperada. —Estaba coqueteando conmigo.
—¿Qué, de verdad? —Los ojos de mi hermana se abren de par en par,
no por sorpresa ni por horror, que serían reacciones apropiadas, sino por
deleite.
—Eso apesta, Alice. —Arrojo mis manos en señal de renuncia—.
¿Cómo se supone que voy a trabajar para alguien que está tratando de meterse
en mis pantalones?
—¡Eres increíble!
—¿Yo? ¿Por qué yo?
—Cómo te tomaste tu bebida y te fuiste así. —Genial. Casi olvido que
tenía asientos en primera fila.
—Pero no puedo leer los labios, desafortunadamente, así que cuéntame
el resto. —Alice me mira como si estuviera a punto de revelar los números
44

ganadores de la lotería de mañana.


Página

—No hay nada más que decir. Eso fue todo.


—Pero todavía no entiendo qué tiene de malo que un tipo como él
coquetee contigo. ¿Era lascivo?
Sacudo la cabeza.
—¿Demasiado brusco?
—En realidad no.
—¿Y luego qué?
—Él... él estaba... oh, no sé, así no es como se supone que debes actuar
en una entrevista de trabajo.
—Bueno, tampoco fue una entrevista de trabajo adecuada.
—Para mí lo fue. Pasé tiempo preparándome para ello. Escribí un
montón de preguntas que... que... —Me agarró la frente, exhalando— todavía
están en la cafetería. —¡Impresionante!
—Te las traeré más tarde. Pero volviendo al tema: Creo que estás
exagerando. Por supuesto que es un poco inusual coquetear con tus
potenciales empleados. ¿Pero no es igual de inusual aparecer en una entrevista
en vaqueros y camiseta, regañar a tu potencial empleador en el vestíbulo? Por
no hablar de esa llamada telefónica, o las condiciones que pones en tu correo
electrónico. Para mí todo esto parece más bien... un juego, uno que podría
resultar en que consigas un trabajo genial.
Entrecierro los ojos ante Alice. —¿Estás diciendo que es mi culpa que
no me tomara a mí o a nuestro encuentro en serio?
—No, pero... —Alice se separa, buscando palabras. Probablemente
buscando una manera de criticarme sin herir mis sentimientos. Normalmente
no funciona.
—¿Pero qué?
—Tal vez deberías relajarte un poco, no juzgarte a ti misma y a otras
personas. Siempre te tomas todo tan malditamente en serio. —Se me abre la
boca, no puedo dejar que se deslice, pero Alice me gana de mano—. Te
coqueteó ¿Y qué? Esa no es razón para enloquecer así.
—No se trata del hecho de que haya coqueteado conmigo, ¿de acuerdo?
45

Es sobre toda la situación. Tal vez vine aquí con falsas expectativas. Y tal vez
Página

todo el asunto estaba maldito desde el principio, después de esa conversación


en el ascensor. Quiero decir, yo había cancelado el trabajo completamente
después de eso. Pero una persona cuya opinión valoro realmente me aconsejó
que aceptara esta invitación.
Alice se mueve incómodamente de un pie al otro, bajando los ojos por
un momento.
—Así que por eso vine —continúo—. Y aparentemente fui lo
suficientemente ingenua para creer que se trataba de convencerme de que
aceptara el trabajo. El hecho de que no fuera sólo una decepción para mí de
alguna manera. Quiero decir, se trata de mi futuro profesional, no de que un
playboy me lleve a su cama... así que hubiera apreciado que fuera un poco
más serio y profesional.
Alice asiente con la cabeza para entender. —¿Y qué vas a hacer ahora?
—Ir a casa, quitarme estas cosas asesinas. —Echo una mirada sufriente
a mis tacones—. Tachar a Four Kings de mi lista de una vez por todas, y
esperar que me inviten a otra entrevista pronto.
—Estoy segura de que lo harás. —Alice me acaricia la parte superior
del brazo de forma reconfortante. Luego mete la mano en el bolsillo trasero de
sus vaqueros y me sacude algo delante de la cara—. Las tuyas están de vuelta
en la cafetería y no entrarás en el apartamento sin ellas. A menos, claro, que
quieras volver a entrar y sacar tu bolso de la cocina.
—Y mi teléfono también. ¡Genial! —Tomo las llaves de mi hermana
con un suspiro. Mejor pasar un par de horas aislada del mundo exterior que
volver al restaurante donde Jayden King probablemente está comiendo mi
hamburguesa favorita. Y sí, sé lo infantil que suena eso—. ¿Así que te llevarás
mis cosas a casa contigo?
—Por supuesto. Pero debería volver.
—Adelante, entonces.
—Hasta luego.
46
Nos abrazamos brevemente antes de caminar en direcciones opuestas.
Página
Tres solicitudes de trabajo más tarde, cierro la tapa de mi portátil y la
pongo en la mesa de café, luego me acomodo en el sofá y alcanzó el control
remoto. Es casi medianoche, así que Alice debería estar de camino a casa. Ya
estoy en mi camisón, lista para ir a la cama y mientras paso perezosamente por
los canales, puedo sentir que mis párpados se ponen más pesados, mis ojos
empiezan a arder. Parpadear tampoco ayuda. Pero quiero permanecer
despierta hasta que mi hermana llegue a casa. Así es como lo hemos hecho
siempre: esperamos hasta que las dos estemos en casa, o si una de nosotras no
viene, le hace saber a la otra que todo está bien. Normalmente soy yo quien la
espera.
Se necesita toda mi fuerza de voluntad para no quedarme dormida en la
sala de estar. Eso podría terminar siendo desagradable para Alice, y
extremadamente embarazoso para mí. Ella sabe de mi trastorno del sueño y es
muy comprensiva al respecto, pero no quiero ponerla en una situación
incómoda.
Finalmente, para mi gran alivio, escuchó el clic de la cerradura de la
puerta principal y Alice entra en la sala de estar, como una mula de carga.
—Hola —me las arreglo para murmurar mientras me siento.
Alice deja sus bolsas y me sonríe. —Aww, alguien está cansada. ¿Qué
has estado haciendo? —Ella apunta su barbilla en dirección a mi portátil.
—Solicitudes de empleo —bostezo, de pie—. ¿Recordaste mis cosas?
—Alice se inclina para recuperar mi bolso de mano, y luego me lo tiende.
—Tu teléfono está en el bolsillo lateral.
—¿Y mi cuaderno?
—Eso también. —Una sonrisa conspirativa se extiende por la cara de
mi hermana—. Deberías echarle un vistazo.
—¿Por qué?
—Dos palabras: Jayden King. —Susurra su nombre como si fuera un
47

secreto.
Página

Me despierto un segundo después, y me odio por ello un segundo


después de eso. — ¿Qué pasa con él? ¿Dijo... algo más?
—Sólo que olvidaste tu cuaderno, y que debería dártelo la próxima vez
que fueras.
—¿Eso es todo? —Mi hermana, desafortunadamente, oye la nota de
decepción que no puedo quitarme de la voz, y me recompensa con su sonrisa
estándar de…
—¡Ja! ¡Lo sabía!
—¿Dejó al menos una buena propina? —preguntó apresuradamente,
esperando dirigir la conversación lejos de mí.
—¡Cincuenta dólares!
—¿Qué? —La miró fijamente—. ¿Está loco?
—Tal vez deberías leer lo que te dejó primero. —Mueve las cejas
insinuantemente.
—Lo haré mañana —digo, tratando de sonar aburrida. La curiosidad
hace que mi corazón lata un poco más rápido, no puedo negarlo.
Mi hermana me hace sonreír con conocimiento de causa. —Como si.
Me hago la tonta, le deseo dulces sueños y me voy a mi habitación con
mi bolsa.
—Feliz lectura —escucho a Alice trinar detrás de mí, y la maldigo en
silencio por conocerme tan bien. Porque obviamente, tan pronto como cierro
la puerta detrás de mí, lo primero que hago es sacar el cuaderno y tirarme a la
cama. La primera página me deja sin palabras. Sigo hojeando el cuaderno y
descubro, para mi creciente incredulidad, que Jayden King ha escrito a mano
las respuestas a mis dieciocho preguntas, excepto la del salario. Sus respuestas
son tan completas que varias de ellas están marcadas con una flecha y un
número de página en la parte inferior, para que yo sepa a dónde acudir para el
resto.
Vaya.
48
No habría esperado esto ni en un millón de años, y siento una sonrisa
que se me escapa por la cara, una que se ensancha un poco con cada frase que
Página

leo. Para cuando llego a la última página, mi mente está oficialmente


alucinando:
Querida Srta. Davis,

Espero que mis respuestas a sus preguntas muestren el aprecio y el


interés que no he podido demostrar durante nuestro lamentablemente breve
encuentro.
Saludos cordiales,

J. King

PD: La tercera es la vencida.

—¡Ayúdame Jay! —La débil voz de Madison me roza el oído como una
ráfaga de viento. Ella estira un brazo débil en mi dirección con una expresión
suplicante en sus ojos azules. Quiero llegar a ella, pero no puedo. Algo me
retiene. Mis brazos cuelgan flácidos a mis lados, ignorando las órdenes de mi
cerebro, negándose a moverse. Estoy paralizado o algo así.
—¿Jay?
Quiero responder, pero no sale ningún sonido de mi boca. Mierda,
¿Qué está pasando?
—¡Jay!
49
¡Madison!
Página

—¡Por favor, Jay! ¡No me abandones! —Su cara está retorcida por el
dolor. Veo sus ojos llenos de miedo, quiero quitárselo. ¿Pero cómo? No
puedo mover un músculo, no puedo decir ni una maldita palabra ¿cómo
puedo consolarla?
—¡Jay! ¡Jay! —Ella grita mi nombre, una y otra vez, sonando cada vez
más desesperada—. ¡Ayúdame! Lo prometiste. ¡Prometiste que estarías ahí
para mí!
Pero lo hago, estoy delante de ti, quiero decírselo, pero es como si me
hubieran atado las cuerdas vocales. De repente, me doy cuenta de que
Madison no puede verme, aunque está a mi lado. Sus ojos asustados no se
centran en nada.
—¿Dónde estás? —pregunta, con los brazos todavía extendidos en mi
dirección, pero sus pequeñas manos se cierran alrededor del aire.
—¡¿Jay?!
¡Madison!
—¡Jay!
¡Madison!
—¿Jay?
—¡MADISON! —Mi propio grito me catapulta desde las insondables
profundidades de la pesadilla. Me levanto jadeando por el aire, luchando
contra la opresión en mi pecho. Estoy bañado en sudor, mi corazón está
martillando en mi pecho. Los ojos indefensos de Madison parecen seguir
mirándome desde todos los rincones, buscándome. Me froto las manos en la
cara y sacudo la cabeza para despejar el sueño, pero la culpa sigue siendo
sofocante, como siempre lo es cuando mi pasado me embosca mientras
duermo. Es el mismo maldito sueño cada vez.
Aun respirando pesadamente, miro el despertador en la cómoda a la
izquierda de la cama. Los números rojos brillan de nuevo hacia mí. Son las
cuatro de la mañana, lo que significa que dormí tres horas enteras.
50
¡Mierda!
En realidad, tal vez follar es justo lo que necesito para pasar las
Página

próximas dos horas sin pensar en ella de forma obsesiva. Los recuerdos que
reprimo con éxito durante el día salen a la superficie de nuevo por la noche,
provocando sueños sobre ella, a menos que me distraiga. Así que enciendo la
luz encima de mi cama y me levanto para tomar mi teléfono de la cómoda.
Toda mi guía telefónica está llena de distracciones potenciales. En realidad, no
importa cuál de ellas escoja, todas son atractivas, y todas están disponibles.
Pero esta noche, las quiero rubias. Rubias, bajitas, con grandes pechos, labios
carnosos, mejillas rosadas, pecas, y... ¡maldita sea! Me frotó una mano a
través de mi pelo sudoroso en la frustración cuando me doy cuenta de a quién
estoy describiendo, al parecer la Srta. Abigail Davis ha trabajado su camino en
mi subconsciente. No sé cómo pudo haber sucedido eso... pero sí sé que
quiero volver a verla. Después de hoy, no estoy seguro de que me dé otra
oportunidad. ¿Tal vez se ponga en contacto una vez que haya visto su
cuaderno? Si es así, ¿cuándo? Obviamente no tengo ni idea de si volverá al
restaurante a recogerlo mañana, o la semana que viene, o nunca. Puede que lo
deje allí. Todo es posible con esa mujer, hasta el punto de que me rechace.
Aunque todavía no puedo entender por qué. Como empleador, está bien. ¿Pero
cómo hombre? Fui encantador, cortés, dejé claro mi interés. Pero
aparentemente ese es todo el problema, y ahora estoy corriendo el verdadero
riesgo de tener que volver con mujeres que no tienen opiniones propias y que
no sabrían cómo usar sus cerebros ni aunque les dieran manuales de
instrucciones.
¿Las rubias lo hacen mejor? No en mi experiencia, desafortunadamente.
Y entonces me doy cuenta de que ninguna de las chicas de mi lista de
contactos podrá darme lo que realmente quiero: algo diferente. Algo nuevo.
La sensación de no saber qué va a pasar después. Esa parte pone a prueba mi
paciencia más que nada con la Srta. Davis, pero eso también es lo que me
atrae de ella. Así que tiro mi teléfono con indiferencia sobre el colchón, y me
voy a la sala de billar en calzoncillos. Tengo la mayoría de mis mejores ideas
de negocios jugando al billar, pero apagar mi cerebro requiere un buen
51
whisky, así que ignoro la mesa y me dirijo directamente a la barra. Me permito
un trago, y luego vuelvo a poner la botella en la vitrina. Hubo un tiempo en el
Página

que la habría drenado hasta la última gota, bajo la suposición de que "ahogar
tus penas" era algo que realmente podías hacer. Sin embargo, no puedes. El
alcohol es más bien un anestésico, que desaparece con el tiempo. Entonces
puedes rellenarla de nuevo, o puedes encontrar otra forma de vivir con el
dolor. Después de incontables dolores de cabeza, lagunas mentales y reclamos
de Jess, opté por lo último. Por su bien, y por el de nuestra madre.
Así que, si el alcohol y el sexo se han acabado, todo lo que me queda es
el trabajo... el ejercicio... y las duchas heladas. Es hora de hacer que los tres
ocurran, aunque no necesariamente en ese orden.

—¿Cuándo puedo esperar que esos cálculos estén listos? —Le pido a
nuestro controlador de negocios, revisando mi Rolex. Le prometí a Jess que
almorzaría con ella hoy, en lugar de tener mi habitual perrito caliente del
carrito a la vuelta de la esquina. Nos reuniremos en el restaurante del hotel a la
una y media. Hace cinco minutos, en otras palabras.
—La semana que viene, Sr. King.
No es para nada la respuesta que buscaba. —¿Por qué no antes?
—No puedo hacer un informe completo sin los números de los
diseñadores de interiores.
—Entonces llama. Ponles un poco de calor. Nos reuniremos con los
franceses en cuatro semanas, y la agencia de traducción necesita tener todo al
menos con diez días de antelación.
—Bien, Sr. King. Veré lo que puedo hacer.
—Bien. Avíseme de inmediato si hay algún otro retraso.
—Lo haré.
Termino la llamada, ligeramente enojado por este nuevo obstáculo, y
estoy a punto de quitarme el auricular cuando el teléfono vuelve a sonar.
Pongo los ojos en blanco. Probablemente Jess me llama para recordarme
52

nuestra cita para almorzar a su manera. Odia que la hagan esperar, pero yo
Página

también, así que incluso entendería si estuviera molesta. Pero no es su número


el que aparece en la pantalla, es el de Louis. Ya me he levantado para irme, así
que considero dejarlo en el buzón de voz, pero luego sigo adelante y contestó
después de todo. Si realmente siente la necesidad de llamar, debe ser
realmente importante.
—Louis.
—Espero no molestarle, Sr. King.
—¿Qué necesitas?
—Llamo por la Srta. Davis.
Y así como así, tiene toda mi atención. Vuelvo a sentarme en mi silla
ejecutiva, Jess tendrá que ser paciente durante otros cinco minutos.
—Estoy escuchando.
—De hecho, pensaba enviarle el dossier mañana, ya que dijo que era
urgente. Pero me enteré hace una hora que la Srta. Davis está viendo a un
psicólogo, así que pensé en llamar.
—Está bien... —Saco mi teléfono del escritorio y le envio un mensaje a
Jess para decirle que empiece sin mí. Esto tiene prioridad—. ¿Por qué?
—Todavía estoy trabajando en esa parte, pero pensé que querrías saber
esto de inmediato.
—Gracias, Louis. —Cualquier otro candidato probablemente habría
quedado fuera de la carrera inmediatamente, no voy a contratar a alguien
sabiendo que es psicológicamente inestable. Pero me cuesta creer que la Srta.
Davis caiga en esa categoría. De todos modos, no sólo estoy interesado en ella
como asistente, así que al menos quiero saber qué está pasando—. Averigua
cuánto tiempo ha estado viendo al psicólogo, si quieres.
—Estaba planeando hacerlo.
—Bien. Mientras te tengo al teléfono... ¿qué más has conseguido?
—Está limpia, aparte de eso, no hay nada inusual en ella. No tiene
antecedentes penales, ni problemas financieros, aparte de un préstamo
estudiantil que vence pronto.
—¿Cuánto?
53

—Cincuenta mil —dice Louis, lo que me lleva a dos conclusiones: Una,


Página

su familia probablemente no es rica, o habrían cubierto el préstamo. Y dos,


necesita urgentemente dinero y un trabajo, uno que pague bien. Un trabajo
como mi asistente personal, por ejemplo.
—¿Qué más? —Le pregunto
—Vive con su hermana, Alice Davis, y trabaja de camarera en el
restaurante de Alice de vez en cuando.
—No sabrá por casualidad el nombre del restaurante, ¿verdad?
—Alice's Burgerland.
Aha. Justo como lo sospechaba. Así que lo más probable es que la Srta.
Davis haya recuperado su cuaderno. Lo que plantea la pregunta de por qué
demonios no se ha puesto en contacto todavía.
—¿Novio? ¿Amante? ¿Algo? —Es lo siguiente que pregunto
—No según mi conocimiento actual.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Obtener información fiable sobre estos asuntos lleva más tiempo, Sr.
King. Lo mismo con sus hobbies y hábitos. Necesitaré al menos otros diez
días para observarla.
—Ya veo. Bueno, tómate esos diez días, entonces. Tu prioridad es
averiguar por qué la Srta. Davis está viendo a un psicólogo.
—Ya lo tiene.
—Quiero saberlo todo, Louis. ¡Todo! No escatimes en gastos, como
siempre. Llámame tan pronto como tengas algo.
—Tendrá noticias mías.
—Bien. —Pensativo, con un sentimiento que no puedo ubicar, cuelgo y
salgo a ver a Jess.

54
Página
—Y al final escribió 'La tercera es la vencida' —Estoy sentada en el
cómodo sofá frente a la silla de la Dra. Peters, dándole la actualización
semanal de mí aburrida vida. Así que ahora sabe todo sobre Jayden King y ese
desastre de la entrevista de trabajo.
—¿Va a haber una tercera vez, entonces?
—No sé... —Me encojo de hombros.
—¿Qué es exactamente lo que no sabes? —La voz de la Dra. Peter es
suave, todo en ella es más calmante que el Xanax. Es una de las razones por
las que empecé a verla hace tres años.
—No estoy realmente segura de qué pensar de él.
—¿De él como empleador potencial?
—Bueno, claro, ¿qué más?
—Como un hombre que está obviamente interesado en ti.
—Sí, probablemente porque está buscando una aventura de oficina. —
55
Cruzó las piernas—. No, gracias. No necesito eso.
Página

—¿No necesitas una aventura de oficina, o a él en general? —La Dra.


Peters pregunta, sosteniendo su bolígrafo rojo listo para tomar notas de mi
respuesta. Me encantaría echar un vistazo a ese cuaderno suyo. Ya la conozco
lo suficientemente bien como para saber cuándo sus preguntas conducen a
algo específico, esta vez incluso puedo adivinar qué es.
—Ambas —digo, y tomo un sorbo de agua del vaso que me ha puesto
en la mesa auxiliar entre nosotras.
—Cuando me contabas de él ahora, especialmente cuando hablabas de
lo que escribió en tu cuaderno, tuve la sensación de que encontrabas su
atención halagadora.
Junto mis cejas.
—Estabas sonriendo, Abigail. No es algo que la gente suele hacer
cuando encuentra algo desagradable.
Siento que mis mejillas se calientan. —Bueno, quiero decir... no es mal
parecido. Y han pasado unos cien años desde que un tipo me miró.
—A veces la gente está tan preocupada por sí misma y sus propios
problemas que ven las cosas de manera diferente a como son en realidad, o
sólo ven lo que quieren ver... hacia lo que son receptivos. Percepción
selectiva, se llama. Cuando nuestros pensamientos, sentimientos, puntos de
vista y experiencias afectan a los aspectos de la realidad que percibimos. —La
Dra. Peters se inclina un poco hacia adelante—. Lo que intento decir —
continúa serenamente— es que, como resultado de tus experiencias negativas
y tu trastorno del sueño, no puedes imaginarte volver a confiar en otro
hombre. Has renunciado a todas las citas y coqueteos para no volver a la
situación en la que estabas hace tres años.
Asiento con la cabeza. Ella tiene razón.
—Los hombres no te interesan en absoluto, no lo han hecho hasta ahora,
porque de todas formas no tendrían cabida en tu vida. Así que eras consciente
de ellos, pero no como potenciales parejas sexuales, sólo como miembros del
sexo opuesto, habitando la Tierra como tú y yo. Así que no podías notar si un
56
hombre estaba tratando de hacer contacto visual contigo, tratando de mostrar
interés. Tus experiencias y tu posición sobre el tema te hicieron totalmente no
Página

receptiva a ese tipo de señales. Pero ahora ha pasado un tiempo, y nuestras


sesiones juntas te han ayudado a trabajar a través de ese trauma, poco a poco.
En cierto modo, la mujer que está sentada frente a mí ahora es una persona
diferente de la que estaba aquí hace sólo tres semanas. Su actitud está
cambiando, sus pensamientos y sentimientos se están volviendo más positivos
y eso está afectando su percepción también. Antes, dijiste que Jayden King no
era mal parecido. Si lo hubieras conocido hace seis meses, probablemente no
te hubieras dado cuenta de su aspecto, porque veías a los hombres como...
¿cómo decirlo? Sexualmente neutrales, en cierto modo. ¿Entiendes lo que
quiero decir?
Pienso en ese primer encuentro en el ascensor, y no puedo negar que me
gustó mucho por un momento o dos. —Sí, creo que sí.
—Por eso me alegró tanto verte sonreír mientras me hablabas de él. Es
un gran progreso, Abigail.
—Hm. Pero entonces ¿por qué me tensé cuando me puso la mano en la
espalda?
—No me dijiste que hubo contacto físico.
—Bueno... no lo llamaría exactamente contacto físico. Si es así, no fue
gran cosa... por lo que sentí que exageré un poco.
—¿Fue desagradable? ¿Cómo te sentiste cuando sucedió?
Decido no mencionar el hecho de que todavía puedo recordar
vívidamente el calor de su gran mano. —Nada —digo—. Estaba tan
sorprendida, porque no me lo esperaba.
—O ya no estás acostumbrada a estar tan cerca de los hombres —
sugiere la Dra. Peters, y probablemente tenga razón.
—Podría ser.
La Dra. Peters mira hacia abajo y escribe algo en su cuaderno. Luego
me mira, sonriendo, y comenta —Aún no has respondido a mi primera
pregunta.
—¿Qué pregunta era esa otra vez? —Sé de qué habla, pero me hago la
57
tonta y espero que no se dé cuenta. Sólo intentó ganar tiempo, porque no tengo
ni idea de lo que se supone que debo hacer. ¿Qué tan sabio puede ser trabajar
Página

para alguien que te mordería si se lo pidieras amablemente? Por otro lado, el


Sr. King se encargó de responder a mis preguntas en detalle, lo que demostró
que iba en serio con la oferta de trabajo. ¿Por qué si no se habría tomado la
molestia?
—Sí habrá un tercer encuentro con el Sr. King. Ya sea de naturaleza
profesional o privada.
—En todo caso, es estrictamente profesional. No quiero acercarme a
ningún hombre mientras no sepa lo que hago por la noche.
La Dra. Peters echa un vistazo fugaz a su reloj. —Tendremos tiempo
para discutir el estudio en un momento, pero antes de eso, quiero darte
algunos deberes.
—Oh, no —Le doy una mirada de terror—. ¿Tengo que hacerlo?
—Como siempre, depende de ti si lo haces o no. No doy notas, no te
voy a reprobar —dice con un guiño, y me rio. Me gusta que se las arregle para
lograr la mezcla perfecta de amabilidad y profesionalidad; probablemente sea
parte de su trabajo, pero la forma de bromear de la Dra. Peters nunca se siente
forzada. Nunca he tenido la sensación de que su amabilidad fuera otra cosa
que genuina. Confío en ella. Por lo que probablemente haré su tarea, si puedo
soportarlo.
—¿Cuál es la tarea?
—Sal y pásalo bien.
—¿Se refiere a coquetear con los chicos?
—No dije eso.
—Pero ese es el objetivo, ¿no?
—Eres la única persona que decide cuál es la meta, Abigail.
—Bien. Porque no estaría hablando con ningún chico de todas formas.
Nunca lo he hecho. Soy anticuada en ese aspecto.
—Eso depende de ti. Sólo quiero que vayas a un bar o a un club de
baile, te diviertas, y la semana que viene dime cuántos hombres intentaron
58
coquetear contigo.
—Así que esto se trata de coquetear.
Página

—De nuevo, no tienes que tomar la iniciativa. Todo lo que tienes que
hacer es quitarte las anteojeras y captar señales como el contacto visual. Si
alguien te habla, eso cuenta como coqueteo, también. No tienes que dejar que
un tipo te invite a una copa si no estás interesada en él. Todo está permitido,
no se requiere nada. Y la otra parte de esta tarea es que, después, te tomas un
tiempo para escribir sobre tus experiencias, y especialmente sobre cómo te
hicieron sentir.
—Si usted lo dice —estoy de acuerdo a regañadientes—. ¿Cuándo?
—¿Qué tal este fin de semana? ¿Tienes planes?
—No, desafortunadamente no —bromeó—. Le preguntaré a mi
hermana si tiene tiempo. —Alice probablemente dejaría todo por eso. Ella ha
estado insistiendo durante dos años acerca de salir y conocer gente de nuevo.
Y por "gente" quiere decir "hombres", por supuesto. Así que no me
sorprendería que cancelara una reserva o cerrara el restaurante para salir
conmigo. Ya me estoy agobiando por todo el maquillaje que me pondrá,
insistirá en ser mi estilista.
—Hazlo. Estoy deseando escuchar lo que tienes que decir la semana
que viene.
—No se haga demasiadas esperanzas. Los hombres no están
exactamente haciendo cola alrededor de la manzana para conocerme.
—Ya veremos... Así que hablemos del estudio. —Tan pronto como lo
menciona, mi garganta se seca y tengo que tragar varias veces seguidas.
—Bien...

59
La reunión con la Srta. Davis fue hace tres días. Ha tenido tres malditos
Página

días para ponerse en contacto. Es decir, es casi seguro que ya ha recuperado su


cuaderno, así que ya ha visto mis respuestas a sus preguntas... ¿Por qué la falta
de comunicación? Dos malditas horas de mi precioso tiempo desperdiciadas
en sus respuestas como un idiota, ¡y ni siquiera un agradecimiento!
No estoy seguro de qué es lo que más me molesta, que la Srta. Davis me
deje plantado, o Jess con sus constantes preguntas agravantes sobre la historia
de mi nueva asistente. Probablemente por qué me ha estado enviando
solicitudes para el trabajo, más de 30 en los últimos dos días. El problema es
que quiero a la Srta. Davis. Aun así. Después de todo, ninguno de los otros
candidatos habla francés con fluidez y...
Molesto, me vuelvo hacia el golpe de la puerta de mi oficina.
—¿Qué?
—Hola, hermano favorito.
Hablando del diablo. —Lo último que supe es que sólo tenías uno —
digo en un tono de voz simple, volviendo a mi ordenador—. ¿Qué pasa? Estoy
ocupado. Y no, no he decidido a cuál de los solicitantes me interesa
entrevistar.
Pasan los segundos sin que ella responda. Inusual para mi hermana, que
normalmente habla a todo el mundo. ¿Está todavía en mi oficina? Levanto mis
ojos de nuevo, y la veo mirándome con una expresión de pura decepción. La
última vez que me miró así fue después de que le dijera que el supuesto amor
de su vida era un perdedor. Ella misma se dio cuenta tres meses después y le
pateó el trasero a la acera. —¿Pasó algo? —Preguntó, elevando mi ceja con
preocupación.
—¡Jay! ¡Te has vuelto a olvidar! —Ella cruza los brazos, haciendo
pucheros.
—Olvidar... ¿Olvidar a quién?
Emite un gemido de exasperación y me mira fijamente, con su boca de
labios rojos abierta con incredulidad.
—¿Qué? —Exclamó, todavía desconcertado, mientras ella avanza hacia
60

mí con pasos largos, agresivos... fuertes—. ¿Desde cuándo usas tacones como
Página

esos para trabajar? —Le doy una mirada demostrando la situación. Su falda es
de cuero, y mucho más corta de lo que suele llevar—. ¿No crees que ese traje
es un poco... —No quiero decir ‘sexy’ porque estamos hablando de mi
hermana pequeña—. ...revelador?
En lugar de responder, mi hermana me golpea en el hombro.
—¡Dios, Jay!
—¡Oye! ¿Cuál es tu problema?
—¿Realmente acabo de decir 'hermano favorito'? —Pregunta, lo que me
parece un cambio abrupto de tema—. Cambié de opinión. Creo que eres un
idiota.
—Bien... —Me rasco la cabeza—. ¿Vas a decirme por qué?
—¡Porque son diez minutos pasados de la medianoche, lo que hace que
sea domingo! ¡Domingo, Jay! ¡Sábado por la noche!
—Si has venido aquí sólo para decirme cuándo y cuánto tiempo se me
permite trabajar, entonces...
—Jesús, no todo es siempre sobre ti.
—¿Entonces de qué estás hablando?
—Estoy hablando de cómo es el 26, y...
—¡Joder! —Pongo cara de culpable—. Tu cumpleaños...
Jess da palmadas de gratitud sarcásticas. —Vaya, y yo que pensaba que
iba a tener que enseñarte mi certificado de nacimiento para que lo recordaras.
—Soy un idiota —estoy de acuerdo mientras me levanto.
Afortunadamente, Jess no es de las que guardan rencor, a diferencia de otras
mujeres, no necesita oír un millón de disculpas antes de perdonarte y no se
resiste cuando la abrazo—. Lo siento, lo olvidé —murmuro en su pelo,
apretándola—. Feliz cumpleaños, hermana.
—Gracias, pero sigo pensando que eres un idiota.
—No, no lo haces.
—Tendrás que ganarte de nuevo tu estatus de hermano favorito.
Yo sonrío. —¿Qué tal si cierro el negocio por esta noche aquí, y vamos
61

a tomar una copa para celebrar tu veintinueve?


Página

—Hm...
—Podemos ir a donde quieras.
—¿Cualquier lugar? —Todavía acurrucada contra mi pecho, Jess me
mira con una expresión que me hace arrepentirme de la oferta
inmediatamente.
—Si eso es lo que se necesita para volver a ser tu hermano favorito. —
Me burlo—. Por supuesto. Vamos, dime. ¿Qué te apetece?
—¡Quiero salir a bailar!
—Oh, vamos, Jess.
—A Four Queens.
—¿En nuestro club? —Pregunto sorprendido, sosteniéndola a distancia
para poder ver su expresión y saber si está bromeando. No lo está—. ¿Por qué
no vamos al menos a un lugar nuevo? He oído que Sparkle no está mal.
—Pero ArtEffect no es DJ esta noche. Está en el Four Queens, porque
tuve la brillante previsión de reservarlo para esta noche con un año de
antelación — dice. Su cara está brillando de emoción. Y con un maquillaje
inusualmente pesado.
—¿Cómo lo has conseguido? ¿Y por qué no sé nada al respecto?
—Hmm, tal vez deberías pensarlo un poco.
Pongo los ojos en blanco. Ahora mismo, tengo algo más en lo que
pensar. —¿Pero sabes que va a estar completamente lleno?
—Sí. Va a estar lleno, va a ser ruidoso, va a ser una locura.
Exactamente lo que quiero en mi cumpleaños.
Hace cuatro semanas, habría pensado que esta era la oportunidad
perfecta para llevarme a casa no sólo a una, sino a varias mujeres. Sin siquiera
intentarlo. Las fiesteras, en particular, se sienten atraídas por mí como polillas
a una luz.
—Bueno, si eso es lo que quieres, eso es lo que tendrás —digo, y la
dejo ir para que pueda apurarme y apagar mi computadora. Cuanto antes
62
salgamos de aquí y entremos en Four Queens, antes podré irme de nuevo.
—Pero, Jay... —Jess está en la puerta otra vez.
Página

—¿Sí?
Me da una mirada de advertencia.—No pondrás las manos en esas putas
que normalmente tienes a tu alrededor. Esta noche, eres todo mío.
Probablemente no tiene sentido decirle que, en estos días, son tan
interesantes para mí como la suciedad de las suelas de mis zapatos. —¡Eres mi
número uno esta noche! ¡Prometido!
—¿Sólo esta noche? —exclama en un simulacro de acusación.
—Pregúntame de nuevo una vez que vuelva a ser tu hermano favorito.
— Con eso, apago la lámpara del escritorio y me acerco a Jess, que me hace
una cara. Sonriendo, tomo mi chaqueta del perchero al lado de la puerta, pero
luego me doy cuenta de que no la necesitaré y la cuelgo de nuevo.
—¿Vamos, cumpleañera? —Digo, sosteniendo mi codo para que Jess lo
tome.
—Con mucho gusto, hermano favorito. —Ella me abraza y me da una
feliz, casi agradecida mirada de reojo. Pasar el tiempo conmigo siempre ha
significado mucho para ella. Por qué, no sé y de repente me doy cuenta de lo a
menudo que le digo que estoy demasiado ocupado. El noventa por ciento de
las veces, "No tengo ganas" probablemente estaría más cerca de la verdad. Tal
vez no merezca el título de hermano favorito, creo, forzando una sonrisa que
ojalá esconda el hecho de que no tengo ningún interés en ir de fiesta esta
noche. Por su bien, actuaré como si estuviera pasando el mejor momento de
mi vida.

63
Página
—¿Hablas en serio, Alice? ¿Me estás arrastrando a Four Queens? —
Asombrada, miro desde el letrero púrpura sobre el club, a la interminable fila
frente a él, a mi hermana traidora.
—¿Qué pasa con Four Queens?
—No te hagas la tonta. Este club pertenece a Jayden King, y lo sabes.
—Oops. Se me debe haber olvidado.
Pongo los ojos en blanco. —Debió ser así.
—¿Cuál es el problema? De todos modos, ¿a quién le importa Jayden
King cuando ArtEffect está pinchando aquí esta noche? ¡Ahora vamos! —Me
toma de la mano y me pone detrás de ella—. Creo que la línea comienza allí.
—No quiero encontrarme con él —murmuro mientras me tropiezo con
ella, casi me rompo el tobillo tratando de caminar con estos tacones altos que
me obligó a usar. Aunque tal vez eso no sería tan malo, al menos tendría una
excusa para salir de aquí.
64
—¿Por qué no? La Dra. Peters dijo que deberías salir y conocer gente.
Página

Y al menos tienes... experiencia relevante con él. —Alice me mira, tratando de


suprimir una sonrisa.
Retiro mi mano y le frunzo el ceño.
—Dios mío, Abby. Relájate ya. Probablemente no esté aquí de todos
modos. Y si lo está, sólo di hola y vete. Quiero decir, no estás interesada en él
de ninguna manera... ¿verdad?
El "¿verdad?" lo dice con un poco de énfasis para mi gusto, y lo
puntualiza con un guiño. Me doy la vuelta con exasperación. No hay nada que
pueda hacer para salir de esto de todos modos.
—Oh, Abby... —Alice me da un beso en la mejilla, que yo limpio con
el dorso de la mano—. Vamos a pasarlo muy bien. —Ella irradia felicidad—.
Ya lo verás.
—Suponiendo que en primer lugar incluso podríamos entrar —
respondo secamente. La línea parece ser cada vez más larga, no más corta.
Parece que se saltan la fila y dejan entrar sólo a ciertas personas. La mayoría
mujeres que parecen modelos profesionales, o al menos ese es el único patrón
que puedo ver en cómo este portero de dos metros y medio está haciendo sus
selecciones.
—¿Este lugar es siempre así? —Alice le pregunta a un grupo que espera
detrás de nosotros, mirando un poco desconcertado.
—Sip —dice un tipo con el pelo negro y bien peinado—. Cuando está
lleno, dejan entrar a las damas primero. —Mira a Alice, y me da una mirada
obvia—. Pero no te preocupes. Por la forma en que te ves, serás la próxima en
entrar. — Extiende su mano, la cual tomó de mala gana—. Soy Alex... ¿y tú?
—pregunta, inclinando un poco la cabeza en un esfuerzo por hacer contacto
visual.
Si esa no es la primera marca en mi recuento de coqueteo, no sé qué es.
—Esta es Abby —interrumpe Alice—. Soy Alice. Hola. —El tipo me
suelta la mano al fin y le da la mano a mi hermana. A Alice le deben gustar los
tipos de piel oscura. Cree que Jayden es sexy, y está babeando por cómo sea
65
que se llame, pasando su pelo rubio por un hombro como si estuviera en un
anuncio de champú.
Página

—¿Puedo actuar como si estuviera aquí contigo cuando te dejen entrar


en cualquier momento? —La pregunta está claramente dirigida a mi hermana;
me doy la vuelta y pongo mi coqueteo mental en cero.
Escucho a Alice reírse en silencio y decir —Tal vez, si nos invitas a una
copa —con una voz de sexo telefónico que nunca antes la había escuchado
usar.
¿Nosotras? ¿Por qué "nosotras"? Debería dejarme fuera de esto. Este
tipo es literalmente demasiado grasiento para mi gusto, debe tener media
tonelada de gel en su peinado. Y toda esta escena es simplemente molesta,
además me estoy empezando a congelar, porque escuché a Alice y salí sin
chaqueta. Ahora estoy aquí con un vestido straples negro, corto y que es tan
apretado, que se me pone la piel de gallina a través de la tela. Me duelen los
pies y podría jurar que escuché mi cama gritando mi nombre a lo lejos. En
resumen: quiero irme a casa. Que les den a los deberes. No me entusiasma la
idea de que me hablen, y mucho menos la posibilidad de encontrarme con
Jayden King. De hecho, había planeado agradecerle por responder a mis
preguntas tan minuciosamente, pero desde que la Dra. Peters me dio el visto
bueno para participar en el estudio, es todo lo que puedo pensar. Bueno,
mayormente. Supongo que debo admitir, aunque a regañadientes, que
prácticamente he memorizado las respuestas del Sr. King, especialmente el
PD, que es por lo que...
—¿Srta. Abigail Davis? —De repente oigo una voz masculina y
profunda que habla. Es el portero. Está parado a mi lado. ¿Por qué sabe mi
nombre?
—... ¿Sí? —Digo con duda.
—¿Podría por favor dejar la fila e ir a la entrada VIP?
Miro a mi hermana confundida, pero está tan metida en la conversación
con el tipo que ni siquiera escuchó, a pesar de que está parada a menos de un
metro de distancia —¡Alice! —Le doy al objeto de su deseo una mirada de
disculpa mientras me aprieto entre los dos—. Podemos entrar —explico,
66
mirando de forma demostrativa al hombre del traje negro.
—Tiene gente con ella —dice en sus auriculares.
Página

Mi hermana y yo intercambiamos una mirada interrogante.


—Bien —dice el tipo de seguridad antes de volverse hacia mí—. Tú y
tus amigos pueden entrar.
—¿Quién lo dice? —Se me escapa.
—A quién le importa. —Alice silba y me empuja hacia la entrada VIP.
—Pero sabía mi nombre —susurró.
—¿Y? Vamos, ¿o quieres seguir congelándote el culo aquí fuera? De
todos modos, es obvio quién le dijo tu nombre.
Me paro en seco. —¿Te refieres a... Jayden King?
—¿Quién más?
—¿Señoritas? —El portero suena un poco impaciente—. Van a entrar o
se quedarán afuera?
—¡Entrar! —Alice declara con un firme asentimiento y me empuja por
la entrada, dejando al Sr. Grasoso fuera en el frío. Dentro, registran nuestras
pequeñas carteras y nos palpan... lo que me parece inútil, ya que hasta las
briznas de hierba se perfilan bajo la fina tela de nuestros vestidos. Como si eso
no fuera suficiente, nos hacen pasar por un detector de metales. Deben estar
seriamente paranoicos con la gente que trae armas con ellos. Bien, meter
objetos afilados en mis orificios corporales antes de ir a la discoteca es mi
idea de pasar un buen rato, pienso, sacudiendo mentalmente mi cabeza con
incredulidad ante el elaborado procedimiento.
Nos hacen señas para que sigamos adelante; aparentemente estamos
limpias. El suelo de baldosas da paso a una alfombra roja que nos lleva a
través de un pasillo lleno de espejos. Cuando miro en uno, no me reconozco ni
por un segundo. Cabello suelto, secado al aire libre, sombra de ojos ahumada,
labios rojos brillantes.
¡Odio a mi hermana!
Al final del pasillo con espejos, llegamos a un ascensor custodiado por
una pequeña mujer asiática de aspecto delicado con un traje de pantalón
negro. Ella también lleva puestos unos auriculares, y está sosteniendo una
67
oreja y asintiendo con la cabeza mientras nos acercamos. Luego nos sonríe.
—Bienvenidas a Four Queens, señoritas. —Presiona un botón a la
Página

derecha del ascensor, y las puertas se abren—. Sus bebidas corren por cuenta
de la casa esta noche —continúa—. Sólo di 'La tercera es la vencida' cada vez
que órdenes.
Alice y yo intercambiamos una breve mirada de sorpresa.
—El Sr. King envía sus más cálidos saludos. ¡Disfrute de la fiesta! —
Con eso, la mujer corta hace un gesto para que entremos.
—Oh. Dios mío. —Alice susurra al segundo que las puertas se cierran
detrás de nosotras, apretando mi brazo—. ¿Qué tan genial es esto? ¿Te sientes
como una celebridad súper importante ahora mismo, también?
—No. Más bien acosada.
—¿Por qué?
—¿Cómo si no sabría que estoy aquí?
—Puedes preguntárselo tú misma en un minuto. —Me guiña el ojo. Me
doy la vuelta y miró fijamente el cartel sobre la puerta, con el corazón
palpitando. Mis labios se retuercen en una sonrisa, aunque probablemente
debería irritarme el hecho de que Jayden King aparentemente me ha puesto un
localizador o algo así. Pero, aunque no me gusta la sensación de ser
observada, no puedo negar que una parte de mí se siente halagada por la
atención. Mi estómago revolotea nerviosamente cuando el ascensor se detiene.
Una cosa está clara de todos modos: él está aquí, y definitivamente quiere que
yo lo sepa.

Dos copas de vino espumoso y unos minutos de Alice obligándome a


bailar después, arrastró a mi hermana por un mar de cuerpos sudorosos
pegajosos y la sacó de la pista de baile.
—¿Qué estás haciendo? —me grita al oído.
—Salvándote de ese psicópata que se está frotando contra tu trasero.
Alice pone los ojos en blanco. —Se llama 'baile', Abby.
68

—A mí me pareció más bien una follada en seco.


Página

—¿Y qué? —Prácticamente está gritando en un esfuerzo por hacerse oír


por encima de la música—. Fue consensuado.
La miró con asombro. —¿Pensabas que era lindo?
—¡Sí!
Me estiro de puntillas para explorar la pista de baile. Tal vez no lo vi
bien. Pero lo que veo en cambio me golpea como un puñetazo en el estómago,
completamente de la nada.
He estado pendiente de él desde que llegamos. Esperando a que
aparezca, nos salude... a mí, y me dé la oportunidad de agradecerle su
hospitalidad, así como sus respuestas a mis preguntas. ¿Y ahora ESTO? Esa
alta, delgada, de pelo oscuro... belleza riendo y abrazando el cuello de Jayden
King. Es posesiva, íntima.
¡Qué imbécil!
—¿Qué pasa? —Alice me grita al oído.
Reflexivamente giro mi cabeza en su dirección. —¡Nada!
—Parece que acabas de ver un fantasma. —Su expresión es escéptica
por un momento, luego de repente se ilumina de nuevo—. ¿O es que por fin
has visto a Jayden King?
—¡No! —Salgo de prisa, mientras ella se agita el cuello en busca de él.
No queriendo que ella vea lo que acabo de ver, añado: —Tengo que ir al baño,
¿vienes conmigo?
—Bien.
Exhalo con alivio cuando la maniobra de distracción funciona. No
quiero que vea a Jayden King tonteando con otra chica, no quiero que vea la
decepción en mi cara. La decepción de descubrir que recibir un trato VIP en
su club y sus intentos de coquetear conmigo en el restaurante no significan
nada. Sólo ahora me doy cuenta de que sí significaron algo para mí, y me
siento completamente estúpida, completamente ingenua y completamente lista
para irme a casa. Pero no puedo. Uno, por Alice, que se lo está pasando muy
bien y dos, porque no voy a dejar que él y su supermodelo arruinen mi misión.
69
Que es coquetear hasta que me caiga. ¡Ahora más que nunca!
—¿Sabes dónde están? —Alice grita.
Página

—¿Quién?
—Los baños. Tú querías ir.
Oh, claro. Casi lo olvido. —Um... —Golpeó a un tipo rubio cercano en
el hombro varias veces, hasta que finalmente se da la vuelta con un—. Oh,
hola, ¿qué tenemos aquí?
—¿Sabes dónde están los baños?
—Oye, más despacio, nena. ¿Qué tal un trago antes de que lo hagamos
ahí dentro? —El imbécil ni siquiera intenta fingir que sabe que mis ojos están
aquí arriba.
—¿Qué tal una bofetada en la cara antes de que te patee las bolas? —Yo
respondo.
—Oooh, me gustan las luchadoras —dice, levantando sus ojos vidriosos
a los míos. Sus dedos de salchicha se acercan a mi mejilla; los abofeteó con
asco y me preparo para regañarlo, pero Alice se me adelanta.
—¡No la toques! ¡O te meteré esto entre las piernas! —Se pone delante
de mí de forma protectora, con uno de sus tacones altos en la mano. ¿Cómo
demonios se lo quitó tan rápido? Por la forma en que el tipo se encoge, la
mirada en su rostro debe ser el equivalente visual de la castración.
—¿Cuál es tu problema? ¿Son lesbianas o algo así?
—Sí. —Alice y yo respondemos al unísono.
—Pffft... No me extraña! ¡Ningún tipo en el mundo tendría nada que
ver con ustedes, perras locas! —Con eso, se da la vuelta y se tambalea entre la
multitud.
—¡Idiota! —Alice arremete contra él, agarrándome del hombro para
mantener el equilibrio mientras se pone el zapato.
Cuando termina, la beso en la mejilla.
—Te amo, perra loca. Y a partir de ahora llevaré un tacón alto en mi
bolso para la defensa personal en todo momento.
—Yo también —dice Alice, tomando mi mano—. Vamos —Hace un
gesto hacia un letrero que dice “Habitación de las Reinas"—. Sé dónde están
70

los baños.
Página
Me lavo las manos, las pongo debajo de la secadora junto al lavabo, y
gritó: —¡Alice!
—¿Sí?
—Te esperaré en la puerta, ¿Bien?
—¡Está bien! —La oigo decir desde uno de los puestos.
Sólo fingía que tenía que ir al baño, así que fingir que hacía pipí sólo
me llevó unos treinta segundos. Pero habría terminado antes que Alice en
circunstancias normales, siempre se toma un tiempo ridículo, ya sea que
estemos en casa o en un lugar público. Cuando la naturaleza llama, ella se
queda para escuchar todo lo que tiene que decir.
Compruebo mi reflejo una vez más antes de darme la vuelta y.... chocar
con ella. La mujer que tenía sus brazos alrededor del cuello del Sr. King. La
llamaré Megan. Megan Fox. Por razones que me dejan pálida de envidia.
—Oh, disculpe —se disculpa con una sonrisa amistosa. Hermosa y
agradable. ¿En serio?
—Está bien —respondo apresuradamente. Quiero irme lo más rápido
posible antes de que me acompleje más, pero ella se interpone en mi camino.
—Lo siento, pero... —Me estudia con ojos azules llenos de
curiosidad—. Me resultas tan familiar. ¿Nos conocemos?
—No que yo sepa.
—Sí... sí, hemos... —insiste, frunciendo su suave y alta frente en
pensamiento.
—Debes haberme confundido con otra persona. —Una de las otras
mujeres a las que Jayden King les pone ojos de goo-goo y luego les compra
bebidas, añado en mi cabeza. ¿Y si ella piensa que soy una de esas mujeres, y
71

por eso me siguió hasta aquí? ¿Para enfrentarse a mí por eso? Eso sería todo lo
Página

que necesitaba. No quiero ser parte de este drama de celos, y estoy a punto de
dejarla atrás, cuando...
—Eres Abigail Davis, ¿verdad?
Mierda. Aparentemente ya soy parte de esto. —Escucha —le digo—.
No sé cómo sabes mi nombre, pero aparte del hecho de que solicité un puesto
que él anunció, no estoy de ninguna manera involucrada con Jayden King. No
estoy interesada en él y no tengo ni idea de por qué sentiría la necesidad de
invitarme una copa esta noche. No se lo pedí, porque yo... como dije, no estoy
interesada.
—Um... —La doble de Megan Fox abre los ojos sorprendida.
Obviamente no esperaba que fuera tan directa... bueno, de todas formas, no
parece enfadada. Probablemente debería irme, y dejar a esta
impresionantemente hermosa mujer a su suerte. Pero por supuesto que no lo
hago.
—Sé que no es asunto mío, pero... ¿por qué querrías salir con un
asqueroso como ese? Eres tan guapa... no necesitas perder el tiempo con un
tipo que está caliente por cualquier cosa con pulso.
La risa que sofoca detrás de su mano interrumpe y.... me confunde. —
Es muy amable de tu parte preocuparte por mí, pero... Jayden es... —Ella se
detiene.
—¿Él es qué? —Pregunto, dándole una mirada expectante.
—Él... no es tan malo como crees. —ella termina algo indecisa.
Por favor, Dios, ahórrate los detalles. —Si tú lo dices. —Obligó una
sonrisa—. ¡Que tengan una buena noche!
—¡Gracias! Lo haremos.
Se necesitan cantidades sobrehumanas de fuerza de voluntad para
mantener las esquinas de mi boca arriba. No estoy segura de qué me molesta
más, el hecho de que su respuesta realmente me duela, o el hecho de que soy
una vaca estúpida que no puede mantener la boca cerrada, que acaba de tener
que sacar a relucir a Jayden King. Todo lo que sé es que me condenaré si
72
pongo más bebidas en su cuenta. Puede meterse sus bebidas gratis por el culo.
He terminado con él, y con su doble de Megan Fox también, por lo que salgo
Página

del baño sin decir una palabra más.


La tercera vez es realmente un encanto, fue mi primer pensamiento
cuando vi a la Srta. Davis haciendo cola fuera de mi club. Sólo con ver su cara
fue suficiente para saber que mantener mi promesa a Jess sería más difícil que
el infierno. Luego vi su vestido, que dejaba muy poco a la imaginación y
confirmé oficialmente que mi hermana iba a ser la menor de mis
preocupaciones. Todo hombre que viera a la Srta. Davis iba a querer saber
todo sobre el cuerpo debajo de ese pequeño vestido. Así es como son los
hombres. Yo incluido. Y las mujeres que muestran sus bienes de esa manera,
normalmente tienen un objetivo en mente: que las atrapen. ¿Eso se aplica a
ella también? ¿Es ella una de esas? ¿La juzgué tan mal? Me deja plantado y
luego deja que uno de estos perdedores de aquí la lleve a casa, aunque podría
tenerme a mí. Claramente, ella no entiende eso, por lo que le ofrecí bebidas a
cuenta de la casa. Y ahora qué Jess está en el baño, voy a aprovechar la
oportunidad que he estado buscando durante las últimas dos horas y hacerle
una pequeña visita a la Srta. Davis. Necesitaré encontrarla primero, por
supuesto, lo que es más fácil de decir que de hacer en esta multitud. No tengo
mucho tiempo. Jess podría volver en cualquier momento.
Hemos acordado encontrarnos de nuevo en la parte trasera del bar, que
está reservada para la dirección y Jacob, el barman jefe. Desde aquí es fácil
ver el resto de la zona VIP, así que si la Srta. Davis está por aquí, no me
llevará mucho tiempo verla.
73
—¡Entoooooonces!
Página

¡Maldita sea! ¿Qué está haciendo aquí ya Jess?


—No estarás buscando a Abigail Davis, ¿verdad? —Las comisuras de
la boca de mi hermana se enroscan en una sonrisa de conocimiento.
Estoy demasiado sorprendido para hacerme el tonto.
—Tu... —Jess hace comillas— “futura asistente" y yo acabamos de
tener una breve, pero muy esclarecedora conversación.—
Tengo mi expresión facial bajo control de nuevo. Me paso los dedos por
el pelo de forma casual, apoyándome en la barra como si no me importara
nada. Me vuelve loco no saber cómo empezó la conversación, sin mencionar
de qué se trataba, pero que me condenen si le hago a mi hermana el favor de
sonsacarle información.
—¡Oh, ni siquiera finjas que no te mueres de curiosidad! Te conozco,
Jay — Jess toma un taburete a mi lado—. Te gusta, ¿verdad?
Me niego a responder a eso. —¿Qué te gustaría beber?
—Pero ella no quiere nada de eso, ¿verdad?
Ignorando este intento bastante obvio de sacarme información a mí
también, le hago señas a Mike, el barman.
—¿Por qué no está interesada? ¿No es eso?
—¿Te dijo eso o algo así?
—¡Ja! —Mi hermana me señala—. Te atrapo con tu vanidad cada vez.
—¿Lo hizo o no lo hizo? —Preguntó con impaciencia.
—¿Hizo qué? —repite, fingiendo ignorancia.
Dejo salir un largo aliento.
—Vas a necesitar algo fuerte, ahora, Jay. —Las esquinas de su boca se
mueven como locas.
—Oh, ¿lo haré?
Ella asiente, visiblemente entretenida, y luego se vuelve hacia nuestro
camarero. —Hola, Mike. Mi hermano necesita un trago. Algo fuerte, tal vez
uno doble.
Yo resoplo. —No la escuches, Mike. Sólo tráenos un gin-tonic y una
74
margarita. Gracias.
—No digas que no te lo advertí —dice Jess una vez que nuestro barman
Página

se pone a trabajar.
—¿Y bien?
—¿Bien, qué?
—Deja de joder ya —digo yo, de forma tajante.
—Está bien. Así que lo que ella dijo fue... —Hace una larga pausa,
torturándome un poco más— que eres un asqueroso. —¿Perdón? Mis cejas se
levantan hasta la línea del pelo— eso y que ella no está interesada en ti.
Está bien. Sólo tengo que tomarme un segundo y procesar eso. Hasta
ahora, pensé que se estaba haciendo la difícil. —¿Realmente dijo esas palabras
exactas? —Jess asiente con la cabeza.
—¿Que no está interesada en mí porque soy un asqueroso?
—Creo que hay una relación causal diferente involucrada.
—¿Qué es? —A estas alturas ya me he hundido en un taburete, también.
—Ella sabe de tus mujeres.
—¿Qué mujeres?
—Oh, vamos, Jay.
—¿Cómo diablos sabría de ellas? ¿Qué le dijiste? —Me estoy enojando
un poco—. ¿Cómo sucedió esta conversación en primer lugar?
Con cualquier otra mujer, no me importaría, pero esto es diferente. Si
Jess estuvo hablando mierda de mí delante de ella, que Dios me ayude...
—Nos encontramos en el baño. La busqué en Internet cuando se
inscribió, así que la reconocí y hablé con ella, la llamé por su nombre.
Sacudo la cabeza con incredulidad. —¿Y luego...?
—Supongo que piensa que soy tu novia, y me advirtió sobre ti, porque
tú... —Espeeeera —entro a la fuerza—. ¿Pensó que eras mi novia, o
todavía piensa eso? —Jess pone cara de culpable.
—Piensa.
—¿Dejaste que siguiera pensando eso? —La miró fijamente.
—Um... ¿sí?
Echó la cabeza hacia atrás con un gemido. —¿Podrías hacerme un favor
75
y ocuparte de tus propios asuntos en el futuro? ¡Gracias!
—¿Así que esta Abigail Davis es un asunto? —A mi hermana le brillan
Página

los ojos.
—Ninguno de los tuyos, de todos modos —me quejo. Me pregunto
cómo voy a aclarar este malentendido. Esta noche.
—Te gusta.
—Apenas la conozco.
—Pero te gustaría cambiar eso... ¿Por eso quieres que sea tu asistente?
— Jess ha vuelto a jugar al sabueso otra vez—. ¡Vamos, dime! —insiste. Una
vez que tiene el olor, nunca se da por vencida.
—No, no es así. Tiene notas increíbles, habla francés perfectamente,
tiene una gran cabeza sobre sus hombros.
Jess sonríe. —Tiene una gran cabeza o da una gran...
—Realmente, realmente necesitas un novio.
Llega nuestra orden. No es demasiado pronto, en lo que a mí respecta.
Le doy a mi hermana su copa; ella me la levanta, pero yo empiezo a tragarme
mi propia bebida inmediatamente. Toda la situación es desagradable, hace que
todo sea mucho más complicado.
—¿Qué es? —Escucho a Jess preguntar.
—Una margarita —murmuró, escudriñando el club en busca de la Srta.
Davis.
—No la bebida. ¿Qué es lo que te gusta de ella?
—¿Quién dice que me gusta?
—Le diste tragos por cuenta de la casa, y obviamente estás enojado
conmigo por dejarla pensar que soy tu novia.
Jess es en realidad la última persona con la que quiero hablar de "mis
mujeres". Probablemente porque ninguna de ellas fue nunca un tema de
conversación durante tanto tiempo. —Ella es... diferente... especial de alguna
manera, —finalmente lo admito—. Creo que es realmente interesante. Ni más
ni menos.
Jess asiente con la cabeza. —Ya veo.
—¿Y ella realmente piensa que soy un asqueroso? —Yo pregunto.
—Apenas pude evitar reírme cuando dijo eso.
76

—¿Por qué diría eso? Quiero decir, vamos, Jess. —Me miro a mí
Página

mismo—. No soy un asqueroso, por el amor de Dios.


No hay respuesta de Jess, aparte de una risa que suena casi maliciosa.
—¡No lo soy! —Repito, sacudiendo la cabeza mientras trago más de mi
gin-tonic.
—Sólo eso hace que me guste. Pero tampoco creo que le seas
completamente indiferente, considerando lo celosa que estaba de mí, tu
'novia'.
—¿Estaba celosa?
—Celos locos.
Bien, bien. Una sonrisa de satisfacción se extiende por mi cara. ¿Por
qué estaba tan preocupado otra vez?
—¿Jay?
—¿Sí?
La expresión de Jess se ha vuelto seria de repente.
—Si quieres aclarar ese malentendido, será mejor que te des prisa. —
Hace un movimiento con la barbilla hacia el lado largo de la barra, donde la
misma Abigail Davis se ha sentado... acompañada por un imbécil que
básicamente la está desnudando con los ojos. No hay señales de su hermana en
ninguna parte. El camarero acaba de poner bebidas delante de ellos, que paga
con una sonrisa condescendiente. Aparentemente nadie le ha dicho a este
imbécil que es de mala educación mirar fijamente el escote de una mujer
cuando chocas las copas con ella. ¿Qué demonios está haciendo con un
perdedor así? ¿Y por qué, en nombre de Dios, le deja acercarse tanto a ella y
le mueve el pelo detrás de la oreja de esa manera? El cabrón probablemente
agradece la música alta... y por supuesto la Srta. Davis se ríe y echa la cabeza
hacia atrás.
¡Jesús!
Aprieto los dientes y miró hacia otro lado.
—Jay... —Jess me pone una mano en el hombro. Como si necesitara
77
consuelo.
—¡Lo que sea! —digo bruscamente—. Supongo que no es tan especial
Página

como pensaba. —Bebo el resto de mi bebida. Definitivamente sabía mejor


antes. Menos amargo. Miró fijamente a mi vaso, resistiendo la tentación de
examinarlos. Lo consigo durante unos tres segundos y miró justo a tiempo
para ver a ese perdedor sacar una pequeña botella del bolsillo de su camisa y
tomarla discretamente en la palma de su mano.
¿Qué...?
Me levanto, tirando el taburete mientras lo hago...
Jess me dice algo, pero apenas me doy cuenta. Toda mi atención se
centra en este maldito bastardo, que acaba de sacudir el contenido de la
botellita en la bebida de la Srta. Davis. Rápido como un rayo, sin que ella lo
note. No sospecha nada, toma su bebida y se la lleva a los labios.
—¡Mierda! —Suelto, y me lanzo directamente sobre el mostrador de la
barra de cinco pies, la rabia corriendo por mis venas. ¡Este hijo de puta es un
hombre muerto!

78
Página
Estoy a punto de tomar un sorbo de vino espumoso cuando, por el
rabillo del ojo, veo a Jayden King detrás de la barra, irrumpiendo en mi
dirección sin importarle a quién o qué golpea en el camino. Acribilla a un par
de sus propios empleados, y luego extiende su brazo a través de la barra,
enviando vasos y botellas al suelo.
—¡No bebas eso! —grita, arrancándome la bebida de la mano tan
repentinamente que me sacudo con miedo. Antes de que yo comprenda lo que
está pasando, agarra al tipo que está a mi lado por el cuello y lo tira a la mitad
de la barra, luego le da un puñetazo en la cara lo suficientemente fuerte como
para partirle el labio.
—¡¿Jesús, ¡¿qué estás haciendo?! —Grito, horrorizada. Mi voz es
antinaturalmente alta, casi crujiente—. ¡Detente! ¡Detente ahora mismo!
¿Por qué nadie está ayudando?
La gente a ambos lados de nosotros ha saltado de sus taburetes o se los
79
ha llevado, pero en vez de hacer nada, están ahí parados, con las manos en la
Página

boca, mirando el molino de viento de los brazos del tipo mientras intenta
liberarse.
—Quita tus malditas manos... —Hasta ahí llega antes de que Jayden
golpee su cabeza contra la superficie de la barra. Congelada por el shock, me
encuentro con los ojos de Jayden. Su expresión es pétrea, su mandíbula tensa.
Apenas lo reconozco.
—¡Déjalo ir! —Le gritó con total indignación—. ¡No te hizo nada!
—No a mí, sino a ti —gruñe a través de los labios tensos. La doble de
Megan Fox aparece detrás de él, pero por supuesto sólo está preocupada por
su novio matón—. ¿Todo bien, Jay?
—Sí. Llama al 911
Siento que las manos me empujan a un lado, y me giro para ver a dos
gorilas que agarran al hombre y tiran violentamente de sus brazos a la espalda,
sosteniéndolos allí. Jayden sólo suelta al hombre después de que uno de los
camareros se acerca para tomar su lugar; entonces se apresura alrededor de la
barra y se acerca a mi lado, respirando pesadamente.
—¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? ¿Estás mareada o algo así?
—Estaba a punto de preguntarte lo mismo. ¿Estás drogado con crack o
algo así? ¿Qué carajo está pasando aquí? —Poniendo algo de distancia entre
este psicópata y yo, sólo para estar segura.
—Estaré encantado de mostrarte qué carajo está pasando aquí —
responde, y empieza a buscar en el suelo alrededor del taburete del tipo,
mientras el propio tipo es arrastrado por los gorilas, protestando
enérgicamente. A dónde lo llevan, no lo sé. Tampoco sé por qué lo tratan
como un criminal peligroso. Todavía estoy esperando la explicación del Sr.
King. Entonces se inclina, toma algo y me lo presenta en una mano. Una
pequeña botella marrón.
Entrecierro la mirada —¿Qué es eso?
—Gotas de noqueo.
80
Lo miró fijamente.
—El cabrón las echó en tu bebida.
Página

—¿Qué? —Sacudo la cabeza con incredulidad—. De ninguna manera,


él no puede tener, yo... yo estaba sentada a su lado.
El Sr. King cierra los puños. Sus ojos siguen parpadeando con rabia. —
Lo vi hacerlo yo mismo. Te distrajo con la conversación y luego en secreto...
—Su voz es firme, como si tuviera que forzar la calma. No termina la frase,
pero no tiene que hacerlo.
—Oh, Dios mío. —Pongo mi mano delante de mi boca, y respiro en ella
temblorosamente. Los escalofríos corren por mi columna vertebral. De
repente, me vuelve a bañar, esa misma sensación asquerosa de ansiedad e
impotencia, presionando mi pecho como una tonelada de ladrillos,
exprimiendo el aire de mis pulmones. Me agarró la garganta, que se siente
dolorosamente seca cuando trago.
—¿Está todo bien? —El Sr. King pregunta, estudiando mi cara con una
mirada preocupada. Sin apartar la vista de mí, se hace a un lado y tira de un
taburete detrás de mí, y luego me empuja suavemente hacia él—. ¿Te sientes
mareada o enferma del estómago?
—No —digo. No por las gotas de noqueo, de todos modos. Es sólo
pensar en lo que podría haber pasado lo que me hace estallar en un sudor frío.
—Te ves tan pálida.
—¡Dios mío, Abby! —Alice está de pie frente a mí tan repentinamente
como si hubiera crecido en el suelo—. ¿Qué ha pasado? —En pánico, ella
mira entre el Sr. King y yo.
—Ese tipo de allí trató de ponerle gotas de noqueo.
—¿Qué? —Me toma la cara en sus manos, mirándome con tanta
preocupación como el Sr. King, que me da un vaso de agua—. ¿Estás bien?
¿Deberíamos ir al hospital para que te revisen?
—No pasó nada —le digo, tratando de tranquilizarla, y luego tomó un
sorbo de agua.
—¿Segura? —Su expresión es aún más escrutadora.
—¿Me sentaría derecha si lo hubiera hecho? —Yo señalo, y ella exhala
81

en alivio, luego me agarra en un abrazo de oso que en sí mismo me hace sentir


Página

cien veces mejor—. No puedo perderte de vista, ¿verdad? —bromea


cariñosamente, besándome el pelo.
—No estaba totalmente sola —respondo, dándole a Jayden King una
mirada de gratitud.
Él entiende, y asiente con una débil sonrisa en sus labios. Gracias a
Dios que llegó tan rápido y...
—¿Dónde está ese cabrón ahora? —Alice pregunta, moviendo el cuello
para buscar—. ¿Sigue aquí? ¿Llamaron a la policía?
—Mi equipo de seguridad se lo llevó —le dice a mi hermana— y lo
entregarán a la policía, que debería llegar en cualquier momento. —Luego se
vuelve hacia mí—. Probablemente querrán hacerte algunas preguntas, pero si
no te sientes con ánimos, puedo llevarlas a ambas a casa y luego dar mi
declaración. — Me sorprende que se haya ofrecido a llevarnos a casa sin
pensarlo dos veces.
—No, lo haré ahora y terminaré con esto.
—Como quieras. Pero sugiero que esperemos a la policía en un lugar
más tranquilo.
La sugerencia me hace darme cuenta de que la fiesta sigue en pie a
nuestro alrededor. Aparentemente sólo unas pocas personas se han dado
cuenta de lo que acaba de pasar. No es de extrañar, sin embargo, que todo
haya sucedido tan rápido, que ni siquiera Alice tenía idea.
—¿A dónde deberíamos ir? —Yo pregunto.
—Mi hermana te llevará arriba a nuestra oficina —dice y le hace un
gesto a la doble de Megan Fox, que me da la misma sonrisa amistosa que tenía
antes en el baño. Le devuelvo la sonrisa, sintiendo mi cara ponerse roja de
mortificación. ¿Le contó a su hermano lo de esa pequeña escena en el baño de
mujeres?
—Vamos —dice suavemente.
Alice me ayuda a ponerme de pie, aunque podría haberme arreglado
82
sola. Si realmente quisiera ser útil, podría cavar un agujero en el suelo para
que yo pudiera hundirme en él y desaparecer.
Página

—Estoy tan contenta de que no te haya pasado nada. —La hermana del
Sr. King parece genuina—. ¿Cómo te sientes? —pregunta, acariciando mi
espalda por un momento.
—Mejor.
—¡Bien!
Una vez que estamos detrás de la barra, nos hace un gesto para que
subamos. Cuando llegó a la cima, miro hacia abajo al mismo tiempo que
Jayden King mira hacia arriba. Nuestros ojos no sólo se encuentran, sino que
chocan. Al menos, así es como me siento. Me doy la vuelta rápidamente. No
esperaba esa clase de intensidad, que supongo que se aplicaría a muchas cosas
que han pasado hoy.

—La siguiente a la izquierda, por favor —oigo desde el asiento trasero


de mi BMW.
Sigo las instrucciones de Alice Davis. Es la única de las dos que me ha
dicho una sola palabra durante toda la hora que hemos estado conduciendo. Su
hermana no ha dicho ni pío. Probablemente todavía esté muy agitada, lo cual
es comprensible. Lo que no puedo entender es que no quiera presentar cargos
contra ese imbécil. ¿Por qué una mujer segura de sí misma como Abigail
Davis le dejaría salirse con la suya haciéndole eso? No tiene sentido. ¿Por qué
no querría defenderse? ¿Por qué no hace todo lo que está en su poder para
asegurarse de que este imbécil reciba el máximo castigo posible por lo que
hizo? ¿Tiene miedo? ¿O tal vez piensa que no puede permitirse la batalla
legal? Si es así, no voy a dejar que eso la detenga.
83
—Es el edificio rojo oscuro de la esquina. Puedes aparcar justo delante
Página

de él —Una vez más, es Alice la que habla, no Abby. Intento mirarla en el


espejo, pero no me mira, y me doy cuenta de que tal vez yo soy el problema
aquí. Quiero decir, por supuesto que el incidente en el Four Queens es en parte
mi culpa también. Mi club, mi responsabilidad. Debí haberme quedado... era
mi trabajo evitar que basura como él trajera esas drogas adentro. Y
normalmente no es un problema. No gasté todo ese dinero en seguridad para
nada. El Four Queens ha sido uno de los clubes más limpios y seguros del
centro de Manhattan desde que abrió hace dos años. Pero hoy, de todos los
días, ese sistema falló... mi gente falló, yo fallé. Sólo de pensar en lo que ese
pedazo de mierda podría haberle hecho si no hubiera llegado a tiempo me dan
ganas de golpear tan fuerte. Aprieto los dientes, agarró el volante aún más
fuerte, y me dirijo a un lugar de estacionamiento frente a un edificio viejo,
pero ordenado. El vecindario también parece estar bien, lo cual es un alivio.
Aun así, es natural que las acompañe a las dos hasta las escaleras.
Cuando llegamos a la puerta principal, todos nos quedamos allí un
momento. Paso mi peso de un pie al otro, odiando la sensación de no saber si
la volveré a ver y cuándo. Bajo ninguna circunstancia puedo dejarla
desaparecer por esta puerta y salir de mi vida sin saber al menos qué es lo que
está mal.
—¿Tiene un momento, Srta. Davis? ... Abigail —añado rápidamente,
por si no estaba claro a cuál de ellas me refería.
—Claro. ¿Quieres entrar, Alice? Tocaré el timbre. —Bueno, no ha
olvidado completamente cómo hablar, así que eso es bueno. Y no rechazó mi
petición. También es bueno.
—Bien, entonces... —Alice Davis se vuelve hacia mí—. Gracias por
traernos a casa, y gracias por cuidar de mi hermanita.
—Duerme bien —es todo lo que digo como respuesta. No me siento tan
héroe como ella parece creer que soy. Si mi personal de seguridad hubiera
hecho un mejor trabajo, nada como esto hubiera pasado.
—Tú también... ¡te veré por ahí alguna vez! —Luego se vuelve hacia
84
Abigail, y le acaricia la parte superior de su brazo desnudo—. Hasta pronto,
Abby
Página

—Ya subo.
Espero hasta que estemos solos, y luego hago un gesto hacia los
escalones de la entrada del edificio, que está bañada por la luz de las farolas.
—¿Nos sentamos?
—Prefiero estar de pie — responde, frotando sus brazos—. Si me siento
en ese frío hormigón, acabaré con una infección de vejiga.
¡Soy tan idiota! —¡Espera aquí! Regreso en tres segundos. —Sin
esperar su respuesta, corro hacia mi coche y vuelvo con la chaqueta extra que,
como todo buen hombre de negocios, siempre llevo para las emergencias—.
¿Puedo?
Ella asiente con la cabeza. La chaqueta prácticamente la envuelve
cuando la coloco alrededor de sus hombros.
—¿Mejor? —Yo pregunto.
—Sí, gracias.
Ahora le doy una mirada escrutadora, entornando los ojos a su cara. —
Estuviste muy callada todo el viaje hasta aquí. ¿Todo está bien?
—Simplemente no tenía mucho que decir —Sonríe débilmente—. Eso
pasa.
La miro con más atención. Ella ve mi mano moverse lentamente hacia
su mejilla, pero no se acobarda. Sus ojos permanecen fijos en mis dedos
mientras me permite mover un mechón de pelo detrás de su oreja. —Dios, me
alegro de que no le haya pasado nada, Srta. Davis.
Ella se inquieta.
—Eso no debería haber pasado... —Yo sigo—. Debería haber prestado
más atención.
—¿Por qué? —La Srta. Davis sacude la cabeza—. No eres mi niñera.
—Pero soy responsable de todo lo que pasa en mi club. Lo que significa
que también soy responsable de ti.
85
La Srta. Davis me mira brevemente sorprendida, luego echa sus ojos
hacia abajo y se acurruca más profundamente bajo mi chaqueta,
Página

manteniéndola cerrada delante de ella como si tratara de esconderse. Por


supuesto, también puede tener frío, por lo que decido ir al grano.
—Escucha... —Le doy un suave empujón bajo la barbilla con el pulgar
para que me mire de nuevo, para que sepa que hablo en serio como un maldito
funeral sobre lo que voy a decir—. Te oí decir antes que no ibas a presentar
cargos...
Ella pone los ojos en blanco con un suspiro y abre la boca para decir
algo, pero yo sigo hablando.
—¡Y eso depende totalmente de ti! Pero... —Actúa como si estuviera a
punto de volverse a alejar, así que tomo su cara en mis manos—. Si cambias
de opinión —digo enfáticamente—. Y necesitas ayuda, por favor, házmelo
saber. Un abogado. Tres abogados, para lo que me importa. Lo que necesites.
Me mira con una expresión de incredulidad en sus grandes ojos
marrones. Obviamente, o cree que no lo digo en serio, o cuestiona mis
motivos.
—Créame, Srta. Davis. Nadie quiere ver a ese imbécil entre rejas más
que yo. Te daré los números de teléfono de mis abogados si quieres, entonces
podrás decidir si quieres contactar con ellos y cuándo. Sólo envíame la
factura, yo la cubriré. Es lo menos que puedo hacer para...
De repente me rodea con sus brazos, cortándome. —Gracias —susurra.
Me lleva un minuto registrar lo que acaba de pasar y devolver el abrazo.
Al principio tengo mis dudas, porque no estoy seguro de que ella esté de
acuerdo. Pero no se encoge, así que la presionó suavemente hacia mí,
abrazándola.
—Está bien, Srta. Davis.
—Puedes llamarme Abigail. O Abby.
Yo me sonrío. —Y puedes llamarme Jayden, Jay o Asqueroso.
Riendo en silencio, me suelta, luego se quita la chaqueta de los hombros
y me la tiende. —Después de esta noche, creo que iré con Jayden.
—Por suerte para mí, Abigail. —Le echo un vistazo rápido por el
86

cuerpo. Todavía está caliente. Todavía muy caliente—. ¡Duerme bien!


Página

—Gracias, tú también.
Nos sonreímos por un minuto antes de que ella se dé vuelta y suba los
escalones de la entrada del edificio. Con la cabeza inclinada hacia un lado, la
veo tambalearse con sus zapatos de tacón divirtiéndose. El balanceo de sus
caderas atrae mis ojos como un imán a su perfecto trasero. ¿Cómo no podría,
siendo yo un hombre, y con ella llevando un vestido que le queda como una
segunda piel?
Quiero asegurarme de que entre, así que la veo tocar el timbre, y luego
abrir la puerta un momento después. Pero antes de entrar, Abigail se da la
vuelta una vez más. —¿Sigue disponible el puesto de asistente personal?
No puedo reprimir una amplia sonrisa. —Hasta donde yo sé, sí.
—Bien —dice bruscamente, y se va. Así, sin decir nada más, sin
preguntar si puede tener el trabajo. Realmente es increíble esta chica.
Increíblemente interesante, y algunos otros adjetivos que se me ocurrieron.
Espero que se ponga en contacto.
¡Tiene que hacerlo!

87
Página
Dos cosas me esperan cuando llegó a la sala de estar. Una, mi hermana,
sentada en el sofá en pijama, sonriendo ampliamente. Y dos, mi bebida
favorita, chocolate caliente con malvaviscos, el antídoto universal número uno
para la infelicidad de todo tipo: corazones rotos, malas notas, cólicos del
periodo, imbéciles sociópatas que intentan doblegarte a su voluntad.
Dejé caer al suelo los tacones, que me quité en la escalera, y me dejo
caer en el sofá junto a Alice con un gemido.
Alice me pasa una taza de indulgencia de malvavisco. —¿Y? ¿Qué
quería? —Por supuesto que es lo primero que sale de su boca.
—Se ofreció a ayudarme financieramente si yo... quería presentar
cargos. — Levanto la taza humeante a mis labios y bebo con cuidado.
—Vaya. —Alice levanta las cejas—. Eso es... generoso. Muy amable de
su parte.
—Lo hace porque se siente responsable...
88
—...Y porque le gustas. ¡Como persona!
Página

Hace dos o tres días, probablemente lo habría negado. —Sí, yo también


lo creo.
—¿Entonces, vas a hacerlo?
—¿Hacer qué?
—Presentar cargos.
Ella ya sabe lo que voy a decir, pero lo digo de todas formas. —¡No!
Se burla. —Sólo porque haya ido mal hace tres años no significa que
vaya a ir mal ahora.
Pongo la taza en la mesa de café y le doy a mi hermana una mirada
desconcertada. —Fue mal es el eufemismo del año, Alice. Jake y sus amigos
nunca se acercaron a una celda. No recibí ni un centavo por daños y
perjuicios. Y al final todos pensaron que estaba mintiendo sobre todo el
asunto.
—Pero hay testigos esta vez... con el apoyo del Sr. King, podrías
conseguir un abogado de primera clase.
—¡Mi respuesta es no! Nadie puede garantizar que esta vez se me haga
justicia. No voy a pasar por toda esa mierda otra vez.
—Pero...
—¡No! —Me quiebro.
Ella asiente con la cabeza en señal de resignación, recoge su cacao y
toma un trago.
—Estoy pensando que tal vez tome ese trabajo de Jayden después de
todo — digo, esperando dirigir la conversación en una dirección menos
deprimente. Y funciona, a juzgar por la forma en que los ojos de mi hermana
están parpadeando hacia mí desde su taza.
—¿Así que ahora es 'Jayden', no 'Sr. Ejecutivo Despreciable Mujeriego
que busca una follada barata'?
Me ruborizo. —En realidad parece bastante agradable —lo admito—. O
al menos no es tan jugador como pensaba. De todos modos, realmente
necesito un trabajo. Casi todo lo que ahorré para mis sesiones con la Dra.
89
Peters se ha ido, y voy a tener que empezar a pagar mis préstamos
estudiantiles pronto, también.
Página

—Creí que conseguiste una plaza de ayudante.


—Sólo para mi maestría. Yo misma tuve que pagar por la universidad
—le explico—. De todos modos, no quiero seguir mendigando de ti.
Alice pone los ojos en blanco. —¡¿Cuántas veces tengo que decir esto?!
No te estás aprovechando de mí, y no eres una carga, ¿entendido?
Yo asiento dócilmente.
—De ahora en adelante, cada vez que digas esa mierda, lavarás los
platos durante una semana.
Está tratando de animarme, pero no funciona. Me recuerda el hecho de
que el lavavajillas de Alice está roto, y no puede permitirse arreglarlo, porque
me tiene que alimentar. Dios, me encantaría sorprenderla con uno nuevo. O tal
vez comprar un nuevo equipo para su restaurante... Ella sabe que sería más
económico, pero no tiene el capital para inversiones a largo plazo. Y sólo pago
un tercio del alquiler, no la mitad, aunque ya no estoy en la universidad y
podría trabajar a tiempo completo. Otra razón más para llamar a Four Kings el
lunes, que técnicamente ya ha comenzado, y preguntar por el puesto. Si no
consigo el trabajo y no encuentro nada más, empezaré a ayudar más en la
cafetería, al menos hasta que encuentre algo más.
—¡Trato hecho! —Yo digo.
—¡Bien! Y ahora dime cómo huele Jayden.
Le doy una mirada perdida.
—O puedes empezar diciéndome cómo se siente. No soy quisquillosa
con el orden.
Mi mandíbula cae indignada cuando me doy cuenta de lo que quiere
decir. —¿Nos estabas espiando?
—¡Sólo por coincidencia!
—¿Cómo es que casualmente espías a alguien?
—Sólo quería ver si estaban subiendo las escaleras, así que miré por la
ventana, y resultó ser el momento exacto en el que cayeron en los brazos del
otro.
Excusas, excusas. —Acordamos que tocaría el timbre. Así que, ¿cómo
90

podría estar en mi camino hacia arriba?


Página

—Hmm —Alice me mira con cara de culpable.


Sacudo la cabeza molestamente. —¡Eres imposible! —Me levanto y
llevó nuestras tazas vacías a la cocina para lavarlas.
Por supuesto, Jorge el Curioso me sigue.
Suspiro. —Huele bien y se siente... normal. ¿Feliz?
Alice levanta una ceja por sorpresa. —¿Sólo normal?
—Sip.
—Un tipo así se siente musculoso, o fuerte, o sexy, no es normal.
—¿Cómo puedo saberlo? No estaba prestando atención a eso. —
Mentira total. Recuerdo lo segura que me sentí en sus brazos cuando me
abrazó. Un toque mucho más íntimo que la última vez en el restaurante, pero
no me puse rígida ni salté como lo hice entonces. Tal vez porque fui yo quien
lo inició. Tal vez porque, después de lo que pasó en el Four Queens, eso era
exactamente lo que necesitaba: brazos fuertes y protectores a mí alrededor y
un pecho en el que apoyarme. Algo que Alice no puede darme, por mucho que
la quiera.
—Abigail Davis, no te creo ni por un minuto. Reconozco esa expresión
tuya; la he visto en mi propia cara.
Evito la mirada escrutadora de mi hermana. —No sé de qué estás
hablando —digo con un indiferente encogimiento de hombros.
—Hablo del hecho de que te estabas volviendo a poner mentalmente en
los brazos de Jayden King. Así que no estabas totalmente indiferente a ese
abrazo.
—El único lugar al que me voy a transportar ahora mismo es a mi cama
— respondo—. Y tú deberías hacer lo mismo. Buenas noches. —La beso en la
mejilla y me dirijo a mi habitación, sonriendo.

Lunes, 26 de septiembre de 2016


91
Página

Querido Sr. King:


Como se ha indicado anteriormente, todavía estaría interesada en el
puesto de su asistente personal. En este contexto, me gustaría agradecerle
por tomarse el tiempo de responder a mis preguntas sobre su empresa tan
a fondo. Ya que estoy segura de que le gustaría saber una o dos cosas
sobre mí también, propongo que nos encontremos en Four Kings para
una entrevista oficial. Por favor, hágame saber qué fechas y horas le
convienen.
Espero con interés la oportunidad de convencerle de que sería una
excelente adición a su equipo, y un valioso activo para ayudar a su
empresa a alcanzar sus objetivos de negocio.

Saludos cordiales,

Abigail Davis

P.D.: Sea lo que sea que esté sucediendo fuera del trabajo, creo que
sería más apropiado si nos mantenemos más formales en los contextos de
negocios. No quiero dar la impresión de haber conseguido el trabajo como
resultado de nuestro contacto personal.

Leí el mensaje tres veces más antes de enviarlo. Su respuesta llega


menos de veinte minutos después.

Hola, Srta. Davis:

Me alegra saber que aún estás interesada en el puesto. Sería un


92
placer para mí encontrarme con usted en el Four Kings, ya sea el
miércoles 28 a las 10 AM o el viernes 30 a las 3 PM. Espero que uno de
Página

estos horarios funcione para usted, ya que nos gustaría cubrir este puesto
lo antes posible.
Saludos cordiales,
Jayden King

PD: Espero que estés bien, Abigail. Como puedes ver en la primera
parte del mensaje, estoy de acuerdo con la idea de mantener nuestro
contacto profesional y personal separado. Y las únicas impresiones que
me has dado hasta ahora son positivas, aunque me hayas llamado
asqueroso.

Yo sonrío y escribo de vuelta:

Hola, Sr. King

Gracias por las dos fechas sugeridas. El miércoles 28 de septiembre


sería perfecto para mí. ¿Debo llevar algo a la entrevista?

Lo mejor,
Abigail Davis

PD: Estoy bien, gracias. ¿Cómo estás tú? ¿Asqueroso? Es curioso,


no recuerdo haber dicho eso.

Suprimo una sonrisa cuando su respuesta llega apenas tres minutos


después... pero luego me congelo cuando leo lo que dice.

Perfecto. Entonces espero verte el miércoles 28 de septiembre a las


93
10 de la mañana. Nuestra Directora de Recursos Humanos, Jessica King,
también se unirá a nosotros, para que pueda llevar a cabo la segunda
Página

parte de la entrevista con usted en francés.


Esperamos con interés…
Ni siquiera leo el resto del correo electrónico. Me quedo mirando la
pantalla con horror, tratando de suprimir un ataque de pánico. Megan Fox,
alias la hermana de Jayden, alias la Directora de Recursos Humanos de Four
Kings, ¿me va a entrevistar en francés? No sólo hola, ¿cómo estás, buen
tiempo, bla bla, sino en el contexto de una entrevista de trabajo real?
Creo que me voy a enfermar.

¿Qué dice de mí que una pequeña parte en el fondo... llamémosle el


lado oscuro e inmoral, está agradecido a ese imbécil que quería drogar a
Abigail?
¿Que soy un imbécil? Posiblemente. ¿Creo que prácticamente cualquier
medio para acercarse a Abigail está justificado? ¡Definitivamente!
Para que quede claro, si pudiera volver atrás y evitar que ese incidente
en el Four Queens ocurriera, lo haría en un abrir y cerrar de ojos. Aun así, no
se puede negar que Abigail nunca hubiera visto un lado diferente de mí si no
me hubiera abalanzado para salvarla de esa manera.
Ahora, en lugar de un asqueroso con un montón de mujeres, soy una
especie de héroe para el que ella puede verse trabajando después de todo. Así
que, ¿por qué no hacer lo mejor de la situación? Algunos lo llaman "ser
tramposo", yo lo llamo "ser pragmático". Siempre saca lo máximo posible de
94
cada situación, no importa la mierda que sea. Si convencer a Abigail de que de
Página

repente sólo me interesan sus cualidades profesionales me va a meter en sus


bragas, que así sea.
¿Quiere que lo mantengamos formal en contextos de negocios? Por mí
está bien.
¿No tener un trato preferencial en el proceso de selección es importante
para ella? De acuerdo entonces.
Una de las razones por las que le he pedido a mi hermana, que acaba de
entrar en mi oficina, que sea parte de la entrevista es para que sea objetiva.
—Llegas temprano, Jess. La entrevista no es hasta dentro de media
hora.
—Lo sé. ¿Pero no crees que deberíamos hablar de cómo vamos a
hacerlo?
—¿Por qué? Yo tengo mis preguntas, tú tienes las tuyas.
—¿No quieres saber cuáles son las mías? ¿O de repente hablas francés
con fluidez? —Ella deja caer una pila de papeles grapados en mi escritorio.
—¿Qué es eso? —Levantó una ceja.
—Mis preguntas.
—¿Cuántas son? ¿Cien?
Jess pone los ojos en blanco —Sólo mira a través de ella. El currículum
de la Srta. Davis también está ahí. Asumí que en algún momento querrías
volver a consultarlo.
—Aparentemente también asumiste que estoy haciendo esto por
primera vez. Ya imprimí una copia de su currículum... y lo creas o no, incluso
lo he leído. Como dije, Jess... ocúpate de tu parte y déjame ocuparme de la
mía, ¿sí?
—Entonces te estás tomando esta entrevista más en serio de lo que
pensaba. Asumí que la Srta. Davis ya tenía este trabajo asegurado. Por lo
menos en lo que a ti respecta.
—Lo hace, si no hace un completo ridículo.
—¡Ajá! —Jess sonríe, sacudiendo la cabeza.
95

—Tengo completa fe en sus habilidades. Y mientras la trates


Página

justamente, y no la destroces totalmente... —El sonido de mi teléfono me


interrumpe. Es Louis—. Necesito tomar esto, es importante —digo
apresuradamente, alcanzando mi auricular.
—Bien. Te veo en media hora para la entrevista.
—Sí. —Me pongo los auriculares y echo a Jess de mi oficina. Una vez
que cierra la puerta detrás de ella, respondo a la llamada.
—Louis.
—Sr. King.
—¿Llamas por la Srta. Davis? —No tiene sentido andarse con rodeos.
—Lo hago.
Mi corazón comienza a latir un poco más rápido —¿Averiguaste algo?
—En efecto, lo hice. —Aquí vamos—. Llamé a su psicólogo y fingí que
necesitaba terapia, para poder ir a su oficina y encontrar información sobre la
Srta. Davis.
—¿Y?
—No tuve mucho tiempo. Sólo pude tomar fotos de unas pocas páginas
de su archivo. Pero esas fueron útiles.
Miro mi Rolex con impaciencia. —Ve al grano, Louis. ¿Qué había ahí?
—La Srta. Davis va a participar en un estudio.
—¿Qué tipo de estudio?
—Es sobre el tratamiento de la sexsomnia, que…
—¿Sexo qué? —Interrumpo.
—Sex. Somnia —repite Louis más despacio, para que yo pueda
anotarlo.
—¿Qué se supone que es eso?
—Es un trastorno del sueño en el que... —Louis se aclara la garganta
con delicadeza— ...la persona afectada realiza actividad sexual mientras
duerme, ya sea sola o con otras personas.
Dejé asimilar las palabras de Louis por un momento —¿Así que no sabe
qué está pasando?
—No por lo que entiendo.
96

—Bien... —No puedo reprimir una sonrisa. Estoy disfrutando la idea de


Página

que Abigail se corra mientras duerme… o mi polla lo está disfrutando, para


ser más preciso. Prácticamente puedo verla ahora... gimiendo y arqueando su
espalda mientras juega consigo misma... sus dedos moviéndose... sus
deliciosos labios abriéndose mientras todo su cuerpo se sacude en el
orgasmo... Jesús, qué caliente. Mi sonrisa se amplía. Tengo que saber más —
¿Cuál es exactamente la naturaleza del estudio?
—No tengo muchos detalles concretos, no tuve tiempo de conseguir
esas páginas. Pero basándome en las páginas que fotografié, me parece que la
Srta. Davis pasará varias noches en un laboratorio del sueño con un
compañero de experimento.
Mis ojos se abren de par en par.
—¿Un compañero de experimento? —¡Mierda! Dejé esa parte
totalmente fuera de mi pequeña fantasía, porque no soy un fanático de eso en
absoluto—. ¿Te refieres a un extraño tumbado a su lado en la cama o donde
sea, mientras ella tiene esta... sexsomnia?
—Correcto.
¡Vaya! Me rasco la parte de atrás de la cabeza, sin palabras. ¿Por qué
Abigail participaría en un estudio que podría involucrarla en tener sexo con
extraños? ¿Es esto algún tipo de fetiche? ¿Es "Laboratorio del sueño" un
nombre poco imaginativo para un club de intercambio de parejas? —¿Louis?
—¿Sr. King?
—Averigua todo lo que puedas sobre este estudio y este laboratorio del
sueño, por favor. Quiero saberlo todo. ¡Todo!
—¡Ya lo tiene!
—Y esta vez quiero algo más que fotos e información parcial. Quiero
algo concreto. Algo que pueda leer por mí mismo.
—Me temo que eso será difícil. Los laboratorios del sueño son
instalaciones médicas. No se puede entrar en ellos tan fácilmente como en los
consultorios privados de psicología, se necesita autorización. Hay mucha más
seguridad.
—Entonces, supéralo. Todo sistema tiene fallas. Encuéntralas. El dinero
97

no es un problema, como siempre. Haz lo que sea necesario.


Página

—¿Incluso si roza la violación de la ley?


Me quedo en silencio por un momento, sopesando mis opciones y los
riesgos que implican. Si sólo fuera el trastorno del sueño, eso sería una cosa...
pero el estudio me ha despertado mucha curiosidad. La idea de que Abigail
pueda tener sexo con otros hombres mientras duerme. Eso... eso no encaja con
la imagen que tengo de ella. Pero tal vez ella tiene un lado oscuro... y quiero
saber qué tan oscuro es. —Eres un profesional, Louis. Cuento contigo para
que no dejes un rastro.
—Está bien.
—Bien. ¡Y apresúrate! ¡Es urgente!
Con eso, cuelgo y me arrancó el auricular de la cabeza. No puedo
creerlo. Estaba preparado para escuchar cualquier cosa, trastorno depresivo,
esquizofrenia, fobias extrañas. Ninguno de ellos me habría sorprendido como
lo hace esto. Un problema sexual del que nunca he oído hablar. Doblo mis
brazos detrás de mi cabeza, riendo con asombro. ¿Cómo diablos voy a
entrevistarla ahora sin imaginarla jugando consigo misma mientras duerme?
¿O conmigo? Montándome. Salvajemente, sin inhibiciones...
¡Mierda!
Será mejor que empiece a poner en marcha mis pensamientos, o de lo
contrario voy a estar sentado aquí con una erección. Desde que dejé de tener
sexo regularmente, he tenido tanto control sobre mi polla como un adolescente
con granos en la cara que nunca ha visto una mujer desnuda. Si Abigail
consigue el trabajo, más bien "si lo acepta", supongo, porque esta nueva
información la hace más atractiva para mí que nunca, entonces tendré que
encontrar una forma de resistirme a ella. Bueno, al menos hasta que
finalmente admita lo que he estado seguro desde el sábado: me quiere. El
pequeño ataque de celos a mi hermana es una prueba positiva.
Una mirada a mi reloj me dice que aún tengo tiempo de usar el baño
antes de empezar. Al bajar por el pasillo, oigo risas. Es mi hermana y...
¿Abigail? Vienen a la vuelta de la esquina, en una conversación obviamente
98
muy divertida en francés.
—¿Les importaría contarme el chiste? —Preguntó, deteniéndome frente
Página

a ellas, ligeramente sorprendido—. Hola, Srta. Davis. —Extiendo mi mano.


—Sr. King.
Jess y Abigail quien, por cierto, luce lo suficientemente bien como para
comérsela en pantalones azul oscuro de cintura alta y una blusa blanca,
intercambian una mirada extraña. Ambas parecen estar tratando de no sonreír.
¿Me he perdido un memorándum?
—¿Están hablando de mí o algo así?
—Por supuesto, de otra manera hubiéramos hablado en inglés —
responde Jess sin rodeos y le guiña un ojo a Abigail, que no hace un buen
trabajo ahogando una risa.
Todo este secretismo me molesta muchísimo, pero no dejo que se note.
—No crea ni una palabra, Srta. Davis. A menos que me esté alabando
hasta los cielos.
Una sonrisa juega en los labios llenos de Abigail.
—Adelante —dice Jess—. Hay un grupo de sofás al final del pasillo a la
derecha. Siéntate ahí, enseguida te atenderemos.
—Bien.
Mi hermana espera a que Abigail esté fuera del rango de audición, y
luego dice en voz baja —La encontré en el vestíbulo y le calmé los nervios en
el camino hacia aquí. De todos modos, es dulce, es divertida, es bonita, y
aparentemente tiene una buena cabeza sobre sus hombros.
—Ya sabía todo eso. ¿Qué quieres decir?
Me señala con un dedo amenazador —No te atrevas a empezar algo con
ella y asustarla.
—¿Y realmente crees que yo discutiría algo así contigo aquí y ahora?
¿Algo que, por cierto, no es en absoluto de tu incumbencia? —Sacudo la
cabeza—. Negativo.
—Pero no voy a contratarla si sólo estás tratando de saltarle encima.
—Y yo que pensaba que ustedes los de Recursos Humanos sólo
juzgaban a las personas por su rendimiento. —bromeó, caminando hacia atrás.
99

—Búscate un juguete diferente Jay.


Página

—¿Quién dice que estoy buscando jugar, hmm?


Jess se mofa.
—Tengo que usar el baño. Pregúntale a la Srta. Davis si quiere un café.
Enseguida voy.

100
Página
—¡Felicidades, Abigail! Son noticias fantásticas. —Por la forma en que
la Dra. Peters se ve radiante, está aún más emocionada que yo por mi nuevo
trabajo en Four Kings.
—¡Gracias!
—¿Cuándo empiezas?
—Me darán un tour por el hotel el lunes a las ocho de la mañana, y
luego empezaré de verdad el martes.
—Estás bastante eufórica ahora, considerando que al principio ni
siquiera querías el trabajo. ¿Qué te hizo cambiar de opinión?
—Um, bueno... El trabajo en sí siempre me atrajo. Era Jayden, era... el
Sr. King, sobre el que tenía reservas.
Mi terapeuta frunce los labios divertida. —Así que le llamas por su
nombre de pila entonces. —Por supuesto que se daría cuenta de eso.
—Sí, como que algo sucedió.
—¿Cómo?
101
Le cuento los resultados de sus deberes, incluyendo lo heroico de
Página

Jayden y su generosa oferta de ayudarme con los gastos legales.


Como siempre, la Dra. Peters escucha atentamente, asintiendo con la
cabeza aquí y allá y tomando notas.
—Pensé que Jayden King era sólo un mujeriego, pero supongo que lo
juzgué mal. Ahora que he visto su otro lado, creo que es... muy agradable —
digo al final de mi monólogo.
—En primer lugar, siento que mis deberes te hayan puesto en esa
terrible situación. ¿Cómo estás manejando eso?
—Bien. Sorprendentemente bien, en realidad, porque... —Pienso por un
momento— ...porque no estaba sola. Mi hermana apareció de inmediato y...
—¿Jayden? —Asiento con la cabeza, aunque no estoy segura de cómo
me siento al respecto—. Eso no te sienta bien, ¿verdad? —pregunta la Dra.
Peters, leyendo mi mente.
—¿Que él, de todas las personas, me “salvara”? —Digo, haciendo
comillas al aire con mis dedos.
—Correcto.
—Me alegro de que alguien haya podido evitar que algo peor ocurriera.
Y el hecho de que Jayden fuera ese alguien... —Me encojo de hombros—. Si
no hubiera sido él, probablemente siempre habría pensado que era un imbécil
narcisista... — que salía con Megan Fox, alias Jessica King. Espero no
sonrojarme demasiado al recordar la vergonzosa escena que hice en el baño de
damas en el Four Queens. Deliberadamente evité mencionarla, para no tener
que hablar de mis celos completamente infundados, que he estado bloqueando
de mi mente razonablemente bien todo este tiempo.
—Creo que es genial que seas capaz de ver el lado positivo de esta
terrible situación. Probablemente no lo habrías logrado hace unos meses. Eso
demuestra lo lejos que has llegado.
Nos sonreímos mutuamente con satisfacción.
—¿Todavía te preocupa que Jayden King se interese por ti por razones
distintas a tus habilidades profesionales?
102
—Creo que tal vez sólo sabe qué tipo de efecto tiene en el noventa por
ciento de las mujeres, y no puede dejar de coquetear aquí y allá. Pero puedo
Página

vivir con ello, siempre y cuando no afecte negativamente a nuestro trabajo, o


me haga sentir que no me toma en serio como empleada. Si lo hace, se lo diré .
La Dra. Peters asiente la cabeza con admiración, y luego escribe lo que
parece una novela entera en su cuaderno. Aprovecho la oportunidad para
sorber mi café, que se ha enfriado. Bleeh.
—Así que... —La Dra. Peters cierra su cuaderno, se levanta y se acerca
a su escritorio. Cuando regresa, lleva una pila de documentos engrapados—.
Como la tarea no resultó exactamente como la planeamos, nos saltaremos esa
parte y pasaremos al estudio.
Yo trago.
—Ya has tenido unas cuantas noches para dormir, Abigail. ¿Cuál es tu
respuesta final? —Respiro profundamente.
—Quiero hacerlo.
—¿Y todavía quieres que tu compañero de experimento permanezca
anónimo?
—Sí. La situación ya es bastante extraña... y la idea de encontrarme con
él en el supermercado y reconocerlo es... —Sacudo la cabeza con energía—.
No. De ninguna manera. Y por lo que entiendo, yo también puedo permanecer
en el anonimato, ¿verdad?
—Bien, por supuesto tu información personal permanecerá
confidencial. Y usarás un antifaz para dormir en el laboratorio, por dos
razones. Primero... —La Dra. Peters le da un golpecito en el dedo índice—
...para minimizar cualquier perturbación visual, como la luz, para que puedan
obtener el perfil más exacto posible de sus patrones de sueño. Y en segundo
lugar... —Ahora se golpea el dedo medio— ...para ocultar tu identidad
cubriendo la mitad superior de tu cara. Por supuesto, siempre existe la
posibilidad de que se te caiga, por lo que tu anonimato no está garantizado al
cien por cien.
Una perspectiva que no me emociona, pero estoy dispuesta a correr el
103
riesgo. —Por mí está bien —asiento con la cabeza.
—Bien —Me entrega la pila de documentos—. Esta es una explicación
Página

de cómo procederá el estudio —dice—. Por favor, lee todo con mucho
cuidado. Estoy segura de que tendrás preguntas, puedes enviármelas por
correo electrónico si quieres, pero te recomiendo que se las hagas al jefe del
laboratorio del sueño, el Dr. Martin Lindstrom. Es un verdadero experto en su
campo, y también está familiarizado con tu condición particular, así que podrá
responder a tus preguntas mucho mejor que yo. Se pondrá en contacto contigo
la semana que viene, lo que sería una buena oportunidad para que plantees
cualquier pregunta o preocupación que tengas.
Siento que mi mano tiembla un poco cuando le quito la pila de papeles.
—La semana pasada dijiste que aún no habían conseguido un compañero de
experimento para mí. ¿Algún progreso?
—Estaba a punto de mencionar eso. Idealmente es un cónyuge o una
pareja, pero como no tienes una relación, han puesto un anuncio, lo cual es
normal para los experimentos.
—¿Como un anuncio de trabajo?
—Algo así, sí.
—¿Así que el estudio no puede empezar hasta que encuentren un
compañero de experimento?
—Correcto.
—En cuanto tengan a alguien, se pondrán en contacto contigo y fijarán
una fecha para el estudio. Así que todavía tienes un poco de tiempo para
pensarlo detenidamente.
Asiento con la cabeza.
—Tómate tu tiempo para leer todo cuando llegues a casa, ¿Bien?
—Bien.

Llego al vestíbulo de Four Kings, jadeando, pero luego descubro con


104
alivio que Jayden aún no ha llegado, así que no sabrá que llegó tres minutos
tarde. ¡Qué suerte! No me gustaría empezar mi primer día de trabajo haciendo
Página

esperar a la gente.
Me pongo la blusa en su sitio, y luego la vuelvo a meter en la cintura
alta de mi falda lápiz. Es la misma que me puse en el restaurante de Alice,
pero con un top diferente. Realmente necesito abastecerme de ropa de
negocios y...
—¡Buenos días, Srta. Davis! —La voz de Jayden está justo al lado de
mi oreja, y salto de miedo. ¿Siempre tiene que acercarse sigilosamente a mí de
esa manera? Es como si se hubiera teletransportado aquí a mi lado—. Vamos.
Puedes terminar de arreglar tu top en el ascensor. Vamos a tener que posponer
la visita al hotel por unos días.
Aun recuperándome de su sorprendente llegada, sólo murmuró un
ligeramente confuso —Buen día —y lo sigo.
No camina particularmente rápido, pero tiene una zancada larga y
poderosa; con mis piernas relativamente cortas, tendría que correr para
seguirle el ritmo. La falda y los tacones lo hacen imposible, así que todo lo
que puedo hacer es caminar de puntillas tan rápido como pueda, con pequeños
y cortos pasos que seguro que parecen completamente estúpidos. Además, son
ridículamente ruidosos, los tacones de estos zapatos hacen ruido en el suelo de
mármol brillante, lo que atrae la atención de los huéspedes del hotel a mí
alrededor.
Echo de menos a mis Chucks, pienso que mientras termino de acelerar
hacia el ascensor. Apenas unos 30 metros, pero aun así me deja sin aliento. Mi
abuela está en mejor forma que esto.
Jayden sostiene su tarjeta hasta el sensor del ascensor, poniendo el
ascensor en movimiento silencioso. El único sonido es mí pesada respiración...
y un duro sonido al tragar que me hace mirar en la dirección de Jayden. Está
parado ahí, sonriéndome mientras pasa la punta de sus dedos por su grueso
cabello. Lleva un traje oscuro, obviamente hecho a medida, similar al que
llevaba la primera vez que nos vimos. El aroma fresco y amaderado de su
loción de afeitado permanece en el aire, envolviéndome en una deliciosa nube.
105
Hace calor aquí, ¿verdad?
—¿Por qué tenemos que posponer la visita? —Pregunto para romper el
Página

incómodo silencio.
—Porque tengo una misión especial para ti. —Las esquinas de su boca
se levantan divertidas.
—Debe ser un trabajo muy divertido, a juzgar por la expresión de su
cara. —
Sus ojos parecen oscurecerse, tomando una nueva intensidad. En lugar
de responder, da un paso hacia mí, cerrando la distancia entre nosotros. ¿Me
estoy imaginando esto, o está alcanzando mi pecho?

¿Qué es lo que encuentro tan sexy en Abigail... incluso cuando está


parada en el medio del vestíbulo con la ropa mal puesta, y luego se mueve
detrás de mí con esos tacones como si caminara sobre vidrios rotos? No puedo
quitarme la sonrisa de la cara, sobre todo porque se olvidó de cerrar dos
botones de su blusa. Me di cuenta en el vestíbulo, en el momento en que se dio
la vuelta para mirarme como un ciervo asustado. No soy uno de esos idiotas
que miran fijamente el escote de las mujeres, pero mantener el contacto visual
con ella lleva un poco de trabajo. Y estar en este pequeño ascensor no está
mejorando las cosas. Podría decirle que se ha olvidado de los dos botones. O
podría encargarme del.... problema yo mismo en su lugar.
—Te olvidaste de algo. —Una de mis manos ya se está moviendo hacia
su blusa—. ¿Puedo? —preguntó, mirando en sus grandes ojos.
Se mira a sí misma, y el rosa de sus mejillas oscurece una o dos
sombras. Me gusta. —Oops... debo haberme perdido eso.
106
—¿Eso es un sí?
Página

—Un sí, si realmente estás tratando de ayudar, y un no si esto se supone


que es una especie de acercamiento. —Hay un destello de agresión en sus
ojos.
Estoy sobre un hielo muy delgado, pero como todo buen hombre de
negocios, soy un poco jugador. —¿Quieres la verdad?
—Si la verdad tiene un efecto negativo en la relación profesional que
apenas hemos empezado, entonces puedes evitar mentir no diciendo nada.
Mierda, es buena. —Pero fui criado para decir siempre la verdad, y la
verdad es que eres una mujer atractiva e inteligente, una combinación tan rara
como interesante. Y si no trabajaras para mí... —La miró profundamente a los
ojos— ...no dejaría pasar esta oportunidad de mostrarte, aquí y ahora, lo
atractiva que creo que eres, Abigail Davis. —Dejo fuera la parte de quererla
desnuda debajo de mí en mi escritorio. La imagen mental envía una ola de
calor a través de mis entrañas. Tengo que concentrarme para no ponerme duro.
Las ruedas de la mente de Abigail parecen estar girando también. Ella
cambia su peso, se lame los labios, aclara su garganta y baja los ojos
tímidamente.
—Pero estoy de acuerdo contigo —continúo—. Es mejor no mezclar los
negocios con el placer. A menos que me des la señal de que quieres más, no
haré nada que te haga sonrojar. —Ambos sabemos perfectamente que ya se
está sonrojando, por supuesto.
Tal vez por eso está estrechando sus ojos hacia mí de forma acusadora.
—Lástima. Estaba empezando a pensar que eras un buen tipo. —Con eso,
atraviesa las puertas del ascensor, que están abiertas desde hace tiempo.
Me rio, especialmente de su intento fallido de ocultar su vergüenza. —
¡Abigail! —La alcanzó con un gran paso, le agarró el brazo y la doy vuelta
para que se enfrente a mí—. Deberías abrocharte bien la blusa primero a
menos que quieras que los rumores empiecen a volar.
—Los encenderás tú mismo si sigues hablando de los botones de mi
blusa en el pasillo.
107
—Sólo intento ayudar, Srta. Davis. —Digo, enfatizando demasiado su
apellido, y miró con diversión como se apresura a arreglar sus botones.
Página
Cuando llegamos a mi oficina, le hago un gesto a Abigail para que se
siente en uno de los sofás en el medio de la habitación. Luego voy a mi
escritorio y llamó a mi hermana.
—¿Debería ir? —me pregunta.
—Sí, por favor.
—Bien, te veo en un segundo.
Cuelgo y me acerco para sentarme en el sofá frente a Abigail. Está
sentada con las piernas cruzadas, mirándome expectante. —¿Vas a hablarme
de mi misión especial ahora?
—Sí.
—¿Y de qué se trata?
—Llamadas telefónicas.
—¿Llamadas telefónicas? —hace eco, levantando una ceja.
—Correcto.
Me mira con escepticismo, pero mantengo mi expresión seria. Puede
que me haya burlado de ella un poco antes, pero esto es sobre negocios, y yo
no bromeo sobre negocios.
—¿A quién quieres que llame? —No parece especialmente feliz con la
misión. ¿Pero qué esperaba? ¿Creía que iba a dejar que empezara a organizar
reuniones ejecutivas en su primer día?
Justo entonces, Jess llega, así que decido esperar a que esté sentada
antes de continuar. —La Srta. Davis me estaba preguntando sobre su misión
especial. ¿Quieres explicarlo, o debería hacerlo yo?
Asiento y me vuelvo hacia Abigail. —¿Quiere algo de beber?
—Ahora mismo no, gracias.
—Bien, entonces hablemos de la asignación especial. —Me inclino
hacia adelante—. Como dije, quiero que hagas algunas llamadas telefónicas
108
para nosotros. Necesito que encuentres una agencia de traducción que pueda
traducir nuestro plan de presupuesto al francés dentro de tres semanas.
Página

—¿Se trata de la expansión de la compañía a París?


—Sí, lo es. No puedo decirte nada más por el momento, excepto que la
traducción será un importante recurso estratégico para ayudarnos a alcanzar
nuestros objetivos de negocio. Todavía estamos esperando algunas cifras
clave, por lo que el plan de presupuesto no estará listo hasta por lo menos una
semana, pero tendrá que estar terminado no más de dos semanas después. Y
ahí es donde entras tú.
—¿Así que quiere que encuentre un proveedor de servicios que pueda
traducir un plan de presupuesto tan rápido?
—Tu escepticismo es totalmente comprensible —dice Jess—. Por
supuesto que somos conscientes de que no será fácil hacerlo en tan poco
tiempo. Por eso necesitamos tu ayuda para encontrar una agencia que aún
tenga ese tipo de capacidad disponible. Tienes el empuje, la tenacidad.
—¿Puedo hacer una sugerencia? —Ella me mira y yo asiento—. Podría
hacer la traducción —dice—. Sé cómo funciona la economía de los negocios.
— Se vuelve hacia Jess—. Y si corriges el producto terminado, estoy segura
de que nos la arreglaremos.
Lo dice como si fuera una solución obvia, y cuando lo pienso, tiene
razón. ¿Por qué no pensamos en eso nosotros mismos? Jess probablemente no
se ofreció a hacerlo porque habría sido demasiado, además de todo lo que
tiene que hacer. Pero Abigail tiene el tiempo, las habilidades y la ambición.
Miro a mi hermana, que silenciosamente señala su acuerdo.
—¿Estás segura de que puedes hacer esto, Srta. Davis? —Yo
pregunto—. Tendrás que trabajar horas extras para terminarlo.
—Está bien.
Aún más bien para mí, porque la tendré por aquí más a menudo, y por
más tiempo. No es un mal efecto secundario. —¿Así que puedo contar contigo
para tener la traducción en mi escritorio en tres semanas?
—Puedes. 109
Página
¿En qué demonios me he metido?
Casi se me caen los ojos de la cabeza cuando vi cuántas páginas tenía el
plan de presupuesto. Es decir, ciento veinticuatro. Y no es el 80% de
diagramas y tablas como esperaba que fuera; dos tercios de él son texto
directo.
Mátame ahora.
¿Por qué no pregunté sobre eso antes de ofrecerme a manejar toda la
traducción por mi cuenta? Porque primero hablo y luego pienso, es por eso.
Reconozco el error.
No tengo idea de cómo voy a manejar esto para la próxima semana. He
estado trabajando en ello durante siete días, y no he terminado ni la mitad. Me
siento como si viviera en este edificio. Me levanto a las 5:30 de la mañana
para estar aquí a las siete, y normalmente no llego a casa hasta las nueve de la
noche gracias al tráfico. Ya casi no veo a Alice, pero lo veo mucho a él. 110
Jayden. Quien aparentemente vive aquí, a juzgar por el tiempo que pasa en su
oficina. Coincido, en que, si mi oficina fuera el doble de grande que el
Página

apartamento de mi hermana y tuviera muebles de diseño, probablemente


querría vivir en ella también. Tengo que atravesar su oficina para llegar a
cualquier otro lugar del piso, y cada vez que lo hago, siempre me doy el gusto
de echar un vistazo por las ventanas. Se extienden de suelo a techo en toda la
parte delantera de su oficina, así que puedes ver el mundo entero
extendiéndose ante ti. Bueno, no todo el mundo. Sólo Manhattan. Pero es
Manhattan como nunca lo he visto antes. Los turistas pagan mucho dinero
para tener esta vista desde lo alto del Rockefeller Center o del Empire State
Building. Me sorprende cada vez que lo veo, tal como lo hago ahora, y echó
una mirada de anhelo sobre mi hombro en el camino de regreso a mi
escritorio.
—¿Cómo va todo? —Jayden pregunta desde su silla ejecutiva.
—Bien —miento, esperando que no esté planeando comprobar mi
progreso por sí mismo. Ahora mismo estoy completamente atascada en un
cálculo que no tiene sentido para mí. Algunos números parecen equivocados
de alguna manera, y me está distrayendo de mi trabajo. Sé que podría
ignorarlo, ya que de lo único que soy responsable es de la traducción, pero no
puedo, no estoy conectada de esa manera. Lo que significa que no podré
empezar a traducir de nuevo hasta que resuelva el problema, o hasta que no
tenga más tiempo libre. Aunque, técnicamente, no he tenido tiempo libre
desde hace varios días.
—Me alegra oírlo.
Empiezo a ir hacia mi escritorio de nuevo, pensando que era todo lo que
quería decir. Una cosa que he notado en las dos semanas que llevo trabajando
aquí es que, en cuanto Jayden se sienta en su escritorio, es como una persona
diferente. Serio, centrado. Sin comentarios ingeniosos, sin mirarme
profundamente a los ojos y poniéndome nerviosa, sólo su frente lisa que se
arrugada en el pensamiento. Ahora sé de dónde saca esa línea vertical de
preocupación entre sus ojos.
—¿Cómo está todo lo demás? —Le oigo decir.
111
Me doy la vuelta. —Tu vuelo a París la semana que viene está
reservado, y... —Jayden me corta con su risa melodiosa.
Página

—¡Eres peor que yo! Sólo pensamos en el trabajo, ¿eh? —Se quita los
auriculares y se pone de pie.
—Podría tener algo que ver con el hecho de que estamos en el trabajo
ahora mismo —respondo secamente. Es plausible, ¿verdad?
—Bien... —Se acerca y se planta delante de mí—. Pero en realidad
quería saber cómo te va.
—¿Cómo estoy? —Hago eco, un poco tonto. Es una pregunta tan
simple que no puedo hacer que mi mente la procese.
Jayden asiente, mirándome a los ojos expectante. Mirándolos
profundamente, como si pensara que encontrará la respuesta allí.
—Estoy bien.
Estudia el resto de mi cara. —¿Segura?
—Sí, todo está... —Me rompo cuando veo su mano acercándose a mi
mejilla.
No sé por qué le dejé pasar su pulgar suavemente por debajo de uno de
mis ojos —Estos no solían ser tan oscuros.
—Claro que sí —Me hormiguea la piel en el lugar donde me tocó en ese
momento—. Es que no he usado maquillaje en los últimos días.
—¿Oh, en serio?
Pongo los ojos en blanco. —Sí, de verdad. Y no digas que no has
notado la diferencia. Como un cumplido, eso sería bastante patético.
La risa cruda y genuina llena la habitación, no puedo evitar unirme a
ella. De repente se desvanece en un silencio tenso.
—Yo... tengo que volver al trabajo —digo para romper el extraño
silencio. Es demasiado intenso para mí, especialmente en combinación con el
intenso escrutinio de Jayden. Apenas ha notado mi presencia estas últimas
horas, y ahora esto. Sus ojos sobre mí. No estaba preparada para esto, ni para
la forma en que está haciendo que mi corazón se acelere. Giró la cabeza y
empiezo a pasar junto a él, pero él se cruza en mi camino.
112
—Abigail, espera. Yo... reservé una suite para ti en el hotel, para el
resto del tiempo que dedicarás a la traducción. Así no tendrás que levantarte
Página

de la cama tan temprano, y podrás terminar el día más temprano, sin el


molesto tráfico de la hora punta. El Four Kings pagará la cuenta, por supuesto.
Lo miro con sorpresa, y luego sacudo la cabeza. —Muchas gracias, pero
no puedo aceptar esa oferta.
—No tienes que hacerlo. Pero la habitación está reservada para ti
durante dos semanas, y puedes dormir allí cuando quieras. Depende de ti. La
llave de la suite está en la recepción a tu nombre. ¿De acuerdo?
Todo lo que puedo hacer es asentir en silencio. ¿Por qué está haciendo
esto?
—Cuanto más descansada estés, más productiva serás. No puedo dejar
que te duermas encima de un montón de papeles, ¿verdad? —Cuando hace ese
comentario, su expresión cambia de una manera que no puedo distinguir. ¿O
sólo estoy imaginando cosas? Probablemente. Sin siquiera darse cuenta, ha
sacado a relucir algo que me aterra de verdad: quedarme dormida en la
oficina.
¡El horror!
Y estas largas horas me agotan tanto que, por la noche, es todo lo que
puedo hacer para mantener los ojos abiertos, a pesar de todo el café que estoy
bebiendo. Así que probablemente sea mejor si aceptó la generosa oferta de
Jayden.
—No —estoy de acuerdo—. Eso sería malo. —No tiene ni idea de lo
malo que es.
—Piensa en ello, entonces —responde—. Nuestras camas son muy
cómodas. —Con eso, se da la vuelta y vuelve a su escritorio.
Lo veo irse, todavía un poco sorprendida por esta inesperada oferta
generosa y considerada que acaba de hacer. Su expresión se ha vuelto a
endurecer, esa única arruga entre sus cejas se ha profundizado. Decido que me
gusta más cuando es menos serio. ¿O no? Hmm...
Encantador contra oscuro.
113
Líneas de risa sexy vs. mirada profunda e intensa.
Una decisión difícil, muy difícil. Es como elegir entre el chocolate
Página

caliente con malvaviscos y mi hamburguesa favorita, Oh Jesús, ¿qué estoy


haciendo?
—¿Necesitas algo más? —Jayden pregunta—. ¿Alguna forma de
ayudar con esta fantasía que estás teniendo?
¡Mierda! ¡Atrapada! Me pongo roja. —Dudo que sea lo suficientemente
pervertida para tu gusto —respondo.
Jayden sigue reprimiendo una sonrisa. Pero antes de que pueda dar una
respuesta que me avergüence aún más, me doy la vuelta. No necesito mirar
por encima de mi hombro para saber que tiene una sonrisa en su cara.

—Buenas noches. Se supone que hay una llave de la habitación


esperándome aquí, bajo el nombre de Davis. Abigail Davis.
—Un momento, echaré un vistazo —responde la bella morena con
acento de Europa del Este, antes de desaparecer detrás de un muro divisorio
impregnado de una suave luz azul indirecta. Regresa un momento después,
sosteniendo una tarjeta de plástico con una sonrisa—. Sabía que había oído
ese nombre en alguna parte. Soy Katharina. Bienvenida al equipo.
Le devuelvo la sonrisa, un poco sorprendida. —Muchas gracias.
Pasa la tarjeta por un lector al lado de su PC, y luego me la da junto con
un sobre —Entonces, Abigail... ¿está bien si te llamo Abigail?
—Por supuesto. Katharina, ¿verdad? —Pongo una cara de disculpa—.
Me cuesta un poco recordar el nombre de todos.
Se ríe y agita una mano despectivamente. —Oh, Dios, llevo aquí tres
años y todavía no conozco a todo el mundo. Demasiados para seguirles la
pista, y caras nuevas todo el tiempo. Así que no te preocupes, aunque no sepas
mi nombre la décima vez que nos veamos, no me ofenderé. —Guiña el ojo—.
114
De todos modos, Abigail, estás en el piso 20, habitación 2080. Supongo que
ya sabes cómo funciona el ascensor.
Página

Asiento con la cabeza.


—El Wi-Fi y el desayuno están incluidos. El nombre de usuario es
4King-Freenet y la contraseña es tu número de empleado. —Mierda. Por
supuesto que aún no lo he memorizado— ...que imprimí para ti y puse en tu
sobre —dice como si leyera mi mente.
—¡Genial! Muchas gracias. —Acepto el sobre y la tarjeta, le deseo una
buena noche y me dirijo al ascensor, que me lleva al vigésimo piso. Cuando
sostengo mi tarjeta hasta el sensor de la puerta de la habitación, oigo un pitido
silencioso. Abro la puerta y me encuentro en una elegante suite, decorada con
gusto en blanco, gris y plata. Un candelabro de cristal sobre la cama añade un
toque brillante y juguetón. Aceptar la oferta de Jayden fue definitivamente una
buena idea, decido mientras me quito los tacones altos, tomo el teléfono de mi
bolso y me caigo en la cama, completamente vestida. Es una cama de resortes
de tamaño real. Ni muy dura, ni muy blanda. Justo lo necesario. Dejó escapar
un suspiro de placer. Sé que no podré mantener los ojos abiertos mucho más
tiempo, así que mejor le envío un mensaje a Alice de inmediato.

Hey Alice…me quedaré en el hotel esta noche.


¡Sola! Deja de sonreír.
Jayden me reservó una suite aquí para las próximas dos semanas,
porque trabajo muchas horas y así no tengo que conducir tanto. O
levantarme tan temprano.
Ahora puedes seguir adelante y sonreír de nuevo, porque sí, esto es
bastante genial de su parte.

Me voy a la cama. Estaré en contacto mañana.


Te quiero.

XXX Abby
8:41 PM
115

En el momento en que pulsó enviar, una notificación de mi correo


Página

electrónico suena. Mi ritmo cardíaco se duplica. ¿Es el laboratorio del sueño el


que me hace saber que han encontrado un compañero de experimento? No, es
Jayden, pero mi estúpido corazón todavía no se ralentiza.
Hola Abigail.

Que tengas una noche tranquila en el Four Kings. ¡Hasta mañana!


J. King

P.D.: Cenarás conmigo mañana. Lo espero con ansias.

¿Me estas acosando o algo así? ¿Tengo que buscar cámaras en esta
(muy agradable) habitación de hotel ahora? ¿O cómo es que sabes que estoy
aquí?

PD: ¡Dios, tengo suerte de tenerte, Jayden! Si no, tendría que seguir
revisando mi calendario para saber qué planes tengo para los próximos días.

Me inclino hacia atrás en la silla de mi escritorio, sonriendo de forma


divertida. Como siempre lo hago cuando Abigail contesta el correo electrónico
o cara a cara, lo que sea. Su sentido del humor es mi especialidad. Como el 116
resto de ella... observarla por un monitor mientras duerme definitivamente
suena divertido. Desde que me enteré de su pequeño problema de
Página

"sexsomnia", Abigail ha sido la estrella de todas mis fantasías sexuales, algo


que ninguna otra mujer ha logrado. Por supuesto, ninguna otra mujer me ha
exasperado tanto, tampoco. Ella me lo está haciendo más difícil que el
infierno, lo que tiene mis instintos de caza en sobremarcha. Me ha quedado
claro que, si la quiero, tendré que salir de mi zona de confort, sentarme y
esperar a que la dama venga a mí y tomar medidas yo mismo. Que es el
objetivo de la pequeña sorpresa que estoy planeando para mañana.
Empiezo a escribir una respuesta.

¿Primero me llamas asqueroso, y ahora acosador? Pff! No soy un


mirón. Y sí, me gustaría verte desnuda, pero sólo después de que te haya
desenvuelto yo mismo. A menos que te desnudes para mí, por supuesto...
pero prefiero eso en vivo y en color, también.

P.D.: Sí, me tomé la libertad de añadir la cena conmigo a tu


calendario. Créeme, es una cita a la que no quieres faltar.

Sonriendo, envío el correo electrónico, y pasó otros cinco minutos


sentado ahí esperando su respuesta. Pero nada llega, y puedo adivinar por qué.
Probablemente todavía esté boquiabierta con la parte de querer verla desnuda,
sentada ahí sin palabras, roja como una remolacha. Tal vez incluso
sorprendida. ¿Demasiado conmocionada como para tomar represalias? ¿He
ido demasiado lejos? ¿Fue demasiado directo? Juego con la idea de
disculparme, pero no sé de qué me disculparía. Yo soy como soy. Y lo que
estoy, más que nada, es caliente por Abigail Davis. Decirle eso no es algo por
lo que deba sentirme mal. Bailar alrededor de las cosas no es mi estilo, es algo
que ella y yo tenemos en común. La principal diferencia entre nosotros ahora
mismo es que ya no me importa una mierda que sea mi empleada. Cada vez
que ella mueve ese dulce pequeño culo delante de mí o me mira con esos
grandes ojos color caramelo, mi maldita oficina empieza a parecerse a un
117
maldito museo: por favor, mantén la distancia y no toques nada.
¿Cómo se supone que voy a hacer eso sí, cada vez que la veo, todo lo
Página

que quiero hacer es agarrarla, subirle la falda, follarla mucho y profundo?


¿Con o sin principios? Puedo decir cómo reacciona ante mí. Al estar cerca de
mí, a la forma en que la miro. ¿Abigail realmente cree que no me doy cuenta
de la forma en que me mira cuando piensa que no estoy prestando atención?
La forma en que juega con su cabello, se chupa el labio inferior, se toca la
garganta, el escote... todo lo que las mujeres hacen subconscientemente
cuando quieren a alguien. ¿Quién sería mejor juez de eso que yo? Pero Abigail
parece haber dibujado una línea invisible en la arena, y mi correo electrónico
obviamente la cruzó, porque todavía no ha respondido.
Bueno, tendré que vivir con eso. Aprieto los dientes y vuelvo a mi
trabajo. O al menos ese es el plan, pero entonces llega un nuevo mensaje. Es
de Louis, que no ha estado en contacto desde nuestra última conversación
telefónica. Veamos qué tiene para mí.

Hola, Sr. King,


Llevó más tiempo del esperado, pero he reunido la información que
pidió. Está adjunta aquí. Siéntase libre de ponerse en contacto si tiene
alguna pregunta.

Saludos cordiales,
Louis

No hay forma de que pueda dormir. Esta noche, sin embargo, en lugar
de demonios de mi pasado, lo que me mantiene despierto es el correo
electrónico de mi detective privado. Ha hecho un muy buen trabajo, como
siempre. Ahora realmente sé todo sobre este estudio y cómo funcionará. Y una
cosa es segura: Abigail está realmente desesperada, o está buscando algún tipo
118
de emoción barata. Si no, no hay forma de que acepte pasar cinco noches en la
cama con un extraño. ¿Por qué está haciendo esto? ¿Y cómo diablos evito que
Página

deje que un imbécil se salga con la suya mientras duerme? Estudio o no


estudio, no me gusta la idea de que otro hombre la bese, la toque... incluso que
se la folle. Puede que yo mismo no tenga ningún derecho sobre Abigail, pero
no la compartiré. Ni siquiera presas que no haya cazado aún, para decirlo sin
rodeos. Ella no lo sabe todavía, pero su pequeño cuerpo caliente es mío. Esos
labios rosados y llenos pertenecen a mi polla. Si no he tenido a Abigail
todavía, nadie más va a tenerla ahora mismo tampoco. Punto. Ahora sólo
tengo que encontrar una manera de evitar que haga este maldito estudio. ¿Pero
cómo? ¿Cómo diablos se supone que voy a hacer eso?
De espaldas, con los brazos cruzados detrás de la cabeza, miró a la
oscuridad de mi habitación, buscando una solución en mi cerebro. No me
importa lo complicado que sea, o lo que cueste. Quiero decir, por supuesto que
ya he jugado con la idea de comprar el lugar y despedir a todos los que
trabajan allí, incluido el Dr. Lindstrom. Desafortunadamente, también es
dueño del laboratorio del sueño, y dudo que quiera entregarlo, así que ahí va
esa tonta idea. Necesito una solución diferente, algo mejor, algo... limpio. Y lo
necesito antes de que le encuentren un compañero de experimento... a menos
que...
¡Jesús! ¿Por qué no lo pensé antes?
Enciendo la luz, quitó el teléfono del armario y bajó para encontrar el
correo electrónico de Louis. Leí la política de privacidad una vez más,
repasando cada punto cuidadosamente. La hojeé antes, pero eso fue antes de
darme cuenta de que podría serme útil.

(...) garantizar que la información personal de los participantes en el


experimento no se revele a terceros y mantener su anonimato antes, durante y
después del estudio.

¡Bingo!
Exactamente la información que esperaba, y todo lo que necesito saber.
119
Escribo una respuesta a Louis en el acto.
Página

Hola Louis.

¡Buen trabajo!
Por favor, asegúrate de que mi nombre esté en la lista de potenciales
parejas del experimento.
¡Como el ÚNICO nombre!

J. King

120
Página
El sonido más horrible de la historia del universo me sacude de mi
sueño agitado. Respirando pesadamente, abro los ojos, apagó la alarma de mi
teléfono celular, y luego me meto la mano entre las piernas y me doy cuenta
de tres cosas.
Una: Estoy en el Four Kings.
Dos: Tuve otro sueño sexual.
Y tres: Jayden King estaba en este.
...Genial.
Retiro mi mano de entre mis muslos empapados, sí, empapados, no sólo
mojados, y me siento. Con el corazón palpitando salvajemente, ando a tientas
en la semioscuridad hasta que encuentro algo que parece un interruptor, y
enciendo las luces. ¡Jesús! No puedo creer que recuerde casi todos los detalles
de este. La forma en que Jayden se me metió dentro, una, otra vez, duro y
profundo, devorándome con sus ojos. 121
¿Cómo es posible? Normalmente no recuerdo nada. ¿Por qué esta
noche, de todas las noches? ¿Por qué un sueño sobre él, entre toda la gente?
Página

¿Y por qué diablos no puedo sacar esa imagen de mi mente... Yo, debajo de él,
¿en su escritorio?
—Oh, Dios —susurró detrás de mi mano, quitándome el pelo sudado de
la cara. Olas de calor me atraviesan, y este latido entre mis piernas no parece
querer parar. ¿Cómo voy a volver a entrar en su oficina sin sonrojarme? Sin
preguntarme si el sexo real con él sería tan bueno y...
¡Detente!
Sacudo la cabeza para aclararla, y me recuerdo a mí misma que sólo fue
un sueño. Sólo un sueño muy, muy caliente que no significa nada. La Dra.
Peters probablemente no estaría de acuerdo, y se le ocurrirían todo tipo de
interpretaciones que no tienen nada que ver con la realidad. En cualquier caso,
antes de dejar que un hombre se acerque a mi cama, tengo que saber qué me
pasa cuando duermo, hasta dónde llego en mis sueños. Y, además, no me
interesa Jayden.
¡Punto! Es mi jefe. ¡Punto!
Por eso voy a ignorar esta punzada que aún siento en la parte baja de mi
cuerpo, así como el correo electrónico lascivo de Jayden, y me voy a duchar.
Preferiblemente una fría.
¡Punto de exclamación!
Estoy a punto de entrar en el baño, pero el sonido del teléfono me
impide seguir adelante. Es el teléfono de la habitación, no mi móvil. Es
curioso, no recuerdo haber programado una llamada para despertarme. Dejó
caer la toalla y voy desnuda al otro lado de la cama, luego tomó el teléfono de
la mesilla de noche.
—¿Hola?
—Buenos días, Abigail.
Mis ojos se abren de par en par con sorpresa. —¿Jayden?
—¿Esperabas a otra persona?
—No esperaba llamadas de nadie, y menos de ti. ¿Llego tarde? —
122
Nerviosamente revisó el radio despertador. Son las ocho menos veinte.
—No es por eso que estoy llamando.
Página

—¿Por qué, entonces?


—No respondiste a mi último correo electrónico, Abigail —dice en un
tono molesto. Su voz es más profunda y áspera que de costumbre—. Pero
tampoco es por eso por lo que te llamo —se apresura a añadir antes de que
tenga tiempo de reaccionar—. ¿Ya has echado un vistazo al armario?
La pregunta me hace darme cuenta de que no tengo una muda de ropa
aquí conmigo. ¡Mierda!
—No, ¿por qué? —Pregunto, haciéndome la tonta.
—Lleva el traje azul real y la blusa color crema. —Es una orden, no una
sugerencia, y aun así se las arregla para que suene extremadamente sexy. ¿O
es sólo una consecuencia de mi sueño?
—¿Quién lo dice?
—Un hombre con buen gusto.
—La última vez que lo comprobé, diferentes personas tenían diferentes
gustos —Ahora estoy de pie en el armario, que acabo de abrir para revelar no
uno, sino dos trajes. ¿Qué puedo decir? En realidad, tiene buen gusto.
—¿Qué dices?
—No he mirado todavía —miento, entrecerrando los ojos más de cerca
a un vestido blanco hasta la rodilla. Es hermoso, pero no es mi estilo en
absoluto. ¿Cómo sabe que uso un 6? —De todos modos, ya tengo algo que
ponerme. Sin embargo, gracias.
—Sabes que, como mi asistente personal, no puedes venir a la oficina
dos días seguidos con el mismo traje. ¿Verdad? —Abro la boca para
responder, pero él sigue hablando... y, de todos modos, ya sé que tiene
razón—. Tú representas a Four Kings, lo que significa que tú también...
—Bien, bien, lo entiendo.
—Perfecto. Tengo dos citas fuera de la oficina hoy, pero Jessica estará
allí, en caso de que surja algo. Si no consigo pasar entre las reuniones, te
recogeré a las cinco y media. —Hace que suene demasiado como una cita para
mi gusto—. ¿Y, Abigail? —Ahora suena divertido.
123
—¿Sí?
—No te olvides de ponerte el traje azul para mí.
Página

¿Para mí? Olvídalo. —¡Claro! —Ya estoy deseando ver su cara cuando
aparezca con el vestido blanco, sólo para molestarle.
Una vez que colgamos, lo sacó de la percha y le echó otro vistazo.
Estará bien ajustado, y el escote redondeado está cortado un poco bajo.
Perfecto para mi figura. No es que mis copas D no sean lo suficientemente
obvias, sin que me vista para enfatizarlas aún más. ¿Pero qué no haría yo para
poner a Jayden King en su lugar?

He estado mirando las páginas restantes del plan de presupuesto desde


primera hora de la mañana, y no he traducido ni una sola palabra todavía. Esas
son las malas noticias. La buena noticia es que he encontrado el problema, el
error que he estado buscando todo este tiempo sin saber con seguridad si
existía. Técnicamente, ahora debería poder volver a mi trabajo actual, la
traducción... pero por lo que parece, este error ha dado lugar a otros, y tendrán
que ser arreglados primero. Lo haría yo misma, pero no tengo la autoridad, así
que busco el departamento de finanzas en el directorio de nuestra compañía y
llamó a Jason Carter, el Director de negocios de Four Kings. Estoy segura de
que estará encantado de oír que la ha cagado.
—Carter.
—Hola, Sr. Carter. Esta es Abigail Davis.
Se ríe. —¡La chica nueva!
Ugh. ¿Qué es esto, cuarto grado? Veamos qué dice cuando la "chica
nueva" le diga por qué la mitad de sus cálculos son inútiles.
—Lo siento, no pretendía ser despectivo ni nada — dice cuando no
respondo inmediatamente—. El hecho de que me llames por mi apellido me
hizo estar 99% seguro de que eres nueva por aquí. De todas formas, llámame
124
Jason ¿Bien?
Es un poco más del mediodía.
Página

Su explicación me tranquiliza un poco. Es una pena que tenga que hacer


que me odie en un minuto.
—Soy Abigail, y soy...
—La mano derecha de Jayden King. Lo sé.
—¿La mano derecha? —La descripción me pilla un poco desprevenida.
Quiero decir, sólo he estado aquí dos semanas.
—Ya sabes, su asistente personal, su chica del viernes. Así que, ¿cómo
puedo ayudarte?
—Se trata del plan de presupuesto —digo—. Estoy en medio de la
traducción, y noté que un par de números se cambiaron. Acabo de enviarte un
email con una captura de pantalla, marqué el problema en amarillo. Hubiera
esperado a que respondieras al mensaje mañana o al día siguiente, pero la
traducción tiene que estar terminada en menos de una semana, y...
—¡Maldita sea! —Dice de golpe—. ¿Cómo diablos pasó eso?
—¿Crees que...?
—Déjame adivinar. Jayden no estaba contento.
—¿Sobre qué?
—El error, que... por el aspecto... del mismo... —Se aleja por un
momento, probablemente leyendo el documento— ...se apropia
completamente de todos los cálculos. ¡Mierda! Esto me va a costar ese
ascenso —murmura con desánimo.
—No, no lo hará.
—Confía en mí.
—No se lo he dicho todavía.
—¿Qué? ¿En serio?
—¿Cómo ayudaría el decírselo?
—No lo sé... yo... oh, hombre. —Respira un suspiro de alivio en el
receptor—. Me estás salvando el culo, ¿lo sabes?
—Me alegro, pero ahora tienes que salvar el mío arreglando esos
números lo antes posible, para que pueda volver a traducir.
125
—¡Por supuesto! Lo haré después de mi descanso para el almuerzo.
¿Tienes hambre? Déjame invitarte a almorzar como agradecimiento.
Página

—Es muy amable de tu parte ofrecerte, pero...


—Sin peros. Insisto. ¿Alguna vez has estado en el Restaurante Round
Corner? Gran comida, te encantará. Muy recomendable. No sabes lo que te
estás perdiendo, Abigail. Abby. ¿Puedo llamarte Abby, Abigail?
Tengo que reírme. Está hablando a 160 km por hora, y acaba de decir
mi nombre cuatro veces en cinco segundos. Es un poco raro, pero es un raro
bueno —Bien, bien. Pero no tengo mucho tiempo, y tú tampoco. Dos palabras:
Presupuesto. Planear.
—Lo haré después del almuerzo, lo prometo. La versión corregida
estará en tu bandeja de entrada antes de que termine el día.
—Bien.
—Perfecto. Entonces, ¿nos vemos en el vestíbulo en veinte minutos?
—Claro. Pero... um... ¿sabes cómo soy? —Pregunto, lo que hace que
esto suene como una especie de cita a ciegas.
—Seré el tipo con la rosa roja en los dientes —bromea, pensando
claramente lo mismo—. No, revisa tu correo. Te envié mi tarjeta de
presentación, con foto incluida.
Hago clic en la notificación de nuevo mensaje que acaba de aparecer,
abro el archivo y... vaya, ¿qué tenemos aquí? Me imaginaba a un tipo genérico
con cara de bebé, como los de mis clases de economía en la universidad. No
esté... este... hombre. Pelo rubio oscuro, rasgos llamativos, barba de tres días,
ojos verdes. Me gustan los ojos verdes. Con todo, no es exactamente mi tipo,
pero mucho mejor.
—¡Lo tengo, gracias! —Se lo digo—. La rosa también habría sido
interesante, sin embargo.
Se ríe. —Bueno, espera y verás, entonces.
Con eso, nos despedimos, y yo cuelgo con una sonrisa. 126
Página
—Piénselo, Sr. King.
—Lo haré. —Ni en un millón de años, añado en mi cabeza. ¿Un campo
de mini-golf en Four Kings?
Ni hablar. ¡No en mi guardia!
Nadie, ni empresarios ni turistas, reserva un hotel en Nueva York para
jugar al golf en él. Y menos aún el mini-golf. La gente de mierda desperdicia
mi valioso tiempo y por lo tanto mi dinero es realmente asombroso a veces.
Le extiendo mi mano al Sr. Miller. —Estaré en contacto.
—Espero que sí. Y el almuerzo corre por mi cuenta, por supuesto.
—¿Estás seguro? —Lo pregunto, sólo como una formalidad.
—La próxima vez le toca a usted.
—Trato hecho. —Doy una sonrisa obligada—. Entonces muchas
gracias, y que tenga un gran día.
—¿Cuándo puedo esperar oír su decisión?
—Lo discutiré con mis socios y luego le llamaré —respondo, lo que se
traduce más o menos en "Búscate a otro a quien engañar".
—Suena bien.
Reaccionó a su total mala interpretación con un guiño brusco y salgo
del restaurante, sacudiendo mi cabeza en señal de molestia. Afortunadamente,
este lugar está a una manzana de mi hotel, así que tendré tiempo de pasar por 127
la oficina antes de mi segunda cita, que no será hasta dentro de dos horas.
Tiempo para ver si mi plan funcionó, y Abigail está usando ese vestido blanco
Página

que me gusta para molestarme.


Quince minutos después, estoy en el vestíbulo de Four Kings, y no
puedo reprimir una sonrisa, porque adivina quién acaba de salir del ascensor.
Abigail Davis, pasando sus dedos por su pelo largo de esta manera tan sexy...
y, tal como sospechaba, ha hecho exactamente lo contrario de lo que le pedí, y
se ha puesto el vestido en lugar del traje azul real.
Excelente.
Aún no me ha visto, así que me paro donde estoy y disfruto de la vista.
Sabía que ese vestido le quedaría fantástico; muestra sus curvas
perfectamente. Casi demasiado perfectas, de hecho: cada hombre que Abigail
pasa se da la vuelta para mirarla, aunque ella no se da cuenta o no le importa.
No debe tener ni idea de la diosa que es. Ardiente, pero sin parecer barata. El
escote deja suficiente espacio para la fantasía también. En mi fantasía, ella se
desnuda lentamente para mí y se detiene al lado de un tipo con una rosa entre
los dientes... Ese no es Carter, ¿verdad? ¿Mi Director de negocios? ¿Ha
perdido toda la dignidad? ¿Cómo puede no saber lo ridículo que se ve? Pero
en realidad, la verdadera pregunta aquí es: ¿por qué diablos se encuentra con
Abigail aquí? Abigail, que está echando la cabeza hacia atrás y riéndose... y
aceptando la estúpida rosa de mierda? ¿Están en una cita o algo así? ¿Durante
las horas de trabajo? ¿En mi hotel?
¿Abigail y Carter? ¿De qué diablos se trata esto?
La sensación que se extiende por mis venas como veneno es similar a la
que tuve cuando vi a Abigail sentada con ese imbécil en el Four Queens.
Excepto que peor, porque Carter no es sólo un idiota perdedor al que puedo
golpear y echar con la seguridad, si tiene su ojo puesto en ella, todo lo que
puedo hacer es esperar que no esté interesada. Pero si no estuviera interesada,
¿por qué estaría aquí con él?
Aprieto los dientes en silencio por un momento, antes de que finalmente
se me ocurra la brillante idea de dejar de estar parado en el vestíbulo como un
idiota. Empiezo a caminar, sin apartar la vista de los dos, tratando de averiguar
128
qué está pasando allí. ¿Está pasando algo allí? ¿Por qué elegiría a Carter en
vez de a mí? Eso no tiene sentido. Especialmente porque sé que le gusto, pero
Página

no quiere admitirlo. De cualquier manera, no voy a quedarme aquí y verla


salir del edificio con él.
¿A dónde planean ir, de todos modos? ¿Y por qué?
Me aseguro de que Abigail tenga su bolso con ella, lo que significa que
probablemente tenga su teléfono. Luego saco el mío rápidamente, marcó su
número y no puedo creer lo que veo. Ella sólo lo mira un momento antes de
meter el teléfono en su bolso, riéndose.
¿A quién carajo creen que están tratando de engañar aquí? ¡Soy su jefe!
¿Y ella está ignorando mi llamada? ¿Por ese triste saco?
Vaya.
Obviamente está pasando más de lo que pensaba... más de lo que estoy
dispuesto a soportar. Así que mi próxima llamada es para Carter, que contesta,
aunque sea con dudas.
—Hola, Sr. King.
—He oído que vas de camino a tu almuerzo. Vas a tener que
posponerlo. Tengo una cita próximamente, y necesito el pronóstico para el
2017 de inmediato. Por favor.
Es la única persona que tiene acceso a esos datos, así que no tendrá más
remedio que cancelar cualquier plan que tenga con Abigail.
—¿Ahora mismo? —repite en un tono poco entusiasta, rascándose la
nuca.
—Espero el archivo en mi bandeja de entrada en los próximos quince
minutos. Y debes estar disponible en caso de que surja alguna pregunta.
—Bien.
—Perfecto.
Cuelgo y veo desde el ascensor cómo los dos se dan la vuelta, pero
parece que todavía creen que tienen algo que discutir. ¿Qué demonios no
entendió Carter de inmediato, y...?
—¿Qué haces ahí? —Jess, de todas las personas, viene estrellándose en
medio de mi tren de pensamiento.
129
Doy la vuelta rápidamente para que no pueda seguir mi mirada, y
sostengo mi tarjeta hasta el sensor del ascensor. —Necesito correr hacia arriba
Página

antes de mi próxima cita. ¿Tú?


—Eso no es lo que quise decir, Jay.
Mierda. ¿Se ha dado cuenta? —Adelante, entonces —digo con la mayor
indiferencia posible cuando entró en el ascensor con ella. Sin saber si Carter y
Abigail han terminado con su pequeña despedida de solteros. Lo cual será
mejor que sea así.
—Me refiero a que parecía que estabas siguiendo a alguien. La Srta.
Davis, específicamente.
Mantengo mi cara neutral. —¿Por qué demonios haría eso?
—Porque no te gusta el hecho de que esté con uno de nuestros
empleados. —Una sonrisa de conocimiento se extiende por su cara—. Porque
estás celoso. Dime que me equivoco.
—La Srta. Davis es perfectamente libre de hacer lo que quiera, con
quien quiera.
—Es verdad, porque no puedes detenerla de ninguna manera —me
pincha. Con bastante éxito. No queriendo morder el anzuelo, me doy la vuelta
y miro desinteresadamente a mi Rolex.
Pero Jess no sería Jess si se rindiera tan fácilmente. —Carter está
bastante bueno. Si no trabajara para nosotros, yo también le echaría el ojo.
—Siéntete libre.
—Pero por lo que parece, le gustan más las rubias bajitas y de grandes
pechos, lo que es más o menos lo contrario a mí. De todos modos, no me
gustaría interponerme en el camino de la Srta. Davis.
Me pasó una mano por el pelo y respiró profundo y despacio para
mantener la calma. —Al menos uno de nosotros tiene sentido de la decencia
—murmuró a través de los dientes apretados y salgo del ascensor, que se ha
detenido en el momento justo. Jess parece segura y decidida a ponerme de los
nervios, aunque Carter ya se ha ocupado de eso por ella. No puedo recordar la
última vez que estuve tan enojado por una mujer. Tengo que saber lo que pasa
130
entre él y Abigail, y que me condenen si no lo averiguo antes de mi próxima
junta.
Página
—Siento mucho todo esto, Abby. —Jason me da una mirada totalmente
innecesaria de disculpa.
—El mundo no se va a acabar sólo porque no puedas llevarme a comer.
—¿No lo hará?
Yo sonrío. —No. Y tampoco me voy a morir de hambre.
Jason da un dramático suspiro de alivio. —¡Uf! Eso habría sido una
verdadera lástima, también. Lo dejamos para otro día, ¿Bien?
—¡Está bien!
—Tengo que subir y aplacar a King Kong ahora.
—¿King Kong? —Me lleva un segundo, pero luego sonrío—
...¿Jayden?
Él sonríe, golpeando contra su pecho con sus puños. —Sí, todo el
mundo aquí le llama así... excepto las chicas nuevas.
Me rio a carcajadas de la imagen mental de Jayden saltando en el techo 131
de su propio hotel, aplastando aviones.
—Hacer reír a Abby una vez más antes de irse: comprobado. Pero ahora
Página

debo irme de verdad, bella dama.


¿Bella dama? Hm... —Bien. Bueno, ¡gracias por esto! —Sonrio,
sosteniendo la rosa que él tenía entre los dientes cuando llegó. No tengo ni
idea de cómo consiguió una tan rápido.
—Te mereces todo un ramo de flores por no delatarme con King Kong.
—Yo lo aceptaré.
—Debidamente anotado, Madame. —Jason se inclina con un ademán y
lo mantiene, caminando hacia atrás en una pose servil antes de finalmente dar
la vuelta para entrar en el ascensor.
¡Qué locura! Un chiflado divertido y simpático.
Aun sonriendo contenta conmigo misma, camino hacia el bistró frente a
la recepción y me pido un sándwich de jamón y queso tostado para llevar.
Mientras espero, llamó a Jayden. Llamó antes, pero ignoré su llamada para no
tener que decirle por qué iba a comer con Jason, o por qué estábamos en
contacto. Bajo ninguna circunstancia podía dejar que se enterara de los
problemas con el plan de presupuesto de Jason. Así que estoy un poco
nerviosa mientras escucho sonar el teléfono. Si quiere saber por qué no
contesté antes, tendré que mentir. Al menos será más fácil por teléfono que
cara a cara.
La línea hace clic.
—Srta. Davis —¿Por qué tan formal?
—Hola, Sr. King. Vi que llamó.
—¿Por qué no contestó? —pregunta inmediatamente, lo que me lleva a
una curva.
—No escuché sonar el teléfono...
—¿No estás en la oficina, entonces?
—Sí, lo estoy —respondo sin pensar, y luego siento ganas de golpearme
en la cabeza. Cuando la mujer detrás del mostrador me da mi sándwich,
132
Jayden sabrá que es una mentira. Mi cabeza se siente como una olla a presión.
Es hora de cambiar a una marcha más lenta— ...pero... yo... no estaba en mi
Página

escritorio, porque... estaba... en el baño. —¡Dios mío, qué patético! Tan, tan
patético.
—Ah.
—¿De qué se trataba? —Continúo, tratando de cambiar de tema.
—Lo discutiremos más tarde. —Suena extraño. Extrañamente genial.
—¿Sigue en pie lo de esta noche?
—Ya veremos.
—Bien. —digo, en un tono tan brusco como el suyo.
—Hasta pronto, entonces. Voy a entrar en la oficina ahora.
Mis ojos se abren de par en par. —¿Ya has terminado con tu reunión?
—Sí.
¡Mierda! ¡Necesito ir arriba, ahora mismo!
—Genial. Nos vemos pronto.
Cuelgo, y luego me apresuro a volver lo más rápido posible al bistró,
donde la mujer ya está mirando alrededor preguntándose dónde he
desaparecido. —¡Ahí estás!
—Lo siento... ¡y gracias! —Prácticamente arrancó la bolsa de papel de
su mano y la meto en mi bolso junto con la rosa de Jason, antes de sacar mi
tarjeta del bolsillo lateral y correr al ascensor.
Con impaciencia sostengo la tarjeta plástica hasta el sensor, rezando
para que Jayden no entre en el vestíbulo en este momento exacto. Mis
oraciones son respondidas; con un suspiro de alivio, entró en el ascensor, que
me lleva al trigésimo piso como de costumbre. Mi pulso vuelve a la
normalidad de camino a la oficina y se cuadruplica en el momento en que abro
la puerta. ¿Adivina quién está de pie en la ventana junto a su escritorio?
¡Maldita sea, maldita sea, maldita sea!
Jayden me da la espalda, así que brevemente considero pasar a
escondidas para llegar a mi propio escritorio. Pero eso requeriría que estuviera
completamente en silencio, y probablemente también invisible. Así que me
quedo ahí de pie, estudiando su camisa blanca, la forma en que se extiende por
133
sus anchos hombros y desaparece en la cintura de sus oscuros y perfectamente
ajustados pantalones de traje. Un cinturón de cuero del mismo color los
Página

sostiene alrededor de sus delgadas caderas, que se curvan en un culo


perfectamente formado. De repente, al tener a la vista la entrepierna de
Jayden, me doy cuenta de que se ha dado la vuelta. Pero en lugar de ir
directamente a su cara, mis ojos se desvían a todas las regiones posibles de su
cuerpo. El estómago plano de Jayden. Su pecho curvo, con los brazos
cruzados delante de él, haciendo que sus bíceps parezcan más grandes y
musculosos de lo normal. Las manos que agarran su bíceps: manos grandes,
fuertes y bien cuidadas, las que me agarraron en mi sueño y me levantaron
sobre el escritorio y...
Obligo a mis ojos a mirar a la cara de Jayden, tratando de no
acobardarme. Su mandíbula cincelada, sus labios llenos sin ser demasiado
femeninos... y esos ojos azules casi surrealistas que me dan una mirada oscura.
—Eres la peor mentirosa del mundo entero —gruñe, caminando hacia
mí.
No esperaba meterme en esto tan directamente, así que la única
respuesta que se me ocurre es la ignorancia fingida. —¿De qué estás
hablando?
—Sobre la rosa que recibiste de Carter y sobre qué ignoraste mi llamada
por él.
Mastico con culpa mi labio inferior y miró fijamente al suelo como un
niño de seis años que ha sido sorprendido jugando con fósforos.
—No puedo trabajar así, Abigail.
Miro hacia arriba con sorpresa y lo encuentro tan cerca que miro su
pecho bien definido. Me alejo un paso, pero aún tengo que inclinar la cabeza
hacia atrás para ver su cara. Sus ojos entrecerrados están fijos en mis labios,
que humedezco inconscientemente por el nerviosismo. ¿Qué se supone que
significa? “No puedo trabajar así” ¿Está pidiendo mi renuncia? —¿Qué
quieres decir, Jayden?
En lugar de responder, se planta aún más cerca, pareciendo un gigante
incluso en esta enorme oficina, mientras que yo me siento de unos quince
134
centímetros de altura, un insecto que podría aplastar sin pestañear. ¿De eso se
trata? ¿De demostrar su poder? ¿De mostrarme que puede reemplazarme en
Página

cualquier momento si no sigo la línea o no atiendo el segundo llamado? ¿Si


me atrevo a ignorarlo? ¡Ridículo! No, gracias.
—Si quieres despedirme sólo porque no tomé la llamada y dije una
pequeña mentira piadosa, entonces adelante! No tienes que hablar de ello y
hacer amenazas veladas. Sólo dime lo que quieres. Lo creas o no, puedo
manejarlo.
Los ojos de Jayden se deslizan hacia arriba y se encuentran con los
míos, brillando tanto que enciende algo en lo profundo de mi ser. No sé lo que
es, pero no puedo dejarle saber lo confuso que me hace, así que mantengo su
mirada firme.
—¿Quieres saber lo que quiero, Abigail?
—Sí. —digo con voz firme, mientras la suya me hace temblar la
columna vertebral. Duro y profundo. Algo oscuro parpadea en sus ojos. Algo
que me dice que estamos hablando de propósitos cruzados. No se trata de que
me despidan. Se trata de Jason. Jayden está celoso.
—¿Y realmente crees que puedes manejar la respuesta?
De repente ya no estoy segura, pero asiento de todos modos, y doy dos
pasos atrás automáticamente.
—Te quiero en mi escritorio, Abigail —Mis ojos se abren de par en
par—. Quiero follarte hasta que te corras para mí, hasta que explotes debajo
de mí. Una y otra vez. Quiero eso cada vez que entres en esta habitación.
Un rubor caliente se extiende por mi cara mientras me estrujo el cerebro
por una respuesta. Pero todo lo que tengo son esas imágenes de mis sueños y
una espesa niebla de lujuria. Bajo los ojos para evitar que Jayden lea mis
emociones, y mi aliento se recupera cuando veo el enorme bulto que amenaza
con salir de sus pantalones. Y por supuesto este cruel bastardo decide cerrar la
distancia que acabo de poner entre nosotros.
—Detente... —Me las arreglo a decir con ronquera. También se dirige a
mi propio cuerpo, que parece haber mutado en una bola gigante de hormonas.
135
Por muy primitivas que fueran las palabras de Jayden, no creo que haya estado
tan excitada en toda mi vida.
Página

—Entonces deja de actuar como si no quisieras saber cómo se sentiría


mi polla dentro de ti. Deja de coquetear con otros hombres aunque obviamente
me quieras.
—¡Yo... no lo hago! —respondo, lo cual no es ni creíble ni
particularmente imaginativo.
No hay respuesta. Sólo su caja torácica presionando contra la mía con
cada aliento desordenado. ¿O es que vienen de mí? Mi corazón late con fuerza
en mi garganta —Jayden, yo... lo digo en serio.
—Yo también —gruñe y luego mi bolsa cae al suelo y mi trasero al
escritorio. Jadeo sorprendida, completamente abrumada por su enorme cuerpo
chocando con el mío, y por su mano cerrándose alrededor de mi cuello. Con la
otra me empuja la falda de mi vestido con impaciencia, y luego me levanta los
muslos. Le dejo reclamar el espacio entre mis piernas, le dejó presionar sus
labios contra los míos, dejo que su lengua se deslice en mi boca. Porque es
todo lo que puedo hacer. Porque está sobrecargando mis sentidos. La forma en
que me sostiene, el calor que irradia, su olor. Su lengua, deslizándose contra la
mía, masajeándola, rodeándola, explorando cada pequeña grieta de mi boca.
Duro, sin vacilar, exigente. Reclamando todo lo que sus labios tocan como
propio. Devuelvo el beso, jadeando por la respiración, igualando cada
movimiento apasionado de su lengua, sintiendo el anhelo que he estado
reprimiendo durante días, brotando de repente sin obstáculos. No puedo
reprimir un suspiro suave y gutural, porque, joder, nadie me ha besado nunca
así y si lo han hecho, Jayden ha borrado mi recuerdo de todos ellos para
siempre. Nuestros labios se derriten juntos, nuestras lenguas se entrelazan,
jugando unos con otros como si nunca hubieran hecho otra cosa. Nos
hundimos cada vez más profundamente en el otro en un vertiginoso frenesí sin
aliento, besándonos más intensamente, más desinhibida mente. Me agarro de
su grueso pelo y le agarro la camisa, queriendo acercarlo aún más, aunque no
puedo envolver mis piernas alrededor de sus caderas porque mi vestido está en
el camino. Jayden, sintiendo esto también, me levanta por un momento para
136
empujar el inconveniente material sobre mi trasero. Apenas noto la madera
fría debajo de mí cuando me baja de nuevo. Sin romper el beso, me dobla las
Página

piernas alrededor de su pelvis y se presiona fuertemente contra mí. Cuando


siento que su erección me perfora contra mi centro, estoy acabada. Todo
dentro de mí se tensa; estoy mojada, gimiendo suavemente en su boca. Hace
un sonido bajo e increíblemente sexy que envía vibraciones a través de mi
cuerpo, hace temblar los finos nervios de mi interior.
¡Lo quiero!
Lo quiero tanto que apenas puedo soportarlo.
—¡Ups! ¡Lo siento! —Una voz penetra en la niebla que nos envuelve a
Jayden y a mí, pero sólo el sonido de una puerta que se cierra me deja claro
que alguien acaba de estar en la habitación con nosotros.
Rompo el beso, jadeando y mirando por encima del hombro de Jayden.
—¡Mierda! ¿Quién era?
—Sólo mi hermana.
—¿Qué? ¡Oh, Dios! —Intento apartarlo para poder bajarme de su
escritorio, pero su gran cuerpo me mantiene en su sitio.
—No hay razón para entrar en pánico, ¿Bien? —El pecho de Jayden
está subiendo y bajando pesadamente; sus labios están hinchados, y todavía
está duro como una roca. Todo eso sólo me hace más claro lo que acabamos
de hacer.
—¡Bájame!
—En un minuto —dice un poco profundo, en una voz tan áspera como
el papel de lija.
—No —Empujo contra su pecho con ambas manos—. ¡Ahora!
—¿Qué pasa?
—¿Qué pasa? Trabajo para ti, y mi culo desnudo está en tu escritorio.
Descubre el error. —Sacudo la cabeza, evitando sus ojos, que siguen siendo
eléctricos de deseo. ¿Cómo ha podido ocurrir esto?
—Oye, mírame. —Los suaves dedos me agarran la barbilla y me
obligan a mirarlo a la cara otra vez, aunque eso es exactamente lo que intento
no hacer—. El único 'error' que veo es que mi hermana nos interrumpió. La
137
próxima vez...
—¡Olvídalo! —Irrumpo con fuerza—. ¡No habrá una próxima vez!
Página

Su expresión se endurece. —Lo discutiremos en la cena cuando vuelva


de mi reunión.
—Dadas las circunstancias, tal vez deberíamos cancelar la cena.
El agarre de Jayden en mi barbilla se aprieta; me mira con aún más
determinación. —Las circunstancias son exactamente el motivo por el que
deberíamos sentarnos a hablar, Abigail. ¡Necesitamos discutir esto! —Levanta
una ceja de forma inquisitiva—. Puedes arreglártelas unos minutos sin volver
a atacarme, ¿verdad?
Jadeo con indignación y le quito la mano de encima, empujándolo. —
Te abalanzaste sobre mí... No quería hacer eso en absoluto.
—Díselo a tus bragas mojadas. —Se ajusta la camisa y se acaricia el
pelo en su lugar con una sonrisa engreída en los labios. Y se ve tan bien
haciéndolo.
Esto no es justo.
No. Es. Justo.
No quiero que me guste. No ahora. No antes de que termine el estudio.
—Entonces hablemos ahora —sugiero para que podamos terminar con
esto.
—Tengo que ir a una reunión ahora mismo.
Me burlo y evito mirarlo mientras me pongo el vestido en su sitio y me
aliso el pelo despeinado.
Tiene razón, por supuesto.
Tenemos que hablar de esto. Si quiero seguir trabajando para él, de
todos modos. Lo cual es definitivamente el caso. Sólo quiero trabajar para él
sin esos... llamémoslos... arrebatos de emoción. Todavía no entiendo cómo
sucedió esto, aparte de las hormonas, los procesos bioquímicos y cualquier
otra cosa que apagó la parte de razonamiento de mi cerebro y me convirtió en
una especie de animal. Normalmente no soy así. De hecho, hace más de tres
años que no dejo que un hombre se acerque tanto a mí. Y me sentí bien. Se
sentía bien. Muy bien.
138
—Me voy —dice, interrumpiendo mis pensamientos. Deja que sus ojos
se deslicen sobre mí con una expresión que no estoy segura de cómo
Página

interpretar—. Ve a refrescarte si quieres. Puedes tomarte el resto del día libre,


en lo que a mí respecta. Pero quiero verte más tarde, ¿de acuerdo?
Asiento con la cabeza. —Está bien.
—¡Oh Dios mío, Abby! —Alice chirría al teléfono cuando termino de
contarle lo del pequeño encuentro entre Jayden y yo—. ¿Cómo fue? ¿Cómo
fue? ¡Cuéntame! ¡Cuéntame!
He aceptado la oferta de tomarme el resto del día libre, y me he hundido
en la cama del hotel con un suspiro. —Fue... increíble —respondo
infelizmente.
—¿Increíblemente malo?
—No, bien.
Prácticamente puedo oír a mi hermana sonriendo de oreja a oreja. —No
tienes ni idea de lo feliz que estoy por ti. ¿Entonces, a dónde va eso? Va a
alguna parte, ¿no?
—¡No hay posibilidad!
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque no quiero que lo haya. Es... ¡es mi jefe!
—Oh, vamos. No serías la primera persona que se acuesta con su jefe.
—¡Alice! —Exclamó indignada—. De todos modos, no quiero
acostarme con él. Por... el estudio.
Mi hermana deja salir un largo aliento. —Sabes lo que pienso de ese
estudio.
—Sí, sí, crees que es terrible. Pero voy a hacerlo de todas formas.
Tengo que hacerlo, aunque no puedas entender por qué.
—¿Pero qué tiene que ver eso con que empieces o no algo con Jayden?
—Probablemente me esté besando con un tipo mientras duermo...
¿cómo puedo empezar a ver a otro al mismo tiempo? No lo sé, de alguna
139
manera eso parece...
—¿Inmoral?
Página

—Sí.
—Depende del tipo de relación que quieras con Jayden.
—Ninguna —miento.
—Abby.
—Nada serio, en todo caso.
—¿En serio? Eso me sorprende.
—No quiero nada que me deje vulnerable. Nada cercano, nada
comprometedor. Ugh, realmente no quiero a ningún hombre en mi vida en este
momento, Alice. Pero Jayden es tan... tan...
—¿Caliente?
—Sí —susurro, como si incluso sentirme atraída por él estuviera
prohibido de alguna manera. Probablemente porque lo está, lo que nos lleva de
vuelta al tema que nos preocupa—. Creo que me sentiría culpable, como si lo
estuviera engañando o algo así.
—Mira. En primer lugar, no estás haciendo el estudio por diversión.
Segundo, no podrás recordar nada de todos modos. Y tercero, no puedes
engañar a alguien a menos que ustedes dos estén involucrados. Y monógamo.
¿Es eso lo que quieres?
—No lo sé, Alice.
—En otras palabras... cuando piensas en el beso, ¿cómo te sientes?
—¿La Dra. Peters ha sido tu tutora? Suenas igual que ella.
—No cambies de tema, Abby.
Sólo pensar en sus manos y labios hace que una horda de mariposas
baile samba en mi estómago, pero me lo guardo para mí. —No me opondría a
hacerlo de nuevo —respondo sobriamente— pero...
—Sin peros. Estás pensando demasiado. Deja que pase y veamos a
dónde va. He estado deseando tanto que encontraras algo así, Abby. Y tú
misma dijiste que te gustaría estar cerca de alguien otra vez. Esta es tu
oportunidad... ¡y es con un tipo como Jayden! Ve por ello, relájate, sé feliz. Sé
Abby otra vez, ¿sabes?
140
—Sigo siendo yo. Sólo una versión más cautelosa que no quiere
terminar decepcionada o usada de nuevo.
Página

—No quiero que eso te pase a ti tampoco. Puedes mantener a Jayden a


distancia, aunque... Una aventura es suficiente para empezar. Algo casual, sin
obligaciones. Entonces tampoco le debes explicaciones en cuanto al estudio.
—Hm...
—Tal vez ustedes dos deberían hablar de ello primero.
Miro el radio despertador y mi corazón late un poco más rápido. —
Cenaremos juntos en dos horas.
—¡¿Y me lo dices ahora?!
—Whoops.
—Sí, ¡vaya si es cierto! ¿Cómo una cita real? —Suena incluso más
emocionada que yo—. ¿Qué llevas puesto?
Me miró a mí misma. —Un vestido de tubo blanco...
—¿De dónde sacaste un vestido blanco de tubo? ¿Fuiste de compras?
—No. —Hago una cara en anticipación a la respuesta chillona que estoy
a punto de obtener—. Jayden... lo puso a disposición para... mí.
—¿Él qué? ¡Te compró un vestido!
—...Y un traje —agrego. Probablemente sea mejor dejar los tacones a
juego y la lencería.
—¡No puede ser! ¿Qué más te compró?
—Nada —me rio—. Sólo lo hizo porque no tenía una muda de ropa
aquí conmigo. Sólo sentido común, por así decirlo.
—¿Y no estás segura de si quieres involucrarte con él? ¿De verdad?
Ahora tengo algo de sentido común para ti, Abby: si dejas que este tipo se
escape sólo por ese estudio, estás completamente sin esperanza...

141
Página

Ven al piso 34 a las 6:30.


Te recogeré en el ascensor.
Estoy deseando verte.
J.
6:16 PM

El teléfono sigue en la mano, me dirijo al empleado del hotel que pone


la mesa del salón en la terraza de Four Kings, donde Abigail y yo estamos a
punto de cenar y "hablar", si es necesario.
—Recuerda el vino también, por favor.
—Ya está en el carrito de servicio, Sr. King.
Miro en la dirección que ella apunta, y asiento con satisfacción cuando
veo agua y vasos también. El mantel está puesto. La comida está en una
bandeja de calentamiento. Platos. Vajilla de plata. Se ve bien.
—¡Perfecto! Eso es todo, entonces. Me encargaré de todo lo demás yo
mismo; puedes volver al restaurante.
—Bien. Que tenga una buena noche, Sr. King.
—Gracias, señorita... —¿Cómo se llamaba?
—Sánchez. María Sánchez. —Me da una sonrisa avergonzada, aunque
yo soy el que no sabía su nombre. Dios sabe cómo se acuerda Jess de todos
ellos... Jess, que está llamando ahora, de hecho.
—Que tenga una buena noche también, Srta. Sánchez —le respondo,
sosteniendo la puerta mientras rechazó la llamada de mi entrometida hermana.
Lo más probable es que sólo quiera insinuarme sobre Abigail un poco más.
Hablando de Abigail, ¿por qué no ha respondido a mi mensaje? No está
planeando ignorarme, ¿verdad? Todo es posible con esa mujer, por lo que no
estoy tan seguro de mi inevitable éxito como siempre. Con la mayoría de las
mujeres, un beso es todo lo que se necesita para envolverlas alrededor de mi
dedo meñique. ¿Pero Abigail? El hecho de que hoy haya sido masilla en mis
142
manos no significa necesariamente nada, como lo demuestra su reacción
después. Lo que sólo hace que sea un desafío aún mayor ganársela. Después
Página

de esa pequeña probada en la oficina, quiero más. Quiero saber... tengo que
saber cómo es follar con ella, sólo porque es diferente. Más inteligente, más
divertida, más rápida, más impredecible, y por lo tanto más atractiva que todas
las demás con las que he perdido mi precioso tiempo. Gracias a Abigail,
estuve peleando con una erección durante la mayor parte de la reunión,
pensándola en todas las posiciones imaginables. La presión en mis bolas
nunca ha sido tan mala.
Miró con impaciencia la pantalla de mi teléfono. Todavía no hay
respuesta de Abigail. Una de Jess, sin embargo. Pongo los ojos en blanco.

¿Dónde estás? ¿Ya te fuiste a casa por el día?


P.D.: ¿Qué es exactamente lo que encontré antes?
6:21 PM

Tengo otra reunión.


PD: Algo que no es de tu incumbencia. Y en el futuro, llama antes
de entrar en mi oficina.
Gracias.
6:21 PM

¿Tu reunión es con una rubia y se llama Abigail Davis, por


casualidad?
P.D.: Yo *he * llamado a la puerta
6:22 PM

La reunión está empezando. ¡Que tengas una buena noche!


PD: Ahora todo lo que tienes que aprender es a esperar hasta que
alguien te invite a entrar
6:22 PM 143

Compruebo la hora una vez más, luego pongo el teléfono en vibrador y


Página

lo dejó caer en el bolsillo de mi pantalón. Ahora tomo la falta de respuesta de


Abigail como una buena señal: ella habría dicho algo si no estuviera
planeando venir. Creo que la he descubierto al menos hasta ahí. Revisó el
carrito de servicio por última vez, y luego pongo los muebles del salón en su
lugar. Si todo va según lo planeado esta noche, tendré a Abigail Davis
desplegada en esta tumbona redonda en poco tiempo.
Por supuesto, ella tendrá que aparecer primero, creo que después de
esperar en el ascensor durante diez minutos. Esperar me molesta muchísimo.
No saber si va a venir o no es aún peor. Marco su número con irritación, pero
luego cuelgo cuando veo la pantalla encima del ascensor finalmente,
finalmente se ilumina. He bloqueado la terraza del tejado en el sistema esta
noche, concediendo sólo el acceso a la tarjeta del ascensor de Abigail, así que
ella es la única persona que puede estar en camino hacia aquí. Mi sospecha se
confirma un momento después cuando las puertas se abren y ella sale. Todavía
lleva ese vestido blanco, que siento como si se lo arrancaran de su cuerpo en el
acto. La vista de ella me hace olvidar mi ira.
—Hola, Jayden. ¿Cómo estás? —Ni siquiera se le ocurre disculparse
por llegar tarde. Increíble esta mujer. Le voy a quitar esos minutos más tarde.
Doble.
—Me alegro de verte, Abigail —volviendo a guardar mi teléfono.
—¿No íbamos a cenar? —pregunta, evitando mis ojos.
—Sí, pero no en el restaurante.
—¿Dónde, entonces?
—Aquí en la azotea. —Pongo una mano en su espalda para dirigirla
hacia la derecha. A diferencia de aquella vez en el restaurante de su hermana,
ella no se acobardó. Después de la forma en que nos besamos antes, habría
sido extraño si lo hubiera hecho.
—Bien... —suena desconfiada.
—La vista en mi oficina no es nada comparada con la de aquí arriba —
le aseguro, pero no sonríe como esperaba que lo hiciera. Pero lo hará. Estoy
144
seguro de ello... especialmente ahora que hemos llegado a la terraza, y el
viento le está atrapando el pelo. Es muy sexy, y también lo es la forma en que
Página

echa la cabeza hacia atrás para tratar de controlarlo. Apuesto a que así es
como se verá cuando me monte, pero aún no hemos llegado. No del todo. A
juzgar por lo distante que está actuando, puede que tenga que tener un poco de
paciencia. Me detengo detrás de ella, cerca del parapeto de cristal de dos
metros que rodea toda la terraza del tejado.
—Vaya... —Abigail respira, presionando sus manos contra el vidrio—.
Eso es realmente impresionante. Podrías cobrar la entrada por esto.
Permanezco en silencio, dejando que mis ojos vaguen por la curva de su
cintura, sobre su redondeado trasero, por sus piernas. Todo lo que puedo
pensar es en follarla en esta misma posición, por detrás, agarrando sus firmes
pechos mientras ella presiona sus manos contra el cristal para recibir mis
fuertes empujones. Mi polla se mueve casi violentamente al pensarlo.
—¿No lo crees? —Se da la vuelta para mirarme, sin tener la menor idea
de lo que me está haciendo—. No es una mala idea de negocios, ¿eh?
—No estamos aquí para discutir de negocios —respondo, cerrando
lentamente la distancia entre nosotros, con mis ojos fijos en sus labios llenos.
Un paso, y estoy lo suficientemente cerca como para respirar el débil olor a
vainilla con el que me estaba volviendo loco antes en la oficina—. Estamos
aquí para hablar de cuándo retomar donde lo dejamos esta tarde, Abigail.
Me mira con los ojos muy abiertos. —No pierdes el tiempo, ¿verdad?
Acarició un mechón de su pelo ligeramente, y podría jurar que Abigail
se estremece cuando lo cepillo detrás de su oreja. —El tiempo es precioso.
Podríamos pasar algo de él juntos. Entonces tendríamos más.
—Jayden... —Se rompe, se inquieta. Me preparo para que me derribe,
pero entonces... —¡No estoy buscando nada serio!
Mis cejas se disparan. No estoy seguro de haber escuchado esa frase de
una mujer antes. —¿Qué? ¿Querías una relación? —Abigail mira con horror,
lo que me hace sonreír—. ¡No, no, no te preocupes!
—Entonces todo está bien.
La miró con diversión, sintiendo que estoy en la película equivocada o
145
algo así. No esperaba que me lo pusiera tan fácil. ¿Cuál es la trampa?
—Y sin obligaciones —continúa.
Página

Se me pinchan los oídos; me aparto un poco para darle una mirada


escrutadora. —¿Quieres decir que también quieres acostarte con otros
hombres? — Mis pensamientos se dirigen automáticamente a Carter, y el
hecho de que Abigail no responda inmediatamente... bueno, no me gusta ni un
poco.
—Yo... no quiero tener que darte explicaciones ni nada, eso es todo.
—¿Explicarme sobre qué, Abigail?
Ella hace un gesto despectivo con una mirada.
—¡Oh, olvídalo! Fue una idea estúpida. Los asuntos no son más que
estrés. —Ella trata de empujarme, pero yo me acerco para bloquearle el
camino. No se va a escapar tan fácilmente.
—No estamos olvidando nada aquí. ¿Quieres algo casual? Por mí está
bien. Pero casual no significa que vaya a compartirte. Quiero ser el único que
se acueste contigo. Y créeme... —Mi expresión se endurece—. Una vez que
hayas tenido mi polla, no vas a querer ninguna otra.
Sus mejillas se ponen rojas, y se lame los labios de una manera que me
hace querer hacerlo por ella.
—¿Cómo puede alguien ser tan arrogante? —pregunta, sacudiendo la
cabeza. Es dolorosamente obvio que está tratando de cubrir su propia
autoconciencia, y evitar tener que responder a mi pregunta.
—Tengo todas las razones para serlo. Y me encantaría mostrarte por
qué. Pero primero tengo que saber que no habrá nadie más que yo, Abigail.
—Yo... no puedo garantizar eso, sin embargo, porque...
—¿Por qué? —La incito, asombrado—. ¿Tienes novio?
—¡No!
—¿Qué es entonces? —No puedo imaginarme que sea el tipo de chica
que salta alrededor de varias camas a la vez. Puedo oler esos pozos negros de
ETS a una milla de distancia: No me enorgullece, pero yo mismo solía
meterme con ellas. Así que estoy seguro en un 99% de que Abigail no es así.
—No es asunto tuyo. —Me da la espalda otra vez—. Si no te gustan las
146
condiciones que establezco, puedes buscarte otro juguete con el que jugar.
¿No es asunto mío?
Página

¿Qué...?
¿Esto es por el estudio que está haciendo, y el hecho de que podría
terminar teniendo sexo con alguien más? ¿Alguien más que, si todo va bien,
seré yo? Pienso por un momento, y concluyó que esta es la única explicación
plausible para sus extraños requerimientos. Si es así, entonces puedo estar de
acuerdo sin dudarlo. Pero decido probar a Abigail un poco primero, así que le
tomo la cintura y le doy vuelta para enfrentarme. —¿Te parecería bien que yo
también siguiera teniendo sexo con otras mujeres?

147
Página
Por una fracción de segundo, siento una punzada de celos. No es
doloroso, pero es desagradable, y tan inesperado como la pregunta de Jayden.
Claro que sólo intenta provocarme, pero no voy a hacerle el favor de actuar
ofendida o enfadada. ¿Por qué debería hacerlo? Cuanto menos se tome en
serio cualquier aventura que empecemos, menos me torturará mi conciencia
culpable, y más me puedo divertir... diversión en forma de todas las cosas que
no he hecho en lo que parece una década, porque no quería hacerlo. Había
dejado a mi monstruo sexual en un largo y profundo sueño, Jayden lo besó
para despertarlo. Literal y figuradamente. Ahora ha tenido una probada, y
quiere más.
Más manos. Más labios. Más piel de gallina.
¡Más Jayden!
Cuando se abren las puertas del ascensor y lo veo parado frente a mí, 148
seguro de sí mismo, desenvuelto, sexy, fue WOW. ¡Y no debía... babear! Pero
sólo porque cada fibra de mi cuerpo sea atraída por él no significa que tenga
Página

que tirarme a sus pies. Si me dejo involucrar con él, será de igual a igual. Él
no es mejor que yo, y me condenaré si dejo que empiece a sentirse superior a
mí. Por eso respondo con la mayor indiferencia posible: —Siempre y cuando
no olvides usar condones.
Por la mirada que me da Jayden, pensarías que me he presentado a la
misa católica llevando sólo un liguero. Nunca lo he visto completamente sin
palabras, casi en estado de shock. No tiene precio.
—A ti, no me importa compartirte, pero las enfermedades, no gracias —
añado por buena medida, refunfuñando para mis adentros. Aunque asuste a
Jayden, valió la pena—. Tengo hambre, ¿cuándo comemos? —Me giro hacia
los muebles del salón cerca de la barandilla. Justo cuando estoy a punto de
sentarme en la mesa pequeña, Jayden aparece detrás de mí y saca la silla de
mimbre. Parece haber recuperado la compostura pienso mientras empuja el
carrito de servicio más cerca de la mesa y luego se sienta frente a mí. Espero
que comente mi respuesta, pero sólo me mira. Una mirada intensa y
escrutadora. Su mirada se desplaza desde mis ojos, a mi nariz, a mi boca y
luego de nuevo, como si estuviera tratando de resolver un rompecabezas. Si su
sonrisa de conocimiento es un indicio, tiene su respuesta. O al menos cree que
la tiene.
—¿Qué hay para cenar? —Preguntó, indicando la bandeja de
calentamiento en el centro de la mesa. La táctica de distracción funciona:
Jayden levanta la tapa, y la vista de mi hamburguesa favorita número uno, el
queso, tocino con cebollas asadas y aguacate, me hace la boca agua. Parece
que en realidad podría ser de la cafetería de Alice, lo que sería muy amable de
su parte.
—¡Gracias a Dios! —Exclamó teatralmente en alivio, apretando mi
mano contra mi pecho—. Aquí tenía miedo de tener que beber la viscosidad
de una concha de ostra o comer huevos de pescado por primera vez en mi
vida.
149
Las esquinas de los ojos de Jayden se arrugan cuando ríe, formando
esas pequeñas arrugas sexys. —¿Por qué pensaste eso?
Página

—Típica comida de snobs, ya sabes.


—¿Crees que soy un esnob? —Parece un poco sorprendido.
Me doy cuenta de que el comentario fue un golpe a su ego, y de repente
me siento con ganas de golpear un poco más fuerte.
—Bueno... quiero decir... estás sentado aquí en camisa y corbata...
—Eso se puede cambiar.
Lo tomo como un farol, pero de repente se vuelve serio cuando Jayden
me mira desafiante y se levanta de su silla. Su mirada me calienta cuando
primero se desata la corbata y luego-no puede ir en serio- empieza a
desabrocharse la camisa. Lentamente. Un botón a la vez. Al estilo
Chippendale, pero sin esos adornos femeninos. Siento la sangre correr hacia
mis mejillas mientras su estómago cincelado prácticamente me chupa los ojos
hacia abajo. En realidad, no quiero mirar, al menos no obviamente, pero tengo
que hacerlo. No recuerdo haber visto nunca un paquete de seis como este en
vivo y en color, quiero decir uno que realmente muestra claros contornos de
seis músculos abdominales cuadrados. Y resulta que las perfectas "V"
abdominales que desaparecen en la cintura de los pantalones de un hombre no
son de hecho, algo erótico que los autores de romances inventaron para
calentar la imaginación de sus lectores. No. En realidad existen. Y ahora
mismo la propia "V" de Jayden me está calentando de forma escandalosa.
¡Joder!
—Veo que tienes bastante apetito —escucho a Jayden comentar
triunfalmente, lo que me hace darme cuenta de que todavía estoy mirando. Le
daría la espalda si no se hubiera acercado a mi lado en este momento. Si miro
hacia abajo, estaré mirando su entrepierna. Dios, ¿dónde miro? Optó por el
tatuaje en su pectoral izquierdo, que dice "perdonado no olvidado".
—Estás de suerte, Abigail. Tocar está expresamente permitido hoy. —
Su voz es pura seducción.
No puedo resistir la tentación. Tentativamente, extiendo la mano y tocó
150
la piel sorprendentemente suave de su estómago, que este imbécil está
flexionando ahora, como si las cosas no fueran lo suficientemente malas.
Página

Trago de forma audible e intento retirar mis dedos, pero él los agarra
para detenerme.
—¿Tienes miedo de que rompas algo? No te tomé por tan tímida.
Yo tampoco, pero ¿cómo, en nombre de Dios, se supone que voy a
seguir el ritmo de esta obra de arte anatómica? ¿No es suficiente con que su
cara sea para morirse? ¿Tiene que tener el maldito cuerpo para que coincida?
Demasiado para todo el asunto de la igualdad. En algún momento debo haber
olvidado que el sexo implica estar desnudo, por lo menos normalmente.
—¿Cómo se consigue un cuerpo como este? Pensé que estabas en la
oficina todos los días desde la mañana hasta la noche.
Jayden se ríe. —No del todo.
Aspiro frustrada, sacudiendo mi mano. —Bien. Creo que sería mejor
que te encontraras una supermodelo o una atleta olímpica.
Los ojos de Jayden se estrechan por la molestia. —Levántate —me
ordena.
—¿Por qué?
—Levántate, Abigail.
Su mirada penetrante, y el hecho de sentarme frente a él me hace sentir
subordinada de alguna manera, me pone de pie.
—Date la vuelta.
—Jayden, ¿qué...?
—Por favor, date la vuelta y hazme ese favor.
—¿Por qué?
—Sólo hazlo. Confía en mí.
—¿Puedo? ¿Confiar en ti?
—Sé sincera contigo misma: ya lo haces. Si no, no estarías aquí,
preguntándote si debes ceder ante mí.
Tiene razón. Le doy la espalda vacilante, y siento su mejilla contra la
mía un segundo después.
—No te alarmes. — Su voz es un áspero susurro contra mi oído que me
151
hace temblar—. Voy a abrirte el vestido ahora.
Asiento con la cabeza, lo esperaba, y la sensación de sus manos
Página

rozándome el pelo del cuello me pone la piel de gallina. Sin decir una palabra,
desliza una mano desde la base de mi cuello hasta justo encima de mi trasero.
Siento que el vestido ajustado se va aflojando gradualmente, y luego suaves
dedos guiando las correas por mis hombros y brazos, mientras suaves labios
rozan el largo de mi cuello. Es casi imperceptible, lo que lo hace tan increíble.
Deliciosos escalofríos recorren mi espalda ahora desnuda. No puedo resistirme
a mirar por encima de mi hombro, y ver a Jayden arrodillarse mientras
lentamente, poco a poco arrastra el vestido sobre mi trasero, luego las caderas,
los muslos. La gravedad se encarga del resto, dejándome ahí de pie con nada
más que ropa interior de encaje y tacones de color crema. Mi corazón late con
fuerza mientras espero que se ponga de pie de nuevo, lo cual hace, pero
mucho más despacio de lo esperado, dejando que sus manos suban
tranquilamente por mis piernas. Primero mis pantorrillas. Luego mis muslos.
Siento sus labios en ellos, suavemente otra vez, haciendo que mis rodillas se
debiliten. Mi respiración es superficial. Ahora siento su propio aliento caliente
en mi trasero. También lo roza con los labios, pero de manera que hace que
cada pelo de mi cuerpo se ponga de punta. Cierro los ojos, tratando de... de...
reducir mi pulso. Pero se descontrola cuando Jayden se levanta y siento su
erección rozando mi trasero. El deseo me atraviesa con olas de calor,
endureciendo mis pezones y mojándome. Aprieto los labios para no quejarme,
lo que sería ridículo, porque casi no ha pasado nada. Ni siquiera nos hemos
besado.
—¿Todo bien? —Jayden murmura en mi mejilla. Sólo su voz me hace
cosas por las que otros hombres necesitarían sus pollas.
No puedo manejar más que un lánguido —Mmm —Un momento
después siento un soplo de viento contra mis pechos. Mis ojos se abren de
golpe, sorprendida... Ni siquiera había notado que Jayden me había quitado el
sujetador. Me lo quita de los brazos y lo deja caer descuidadamente al suelo.
—¡Date la vuelta, Abigail! —ordena roncamente.
Dudo. Nunca antes me había mostrado a nadie de esta manera,
152
totalmente expuesta, sin la cubierta protectora de otro cuerpo. ¿Y si no le
gusta lo que ve? ¿Si piensa que no soy lo suficientemente delgada, o que mis
Página

pechos tienen la forma equivocada? No están caídos, pero son demasiado


grandes para estar perfectamente levantados. Los chicos con los que he estado
no se han quejado ni nada parecido, ni siquiera lo contrario. Pero la mayoría
estaban encima de mí, y se distrajeron con el besuqueo, y.... y no se parecían a
Jayden.
—Date la vuelta —ordena de nuevo, pero más suave esta vez, con
menos urgencia—. ¡Mírame!
Respiro profundamente, dejando de lado todas mis dudas, y obedezco.
Sin duda me encuentro con su mirada ardiente, que ahora vaga
descaradamente sobre mi cuerpo casi desnudo. Sin decir una palabra, se lame
los labios y da un paso atrás.
—¿Qué tan malo es? —Pregunto en broma, un intento desesperado de
ocultar el hecho de que estoy retorciéndome por dentro. Hasta que me mira a
los ojos otra vez, con una expresión como si quisiera tragarme entera.
Aparentemente mis preocupaciones eran infundadas.
—Jesús, Abigail. Eres... perfecta.
—No, no lo soy.
—Para mí lo eres —Su mirada se une a la mía, se profundiza—. Quiero
que lo sepas, ¿de acuerdo? Cada segundo que pasemos juntos, quiero que te
quede absolutamente claro lo increíblemente sexy que creo que eres. —
Lentamente se mueve hacia mí, se detiene directamente frente a mí, se eleva
sobre mí—. Y si no me crees, tendré que demostrártelo.
—En ese caso, no creo ni una sola palabra.

153
—Quítate los zapatos —le ordenó con voz ronca, extendiendo mi mano
Página

para que se equilibre. Descalza, sólo se acerca hasta justo debajo de mi pecho,
y tiene que inclinar la cabeza hacia atrás para mirarme, un ángulo que hace
que sus ojos parezcan aún más grandes, su cara aún más hermosa, su boca aún
más sensual. Presionó a Abigail contra mí, siento sus firmes pechos contra mi
torso, su delgada cintura en mis manos, su aliento caliente en mi cara, y
finalmente sus labios llenos. Meto a la fuerza mi lengua en su boca,
bruscamente, sin vacilar; mi polla palpita tan fuerte contra los pantalones de
mi traje que no puedo evitar frotarme contra ella. La beso salvajemente,
conquistando cada rincón de su boca, masajeando su lengua con la mía,
absorbiendo su sabor. Menta. Menta y Abigail, que empieza a soltar esos
suaves gemidos que me excitan aún más. Chupo su labio inferior, lo muerdo,
luego vuelvo a meter la lengua dentro, besándola más profundamente, con
más avidez, con más hambre, frotando con más urgencia mi polla
dolorosamente dura contra su estómago. Luego arrancó a Abigail bruscamente
de sus pies, y colocó sus piernas alrededor de mis caderas; sus brazos caen
alrededor de mi cuello, al que se aferra como si fuera una cuestión de vida o
muerte. Se necesita cada gramo de autocontrol que tengo para no liberar mi
polla de sus ataduras tortuosas, empujar sus bragas a un lado y sumergirme en
ella. Pero no busco sólo un polvo rápido, no con ella, así que me recompongo
y la llevó a la tumbona sin romper el beso.
Con cuidado, me siento en la tumbona con ella en mis brazos,
manteniendo sus piernas alrededor de mi pelvis. Dejo que mis manos se
deslicen a lo largo de su estómago plano y sus costillas, presionando
suavemente. Ella entiende, arqueando la espalda en un movimiento fluido,
ofreciéndome sus preciosos pechos, regordetes y atractivos. Sus pezones
rosados y rígidos se ven tan malditamente deliciosos que casi la levantó para
sentarla y llevármelos a la boca. En vez de eso, corro mis manos a lo largo de
sus lados, sintiendo su corazón latiendo bajo mis dedos, su piel erizada. Me
detengo justo debajo de sus pezones, frotándolos suavemente con mis
pulgares. Es sólo un momento, pero es suficiente para hacer que Abigail jadee
154
y apriete el tapizado con fuerza, arqueando aún más su espalda. Pongo los
pezones entre mis dedos, sintiendo que se ponen aún más duros, dejando a
Página

Abigail jadeando, sin aliento. Sus reacciones me están volviendo loco. De


repente la necesito debajo de mí, la necesito aún más indefensa. Me inclino
hacia adelante, presiono sus pechos y me meto un pezón rosado en la boca.
Voy de un lado a otro, chupando, lamiendo primero uno y luego el otro,
estimulándolos con mis labios y lengua hasta que Abigail se mueve como si
estuviera bajo una descarga eléctrica. Yo rozo su carne sensible con mis
dientes, y ella deja escapar un sonido ronco entre un gemido y un grito. Ella se
acerca a mí, encuentra mi brazo, lo agarra para apoyarse. Sus uñas se clavan
en mi piel; todo su cuerpo está vibrando de excitación. Sigo chupando sus
pezones, disfrutando cada pequeño movimiento de su cuerpo, que de repente
se tensa. De repente, Abigail se queda completamente en silencio, y un
escalofrío recorre su cuerpo, y me doy cuenta de que se corre.
—Oh, nena —gimoteo. El conocimiento de que fui capaz de hacerla
venir de esa manera se dispara directamente a mi polla, caliente y palpitante.
Estoy tan duro que me duele. Sin sacar su pezón de mi boca, miro su cara,
tratando de encontrar su mirada, pero en vano. Ella cierra los ojos, sus
párpados revolotean, hundiendo los dientes en su labio inferior en el deseo.
Quiero... no, tengo que mirarla a los ojos, para memorizar la expresión en
ellos cuando pierde el control.
—Ven aquí —susurro, empujando una mano bajo su espalda para
enderezarla. Ella saca unos cuantos soplidos de mis labios antes de que los
deje ir a su garganta, besando y mordisqueando un camino hacia el lugar
donde su pulso se acelera salvajemente. ¿Dejar que recupere el aliento? No,
gracias. Miro su cara otra vez—. Abre los ojos, nena —ordenó roncamente—.
Mírame.
Abigail obedece, y la oigo gemir suavemente cuando siente mi otra
mano deslizándose lentamente por su muslo interior. Ni siquiera he llegado a
mi destino, pero ya puedo sentir su humedad bajo mis dedos, aunque todavía
lleva puestas sus bragas. Sigo acercándome, observando sus reacciones, hasta
que levanta sus caderas hacia mí y me da una mirada de desesperación.
155
—¿Por qué estás tan impaciente?
—Porque... nadie me ha tocado allí desde hace más de tres años —
Página

respira, con un desafiante brillo en sus ojos. Ella sabe exactamente lo que este
pedazo de información le hará... a mi polla. Si eso es cierto, es probablemente
la cosa más caliente que cualquier mujer me haya dicho.
—¿Más de tres años? —Hago eco con dudas mientras jalo sus bragas
mojadas a un lado.
Inhala con fuerza, asintiendo con la cabeza.
—Jesús, Abigail. ¿Intentas matarme? —Le meto un dedo entre los
labios y casi exploto en el acto. No sólo está lista, sino que prácticamente se
está derritiendo—. Joder, estás tan mojada, nena —murmuro, hundiéndome
suavemente más en su calor húmedo, y luego lentamente hacia fuera de
nuevo... dentro... fuera... dentro... fuera.
Abigail jadea.
Añado un segundo dedo y su aliento se vuelve irregular, como si se
olvidara de respirar. Casi jadeo, viendo la mezcla de excitación y asombro en
su cara. Es como si recordara lentamente lo que se siente al ser tocada, y el
hecho de que sea yo quien se lo muestre es brutalmente excitante. Froto mi
pulgar sobre su clítoris, haciendo que el cuerpo de Abigail tiemble. Ella se
retuerce, rodeando sus caderas, usando mis dedos. Echa la cabeza hacia atrás,
sin aliento. Mis labios encuentran su cuello de nuevo mientras sigo
masajeando esta parte de ella que me niego a compartir. Al menos, no por el
momento. Frotó su clítoris hinchado más rápido, sintiendo que aprieta mis
dedos tan maravillosamente. Está aún más húmeda, más apretada que nunca.
La presión en mis calzoncillos es casi insoportable; si ahora la empujara o
incluso dejara que sus manos se acercaran a mi polla, entraría en un segundo.
Aprieto mi mandíbula mientras los dedos de Abigail rozan mi erección,
respirando con fuerza, tratando de controlarme.
No es posible.
Mi polla se está hinchando aún más bajo su tentativa de tocarla. Tengo
que reducir algo de esta presión de alguna manera, así que la arrastró
impacientemente a un duro y húmedo beso. Sólo brevemente, porque sus
156
gemidos son cada vez más fuertes, mezclándose con los jugosos sonidos de su
dulce coño. Está cerca, y quiero mirarla a los ojos cuando se corra, para ver lo
Página

que siente... así que le meto una mano en el pelo, presionando ligeramente su
cabeza para evitar que se arquee.
Se queda muda de repente, como antes, y me mira con ojos húmedos y
brillantes, temblando por todas partes. Se agarra a mi cuello con impotencia
cuando alcanza su segundo orgasmo; lo alargó todo lo que puedo, inclinando
un poco los dedos, y todavía acariciando su clítoris pulsante. Un ruido
indefinido se escapa de sus labios y hace eco en mi boca. Lentamente retiró mi
mano, deslizándome fuera de ella mientras arrastro mi lengua a lo largo de la
suya, y la beso suavemente hasta que se recupera.
—Ya eres tan jodidamente sexy... pero cuando te corres...
La risa de Abigail suena ronca. —¿Ahora qué? —Su mano está
avanzando hacia mi ingle. La detengo, aunque todavía estoy tan duro que me
duele. No quiero entrar en su mano o follarla rápidamente para bajarme.
Abigail es la primera mujer en mucho tiempo con la que he querido disfrutar
del sexo, en lugar de acabar con ello para poder olvidar. Quiero llevarla a un
lugar más privado para poder hacerlo. Algún lugar donde pueda follarla toda
la noche si nos apetece.
—¿No quieres que yo...?
—Aquí no —interrumpo, levantando su mano a mis labios—. Vamos a
mi casa. No he terminado contigo. Te quiero en mi cama.
—Um... —Parece sorprendida, pero no es reacia a la idea. Supongo que
ha desarrollado un gusto por ello. —¿Qué hora es?
Miro mi reloj. —Casi las nueve.
—Se está haciendo tarde.
—Te llevaré a casa después, o de vuelta al hotel.
—No. Entonces no me acostaré hasta Dios sabe cuándo.
—No si te quedas en la mía —digo, sólo para ver si está dispuesta a
pasar la noche conmigo a pesar de su trastorno del sueño.
—No es una buena idea.
157
—¿Por qué no?
—¡Jesús! Acepta el hecho de que no quiero dormir en tu casa —dice de
Página

repente—. Si tienes que aliviarte esta noche, usa tu maldita mano o búscate
otra chica—. Se levanta tan rápido que no tengo tiempo de reaccionar.
Me imaginé que Jayden me pediría que pasara la noche. En algún
momento, mientras la aventura continuaba. Pero no esta noche. Así que la
pregunta me hizo perder la cabeza, y en lugar de encontrar una respuesta
tranquila y lógica, le di una bofetada y me fui. Una ligera reacción exagerada.
¿Por qué no aceptó mi "no" la primera vez y dejó el tema? Ahora estoy
parada en el ascensor y ni siquiera sé qué me molesta más: tener que rechazar
su invitación debido a mi trastorno del sueño o haberme comportado como
una mega-perra. Por supuesto que no intentó detenerme cuando hui de la
terraza. ¿Quién quiere que le arranquen la cabeza sin motivo? Quiero decir,
Jayden no tiene forma de saber cuál es el verdadero problema, o que en
realidad me hubiera gustado pasar un poco más de tiempo con él. Incluyendo
su casa. Y sí, por todas las cosas que probablemente me habría hecho allí.
Supongo que ahora puedo despedirme de esa idea. Él sólo irá a buscar a otra
persona. Alguien menos malhumorada. Menos psicótica. Alguien sin un 158
maldito trastorno del sueño.
Genial.
Página

Cuando vuelvo a la habitación del hotel, me dirijo directamente a mi


teléfono, que olvidé en la mesita de noche. Dos mensajes de Alice y... ¿una
llamada de Jayden? Mi corazón se acelera. Pero mis esperanzas se desvanecen
un momento después, cuando veo que la llamada llegó a las 6:41 PM, cuando
estaba en camino.
Exhalo con frustración. Me siento como si debiera irme a un entorno
más familiar. Pero eso sería una estupidez, ya que planeo volver a la oficina a
las 7 de la mañana, para ponerme al día con la traducción.
Me pregunto cómo actuará Jayden conmigo. ¿Cómo se supone que voy
a actuar con él? Espero que no sea completamente incómodo y...
Mi teléfono suena para indicar un mensaje entrante. El número tres de
Alice acaba de llegar. Quiere saber cómo estaba la hamburguesa.

¿Así que realmente era de tu restaurante?


9:15 PM

Vamos, no me digas que no pudiste saborear eso.


9:15 PM

Me siento en el borde de la cama. Una ola de calor me atraviesa al


recordar la sensación de sus labios y manos sobre mí y en mí.

Nunca llegamos a comer realmente.


9:16 PM

Ooooooh... ¡¡Dime, dime!!


9:16 PM

Fue bastante asombroso. Y también probablemente no vuelva a


suceder, porque ahora cree que soy una perra loca.
159
9:16 PM
Página

Vaya, eso fue rápido. Para ambos, quiero decir. Que tuviste sexo y
que lo asustaste tan rápido. ¿Qué pasó?
9:16 PM
En realidad no tuvimos sexo. Quería esperar a que llegáramos a su
casa y me invitó a pasar la noche. Por supuesto que dije que no. Quería
saber por qué y no quería dejarlo, y entonces no supe qué decir, así que
me volví totalmente loca con él de la nada y me fui...
9:17 PM

Pero no tiene forma de saber por qué no quieres dormir en su casa.


9:17 PM

Por eso me siento como una completa idiota.


9:17 PM

¿Qué ha dicho?
9:18 PM

Nada. Realmente no le di una oportunidad. Probablemente no tenía


ganas de discutir de todos modos. No intentó detenerme ni nada. Creo
que hice un buen trabajo al ahuyentarlo.
9:18 PM

Lo sigo con un emoji risueño, aunque nada de esto es exactamente


gracioso. En realidad, creo que realmente apesta, pero no necesito que Alice lo
sepa. Admitirlo ante mí misma ya es bastante difícil. Pero mi hermana no sería
mi hermana si no fuera una profesional de la lectura entre líneas.

Oh, Abby. Tú y tu temperamento. Y apuesto a que ahora estás


160
molesta contigo misma.
9:18 PM
Página

Tal vez un poco. Pero no tener una aventura con mi jefe no sería
algo tan malo. ¿Y qué? Así que fue sólo una cosa de una noche. No es que
no me haya divertido. Sólo me pregunto cómo afectará esto a nuestro
trabajo juntos.
9:19 PM

¿Crees que te guardará rencor?


9:19 P.M.

Ni idea. Espero que no.


9:19 PM

¿Y si le dices a Jayden cuál es la situación?


9:20 PM

Claro. Le diré que no puedo pasar la noche porque tengo sexsomnia


*sarcasmo. Ni en un millón de años!!!!!!!
9:20 PM

Entonces dile que no quisiste quedarte a dormir porque fue


demasiado para ti la primera noche, o demasiado íntimo ya que es sólo
una aventura o algo así.
9:21 PM

Hmm. Pero eso no explicaría por qué lo golpeé de esa manera.


Esperaré y veré cómo actúa mañana.
9:21 PM

OK. Pero dudo que deje que algo tan pequeño como esto lo
161
desanime para siempre. Quiero decir, tú le hablaste bruscamente la
primera vez que se conocieron, por una parte. ¡Y vino hasta aquí para
Página

pedirte tu hamburguesa favorita! Está totalmente interesado en ti, Abby.


9:22 PM
¡Estaba!
9:23 PM

Ya veremos. Tengo que irme, tengo que llevar comida. Jenny llamó
a último momento y estamos llenos, esta noche más que nunca. ¿Me
mantienes informada?
9:23 P.M.

¿Debería ir y ayudar? Probablemente no llegue hasta que cierres,


pero podría ayudarte a limpiar.
9:23 PM

¡Es muy dulce de tu parte ofrecerte! Pero eso sería una tontería,
tienes que volver allí mañana temprano, sólo quédate dónde estás.
OK, realmente tengo que irme ahora. ¡Abrazos!
9:24 PM

Bien, hasta mañana entonces. Necesito recoger más ropa. Te


devuelvo los abrazos.
9:24 PM

Alice no responde. Mantengo el teléfono en mi mano de todos modos y


hago clic en mi historial de mensajes con Jayden... bueno, sólo el único
mensaje que envió antes para decirme cuándo nos íbamos a reunir. Aparte de
eso, siempre hemos enviado correos electrónicos. Juego brevemente con la
idea de escribirle, pero luego me mofé de mí misma y dejé el teléfono a un
lado. Esperaré a ver cómo se comporta conmigo mañana.
162
Página
Mi brillante plan de llegar a la oficina antes que Jayden, para que me
saludara a mí en vez de al revés, es un fracaso total. Voy a abrir la puerta a las
seis y media, pero ya está abierta, y Jayden ya está en su escritorio.
¡Mierda!
—Buenos días, Abigail. —Levanta los ojos y me mira de arriba a abajo,
como siempre lo hace—. Llegas temprano —comenta en un tono de voz
perfectamente normal.
—Sí, necesito hacer algún progreso en la traducción —digo al entrar en
la habitación, tratando de no dejar que mi incertidumbre se muestre.
—¿Crees que puedes tenerla terminada para el próximo miércoles?
Cuando vaya a París ese fin de semana, quiero presentar ese informe al equipo
de dirección.
—Eso debería estar bien... —Si trabajo como un perro, añado
mentalmente.
—Bien. Me alegra oírlo.
Deja que su mirada se desvíe sobre mí otra vez, esta vez más despacio
y.... a fondo. Luego se levanta y camina hacia el pequeño bar a la derecha de
su escritorio. —Voy a hacerme un café. ¿Tú también quieres uno?
—¡No, gracias! —Le respondo, todavía sorprendida por su
despreocupación. No es lo que esperaba después de ayer. Estoy a punto de ir a
mi escritorio, pero espontáneamente decido disculparme por mi pequeño
arrebato de ayer por la tarde. Parece un buen momento para hacerlo y no
quiero que haya ninguna rareza entre nosotros. Así que me acerco a pararme
detrás de él, y espero hasta que se dé la vuelta.
—¿Cambiaste de opinión? —Me mira hacia abajo, con una ceja. Dios,
se ve tan bien.
—No, yo... sólo quería... um... —Mastico mi labio inferior mientras
163
busco palabras y luego giro mis ojos hacia mi interior. Ahora no es el
momento de parecer una chica tímida y tartamuda. Así que espero hasta que
Página

tenga una frase completa en mi cabeza, y luego empiezo de nuevo en un tono


más seguro—. Cuando me preguntaste si quería ir a tu casa, yo...
—Shh... —Jayden me pone un dedo en los labios y me olvido del resto
de la frase—. ¿No era el no tener que justificarte ante mí una de tus
condiciones?
—Sí, pero...
—Entonces cállate —me ordena bruscamente, antes de tomar mi cara
en sus manos y silenciarme con un inesperado beso.

Hay tres razones por las que estoy besando a Abigail ahora mismo.
Primero: porque no puedo resistir la tentación, porque se ve tan
jodidamente sexy cuando muerde su labio inferior rosado.
Segunda: porque no estoy molesto y quiero que Abigail deje de
preocuparse por mí.
Tercero: para evitar que me cuente su pequeño problema sexual y me
ponga en un aprieto aún mayor.
Mientras no me cuente su trastorno del sueño, puedo fingir que no sé
nada de él sin tener la sensación de que estoy traicionando su confianza. Y el
hecho de que quiera tener una aventura conmigo, aunque esté haciendo el
estudio no la hace mejor que yo, moralmente hablando. O al menos soy lo
suficientemente imbécil como para decirme a mí mismo qué debo aplacar mi
conciencia. Mi aprobación preliminar para participar en el estudio llegó por 164
correo esta mañana; ahora sólo tengo que hacerme un examen físico para que
sepan que no tengo ninguna ETS. Pero no soy el único candidato que sigue en
Página

carrera, otra información que tengo gracias a las habilidades de investigación


de Louis. Le he pedido que contacte con los otros individualmente y que les
haga ofertas demasiado buenas para dejarlas pasar. Todo el mundo tiene su
precio; solo tienes que encontrarlo. Y después de lo de ayer, una cosa es
segura: no dejaré que Abigail haga ese estudio con nadie más que yo. No me
importa si me cuesta un millón de dólares. El dinero no es problema, mientras
yo sea el que la toque, la bese... y ojalá que pronto la folle.
La forma en que Abigail mueve su lengua en armonía con la mía,
haciendo estos pequeños sonidos suaves y sexys, es suficiente para que mi
polla empiece a moverse en mis pantalones. Así que me obligo a romper el
beso, y chupo suavemente su labio inferior antes de apoyar mi frente contra la
suya, respirando pesadamente. La miró profundamente a los ojos.
—Vendrás a mi casa el sábado a las once —le digo—. A las once de la
mañana —añado, para que no haya ningún malentendido.
Una débil sonrisa juega en los labios de Abigail, que están hinchados y
brillantes de humedad, tan dolorosamente sensuales que desearía que
estuvieran alrededor de mi polla ahora mismo.
—¿Era una pregunta o una petición? —La voz de Abigail es
ligeramente áspera.
—Una orden.
Ella sonríe. —¿Y si no puedo ir el sábado?
—Confía en mí. Siempre encuentro la manera de conseguir lo que
quiero. —Me encantaría contarle mi astuto truco con el vestido blanco, pero
entonces no podría usarlo más—. ¿Y qué?
—¿Dónde vives, entonces? ¿Tendré que levantarme antes de las ocho y
conducir al otro lado del mundo?
—Las cosas que planeo hacerte valdrían el viaje. Pero no te preocupes,
haré que te recojan.
—¿Quién?
—Mi conductor
165
—¿Tienes un conductor? —A diferencia de la mayoría de las mujeres,
ella parece encontrar eso raro, más que impresionante.
Página

—Puede ser muy útil en ciertas situaciones.


—Ah. ¿Y confías en él?
Levantó una ceja de manera inquisitiva.
—Mamá siempre me dijo que nunca me subiera a los coches con
extraños. Tal vez tu chofer es el buscado asesino del hacha y me secuestrará a
quién sabe dónde.
—Pero entonces se arriesgaría a que le siguiera la pista y le rompiera
todos los huesos del cuerpo. —Dejo que mi pulgar se deslice suavemente por
su labio inferior—. No dejaré que nadie te haga nada. Deberías saberlo,
después de esa noche en el Four Queens.
Las mejillas de Abigail se ponen rojas. Ella sonríe, tratando de cubrir la
vergüenza en sus ojos.
—Por cierto, mis abogados demandaron por daños y perjuicios. Tú
serás la que reciba el dinero, por supuesto.
Frunce el ceño confundida. —¿Por qué yo?
—Porque tú eres la víctima aquí. Tú eres a la que intento drogar, no a
mí. Y en mi club, nada menos. ¿Quién debería recibir el dinero si no eres tú?
Se inquieta. —¿Cuánto?
—Desafortunadamente, según mis abogados, no podremos sacar más de
treinta mil de ese imbécil.
Abigail me aparta un poco, mirándome con incredulidad. Sólo entonces
me doy cuenta de cuánto dinero es eso para ella. —¿Treinta Mil?
—Sí.
—No puedo aceptarlo, Jayden.
—¿Por qué no?
—Porque... porque se siente raro. Quédatelo, por favor. Dónalo a la
caridad o algo así. No lo quiero.
Ahora soy yo quien la mira con sorpresa. —Pero tienes derecho a ello.
—¿Por qué? ¿Por qué vamos a dormir juntos? —Parece que lo dice en
serio.
166
—¿En serio crees que necesitaría hacer eso? —Entrecierro los ojos ante
ella. Ni siquiera puedo entender el hecho de que ella piense eso de mí, que
Página

piense tan poco de mí—. Piensa muy, muy cuidadosamente en tu próxima


respuesta. —Ni siquiera intentó ocultar lo mucho que me molesta su
insinuación. Y me decepciona.
Abigail suspira. —No, no quiero... pero... no quiero estar en deuda
contigo. Si aceptara ese dinero, siempre tendría la sensación de que te debo
algo a cambio, ¿Sabes?
—Discutamos esto una vez más. Tú tienes derecho, a eso. El dinero. El
doble de eso, si me preguntas. Ese cabrón quería arrastrarte a algún lugar y
violarte, tal vez incluso junto con otros tipos.
Se mira los pies, cruza los brazos frente al pecho.
Al parecer, yo era un poco demasiado enérgico para defender mi
posición. —Hey... —Muevo un mechón de pelo detrás de su oreja— ...mírame
—le digo, con una voz más suave que antes. Ella me ignora, así que la ayudó
poniendo una mano debajo de su barbilla—. No me debes una maldita cosa,
¿de acuerdo? Si eso le pasara a cualquier otra mujer en mi club, insistiría en
que tomara ese dinero también. Quiero decir, técnicamente podrías haberme
demandado a mí y a mi club. Un abogado medio decente me habría sacado
tres o cuatro veces más que eso. Así que definitivamente tienes derecho a ese
dinero.
El más mínimo indicio de una sonrisa se refleja en su rostro. —¿Cuatro
veces más si demando a tu club, dices?
Yo sonrío. —¿Te estoy dando ideas?
—Quién sabe —bromea, pero luego su expresión se vuelve sería otra
vez. —Gracias.
Sólo asiento, tratando de descifrar la expresión de su cara. Hay algo más
que gratitud en sus ojos, algo que nunca he visto antes. Pero antes de que
pueda descifrarlo, mi teléfono suena.
—El deber llama —Ella lo dice, no yo. Como si la interrupción fuera un
alivio para ella. Ella tiene razón.
—Sábado —es todo lo que digo—. A las once en punto. En mi casa.
167
—Hmm... —Se encoge de hombros—. Ya veremos. —Sonriendo
descaradamente, se da la vuelta y se va, dejándome ahí parado como un idiota.
Página

Está tratando de provocarme, pero no está funcionando. Siempre consigo lo


que quiero. Siempre. Abigail me rogará que la deje correrse el sábado, pero
aún no lo sabe. Contento con ese conocimiento, vuelvo a mi escritorio y tomó
el teléfono.
—King.

168
Página
Hola Abby,
¿Te apetece pasar tu descanso con tu compañero de trabajo
favorito? Todavía te debo el almuerzo.
Hablamos pronto,
Jason

Ya que hoy es jueves, y debería tener la traducción hecha mañana para


que Jessica tenga tiempo de revisarla, y Alice quiere venir esta noche después
de salir del trabajo, mi respuesta es:

Hola compañero de trabajo favorito,


Me encantaría, pero no tengo tiempo. Me saltaré el almuerzo hoy,
de lo contrario no tendré este plan de presupuesto traducido a tiempo. 169
Tiene que estar listo para el próximo miércoles. ¡Lo siento mucho!
En otro momento, ¿de acuerdo?
Página

Abby
Casi inmediatamente después de enviar el mensaje, llaman a la puerta
de mi oficina. Normalmente está abierta, o al menos entreabierta, pero la he
cerrado hoy porque ver a Jayden en su escritorio me distrae demasiado. —
Pase
Un camarero abre la puerta y entra.
—Su almuerzo, Srta. Davis.
Parpadeo sorprendida, mirando desde la cara del hombre rubio
desgarbado y al carrito de servicio que está empujando delante de él. —Eso
debe ser para el Sr. King. No he pedido nada.
—El Sr. King ordenó esta comida para usted.
—¿Para mí? —Levantó el cuello para mirar hacia el escritorio de
Jayden, pero no hay rastro de él—. Bien. Entonces... déjalo aquí. Muchas
gracias.
—Por supuesto. —Levanta la tapa del plato, y el olor de la comida me
hace la boca agua—. Filete de salmón con salsa de limón y risotto de hongos.
Disfrútelo.
Nunca he comido risotto en toda mi vida, pero si sabe cómo huele, me
va a encantar. —¡Muchas gracias! —Digo y desengancho mi bolso del
respaldo de mi silla para poder darle al camarero cinco dólares de mi cartera.
Pero él lo agita. —Es muy amable de su parte, pero no acepto propinas
de mis compañeros de trabajo.
—Oh. Está bien. —Lo guardo de nuevo—. Bueno, entonces,
deberíamos al menos conocernos apropiadamente. —Yo sonrío—. Soy
Abigail —digo, poniéndome de pie y extendiendo una mano.
—Shane. Encantado de conocerte. Disfruta de tu comida.
Una vez que Shane se ha ido, miro más de cerca el carrito de servicio.
Además de la comida y un par de bebidas…me ha dado a elegir entre Coca-
170
Cola, Coca-Cola Light y agua mineral…descubro un sobre. Srta. Davis está
escrito a mano en la parte de atrás. Lo recojo y lo abro, sacando una tarjeta. La
Página

palabra SÁBADO está impresa por un lado en letras gruesas y negras.


Sonriendo, le doy la vuelta.
Me temo que se les acabaron las ostras y el caviar. No dejes que el
risotto se enfríe, toma tu almuerzo YA. Estás trabajando demasiado y
comiendo muy poco. ¡Tendremos que tener una conversación seria sobre
eso el sábado!
Buen provecho
J.

P.D.: Tuve que programar una cita con poca antelación, y no


volveré hasta que salgas del trabajo. Pero nos veremos más tarde de todos
modos. ¡Planes para las ocho y media!

¡Maldita sea!
Me gustaría saber qué tiene planeado.
Pero Alice va a pasar por el hotel sobre las nueve. Sólo para visitar, ya
que apenas nos hemos visto desde que empecé a trabajar y a dormir en el Four
Kings. Cancelar con ella está totalmente fuera de discusión. Así que le envío
un email a Jayden para hacerle saber que no tengo tiempo esta noche, y
agradecerle educadamente este pequeño gesto, y luego atacó el risotto con
hambre.
Mmm, tan bueno…

Cuando salgo de la ducha y compruebo la hora en mi teléfono, dice que


ya son las 8:41. Ducharse justo antes de que Alice aparezca fue una idea
completamente mala. Demasiado para mi brillante plan de sorprenderla
171
llegando a tiempo para variar. Eso requeriría que estuviera en el vestíbulo a las
9 PM, y todavía tengo que secarme el pelo. Por lo que parece, llegaré al menos
Página

cinco minutos tarde.


Aún desnuda, me acurruco en el armario, maldiciendo en voz baja, y
tomo la ropa que voy a usar de la percha, y entonces llaman a la puerta. ¿La
camarera? No a esta hora...
—¿Quién es?
—Jayden.
¿Qué hace él aquí? ¿Y qué parte de "no tengo tiempo" no entendió? —
Déjame entrar —me ordena.
Salto torpemente en una pierna, luchando por mantener el equilibrio
mientras me pongo las bragas. Las normales. Las mías. Nada que desaparezca
en la raja del culo, y casi entre mis labios también, como los que Jayden me
compró recientemente.
—¿Qué es lo que quieres? Ya te lo dije, tengo planes con Alice —digo
a través de la puerta cerrada.
—Abre la puerta o lo haré yo mismo.
¡Mierda! Parece que Jayden es lo suficientemente imbécil como para
hacer uso de su llave maestra. Aspiro mi irritación, robando una mirada al
radio despertador.
8:43 PM.
¿Dónde está mi sujetador? —¿Abigail?
—Sí, sí... ¡Un momento! —Agarro la sábana de la cama y me envuelvo
en ella, firmemente pienso enviar a Jayden lejos de inmediato. No importa lo
que diga o cómo me mire. Apenas he girado el pomo de la puerta cuando me
encuentro con el pecho duro de Jayden. Sin decir nada me empuja de nuevo a
la habitación, cerrando la puerta tras él con la otra mano. Sin ni siquiera
preguntar si puede entrar, por supuesto.
—¿Qué demonios? No puedes...
—¿Qué? ¿Entrar en una habitación de mi propio hotel? —interrumpe,
172
envolviendo un brazo alrededor de mi cintura. Me mira las manos,
sosteniendo la sábana frente a mis pechos, y luego vuelve a mi cara. Sus ojos
Página

están ardiendo.
No sé si llamar a esto emboscada completamente fuera de lugar o
completamente sexy. Pero aparentemente ya he tomado mi decisión en
secreto, por la forma en que mi corazón late en respuesta a la sensación de su
poderoso cuerpo presionando el mío a través de la fina sábana.
—Tienes que irte en cinco minutos, Jayden.
Sus ojos brillan en la diversión.
—Seguro que no estás vestida para ello.
—En serio. Tienes que irte.
—No hasta que te corras para mí, Abigail. —Las palabras y la rudeza
de su voz me dan escalofríos en la espalda.
No puedo ceder. Hago lo que es, sin duda, un intento poco entusiasta de
alejarlo, sin éxito. Jayden sólo me aprieta la cintura y me empuja aún más
fuerte. Siento su erección contra mi estómago, y siento que mi voluntad de
alejarlo se desvanece con cada segundo que paso en su fuerte y masculina
presencia.
—Jayden, yo... no quiero llegar tarde.
Se inclina hasta que sus labios rozan el hueco entre mi cuello y mi
hombro, donde susurra: —No necesitarás mucho tiempo. Lo prometo.
—¿Necesitar mucho tiempo para qué?
—Explotar contra mi lengua, Abigail.
Mi cuerpo grita silenciosamente de acuerdo, pero mi mente presenta un
veto.
—Jay... —Ahoga mi intento de protesta con su boca y su lengua. El
beso es tierno, sensual. No es duro y exigente como estoy acostumbrada a él.
Su lengua explora mi boca con lentos y deliciosos movimientos de caricia, y el
pensamiento de que haga lo mismo entre mis piernas es suficiente para
hacerme envolver mis brazos alrededor de su cuello en sumisión. La sábana
cae al suelo, y luego vuelvo a la cama, jadeando en la boca de Jayden con
sorpresa antes de que sus labios se deslicen hacia mi garganta. La muerde,
173
chupando suavemente, mientras su mano libre encuentra mis pechos. Traza
suaves círculos alrededor de mis pezones, haciéndolos rígidos, antes de llevar
Página

uno de ellos a su boca. Dejó escapar un gemido áspero y arqueo mi espalda


cuando lo toma entre sus dientes y lo muerde. Ni muy duro, ni muy suave,
justo lo necesario, haciendo que mi sangre corra por mis venas. Él alivia el
dulce dolor con su lengua, haciendo mi pezón aún más duro en su boca. Un
calor impío se eleva dentro de mí; cada célula de mi cuerpo se enciende.
Gimo, sintiendo que me mojo más, giró la cabeza hacia un lado, el lado que da
al radio del reloj, como sucede. Ver la hora a través de mis ojos entreabiertos
me da un breve momento de claridad.
—Detente... —Mi voz está raída, respirando—. Yo... realmente... tengo
que... irme.
No hay respuesta. Sólo la sensación de sus manos deslizándose
hábilmente por mis bragas mientras explora mi estómago, muslos con sus
labios, dientes y lengua. Trato de poner algún tipo de resistencia mientras me
abre las piernas, pero es inútil. —Jayden...
—Shh... —Susurra, tan cerca ahora que puedo sentir su aliento vibrando
suavemente entre mis piernas—. Es demasiado tarde para echarse atrás ahora,
Abigail. —Desliza su lengua a lo largo de mi hendidura—. Ambos sabemos
eso — gruñe.
Jadeando por respirar, miro sus tormentosos ojos azules, y luego me
rindo de una vez por todas cuando el calor húmedo envuelve mi clítoris. Lo
roza con la punta de la lengua con cuidado, casi con vacilación, dándole
vueltas una y otra vez con el mismo ritmo constante. Poco a poco aumenta la
presión de su lengua, construyendo la tensión dentro de mí. Sus ojos están
ardiendo. Un depredador hambriento al acecho. La sensación de que gime
cerca de mí, y el hecho de que esté arrodillado ante mí completamente vestido,
con ese traje caro, me marea de deseo. Clavo las uñas en el colchón, levanto
mis caderas y las giró a tiempo con su experta lengua, hasta que siento como
si un millón de rayos atravesaran mi cuerpo. Me retuerzo, me sacudo. Mi
respiración está fuera de control. Jayden envuelve sus brazos alrededor de mis
muslos, tirando de mis piernas sobre sus hombros y sosteniéndolas ahí,
174
manteniéndome quieta. Desliza una mano por debajo de mi trasero y me
presiona aún más fuerte contra su boca, chupando mi clítoris.
Página

Estoy acabada.
Todo mi cuerpo está en llamas. Mi piel está tensa, pinchando como si
pequeñas grietas se extendieran a través de ella. Estoy a punto de explotar.
Jadeando, me agarro los pechos, apretándolos.
—Oh, Dios. —Las palabras se escapan por mi garganta seca, y...
—Hecho. —La voz áspera de Jayden atraviesa la niebla de lujuria que
envuelve mis sentidos. En lugar de un orgasmo que se extiende a través de mí,
es un acto de odio. Por Jayden, que se detuvo abruptamente, y ahora está de
pie, limpiándose la barbilla con una mano. Me mira con ojos vidriosos, su
pecho se levanta y cae pesadamente, con una enorme erección. Una que con
suerte le causará un dolor insoportable si se atreve a dejarme tan insatisfecha.
—Mmm... —Ronronea, y se lame los labios demostrativamente
mientras se endereza la chaqueta del traje—. Dios, Abigail... me la estás
poniendo jodidamente dura.
—¡Idiota! —Siseo, dándole la espalda hoscamente cuando se inclina
para besarme.
En vez de eso, presiona sus labios contra mi frente. —Confía en mí —
susurra— no dejarte correr también es pura tortura para mí. Déjame
compensarte. El sábado.
Con eso, se endereza y me da la espalda.
—Gracias, pero creo que prefiero hacerlo yo misma, en ese caso —
respondo.
Cuando llega a la puerta, Jayden se vuelve para mirarme, con una
sonrisa de satisfacción en su cara. —Adelante, pero ambos sabemos que no te
será satisfactorio ni la mitad que conmigo.
—Ya lo QUISIERAS, querrás decir. Teóricamente.
Jayden se ríe. —sábado, Abigail. Prometido. Mejor date prisa, ahora...
tu hermana te está esperando.
175
Página
Buenos días, Abigail. Te estoy recogiendo ahora.
PD: Espero que estés bien descansada.
9:45 AM

Buenos días.
¿Recogiendo? Nunca acepté ir.
9:51 AM

Pero no me rechazarás, porque si no, iré a recogerte yo mismo.


9:52 AM

Han pasado unos minutos y no ha respondido. Debe estar tratando de


decidir si realmente podría cumplir con esa amenaza. Sonriendo, salgo de la
oficina de mi apartamento y me dirijo a la cocina. Regreso con una taza de
café y me siento en la esquina del escritorio para leer la respuesta que Abigail
acaba de enviar.

¿Cuándo llegará tu chofer?


9:57 AM.
176
Sabía que funcionaría. Sonrío triunfalmente en la pantalla mientras
escribo.
Página

Alrededor de las 10:30 o 10:40, si se va ahora.


9:58 AM
Así que eso me deja un poco más de media hora para decidir si
quiero verte hoy.
9:59 AM

Hasta pronto, Abigail.


10:00 A M

No hay mucho más que decir al respecto. Mi instinto y el hecho de que


Abigail me devorara con sus ojos todo el día de ayer en la oficina, aunque por
supuesto nunca lo admitiría, me dice que estará aquí. No puede evitar
perdonarme por negarle ese orgasmo. Especialmente porque sabe que la
salvaré de su sufrimiento hoy. O, mejor dicho, salvarnos a los dos... follar con
ella en cada una de estas doce habitaciones es todo en lo que puedo pensar,
también.
Especialmente hoy, en el cumpleaños de Madison...
Sacudo la cabeza para aclararla, volviendo a encarrilar mis
pensamientos antes de que la vorágine de los recuerdos me arrastre a las
profundidades de mi pasado. Qué es exactamente lo que pasará si no me
distraigo.
Con Abigail y el sexo.
Demasiado de Abigail y sexo.
No quiero que Abigail tenga problemas para entrar en las Dakotas... sí,
tuve la suerte y el capital suficiente para conseguir un apartamento aquí, así
que le digo al portero que va a venir.
—Muy bien, Sr. King. ¿Es la única visita que espera hoy?
—Sí. ¿Por qué lo preguntas?
177
—Porque la Srta. Jessica King acaba de llegar.
Echó la cabeza hacia atrás con irritación. Eso es todo lo que necesito
Página

ahora mismo. Puedo adivinar por qué está aquí, y prefiero enviarla lejos.
—Envíala arriba —me obligo a decir, preparándome para la inminente
discusión.
—¿Por qué ignoras mis llamadas? —es la idea de mi hermana de un
saludo amistoso cuando entra en mi apartamento.
—¿Llamaste? —Digo, haciéndome el tonto, mientras vuelvo a la
oficina, que es donde pasé toda la noche, porque no podía dormir. Otra vez.
Por razones que estoy seguro que Jess está a punto de mencionar.
Me sigue el rastro. —Unas cien veces. Y te escribí, también.
—Bueno, ahora estás aquí. —Se sienta frente a mi portátil, actuando
más relajado que yo—. Entonces, ¿qué es lo que quieres?
—¿Qué es lo que quiero? ¿Jay? ¿Es una pregunta seria? Sabes
perfectamente bien qué día es.
—Sí, lo sé. ¿Y qué?
—¿Y? —repite, con aspecto de furia—. Así que, mientras tú estás
holgazaneando por aquí con tu maldito portátil en tus pantalones de correr,
mamá está en casa llorando porque no apareciste en el brunch de cumpleaños
de Madison otra vez.
—Madison está muerta. Los muertos no tienen fiestas de cumpleaños.
—¡Jesucristo, Jay! —Jess se pone nerviosa, luego se inclina y cierra de
golpe mi portátil.
Aprieto mi mandíbula, frunciendo el ceño a ella.
—¿Tengo tu atención ahora? ¡Bien! Entonces escúchame con mucha
atención. Maddie también era mi hermana pequeña. Era la hija menor de
mamá y papá. Ella era nuestro sol, de todos nosotros. Y le encantaban tanto
los panqueques de mamá y el pastel de manzana de la abuela Rosalie que
pidió a todos que tuvieran un brunch anual de cumpleaños y se los comieran.
Toda la familia. Incluido tú, Jay.
Trago tan fuerte que me duele.
—Tú lo eras todo para ella —continúa, con la voz quebrada—. Ella te
178
amaba más que a nada en el mundo. No puedes seguir saltándote su
cumpleaños y dejándonos a todos solos con nuestro dolor. Especialmente a
Página

mamá.
Los ojos de mi hermana brillan con lágrimas, y su expresión me rompe
el corazón. Miro hacia otro lado, como un cobarde. Ella tiene razón. Sobre
todo. Pero no puedo hacerlo. No puedo mirar a mamá a los ojos y saber que
Madison perdió su lucha por la vida por mi culpa. No puedo.
—Este es el tercer año consecutivo, Jay. Pude entender la primera vez,
y la segunda... pero ahora esto se está volviendo egoísta e hiriente. —Camina
hacia mi lado del escritorio y se agacha, tratando de verme a los ojos. Pone
una mano en mi rodilla y me da una mirada suplicante—. Vayamos a casa y
celebremos el cumpleaños de Madison, ¿Sí? —Su voz es baja. Sus ojos se
clavaron en mí—. Por favor.
—No. —Me levanto, camino hacia la ventana y miró fijamente al
Central Park.
—¿Por qué no?
—Porque no pertenezco a ese lugar.
—¡Claro que sí! —Escucho la voz de Jess acercándose—. ¡Eres su
hermano! —dice, y siento que me acaricia la espalda como si fuera un maldito
gato o algo así—. Ella querría más que nada tenerte...
—Más que nada, ella querría seguir viva —me enfado y le cortó el
paso. Me doy la vuelta para mirarla—. Yo. No. Pertenezco. Ahí. —Repito, y
me dirijo a la barra del salón, alcanzando el brandy por costumbre.
Antes de dejar la botella, oigo a Jess mofándose —Tsss... —Detrás de
mí—. Sí, vamos, emborráchate, Jay. Estoy segura de que Maddie lo
apreciaría.
Todo mi cuerpo se tensa con furia. —Será mejor que te vayas —digo a
través de los dientes apretados, agarrando el cuello de la botella tan fuerte que
mis nudillos se vuelven blancos. Hay dinamita en el aire; un comentario más
de ella podría hacerla estallar. Jess parece darse cuenta, a juzgar por su
silencio.
—Jay...
179
—Será mejor que te vayas, dije.
—Está bien. Pero quiero que sepas una cosa... —Se separa, respirando
Página

profundamente y con dificultad. Sospecho que no quiero oír lo que Jess tiene
que decir, pero no la detengo. Espera un momento, aparentemente esperando
que me gire y la mire.
—Bien... —dice una vez que se da cuenta de que no va a pasar—.
También digo esto en nombre de mamá y papá: no fuiste responsable de la
muerte de Maddie.
Cierro los ojos, tratando de no dejar que sus palabras me lleguen. —
¿Me oyes, Jay? Sabemos que te culpas a ti mismo, pero no tienes por qué
hacerlo. Maddie estaba enferma. No fue tu culpa.
—¡Detente!
—No hasta que te metas eso en tu grueso cráneo. No es tu culpa. Y si
no puedes dejar de pensar que lo fue, al menos perdónate a ti mismo. Haz las
paces con ello, o acabarás volviéndote loco.
—Nunca seré capaz de perdonarme a mí mismo, Jess. Nunca. Ahora
vete, por favor.
—Entonces consíguete ayuda profesional. Alguien que pueda ayudarte
con eso.
—No necesito un maldito psiquiatra. Lo que necesito es que me dejen
en paz.
—Jayden...
—Ahora.
—Ok ok. Llama a mamá uno de estos días, ¿Bien? Ella te extraña, y
escuchar tu voz le haría mucho bien.
Siento una punzada momentánea de conciencia por haberla llamado
sólo cuatro veces en más de tres años, pero la ignoro. —Lo haré —digo.
—Gracias. —Con eso, finalmente, finalmente deja mi apartamento, que
de repente se siente demasiado estrecho incluso con más de cuatro mil pies
cuadrados. Las paredes parecen estar cerrándose sobre mí mientras miro
alrededor.
¿O es sólo la opresión en mi pecho?
180
Todo lo que sé es que mi cabeza está a punto de explotar. Todo lo que
he estado suprimiendo está volviendo a mis pensamientos de inmediato. Los
Página

ojos de Madison, su risa, sus lágrimas, de repente están a mí alrededor. La


culpa me come como el ácido.
Necesito distracción. Necesito a Abigail. ¡Ahora!
Cuando le pregunté a Jayden hacia dónde nos dirigíamos, estaba
dispuesta a todo... pero nunca pensé que este viaje de 45 minutos desde
Brooklyn a Central Park West terminaría en el Dakota, de todos los lugares.
Cuando el todoterreno negro se detuvo en un semáforo en rojo cercano, bajé
rápidamente la ventanilla para mirar con reverencia este legendario edificio.
Parece una especie de castillo de un barón ladrón, con arcos, ventanales,
balcones y ornamentos arquitectónicos. Sacó la cabeza un poco inclinándola
hacia arriba para admirar la parte superior del edificio. Los altos aguilones del
empinado techo se extienden hacia los nublados cielos de Manhattan como
agujas góticas.
Es mediado de octubre, y la temperatura ha bajado al menos 20 grados,
así que vuelvo a meter la cabeza y subo la ventana de nuevo cuando la luz
cambia. Alrededor de media milla más tarde, el coche se detiene frente a una
elaborada puerta de hierro forjado con antorchas a cada lado. Me desabrocho 181
el cinturón de seguridad, pero el conductor de Jayden me pide que me quede
sentada; sólo se me permite salir una vez que haya hablado con uno de los
Página

guardias uniformados apostados fuera. Son amables, pero firmes al decirme


que las fotos, los videos y cualquier otra grabación están prohibidos dentro del
edificio, para proteger la privacidad de los residentes. Estoy de acuerdo, por
supuesto, y luego me llevan a través de la entrada a un hermoso patio interior
que es más como un pequeño parque, con dos fuentes de bronce.
—Por aquí, por favor, Srta. Davis —me dice el portero, señalando una
entrada en arco que conduce al interior del edificio. Se detiene frente a un
ascensor que es moderno, pero diseñado para que coincida con el resto de la
decoración histórica, y se vuelve para mirarme de nuevo—. El Sr. King le
espera en el séptimo piso.
—Muchas gracias —digo. Mi corazón late con fuerza cuando entro en
el ascensor, que se pone en marcha con un ligero tirón. Siento que mi
anticipación nerviosa aumenta con cada piso que paso. Mi frescura de antes se
va al infierno. Estaba tan distraída por el resto de esta experiencia que casi
había olvidado por qué estoy aquí. Que es para tener sexo con Jayden. El fin
de tres años de abstinencia.
Hace dos meses, si alguien hubiera predicho que volvería a
involucrarme con un hombre de alguna manera, le habría dado la vuelta.
Bueno, claro, es sólo una aventura; tengo una mano en el freno, y sólo lo hago
con la condición de que pueda echarme atrás en cualquier momento. Pero eso
me da la seguridad que necesito para dar este paso... un gran paso en el
camino para volver a la "vieja Abby" de nuevo. El estudio también es parte de
eso, pero decido sacarlo de mi mente ahora mismo.
El ascensor llega al séptimo piso, y salgo. Decidirme a qué puerta
llamar no es un problema, resulta que sólo hay una, y está entreabierta. Me
acerco a ella y paso con un poco de vacilación a un amplio pasillo inundado
de luz con al menos cinco habitaciones más que conducen a ella.
—Finalmente. Ahí estás.
Me giro en la dirección de la voz de Jayden. No esperaba encontrarlo de
esta manera... Con nada más que una toalla alrededor de sus delgadas caderas,
182
y lo que parece un paquete de condones en la mano. El bulto bajo la tela
blanca de felpa es una clara indicación de que está más que listo... y la parte
Página

inferior de mi cuerpo está aparentemente condicionada a tensarse con el


anhelo al ver su erección. No puedo evitar devorar cada centímetro de su
recién duchado y musculoso metro ochenta con mis ojos. Gotas de agua
individuales le dan a su piel bronceada un brillo seductor. Me lamo los labios
en respuesta automática mientras dejo que mi mirada recorra el largo surco
vertical en el centro de su musculoso estómago.
—Abigail...
Me atrapó mirando. Muevo mis ojos a su atractiva cara. No se ha
afeitado, lo que le da un aire oscuro y pícaro. —¿Sí?
—No tienes que quedarte ahí atrás y babear. —Su expresión es seria, y
con esas hebras casi negras cayendo húmedas contra su frente, también está
más caliente que el infierno—. Quítate la ropa y ven aquí.
—¿Vas a ayudar? —Pregunto, un poco insegura. No he preparado
exactamente una coreografía de striptease.
En lugar de responder, camina hacia mí. Su zancada es poderosa, pero
fluida, y prácticamente me está quitando las bragas con los ojos solamente.
Cuando llega a mí, la lujuria y la avaricia parpadean en su cara, de repente se
pone en cuclillas. Esperaba que empezara a besarme, pero parece que primero
tengo que estar desnuda.
—Tu top, Abigail. Quítatelo —me ordena con impaciencia mientras me
desabrocha los vaqueros. Muevo las manos hacia mi estómago para ayudarlo
mientras me quito el suéter—. Ahora el sostén. —Obedezco una vez más.
Jayden también me baja la cremallera empezando a bajarme los
vaqueros por los muslos. Apoyándome en sus anchos hombros, levantó
primero una pierna y luego la otra, para que me libere de ellos. Todo lo que
queda es mi ropa interior, y mi corazón martillea en mi pecho mientras veo a
Jayden bajarlos sobre mis caderas.
—Mmm... tan mojada ya —comenta con voz ronca mientras desliza las
bragas hacia abajo con tortuosa lentitud, tomándose todo el tiempo del mundo
para disfrutar de la vista desde su perspectiva. Sus ojos están fijos en mi cara
183
sonrojada. Luego, sin avisar, su cara desaparece entre mis piernas, y sus
manos agarran mi trasero mientras sus labios abiertos encuentran mi centro.
Página

Mi sonido de sorpresa da paso a un jadeo cuando siento el toque electrizante


de su lengua contra mi clítoris. Instintivamente abro mis piernas, agarrando su
pelo húmedo para equilibrarme. Gimoteo bajo sus hábiles ministraciones,
echando la cabeza hacia atrás sin aliento y presionándolo, mientras me lame
en un frenesí, gimiendo, volviéndome loca. Siento que se produce un orgasmo
en segundos, en parte porque me negó el último. El deseo me inunda con altas
olas, y me arrastra completamente cuando siento que Jayden me chupa el
clítoris.
Duro.
Aprieto mis dos ojos y mis labios y me vengo en una explosión de
chispas. Mis músculos acaban de terminar de relajarse con total satisfacción
cuando escuchó un crujido que me hace abrir los ojos de nuevo. Sin decir
nada, Jayden se levanta y se pone un condón, tan rápido que apenas tengo
oportunidad de mirar más de cerca su polla. Todo lo que sé es que es grande y
gruesa. Respiro hondo con anticipación nerviosa, y antes de saber lo que está
pasando, Jayden me carga en sus musculosos brazos. Nuestros labios y
lenguas se encuentran aproximadamente cuando me deslizo sobre su polla casi
automáticamente. Sin darme tiempo para ajustarme a su cintura, me empuja
tan fuerte y profundo que me duele, pero cuando me ve temblar y sacudirme,
se detiene inmediatamente.
—Mierda. ¿Te he hecho daño? —Estudia mi cara, parece preocupado.
—No... Sólo estoy... fuera de práctica —digo, sintiéndome relajada por
dentro, envolviéndolo, abriéndome a él—. Sigue adelante. —Empiezo a
mover mis caderas en círculos hasta que siento a Jayden en lo profundo de mi
ser, en la fuente de mi excitación edílica, y Jesús, esto es tan bueno.
Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello, aferrándome a él. —Por
favor —suplico contra sus labios entreabiertos, que aún saben a mí.
—Por favor, ¿qué? —Me muerde el labio inferior.
Intento meter mi lengua en su boca, pero él se aparta y me agarra la
barbilla. —¿Por favor qué, Abigail? Dime lo que quieres, nena. —Su voz es
184
un susurro áspero que hace que me den escalofríos de necesidad.
—¡Fóllame, Jayden!
Página

—¿Así? —pregunta, empujando con cautela.


—No. ¡Más fuerte!
—¿Estás segura?
Ya puedo sentir su polla palpitando dentro de mí, y respiro un —Sí —
que se ahoga en un húmedo y hambriento beso. La fría pared contra mi
espalda me hace temblar por un momento, y luego Jayden se mete en mí,
sacudiendo todo mi cuerpo. Profundo, salvaje, duro, hasta que estoy vibrando,
apretando a su alrededor.
—Joder, Abigail... estás tan jodidamente apretada. Tan caliente... tan
perfecta. No te voy a compartir —se abalanza. Mete sus dedos en mi carne,
empujando con más fuerza, de forma más posesiva, pero eso no me molesta,
por estos pocos momentos, quiero pertenecerle sólo a él. Me agacho contra él,
gimiendo, encontrando su ritmo con mis propias caderas. De alguna manera
quiero más, más, aunque todo esto ya es abrumador. Esa enorme tensión se
está acumulando dentro de mí otra vez; tengo calor, luego frío. Me olvido de
respirar, y su propio aliento es un gruñido primitivo, un gemido que inunda
mis sentidos. Él inunda mis sentidos. Nuestras lenguas chocan, húmedas y
salvajes, imitando los movimientos de su polla. Los dientes se hunden en los
labios, las uñas en la piel.
—Agárrate.
—¿Qué? —Pestañeo confundida.
—De mí. —Parece impaciente.
Obedientemente le agarró el cuello aún más fuerte con mis dedos
sudorosos. Hay algo depredador en los ojos de Jayden cuando se detiene por
un momento, me pone las piernas alrededor de sus caderas aún más fuerte, y
se pone en posición. Estoy casi asustada, el parpadeo de su mirada es como
una advertencia. Cierro los ojos, preparada para cualquier cosa.
—No, Abigail. ¡Mírame! —dice, y luego se mete dentro de mí aún más
despiadadamente que antes. Abro los ojos con un aliento agudo; el siguiente
golpe es tan perfecto que me atraviesa con olas de calor, chocando contra mí,
185
prendiendo fuego a todos los nervios de mi cuerpo. Estoy tan atrapada en la
intensidad de la misma que apenas escucho el— ¡Joder! —escapando de los
Página

labios de Jayden mientras se acerca a su propio clímax. Sus últimos


empujones van acompañados de un gemido animal que ahoga mis propios
jadeos y me lleva al límite. Me corro duro, con un grito de éxtasis que llena su
apartamento, temblando alrededor de su palpitante polla mientras se hincha
aún más dentro de mí. A través del aleteo de los párpados, veo que la cara de
Jayden se vuelve rojo brillante y las venas de su cuello sobresalen cuando su
propio orgasmo lo golpea, haciendo que todo su cuerpo tiemble. Sus brazos y
piernas temblorosas amenazan con ceder ante la fuerza de los temblores que
aún le recorren. Finalmente se hunde en el suelo, jadeando por aire, y me
presiona contra su pecho ardientemente caliente.

¡Jesús! Eso no fue nada como lo que imaginé. Fue aún mejor, más
caliente, más intenso y más satisfactorio que en mis fantasías. Todavía estoy
mareado, y mi corazón no quiere ir más despacio, como si estuviera corriendo
con el de Abigail hasta la línea de meta. Ella está recostada mitad sobre mí,
acurrucada contra mi pecho; mi otro brazo está alrededor de ella. Mi instinto
habitual de poner algo de distancia entre una mujer y yo después del sexo, de
empujarla y animarla educadamente a que se vaya, no ha surtido efecto.
Incluso la estoy presionando para acercarla, de hecho, siento que mi polla
empieza a hincharse de nuevo, pensando en rodar su pequeño cuerpo sudoroso
debajo de mí. Estoy enganchado. En el sexo con ella, y en ella en general.
—¿Qué tan altos son los techos aquí? —dice, todavía sin aliento, y me
sacude de mi pequeña ensoñación. 186
Me lleva un momento salir del modo sexual y formular una respuesta.
—Catorce... dieciséis pies tal vez... nunca he medido.
Página

—¿Y cuántas habitaciones tiene este apartamento?


—Doce.
—¿Sólo para ti? —pregunta, sonando asombrada.
—Puedes seguir adelante y preguntarme si estoy casado y tengo hijos.
Por supuesto, sería un poco tarde para eso —bromeó.
—Y un poco estúpido de tu parte traerme aquí, ya que ahora tus vecinos
probablemente saben que eres un sucio y podrido tramposo.
Yo me sonrío. —Las paredes de aquí son insonorizadas.
Abigail se gira sobre su estómago y se apoya en sus brazos contra mi
pecho para mirarme, con una ceja levantada.
—Así que tus otras amantes podrían estar esperándote en diferentes
habitaciones, y yo nunca lo sabría, ¿eh? ¿Es por eso que me atacaste aquí
mismo en el pasillo?
Le doy una mirada curiosa. ¿Es una broma, o realmente cree que
todavía me estoy tirando a otras personas? Es mejor no entrar en eso.
—Es una posibilidad teórica. ¿Quién sabe?
Abigail se pone un mechón de pelo húmedo detrás de su oreja y mira
hacia abajo en silencio. La siento arrastrando un dedo suavemente por el lado
izquierdo de mi pecho, trazando mi tatuaje.
—¿Qué significa eso? —pregunta, sin saber que está acelerando su
camino para matar el ánimo.
—Sólo lo que dice: perdonado, no olvidado —es todo lo que digo, pero
siento que mi mandíbula ya empieza a apretarse.
Ella sonríe juguetonamente.
—Gracias. Puedo leer.
—Entonces, ¿por qué preguntar?
Ella parpadea. —Yo sólo... me imaginé que había una historia detrás o
algo así, ya que lo tienes tatuado sobre tu corazón...
Se ha ido.
El humor se ha ido, el efecto del gran sexo se ha ido. Empujó a Abigail
187
hacia abajo y me pongo de pie, resuelto a huir de la escena antes de que pueda
hacerme más preguntas desagradables que me hagan pensar en Madison. La
Página

traje aquí hoy para ayudarme a olvidar, no para ayudarme a recordar.


—Voy a ducharme —murmuró entre dientes apretados y la dejó sola en
el suelo sin decir una palabra más. Y no, no me importa que sea mi segunda
ducha esta mañana, y no, no se me ocurrió decirle que el tatuaje no era asunto
suyo. Estoy demasiado enojado para pensar en estas cosas. De repente, toda
mi ira hacia Jess ha vuelto, latiendo ardientemente por mis venas. Jess, que
cree saber lo que es mejor para todos. Necesito refrescarme. Incluso debajo de
la ducha, la voz de mi hermana parece resonar a mí alrededor una y otra vez,
volviéndome cada vez más demente.
No fuiste responsable de la muerte de Maddie.
Lo eras todo para ella.
Sabemos que te culpas a ti mismo.
—¡Joder! —Golpeo mis manos contra los azulejos grises, me apoyo en
la pared de la ducha y dejo que me llueva el rocío. Respiro profunda y
lentamente, sacó la voz de Jess de mi cabeza con todas mis fuerzas, y
eventualmente me las arreglo para volver a tenerme bajo control, para poder
aceptarlo de alguna manera. Conmigo mismo y mi vida, quiero decir. El hecho
de que la culpa y la ira auto dirigida son sólo parte de ello, porque es la única
manera en que puedo lidiar con su muerte. ¿A quién debo odiar, a quién debo
hacer responsable, si no a mí mismo? ¿Culpar al cáncer? Demasiado fácil. No
puedo hacerlo tan fácil para mí. No me merezco eso.
Y Abigail no merece que la traten así, me doy cuenta, y cierro el agua.
Rápidamente me quito la toalla, me pongo los pantalones cortos y vuelvo al
pasillo, donde veo a Abigail vistiéndose. —Oye... —Digo, apoyándome el
marco de la puerta.
Ella no responde. Sólo arrebata su suéter del suelo de madera con sus
largos y delgados dedos.
—¿Ya te vas? —preguntó, recogiendo la toalla que tenía puesta antes.
—Parece que ya no te sirvo para nada ahora que has terminado de
follarme.
188
La mirada de dolor en sus ojos me da una punzada de conciencia. Lo
último que quiero es que sienta que la estoy usando. Con cualquier otra mujer,
Página

no me importaría, pero Abigail... Me acerco a ella y me pongo delante de ella.


—¡Quédate!
—¿Por qué? Que me dejen en el suelo y me ignoren después del sexo
no es una prioridad para mí.
—Pero almorzar contigo ahora mismo es una prioridad para mí. Aquí.
Conmigo. Y... —Le quito la camisa de su cabeza— ...lo más pronto que te
dejaré ponerte esto es esta noche, cuando mi chofer te lleve a casa. —Resisto
el impulso de ofrecerle una de las habitaciones de huéspedes, ya que nunca
aceptaría la oferta de todos modos.
—Tienes una extraña forma de demostrar que me quieres cerca. —Me
mira de forma acusadora, esperando aparentemente una explicación.
Imagínate. Abigail no es el tipo de chica que puedes apaciguar con cumplidos
y frases bonitas. Ella sabe lo que quiere y lo que no. Por eso quiero que se
quede. Sólo tendrá que aceptar una regla si quiere seguir pasando tiempo
conmigo fuera del trabajo.
—Tienes razón —empiezo—. Este tatuaje significa... mucho para mí.
— Exhalo lentamente—. Pero no quiero hablar de ello. Con nadie.
Incluyéndote a ti. —La miro profundamente a los ojos, asegurándome de que
ha captado el mensaje—. Si puedes aceptarlo, te llevaré a la ducha conmigo la
próxima vez — añado en un tono más suave, sonriendo ligeramente para
iluminar la atmósfera de nuevo. Funciona. Froto un beso contra la sonrisa que
se extiende por la cara de Abigail.
—Está bien —dice ella—. Así que si no se me permite usar mi propio
suéter... ¿Estás a punto de darme una de tus camisetas?
—Define 'a punto de'. ¿Cómo 'ahora mismo' o como 'después de que te
folle'?
—Depende de cuándo planees hacer lo último.
—Ahora, y más de una vez.
Sus mejillas se vuelven ese tono de rojo tan revelador que encuentro tan
189
sexy. —En ese caso, creo que necesitaré cargar un poco de combustible
primero.
Página

—¡Vamos entonces! Prepararé unos sándwiches. —Tomo su mano y


empiezo a llevarla hacia la cocina.
—Suena delicioso.
La acercó y le mordisqueó la suave piel de su hombro, murmurando: —
Tú también estás muy deliciosa.

—¿Todo bien? —Jess pregunta en voz baja cuando viene a mi oficina el


lunes por la mañana.
—Sí. ¿Por qué?
—¿Puede oírnos? —Hace un gesto hacia la puerta cerrada que lleva a la
oficina de Abigail.
—No. Ahora deja de susurrar.
Jess se sienta en la esquina de mi escritorio y me da una mirada de
preocupación. —Vi la cita de esta mañana en tu agenda —dice un poco más
alto, pero aún no tiene un volumen normal.
—¿Y qué?
—Fuiste al médico.
—En efecto.
—Nunca vas al médico. ¿Estás enfermo, Jay?
¡Mierda! No pensé en el revuelo que causaría mi cita con el Dr.
Shepard. Jess tiene razón: prácticamente nunca voy al médico. A menos que
me haga unas pruebas para calificar para ser parte de cierto estudio... lo cual
obviamente no puedo decirle a Jess. Qué idiota. Debí haberlo eliminado de mi
calendario, o al menos llamarlo de otra manera. —Estoy totalmente bien —se
lo aseguro—. Revisión rutinaria inofensiva.
La expresión de mi hermana se oscurece. El sabueso parece haber
olfateado la mentira. —No creo una palabra, Jay. Ahora me estás asustando
190
aún más. Por favor, dime qué pasa o me volveré loca. Quiero la verdad.
Probablemente no tanto como crees, me digo a mí mismo. —Bien.
Página

Pensé en lo que dijiste y.... yo... busqué ayuda profesional. Ya sabes... —Yo
dudo— ...por la culpa que siento por Madison.
—¡Oh, Dios, Jay! —Exclama, agarrándose el pecho con alivio—. ¿Por
qué no lo dijiste? ¡Es fantástico! —Me imaginé que Jess se creería esa historia
sin dudarlo. La gente siempre cree lo que quiere creer. Nunca falla—. ¿Y qué?
—Tengo la información de contacto de algunas personas, y lo estoy
pensando. ¿Feliz?
—¡¿Feliz?! —Toda su cara se ilumina con una sonrisa radiante—.
¡Estoy tan orgullosa de ti por dar este paso!
Sí, sí. Bla, bla, bla. —Tengo que volver al trabajo. ¿Ya te envió la Srta.
Davis la traducción? —Digo, cambiando rápidamente de tema.
—Lo envió el viernes.
—¿Y?
Jess asiente con la cabeza en admiración. —Estoy a mitad de camino, y
realmente no tengo nada malo que decir al respecto. Una agencia de
traducción no lo habría hecho mucho mejor.
Suprimo una sonrisa. Esto hace que Abigail sea más sexy que nunca.
Sexy, dulce e inteligente. Una combinación irresistible. —No esperaba menos
de la Srta. Davis.
—Puedes seguir adelante y llamarla Abigail. Sabes qué sé que algo está
pasando entre ustedes dos. Todos en el hotel lo saben. Ustedes son el tema de
conversación número uno en el trabajo.
La miró fijamente, horrorizado.
—Quiero decir... duh. No puedes hacer que uno de nuestros empleados
le lleve el almuerzo a Abigail en su oficina, y luego sorprenderte cuando la
gente chismee sobre ello. Típico de la lógica del hombre. Además, una de las
camareras te vio entrar en su suite. ¿Alguna pregunta?
Tomo mi vaso de agua y me lavo la irritación por el hecho de que
nuestros empleados no saben cómo ocuparse de sus malditos asuntos.
191
—¿Es algo serio? —Jess pregunta.
—No.
Página

—¿Estás seguro?
Levantó una ceja como testigo.
—No la tratas como tratas a tus otras aventuras de una noche.
—¡No es una aventura de una noche! —No me gusta la idea de que mi
hermana o cualquier otra persona agrupé a Abigail con esas tontas con las que
perdí mi tiempo hasta hace dos meses.
—¿Qué es ella, entonces?
—No es asunto tuyo.
Finalmente, por fin, Jess se levanta de mi escritorio y camina hacia mi
puerta, donde se da la vuelta por última vez.
—Realmente harían una linda pareja. Ella te encaja de alguna manera.
Lo que sea que esté pasando entre ustedes, tal vez deberían intentarlo.

192
Página
Estimada Srta. Davis:

Nos complace informarle que hemos encontrado un candidato


adecuado para el estudio de sexsomnia. El estudio comenzará;
Lunes 7 de noviembre de 2016 a las 10 p.m.
En el Instituto de trastornos del sueño,
423 W 55th St, Nueva York, NY 10019

Por favor repórtese a la secretaria del Dr. Lindstrom una hora


antes de la hora de inicio programada.
Se adjunta una breve hoja de información del paciente; tómese el
tiempo de leerlo detenidamente.

Atentamente 193
p.p.
Martin Lindstrom, M. D.
Página

Tomo algunas respiraciones profundas antes de abrir el archivo PDF:


Información del paciente.

Esta hoja informativa está diseñada para responder algunas preguntas


por adelantado, con el fin de que su estadía con nosotros sea un poco más
placentera. Si tiene alguna otra pregunta no cubierta aquí, ¡no dude en
ponerse en contacto!

Procedimiento.
El estudio se divide en dos fases.
La fase uno (Día 1) será para su polisomnógrafo.
La fase dos (días 2—6) será junto con su compañero de estudio. ¿Qué
es un polisomnógrafo?
Un polisomnógrafo es un estudio del sueño para analizar lo que sucede
cuando duermes. Estaremos monitoreando al menos catorce parámetros
diferentes. Recopilar esta información nos ayuda a obtener más información
sobre sus patrones de sueño y su comportamiento.

¿Qué medirá el polisomnógrafo?


1. Ondas cerebrales (usando aproximadamente 12–14 electrodos en su
cabeza)
2. Frecuencia cardíaca (dos electrodos en el pecho)
3. Movimiento ocular (un electrodo al lado de cada ojo)
4. Tensión muscular y movimiento
5. Movimientos de las piernas (dos electrodos en cada pierna)
6. Respiración (correas del sensor a través de su pecho y estómago)
7. Niveles de oxígeno (pequeño clip en su dedo)
8. Flujo de aire (un sensor debajo de la nariz)
194
9. Estado de excitación (sonda vaginal)
¿Te dolerá el proceso de medición?
Página

No. Utilizamos cinta o pegamento hipoalergénico para aplicar los


electrodos siempre que sea posible, y solo se aplican a un parche muy
pequeño de piel, por lo que la mayoría de los pacientes experimentan poca o
ninguna irritación de la piel.

¿Cómo se supone que debo dormir con todas esas máquinas?


Muchos pacientes tienen menos problemas de lo que esperan. Si piensa
que quedarse dormido en estas condiciones será difícil para usted,
contáctenos antes del estudio.

¿Qué pasa si tengo que usar el baño? ¿Puedo levantarme?


Sí, levantarse durante la noche no es problema. Uno de nuestros
técnicos de laboratorio le dará información sobre qué hacer.

¿Qué debo llevar conmigo?


1. Tarjetas de identificación y seguro.
2. Ropa de dormir cómoda (pijama, pantalones para correr, camiseta,
camisón, etc.)
3. Artículos de tocador y artículos de cuidado personal.
4. Una almohada, si lo prefieres.
5. Ropa para el día siguiente (muchas personas van directamente a
trabajar después del estudio).
6. Algo para leer, si quieres.
7. Cualquier medicamento que tome antes de acostarse o cuando se
despierte por primera vez.
¿Cómo debo prepararme para el estudio?
1. No consuma nada que contenga cafeína o alcohol después de las 3
PM.
2. No tome una siesta el día del estudio.
195
3. Asegúrese de que su cabello esté libre de gel, laca y aceites para el
cabello.
Página

4. Retire el esmalte de uñas de un dedo en cada mano.


5. Tome solo medicamentos aprobados por su médico.
¿Cuándo me voy a la cama?
La hora de acostarse es entre las 10 y las 11 de la noche. Te
despertarán a las 6 a.m. o antes si lo prefieres.

¿Puedo traer algo de comer?


Sí, puedes traer un refrigerio ligero. Tenemos una cocina con nevera y
microondas disponibles.

Nuestros servicios incluyen:


Su propia habitación con televisión por cable, baño y ducha. Jabón,
champú y secador de pelo están disponibles. Por la mañana, puede disfrutar
de un abundante desayuno de cortesía que incluye café y jugo.

¿Cuándo obtendré los resultados?


Por lo general, dentro de los cinco días. Le enviaremos los resultados a
su médico o psicólogo, quien los compartirá con usted.

Esperamos que esto responda cualquier pregunta que haya tenido.

No estoy segura de cuánto tiempo he estado sentada en mi oficina


mirando este correo electrónico en la pantalla de mi teléfono. Mi corazón está
latiendo tan fuerte que Jayden probablemente pueda escucharlo en la
habitación contigua. He estado esperando este mensaje durante meses, aunque
con sentimientos encontrados, pero todavía me golpeo como un cubo de agua
helada a la cara. De alguna manera, esta aventura con Jayden me hizo olvidar
por un segundo que tengo un trastorno del sueño. Bueno... quiero decir...
tampoco he tenido mucho tiempo para pensar en nada últimamente. Cada vez
196
que nos vemos, somos solo él, yo, y el sexo increíble. Y luego me lleva a casa
cada vez, aunque sea a las dos de la mañana. Así que fue fácil suprimir el
Página

conocimiento de que pasar la noche con Jayden está fuera de discusión.


Aunque incluso podría imaginarme haciéndolo... porque me gusta. Más de lo
que realmente me siento cómoda, ya que tengo que hacer este estudio.
—¿¡Abigail?!
Salto sobre un pie en la silla y giró para mirar a la puerta. Jayden está
parado allí dándome una mirada de sorpresa. —¿Desde cuándo estás tan
nerviosa?
—No te vi allí —respondo evasivamente. Mi ritmo cardíaco comienza a
volver a la normalidad nuevamente.
—Tampoco me escuchaste decir tu nombre tres veces. Y parece que
acabas de ver un fantasma. ¿Qué pasa?
Él se acerca, así que me apresuro a tirar el teléfono en mi bolso. Levanta
una ceja escéptica ante este movimiento de aspecto nada sospechoso. —¿Cuál
es su nombre y dónde vive, para que pueda ir y romperle las piernas a este
imbécil? — bromea.
Respondo con una sonrisa que espero pase por genuina.
Él también se da cuenta de eso. Desafortunadamente. Se detiene a mi
lado y gira la silla de mi escritorio para poder apoyarse en los reposabrazos y
mirarme a la cara. —¿Quieres hablar acerca de ello?
—¡No! —Una respuesta brusca, pero honesta. ¿Por qué debería actuar
como si todo estuviera bien si Jayden ya puede decir que no lo está?
—Bueno. —Se inclina y me besa tiernamente en la frente durante un
largo momento, lo que hace que cierre los ojos brevemente—. Sabes dónde
encontrarme... —murmura antes de enderezarse—. Mis habilidades para
escuchar son tan buenas como las de mi dormitorio —dice con esa sonrisa
descarada, arrogante, y ahora realmente tengo que reírme, aunque no me
siento tan feliz.
—¿Necesitas algo? Quiero decir, ¿además de alardear de tus
habilidades? — Sonrío.
—Hablaremos de eso esta noche en mi casa.
197
Estoy muy tentada de cancelarlo para tener tiempo de digerir el hecho
de que pasaré mis noches con un extraño dentro de una semana. No puedo
Página

negar que me está haciendo sentir un poco culpable. Ni que posiblemente yo


lo haya extrañado un poquito mientras estuvo en París este fin de semana.
Entonces, tal vez sea mejor si lo uso como una herramienta de distracción, en
lugar de obsesionarme con el estudio día y noche.
— Está bien —le contesto.

—Estoy aquí —le digo a Alice. Ella está sosteniendo mi mano por
teléfono, por así decirlo, pero en realidad entrar en este laboratorio de sueño es
algo que tendré que hacer yo misma. Nadie puede quitarme esto de las manos.
Hoy es el gran día. Dentro de dos semanas, a más tardar, sabré lo que me pasa
cuando estoy dormida.
—¿Y realmente, en verdad quieres continuar con este estudio?
—¡Sí!
—No tienes que hacer esto, Abby.
—Sin embargo, quiero hacerlo. Ahora deja de tratar de disuadirme. Voy
a entrar.
—Bueno. ¡Pero llámame mañana por la mañana a primera hora!
¿Cuánto dura esta fiesta de nuevo?
—Me despertarán a las seis. Aún estarás profundamente dormida.
—No me importa. Me pondré una alarma.
—Iré directamente de aquí a Four Kings, así que no tendremos mucho
tiempo para charlar. Y no es que vaya a estar al tanto de que algo suceda.
—¿Vas a trabajar después de eso? —Puedo imaginar los ojos de Alice
como platos.
—La sexsomnia es un trastorno del sueño, no una enfermedad
infecciosa. ¿Qué demonios les diría cuando me reportara enferma? De todos
198
modos, mi escritorio está repleto de trabajo para esta obra de caridad.
—¿Qué cosa de caridad?
Página

—Jayden y su hermana quieren organizar un evento de caridad, y


quieren que lo organice, porque estaban muy contentos con mi trabajo en la
traducción. Ni siquiera hay una ocasión específica o un tema, me están dando
carta blanca, que se siente más como un castigo que un privilegio.
—Estoy segura de que se te ocurrirá algo. Podemos hacer una lluvia de
ideas juntas si quieres.
—Suena bien. Sin embargo, debería entrar. No quiero llegar tarde.
—Bueno. No olvides llamarme. ¡Despiértame si es necesario!
—Lo haré.
—¿Promesa?
Yo suspiro. —¡Lo prometo!
Después de despedirnos, guardo mi teléfono. Cierro los ojos por un
segundo, preparándome mentalmente para lo que estoy a punto de hacer, y
luego abro la puerta.

—¡Finalmente! —Es lo primero que dice Alice cuando levanta el


teléfono—. ¡Ya son las siete! ¡¿Qué pasó?!
—Desayuné allí, eso fue lo que pasó. Y ahora estoy en un taxi camino
al trabajo. ¿Quieres saber cómo fue, o quieres asustarte un poco más primero?
—Cuéntame sobre eso primero. Siempre puedo volverme loca contigo
más tarde.
—Bueno... — Pongo una pausa teatral—. No hay nada que decir.
—¿Por qué no?
—Sí, no sé, todo fue bastante espectacular. Me conectaron a un montón
de máquinas, y luego me fui a dormir. La habitación era bonita, la cama estaba
un poco dura, pero estará bien por unos días. No podía dormirme de
199
inmediato, así que leí un libro que traje conmigo. Pero aparte de eso, todo
estuvo bien. Todo el personal fue muy amable, me hicieron el desayuno...
Página

—Pero estaban midiendo algo. ¿No te dieron ningún resultado?


—No, no los recibiré hasta cuatro o cinco días después del estudio.
—Oh…bien —Alice suena decepcionada—. ¿Entonces la parte con el
compañero de estudio comienza esta noche?
Me estremezco un poco. Ya me estoy poniendo nerviosa. —Si.
—Oh hombre. Abby. —Ella exhala en el receptor—. ¿He mencionado
que no me gusta la idea de esto?
—Lo has hecho. Y creo que he mencionado unas cien veces que lo voy
a hacer de todos modos. —No puedo evitar el borde de mi voz, su constante
punzada sobre esto realmente está empezando a ponerme nerviosa.
—Lo sé, Abby. Lo siento, pero... —Ella solloza—. Solo imaginándote
con un hombre extraño que... ¡OH DIOS MÍO! —ella de repente grita unos
cien decibelios más fuertes.
—¿Qué pasa? —Me siento derecha en el asiento del automóvil. Ella
suena como si estuviera en peligro mortal.
—¡Lo tengo!
—¿Tener qué?
—La solución a tu problema.
Me desplomo hacia atrás, la tensión escapa de mis pulmones en forma
de un suspiro ruidoso. —¡Buen Dios! Y yo que pensaba que sucedió algo
terrible.
—¡Escucha!
—Está bien, estoy escuchando.
—¿No dijiste que la mayoría de las personas hacen este tipo de estudios
como parejas?
—Sí.
—¿Qué pasa si le preguntas a Jayd...
—¡No! —Corto, sacudiendo la cabeza con fuerza, a pesar de que ella no
puede verme—. No hay oportunidad en el infierno.
200
—Pero piénsalo. Lo conoces, te gusta, tienes sexo con él. Eso lo hace
perfecto para...
Página

—¡Alice! ¡No! Por un lado, mi compañero de estudio ya está listo, no


pueden simplemente cambiarlo en el último minuto, y por otro, estoy segura
de que no le contaré a Jayden sobre el trastorno, ¡mucho menos el estudio! Él
querría saber por qué lo estoy haciendo, ¿y luego qué? Mis razones para esto
son mi negocio, el de nadie más, punto. No quiero escuchar ni una palabra
más al respecto —digo con firmeza, a pesar de que realmente jugué con la
idea de arrojar la precaución al viento y preguntarle a Jayden. Pero no, eso
nunca funcionará. No si vamos a mantener cosas casuales como están. Y
mantener las cosas flexibles y sin compromiso es aún más importante para mí
ahora que al principio. Veremos si ese sigue siendo el caso mañana.
Demonios, ¿podré mirarlo a los ojos mañana?
—Está bien, está bien —dice Alice, cediendo—. Supongo que tendré
que lidiar con eso.
—Supongo...

Estimado señor King:

Después de evaluar los resultados de su examen médico, nos complace


confirmarlo como participante oficial en el estudio de sexsomnia. El estudio
comenzará

Martes 8 de noviembre de 2016 a las 11:30 p.m. 201


En el Instituto de trastornos del sueño,
423 W 55th St, Nueva York, NY 10019
Página

Por favor repórtese al laboratorio del Dr. Lindstrom media hora antes
de la hora de inicio programada.
Se adjunta una breve hoja de información del paciente; tómese el
tiempo de leerlo detenidamente.

Atentamente,

p. p.
Martin Lindstrom, M. D.

Recibí y leí este mensaje hace dos semanas, pero creo que revisaré el
PDF una vez más para asegurarme de que todo salga bien esta noche.

Información del participante

Esta hoja informativa está diseñada para responder algunas preguntas


por adelantado, para que su estadía con nosotros sea un poco más placentera.
Si tiene otras preguntas no cubiertas aquí, ¡no dude en ponerse en contacto!

Procedimiento
El estudio se llevará a cabo en una habitación oscura para proteger el
anonimato de ambos participantes. Una vez que su compañera de estudio (la
paciente) se haya quedado dormida, se le dará una máscara para dormir y se
le invitará a la habitación, donde se reunirá con ella en la cama.

Propósito
Evaluación del sonambulismo sexual por parte del paciente a través de
la observación del comportamiento y cámaras termográficas. 202
¿Cómo debo comportarme durante el estudio?
Permanecer callado y pasivo. Se prohíben todas las formas de
Página

interacción activa con el paciente (tocar, hablar, etc.), ya que pueden


interferir con el sueño de la paciente. La masturbación no está permitida.
¿Qué debo hacer si el paciente comienza a tener actividad sexual
conmigo?
Si el paciente inicia el coito oral o vaginal, use protección. Habrá
condones disponibles al lado de la cama, por lo que no tendrá que levantarse.
Se le permite detener cualquier actividad o comportamiento en cualquier
momento si le incomoda, pero asegúrese de no despertar al paciente.

¿Qué debería llevar?


1. Identificación e información del seguro.
2. Ropa de dormir cómoda (pijama, pantalones para correr, camiseta,
etc.).
3. Artículos de tocador o artículos de cuidado personal.
4. Una almohada, si lo prefieres.
5. Condones, si prefieres un tipo específico.
6. Ropa para el día siguiente (muchas personas van directamente a
trabajar después del estudio).
7. Cualquier medicamento que tome antes de acostarse o cuando
despierte por primera vez.

¿Cómo debo prepararme para el estudio?


1. Asegure una higiene corporal adecuada.
2. Si es posible, tome una siesta durante el día, ya que puede terminar
sin dormir por la noche.
3. Tome solo medicamentos aprobados por su médico.

¿Cuándo me voy a la cama?


Tan pronto como la paciente se duerma, entre las 11:30 p.m. y las
203
12:30 p.m. Lo despertarán a las 5:00 a.m. o antes, si lo prefiere.
Página

Nuestros servicios incluyen:


Una habitación que compartirá con la paciente, junto con un inodoro y
una ducha. Jabón, champú y secador de pelo están disponibles. Por la
mañana, eres bienvenido a…

—Buenos días —le digo a Abigail, que acaba de llegar ahora, a las ocho
y media. Cierro el PDF, sintiendo que mi ritmo cardíaco se acelera
ligeramente.
Se detiene en mi escritorio, quitándose frenéticamente el abrigo para
revelar unos pantalones negros de cintura alta y una blusa beige que le queda
muy bien. —¡Lo siento, llego tan tarde! Quedé atrapada en el tráfico. —Se
muerde el labio inferior y se pasa las uñas por el pelo. Sus mejillas son
rosadas, y probablemente no solo por el frío.
Puedo adivinar qué está mal... por qué le está costando hacer contacto
visual. Gracias a Louis, ya sé que Abigail pasó la noche en el laboratorio de
sueño; su parte del estudio comenzó un día antes que la mía.
—No hay problema. ¿Estás bien? —Siento su incomodidad. Está a
nuestro alrededor y está empezando a contagiarme. ¿O es al revés?
—¿Estoy bien, tú? —Ella es una maldita mentirosa terrible.
—Bien —podría jurar que mirarla le está haciendo sudar. Oh, ahora se
está alejando, la sospecha está confirmada.
—Estaré... en mi escritorio, entonces... ¿almorzaremos juntos más
tarde? — agrega después de una pequeña pausa, sorprendiéndome.
—Por supuesto.
—Bueno. —Ella se obliga a sonreír, pero no llega a sus ojos. Espero
que eso cambie una vez que vea lo que dejé en su escritorio.
—Oh, Dios, Jayden... —escucho a Abigail exclamar sorprendida unos
204
momentos después. Ella sale de la oficina sosteniendo el cheque y me mira
con una expresión atónita—. ¿Es este el dinero del acuerdo? ¿De la cosa de
Página

Four Kings?
Asiento, esperando que su bonita cara finalmente se ilumine.
—P... pero esto es cincuenta mil... mucho más de lo que dijiste... Esto
es un error, ¿verdad?
—No, mis abogados pudieron negociar una suma mayor —miento. La
verdad es que los otros veinte salieron de mi bolsillo. La verdad es que odio el
hecho de que voy a estar acostado a su lado esta noche mientras duerme, sin
su conocimiento. Y la verdad es que esperaba que esto aliviara mi conciencia.
—¡Guau! ¡Esto es... muuuucho dinero! Pero no puedo...
—Hemos pasado por esto. Es tu dinero. Puedes.
Ella sigue mirándome con incredulidad por unos momentos, pero luego
esa sonrisa tan esperada finalmente se extiende por su rostro, y lanza sus
brazos alrededor de mi cuello. —Gracias por hacer todo esto por mí. Gracias.
Le devuelvo el abrazo, la sostengo cerca, le beso el pelo y me siento aún
más asqueroso que antes. No funcionó. Maldita sea.

10:50 PM

Estoy sentado en mi BMW, mirando el edificio al otro lado de la calle.


El laboratorio del sueño donde Abigail está durmiendo, ajena al hecho de que
estoy a punto de acostarme con ella. Estoy agarrando el volante con ambas
manos, sopesando mis opciones. Sin embargo, el hecho es que no tengo
ninguna opción. Retirarme del estudio y dejar a Abigail en la cama con un
extraño no era una opción hace seis semanas, y hoy es aún menos. La única
diferencia ahora es que tengo escrúpulos, porque Abigail realmente me
importa. Pero la idea de que ella se conecte con un idiota mientras duerme es
205
cien veces peor que la idea de traicionar su confianza. Para mí, al menos. Y lo
que ella no sabe no puede lastimarla. Ella nunca se dará cuenta.
Página

Entonces, ¿cuál es el gran problema verdad? Con eso, me quito la culpa


de mi mente, salgo del auto y cruzó la calle, con la bolsa de gimnasia en la
mano.
Un chico barbudo me sonríe desde detrás del mostrador cuando entro al
laboratorio. —Bienvenido al Instituto de trastornos del sueño. ¿Cómo puedo
ayudarte?
—Jayden King. Estoy aquí para un estudio.
—¿Podría ver alguna identificación?
Le paso mi licencia de conducir que ya estoy sosteniendo. Mientras
revisa mi información, miro alrededor de las instalaciones, preguntándome en
cuál de las seis puertas está Abigail detrás.
—¡Ahí estás!
Me vuelvo a mirar al chico.
—Estás participando en el estudio de sexsomnia, ¿verdad? —dice más
fuerte de lo que hubiera creído necesario. Demasiado para la discreción.
Echo una mirada irritada sobre mi hombro, por si acaso. —Eso es
correcto.
—¿Y leíste la hoja informativa?
—Si te refieres al correo electrónico, sí.
—Ese mismo. ¿Alguna otra pregunta?
Me aclaro la garganta. —La hoja decía que la habitación se
oscurecería... ¿qué tan oscura será, exactamente?
—Lo suficientemente oscuro como para que sepa dónde están los
muebles, pero demasiado oscuro para distinguir cualquiera de las
características específicas de la paciente. Ambos llevarán máscaras para
dormir, en caso de que se despierte durante la noche.
Así que no hay posibilidad de que Abigail me reconozca por alguna
tonta coincidencia. Uff. —Eso responde mi pregunta. Gracias.
—No se preocupe, Sr. King. Su anonimato será preservado en todo
momento.
206
Asiento con la cabeza.
—Genial —continúa—. Si simplemente te das la vuelta, verás la puerta
Página

de la Sala Dos. Esa es una de nuestras salas de espera, hay un baño pequeño y
un casillero allí, para que puedas cambiarte y prepararte para la cama. Te
llevaremos a la sala de pruebas tan pronto como la paciente esté dormida;
hasta entonces, puedes leer o mirar televisión, que está ahí. Lo que necesites
durante la noche, almohadas, condones...
Parece estar asumiendo que necesitaré uno de esos. —... llévalos a la
sala de pruebas contigo. Guardaremos el resto de sus pertenencias de forma
segura en la sala de espera.
Menos de media hora después, una pequeña mujer asiática con bata
blanca de laboratorio llega con unas pocas instrucciones finales. —Es
importante que permanezca callado y pasivo durante cualquier
comportamiento sexual sonámbulo que exhiba el paciente. Es muy probable
que el cuerpo del paciente reaccione a ciertas actividades o tipos de contacto.
Eso es completamente normal. Si se produce la eyaculación, encontrará una
caja de pañuelos a su lado de la cama. También encontrarás los condones allí.
Encienda la lámpara de cabecera solo si es absolutamente necesario al ponerse
un condón y luego apáguela inmediatamente para que no interrumpa el sueño
de la paciente.
Esto comienza a sentirse menos como un centro médico y más como un
episodio de Candid Camera, pero todo lo que digo es —Está bien.
—Excelente. Aquí está tu máscara para dormir; puedes entrar a la sala
de pruebas ahora.

207
Página
Estoy envuelto en la oscuridad y en un aroma que reconocería en
cualquier lugar ahora. Esa mezcla inconfundible de vainilla y Abigail. Esto en
cuanto a mis temores de ser llevado a la habitación equivocada por accidente.
Ella está aquí, acostada a mi lado en la cama, lo suficientemente lejos como
para que nuestros cuerpos no se toquen. Me sorprendo con ganas de atraer su
delicado cuerpo contra mi pecho, envolverla con un brazo y quedarme
dormido de esa manera. Nada sexual, solo para tenerla más cerca. No tengo
idea de dónde surgió esa idea de repente, ni cómo debería interpretarla, así que
simplemente la dejo a un lado y escucho el silencio. La respiración de Abigail
es más regular de lo que esperaba de alguien con un trastorno del sueño. ¿Ella
incluso tiene uno?
Después de haber estado acostado allí por lo que parece una eternidad,
ella hace un movimiento repentino que me sobresalta muchísimo.
Ella no se está despertando, ¿verdad? 208
¿O ya despertó?
La adrenalina bombea por mis venas. Siento que el colchón cede debajo
Página

de mí nuevamente cuando sus piernas se mueven debajo de las sábanas y me


doy cuenta de que sólo está soñando. Debe ser un sueño vívido... y erótico. Su
respiración se vuelve más superficial, más rápida, dando paso a un suave
gemido de deseo. Su mano se extiende hacia mí, encuentra mi muslo, luego mi
ingle, y finalmente mi polla, que comienza a frotar a través de mis pantalones
cortos. Me pongo tenso, sé que nos están observando, así que por un momento
solo me quedó allí, inmóvil, inmune al toque de su cálida mano. Pero luego su
jadeo se mezcla con el sonido húmedo y jugoso de su dulce coño, la
excitación me golpea como un rayo de calor. ¡Mierda! Abigail se toca a sí
misma. Deseo por dios poder arrancarme esta máscara para dormir y encender
la luz para poder mirar. Podría ver sus dedos deslizarse a través de sus suaves
y apretados labios, ver su rostro sonrojarse mientras se frotaba el clítoris.
Abigail pone una pierna sobre mis caderas, presionándose contra mí y girando
sus caderas, gimiendo. Sentir el calor entre sus piernas me pone duro como
una roca en segundos. Me olvido que estamos siendo monitoreados. Todo en
lo que puedo pensar es en agarrarla y ponerla sobre mi polla. Nunca algo se
sintió tan mal y, sin embargo, me excita tanto.
Eso es probablemente exacto. El encanto de la fruta prohibida.
Pero tal vez solo soy un imbécil enfermo y pervertido.
Porque dejo que Abigail deslice su mano en mis pantalones cortos para
sacar mi polla. Ella comienza a masajear, pasando la mano hacia arriba y
hacia abajo a lo largo, tan expertamente como si estuviera completamente
consciente. Rodea la cabeza una y otra vez, lentamente, con ternura, mientras
se muele contra mí. Ahora está tan mojada que siento su humedad contra mi
pelvis. Aprieto los dientes y tenso el estómago, concentrando toda mi voluntad
en no acabar en su mano. Pero, ¿cómo se supone que debo hacer eso cuando
está provocando a mi polla así, pasando el pulgar sobre la cabeza hinchada?
Reprimo un gemido, y luego jadeó suavemente cuando aumenta su velocidad.
Es perfecto, la cantidad justa de presión suave. Mi polla se está poniendo cada
vez más dura, temblando, palpitando, pulsando.
209
¡Jesús!
Mi corazón late fuertemente en mi pecho y mis rodillas comienzan a
Página

temblar. Todos los músculos de mi cuerpo están tensos. Clavo mis talones en
el colchón, agarro la manta con ambas manos. El latido se convierte casi en un
dolor. Estoy retorciéndome incontrolablemente en su mano, a solo un latido
del borde, cuando Abigail de repente suelta su agarre. Su respiración es pesada
por unos momentos, luego se tranquiliza lentamente, no, maldita sea, me estás
tomando el pelo, se da la vuelta al otro lado.
¿Está tratando de matarme? ¡Ella no puede hacer esto! ¿Solo darse la
vuelta y dejarme allí con una erección masiva? Digo un silencioso -joder- y
aprieto la mandíbula.
¿Entonces, eso es todo por la sexsomnia? ¿Se acabó?
¿Y ahora voy a tener que esperar aquí hasta la mañana, dolorosamente
duro y no permitir que yo me ocupe de la situación? ¿Cómo demonios se
supone que debo hacer eso? Acostarme a su lado sin tocarla ya es bastante
difícil, pero hacerlo duro es pura tortura. Me agacho debajo de las sábanas. No
para masturbarme, solo para apretar mi polla en mi puño hasta que la presión
finalmente disminuya. Dormir todavía está fuera de discusión, por supuesto.
Estoy demasiado ocupado preguntándome cómo demonios voy a enfrentarla
por la mañana. Abigail no recordará nada de esto, supondrá que pasó la noche
con un extraño, y tendré que dejarla seguir creyendo eso.
Mierda

El saludo de Abigail a las ocho de la mañana siguiente es lo más breve


posible. Ni siquiera se dignó a mirar en mi dirección mientras se apresura a
pasar a su oficina, cerrando la puerta detrás de ella. Aparentemente no soy la
única persona aquí que se siente culpable. ¿O hay más? ¿Debo ir a verla? ¿Tal
vez es incluso sospechoso que solo esté sentado aquí? Me rasco la cabeza
indecisamente por un minuto, pero finalmente decido dejarla en paz por un
210
rato y darme tiempo para decidir cómo actuar hacia ella.
¿Jesús, en qué me he metido aquí?
Página

No Abigail, quiero decir. Este jodido estudio, que arroja una gran
sombra sobre lo que en realidad fue un asunto divertido y sin complicaciones.
No es que me esté rindiendo debido a esto, prescindir del buen sexo y su
compañía no es una opción, al menos no mientras los aspectos positivos
superen a los negativos. Y lo hacen, sin duda. Probablemente sea hora de
recordarme nuevamente esos aspectos positivos. En nuestro almuerzo, por
ejemplo, en una de las habitaciones del hotel. No tomará mucho tiempo, tan
cerca como estuve de llegar anoche.
Entró en nuestro sistema de reservas y reservó una de nuestras suites de
lujo, y luego escribo a Abigail para informarle que tengo la intención de
secuestrarla a la 1 PM. Ella responde casi de inmediato, con un mensaje sobre
el que no puede hablar en serio.

Hola jayden
No lo tomes a mal, pero necesito algo de tiempo para mí. Espero que
puedas respetar eso.
Abigail

Apenas he terminado de enviar el mensaje cuando Jayden abre la puerta


de mi oficina. —¿Quieres tiempo para ti y me lo dices por correo electrónico?
—Su voz es tranquila y controlada, pero una tormenta salvaje se está gestando
en sus ojos. Evito su mirada nuevamente para evitar que vea culpa en mi 211
rostro. Esa es la razón por la que envié el correo electrónico en primer lugar.
Porque no puedo mirarlo a los ojos, quiero decir. Y sí, sé lo cobarde que es
Página

eso. En realidad, no es mi estilo.


—¡Mírame! —Jayden truena, caminando hacia mi escritorio—.
¡Abigail!
Mi corazón se acelera mientras me obligó a enfrentar esa expresión
oscura de nuevo. —Jayden, por favor... yo... simplemente no puedo.
Él traga. —¿No puedes qué?
Pasar tiempo contigo durante el día como si todo fuera normal, y luego
compartir la cama con un extraño por la noche, sería la respuesta sincera, por
supuesto. Pero no me atrevo a dársela, por miedo a que nos cierre la puerta
para siempre. Quiero que permanezca al menos entreabierta, para poder pasar
por ello y ser suya una vez que termine este estúpido estudio. Hasta ahora no
me había dado cuenta de que incluso quería eso. Ser suya, quiero decir.
Mierda.
—Háblame. Puedo ver que no quisiste decir una palabra de ese correo
electrónico. —El tono de Jayden es aterciopelado como la miel y oscuro como
el chocolate semiamargo.
—Yo también —gruñó, luego me aclaró la garganta antes de
continuar—. Necesito espacio, porque... —¿Debo decirle? —porque estoy
trabajando para poner mi vida en orden un poco, cuidando algunas cosas que
me pesan, y necesito toda mi energía para eso.
Los ojos de Jayden se estrechan y sus labios carnosos se tensan en una
línea delgada y sombría. Prácticamente puedo ver sus rasgos endurecerse
mientras se distancia mentalmente de mí. Hay un destello de algo en sus ojos.
No estoy segura de qué. ¿Rabia? ¿Decepción? ¿Orgullo herido? ¿Dolor?
¿Remordimiento? Esto último solo tendría sentido en el contexto de que
lamenta haberse involucrado conmigo en primer lugar.
—¿Esa es tu última palabra? —Su voz suena tensa.
Asiento con la cabeza. Mi cabeza se siente como si pesara cien libras.
—Bueno. Entonces tómate tu descanso. Pero no esperes que solo
puedas chasquear los dedos y vendré meneando la cola como un cachorro. —
212
Su tono es helado—. Esperar no es lo mío, y eso también va para las mujeres.
Trago saliva, ahogando mi decepción, decidida a no dejar que se
Página

muestre cuánto duelen sus palabras. Estúpido de mi parte pensar que era algo
más que una follada fácil.
—No espero nada, Jayden —digo, manteniendo mi voz firme.
Como si fuera una señal, suena mi teléfono. —Si me disculpas?
¡Necesito tomar esto!
La expresión de Jayden sigue siendo glaciar cuando se da vuelta y sale
de mi oficina sin decir una palabra.
Me tomo unos segundos para recomponerme antes de atender. —Four
Kings. Abigail Davis habla.
—Esta es Ashley Turner con Donate Life America. Estoy devolviendo
tu llamada.
—Ah, sí, gracias por volver a llamar.
—¿Cómo puedo ayudarte?
—Four Kings está interesado en organizar un evento de caridad, y yo
soy responsable de organizarlo. Estaba pensando en hacer una gala enfocada
en lograr que las personas se registren como donantes de órganos, y así es
como terminé buscando su sitio web, y estaba llamando para discutir la
posibilidad de asociarnos con su organización para el evento.
—Oh... suena muy interesante! Una idea maravillosa, una que
estaríamos encantados de apoyar.
—Me alegra oír eso. ¿Tendría tiempo para sentarse y discutir lo que
podría implicar una asociación potencial?
—¿Cuándo exactamente planeas celebrar el evento?
—Me gustaría hacerlo este año todavía, si es posible. Estaba pensando
en Navidad, la gente siempre se siente más servicial y generosa durante las
fiestas.
—Buen punto —se ríe—. ¡Pero esa será una agenda muy apretada!
Um... ¿estás libre el próximo jueves? ¿A las once, digamos?
Todavía no he programado nada para la próxima semana, por lo que ni
siquiera tengo que revisar mi calendario. —Eso funcionaría. ¿Nos vemos aquí
213
o allá? —Rezo en secreto por la oportunidad de salir de Four Kings por unas
horas.
Página

—¿Por qué no vienes aquí, entonces, si no es demasiado problema?


—Perfecto. Permíteme solo marcar eso en mi agenda.
—¿Entonces, de qué tienes hambre, bella dama? —Jason me pregunta
en el vestíbulo, radiante como si almorzar conmigo fuera lo más destacado de
su día.
Miro afuera y veo que está lloviendo. —No lo sé, pero creo que prefiero
quedarme aquí y comer en el restaurante del hotel.
—De repente se me ocurre que nunca he estado allí.
Le doy una mirada de reojo. —¿Espera, cuánto tiempo has estado
trabajando aquí? —Él hace una mueca pensativa—. Hm... ¿dos años?
—Ay. ¡Entonces es hora de que lo hagas! El risotto es genial —
Inmediatamente siento una punzada en el pecho al recordar el día en que
Jayden almorzó en mi oficina—. Pero hoy creo que estoy de humor para la
carne — agregó rápidamente, y silenciosamente respiro el dolor.
—La carne suena bien. ¡Estoy dentro!
Estamos pasando por el mostrador de recepción cuando escucho una
risa, seguida de una voz familiar... familiar y despreciada. Me detengo en
seco, me doy la vuelta lentamente y me encuentro cara a cara con Jake.
No. No.
Mi piel se arrastra por todas partes. Me tiemblan los escalofríos por la
espalda. —¿Abby? —La voz de Jason suena hueca y distante.
Debería alejarme, pero no puedo. De repente, todo vuelve corriendo: la
rabia, la conmoción, la sensación repugnante de la impotencia total.
—¿Qué pasa? ¿Lo conoces?
—Sí —me escucho decir. Apenas reconozco mi propia voz, incluso en
esa sola palabra. ¿O es solo el sonido de la sangre corriendo por mis oídos?
214
Todo lo que sé es que no dejaré que Jake simplemente se vaya. ¡No! ¡No esta
vez!
Página

—¡Oye, imbécil! —Llamó e inmediatamente tengo su atención. La suya


y la de todos los demás a su alrededor, pero eso no me importa.
—¿Quién, yo?
—Si el zapato calza...
Jason intenta evitar que me acerque, pero lo sacudo. —No la conozco
— afirma Jake con toda seriedad.
Intenta darse la vuelta, pero me agarro a su brazo y lo mantengo allí.
—Vivíamos juntos, ¿recuerdas? —Estrecho mis ojos a las rendijas,
mirándolo como a través de un visor de francotirador. La ira desenfrenada
rueda sobre mí como un tren de carga cuando sonríe. Cruelmente, triunfante, a
sabiendas. Al igual que hace tres años.
—Ahhh... ahora lo recuerdo. —Se inclina y murmura, sólo lo
suficientemente fuerte como para que yo escuche—. Esa noche contigo y mis
amigos fue inolvidable...
El puño que envio volando hacia su fea cara lo cierra. El dolor explota
en mi mano, pero lo ignoro. —¡Jódete! —Yo grito—. ¡Jódete, hijo de puta!
La nariz de Jake gotea sangre sobre su camisa. Cuando lo ve, su
expresión se oscurece. Me señala con un dedo amenazador. —Será mejor que
te encuentres un jodido abogado fabuloso —dice, dándome una mirada
mordaz.
Estoy a punto de responder, pero un par de brazos me rodean el
estómago y me llevan. Los brazos de Jason. —¡Déjame ir! —Me rompo,
luchando y pateando las piernas como un niño pequeño.
—No hasta que te hayas calmado.
—¡Estoy calmada! —Yo grito.
Jason no responde, y no me baja hasta que estamos en la entrada
principal, donde toma mi mano y me saca a la lluvia. —¡Ahora! ¡Respira!
¡Respiraciones profundas! El aire fresco te hará bien.
Mi pecho sube y baja fuertemente mientras trato de recuperarme. No
hay chance.
215
No queriendo explotar de nuevo, me muevo de un lado a otro frente a
Jason, quien me mira con una mirada confundida en su rostro. Poco a poco me
Página

doy cuenta de lo que acaba de suceder y me detengo. —¿Crees que me


despedirán ahora?
—Um, bueno... acabas de golpear a un huésped del hotel en la cara.
Delante de los testigos. —Se frota la frente, perplejo—. A menos que tengas
una razón increíblemente buena para hacerlo, probablemente tendrás que
limpiar tu escritorio hoy.
—¡Mierda!

216
Página
—¿Con cuanta frecuencia tengo que decirlo, Jess?! ¡Jesús! ¡Toca antes
de entrar en mi maldita oficina! —Estoy tomando mi enojo con Abigail en mi
hermana. Aunque puedo adivinar lo que está pasando con Abigail e incluso
puedo entender sus motivaciones, probablemente se sienta culpable porque
cree que me está traicionando al hacer el estudio. Pero aun así nunca hubiera
esperado que ella hiciera esto... que me dejara. Nadie ha hecho eso nunca. Y
ahora no sé qué me molesta más: siendo abandonado o el hecho de que soy
demasiado orgulloso para convencerla de que no quería “tiempo para sí
misma” para luchar por lo que sea que haya entre nosotros. No nos
engañemos: esto es más que una aventura. Tiene que ser así, o el rechazo de
Abigail no me molestaría tanto. Así que ahora lo que realmente quiero es un
poco de paz y tranquilidad. Pero Jess ha lanzado una llave en ese plan, y ahora
está de pie en medio de mi oficina.
—Jayden, nosotros.....
—¡Luego!
217
—Pero...
Página

—No. Ahora.
Ignorando mi tono severo y mi expresión amenazadora, Jess se acerca a
mi escritorio y se sienta allí. De repente veo la tensión en su rostro y me quita
el viento de las velas. Algo está mal.
—¿Qué pasa, Jess?
—Hubo un incidente en el vestíbulo.
—¿Qué tipo de incidente?
Ella inhala profundamente. —Abigail rompió la nariz de uno de
nuestros huéspedes.
—¿Disculpa? —Mis cejas se disparan en un tiempo récord y
permanecen allí—. Estás jodiendo conmigo.
—¿Parece que estoy jodiendo contigo? —Su expresión es muy seria.
—¿Por qué demonios haría eso?
Jess levanta los brazos en el aire sin poder hacer nada, casi con
resignación. —No sé. Pero lo hizo frente a otros huéspedes y varios
empleados. Todos pueden dar fe de ello.
—No lo creo... —murmuro para mí mismo, sacudiendo la cabeza—.
¿Dónde está ella ahora? —Pregunto a un volumen normal.
Jess me da una mirada en blanco. —Abigail ataca a un huésped, que
ahora nos está amenazando a ella y a nosotros con una gran demanda, ¿y lo
único que te importa es encontrarla?
—Porque quiero saber si está herida, Jess.
—Según Carter, no resultó herida.
Eso me llama la atención. —¿Estaba con ella?
—Sip.
—¿Y se quedó allí rascándose las bolas mientras sucedía? ¿Por qué
diablos no intervino? Estúpido. —siseo.
—No sé qué demonios pasó entre tú y Carter, pero sugiero que
218
comencemos cuidando a este huésped. Él insiste en hablar contigo.
—Bien por él —resopló—. Pero primero quiero hablar con Abigail, o al
Página

menos con Carter. Mientras tanto, puedes tomar la mano del chico o algo sí.
—Jay...
—Oh, vamos, Jess. Creo que probablemente estemos de acuerdo en que
Abigail lo golpeó por alguna razón. Y quiero saber qué fue antes de escuchar
la versión del huésped.
Jess asiente. —Te daré eso. Algo debe haber sucedido... pero nadie lo
vio tocarla ni nada por el estilo. Y si resulta que su reacción no fue necesaria,
tendremos que dejarla ir. Lo entiendes, ¿verdad?
—Antes de haber escuchado toda la historia de la propia Abigail, no
hay nada que…entender.
Jess sonríe. —Lo tienes mal, ¿no?
—¿Por qué? ¿Por qué estoy defendiendo a uno de nuestros empleados?
—No, porque la estás defendiendo y estás de su lado sin siquiera saber
lo que pasó. Ni siquiera habrías soñado con hacerlo hasta hace poco.
Tampoco la conocí hasta hace poco.
—Siempre dijiste que el cliente es el rey —agrega Jess.
—Mientras el cliente no sea un completo imbécil —le digo,
corrigiendo—. Por eso el hotel se llama Four Kings, no Four Jerks. Voy a
llamar a Abigail ahora. Cuida al huésped, si quieres, Jess. Pero trae a alguien
del departamento legal contigo, solo para estar seguros.
—Lo haré. —Se da vuelta y se apresura cuando marcó el número de
Abigail. Y luego maldigo por lo bajo: su teléfono celular está apagado. Intento
con Carter a continuación y tengo mejor suerte.
—Hola, Jayden.
—¿Sabes dónde se esconde Abigail? —Dejó escapar.
—¿No te habló?
—Si te refieres al incidente con el huésped del hotel... he sido
informado.
—Eso no es lo que quiero decir.
219
—¿Entonces qué?
—Ella fue a su oficina antes para limpiar su escritorio y... —Se aclara la
Página

garganta— ... para darte su renuncia.


¿Qué mierda? Casi lo digo en voz alta, pero me las arreglo para
morderlo justo a tiempo. Carter no necesita saber que a Abigail ni siquiera le
pareció jodidamente necesario decirme una maldita palabra antes de irse. —
De eso es de lo que quería hablar con ella, y esperaba que tal vez supieras
dónde está ahora.
—Me temo que no, señor King.
—No hay problema —digo bruscamente, colgando, y luego tiro la
mitad de mis cosas del escritorio con el brazo en un ataque de ira. Bolígrafos,
documentos, post-its sueltos y un vaso que se rompe en el suelo.
Varias respiraciones profundas más tarde, una vez que me he vuelto casi
a controlar. Entró en la oficina de Abigail y descubro que ella realmente había
limpiado su escritorio, aparte de una nota. Debo haber estado todavía en la
sala de conferencias cuando ella estuvo aquí.

Hola jayden

Estoy segura de que ya has oído que ataqué físicamente a un huésped.


Es cierto, y acepto toda la responsabilidad por las consecuencias.

Te enviaré mi renuncia oficial pronto.


Abigail

PD: lo siento mucho.

Arrugó la página en mi mano, haciendo un puño con el que tengo ganas


de romper algo. ¿Por qué demonios no vino a mí? ¿No confía en mí en
absoluto? No lo entiendo, y estoy seguro de que no lo voy a aceptar. Su
renuncia o no hablar conmigo. Tengo que saber qué pasó allí. ¡De inmediato! 220
Página
—Aquí, cariño. —Alice me da un pañuelo, que uso para secar mis
últimas lágrimas. Dejó todo y vino directamente a casa cuando la llamé. Ahora
estoy acostada en el sofá con la cabeza en su regazo, y ella me está
consolando... a su manera especial—. Deberías haber apuntado más bajo,
golpearlo en las nueces — me regaña.
Dejo salir un ruido que está en algún lugar entre una risa y un sollozo.
—Eso es cierto... y entonces tampoco me dolería tanto la mano —le digo,
ronca por el llanto, y miro el nudillo ligeramente hinchado en mi dedo medio.
Ahora sé por qué los boxeadores usan esos guantes, aunque la nariz
ensangrentada de Jake era más por la gran piedra en mi anillo que por la
fuerza de mi golpe.
—Si eso empeora deberías ver a un médico Abby. Iré a buscarte algo
congelado para eso.
—No, está bien. Mi mano es realmente la menor de mis
preocupaciones. Ya no tengo trabajo, y muy pronto Jake me demandará por
todo lo que tengo. Si tengo suerte, podré pagarlo con el dinero que Jayden me
consiguió en ese acuerdo. — Decir su nombre me hace dolorosamente
consciente de que probablemente nunca lo vuelva a ver—. Pero voy a arreglar
tu lavavajillas primero, ¡lo prometo! — Digo, esperando poner mi tren de
pensamiento en una pista diferente.
—¿Cómo puedes pensar en mi lavavajillas en un momento como este?
221
Como dijiste, nosotras tenemos problemas mucho mayores en este momento.
Página

Podría besar a mi hermana por decir “nosotras” en ese momento. Pero


siempre ha sido así: sus problemas son los míos y viceversa. Excepto que
Alice generalmente parece terminar siendo la que me ayuda a salir de un
aprieto.
—En realidad no has presentado tu renuncia, ¿verdad? —ella pregunta.
—No por escrito, pero Jayden me habría despedido de una forma u otra.
Solo me le estoy adelantando.
—¿Cómo sabes eso si ni siquiera has hablado con él? Quizás él pueda
ayudarte sí...
—Si le digo por qué me volví loca? ¡No! ¡Olvídalo! —Me giro de
costado sobre mi espalda, para poder subrayar la respuesta dándole una mirada
de determinación. O lo más cerca que puedo llegar a uno con los ojos rojos e
hinchados.
—¿Por qué no? —Alice pregunta con voz suave.
—Porque... me da vergüenza. —Porque no lo entendería. Ni siquiera
sabe sobre la sexsomnia, ¿Cómo podría explicarle que tres hombres me
violaron, pero no puedo recordarlo porque estaba profundamente dormida e
incluso podría haberlos alentado de alguna manera? Uh, sí, creo que me lo
guardaré para mí.
—¿Pero, no crees que es un poco injusto dejarlo en la oscuridad, con
todo lo que sucede entre ust...
—Estaba pasando —le digo, interrumpiendo—. ¿Estaba? ¿Por qué
estaba?
—Le dije que necesitaba espacio esta mañana. Debido al estudio...
porque me estaba haciendo sentir demasiado culpable.
—Oh, mierda, no lo sabía. —Su voz está llena de consternación—. Pero
puedo entender eso. ¿Cómo reaccionó él?
Recordando la mirada fría y distante en su rostro, me invade una ola de
desilusión, como lo hizo esta mañana. —No le importo —digo, sonando más
222
dolida de lo que desearía. No sirve de nada, tengo que enfrentar el hecho de
que Jayden fue más que un asunto para mí. Ahora ni siquiera es mi jefe, y
Página

probablemente esté fuera de mi vida para siempre. Todo gracias a Jake.


—Me cuesta creer que significaras tan poco para él. Tal vez él solo no
estaba preparado...
El sonido del timbre la interrumpe. Nos miramos con sorpresa.
—¿Estás esperando a alguien?
—No... no estaba planeando exactamente estar en casa en este
momento. — Levanto la cabeza para que Alice pueda ponerse de pie.
—Yo tampoco —Ella se encoge de hombros—. Quizás sean los policías
los que te lleven porque tú gancho izquierdo es una amenaza para la seguridad
nacional. —Ella guiña un ojo.
—Si es así, sería Seguridad Nacional —señaló con mi mejor voz de
Pequeña señorita Sabelotodo, distrayéndome de la repentina y completamente
irracional esperanza de que Jayden podría estar en la puerta.
—Lo sabremos pronto —dice Alice por encima del hombro mientras se
aleja.
La miro desde el sofá. Está a punto de levantar el auricular del
intercomunicador, pero luego suena el timbre nuevamente, el de arriba esta
vez.
—¿Abigail, estás ahí? —Llama a la puerta de nuestro departamento—.
¡Soy Jayden!
Alice se da vuelta para mirarme con los ojos muy abiertos. La miró con
asombro, pero luego sacudo la cabeza enérgicamente y pronunció la palabra
—no.
—¿Por qué n...
—¡Shh! —Siseo, y luego susurro—. No tan fuerte, nos escuchará.
—¡Abigail! ¡Si estás allí, abre la puerta y háblame!¡Encontraremos una
solución!
Alice se agarra el pecho, emocionada. —Oh, vamos, Abby —susurra,
justo como Jayden.
—¿Abigail? ¡Por favor! —suena a través de la puerta.
223
Siento que mi corazón late en algún lugar entre mi garganta y mi boca.
—¡Le estoy abriendo! —Alice dice en voz baja y resuelta.
Página

—¡No te atrevas! —Le doy una mirada de advertencia.


Me saca la lengua y abre la cerradura. —¡Alice! ¡Voy a matarte!
—¡No me importa!
—Pero...
Demasiado tarde. Me aplasto el cabello frenéticamente, esperando tener
la mayoría aplanados, porque ahora Jayden está en nuestra pequeña sala de
estar, y no hay escape de sus ojos.
—Hola Jayden —dice mi hermana traidora.
—Alice.
Ella se vuelve hacia mí. —Voy a volver al trabajo. Llama si me
necesitas.
Respondo deseándole un buen viaje directo al infierno. Con mis ojos,
quiero decir. Pero ella simplemente levanta su bolso del piso y se pone el
abrigo con alegre indiferencia. Dos segundos más tarde, se cierra la puerta
principal detrás de ella, estoy sola con Jayden, y con todas las cosas no dichas
colgando en el aire entre nosotros.
Él viene hacia mí, deteniéndose frente a una montaña de pañuelos
mocosos que no ve, porque él está observándome a mí. Mis ojos deambulan
con incertidumbre sobre su hermoso rostro. Ese pliegue vertical entre sus cejas
está de vuelta. Parece agotado de alguna manera. Cansado. Perplejo.
Decepcionado.
¿De mí?
—¿Por qué estás aquí? —Yo presiono.
—Podría preguntarte lo mismo.
Miro hacia abajo, mirando a mi mano hinchada.
—¿Qué demonios, Abigail? —Su tono es enojado, acusatorio—.
¿Despejas tu escritorio sin decirme una maldita palabra, y tengo que averiguar
por parte de Carter que quieres renunciar? ¡Y si crees que estoy aceptando tu
renuncia, has perdido la cabeza!
Muevo la cabeza hacia arriba y le doy una mirada de sorpresa. —
224
¿Tú...quieres que me quede?
—Por supuesto que sí.
Página

—Entonces Jason no debe haberte contado lo que pasó.


—No tenía que hacerlo. Ya lo sabía. Pero tú no solo golpearías a un
huésped sin ninguna razón. Entonces... —Se sienta a mi lado en el sofá— ...
¿Qué lo provocó?
Levanto mis rodillas contra mi pecho, haciéndome pequeña. —No
quiero hablar de ello.
—Tienes que hacerlo, Abigail. De lo contrario, no sé cómo salvaré tu
trabajo.
—No me importa el trabajo. Encontraré uno nuevo.
—¿Y la demanda con la que nos está amenazando el huésped?
¿Supongo que a ti eso tampoco te importa?
Movimiento inteligente, Jayden. Él está tratando de hacerme hablar
haciéndome sentir culpable. Y está funcionando. No quiero que mi
comportamiento cause problemas a Four Kings. —¿Cómo es que él puede
amenazar con demandarlos también?
—Porque somos responsables del bienestar físico de nuestros
huéspedes, lo que lógicamente también incluye mantenerlos físicamente
intactos. Como uno de nuestros empleados, eres parte de Four Kings, por lo
que podría hacernos responsables de lo que hiciste.
Me estremezco. La culpa me pesa como un bloque de cemento. Qué es
exactamente lo que Jayden pretendía. —Eso... nunca quise que eso sucediera,
lo siento —digo con tristeza. Pienso por un momento, luego me levanto.
—¿A dónde vas?
—Solo obtengo algo. Vuelvo enseguida. —Me dirijo a mi habitación
con mis gruesos calcetines de invierno, tirando con suavidad mi sudadera de
gran tamaño mientras regreso con el cheque de Jayden en la mano—. Aquí —
le digo, extendiendo—. Toma esto de nuevo. Probablemente no sea suficiente,
pero si me dejas pagar el resto en cuotas, cubriré la cantidad por la que Jake te
225
demanda.
—¿Sabes su nombre? —Jayden suena alarmado. No digo nada. Solo
Página

sigo extendiendo el cheque. Jayden no lo acepta—. ¿Lo conoces, Abigail? —


¡Mierda!
Jayden entrecierra un poco los ojos y me estudia más de cerca. —
Preferirías perder tu trabajo y aceptar una demanda que podría significar tu
ruina financiera que decirme por qué golpeaste? A ese... Jake?
La forma en que Jayden dice su nombre me hace estremecerme
internamente. —¡Por favor, toma tu cheque y vete!
—A la mierda el maldito dinero. Responde a la pregunta. —Se está
moviendo en su silla, luchando por controlarse—. ¿Te amenazó?
—Vete. Por favor.
—¿Te está chantajeando o algo así?
—Dije, vete. —Mi voz tiembla.
Jayden se pone de pie, pero no para poder irse. Se para allí, se alza
sobre mí y luego se inclina para mirarme con profunda preocupación. Traga
tan fuerte que puedo oírlo. —¿Te...te hizo algo?
Otra punzada me golpea cuando Jayden sin saberlo vierte sal en mis
heridas. Me doy la vuelta para que no vea que ha dado en el blanco.
—¿Ese chico Jake te lastimó? —Lo escucho decir a continuación, y el
cheque se desliza de mis dedos temblorosos. Mi garganta se cierra con rabia
impotente, y lágrimas calientes saltan a mis ojos. Intento luchar contra ellas,
pero es inútil. No quiero que las vea... que me vea débil así. No nos
conocemos lo suficientemente bien para eso.
—Por favor, Jayden. Solo vete.
Da un paso para estar de nuevo frente a mí y me toma la cara entre las
manos. Descansan contra mi piel fría, grande y cálida. Apenas me resisto
cuando él levanta suavemente mi rostro, obligándome a mirarlo con ojos
borrosos. —Jesús, Abigail ¿Qué te hizo? Puedes hablarme de cualquier cosa,
lo sabes. Sea lo que sea estoy aquí para ti.
Es la ternura en su voz, la mezcla de fuerza y vulnerabilidad, lo que me
226
hace decidir abrirme a él después de todo... para tratar de confiar en él.
Respiro hondo y desigual. —Él... me violó —le digo—. Junto con otros dos
Página

chicos.
Mi cara se afloja. Solo puedo mirarla con horror. —¿Qué? Tú fuiste...
—La última palabra se me queda en la garganta. Estoy demasiado indignado
para decirlo. Todos los músculos de mi cuerpo se tensan. “El odio” no es lo
suficientemente fuerte como para describir la sensación que se extiende por
mis venas como veneno, y la castración no está cerca de lo que le haré a esos
hijos de puta cuando les ponga las manos encima. Más tarde, sin embargo. Por
ahora tengo que concentrarme en Abigail, cuya expresión me está rompiendo
el corazón. Le tiembla la barbilla cuando me mira, y juro por la vida de mi
hermana que puedo sentir su dolor. En cada fibra de mi ser. Cientos de
preguntas me pasan por la cabeza a la vez, cien cosas que podría decir para
expresar mi conmoción y tristeza... pero ninguna de ellas me parece correcta,
así que simplemente jalo a Abigail contra mi pecho, presionándola cerca.
Lanza sus brazos alrededor de mi cuello e inmediatamente comienza a llorar
suavemente en mi camisa.
—Lo siento... Jesús, lo siento mucho —murmuró, besando su cabello,
227
mientras su pequeño cuerpo está sacudido por sollozos violentos que parecen
Página

haberse estado construyendo dentro de ella durante mucho tiempo—. Shh...


shh, está bien —le susurro—. Déjalo salir. —La abrazó con más fuerza y la
sostengo hasta que su respiración se iguala nuevamente. Finalmente la liberó y
miro su rostro, limpiando la última de sus lágrimas de sus mejillas sonrojadas
con ambos pulgares.
—Gracias —susurra. Sus ojos brillantes son amplios, llenos de
confianza.
—No hay problema —miento. Porque, por supuesto, hay un problema:
este hijo de puta Jake y sus dos amigos todavía están caminando libres—.
¿Nos sentamos?
Ella asiente, acurrucada en la esquina del sofá como para indicar que
necesita su espacio. Ella debe haber recordado el correo electrónico que envió
esta mañana. Reprimiendo una punzada de desilusión, me siento a su lado,
pero dejo suficiente espacio para que una tercera persona pueda caber entre
nosotros. Por un momento, simplemente la miro en silencio, preparándome
para hacerle una de las millones de preguntas que me vienen a la mente.
—¿Cuándo sucedió?
—Hace tres años.
—¿Y cómo...? quiero decir... qué...? —Me aparto.
—Yo sé lo que quieres decir —Ella exhala lentamente—. Jake era mi
compañero de cuarto y un buen amigo mío, al menos eso creía. Fue... sucedió
por la noche, en mi habitación, mientras... —Está buscando palabras, o tal vez
está tratando de decidir si termina la oración— ...mientras estaba dormida.
—¿Estabas dormida? —Me hago eco, sobresaltado.
Ella asiente, e inmediatamente recuerdo el trastorno del sueño del que
oficialmente no sé nada. Lo que también significa que no puedo mencionarlo,
así que trato de hacer una pregunta que alguien que no está en mi pequeño
dilema moral haría. —¿Te... despertaste... —Trago dolorosamente —
...mientras estaban...
—No —dice en voz baja, desviando la mirada de vergüenza—. Ese es
228
todo el problema. No puedo recordar nada al respecto, pero cuando desperté,
estaba... estaba... —Se señala a sí misma, encogiéndose— ... Y había
Página

condones usados por todo el lugar. Me dolía todo el cuerpo. Apenas podía
moverme. —Ella cierra los ojos por un segundo—. Y mientras estaba acostada
en la cama, los escuché hablar en la habitación contigua. Acerca de... cuánto
se habían divertido conmigo la noche anterior. Los otros dos muchachos
realmente le agradecieron a Jake por eso. —Su voz se vuelve más tranquila
con cada palabra—. Fue entonces cuando supe que algo había sucedido sin
que yo quisiera.
Mis manos están cerradas en puños, listas para romper algo.
Preferiblemente las caras de esos cabrones. —¿Presentaste cargos?
Ella asiente. —Pero tuve que dejarlos, porque nadie me creyó. Ni
siquiera mi propio abogado.
Abro mucho los ojos. —¿Qué? ¿Por qué no?
—Porque... sabía cómo pasar un buen rato. Al menos cuando tenía
veintiún años, lo hice. Era como una chica fiestera, salía mucho, coqueteaba
mucho, tenía citas, disfrutaba la vida de soltera. Como la mayoría de los
estudiantes universitarios de mi edad, ¿sabes? Pero para mí se deletrea
desastre. Jake me hizo ver como una puta total, dijo que traía chicos a la casa
todo el tiempo, que nos había escuchado. Esa parte probablemente era verdad.
Nunca pensé nada de eso. Pero el problema principal era que no podía
recordar nada de eso.
Sé la razón, y me siento como el cabrón más grande del mundo cuando
pregunto —¿Por qué? ¿Habías estado bebiendo? —Ella sacude la cabeza—.
¿Drogas?
—No, yo... Tengo un raro trastorno del sueño llamado... sexsomnia. —
Abigail deja escapar un suspiro como si lo hubiera estado conteniendo por un
tiempo.
Odio fingir ignorancia, pero lo hago de nuevo de todos modos. —¿Qué
es eso?
—Es... algo así como una forma más extrema de sonambulismo, donde
hago cosas sexuales mientras duermo... o con otras personas. Jake lo sabía,
229
pero no se lo mencionó a su abogado.
—¿Cómo se enteró tu compañero de cuarto?
Página

Abigail se sonroja. —Aproximadamente un mes antes de que sucediera,


me dijo que me había estado corriendo mientras dormía la siesta en el sofá. Al
principio no le creí, pero luego me preocupé... así que tomé prestada una
cámara de video y la instalé en mi habitación, y a la mañana siguiente estaba
segura.
—Y entonces Jake lo aprovechó. —Al igual que yo, me doy cuenta.
—Sí. Doblemente así. Uno, porque usó mi trastorno del sueño como un
boleto gratis para entrar a mi habitación con sus amigos por la noche. Y, de
nuevo, cuando afirmó que les había propuesto tener relaciones sexuales
mientras dormía... como si yo hubiera comenzado todo, y no tenían idea de
que estaba dormida o no sabía lo que estaba sucediendo. Después de todo, no
dije que no, no grité ni luché. Así que todo fue mi culpa.
—Hey... —Me acerco sin pensarlo y la miró directamente a los ojos—.
Sabes que eso es una mierda, ¿no? —No hay respuesta, lo que solo me pone
más furioso. Con esos pendejos y sus abogados—. Abigail. No me importa
una mierda en qué estado estabas, no tenían el jodido derecho de hacer eso —
digo enfáticamente, mis ojos nunca se apartan de los suyos—. No eras
absolutamente responsable, ¿me oyes?
—Estoy tratando de descubrir eso ahora —responde en voz baja—.
Estoy haciendo un estudio.
Otra puñalada helada de mi conciencia culpable, pero aún sigo con el
acto. —¿Qué tipo de estudio?
—Es un... un estudio de sexsomnia, así que puedo averiguar qué hago
exactamente, como qué tan lejos llego... por ejemplo, si quisiera... proponer a
alguien para... sexo anal o algo en lo que normalmente no estoy cuando estoy
despierta. Yo... solo tengo que saber si tal vez Jake tenía razón, o si... —Su
voz se tambalea y respira temblorosa.
Mi propio aire se siente atrapado en mis pulmones.
—Necesito respuestas, por vagas que sean, para que finalmente pueda
obtener un cierre y... —Su expresión cambia a una de arrepentimiento— ... y
230
pueda abrirme completamente a un hombre otra vez, poder quedarme dormida
en sus brazos sin tener miedo de que se aproveche de mi... condición como lo
Página

hizo Jake.
No estoy seguro de qué decir. Entiendo todo lo que ha dicho, y mucho
de su comportamiento tiene más sentido ahora, los muros que tenía cuando
nos conocimos, por ejemplo, pero también estoy más que furioso. ¿Cómo
demonio podría pensar que alguna vez la atacaría sexualmente? ¿Dormida o
no?
—N…No es nada personal —agrega, como si escuchara mis
pensamientos—. Confío en ti. Pero... quiero decir, yo también confiaba en
Jake. Era un buen amigo mío, hasta que... me traicionó así.
Y luego realmente me golpea. Lo que le estoy haciendo a ella. Cuánto
estoy violando su confianza. Qué saco de mierda soy.
—Y esta mañana, cuando te dije que necesitaba espacio... —Ella
suspira—. Tenía que hacerlo porque me vas a odiar, pero no quiero mentirte
más. Estoy haciendo el estudio con un extraño, y lo más probable es que
ocurra algún tipo de contacto sexual. Sé que ni siquiera debería haberme
involucrado contigo bajo las circunstancias, ni siquiera casualmente. Y sé que
probablemente pienses que soy asquerosa ahora, por acostarme
voluntariamente con un extraño y luego no recordar nada al respecto. Solo
estoy... desesperada, me siento tan... tan impotente, tan indefensa. Ya no
puedo tomar este vacío dentro de mi cabeza. Sé que me violaron, pero aparte
de eso, no hay nada. Solo esta ansiedad. Esta sospecha. Este sentimiento. Pero
no puedes probar sentimientos, no son evidencia, por eso finalmente retiré los
cargos. No quería terminar siendo pintada como una especie de adicta al sexo
cachonda que atrae a los hombres a su cama. Hubiera sido tan... degradante.
Quería mantener mi dignidad, al menos.
Abigail mira hacia abajo. —Así que decidí aceptar el hecho de que se
saldrían con la suya, y tratar de hacer las paces de otra manera. Empecé a ver a
una terapeuta y me distraje con la escuela. Y mi hermana me ha apoyado
mucho en todo. Pero todavía llevo todo esto dentro de mí, quiero decir, no
poder recordar nada de eso es... es casi tan malo como la violación en sí. Me
231
está volviendo loca. Como, sabes que hay algo allí, pero no puedes alcanzarlo
y agarrarlo.
Página

Ella suspira, frotándose las sienes. —Probablemente no sea algo que la


gente entienda si no lo han experimentado ellos mismos. ¿Cómo se supone
que voy a cerrar con algo que ni siquiera recuerdo? Pero tal vez si al menos
puedo tener una idea de lo que sucede cuando estoy dormida, qué tan lejos lo
llevo, entonces... entonces tal vez al menos puedo descartar la posibilidad de
que hice... 'ciertas cosas' —hace comillas con sus dedos — ...voluntariamente.
¿Ya sabes? ¿Puedes...? puedes entender eso?
—Cien por ciento —digo, acercándome a ella.
Vacilante, ella pone su mano en la mía. —¿De Verdad?
—De Verdad. —Veo la leve hinchazón en su nudillo y lo froto
suavemente, tragando con fuerza en un esfuerzo por ahogar mi culpa—. Si
hubiera sabido todo esto antes...
—Nunca te habrías involucrado conmigo, ¿verdad?
—Claro que sí. Y yo mismo habría ido tras ese tipo de Jake, y habría
salido con algo más que una nariz rota.
Abigail deja escapar un suspiro de consternación, su frente lisa se
arruga de preocupación.
—Déjame a Jake, ¿de acuerdo?
—¿Qué vas a hacer?
—No quieres saber, confía en mí. Pero cuando termine con él, deseará
nunca haber estado cerca de ti.
—¿Entonces me crees?
—Cada palabra. Solo desearía que hubieras venido directamente a mí.
—Yo... nunca quise tirar toda mi vida a tus pies así. Especialmente no
después de esa pelea que tuvimos esta mañana.
—Olvidemos eso, ¿de acuerdo?
—¿La pelea?
—Sí. —Y también olvidemos el hecho de que ahora conozco
oficialmente el estudio y probablemente necesito confesar que me abrí paso en
él. Pero no tengo las bolas para hacerlo, porque cuanto más tiempo me siento
232
aquí mirando a los ojos de Abigail, más seguro estoy que no quiero perderla.
Y ella nunca me perdonaría si supiera la verdad—. Y tú correo electrónico,
Página

olvidemos eso también. No necesitamos espacio —le digo.


—Pero el estudio dura otros cuatro días. No voy a cancelarlo.
—No tienes que hacerlo. —Deslizó un brazo alrededor de su cintura y
la atraigo más cerca.
—No te molesta que sea con un extraño, y yo podría...
Maldita sea. Daría cualquier cosa por poder decirle que soy con quien
comparte esa cama. —No es suficiente para dejarte escapar. Ahora ven aquí.
Ella se arrastra sobre mi regazo y me mira con asombro. —¿No te
importa? Pensé que no te gustaba compartir.
—Tampoco me gusta rendirme. —Bajo la voz—. No en esto, por
ejemplo —le digo, pasando una mano por su espalda—. Sobre nosotros.
Abigail traga. —¿Qué es esto exactamente?
—Me gustaría averiguarlo. Pero es difícil hacerlo cuando estamos en un
descanso —Ella asiente—. Puede que tengas razón.
Pongo mi mano alrededor de su cuello y acerco su rostro al mío,
mirando profundamente... muy profundamente en sus ojos color caramelo. He
hecho esto con la suficiente frecuencia, pero ahora mismo, este momento es la
primera vez que quiero ahogarme en ellos.
—¿Qué pasa? —Abigail susurra—. Esa mirada.
—¿Cuál mirada?
—Como... me ves diferente ahora, pero no quiero eso. Esto sucedió
hace tres años. Tal vez no haya pasado tanto tiempo, pero estoy bien, incluso
si tal vez no lo pareciera hoy. Tomé la decisión consciente de centrarme en el
futuro y buscar ayuda antes de que me dejara atrapar por algún tipo de espiral
de vergüenza. Al principio era difícil seguir como siempre, pero si no lo
hubiera hecho, Jake y sus amigos habrían ganado. Y no lo hicieron, porque me
las arreglé para volver a subir. Lo que me convierte en una luchadora, así que
deja de mirarme como si fuera una víctima. No lo soy, ya no. Las víctimas se
quedan abajo. Tengo los dos pies firmemente en el suelo.
233
Qué mujer, es todo lo que puedo pensar. —¿Quieres saber por qué te
estoy mirando de esta manera? —Apoyo mi frente contra la de ella—. Porque
Página

me impresionas, Abigail Davis. Siempre lo has hecho, desde que me retaste en


el ascensor ese primer día. Creo que eres muchas cosas, pero una víctima no
es una de ellas. Creo que eres una mujer inteligente, divertida y a veces terca...
Ella sonríe.
—Creo que eres más vulnerable de lo que desearías ser. Eres ambiciosa.
Eres de buen corazón. Eres persistente... lo que a veces puede ser estresante
como el infierno. Y no olvidemos hermosa e increíblemente sexy. Incluso en
este saco de papas aquí —agregó en un susurro, por lo que ella me golpea
suavemente en el costado—. Eres impredecible, confiada... —Continúo, y de
repente me doy cuenta de que, más que nada, es una mujer de la que me
podría enamorar.
—Sigue hablando —murmura, una pequeña sonrisa formándose en sus
labios—. Esto es casi mejor que el sexo.
Echo la cabeza hacia atrás y me rio. —¿Debería tomar eso como un
cumplido? ¿O como un desafío para convencerte de lo contrario?
Abigail se lame los labios carnosos, y la tristeza en sus ojos da paso a
un brillo travieso. —¿No tienes que volver al hotel?
—Todavía tengo un poco de tiempo.
—¿Cuánto tiempo? —Ella susurra cerca de mi boca—. No necesito
necesariamente el paquete todo incluido...
Deslizó mi mano debajo de su sudadera con una sonrisa lobuna,
sintiendo la piel de gallina extenderse por su espalda de inmediato. Me
encanta lo profundamente que reacciona a mi toque. No soy diferente, ya
estoy duro como una roca—. Entonces toma lo que necesitas...

234
Página

Jayden apenas termina la oración antes de que nuestros labios choquen


y nuestras lenguas se entrelazan en un ataque salvaje y sin aliento. No tengo
tiempo para una seducción lenta, y no tengo paciencia. Este beso es
hambriento, casi frenético. Siento mi labio inferior entre sus dientes, sus
manos tirando de mi parte superior con urgencia. Nos separamos, jadeando,
para poder levantar mis brazos y que Jayden me quite la sudadera, exponiendo
mis pechos desnudos, mis pezones duros. Me arqueo de nuevo en invitación, y
Jayden toma uno en su boca, presionando su erección. Suelto un gemido y
comienzo a rodar mis caderas al mismo tiempo que la lengua de Jayden lame
mis pezones, primero uno, luego el otro, de un lado a otro, enviando un
delicioso escalofrío después del siguiente corriendo a través de mí. Jadeando,
lo miro con los ojos entrecerrados. La vista de sus labios y lengua en mis
pezones doloridos y rígidos hace que mi interior se apriete de deseo.
Quiero más. Lo quiero ahora.
Los pantalones, el cinturón, los botones y la cremallera de Jayden, los
estoy tanteando a ciegas, confiando completamente en mi sentido del tacto, ya
que abruma a los demás con su aroma masculino, con el sabor de sus labios,
que son cálidos y suaves contra los míos de nuevo.
—Ayúdame —gruñó en su boca. Conmigo todavía en su regazo, él
levanta sus caderas, y yo tiro sus pantalones y boxers sobre sus piernas en un
solo movimiento. Su erección salta, gruesa y dura. Cuando se sienta de nuevo,
siento el calor de su polla a través de la delgada tela de mis bragas o tal vez
ese es mi propio calor. No lo sé. Todo lo que sé es que necesito sentirlo dentro
de mí. Los ojos de Jayden arden mientras me ve levantarme y quitarme la ropa
interior y mientras desabotona su camisa, saca un condón del bolsillo
delantero.
—Me alegra poder usarlo hoy después de todo —dice en un susurro
mientras lo deja en el sofá.
—Yo también —respiro. Se pone de pie, pero coloco una mano sobre su
235
pecho y lo empujo hacia abajo sobre la tapicería púrpura—. Quiero estar
arriba esta vez.
Página

—Eso es nuevo —bromea, respirando con dificultad mientras se baja


los pantalones por debajo de las rodillas. Por lo general, él es el que está
arriba, lo que me encanta, pero en este momento necesito esta sensación de
control, ya que estoy a punto de ceder ese control nuevamente en el
laboratorio del sueño—. ¿Ya estás lista? No quiero lastimarte.
En respuesta, me paro frente a él con las piernas separadas, luego tomó
su mano y la pasó entre mis muslos. Mis ojos se encuentran con los suyos
mientras atrapó su dedo índice a través de mi hendidura húmeda.
—Oh, Dios... —Jayden murmura, lamiéndose los labios ligeramente
separados. La mía se cierra alrededor de su dedo, y me pruebo a mí misma,
chupando suavemente, su erección, descansando gruesa y pesada contra su
estómago musculoso, se sacude en respuesta. Lo montó a horcajadas,
sintiéndolo duro y ardiendo contra mi centro, y dejo que su dedo se deslice
entre mis labios mientras deslizo mi hendidura a lo largo de su eje. Mi
humedad se extiende sobre él mientras me muevo, atrayendo gritos bajos y
guturales de los dos.
—Dios, nena, me vas a matar.
Yo sonrío. Me encanta esto, la sensación de tener poder sobre él... tener
a este hombre grande y fuerte debajo de mí.
A mi merced.
Necesito más. Le entregó el condón para que se lo pueda poner. Le dije
antes lo caliente que me pone ver hacerlo y mientras lo baja lentamente sobre
la cabeza abultada y el eje grueso, me da una sonrisa de complicidad que me
excita aún más.
Luego agarro sus hombros como apoyo mientras me hundo en su polla,
centímetro a centímetro, hasta que me está llenando por completo. Ruedo mis
caderas, lentamente al principio, apagando mi mente. Jayden agarra mi
cintura, clavando sus uñas en mi piel mientras coincide con mi tiempo.
Gradualmente aumentó el ritmo, moviéndome más y más rápido, hasta que
encontramos un ritmo que nos hace gemir —Diosss... —casi al unísono.
236
La primera ola me golpea un momento después. Lo tomo, cabalgando
hacia la cima como una mujer poseída, olvidando todo lo que me rodea. Jake.
Página

El estudio. El hecho de que vuelva a pasar la noche con un extraño esta noche.
Razón de más para estar cerca de Jayden ahora, para entregarme
completamente a él, en cuerpo y alma.
—Nena... —Jayden jadea irregularmente en mi boca—. Si sigues así...
podría no durar mucho más... —Sella sus palabras con un beso devorador.
Siento que su polla se hincha aún más dentro de mí, siento que la cabeza se
frota contra ese punto sensible en lo profundo de mí, una y otra vez, hasta que
todo mi cuerpo está en llamas. Jadeando, envuelvo mis brazos alrededor de su
cuello y tiro mi cabeza hacia atrás mientras me entrego a las sensaciones. El
calor impío me recorre, seguido de escalofríos helados. Todo dentro de mí se
aprieta, mi corazón está latiendo salvajemente, erráticamente. Gimo el nombre
de Jayden, le muerdo el labio con más fuerza de lo que pretendía, pero él no
parece darse cuenta. Él agarra mis caderas, presionándome aún más cerca
mientras me empuja.
Rápido. Profundo. Duro. Implacable. Despiadado. Hasta que nuestros
gritos roncos se mezclan con los sonidos rítmicos de la carne contra la carne.
—Oh Dios, oh Dios... —Gimo una y otra vez mientras algo gigantesco,
casi aterrador, se construye inexorablemente dentro de mí. No solo corro,
estoy en un estado orgásmico, temblando violentamente cuando terremotos de
magnitud nueve me golpean a intervalos regulares, una tras otra, sacudiendo
mi cuerpo hasta el núcleo. Mis dedos se enroscan, los músculos dentro de mí
tiemblan incontrolablemente, apretando fuertemente su polla y rehusándose a
soltarlo.
—Mierda —Jayden se queda quieto, cerrando los ojos. Su mandíbula
está tensa, el sudor brilla en su frente. Él respira hondo... muy fuerte y luego
comienza a moverse de nuevo. Pero poco a poco, casi con lentitud, tratando de
controlarse para evitar venirse. Pero quiero que pierda el control. Quiero que
se pierda en ese momento. Conmigo. Vuelvo a rodar mis caderas, gimiendo
mientras trabajo arriba y abajo su polla, ignorando sus esfuerzos por resistir.
—Nena... espera... —Me apresuro.
237
—Maldición, Abigail... me correré... si...
—Entonces córrete —Presiono mi frente contra la suya—. Suéltate —
Página

jadeo, justo cuando otro orgasmo me atraviesa. No es una ola, es un tsunami,


que se estrella contra mí como una fuerza elemental.
Reprimo un grito, explotando en un millón de pedazos, justo cuando
Jayden tensa —Dios... Abigail… ¡Joder! —llega a mis oídos. Temblando,
miro sus ojos azules vidriosos. Las enormes pupilas de Jayden pierden el foco
cuando entra dentro de mí con un estremecimiento. Un ronco gemido de
éxtasis escapa de sus hermosos labios hacia mi boca, donde resuena
profundamente dentro de mí.

238
Página
Abigail y yo nos despedimos con un beso en la puerta de su
apartamento, y no puedo recordar la última vez que me sentí tan mal. No tiene
ni idea de lo cerca que vamos a estar en unas pocas horas. No tiene ni idea de
que su preocupación por tontear con un extraño mientras duerme es
completamente infundada. Que los labios que se está arrancando a
regañadientes ahora mismo son los de un saco de mierda mentiroso.
—Te veo mañana por la mañana, ¿está bien? —Digo contra la frente de
Abigail, para no tener que mirarla a los ojos otra vez.
—¿Qué le dirás a Jessica? Estoy segura de que querrá saber por qué se
me permite volver al trabajo. Preferiría que no supiera toda la historia de Jake.
—No te preocupes, pensaré en algo. Pero ella ya está convencida de que
no lo habrías atacado sin motivo.
—Gracias.
—No hay necesidad de agradecerme.
—Claro que sí. —Me mira con ojos confiados—. Gracias por creerme,
239
por defenderme, y.... por mostrar tanta comprensión por este estudio que estoy
Página

haciendo. Eso no puede ser fácil para ti.


—Shh... —Descanso un dedo sobre sus labios entreabiertos para
silenciarla. Soy el que necesita sentirse mal por esto, no ella. Y me está
matando ver cuánta confianza está depositando en mí, aunque no la merezca
en lo más mínimo—. No tienes que sentirte mal por esto. Si digo que puedo
manejarlo, puedo manejarlo. Así que ni una palabra más sobre esto, ¿de
acuerdo? Ni siquiera lo mencionemos. Lo que pasa en el laboratorio del sueño,
se queda en el laboratorio del sueño. ¿Trato hecho?
—Trato hecho.
Muevo un mechón de pelo detrás de su oreja y pongo una falsa sonrisa.
—Bien. Bueno, necesito volver al hotel... —Y cuidar de ese maldito Jake.
Personalmente.
Por eso, cuando llegó a Four Kings, lo primero que hago es mirar si el
cabrón sigue registrado.
Lo está, lo cual era de esperar. Menos esperado: la nota en el sistema
que indica que ha pasado de una habitación estándar a una suite de lujo, a
expensas de mi hotel. ¿Es una especie de broma pesada?
Voy a resolver ese pequeño pedazo de mierda ahora mismo.
Quiere hablar con el gerente del hotel, ¿verdad? Claro que sí.
Salgo del sistema y tomó el teléfono para llamar a Louis, pero entonces
llaman a la puerta.
—Entre.
—Hola —Es Jess—. ¿Hablaste con Abigail?
—Lo hice.
—Supongo que la conversación no fue muy bien, ¿eh?
Debe estar interpretando eso en mi expresión seria. Estoy demasiado
enojado para molestarme en ocultarlo. —Abigail no hizo nada malo —digo—.
Tenía todas las razones para pegarle.
—Ajá. ¿Cómo es eso? —Inhalo bruscamente y apretó los puños con las
manos. Jess se da cuenta, por supuesto—. Dios mío, Jay. ¿Qué es lo que pasa?
240
Parece que quieres matar a alguien.
—No estás muy equivocada —me murmuró a mí mismo—.
Página

—¿Qué dijo Abigail?


—No puedo decírtelo, lo siento. Me lo dijo en confianza, y prometí
guardarlo para mí. Pero créeme: se merecía lo que le tocó y más. Ese tipo es...
una escoria.
—Oh. Está bien. —Jess me acaricia el brazo como si tratara de
aplacarme—. Bueno, si ese es el caso, entonces por supuesto que puede
mantener su trabajo.
Le doy un gesto de gratitud. Por no dudar de mí o insistir en que le
explique las cosas con más detalle. Jess siempre ha sido así. Cuando se trata
de empujar, ella está ahí para mí. Incondicionalmente.
— ¿Qué vamos a hacer con este tipo Jake Black, entonces? Lo ascendí a
una suite de lujo para aplacarlo.
—Lo vi —murmuro.
—Lo siento. Pero no tenía forma de saber que no merecía un trato
preferencial.
—Por supuesto que no. No te preocupes por eso. Me aseguraré
personalmente de que este cabrón se vaya hoy y no vuelva a entrar en el
edificio nunca más.
—¿Cómo?
—Deja que yo me preocupe por eso.
Jess me mira sorprendida. —¿Qué planeas hacer?
—Nada que no merezca.
—¿Jay...? —Una mirada de preocupación se extiende por la cara de mi
hermana—. Por favor, no hagas nada precipitado, ¿de acuerdo?
— ¿Yo? Nunca.
—Hablo en serio. Si planeas enfrentarte a él, iré contigo.
—Negativo, Fantasma Vengador.
—Pero...
241
—¡Jessica! —Nunca llamo a mi hermana por su nombre completo—.
No voy a dejar que este tipo se salga con la suya en lo que hizo para... —Me
Página

separo y cierro los ojos por un segundo para calmarme—. La única manera de
que este idiota salga de aquí como si nada hubiera pasado es sobre mi maldito
cuerpo muerto. Cuando vaya a verlo, lo cual pienso hacer en breve, no será
para desearle una agradable estancia en nuestro hotel.
—Suena como un problema. Grandes problemas. Lo que podría meterte
en un gran problema. Y no voy a dejar que eso suceda.
—Esto no tiene nada que ver contigo, ni con el hotel. Es mi asunto
personal y no voy a arrastrarte a ello.
—Pero yo...
— ¡No te quiero allí! ¡Fin de la historia!
—Jay...
—Dije: Fin. De. La. Historia.
Jess pone los ojos en blanco y sacude la cabeza con total incredulidad.
—Por lo menos llámame o algo cuando termines para que sepa que estás bien,
¿sí?
—Bien.
Espero que la puerta se cierre detrás de ella antes de llamar a mi
investigador privado, que también es un ex-militar.
—Sr. King.
—Louis.
—¿Qué puedo hacer por usted?
Hago una pausa por un momento, eligiendo mis palabras. Lo que quiero
es que me ayude a perseguir a este imbécil, así que parece inapropiado tomar
nuestro habitual tono de negocios.
—Esta vez llamo por un asunto personal, Louis. De hombre a hombre,
por así decirlo. Te necesito como un amigo que está dispuesto a ensuciarse las
manos conmigo...
242
Página

—Bienvenido al Instituto de Trastornos del Sueño, Sr. King. —dice el


mismo tipo de la recepción de ayer. Luego lanza una larga mirada
demostrativa al reloj de la pared—. Lo estábamos esperando —añade en un
tono ligeramente amonestador.
—¿Necesita mi identificación? —Pregunto, perfectamente
imperturbable. Sí, sé que llegó diez minutos tarde, y no me importa. Tengo
una razón perfectamente buena. Comienza con la J y termina con la AKE.
—Sí, por favor.
Se lo entregó sin decir una palabra. No estoy de humor para charlar.
Darle una lección a Jake no alivió mi culpa por la de Abigail como esperaba.
—Puedes tener esto de vuelta —dice la perra detrás del mostrador—.
¿Recuerdas el procedimiento?
—A menos que algo haya cambiado desde ayer.
—Es todo lo mismo, excepto que esta noche estás en la habitación 4. Te
traerán tan pronto como estés listo y la paciente esté dormida.
¡Eso espero!
La idea de que Abigail se despierte y me vea me ata el estómago con
nudos, así que trato de sacarlo de mi mente lo mejor posible. Y fracaso, por
supuesto. El proceso de prepararse para ir a la cama sólo me hace más y más
consciente de lo que estoy arriesgando aquí. Ya he jugado antes por apuestas
altas, pero hace mucho tiempo que no tenía tanto que perder.
Treinta minutos después, llaman a la puerta. —Entre. —Le digo.
—Buenas noches, Sr. King. —dice la misma pequeña mujer asiática de
ayer.
—Hola.
— ¿Estás listo?
—Claro que sí —digo, sosteniendo mi máscara de dormir, y luego me
levanto de mi silla y la sigo al otro lado de la habitación.
—Bueno, entonces... —Abre la puerta de la sala de pruebas—. ¡Buenas
243
noches! —susurra.
Simplemente asiento en respuesta y entró en el espacio poco iluminado.
Página

Respirando profunda y lentamente para estabilizarme, cruzó a la cama, me


siento en el borde y apago la luz. Luego me pongo el antifaz para dormir y me
acuesto al lado de Abigail. A diferencia de ayer, ella está casi en el medio de
la cama, dejando solo una pulgada o más de espacio entre nosotros. Siento su
calor, siento su aliento contra mi cara, caliente y parejo. Traga, hace pequeños
sonidos con sus labios, más y más silenciosos.
Finalmente se calla. Sin movimiento, sin sonido. A estas alturas espero
que haya pasado una o dos horas, y no se ha tocado ni a sí misma ni a mí. Y,
para ser honesto, me alegro. Acostarse a su lado definitivamente es menos
reprensible que conseguir un trabajo manual, así que, si el resto de la noche
permanece inocente así, mucho mejor. Y entonces podría incluso dormir un
poco. Tres o cuatro horas, de todos modos.
Justo cuando he decidido ignorar mi conciencia y dejar de luchar contra
el cansancio, un profundo suspiro atraviesa el silencio.
—Jayden... —La voz de Abigail es como un soplo de viento contra mis
oídos. Me congelo. Mi corazón golpea el freno de emergencia y lanza una
jodida adrenalina métrica en mis venas. Aguanto la respiración... y luego la
dejó salir en alivio cuando me doy cuenta de que aún está dormida. Siento su
pequeña mano buscando mi pecho, y la aplastante piedra de ansiedad se
desprende de nuevo.
—Jayden... —vuelve a respirar, acurrucada contra mí como un gatito.
Con un suspiro, me rodea la cintura con un brazo, como si quisiera que la
protegiera.
A mí. Yo de todas las personas.
¡Mierda!
No puedo hacerle daño. Jamás. Es lo que decido cuando enrosco un
brazo alrededor de ella y la acerco con cautela. Técnicamente esto va en
contra de las reglas del estudio, pero no me importa. Seguiré reteniendo a
Abigail a menos que vengan y me detengan. En este momento, incluso me
imagino haciendo esto para siempre. Mi corazón aún late lo suficientemente
244
fuerte como para despertarla. En teoría. En la práctica, sin embargo, ambos
dormimos profundamente, entrelazados en los brazos del otro, sin más
Página

interrupciones hasta que el personal del laboratorio del sueño viene a las cinco
de la mañana para despertarme.
Soy una especie de mezcla de emociones cuando entro en el ascensor de
Four King a la mañana siguiente. Haberle dicho a Jayden la verdad es un
alivio, pero también me está atando el estómago. Me aseguró que podía
soportar la idea de que pasara la noche con un extraño, pero aún me siento mal
por pedirle tanto, después de lo que hizo por mí. Quiero decir, si las
situaciones fueran al revés, si estuviera compartiendo la cama con otra mujer,
no sería tan comprensiva. Para ser honesta, probablemente me volvería
completamente loca, sin importar las circunstancias; solo pensar en que
alguien más lo toque de manera íntima me da náuseas.
¿Cómo se las arregla para mantenerse tan tranquilo al respecto? ¿O es
sólo un actor espectacular? No estoy segura.
Mi corazón se pone un poco nervioso cuando las puertas del ascensor se
abren en el piso treinta, y veo a Jessica caminando hacia mí en el pasillo.
Sonriendo, gracias a Dios. Le devuelvo la sonrisa con incertidumbre.
— ¡Buenos días!
—Buenos días.
Nos paramos frente a frente, y me preparo para sus preguntas sobre el
incidente de ayer. Pero entonces:
—¿Cómo va el proyecto de caridad? ¿Alguna idea o sugerencia que te
gustaría presentarnos a mí y a mi hermano?
—Um... sí. ¿Cuándo te vendría bien?
245
—¿Hoy? ¿En el almuerzo? Podría hacer que me envíen la comida a una
Página

de las salas de conferencias. ¿En algún momento entre la una y las dos, tal
vez? Puedes revisar el horario de mi hermano y bloquearle el tiempo, y luego
reservar la sala de conferencias cuatro... ¿A menos que necesites un
proyector?
—No, no. Hasta ahora es solo una idea.
—Bien, genial, entonces una pequeña sugerencia sería suficiente.
—Claro. Hasta luego, entonces.
Estoy a punto de empezar de nuevo por el pasillo, pero entonces:
—Oh, por cierto, mi hermano te está esperando en la sala de
conferencias uno.
—¿Sala de conferencias uno? —Me hago eco de la incertidumbre. ¿Por
qué no me lo dijo él mismo? Tengo correo electrónico y un teléfono.
—Sí, es el del vestíbulo.
—Bien... ¿cuándo?
—Ahora mismo. Pero adelante, deja tus cosas en tu oficina primero —
dice con una sonrisa. Esta vez ella es la que está a punto de irse, y yo soy la
que tiene algo más que decir:
—¿Srta. King?
— ¿Sí?
—Um... sobre ayer: Quería...
—No te preocupes por eso —dice, haciendo una seña con desdén—. No
sé qué pasó exactamente, pero Jayden dice que el huésped se lo merecía, así
que no tienes que justificarme nada. —Estoy demasiado sorprendida para
hacer otra cosa que no sea asentir. Otra vez—. Y cielos, ¡ya es Jessica!
Sonrío tímidamente. —Bien.
—Bien, hasta luego, Abigail. Estoy deseando escuchar tu idea.

246

Siento todos los ojos sobre mí mientras me dirijo a la sala de


Página

conferencias. O todos estaban allí cuando le di a Jake en la nariz, o las noticias


se difunden rápidamente en la oficina. O las dos cosas. Hago lo que puedo
para ignorar todos los susurros, pero aun así me alivia que no haya mucha
gente en el pasillo que lleva a la sala de conferencias uno. ¿Pero por qué
Jayden me llamaría aquí sin darme la primera pista de lo que se trata?
Supongo que estoy a punto de averiguarlo.
Me paro en la puerta y llamo. Pero en lugar de invitarme a entrar,
Jayden sale y cierra la puerta tras de sí. Y luego me sorprende con un beso en
los labios.
—Buenos días. —Su mirada vaga sobre mi cara mientras sonríe
tiernamente.
—Um... buenos días. —Le respondo, todavía un poco sorprendida por
su... inusual saludo—. ¿Todo bien?
—¿Siempre y cuando estés bien?
—Depende de lo que haya al otro lado de esa puerta —sonrío—. ¿Por
qué enviaste por mí?
Tragando con fuerza, me toma la cara con sus grandes manos. —No te
asustes, ¿de acuerdo? —Su tono es serio, incluso urgente.
—¿Por qué me asustaría? —El hecho de tener que preguntar eso ya me
está haciendo enloquecer un poco.
—Porque... —Jayden exhala—. Jake está ahí dentro, y....
—¿Qué? ¿Por qué? ¡No quiero verlo! —Sacudo la cabeza con energía y
giro para irme, pero Jayden me agarra de la cintura para detenerme.
—Escúchame primero. Todavía puedes marcharte después si quieres.
¿De acuerdo?
Vaciló, y luego asiento.
—Está aquí para disculparse por lo que te hizo.
Me lleva un momento procesar lo que Jayden acaba de decir. No lo
proceso. —¿Por qué haría eso si ni siquiera admite que me violó?
—Eso fue antes de que... él y yo... tuviéramos una pequeña charla.
247
—¿Qué clase de pequeña charla?
—Una en la que acordamos que no te amenazaría a ti o a Four King con
Página

una demanda, que nunca más pondría un pie en una propiedad del Grupo Four
Kings, que se disculparía contigo y que te dejaría en paz.
Lo miro fijamente. — ¿Conseguiste que aceptara todo eso?
Asiente.
—¿Cómo? Quiero decir...
—No importa —irrumpe, acariciando mi mejilla suavemente—.
¿Vamos? —Soltando mi cintura con una suave sonrisa, él extiende su mano.
Me toma un par de respiraciones profundas y tranquilizantes antes de
que esté lista para tomarla, y luego otra antes de que esté lista para pasar por la
puerta que él me está sosteniendo abierta. Ver a Jake sentado al otro extremo
de la larga mesa en esta gran habitación hace que la rabia burbujee dentro de
mí una y otra vez. Suelto la mano de Jayden, no quiero que Jake piense que lo
necesito y camino lentamente hacia Jake. Pero entonces veo todos los
moretones en su cara, y me tambaleo un poco. Su ojo derecho está negro, y su
nariz hinchada tiene varios tonos feos de violeta y amarillo. Hay otro moretón
en su barbilla, y su labio está hinchado y partido.
Aja. Ese tipo de pequeña charla.
Sigo caminando, deteniéndome a seis o siete pasos de él. Siento el aire
vibrando en mis pulmones con cada respiración, siento mi pulso acelerado,
mientras nos miramos en silencio. Me retuerzo por dentro. Me toma cada onza
de autocontrol para no caminar y golpearle por todas partes...
—Abigail. —La voz ronca de Jake atraviesa la quietud opresiva tan
inesperadamente que saltó hacia atrás. Se pone de pie y cojea hacia mí,
haciendo una pequeña mueca de dolor al caminar. Espero que cada paso duela
como el infierno. Se detiene a un metro y medio de mí y echa una rápida
mirada por encima del hombro, probablemente a Jayden. —Lo... lo que pasó
esa noche hace tres años, no... No queríamos que... fuera como... eso.
—¿Qué fue eso, Jake? —La voz atronadora de Jayden es aterradora—.
Reconsideremos esa formulación.
Jake se aclara la garganta. —Siento... siento que... te hayamos violado,
248
Abigail. —Da un paso hacia mí y extiende su mano. Lo miró fijamente,
apretando la mandíbula—. Me disculpo en nombre de los otros dos tipos,
Página

también. Estuvo mal por nuestra parte.


Tarda un tiempo en darse cuenta de que el infierno se congelará antes
de que le dé la mano. Incluso si quisiera, no podría ahora mismo. Estoy
paralizada, totalmente abrumada. Todo lo que puedo hacer es mirar su cara.
He fantaseado un millón de veces con él parado frente a mí y admitiendo todo.
Dándome la firme seguridad de que nunca quise que nada de eso sucediera.
Que nunca llegaría tan lejos. Que no estaba imaginando cosas, o usando mi
trastorno del sueño como excusa.
Pero ahora que está sucediendo, las palabras que siempre quise decirle
están atascadas en mi garganta. Aunque probablemente nunca vuelva a tener
una oportunidad como esta. Esa comprensión me ayuda a salir de mi parálisis
y terminó abofeteando a Jake en la cara. —¡Vete al infierno, Jake!
Sus ojos se estrechan, brillando hacia mí maliciosamente.
Al principio estoy asustada, pero luego Jayden aparece a mi lado, y se
pone delante de mí de forma protectora. Su gran cuerpo bloquea casi
completamente a Jake de mi línea de visión.
—Ya la has oído —gruñe—. Vete a la mierda. Y no te atrevas a
molestarla de nuevo.
Cierro los ojos cuando pasa a mi lado, escuchando mientras se aleja...
de mi vida, paso a paso.
—Se ha ido, Abigail —oigo decir a Jayden unos momentos después—.
Se acabó. —Abro los ojos y miro los azules de Jayden, que están llenos de
preocupación—. No volverá a tocarte nunca más. No le dejaré. ¿Entiendes?
De repente, la tensión se me escapa, y me lanzo con los brazos
alrededor de Jayden. Agradecida, aliviada, pero sobre todo profundamente
conmovida. Por este increíble hombre que, al enfrentarse a los demonios de mi
pasado, los alejó sin pestañear. Lo abrazó con fuerza, tan fuerte como puedo.
Y de repente el terror me golpea como un rayo cuando me doy cuenta de algo:
me estoy enamorando de Jayden King, y soy incapaz de detenerlo. Lo que
significa que soy vulnerable de nuevo.
249
Página
—¿Qué tan lejos estás? —Le pregunto a Abigail, mirando mi reloj—.
Es casi la una.
—Terminaré en un segundo. Sólo necesito imprimir los folletos. De
todos modos, solo son las doce con cuarenta —me corrige sin mirar desde su
ordenador—. Tengo un ojo en el reloj; empezaré mi presentación a la una de
la tarde exactamente. Así que puedes dejar de mirarme desde la puerta.
Parece estresada y un poco nerviosa. Cuando entro, con la intención de
calmarla, hace un pequeño sonido de burla.
—Eso no fue una invitación para entrar, Jayden —dice con voz seca.
Sonrió con diversión. Aparentemente mi preocupación de que Abigail
estuviera demasiado agitada para trabajar después de ver a Jake fue infundada.
O tal vez lanzarse a su trabajo la está ayudando en este momento. Sea lo que
sea, parece que le va bien, lo cual me tranquiliza e impresiona. Otra vez. Es
tan dura y a la vez tan vulnerable, y no puedo evitar pensar que es una 250
combinación sexy.
—Bien, terminado —anuncia—. Tengo que usar el baño antes de
Página

empezar, sin embargo. Adelántate; te veré allí. Pero, Jayden... —Se levanta de
su escritorio y se acerca a mí, señalándome con un dedo amenazador y
estrechando los ojos en señal de advertencia— ...no te atrevas a mirar esos
folletos.
—¿Nadie te enseñó nunca que es de mala educación señalar? —Le
arrancó el dedo y lo muerdo suavemente.
—¿Nadie te enseñó nunca a no morder a otras personas?
Sonrío y presiono mis labios contra el interior de su muñeca. —Como
suele suceder —murmuró contra ella—. Estoy libre después de las cinco.
—¿Qué significa? —pregunta, fingiendo ignorancia.
—Que eres toda mía después de eso. —La agarró por la cintura y la
acerco con un tirón que la hace exhalar bruscamente con sorpresa. Su cálido
aliento está en mi cara, oliendo a menta y café. Y a ella—. Nos encontramos
en la Suite Kings.
Parpadea. —¿Todavía está disponible?
—Claro que sí. La reservé antes, por si acaso.
Jadea. —¡Así que eras tú! ¡Grandioso! De hecho, tuve la misma idea.
Iba a sorprenderte, para compensarte por lo de hoy... y por todo lo que has
hecho por mí, Jayden. —Me mira infelizmente, sacando todo el labio inferior
de una manera que me hace imposible resistirme a chuparlo por un momento...
jugando con él.
—No me debes nada —insisto—. De todas formas, es mi hotel. Puedes
reservar cualquiera de las habitaciones en cualquier momento. Pero no hay
forma de que te deje pagar.
—¿Por qué? Gracias al acuerdo, puedo permitírmelo. Por una noche, de
todos modos.
—Guarda tu dinero. Inviértelo o algo así. Me niego a hacer dinero de ti.
—Entonces finge que sólo soy una huésped ordinaria.
—Ese barco zarpó hace mucho tiempo. —Me inclino hacia su oreja—.
251
Sé cómo sabes —digo en voz baja—. Sé cómo gimes. Sé cómo te ves cuando
te corres para mí. No eres una huésped común, Abigail.
Página

Deja escapar un suspiro audible y se sonroja. No puedo reprimir una


sonrisa triunfal con éxito por haberla puesto nerviosa. Por lo menos, creo que
lo he hecho, pero entonces me agarra del cuello y me pone a la altura de sus
ojos.
—Y si quieres seguir haciéndome gemir, me dejarás pagar la maldita
habitación, Jayden. No me siento cómoda dejando que pagues todo.
—Abigail. —Suelto mi cuello de sus garras, y tomo su cara en mi
mano—. No tienes que sentirte incómoda por nada conmigo —le digo,
dándole una mirada seria—. Especialmente no sobre algo tan lógico como el
hecho de que, cuando estás conmigo, no tienes que pagar por nada. Eso no
cambia el hecho de que eres una mujer fuerte e independiente, dos cosas que
encuentro increíblemente sexy en ti, por cierto. Sólo recuerda esto: todo lo que
hago por ti, lo hago con gusto, voluntariamente, y sin esperar nada a cambio.
No llevo la cuenta. Tendrás que lidiar con ello, te guste o no.
—No juegas limpio, ¿lo sabes?
—¿Y? Eres injusta conmigo todo el tiempo.
—¿Quién, yo? —se escandaliza—. ¿Cuándo?
—Cada maldita mañana —le digo—. Vienes aquí, y no importa lo que
lleves puesto, te ves tan jodidamente sexy que solo verte me hace perder el
hilo. Y luego desapareces en tu oficina, y en lo único que puedo pensar
durante la siguiente media hora es en follarte. Eso es injusto.
Una sonrisa descarada se extiende por su cara. —Bueno, ahora sé cómo
vengarme de ti si eres malo conmigo.
—No te atrevas a usar tus poderes para el mal —le advierto en broma.
—Ya veremos. —Me roza con un beso en la barbilla y se escurre de mis
brazos—. Ahora sí que necesito hacer pis.
Meto la mano en el bolsillo de la camisa y saco una tarjeta de llave para
la Suite Kings. —Voy a poner esto en tu escritorio. No te olvides de traerla
contigo. Tengo una cita justo después de tu presentación; cuando termine,
252
subiré a la suite, y espero encontrarte allí, desnuda, ya sea en el jacuzzi o en la
cama. Dejaré la decisión en tus manos.
Página

—Qué generoso —responde con ese brillo caliente en sus ojos, y luego
se arremolina con tal energía que su olor a vainilla me envuelve como una
nube.
El corto camino del baño de damas a la sala de conferencias es
suficiente para que mi corazón caiga en mi estómago, aunque todavía late en
mi garganta. Más o menos me las arreglé para mantener la calma en presencia
de Jayden hace cinco minutos, pero ahora soy un manojo de nervios con las
piernas tambaleantes. También odiaba hacer presentaciones en la universidad,
no las presentaciones en sí, sino la sensación de ser el centro de atención, con
todo el mundo mirándome. Ugh. Y apenas tuve tiempo de prepararme para
esto. La petición de Jess fue completamente inesperada.
Terminemos con esto. Estoy agarrando mi cuaderno tan fuerte que me
duelen los dedos. Cierro los ojos un momento para recuperarme, luego giro el
pomo de la puerta y entró en la sala de conferencias.
—Hola, Abigail. —Jess me da una sonrisa tan cálida que me calma un
poco los nervios, pero Jayden solo asiente. Quiero decir, claro, nos acabamos
de ver hace un par de minutos, pero no creo que un “hola” fuera mucho pedir.
Pero la mini-arruga obligatoria entre sus cejas me dice que se transformó de
un tipo súper carismático con el que voy a tener sexo más tarde a un
profesional de negocios realmente serio, en el tiempo que me llevó usar el
baño. En realidad, me gusta eso de él, sin embargo. No quiero un trato
preferencial, él y yo estamos de acuerdo en eso. Aun así, ayudaría mucho
ahora mismo si pusiera una cara más amable. 253
Sin querer ponerme más nerviosa de lo que ya estoy, me aparto de
Jayden y enfoco mi atención en el mini-buffet del centro de la mesa: gambas,
Página

mini-bollos de huevo, sándwiches, Wraps...


—Pensé que primero presentarías tu idea y luego podríamos hablar de
ella durante el almuerzo.
—Suena bien.
— ¿Jay? —Jess pregunta.
—Bien. —Su rostro permanece perfectamente en blanco.
Aparentemente él es el policía malo de por aquí.
—Bueno... —Abro mi cuaderno y sacó los folletos—. Es sólo una idea
ahora mismo. Desarrollaré más el concepto si atrae —explicó, entregando uno
a cada uno de ellos—. Estaba pensando en una gala benéfica —continúo con
una voz ligeramente firme—. Sólo que, en lugar de donar dinero, el objetivo
sería conseguir que la gente se registre como donantes de órganos, aquí mismo
en The Four Kings, y...
Me tambaleo por un momento cuando veo a Jayden hacer una mueca en
lo que parece ser una repulsión escandalosa. Intento empezar de nuevo, pero
entonces le lanza a Jess una mirada positivamente negra.
—¿Pasa algo malo? —Parpadeo.
—No, no, todo está bien. —Jess me sonríe con ánimo—. Por favor,
continúa. ¡La idea suena genial hasta ahora!
—¡Es una mierda! —Jayden se pone de pie y rompe el folleto. Así de
simple—. Aburrido. Hecho cien veces antes de una forma u otra. Pensé que
eras más creativa que esto, Abigail. Más innovadora.
Me quedo boquiabierta ante Jayden por la incredulidad. Se está
metiendo conmigo, ¿verdad?
—¡Jay, por favor! —Jess le da a su hermano una mirada de advertencia
y a mí una de disculpa.
¿Me he perdido algo aquí?
—Debería inventar algo más.
—Tal vez podrías dejarla terminar su presentación primero, Jay.
—¿Para qué? Es una pérdida de tiempo.
254
¿Perdón?
—Es una idea inútil. Hemos terminado aquí. —Jayden ni siquiera mira
Página

en mi dirección.
¡Vete a la mierda! Se lo digo en mi cabeza. —Entonces supongo que
puedo irme —digo en su lugar con voz temblorosa. No estoy segura de si lo
que siento en este momento es más bien ira, decepción de él por tratarme así,
o simplemente confusión. ¿De dónde demonios ha salido esta versión idiota de
Jayden de repente? Estoy a un segundo de hacer una escena total aquí, pero de
alguna manera me las arreglo para recuperarme, por consideración a su
hermana. Ni siquiera yo sabía que tenía tanto autocontrol. Bajo mis ojos
rápidamente para parpadear las lágrimas de indignación que brotaban de ellos.
Sacándome de esta habitación. Recojo mis notas y folletos, y huyo tan rápido
como puedo. Apenas estoy a la vuelta de la esquina cuando dejó que los
papeles se me escapen de la mano en mi prisa, y se van navegando al suelo.
—Mierda —silbo. ¿Por qué no los engrapé?
Mientras me arrodillo para recogerlos, oigo a Jayden decir: —¿Qué le
has dicho? —al otro lado de la puerta.
—Nada —dice Jess—. Fue pura coincidencia.
Me levanto de nuevo, pero sigo escuchando.
—No soy estúpido, Jess. Le contaste lo de Madison, ¿verdad?
—No. ¿Por qué haría eso? Eres un hombre seriamente paranoico.
Afortunadamente, ahora Abigail no necesita que le diga lo imbécil que puedes
ser. Tú eres el problema aquí, no su idea. Su idea es muy, muy buena. Es un
ajuste perfecto. Y en vez de estar aquí haciendo acusaciones, deberías estar
corriendo detrás de Abigail y rogándole que te perdone. La trataste como
basura ahora mismo, y probablemente esté furiosa contigo. ¡Y con razón!
Luego oigo una silla que se aleja, así que me escabullo por el pasillo.
Cuando llego a mi oficina, estoy menos furiosa, pero mucho más confundida.
¿Quién es Madison? ¿Y qué tiene que ver con la reacción de Jayden a
mi idea?
255
Página
17:30
Llevo media hora sentado en mi escritorio, pensando que Abigail me
espera en la suite. Bueno, la tarjeta de acceso no está en su escritorio, así que
asumo que está ahí. Aunque lo más probable es que no esté desnuda en el
jacuzzi. O en la cama. Si está ahí arriba, definitivamente está muy enojada y
claramente espera una explicación. Lo cual es sin duda un problema, porque
no tengo ni idea de qué decir. Espero que el ramo de rosas rojas que compré
por consejo de mi hermana hable por mí.
Esto es definitivamente una primicia. La única mujer a la que le he dado
flores es a mamá, e incluso eso fue hace un millón de años.
—Si te quedas sentado mirándolas más tiempo, se marchitarán. —Jess
está inclinada en la puerta abierta—. Abigail me dijo que te dijera que te
esperaría en la Suite Kings.
—¿Dijo algo más?
256
—No.
Página

—¿Todavía estaba enfadada?


—¿Qué piensas?
—Así que... eso es un sí.
—Ve y averígualo por ti mismo. Tengo que hacer un par de llamadas.
Te veré mañana. Y... ¿Jayden?
—¿Qué?
—Haz un esfuerzo. Parece que vale la pena.
Jess tiene razón. Y será mejor que empiece por no hacer esperar más a
Abigail.
Cinco minutos después, salgo del ascensor en el piso 28 y me dirijo al
final del pasillo. Me tomo un momento para ordenar mis pensamientos,
alisarme el pelo y abrir la puerta.
Abigail está de pie, de espaldas a mí, mirando por la ventana
panorámica. Me detengo a unos metros de ella, resistiendo el impulso de
envolver mi brazo alrededor de su delgada cintura y tirar de ella hacia mí. —
Me alegro de verte — digo en su lugar—. No estaba seguro de si vendrías.
—Después de esa mierda de antes, yo tampoco.
Bien. Sí. Todavía está enfadada. Muy enfadada.
Lentamente se vuelve hacia mí, con los brazos cruzados, y se encuentra
con mis ojos fríos.
Ignora por completo el ramo de rosas que tengo en las manos, pero se lo
doy de todas formas. —Yo... fui un idiota, Abigail.
—No, Jayden, fuiste un completo imbécil. —Me mira con desprecio
mientras se abre paso a través de mí, dejándome ahí de pie agarrando las
flores.
Mierda. De alguna manera me imaginé que esto sería diferente. Más
fácil.
Me doy la vuelta y la veo sentada en el sofá en medio de la habitación,
así que me acerco para sentarme frente a ella, poniendo las rosas en la mesa de
cristal entre nosotros.
257
—¿Y bien? —Levanta una ceja expectante. Solo le doy una mirada
silenciosa y vergonzosa—. ¿Vas a decirme por qué has echado a perder mi
Página

idea y me has hecho quedar como una completa idiota delante de tu hermana?
—Abigail...
— ¿Qué?
—No quise ofenderte de esa manera...
—Y aun así lo hiciste.
—Eso no volverá a suceder, ¿de acuerdo? Tienes mi palabra.
—No quiero tu palabra, Jayden. Quiero saber de qué diablos se trataba
todo eso.
—Lo siento, ¿está bien? Puedes presentar tu idea de nuevo a primera
hora de la mañana, y te prometo que no...
—¿Quién es Madison? —irrumpe.
Me sorprende.
—Escuché la conversación entre tú y Jess, por casualidad. Entonces,
¿quién es ella?
—¿Nos estabas espiando? —Me quiebro. Un intento poco convincente
de dirigir la conversación en una dirección diferente.
—Apenas salí por la puerta cuando te oí acusar a Jessica de decirme
algo. De todos modos, si no te hubiera oído decir eso, ni siquiera estaría aquí.
Estaría en casa, maldiciendo tu nombre. Pero aparentemente hay una razón
por la que actuaste como un completo tonto y destrozaste mi idea, y esa razón
es esta mujer. Así que... ¿Quién es ella?
Miro hacia abajo. —Nadie por quien debas preocuparte.
—Demasiado tarde, Jayden. Y para ser honesta, la forma en que evitas
la pregunta me hace sentir bastante incómoda.
Los ojos de Abigail están llenos de incertidumbre. Prácticamente puedo
oír las ruedas de su mente girando, probablemente yendo exactamente en la
dirección equivocada. —No hay razón para preocuparse, ¿de acuerdo?
—¿Sí? ¿Entonces para qué son estas rosas? ¿Cuántas son? ¿Cincuenta?
¿Sesenta? ¿Setenta? Creo que ya te conozco lo suficiente para saber qué debes
sentirte muy culpable.
258
—Sí, porque fui una mierda contigo.
—Por una mujer llamada Madison. Y quiero saber por qué. —Sus ojos
Página

están clavados en mí, me llevan a una esquina.


—No es lo que piensas. Es todo lo que puedo decir. —Entonces me
pongo en pie y caminó hacia la ventana, mirando la ciudad e intentando
devolver los recuerdos de Madison a mi subconsciente. Y fallando...
—Bien... entonces eso es todo lo que tengo que decirte, también. —
Parece herida y furiosa.
Mierda. Si no la detengo ahora, se irá, quizás incluso para siempre, qué
es lo último que quiero. Así que me doy la vuelta y no puedo decir ni una
maldita palabra. Abro y cierro la boca como un pez. Silencio. No puedo. No
puedo hablar de Madison. No está sucediendo.
—¿Así que quieres acabar con esto entre nosotros sólo porque hay
ciertos temas que no quiero discutir? —es lo que digo en su lugar.
Los ojos de Abigail se abren de par en par por una fracción de segundo.
Luego respira profundamente y me da una mirada que me atraviesa. En
realidad, me estremezco un poco.
—Esperaba que 'esta cosa', como dices, no fuera solo por el sexo. Que
hubiera algo más que una conexión física, que la apertura hacia ti no fuera un
terrible error... al menos no tan rápido. Aparentemente estaba totalmente
equivocada. Y también estás totalmente equivocado si crees que “esta cosa”
puede funcionar sin que tengas que revelar nada en absoluto sobre ti mismo.
—Con eso, se da la vuelta, con los ojos brillantes. Toma su abrigo de la
percha, se echa el bolso al hombro, camina hacia la puerta sin mirarme,
alcanza el pomo de la puerta, lo gira...
¡Mierda! —¡Abigail, espera! —Estoy respirando con dificultad, rezando
para que se quede, rezando para que se dé la vuelta. Y rezando para que yo
tenga las pelotas para hacer lo que ella quiere, para abrirme a ella.
Aparentemente todo depende de ello.
—¿Por qué? —Su voz se quiebra. Su mano sigue en el pomo de la
259
puerta.
—Porque... —dudo— ...eres importante para mí. Más de lo que
Página

pensaba. Y no quiero perderte.


—Entonces demuéstralo diciéndome quién es Madison.
Dejé escapar un respiro como si acabara de terminar de levantar 200
libras. —Mi hermana pequeña —digo—. Que murió de un fallo renal por mi
culpa.
Lentamente Abigail se gira en mi dirección. —Oh, Dios. —Me mira
con remordimiento—. No lo sabía. Mierda. —Deja caer el abrigo y la bolsa y
viene hacia mí—. ¿Cuándo fue eso?
—Hace tres años. —Ahora mismo parece que fue ayer. Los recuerdos
son más vívidos que nunca, el dolor es más intenso. Exactamente lo que
estaba tratando de evitar.
—¿Qué edad tenía?
—Catorce.
—Mierda. —susurra, con aspecto de estar afectada.
No merezco su compasión, ni puedo tolerarla. Me doy la vuelta y
vuelvo a la ventana. La pequeña mano en mi espalda me dice que me ha
seguido.
—¿Prefieres estar solo? —Pregunta—. Puedo irme y...
—¡Quédate! —Me dejo llevar por un impulso que me sorprende incluso
a mí. A cualquier otro en el mundo, ya le habría pedido que se fuera, tal vez
hasta lo habría echado. Incluyendo a Jess. Pero con Abigail es diferente, como
tantas otras cosas cuando se trata de ella. La quiero aquí, porque la quiero. Por
eso dejo que me rodee con sus brazos y se acurruca contra mí en silencio,
aunque estoy seguro de que tiene algunas preguntas. Este pequeño acto de
consideración la califica para ser la mujer a mi lado.
Cierro mis ojos, sintiendo mi cuerpo relajarse bajo la suave presión de
su abrazo. Normalmente este tipo de relajación requiere varias copas, o dos o
tres rondas de sexo. La cercanía de Abigail, su calor, tienen un efecto curativo.
Tanto es así que, de repente, tengo la necesidad de estar aún más cerca de ella,
260
así que me doy la vuelta y la presiono. Muy cerca.
—¿Puedo hacerte una pregunta? —pregunta ella después de un rato,
Página

rompiendo el silencio, sin soltarme.


—Sí. —Sospecho que ya sé lo que será—. ¿Por qué te culpas por su
muerte?
Aprieto la mandíbula y salgo de sus brazos, me doy la vuelta y me
acerco para sentarme en el borde de la cama.
—Lo siento... no quería... —Abigail se agarra a las palabras—. No... No
tienes que responder si no quieres.
—Está bien. Ven aquí. —La alcanzo. Toma mi mano, entrelazando sus
dedos con los míos mientras se sienta a mi lado. Estudio su rostro por un
momento, convenciéndome de abrirme a ella como ella lo hizo conmigo.
—Sus riñones estaban fallando. Estaba en diálisis y en lista de espera
para un trasplante. Yo era la única persona de la familia que era un donante
compatible... y entonces ella empeoró repentinamente, y de todo a la vez yo
era su última oportunidad sin un trasplante, dijeron sus médicos,
probablemente no lo lograría más que unos pocos días más. Así que
básicamente yo era su única esperanza. Y luego, dos días antes de la
operación, tuve un accidente de coche, y estaba tan malherido que dijeron que
sería demasiado peligroso para mí donar. — Trago tan fuerte que me duele—.
Madison murió una semana después. —Hago un par de respiraciones
controladas, tratando en vano de aflojar la tensión en mi pecho—. Todo
porque estaba hablando por teléfono y me salté un semáforo en rojo. Su
muerte fue mi culpa, Abigail, yo...
—Shh... —Sacude la cabeza—. No te hagas esto a ti mismo. —Se
levanta de la cama y se arrodilla delante de mí, luego se extiende y toma mi
cara en sus pequeñas manos, estudiando mi cara con atención—. Puedo
entender por qué te sientes culpable, pero fue un accidente. Un terrible
accidente.
—Que yo causé.
—Tal vez, pero eso no te hace responsable de la muerte de tu hermana.
Dijiste que ella estaba gravemente enferma. Y por lo que leí mientras
261
desarrollaba esa idea de la gala benéfica, incluso conseguir un trasplante no
garantiza la supervivencia de un paciente. La operación en sí es
Página

increíblemente arriesgada. Los cuerpos de muchos receptores rechazan el


órgano del donante, y luego... mueren de todas formas. Así que no es seguro
que tú hermana hubiera mejorado.
—¿Crees que no lo sé? Conozco los riesgos. El punto es que, gracias a
mí, Madison nunca tuvo una oportunidad en primer lugar.
—Jayden...
—Y eso me mata. Me mata no saber qué habría pasado si hubiera
llegado a donar. Si todavía estaría viva. Por eso trato de no pensar en ello...
trato de suprimir los recuerdos. Pero cuando hiciste esa presentación hoy...
—...Todo volvió. —termina por mí, dándome una mirada de disculpa.
Pone sus manos en mi muslo, dibujando suaves círculos en mi pierna con un
dedo—. El tatuaje en tu pecho... —duda—. Se trata de ella, ¿no?
Asiento.
—Bueno, eso explica cómo reaccionaste cuando te pregunté qué
significaba.
—Aun así, estuvo mal de mi parte gritarte de esa manera.
—Aunque es comprensible.
Nos miramos en silencio por un momento. Profundamente.
Intencionalmente. —Ven aquí. —Murmuro después de un rato, ayudándola a
levantarse para poder atraer a Abigail contra mi pecho. Me tumbo en la cama
con ella en mis brazos y la sostengo. Hasta que es hora de que ella se vaya al
estudio...

262
Temblor tras temblor me despierta. Intento abrir los ojos, pero descubro
en la confusión que no se abren. Hay algo que los empuja contra ellos. Me
Página

alcanzo para tocar mi cara, y siento la tela contra la mitad superior. Toma un
momento para que el recuerdo burbujee en mi conciencia, pero de repente me
doy cuenta de cuatro cosas:
Una, llevo un antifaz para dormir.
Dos, estoy en el laboratorio de sueño.
Tres, estoy haciendo un estudio.
Y cuatro, pasé la noche con un extraño.
El colchón que se agita violentamente debajo de mí me lleva de nuevo a
la realización número cinco: el extraño está todavía aquí en la cama conmigo.
¡Oh, Dios!
¿Qué hora es?
Las otras noches, estaba sola cuando me desperté y me despertó el
personal del laboratorio del sueño, no los miserables gemidos que rompían el
silencio. El tipo se golpea en su sueño otra vez, enviando otro temblor a mi
lado del colchón. Debe estar teniendo un sueño infernal.
Cuidadosamente me acerco al borde de la cama. Necesito salir de aquí.
Lejos de este hombre... este extraño. Con suerte podré salir de la habitación
sin despertarlo, incluso con las máscaras de dormir y la cobertura de la
oscuridad, aun así, prefiero evitar cualquier tipo de contacto deliberado con él,
incluso si es sólo un “Hola” o un “Buenos días” o lo que sea. Moviéndome tan
silenciosamente como puedo, me siento y me pongo la máscara en la frente
para poder encontrar el camino a la puerta en la semioscuridad. Justo cuando
estoy de pie, escuchó un fuerte grito de: “¡MADISON!”
Me congelo en el lugar. Reconocería esa voz en cualquier lugar.
¿O es que mi cerebro me está jugando una especie de truco horrible?
—MADISON ¡NO!
Mi corazón se detiene. Escalofríos helados corren por mi columna
vertebral. Un caos total estalla en mi cabeza.
La voz. El nombre. La idea es tan absurda como horrible. Y solo hay
una forma de saber con seguridad si oficialmente he perdido la cabeza,
263
pensando que Jayden podría estar aquí a mi lado. Enciendo la lámpara de la
mesilla de noche y me doy la vuelta. En cámara lenta. El corazón late con
Página

fuerza, rezando para que me equivoque. El hecho de que esta habitación de


repente huela a Jayden podría ser también porque está ocupando mucho
espacio en mi cabeza, ¿verdad? El hombre que se retuerce en la cama a mi
lado no puede ser Jayden. Este tipo de coincidencias simplemente no ocurren.
A menos que no sea una coincidencia en absoluto.
Solo tengo que girar la cabeza unos centímetros más y lo sabré con
seguridad. Pero es una certeza que ni siquiera quiero. Cierro los ojos como
una cobarde, intentando retrasar la gran revelación unos segundos más... hasta
que finalmente consigo abrir los ojos y.... mirar con horror a la cara de Jayden.
Incluso con el antifaz para dormir, no hay duda del cabello grueso, los labios
llenos, la poderosa mandíbula.
Es él. ¿Pero cómo, cómo puede ser él? ¿Qué demonios está haciendo
aquí?
—¡¿Jayden?! —Lo sacudo. Necesito respuestas. Ahora—. ¡Jayden!
¡Despierta!

264
Página
—¡Despierta! —La voz me llama a la distancia.
—¡Jayden! ¡Jayden! —Es una voz familiar, que penetra en la niebla
alrededor de Madison, cada vez más fuerte. De repente toma la forma de
Abigail. Los ojos tristes azules horrorizados se vuelven, de color caramelo.
¿Esto es un sueño? Siento que mi cuerpo se estremece. Las manos me agarran.
Sacudiéndome.
—¡JAYDEN!
—¿Qué? —Empiezo a salir corriendo, envuelto en la oscuridad.
Frenéticamente giró la cabeza de un lado a otro, tratando de averiguar dónde
estoy, de dónde viene la voz de Abigail. Cuando la realización finalmente me
golpea, mi corazón se acelera aún más.
—¿Jayden, estás despierto?
Oh, Jesús. Estoy tan, tan jodido. 265
Me estrujo el cerebro desesperadamente por alguna explicación
medianamente plausible para darle en un momento, cuando me quite esta
Página

máscara de dormir y me enfrente a sus preguntas. Pero no tengo nada. Nada


más que mi conciencia culpable y la sensación de que mis entrañas se están
desgarrando. Temblorosamente me quito el antifaz y veo a Abigail con una
mirada desconcertada, casi traumatizada, en su cara.
—¿Qué...? ¿Qué estás... haciendo aquí... Jayden?
—Yo... puedo explicarlo.
Veo su expresión cambiar de confusión a realización y horror.
—Por favor, dime que es una coincidencia.
—Mierda... yo... —No puedo, no puedo seguir mintiéndole. Lucho por
las palabras—. Sentémonos y discutamos esto en otro lugar, ¿de acuerdo?
—¡Oh Dios! —susurra, sacudiendo la cabeza con total incredulidad.
—No. Escucha. No es lo que parece.
—¡¿No es lo que parece?! —Sus ojos se abren furiosamente—.
¿Entonces no me ocultaste que eras mi compañero de estudio? No me has
estado mintiendo todo el tiempo, haciéndote el inocente, cuando lo sabías todo
desde el principio... —Su voz se ha elevado a un grito. La alcanzo, pero ella
me quita la mano de una bofetada con rabia—. Porque eso es lo que parece,
Jayden.
—Abigail... por favor. Déjame explicarte por qué...
De repente la puerta de la habitación se abre, y una empleada del
laboratorio del sueño insiste en que nos pongamos las máscaras de dormir. —
Están violando políticas de protección de datos muy importantes por...
Ni siquiera estoy escuchando. Toda mi atención se centra en Abigail,
que se levanta de la cama y sale corriendo de la habitación.
—¡Joder! —Siseo. Ignorando a la mujer de la bata blanca, voy
corriendo tras Abigail, saliendo de la habitación justo a tiempo para verla
doblar la esquina al final del pasillo. La sigo, pero me detengo cuando me
enfrento a las cinco puertas del vestíbulo, no sé de qué lado está. No hay
tiempo que perder. Las abro una tras otra... y por supuesto no la encuentro
266
hasta la última. Se está metiendo en su abrigo. Cuando me ve, toma su bolso y
se dirige a la salida. Dudo que vaya a batir algún récord de 50 metros con esos
Página

tacones, pero no me molesto en ponerme ropa de calle. No puedo dejarla


escapar sin escucharme. Tengo que hablar con ella ahora. No mañana, ni
pasado mañana. Ahora mismo. Necesito que entienda ahora mismo que no
tenía elección, que no había manera de que pudiera hacer ese estudio con un
extraño. Pero más que nada, necesito que sepa que nunca tuve la intención de
traicionarla.
—¡Abigail! —La llamo, corriendo descalzo por el asfalto lluvioso en
camiseta y pantalones de ejercicio. Otra ráfaga de velocidad, y estoy parado
frente a ella, jadeando—. ¡Detente! ¡Escúchame!
No responde. Ni siquiera me mira. Sigue caminando, como si yo no
existiera. Sin saber qué más hacer, la agarró por debajo del brazo y la hago
girar. La bofetada que me da como respuesta resuena en la tranquila calle.
—Confié en ti. —Su barbilla está temblando. Me mira como si fuera la
mayor decepción de toda su vida—. ¿Cómo pudiste hacerme esto, Jayden?
¿Después de todo lo que sabes de mí? ¿Cómo pudiste dejarme seguir con el
estudio y el desorden del sueño sin decir una palabra? ¿Cómo pudiste ir a mis
espaldas de esta manera?
Sus ojos húmedos brillan a la luz de la farola.
—Abigail...
—Pensé que nuestra relación era genuina. Verdadera. En realidad pensé
eso. Yo… yo pensé que eras un ser humano honesto y confiable. Después de
tanto, tanto, tanto tiempo, pensé que finalmente había conocido a un hombre
en el que podía confiar. A ciegas. —La frase termina con un sollozo ahogado,
y las lágrimas caen por sus mejillas. Es una visión insoportable, que me mata
absolutamente. Y yo soy el responsable de ello.
—Yo... incluso me imaginé a mí misma quizás quedándome dormida
contigo un día, Jayden —continúa—. Nos imaginé haciendo tantas cosas
juntos... pero tú... tú lo destruiste todo.
—Jesús. Abigail. Perdóname, por favor. ¡Por favor, déjame hacer esto
bien de nuevo! —Me acerco, pero ella sacude la cabeza y se retira, casi en
267
pánico.
—Yo… —Toma un respiro, se limpia los ojos—. No quiero volver a
Página

verte nunca más.


No hay un cuchillo en el mundo que pueda cortarme más
profundamente que esa frase. Corta directamente a través de mi corazón con
precisión quirúrgica. — ¿No quieres saber por qué no dije nada? ¿Por qué no
pude apartarme y dejarte subir a la cama con un tipo cualquiera? —Incluso
ahora no puedo dejar de bailar alrededor del tema. No puedo decirle lo mucho
que significa para mí, explicarle que no pude abrir mi estúpida boca porque
tenía demasiado miedo de perderla. Qué es exactamente lo que está pasando
ahora mismo, y no hay nada que pueda hacer al respecto.
Su expresión lo dice todo: ha terminado conmigo. Ha cerrado el libro
sobre nosotros. —No —dice—. Porque ya no confío en ti.
¿Qué demonios puedo decir a eso? Si la confianza es la base de toda la
relación para ella, entonces cualquier respuesta que yo diera caería en oídos
sordos de todos modos. —Entonces... entonces déjame al menos llevarte a
casa —digo roncamente. Tal vez el veinte por ciento de preocupación por ella,
y el ochenta por ciento porque no puedo aceptar su decisión.
—Ya no eres responsable de mí, Jayden. Se acabó. —Con eso, se da la
vuelta y camina en la otra dirección. Todo lo que puedo hacer es verla
desaparecer a la vuelta de la esquina, y probablemente desaparecer de mi vida.
¡Mierda!

Mis dedos tiemblan tan violentamente que me lleva lo que parece un


año meter la llave en la cerradura. Abro la puerta del apartamento tan 268
silenciosamente como puedo y luego la cierro con facilidad detrás de mí.
Alice probablemente esté profundamente dormida, y no quiero despertarla. No
Página

sé qué hora es, y no me importa. Solo quiero meterme en mi propia cama,


ponerme las sábanas en la cabeza y olvidarme de todo este día. Olvidar a
Jayden, olvidar todo lo que me recuerda a él. Pero cuando entro en el salón y
veo el oscuro contorno del sofá, en el que estuvimos juntos hace dos días, mi
corazón se congela dolorosamente cuando una combinación de anhelo,
decepción y furia me golpea como un tren de carga. Un sollozo se me escapa
de la garganta mientras me hundo en el suelo en el medio de la habitación,
poniéndome la mano en la boca para no llorar demasiado.
¿Cómo sucedió esto? ¿Cómo pude estar tan equivocada sobre él?
¿Confiar en él, dejarme caer sin red? No sólo le entregué mi corazón en una
bandeja de plata, le di el cuchillo a juego, abriéndole y mostrándole todos los
rincones oscuros escondidos de mi alma. Tan estúpida, tan increíblemente
estúpida e ingenua.
—¿Abby? ¿Qué estás haciendo en el suelo? ¿Y por qué no estás en el
laboratorio del sueño?
—Lo si-siento...no-no quería...des-des-despertarte... —sollozo. Sin mi
mano en el camino, las lágrimas comienzan a fluir libremente por mis
mejillas.
—¿Oye... qué pasa? —Sin esperar una respuesta, Alice se une a mí en
el suelo y me rodea con sus brazos, usando su propio cuerpo para absorber las
violentas convulsiones que me afectan—. Mierda, ¿Cariño, qué ha pasado? —
Suena terriblemente preocupada, casi como si estuviera a punto de empezar a
llorar—. No te he visto así en mucho tiempo.
—Yo... yo rompí con J-Jayden —gimoteo en el cuello de ella.
—¿Pero por qué? ¿Y cuándo?
—Hace un mo-momento en el laboratorio de sueño. Él... él estaba... allí
también.
—¿Espera, él qué?
—Estuvo... allí todo el tiempo y no me dijo...
—¿No te dijo qué?
269
—Que era... mi compañero de estudio.
—¡¿Era qué?! —Me empuja y me da lo que sólo puedo suponer es una
Página

mirada de incredulidad chocante, ya que las luces están apagadas.


—Un mentiroso de mierda —gimoteo, sucumbiendo a otro ataque de
rabia.
—Vaya... —Alice murmura suavemente, antes de volver a abrazarme y
apretarme con fuerza hasta que las lágrimas disminuyen. Luego me besa el
pelo y dice con su mejor voz de hermana mayor—. ¿Quieres tomar un
chocolate caliente con malvavisco en mi habitación y contármelo todo?
—Bien.
Después de llamar al laboratorio del sueño para avisarles que cancelo el
estudio, me pongo al teléfono con Jess. —Estoy enferma —le digo—. Me
gustaría quedarme en casa hoy.
—Oh... está bien. —Parece sorprendida. Probablemente porque ayer
estaba perfectamente bien. Pero no me importa—. ¿Lo sabe Jayden?
Me ahogo con el nudo de mi garganta. —No, yo... intenté con su
número pero no contestó —miento.
—Pero está en su escritorio, Abigail.
—Debo haberlo perdido, entonces. ¿Le harías saber que estoy resfriada
y que no iré hoy?
—Tú y yo sabemos que no estás enferma. ¿Cuál es el verdadero
problema?
—Me... me siento muy mal hoy. —Técnicamente es incluso la verdad.
—¿Por él?
—Si necesitas una nota del médico, puedo conseguirla. —No quiero
hablar de Jayden. Con ella o con cualquier otra persona. No en este momento.
No puedo.
—Abigail —Jess suspira—. No te lo pido como tu jefa, te lo pido como
la hermana de Jayden. Está totalmente insufrible hoy, parece una absoluta
mierda, no lo he visto así en mucho tiempo. Ayer estabas bien; hoy me llamas
a mí en vez de a él. ¿Qué ha pasado? Pensé que lo habían hablado después de
la pequeña rabieta que hizo durante tu presentación.
270
La simple mención de “ayer” es suficiente para que me salten las
lágrimas, pero las vuelvo a parpadear y respiro profundamente. En silencio. —
Página

No puedo y no te diré nada más sobre eso, Jess. Por favor, entiéndelo. —Mi
voz se tambalea más de lo que quería y me empieza a picar la nariz. Necesito
recomponerme.
—Oh, maldita sea. La ha cagado, ¿verdad? —En realidad no me pide
tanto como me lo dice; no creo que espere una respuesta, lo cual es bueno,
porque de todas formas no podría dar una con mi barbilla temblando así—.
Qué idiota. — silba.
Inclinó la cabeza hacia atrás, parpadeando rápidamente y abanicándome
con la mano. No te atrevas a llorar, no delante de ella, me advierto. —Yo...
tengo que irme ahora.
—Bien. ¿Te veo el lunes?
—Creo que sí.
—Grandioso. Y... ¿Abby?
—¿Si...?
—Sé que no es asunto mío, y no tengo ni idea de lo que pasó entre
ustedes dos, pero puedo decirles una cosa con seguridad. Nadie conoce a mi
hermano como yo, y desde que empezaste a trabajar aquí, ha sido una persona
totalmente diferente. Has sacado lados de él que no he visto en años. Lados
buenos. No recuerdo que ninguna mujer en su vida haya hecho eso, y en tan
poco tiempo, también. Lo que quiero decir es que no tienes idea de lo mucho
que significas para él, Abigail.
Probablemente lo dice para tranquilizarme, pero se echa a perder de una
manera enorme. Cada palabra que sale de su boca empeora las cosas, alimenta
mi pena y mi rabia y mi anhelo por él.
—¿Abby? ¿Sigues ahí?
Apenas logró llevar el teléfono a la base a tiempo antes de estallar en
sollozos ásperos y agitados.

271
Página
Es sábado, justo antes de medianoche.
Estoy sentado en el bar del Four Queens, tomando de mi séptimo coñac,
sintiendo el alcohol trazar un camino ardiente por mi garganta.
Inmediatamente doy un golpecito en el vaso para que Mike lo rellene. Borrar
los recuerdos de ella, por unas horas, al menos, va a requerir unos cuantos más
de estos. El trabajo no lo cortó, así que ahora está en el alcohol, y más tarde en
el sexo. Lo que sea necesario para evitar que piense en Abigail sin parar.
—Confié en ti... me imaginé durmiendo contigo un día, Jayden...
destruiste todo... no quiero volver a verte... nunca más.
Sus palabras resuenan a través de mí en un bucle inquietante, una y otra
vez, como una canción que no puedo sacar de mi cabeza. Con suerte la bebida
número ocho arreglará eso. Sigue a las demás hasta mi estómago de un solo
trago, absorbiendo el dolor, ahogando su voz, difuminando los recuerdos de
ella... de nosotros. Bien, bien. Ahora mi cerebro confuso tiene que aceptar que 272
no necesito que ella sea feliz, que yo estaba perfectamente bien antes de que
ella llegara, que cualquier otro coño es tan bueno como el suyo.
Página

Pero en vez de eso me encuentro buscando mi celular y mirando el


número de Abigail en la pantalla como un idiota sentimental. Maldita sea. Las
mujeres como ella no son tan fáciles de reemplazar. Y lo arruiné todo, al no
tener las pelotas para poner mis cartas sobre la mesa. Ahora tengo una mano
perdedora. En lugar de su suave y cálido cuerpo. Todo lo que me queda de ella
es su número. He querido borrarlo, pero no puedo obligarme a hacerlo, no
puedo aceptar de una vez por todas que ella no me quiera. ¿Y qué pasa si...?
¿Y si me hubieran crecido un par, si hubiera luchado más por ella? Preguntas
que no puedo dejar de hacerme.
Finalmente decido llamarla y decirle lo importante que es para mí, pero
entonces una mano en mi hombro y un “Hola” ronroneando suavemente
contra mi oído me salvan en el último segundo de descender en un completo
coño. Giró la cabeza y me encuentro cara a cara con una mujer que lleva
demasiado colorete, demasiado lápiz de labios... demasiado de todo lo que a
Abigail no le importa, porque no lo necesita.
—Hola —digo de todos modos, poniendo mi teléfono en la barra.
La sonrisa de la rubia del peróxido es tan dulce y pegajosa como su
abrumador perfume. Giro en su dirección de todos modos para averiguar qué
otras delicias visuales tiene para ofrecer, pero entonces Jess se interpone entre
mi potencial aventura de una noche y yo.
—Lo siento, está ocupado —oigo decir a mi hermana; la chica murmura
algo y se escabulle, pareciendo insultada.
Lo que sea. No es que no pueda chasquear los dedos y traer otra aquí.
Me vuelvo a mi bebida con una mirada aburrida, ignorando a Jess y la mirada
de advertencia que siente la necesidad de darme.
—¿En serio, Jay?
—¿En serio qué?
—La mierda que estás tirando aquí. La borrachera —tiene el valor de
arrancarme la bebida de la mano—. ¿Para qué querías a esa pequeña puta?
Sonrío. —¿Tengo que explicártelo?
273
—Prefiero que me expliques por qué actúas como un completo
perdedor.
Página

—Parece que me has confundido con otra persona —murmuro.


—Los perdedores se revuelcan en la autocompasión, ahogan sus
corazones rotos en alcohol, y luego se acuestan con chicas que no tocarían con
un palo de tres metros sobrio. ¿Algo de esto te suena familiar? Si es así, eres
un perdedor.
—Métete en tus malditos asuntos, Jess. No eres mi niñera.
—No, pero soy tu hermana, y tengo una cosa que decirte. El alcohol y
otras mujeres no te ayudarán a recuperar a Abigail. Si ella significa algo para
ti, y ambos sabemos que lo hace, entonces pelea por ella. Sé un hombre,
enfrenta la música. Muéstrale lo importante que es para ti, cuánto la necesitas,
y te perdonará, porque está totalmente loca por ti. Así somos las mujeres,
créeme.
—No la necesito, sin embargo. No necesito a nadie.
—Dile eso a tu bebida. De todos modos, si prefieres sentarte aquí
bebiendo hasta quedar en coma que intentar recuperar a esa chica, no la
mereces de todos modos. —Aquí termina el sermón, creo mientras Jess se
aleja. Por último. Maldita sea, odio la forma en que siempre se entromete,
como si supiera absolutamente todo.
Por supuesto, lo que odio aún más es tener que admitir que tiene razón
esta vez. Este club está lleno de mujeres atractivas, todo Manhattan lo está, y
podría tener a cualquiera de ellas, pero ninguna se acerca a la altura de
Abigail. Ninguna de ellas es tan ingeniosa, tan fuerte, tan inteligente, tan sexy.
Ninguna de ellas ha logrado hacerme olvidar mis propios principios una y otra
vez, o incluso reescribirlos. Abigail es la única a la que dejaré tener ese tipo de
poder sobre mí. Ella lo es. Ella es la que quiero. Y haré todo lo posible para
recuperarla. Rendirse no es una opción. No sin una pelea, de todos modos.
Sellaré la resolución con un último trago de brandy, y me despediré de Mike
cuando venga a ofrecerme rellenarla.
—Quédatelo. Me voy de aquí. 274
Página

Frunzo el ceño con la nota del doctor que recibo el martes por la
mañana, informando que Abigail no vendrá en toda la maldita semana.
Obviamente me está evitando. Con éxito. ¿Pero cómo demonios se supone que
voy a luchar por ella si ni siquiera nos vemos? ignora mis llamadas, no
responde a mis mensajes... ¿Qué sigue, su carta de renuncia? ¿Ese es el plan?
¿Hacerse la enferma mientras busca un nuevo trabajo para no tener que volver
a verme?
Olvídalo, señora.
—No te librarás de mí tan fácilmente, Abigail. —le digo al pedazo de
papel en mi mano. Impulsivamente decido cancelar mi cita de la tarde, que de
todas formas habría sido una pérdida de tiempo, para poder estar fuera y en el
coche a las cinco. El tráfico es una pesadilla, así que no llegó a su edificio de
apartamentos hasta casi las seis y media.
—Todo o nada —murmuro mientras me detengo. “Todo” suena
preferible, añado en mi cabeza al salir del coche y subir los escalones de la
puerta principal. No tengo un plan estratégico y las agendas ocultas no me han
servido exactamente bien con ella en el pasado.
Llamo al timbre.
¿Y si no está en casa? Mierda.
Soñolienta —¿Quién está ahí? —crujiendo por el intercomunicador lo
aclara, de todos modos.
Mi corazón hace la aceleración de cero a sesenta más rápida jamás
registrada. —Soy yo, Jayden.
Silencio.
—Por favor, abre la puerta, Abigail. Sólo quiero hablar.
—No hay nada más que hablar. Vete. —El intercomunicador no hace
ruido.
—¿Sigues ahí?
No hay respuesta.
275
¡Mierda! Lo dice en serio. Pero yo también, por lo que saco mi teléfono
y le envío el que ahora es mi quinto mensaje de texto.
Página

Por favor, háblame, Abigail, solo hablemos. Hay tantas cosas que
quiero decirte, explicarte. Por favor, por favor, dame la oportunidad de
hablar lo que tengo que decir. Dame diez minutos de tu tiempo. Estaré en mi
auto, esperando saber de ti.
J. 6:34 PM

10:43 PM
Me ha dejado sentado aquí afuera por más de cuatro horas. No
responde, ni siquiera para hacerme saber que no va a venir.
Desató una serie de palabras de maldición en mi volante, golpeándolo
con mi mano de la rabia. La desesperación es probablemente lo más parecido.
Además del hecho de que estoy haciendo un tonto cada vez más grande de mí
mismo, me estoy quedando sin ideas de cómo llegar a ella. ¿No puede
escucharme solo una vez? ¿Es eso mucho pedir? ¿Después de todo lo que
hemos compartido?
Empieza a parecer que hablar con ella implicará irrumpir en su
apartamento. Aunque... supongo que no tenemos que estar en la misma
habitación, ¿verdad? La conversación cara a cara no es estrictamente
necesaria, ¿verdad?
No cuando ella es tan terca, no lo es, decidido, y luego marcó su
teléfono fijo en el altavoz de mi coche. Funciona. Bueno, no es exactamente
Abigail en el teléfono, es su contestador automático, pero estaba medio
esperando eso. Llámalo mi plan B. De todas formas, es la única oportunidad
que me queda para que me escuche.
Respiro profundamente para tranquilizarme mientras espero que la
grabación termine, y luego…
276
Página
—Hola, Abigail. No quieres verme, así que esta es la única forma que
me queda de decir las cosas que nunca llegué a decir el jueves por la noche.
Nunca fue mi intención herirte, abusar de tu confianza, o ir a tus espaldas.
Pero terminé haciendo todo eso de todos modos, y ahora quiero contarte,
abierta y honestamente, cómo sucedió.
Conocí tu trastorno del sueño incluso antes de que empezaras a
trabajar en Four Kings, porque te hice buscar por un investigador privado
como hago con todos mis empleados potenciales que manejan datos
confidenciales. Solo busco información que me ayude a juzgar la
confiabilidad e integridad del empleado. Lo he hecho durante años y, aunque
suene cliché, sólo lo hago por el bien de la compañía.
Pero esta vez el detective descubrió información de que estabas en
psicoterapia. Y, por supuesto, necesitaba estar seguro de que estaba
contratando a una asistente que también estuviera mentalmente a la altura del
trabajo, así que le hice indagar más profundamente, y así fue como me enteré
del trastorno del sueño y del estudio. Hice un poco más de búsqueda y
descubrí lo que implicaría tu estudio. En ese momento, ya pensaba que eras
increíblemente interesante y atractiva... después de que también intimamos
físicamente, no había manera de que dejara que un extraño pasara la noche
contigo. Así que pagué a los otros candidatos para que se retiraran, para 277
garantizarme el puesto como tu compañero de estudio.
Nos acercamos cada vez más, tú y yo. Y estabas viniendo cada vez más.
Página

Y cuanto más te conocía, más culpable me sentía por ello. Pero la idea de
compartirte, la idea de que otros hombres te tocaran, te besaran... de que un
tipo se acercará tanto a ti como yo... era simplemente intolerable. Así que
mantuve mi boca cerrada.
Y entonces llegó el día en que me hablaste de Jake y el desorden del
sueño. A partir de entonces, estaba realmente en un aprieto. Sabía que no sólo
te ocultaba un secreto, sino que abusaba de tu confianza de la peor manera
posible. Pero al mismo tiempo, también sabía que eras más que una simple
aventura para mí, y que dejarte hacer el estudio con otra persona ya no era
en absoluto una opción. Y una vez que pasamos la primera noche en el
laboratorio, sólo había una forma de salir de todo esto, que era confesar que
yo era tu compañero de estudio y que te había estado mintiendo todo el
tiempo. Tenía demasiado miedo de perderte porque... porque para entonces
ya me estaba enamorando de ti, Abigail.
¿Lamento haberte mentido y haber actuado a tus espaldas durante
semanas? No tienes ni idea de cuánto lo siento.
Pero habría muerto antes de dejar que otro hombre se metiera en la
cama contigo. Habría gastado un millón de dólares para no tener que
compartirte.
Así que ahora sabes toda la historia. Y espero que ahora puedas
entender la situación del dilema en la que estaba. Pero más que nada espero
que me des... otra oportunidad. Porque no tienes idea de cuánto te quiero en
mi vida, Abigail... a mi lado. Piénsalo, ¿de acuerdo?
Sólo después de que Jayden cuelga me doy cuenta de que hay lágrimas
calientes rodando por mis mejillas. Rápidamente las enjuago, pero Alice se
vuelve hacia mí en el mismo momento, así que por supuesto que ve.
—Oh, Dios, creo que yo también voy a llorar —suspira—. Qué tipo,
Abby. Sé que no te va a gustar oír esto, pero creo que acabo de cambiarme al
Equipo Jayden. —Se acerca a mí en el sofá y me rodea con un brazo.
278
—Siempre estuviste en el Equipo Jayden, y lo sabes. Sé honesta contigo
misma.
Página

—¿Yo? ¿Debo ser honesta conmigo misma? —La cara de Alice de


repente se vuelve seria. Sin esperar una respuesta, continúa: —Estoy
increíblemente feliz de que Jayden haya sido tu compañero de estudio en lugar
de un tipo cualquiera. Quiero decir, sabes que nunca fui una fan del estudio,
porque la idea de que te engancharas potencialmente con un extraño era tan
horrible para mí. Especialmente después de lo que te pasó antes. Pero saber
que Jayden estuvo a tu lado todo el tiempo, Jayden, a quien conoces, con
quien ya habías tenido sexo, en quien confías... o confiaste... bueno, es un
alivio increíble. Además, entiendo cada punto de su argumento. Quiero decir,
para ser totalmente honesta... habría hecho exactamente lo mismo en su
situación.
—¿Me habrías mentido y abusado de mi confianza?
—Habría movido cielo y tierra para ser la persona con la que hiciste el
estudio, Abby. Las cosas no siempre son blancas o negras, correctas o
incorrectas, verdaderas o falsas. La mayoría de las decisiones que tomamos
son sobre las áreas grises que hay en medio. Jayden hizo lo que hizo porque
no quería perderte. No lo hacía por diversión, no intentaba meterse contigo.
Para cuando el estudio empezó, ustedes dos estaban muy metidos en el asunto.
¡Acaba de decirte que estaba enamorado de ti, Abby! No hay una razón más
honesta en el mundo para actuar de forma deshonesta, en lo que a mí respecta.
Así que básicamente no sé por qué demonios sigues sentada aquí, cuando
podrías salir corriendo por la puerta y abrazárlo.
—Porque... porque... —Tartamudeo—. Porque no todo es tan cortado y
seco como lo haces parecer.
—Claro que sí. Sólo tienes miedo. —limpia las últimas lágrimas con su
pulgar—. Tenías miedo todo el tiempo, y ahora él te ha herido una vez, así que
estás demasiado asustada para darle una segunda oportunidad. Cualquier otra
excusa que tengas para no perdonarlo, no me la creo. Quiero decir, este tipo...
— hace un gesto a través del sofá, al contestador automático sentado en la
cómoda—...acaba de desnudar su alma ante ti, y algunas de las cosas que
279
admitió no son exactamente nada para escribir en casa. Fue totalmente
honesto. Si eso no es una buena base para empezar de nuevo, no sé qué lo es.
Página

Reflexiono sobre las palabras de mi hermana en silencio. Cuanto más se


filtran en mi conciencia, más aliviada estoy que Jayden fuera mi compañero
de estudio. Diablos, ahora sé por qué supuestamente no le molestaba que yo
estuviera haciendo el estudio en primer lugar. Incluso puedo entender por qué
mintió sobre ello. “...demasiado asustado para perderte porque... ya me
estaba enamorando de ti” Recordar esa parte de su mensaje de voz me pone la
piel de gallina otra vez. Y me guste o no, no creo que haya nada que lo niegue:
Yo también estoy enamorada de él. ¿Pero es suficiente? ¿Es eso realmente una
excusa para todo? ¿Cómo sé que no me mentirá otra vez porque “tiene
demasiado miedo de perderme” o por alguna otra razón supuestamente
aceptable?
—Deberías hablar con él, Abby. —La voz de Alice me asusta y me
hace perder la cabeza—. Cara a cara. Independientemente de si vuelven a estar
juntos o no.
Asiento. —Aunque hoy no. No por un par de días. Necesito tiempo para
digerir esto, y quiero esperar hasta que lo hable con la Dra. Peters el jueves.
Alice se rasca la cara con incredulidad. —¿Qué demonios tiene que ver
tú terapeuta con que le perdones?
—Íbamos a discutir los resultados del estudio. Y antes de ver a Jayden,
y mucho menos darle otra oportunidad, quiero saber qué tan grave es mi
trastorno del sueño... como si es posible que tenga una relación normal, una en
la que te duermes en la misma cama y te despiertas de nuevo sin que todo sea
incómodo para una persona. Una vez que lo sepa, entonces podré decir si
Jayden y yo tenemos una oportunidad de nuevo. ¿Sabes lo que quiero decir?
—Totalmente. —Una sonrisa de comprensión se extiende por su cara—
. Admítelo, ya lo has perdonado, ¿verdad?
—Tal vez. Pero no tengo que ir corriendo directamente a él en este
segundo agitando una bandera blanca. Perdonar no siempre significa olvidar
—añado, pensando en el tatuaje de Jayden y recordando la conversación que
tuvimos en la suite sobre ello. Fue tan intensa, tan honesta. Tan íntima. De
280
repente me doy cuenta de lo mucho que él y yo sabemos el uno del otro, cosas
que no le dices a cualquiera, porque la gente puede usarlas en tu contra.
Página

Cuando Jayden me contó lo de Madison, se arriesgó tanto como yo cuando le


conté mi pasado. Es tan vulnerable como yo.
—Voy a esperar hasta el jueves —repito—. Y entonces veremos.
—Parece que muchas cosas pasaron en tu vida mientras yo estaba de
vacaciones —comenta la Dra. Peters cuando termino de contarle el
desagradable reencuentro con Jake. Hablar de Jayden en ese contexto me hace
recordar algo que casi había olvidado en mi decepción y en mi ira: Jayden me
devolvió mi dignidad.
Sólo tengo que girar mi vaso de agua entre las palmas de las manos,
demasiado nerviosa para responder. ¿Cómo reaccionará la Dra. Peters cuando
le diga que Jayden me mintió?
—Por lo que me dices, parece que estás recibiendo mucha ayuda y
apoyo de Jayden, y estás dispuesta a aceptarlo. —Hace clic en su bolígrafo y
abre su cuaderno—. En una escala del uno al diez, ¿qué tan difícil es para ti
hacer eso? Uno siendo 'muy fácil' y diez siendo 'muy difícil'
—¿Aceptar su ayuda, quieres decir?
—Exactamente. 281
Recordando que al principio quería rechazar el dinero del acuerdo,
estoy a punto de calificarlo como un cuatro, pero luego recuerdo todas las
Página

veces que él estuvo ahí para mí, física y emocionalmente... y nunca me sentí
incómoda al respecto. Todo lo contrario, de hecho. —Dos —digo.
La Dra. Peters, asiente y anota mi respuesta. —Dos es bueno, muy
bueno. A la mayoría de la gente le cuesta aceptar ayuda; temen que les haga
parecer débiles. Y estar dispuesto a mostrar debilidad y vulnerabilidad
requiere confianza. ¿Confías en Jayden?
—Sí —digo automáticamente, sorprendiéndome a mí misma con mi
propia respuesta. La di sin pensar, sólo una reacción visceral. Mi cabeza
probablemente habría respondido “no”. Racional. Basado en hechos. Pero
Alice tiene razón: las cosas no siempre son en blanco y negro. Y
aparentemente mi “sí” salió de una de esas áreas grises.
—¿Suficiente para entrar en una relación con él?
Mi corazón late un poco más rápido. Sabe la respuesta, pero mi cabeza
la retiene. —Primero tengo que saber cómo fue el estudio.
—¿Por qué?
Le doy la misma explicación que le di a Alice, sobre el deseo de
dormirse y despertar en los brazos de un hombre. —Pero sólo puedo hacerlo si
mi trastorno del sueño no es tan grave como para que compartir la cama
conmigo sea demasiado pedir a otra persona.
Mi terapeuta asiente para entender. —Bueno, entonces, echemos un
vistazo a tus resultados —dice por fin, despejando la mesa entre nosotros.
Me deslizo por el sofá un poco nerviosa, esperando con la respiración
contenida.
Viendo mi ansiedad, me da su sonrisa obligatoria de Xanax. Funciona,
como siempre. —Mirando tus resultados, lo primero que noto es que el
estudio solo duró cuatro días. Originalmente iba a ser de seis, ¿no?
Me estremezco. —Um... sí.
—¿Hay alguna razón para eso?
Exhalo lentamente, ordenando mis pensamientos por un momento,
282
antes de finalmente lanzarme a un informe completo. Por supuesto, también
menciono el mensaje de Jayden, y las razones que dio, razones que puedo
Página

entender aún más ahora que hace dos días. Mientras hablo, observo la cara de
mi terapeuta, tratando de entender lo que piensa de todo esto. Pero es tan
inescrutable como siempre, asintiendo por aquí, sonriendo por allá, tomando
notas. —Mirando hacia atrás, me alegro de que haya sido mi compañero de
estudio —digo para concluir.
—Eso es bastante comprensible, y subraya una vez más lo mucho que
Jayden significa para ti. El sentimiento parece ser mutuo también. De lo
contrario, probablemente no hubieras podido perdonarlo.
Considero preguntarle a la Dra. Peters lo que piensa, como si perdonaría
a Jayden si estuviera en mi lugar. Pero termino devolviendo la pregunta,
porque lo único que importa es lo que siento por todo esto. ¿Y ahora mismo?
Todo lo que siento es un profundo y sincero deseo de tener una relación feliz a
pesar de mi sexsomnia. Una relación con él. Sí, eso es lo que quiero. Y no
necesito la aprobación de la Dra. Peters para eso. De todos modos, sé por
experiencia que es demasiado profesional como para dejar que sus opiniones
personales influyan en el cuidado que da aquí.
—¿Entonces entiendo correctamente que los resultados del estudio son
un factor para determinar si le darás otra oportunidad a su relación?
Asiento.
—Bien, entonces. ¡No te haré esperar más! —Me muevo
nerviosamente.
—Antes de hacer el estudio, como sabes, hablamos de lo que podría y
no podría hacer por ti. No se trataba de averiguar la causa del trastorno del
sueño, ya que puede haber una gran variedad de factores complejos, y no sería
posible determinar la causa. La medicina moderna aún no ha llegado tan lejos.
Pero la mayoría de los investigadores coinciden en que la sexsomnia es una
forma de sonambulismo, una parasomnia en la que parte del cerebro está
despierto y otra parte sigue durmiendo. El estudio confirmó que esto es lo que
te estaba sucediendo. El sonambulismo ocurre durante las etapas de sueño
profundo 3 y 4. Y durante ambas etapas, nueve de los parámetros de su
283
polisomnógrafo se elevaron significativamente: las ondas cerebrales, el ritmo
cardíaco, el movimiento de los ojos, la tensión y el movimiento muscular, los
Página

movimientos de las piernas, la respiración, los niveles de oxígeno, el flujo de


aire y, especialmente, el nivel de excitación. Esto también se reflejó en los
resultados de la segunda noche del estudio, la primera con su compañero de
estudio. De acuerdo con este informe, participaste en actividades sexuales a
solas y con él.
Siento que mi cara se vuelve doce tonos de rojo.
—¿Qué... actividades?
—Te masturbaste y tocaste su pene. Las otras dos noches pasaron sin
incidentes.
Abro los ojos. —¿Quieres decir que solo estuve sexualmente activa una
noche?
—De acuerdo con esto, sí.
—¿Así que realmente solo hubo ese incidente? — arrugo mi frente con
incredulidad—. ¿Nada de sexo oral, nada de sexo, nada más?
—Bien.
Una ola de alivio me inunda; la tensión se escapa ruidosamente a través
de mis pulmones en un largo aliento. Así que no hay ningún monstruo sexual
enloquecido durmiendo dentro de mí que me controle por la noche y me haga
saltar cualquier cosa con pulso.
—Por favor, no olvides que este estudio refleja solo una parte muy
pequeña de tu comportamiento de sueño. El hecho de que no haya habido
relaciones sexuales durante estos cuatro días no significa necesariamente que
no haya sucedido nunca, o que nunca sucedería. No lo digo para desanimarte,
solo quiero asegurarme de que estamos llegando a conclusiones realistas.
Asiento, incapaz de ocultar mi decepción.
—Pero una cosa que puedes sacar de esto es que tu trastorno del sueño
no supone ningún peligro para ti o para los demás. En lo que respecta a las
futuras relaciones con los hombres, te aconsejo que seas sincera al respecto,
idealmente antes de pasar la noche juntos. Dile lo que podría pasar, para que
esté preparado para la posibilidad, y si es necesario establezca algunas reglas
284
para que tu pareja las siga.
—¿Reglas? ¿Qué clase de reglas?
Página

—Hasta dónde puede llegar contigo, por ejemplo. Si se le permite


participar pasiva o activamente. A riesgo de sonar demasiado directo: si
prefieres que el coito oral no resulte en eyaculación, debes decírselo.
—Bien...
—Honestamente, la comprensión y la confianza mutuas son la clave. Si
tienes todas esas cosas con tu futura pareja...
Pienso en Jayden automáticamente.
—...Entonces desde mi punto de vista, no hay nada que se interponga en
el camino de tener una relación satisfactoria. —La Dra. Peters inclina la
cabeza y me da un gesto atento—. ¿Has tenido la oportunidad de hablar con
Jayden sobre esa noche en el laboratorio de sueño?
—No, pero... —Vaciló por una fracción de segundo, luego respiró
profundo y decidido— ...lo haré hoy. —Jayden me conoce, después de todo.
Conoce mi trastorno del sueño, lo experimentó de cerca, personalmente y...
De repente mi tren de pensamiento se detiene. —¿Sabes en mi estudio...
cómo respondió Jayden cuando ocurrió esa actividad sexual?
Mi terapeuta echa un vistazo y revisa el informe. —Aquí dice que era
tranquilo y pasivo.
Sonrio, echando una mirada furtiva al reloj que cuelga sobre la puerta.
—¿Te gustaría ir a verlo ahora, tengo razón?
—Sí —admito.
—¿Qué quieres decirle?
—Que fue un idiota, pero le perdono porque entiendo por qué me
mintió y en retrospectiva no hubiera querido otro compañero de estudio. —
Las palabras caen de mi boca en un montón sin aliento.
—Entonces eso es exactamente lo que deberías hacer. Si no hay nada
más que discutir, podemos acortar nuestra sesión de hoy si quieres.
—¿Puedo tener una copia del informe del estudio?
—Te lo enviaré por correo. Si tienes alguna pregunta más tarde,
llámame.
285
—Lo haré —digo, ya en pie. No puedo quedarme quieta ni un segundo
más. Sólo quiero verlo. Extiendo mi mano—. Muchas gracias, Dra. Peters.
Página

Gracias por todo.


—Eso suena como una despedida.
Es una despedida. A mi antigua vida. Estoy a punto de empezar una
nueva. Con Jayden.
—Según mi calendario, aún nos quedan dos sesiones más... —dice con
una sonrisa—. Pero piénsalo y decide si quieres seguir adelante con ellas. Si
no, te deseo lo mejor con todo.
Suprimo el impulso de arrojar mis brazos alrededor de ella por la
felicidad. Mejor guardo eso para Jayden.

Dos días. Han pasado dos malditos días desde que dejé ese mensaje en
el contestador de Abigail. Y todavía no me ha contestado.
No hay llamadas.
No hay mensajes de texto. No hay correos.
No hay nada.
Podría estar dejándome sufrir por un tiempo como castigo, lo cual
probablemente merezco, o ha cerrado oficialmente el libro sobre nosotros para
siempre. Lo cual... espero que no sea así. La incertidumbre me está volviendo
loco, pero correr tras ella y exigir una respuesta no es una opción. Por orgullo,
sí, pero sobre todo porque no quiero presionarla. Así que todo lo que puedo
hacer es esperar, que es una de mis actividades menos favoritas en el universo. 286
Especialmente cuando no sé cuánto tiempo voy a estar haciéndolo.
Maldita sea.
Página

Estoy de pie en la ventana, mirando a Manhattan, extendido ante mí


como una alfombra de luces parpadeantes. Nueva York... demonios, el mundo
está literalmente a mis pies. Así es como es cuando tienes dinero y poder. Pero
no significa que puedas permitirte hacer lo que quieras. Esta vez fui
demasiado lejos, subí las apuestas demasiado alto, y...
El reflejo de Abigail en el vidrio descarrila mi tren de pensamiento,
hace que mi corazón se detenga momentáneamente. A menos que no sea ella,
y “estoy perdiendo la cabeza por alguien” es más que una expresión. Sin duda,
me doy la vuelta, y.... y ahí está, de verdad, en la puerta de mi oficina.
—Hola —dice.
—Hola. —Mi pulso está de repente en peligro de romper la barrera del
sonido. Mis ojos viajan sobre su cara, sus labios regordetes, sus mejillas altas,
su pequeña nariz recta, las ojeras bajo sus ojos color caramelo. Parece
exhausta, pero sigue siendo tan condenadamente hermosa. Camino hacia ella
lentamente, sin poder resistir la necesidad de estar cerca de ella, aunque sólo
sean unos pocos pasos. El teléfono suena “probablemente mi socio, Liam, que
iba a llamar a las nueve de la noche” pero lo ignoro.
—¿No quieres contestar? —Todavía no se ha movido ni un centímetro.
—¿No quieres entrar? —Suena como una réplica, pero no se pretendía
que lo fuera. Mueve la cabeza, y una ola de decepción se estrella sobre mí,
pero entonces... —Primero tienes que prometerme algo, Jayden.
—Todo lo que quieras.
—Nunca vuelvas... a mentirme nunca más. Por cualquier razón.
—¡Lo prometo!
—Y mantener las cosas en secreto cuenta como mentira. Necesito
absoluta honestidad, necesito poder confiar en tu palabra... confiar en ti si
nosotros vamos a...
Se tambalea, mirando al suelo por un momento, y luego me mira de
nuevo con una expresión que va directo a mi corazón.
—¿Cuándo nosotros vamos a.... qué... Abigail?
287
Se mastica el labio inferior por un segundo. —Si esto va a funcionar. Tú
y yo.
Página

Mi aliento se me atrapa en la garganta. —¿Quieres decir que nos estás


dando otra oportunidad?
Su asentimiento me quita un peso de mil toneladas de mi pecho. —Pero
si vuelves a hacer algo así, Jayden, me iré. Para siempre.
—¿Crees que sería tan estúpido como para arriesgarme a eso?
—Bueno... realmente puedes ser un idiota a veces.
Tengo que reírme. —¿Vas a entrar o tengo que salir?
—Una condición más. —Sus ojos tienen un brillo esperanzador.
—¿Qué es eso? —Ahora estoy a un brazo de distancia de jalar de ella y
nunca dejarla ir.
—Había una cosa... que dijiste en el contestador automático.
—¿Qué cosa?
—Algo hermoso. Algo romántico. Quiero escucharlo de nuevo. En
persona.
Sé a dónde quiere llegar, pero me hago el tonto de todos modos. —
¿Romántico? ¿Yo?
—Sí, yo tampoco sé qué diablos te pasó —sonríe, pero luego se pone
sería otra vez—. Dilo otra vez —susurra.
—Quiero abrazarte primero. —Le pongo un brazo alrededor de la
cintura, y me deja traerla contra mi pecho. Tiernamente le quito un mechón de
pelo de la cara, sintiendo su escalofrío incluso con este pequeño toque—.
Abigail Davis — comienzo en voz baja, mirándola profundamente a los
ojos—. La primera vez que te vi.
—Um. ¿Jayden?
—¿Qué?
—No me estás proponiendo matrimonio ahora mismo, ¿verdad?
—¿Qué? —La solté, riendo—. ¿Por qué piensas eso?
—La gente siempre empieza las propuestas de matrimonio con 'La
primera vez que vi tu cara, bla, bla, bla' en las películas.
288
Le doy una mirada divertida. —Aunque no veo ese tipo de películas.
—Bien... sólo quería estar segura. Um, adelante.
Página

—Sabes que acabas de matar el ambiente, ¿verdad? —Le sonrío, a esta


increíble mujer que nunca deja de sorprenderme.
—Entonces vamos a ponerlo de nuevo —ella respira, mirando mis
labios mientras se humedece los suyos.
—¿Cómo?
—Podrías... besarme.
Me inclino hacia ella. —Si te beso ahora, Abigail... —Pongo una mano
en la parte posterior de su cuello— ...probablemente no podré parar.
—No tendrías que hacerlo, sí...
—¿Si qué?
—Si vamos a tu casa... y...
—¿Y?
—Y pasó la noche.
Vaya. Sé muy bien lo que eso significa. —Suena como un maldito buen
plan —murmuró, a centímetros de su cara—. Pero esto de aquí... —Froto mis
labios con los de ella— ...todavía no puedo esperar ni un segundo más.

289
Página
No puedo quitarle los ojos de encima.
He estado viendo a Abigail dormir durante casi media hora. Está tan
muerta para el mundo, que uno pensaría que ha estado despierta por tres días.
En realidad, no fue más de la mitad de la noche cada vez, y técnicamente
también estaba dormida en ese momento, solo en los episodios de su trastorno
del sueño, dándome toda la atención que podía manejar. No es que no me
guste que me despierte con una mamada, o que de repente inicie el sexo en
medio de la noche. Cualquiera que afirmara que no lo hace estaría mintiendo.
Me encantan ambos: el sexo cuando está despierta y el sexo cuando está
dormida. Lo último significa que estará muy cansada por la mañana... o que
dormirá hasta las diez, como está haciendo ahora, aunque se supone que
debemos estar en casa de mis padres a las once para el brunch del cumpleaños
de Madison.
Abigail está de lado, abrazando la almohada debajo de su cabeza y el
otro descansando en mi torso. Su cabello aún está despeinado por el sexo-
durmiendo, cubriendo la mitad de su cara. Suavemente lo muevo hacia atrás, y
mi aliento se recupera por un segundo, porque, Jesús, es tan hermosa. Creo
que nunca me acostumbraré a verla. Esas largas y gruesas pestañas, esa
pequeña nariz, las pocas y pálidas pecas que sólo se ven de cerca. Un suspiro
apenas audible hace que mis ojos bajen de sus mejillas sonrojadas a sus labios
suaves y rosados. Están ligeramente separados, como si esperaran ser besados
larga y profundamente... entre otras cosas. Pero hemos acordado que, mientras
ella duerme, no seré yo quien inicie el beso, ni ninguna otra cosa. Y respeto
290
ese límite.
Así que, en lugar de eso, solo le beso la sien y le susurro: —Abigail
Página

Despierta. —No hay reacción, obviamente—. Abigail —Digo un poco más


alto, justo contra su oreja—. Vamos a llegar tarde a casa de mis padres. —La
sacudo suavemente—. Despierta.
Esta vez responde con suaves y somnolientos ronquidos. —Vamos,
Abigail —insisto, tirando de la manta, eso la despertará seguro.
—Vete —gruñe, golpeándome. Es la misma canción y baile cada
mañana, pero me encanta—. No volveré a dormir aquí nunca más. —Otra
frase que esperaba. Le quito la manta un poco más, desnudando su pecho. Sus
pezones reaccionan rápidamente—. Frío —murmura—. Esto es una agresión.
Eres un sádico.
Tengo que sonreír. Esa es una nueva. —Sal de la cama ya, o llegaremos
tarde a casa de mis padres.
En el momento en que la frase sale de mi boca, ella se sienta en
posición vertical. —¡Tus padres! ¡El almuerzo de Madison! ¡Oh, Dios mío! —
Me mira fijamente con los ojos abiertos, casi en pánico—. ¿Qué hora es?
—Un poco después de las diez.
—¡Mierda! —Se quita las sábanas de las piernas y prácticamente salta
de la cama—. ¿Por qué no me despertaste antes? —se queja, dando vueltas y
vueltas en su lugar, completamente desnuda, buscando quién sabe qué.
Veo el espectáculo desde la cama, sonriendo con deleite. —¿Algo que
pueda hacer para ayudar?
—Sí. Retrocede en el tiempo, para que no haga el ridículo la primera
vez que conozca a tus padres retrasando todo. Al almuerzo de Madison, nada
menos. Oh, Dios, me van a odiar.
—Hey... —Me levanto y camino alrededor de la cama hacia ella—.
Nadie te va a odiar.
—¡Sí, lo harán! Este día es tan importante para ti y tu familia...
—Qué es exactamente por lo que quiero tenerte allí, ¿está bien? —
Tomo su cara en mis manos—. De todos modos, están emocionados por
conocer a la mujer detrás de la Gala Benéfica Madison King. —Abigail no
291
tiene ni idea de que la gala cambió mi vida al darme una forma de lidiar con
mis sentimientos de culpa. A través de la acción. Estoy en paz conmigo
Página

mismo de nuevo, y arreglé las cosas con mi familia también. No estoy seguro
de por qué ahora me doy cuenta del papel que jugó Abigail en esto, cuando
estamos aquí desnudos en medio de mi dormitorio.
—Te van a amar, Abigail. Igual que yo te amo —sonrío—. Aunque me
acusaste de agresión cuando te desperté.
Se ríe. —Yo también te amo, Jayden. Aunque... um...
—Sí, apesta tener un novio que es básicamente perfecto en todos los
sentidos, ¿hmm?
—¡Tú! Tú eres todo tipo de...
La silencio con un beso que vale más que mil palabras, y la sostengo
contra mi pecho, contra el corazón que late solo por ella.

292
Página
¡Creer en mis sueños es mi religión!

Incluso cuando era niña, a Anya Omah (nacida en 1984 en Dortmund, Alemania) le
encantaba inventar historias, a menudo para consternación de sus padres. A medida que crecía, más
elaboradas se volvían esas historias, hasta que finalmente descubrió el oficio de transportar
emociones a través del lápiz y el papel… y dio vida a sus personajes.
Cuando su primera novela, Von Dir Verführt (inglés: Seducida por ti), irrumpió en las listas
alemanas, la asistente de laboratorio médico y psicóloga empresarial decidió creer en su sueño.
Convirtió su pasión por escribir en una carrera de tiempo completo.
Anya necesita tres cosas para que su creatividad fluya: buena música, té negro con leche y
chocolate blanco.
293
Página

También podría gustarte