0% encontró este documento útil (0 votos)
10 vistas16 páginas

Trabajo Practico #2 Derecho Administrativo II Limpio

Cargado por

Tito gareca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
10 vistas16 páginas

Trabajo Practico #2 Derecho Administrativo II Limpio

Cargado por

Tito gareca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD AUTONOMA JUAN MISAEL SARACHO

Carrera – Derecho- Bermejo

TRABAJO PRÁCTICO EN GRUPO

INTEGRANTES:
1.- NANCY IRENE MEJIA GONZALES
2.- CELESTE ROCIO SALAZAR
3.- TITO ALBERTO GARECA GASPAR
4.- GLADYS ELSA HOYOS CAZON
5.- ALEJANDRA MERCADO ROMERO
6.- LISETH ORTEGA AMADOR
7.- ERICA CHAVARRIA VILLA
MATERIA: DERECHO ADMINISTRATIVO II
DOCENTE: LIC. DORIAN TERRAZAS FLORES
FECHA: 20 DE ABRIL DE 2024
TARIJA - BOLIVIA

16.- FIJACION DEL OBJETO DE LA PRUEBA:


Entre las actividades previstas por el desarrollo de la audiencia de un proceso Oral Agrario, está
la fijación del objeto de la prueba, la cual debe considerar las pretensiones contenidas tanto en
la demanda principal como en la reconvencional y no circunscribirse únicamente a una de las
partes, puesto que constituye un actuado de suma importancia que debe ser parcializado se
infringe el debido proceso y debe ser enmendado de oficio o por el Tribunal Agroambiental.
En el procedimiento agrario serán admisibles toda clase de pruebas, mientras no sean
contrarias a la ley.
Artículo 83 de la Ley N° 1715, inciso 5.- Fijación del objeto de la prueba, admitiendo la
pertinente y disponiendo su recepción en la misma audiencia, rechazando la inadmisible
o la que fuere manifiestamente impertinente.
Con la fijación del objeto de la prueba queda establecido el contenido de la controversia,
entablándose la relación procesal sobre hechos demandados que serán sometidos a prueba,
permitiendo de este modo a las partes asumir plena y fehacientemente las acciones y
actuaciones tendientes a demostrar sus pretensiones, a fin de que el órgano jurisdiccional
ejerciendo la competencia que por ley le asiste resuelva el litigio dentro del marco de la
legalidad, probidad y justicia.

Falta de fijación eficiente y precisa del Objeto de la Prueba.

Siendo la fijación del objeto de la prueba uno de los actos más importantes a desarrollarse en
audiencia, corresponde anular obrados en casación cuando la autoridad judicial no fija de
manera eficiente y precisa el mismo, omitiendo el señalamiento de los presupuestos
indispensables para la procedencia de la acción incoada o apartándose de los lineamientos que
hacen a la misma.
6. Incompetencia: Ausencia de atribución legal de una determinada competencia a favor de un
órgano, ente o poder territorial, por lo que no puede ejercerla so pena de nulidad de los actos en

que se plasme su ejercicio. La incompetencia en razón de territorio ocurre


cuando la autoridad judicial o administrativa asignada a una
determinada jurisdicción territorial, asume el conocimiento o la
resolución de un caso que concierne a otra jurisdicción, es decir,
emite un acto sin tener respaldo legal. La competencia es un
presupuesto de validez de la relación jurídica procesal, por tanto, todo
acto realizado por autoridad incompetente es nulo.
Cada autoridad judicial respecto a su jurisdicción tiene su propia
competencia sobre la misma.
La ampliación de competencia sólo existe en razón del territorio, no
así, en razón de materia.
AS 655/2019, del 05 de julio de 2019:
“CONSIDERANDO IV: FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:
“De la normativa expuesta supra, claramente la norma constitucional
sanciona con nulidad todo acto realizado sin la competencia emanada
por ley, así las autoridades que ejercen la jurisdicción ordinaria o
agroambiental deben basar todos sus actuados en las competencias
establecidas y conferidas por la normativa correspondiente, en ese
entendido la jurisdicción civil no puede abarcar a la jurisdicción agraria
o agroambiental, y por ello se puede establecer también, que en
relación a la extensión de la competencia, el art. 13 de la Ley Nº 025
establece la ampliación únicamente en función del consentimiento
expreso o tácito de las partes y en razón del territorio, más no refiere
que se aplique en razón de materia, puesto que la competencia en
materia agraria está regulada por normativa y leyes especiales que
exceptúan justamente cualquier consentimiento expreso o tácito de
las partes en conflicto, razonamiento modulado por la SCP Nº
0060/2016.
“(…) en cambio la competencia es la facultad que tiene una autoridad
judicial, para administrar justicia en un determinado asunto, es decir,
que la competencia es el modo o manera como se ejerce la
jurisdicción por circunstancias concretas de materia, grado, turno,
territorio, naturaleza, imponiéndose por tanto una competencia por
necesidades de orden práctico, en tal sentido es que la jurisdicción es
el género, mientras que la competencia viene a ser la especie, así,
todos los jueces tienen jurisdicción, pero cada juez tiene competencia
para conocer y resolver solo determinados asuntos, coligiendo por lo
tanto que, la jurisdicción así como la competencia son de orden
público e indelegables y nacen únicamente de la ley, siendo sus
reglas la observancia y la obligatoriedad en su cumplimiento.”
(El resaltado es nuestro.)

AS 587/2018, del 28 de junio de 2018:


“CONSIDERANDO IV: FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:
“Por otra parte, se ingresa a realizar la compulsa con relación a la
decisión asumida por el Tribunal Ad quem que es motivo del recurso
de casación, al tratarse de un asunto de importancia para la definición
de la prosecución del presente proceso. En ese contexto, es
fundamental señalar que la competencia material es la aptitud que
tiene un juez de ejercer válidamente la potestad jurisdiccional en una
materia determinada ya sea civil, penal, agroambiental, familia, etc.
Dicha aptitud está definida en virtud de determinadas materias
definidas por la ley. De esta forma, la competencia es un presupuesto
de validez de la relación jurídica procesal. Como lógica consecuencia
de lo anterior, todo acto realizado por un juez incompetente es nulo.”
(El resaltado es nuestro.)
Es competencia de la Jurisdicción Ordinaria si, el objeto del litigio o la
actividad se desarrolla en el área urbana, aplicándose la normativa del
Código Civil.
Es competencia de la Jurisdicción agraria si, el objeto del litigio o la
actividad se desarrolla en el área rural, aplicando la normativa de la
Ley del Servicio Nacional de Reforma Agraria.
En aplicación sobre las acciones reales de bienes inmuebles cuando
se produce el cambio de uso de suelo de propiedad rural a urbana, se
debe considerar el destino de la propiedad y las actividades
desarrolladas.
El elemento que determina cual es la jurisdicción que conoce de las
acciones personales, reales y mixtas, es el carácter agrario de la
propiedad, posesión o actividad.
AS 685/2020, del 08 de diciembre de 2020:
“CONSIDERANDO IV: FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:
“Al respecto, corresponde referir que de acuerdo a lo delineado en la
doctrina desarrollada en el acápite III.1. de la presente resolución, el
elemento que determina cual es la jurisdicción que conoce de las
acciones personales, reales y mixtas, es el carácter agrario de la
propiedad y la actividad que en ella se ejerce; a este efecto a
momento de determinar la competencia, se toma en cuenta la
ubicación del inmueble objeto del litigio o el lugar de la actividad
desarrollada y en este sentido, si el objeto del litigio o la actividad se
desarrolla en el área urbana, le son aplicables las normas del Código
Civil, en consecuencia, la acción es de competencia de la jurisdicción
ordinaria. En cambio, si el objeto o la actividad es desarrollada en el
área rural se aplican las normas de la Ley del Servicio Nacional de
Reforma Agraria, y la acción es de competencia de la jurisdicción
agraria”.
(El resaltado es nuestro.)
SCP 1048/2013, del 27 de junio de 2013:
“III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO:
“III.1. De la competencia de los juzgados en lo civil y de los juzgados
agrarios en acciones reales, personales y mixtas sobre bienes
inmuebles sea en el área urbana o en el área rural.
“Sobre la competencia de los jueces o tribunales sean en materia civil
o agroambiental, el Tribunal Constitucional Plurinacional, mediante su
jurisprudencia refirió que para determinar la competencia y conocer
todas las acciones reales, personales y mixtas sobre inmuebles, no
sólo se debe tomar en cuenta las ahora leyes municipales, sino que
será el uso que se da al suelo el elemento determinante, así la SCP
2140/2012 de 8 de noviembre, indicó al respecto: “En un contexto
general las acciones reales, personales y mixtas sobre bienes
inmuebles, es competencia de los jueces civiles y también de los
jueces agroambientales dependiendo del régimen propietario sea este
urbano o rural al que esté sujeto el bien inmueble objeto de litigio,
conforme se Analizará.
“En este sentido de acuerdo al art. 39 de la LSNRA, modificado por el
art. 23 de la Ley 3545 de 28 de noviembre de 2006, los jueces
agrarios tienen competencia para conocer otras acciones reales,
personales y ixtas derivadas de la propiedad, posesión y actividad
agraria.
“Por otro lado, de acuerdo al art. 134.1 de la Ley de Organización
Judicial abrogada, (LOJ abrg), aplicable en el caso presente en virtud
a las disposiciones abrogatorias y derogatorias previstas en forma
progresiva en la Ley del Órgano Judicial; los jueces en materia civil y
comercial tienen competencia para: ‘Conocer en primera instancia, de
las acciones personales, reales y mixtas sobre bienes inmuebles,
muebles, dinero y valores cuya cuantía será determinada por la
reunión de Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia cada dos
años’. A su vez el art. 161 de la misma Ley establece que son
atribuciones de los jueces de partido en provincia: ‘1. Todas las
señaladas para los jueces de partido de las capitales de
departamento’.
“De los preceptos antes descritos, se infiere que el elemento que
determina cual es la jurisdicción que conoce de las acciones
personales, reales y mixtas, es el carácter agrario de la propiedad,
posesión o actividad; a este objeto al momento de determinar la
jurisdicción se tomaba en cuenta la ubicación del inmueble objeto del
litigio o el lugar de la actividad desarrollada; en este sentido, si el
objeto del litigio o la actividad se desarrollaba en el área urbana, le
eran aplicables las normas del Código Civil, en consecuencia la
acción era de competencia de la jurisdicción ordinaria, en cambio si el
objeto o la actividad era desarrollada en el área rural se aplicaban las
normas de la Ley del Servicio Nacional de Reforma Agraria, la acción
era de competencia de la jurisdicción agraria; situación que es
determinada por las ordenanzas municipales que delimitaban el área
urbana civil, con la condición de que estas sean homologadas por el
Poder -ahora Órgano- Ejecutivo, mediante una resolución suprema en
cumplimiento al art. 8 de la Ley 1669.
“Empero, esta forma de definir la jurisdicción para estos casos, fue
complementada por la jurisprudencia constitucional añadiendo otros
elementos que se deben considerar para definir la jurisdicción que
conocerá de las acciones reales sobre bienes inmuebles en el área
urbana o en el área rural; mediante la SC 0378/2006-R de 18 de abril,
que desarrollo el siguiente razonamiento:
“Si bien es cierto que la delimitación de la competencia por razón de
materia en acciones reales sobre bienes inmuebles, de manera formal
ha sido definida a partir de la ubicación del inmueble objeto del litigio,
sea en el área urbana o en el área rural, aplicándose en el primer
caso las normas de la jurisdicción ordinaria (Código civil) y en el
segundo las normas de la jurisdicción agraria (Ley del Servicio
Nacional de Reforma Agraria); no es menos evidente que
materialmente dicha definición es de suyo más compleja, puesto que
dada la particularidad en la regulación del régimen del suelo y
subsuelo previstos en el art. 136 de la CPE y en especial lo previsto
para la propiedad agraria en el Régimen correspondiente (Título
Tercero de la Parte Tercera de los Regímenes Especiales de nuestra
Constitución), exige que además se tomen en cuenta otros elementos
que son imprescindibles a la hora de determinar la jurisdicción
aplicable, partiendo de la premisa de que conforme con lo establecido
por la Constitución, las tierras son del dominio originario de la Nación
y que corresponde al Estado la distribución, reagrupamiento y
redistribución de la propiedad agraria; que el trabajo es fuente
fundamental para la adquisición y conservación de la propiedad
agraria; y la función social que debe cumplir la propiedad agraria, por
lo que el régimen legal de la tierra y en especial la jurisdicción a
aplicarse, no puede quedar librada única y exclusivamente a lo que
dispongan los Gobiernos Municipales en cuanto al uso del suelo y
menos aún cambiar automáticamente por el solo hecho de ampliarse
la mancha urbana según lo que dispongan los Bajo este
razonamiento, el citado precedente constitucional al analizar la
problemática planteada que motivó esta sentencia; estableció
coherentemente otros elementos que se deben considerar para
determinar la jurisdicción por razón de materia, aplicable en las
acciones reales sobre la propiedad inmueble cuando se produce el
cambio de régimen legal de propiedad rural a propiedad urbana,
emitiendo el siguiente entendimiento: ‘…que los jueces de instancia a
su turno, siguieron como único criterio rector para la determinación de
la jurisdicción aplicable el de la mancha urbana dispuesta por el
Gobierno Municipal, discernimiento que como se tiene apuntado
precedentemente no condice con los mandatos de los arts. 136, 165 y
166 de la CPE, puesto que la autoridad judicial frente a semejante
disyuntiva, a los efectos de determinar la jurisdicción aplicable debe
partir del concepto de si la propiedad inmueble está destinada al uso
de vivienda en centros poblados o urbanos, en cuyo caso se aplicarán
las normas del Código Civil y la competencia será de los jueces
ordinarios; o si por el contrario, se trata de la propiedad inmueble
destinada a la producción agrícola y/o pecuaria sujeta al régimen de la
Ley del Servicio Nacional de Reforma Agraria, en cuyo caso la
competencia será de los jueces y tribunales agrarios, elementos que
en el caso que se revisa no fueron tomados en cuenta por los jueces
de instancia, quienes, conforme se tiene referido, se limitaron
únicamente a la normativa municipal relativa a la determinación de la
mancha urbana’.
“Del razonamiento expuesto, se infiere que la definición de la
jurisdicción por razón de materia a aplicarse sobre las acciones reales
de bienes inmuebles cuando se produce el cambio de uso de suelo de
propiedad rural a urbana, no puede quedar simplemente librada
exclusivamente a lo que dispongan los gobiernos municipales, sino
también debe considerarse otros elementos como el destino de la
propiedad y de las actividades desarrolladas; razonamiento que si
bien fue efectuado por el extinto Tribunal Constitucional; sin embargo,
este resulta plenamente aplicable y coherente por cuanto no
contradice a los nuevos postulados de la actual Constitución Política
del Estado cuando en el art. 397.I establece que: ‘El trabajo es la
fuente fundamental para la adquisición y conservación de la propiedad
agraria. Las propiedades deberán cumplir con la función social o con
la función económica social para salvaguardar su derecho, de acuerdo
a la naturaleza de la propiedad’. En este sentido la función social está
definida en el art. [Link] de la Norma fundamental ‘… como el
aprovechamiento sustentable de la tierra por parte de pueblos y
comunidades indígena originario campesinas, así como el que se
realiza en pequeñas propiedades, y constituye la fuente de
subsistencia y bienestar y desarrollo sociocultural de sus titulares. En
el cumplimiento de la función social se reconocen las normas propias
de las comunidades’ Y la función económica social está definida a su
vez en el art. [Link], la que deberá entenderse como ‘…el empleo
sustentable de la tierra en el desarrollo de actividades productivas,
conforme a su capacidad de uso mayor, en beneficio de la sociedad,
del interés colectivo y de su propietario. La propiedad empresarial está
sujeta a revisión de acuerdo con la ley, para verificar el cumplimiento
de la función económica y social’. De estos preceptos constitucionales
advertimos, que la propiedad agraria está siempre definida sobre la
base de criterios vinculados a la actividad que se desarrolla en la
propiedad o en su caso al destino que se le otorga.
“De todo lo expuesto, se concluye que tanto los jueces agrarios (ahora
agroambientales) como los ordinarios tienen competencia para
conocer acciones reales, personales y mixtas; pero la diferencia está
en que los primeros conocen las derivadas de la propiedad, posesión
y actividad agraria, y en caso de producirse un cambio de uso de
suelo, para definir la jurisdicción que conocerá de estas acciones, no
sólo se considerara la ordenanza municipal que determine estos
límites entre el área urbana y rural, sino esencialmente, el destino de
la propiedad y la naturaleza de la actividad que se desarrolla”.
(El resaltado es nuestro).
La incompetencia en razón de materia se observará y aplicará en
cualquier parte del proceso, incluyendo la nulidad de todos los
actuados de la autoridad incompetente.
AS 138/2020, del 21 de febrero de 2020:
“CONSIDERANDO IV: FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:
“Así también la doctrina refiere que la: “…Competencia por razón de la
materia, Civil, Comercial, Penal, Laboral, contencioso-administrativa,
del menor… está fundada en la naturaleza del derecho que se aplica
a la cuestión sometida a los jueces, esta división está determinada,
dice CARNELUTTI, por el modo de ser litigio, es decir, de acuerdo con
la relación de Derecho material que da lugar a la causa. Según esto y
por los motivos contingentes, se crean determinados tribunales a
quienes se atribuye, en exclusividad, la posibilidad de conocer de ellos
y decidirlos”, es en ese sentido que la Ley del Órgano Judicial en su
art. 31 núm. 3) al respecto señala que los: “Tribunales de Sentencia y
jueces con jurisdicción donde ejercen competencia en razón de
territorio naturaleza o materia”, como también el art. 90.I del Código
de Procedimiento Civil, refiere que: “Las normas procesales son de
orden público y por lo tanto, de cumplimiento obligatorio, salvo
autorización expresa de la ley”.
“El artículo citado es aplicable en el entendido de que, se vulneraron
las garantías constitucionales de las partes o de una de ellas, o en el
que se encontraren infracciones que interesan al orden público, la
norma faculta a la revisión del proceso para verificar las actuaciones
al A quo y Ad quem, observando las reglas de competencia como
presupuestos de validez de carácter público sobre todo en relación a
la competencia en razón de materia debe verificarse en cualquier
estado del proceso, no siendo convalidable sus actuaciones por las
partes por el carácter público, por lo que la inobservancia de
competencia en razón de materia dará lugar a la declaración de
incompetencia en cualquier estado del proceso, incluso la nulidad de
las actuaciones y determinaciones asumidas por un juez
incompetente.”
(El resaltado es nuestro.)
Los Tribunales de la jurisdicción ordinaria civil, no tienen competencia
para resolver litigios originados en la celebración, ejecución, desarrollo
y liquidación de los contratos administrativos, sino corresponde a la
jurisdicción contenciosa administrativa.
AS 551/2018, del 28 de junio de 2018:
“CONSIDERADO IV. FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:
“En otras palabras, y como ya se desarrolló en el punto III.2 de la
doctrina aplicable al caso de autos, al ser los contratos administrativos
por su naturaleza diferentes a los contratos privados, estos se hallan
sujetos a un régimen de regulación especial en el que rige el Derecho
Público; por lo que los Tribunales de la jurisdicción ordinaria civil, no
tienen competencia para resolver litigios originados en la celebración,
ejecución, desarrollo y liquidación de los contratos administrativos,
pues dicho aspecto corresponde a la jurisdicción contenciosa-
administrativa, reconocida por la Constitución Política del Estado
como una jurisdicción especializada, tal como lo estipula la última
parte del art. 179.I que dispone: “… existirán jurisdicciones
especializadas reguladas por la ley”, consiguientemente y toda vez
que la Ley Nº 620 dedujo nuevos lineamientos para el conocimiento y
resolución de los litigios emergentes de la contienda de los contratos
administrativos de “interés público”, se evidencia que el juez que
tramitó la causa lo hizo sin competencia, por lo que corresponde
reorientar la vía para la solución del conflicto con la anulación de
obrados, debiendo la parte actora reconducir su pretensión ante uno
de los operadores judiciales descritos en los arts. 2 o 3 de la
mencionada Ley N° 620; pues el hecho de que las partes litigantes
hayan consentido la competencia del juez civil para el conocimiento y
tramitación de la presente causa, no amerita una prórroga o extensión
de la competencia, pues esta únicamente acontece en razón del
territorio y de ninguna manera en razón de la materia por ser ésta de
orden público.
“Por lo tanto, al haberse sustanciado la causa ante un juez que carece
de competencia, se tiene que en el caso de autos se desconoció el
tema de la jurisdicción especial y la competencia del juez natural,
aspecto que corresponde ser enmendado por este Tribunal Supremo
de Justicia disponiendo la nulidad de todo lo obrado por carecer la
jurisdicción ordinaria civil de competencia para la resolución de la
causa en razón de la materia, sin que esto implique privar el acceso a
la justicia, por cuanto la parte actora, como ya se señaló supra, tiene
expedita la vía legal para acudir ante la instancia competente para
hacer valer sus derechos, resultando de esta manera innecesario
considerar los argumentos del recurso de casación formulado contra
el auto de vista recurrido.”
7. Litispendencia: La expresión de litispendencia se traduce como litigio pendiente o en sentido
amplio, como proceso pendiente o al estado de pleito pendiente y sin terminar. Es utilizada para
señalar la existencia de un proceso pendiente entre la mismas partes sobre un mismo objeto;
por lo cual, este instituto tiende a evitar la emisión de sentencias contradictorias pudiéndose
incluso vulnerar la cosa juzgada y el ne bis in ídem y, también, a precautelar el principio de
economía procesal. Además de impedir que una persona sea juzgado dos veces por lo mismo.
La doctrina establecida en cuanto a los presupuestos para la procedencia de la aludida
excepción identifica los siguientes: 1) La existencia de un proceso pendiente, el primero, se
entiende que el segundo proceso comenzó luego del que ya se encontraba en curso; 2) Que el
proceso sea de naturaleza jurisdiccional; y, 3) Que se haya formulado ante el Juez una
pretensión, que constituye el objeto del proceso. Por su parte, el autor boliviano Arturo Yáñez
Cortez, en su obra Excepciones e Incidentes pág. 263-264, nos plantea los siguientes requisitos
para que la litispendencia surta su efecto excluyente para posteriores procesos: “1) que existan
dos procesos jurisdiccionales, por lo que se descartan para esos efectos los procedimientos o
trámites administrativos; 2) que ambos procesos se encuentren pendientes, pues de lo
contrario, si alguno estaría concluido, cabría deducir la excepción de cosa juzgada y no la que
nos ocupa; 3) que el primer proceso se halle pendiente ante el órgano jurisdiccional
competente; toda vez que el órgano que conoce el segundo debe necesariamente analizar si el
primero tiene jurisdicción y competencia para tramitarlo, caso contrario, si considera que no, le
cabe decidir una cuestión de competencia más no acoger la litispendencia 4) que ambos
procesos sean de la misma materia; 5) que entre ambos se den las necesarias identidades
subjetivas, objetivas y de causa; es decir, en forma similar al del instituto de cosa juzgada y la
exigencia de tres identidades o correspondencias ampliamente abordadas en esa oportunidad;
y, 6) que el proceso en el que se haga valer la litispendencia haya comenzado con posterioridad
al que la origina, pues como enseña la doctrina al respecto, es el segundo proceso el que nace
muerto y es respecto de este que se aplica la característica tantas veces citada en este rubro de
la eficacia excluyente. Para dilucidar cuál de los procesos empezó primero, cabe simplemente
atender el momento en que empezó el pleito, remitiéndose por tanto al segundo párrafo del art.
5 del NCPP”. En ese sentido, se establece que la excepción de litispendencia prospere, tiene
que cumplir con sus elementos integradores de identidad de sujetos, objeto y causa; es decir, la
identidad de sujetos tiene que ser las mismas personas involucradas en un hecho ilícito y por
esa causa se hubiere iniciado más de un proceso; que los sujetos que intervienen en los dos o
más procesos expresen los mismos intereses de investigación y esclarecimiento de la verdad
histórica de un mismo hecho, y la identidad que causa, que conduce a comprender que ambos
procesos se hallen en gestión, vale decir, que no tengan resolución final, lo cual elimina la
posibilidad, cuando alguno de ellos ya tuviere resolución o se encontrare en diferente estado
procesal. En nuestro ordenamiento jurídico vigente, la única referencia que se tiene, es la
contenida en el art. 313 del CPP que señala: “(Otras excepciones). Cuando se declare la
excepción de litispendencia se remitirán las actuaciones al juez que haya prevenido el
conocimiento de la causa” y, claro la del art. 308 que entre sus incisos, solamente se limita a
identificar como una de las excepciones. (…)”. )

17.- AUDIENCIA COMPLEMENTARIA:

Artículo 84º de la Ley Nº 1715, regla: " Si la prueba no hubiere sido totalmente
recepcionada en la primera audiencia, en la misma se señalará día y hora de audiencia
complementaria, que se realizará dentro de los diez (10) días siguientes. La audiencia no
podrá suspenderse por ningún motivo ni dejará de recepcionarse la prueba, ni aún por
ausencia de alguna de las partes, excepto en el único caso que el juez decida prorrogarla
por razones de fuerza mayor”.

La audiencia complementaria es una consecuencia de la primera audiencia, el Juez Agrario


debe señalarla a la conclusión de la misma, siempre y cuando no se hubiere diligenciado en
ésta toda la prueba.

La finalidad primordial de la audiencia complementaria, es la de recibir la prueba no diligenciada


en la primera audiencia: Por ejemplo, en esta audiencia se oirá el informe pericial cuando se ha
dispuesto esta prueba en la primera audiencia; lo que sucede en la práctica es que una vez que
se ha admitido la prueba pericial, en el transcurso de la primera audiencia, se toma el juramento
al perito, se le hace conocer sobre qué puntos versará la pericia y se le otorga un plazo para su
informe, término que muchas veces es superior al tiempo en que debe realizarse la primera
audiencia (15 días computables desde el señalamiento de la misma), resultando como
consecuencia que el informe respectivo del técnico o profesional designado deberá
necesariamente ser presentado en la audiencia complementaria.

Otra circunstancia que se puede presentar es en el diligenciamiento de la inspección judicial,


cuando admitida ésta o señalada de oficio, por ejemplo, sea necesario un tiempo para preparar
el traslado de la comisión a lugares distante del asiento del Juzgado.
De igual manera las otras diligencias a las que se refiere el numeral analizado: peritajes,
informes, etc., deberán practicarse y elaborarse en ese período de tal manera que estén listos a
tiempo de instalarse la audiencia complementaria, de forma tal que en el curso de la misma
pueda recibírselos. De ahí que el juez en su condición de director del proceso, deberá tomar
las medidas necesarias en la primera audiencia, con el propósito de que dichas diligencias se
realicen en el plazo prudencial fijado por él y de ese modo se hallen cumplidas al momento de
la audiencia complementaria.

La audiencia complementaria conforme al numeral I del artículo 84 de la Ley Nº 1715, no debe


suspenderse por ningún motivo, ni tampoco dejar de diligenciarse o recepcionarse la prueba por
ausencia de una de las partes, salvo el único caso de que el juez, decida prorrogarla por
razones de fuerza mayor. Lo que no la suspende es la ausencia de alguna de las partes, la
audiencia complementaria se llevará a cabo con o sin la presencia de las partes.

La redacción final del parágrafo I de este artículo señala " …excepto en el único caso que el
juez decida prorrogarla por razones de fuerza mayor" hace pensar que el juez puede
prorrogarla varias veces únicamente por razones de fuerza mayor; lo que difiere del original, es
decir de lo establecido en el Código Modelo, que a la letra dice" …Salvo el caso de que, por
única vez, el Tribunal entienda procedente prorrogarla por existir razones de fuerza mayor que
afecten a una de ellas." En el Código Modelo se puede prorrogarla una sola vez; según la
redacción del artículo 84 de la Ley Nº INRA, pueden ser varias veces.

En la práctica procesal agraria, lo normal es que la audiencia se prorroga por una sola vez y por
un lapso no mayor a la audiencia complementaria, que sería de diez días desde su
señalamiento, toda vez que el Tribunal Agrario Nacional ha interpretado la redacción del
parágrafo I del artículo en examen, en sentido de que la audiencia complementaria debe
realizarse dentro de los 10 días siguientes a su señalamiento. Esto se ha hecho una práctica
en materia agraria, lo que implica mayor celeridad en la resolución de los conflictos agrarios,
en beneficio de los litigantes y la sociedad .

En la audiencia complementaria, se recibirá toda la prueba pendiente de diligenciamiento, se


oirá a los testigos y peritos, quienes deberán permanecer en sala contigua al lugar donde se
desarrolla la audiencia, a los efectos de eventuales aclaraciones o careos, salvo que el Juez
autorice su retiro. Sobre el particular el parágrafo II del artículo 84 de la Ley Nº 1715, señala "
Los testigos y peritos permanecerán en sala contigua para eventuales declaraciones
complementarias o careos, salvo que el juez autorice su retiro”.
BIBLIOGRAFIA:

Autor:

Antonio Peñaranda Mercado

Juez Agrario de Cobija

Pando – Bolivia

[Link]

También podría gustarte