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Teatro

El teatro combina discurso, gestualidad, escenografía y música para representar historias frente a los espectadores. Se originó a partir de rituales religiosos en distintas culturas y el teatro griego es considerado el iniciador de la tradición teatral occidental.
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Teatro

El teatro combina discurso, gestualidad, escenografía y música para representar historias frente a los espectadores. Se originó a partir de rituales religiosos en distintas culturas y el teatro griego es considerado el iniciador de la tradición teatral occidental.
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Teatro

El teatro combina discurso, gestualidad, escenografía y música.


¿Qué es el teatro?
Cuando hablamos del teatro nos referimos a una de las más antiguas artes conocidas por la humanidad. Consiste en la
representación frente a los espectadores de historias actuadas combinando discurso, gestualidad, escenografía y
música. Cada representación teatral es una obra de teatro.
Al mismo tiempo, se emplea el término teatro como un sinónimo común de la dramaturgia, esto es, la escritura de
obras pensadas para ser representadas en un teatro, o sea, la composición de obras teatrales. En ese caso nos referimos
a un género literario, heredero de los antiguos géneros de la tragedia y la comedia.
Origen del teatro
Se cree que el teatro derivó de las representaciones rituales de tipo chamánica o religiosa.
Esos rituales eran utilizados por el ser humano primitivo con la esperanza de combatir enfermedades, invocar a la
lluvia o pedir la victoria en la guerra.
Por ende, surgió en distintas culturas a la vez, existiendo así un teatro indio (brahmánico), un teatro chino y un teatro
de la antigüedad griega.
Este último se considera el iniciador de la tradición teatral (y literaria) en Occidente.
Allí nació el “arte dramático” a partir de diversos rituales pertenecientes a su religión, que de la práctica ritual pasaron
a ser mito y posteriormente se les añadió la palabra, convirtiéndose así en las primeras obras teatrales.
Con ellas, los antiguos griegos buscaban educar religiosa, emocional y cívicamente a sus ciudadanos, mediante la
representación de sus mitos fundacionales, en los que aparecían sus dioses y sus héroes mitológicos.
Historia del teatro
Teatro griego
La antigüedad clásica presenció el inicio del teatro en Occidente y su incorporación al imaginario del Imperio
Romano, tras la absorción de la cultura helénica por los latinos.
Inicialmente, los romanos acompañaban la representación con música y danza, tal y como lo hacían los griegos, pero
paulatinamente se fueron centrando casi exclusivamente en la palabra.
Tras la caída del Imperio Romano, el teatro fue heredado por el Medioevo cristiano, asociado a la cultura popular.
Pero luego se acopló al pensamiento teocrático que dominó Europa durante quince siglos.
Dado que la Iglesia lo empleaba como mecanismo de evangelización, se representaban los misterios y pasiones
cristianos, contando con subvención eclesiástica.
Las variantes no religiosas eran llamadas teatro “profano” y en ambos casos se recitaban en latín primero y luego en
lenguas nativas.
Con el paso del teocentrismo al antropocentrismo en el Renacimiento, el teatro cobró una gran importancia como
forma expresiva. Como otras formas del arte, retomó la tradición clásica abandonada durante el medioevo.
En los siguientes siglos florecieron muchos de los grandes géneros y autores del teatro europeo.
El teatro contemporáneo
La modernidad vio en el teatro la oportunidad de dar cuerpo y voz a muchas de las nuevas corrientes de pensamiento
estético y político y filosófico que aparecieron luego del descubrimiento de América y sobre todo de las Revoluciones
Burguesas.
Desde el Renacimiento hasta el auge de Romanticismo, se cultivó un movimiento que produjo algunos de los
mayores exponentes del género en Europa y las Américas.
Este legado fue la fuente de inspiración de las vanguardias, que de finales del siglo XIX a mediados del XX vieron el
teatro como un laboratorio estético en el que poner a prueba distintas tendencias creativas.
Allí se mostró desde el absurdo y la crueldad, hasta el teatro comprometido con la revolución marxista y por lo tanto
anti burgués.
¿Cómo se clasifica el teatro?
Las obras de teatro se clasifican tradicionalmente en tragedia y comedia, partiendo del sentimiento que entraña cada
género: la tristeza y la risa.
Por otro lado, Aristóteles señaló que cada una representa al ser humano en dos formas distintas: como un ser valeroso
caído en desgracia, o como un villano y común del que es posible reírse.
Posteriormente aparecieron en la historia numerosos géneros teatrales que hicieron más compleja la clasificación, tales
como:
La tragicomedia (drama romántico). Mezcla de tragedia y comedia.
La farsa. Caricaturización de los personajes y situaciones generalmente risible.
El melodrama. Que incorpora a la tragedia un acompañamiento musical que detalla la situación emotiva de cada
escena.
El drama realista. Que imita la realidad para conmover al público y sensibilizarlo socialmente.
El teatro intimista. Representado para un público pequeño y en torno a una situación acotada, aprovechando la
sensación de estar “solos” con el personaje.
El teatro callejero. Que se representa en la vía pública y a menudo incorpora a la audiencia en la obra.
Elementos básicos del teatro
Los elementos habituales del teatro son:

Escenario. El lugar donde tiene sitio la representación, ya sea un teatro, la calle, un parque o la sala de una casa.
Puede estar en lo alto de una tarima, o al ras del suelo, y puede tener telón y tramoya o no.
Actores. Quienes representan a los personajes de la obra, por lo general diferenciados entre protagonistas y
secundarios. Un mismo actor puede llevar varios papeles, si la obra lo requiere.
Texto. Las obras cuentan con un libreto, esto es, un guion semejante al cinematográfico, en el que se indican los
diálogos y pensamientos de los personajes (parlamento), las acciones que emprenderán (didascálicas o anotaciones) y
los momentos de inicio y de cierre de cada acto, escena y de la obra.
Vestuario y escenografía. El total de los elementos decorativos o ambientadores de la obra, como disfraces,
materiales de utilería (espadas, mesas, sillas, etc.) o los paisajes de fondo: ciudad, campo, montaña, etc.
Estructura de una obra teatral
Las obras teatrales se componen generalmente de actos, esto es, divisiones internas entre las que puede cambiar:
 El lugar ficcional representado;
 El tenor de la historia;
 El tiempo representado (años después, por ejemplo).
A su vez, cada acto se divide en escenas: situaciones en las que ocurren cosas en el escenario.
Cada escena puede ser larga o corta según se estipule en la obra, y puede involucrar tantos personajes y acciones como
sea necesario. Pero generalmente la salida de un personaje principal, el cambio de escenario o avance del tiempo
implican una nueva escena.
La dirección teatral
Toda pieza teatral cuenta con un director: un “autor del montaje”, a quien corresponde la orquestación de los
elementos que intervienen en escena. Se ocupa tanto de la conducción actoral como del resto del equipo. Su rol es
equiparable al de director de una obra cinematográfica.
Muchos grandes dramaturgos han sido además directores teatrales. Sin embargo, también es frecuente que los
directores se dediquen a montar obras clásicas o escritas por otro dramaturgo.
¿Por qué es importante el teatro?
El teatro ha sido a lo largo de su historia uno de los géneros artísticos más importantes debido a su capacidad de
comunicación con las masas. En ese sentido, sólo se lo puede equiparar hoy en día con el cine y los grandes medios de
comunicación audiovisual.
En las representaciones teatrales se podía someter al público a ideas de todo tipo, a menudo disfrazadas de ficción,
para incentivar el pensamiento crítico o problematizar rasgos políticos y sociales de la época.
El uso del teatro como instrumento de denuncia y de protesta ha sido una de sus constantes.

Teatro antiguo y actual


Las principales distinciones entre teatro antiguo y contemporáneo apuntan a que en el segundo se permite un mayor
grado de experimentación.
Es decir que el teatro actual tiene mayor libertad de cualquier mirada vigilante en materia moral o religiosa (aunque no
siempre en materia política).
Además, el teatro antiguo consistía en largas jornadas teatrales que ocupaban al público durante horas, a veces días.
Por eso formaban parte de celebraciones en fechas específicas.
La brevedad de la vida moderna nos lleva a que, en general, las obras teatrales no superan las dos o tres horas como
máximo.
Grandes dramaturgos de la historia
Algunos de los grandes escritores de teatro de la historia son:
Los dramaturgos de la Grecia clásica: Esquilo (525-456 a. C.), Sófocles (496-406 a. C. y Eurípides (c. 480-406 a. C.).
William Shakespeare (1564-1616).
Los tres grandes del Siglo de Oro Español: Lope de Vega (1562-1635), Tirso de Molina (1579-1648) y Calderón de la
Barca (1600-1681).
Molière (1622-1673).
Jean Racine (1639-1699).
Friedrich Schiller (1759-1805).
Anton Chéjov (1860-1904).
Henrik Ibsen (1828-1906).
Federico García Lorca (1898-1936)
Antonin Artaud (1896-1948).
Bertoldt Brecht (1898-1956).
Samuel Beckett (1906-1989).
Eugene Ionesco (1909-1994).
Tennessee Williams (1911-1983). Fuente: https://humanidades.com/teatro/#ixzz7ufBBLUYS

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