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Sentencia ENDESA

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Santiago, tres de agosto de dos mil veintiuno.

Vistos y teniendo presente:

En estos autos Rol N° 3.928-2019, caratulados “Herminio

Bautista Carrillo con Endesa S.A.”, tanto los demandantes

como la demandada dedujeron recursos de casación en la forma

y en el fondo contra la sentencia de única instancia dictada

por el Tercer Tribunal Ambiental que acogió parcialmente la

demanda de reparación de daño ambiental.

En la especie fueron acumuladas a este procedimiento las

demandas roles D-7-2015, D-9-2015 y D-14-2015, todas de

ingreso ante el tribunal especial antes mencionado. La

primera de ellas fue interpuesta por los siguientes

sindicatos de: 1) Trabajadores

Independientes, Recolectores de Orilla, Algueros, Buzos

Apnea, Buzos Mariscadores, Buzos Rana y Pescadores

Artesanales de Caleta Lota Bajo, Puerto Embarque

Lota (ENACAR) Cham; 2) Trabajadores Independientes de

Algueros (as) del Borde Costero de Lota; 3) Trabajadores

Independientes, Pescadores Artesanales, Acuicultores,

Recolectores de Algas y Actividades Conexas de Caleta

Conchilla, Playa Lotilla, Lota; 4) Trabajadores

Independientes de Pescadores Artesanales Recolectores de

Orillas y Caletas Conexas, Caleta Punta Astorga; 5)

Trabajadores Recolectores de Orilla Caleta El Morro de Lota

“Berta Jara Gallardo”; 6) Trabajadores

Independientes, Pescadores Artesanales, Lancheros,

Acuicultores y Actividades Conexas Caleta Lota Bajo; 7)

Trabajadores Independientes, Pescadores Artesanales, Buzos

Mariscadores, Recolectores de Orilla, Algueros y Buzos Apnea

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de Caleta El Morro de Lota; 8) Trabajadores Independientes de

Algueras Esfuerzo del Mar Caleta Pueblo Hundido;

9) Trabajadores Independientes Recolectores de Algas Caleta

El Blanco de Lota; 10) Trabajadores Independientes

Recolectores de Orilla de Caleta El Blanco “Esfuerzo Marino”;

11) Trabajadores Independientes del Mar Caleta Colcura de

Lota; y, 12) Trabajadores Independientes Pescadores

Artesanales y Recolectores de Orilla del Sector Punta

Astorga. La segunda acción (Rol D-9-2015) fue presentada por

don Luis Alejandro Aburto Hernández y otras 361 personas

naturales, todas habitantes de la comuna de Coronel. Por

último, la demanda en causa Rol D-14-2015 fue incoada por

doña Marjorie Roxana Arias López y otras 692 personas

naturales habitantes de la misma localidad. En todos estos

libelos, dirigidos en contra de la Empresa Nacional de

Electricidad S.A. (en adelante “Endesa”), se persiguió la

declaración de daño ambiental y su reparación, en idénticos

términos, tal como se expondrá en lo venidero.

Los actores aducen que, en el contexto de una causa

criminal seguida por la Fiscalía Local de Talcahuano, y

producto de una serie de cambios en el ecosistema de las

comunas de Coronel, Lota y Talcahuano, se advirtió una serie

de elementos químicos perjudiciales para la salud, emitidos

por las Centrales Termoeléctricas Bocamina I y II, propiedad

de Endesa S.A., que se encuentran en funcionamiento desde

1970 y 2012, respectivamente.

Precisan que Coronel y Lota desde hace más de 100 años

han contribuido al desarrollo energético de Chile,

principalmente mediante la extracción de carbón mineral, con

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3

las consecuencias negativas que ello implica. En concreto,

los demandantes denuncian la presencia actual en el ambiente

de arsénico, cromo, plomo, mercurio y vanadio, según fue

constatado por la Policía de Investigaciones de Chile, en un

informe elaborado en el marco de dicha investigación penal.

Detallan, acto seguido, las consecuencias que significa

la exposición del ser humano a tales efectos y relatan casos

de contaminación similares en otras partes del mundo,

acotando que las centrales termoeléctricas contaminan de tres

formas: (1) por la pluma de humo que se desprende de la

planta por la combustión de carbón, generando lluvia ácida;

(2) por el “shock térmico” que producen al arrojar agua a

mayor temperatura al mar, luego de su uso en el enfriamiento

del proceso; y, (3) por el sistema “antifouling” utilizado

por la empresa para evitar que biomasa proveniente del mar se

adhiera a su sistema de enfriamiento.

La contaminación por pluma de humo ocurre, dicen, tanto

sobre la tierra como en el mar, cubriendo completamente las

comunas de Lota y Coronel, provocando varazones de animales

marinos, y extendiéndose, a lo largo de 15 kilómetros, para

luego precipitar sus contaminantes al suelo y al mar, sea

como lluvia o por efecto de la gravedad. Luego de aquello,

los contaminantes son ingeridos por la cadena eutrófica.

La contaminación por shock térmico, añaden, se sustenta

en un informe elaborado en agosto de 2010 por el ingeniero

Hernán Ramírez Rueda, investigación que concluyó, en suma,

que la utilización de agua de mar para el enfriamiento genera

consecuencias negativas, tales como la mortalidad por

succión, el efecto del sistema antifouling, la incrustación

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4

de biomasa en los filtros, el efecto del sistema de bombas,

el Shock Térmico, y la desulfurización. En la especie, el

área afectada por el shock térmico alcanzaría 5,487

hectáreas.

La contaminación por antifouling, se trata de productos

que se adhieren a las superficies de la planta en contacto

con agua de mar, específicamente a aquellas que pertenecen a

su sistema de refrigeración, para evitar que se anexen

microorganismos, plantas y animales marinos. Tales productos

consisten en pinturas elaboradas en base a elementos

orgánicos, mezcladas con óxidos metálicos cuyos efectos en el

medio ambiente son objeto de discusión a nivel mundial. En el

caso de las Centrales Bocamina I y II, la aplicación de esta

pintura habría generado el envenenamiento de la flora y fauna

marina, dañando las actividades productivas de los sindicatos

demandantes.

Invocan lo dispuesto en el artículo 19 numerales 1, 8 y

24 de la Constitución Política de la República, artículos 2

literal e), y 11 literal c) de la Ley Nº 19.300, artículo 8

de su Reglamento, así como también, de manera subsidiaria, lo

previsto en los artículos 2314 y siguientes del Código Civil,

lo estatuido en el artículo 52 de la Ley Nº 19.300, sin

explicar la concurrencia de sus presupuestos.

Por lo expuesto, solicitan que se declare que la

demandada ha causado, a lo menos, culposamente, daño

ambiental a la biosfera de la comuna de Coronel y sus

alrededores, así como a la propiedad privada de los actores,

debiendo adoptar todas las medidas de mitigación y reparación

que el tribunal determine, con costas.

PXHGVQXQFS
5

Al contestar, Endesa S.A. solicitó el rechazo de las

demandas, controvirtiendo expresamente los hechos postulados

en la demanda; aclarando, en cuanto al marco regulatorio de

las Centrales Bocamina I y II, que la primera de ellas,

atendida su antigüedad, no cuenta con RCA, sin perjuicio de

lo cual algunos aspectos de su operación están regulados en

la Resolución Exenta Nº 128/15 de la Comisión de Evaluación

Ambiental de la Región del Biobío, en tanto que Bocamina II

fue aprobada por la Resolución Exenta Nº 206/2007 de la

COREMA del Biobío, y por la citada Resolución Exenta Nº

128/15. Luego, de manera general acusó que la demanda es

manifiestamente infundada y que persigue solucionar un

problema social provocado por diversos impactos ambientales

generados en la zona de manera histórica.

Dicho lo anterior, opuso las siguientes excepciones y

defensas específicas:

a) La incompetencia del tribunal ambiental, puesto

que, de conformidad con el artículo único de la Ley Nº 20.417

y el artículo 2º transitorio de la Ley Nº 20.600, el Tercer

Tribunal Ambiental entró en funcionamiento, formalmente, el

28 de junio de 2013, pero se instaló recién el 09 de

diciembre de 2013, de manera tal que, basándose la demanda en

hechos ocurridos desde 1970 y constatados en un informe de la

Policía de Investigaciones de Chile cuyas diligencias se

ejecutaron entre abril y septiembre de 2013, el conocimiento

de la presente causa por esta magistratura atentaría contra

la garantía prevista en el artículo 19 Nº 3 inciso 5º de la

Constitución Política de la República.

PXHGVQXQFS
6

b) La extinción de la acción por prescripción de la

acción, por cuanto el artículo 63 de la Ley Nº 19.300

establece un plazo de 5 años para su interposición, contado

“desde la manifestación evidente del daño”, teniendo en

consideración que se alega que la contaminación afecta a los

demandantes desde 1970.

c) La desnaturalización de la acción de reparación por

daño ambiental, al no indicarse en el libelo en qué forma se

configuran los requisitos de procedencia de la acción; qué

acciones se imputa a Endesa S.A.; por qué se trata de

conductas dolosas o negligentes; qué perjuicios se han

provocado en determinados elementos del medio ambiente; por

qué el daño es significativo, ni arguir cómo se vincularían

esos efectos con la actividad económica de la demandada,

agregando que el desarrollo industrial histórico de Coronel y

Lota, así como la existencia, hoy, de otras grandes fuentes

energéticas, impiden atribuir la situación actual a Endesa

S.A.

d) La ausencia de legitimación activa, en el caso de

la primera de las tres demandas acumuladas, por cuanto la

acción deducida le corresponde a quien “ha sufrido el

perjuicio”, no tratándose de una acción popular, situación

que contrasta con el hecho de haberse interpuesto por 12

sindicatos de trabajadores, fuera de sus fines, sin haber

explicado qué perjuicio han sufrido, sin haber acreditado su

inscripción sindical en el registro del Servicio Nacional de

Pesca y Acuicultura, llamando la atención que las

organizaciones demandantes aparezcan con domicilio en Lota y

no en Coronel.

PXHGVQXQFS
7

e) La ausencia de fundamentos claros, serios y

precisos en la demanda, al no señalar cuál era la calidad del

medio ambiente antes del supuesto daño; no indicar los hechos

que dieron origen o configuran el daño, ni la época en que

éste fue generado; ni explicar por qué se imputa a Endesa

S.A. una conducta dolosa o negligente, ni menos cual sería la

conducta que habría generado el daño, como tampoco

especificar el daño ambiental cuya declaración pide.

f) La actuación de Endesa S.A. se ha enmarcado en la

legalidad; si bien admite haber sido objeto de una sanción

ambiental, impuesta por la Superintendencia del Medio

Ambiente, a través de la Resolución Exenta Nº 421 de 11 de

agosto de 2014, cuyo hecho generó el sometimiento del

proyecto a una nueva evaluación para su optimización, obtuvo,

empero, a la sazón, la correspondiente aprobación, precisando

que, en cualquier caso, no generó daño ambiental y en la

actualidad cumple con los valores exigidos en el Decreto

Supremo Nº 90 de 2000 del Ministerio Secretaría General de la

Presidencia, sobre Prevención y Reducción de Contaminación al

Medio Marino.

g) La ausencia de generación de daño ambiental, para

lo cual explica, en este punto, que cuenta con la tecnología

de abatimiento de contaminantes atmosféricos en ambas

unidades; que, de acuerdo con las modelaciones efectuadas,

las emisiones generadas por la Central no tienen la aptitud

para generar el efecto que señalan los demandantes, según las

tablas que transcribe; que, en cuanto al sistema antifouling,

éste es diverso al planteado por los demandantes, pues

utiliza la inyección de hipoclorito de sodio y no pinturas

PXHGVQXQFS
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metalizadas, por lo que, en este aspecto, la Central no tiene

la aptitud para generar el daño que se demanda; que tampoco

genera, hoy, daño por succión de biomasa, aunque reconoce que

la Unidad I tuvo inconvenientes en el pasado, pero implementó

mallas, burbujeadores y filtros para solucionarlo, a

satisfacción de la Superintendencia del Medio Ambiente; que,

por último, en cuanto a la contaminación por shock térmico,

destaca que la principal fuente de contaminación del medio

marítimo de Coronel es la pesca, expresando que las Centrales

mantienen un delta térmico inferior a 8,17ºC (diferencia de

temperatura del agua entre su captación y retorno), y una

temperatura máxima de descarga de 26ºC, cumpliendo con los

parámetros contemplados en el consabido Decreto Supremo Nº 90

de 2000 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia.

h) La ausencia de generación de riesgo para la salud

de las personas, pudiéndose constatar que el promedio de vida

de los habitantes de la comuna de Coronel es sólo levemente

inferior al regional (76,9 años versus 77,2 años), y que la

mortalidad infantil es inferior al promedio regional.

i) La ausencia de vínculo causal, por existir otras

fuentes históricas de emisiones y otros impactos en el

sector, agregando que la presencia de metales pesados en la

zona es consustancial a la explotación de los mantos de

carbón, y precisando que cuatro de los sindicatos demandantes

accionaron también contra Colbún en una causa paralela.

j) La debilidad del informe policial Nº 67/12020,

instrumento invocado por los actores como fundamento de su

pretensión, el cual incurre en los siguientes errores:

1) utiliza sólo seis puntos de control respecto de la

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presencia de metales pesados en el suelo, siendo necesarios

cien puntos de control según la guía aprobada por el

Ministerio del Medio Ambiente; 2) no justifica la ubicación

de los puntos de control utilizados, en circunstancias que la

guía antedicha establece parámetros objetivos para su

emplazamiento; 3) no contiene información sobre la

profundidad de la muestra, el tipo de suelo rastreado, las

observaciones organolépticas de la muestra, ni fotografías de

las mismas; 4) se aplicó, para el análisis de las muestras,

el método de espectrometría por fluorescencia por rayos X

(XRF), metodología que no es útil para medir mercurio y

berilio, sino que el método de referencia es la absorción

atómica con vapor frío (AAFF) y que la propia PDI reconoce no

poseer; 5) no se realizó un test de toxicidad por lixiviación

para obtener la caracterización de las cenizas y su

toxicidad, como era técnicamente necesario; y, 6) se realizó

la toma de muestras desde la techumbre de algunas viviendas,

procedimiento que no es avalado por la normativa nacional o

internacional, y que se encuentra influenciado por la

eventual presencia de otras fuentes de contaminación

cercanas. Todas estas debilidades fueron constatadas por la

Corte de Apelaciones de Concepción, al rechazar el recurso de

protección rol Nº 1990-2014, dirigido en contra de Endesa

S.A.

k) La no concurrencia de los elementos que configuran

la acción, por no existir un hecho doloso o culposo imputable

a Endesa S.A; ni configurarse daño ambiental que deba ser

reparado, ni converger el necesario nexo causal.

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10

l) Finalmente, la carencia de peticiones concretas a

las que pueda acceder el tribunal, puesto que los actores no

señalaron las medidas de reparación que deberían ser

ejecutadas, ni el lugar o tiempo en que deban implementarse,

falencias que no pueden ser corregidas discrecionalmente por

el órgano jurisdiccional.

La sentencia de única instancia acogió parcialmente la

demanda, en los términos que se dirán más adelante, en virtud

de los siguientes fundamentos:

a) Verificó la ausencia de controversia respecto

ciertos hechos. Estos son. 1) que el daño denunciado se

circunscribe a Lota, Coronel, y el mar adyacente a sus

costas; 2) que la comuna de Coronel constituye una “zona de

sacrificio” ubicándose, ambas comunas, en un área de

desarrollo industrial histórico; y, 3) que Lota y Coronel son

zonas saturadas por MP 2,5 y zonas latentes para MP 10, a

pesar de lo cual desde hace más de 10 años la autoridad

ambiental no ha dictado los correspondientes planes de

descontaminación que exige el artículo 44 de la Ley Nº

19.300.

b) Descartó la existencia de contaminación y

afectación de los componentes suelo y agua, al menos con la

significancia necesaria para acceder a la demanda, pues, a

pesar de inquietar al tribunal la presencia de metales

tóxicos en el suelo residencial de Coronel, en todos los

puntos muestreados por la PDI, así como la presencia de

mercurio en las techumbres de viviendas, el tribunal entendió

que no existe prueba adicional que corrobore dicho indicio y

establezca la existencia, características, extensión e

PXHGVQXQFS
11

intensidad del daño al suelo producto del actuar de Endesa

S.A.

c) Dio por acreditada la afectación del componente

suelo, en el entendido que en el año 2015 el Gran Concepción

fue declarado por la autoridad como zona saturada por MP 2,5

y, en 2013, ya presentaba niveles de material particulado que

ponían en riesgo la salud de la población, concluyendo que

tal saturación perdura hasta la época de la dictación de la

sentencia, al no haberse dejado sin efecto lo declarado a la

sazón.

d) Analizó la concurrencia de los elementos necesarios

para la procedencia de la acción de responsabilidad por daño

ambiental, de la forma como se reseña a continuación: 1) la

acción u omisión se ha hecho consistir, en lo pertinente, en

la emisión de gases al ambiente, sin que la demandada haya

cuestionado la calificación jurídica de la imputación, ni su

capacidad; 2) reitera que el daño ambiental ha sido

reconocido por el Estado, en cuanto al componente aire, a

través de la declaración del lugar como zona de latencia por

MP 10 y zona saturada por MP 2,5, condiciones que no han

desaparecido, y si bien no se acreditó la afectación concreta

de los ecosistemas, ello no significa que no concurra daño

ambiental, pues, según el artículo 2 de la Ley Nº 19.300,

basta para su existencia con que uno de los componentes

medioambientales sufran una pérdida, disminución, detrimento

o menoscabo; 3) entiende que tal daño ambiental es

significativo, puesto que no ha logrado recuperarse con el

paso del tiempo y, además, que se trata, de un componente

esencial para el desarrollo de la vida humana, animal y

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12

vegetal; 4) estima que Endesa S.A. ha actuado con culpa, ya

que en el procedimiento sancionatorio administrativo seguido

por la Superintendencia del Medio Ambiente rol F-016-2015 se

verificó que la Unidad I de Bocamina superó, entre diciembre

de 2013 y agosto de 2014, durante 340 horas la Norma de

Emisión Para Termoeléctricas, relacionada con la emisión de

material particulado, hecho que permite aplicar la presunción

de responsabilidad previsto en el artículo 52 de la

Ley Nº 19.300; y, 5) concluye que aquella conducta culpable

de Endesa S.A. es causa de la contaminación del componente

aire, pues introdujo elementos en un nivel superior a los

establecidos en la legislación vigente.

e) Descartó la procedencia de la reparación del daño a

la propiedad privada de los demandados, al tratarse de hechos

ajenos a este procedimiento y que, en todo caso, no fueron

acreditados.

f) Rechazó la excepción de prescripción de la acción,

por cuanto los demandantes tuvieron conocimiento del daño a

partir del informe de la Policía de Investigaciones de Chile,

emitido el 1 de marzo de 2013, por lo que la acción,

presentada el 30 de junio de 2015, no puede ser entendida

como prescrita.

g) Rechazó la excepción de incompetencia, puesto que

la permanencia en el tiempo de la actividad de Endesa S.A. se

vincula con el daño ambiental que se demanda, confiriéndole

competencia temporal al Tercer Tribunal Ambiental.

h) Expresó que, para la determinación de la forma de

reparación del daño, utilizará como referencia el “Informe

final, Estudio de Propuesta de Medidas de Reducción de

PXHGVQXQFS
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Emisiones de MP 2,5 para la zona saturada de las comunas de

Concepción Metropolitano”, preparado por el Centro Mario

Molina Chile Limitada para la SEREMI del Medio Ambiente en

mayo de 2016, en el marco de la elaboración del plan de

descontaminación de la zona, además de considerar el primer

borrador de este último instrumento, enviado a toma de razón

el 9 de marzo de 2018. A partir de estos estudios, adelanta

que establecerá como medida de reparación que el Complejo

Térmico Bocamina deberá reducir sus emisiones en un 30% en

relación con la línea de base de 2013 (de 123 ton/año a 86

ton/año), al ser esta la meta propuesta para los grandes

establecimientos en el estudio que, si bien exime a las

centrales eléctricas, resulta exigible ante la evidencia del

incumplimiento.

Por lo anterior, en lo resolutivo dispuso: 1) Rechazar

la excepción de incompetencia del tribunal, de falta de

legitimación activa de los sindicatos y de prescripción;

2) acoger parcialmente la demanda sólo en cuanto declara que

Endesa S.A. causó culposamente daño ambiental al componente

aire en las comunas de Lota y Coronel, omitiendo

pronunciamiento sobre el eventual daño a la propiedad

privada, por estimarse incompetente; 3) condenó a Endesa S.A,

como medida de reparación del daño ambiental, a reducir las

emisiones de material particulado en un 30%, en relación con

la línea de base de 2013, de modo que las emisiones no podrán

superar las 86 ton/año y, sin perjuicio de ello, el Complejo

Térmico Bocamina deberá cumplir con la Norma de Emisión Para

Termoeléctricas; 4) ordenó a Endesa S.A. presentar ante el

Tribunal, un plan que indique la forma como alcanzará el

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14

límite antedicho dentro de los siguientes seis meses, luego

que el fallo quede a firme o cause ejecutoria, debiendo

indicar las actividades a desarrollar para alcanzar el

objetivo dentro de un año, una vez aprobado el plan por el

Tribunal; 5) indicó que el límite señalado será válido hasta

la entrada en vigor de las exigencias definidas en el futuro

plan de prevención y descontaminación; y, 6) absolvió a la

demandada respecto del pago de las costas de la causa, por no

haber sido totalmente vencida.

Respecto de esta decisión, tanto la demandante como la

demandada dedujeron recursos de casación en la forma y en el

fondo.

Se trajeron los autos en relación.

CONSIDERANDO:

I.- EN CUANTO AL RECURSO DE CASACIÓN EN LA FORMA

INTERPUESTO POR LOS DEMANDANTES.

PRIMERO: Que el recurso correspondiente acusa que la

sentencia impugnada ha incurrido en la causal especial

prevista en el artículo 26 de la Ley Nº 20.600, en relación

con el artículo 25 del mismo cuerpo normativo, pues el Tercer

Tribunal Ambiental habría omitido valorar los siguientes

antecedentes relacionados con la contaminación de los

componentes suelo y agua: 1) los datos sobre emisiones

anteriores a 2013, en especial el “Informe de Gestión de la

Calidad del Aire del Gran Concepción” de mayo de 2005; 2) el

hecho científicamente afianzado que indica que las partículas

contaminantes presentes en el aire se precipitarán sobre el

suelo y agua por gravedad; 3) la cercanía de Bocamina a

centros poblados; 4)los documentos fundantes de la RCA 206 de

PXHGVQXQFS
15

2007, mencionados en la primera página de aquel instrumento,

así como la documental acompañada por los actores; y, 5) no

haber calculado, pudiendo hacerlo, las emisiones del Complejo

Térmico Bocamina desde su apertura, labor que habría

permitido la cuantificación de la acumulación y

bioacumulación de estos contaminantes.

A su vez, en el recurso se expone latamente cómo en la

parte considerativa de la sentencia se habría errado al

momento de establecer un factor de conversión, permitiendo a

Endesa S.A. disminuir la emisión de dióxido de azufre (SO2)

como parte del cumplimiento de la reducción de material

particulado, sin que se desarrollase por, los recurrentes,

cómo ello habría influido en la determinación de daño

ambiental en los componentes agua y suelo.

SEGUNDO: Que, para determinar la procedencia que

sustenta esta impugnación, es preciso señalar, primeramente,

que el aspecto de la decisión que los demandantes pretenden

revertir con nulidad formal consiste, exclusivamente, en el

rechazo de la acción por daño ambiental respecto de dos

componentes precisos: Suelo y agua.

TERCERO: Que, por ello, incluso de ser efectivo lo

expuesto en el arbitrio, ha de concluirse que los yerros u

omisiones denunciados no tienen trascendencia alguna para

modificar lo decido.

En efecto, el “Informe de Gestión de la Calidad del Aire

del Gran Concepción”, guarda relación, como su título lo

indica, con un componente diverso de aquel en que se imputa

que habría errado el tribunal de la instancia. Asimismo,

tanto el instrumento anterior como los documentos fundantes

PXHGVQXQFS
16

de la RCA Nº 206/2007, por su data, nada pueden aportar sobre

la existencia actual de daño ambiental a los componentes

suelo y agua, en cuanto a que sea la misma situación en que

se encontrase el cálculo en esa época. En el mismo sentido,

la existencia de incorrecciones al analizar la distancia

entre el Complejo Térmico y centros poblados aledaños, así

como el hecho “científicamente afianzado” de producirse la

necesaria precipitación de los contaminantes presentes en el

aire, por su generalidad y falta de especificidad, no podrían

dar certeza sobre la real existencia del hecho que finalmente

determinó el rechazo parcial de la demanda y, en especial,

respecto a su necesaria significancia. Por último, no es

posible advertir de qué manera un eventual error en la

fórmula de conversión de dióxido de azufre en material

particulado pueda tener incidencia en el agravio invocado por

los recurrentes.

CUARTO: Que, en estas condiciones, resulta evidente que

el vicio denunciado, en la forma como fue discurrido, carece

de aptitud para provocar la nulidad de la sentencia

impugnada, por lo que este arbitrio ha de ser rechazado.

II.- EN CUANTO AL RECURSO DE CASACIÓN EN EL FONDO

INTERPUESTO POR LOS DEMANDANTES.

QUINTO: Que, como única transgresión figuran en el

recurso conculcadas las “normas reguladoras de la valoración

de la prueba de la Ley Nº 20.600”, en especial sus artículos

25 y 26.

SEXTO: Que, antes de analizar la forma como tales yerros

se producirían, es indispensable recordar que el recurso de

casación en el fondo sólo permite la invalidación de

PXHGVQXQFS
17

determinadas sentencias: Las que han sido pronunciadas con

infracción de ley, siempre que tan yerro tenga influencia

sustancial en su parte resolutiva o decisoria. Tal

connotación, esencial de este medio de impugnación, está

consagrada en el artículo 767 del Código de Procedimiento

Civil, que lo instituye dentro de nuestro ordenamiento

positivo y se traduce en que no cualquier transgresión de ley

resulta idónea para provocar la nulidad de la sentencia

impugnada, la cual no se configura en el mero interés de la

ley, sino sólo en cuanto aquélla haya tenido incidencia

determinante en lo resuelto, esto es, la que recaiga sobre

algún precepto legal, en el caso concreto, revista el

carácter de ser una norma decisoria litis. En tal sentido,

esta Corte ha considerado que las normas infringidas en el

fallo, para que pueda acogerse un recurso de casación en el

fondo, han de ser tanto las que el sentenciador invocó para

resolver la cuestión controvertida, como aquéllas que dejó de

aplicar y que tienen el mismo carácter. En caso contrario,

este Tribunal no podría dictar sentencia de reemplazo, dado

que este arbitrio es un recurso de derecho estricto.

De este modo, aún bajo los parámetros de

desformalización y simplificación que caracterizan a este

arbitrio desde la entrada en vigencia de la Ley N° 19.374, no

se exime a quien lo plantea de la carga de indicar la ley que

se denuncia como vulnerada y que ha tenido influencia

sustancial en lo resolutivo de la sentencia cuya anulación se

persigue.

SÉPTIMO: Que, como se puede advertir, la recurrente no

ha denunciado la infracción de la disposición legal que

PXHGVQXQFS
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permitiría revertir lo resuelto por los jueces de instancia,

consistente en el concepto de daño ambiental contenido en el

artículo 2º, literal e), de la Ley Nº 19.300, que son

precisamente sus elementos aquellos que se tuvieron por no

acreditados, omisión que determinó el rechazo de la acción de

marras respecto de los componentes suelo y agua.

OCTAVO: Que lo razonado en los motivos que preceden

conduce derechamente a concluir que la infracción a las

“normas reguladoras de la valoración de la prueba de la Ley

N°20.600” o, concretamente, de sus artículos 25 y 26, no

puede, por sí sola, servir de idóneo sustento al remedio

procesal que se examina, teniendo en consideración que se

trata de disposiciones ordenatoria litis que no permiten

fundar un recurso de casación en el fondo.

NOVENO: Que por todo lo antes expresado, habiéndose

descartado la concurrencia de las infracciones que ha alegado

el recurrente, el recurso de casación en el fondo debe ser

rechazado.

III.- EN CUANTO AL RECURSO DE CASACIÓN EN LA FORMA

INTERPUESTO POR LA DEMANDADA.

DÉCIMO: Que, en primer lugar, en el arbitrio de nulidad

formal se sostiene que la sentencia impugnada ha incurrido en

la causal prevista en el artículo 768 N° 1 del Código de

Procedimiento Civil, en relación con el artículo 26 de la Ley

Nº 20.600, al denunciar que la sentencia ha sido dictada por

un tribunal incompetente. Para ello, arguye, en síntesis, que

el Tribunal Ambiental ha justificado erradamente su

competencia para conocer de una demanda por un pretendido

daño ambiental histórico al señalar que existiría una

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19

manifestación evidente del daño, el cual es continuado y

permanente, lo que lo habilitaría para conocer del asunto, ya

que la actividad de ENDESA S.A. ha sido constante desde el

año 1970. De esta forma, plantea que el tribunal del grado ha

confundido la actividad autorizada de ENDESA S.A. con la

existencia de un “ilícito continuado” que se ha producido en

el tiempo, y, por otro lado, confundió la competencia con la

prescripción, señalando que lo relevante para determinar si

un Tribunal es competente, es la manifestación evidente del

daño, lo que no es efectivo.

UNDÉCIMO: Que, para determinar la procedencia de esta

primera alegación, es preciso recordar que el artículo 60 de

la Ley Nº 19.300 expresa que: “Será competente para conocer

las causas que se promuevan por infracción a la presente ley,

el Tribunal Ambiental, de conformidad a las normas de

procedimiento establecidas en la ley que lo crea”. Por su

parte, el artículo 10º transitorio de la Ley Nº 20.417

establece que: “Mientras no entre en funcionamiento el

Tribunal Ambiental, las materias contenciosas a las cuales

hace referencia la ley Nº 19.300 seguirán siendo de

competencia del juez de letras en lo civil que corresponda”.

DUODÉCIMO: Que, como se puede advertir, sobre las normas

transcritas no es posible sostener, como lo plantea el actor,

que el Tercer Tribunal Ambiental sólo estaría habilitado para

conocer de hechos cuyo inicio se remonte a una fecha

posterior a su instalación del 9 de diciembre de 2013. En

efecto, en esta materia no existe una regla semejante al

artículo 483 del Código Procesal Penal, que expresamente y

con toda claridad indica que sus disposiciones: “Se aplicarán

PXHGVQXQFS
20

a los hechos acaecidos con posterioridad a su entrada en

vigencia”. Por el contrario, ante la ausencia de

especificidad debe acudirse a lo generalmente reglado en el

artículo 24 de la Ley Sobre Efecto Retroactivo de las Leyes,

que declara lo siguiente: “Las leyes concernientes a la

sustanciacion y ritualidad de los juicios prevalecen sobre

las anteriores desde el momento en que deben empezar a

rejir”, norma sobre la cual se ha sustentado aquella máxima

que afirma que las disposiciones procedimentales rigen “in

actum”, salvo disposición expresa en sentido diverso.

Valga aquí precisar, desde otro punto de vista, que

tampoco puede desprenderse la premisa postulada por el

recurrente de lo dispuesto en el artículo 19 Nº 3, inciso 5º,

de la Constitución Política de la República -norma no

mencionada en el recurso-, pues se trata de una directriz de

contenido eminentemente penal, materia diversa de la que es

conocida en razón de estos antecedentes, al punto que la

propia demandada endereza su alcance al recordar la antigua

competencia del Juez Civil para conocer la acción sobre

declaración y reparación por daño ambiental, lo que es

diametralmente opuesto a una judicatura penal.

DÉCIMO TERCERO: Que, de esta manera, habiéndose deducido

las demandas acumuladas entre junio y noviembre de 2015,

cuando el Tercer Tribunal Ambiental se encontraba en pleno

funcionamiento, libelos que se basaban en hechos dañosos

permanentes en el tiempo y que no habían cesado al momento en

que la acción fue incoada, no puede sino entenderse que la

causal de casación que aquí se analiza no se configura.

PXHGVQXQFS
21

DÉCIMO CUARTO: Que la segunda causal de casación en la

forma alegada por Endesa S.A. consiste en aquella

especialmente prevista en el artículo 26 inciso 4º de la Ley

Nº 20.600, postulando que la sentencia recurrida ha sido

pronunciada con infracción manifiesta de las normas sobre

apreciación de la prueba conforme a las reglas de la sana

crítica, especialmente las reglas de la lógica y los

conocimientos científicos afianzados, al tener por acreditado

un vínculo causal que es imposible que en los hechos se haya

dado, al haberse asentado por parte del Tribunal un daño

ambiental que es previo a la acción culpable que se le

atribuye a la recurrente.

DÉCIMO QUINTO: Que, contrariamente a lo sostenido por el

recurrente, el Tercer Tribunal Ambiental no ha limitado el

daño ambiental a un instante previo a la acción culpable de

Endesa S.A., sino que manifiesta que: “El daño al aire de las

comunas de Lota y Coronel es permanente, al menos desde los

años 2006 (MP10) y 2015 (MP2,5)” (motivo centésimo

trigésimo), para luego dar por establecida la relación de

causalidad -respecto de un hecho dañoso permanente, se

insiste- acudiendo a la presunción contenida en el artículo

52 de la Ley Nº 19.300, al verificar: “Que el año 2014 la

Unidad 1 del CT Bocamina, excedió la Norma de Emisión Para

Termoeléctricas durante 340 horas en el caso de MP” (motivo

centésimo quincuagésimo).

Dicho lo anterior, resulta indispensable precisar que la

contribución de las centrales Bocamina I y II fue asentada

por los jueces de la instancia en base a la confesión expresa

y voluntaria de Endesa S.A., que es nuevamente reiterada en

PXHGVQXQFS
22

el presente arbitrio, al aludir a “emisiones autorizadas”,

“porcentaje de contribución” y ausencia de “responsabilidad

exclusiva”, expresiones que, inequívocamente, admiten

entrever el reconocimiento sobre la efectividad del aporte

(autorizado o no) en la eventual consolidación del resultado

dañoso.

DÉCIMO SEXTO: Que, por lo dicho, tampoco es posible

tener por configurada la segunda causal de nulidad formal

propuesta por la demandada.

DÉCIMO SÉPTIMO: Que, en el tercer capítulo, Endesa S.A.

invoca la causal de casación estatuida en el artículo 768 Nº

4 del Código de Procedimiento Civil, al haber sido dada la

sentencia con extrapetita, puesto que se ha sometido al

conocimiento del tribunal una demanda por daño ambiental en

la que no se identifican hechos, ni daños concretos,

efectuándose sólo una referencia a la existencia de un daño o

contaminación histórica en las comunas de Coronel y Lota, a

la que habría contribuido la Central Térmica Bocamina desde

el inicio de su funcionamiento hasta el día de hoy. Así,

habiéndose trabado la litis sobre hechos y efectos

indeterminados, contrariamente a lo discutido el Tribunal

habría fijado como acción culposa de Endesa S.A. la

superación a la norma sobre emisión de material particulado

en 2014, hecho extraño al proceso.

DÉCIMO OCTAVO: Que, lo propuesto por el recurrente

consiste, como se ha dicho, en que el fallo condenatorio,

para arribar a dicha conclusión, habría variado

sustancialmente la causa de pedir alegada por los actores.

Pues bien, para analizar si tal variación, más allá de las

PXHGVQXQFS
23

circunstancias fácticas develadas durante el juicio, son

realmente sustanciales, resulta menester acudir al concepto

de la institución que aquí se estudia. En este sentido, el

artículo 2º, literal e), de la Ley Nº 19.300 entiende por

daño ambiental: “Toda pérdida, disminución, detrimento o

menoscabo significativo inferido al medio ambiente o a uno o

más de sus componentes”.

Luego, uno de los tres componentes medioambientales

aludidos como dañados por los actores consistió en el aire de

las comunas de Lota, Coronel y Talcahuano, afirmando

categóricamente que su detrimento o menoscabo se debe a la

pluma de humo que se desprende de las plantas de Endesa S.A.

por la combustión del carbón, hechos que fueron constatados

por los jueces del grado y motivaron la decisión que aquí se

impugna. Por lo demás, aquella circunstancia develada en el

procedimiento que se denuncia por la recurrente como ajena al

proceso, consistente en la superación del límite de emisión

de material particulado durante 2014, no ha sido desconocida

por la actora.

DÉCIMO NOVENO: Que, de esta manera, es posible verificar

que los antecedentes fácticos de la imputación son, en

síntesis, acordes con los razonamientos contenidos en la

sentencia recurrida, no siendo dable exigir, por lo demás, un

nivel de coincidencia que sea idéntico al de los presupuestos

fundamentales de la acción que se trata de dilucidar.

VIGÉSIMO: Que, por último, la recurrente postula la

configuración de la causal de casación prevista en los

artículos 26, inciso 4º, y 25 de la Ley Nº 20.600, en

relación con el artículo 170 Nº 4 del Código de Procedimiento

PXHGVQXQFS
24

Civil, puesto que, a su entender, el fallo recurrido se

contradice en varias de sus partes, siendo evidente en el

caso de señalar, primeramente, que el daño imputado era

histórico y, posteriormente, centrarlo en los efectos de la

infracción a la norma de MP del año 2014, para así poder

sostener una causal de imputación del daño, como también

utilizar la infracción como antecedente de antijuricidad y

causalidad, en circunstancias que el requisito de la

causalidad se dio por desacreditado en base a una falta de

prueba, para luego ser confirmado en base a antecedentes sin

vínculos directos que resulten del proceso, por lo que se

hace inentendible lo resuelto si no se da por acreditado este

elemento por falta de prueba.

VIGÉSIMO PRIMERO: Que, vale aquí reiterar lo dicho en

los motivos precedentes, en cuanto a que se ha establecido

que los jueces de instancia han sustentado lo decidido bajo

la siguiente línea argumental: 1) La existencia de daño

ambiental en el componente aire de las comunas Lota, Coronel

y Talcahuano; 2) la calidad permanente de tal detrimento,

remontándose al reconocimiento estatal del lugar como zona

saturada por MP 2,5 y latente de MP 10; 3) la contribución de

Endesa S.A. a tal situación, tanto durante el curso de su

funcionamiento normal como en aquellos episodios irregulares;

4) la concurrencia de los requisitos previstos en el artículo

52 de la Ley Nº 19.300 para presumir la responsabilidad de la

demandada.

VIGÉSIMO SEGUNDO: Que, por lo dicho, las contradicciones

representadas por la recurrente, incluso de existir, resultan

meramente accidentales, no alterando la línea argumental

PXHGVQXQFS
25

exclusiva que estructura la decisión condenatoria, cuya

corrección sustantiva se analizará en lo venidero.

VIGÉSIMO TERCERO: Que, en estas condiciones, resulta

evidente que las causales de nulidad formal propuestas por la

recurrente no se configuran en la especie, por lo que este

arbitrio no podrá prosperar.

IV.- EN CUANTO AL RECURSO DE CASACIÓN EN EL FONDO

INTERPUESTO POR LA DEMANDADA.

VIGÉSIMO CUARTO: Que, en un primer capítulo, se acusa en

el recurso que el fallo transgrede, por errada interpretación

y aplicación, lo establecido en los artículos 2 literales c),

e), n), t) y u) de la Ley N° 19.300, y en los artículos 19,

20 y 22 del Código Civil, al señalar que la declaración de

una zona como saturada y/o latente necesariamente implica un

nivel de contaminación equiparable, sin más, a un daño

ambiental significativo, equiparando incorrectamente “daño

ambiental” con “contaminación”, “norma primaria de calidad

ambiental”, “zona latente” y “zona saturada”.

VIGÉSIMO QUINTO: Que, en un segundo capítulo, el

recurrente denuncia, en síntesis, que la sentencia quebranta

lo estatuido en las “Normas que establecen el Estatuto

de Responsabilidad por Daño Ambiental”, infringiendo

particularmente los artículos 3 y 51 de la Ley N°19.300,

puesto que su correcta aplicación habría impedido que el

tribunal tuviera por concurrente la relación causal entre el

actuar de la demandada y el resultado dañoso, si se considera

que se probó que son diversas las fuentes que contribuyen a

la contaminación objeto de la acción.

PXHGVQXQFS
26

VIGÉSIMO SEXTO: Que, en tercer lugar, la recurrente

denuncia que se ha transgredido, por errónea aplicación, el

artículo 52 de la Ley N° 19.300, que regula la presunción de

culpa en la responsabilidad ambiental, afirmando que lo

realmente presumido fue la ocurrencia del eventual daño y no

la culpabilidad a que se refiere la norma.

VIGÉSIMO SÉPTIMO: Que, en el último capítulo la

recurrente expresa que el fallo impugnado ha aplicado

erróneamente el artículo 63 de la Ley N°19.300, que regula el

plazo de prescripción de la acción por daño ambiental, pues

el razonamiento del tribunal llevaría a concluir que la

acción es imprescriptible.

VIGÉSIMO OCTAVO: Que al referirse a la influencia que

tales vicios habrían tenido en lo dispositivo del fallo, la

recurrente afirma que, de no haberse incurrido en ellos, la

demanda debió haber sido rechazada, decisión por la que insta

en lo petitorio de su arbitrio.

VIGÉSIMO NOVENO: Que, en relación al primer capítulo del

recurso de nulidad sustancial interpuesto, conviene retener

que, en su considerando centésimo trigésimo, el fallo

impugnado expresa: “Por de pronto, la afectación a la calidad

del aire de las comunas de Lota y Coronel se encuentra

reconocida por el Estado. Desde el año 2006, la concentración

de MP10 en el aire en las comunas de Lota y Coronel se ha

situado entre el 80% y el 100% del valor de la Norma Primaria

MP10, conforme la Declaración de Zona Latente por MP10 del

Gran Concepción (Considerando Cuadragésimo tercero). En

tanto, desde el año 2015, en la misma área la concentración

de MP2,5 ha sobrepasado el 100% de la Norma Primaria MP2,5

PXHGVQXQFS
27

como concentración para 24 horas, conforme la Declaración de

Zona Saturada por MP2,5 del Gran Concepción (Considerando

Cuadragésimo tercero). La superación de la norma de inmisión

de MP2,5 desde ya permite al Tribunal reconocer la afectación

del componente aire en las comunas de Lota y Coronel. Para

arribar a estas conclusiones, la Declaración de Zona Latente

por MP10 del Gran Concepción tuvo en consideración la

concentración de dicho elemento en 24 horas, la que superó el

año 2004 el umbral del 80% (Considerando 2, DS 41-2006,

Minsegpres), mientras que la Declaración de Zona Saturada por

MP2,5 del Gran Concepción se adoptó en consideración a datos

validados para el año 2013 que superaron en un 100% el límite

de la norma primaria (Considerando 4° DS 15/2015, MMA y

alcance de la Contraloría General de la República)”.

TRIGÉSIMO: Que, como se desprende de lo transcrito, las

circunstancias de hecho a las que ha atendido el tribunal de

instancia dar por establecidos los requisitos que menciona el

artículo 2, literal e), de la Ley Nº 19.300, para la

determinación de la existencia de daño ambiental,

conceptualizado como: “Toda pérdida, disminución, detrimento

o menoscabo significativo inferido al medio ambiente o a uno

o más de sus componentes”, cuyo significado que resulta

explícito, atendida la necesidad que hubo de una intervención

estatal y que derivó, incluso, en la elaboración de un plan

de descontaminación -que, a la época de la vista de la

presente causa, se encontraba en su etapa final de

tramitación- evidenciando que el afectado componente aire.

TRIGÉSIMO PRIMERO: Que, en cuanto a la segunda alegación

contenida en el arbitrio que aquí se analiza, en su motivo

PXHGVQXQFS
28

centésimo septuagésimo cuarto, la sentencia recurrida

expresa: “La conducta culpable de ENDESA es contaminante del

componente aire, pues introduce «la presencia en el ambiente

de sustancias, elementos, energía o combinación de ellos, en

concentraciones o concentraciones y permanencia superiores o

inferiores, según corresponda, a las establecidas en la

legislación vigente»”.

TRIGÉSIMO SEGUNDO: Que, en este sentido, es posible

sostener que la emisión ilegítima de contaminantes por parte

de la Central Bocamina incide en el empeoramiento del ya

significativamente afectado componente aire, de cuya

constatación deviene que su conducta ha de ser considerada

como causa del daño ambiental fehacientemente establecido y

que afecta a las comunas de Lota y Coronel, siendo

irrelevante, para este efecto, la existencia de otras fuentes

emisoras de material particulado.

TRIGÉSIMO TERCERO: Que, en lo que respecta al tercer

apartado del recurso de nulidad sustancial, el considerando

centésimo quincuagésimo de la sentencia del Tercer Tribunal

Ambiental indica: “Que el Tribunal ponderó la prueba

presentada por las partes, y a partir de los datos extraídos

de la Planilla Excel de datos del Registro de Emisiones y

Transferencia de Contaminantes (RETC) (Documento 5, de la

documental de los Demandantes, Considerando Trigésimo

primero, fs. 5820 y ss.), y considera que ha quedado

establecido (Considerando Sexagésimo cuarto) que el año 2014

la Unidad 1 del CT Bocamina, excedió la Norma de Emisión Para

Termoeléctricas durante 340 horas en el caso de MP. La SMA

formuló cargos a ENDESA por este incumplimiento… La

PXHGVQXQFS
29

infracción a la Norma de Emisión Para Termoeléctricas permite

al Tribunal reconocer que dicha conducta puede ser subsumida

en la hipótesis de los arts. 2° literal c) y 52 LBGMA… En

efecto, la norma presume legalmente el dolo o la culpa del

autor —ENDESA— cuando sus acciones fueron realizadas en

infracción a las normas de emisiones —de Centrales

Termoeléctricas en este caso”.

TRIGÉSIMO CUARTO: Que, contrariamente a lo postulado por

Endesa S.A., y tal como consta del motivo vigésimo noveno

precedente, la existencia del daño ambiental fue acreditado

debidamente. Por otra parte, en cuanto a la culpabilidad de

la titular del proyecto energético, la asentada superación de

la Norma de Emisión Para Termoeléctricas trae aparejada, por

aplicación del artículo 52 de la Ley Nº 19.300, la inversión

de la carga probatoria, recayendo el peso de la acreditación

de la debida diligencia sobre la empresa y sin que Endesa

S.A. haya desvirtuado aquella deducción.

TRIGÉSIMO QUINTO: Que, finalmente, no puede sino que

concordarse con los jueces del grado lo concluido en cuanto a

que el daño al aire de las comunas de Lota y Coronel es

permanente, siendo precisamente esta circunstancia la que ha

impuesto la elaboración de un Plan de Prevención y

Descontaminación Atmosférica por MP10 y 2,5, como

concentración diaria, para las comunas de Concepción

Metropolitano, por lo que contrariamente al postulado de la

recurrente, el cómputo del plazo de prescripción previsto en

el artículo 63 de la Ley Nº 19.300 no puede entenderse

siquiera iniciado por ser un efecto continuo que afecta

cierto nivel de daño del aire en la zona.

PXHGVQXQFS
30

TRIGÉSIMO SEXTO: Que, por todo lo antes expresado,

habiéndose descartado la concurrencia de las infracciones

cuya transgresión acusa el recurrente, el arbitrio de

casación en el fondo ha de ser desestimado.

En conformidad asimismo con lo que disponen los

artículos 764, 765, 766, 767, 768 y 805 del Código de

Procedimiento Civil, se rechazan los recursos de casación en

la forma y en el fondo interpuestos por los demandantes en lo

principal y en el primer otrosí de la presentación de fojas

9.541, y por la demandada en lo principal y en el primer

otrosí de la presentación de fojas 9.468, respectivamente,

todos dirigidos contra de la sentencia de treinta y uno de

diciembre de dos mil dieciocho, escrita a fojas 9.030.

Acordado el rechazo del recurso de casación en el fondo

de los demandantes con el voto en contra del Ministro Sr.

Muñoz quien fue de parecer de acoger tal arbitrio y, acto

seguido y sin nueva vista, dictar sentencia de reemplazo

acogiendo íntegramente la demanda, ordenando la adopción de

medidas de reparación y mitigación respecto de los

componentes aire y agua, en virtud de las siguientes

consideraciones:

1º.- Que, en síntesis, en lo relacionado con el

componente aire los actores denunciaron que la demandada

Empresa Nacional de Electricidad S.A., a través de la

operación de las Centrales Termoeléctricas Bocamina I y II,

ha contribuido a la contaminación del aire en las comunas de

Coronel y Lota, Región del Biobío, producto de la pluma de

humo que se desprende de sus calderas de combustión de carbón

mineral, fenómeno que se extiende por aproximadamente 15

PXHGVQXQFS
31

kilómetros para luego precipitar sobre el suelo y el mar, sea

producto de la lluvia o por simple gravedad. Posteriormente,

los contaminantes precipitados serían ingeridos por la cadena

eutrófica, para, finalmente, ser ingeridos por los habitantes

de dichas localidades.

2º.- Que, conjuntamente, en el libelo se denuncia la

afectación del componente agua, particularmente del mar

contiguo a las comunas antes aludidas, por dos razones

independientes: (i) La contaminación por shock térmico al

restituir al océano el agua succionada para la operación del

sistema de enfriamiento de la central; y, (ii) El efecto

producido por la pintura antifouling que reviste a los ductos

de aquel sistema que, en contacto con la flora y la fauna

marina, genera su envenenamiento y el detrimento de la

actividad productiva de los demandantes.

3º.- Que, conforme fue establecido en la sentencia del

grado, la Central Bocamina I, atendida su antigüedad, no

cuenta con RCA, sin perjuicio de que algunos aspectos de su

operación están regulados por la Res. Ex. Nº 128/15 de la

Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Biobío. En

tanto, Bocamina II fue aprobada por Res. Ex. Nº 206/2007

(COREMA), y por la citada Res. Ex. Nº 128/15.

En su descripción, se mencionan los siguientes elementos

relevantes a la controversia de marras: (i) El Complejo

Térmico Bocamina está compuesto de dos unidades de generación

eléctrica, denominadas Unidad 1 y 2, respectivamente; (ii)

Ambas unidades poseen una potencia combinada de 478 MW

(Unidad 1, 128 MW de potencia instalada; Unidad 2, 350 MW de

potencia instalada); (iii) La Unidad 1 del Complejo entró en

PXHGVQXQFS
32

funcionamiento en el año 1970, mientras que la Unidad 2 el

año 2012; (iv) Esta última estuvo paralizada desde el 17 de

diciembre de 2013 hasta el 1 de julio de 2015, en virtud de

una orden de no innovar dictada por la Corte de Apelaciones

de Concepción en autos Rol Nº 18.988-2013; (v) Para efectos

de la Norma de Emisión para Termoeléctricas, la Unidad 1

corresponde a una “fuente existente”, caracterizada por una

conformación acuotubular de alta presión subcrítica, utilizar

como combustible principal y secundario carbón, contar con

una potencia térmica de 350.0 MWt, y poseer una chimenea como

elemento terminal del proceso de combustión; (v) A su turno,

la Unidad 2 corresponde también a una fuente existente, con

igual conformación y combustible, dotada de una potencia

térmica de 353.0 MWt y una chimenea como elemento terminal

del proceso de combustión; (vi) Las Unidades 1 y 2 del

Complejo Bocamina operan en base a carbón pulverizado,

bituminoso y subbituminoso, y sus emisiones hacia la

atmósfera se concentran en el proceso de combustión del

carbón (emisiones por chimenea) y en el manejo de pilas de

carbón en canchas Norte y Sur; (vii) El Complejo cuenta con

dos canchas de acopio donde se almacenan hasta 175.000

toneladas de carbón, ampliables a 290.000 toneladas, una vez

que esté construido en su totalidad (y operativo) el sistema

de techado de dichas canchas; (viii) Dichas canchas de acopio

de carbón se han encontrado expuestas, por largo tiempo, a

los elementos del clima (viento, lluvia, sol); y, (ix) El

Complejo Bocamina es refrigerado con agua marina que succiona

de la costa, para, luego de ser utilizada, ser descargada en

la misma costa, contando con un sistema cuenta con

PXHGVQXQFS
33

antiincrustante (antifouling), y operando en forma continua

con máximas (peaks) de inyección de hipoclorito de sodio.

4º.- Que, mediante el Decreto Exento Nº 50 de 13 de

marzo de 2020 del Ministerio de Energía, fueron aprobados

diversos acuerdos entre el Estado de Chile y diversas

empresas generadoras -entre ellas Endesa-, tendientes a

concretar el retiro de las centrales termoeléctricas a

carbón, en lo que se ha denominado proceso de

“descarbonización” de la matriz energética nacional, iniciado

en 2018 con la constitución de la “Mesa de Descarbonización”,

cuya finalidad consiste en la implementación de políticas

públicas medioambientales que concreten los compromisos

adquiridos por Chile en el marco del Acuerdo Climático de

París de 2015, elaborado en la XXI Reunión de la Conferencia

de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas

sobre el Cambio Climático, instrumento que, por cierto, fue

objeto de ratificación por Chile, para luego ser promulgado

mediante el Decreto Supremo Nº 30 de 13 de mayo de 2017 del

Ministerio de Relaciones Exteriores.

En concreto, el acuerdo suscrito por Endesa derivó en el

cierre de la Unidad I del Complejo en diciembre de 2020, y

significará el cierre de la Unidad II en mayo de 2022, sujeto

al cumplimiento de las obligaciones contractuales asumidas

por la generadora y sus clientes.

5º.- Que, como se aprecia, tanto la demandada como el

propio Estado de Chile han reconocido la conveniencia de

reducir en el tiempo la operación de las centrales de

generación eléctrica en base a la combustión de carbón,

atendidos los efectos negativos que tal proceso genera debido

PXHGVQXQFS
34

a la emisión de óxidos de azufre (SOx), monóxido de carbono

(CO) y material particulado (MP), entre otras sustancias

contaminantes.

6º.- Que, desde otra perspectiva, también media

reconocimiento estatal sobre la actual afectación

significativa del componente aire en las comunas de Lota y

Coronel, al declarar este sector como zona latente (2006) y

zona saturada (2015), en atención a la superación de los

niveles permitidos (normas de inmisión) de MP10 y MP2,5,

respectivamente.

7º.- Que, en ese estado de cosas, reconocida la

afectación significativa al componente aire y la efectividad

de contribuir la demandada a tal resultado, el Tribunal

Ambiental se encontraba en necesidad de acoger la demanda,

tal como lo hizo, incluso para el evento de descartar la

existencia de incumplimientos a la normativa e instrumentos

medioambientales, o frente a la incertidumbre relacionada con

la significancia de la contribución de la demandada al

componente medioambiental afectado.

8º.- Que, a entender de quien tiene parecer contrario a

la mayoría, el cumplimiento de la normativa medioambiental y

de los instrumentos que regulan el proyecto concreto de que

se trata, no excluye la posibilidad de que su titular incurra

en responsabilidad por daño ambiental.

En efecto, a tal concusión se ha de arribar de la recta

lectura del artículo 52 de la Ley Nº 19.300 norma que, al

presumir legalmente la responsabilidad “del autor del daño

ambiental, si existe infracción a las normas de calidad

ambiental, a las normas de emisiones, a los planes de

PXHGVQXQFS
35

prevención o de descontaminación, a las regulaciones

especiales para los casos de emergencia ambiental o a las

normas sobre protección, preservación o conservación

ambientales, establecidas en la presente ley o en otras

disposiciones legales o reglamentarias”, reconoce, a

contrario sensu, que en los casos en que tal infracción no

concurra la presunción no operará, debiendo el actor

acreditar la concurrencia de culpa o dolo, en los términos

exigidos por el artículo 3º del mimo cuerpo normativo.

Por lo demás, no podría arribarse a una conclusión

diversa si se considera que la regulación medioambiental,

desde la evaluación de los proyectos hasta la conclusión de

su ejecución, se ve orientado por el principio preventivo.

En este sentido, como se ha recalcado con anterioridad

(Vg. SCS Rol Nº 2.463-2012, entre otras), no debe olvidarse

que la Ley N° 19.300 constituyó una ley marco en materia

ambiental que se hizo aplicable a todas las actividades o

recursos respecto de los cuales posteriormente se crearon

leyes especiales, por ello y recurriendo a la historia de la

ley en comento y según se indicó en el Mensaje Presidencial

de la misma que “…el camino que se ha adoptado es dar un

marco legal y preparar a los funcionarios del sector público

para que puedan hacer cumplir las disposiciones; y así poco a

poco, desarrollar las legislaciones sectoriales”. Continuando

con la cita del Mensaje Presidencial, los principios que

permitieron dar coherencia a la ley y sin los cuales se

consideró que no se podía entender plenamente su real alcance

y pretensiones fueron: el principio preventivo; el principio

que quien contamina paga; el gradualismo; el principio de la

PXHGVQXQFS
36

responsabilidad; el principio participativo; y el principio

de la eficiencia. En el mismo instrumento se dijo, respecto

del principio preventivo, que: “Mediante este principio, se

pretende evitar que se produzcan los problemas ambientales.

No es posible continuar con la gestión ambiental que ha

primado en nuestro país, en la cual se intentaba superar los

problemas ambientales una vez producidos. Para ello, el

proyecto de ley contempla una serie de instrumentos”. Dentro

de estos instrumentos se citó el sistema de impacto ambiental

y se expresó: “El proyecto de ley crea un sistema de

evaluación de impacto ambiental. En virtud de él, todo

proyecto que tenga un impacto ambiental deberá someterse a

este sistema. Este se concreta en dos tipos de documentos: la

declaración de impacto ambiental, respecto de aquellos

proyectos cuyo impacto ambiental no es de gran relevancia; y

los estudios de impacto ambiental, respecto de los proyectos

con impactos ambientales de mayor magnitud. En virtud de

estos últimos, se diseñarán, previamente a la realización del

proyecto, todas las medidas tendientes a minimizar el impacto

ambiental, o a medirlo, o incluso, a rechazarlo”.

De este modo, el principio preventivo, a diferencia del

precautorio que actúa bajo supuestos ya comprobados,

solamente requiere de un riesgo racional y evidente

previamente demostrado, que sea verosímil de producirse sobre

la base de estudios especializados que lo demuestren, es el

fumus bonis iuris, para luego determinar la gravedad del

mismo acontecimiento, que exista la posibilidad de sufrir un

perjuicio importante, la alteración o el agravamiento de una

determinada situación que, en el evento que ocurra, afectaría

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un interés legítimo (periculum in mora). Resulta pertinente

acotar que no se busca que la actividad de los particulares

quede en estándares de riesgo cero, sino que, como primera

medida, los riesgos advertidos por estudios fundados sean

considerados y se adopten respecto de ellos las medidas

pertinentes, que no se les ignore. Posteriormente se deben

evaluar riesgos y mitigaciones para llegar a una decisión

racional, conforme a la cual los peligros o inseguridades son

minimizados por medidas efectivas y, en el evento que éstos

se produzcan se han considerado las acciones de reacción

inmediatas, que ante una omisión en su planificación deben

ellas ser improvisadas, con el consiguiente agravamiento del

daño. Es por lo anterior que el principio preventivo actúa

sobre una hipótesis racional y estudios especializados,

circunstancias que en el caso de autos concurren.

Traduciendo lo dicho a la etapa de ejecución de un

proyecto preciso y determinado, el principio preventivo, así

conceptualizado, conlleva el deber del titular en orden a

evitar que tales riesgos se concreten, modificando su proceso

productivo aun cuando éste satisfaga el ordenamiento jurídico

y la resolución de calificación ambiental que lo aprobó. De

no hacerlo, debe considerársele responsable del daño

generado.

9º.- Que, en otro aspecto, no puede pretenderse el

rechazo de la demanda sobre la base de la incertidumbre que

pueda existir respecto de la entidad de la contribución de la

demandada a la afectación del componente aire.

Ciertamente, incluso existiendo en el área otras 13

fuentes fijas de emisiones atmosféricas consistentes en

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establecimientos cuyas fuentes puntuales están conformadas

por calderas o turbinas que suman una potencia térmica igual

o mayor a 50 megavatios térmicos (MWt), el Tribunal Ambiental

se encontraba en el imperativo de ejercer la potestad que le

confiere el artículo 43 de la Ley Nº 20.600, con la finalidad

de despejar la incógnita que se ha mencionado. Cabe recordar

que tal norma indica: “El Tribunal podrá, de oficio y sólo

dentro del plazo que tiene para dictar sentencia, decretar

medidas para mejor resolver. La resolución que las ordene

deberá ser notificada a las partes.

Estas medidas deberán cumplirse dentro del plazo de

quince días, contado desde la fecha de la notificación de la

resolución que las disponga. Vencido este término las medidas

no cumplidas se tendrán por no decretadas”.

Por otro lado, la entidad o proporción de la

contribución de este proyecto al perjuicio total causado

resultará relevante sólo en la determinación concreta de las

medidas de reparación a imponer -cuya imposición resulta

imperativa por el sólo hecho de existir daño ambiental

imputable a la conducta de la demandada-, pero que no debe

ser confundido con la significancia del daño ambiental

entendida como requisito de la acción, pues tal factor se

relaciona con la magnitud total de la pérdida, disminución,

detrimento o menoscabo significativo inferido al componente

específico de que se trata, y no con la intensidad de la

conducta de uno o más sujetos que han contribuido a tal

resultado, pues lo que se pretende es establecer un umbral a

partir del cual el detrimento amerite ser reparado, y no otra

cosa.

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Asimismo, desde un punto de vista adjetivo o procesal,

el rechazo de la acción tampoco puede ser motivado por no

haberse ésta incoado respecto de las demás personas,

jurídicas o naturales, que han contribuido a la afectación

del componente menoscabado, siendo facultad de los actores el

dirigirse en contra de uno, alguno o todos los responsables

del daño, sin perjuicio de la entidad y naturaleza de la

medida de mitigación o reparación que pueda ser adoptada en

la sentencia.

10º.- Que, finalmente, en lo relativo a la afectación

del componente agua, este disidente es de parecer de reiterar

lo concluido en la sentencia dictada en causa Rol Nº 9852-

2013 de esta Corte Suprema, oportunidad en que se concluyó

que: “…existe copia del ordinario U.I.P.S.976 de la fiscal

instructora de un procedimiento administrativo sancionatorio,

dependiente de la Superintendencia del Medio Ambiente, de

fecha 26 de noviembre último, en el cual se comunica a la

Empresa Nacional de Electricidad S. A., titular del proyecto

en cuestión, la formulación de cargos derivados de la

constatación de las infracciones advertidas en la operación

de la planta como consecuencia de la inspección ambiental que

la repartición efectuó en las instalaciones en los meses de

febrero y marzo del año recién pasado, en conjunto con

funcionarios de la Secretaría Regional Ministerial de Salud,

del Servicio Nacional de Pesca y de la Dirección del

Territorio Marítimo y Marina Mercante. Cabe destacar que de

los seis hechos constitutivos de infracción motivo de la

formulación de cargos respectiva, detallados en las páginas

11 y 12 del antecedente, el que se individualiza con la

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40

denominación A.6 expresamente detalla como infracción ‘la

existencia de falencias tecnológicas en las bocatomas de la

Central Termoeléctrica Bocamina y el consecuente ingreso

masivo de organismos a los sistemas de captación de agua de

mar’, que la empresa ‘no cuenta con medidas implementadas

para hacerse cargo de la succión masiva de recursos

hidrobiológicos a través del sifón de captación de aguas de

refrigeración de la Unidad II’, hecho que posteriormente, en

su página número 22, califica como un incumplimiento ‘grave’

de las obligaciones que la normativa ambiental establece”.

Tal constatación motivó que aquel recurso de protección fuera

acogido, ordenándose a Endesa: “realizar las operaciones de

la planta de generación termoeléctrica Bocamina I y II sólo

si su funcionamiento no importa en la succión de las aguas

amenazas ni daño a especies y recursos hidrobiológicos y

cumple, estrictamente, con la correspondiente Resolución de

Calificación Ambiental”.

11º.- Que, asentada mediante sentencia judicial firme la

existencia de una acción contaminante imputable a la

demandada, y siendo ella susceptible de causar daño ambiental

significativo a la biota presente en el componente agua,

quien disiente es de parecer que el Tribunal Ambiental debió

acoger la demanda también en este aspecto.

12º.- Que, desde otra perspectiva, resulta

desconcertante la pasividad de la autoridad administrativa,

como de la jurisdicción, ante la activa denuncia de la

comunidad que solamente reclama vivir en un medio ambiente

sano y limpio, obligándoles a recorrer caminos tortuosos para

tratar de obtener condiciones de vida adecuadas para sus

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41

familias. Ya Planiol y Ripert, hace más de un siglo,

señalaron que el elemento subjetivo de la culpa se satisface

por el conocimiento de la acción que se desarrollará y los

riesgos anormales a que se enfrentará la persona que la

realice, cobrando importancia las especiales capacidades y

conocimientos técnicos y fácticos del sujeto actuante, de

modo que, en este caso, la culpa se ha apreciado, por quien

sostiene este voto, de acuerdo a las circunstancias y

condiciones objetivas de las partes, conforme a las cuales

les era exigible una conducta determinada, en este evento el

deber de previsión y diligencia que es posible esperar de

ellas, especialmente a las personas que actuaron por la

demandada, puesto que para que exista responsabilidad, enseña

Marcel Planiol y Jorge Ripert, no es necesario que se haya

previsto efectivamente el daño preciso que se produjo, sino

que basta con que se haya debido preveer que iba a resultar

un perjuicio del acto o de la omisión (Tratado Práctico de

Derecho Civil Francés, Tomo VI, página 719).

Resulta pertinente destacar la doctrina anterior al

tener en cuenta que el Estado de Chile ha reconocido que las

medidas de mitigación y protección ambiental no han sido

efectivas en el lugar en que residen los demandantes,

forzando la declaración de las comunas de Coronel y

Talcahuano como zona de latencia por MP 10 en 2006, y zona de

saturación por MP 2,5 en 2015, sin que pueda olvidarse que la

Administración o, en su defecto, el juez, siempre podrá

establecer medidas de mitigación o reparación por el sólo

hecho de verificar la contribución al daño.

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En todo caso, según se ha expresado, el cumplimiento

formal de las leyes, reglamentos y compromisos particulares

no es suficiente para exculparse de los daños ocasionados,

pues como lo exponen los autores referidos en el párrafo

anterior, “para prevenir los daños, la ley y los reglamentos

prescriben o prohíben determinados actos. Dado que se reputa

que esos cuerpos legales son conocidos por todos, su

inobservancia constituye culpa”, a lo cual agregan, “pero, la

observancia de ellos no dispensa tampoco del deber de

conformarse a la obligación general de previsión. El que se

ha amoldado a los reglamentos también será responsable si

causa un perjuicio que pudo y debió prever” (Idem, página

720).

Por su parte, la Cumbre Judicial Iberoamericana, en los

Principios Jurídicos Medioambientales para un Desarrollo

Sustentable, indicó, respecto del “papel de los jueces” en

esta materia, que éstos deben actuar de manera proactiva

(página 63), requiriendo acceder a todas las informaciones

ambientales relevantes que estén en poder de las partes, de

terceros y de otros organismos públicos, incluso cuando se

trate de información confidencial, con miras a obtener “la

verdad real” en materia ambiental de manera oficiosa, en caso

de ser necesario, debiendo compartir los resultados de su

indagación con las partes y demás actores del proceso (página

69), especialmente cuando la información posea un carácter

científico (página 73), todo, atendida la necesidad de

actuación proactiva frente a un riesgo de carácter ambiental

que, eventualmente, involucre un recurso no renovable (página

74).

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En cuanto al fondo, el documento citado se orienta a la

debida optimización del principio precautorio (punto Nº 52),

expresando que: “Con el fin de proteger el medio ambiente, se

deberá aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme

a sus capacidades… Cuando haya peligro de daño grave o

irreversible, la falta de certeza científica absoluta no

deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de

medidas eficaces en función de los costos para impedir la

degradación del medio ambiente. Por tales razones la

jurisdicción no debe postergar y tomar acciones cautelares de

manera inmediata, con urgencia, aun cuando exista ausencia o

insuficiencia de pruebas respecto del daño ocasionado”.

Asimismo, acude al principio preventivo (punto Nº 53),

respecto del cual dice que: “Las causas y las fuentes de los

problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e

integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que

sobre el ambiente se puedan producir. El criterio de

prevención prevalecerá entonces, sobre cualquier otro en la

gestión pública y privada del medio ambiente y los recursos

naturales. Se debe prevenir la consumación del daño, y no

actuar solamente sobre la reparación de los efectos

perjudiciales, disponiendo incluso la paralización de los

efectos dañinos”. Por otro lado, desarrolla el principio pro

natura (punto Nº 56), que hace consistir en que “Todo

operador de las normas ambientales deberá tener siempre

presente el principio pro naturaleza, conforme al cual se

evitarán los riesgos, se privilegiarán los intereses

colectivos generales sobre los particulares, se favorecerá la

preservación del medio ambiente y en caso de duda se

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preferirá la interpretación que en forma más amplia proteja

el entorno. No solamente en la duda proteger la naturaleza,

sino que como un postulado directo y fundamental”. Reconoce,

luego, la función ecológica del derecho de propiedad (punto

Nº 82), aclarando que éste “…y la propiedad misma se integra

como un todo, en la medida que importe obtener un beneficio

responsable, y que entre sus funciones sociales comprenda la

ecológica y el respeto al medio ambiente”. Finalmente, en lo

pertinente a la línea argumental que se sostiene, la Cumbre

enfatiza respecto a la necesidad de considerar la existencia,

en materia ambiental, de una obligación de garantía, de

responsabilidad civil objetiva o por riesgo, siempre

solidaria, así como una indemnización sancionatoria,

personalísima y propter rem en materia ambiental (punto Nº

89), directrices que se traducen en que, “en caso de daños

ambientales, existe la obligación objetiva de reparar, aun

cuando no haya existido culpa, y ello es debido a que quien

crea los riesgos para su propio provecho debe también sufrir

sus consecuencias perjudiciales”.

Acordado el rechazo del recurso de casación de la

demandada con el voto en contra del Ministro Sr. Prado, y del

abogado integrante Sr. Gómez, quienes estuvieron por acoger

el tercer capítulo de dicho arbitrio y, acto seguido y sin

nueva vista, dictar sentencia de reemplazo rechazando la

demanda, en virtud de los siguientes fundamentos:

A. Que son requisitos de procedencia de una acción por

daño ambiental los siguientes: 1) La existencia de una acción

u omisión contaminante imputable al demandado; 2) La

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generación de daño ambiental; y, 3) La concurrencia de una

relación causal entre los dos factores anteriores.

B. Que, en cuanto al primero de los requisitos

desglosados, para la determinación del elemento subjetivo se

ha acudido, en ausencia que una prueba que lo evidencie de

manera directa a la presunción de culpabilidad, reglada en el

artículo 52 de la Ley Nº 19.300, norma que estatuye lo

siguiente: “Se presume legalmente la responsabilidad del

autor del daño ambiental, si existe infracción a las normas

de calidad ambiental, a las normas de emisiones, a los planes

de prevención o de descontaminación, a las regulaciones

especiales para los casos de emergencia ambiental o a las

normas sobre protección, preservación o conservación

ambientales, establecidas en la presente ley o en otras

disposiciones legales o reglamentarias”.

C. Que, en cuanto al objeto de la presunción, el

artículo 2, literal e), del mismo cuerpo normativo define al

daño ambiental como: “Toda pérdida, disminución, detrimento o

menoscabo significativo inferido al medio ambiente o a uno o

más de sus componentes.

D. Que, entonces, vinculando el enunciado de ambos

preceptos, a entender de estos disidentes, la infracción que

permite presumir la responsabilidad del agente contaminante

en el daño ambiental causado debe ser determinante, para que

importe la superación del umbral de la significancia que

conceptualmente exige el artículo 2º, literal e), antes

transcrito. Dicho de otro modo, una contravención con

resultados contaminantes exiguos, baladíes o insignificantes

no puede traer aparejada tan drástica consecuencia, pues la

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presunción no puede ser desvinculada de su objeto, cuyo es su

presupuesto.

E. Que, de esta manera, resultando improcedente acudir

a la figura antes analizada, unido a la insuficiencia

probatoria para demostrar la culpabilidad de Endesa S.A. en

la superación de la Norma de Emisión Para Termoeléctricas, y

no constando la imposición de sanciones a la demandada por

este hecho, el primer requisito indispensable para la

procedencia de la acción de responsabilidad por daño

ambiental no ha sido satisfecho y, por lo tanto, la demanda

debe ser rechazada.

Regístrese y devuélvase con sus agregados.

Redacción del fallo a cargo de Abogado Integrante Sr.

Gómez y de las disidencias sus autores.

Rol N° 3.928-2019.

Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema

integrada por los Ministros integrada por los Ministros (a)

Sr. Sergio Muñoz G., Sr. Arturo Prado P., y Sra. Ángela

Vivanco M., y los Abogados Integrantes Sr. Rafael Gómez B., y

Sr. Antonio Barra R. No firman, no obstante haber concurrido

al acuerdo de la causa, los Abogados Integrantes Sres. Gómez

y Barra por no encontrarse disponible su dispositivo

electrónico de firma. Santiago, 03 de agosto de 2021.

SERGIO MANUEL MUÑOZ GAJARDO ARTURO JOSE PRADO PUGA


MINISTRO MINISTRO
Fecha: 03/08/2021 16:14:19 Fecha: 03/08/2021 12:13:23

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ANGELA FRANCISCA VIVANCO
MARTINEZ
MINISTRA
Fecha: 03/08/2021 16:14:19

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En Santiago, a tres de agosto de dos mil veintiuno, se incluyó en el Estado
Diario la resolución precedente.

Este documento tiene firma electrónica y su original puede ser


validado en http://verificadoc.pjud.cl o en la tramitación de la causa.
En aquellos documentos en que se visualiza la hora, esta
corresponde al horario establecido para Chile Continental. PXHGVQXQFS

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