EL SENDERO PARA EL CRECIMIENTO
ESPIRITUAL
I. INTRODUCCIÓN
Nuestra vida espiritual es como un sendero: un sendero en la gracia. Comienza
cuando escuchamos el llamado de Dios para venir y seguirlo, para poner nuestra fe en
Jesucristo. Esto fue cierto en la vida de Simón Pedro. Un día, estaba limpiando sus
redes de pesca con su hermano Andrés. Jesús los miró y los invitó a venir y seguirlo.
Inmediatamente, Pedro y Andrés dejaron todo y siguieron a Jesús. Esta decisión les
cambió la vida (Lc. 5.3-11)
II. LA ESENCIA DEL DISCIPULADO
Seguir a Jesús como la prioridad en la vida de sus discípulos.
Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron (Lc.5.11).
III. ¿CÓMO INICIA LA VIDA CRISTIANA?
Cuando se recibe a Cristo como el único y suficiente salvador personal después
de recibir el mensaje de salvación.
-Cómo ser salvo.
-Pasos para crecer como creyente.
IV. LA META DE DIOS PARA MI VIDA
El objetivo divino para mi vida no es solamente salvarme, sino conformarme a
la semejanza de Cristo.
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Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de
los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 9Porque en él habita
corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza
de todo principado y potestad. (Col. 2.8-10)
V. COMO VIVIR LA VIDA CRISTIANA
La vida cristiana se vive por fe no por obras.
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Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; 7arraigados y
sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en
acciones de gracias. (Col. 2.6-7)
a) Arraigados
b) Sobreedificados
c) Confirmados en la fe
En las páginas de la Biblia tenemos la mente de Dios y al absorberlo ocurre una
renovación en la mente.
22
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme
a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre,
creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Ef. 4.22-24)
Según la Versión en el Lenguaje Sencillo:
22
Por eso, ya no vivan ni sean como antes, cuando los malos deseos dirigían su manera de vivir.
23-24
Ustedes deben cambiar completamente su manera de pensar, y ser honestos y santos de verdad,
como corresponde a personas que Dios ha vuelto a crear para ser como él.
¿Estoy creciendo espiritualmente?
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Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él
sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Ped. 3.18)
El crecimiento espiritual no es una sugerencia, es un mandato y la Palabra de
Dios tiene la fórmula para crecer en Él.
1
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, 2desead,
como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, 3si es
que habéis gustado la benignidad del Señor (1 Ped. 2.1-2)
La Biblia menciona que hemos nacido de nuevo
17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son
hechas nuevas. (2 Co. 5.17)
VI. ¿QUÉ DEBO HACER PARA CRECER?
El crecimiento no ocurre de manera natural en el creyente. Uno crece a causa
de haber tomado ciertas medidas. Se debe tomar ciertos pasos. Un creyente en
crecimiento es aquel que es conformado continuamente en el aspecto espiritual,
emocional y mental a la semejanza del Señor Jesucristo.
10
y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el
conocimiento pleno, (Col. 3.10)
El no crecer espiritualmente implica estar fuera de la voluntad del Señor.
VII. CLAVES PARA CRECER ESPIRITUALMENTE
1) Renovar nuestra mente
Antes de ser salvo: Gratificar la carne era el principal deseo de uno, la prioridad
era obtener toda la diversión posible, el placer.
Ahora: Magnificar al Señor Jesucristo, glorificarlo en nuestro cuerpo, lo cual
debe ser observado en el semblante.
Ocurre un cambio en la vieja manera de pensar cuando nos llenamos de la
Palabra.
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La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a
otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y
cánticos espirituales. (Col. 3.16)
2
No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar
para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es
bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto. (Ro. 12.2)
La Palabra de Dios se debe volver parte de nuestro pensamiento, hay que
absorberla, pensar en ella, asimilarla en nuestro pensamiento y aplicar sus verdades.
2) Tener una buena disposición para admitir nuestros fracasos y para asumir la
responsabilidad de ellos.
Ser francos y sinceros, cambiar el gemido por la confesión y el perdón.
3
Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.
4
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah
5
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah
Salmo 32.3-5
3) Tener un arrepentimiento verdadero.
1
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
2
desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis
para salvación, 3si es que habéis gustado la benignidad del Señor (1 Ped. 2.1-3)
Según el apóstol Pedro Implica desechar las prácticas que impiden el
compañerismo y traen deshonra a Cristo.
Anhele la Palabra de Dios de la misma manera en que un niño desea su leche.
1
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,
despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que
tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo
puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de
Dios. (Heb. 12.1-2)
Tener un arrepentimiento verdadero implica no sólo sentir pesar por el pecado
cometido sino llevar una vida distinta, es decir, un cambio de actitud.
8
Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor (Mt. 3.8 DHH)
4) Recibir el consejo que viene de Dios
No puede haber crecimiento espiritual si no somos personas enseñables, pues el
orgullo de la autosuficiencia se opone a lo que Dios quiere hacer en nosotros y a
través de nosotros.
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Escucha el consejo, y recibe la corrección,
Para que seas sabio en tu vejez.
21
Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre;
Mas el consejo de Jehová permanecerá. (Proverbios 19.20-21)
5) Ofrecer nuestro servicio
Hemos sido llamados a servir al que nos llamó y sólo cuando desempeñamos ese
trabajo es cuando nos sentimos realizados.
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Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros,
pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de
Cristo; 14para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del
error, 15sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es,
Cristo, 16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se
ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir
edificándose en amor. (Ef. 4.11-16)
En Mateo 20 1-16 refleja fielmente lo que Dios considera importante y lo que a
nuestro parecer parece justo.
En Jueces 5. 16-17 menciona que algunas tribus no participaron en el propósito
de Dios para libertar a su pueblo.
6) Involucrarnos en la vida de los demás
Se reconoce a los verdaderos cristianos por sus actos de amor entre sí.
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En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
(Juan 13.35)
La iglesia primitiva lo tenía bien en claro (Hch. 4.32-37)
15
Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de
cada día, 16y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas
que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17Así también la fe, si no tiene obras, es
muerta en sí misma. (Stg. 2.15-16)
Servir a Dios es servir a los demás. Jesús tomó el tiempo necesario para llegar a
las personas, interesándose en ellas.
7) Responder debidamente a las aflixiones, las pruebas y el sufrimiento
7
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un
aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca
sobremanera; 8respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. 9Y me ha dicho:
Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me
gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10Por lo cual,
por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en
angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Co. 12.7-10)
La clave está en no centrarse en la fuente del sufrimiento sino en Dios que lo
permitió.