La paciencia: Un atributo esencial para experimentar lo mejor de Dios
PASAJE CLAVE: Gálatas 5.22, 23
LECTURAS DE APOYO: Salmo 27.14; 32.8; 37.7; 40.1 | Proverbios 3.5, 6
INTRODUCCIÓN
Algunas personas han asistido a la iglesia durante muchos años y hasta han
sido bautizadas; sin embargo, aún no entienden en qué consiste la vida
cristiana.
Esta no se obtiene por esfuerzo propio, sino por medio de la dependencia del
Espíritu Santo que manifiesta la vida de Cristo en nosotros. Una de las obras del
Espíritu es proveer la dirección que necesitamos. Sin embargo, hay ocasiones en
las que debemos esperar con paciencia hasta que nos revele lo que desea que
hagamos.
DESARROLLO DEL SERMÓN
La paciencia no es una característica natural, sino un don que Dios nos da como
fruto de su Espíritu. De manera que es indispensable que cooperemos con el
Espíritu Santo mientras desarrolla paciencia en nosotros, pues dicha
característica puede salvarnos del dolor de la desobediencia.
Considere lo que los siguientes pasajes nos dicen acerca de esperar en Dios.
Salmo 27.14: “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí,
espera a Jehová”.
Salmo 37.7: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él. No te alteres”.
Salmo 40.1: “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi
clamor”.
La paciencia puede ser definida de diversas maneras:
Perseverancia, en calma y sin quejas, al estar bajo estrés o molestia.
Tener un carácter agradable.
La voluntad para esperar.
¿Por qué necesitamos paciencia?
Hay ocasiones en la que debemos tomar decisiones, pero no sabemos qué
hacer. Si el Señor nos muestra que debemos esperar, tenemos que ser
pacientes. Pero la mayoría de nosotros nos negamos a retrasar esas decisiones,
pues deseamos que Dios obre de acuerdo a nuestro itinerario. Sin embargo,
debemos recordar que el Señor es omnisciente y conoce cada aspecto de
nuestra vida. Si desea que esperemos, es porque sabe que es lo mejor.
El Señor es nuestro gran protector.
Nos creó para vivir para Él, servirle y ser un reflejo de Él. Así que, si aquello que
deseamos no encaja con su propósito o tiempo, seríamos tontos si fuéramos
impacientes e insistiéramos en tenerlo. Cuando dice que no, no nos rechaza
sino que nos protege.
Para beneficiarnos de la amorosa protección de Dios, debemos consultar su
voluntad en todo momento. Pero si insistimos en hacer lo que queremos, nos
meteremos en problemas. Por el contrario, si somos pacientes, podremos
tolerar con tranquilidad las demoras que el Señor permite.
La impaciencia trae como resultado los siguientes errores:
Suposición: Si Dios se demora en responder nuestra petición,
suponemos que podemos proseguir con nuestros planes, pues no los ha
prohibido.
Mal uso de las Sagradas Escrituras: En otras ocasiones, quizás
trataremos de manipular la Palabra de Dios con tal de obtener lo que
queremos. Buscaremos en la Biblia hasta encontrar un pasaje que
parezca apoyar nuestro deseo.
Manipulación: También podemos intentar manipular las circunstancias
para justificar nuestras acciones.
Todos estos métodos solo nos perjudican. Dios nos ha dado su Espíritu de
verdad para guiarnos en medio de todas las complejidades de la vida. Sin
embargo, cuando optamos por no escucharlo, hacemos de nuestra vida un
desastre. Si el Señor afirma que debemos esperar, es porque nos ama. Todo
padre que ama a sus hijos, sabe que darle lo que desean de manera inmediata
no es bueno para ellos.
¿Cuáles son los requisitos de la paciencia?
Fe en Dios. Debemos confiar en que Él siempre nos guiará, pues es lo
que nos ha prometido.
Obediencia. Para seguir la dirección del Espíritu, debemos estar
dispuestos a obedecer a Dios y a esperar con paciencia.
Discernimiento del tiempo de Dios. El Espíritu Santo nos guía en lo que
respecta al tiempo apropiado para nuestras peticiones, y si todavía no es
la voluntad de Dios, también nos da la gracia para saber esperar.
Amar a Dios. La obediencia al Señor es una evidencia de nuestro amor a
Él ya que nuestros corazones lo buscan, y estamos dispuestos a esperar
el tiempo que sea necesario. Por el contrario, cuando nos impacientamos,
no demostramos amor al Señor sino solo a nosotros mismos. Sin
embargo, Dios expresa su amor al no concedernos lo que de manera
egoísta deseamos, pues no es lo mejor para nosotros.
Valentía. Tenemos que ser valientes para obedecer a Dios y esperar con
paciencia a que dirija nuestro camino. Puede que comencemos a
sentirnos desesperados, como si estuviéramos al borde de un abismo y a
punto de caer, pero el Todopoderoso está siempre a nuestro lado.
Determinación para esperar. En el Salmo 32.8 afirma: “Te haré
entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis
ojos”. Cuando nos negamos a buscar la guía de Dios y somos
impacientes, no recibimos los resultados esperados.
Esperar lo que sea necesario hasta que Dios, en su sabiduría nos diga qué hacer,
es siempre la decisión más acertada.
¿Por qué la paciencia es un atributo esencial para experimentar lo mejor de
Dios?
Es esencial para llevar una vida de obediencia. Debemos escucharlo,
obedecerlo y, en ocasiones, poner a un lado nuestros deseos y opiniones
personales con tal de esperar por su dirección.
Es esencial para establecer buenas relaciones. La paciencia es una
cualidad que mejora todas nuestras relaciones, pues nos ayuda a pasar
por alto los errores de los demás.
Es esencial para identificar el tiempo de Dios. El Espíritu Santo nos da su
dirección específica, pero no siempre lo hará de manera inmediata. Si en
verdad atesoramos la sabiduría de Dios, esperaremos con paciencia a
que nos revele su voluntad.
Es esencial para ver a Dios actuar. Cuando finalmente lo lleve a cabo,
podremos ver cómo lo hizo y estaremos muy agradecidos de haber
esperado.
No tenemos que vivir con las dudas e incertidumbres que provienen de confiar
en nuestra propia prudencia. Dios nos salvó de acuerdo a su propósito y nos
dará su dirección si se lo pedimos. No debemos pensar que se ha atrasado solo
porque ha dejado de hacer lo que teníamos en mente. Dios siempre actúa en el
tiempo correcto; somos nosotros los que nos equivocamos. Debemos tener
paciencia para confiar en el Señor, esperar y observar lo que hará.
REFLEXIÓN
¿Dirían sus familiares y amigos que usted es paciente? ¿De qué forma su
carácter, conducta y manera de hablar expresan paciencia o impaciencia?
¿Qué clase de pensamientos le hacen ser impaciente? ¿En qué verdades
acerca de Dios podría pensar para fundamentar su paciencia y confianza
en Él?