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Análisis de Recurso de Casación Penal

El documento resume un recurso de casación interpuesto contra un auto de vista que anuló una sentencia absolutoria por el delito de violación. El recurrente alega defectos en el recurso de apelación admitido y que el tribunal de alzada moduló los argumentos, valoró pruebas no invocadas y emitió conclusiones contradictorias.

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Análisis de Recurso de Casación Penal

El documento resume un recurso de casación interpuesto contra un auto de vista que anuló una sentencia absolutoria por el delito de violación. El recurrente alega defectos en el recurso de apelación admitido y que el tribunal de alzada moduló los argumentos, valoró pruebas no invocadas y emitió conclusiones contradictorias.

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TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

SALA PENAL
AUTO SUPREMO Nº 120/2019-RRC
Sucre, 07 de marzo de 2019
Expediente : La Paz 74/2018
Parte Acusadora : Ministerio Público y otros
Parte Imputada : Pablo Andrés López Waismann
Delito : Violación de Infante, Niño, Niña o Adolescente
Magistrado Relator : Dr. Olvis Eguez Oliva
RESULTANDO
Por memorial presentado el 4 de junio de 2018, cursante de fs. 4176 a 4198 vta.,
Pablo Andrés López Waismann, interpone recurso de casación impugnando el Auto
de Vista 38/2018 de 8 de mayo de fs. 4152 a 4166, pronunciado por la Sala Penal
Cuarta del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, dentro del proceso penal
seguido por el Ministerio Público, Lourdes Sanzetenea Acebey y la Defensoría de la
Niñez y Adolescencia Especializada, contra el recurrente, por la presunta comisión
del delito de Violación de Infante, Niño, Niña o Adolescente, previsto y sancionado
por los arts. 308 bis y 310 del Código Penal (CP), respectivamente.
I. DEL RECURSO DE CASACIÓN
I.1. Antecedentes.
1. Por Sentencia 03/2017 de 23 de marzo (fs. 3787 a 3813), el Tribunal Primero
de Sentencia Anticorrupción del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz,
declaró a Pablo Andrés López Waismann, absuelto del delito de Violación de
Infante, Niño, Niña o Adolescente, previsto y sancionado por los arts. 308 bis
y 310 del CP, sin costas.
2. Contra la mencionada Sentencia, el Ministerio Público (fs. 3866 a 3876 vta.),
la Defensoría de la Niñez y Adolescencia Especializada (fs. 3878 a 3883 vta.),
y Lourdes Sanzetenea (fs. 3885 a 3888 vta.), formularon recursos de
apelación restringida, resueltos por Auto de Vista 38/2018 de 8 de
mayo, emitido por la Sala Penal Cuarta del Tribunal Departamental de Justicia
de La Paz, que declaró procedentes en parte las cuestiones planteadas en el
primer recurso e inadmisibles las restantes apelaciones; en consecuencia,
anuló la sentencia apelada disponiendo la reposición del juicio, motivando la
formulación del recurso de casación sujeto al presente análisis.
I.1.1. Motivos del recurso de casación.
Del recurso de casación y del Auto Supremo 693/2018-RA de 17 de agosto, se
extraen los motivos a ser analizados en la presente Resolución, conforme al
mandato establecido por los arts. 398 del Código de Procedimiento Penal (CPP) y
17 de la Ley del Órgano Judicial (LOJ).
1. El recurrente denuncia la existencia de los siguientes defectos absolutos no
susceptibles de convalidación:
i. Infracción del art. 408 del CPP, por cuanto el Tribunal de alzada
concedió un tiempo suficiente para la subsanación de los defectos
contenidos en el recurso de apelación restringida del Ministerio Público
referidos a la cita concreta de disposiciones legales inobservadas o
erróneamente aplicadas, la aplicación que se pretendía y a la invocación
separada de la violación con sus fundamentos, así como de los
precedentes contradictorios respecto a los agravios; sin embargo, pese
a no ser absueltos estos defectos al presentar el apelante sólo
argumentos de descalificación al tribunal emisor de la sentencia y de
enunciar normas genéricas y referenciales o normas habilitantes, sin
precisar el nexo del precedente invocado con las problemáticas
reclamadas y limitarse a solicitar la anulación de la sentencia, no sólo
atacando su propio decreto de subsanación, el Tribunal de apelación
incumplió la normativa en torno a la admisión de los recursos,
interpretando lo expresado por el Ministerio Público para conducir una
manifiesta imprecisión argumentativa hacia la decisión de anular la
sentencia, no siendo visible la consideración que se haya tenido por
absueltas las observaciones, pese a que incluso puso de manifiesto esa
anomalía mediante memorial de 19 de junio de 2017, que no fue
considerado por el Tribunal de alzada.
ii. Vulneración del art. 398 del CPP, por cuanto el Auto de Vista
impugnado moduló y amplió los específicos argumentos planteados en
el recurso de apelación restringida, refiriendo que uno de los motivos
por los que el Tribunal de alzada anuló la sentencia se encuentra en el
numeral 7 del Considerando VII, donde se dio respuesta al reclamo en
torno a la valoración realizada sobre la declaración de la menor
planteado por el Ministerio Público en sentido de que la valoración fue
subjetiva y el cuestionamiento que los integrantes del Tribunal de
Sentencia no aplicaron conocimientos en psicología, que se discutieron
aspectos sobre la apreciación lineal y plana sobre la entrevista en la
cámara Gesell y se descalificó el hecho que la menor en esos
momentos, sabía que la observaban de afuera y que horas antes de la
entrevista haya tenido contacto directo con la querellante; empero, el
Tribunal de alzada se pronunció sobre cuestiones no planteadas por el
apelante generando paralelamente una implícita valoración de la
prueba, al conferir un planteamiento fáctico distinto y ampliado al
reclamo expreso de errónea valoración de esa prueba, interpretando y
flexibilizando el mal planteamiento del recurso de apelación restringida;
además, acomodando el reclamo sobre un canal que condujo a la
anulación de la sentencia, por cuanto en apelación jamás se expusieron
cuestiones sobre el cotejo con las conclusiones de otros informes
psicológicos.
iii) Violación del art. 409 del CPP, porque el Tribunal de apelación
omitió tomar en cuenta y menos pronunciarse sobre su contestación al
recurso de apelación del Ministerio Público, refiriendo que el Tribunal de
alzada no consideró su respuesta con el argumento de que fue
presentado en forma extemporánea, pese a que por Auto de 31 de
mayo de 2017, se dejó sin efecto una primera notificación por la que
fue notificado nuevamente con la apelación restringida, respondiendo al
recurso dentro de los diez días concedidos por ley y no así como de
manera alejada de la verdad asumió el Tribunal de alzada.
iv) Vulneración de los arts. 172 y 352 del CPP, al haber basado su
consideración sobre la existencia de agravio, planteando que una
declaración testifical propuesta por la acusación, para no ser valorada
debió haber sido pasible a un incidente de exclusión probatoria;
señalando que el Tribunal de apelación determinó como agravio la no
valoración de las declaraciones de Agni Selman Barriga Velarde y
Rosario Acebey Delgadillo, con el antecedente de que en apelación se
cuestionó que sin motivo la sentencia excluyó de su valoración; en ese
ámbito, denuncia que el Tribunal de alzada cuestionó la utilización de la
frase “no será tomado en cuenta”, especulando que “podrían haber
concluido que no les generaba convicción”, y concluyendo que su
valoración “debió determinarse en una resolución la exclusión
probatoria”, siendo insólito que en el numeral 8 del Auto de Vista
impugnado, el Tribunal de alzada haga referencia a la declaración de
Rosario Acebey sin fundamentar de manera específica cuál el agravio de
esta declaración; sin embargo, en el punto 9.1, contradictoriamente
refirió que no constituiría agravio respecto a esta declaración. Previa
referencia a los arts. 171 y 172 del CPP, relieva que la posibilidad de
planteamiento de incidente de exclusión probatoria sobre un testigo es
improbable, siendo la forma procesal idónea de oponerse a un
testimonio el art. 352 del citado Código, más cuando el Tribunal de
alzada no expuso la incidencia de la atestación de Agni Selman Barriga
Velarde, que no aportó información sobre el hecho o sus consecuencias,
porque sus funciones públicas se limitaron a la recepción de la
denuncia, relievando que era su defensa la legitimada a oponerse a la
intervención de la testigo, más nunca la parte que la propuso.
2. Aduce la contradicción de la resolución recurrida con el Auto Supremo
214/2015-RRCL de 11 de mayo, al exponer argumentos contradictorios y
concluyentes sobre la valoración de informes y pericias psicológicas; por
cuanto ante el reclamo de que la conclusión de la sentencia sobre la
percepción lineal o plana de la declaración de la menor, habría violado la
psicología como elemento de la sana crítica, el Tribunal de alzada realizó una
aseveración incongruente con sus propias conclusiones, en relación a que en
la sentencia no se valoraron informes periciales psicológicos sobre las
declaraciones de la menor, actuando de manera incongruente, pues sus
argumentos se excluyen entre sí, pues por una parte afirmó que la sentencia
valoró otros informes psicológicos sobre la declaración de la menor y por
otra, para declarar agravio al valor otorgado al informe del IDIF, exigió un
acto que además de no ser cierto contradijo sus afirmaciones.
3. Alega contradicción con el Auto Supremo 145/2015-RRC de 27 de febrero,
porque el Tribunal de alzada basó su decisión de agravio en argumentos no
expuestos por el Ministerio Público, revalorizando prueba; sobre el particular,
refiere que la conclusión del numeral 7 del Auto de Vista impugnado que dio
respuesta al reclamo del Ministerio Público respecto a la veracidad de la
declaración de la menor, no condice con los argumentos de hecho ni con la
teoría planteada por el Ministerio Público; es decir, que se pronunció sobre
aspectos no planteados por el apelante, generando paralelamente una
implícita valoración de la prueba, al brindar un valor positivo a los informes
psicológicos sobre la declaración de la menor, ya que el hecho de considerar
agravio que la sentencia no tomó en cuenta sus conclusiones, situación
alejada de la verdad, exteriorizó el valor positivo superior de esos informes
sobre el valor negativo de la conclusión de la sentencia, muy a pesar de que
los argumentos de la apelación no hicieron referencia a ningún tipo de
informe, de modo que el Tribunal de alzada revalorizó prueba sobre aspectos
no reclamados por el Ministerio Público.
4. También denuncia contradicción con el Auto Supremo 348/2015-RRC de 3 de
junio, al no exponer la trascendencia de la prueba cuestionada en la decisión
final de la sentencia, señalando que el Auto de Vista impugnado anuló la
sentencia con base a la identificación de cuatro agravios, relacionados con
apreciaciones subjetivas de cuatro elementos probatorios consistentes en la
declaración de la menor, atestaciones de Eloy Humerez Oviedo y Agni Selma
Barriga Velarde y el dictamen Pericial psicológico del IDIF, sin que en ninguno
se afirme cuál fue la omisión que incidió en la decisión final de la sentencia o
bien cual la eventual trascendencia que esos cuatro elementos poseen para
poder revertir o cuestionar los razonamientos del Tribunal de Sentencia, es
así que previa descripción de su contenido, el recurrente señala que el
Tribunal de alzada generó un clima de incertidumbre a partir de presunciones
falsas al afirmar que no se valoraron otros informes periciales sobre la
declaración de la menor cuando la sentencia es abundante en valorar estos
informes, así como omitió expresar con razonabilidad la trascendencia de
este punto en específico en relación a la absolución, cuando la valoración
probatoria en la sentencia no fue aislada sino integral.
5. Arguye también el erróneo control de logicidad, en contradicción con los
Autos Supremos 192/2016-RRC de 14 de marzo y 673/2016-RRC de 12 de
septiembre, al haber transgredido el principio de contradicción al emitir
juicios y argumentos contradictorios entre sí, porque sus conclusiones no
tienen derivación de las argumentaciones de la sentencia, como tampoco de
juicios lógicos que las sustenten, por cuanto el Tribunal de alzada concluyó
que existió errónea valoración probatoria, así como extraño que la sentencia
no poseía debida fundamentación, que no estaba debidamente motivada con
una lógica, completa y razonada valoración de la prueba, considerando la
existencia de cuatro de los agravios descritos en los puntos 7, 8, 16 y 28, sin
que por medio de esa decisión cumpla con las exigencias de razonabilidad y
trascendencia y se haya enmarcado en un objetivo control de logicidad de
acuerdo al art. 398 del CPP, resultando en el caso que el Auto de Vista
transgredió el principio de contradicción, pues cuando se cuestionó que el
informe del IDIF no fue tomado en cuenta sin razón alguna, en el primer
párrafo el Tribunal de alzada afirmó que en sentencia se indicaron las
razones para ello, señalando a la prueba MP11, para luego expresar que
debían tomarse en cuenta otros parámetros; es decir, si se afirmó
expresamente que la razón de validez sobre ese informe estuvo expresada en
sentencia, cuál el motivo para negar esa validez con la simple afirmación de
que debió considerarse dos o más pruebas, de modo que el Tribunal de
alzada en un mismo párrafo refrendó la conclusión sobre el informe del IDIF
y a la par le restó credibilidad al exigir que debió tomar en cuenta más
informes psicológicos, cuando la norma ordena la valoración individual e
integral de la prueba y no una sumatoria de pruebas. Además, si la Sala de
apelación afirmó que debían haberse tomado en cuenta más informes, ello
debería extenderse en los demás argumentos del Auto de Vista recurrido; sin
embargo, de manera contradictoria y excluyente eso no sucedió, cuando
todos los informes realizados a la menor no sólo fueron descritos por el
Tribunal de Sentencia, sino a partir de la valoración de sus conclusiones se
construyó la certeza sobre la credibilidad en la entrevista de la menor en
juicio oral, que no es un medio de prueba aislado y que aporte verdad
absoluta, sino que debe ser valorada de manera integral con el resto de la
prueba.
En el mismo ámbito de la denuncia, agrega que el Tribunal de alzada
conculcó el principio de razón suficiente, por cuanto no efectuó su labor en el
marco de las reglas de la razón y la lógica, vulnerando la ley de derivación
que consiste en que cada pensamiento provenga de otro con el cual está
relacionado, así como el principio de razón suficiente, por lo que todo juicio
para ser verdadero, necesita de una razón suficiente, por cuanto en el caso
concreto los argumentos sobre los cuales se emitió la resolución recurrida se
encuentran basados en meras discrepancias entre el descontento del
Ministerio Público y apreciaciones subjetivas sobre la valides de los
razonamientos de la sentencia, sin que resulte una fundamentación
intelectiva suficiente, no siendo razón suficiente no haberse realizado una
exclusión probatoria sobre una testigo, para afirmar que la sentencia haya
vulnerado derechos o se base en argumentos errados, tampoco es razón
suficiente considerar que hubo una desviación a otro medio probatorio para
descartar las aseveraciones de Eloy Humeres Oviedo, cuando la anulación de
la sentencia no puede ser derivada a partir de aspectos intrascendentales,
ocurriendo lo mismo con las conclusiones de los puntos 7 y 28 del
Considerando VII respecto a las declaraciones de la menor, al no señalarse la
trascendencia de los informes en el resultado del fallo, cuando la sentencia
claramente estableció las razones para no valorar la entrevista realizada en la
cámara Gesell como no creíble. Por ello, cuestiona que el Tribunal de alzada
efectuó una incorrecta derivación de su conclusión haciendo que la sana
crítica resulte innecesaria y asumiendo una lógica que acude a una valoración
basada en la prueba tasada, efectuando una ponderación positiva de los
informes psicológicos y en base a una prejuiciosa apreciación de lo razonado
por el Tribunal de sentencia, al asumir en torno a la declaración de la menor
una afirmación basada en la especulación.
Además, alega la contradicción con el Auto Supremo 510/2016-RRC de 4 de
julio, ante el incumplimiento del deber de control de logicidad por omitir la
revisión integral de la sentencia, refiriendo que el precedente estableció que
resulta ilegal una decisión de anular una sentencia que cumplió con la
aplicación de las reglas de la sana crítica, pues las razones para anular la
sentencia en el presente caso son inexistentes, cuando no arbitrarias,
ausentes de claridad y con una importuna inclinación al prejuicio, ya que si
bien se consideró la existencia de cuatro agravios, no tienen trascendencia
directa con la decisión del Tribunal de Sentencia, que no absolvió por no
haberse tomado en cuenta el informe psicológico del IDF, por no
considerarse creíble la declaración en la cámara Gesell, menos por no tomar
en cuenta las atestaciones de dos testigos, sino en razonamientos integrales
basados en la lógica, cotejo y la exclusión por incongruencia y otras razones
que dentro del margen de la objetividad generaron duda sobre la comisión
del hecho.
6. Por último, denuncia la vulneración a los principios in dubio pro reo y al
derecho a la presunción de inocencia en contradicción con el Auto Supremo
145/2013-RRC de 28 de mayo, señalando que la duda generada en el
Tribunal de Sentencia, no fue una conclusión precipitada ni de una actitud
machista y patriarcal despojada de enfoque de género, sino una decisión con
respeto al principio de presunción de inocencia que es ante todo una regla de
valoración de la prueba, que en su caso fue incumplida por la Sala de
apelación, pese al criterio jurisprudencial del referido precedente. Previa
mención a las circunstancias que rodearon al proceso, enfatiza que le resulta
difícil comprender cuáles fueron en verdad las razones por las que el Tribunal
de alzada anuló la sentencia, por demás justa y apegada en un criterio legal y
jurídico, sin apasionamientos ni perjuicios. Denuncia que el Auto de Vista está
plagado de imprecisiones cuyos argumentos son imposibles de interpretar, al
no existir argumento alguno que destruya la duda que fue exteriorizada por
el Tribunal de Sentencia, refiriendo que los cuatro motivos por los que el
Tribunal de alzada optó para la anulación de la sentencia y el juicio de
reenvío, vulneran el principio in dubio pro reo y su derecho a la presunción
de inocencia, habida cuenta que la duda generada en el Tribunal de
Sentencia no fue desvirtuada en apelación restringida, pues la exposición de
motivos del Auto de Vista recurrido no acusa la errónea valoración de una
prueba determinante que destruya la duda razonable, ni tampoco incide en
aspectos que por su irracional ponderación o valoración merezcan la
realización de otro juicio.
I.1.2. Petitorio.
La parte recurrente solicita se deje sin efecto el Auto de Vista impugnado sentando
la doctrina legal aplicable de acuerdo al art. 419 del CPP.
I.2. Admisión del recurso.
Mediante Auto Supremo 693/2018-RA de 17 de agosto, cursante de fs. 4211 a
4216, este Tribunal admitió el recurso de casación para su análisis de fondo.
II. ACTUACIONES PROCESALES VINCULADAS AL RECURSO
De la atenta revisión de los antecedentes venidos en casación, se tiene lo
siguiente:
II.1. De la Sentencia.
Mediante Sentencia 03/2017 de 23 de marzo, el Tribunal Primero de Sentencia
Anticorrupción del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, declaró a Pablo
Andrés López Waismann, absuelto del delito de Violación de Infante, Niño, Niña o
Adolescente, previsto y sancionado por los arts. 308 bis y 310 del CP, al asumir los
siguientes hechos acreditados y no acreditados.
Hechos acreditados:
 La relación matrimonial entre el imputado y la querellante, de la cual
procrearon a la supuesta víctima, caracterizándose la relación por sus
altercados permanentes, poca compatibilidad de caracteres, celos,
infidelidades y desavenencias, que desembocaron en un proceso de divorcio
en el cual se determinó la custodia de la menor a cargo de la madre con
derecho de visita al imputado los martes, jueves y fines de semana. Debido a
las desavenencias entre ambos cónyuges, su relación se desgastó llegando al
punto de odiarse, interponiéndose procesos judiciales recíprocamente de
índole familiar y penal.
 El 11 de septiembre de 2010, el médico pediatra Marcelo Moreno revisó a la
menor por la preocupación de sus padres ante la susceptibilidad de la madre
de una agresión sexual por parte de la empleada, sospecha que fue
descartada de plano por el médico; y, el 3 y 17 de febrero de 2011, el médico
Oscar Parada revisó a la menor ante el pedido de ambos padres sin
encontrarse ningún elemento que evidencie un abuso sexual, habiendo
encontrado únicamente en la región anogenital, dermatitis ácida y amoniacal
producto del exceso de azucares y lácteos.
 El 19 de febrero de 2011, el imputado se ausentó a Cochabamba con la
menor para un compromiso social, además de sus dos hermanos y una
pareja de amigos compartiendo el fin de semana permaneciendo hasta el
martes 22 de febrero por la tarde cuando retornaron a La Paz, estando en
Cochabamba los cuidados de aseo de la menor a cargo de Ivonn Waismann
que durmió junto con la menor, sin que ninguna de estas personas hayan
percibido algo extraño en la menor, quien mantuvo esas jornadas con su
padre una relación de cariño y afecto, realizando varias actividades.
 El 17 de febrero de 2011, la querellante se presentó a la Defensoría de la
Niñez señalando que su hija había sido víctima de violación por parte de su
padre, haciendo notar el tribunal que el 19 de febrero consistió en que su hija
viaje con su padre a Cochabamba y el 24 de febrero en forma directa la
madre se apersonó al consultorio de Erika Hinojosa, obteniendo un certificado
médico forense que refiere desgarro anal con menos de 10 días de
antigüedad; sin embargo, la denuncia penal la presentó la Defensoría el 4 de
marzo de 2011.
 Obtenido el certificado médico forense, el sábado 26 de febrero de 2011, el
acusado ejerciendo su derecho de visita sacó a la menor con consentimiento
de la madre y se dirigieron al Club Hípico Los Sargentos, ingresando al área
húmeda a las 15:30 aproximadamente, sin que conste la hora de salida,
empero esa misma tarde fue devuelta la menor a la madre.
 La relación afectiva entre el imputado y la menor fue de cariño y amor más
aun tomando en cuenta que vivieron solos alrededor de un año, tiempo en
que es lógico que hayan afianzado aún más los lazos familiares y afectivos,
demostrando el imputado dedicación en su cuidado y preocupación por el
bienestar de la menor, habiéndola dejado una vez que se profundizaron los
problemas legales entre los progenitores.
Hechos no acreditados:
 No se acreditó la acusación en sentido de que el imputado haya abusado
sexualmente a su hija, porque las pruebas aportadas no son conducentes ni
evidencian con certeza el hecho; por el contrario, existe prueba que niega o
contradice esa acusación y debilita ostensiblemente la hipótesis acusatoria,
refiriendo que un hecho de violencia sexual implica fundamentalmente
aunque no únicamente la presencia de rasgos físicos y psicológicos en la
víctima del hecho, al advertirse secuelas y lesiones físicas, objetivas,
palpables generalmente acreditadas por un galeno profesional y daños,
secuelas o trastornos en mayor o menos intensidad, en la psiquis de la
víctima, resultando que los acusadores en el presente caso, basaron su
acusación en que la médico forense Erika Hinojosa había detectado un
desgarro anal con una antigüedad de diez días a la revisión de la menor,
siendo que este elemento objetivo no fue demostrado por las acusaciones
por cuanto el certificado forense fue desestimado como prueba eficaz en el
presente proceso, mas por el contrario se concluyó que sobre la base de la
opinión de la junta médica que se conformó en la presente causa y la revisión
minuciosa de las fotografías que se tomaron para tratar de respaldar el
contenido del certificado forense, evidencian que la menor no presenta lesión
compatible con agresión sexual anal, además tomando en cuenta el
antecedente de la médico forense de otorgar certificados forenses a sola
petición del interesado a cambio de sumas de dinero, es decir no existe
prueba idónea y creíble que cause convicción que la menor presentaba
desgarro con diez días de antigüedad al 24 de febrero de 2011.
 No es evidente que haya existido rechazo al padre como resultado de esa
supuesta agresión sexual, sino más bien se evidenció que la menor estaba
muy arraigada a su padre sin encontrarse rastros o trastornos emergentes de
una vivencia de abuso sexual, concluyéndose que la menor era y es normal
emocionalmente.
 La tesis de la defensa encuentra razonabilidad y coherencia, pues si se
creería lo señalado por la médico forense, el hecho debió haber sucedido
dentro de los diez días anteriores al 24 de febrero de 2011 y que conforme la
acusación la violación anal supuestamente habría ocurrido en Cochabamba
entre el 19 al 22 de febrero, empero no es creíble y lógico que un supuesto
agresor haya intentado perpetrar su conducta ilícita en una casa donde se
encontraban otras personas que eran sus familiares y amigos de su madre,
considerando que había la posibilidad de que hubiera ocurrido algún ataque
en esos días, máxime si se toma en cuenta que a ese viaje no llevaron el
supuesto objeto con el que se producía el abuso (dinosaurio de juguete).
 Los otros días que posiblemente hubiera ocurrido alguna agresión serían
entre el lunes 14 al viernes 18 de febrero, empero estos días al ser hábiles
únicamente el martes 15 y jueves 17, el acusado estuvo con su hija, pero
sólo de 12 del mediodía a 4 de la tarde, tiempo en el cual tampoco se
encontraban solos, sino con las cuatro personas que trabajan con el
imputado en la empresa que instaló en su departamento y más la niñera; por
lo que tampoco es estos días pudo haber tenido la posibilidad de agredir a la
menor, pues para este tipo de hechos de violencia sexual, normalmente el
autor aprovecha la soledad con la víctima; además, de que cualquier
evidencia se hubiera notado mucho antes de esa evaluación forense por
ejemplo cuando los padres acudieron con anterioridad a dos médicos que no
evidenciaron ningún signo de abuso sexual.
 No es lógico ni razonable que la madre creyendo que el imputado abusaba a
la menor le haya permitido que la lleve a Cochabamba y después teniendo
incluso en sus manos un certificado forense de 24 de febrero de 2011, el 26
del mismo mes, dos días después haya permitido que el acusado lleve a su
hija al Club Hípico Los Sargentos, cuando la experiencia enseña otra conducta
de parte de la madre.
 Con relación al objeto empleado para la supuesta violación consistente en un
dinosaurio, este argumento tampoco tiene razonabilidad, por cuanto según
las referencias de la pericia que se realizó a los juguetes secuestrados en el
departamento del imputado, se trata de juguetes de dimensiones
considerables y si en realidad hubiesen sido utilizados se hubiera causado un
daño físico de magnitud que no fue evidenciado por los profesionales
particulares que revisaron a la menor ni en las fotografías obtenidas de la
revisión médico forense, además si bien se encontró una mancha parduzca
en el cuerno de uno de ellos, en la pericia bilógica se constató que no era
una mancha de sangre.
 Existe duda en el Tribunal por la falta de daños físicos evidenciados por los
médicos particulares, la relación afectiva positiva de la menor hacia el padre,
la no consistencia del relato de la menor en juicio, los problemas familiares,
odios y procesos legales que envuelven a ambos progenitores, los
antecedentes negativos de la médico forense de venta de certificados, la no
correspondencia a sangre de la mancha parduzca encontrada en un
dinosaurio de juguete, la no presencia de trastornos emocionales compatibles
con violencia sexual, la no razonabilidad de entrega en dos oportunidades de
la menor al padre, cuando la madre ya sabía de la supuesta violación,
aspectos que en su conjunto se refuerzan unos y otros para concluir que son
mucho mayores las dudas que las certezas sobre el hecho atribuido.
 Resta sostenibilidad a la hipótesis del acusadores el hecho de que en la
presente causa se presentó acusación fiscal sosteniendo un hecho de
violación amparado fundamentalmente en el certificado médico forense
expedido por Erika Hinojosa, cuando el mismo Ministerio Público presentó
imputación y acusación contra la querellante y la médico forense por el delito
de Falsedad ideológica en el mismo certificado médico.
 Pese a al principio de presunción de verdad de la declaración de la menor
conforme el art. 193 inc. d) de la Ley 548, en el presente proceso se rebatió
objetivamente el testimonio de la menor, concluyendo que su relato obedecía
a recuerdos implantados atribuibles al odio de su madre hacia el acusado y
los pleitos judiciales en los se encontraban, entre los cuales, ambos
progenitores se disputaban la guarda de la menor.
II.2. De las apelaciones restringidas y su resolución.
El Ministerio Público formuló recurso de apelación restringida, alegando la
existencia de los defectos previstos en el art. 370 incs. 5) y 6) del CPP, la
Defensoría de la Niñez y Adolescencia Especializada con base al art. 370 incs. 4) y
6) del CPP y la acusadora particular denunciando la vulneración del debido
proceso; siendo resueltos estos medios de impugnación mediante el Auto de Vista
impugnado que declaró admisible el recurso del Ministerio Público declarando
procedentes en parte las cuestiones planteadas, a cuyo efecto anuló la sentencia
recurrida y dispuso la reposición del juicio por ante otro Tribunal de Sentencia;
además, de declarar inadmisibles los otros dos recursos de apelación.
III. VERIFICACIÓN DE LA EXISTENCIA DE VULNERACIÓN DE
DERECHOS Y GARANTÍAS CONSTITUCIONALES Y DE
CONTRADICCIÓN CON LOS PRECEDENTES INVOCADOS
En el caso presente, el imputado denuncia la existencia de: a) defectos absolutos
no susceptibles de convalidación derivados de la decisión de anular la sentencia
absolutoria emitida en la causa; b) incongruencia en el Auto de Vista
impugnado; c) argumentos no apelados y revalorización probatoria para fundar la
decisión de alzada; d) falta de trascendencia de la prueba cuestionada en
alzada; e) erróneo control de logicidad; y, f) vulneración al principio in dubio pro
reo y al derecho a la presunción de inocencia; por lo que corresponde resolver las
problemáticas planteadas.
III.1. Respecto a la denuncia de defectos absolutos no susceptibles
de convalidación.
En este motivo el recurrente plantea cuatro problemáticas, que corresponde
su análisis de manera individual conforme el siguiente detalle:
III.1.1. Denuncia de infracción del art. 408 del CPP.
En este particular punto, el recurrente alegando la existencia de defecto
absoluto conforme el art. 169 inc. 3) del CPP, cuestiona que el Tribunal de
alzada omitió un pronunciamiento sobre el cumplimiento de las
observaciones realizadas al recurso de apelación restringida del Ministerio
Público en el decreto de 29 de junio de 2017, lo que originó la decisión de
anular la sentencia absolutoria; en cuyo mérito, a los fines de resolver la
problemática, corresponde acudir al entendimiento asumido por este
Tribunal en el Auto Supremo 098/2013-RRC de 15 de abril, que con
relación a la previsión legal sobre el análisis de admisibilidad señaló: “La
razón del establecimiento de requisitos de acceso al recurso de apelación
restringida se encuentra en que el derecho al mismo, se configura como
garantía de las partes en el proceso, por lo que debe acomodarse a lo
establecido por las disposiciones que lo regulan, puesto que si la admisión
fuera indiscriminada, podría generar una práctica fraudulenta en sentido de
que su utilización sería aprovechada por el litigante de mala fe con fines
dilatorios, haciendo interminable la tramitación de los procesos en perjuicio
de los derechos de las demás partes y el propio interés público, teniendo en
cuenta que los requisitos condicionantes previstos por la ley, relativos a
tiempo, forma y lugar, tienden a evitar excesos que pudieran impedir la
posibilidad de conseguir un fallo dentro de un tiempo razonable.
Sin embargo, la admisibilidad del recurso no puede depender de requisitos
contrarios a la Constitución, teniendo en cuenta que el acceso al mismo
constituye un derecho fundamental; esto significa, que si bien el legislador
ha determinado los requisitos de su admisibilidad, en el marco del
respecto de los derechos y garantías de las partes, no pueden
constituir una limitación al derecho fundamental, sino responden a
la naturaleza del proceso y la finalidad que justifica su existencia,
contribuyendo al ordenamiento del proceso”; en ese marco, al hacer
referencia al control de admisibilidad
Precisó lo siguiente: “Compete a los Tribunales Departamentales de
Justicia en el marco previsto por los arts. 51.2) y 407 y siguientes del CPP,
examinar el cumplimiento de los requisitos de admisibilidad y resolver la
admisión del recurso de apelación restringida; al llevar a cabo esta misión,
no pueden aplicar las normas de modo automático ni literal, sino que su
actividad debe estar regida por una serie de principios que tiene su base en
el derecho a la tutela judicial efectiva y a un debido proceso con todas las
garantías, considerando que el principio pro actione es el principio
informador de las normas procesales penales; en ese sentido, cuando el
Tribunal de apelación interpreta y aplica de forma excesivamente
rigurosa y formalista los criterios de admisibilidad, vulnera el
derecho a la tutela judicial efectiva y el debido proceso, que
buscan efectivizar la posibilidad de que todos puedan utilizar los
recursos procesales previstos por ley, sin obstáculos innecesarios,
desproporcionados o carentes de justificación, de ahí que la norma
procesal no permite un rechazo in limine sino que a efectos de garantizar el
derecho al recurso, a la tutela judicial efectiva y al debido proceso en caso
de existir un defecto u omisión de forma, el juez o tribunal de apelación
debe hacerlo conocer al recurrente a través de observaciones claras y
precisas, otorgándole un plazo de tres días para que amplíe o corrija, bajo
apercibimiento de rechazo.
Incluso después de la corrección efectuada por la parte recurrente, el
Tribunal de apelación no debe aplicar las normas en su estricta
literalidad, ni actuar arbitrariamente en el ejercicio del poder
valorativo para determinar si un recurrente ha cumplido o no con
los requisitos de admisibilidad, esta labor tiene su freno en la
Constitución; esto no supone que tenga la obligación de admitir todo
recurso que se formule, por el contrario en ejercicio de la facultad que la
propia ley le reconoce, puede perfectamente inadmitirlo cuando la
falta de fundamentos sea evidente, cierta y patente; pero la
determinación debe estar fundamentada en la aplicación e interpretación de
la norma en el ámbito del acceso al recurso, la tutela judicial efectiva y el
principio pro actione.
En ese ámbito, a los efectos de la valoración del cumplimento de los
requisitos de admisibilidad, deben aplicarse los criterios rectores de la
actividad jurisdiccional como los principios de interpretación más favorable,
de proporcionalidad y de subsanación.
1. El principio de interpretación más favorable a la admisión del
recurso.- Partiendo del derecho del acceso al recurso, se entiende que
la Constitución contiene un mandato positivo que obliga a interpretar la
normativa vigente en el sentido más favorable para la efectividad del
derecho fundamental, de forma que, aunque las formas y requisitos del
proceso cumplen un papel importante para la ordenación del proceso, no
toda irregularidad formal puede convertirse en un obstáculo
insubsanable para su prosecución, este criterio tiene límites, atendiendo
el carácter bilateral de un proceso, al efecto el juzgador deberá
considerar si la norma aplicada permite otra interpretación alternativa y
segundo si la interpretación adoptada es arbitraria o inmotivada.
2. Principio de proporcionalidad.- Los defectos determinantes de
inadmisión deben interpretarse con criterios de proporcionalidad que
tengan en cuenta los efectos de la inobservancia de la regla en relación
con la finalidad de los requisitos y presupuestos procesales o dicho de
otro modo, la interpretación debe realizarse teniendo en cuenta la
efectividad del derecho constitucional; en ese sentido, la mayor o menor
severidad en la exigencia de los requisitos de admisión guardara
proporción con el fin.
3. Principio de subsanación.- En la legislación boliviana está recogido
por el art. 399 del CPP, en cuya virtud el rechazo de un recurso de
apelación restringida defectuosamente preparado o interpuesto, no
podrá ser rechazado sin antes darse oportunidad a su subsanación
cuando esta sea susceptible de reparación”.
En consideración a dichos criterios se verifica en el presente proceso, que el
Ministerio Público una vez notificado con la Sentencia que declaró la
absolución del recurrente, interpuso recurso de apelación restringida por el
cual exponiendo de manera amplia y detallada los respectivos argumentos,
dirigió sus cuestionamientos a la labor efectuada por el Tribunal de
Sentencia en cuanto a la valoración de determinadas pruebas, como la
declaración de la testigo denunciante Lourdes Sanzetenea Acebey, al
asumirse que su relato no era creíble; a la valoración efectuada a la
declaración de la víctima, sin una adecuada evaluación integral de su
contenido; a las declaraciones de los testigos Agni Selman Barriga Velarde y
Rosario Acebey Delgadillo que en el planteamiento fiscal habrían sido
excluidos; a la valoración superficial de la declaración de la testigo Regina
Recilta Cayllagua Callizaya; a la validez otorgada a la testificación de Oscar
Mario Parada Aramayo; a los aspectos asumidos por el Tribunal en cuanto a
la declaración de Janeth Zeballos Pareja, en sentido de que se basó en la
prestada por la denunciante y que no habría entrevistado a la niña ni a sus
padres; a la declaración de la perito Erika Elizabeth Hinojosa Saavedra,
respecto a la cual el Tribunal definitivamente y desde el inicio dudó; a la
declaración del testigo Eloy Humerez Oviedo, respecto al cual el tribunal no
tomó en cuenta una aspecto relevante; al certificado médico forense al
asumir el Tribunal de sentencia que tendría validez en lo formal pero
carecería de eficacia probatoria en el fondo; en cuanto al informe examen
psicológico de Paola Ricalde Saavedra que tendría poca relevancia en
criterio del Tribunal; a la declaración en cámara gesell de la víctima en la
etapa preparatoria, sin haberse tomado en cuenta que la presencia del
Ministerio Público era innecesaria; respeto al acta de allanamiento, registro,
incautación y acta de remisión de evidencia y/o muestrario, en sentido de
que este documento sería irrelevante; a la falta de consideración del
informe psicológico de Roger Cuevas, debido a su anterior análisis de que
no daba credibilidad a la declaración de la víctima, sin entrar en mayores
consideraciones del documento, descartando la intervención del nombrado;
al dictamen pericial de laboratorio de biología forense para determinar la
actividad de peroxidasas, refiriendo que el tribunal con la intención de
mantener sus fundamentos de absolución, equivocó el análisis jurídico; a la
asignación de prueba relevante al informe de Claudia Alcocer Directora del
Jardín Infantil CEAMI, cuando su contenido respondería a versiones de su
personal y no en la entrevista de la menor y de sus padres; a la valoración
asignada al informe psicológico de Cinthia Luizaga Paz, cuyo informe fuese
resultado de una terapia; respecto al informe psicológico del equipo
interdisciplinario del Juzgado Segundo de la Niñez y Adolescencia, valorado
parcialmente; a la asignación de muy relevante al peritaje forense de Paola
Susana Sainz Gonzales y al informe psicológico pericial de Diego Stanislao
Cabezas Flores, que fuese realizado con puntos de pericia y en otro
contexto. En cuyo mérito, el Ministerio Público identificó como disposiciones
legales vulneradas los arts. 115-I y II, 116-I, 117 inc. 1) de la Constitución
Política del Estado, 333-3), 124, 173 y 359 del CPP, enfatizando que no se
aplicaron las reglas establecidas por el art. 359 del CPP y en cuanto a la
aplicación de la sana crítica y la falta de razonamiento intelectivo, no existía
congruencia entre la valoración de las pruebas, incurriendo en valoración
defectuosa de las pruebas, excluyéndose la declaración de la denunciante y
sin darle credibilidad a las declaraciones de la menor que identificó de
manera clara a su agresor, cuando esta prueba debió ser valorada en el
contexto de las normas nacionales e internacionales, por lo que refirió como
normas que debieron ser aplicadas los arts. 173, 350 y 124 del CPP y 280
de la Constitución Política del Estado (CPE), en el ámbito del art. 370 incs.
5) y 6) del CPP, invocado como norma habilitante.
El recurso fue observado mediante decreto de 29 de junio de 2017, por el
cual el Tribunal de alzada, concedió el plazo de tres días a efectos de que el
Ministerio Público subsane y corrija el recuso, citando concretamente las
disposiciones legales inobservadas o erróneamente aplicadas, exprese cual
la aplicación que pretende, invoque separadamente cada violación con sus
fundamentos e invoque precedentes contradictorios respecto a los agravios,
aclarando que no era posible la invocación de nuevos agravios; en ese
sentido, el Ministerio Público presentó el memorial de 26 de julio de 2017,
por el cual previa referencia al derecho a la impugnación y reiterando las
observaciones a la valoración probatoria efectuada por el Tribunal de
sentencia, sostuvo que no se aplicó el art. 173 del CPP, fundando el recurso
en el art. 370 inc. 6) del CPP, en mérito a la valoración defectuosa de la
prueba al resultar sesgada, haciendo hincapié en normas contenidas en el
Código de la Niñez y Adolescencia.
Además, se verifica de los antecedentes que el Tribunal de alzada mediante
el Auto de Vista impugnado, procedió en el segundo considerando a
efectuar el análisis de los requisitos de admisibilidad, estableciendo que el
recurso presentado por el Ministerio Público observó el plazo establecido por
la norma procesal penal para su formulación y seguidamente procedió en el
siguiente considerando a puntualizar los motivos alegados por el Ministerio
Público identificando 30 puntos, sin que conste una declaración expresa de
admisibilidad, para luego ingresar a la resolución de fondo de los motivos
planteados.
Esto significa, que si bien como anota la parte recurrente, no resulta visible
la consideración del Tribunal de alzada de haberse absuelto o no las
observaciones hechas en la providencia de subsanación del recurso de
apelación, no es menos evidente que dicha omisión carece de relevancia
que justifique la decisión de dejar sin efecto el Auto de Vista impugnado, al
advertirse que los cuestionamientos que efectuó el Ministerio Público a la
valoración efectuada por el Tribunal de alzada, fueron planteados con la
suficiente fundamentación, proporcionando los insumos necesarios para su
análisis de fondo, citando concretamente las disposiciones legales que
consideró violadas o erróneamente aplicadas al hacer referencia a los arts.
124 y 173 del CPP, indicándose en cada cuestionamiento de manera
separada como se hubiese infringido dichas normas, para luego en mérito a
la orden de subsanación, manifestar que a los fines de la enmienda y
reparación a la afectación grave de derechos y garantías constitucionales de
la menor, correspondía la nulidad de la sentencia y la reposición del juicio
en aras de la justicia proba y eficaz; lo que implica, que en el recurso se
identificaron expresamente las normas vulneradas y la aplicación
pretendida, con base a normas habilitantes también especificadas.
En consecuencia, el hecho de que el Tribunal de alzada haya ingresado al
análisis de fondo del recurso de apelación restringida formulado por el
Ministerio Público, no implica la vulneración de los derechos o garantías
alegados por el recurrente, pues por el contrario y se reitera pese a no
existir un pronunciamiento expreso sobre la admisibilidad de la apelación al
margen de la consideración del requisito temporal de su interposición, se
establece que el recurso de apelación mínimamente cumplió con las
exigencias previstas en el art. 408 del CPP, si se toma en cuenta que en
estos casos no deben ponderarse los antecedentes con excesivo rigorismo,
asumiendo en todo caso una solución encaminada a garantizar el derecho
de acceso al recurso y de la tutela judicial efectiva, razón por la cual, el
presente motivo deviene en infundado.
III.1.2. Denuncia de infracción del art. 398 del CPP.
En este punto, el recurrente denuncia que el Ministerio Público planteó la
posible existencia de un agravio con una determinada argumentación aún
errada en la exposición de sus motivos de hecho y apreciaciones de
derecho, con relación a la declaración de la menor, siendo tomado en
cuenta por el Tribunal de apelación a pesar de sus deficiencias, para que
con ese punto de partida, modular el interés procesal de una de las partes y
acomodarlo en su perjuicio con el fin de anular la sentencia, precisando que
el hecho generador se produjo en un motivo replanteado en apelación
restringida.
Así precisado el ámbito de análisis de fondo del motivo a los fines de su
resolución, se hace menester identificar el motivo alegado por el Ministerio
Público en apelación con relación a la declaración de la menor y la posición
asumida por el Tribunal de alzada y determinar si evidentemente como
denuncia el recurrente moduló y amplió los específicos argumentos
planteados en el recurso de apelación restringida, resultando que la fiscalía
sobre el particular, cuestionó la valoración efectuada por el Tribunal de
Sentencia a la declaración de la víctima, destacando en principio que hubo
una estructura lógica de su relato, no siendo necesario que sea lineal,
puesto que el Tribunal estaba compelido a evaluar en su integridad o
totalidad y si bien existieron ramificaciones, no modificaron la estructura
básica del relato, refiriendo que la declaración en la cámara gesell fue
puntual y clara sin dubitaciones, no existió evitación de preguntas y un
cierto apuro para terminar con las preguntas, al verificarse que respondía
de manera pronta sin titubeos, sin que la declaración haya sido analizada
detenidamente por el Tribunal, más cuando ese relato debía ser analizado
por especialistas entrenados en la detección de veracidad o no, antes de ser
desestimada en nombre de un supuesto sentido común o experiencia
aplicada, al no haberse tomando en cuenta que los niños y niñas poseen
una comprensión limitada de nociones, por lo que sostuvo el Ministerio
Público que la valoración de la declaración de la menor era ligera al
sostener que no era creíble.
Además, destacó que la menor al declarar adquirió una conducta sexual
adulta y cuando habló fríamente de su cuerpo, tal vez lo hizo por el
cansancio de tener que repetir su versión, pues lo hizo en cámara gesell a
momento de la denuncia, ante el perito psicólogo, ante el psicólogo del
Juzgado de Partido de la Niñez, en juicio oral y todavía al margen de la
revictimización, se buscó cruelmente por el Tribunal hacer caer en
contradicción a la niña, elucubrando de falsedad y mentira en la menor, por
otra parte, añadió que existía un protocolo y guía para la utilización de la
cámara gesell, siendo la razón del nerviosismo de la víctima, resultando
incongruente que el tribunal pretenda infundir sospechas y peor aún
suponer que fue su madre que le habría advertido, cuestionando también
que la valoración era subjetiva puesto que la menor pudo olvidar varias
aspectos con referencia al progenitor, por lo que la conclusión de que le
declaración no fuera creíble se basó en un trabajo intelectivo sin asidero en
la realidad, la experiencia y vulneratoria de los derechos de la menor.
En cuanto a la expresión lineal o plana a lo largo de la declaración,
cuestionó que el tribunal no actúe con empatía poniéndose en lugar de la
menor, porque de hacerlo comprendería su actitud al haber declarado ante
personas diferentes en reiteradas oportunidades y que el tribunal confundió
una actitud emocional plana o lineal, con el cansancio y hastío de ser una
vez más interrogada, y que la víctima conforme el protocolo fue advertida
de la metodología a ser empelada en su declaración, por lo que tenía
conocimiento del acto que iba a realizar, sin que este aspecto pueda fundar
la falta de credibilidad de sus declaraciones.
Este planteamiento fue abordado por el Tribunal de alzada que de manera
concreta refirió que no podía ingresarse a revalorizar la prueba; sin
embargo, al cuestionarse la sana crítica referida a la psicología,
debidamente era un profesional en la materia quien podía determinar
mediante un informe psicológico una conclusión de que los relatos
entrevistados podían o no ser creíbles, estableciéndose de la revisión de la
sentencia, que si bien el tribunal de origen hizo referencia a informes
psicológicos, no hizo referencia a la conclusión que obtuvieron éstos para
completar su valoración de forma objetiva y que al no haber considerado
ello, evidentemente dejó en susceptibilidad a las partes, por lo que al no
haberse valorado las conclusiones de los peritos en la materia; es decir, las
conclusiones de los informes psicológicos, evidentemente se generó un
agravio.
Ahora bien, teniendo en cuenta que el art. 398 del CPP, obliga a los
tribunales de alzada a circunscribir sus resoluciones a los aspectos
cuestionados de la resolución, se advierte que en el caso presente
efectivamente la Sala Penal Departamental infringió la referida norma, pues
argumentando la imposibilidad de revalorizar la prueba y sin expresar en
términos claros y precisos, qué observaciones planteadas en ese motivo de
apelación generarían dicha situación, direccionó el análisis del
planteamiento a la falta de consideración de las conclusiones asumidas en
los informes psicológicos, cuando este aspecto no fue contemplado en el
particular motivo planteado por el Ministerio Público en su apelación
restringida, lo que ciertamente originó un agravio al recurrente en su
condición de imputado, habida cuenta que el análisis de ese motivo junto a
otros que fueron acogidos, fundaron la decisión del Tribunal de alzada de
anular la sentencia absolutoria con la consecuente reposición del acto de
juicio, resultando fundado el presente motivo.
III.1.3. Denuncia de infracción del art. 409 del CPP
En cuanto a la tercera problemática planteada en el marco de la existencia
de defecto absoluto, referida sustancialmente a la falta de pronunciamiento
respecto al memorial de contestación al recurso de apelación formulado por
el Ministerio Público, se tiene de los antecedentes del proceso que
interpuesta la apelación formulada por el Ministerio Público, por providencia
de 26 de abril de 2017, se dispuso la notificación a las demás partes a
efecto de que dentro del término de diez días contesten al recuso
fundamentadamente, por lo que previa la notificación respectiva por
memorial de 30 de mayo de 2017, Erika Aranda Uzquiano en su condición
de defensora del imputado devolvió al Tribunal de Sentencia el cedulón,
argumentando limitaciones de lectura por la copia borrosa de parte de los
memoriales de apelación, a cuyo efecto por resolución del día siguiente de
fs. 3968 vta., se dejó sin efecto la notificación únicamente respecto al
memorial de apelación del Ministerio Público y se dispuso nueva
comunicación procesal que se hizo efectiva el 2 de junio de 2017; en cuyo
mérito, el recurrente respondió a la apelación mediante memorial de 19 de
junio de 2017 de fs. 3974 a 3977.
Esto implica que el Tribunal de alzada sin considerar dichos actuados,
incurrió en error al asumir que la respuesta del imputado resultaba
extemporánea, considerando que el jueves 15 de junio de 2017, fue feriado
nacional por Corpus Christi; en consecuencia, el memorial de contestación,
fue presentado dentro del plazo de los diez días previstos por el art. 409 del
CPP.
No obstante, a los fines de observar la congruencia en el análisis de cada
uno de los motivos alegados en casación y en atención al principio de
trascendencia, esta Sala asume la imposibilidad de que en caso de dejarse
sin efecto el Auto de Vista recurrido por este motivo, pueda modificarse de
forma alguna la temática relativa a la admisibilidad del recurso de apelación
restringida formulado por el Ministerio Público, teniendo en cuenta de la
revisión del contenido del memorial de respuesta, que todos sus
argumentos cuestionaron la aparente falta de fundamentación en los
agravios planteados, por lo que sin efectuar ninguna consideración de fondo
al recurso, solicitó su rechazo por el incumplimiento de las previsiones de
los arts. 407 y 408 del CPP, cuando esto no es evidente de acuerdo al
análisis efectuado en el punto III.1.1. de esta resolución; en consecuencia
no se halla justificado acceder al presente reclamo, corresponde
declarar infundado el presente motivo.
III.1.4. Denuncia de infracción de los arts. 172 y 352 del CPP.
En este punto el recurrente acusa la existencia de defecto absoluto no
susceptible de convalidación, en el marco del art. 169 inc. 3) del CPP,
denunciando la insólita forma de entendimiento de la norma procesal,
específicamente de los arts. 172 y 352 del CPP, por cuanto el Tribunal de
alzada respecto al motivo alegado por el Ministerio Público sobre la
valoración efectuada a las declaraciones de Agni Selman Barriga Velarde y
Rosario Acebey Delgadillo, razonó fuera de la normativa procesal,
generando como resultado dañoso la arbitraria y forzada anulación de la
sentencia emitida en la causa.
En ese ámbito, de los antecedentes se verifica que el Ministerio Público
cuestionó en la apelación restringida que los testigos Agni Selman Barriga
Velarde y Rosario Acebey Delgadillo fueron excluidos; el primero, porque
según el Tribunal de Sentencia su relato no aportó mayores elementos
sobre los hechos acusados, sin tomar en cuenta que este profesional
conoció la denuncia verbal de la víctima, advirtiendo su temor cuando la
entrevistó; y, en cuanto a la segunda testigo, pese a ser madre y abuela, y
de vivir de cerca el sufrimiento de la denunciante y de la víctima, sin haber
incurrido en contradicciones con la declaración de la primera, por lo que el
tribunal nuevamente enfrentó sus perjuicios de género, y sin argumentación
determinó subjetivamente su ineficacia como prueba, pese a que la testigo
informó sobre el sufrimiento de la menor y que fue llevada al médico
forense; motivando que el Tribunal de alzada a través del Auto de Vista
impugnado asumiera que no se estableció aspectos que haya habido una
exclusión probatoria del testigo mediante un Auto interlocutorio, que haya
incluso motivado una reserva de apelación para atender el reclamo,
añadiendo que de la revisión de la sentencia apelada, se podía establecer
que el testigo estaba considerado en el punto IV.1.2. empero como testigo
de la acusación particular y evidentemente a esta consideración el Tribunal
de origen determinó no tomarlo en cuenta porque no aportaría información
veraz y directa sobre el hecho acusado, toda vez que al señalar “no será
tomado en cuenta”, debía entenderse que no sería incluido, es decir que
evidentemente fue excluido, cuando al inicio del juicio mediante resolución
fundamentada se debió determinar en una resolución la exclusión
probatoria, por lo que resultaba evidente que se generó un agravio.
Sobre el particular, en principio corresponde señalar que de acuerdo con lo
sostenido en el Auto Supremo 170/2012-RRC de 24 de julio, el juicio
oral está destinado a la comprobación del delito y la responsabilidad del
imputado y en el que de manera efectiva se realiza la actividad probatoria
que comprende tres momentos: i) La proposición que no es sino la solicitud
de las partes al tribunal para que se disponga la recepción, también
entendida como la declaración de voluntad hecha por la parte acusadora o
imputada a fin de introducir durante el acto de juicio un determinado medio
de prueba; ii) La judicialización que es el efectivo ingreso en el
juicio del dato probatorio; y, iii) La valoración referida a la operación
intelectual destinada a establecer eficacia conviccional de los elementos de
prueba recibidos.
Asimismo, corresponde recordar que el Auto Supremo 272 de 4 de
mayo de 2009, estableció como doctrina legal aplicable que la proposición
u ofrecimiento de la prueba, así como su respectiva producción dentro del
proceso penal, constituye elemento esencial del derecho a la defensa del
procesado, pues constituye el único medio a través del cual puede
desvirtuar la acusación que pesa en su contra, de manera que el procesado
tiene derecho a presentar y producir prueba amplia, con la condición de que
esta sea oportuna y pertinente, siendo el único límite a la presentación y
producción de la prueba de descargo la licitud, oportunidad y pertinencia de
la misma, condiciones que deberán ser apreciadas adecuadamente por el
Juez o Tribunal a tiempo de admitir o rechazar la prueba de descargo.
El referido Auto Supremo, agregó que en miras de la realización de la
justicia en materia penal, la proposición y producción de toda la prueba
necesaria para ilustrar el conocimiento del juez respecto a la verdad
histórica de los hechos, constituye un elemento esencial; de modo que el
rechazo injustificado de una prueba objetivamente conducente al
descubrimiento de la verdad histórica del delito, constituye una violación al
debido proceso, en su elemento del derecho a la defensa y a la
presentación de la prueba amplia y pertinente del procesado; violación que
en apelación restringida amerita la anulación total de la sentencia y
consiguiente reposición del juicio por otro juez o tribunal.
Ahora bien, el art. 172 del CPP, bajo el nomen juris “Exclusiones
probatorias”, establece que “Carecerán de toda eficacia probatoria los actos
que vulneren derechos y garantías consagradas en la Constitución Política
del Estado, en las Convenciones y Tratados internacionales vigentes, este
Código y otras leyes de la República, así como la prueba obtenida en virtud
de información originada en un procedimiento medio ilícito. Tampoco
tendrán eficacia probatoria los medios de prueba incorporados al proceso
sin observar las formalidades previstas en este Código”.
Las consideraciones precedentes permiten establecer que la proposición y
producción de toda la prueba necesaria para ilustrar el conocimiento del
juez respecto a la verdad histórica de los hechos, constituye un
elemento esencial; de modo que las exclusiones probatorias permiten
apartar del juicio aquellas pruebas que se hubieren obtenido con violación
de derechos y garantías o en desconocimiento de las formalidades legales;
en ese ámbito, resulta oportuno dejar sentado que la posibilidad de plantear
un incidente de exclusión probatoria sobre un testigo resulta probable
cuando éste no haya sido ofrecido o propuesto en el momento procesal
oportuno para la judicialización de su declaración, pues no debe perderse
de vista que en el ámbito del principio de contradicción, que entre otros rige
la esencia adversarial del sistema procesal vigente, a los fines de que las
partes se enfrenten en condiciones de equidad, contrapongan la
información que lleven como prueba a juicio y ejerzan el derecho a
controvertir, la norma procesal penal prevé que durante la fase de
“Preparación de juicio” y una vez presentada la acusación y con el
ofrecimiento de pruebas de parte del fiscal y de la parte querellante en su
caso, se conceda a la parte imputada para que dentro de los diez días
siguientes ofrezca su respectiva prueba de descargo, sin que sea posible la
judicialización de prueba no ofrecida al no ser concebible la existencia de
sorpresas en el desarrollo del acto de juicio.
Efectuada esta precisión que la Sala asume necesaria ante el planteamiento
del recurrente en sentido de resultar improbable el planteamiento de
incidente de exclusión probatoria sobre un testigo, se puede evidenciar que
el análisis que efectúa el Tribunal de alzada sobre el motivo alegado en
apelación referido a las declaraciones testificales de Agni Selman Barriga
Velarde y Rosario Acebey Delgadillo, ciertamente se fundó en un argumento
ajeno a los elementos proporcionados por el Ministerio Público que en lo
central cuestionó aspectos relativos a la eficacia probatoria asignada por el
Tribunal de sentencia a ambas declaraciones y no a una exclusión
probatoria en los términos del planteamiento de incidentes destinados a su
judicialización, siendo evidente además la denuncia del recurrente en
cuanto al análisis contradictorio efectuado por la Sala de apelación, al
advertirse que pese a que destaca al inicio del punto 8 del Auto de Vista
impugnado que ambos testigos hubiesen sido excluidos, asigna un
tratamiento disímil, al concluir respecto al primer testigo la existencia de
agravio y no así con relación a la segunda, generando ciertamente un
agravio a los derechos del recurrente, teniendo en consideración que dicho
análisis también fundó la decisión de anular la sentencia absolutoria emitida
en la presente causa, deviniendo en fundado el motivo.
III.2. Respecto a la denuncia de aseveración incongruente en el
Auto de Vista impugnado.
En este punto invoca como precedente el Auto Supremo 214/2015-
RRC-L de 11 de mayo, emitido en una causa seguida por los delitos
de Difamación, Propalación de Ofensas, Injurias y Calumnia,
estableciéndose en casación, previa referencia a la debida fundamentación
de las resoluciones judiciales y a la motivación de los fallos emergentes de
los recursos, que debe ser expresa, clara, legítima y lógica, que el Tribunal
de alzada no otorgó una respuesta debidamente fundamentada, pues de
manera general, sin especificar a qué puntos de la apelación restringida se
refería, argumentó que los recurrentes no subsanaron las observaciones
realizadas a la apelación restringida; sin embargo, dio la apariencia de
haber ingresado al análisis de fondo del recurso, cuando argumentó que no
tenía facultades para revalorizar prueba y que los recurrentes no hicieron
reserva de recurrir y finalmente, declaró improcedente el recurso de
apelación restringida, ingresando con tales argumentos en uno de los
errores de la fundamentación como es la motivación contradictoria, al
no fundamentar de manera precisa, qué puntos o motivos del recurso de
apelación restringida, no cumplieron con los requisitos exigidos por el
Código de Procedimiento Penal, para su admisión, y de manera
contradictoria alegar que no podía revalorizar prueba y que no existía
reserva de apelación, además de señalar que sí era posible dictar una
sentencia condenatoria y absolutoria al mismo tiempo, dando a entender
que los recurrentes cumplieron con los requisitos previstos por los arts. 407
y 408 del CPP, al declarar improcedente la apelación restringida, cuando lo
correcto en aplicación del art. 399 segundo párrafo del CPP, era declarar
inadmisible si es que los recurrentes no cumplieron con los requisitos
previstos por ley para la consideración de fondo de los motivos planteados
en apelación, motivo por el cual se dejó sin efecto el Auto de Vista recurrido
de casación.
A los fines de analizar este motivo y al constatarse que el precedente
invocado es útil para la labor de contraste al haber resuelto un caso en el
que también se alegó la existencia de argumentos contradictorios asumidos
por el Tribunal de alzada, es conveniente señalar que Orlando A. Rodríguez
Ch., en su obra “Casación y Revisión Penal”, refiriéndose a la
fundamentación y motivación, señala que: “…constituye un sello de garantía
a los usuarios de la administración de justicia, porque con ello se evita la
arbitrariedad, el capricho, decisiones contrarias, errores de lógica jurídica, y
el actuar irrazonado de los funcionarios judiciales”.
El mismo autor citando a Joan Pico I Junoy, manifiesta que la motivación
cumple las siguientes finalidades: a) Le permite controlar a la sociedad la
actividad judicial y cumplir así con el de publicidad; b) Garantía
intraprocesal de los derechos y libertades fundamentales de las
partes; c) Logra el convencimiento de las partes sobre la justicia y
corrección de la decisión judicial, eliminando la sensación de
arbitrariedad y estableciendo su razonabilidad, al conocer el
porqué concretó su contenido; y, d) Les garantiza a las partes
procesales la posibilidad de control de la resolución judicial interponiendo
ante los tribunales superiores que conocen de los correspondientes
recursos.
Además, al hacer referencia a los errores de la motivación, identifica la
motivación contradictoria, que en su opinión se presenta cuando: “existe un
insanable contraste entre los fundamentos que se aducen, o entre
estos y la parte resolutiva, de tal modo que se excluyen entre sí y se
neutraliza, por lo que el fallo queda así sin motivación…” (Las negrillas son
nuestras).
Conforme a lo expuesto, se tiene que la falta de fundamentación producida
por la contradicción en la motivación, debe ser de tal magnitud que los
argumentos expuestos por una resolución se devasten recíprocamente, no
siendo suficiente que la misma sea imperfecta o defectuosa, o que
corresponda a aspectos secundarios de la resolución que no afectan el
resultado de la misma.
Efectuada esta precisión y revisado el caso de autos, conforme a lo
expuesto, en cuanto a la supuesta existencia de fundamentación
contradictoria, se advierte que en el marco del motivo relativo a la
valoración de la declaración de la menor y supuesta víctima del hecho que
motiva la causa, el Tribunal de alzada asumió que en el fallo apelado, si
bien el Tribunal de Sentencia hizo referencia a informes psicológicos, no se
refirió a las conclusiones de los informes psicológicos para completar su
valoración de forma objetiva y al resolver los cuestionamientos relativos al
dictamen pericial psicológico del Instituto de Investigaciones Forenses,
concluyó que el tribunal de origen indicó las razones por las cuales
determinó no considerar esa prueba; sin embargo, en referencia sólo a la
prueba MP-11, de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, por lo que a
partir de estos datos, esta Sala no constata en el contenido del Auto de
Vista recurrido la afirmación hecha por el recurrente en sentido de que el
Tribunal de alzada hubiese indicado que la sentencia valoró otros informes
psicológicos sobre la declaración de la menor y por otro exigió un acto con
relación al informe del IDIF, lo que determina que el reclamo al estar
sustentado en afirmaciones inexistentes resulte sin asidero, así como la
contradicción alegada con el precedente invocado, puesto que la Sala de
apelación con relación a este tópico asumió dos conclusiones puntuales que
no se contradicen entre sí, deviniendo en infundado este motivo.
III.3. Sobre la denuncia de que la decisión de alzada se basó en
argumentos no apelados y revalorizando prueba.
El recurrente invoca en este motivo el Auto Supremo 145/2015-RRC de
27 de febrero, emitido en una causa seguida por los delitos
de Apropiación Indebida y Abuso de Confianza, por el cual se constató en
casación que el Tribunal de alzada resolvió un aparente motivo de apelación
al verificarse que el apelante no denunció la existencia de una defectuosa
valoración de la prueba, sino reclamó la vulneración de sus derechos al no
haberse aplicado la ley especial sobre la general, en relación a los arts. 36,
46, 82 y 83 del Código de Comercio, que obligarían al imputado a elaborar
inventarios y balances, evidenciándose que el Tribunal de apelación efectuó
consideraciones más allá de lo pedido, en vulneración al principio de
congruencia; por otra parte, se evidenció que el Tribunal de alzada anuló la
sentencia sin fundamentar cómo se incurrió en una defectuosa valoración
probatoria, cuál fue el razonamiento erróneamente desplegado por la jueza,
cuál el correcto y cómo esas pruebas erróneamente valoradas incidieron en
la decisión final de la juzgadora; estableciéndose en definitiva ausencia de
fundamentación y la otorgación de valor a aspectos que no fueron objeto de
apelación, por lo que se declaró fundado el recurso de casación y se dejó
sin efecto el Auto de Vista recurrido, ante la vulneración del art. 398 del
CPP.
En el caso presente, el recurrente enfoca su reclamo al hecho de que el
Tribunal de alzada basó su decisión de anular la sentencia absolutoria, en
argumentos no expuestos por el Ministerio Público, problemática que fue
abordada precedentemente por esta Sala en el acápite III.1.2. del presente
fallo, al asumirse que efectivamente la Sala Penal Cuarta del Tribunal
Departamental de Justicia de La Paz, direccionó el análisis del
planteamiento hecho por la fiscalía a la falta de consideración de las
conclusiones asumidas en los informes psicológicos, cuando este aspecto
efectivamente no fue contemplado en el especifico motivo planteado por el
Ministerio Público, lo que en el contexto del presente motivo, importa
además contradicción con el precedente invocado al haberse dispuesto la
anulación de la sentencia con base a argumentos no alegados en apelación
restringida, resultando en consecuencia fundado el presente motivo,
dejando constancia a partir del hecho generador de la doctrina legal
aplicable contenida en el precedente, que no obedeció a una labor de
revalorización probatoria que se denuncia en parte de este motivo, por lo
que existe la imposibilidad sobre el particular de efectuar labor de contraste.
III.4. Respecto a la denuncia de falta de trascendencia de la
prueba cuestionada.
En este planteamiento el recurrente invoca el Auto Supremo 348/2015-
RRC de 3 de junio, pronunciado en un proceso seguido por el delito de
Hurto, por el cual la Sala Penal de este Tribunal previamente a dejar
sentado con relación a la temática que motiva el presente recurso, que
tratándose de nulidades procesales y para determinar si era aplicable a la
Sentencia, el Tribunal de alzada está obligado a aplicar el principio de
trascendencia, verificando si las pruebas que las partes pretendían excluir
constituyeron relevantes para la decisión final del juicio y que para
determinar la nulidad de la Sentencia ante la constancia de inobservancia de
las reglas del debido proceso, es imperioso que el Tribunal de apelación
aplique el principio de trascendencia, justificando las razones por las
que considera que la infracciones constatadas evidentemente
provocaron lesión a los derechos de los impugnantes, al haber
significado un evidente daño e incidido en la decisión final del
proceso, por lo que dejó sin efecto el Auto de Vista impugnado al concluir
que el Tribunal de alzada, a tiempo de dejar sin efecto la Sentencia, omitió
explicar razonadamente y sujetándose a los datos del proceso, cuál la
relevancia de la prueba que pretendía excluir la defensa de los acusados,
limitándose simplemente a establecer algunos razonamientos del Auto
Supremo que fuera invocado, sin explicar si la omisión en la que habría
incurrido el Juez de Sentencia efectivamente provocó un daño material a los
imputados, incidiendo en la decisión final del Juzgador y por ende limitando
o restringiendo los derechos de los sentenciados.
En el caso presente, el cuestionamiento de la parte recurrente está dirigido
a la decisión del Tribunal de alzada de anular la sentencia sin exponer la
trascendencia de la prueba cuestionada en la decisión final de la sentencia,
verificándose que ante el planteamiento de varias observaciones efectuadas
por el Ministerio Público a la labor de valoración probatoria efectuada por el
Tribunal de Sentencia, en alzada se acogieron cuatro motivos; el primero,
relativo a la declaración de la menor con el argumento de que el Tribunal de
Sentencia si bien hizo referencia a informes psicológicos, no lo hizo con
relación a la conclusión que obtuvieron éstos; el segundo, en cuanto a la
declaración del testigo Agni Selman Barriga Velarde, porque habría sido
excluida sin haber mediado una resolución de exclusión probatoria; el
tercero, respecto a la declaración de Eloy Humerez Oviedo porque el
tribunal de origen hubiese desviado su análisis a otra prueba consistente en
placas fotográficas sin otorgar valor a la declaración; y, el cuarto, sobre el
dictamen pericial psicológico del Instituto de Investigaciones Forenses,
porque el Tribunal de sentencia hubiese concluido la no consideración de
esa prueba, sin embargo haciendo sólo referencia a la prueba MP-11, de la
Defensoría de la Niñez y Adolescencia.
Con estos datos, resulta pertinente señalar que conforme determinación del
art. 173 del CPP, el Juez o Tribunal asignará el valor correspondiente a cada
uno de los elementos de prueba, con aplicación de las reglas de la sana
crítica, justificado y fundamentando adecuadamente las razones por las
cuales les otorga determinado valor, en base a la apreciación conjunta y
armónica de toda la prueba esencial y producida; lo que implica, que el
Tribunal de alzada a tiempo de conocer y resolver en apelación una
denuncia relativa a la concurrencia del defecto de Sentencia vinculado a la
valoración probatoria con base a las previsiones del art. 370 inc. 6) del CPP,
debe considerar ineludiblemente si la prueba o pruebas sobre las que recae
el reclamo, más cuando se reclama su falta o defectuosa valoración, es
esencial o decisiva para el fallo y si prescindiendo de los elementos
probatorios que proporciona, se establezca la verdad material del conjunto
de los demás elementos de prueba de cargo como de descargo
proporcionados por la actividad probatoria de la partes; en cuyo caso, se
hace innecesaria la nulidad de la Sentencia, teniendo en cuenta como
criterio rector de la decisión el principio de la verdad material o real, que se
encuentra reconocido en el art. 180.I de la CPE, que establece que la
jurisdicción ordinaria se fundamenta, entre otros, en el principio de la
verdad material, que se expresa en la obligación que tiene todo juzgador al
momento de emitir una Resolución judicial, anteponer la verdad de los
hechos antes que cualquier situación.
Este razonamiento resulta compatible con la orientación dada por la
doctrina legal aplicable establecida en el Auto Supremo 067/2013-
RRC de 11 de marzo, que si bien abordó una temática relativa a la
decisión del Tribunal de apelación de anular el fallo absolutorio y disponer la
reposición del juicio, al basarse la Sentencia en una prueba anticipada que
no fue incorporada a juicio bajo las formas previstas por ley, el análisis se
efectuó en el ámbito del defecto previsto por el art. 370 inc. 6) del CPP,
señalando que: “El art. 180.I de la CPE establece como un principio
constitucional el de la verdad material, desarrollada como la obligación que
tiene todo juzgador en la labor efectuada sobre este principio, anteponiendo
la verdad de los hechos antes que cualquier formalidad. Asimismo el art.
115.I de la referida Ley Fundamental, reconoce el derecho de acceso a la
justicia, al disponer que toda persona será protegida oportuna y
efectivamente por los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e
intereses legítimos; este derecho, considerado como el que tiene, toda
persona de recurrir ante un Juez o Tribunal superior competente e
imparcial, para hacer valer sus pretensiones; también reconocido por los
instrumentos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, en el art. 8; la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
en su art. 8.2 inc. h); y, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, en su art. 14.
En ese entendido, el Tribunal de apelación al resolver un recurso de
apelación restringida en el que se denuncia la existencia de defecto de
Sentencia porque se basó en medios o elementos probatorios no
incorporados legalmente al juicio, debe bajo el principio de verdad material
reconocido constitucionalmente, ponderar si la prueba observada o
cuestionada como espuria tiene o no la característica de esencial o decisiva
en el fallo emitido por el Juez o Tribunal de Sentencia; más aún cuando de
la prueba presentada por el acusador particular y de la integralidad de las
pruebas judicializadas no se genere convicción en el juzgador de la
responsabilidad del imputado, porque dicho accionar no constituyó delito.
En consecuencia para disponer la anulación de la sentencia, no basta con la
constatación de que se valoró una prueba que no fue judicializada de
acuerdo a las formas previstas por la ley, sino también debe determinarse si
eliminando hipotéticamente ese elemento de juicio, la resolución recurrida
de apelación restringida, está fundada en otros elementos de convicción
que le brinden el necesario respaldo jurídico; de modo que si este extremo
resulta concurrente no corresponde la anulación de la sentencia y
consecuente reenvío, porque lo contrario implicaría nuevamente poner en
funcionamiento todo el sistema judicial, para llegar al mismo resultado, en
directo detrimento de los sujetos procesales a quienes se les privaría de
acceder a una justicia pronta, oportuna y sin delaciones” .
En consideración a dichos criterios, en el caso de autos, correspondía al
Tribunal de alzada a tiempo de resolver los cuestionamientos alegados por
el Ministerio Público, no sólo constatar de manera mecánica la advertida
falta de consideración de las conclusiones de los informes psicológicos, sino
establecer cuál su relevancia, más cuando no son debidamente
especificados, considerando que del contenido de la sentencia fueron
judicializados varios informes de esa naturaleza, debiendo haber obrado de
la misma forma con relación a las declaraciones testificales de Agni Selma
Barriga Velarde y Eloy Humerez Oviedo, como también respecto al dictamen
pericial psicológico del Instituto de Investigaciones Forenses; de modo que
al no haber obrado de la manera descrita y anulado la sentencia con
reposición del juicio, en mérito a las razones esgrimidas respecto a dichas
pruebas que resultan lacónicas, sin que de su comprensión pueda
establecerse cuál la incidencia o relevancia de cada una de esas pruebas en
el resultado final, determina que el presente motivo devenga en fundado.
III.5. Con relación a la denuncia de erróneo control de logicidad.
Sobre este quinta motivo de casación, el recurrente invocó como primer
precedente el Auto Supremo 192/2016-RRC de 14 de marzo, emitido
en una causa penal seguida por los delitos de Peculado, Incumplimiento de
Deberes, Encubrimiento, Omisión de Denuncia, Supresión o Destrucción de
Documentos y Conducta Antieconómica, por el cual este Tribunal previa
referencia a la fundamentación de la sentencia, a cada una de las clases de
fundamentación que deben observarse en su pronunciamiento, así como a
la labor de control de logicidad del Tribunal de alzada ante la denuncia de
falta de fundamentación de la Sentencia, verificó que la Sala Penal
Departamental no observó la doctrina legal aplicable en relación a que el
Tribunal de juicio debió cumplir en la emisión de su resolución con una
correcta fundamentación observando la previsión de los arts. 124 y 360 del
CPP; habiendo emitido simples extractos de lo señalado por el Tribunal de
Sentencia y concluido con afirmaciones genéricas, incumpliendo su función
de controlar el iter lógico desplegado por los juzgados ante la denuncia
interpuesta en apelación, sin ingresar al contenido de lo motivado y
expuesto en sentencia y de esta manera verificar si se dio o no
cumplimiento a una debida motivación, pues se limitó a efectuar un relato
de carácter general sin ingresar a analizar la logicidad expuesta por los
juzgadores, pese a que la Sentencia carecía de fundamentación descriptiva,
intelectiva y jurídica, en inobservancia de la previsión del art. 124 del CPP,
por lo que se declaró fundado el recuso y se dejó sin efecto el Auto de Vista
recurrido.
Como segundo precedente el recurrente invocó el Auto Supremo
673/2016-RRC de 12 de septiembre, emitido en una causa seguida por
los delitos de Lesiones Graves y Leves, Amenazas; y, Homicidio en Grado de
Tentativa, que dejó sin efecto el Auto de Vista que fue recurrido, al
verificarse en casación que el criterio asumido por el Tribunal de alzada en
sentido de que hubiesen existido agresiones verbales entre dos sujetos y
posteriormente agresiones físicas con objetos contusos que concluyeron
presuntamente en agresiones físicas, para concluir de manera simple y llana
en la existencia del defecto previsto por el art. 370 inc. 6) del CPP, ante la
concurrencia de valoración defectuosa de la prueba, no establecía de
manera fundada, clara y precisa, cuál de las reglas del recto entendimiento
humano fueron infringidas o soslayadas por el Tribunal de Sentencia al
valorar la prueba judicializada por las partes en el acto de juicio, a través
de la clara identificación de cuáles las afirmaciones o hechos contrarios a la
experiencia común asumidos en la sentencia, cuáles los hechos no ciertos
en los que se sustentó el fallo apelado, de qué manera los medios de
prueba fueron valorados indebidamente, cuáles las conclusiones que
demostraban cosa diferente a la que se tuvo como cierta con base en ellos,
cuál el o los elementos analizados arbitrariamente; resultando evidente la
denuncia formulada por la parte recurrente, pues la falta de precisión de
parte del Tribunal de alzada de qué reglas relativas a la valoración
probatoria hubiesen sido omitidas en la sentencia emitida en la causa,
denotaba una falta de control sobre su logicidad, que de modo alguno podía
justificar la determinación de dejar sin efecto la Sentencia y ordenar el
reenvío de la causa, además de basarse en una inadecuada ponderación de
las razones que determinaron a que el citado Tribunal no valorara
determinada prueba por su evidente falta de pertinencia al caso.
Además, invocó el Auto Supremo 510/2016-RRC de 4 de julio,
pronunciado en un proceso seguido por el delito de Homicidio Culposo, que
ante la denuncia, entre otras, de que el Auto de Vista no efectuó un control
sobre la defectuosa valoración de la prueba, declaró infundado el recurso de
casación, al evidenciar previa precisión de la labor de control de logicidad
por parte del Tribunal de alzada ante la denuncia de errónea valoración de
la prueba y la obligación de la carga argumentativa del apelante, que no
existía base sólida que ponga en duda la valoración probatoria, en ejercicio
de la sana crítica, sujeta a los principios de la lógica, experiencia y
psicología, efectuada en el fallo, al concluirse conforme estableció el
Tribunal de apelación, que el Tribunal de Sentencia, en uso de su facultad
privativa de valorar la prueba, sometiéndose a la sana crítica y prudente
arbitrio, en observancia de los principios de la lógica, experiencia y
psicología, llegó a determinar una conducta omisiva de parte de la acusada,
que tuvo como consecuencia el deceso de la víctima, por cuanto la forma
indebida de proceder de la enfermera acusada en la aplicación del
analgésico fue el desencadenante del paro cardio respiratorio prolongado y
muerte cerebral de la víctima, estableciendo el nexo de causalidad, sin que
hubiere sido un hecho buscado o querido, razón por la que la conducta fue
subsumida al tipo penal culposo del homicidio, a cuyo efecto, al no existir
contradicción alguna con la doctrina legal invocada por la recurrente,
correspondía declarar los motivos de casación infundados.
Consecuentemente, al constatarse que los dos primeros precedentes
invocados en este motivo establecieron doctrina legal aplicable generada en
una situación similar a la denunciada en el presente motivo en el cual se
alega un erróneo control de logicidad de parte del Tribunal de alzada,
corresponde efectuar la labor de contraste de dichos fallos con la resolución
recurrida de casación, debiendo para ese fin con riesgos a resultar
reiterativo, destacar las apreciaciones ya asumidas por esta Sala con
relación a la actuación del Tribunal de apelación, pues conforme ya se
estableciera en el análisis de otros motivos, se tiene que la Sala Penal
Departamental efectivamente asumió la determinación de anular la
sentencia absolutoria con base a argumentos lacónicos, sin establecer la
trascendencia de las pruebas que no hubiesen sido valoradas por el Tribunal
de Sentencia y sin considerar que las pruebas en el marco normativo del
art. 173 del CPP, deben ser valoradas con base a la apreciación conjunta y
armónica de toda la prueba esencial producida y no de manera aislada
como hace entender el análisis del Tribunal de alzada, que se limita a
particularizar su análisis a determinadas pruebas sin la debida ponderación
de la valoración asignada por el Tribunal de Sentencia al resto de las
pruebas judicializadas por las partes en el acto de juicio y que generaron
duda para fundar la absolución del imputado, siendo evidente por dichas
razones el erróneo control de logicidad que se denuncia,
resultando fundado también el presente motivo de casación.
III.6. Sobre la denuncia de vulneración a los principios in dubio pro
reo y al derecho a la presunción de inocencia.
En este motivo el recurrente invocó como precedente contradictorio el Auto
Supremo 145/2013-RRC de 28 de mayo, emitido en un proceso
seguido por los delitos de Robo y Allanamiento de Domicilio o sus
Dependencias, verificándose de su contenido que si bien desarrolló un
entendimiento jurisprudencial con relación al principio in dubio pro reo, con
especial énfasis a los normas del bloque de constitucionalidad y abordó
puntos específicos como la carga de la prueba, la confidencialidad de la
información y el carácter excepcional de las medidas cautelares, sobre los
alcances del debido proceso y la valoración de la prueba, verificó en el caso
concreto, que la denuncia formulada por el recurrente con relación al citado
principio carecía de sustento, al no haberse incurrido en ninguno de los
supuestos de vulneración al principio de inocencia, porque no se invirtió la
carga de la prueba en perjuicio del imputado recurrente, no se expresó
duda sobre su culpabilidad en el hecho atribuido que finalmente hubiese
derivado en una sentencia absolutoria, ni menos concurrió el supuesto de
duda sobre la norma aplicable, que haya derivado en la aplicación de alguna
norma que no le sea más favorable; por el contrario la condena del
imputado, se fundó en el convencimiento sobre su participación en el delito
de Allanamiento de domicilio.
Consecuentemente, en atención que en el presente proceso el recurrente
denuncia en casación la vulneración a los principios in dubio pro reo y al
derecho a la presunción con el argumento de que no existe argumento que
destruya la duda exteriorizada por el Tribunal de Sentencia que además no
fue desvirtuada en apelación restringida, se establece la inexistencia de
contradicción en los términos previsto por el art. 416 del CPP, por cuanto
ponderada la situación de hecho resuelta por el precedente no resulta
similar a la planteada en la casación sujeta a análisis, por lo que el presente
motivo deviene en infundado.
POR TANTO
La Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, con la facultad conferida por el art.
419 del CPP, declara FUNDADO EN PARTE el recurso de casación presentado por
Pablo Andrés López Waismann de fs. 4176 a 4198 vta., por ende, DEJA SIN
EFECTO el Auto de Vista 38/2018 de 8 de mayo, de fs. 4152 a 4166 y determina
que la Sala Penal Cuarta del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, sin
espera de turno y previa notificación a las partes, dicte nuevo fallo, conforme a la
doctrina legal explicada en los fundamentos precedentes. Para fines del art. 420
del CPP, remítase fotocopias legalizadas del presente Auto Supremo a todos los
Tribunales Departamentales de Justicia del Estado Plurinacional, para que por
intermedio de sus Presidentes hagan conocer la presente Resolución, a los
Tribunales y Jueces en materia Penal de su jurisdicción.
En aplicación del art. [Link] de la LOJ, por Secretaría de Sala, comuníquese el
presente Auto Supremo al Consejo de la Magistratura a los fines de ley.
Regístrese, hágase saber y cúmplase.

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