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Cómo detectar y combatir el chantaje emocional

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El chantaje emocional: ¿Cómo detectarlo y combatirlo?


Rosario Linares03 de julio de 2020

¿Cómo detectar a un chantajista emocional?


Todos los chantajes no son iguales ni tienen el mismo objetivo. En algunos casos la
manipulación es casi inofensiva pero en otros casos puede provocar daños profundos a
nivel psicológico. De hecho, cuando la manipulación se extiende a lo largo del tiempo
causa profundas heridas emocionales en la persona que la sufre. Por eso, es importante
detectar a tiempo al chantajista.

 Su exigencia es desmesurada. Los chantajistas siempre tienen una exigencia, que


generalmente va en contra de nuestras necesidades y deseos. De hecho, no importa
cuántas veces hayamos cedido a sus demandas, no se darán por satisfechos y ni
siquiera recordarán lo que hemos sacrificado por ellos en el pasado, siempre querrán
más.
 Oponen una gran resistencia. El chantajista casi nunca da su brazo a torcer, se
mantiene firme y da batalla si pensamos de manera diferente. Si no acatamos sus
deseos mostrará su enojo o decepción de la peor manera, haciendo que nos sintamos
mal. Puede llorar, discutir, reclamar o gritar, cualquier estrategia es buena para
“convencer”. El manipulador simplemente no acepta las cosas si no le agradan.
 Tergiversan las palabras. El manipulador es un especialista tergiversando las palabras
porque no está dispuesto a asumir su responsabilidad. Si intentamos reclamar
nuestros derechos, inmediatamente asumirá el rol de víctima o nos recordará todo lo
que ha hecho por nosotros. Así, lo que era un simple reclamo de un derecho
fundamental se convierte en una “evidencia” de lo mala persona que somos.
 Amenazan continuamente. No siempre se trata de amenazas directas, en muchos
casos son amenazas disfrazadas. Por ejemplo, un manipulador puede exagerar las
consecuencias de una decisión equivocada, puede amenazar con el dolor y el
sufrimiento que sentirá por esa decisión o incluso decir que es mejor romper la
relación, aunque realmente no pretende hacerlo.
 Subestiman los problemas de los demás. Al manipulador no le interesan los
problemas la conversación, siempre quieren tener razón de su víctima, podemos llevar
sobre nuestros hombros un peso enorme pero el chantajista hará caso omiso e
intentará desviar la atención hacia sus supuestos problemas. En este tipo de relación,
la víctima está obligada a soportar los problemas de ambos, y si no lo hace es tachada
de egoísta e insensible.
 Conocen los puntos débiles y no dudan en tocarlos. El chantajista es un hábil lector
emocional, conoce perfectamente los puntos débiles de su víctima y no duda en
tocarlos cada vez que sea necesario. De hecho, esta persona no se caracteriza
precisamente por su empatía, si sabe que su víctima tiene un gran sentido del deber o
que se siente desprotegida, recurrirá a estas “debilidades” para manipularla.
 Actúan con prepotencia y rigidez. La mayoría de los manipuladores quieren dominar y
quieren tener siempre la razón y se molestan cuando les aconsejan o les llevan la
contraria porque consideran que se trata de un insulto a su inteligencia. Su objetivo es
anular la opinión del otro, para que la suya prevalezca.
 Cambian de humor con extrema facilidad. Los manipuladores cambian de humor con
gran rapidez. Un momento pueden mostrarse felices y satisfechos pero al momento
siguiente, si la víctima se resiste, pueden transformarse y comenzar a llorar, enfadarse
o gritar.

Los tipos de manipulación emocional


Existen diferentes tipos de manipulación emocional, aunque lo más usual es que el
chantajista adopte varias técnicas para lograr sus objetivos, en dependencia de la
persona y del contexto.

 En este caso, el manipulador ejerce una presión sobre la persona para limitar
su libertad de decisión. En práctica, le hace saber que su comportamiento tendrá
consecuencias negativas que sería mejor evitar, “por su propio bien”. En este tipo de
manipulación se recurre al miedo, de hecho, en las relaciones de pareja suelen ser
comunes frases como “si vuelves a hacer eso, te abandono”. Se trata de una postura
radical que no admite discusión ya que si la persona no acata la orden, será castigada.

 Uno de los tipos de manipulación emocional más comunes consiste en sembrar la


semilla de la culpa. El chantajista logra que la persona crea que es “mala” si no le
obedece. En este caso, la persona cede al chantaje para no convertirse en “el malo de
la película”. Frases como “con todo lo que he hecho por ti y así me pagas” o “me has
defraudado, creía que eras una buena persona” forman parte del guión de este tipo de
chantaje en el que el manipulador se convierte en una “pobre víctima”.
 Se trata de un tipo de manipulación emocional en el que el chantajista asume el
control fingiendo que depende de la otra persona. En este caso, no solo despierta
sentimientos de culpabilidad sino que también alude al sentido de la responsabilidad.
Por ejemplo, una pareja o una madre puede recurrir a frases como “si me abandonas,
no podré soportarlo”. De esta forma se colocan una máscara de debilidad e
impotencia, con el objetivo de manejar la relación y lograr que la persona ceda a sus
deseos.
 Una de las técnicas de manipulación emocional más utilizadas consiste en confundir y
criticar a la víctima. El chantajista conoce sus puntos débiles y sabe hacer palanca en
ellos, para lograr que esa persona le vea como su “salvador”. En este caso, el
manipulador se adueña de la razón y se convierte en una especie de mentor ya que su
objetivo es crear una dependencia, de manera que la persona siempre le pida consejo.
Generalmente usan frases dirigidas a minar su autoestima y autoconfianza, como: “no
sirves para nada”, “no tienes idea de cómo solucionar el problema” o “te ayudaré
porque no sabes hacerlo”.
 En un primer momento puede parecer una negociación pero en realidad se trata de un
chantaje en toda regla. En este caso, el manipulador promete premiar a la persona si
esta accede a sus deseos. Se trata de un chantaje muy común entre padres e hijos,
como cuando estos le ofrecen al niño un premio a cambio de que apruebe los
exámenes. También se aprecia en las parejas, en cuyo caso uno de los miembros
intenta someter la voluntad del otro a través de regalos o incluso concediendo su
atención o recordándole constantemente todo lo que le ha dado.
El chantaje emocional en la pareja
En una relación de pareja, los sentimientos que se generan no siempre son positivos. A
veces las personas olvidan que están juntas por amor, para apoyarse mutuamente, y
emprenden una lucha de poder para ganar el control sobre la relación.

Así surgen los celos, las humillaciones y el chantaje emocional. En este caso, una de las
personas domina a la otra, la cual va perdiendo paulatinamente su independencia y
autoestima. Desgraciadamente, no siempre es fácil detectar la manipulación emocional
en una pareja ya que a veces ninguno de los dos es plenamente consciente de esa forma
de relacionarse.

Sin embargo, debe quedar claro que la manipulación emocional no es amor y, cuando se
mantiene a lo largo del tiempo, puede llegar a anular casi por completo a una persona.
El chantaje emocional es una forma de maltrato psicológico de la que es necesario
desprenderse cuanto antes.

¿Cómo protegernos del chantaje emocional?


Ante todo, debemos tener en cuenta que al chantajista emocional normalmente lo guía el
miedo a perder al otro o a ser rechazado. En la base, la manipulación emocional suele
esconder un temor al abandono, que puede provenir de la infancia. En otros casos puede
ser una expresión de inseguridad personal, falta de autoconfianza y baja autoestima.

Sin embargo, independientemente de sus causas, la manipulación emocional puede ser


muy dañina, llegando a provocar un desequilibrio emocional en la persona que la
padece, hasta el punto que puede afectar profundamente su autoconfianza y autoestima.
Por eso, es mejor ponerle coto cuanto antes.

El primer paso consiste en reconocer que estamos siendo manipulados. Luego, es


necesario establecer límites para que esa situación no se repita.

 Evita culparte. La culpa es una de las armas principales del manipulador, que usa para
explotar tus debilidades. De hecho, es comprensible que puedas sentirte culpable si no
satisfaces los deseos de esa persona. En ese caso, pregúntate si no están vulnerando
tus derechos: ¿Estás siendo tratado/a con respeto? ¿Sus demandas son razonables?
¿Eres tú el único/a que da y se compromete con la relación?
 Centra la atención en el manipulador. Cuando intenten chantajearte, escucha la
solicitud pero desplaza el foco de atención. Si se trata de una persona que te quiere y
que es medianamente razonable, estas preguntas le harán reflexionar y retirar su
demanda: ¿Te parece razonable lo que me pides? ¿Lo que me estás pidiendo es justo?
 Usa el tiempo a tu favor. Cuando se trata de peticiones no razonables, el chantajista
demandará un compromiso inmediato porque sabe que si reflexionas sobre ello, con la
mente fría, probablemente no cederás a su petición. Por eso, una buena estrategia
consiste en decirle que lo pensarás. Tómate el tiempo que necesites para evaluar los
pros y los contras.
 Aprende a decir “no”. Uno de tus derechos fundamentales es a establecer tus propias
prioridades sin sentirte culpable. Por eso, cuando no estés dispuesto/a a hacer algo, di
no con amabilidad y firmeza. No des demasiadas excusas que el chantajista puede usar
en tu contra y demuestran indecisión.
 Resalta las consecuencias. Una de las habilidades más importantes para lidiar con un
manipulador es la de esclarecer las consecuencias y la responsabilidad. Ante una
demanda injusta y excesiva, hazle notar las consecuencias que ello tendría para ti.
Explícale cómo te hace sentir y por qué no vas a ceder a su petición. A la vez, hazle ver
que no eres responsable por sus actos ni te sientes culpable por lo que pueda decidir o
hacer.

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Sobre la Autora

Rosario Linares

Rosario Linares es psicóloga y psicoterapeuta. Fue una de las pioneras en España en


integrar en la psicoterapia el trabajo terapéutico, tanto con la parte más racional de
nuestro cerebro como con la parte más emocional. Para ello utiliza una metodología
innovadora, con herramientas como la hipnosis, EMDR (Eyes Movement
Desensitization and Reprocessing), PNL (Programación Neurolin- güística), EFT
(Emotional Freedom Techniques), el mindfulness y el coaching.

Actualmente dirige el gabinete de psicología "El Prado Psicólogos", centro psicológico


de referen- cia en Madrid en psicoterapia breve y terapias de tercera generación, dónde
se trabaja desde una metodología integrativa.

Ha publicado los libros "Resiliencia o la adversidad como oportunidad" y "Duelo y


resiliencia. Guía para la reconstrucción emocional", este último junto a su compañera
Ana María Egido.

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