Fallo
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haga lugar al reclamo por diferencias salariales por comisiones por ventas adeudadas de
los últimos dos años de relación, al mismo tiempo que solicita sea incluida la incidencia
de dichas comisiones en la base de cálculo de las indemnizaciones derivadas del
despido y demás rubros de la liquidación final.
El apelante también se agravia por cuanto si bien se ha determinado la
procedencia del reclamo en concepto de comisiones por cobranzas, las mismas no
fueron fijadas sobre el volumen del precio de venta de las mercaderías sino sobre el
salario mensual percibido por el actor. Por último, se queja por la forma de imposición
de las costas y por la tasa de interés.
Por su parte, la demandada cuestiona la condena a entregar los
certificados del artículo 80 LCT y la sanción pecuniaria prevista por dicha norma. En tal
sentido, sostiene haber hecho entrega de la documentación mediante Correo Oca
Confronte Notarial con acuse de recibo firmado de puño y letra por el actor. Asimismo,
se queja por la admisión de “comisiones por cobranzas” del Sr. Brandoni, por la forma
de imposición de las costas y por la forma de regulación de los honorarios.
II.- Delimitados de este modo los agravios, y por una cuestión estricta de
orden metodológico, trataré en primer término la queja esgrimida por el actor con
relación al rechazo de las comisiones por ventas en base al precio de las mercaderías
vendidas.
En este contexto, no se discute en la causa que al finalizar la relación
laboral el actor percibió la suma de $6.496.168,70, sino que aquello sobre lo que versa
un debate (y por lo que, en definitiva, acciona el Sr. Brandoni) es sobre la existencia de
diferencias salariales adeudadas en virtud de que, según la postura actoral, la
demandada no abonaba comisiones por ventas en base al precio de las mercaderías
vendidas sino que –por el contrario- abonaba un monto antojadizo y arbitrario que en
nada representaba el volumen de ventas ni tampoco guardaba relación directa con el
precio de las mercaderías vendidas.
Dicho en otros términos, al iniciar la acción, el demandante fincó su
reclamo en el hecho de que pese a haberse desempeñado para la empresa demandada
como “viajante de comercio” (aspecto no debatido en esta causa en tanto fue reconocido
por la demandada) sus comisiones por ventas no guardaban relación alguna con las
ventas efectivamente realizadas por el Sr. Brandoni. Por el contrario, la demandada
abonaba en concepto de “comisiones” un 0,044% que nada tenía que ver con el monto
de las ventas efectuadas (ver fs. 9vta/10 del escrito inicial). Por tal motivo, el
demandante solicitó las diferencias correspondientes entre lo efectivamente abonado
por la demandada en concepto de comisiones y las que – a su modo de ver- le
correspondían (ver cuadro fs. 10/vta.).
Ahora bien, al momento de contestar la acción, la demandada reconoció
que el actor se desempeñaba como “viajante de comercio” y la consecuente aplicación
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del estatuto ley 14.546, mas negó aquello que fuera alegado por el demandante (y
descripto supra) respecto a que el pago de un 0,044% no hubiera estado relacionado con
las ventas. Por el contrario, sostiene haber acordado con el actor comisiones claras y
concretas y que dicho porcentaje era menor al que se le abonaba al resto de los
vendedores en tanto el mismo fue fijado en virtud de que el accionante era el único
viajante de la totalidad de las provincias de Santa Fe y de Entre Ríos (por lo cual se
encontraba en una zona con mucha actividad comercial) y que la empresa buscaba
mantener una equidad y equilibro entre los distintos vendedores.
Fue en este contexto que la magistrada de grado optó por rechazar este
aspecto del reclamo en tanto consideró que el Sr. Brandoni dijo haber percibido por las
ventas una comisión total por el período de febrero 2017 y febrero 2019 de
$137.070,03, razón por la cual teniendo en cuenta el porcentaje de 0,045% el accionante
debió haber percibido una suma de $119.211,67 en dicho período y por dicho concepto,
es decir, un monto inferior al efectivamente abonado por la ex empleadora, razón por la
cual concluyó que al Sr. Brandoni le fue abonada una comisión superior a la que le
correspondía en virtud del porcentaje acordado y concluyó que no existía monto
pendiente de pago y por ende ninguna diferencia adeudada. A todo evento, también
descartó la solicitud efectuada por el trabajador en torno a que debió haber percibido un
porcentaje del 2% sobre las ventas y no del 0,045% en tanto la sentenciante consideró
que el art. 7 de la ley 14.546 no realiza mención alguna con respecto al porcentaje que
debe abonarse por comisiones.
Sin embargo, no concuerdo con la decisión adoptada en origen.
En efecto, y en primer término, debe recordarse que conforme con lo
dispuesto en el art. 1 de la ley 14.546 y el sentido general de dicha ley, son viajantes de
comercio los trabajadores que se desempeñan en forma habitual para uno o varios
empleadores, concertando o gestionando ventas fuera del establecimiento principal. El
viajante es un empleado desplazado de la sede de la empresa cuya función esencial
consiste en vender por cuenta de su empleador – cfr. Arts. 1 y 2 ley 14.546 – (Juan C.
Fernández Madrid en Tratado de Derecho del Trabajo dirigido por Antonio Vázquez
Vialard, Buenos Aires, 1985, T.6 pág. 1051).
Sentado ello, de acuerdo con lo establecido por el art. 7 de la ley 14.546
la remuneración del actor debió estar constituida en todo o en parte, en base a comisión
a porcentaje sobre el importe de las ventas efectuadas y, en este sentido, observo que
––tal como fuera reconocido en origen- la empleadora no puso a disposición de la perito
contadora el libro del art. 10 de la ley 14.546 circunstancia que implicó que la experta
no pudiera verificar las condiciones en las cuales eran abonadas las comisiones, el
monto de las ventas efectivamente generadas por el Sr. Brandoni y también le impidió
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dilucidar si efectivamente las comisiones abonadas se correspondían con un porcentaje
del 0,045% tal como pretendió hacer valer la empresa al momento de contestar la
acción.
En tal contexto, entiendo que existe una evidente incongruencia en el
decisorio de la anterior instancia por cuanto –contrariamente a lo allí expuesto- el actor
no reclamó el pago de una comisión mayor a la abonada sino que –como ya mencioné-
éste dijo que el porcentaje de las comisiones que le era abonado no guardaba relación
con el volumen de ventas generado.
Por lo hasta aquí explicado, es que entiendo que debe activarse la
presunción del art. 55 LCT que conlleva al reconocimiento de los hechos expuestos por
el trabajador en su demanda y que debían constar en los asientos que –en definitiva- no
fueron presentados, en tanto resulta a todas luces contradictorio que la magistrada
hubiera reconocido la orfandad probatoria en este aspecto pero que posteriormente
hubiera rechazado el reclamo incoado.
Nótese que, ante la discrepancia de posturas con relación a los montos
abonados por comisiones, la carga probatoria del monto y de su correspondiente
porcentaje recae sobre el empleador. Pasar por alto que correspondía a la demandada
llevar el libro especial del art. 10 EV no sólo hace olvidar la aplicación de la presunción
legal antes citada, sino que además soslaya que era la demandada quien contaba con la
posibilidad evidente de desarrollar y detallar los lineamientos de los conceptos
comisionales y de desvirtuar la postura actoral relativa a que los porcentajes por
comisiones variaban mes a mes y no eran establecidos y fijos en un 0,045%, y no lo
hizo.
Desde otra perspectiva, y como ya anticipé, observo también que resulta
a todas luces erróneo lo mencionado en el decisorio con relación a que la representación
letrada del trabajador habría indicado que las comisiones totales ascenderían a la suma
de $137.070,03, monto utilizado por la sentenciante para concluir que aquello que fuera
abonado al momento de extinguirse el vínculo habría sido superador del monto aquí
reclamado.
Por el contrario, al iniciar la acción, el demandante detalló en su cuadro
comparativo las ventas realizadas en todos los meses (desde febrero del 2017 a febrero
del 2019) en el cual se detalla con claridad que los porcentuales variaban y no eran
estáticos en cuanto al 0,045% refiere.
Explicado en otros términos, la demandada dijo haberle abonado
comisiones en concepto de ventas por un porcentaje de 0,045% relacionado
estrictamente con las sumas de las operaciones comerciales, mas surge claro de las
constancias de la causa que, por ejemplo, en el mes de febrero del 2019 la demandada
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abonó por comisión la suma de $5.392,47 y que la venta de dicho mes había sido de
$10.673.292, es decir, que eso representó una comisión del 0,0505% y no del 0,045%
como expuso la empresa.
Tal circunstancia, pone en evidente resalto que la sentenciante yerra al
sostener que el monto abonado por la demandada sería superior a aquél reclamado por
el actor en el escrito inicial, independientemente de aquello que luego fue peticionado
por el actor con respecto a un posible incremento de porcentaje de comisiones al 2%,
por lo que dicha argumentación será desestimada en tanto no se condice con el relato
inaugural.
Ahora bien, respecto al porcentaje sobre comisiones, la demandada
reconoció haber abonado un porcentaje inferior en concepto de ventas con relación a
otros vendedores de la compañía, pero justificó dicha decisión en el hecho de que el
actor tenía asignada una zona “con mucha actividad comercial” (ver fs. 47 del escrito de
contestación).
Bajo esta perspectiva, observo en primer término que la demandada no
produjo la prueba idónea, esto es los asientos contables correspondientes, para acreditar
sus dichos con relación a que el volumen de las ventas en la zona geográfica asignada al
demandante era mayor que en aquellas áreas en las cuales se desempeñaban el resto de
los viajantes de comercio empleados por la compañía. Es decir, del informe contable no
surge una comparación entre las sumas resultantes de lo percibido por el actor en el
curso de los últimos 24 meses en concepto de “Comisiones por ventas”, con lo
percibido por sus compañeros. Ni siquiera la demandada individualizó el nombre de
esos supuestos compañeros que se desempeñaban en zonas “más desfavorables” como
para que la experta pudiera efectuar una comparación en tal sentido.
Reconocida la identidad de situaciones y el trato desigual, la accionada
–como vengo explicando- no acreditó en estos autos la existencia de una causa
justificada que sustente el tratamiento desigual al abonar a determinados trabajadores
diferentes porcentajes por las ventas en tanto únicamente se limitó a mencionar la
supuesta ventaja geográfica con la que contaba el Sr. Brandoni la cual –a todo evento-
no le era imputable puesto que la región de desempeño laboral la elige –en definitiva- la
empresa y no él.
En definitiva, la demandada debió equiparar a todos los empleados los
porcentajes por las ventas que se abonaban en la empresa, de lo que se sigue que al
haber sido reducido el porcentaje por comisiones que recibió el actor (aspecto
reconocido por la demandada) con relación al que percibían otros empleados, y al no
haber la demandada justificado válidamente el diferente tratamiento salarial (en tanto la
diferente actividad económica que pueda haber en distintas áreas geográficas del país es
una cuestión ajena a los empleados quienes –insisto- no tenían la facultad de decidir en
qué región se desempeñaban), debe asistirse razón al actor en su reclamo respecto a que
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el porcentaje de 0,045% abonado por las ventas era irrisorio, no se correspondía con el
precio de las mercaderías y por ende debió haber sido superior.
No obsta a tal conclusión que las comisiones en cuestión reconozcan
como fuente la voluntad unilateral del empleador o que –tal como se dispuso en origen-
el artículo 7 de la ley 14.546 no haga mención al porcentual comisiones por cuanto
sabido es que dicho beneficio se incorporó con carácter obligatorio al plexo de derechos
y obligaciones de las partes por lo que además de que el mismo no puede ser suprimido
o reducido, tampoco puede ser reconocido en menos que a otros trabajadores (cfr arts.
14 bis Constitución Nacional).
En definitiva, teniendo en cuenta que la demandada no ha puesto a
disposición de la perito contadora el libro del art. 10 de la ley 14.546 y que tal
circunstancia impide a la suscripta efectuar un análisis comparativo de los porcentuales
abonados por la empresa a otros dependientes, estimo prudente y ajustado a derecho
receptar el 2% solicitado por el actor en el escrito inaugural (conf. Art. 56 LCT) en
tanto de la informativa a Industrias Spar San Luis surge claro que se denunció una
escala de entre el 0,6% y el 3,6% de comisiones a sus viajantes de lo cual resulta un
promedio del 2% y, en consecuencia, corresponde hacer lugar a las diferencias
salariales solicitadas y resultantes de aquello que fue efectivamente abonado por la
demandada y lo que debió haber percibido el Sr. Brandoni de aplicarse el 2%
mencionado por una suma de $5.525.335,47 (PESOS CINCO MILLONES
QUINIENTOS VEINTICINCO MIL TRESCIENTOS TREINTA Y CINCO CON
CUARENTA Y SIETE CENTAVOS).
III.- A continuación, daré tratamiento en forma conjunta al agravio
formulado por la parte actora y demandada con relación a la “comisión por cobranza”.
En este sentido, mientras la demandada pretende el rechazo total de
dicho rubro, la parte actora solicita que el porcentaje de dicha comisión se adecúe a las
operaciones de venta efectuadas por el trabajador.
Al respecto, adelanto que el agravio formulado por la demandada no
tendrá favorable acogida en mi voto.
Digo esto pues, tal como fuera argumentado en origen, de la prueba
testimonial acompañada a la causa surge con claridad que el Sr. Brandoni se hacía cargo
del cobro de las ventas realizadas.
A modo de ejemplo, el Sr. Fontanals dijo lo siguiente: “se le enviaba una
información al viajante para que gestione la cobranza, y ya que estamos en este punto,
ud me pregunto si sabía el salario del viajante, del actor yo no lo sabía pero había un
premio de cobranzas y tenía objetivos de cumplimiento y que entiendo que formaría
parte del salario”. Además, dicha declaración luce coherente y concordante con aquella
aportada a la causa por el Sr. Benedine quien dijo que “controlar la cuenta corriente
para la cobranza y programas giras para vista de clientes para cumplir con el objetivo
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el cómputo de la indemnización por clientela se efectúe sobre la base de las
indemnizaciones por antigüedad, integración mes de despido y preaviso que constituyen
las reparaciones que corresponden a un despido intempestivo.
IV.- En cuanto a los cuestionamientos sobre el resarcimiento diferido a
condena en los términos del art. 80 de la L.C.T., como sobre la obligación de hacer
entrega de nuevos documentos a su respecto, me encuentro en condiciones de adelantar
diciendo que no será posible su recepción.
Ello así, en la medida a que, por un lado -y contrariamente con lo
sostenido por la recurrente-, el actor sí intimó por su entrega mediante en los términos
del art. 3º del decreto 146/2001 (ver lo informado por el Correo Argentino, cfr. art. 403
del C.P.C.C.N.) y por otra parte no puedo dejar de mencionar que, si bien no soslayo
que la empresa demandada acompañó estos documentos, lo cierto es que la información
allí vertida no coincide con la que ha quedado develada en el marco de las presentes
actuaciones en cuanto a la remuneración devengada. Por tanto, la cosa ofrecida
claramente no es la cosa debida, por lo que mal puede sostenerse que se ha cumplido
con la obligación impuesta por la norma legal con esos documentos (artículos 868 y 869
CCyCN, antes 740 y 741 del Código Civil).
En virtud de todo lo expuesto, propongo confirmar este aspecto del
decisorio de grado.
V.- En virtud de lo hasta aquí decidido, corresponde calcular los rubros
que prosperan en el presente de acuerdo a los siguientes parámetros, teniendo en cuenta
una fecha de ingreso el día 11/11/1985, fecha de egreso 06/03/2019, y una base de
cálculo de $669.829,81 correspondiente al salario de noviembre del 2018 y teniendo en
cuenta un 2% de comisión por ventas y un 0,66% de comisión por cobranzas.
Por otro lado, para el cálculo de la indemnización por antigüedad tendré
en cuenta el tope indemnizatorio (al cual me referiré infra) vigente en el marco del CCT
308/75 al momento de la extinción de la relación laboral (marzo 2019) ascendió a
$68.532 (Expte Ref 208-40103573-APN-DGD#MT) y que la mejor remuneración,
mensual, normal y habitual devengada por el trabajador es de $669.829,81 según lo
determinado en el presente voto, la que supera ampliamente el tope del CCT precitado,
cabe limitar la base salarial computable al 33% lo que arroja la suma de $448.785,97.
Al respecto cabe recordar que con respecto al tope en sí mismo, la Corte
Suprema de Justicia de la Nación invariablemente ha considerado que la fijación de un
límite a la base indemnizatoria no es, de por sí, inconstitucional (Fallos 306:1964; 313
:850 entre muchos otros) doctrina que ha sido mantenida por nuestro máximo tribunal
en el caso “Vizzoti, Carlos A. c/ AMSA S.A.” del 14 de septiembre de 2004 (Fallos: 327
:3677) al sostener que “(…) no hay dudas en cuanto a la validez constitucional de un
régimen tarifado de indemnizaciones por despido sin justa causa, esto es, un sistema
que resigne la puntual estimación del daño en pos de determinados objetivos, entre
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:119). Este principio, basado primeramente en la estabilidad propia de toda resolución
firme de los tribunales de justicia (Fallos: 264:443), debe ser preservado con el mayor
énfasis por este Tribunal pues –acertadas o no sus sentencias- el resguardo de la
integridad del principio interesa fundamentalmente tanto a la vida de la Nación, su
orden público y la paz social, cuando a la estabilidad de sus instituciones y, muy
especialmente, a la supremacía de la Constitución en que las sentencias se sustentan
(Fallos: 205:614; 3’07:468, 1779; 312:2187)” (Fallos 332:414 y S. 227.XLVII, S.
240.XLVII, 22/11/2011, “Sociedad Militar Seguro de Vida- Institución Mutualista c/
Estado Nacional- Ministerio de Economía y otro s/ amparo”) resaltando por otra parte
que los tribunales inferiores deben seguir la doctrina establecida en sus fallos, salvo que
dieren razones valederas y nuevas para apartarse de ella (CSJN, “Losa”, Fallos:316:221
con cita de “Cerámica San Lorenzo”, Fallos: 307:194; en igual sentido “Caporale”,
Fallos: 318:2103, L.L. 1996 –D-534; “Tejerina”, Fallos: 329:4931, L.L. 2006-F-621),
para la determinación de la base salarial computable a los fines del cálculo de la
indemnización por antigüedad, deberá seguirse dichos parámetros.
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demandada, puesto que ha resultado vencida en lo esencial del reclamo incoado en su
contra.
Sentado ello, teniendo en cuenta la naturaleza, complejidad y extensión
de las labores profesionales cumplidas en la instancia anterior -lo que incluye la
instancia administrativa previa-, como asimismo las etapas procesales efectivamente
actuadas, monto del proceso y resultado del mismo, propongo los honorarios
correspondientes a la representación y patrocinio letrado de la parte actora y los de igual
carácter de la demandada y del perito contador en la suma de 3211,98 UMA ($ 98 164
532,76), 2595,09 UMA ($ 79 311 140,58) y 1065,66 UMA ($32 568 700,92)
respectivamente.
VIII.- Finalmente, sugiero regular los honorarios de las representaciones
letradas de las partes intervinientes en esta alzada -y por toda la labor aquí desarrollada-
en el 30%, de lo que, en definitiva, les corresponda a cada una de ellas por sus labores
en la sede anterior (cfr. arts. 16 y 30 de la ley 27.423).
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